México / 9 de junio de 2019 / Autor: Erick Juárez Pineda / Fuente: Educación Futura
Luego de un análisis sobre las propuestas presentadas por los candidatos para ocupar un puesto en la Junta Directiva y el Consejo Técnico del Organismo para la Mejora Continua de la Educación, instancia que sustituirá al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se han detectado diversas irregularidades como plagio e incumplimiento de requisitos que marcaban la convocatoria emitida por el Senado de la República.
El caso de plagio se ha detectado en la propuesta presentada por la candidata Andrea Contreras Ramírez, quien en el ensayo titulado “El estado de la situación educativa en México”, el cual presentó para ocupar un cargo tanto en la Junta Directiva y el Consejo Técnico de este nuevo Organismo, resultó con una proporción de plagio superior al 20% del texto total al ser examinado con el software profesional antiplagio iThenticate.
Por ejemplo, en el cuarto párrafo de la página tres del ensayo, Andrea Contreras Ramírezse atribuye el siguiente texto, el cual, originalmente pertenece al pedagogo francés Gilles Ferry, que aparece en la página 62 del libro «El trayecto de la formación. Los enseñantes entre la teoría y la práctica», editado por Paidós Educador en el año de 1990.
Evidencia de plagio. Comparación del texto presentado por Andrea Contreras Ramírez y fuente original del libro «El trayecto de la formación. Los enseñantes entre la teoría y la práctica» de Gilles Ferry
Esto se repite en los párrafos 3, 4, 5 y 6 de la página 4 del ensayo presentado por la misma candidata, quien hace propio el texto publicado en el libro «La aventura de innovar y el cambio en la escuela» de Jaume Carbonell.
Evidencia de plagio. Comparación del texto presentado por Andrea Contreras Ramírez y fuente original del libro «La aventura de innovar y el cambio en la escuela» de Jaume Carbonell
Finalmente, en el párrafo siete de la misma página, se adjudica un texto del autor previamente mencionado sin que exista la cita correspondiente.
Evidencia de plagio. Comparación del texto presentado por Andrea Contreras Ramírez y fuente original del libro «La aventura de innovar y el cambio en la escuela» de Jaume Carbonell
Incumplimiento de requisitos e irregularidades
Por otro lado, en el expediente público del candidato Earlt Beau Bunfild Baños, quien pretende ser parte de la la Junta Directiva del nuevo organismo, se localizó solo un resumen del ensayo titulado “Treinta años de reformas en México no han cambiado a la educación”. A comparación de los archivos de los otros candidatos, el expediente publicado en el sitio del Senado (http://comisiones.senado.gob.mx/educacion/docs/JDOME/EBBB.pdf) no contiene el texto completo del mismo.
La convocatoria emitida por la Junta de Coordinación Política (http://comisiones.senado.gob.mx/educacion/docs/Acuerdo_JCP_JDDO.pdf) señala claramente en el punto número diez de la base cuatro que, para acreditar que las y los candidatos posean «al menos diez años de experiencia y ser especialista en investigación, política educativa», deberán presentar un «ensayo de autoría propia, en un máximo de 7 cuartillas, en hoja carta, letra tipo Arial tamaño 12, con interlineado sencillo, sobre el estado de la situación educativa en México y propuestas de mejora a raíz de la nueva reforma educativa». Sin embargo, el candidato Earlt Beau Bunfild Baños, solo presentó un pequeño resumen.
En el archivo publicado por el Senado, se observa que Earlt Beau Bunfild Baños solo presentó un resumen de su ensayo
Finalmente, la candidata Isabel Cristina Montalvo Cabrera, presentó un ensayo titulado “Propuestas para la educación del nuevo siglo XXI” (http://comisiones.senado.gob.mx/educacion/docs/JDOME/ICMC.pdf) , cuya extensión se limita a cuatro páginas.
Sin respuesta del Senado
Hasta el momento, no existe respuesta de las oficinas de los Senadores Rubén Rocha Moya, presidente de la Comisión de Educación del Senado ni de Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política.
México / 9 de junio de 2019 / Autor: Paulette Delgado / Fuente: Observatorio de Innovación Educativa
En un presente donde la educación superior es cada vez más costosa y la deuda estudiantil sigue creciendo, ¿puede la educación en línea salir al rescate?
Aunque una credencial alternativa, como los MOOC, puede parecer una solución, hay muchos factores que se deben considerar antes de decidir que la educación en línea puede reemplazar el aprendizaje tradicional, entre ellos, el dinero que desembolsan tanto los estudiantes como la institución e incluso la calidad de la misma.
Un meta-análisis de la Universidad George Mason examinó más de 100 estudios sobre aprendizaje en línea para descubrir si está a la altura de su promesa. De acuerdo a este análisis, las clases tradicionales son mejores para niños pequeños, adolescentes y adultos jóvenes que no se han unido a la fuerza laboral debido a que la asistencia regular a clases les permite interactuar con otras personas de su edad, ser más disciplinados, seguir un horario establecido y mejorar sus habilidades sociales.
Además, las clases presenciales desarrollan una mejor relación profesor-alumno, lo que permite al educador evaluar mejor sus fortalezas y debilidades, servir como mentor y ayudar a los alumnos a encontrar posibilidades de carrera. A su vez, el estudiante tiene la oportunidad de expresar sus dudas y obtener respuestas de inmediato.
Por otro lado, las clases en línea son más convenientes para las personas interesadas en el aprendizaje permanente porque su formato permite que los alumnos tengan más flexibilidad en el proceso de aprendizaje. También permite al estudiante elegir entre una gama más amplia de opciones de diferentes carreras o intereses y acumular créditos o certificaciones en lugar de seguir un plan de estudios fijo.
Una desventaja de la educación en línea es que los estudiantes con menor preparación académica y de bajos ingresos suelen tener un desempeño inferior constante en este tipo de cursos y una menor tasa de éxito, señala el meta-análisis.
Estos resultados desalentadores hacen que la educación en línea se perciba como de menor calidad comparada con aquella que se lleva a cabo en un entorno tradicional y en la que se tiene interacción cara a cara. Sin embargo, es esencial recordar que la tecnología se aprovecha mejor cuando complementa los títulos tradicionales en lugar de reemplazarlos.
Uno de los estigmas de la educación en línea y una de las principales razones por las que los empleadores, estudiantes e incluso los profesores tienen una percepción negativa hacia la educación online, es la falta de interacción entre el profesorado y el estudiante. Es por eso que es crítico diseñar una mejor experiencia de aprendizaje con comunicación directa y significativa; esto mejorará la calidad de los cursos y desarrollará la satisfacción, el aprendizaje y los resultados de los alumnos.
A pesar de que los cursos en línea tienen opciones como las salas de chat que les permiten a los estudiantes comunicarse entre ellos y con el profesor, el retraso en la respuesta realmente puede desmotivar una discusión de ida y vuelta. Una solución a este problema pueden ser los sistemas de tutoría artificial ya que pueden ayudar a evaluar las debilidades de los estudiantes y diagnosticar errores y ajustar los materiales, lo que podría ayudar a complementar una interacción real entre el profesor.
Debido a que el aprendizaje digital es la única opción para muchos que no tienen los recursos o el tiempo para matricularse en un curso tradicional, este debe garantizar que el estudiante obtenga los conocimientos, autodisciplina y administración del tiempo y no solo que les brinde información o contenidos específicos.
Además, a pesar de que la educación en línea es el sector de la educación superior de más rápido crecimiento, está en riesgo de crear una brecha más grande entre aquellos con recursos y preparación académica intensa y aquellos que dependen de la tecnología para tener carreras profesionales productivas.
Está claro que la educación en línea o digital puede ser beneficiosa para aquellas personas que no pueden encontrar el tiempo para inscribirse en una clase tradicional y por lo tanto buscan una opción flexible, asequible y accesible para continuar su formación. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer para alcanzar su potencial completo y sobre todo, eliminar el estigma y cambiar la perspectiva de la gente que suele creer que es una opción educativa de menor calidad.
México / 9 de junio de 2019 / Autor: Betty Zanolli / Fuente: El Sol de México
II. Del porfiriato al diazordacismo
Al inicio 1870, el 72% de las escuelas -sobre todo a nivel superior- tenía financiamiento público, el 65% del cual procedía de los municipios. Sin embargo, las dificultades económicas que estos enfrentaron, pese a los esfuerzos realizados por el entonces ministro de Justicia e Instrucción, Joaquín Baranda -el promotor en 1885 de la Escuela Normal de Profesores y en 1888 de la Ley de Instrucción Obligatoria-, imposibilitaron poder contar con un eficiente sistema educativo nacional.
La llegada de Justo Sierra como subsecretario de Instrucción Pública dará un vuelco al panorama educativo. En 1905 es nombrado ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y desde allí proyecta un nuevo sistema educativo para transformar a la población “en un pueblo, en una democracia”. Su base: la educación primaria, su cumbre: la universidad y septiembre de 1910: uno de los meses más importantes para la historia de la cultura mexicana, al ser inaugurada el 22 de dicho mes, en el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), la Universidad Nacional de México (UNM) con motivo de la celebración del Primer Centenario de la Independencia de México y en cumplimiento al decreto de su Ley Constitutiva promulgado en mayo de dicho año por el presidente Porfirio Díaz. El organismo naciente reuniría a la ENP con las Escuelas Nacionales de Jurisprudencia, Medicina, Ingenieros, Bellas Artes y de Altos Estudios (art. 2º) y su objetivo primordial sería realizar la obra de la educación nacional (art. 1º).
Más tarde, la Carta Magna de 1917 refrendará el carácter libre de la educación estatuido por la Constitución de 1857, elevando además a rango constitucional su gratuidad y laicidad. En 1920 el presidente Adolfo de la Huerta designa Rector de la Universidad a José Vasconcelos, quien desde su seno habrá de proponer la creación de una Secretaría de Instrucción Pública encargada de implementar programas de educación a nivel nacional. Proyecto que se materializará al fundar Álvaro Obregón la Secretaría de Educación Pública y ser nombrado él su titular, desde la que promovería entre 1921 y 1924 la primera gran reforma educativa del siglo XX en nuestro país, en gran parte sustentada en la consolidación de una identidad cultural nacional. Por algo entre sus principales colaboradores contaba con personajes como Jaime Torres Bodet, Adolfo Best, Ezequiel A. Chávez, Pedro Henríquez Ureña, Gabriela Mistral y Julián Carrillo. Una de sus principales tareas: la alfabetización del pueblo mexicano mediante misiones culturales, considerando que todo aquél que supiera leer debería convertirse en maestro. “Cruzada contra la ignorancia” que se convertiría en uno de los ejes educativos para el resto de la centuria.
En 1925 la Normal es transformada en Escuela Nacional de Maestros, convirtiéndose en un prolífico centro profesional académico. Lamentablemente, no tardarán los avatares políticos del país en dejarse sentir. Asesinado Obregón, México está al borde de la guerra civil. Emilio Portes Gil es nombrado presidente substituto y Vasconcelos contiende como aspirante a la presidencia pero no logra su objetivo. En la UNM, por su parte, desde 1927 se incoa un anhelo autonomista que poco a poco ve incrementar su vis política. En 1929 los conflictos entre el rector Antonio Castro Leal y la Confederación de Estudiantes Universitarios son insostenibles. El 22 de mayo Portes Gil propone otorgar la autonomía universitaria y el 10 de julio promulga la Ley Orgánica que dará nacimiento a la Universidad Nacional Autónoma de México.
Meses después, con Lázaro Cárdenas en la presidencia, el marco jurídico educativo constitucional toma por rumbo la vía socialista, algo de lo que ya se hablaba desde los tiempos obregonistas. El nuevo proyecto, anticlerical, antiimperialista y a favor de los desposeídos, se sustentará en la alfabetización indígena y en considerar a la escuela como un proceso de producción nacional a fin de alcanzar una sociedad igualitaria. En 1936 es fundado el Instituto Politécnico Nacional y Cárdenas se promueve el reparto de libros por el Estado entre los alumnos de escuelas urbanas y rurales. Obras como Simiente pretenderán hacer de los maestros promotores de la democracia y de los infantes, futuros agentes de cambio.
A partir del régimen ávilacamachista, la política educativa se “modera” mientras la matrícula escolar se dispara, sin que las oportunidades de acceso a la instrucción puedan crecer en la misma proporción. Será gracias al impulso de Torres Bodet, Martín Luis Guzmán y René Avilés Rojas que, durante el sexenio de Adolfo López Mateos, se elaboren los libros de texto gratuitos que por décadas formarán a generaciones de mexicanos. No obstante, las principales reformas curriculares tendrán lugar entre 1964 y 1970: bachillerato único, normales para la capacitación industrial y agropecuaria y creación del sistema de telesecundaria. Avances educativos del diazordacismo que la tragedia social en que desembocó el movimiento estudiantil de 1968 eclipsó.
Recomendamos la lectura del portal Otras Voces en Educación en su edición del día domingo 9 de junio de 2019. Esta selección y programación la realizan investigador@s del GT CLACSO «Reformas y Contrarreformas Educativas», la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, organización miembro de la CLADE y el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) registrado en el IESALC UNESCO.
00:00:00 – Chile: Piñera deja caer la educación pública
En nuestro portal Otras Voces en Educación (OVE) encontrará noticias, artículos, libros, videos, entrevistas y más sobre el acontecer educativo mundial cada hora.
Conocí a uno de los fundadores de la Universidad Abierta (en San Luis Potosí, México) hace ya varias décadas. De nuestro primer encuentro recuerdo, con frecuencia, dos preocupaciones profundamente científicas y profundamente humanistas: una ¿cómo impulsar proyectos universitarios con modelos pedagógicos y comunicacionales que, además de la “excelencia” respondan a la urgencia de “seres humanos incompletos, conscientes de su incompletud”, buscando completarse?. Y, otro recuerdo se ancla en: ¿cómo superar los fardos burocráticos que entorpecen no sólo la “administración” de la educación sino su producción misma. Es decir, devolverle a la educación su frescura, su libertad y su carácter como Derecho Humano Inalienable, humanizante y humanista. Ese compañero académico (y amigo) se llamaba Santiago Salas de León.Encontró el modo de subordinar los avances tecnológicos -que él estudiaba estratégicamente- y era capaz de valorar (como pocos) la utilidad educativa de los correos electrónicos, los “chat”, las “memorias portátiles”, la ubicuidad y la velocidad de Internet (entre otros muchos avances) para que facilitaran el proceso de la producción y distribución social del conocimiento. Y supo ponerlos a servicio del, quizá, su mayor proyecto político: ayudar a todo mundo a graduarse en una Universidad. Y sumando fuerzas con otros colegas, fundó la Universidad Abierta, proyecto de Educación a Distancia pionero en más de un sentido.
Era una convicción política y una militancia académica. Sacó de su propia biografía los sabores y sinsabores que impone el aparato educativo en México y se propuso allanar el camino de no pocas personas en la ruta de convertirse en estudiantes, docentes e investigadores de una experiencia “nueva” capaz de acercar, hasta lo inimaginable, la posibilidad de crecer profesionalmente cursando estudios diversos a pesar de las dificultades (a veces infranqueables) de acudir a una Universidad bajo los formatos convencionales de presencia e interlocución didáctico-pedagógica. Lo saben bien aquellos estudiantes de la Universidad que tuvieron, en alguna penitenciaría, no sólo becas y asesorías personalizadas sino computadoras y permisos especiales para estudiar en grupos mixtos. Una osadía y un logro enorme.
Lo saben bien aquellos que recibieron conferencias, apoyos y becas en, por ejemplo, la Biblioteca Argentina para Ciegos y un sinnúmero de organizaciones populares que en torno a una (o varias computadoras) se habilitaron para leer los textos correspondientes y redactar los trabajos obligatorios en la ruta de graduarse como universitarios. Un grupo nutrido de personas iniciándose en la “vida universitaria” y un grupo, no menos nutrido, completando estudios truncos o re-encausando carreras ya iniciadas. Cuando conocí a Santiago Salas ese proyecto estaba ya consolidado y convirtiéndose en una victoria de la lucha por democratizar la educación. No sin yerros y no sin obstáculos. Es cierto.
Y lo sabemos quines, de un modo u otro, nos sentimos ganados a una lucha que muy velozmente se ha expandido en todo el planeta para perfeccionar métodos y contenidos hacia nuevas formas de producción y multiplicación de saberes científicos con modalidades participativas, interactivas, multi y trans-disciplinarias. Los sabemos quienes sentimos de cerca la pasión con que el grupo fundador de la Universidad Abierta pensó la red de conocimientos, ejercicios, asesorías, evaluaciones y publicaciones necesarias para forjar una modalidad peculiar de enseñanza sin demerito de la calidad científica. En eso merece mención aparte el trabajo de Rita Ferrari. Una forma, pues, del humanismo en educación capaz de no despersonalizarse por la influencia de la tecnología. Facilitar el conocimiento no es sinónimo de empobrecerlo.
Pero semejante audacia, desde el momento de su creación, generó discordias en un ambiente de conservadurismo hostil propio del mercantilismo educativo. El burocratismo de Estado, incapaz de comprender la Educación a Distancia, se encargó de poner todos los “obstáculos” imaginables. Trampas “de gestión”, emboscadas “cientificistas” y todo tipo de canalladas legaloides para frustrar en lo “administrativo” los logros extraordinarios en lo académico. No han faltado calumnias, amenazas, traiciones y vejaciones de toda estirpe. Infiltrados, trepadores, arribistas y usurpadores de toda laya. Campañas de chismes y operaciones mediáticas con la complicidad voluntarista de un gobierno reaccionario y corrupto, hasta la ignominia. Dispuestos todos a aniquilar un bastión de pensamiento y acción crítica. La vieja historia.
En lugar de contribuir al desarrollo de experiencias académicas fundadas en marcos teórico-metodológicos superadores de las miserias educativas (y de todo tipo) reinantes en México (y no solamente); en lugar de facilitar el perfeccionamiento pedagógico-didáctico; de mejorar las habilidades críticas y cognitivas de los estudiantes; de ayudar a enriquecer las bibliotecas y las bibliografías; de ampliar los ejercicios intelectuales y las evaluaciones; enriquecer las interlocuciones y las producciones de tesis… todo lo contrario. Han ensuciado a la Universidad Abierta con toda impudicia e impunidad, para beneficiar al “mercado” local, a los amigos, a los compadres y a los intereses más mezquinos de burócratas y mercachifles a diestra y siniestra… la corrupción estructural del sistema carcomiendo la Educación que, en realidad, les importa muy poco.
Con la Cuarta Transformación que México impulsa hoy, la Universidad Abierta tiene una oportunidad nueva para sacudirse las agresiones y los acosos, actualmente existentes, y se dispone a cumplir y mejorar los principios y métodos con los que fue creada porque su vigencia está por encima de todas las calumnias de ayer, de hoy y de mañana. Por más ingeniosos que se crean los mentores de la degradación intelectual disfrazados de autoridades. Es una lucha abierta, en una sociedad cerrada por el conservadurismo oligarca y sus armas de guerra ideológica. Es una lucha para abrir el pensamiento de los estudiantes ante un aparato educativo ocluido por la burocracia y sus mafias. Ya sabemos cómo actúan y calumnian. Es una batalla abierta contra la estulticia de las mafias que se apoderaron de la educación. Es la hora de la educación humanista de nuevo género, crítica, propositiva con fuerzas científicas contra toda corrupción y toda impunidad. Del dicho el hecho. Universidad Abierta. De par en par.
En la sierra de Chihuahua, en México, 96 niñas rarámuri viven en el ‘tewecado’, su escuela. En esta pobre y aislada región, los internados son la única forma de estudiar y comer tres veces al día encuentran en el camino. Los pequeños siguen en lo suyo, los sicarios también. A mitad de enero, el sol de la sierra Tarahumara calienta el pequeño pueblo de Cerocahui, perteneciente al municipio de Urique. La localidad, de 1.600 habitantes, se extiende con sus casas de techos de lámina entre montañas y cerros. Recién terminó la jornada en el tewecado Santa María de Guadalupe, una de las dos escuelas primarias del pueblo. No todos los alumnos vuelven a casa esta tarde: 96 niñas permanecen dentro; la escuela también es su hogar.
En la Tarahumara habitan los rarámuri, el pueblo indígena más numeroso en el estado de Chihuahua. Según los últimos datos oficiales, de 2015, en México hay alrededor de 74.000 personas de esta etnia. En los indicadores de bienestar, este grupo resulta desfavorecido, y la educación es uno de los aspectos más alarmantes. El 43% de esta población es analfabeta y uno de cada tres niños entre seis y 14 años no asiste a la escuela. En un territorio escasamente poblado, muchos caminan durante horas para llegar al centro de estudio más cercano. Para facilitar la asistencia académica, existen en la sierra escuelas internado en las que los alumnos viven.
Caminando a la escuela
Conforme terminan las clases, las niñas se dirigen al guardarropa y cambian el uniforme por sus faldas o vestidos de colores, propios de su vestimenta tradicional. La madre superiora Begonia Sáenz, directora del tewecado, recorre el patio. Tencha corre a abrazarla. Con apenas cuatro años, es la más pequeña y, al igual que sus compañeras, es rarámuri. Rarámuris significa “los de los pies ligeros”, y en México son conocidos por recorrer largas distancias caminando, calzados con sandalias fabricadas con neumáticos usados.
Parte de la población rarámuri vive alejada de centros urbanos y el transporte público es casi inexistente en sus territorios. Además, al ser un área de siembra y trasiego de marihuana y amapola, hay una importante presencia de narcotraficantes que vigilan y controlan la región. En este contexto de violencia y pobreza, las opciones son vivir en la escuela o no acudir a ella. “Si algunas de ellas no estudiaran en el internado, no estudiarían. Sería ideal que las niñas estuvieran con su familia, pero al no tener los medios para salir adelante, el internado se convierte en un ayudante” explica la directora.
Doña Eustolia, de 87 años, pertenece a la primera generación de niñas del tewecado. Es la persona más vieja en Cerocahui.PAU GONZÁLEZ
Desde el patio se ve un cerro, con una pequeña casa frente a la cual está parada una anciana. La madre Begonia la saluda con un ademán: “Es la señora Eustolia, la primera interna del tewecado”.
Recuerdos de Cerocahui
Si alguien conserva recuerdos de los primeros días del internado, que se remontan a los años cuarenta del siglo pasado, es doña Eustolia, que con 88 años es la persona más vieja del pueblo. De madre indígena y padre mestizo, formó parte de la primera generación de niñas educadas en Cerocahui. Sobre aquellos años, rememora: “era una pobreza espantosa. El rico estaba re-pobre también, andaban hasta en calzoncillos, imagínense a los ricos en puro calzón de manta”.
En 1940, el padre jesuita Andrés Lara fundó el tewecado, que en rarámuri significa hogar de niñas. Doña Eustolia recuerda que los religiosos llegaron cuando ella tenía ocho años. “El padre Lara hizo una casa, o la arregló. Allí fue el primer lugar donde fuimos a la escuela”. Eustolia piensa que la situación ha cambiado poco. “Este pueblo no se ha levantado en riqueza. Yo lo veo más o menos al mismo nivel”. El 86% de la población del municipio de Urique vive en pobreza extrema o moderada. Según el Coneval, organismo público que evalúa las políticas de desarrollo social, dos de cada tres viviendas del municipio carecen de drenaje y cuatro de cada 10 no cuentan con electricidad.
Comer tres veces al día y estar seguras
El almuerzo del día consiste en pasta y ensalada con pollo. La alimentación es otra de las razones por las que los padres y madres mantienen a sus hijas en el tewecado. “Es difícil que todas las niñas coman tres veces al día en sus casas, algunas hacen una o dos comidas. Aquí se alimentan las tres veces”, explica la directora. Al terminar, las internas dan gracias por los víveres, se dirigen a los fregaderos y una a una lavan sus platos y cubiertos. Es difícil que todas las niñas coman tres veces al día en sus casas
Otro motivo es porque allí están más seguras que en casa. “Cuando tienen fiestas, se bebe demasiado y ellas están expuestas a una situación de violencia física; golpes, quemaduras e incluso violaciones”, explica la madre Begonia. “Si no existiera el tewecado, muchas de ellas estudiarían dos o tres años. Pienso que la mayoría se casaría o quedaría embarazada a muy temprana edad”. A nivel nacional, Chihuahua es uno de los tres estados con la mayor tasa de embarazo adolescente.
La búsqueda por recursos
El tewecado está constituido como un centro de enseñanza privado, por lo que recibe de organismos gubernamentales apoyos mínimos. De la Secretaría de Educación Pública obtiene únicamente los libros de texto gratuitos y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (IMPI) recibe algunos alimentos y artículos de aseo. La madre Begoña explica que aunque tiene 96 internas, en el proyecto del IMPI solo le permiten inscribir a 74. “No podemos aumentarlo. Ese apoyo es para dar de comer a las niñas de lunes a viernes, y estamos toda la semana”. El alimento proporcionado es insuficiente: “si es para un mes, nos dura 15 días. Por eso tenemos la necesidad de meternos en diferentes proyectos”.
La madre Begonia busca apoyo en particulares, instituciones religiosas y organizaciones civiles. “Si no tuviéramos personas generosas sería muy difícil mantenernos. Las niñas no solo necesitan alimento. Necesitan limpieza, aseo, ropa, medicamentos, un lugar donde vivir bien, amor y cariño.” Los padres de familia de las internas también aportan. El internado establece una cuota simbólica de 100 pesos al mes por interna (aproximadamente unos 4,6 euros). No todas las familias realizan esta aportación en efectivo: “muchos no pueden dar estos 100 pesos, entonces cooperan trayendo guares [cesta tejida] o alguna fruta que damos en el recreo”.
El tewecado se ha construido lentamente a lo largo de décadas. Actualmente, parte importante de los recursos se utiliza en la ampliación de la casa principal, donde se construyen sanitarios y regaderas para que las pequeñas no tengan que atravesar el patio en la época de frío. En este edificio hay cuatro cuartos con camas y literas. Luz Elena, de seis años, comparte cochón con su hermana Rosita, dos años menor, pues hay menos lechos que internas. Esto no es un problema para Luz Elena, que con una orgullosa sonrisa afirma que su hermana “es pequeñita pero no se hace pipí en las noches”.
Desigualdad y discriminación
En la pared del aula cuelga un cartel con palabras en rarámuri y en castellano. Una de las frases es “Kuira ganiriba kuchi”, que tiene a un lado su equivalente, “Buenos días niños”. Es el aula de la maestra Sofía, la única de las docentes de etnia rarámuri. Como sus alumnas, estudió la Primaria en el tewecado y cuenta que algunas ingresan sin saber castellano, por lo que ella les explica los significados en rarámuri. “Yo también fui niña, hablé en tarahumara, quería aprender y no me entendían cuando hablaba en mi idioma”, recuerda la maestra.
La música retumba en el patio durante el recreo, los estudiantes corren, gritan y juegan. En la escuela estudian alrededor de 240 niños y niñas, entre ellos las 96 internas. Aquí, la norma es la convivencia armoniosa entre indígenas y mestizos. Se entablan amistades con facilidad y las muestras de discriminación son escasas, aunque existen.
Según la Encuesta Nacional de Discriminación 2017, uno de cada tres mexicanos está de acuerdo con la frase “la pobreza de las personas indígenas se debe a su cultura”, mientras que el 49,2% de la población indígena opina que sus derechos se respetan poco o nada. La discriminación se traduce en desigualdad. En Chihuahua, el porcentaje de la población infantil y adolescente que carece de energía eléctrica en la vivienda es del 2,1% en el caso de la población no indígena, mientras que en la indígena es del 66%, indica Unicef.
En el tewecado, las hermanas y las docentes realizan un esfuerzo continuo por erradicar muestras de discriminación. “En la escuela, a veces el mestizo quiere hacer menos al indígena, por ejemplo en el idioma. Nosotras hacemos que los niños mestizos aprendan algunas palabras en rarámuri para que estemos en igualdad de circunstancias”, explica la madre Begonia.
Después del tewecado
Terminan las clases, los alumnos externos vuelven a casa y las internas regresan al patio del albergue. Belén se lleva una grata sorpresa: su madre ha ido a por ella para pasar el fin de semana en casa. Entre 15 y 20 niñas, no siempre las mismas, dejan el internado los viernes para regresar el domingo. Felipa, madre de Belén, ha caminado tres horas para llegar; al no parecerle seguro prefiere no aceptar rides (como se le conoce al autostop) pero afirma que le gusta caminar.
El aula de la maestra Sofía, única docente rarámuri del tewecado, que afirma que es importante que las niñas aprendan, porque ellas quieren seguir adelante, quieren estudiar y tienen el mismo derecho a aprender.PAU GONZÁLEZ
Hoy Belén llegará a su hogar poco antes de que anochezca y verá a sus dos hermanas mayores. Ambas fueron alumnas del tewecado, después cursaron la secundaria en Chihuahua y actualmente estudian en Creel, una población a unos cien kilómetros de Cerocahui. Esta ruta académica es común entre las graduadas del tewecado, pues la congregación a la que pertenece dirige varios internados en el estado, en los que les es posible continuar sus estudios de secundaria, bachillerato e incluso realizar la licenciatura en Educación Primaria.
La madre Begonia calcula que siete de cada diez niñas que concluyen la primaria estudian la secundaria, y dos o tres continúan en el bachillerato. Esto contrasta positivamente con estadísticas nacionales, que indican que las mujeres indígenas son uno de los grupos poblacionales con mayor rezago educativo. En la actualidad, solo una de cada cinco mujeres indígenas ha terminado la secundaria.
El sábado al mediodía, los gritos y las risas de las niñas que pasarán el fin de semana en el tewecado se escuchan en las calles cercanas. La plaza principal está vacía y silenciosa. Ninguna bandera ondea sobre el kiosco, no hay decoración que adorne las modestas casas aledañas. Solo es posible ver a un grupo de perros esqueléticos tomando el sol y a tres hombres armados que se comunican por radio con su comandante.
Por décadas las instituciones de educación superior (IES) y los centros de investigación públicos han estado sujetos a políticas restrictivas y vaivenes del financiamiento federal. En el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se reconoce que Durante el periodo neoliberal el sistema de educación pública fue devastado por los gobiernos oligárquicos; se pretendió acabar con la gratuidad de la educación superior, se sometió a las universidades públicas a un acoso presupuestal sin precedentes.
La elección de 2018 generó expectativas de cambio, con un gobierno que pusiera fin a las políticas de recortes presupuestales, de límites a la autonomía y la libertad de cátedra y de competencia por fondos y subsidios. En el ámbito de la educación y la investigación, fue un aliciente para que la academia (profesores e investigadores), los estudiantes y los trabajadores se inclinaran claramente en favor de esta opción electoral.
Las políticas que ahora impactan a las instituciones de educación superior, a los Centros-Conacyt y a la investigación en institutos nacionales de salud (INS) y hospitales de altas especialidades (HAE), sin embargo, han generado incertidumbre, decepción e indignación. La Secretaría de Educación Pública y el Conacyt no han definido proyectos específicos, pero de hecho el gobierno los ha fijado con los recortes de la Secretaría de Hacienda, los efectos de la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos y el memorándum del Ejecutivo (3 de mayo de 2019) sobre austeridad republicana. Todo ello se ha sumado a una actitud de descalificación superficial y desinformada de las instituciones y los académicos, acusados de ser privilegiados, corruptos e ineficientes, a partir de casos particulares como el de Sosa en Hidalgo o la estafa maestra.
Entre las acciones más drásticas contra las instituciones de educación superior, de investigación y de salud están las reducciones presupuestales a los INS, HAE y los Centros Conacyt; el congelamiento de fondos a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con la consecuente suspensión de becas a estudiantes; la reducción de ingresos a académicos a través de la aplicación de impuestos a becas e incentivos en la UAM, el Cinestav y los Centros Conacyt; el despido de pasantes, residentes y académicos contratados por honorarios en casi todas las instituciones; y el control desde la Presidencia de los viajes de los académicos en IES no autónomas.
Estas políticas de hecho hacia la educación superior y la investigación no han sido presentadas, discutidas ni mucho menos consensadas con las instituciones y las comunidades académicas. Tensan la relación entre éstas y el gobierno federal al desconocer los procesos existentes de colaboración y los mecanismos de diálogo necesarios entre la academia y los diversos órdenes de gobierno. Con estas acciones se vulnera la libertad de cátedra y de investigación, y en el caso de algunas universidades, se violenta la autonomía. En suma, el gobierno ha puesto a la academia en jaque.
Desde la academia hay que debatir y argumentar para mostrar la necesidad de revertir estas decisiones. Al final, como en todo proceso político, esto dependerá de las respuestas y acciones de los actores institucionales y académicos involucrados en defensa de la educación superior y los espacios de investigación públicos.
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