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México: Inicio de la huelga estudiantil de 1929 (Audio)

México / 27 de mayo de 2018 / Autor: Radio UNAM / Fuente: Fonoteca Nacional

  • Escuchas: Entrevista realizada precisamente a Alejandro Gómez Arias, principal dirigente estudiantil de aquel acontecimiento que marcó parte del futuro de la actual Universidad Autónoma de México.
  • Colección: Radio UNAM
  • Descripción: En su testimonio Gómez Arias señala que la participación juvenil es esencial en cualquier sociedad y que, lejos de una crítica hacia las nuevas generaciones, hay que escucharlas. El documento sonoro que a continuación reproducimos proviene de un programa realizado por Radio UNAM, transmitido en 1982, y el cual forma parte del acervo de la Fonoteca Nacional.

 

 

Fuente de la Entrevista:

http://fonotecanacional.gob.mx/index.php/escucha/audio-del-dia/113-audio-del-dia/2566-23-05-2018-inicio-de-la-huelga-estudiantil-de-1929

Fuente de la Imagen:

http://archivo.e-consulta.com/blogs/consultario/mayo-de-1929-la-autonomia-de-la-unam/

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Unesco presenta política mundial de innovación para el desarrollo sostenible

México/26 de Mayo de 2018/El Nuevo Diario

El gobernador Miguel Márquez y la representante de Unesco firmaron ayer el documento, que incluye 18 principios de una política pública para una innovación centrada en el desarrollo sostenible.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) presentó la Declaración de Innovación para el Desarrollo Sostenible, «una política mundial para un tema transversal: la innovación en beneficio de las sociedades», dijo hoy Nuria Sanz, directora del organismo en México.

Guanajuato, Patrimonio Cultural de la Humanidad, se convirtió en el primer estado de México y del mundo en recibir la Declaración.

El gobernador Miguel Márquez y la representante de Unesco firmaron ayer el documento, que incluye 18 principios de una política pública para una innovación centrada en el desarrollo sostenible.

Entre sus puntos más relevantes, establece que la innovación es de todas y todos y para todas y todos, y ya que puede generar bienestar requiere ser fortalecida promoviendo la participación de la población en su conjunto.

Nuria Sanz– Nuria Sanz –

«Es la base para otros países; estos principios tienen un carácter global», declaró Márquez a Efe.

Resaltó que «el valor democrático de la innovación no solo es para los países del primer mundo; la innovación debe ser para todos los países y de todos los seres humanos y sociedades rurales y urbanas, escuelas públicas y privadas».

Agregó que «la innovación deber ser el centro, origen y destino para la sostenibilidad en las próximas décadas».

«Esto nos corresponde a todos. Lo que hagamos en una entidad local tendrá una repercusión global», enfatizó.

Guanajuato declaró 2017 como «Año de la Innovación» y durante 12 meses realizó foros mensuales y un foro internacional de alto nivel en que más de 300 expertos nacionales e internacionales en economía, medioambiente, propiedad intelectual, educación, política pública y ciencias sociales compartieron sugerencias para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante la innovación.

Miguel Márquez– Miguel Márquez –

Se reunieron, sistematizaron y analizaron estas recomendaciones y buenas prácticas para diseñar la «Declaración de Innovación para el Desarrollo Sostenible».

La representante de la Unesco en México dijo a Efe que «la ciencia es un bien común y debe cumplir con el propósito de tener un bien social».

El destacado investigador Arturo Lara López, Secretario de Innovación, Ciencia y Educación Superior de Guanajuato, declaró que este fomento en la innovación científica y tecnológica permitirá lograr «una sociedad más democrática, más justa, más libre y más progresista».

En entrevista con Efe el doctor Lara consideró que se vive «una etapa histórica» al convertir estas declaraciones en políticas públicas para impulsar la innovación a través del análisis y la reflexión.

«Es un gran honor haber sido el primer estado que tienen una declaración en el ámbito de los gobiernos subnacionales y también reconocer el fenómeno mundial que actualmente ocurre: un gran entusiasmo por la innovación entre los jóvenes», señaló.

Arturo Lara López– Arturo Lara López –

Guanajuato cuenta con el mayor número de solicitudes de patentes en menores de 18 años a nivel nacional.

Por su parte, el gobernador Márquez enfatizó que «la innovación nos corresponde a todos y es una invitación a que se haga en todas las entidades locales a nivel global».

«Creemos que es algo de una enorme envergadura y que pueda encontrar aplicación en cualquier lugar que quiera hacer de la innovación tecnológica y científica un objetivo claro de su vida colectiva», finalizó a su vez Sanz.

Fuente: https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/465039-unesco-politica-innovacion-desarrollo-sostenible/

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México: Los pobres fuera de las universidades. La actual sociedad de castas

México/26 de Mayo de 2018/LJZ

Los jóvenes entran de manera selectiva a estudiar una carrera: parecemos una sociedad de castas. Los pobres entran en un 20 por ciento a las universidades, es decir, 8 de cada 10 jóvenes que ingresan a las instituciones de educación superior son de los deciles superiores de la escala de ingreso. Lo que también se expresa en los estados de la república: en Chiapas, Oaxaca o Guerrero existen coberturas de educación superior que oscilan del 15 al 19 por ciento; mientras que en Sonora o Nuevo León rebasan los 35 puntos porcentuales. Zacatecas está en los promedios nacionales de 28 de 100. Lo importante es constatar el giro clasista en la oportunidad de estudiar: tanto en los estados (unos pobres y otros de renta media), como al interior de cada estado, los jóvenes que están en las aulas son los que pertenecen a las clases medias y altas. La desigualdad brutal en aquellos que logran el derecho a educarse. Lo que a su vez se observa en las mediciones de movilidad social. Si la educación es el movilizador social más importante, la desigualdad educativa tiene como efecto la petrificación de los estratos sociales: en México la cuna es destino. La tierra de la injusticia.

Hubo dos décadas de acelerado crecimiento de todas las coberturas educativas, de 1990 al 2010. Después de ese tiempo, el proceso se congeló. En secundaria se pasó de 54 a 96 por ciento; en bachillerato subió de 17 a 53 por ciento; y en educación superior (en promedios nacionales) se brincó de 8 a 26 por ciento. Fueron los tiempos de la descentralización y federalización de la educación. En los últimos años sólo el bachillerato ha podido crecer un poco, la educación superior sigue estancada. Así las cosas, significa que los presupuestos de este último nivel educativo son por demás regresivos: gasto público (de todos) que financia a los ricos. La única manera de curar esa regresividad es con mejores coberturas. Más inversión.

Otra cosa es el análisis de las oportunidades reales de movilidad de aquellos que logran entrar. Aquí hay factores muy interesantes: resulta que un factor de movilidad no es el conocimiento adquirido, sino el capital social apropiado por los jóvenes durante su cursada. En otras palabras: en las universidades donde asisten los hijos de los empleadores, es donde los alumnos alcanzan mejores tasas de colocación, pero es por las relaciones sociales que logran durante los estudios, no a los estudios mismos. Traducido: la amistad es un valor económico esencial. Por ello, en las universidades públicas donde hay poca presencia de las familias de los empleadores (entre los que se cuenta clase política), aun cuando sean académicamente muy buenos, tienen pocas posibilidades de colocación en los puestos de ventaja en el mercado laboral. Hace falta arrancar una reforma social profunda para cambiar el rostro de la sociedad de castas en que vivimos. Socialmente, aun, vivimos en la Colonia.

Fuente: http://ljz.mx/2018/05/25/los-pobres-fuera-de-las-universidades-la-actual-sociedad-de-castas/

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Analíticas del aprendizaje, herramienta para mejorar entornos educativos

América del Norte/Mexico/ Agencia Informativa Conacyt/Por Mónica Alba

Las analíticas del aprendizaje, junto con la minería de datos, conforman dos de las metodologías más innovadoras en el campo de la ciencia de datos para el análisis de información sobre los usuarios de un determinado sistema. Entre los ámbitos de aplicación de mayor demanda se encuentran recientemente los sistemas de aprendizaje, en su mayoría de nivel superior y posgrado, ya que permiten la recopilación, medición, análisis, interpretación y proyección de datos inherentes a los ambientes educativos, lo que favorece su optimización y un conocimiento real del desempeño académico de sus estudiantes.

Dentro del área de las tecnologías de la información, la ciencia de datos es un campo ampliamente explorado en los últimos años. El manejo de información masiva disponible actualmente en interfaces digitales permite obtener datos únicos sobre el comportamiento, intereses y tendencias de sus usuarios. De tal forma, la ciencia de datos ha desarrollado metodologías y herramientas de valiosa utilidad para áreas de publicidad y mercadotecnia, desarrollo de nuevos productos y servicios, turismo, medicina, Internet y redes sociales, entre otras.

En el ámbito de la educación, en 1995 los investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon, en Estados Unidos, Albert T. Corbett y John R. Anderson, publicaron un modelo logarítmico, basado en las corrientes de ciencia de datos, que cambiaría la forma en que se diseñan, implementan y evalúan los procesos educativos. Dicho modelo se basó en lo que ellos llamaron registro del conocimiento —knowledge tracing— que permitía registrar el desempeño académico de estudiantes durante un proceso de aprendizaje y predecir estadísticamente su desempeño en exámenes finales.

Para 2005, se introdujo el concepto de minería de datos educativos —educational data mining— a partir del cual se desarrollaron varias corrientes de investigación para el manejo de datos que pretendían mejorar los procesos educativos y comprender, mediante modelos cuantitativos, la ciencia del aprendizaje. De acuerdo con Ryan Joazeiro de Baker y Paul Inventado, investigadores de la Universidad de Columbia, para 2022 todos los procesos de investigación educativa estarán basados en el uso de analíticas del aprendizaje y minería de datos.

1-kike2118.jpgJosé Enrique Álvarez Estrada.Las analíticas del aprendizaje permiten brindar información precisa sobre evaluaciones diagnósticas y de desempeño de los estudiantes, la adaptabilidad y relevancia de recursos didácticos, la viabilidad sobre modalidades de estudio (presencial o virtual), así como la generación de modelos asociados a competencias de aprendizaje. De tal forma, todos estos datos cuantitativos se pueden combinar con datos cualitativos, psicométricos y sociodemográficos para una adecuada toma de decisiones durante el diseño de los planes de estudio.

Formación de expertos en ingeniería de datos

En respuesta a la tendencia mundial del desarrollo de metodologías aplicables dentro del campo de la ciencia de datos, la Universidad del Caribe, en Cancún, Quintana Roo, cuenta con un programa de estudios de licenciatura enfocado en la formación de profesionistas que se especialicen en la ingeniería de datos e inteligencia organizacional.

A partir del análisis del perfil de egreso de los estudiantes del Departamento de Ciencias Básicas e Ingenierías, de la Universidad del Caribe, se identificó la necesidad de ajustar la oferta educativa que cubriera la demanda creciente de especialistas requeridos en metodologías relacionadas con la ciencia de datos. Para lograrlo, se propusieron aplicar una metodología de analítica del aprendizaje para el propio proceso de planeación y diseño de la nueva licenciatura en ingeniería de datos e inteligencia organizacional.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, José Enrique Álvarez Estrada, profesor investigador asociado del Departamento de Ciencias Básicas e Ingenierías de la Universidad del Caribe, comentó sobre la importancia de utilizar métodos de analíticas del aprendizaje como herramientas de descubrimiento que pueden dar como resultado modelos de fenómenos más comprensibles, a diferencia de los protocolos de minería de datos educativos, en donde los métodos automatizados para el descubrimiento se limitan a lograr la mejor predicción posible del sistema, dejando fuera variables del comportamiento y dinámica de los usuarios.

“El proyecto que estamos desarrollando trata de encontrar variables que permitan predecir, con la mayor precisión posible, el éxito o fracaso académico de los estudiantes del Departamento de Ciencias Básicas e Ingenierías de la Universidad del Caribe, a partir de los datos que se registran durante su proceso de admisión —datos demográficos, resultados académicos, resultados del Examen Nacional de Ingreso a la Educación Media Superior (EXANI) y resultados psicométricos—”, comentó Álvarez Estrada.

A su vez, todas las herramientas aplicadas para el diseño de la oferta educativa forman parte del plan de estudios de esta nueva licenciatura, lo que está permitiendo diseñar, aplicar y evaluar en tiempo real una metodología que favorece el entorno de aprendizaje de los estudiantes, su desempeño y preparación académica, así como la calidad en contenidos del programa de estudios.

“A diferencia de los estudios de mercadeo, a nosotros no nos interesa el individuo en particular mientras hacemos el estudio, lo que nos interesa es cómo se comportan los individuos como grupo, lo que nos permite caracterizarlos en tribus o clústeres para poder identificar la tendencia del comportamiento de un nuevo individuo y poder agruparlo en la tribu que mejor se ajuste a sus necesidades y capacidades de aprendizaje”, agregó.

Indicadores tempranos de desempeño

“Aplicando metodologías de analíticas de aprendizaje, nos interesa saber si existen variables que correlacionen con el éxito o fracaso escolar, posibles de detectar desde pruebas tempranas. Una variable ya identificada es la cantidad de horas semanales que trabajan los estudiantes, en promedio 10 a 20 horas a la semana, lo que está por arriba de la media nacional. En lugar de ser estudiantes que trabajan, son trabajadores que estudian, lo que se refleja en un alto índice de 1-caribenn2118.jpgreprobación en el primer semestre. Estos son datos que siempre han estado allí pero que nadie ha transformado en información y conocimiento para tomar decisiones para el óptimo rendimiento escolar de los estudiantes, generando perfiles a la medida que les permitan tener un mejor desempeño dentro de sus capacidades”, explicó Álvarez Estrada.

Curiosamente, los resultados han arrojado que el peor predictor del desempeño del estudiante es el promedio de bachillerato. No han encontrado una correlación entre el desempeño en el examen de ingreso y el promedio previo de los estudiantes. Una de las interpretaciones que ofrecen es que los estudiantes aptos para carreras de ingeniería, con un alto grado de pensamiento matemático y creatividad organizacional, se comportan como una tribu de individuos inquietos que podrían estar siendo penalizados en sus calificaciones debido a su conducta, lo cual agrega variables sociales que deben ser consideradas desde la formación previa de los estudiantes.

Para el análisis de datos, se han basado en software abierto. En particular, utilizan R y Python como lenguajes base, que a veces combinan con Weka o Hadoop, dependiendo de la magnitud y naturaleza de los datos que se pretenden analizar.

De acuerdo con Álvarez Estrada, parte esencial en la implementación de analíticas del aprendizaje es identificar los vicios regulares en la utilización de métodos cuantitativos. “No permitimos que los números hablen por sí mismos, sin asignar causalidades; queremos que los números sustenten las hipótesis que hemos elaborado. Las metodologías cuantitativas te arrojan qué y cómo, pero no el porqué, ya que este es cualitativo y debe estar analizado desde el contexto particular a cada sistema de estudio”.

La tendencia a corto plazo es lograr que las metodologías implementadas para las analíticas del aprendizaje favorezcan la toma de decisiones para el desempeño académico de los estudiantes. “Queremos lograr una toma de decisiones de cada estudiante y programa académico a partir de datos duros que reflejen el comportamiento real de los individuos y no de lo que se hace habitualmente con teorías y percepciones psicológicas, que necesitan un respaldo cuantitativo”, explicó.

Fuente: http://conacytprensa.mx/index.php/tecnologia/tic/21714-analiticas-aprendizaje-entornos-educativos

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Fortalecer a la Universidad Pedagógica Nacional

Por: Miguel Ángel Pérez

El pasado 12 del presente mes de mayo el candidato a la presidencia de la república de la Coalición “Juntos haremos historia” presentó en la emblemática ciudad de Guelatao en el estado de Oaxaca, un decálogo de compromisos por la educación, es primera vez que tengo conocimiento de una propuesta de este tipo, el que un candidato a la presidencia de este país, dé a conocer de cara a la nación sus compromisos educativos.

Si bien los compromisos son muy generales se pudieran sintetizar en dos grandes ejes en la defensa de la educación pública como un servicio público del gobierno para todos los mexicanos y las mexicanas y el poder echar abajo legal y operativamente lo que ha sido la iniciativa de este sexenio la mal llamada reforma educativa.

Me detengo en el compromiso número 5 que literalmente dice: “Fortalecer a las Escuelas Normales y a la Universidad Pedagógica Nacional, con la finalidad de garantizar una educación de calidad”, en mi caso como académico de la UPN me da mucho gusto que estemos visibilizados por un candidato a la presidencia y con ese compromiso de fortalecimiento. Si bien el verbo “fortalecer” es ambiguo, ya que el problema no es un asunto de dar fuerza, ni siquiera de brindar apoyos o recursos, sino más bien de tener claridad en los ámbitos de injerencia y de desarrollo que le tocan o le pudieran tocar a la UPN a nivel nacional, como cabeza de grupo (como se doce en el argot futbolero).

La UPN en el mes de agosto cumplirá 40 años de existencia, de un proyecto nacional que ha tenido sus altas y sus bajas, sus pliegues y despliegues, pero que hoy a la distancia podemos decir que es la única Universidad pública temática especializada en el abordaje y tratamiento con seriedad de los asuntos vinculados con la educación, que cuenta con una estructura verdaderamente nacional a partir de cumplir con los requisitos y estándares definidos para regular las instituciones de educación superior en nuestro país, en cada entidad federativa cuando menos existe un campus que le da presencia y solidez a los proyectos nacionales para la formación de agentes educativos y el fomento a la investigación y la difusión de ideas y de la cultura pedagógica y locales de aquedo a la demanda específica de cada región. En 40 años la UPN le has dado un nuevo rostro al magisterio nacional, y ha generado una cultura basada en la reflexión de las prácticas, la colegiación, el fomento del pensamiento crítico, a partir de una producción académica propia, entre otras muchas cosas.

Es muy gratificante que el candidato con mayores posibilidades de ganar la presidencia (así lo dicen sondeos, encuestas y proyecciones de expertos políticos), visibilice a una institución púbica que desde su origen ha sido incomoda por sus propuestas con relación a ciertos sectores ligados con el poder y con los intereses asociados a la educación como monopolio de poder.

Sin embrago no basta con este “fortalecimiento institucional” prometido del candidato a la presciencia, se requiere también que desde la comunidad académica de la UPN a nivel nacional y por estados hagamos nuestra tarea para merecer justificadamente dicho fortalecimiento hoy prometido, por ejemplo en el caso de Jalisco tenemos que el 70% de la plantilla de personal académico está vinculado por un régimen de no basificación (contratos temporales, comisión, inestabilidad laboral severa, etc.), desde hace mas de 10 años no ha habido convocatorias para concurso de oposición del personal académico y el personal de base en activo se acerca al envejecimiento académico está más cercano al retiro que a la productividad, si estos problemas (por llamarles de esta manera) tienen cierto eco en el ámbito nacional, entonces había que pensar en el relevo generacional que garantice en el intercambio de estafeta el cumplir y respetar con los principios fundacionales que le dieron origen, desarrollo y en estas fechas prestigio al proyecto académico nacional de la UPN en todo el territorio nacional y en cada estado y rincón de este país.

Habría que abrir un debate nacional que logre integrar y amalgamar una discusión en términos ideológicos pero también académicos, la comunidad de la UPN está preparada para arribar a un nuevo estadío en donde el protagonismo y la dirección de proyectos nacionales ligados sobre todo con la formación docente, la gestión directiva y la vida de las escuelas, desde una aspiración de calidad con justicia educativa pueden formar parte de los proyectos que diríjannos. La apuesta es grande y ojala que el compromiso anunciado el pasado 12 de mayo se cumpla.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/fortalecer-a-la-universidad-pedagogica-nacional/

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Federalismo educativo, en camino

Por: David Calderón

En el enfoque de derechos que hoy guía los compromisos internacionales de los que México hace parte, y que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha ido incorporando cada vez con mayor claridad, en oleadas sucesivas, se ha ido superando la idea de que los derechos sociales son sólo algo “deseable”, pero mal distribuido por razones históricas (unos tienen mejor salud, educación o desarrollo porque… pues porque siempre ha sido así).

En una visión sólida y contemporánea, el derecho a la educación ya no es como tal equivalente a “servicios educativos”; eso sería un grave empobrecimiento. Así como el acento en pedagogía ha ido pasando de la “enseñanza” al aprendizaje, el acento ha pasado de una expansión de insumos a una responsabilidad por el logro, es decir, por el alcance progresivo de un ejercicio pleno y universal del derecho. En buen castellano, hay responsabilidades específicas de los gobiernos para asegurar el ejercicio del derecho a la educación.

El último Reporte Global de Monitoreo de la Educación que publica la UNESCO (GEM Report 2017/8, disponible en https://es.unesco.org/gem report/node/1464) tiene precisamente como tema la responsabilidad educativa. El derecho de los niños y jóvenes tiene como titulares de las obligaciones principalmente a los gobiernos, que deben rendir cuentas. Entre las recomendaciones que hace el Reporte está la de propiciar una viva discusión en los medios de comunicación sobre los resultados educativos, la fácil y universal consulta de indicadores relevantes, la participación de las organizaciones de sociedad civil para emplazar a los gobiernos, evaluando los logros y desafíos.

En México, desde 1992 son las entidades de la República las que administran las escuelas; ellas, las instancias que legal y explícitamente son los empleadores de los maestros, las responsables de su formación inicial y las encargadas de sostener su aprendizaje profesional. Mucho de lo que se concreta para bien, la implementación pulcra y puntual de la Constitución y las leyes, corresponde prevalentemente a los estados.

Muchos son los gobiernos que no comenzaron su mandato en 2012, y que continuarán después de la elección federal de 2018. La Constitución y las leyes, la autonomía del INEE, el activismo desde sociedad civil no son sexenales, y no cambian al otro día de la elección o de la toma de posesión. No olvidemos que en la gran mayoría de los planteles de educación obligatoria del país habrá clase el 2 de julio en la mañana. No hay soluciones mágicas, ni cambios unipersonales. Gane quien gane, la implementación principal del currículum en el aula y del aprendizaje profesional de los maestros ocurre en los estados.

Este federalismo efectivo, que se va abriendo paso en la realidad, es justamente un movimiento de progresividad. “Cada vez más, cada vez mejor” es la consigna, porque al mejorar surgen nuevos retos; porque es genial tener mejor permanencia pero pierde sentido si no la acompaña mejor aprendizaje; porque es bueno que la promoción sea por esfuerzo y no por cuotas políticas o gremiales, pero es mejor todavía que la promoción implique un pago superior inmediato, y un apoyo formativo a los directores para su función.

Para identificar e ilustrar esas tareas de las entidades, hoy publicamos la edición 2018 del Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa a nivel estatal (ICRE) -se puede descargar libremente en www.mexicanosprimero.org-. Es un estudio que retoma los factores de inclusión en el derecho (la Permanencia, es decir, la proporción en la que cada estado del país se está logrando que cada generación llegue a la Educación Media Superior, y el Aprendizaje, la proporción en la cual, al final de la educación básica, quienes están incluidos en al escuela alcanzan el umbral mínimo de aprendizajes o más), y las responsabilidades que las leyes vigentes marcan para los gobiernos estatales en el campo educativo en aspectos críticos como preparación inicial de los maestros, inclusión desde primero de preescolar, instalaciones sanitarias y áreas deportivas y recreativas de las escuelas, carga de trabajo para los supervisores o cumplimiento del deber de nombrar y pagar tutores para los maestros que ingresan tras el concurso de selección).

El ICRE es un mapa para regresarnos todos a estudiar y subrayar qué prácticas son eficaces, visibilizarlas, tomarlas como inspiración, pues una práctica efectiva es por definición contextual y pertinente. Es una oportunidad para que los estados aprendan unos de otros, y no esperen que todas las soluciones las provea la SEP desde arriba y desde afuera. El país que soñamos es uno de resultados equivalentes, no de soluciones idénticas. El federalismo educativo auténtico, equidistante del atrincheramiento de caciques abusivos y de la languidez de los que necesitan que todo les digan cómo hacer, está echando raíces, y tiene un rostro creativo, resiliente, prometedor.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/federalismo-educativo-en-camino/

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¿Nuestra mejor apuesta? La Profesión Docente en México: algunos números, problemáticas y retos

Por: ODEJ

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

La celebración del “Día del Maestro” nos sirve como pretexto para reflexionar sobre la profesión docente, un tema crucial en este tiempo de incertidumbre electoral, lleno de interrogantes sobre  el rumbo que habrá de tomar el Sistema Educativo Mexicano.

Iniciemos mencionando que en la Recomendación conjunta de la Organización Internacional del Trabajo y la UNESCO relativa a la situación del personal docente se señala que “debería reconocerse que el progreso de la educación depende en gran parte de la formación y de la competencia del profesorado, así como de las cualidades humanas, pedagógicas y profesionales de cada educador” (1966, p. 24). Es por ello que cuando se intenta promover cambios, reformas y mejoras al proceso educativo, invariablemente traemos a la mesa la figura del docente. No obstante, dada la historia y condiciones en las que hoy se ejerce esta profesión, no siempre ha resultado fácil tener a la mano datos que permitan contextualizar y entender de una manera más profunda su situación actual. Y ello es una cuestión clave, pues “elevar la calidad de la educación pasa necesariamente por conocer mejor al magisterio nacional, las condiciones de su formación y las realidades que circundan su desempeño, a fin de poder mejorar sus resultados” (INEE, 2015).

Así pues, el presente texto tiene el propósito de ofrecer información sobre la situación actual de la profesión docente en nuestro país, asumiendo que ésta constituye el elemento clave para cumplir con el derecho a una educación de calidad para todos los niños, niñas y jóvenes mexicanos. Para ello, mencionaremos brevemente algunos datos sobre la historia de la profesión con el fin de entender más adecuadamente cuántos, cómo y quiénes son nuestros docentes, así como algunos de los retos y problemáticas que la envuelven.

Un poco de historia. La docencia en nuestro país posee ciertas características laborales que la diferencian de otras profesiones. Éstas son fruto de un proceso histórico en el que la representación sindical del magisterio ha influido de manera decisiva en el ejercicio de la profesión. De este modo, aspectos como el ingreso, permanencia, promoción, formación y salario se configuraron desde sus orígenes bajo esquemas que fueron entretejiendo relaciones de interdependencia entre el gremio y el gobierno, dotando a los maestros sindicalizados de un poder político y de una enorme influencia y control sobre el Sistema Educativo Mexicano (SEM). Todo ello ha tenido un gran peso a lo largo de los años, permeando, en la manera en la que hoy se conceptualiza y ejerce la docencia.

¿Cuántos son? Hablar del profesorado mexicano remite a un asunto de grandes magnitudes pues una vez que la Constitución Política Mexicana establece la obligatoriedad y gratuidad de la educación primaria (1891), y a medida que se incluye a la educación secundaria (1993), la preescolar (2002) y la media superior (2012), se genera un incremento sostenido del magisterio, al grado que en el año 2012, representaron en promedio 2.5% de toda la fuerza laboral ocupada en México –para los niveles de preescolar, primaria y secundaria- y de 3.5% del total de la Población Económicamente Activa (PEA) -si se añaden los docentes de educación media superior, más personal de apoyo pedagógico- según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2012 (Degante Méndez y Rigel Castro, 2013, p. 2).

Traducido en números, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su informe “Docentes en México 2015” (INEE, 2015, p. 24) reporta que al inicio del ciclo escolar 2013-2014 contábamos con 1,201,517 docentes agrupados de la siguiente manera:  a) Educación preescolar: 227,356 educadores dando atención a 4.8 millones de niños; b) Educación primaria: 573,238 docentes a cargo de 14.6 millones de estudiantes: y c) Educación secundaria: 400,923 profesores brindando atención a 6.6 millones de jóvenes.

¿Cómo se distribuyen? Los docentes se distribuyen en diversos tipos de servicios: general, indígena y comunitario, más la modalidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) para niños y jóvenes de pequeñas comunidades rurales, mestizas e indígenas.

Ahora bien, la mayor parte de los docentes trabaja en escuelas públicas y en zonas urbanas, bajo la modalidad de servicio “general” (en todos los niveles) pues éstas son las que predominan mayoritariamente en nuestro país: 86.4% de escuelas públicas y 13.6% privadas (CEMEABE, 2013). Los servicios indígena y comunitario carecen prácticamente de opciones de tipo privado. De este modo, los maestros indígenas, los de CONAFE y los de telesecundaria, laboran en su mayoría, “en localidades con altos niveles de marginación donde precisamente se ubican las escuelas con mayores carencias de infraestructura y apoyo pedagógico” (INEE, 2015, p. 158). Ahora bien, esta diversificación de los servicios imposibilita que en nuestro país hablemos de un solo tipo de docencia dado que, como hemos visto, existen diferencias muy marcadas: algunos imparten una enseñanza generalista y otros la imparten por asignatura; algunos atienden un solo grupo y otros a varios de manera simultánea; algunos cuentan con apoyos privados y otros no; algunos laboran en zonas rurales o indígenas y otros en urbanas.

¿Quiénes son? De acuerdo con el estudio del INEE anteriormente citado, la planta docente de nuestro país está conformada en su mayoría por mujeres, sobre todo en los primeros niveles del sistema educativo: en preescolar 93%; en primaria, 67%; y en secundaria, 53%. En cambio, en las primarias indígenas y en media superior trabajan más hombres que mujeres (58% y 53%, respectivamente). En su gran mayoría, se han formado en el sistema de las normales pero existen porcentajes importantes de docentes frente a grupo que no cuentan con la licenciatura completa (INEE, 2015, p. 41). Aunque cabe destacar que las generaciones más jóvenes presentan mayor escolaridad que las próximas a jubilarse y se ha incrementado gradualmente el porcentaje de docentes con posgrado, por lo que cabría esperar una mayor profesionalización del sector en los próximos años.

¿Cuánto ganan? Esta pregunta es difícil de responder. La Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente (1966) establece que la retribución debería relacionarse, por un lado, con la importancia que tiene la función docente para la sociedad y por el otro, con sus responsabilidades, tomando en cuenta que determinados puestos requieren más experiencia, cualificaciones superiores o tareas más amplias. Sin embargo, en nuestro país la retribución económica de los profesores conlleva un intrincado y complejo sistema. Para empezar, el número de categorías y niveles salariales de la mayoría de los docentes de educación básica varía según la entidad federativa. Degante Méndez y Rigel Castro (2013) señalan que durante el 2012 había en promedio 364 categorías de maestros en el país con hasta 8 niveles salariales. Esto se debe a que los salarios se estipulaban mediante las negociaciones entre los sindicatos magisteriales y las autoridades educativas –tanto federales como estatales en un doble acuerdo- generando así, diferencias significativas. Además, explican estos autores, los lineamientos salariales derivados de la carrera magisterial y del sistema escalafonario tradicional ocasionaron que en lugar de servir como un sistema de reconocimiento y estímulo profesional, se convirtieran en un conjunto de recompensas y castigos de tipo administrativo-sindical. Aunado a lo anterior, este ha sido un tema manejado con cierta opacidad dificultando un conocimiento exacto de los montos, ya que no se cuenta con información completa sobre las nóminas. Sin embargo, se estima que el salario promedio puede oscilar entre 11 mil pesos (docentes sin Carrera Magisterial) y hasta 31 mil pesos en el máximo nivel para la Primaria (INEE, 2015, p. 70).

Y en este punto surge un tema de especial preocupación. Las brechas salariales entre los docentes también se acentúan dependiendo del tipo de servicio y son precisamente quienes enseñan en la modalidad “indígena” los que reciben el salario más bajo, independientemente de la edad, la antigüedad o la escolaridad. Además de ello, no resulta atractivo incorporarse a este tipo de escuelas pues son las que presentan peores condiciones de organización, gestión e infraestructura. Los retos profesionales que enfrentan este tipo de profesores requerirían justamente una mayor compensación, una formación específica y un mejor apoyo salarial pues deben realizar su función en un contexto en el que la mayoría de los estudiantes sufren pobreza alimentaria, se ubican en el quintil de menores ingresos y provienen de familias cuyos padres carecen de instrucción, aumentando con ello, las probabilidades de deserción, reprobación y rezago escolar. Así lo reportó el “Índice de Equidad Educativa Indígena”, elaborado por la Secretaría de Educación Pública y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: la población indígena sólo ha logrado 39% de los niveles de escolaridad alcanzados por la población no indígena. Este rezago escolar empieza desde la educación básica pues solamente 51% de los indígenas en edad de haber completado la primaria lo ha logrado, y tan solo 27% en lo que respecta a la secundaria (Índice de Equidad Educativa Indígena: Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios, 2010).

Algunas conclusiones e interrogantes

Después de este recorrido, conviene destacar que a pesar de la importancia de los docentes para el funcionamiento del Sistema Educativo Mexicano, la información sobre ellos no siempre ha estado disponible ni se ha documentado, concentrado y sistematizado de la manera que cabría esperar. El contar hoy con datos más precisos no ha sido tarea fácil pues hasta hace muy poco tiempo era imposible responder a preguntas simples como cuántos docentes, escuelas y niños atendidos existen en el SEM. A través del “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE) se sentó un precedente que dejó en evidencia irregularidades como comisionados, aviadores, trásfugas, docentes sin plaza, docentes con más de una plaza, docentes “fantasma”, recursos desviados, etc., dejando en claro la necesidad de una reestructuración profunda de la asignación de plazas docentes, mismas que en su gran mayoría eran entregadas mediante un  sistema de ventas, herencias y negociaciones controladas por los sindicatos. Todo ello, como consecuencia de la historia sindical brevemente esbozada líneas arriba, se fue generando la enorme inequidad dentro del gremio docente. En este contexto, se formuló la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) que estipuló nuevas reglas de ingreso, promoción, evaluación y permanencia, modificando de manera gradual las relaciones entre las autoridades educativas y el magisterio, pero que también trajo consigo incontables disputas, huelgas, plantones y actos violentos que han dañado severamente el tejido social.

Ahora bien, los datos antes expuestos nos dejan múltiples reflexiones. Los docentes, como pilares fundamentales del cambio educativo, enfrentan grandes desafíos pues como hemos visto ya, se desempeñan en contextos adversos, sin los apoyos técnico-pedagógicos necesarios y sin herramientas suficientes para hacerle frente al rezago escolar. Así lo evidencian los resultados de las diversas pruebas estandarizadas en los que se reitera el alto porcentaje de alumnos con un nivel insuficiente y bajo de aprovechamiento que no hacen más que sacar a la luz los problemas de inequidad y pobreza que aquejan a nuestro país. Como afirma María de Ibarrola (2012, p. 25). “…podríamos decir que el país tiene la escolaridad que corresponde a sus grandes problemas culturales, sociales, económicos y políticos.”

En incontables ocasiones se ha culpado y responsabilizado a los profesores del desastroso panorama educativo. Si bien es cierto que muchos de los señalamientos podrían ser justificados, también hay que asumir que más que generadores del problema, son parte de él, pero al mismo tiempo, son también, un elemento crucial para su solución. Nuestro país continúa desperdiciando su enorme potencial olvidando que ninguna transformación será posible si no parte de los profesores, si no se construye, se alimenta y se impulsa con su participación y convicción. Y para ello es preciso la profesionalización de los docentes. Los resultados de las escuelas normales como espacios formadores no han sido los que cabría esperar y la formación que se ofrece desde otras instancias (UPN y diversas IES) no está articulada ni es suficiente. Mucho ha tenido que ver el desprestigio que actualmente sufre la profesión, dificultando atraer y retener a los mejores perfiles para ejercerla. Por tanto, es preciso re-dignificarla para devolverle su verdadero sentido, que es en esencia la formación de las personas, y no los intereses laborales, políticos, personales o gremiales. Igualmente, implica asumir que “la enseñanza debería considerarse una profesión cuyos miembros prestan un servicio público; esta profesión exige de los educadores no solamente conocimientos profundos adquiridos y mantenidos mediante estudios rigurosos y continuos, sino también un sentido de las responsabilidades personales y colectivas” (Recomendación de la OIT-UNESCO, 1966, p. 9). Y son precisamente estos elementos inherentes a la docencia los que hacen que se le mire como una profesión para la cual es esencial una vocación, una misión que se traduce al servicio.

Por tanto, además de estrategias precisas para el combate a la pobreza y la desigualdad, la reforma más importante en política pública que puede hacer nuestro país para mejorar sus resultados educativos es construir un sistema sólido que permita seleccionar, preparar, desarrollar y evaluar a los mejores docentes para sus escuelas, logrando contar con una planta motivada, eficaz, bien formada, comprometida, autónoma y orgullosa de su profesión.

Quedan muchas preguntas en el aire: ¿Cómo lograr que la profesión docente no sólo permita a quien la elija, una carrera satisfactoria y un nivel de vida digno, sino además, que se reconozca adecuadamente su esfuerzo y desempeño? ¿Cómo generar una formación docente más pertinente y capaz de responder a las diversas necesidades, dadas las condiciones tan distintas en las que se ejerce? ¿Cómo fortalecer, empoderar y apoyar –en todos los sentidos- a los docentes que se desempeñan en las comunidades rurales e indígenas y que son precisamente los que enfrentan las condiciones más adversas y la remuneración más desigual? ¿Cómo generar reformas educativas desde los docentes y no en contra de ellos? Sin duda, la apuesta más importante para el cambio educativo y el desarrollo de nuestro país, son nuestros docentes. Ojalá esta premisa nos vaya orientando para encontrar respuestas a estos interrogantes.

Referencias

De Ibarrola Nicolín, María (2012). “Los grandes problemas del Sistema Educativo Mexicano”, en Perfiles Educativos, vol. XXXIV, número especial. México: IISUE-UNAM

Degante Méndez L.A., y Rigel Castro F.C. (2015) “Mercado Laboral de los Docentes de Educación Básica” presentado en el Segundo Congreso Latinoamericano de Medición y Evaluación Educacional COLME el 13 de marzo de 2015, México.

Índice de Equidad Educativa Indígena (2010) “Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Disponible en:

http://www.undp.org/content/dam/mexico/docs/Publicaciones/PublicacionesGobernabilidadDemocratica/IndiceEquidadEducativaIndigena/UNDP-MX-DemGov-IEEI-INFORME-DE-RESULTADOS-NACIONAL.pdf

INEE (2015) “Los docentes en México: Informe 2015”. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación:

INEGI-SEP (2013) “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE).

OIT-UNESCO (1966). “Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente”. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001604/160495s.pdf

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