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Federalismo educativo, en camino

Por: David Calderón

En el enfoque de derechos que hoy guía los compromisos internacionales de los que México hace parte, y que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha ido incorporando cada vez con mayor claridad, en oleadas sucesivas, se ha ido superando la idea de que los derechos sociales son sólo algo “deseable”, pero mal distribuido por razones históricas (unos tienen mejor salud, educación o desarrollo porque… pues porque siempre ha sido así).

En una visión sólida y contemporánea, el derecho a la educación ya no es como tal equivalente a “servicios educativos”; eso sería un grave empobrecimiento. Así como el acento en pedagogía ha ido pasando de la “enseñanza” al aprendizaje, el acento ha pasado de una expansión de insumos a una responsabilidad por el logro, es decir, por el alcance progresivo de un ejercicio pleno y universal del derecho. En buen castellano, hay responsabilidades específicas de los gobiernos para asegurar el ejercicio del derecho a la educación.

El último Reporte Global de Monitoreo de la Educación que publica la UNESCO (GEM Report 2017/8, disponible en https://es.unesco.org/gem report/node/1464) tiene precisamente como tema la responsabilidad educativa. El derecho de los niños y jóvenes tiene como titulares de las obligaciones principalmente a los gobiernos, que deben rendir cuentas. Entre las recomendaciones que hace el Reporte está la de propiciar una viva discusión en los medios de comunicación sobre los resultados educativos, la fácil y universal consulta de indicadores relevantes, la participación de las organizaciones de sociedad civil para emplazar a los gobiernos, evaluando los logros y desafíos.

En México, desde 1992 son las entidades de la República las que administran las escuelas; ellas, las instancias que legal y explícitamente son los empleadores de los maestros, las responsables de su formación inicial y las encargadas de sostener su aprendizaje profesional. Mucho de lo que se concreta para bien, la implementación pulcra y puntual de la Constitución y las leyes, corresponde prevalentemente a los estados.

Muchos son los gobiernos que no comenzaron su mandato en 2012, y que continuarán después de la elección federal de 2018. La Constitución y las leyes, la autonomía del INEE, el activismo desde sociedad civil no son sexenales, y no cambian al otro día de la elección o de la toma de posesión. No olvidemos que en la gran mayoría de los planteles de educación obligatoria del país habrá clase el 2 de julio en la mañana. No hay soluciones mágicas, ni cambios unipersonales. Gane quien gane, la implementación principal del currículum en el aula y del aprendizaje profesional de los maestros ocurre en los estados.

Este federalismo efectivo, que se va abriendo paso en la realidad, es justamente un movimiento de progresividad. “Cada vez más, cada vez mejor” es la consigna, porque al mejorar surgen nuevos retos; porque es genial tener mejor permanencia pero pierde sentido si no la acompaña mejor aprendizaje; porque es bueno que la promoción sea por esfuerzo y no por cuotas políticas o gremiales, pero es mejor todavía que la promoción implique un pago superior inmediato, y un apoyo formativo a los directores para su función.

Para identificar e ilustrar esas tareas de las entidades, hoy publicamos la edición 2018 del Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa a nivel estatal (ICRE) -se puede descargar libremente en www.mexicanosprimero.org-. Es un estudio que retoma los factores de inclusión en el derecho (la Permanencia, es decir, la proporción en la que cada estado del país se está logrando que cada generación llegue a la Educación Media Superior, y el Aprendizaje, la proporción en la cual, al final de la educación básica, quienes están incluidos en al escuela alcanzan el umbral mínimo de aprendizajes o más), y las responsabilidades que las leyes vigentes marcan para los gobiernos estatales en el campo educativo en aspectos críticos como preparación inicial de los maestros, inclusión desde primero de preescolar, instalaciones sanitarias y áreas deportivas y recreativas de las escuelas, carga de trabajo para los supervisores o cumplimiento del deber de nombrar y pagar tutores para los maestros que ingresan tras el concurso de selección).

El ICRE es un mapa para regresarnos todos a estudiar y subrayar qué prácticas son eficaces, visibilizarlas, tomarlas como inspiración, pues una práctica efectiva es por definición contextual y pertinente. Es una oportunidad para que los estados aprendan unos de otros, y no esperen que todas las soluciones las provea la SEP desde arriba y desde afuera. El país que soñamos es uno de resultados equivalentes, no de soluciones idénticas. El federalismo educativo auténtico, equidistante del atrincheramiento de caciques abusivos y de la languidez de los que necesitan que todo les digan cómo hacer, está echando raíces, y tiene un rostro creativo, resiliente, prometedor.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/federalismo-educativo-en-camino/

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¿Nuestra mejor apuesta? La Profesión Docente en México: algunos números, problemáticas y retos

Por: ODEJ

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

La celebración del “Día del Maestro” nos sirve como pretexto para reflexionar sobre la profesión docente, un tema crucial en este tiempo de incertidumbre electoral, lleno de interrogantes sobre  el rumbo que habrá de tomar el Sistema Educativo Mexicano.

Iniciemos mencionando que en la Recomendación conjunta de la Organización Internacional del Trabajo y la UNESCO relativa a la situación del personal docente se señala que “debería reconocerse que el progreso de la educación depende en gran parte de la formación y de la competencia del profesorado, así como de las cualidades humanas, pedagógicas y profesionales de cada educador” (1966, p. 24). Es por ello que cuando se intenta promover cambios, reformas y mejoras al proceso educativo, invariablemente traemos a la mesa la figura del docente. No obstante, dada la historia y condiciones en las que hoy se ejerce esta profesión, no siempre ha resultado fácil tener a la mano datos que permitan contextualizar y entender de una manera más profunda su situación actual. Y ello es una cuestión clave, pues “elevar la calidad de la educación pasa necesariamente por conocer mejor al magisterio nacional, las condiciones de su formación y las realidades que circundan su desempeño, a fin de poder mejorar sus resultados” (INEE, 2015).

Así pues, el presente texto tiene el propósito de ofrecer información sobre la situación actual de la profesión docente en nuestro país, asumiendo que ésta constituye el elemento clave para cumplir con el derecho a una educación de calidad para todos los niños, niñas y jóvenes mexicanos. Para ello, mencionaremos brevemente algunos datos sobre la historia de la profesión con el fin de entender más adecuadamente cuántos, cómo y quiénes son nuestros docentes, así como algunos de los retos y problemáticas que la envuelven.

Un poco de historia. La docencia en nuestro país posee ciertas características laborales que la diferencian de otras profesiones. Éstas son fruto de un proceso histórico en el que la representación sindical del magisterio ha influido de manera decisiva en el ejercicio de la profesión. De este modo, aspectos como el ingreso, permanencia, promoción, formación y salario se configuraron desde sus orígenes bajo esquemas que fueron entretejiendo relaciones de interdependencia entre el gremio y el gobierno, dotando a los maestros sindicalizados de un poder político y de una enorme influencia y control sobre el Sistema Educativo Mexicano (SEM). Todo ello ha tenido un gran peso a lo largo de los años, permeando, en la manera en la que hoy se conceptualiza y ejerce la docencia.

¿Cuántos son? Hablar del profesorado mexicano remite a un asunto de grandes magnitudes pues una vez que la Constitución Política Mexicana establece la obligatoriedad y gratuidad de la educación primaria (1891), y a medida que se incluye a la educación secundaria (1993), la preescolar (2002) y la media superior (2012), se genera un incremento sostenido del magisterio, al grado que en el año 2012, representaron en promedio 2.5% de toda la fuerza laboral ocupada en México –para los niveles de preescolar, primaria y secundaria- y de 3.5% del total de la Población Económicamente Activa (PEA) -si se añaden los docentes de educación media superior, más personal de apoyo pedagógico- según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2012 (Degante Méndez y Rigel Castro, 2013, p. 2).

Traducido en números, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su informe “Docentes en México 2015” (INEE, 2015, p. 24) reporta que al inicio del ciclo escolar 2013-2014 contábamos con 1,201,517 docentes agrupados de la siguiente manera:  a) Educación preescolar: 227,356 educadores dando atención a 4.8 millones de niños; b) Educación primaria: 573,238 docentes a cargo de 14.6 millones de estudiantes: y c) Educación secundaria: 400,923 profesores brindando atención a 6.6 millones de jóvenes.

¿Cómo se distribuyen? Los docentes se distribuyen en diversos tipos de servicios: general, indígena y comunitario, más la modalidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) para niños y jóvenes de pequeñas comunidades rurales, mestizas e indígenas.

Ahora bien, la mayor parte de los docentes trabaja en escuelas públicas y en zonas urbanas, bajo la modalidad de servicio “general” (en todos los niveles) pues éstas son las que predominan mayoritariamente en nuestro país: 86.4% de escuelas públicas y 13.6% privadas (CEMEABE, 2013). Los servicios indígena y comunitario carecen prácticamente de opciones de tipo privado. De este modo, los maestros indígenas, los de CONAFE y los de telesecundaria, laboran en su mayoría, “en localidades con altos niveles de marginación donde precisamente se ubican las escuelas con mayores carencias de infraestructura y apoyo pedagógico” (INEE, 2015, p. 158). Ahora bien, esta diversificación de los servicios imposibilita que en nuestro país hablemos de un solo tipo de docencia dado que, como hemos visto, existen diferencias muy marcadas: algunos imparten una enseñanza generalista y otros la imparten por asignatura; algunos atienden un solo grupo y otros a varios de manera simultánea; algunos cuentan con apoyos privados y otros no; algunos laboran en zonas rurales o indígenas y otros en urbanas.

¿Quiénes son? De acuerdo con el estudio del INEE anteriormente citado, la planta docente de nuestro país está conformada en su mayoría por mujeres, sobre todo en los primeros niveles del sistema educativo: en preescolar 93%; en primaria, 67%; y en secundaria, 53%. En cambio, en las primarias indígenas y en media superior trabajan más hombres que mujeres (58% y 53%, respectivamente). En su gran mayoría, se han formado en el sistema de las normales pero existen porcentajes importantes de docentes frente a grupo que no cuentan con la licenciatura completa (INEE, 2015, p. 41). Aunque cabe destacar que las generaciones más jóvenes presentan mayor escolaridad que las próximas a jubilarse y se ha incrementado gradualmente el porcentaje de docentes con posgrado, por lo que cabría esperar una mayor profesionalización del sector en los próximos años.

¿Cuánto ganan? Esta pregunta es difícil de responder. La Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente (1966) establece que la retribución debería relacionarse, por un lado, con la importancia que tiene la función docente para la sociedad y por el otro, con sus responsabilidades, tomando en cuenta que determinados puestos requieren más experiencia, cualificaciones superiores o tareas más amplias. Sin embargo, en nuestro país la retribución económica de los profesores conlleva un intrincado y complejo sistema. Para empezar, el número de categorías y niveles salariales de la mayoría de los docentes de educación básica varía según la entidad federativa. Degante Méndez y Rigel Castro (2013) señalan que durante el 2012 había en promedio 364 categorías de maestros en el país con hasta 8 niveles salariales. Esto se debe a que los salarios se estipulaban mediante las negociaciones entre los sindicatos magisteriales y las autoridades educativas –tanto federales como estatales en un doble acuerdo- generando así, diferencias significativas. Además, explican estos autores, los lineamientos salariales derivados de la carrera magisterial y del sistema escalafonario tradicional ocasionaron que en lugar de servir como un sistema de reconocimiento y estímulo profesional, se convirtieran en un conjunto de recompensas y castigos de tipo administrativo-sindical. Aunado a lo anterior, este ha sido un tema manejado con cierta opacidad dificultando un conocimiento exacto de los montos, ya que no se cuenta con información completa sobre las nóminas. Sin embargo, se estima que el salario promedio puede oscilar entre 11 mil pesos (docentes sin Carrera Magisterial) y hasta 31 mil pesos en el máximo nivel para la Primaria (INEE, 2015, p. 70).

Y en este punto surge un tema de especial preocupación. Las brechas salariales entre los docentes también se acentúan dependiendo del tipo de servicio y son precisamente quienes enseñan en la modalidad “indígena” los que reciben el salario más bajo, independientemente de la edad, la antigüedad o la escolaridad. Además de ello, no resulta atractivo incorporarse a este tipo de escuelas pues son las que presentan peores condiciones de organización, gestión e infraestructura. Los retos profesionales que enfrentan este tipo de profesores requerirían justamente una mayor compensación, una formación específica y un mejor apoyo salarial pues deben realizar su función en un contexto en el que la mayoría de los estudiantes sufren pobreza alimentaria, se ubican en el quintil de menores ingresos y provienen de familias cuyos padres carecen de instrucción, aumentando con ello, las probabilidades de deserción, reprobación y rezago escolar. Así lo reportó el “Índice de Equidad Educativa Indígena”, elaborado por la Secretaría de Educación Pública y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: la población indígena sólo ha logrado 39% de los niveles de escolaridad alcanzados por la población no indígena. Este rezago escolar empieza desde la educación básica pues solamente 51% de los indígenas en edad de haber completado la primaria lo ha logrado, y tan solo 27% en lo que respecta a la secundaria (Índice de Equidad Educativa Indígena: Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios, 2010).

Algunas conclusiones e interrogantes

Después de este recorrido, conviene destacar que a pesar de la importancia de los docentes para el funcionamiento del Sistema Educativo Mexicano, la información sobre ellos no siempre ha estado disponible ni se ha documentado, concentrado y sistematizado de la manera que cabría esperar. El contar hoy con datos más precisos no ha sido tarea fácil pues hasta hace muy poco tiempo era imposible responder a preguntas simples como cuántos docentes, escuelas y niños atendidos existen en el SEM. A través del “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE) se sentó un precedente que dejó en evidencia irregularidades como comisionados, aviadores, trásfugas, docentes sin plaza, docentes con más de una plaza, docentes “fantasma”, recursos desviados, etc., dejando en claro la necesidad de una reestructuración profunda de la asignación de plazas docentes, mismas que en su gran mayoría eran entregadas mediante un  sistema de ventas, herencias y negociaciones controladas por los sindicatos. Todo ello, como consecuencia de la historia sindical brevemente esbozada líneas arriba, se fue generando la enorme inequidad dentro del gremio docente. En este contexto, se formuló la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) que estipuló nuevas reglas de ingreso, promoción, evaluación y permanencia, modificando de manera gradual las relaciones entre las autoridades educativas y el magisterio, pero que también trajo consigo incontables disputas, huelgas, plantones y actos violentos que han dañado severamente el tejido social.

Ahora bien, los datos antes expuestos nos dejan múltiples reflexiones. Los docentes, como pilares fundamentales del cambio educativo, enfrentan grandes desafíos pues como hemos visto ya, se desempeñan en contextos adversos, sin los apoyos técnico-pedagógicos necesarios y sin herramientas suficientes para hacerle frente al rezago escolar. Así lo evidencian los resultados de las diversas pruebas estandarizadas en los que se reitera el alto porcentaje de alumnos con un nivel insuficiente y bajo de aprovechamiento que no hacen más que sacar a la luz los problemas de inequidad y pobreza que aquejan a nuestro país. Como afirma María de Ibarrola (2012, p. 25). “…podríamos decir que el país tiene la escolaridad que corresponde a sus grandes problemas culturales, sociales, económicos y políticos.”

En incontables ocasiones se ha culpado y responsabilizado a los profesores del desastroso panorama educativo. Si bien es cierto que muchos de los señalamientos podrían ser justificados, también hay que asumir que más que generadores del problema, son parte de él, pero al mismo tiempo, son también, un elemento crucial para su solución. Nuestro país continúa desperdiciando su enorme potencial olvidando que ninguna transformación será posible si no parte de los profesores, si no se construye, se alimenta y se impulsa con su participación y convicción. Y para ello es preciso la profesionalización de los docentes. Los resultados de las escuelas normales como espacios formadores no han sido los que cabría esperar y la formación que se ofrece desde otras instancias (UPN y diversas IES) no está articulada ni es suficiente. Mucho ha tenido que ver el desprestigio que actualmente sufre la profesión, dificultando atraer y retener a los mejores perfiles para ejercerla. Por tanto, es preciso re-dignificarla para devolverle su verdadero sentido, que es en esencia la formación de las personas, y no los intereses laborales, políticos, personales o gremiales. Igualmente, implica asumir que “la enseñanza debería considerarse una profesión cuyos miembros prestan un servicio público; esta profesión exige de los educadores no solamente conocimientos profundos adquiridos y mantenidos mediante estudios rigurosos y continuos, sino también un sentido de las responsabilidades personales y colectivas” (Recomendación de la OIT-UNESCO, 1966, p. 9). Y son precisamente estos elementos inherentes a la docencia los que hacen que se le mire como una profesión para la cual es esencial una vocación, una misión que se traduce al servicio.

Por tanto, además de estrategias precisas para el combate a la pobreza y la desigualdad, la reforma más importante en política pública que puede hacer nuestro país para mejorar sus resultados educativos es construir un sistema sólido que permita seleccionar, preparar, desarrollar y evaluar a los mejores docentes para sus escuelas, logrando contar con una planta motivada, eficaz, bien formada, comprometida, autónoma y orgullosa de su profesión.

Quedan muchas preguntas en el aire: ¿Cómo lograr que la profesión docente no sólo permita a quien la elija, una carrera satisfactoria y un nivel de vida digno, sino además, que se reconozca adecuadamente su esfuerzo y desempeño? ¿Cómo generar una formación docente más pertinente y capaz de responder a las diversas necesidades, dadas las condiciones tan distintas en las que se ejerce? ¿Cómo fortalecer, empoderar y apoyar –en todos los sentidos- a los docentes que se desempeñan en las comunidades rurales e indígenas y que son precisamente los que enfrentan las condiciones más adversas y la remuneración más desigual? ¿Cómo generar reformas educativas desde los docentes y no en contra de ellos? Sin duda, la apuesta más importante para el cambio educativo y el desarrollo de nuestro país, son nuestros docentes. Ojalá esta premisa nos vaya orientando para encontrar respuestas a estos interrogantes.

Referencias

De Ibarrola Nicolín, María (2012). “Los grandes problemas del Sistema Educativo Mexicano”, en Perfiles Educativos, vol. XXXIV, número especial. México: IISUE-UNAM

Degante Méndez L.A., y Rigel Castro F.C. (2015) “Mercado Laboral de los Docentes de Educación Básica” presentado en el Segundo Congreso Latinoamericano de Medición y Evaluación Educacional COLME el 13 de marzo de 2015, México.

Índice de Equidad Educativa Indígena (2010) “Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Disponible en:

http://www.undp.org/content/dam/mexico/docs/Publicaciones/PublicacionesGobernabilidadDemocratica/IndiceEquidadEducativaIndigena/UNDP-MX-DemGov-IEEI-INFORME-DE-RESULTADOS-NACIONAL.pdf

INEE (2015) “Los docentes en México: Informe 2015”. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación:

INEGI-SEP (2013) “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE).

OIT-UNESCO (1966). “Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente”. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001604/160495s.pdf

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México: Maestros que se oponen a evaluación, se van a ir quedando fuera, Meade.

Por: Jorge Monroy. El Economista. 23/05/2018

Durante su participación en el foro “10 Por la Educación”, Meade Kuribreña dijo que si gana los comicios del 1 de julio, “sin duda se mantendrá (la evaluación docente) con un mecanismo central para poder mejorar. No podemos mejorar lo que no podemos evaluar”.

El candidato presidencial José Antonio Meade (PRI-PVEM-NA) se pronunció por mantener la reforma educativa y el sistema de evaluación a los maestros. Advirtió que aquellos docentes que se oponen, la ley los va a ir dejando “fuera”, porque no van a estar en la posibilidad de competir.

Durante su participación en el foro “10 Por la Educación”, Meade Kuribreña dijo que si gana los comicios del 1 de julio, “sin duda se mantendrá (la evaluación docente) con un mecanismo central para poder mejorar. No podemos mejorar lo que no podemos evaluar”.

El aspirante presidencial argumentó que “si nosotros evaluamos a los alumnos y encontramos que hay un error, estamos en posibilidad de corregirlo. Si al tiempo de evaluar a los maestros encontramos que hay alguna deficiencia, estamos en la posibilidad de corregirlo. Pero lo que no podemos es manejar a ciegas”.

José Antonio Meade se pronunció por dejar madurar la reforma educativa, y afirmó que la evaluación a los maestros servirá “para identificar dónde les hemos quedado mal, y hacer el los esfuerzos necesarios para subsanar, desde lo inicial y en lo continuo, cualquier elemento en donde nosotros les hemos fallado a los maestros”.

El moderador del evento, el periodista Leonardo Kourchenko, preguntó al candidato presidencial qué hacer con los docentes del CNTE y del propio SNTE, que se oponen a la evaluación magisterial.

“Se van a ir quedando fuera solos, y se van a quedar fuera solos porque no van a estar en la posibilidad de competir.

“Al final, lo que va acabar pasando es que, quien no quiera modernizarse, el que no quiera aprovechar la obligación del gobierno de capacitarlo, se va a ir quedando sin los elementos necesarios en, además, un sector que como nunca antes se está modernizando”, sentenció.

El moderador preguntó a Meade si esa circunstancia sería natural o una decisión de política pública desde la SEP.

“Ya lo hay, ya lo hay, en términos de la evaluación”, contestó.

¿Es el que marca la Ley? -insistió Kourchenko.

“Sí. Y ahí hay un proceso darwiniano de selección natural, y en ese proceso darwiniano, por la vía del ejemplo, la gente le va a apostar a evolucionar, porque el que no evolucione se va a quedar marginado y fuera”, respondió Meade.

Sin embargo, el aspirante presidencial del PRI reconoció que la capacitación y evaluación de los maestros deben ir acompañados de un mejor salario y un mejor horizonte de vida para los maestros.

“Si estamos fallando en los servicios, desde el punto de vista de infraestructura, por lo que hay que apretar es a la instancia municipal; si estamos fallando frente a los maestros porque no les estamos dando los elementos docentes necesarios, al que hay que apretar es a las instancias de capacitación de gobierno o el trabajo en las Normales; si no estamos dándole a los alumnos lo que requieren para aprender a aprender, pues hay que revisar la pedagogía y el modelo curricular, y la forma en como lo estamos implementando”, comentó.

Critica ausencia de AMLO

En su exposición, el candidato presidencial José Antonio Meade, criticó que su adversario Andrés Manuel López Obrador (Morena, PT y PES), no haya acudido a este foro, y dijo que en la elección del 1 de julio estará en juego la consolidación de la reforma educativa, o bien, ceder a los intereses políticos.

“No nos hagamos bolas, lo que hoy está en la boleta es la decisión fundamental de quién está al centro del sistema educativo: si los intereses políticos, o los intereses de las niñas y los niños”, afirmó.

Meade Kuribreña dijo que en caso de ganar los comicios del 1 de julio, tendrá diálogo con el SNTE y la CNTE, pero sólo el que marca la ley.

“Diálogo; de nuevo, cercanía; de nuevo, apertura, pero diálogo, cercanía y apertura respecto de una definición que ya nos marca la ley. Nosotros no podemos dar marcha atrás en la apuesta central (la reforma educativa)”, argumentó.

Bromea por spot de niños candidatos

El presidente de Mexicanos Primero, David Calderón, preguntó al candidato Meade qué haría para mejorar la formación inicial y continua de maestros, a lo que el aspirante a la Primera Magistratura del país, contestó:

– “Mira, lo primero que haría es un spot extraordinario”.

– “Ya lo bajaron, ya lo bajaron”, contestó Calderón.

“Ni aguantan nada, ¿verdad? ¡No, hombre! Son unos genios, mano”, aseveró Meade.

jmonroy@eleconomista.com.mx

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Maestros-que-se-oponen-a-evaluacion-se-van-a-ir-quedando-fuera-Meade-20180508-0170.html

Fotografía: Notimex

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México: Salud, Educación y Bienestar

México/ 22 de mayo de 2018/Fueente: http://www.aztecanoticias.com.mx

UNICEF DESTACA AVANCES EN DERECHOS DE LA NIÑEZ EN MÉXICO

Durante el Informe Anual 2017 de Unicef, en el auditorio principal del Museo de Memoria y Tolerancia, Skoog señaló que esta organización cumplirá 64 años en México.

México, 9 de mayo.- El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) en México, Christian Skoog, destacó que el país ha logrado diversos avances para garantizar los derechos de la niñez, pero aún existen rezagos que deben atenderse.

Hay 39.2 millones de niños, niñas y adolescentes, de los cuales 80 por ciento no alcanza los conocimientos requeridos de su nivel educativo; 20 por ciento entre cero y cinco años no obtiene un desarrollo adecuado, y 33.2 por ciento entre seis y 11 años presenta obesidad y sobrepeso, dijo.

Durante el Informe Anual 2017 de Unicef, en el auditorio principal del Museo de Memoria y Tolerancia, Skoog señaló que esta organización cumplirá 64 años en México.

Entre los mayores desafíos, consideró, están 12 millones de niñas y niños de entre cero y cinco años de edad, que  tienen el menor nivel de desarrollo humano; así como rezagos en términos de aprendizaje, “ya que ocho de cada 10 estudiantes no alcanzan los conocimientos requeridos de su nivel educativo”.

Entre los avances, resaltó que el trabajo coordinado de Unicef y diversas organizaciones de civiles ha logrado definir a los 18 años como la edad mínima para contraer matrimonio, “y solo faltan cuatro estados para quitar las excepciones”.

También se contribuyó al plan nacional para poner fin a la violencia contra la niñez, a través de un proceso participativo con diversos sectores de la sociedad.

Christian Skoog expresó que entre los mayores pendientes se requiere evitar que los niños migrantes sean detenidos, difundir las procuradurías de protección de la niñez y dotarlas de presupuesto; así como mejorar la logística para atender las áreas afectadas por emergencias.

“La visión de Unicef es un mundo en el que nuestro trabajo ya no sea necesario; un mundo en el que cada niño esté sano, seguro, educado, atendido y protegido”, externó.

Detalló que en 2017, Unicef recibió recursos por 280 millones 629 mil 550 pesos provenientes de recaudación local e internacional, de los cuales 39 por ciento fueron para emergencias.

El funcionario aclaró que “75 por ciento de los recursos que ejerce Unicef en el país son recaudados localmente, pero de los 108 millones de pesos que logramos recaudar para las emergencias en septiembre, la gran mayoría, 80 por ciento provinieron de fuera, lo cual muestra la solidaridad del mundo con los niños y niñas mexicanos”.

A su vez, la oficial nacional de Educación de Unicef, Paola Gómez, recalcó que entre los mayores compromisos de la organización en 2017 tuvo el de mantener acercamientos con dependencias como la Secretaría de Educación Pública (SEP), para garantizar los estudios a los niños, pese a los daños causados por el sismo de septiembre en sus escuelas.

En tanto, Ricardo Bucio Mujica, secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, niños y adolescentes recordó que la organización internacional no solo ha invitado a las autoridades, sino a la sociedad a “remontar el marcador a favor de los niños y las niñas”, para fortalecer la responsabilidad del Estado mexicano con este sector, a fin de mantener una mayor visibilidad en todos los ámbitos.

Fuente de la Noticia:

http://www.aztecanoticias.com.mx/unicef-destaca-avances-en-derechos-de-la-ninez-en-mexico/3282654

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La escuela mexicana; realidad y futuro para el mundo actual (Primera parte)

Por: Alberto Salvador Ortíz Sánchez*

Para nadie en el sector educativo mexicano son extraños los conceptos de liderazgo y gestión educativa como una parte central de la organización escolar y la autonomía de trabajo que indica la directriz normativa de la Secretaria de Educación Pública aplicable a las escuelas públicas básicas de nuestro país.

Entrar a este asunto es por demás complejo y delicado, más aún  en los tiempos políticos actuales donde está por renovarse la presidencia de la República y donde las voces que no están de acuerdo con una u otra posición política suelen ser acalladas, tachadas o tildadas de “populistas” o “vendidas al sistema”.

Más allá de las dudas razonables expuestas tanto por una parte importante del magisterio nacional disidente como de especialistas educativos y teóricos de reconocido prestigio sobre la actual política educativa que se dicta en México, cabe hacer espacio para una reflexión propositiva que se enfoque esencialmente en el logro de los aprendizajes de nuestros alumnos puesto que es la realidad a la que el sistema educativo se enfrenta desde tiempos inmemoriales y que de no tomarse en serio desde luego seguirá siendo el talón de Aquiles de una nación en pleno desarrollo como es la nuestra, donde no solo la escuela debe formar para alcanzar un grado de preparación formal, sino también dar herramientas y conocimientos para insertarse en la vida diaria con todo lo que ello implica.

El denominado Nuevo Modelo Educativo, próximo a entrar en vigor en un par de meses, múltiplemente vapuleado y puesto en duda tanto en su planteamiento como en sus efectos concretos, ofrece desde luego para quien lo desee, una oportunidad de poner en práctica una concepción diferente de ver a la escuela, los alumnos y en general a todos aquellos involucrados en la jornada diaria de cualquier institución. En ese sentido, es una manera inmediata de romper los estados de comodidad adquiridos por tantas y tantas figuras y autoridades educativas.

La primera autoridad en una institución educativa es el director o directora. De su mano, visión, trabajo y compromiso, dependerá en buena medida parte del éxito o fracaso de él mismo y su equipo docente para que los alumnos logren el máximo logro de los aprendizajes. Pero no solo es el directivo y los docentes bajo su cargo, sino también el apoyo y compromiso de los padres de familia y la comunidad.

De acuerdo con el Acuerdo 02/05/16 donde se establecen los lineamientos para la constitución, organización y funcionamiento de los Consejos de Participación Social en la Educación, para llevar con orden la administración y gestión de un centro educativo, haciendo ejercicio de los conceptos de gestión y participación social, se requiere un perfil directivo que reúna al menos algunas de las siguientes características o atributos (habilidades, destrezas, actitudes e intenciones y conocimientos), para efecto de ser un instrumento efectivo de la gestión de la participación social en cualquier centro educativo, no solamente en ciertos ámbitos o regiones.

Habilidades: capacidad de diálogo, escucha activa, observación en varios planos, negociación.

Destrezas: cortar, pegar, dibujar, almacenar, jardinería, plomería, conocimiento de materiales y técnicas para construcción, uso y dominio de papelería de oficina y herramientas del medio donde esté la escuela.

Actitudes e intenciones: progreso, movilización, logro de los aprendizajes, mejora material y social de la comunidad.

Conocimientos: normativos, técnico pedagógicos, técnico legales, en materia de protección civil, derechos humanos, contabilidad y rendición de cuentas.

Esto, porque se requiere que un directivo sea de tal modo activo, dinámico y líder social, que por ese ejemplo de trabajo sea motivo de transformación de una realidad que ahí está y que no podrá cambiar a menos que todos los involucrados en ella participen. Si bien la participación social es un motor muy fuerte para la reforma educativa, este no tendrá efectos suficientes y fuertes en una comunidad escolar que no esté comprometida con la transformación y el cambio real y trascendental.

Hay que partir de varias consideraciones para atender el concepto de autonomía, desde la concepción teórica hasta su modalidad práctica. Desde la visión de investigadores como Joaquín Garín y Lucia Rivera, se considera a la autonomía como el margen mínimo que debe empatar organización con normatividad. Jurídicamente, el derecho humano a la educación tiene un margen y finalidad suprema constitucional que es el máximo logro de los aprendizajes; a su vez, la autonomía de gestión es la capacidad de los centros educativos para tomar decisiones propias que vayan en beneficio de la comunidad educativa.

Luego entonces, una escuela, que se considere auténticamente autónoma (dentro de la normativa educativa vigente) debe tener la capacidad de tomar esas decisiones siempre y cuando tenga un mínimo de orden y organización tal, donde no solo se multipliquen indicaciones de manera vertical, sino donde todos los integrantes puedan opinar, organizar, delegar, retomar, ejecutar, evaluar y reconsiderar aquellas acciones que como colectivo de profesionales toman para beneficio de sus centros de trabajo.

En este marco mínimo de orientación y organización, el equipo SATE de cada zona escolar (concebido a partir de la implementación de la reforma educativa de 2013) se erige como una herramienta de apoyo y seguimiento a la autonomía de las instituciones educativas a su cargo a través de la atención de dos esferas fundamentales del trabajo de los colectivos docentes: una, la del estado que guardan aquellas condiciones que permitan a los docentes tomar decisiones colegiadamente (en el caso de nuestro país, las condiciones mínimas para tomar decisiones colegiadamente se erigen desde los rasgos de la normalidad mínima) y dos, apoyar, verificar, orientar, retomar, rescatar, retroalimentar (en el marco constitucional del servicio educativo vigente) que aquellas decisiones tomadas sean cumplidas, honradas o seguidas por quienes las promovieron y se comprometieron a llevarlas a cabo.

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La escuela mexicana; realidad y futuro para el mundo actual (Primera parte)

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No a la violencia infantil en la educación: Unicef

México/ 22 de mayo de 2018/Fuente: https://www.unotv.com

En México, así como en el resto del continente Americano, la violencia hacia los niños durante la impartición de educación es una constante, situación que debe ser frenada, exhorta la Unicef.

La directora del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia para América Latina y El CaribeMarita Perceval, indicó que apenas 10 países de la región cuentan con legislaciones que prohíben de manera contundente el castigo físico entre niños y adolescentes, algunos son: Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica y Venezuela.

Perceval comentó que se tiene la creencia errónea de que un tirón de cabello y un jalón de orejas sirven para corregir algunas de las conductas de los menores de edad; sin embargo, puntualizó en que existe evidencia científica que no avala dichas acciones.

Señaló que con base en un estudio del organismo internacional, en 17 países de la región los niños expuestos a castigos corporales severos tienen 2.4 menos de posibilidades de un desarrollo adecuado; además, para quienes viven en condiciones de disciplina violenta, el riesgo de mostrar comportamientos agresivos aumenta en 1.6 veces.

Precisó que 2 de cada 3 infantes menores de cinco años de edad son regularmente sometidos a disciplina violenta, no solo en sus hogares, sino que en algunas escuelas aún cuentan con este tipo de métodos.

Finalmente, la directora de la Unicef advirtió que estos castigos llegan a provocar que algunos niños dejen de hablar, o bien a responder a cualquier tipo de estímulos al ser víctimas de castigos físicos severos.

Fuente de la Noticia:

https://www.unotv.com/noticias/portal/internacional/detalle/no-a-la-violencia-infantil-en-la-educacion-unicef-687720/

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Mensaje y destinatario

Por: Carlos Ornelas

En contraste con campañas presidenciales anteriores, el tema de la educación enciende debates. Se discute más que nada la Reforma Educativa, si sigue, si se abroga o se modifica; que está bien, pero que hay cambiar la evaluación; que hay que seguir con ella, a pesar de la oposición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, nos dicen.

Parece obvio que los candidatos persiguen el voto de los docentes. La mayor parte de sus mensajes se dirige a ellos, escasos a los padres de familia y a la sociedad. No obstante, a pesar del tono de campaña, aquí y allá afloran planteamientos que indican las aristas de por dónde podrá ir la política educativa en el siguiente gobierno. Indicar, en este contexto enrevesado, no quiere decir que se discuta a fondo la pedagogía, los fines de la educación o la mejor educación posible para el futuro. La puja política se destina a ganar votos.

Me pregunto a qué se deberá que la mayoría de las ofertas de los candidatos en el campo educativo se dirija a los maestros, que son pocos, en comparación con el número de votantes que pueden arrojar los paterfamilias. ¿Por qué tanta atención al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y a la CNTE y poca a otros actores?

He escuchado o leído tres conjeturas que no se excluyen entre sí. La primera: El gremio está organizado y como tal, representa una fuerza política considerable. No sólo es el número de votos, es la participación en los grupos de “a pie”, en visitas casa por casa, representantes de casillas, observadores electorales y, además, los maestros pueden convencer a sus familiares cercanos de votar por uno u otro candidato.

No obstante, el SNTE ya no es la maquinaria corporativa formidable que hizo historia electoral en el régimen de la Revolución Mexicana. No es la organización que seguía la consigna del gobierno, no es ya más un todo orgánico y bajo un control riguroso. El SNTE es una confederación de grupos con intereses más diversos cada vez.

La segunda presunción, quizá más sofisticada, reza que, al dirigirse a los maestros, los candidatos envían mensajes a toda la sociedad para mostrar su interés por la educación. Al poner esmero en los actores más importantes del sistema escolar, revelan —aunque de manera subliminal— que les concierne un asunto que atañe a la nación.

Tal vez, pero, al poner a los docentes en el centro, también indican que seguirán en la mira de la política educativa —ya como víctimas, ya como villanos— y la sociedad y los niños en segundo plano. Esto lo intuyen los activistas de las organizaciones de la sociedad civil y por eso convocaron los aspirantes a la Presidencia a que firmaran un pacto (10 por la educación) para mejorar al sistema en su conjunto y no nada más colocar el acento en el magisterio.

La tercera tesis se enfoca a la plaza pública. No importa tanto lo que digan los candidatos sobre otros asuntos: El aprendizaje, la violencia escolar o bullying, el currículum, la pedagogía o los libros de texto, la prensa y los medios destacan los puntos sobre los maestros. Por ejemplo, las notas del 9 de enero en los periódicos nacionales reportaron poco de los puntos del Foro 10 por la educación, que no tengan relación directa con los maestros. Es más, la nota principal la dio Andrés Manuel López Obrador con su ausencia.

Quizá ésta explique algo de lo que le interesa a los medios —y el medio es el mensaje, diría McLuhan—, pero es insuficiente para entender por qué otros temas no “pegan” tanto y si se habla de los maestros sí.

Mi respuesta es más sencilla. La Reforma Educativa y la evaluación docente, aunque no los hayan finiquitado, debilitaron santuarios del SNTE y la CNTE; hubo cambios, unos de fondo, otros de superficie, pero tuvieron consecuencias. Allí está la cuestión.

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Mensaje y destinatario

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