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La exclusión es asunto de tod@s y en tod@s está la solución

Por Paola González-Rubio/http://www.elfinanciero.com.mx/03-03-2017

¿Alguna vez pensaste que querías aprender algo diferente mientras estabas en la escuela? ¿Alguna vez participaste en las decisiones escolares? ¿Alguna vez pensaste en dejar tu educación porque la encontrabas irrelevante? Seguramente tod@s podemos pensar o recordar algún momento (o varios) en los que, durante nuestra experiencia educativa, nos sentimos excluidos. Esta exclusión impacta negativamente nuestras oportunidades y posibilidades de estar, aprender y participar en la escuela, limitando así nuestro potencial de ser la mejor versión de nosotr@s mism@s.

Y esto pasa en todo el país, todos los días, todo el tiempo. Actualmente dejamos a much@s fuera del sistema educativo: de cada 100 niñ@s que entran a primero de primaria, sólo 77 entrarán en tiempo y forma a secundaria, y sólo 57 ingresarán a bachillerato, nivel que se debe concluir de acuerdo con la educación obligatoria en el país (12 años de escolaridad). Es decir, 43% de una generación nueva de primaria estarán fuera del sistema educativo 9 años después.

De quienes permanecen en la escuela, dejamos a muchos sin aprender. Para sexto de primaria, la mayoría de las niñas y niños no habrán aprendido lo mínimo necesario para poder seguir aprendiendo: según datos del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA; INEE, 2016), menos de 4 de cada 10 niños en primaria general y menos de 2 de cada 10 niños en primaria indígena aprenden lo esperado.

Además, la participación activa y significativa de los estudiantes en su proceso educativo está lejos de ser considerada como un elemento indispensable en su experiencia educativa. Ellas y ellos comentan que rara vez son considerados sus intereses para tomar decisiones sobre su propia educación, pero no podemos saber bien cómo es la participación educativa de los estudiantes en México ya que no existen datos que nos hablen de la misma.

De alguna manera tod@s hemos sido excluidos: los que permanecen, no aprenden lo que quieren y necesitan, y si aprenden, difícilmente tienen oportunidad para participar en las decisiones educativas. ¿Cómo podemos pensar un México más justo, democrático, próspero, feliz, sin una educación que dé a cada persona la posibilidad de desarrollar su máximo potencial?

Actualmente, los datos con los que cuentan las autoridades tomadoras de decisiones y nosotros como ciudadanos no permiten ver a las personas como únicas, con necesidades y aspiraciones únicas para entender cómo generar experiencias educativas incluyentes para tod@s. El sistema educativo se orienta por categorías generales – indígena/no indígena; niña/niño; con/sin necesidades educativas especiales – que invisibilizan la diversidad y dificultan saber cómo responder a cada estudiante para que esté, aprenda y participe.

Sabemos, por ejemplo, cuántas niñas y niños de origen indígena no aprenden, pero ¿qué sabemos de la experiencia de las niñas maya-hablantes en primarias generales que no pueden aprender en su propia lengua? ¿cómo generamos un proceso educativo incluyente para ellas?

Sabemos el total de alumnos que se reporta tienen “necesidades educativas especiales”, pero ¿qué sabemos sobre su proceso y progreso educativo? ¿cómo aseguramos que a donde quiera que vayan reciban el apoyo debido? Inferimos que las y los alumnos en una secundaria con buen desempeño de acuerdo con pruebas estandarizadas están aprendiendo, pero ¿lo que aprenden les es relevante y pertinente? y ¿qué sabemos de su involucramiento en la toma de decisiones sobre su educación?

El martes 7 de marzo, Mexicanos Primero presentará el estudio Tod@s, que busca visibilizar las experiencias de exclusión educativa de la mayoría de las niñas, niños y jóvenes en México; hace un diagnóstico de las barreras presentes en el sistema educativo -como no ver a las personas y estancarnos en los datos de categorías generales- y presenta propuestas concretas para comenzar la transformación hacia la educación incluyente en nuestro país.

Tanto la ciudadanía como las autoridades debemos hacer conciencia y actuar en consecuencia sobre nuestro papel tan importante para comenzar la transformación del sistema educativo hacia uno incluyente. Las actitudes, prácticas y políticas excluyentes nos tienen estancados, limitando el desarrollo pleno de cada persona. La exclusión es asunto de tod@s y en tod@s está la solución.

La autora es Investigadora en Mexicanos Primero

*Fuente:http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-exclusion-es-asunto-de-tod-s-y-en-tod-s-esta-la-solucion.html

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México: Sindicato contribuye a salvar la brecha tecnológica

Por: Internacional dela Educación

Se dotará a las escuelas marginadas con nuevas tecnologías y capacitación en TI para los docentes, una iniciativa del mayor sindicato de la educación en México para ayudar a sus miembros a superar la brecha tecnológica que divide el país.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), afiliado de la Internacional de la Educación (IE) en México, busca reducir la brecha en capacitación y acceso a la tecnología que afecta al país. El sindicato ha establecido un programa para dotar a las escuelas marginadas en todo México con acceso a nuevas tecnologías, permitiendo a miles de maestros apuntarse a cursos virtuales, sin necesidad de internet, para reforzar sus capacidades. Los docentes dispondrán además de recursos didácticos para sus clases.

Tutoriales para zonas fuera de la red

En cooperación con el proveedor de TI Endless, el SNTE ha establecido una plataforma con tutoriales en vídeo desarrollados por el propio sindicato. En la primera etapa se puso a prueba la plataforma en la escuela primaria indígena Tlanesi.

La nueva herramienta permitirá a docentes de zonas sin conectividad, principalmente de escuelas rurales e indígenas, tener las mismas oportunidades de profesionalización que los maestros en zonas urbanas. En esta primera etapa se entregarán 200 dispositivos a escuelas de 43 secciones sindicales del SNTE en todo el país.

Durante la presentación oficial de la plataforma, el presidente del SNTE y miembro del Consejo Ejecutivo de la IE, Juan Díaz de la Torre, hizo hincapié en la relación existente entre el acceso igualitario a herramientas de calidad y el logro de una educación de calidad: “Sin educación de calidad, el círculo de la pobreza y la marginación no se van”.

Continuó subrayando que unos docentes bien cualificados son necesarios tanto para aportar una educación de calidad como para mejorar la calidad de la escuela pública. Afirmó que el SNTE “impulsa su profesionalización y rompe paradigmas con acciones reales y concretas como la que hoy se presenta”.

 * Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4292
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Las cinco tendencias tecnológicas que marcarán la educación del futuro

Estos modelos ya se dan en las principales universidades del mundo y pueden marcar la pauta para un aprendizaje que aproveche la tecnología en las instituciones educativas

La adopción de herramientas y plataformas tecnológicas en las organizaciones del sector de la educación están habilitando auténticos entornos de colaboración y proporcionando beneficios tangibles en el ecosistema universitario. Es por eso que los mejores centros de enseñanza del futuro serán aquellos que integren la tecnología en las aulas y en sus procesos de “back-office”, explica una publicación del diario Gestión.

Ante este panorama Ricoh, compañía global de tecnología, detecta cinco tendencias en instituciones educativas como las universidades, con relación a la adopción de nuevas tecnologías e incursiona con soluciones dirigidas no solo a hacer más efectiva la gestión de los docentes sino a facilitar el aprendizaje por parte de los alumnos.

1. La evaluación basada en datos:
Más allá de las pruebas de evaluación tradicionales, a medida que los alumnos participan en actividades formativas online, dejan un mayor rastro de información que puede recopilarse y analizar con el objetivo de personalizar la experiencia del aprendizaje y medir el desempeño.

Se calcula que en un plazo de entre tres y cinco años el análisis del rastro que dejan los alumnos -learning analytics- permitirá mejorar las estrategias y procesos de aprendizaje. Además, las herramientas de inteligencia artificial (también conocidas como learning machine), podrían detectar patrones de aprendizaje e indicar acciones correctivas en el aprendizaje con el fin de mejorar el rendimiento del alumno.

2. La creciente ubicuidad de las redes sociales: Los medios sociales se están integrando muy rápidamente en la vida universitaria, actuando como plataformas de formación o como herramientas para articular comunidades educativas. Aunque todavía no está claro cómo acabarán transformando a las universidades, su impacto en el sector de la educación superior será muy significativo durante los próximos dos años

3. Experiencia diferenciada: El aprendizaje en línea brinda mayor flexibilidad que los programas de un campus tradicional. La tecnología permite no solo la flexibilidad de tiempo sino también empodera a los estudiantes para revisar aquellos temas que no se comprendieron en su totalidad.

Ese es el concepto de “a mi propio ritmo”, en el cual el estudiante esta 100% en control del proceso de aprendizaje. En las aulas físicas, los docentes también entendieron que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo. Dividir a la clase en grupos ayuda al docente a avanzar a diferentes velocidades y niveles de acuerdo con cada grupo.

4. Contenido alineado: Factor que hace hincapié en el tema de la seguridad. Las herramientas como el manejo de la identidad y el acceso están diseñados para asegurar que aquellos que accedan a los recursos (centros de datos, bases de datos, instrumentos remotos, recursos de aprendizaje, etc.) sean confiables, tanto en la seguridad de sistemas como en la confiabilidad de la información.

El alumno que en teoría tiene acceso ilimitado a fuentes de conocimiento online se convierte en un “curador”, donde es necesario el pensamiento crítico para validar y seleccionar el contenido.

5. Experiencia colaborativa:
La experiencia colaborativa ocurre mediante una interacción grupal y la exploración de diferentes perspectivas de otros estudiantes y docentes. El papel del docente es convertirse en facilitador más que un catedrático. Para ello, las herramientas colaborativas vía teleconferencia/IWB ayudan a unir a los estudiantes y colaborar entre diferentes clases/sitios como un ejercicio compartido de descubrimiento y creación de conocimientos, desarrollando las aptitudes y trabajo en equipo.

Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/tecnologia/internet/las-cinco-tendencias-tecnologicas-que-marcaran-la-.aspx#ixzz4aDrLDKZ3

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Aprender a Aprender para Aprender: Más que un Juego de Palabras.

Por: Carla Yeneris Caballero.

Hace un par de días compartía con un colega de trabajo una imagen que circulaba en una red social en la que participo y que sugiere ‘cómo aprender a estudiar’. Si bien la imagen es muy interesante, mi colega me hizo cuestionarme si en vez de aprender a estudiar lo que tenemos que aprender es a aprender; y llegué a la conclusión de que efectivamente se trata de lo último.

Al pensar en este tema, me cuestionaba si realmente ¿sabemos aprender? Y si tenemos dificultades para ello ¿cuáles son? Pero aun antes de estas dos preguntas, otra previa y más compleja me cuestionaba: ¿Qué es aprender? Y al construir esta respuesta, entonces averiguar qué implica aprender a aprender, cómo lograrlo y cuál debería ser el propósito fundamental de aprender.

Obviamente el mismo concepto de ‘aprender’ o ‘aprendizaje’ cuenta con variadas teorías que tratan de explicar cómo se desarrolla. De esta manera, mientras Piaget centra la atención en un aprendizaje cognitivista – constructivista y Ausubel lo hace destacando la adquisición de conocimientos significativos, es Dearden (1976), citado por Figueroa (2013), quien al referirse al “aprender a aprender” lo describe como “un tipo de aprendizaje de segundo orden (meta-aprendizaje), de diferentes tipos de aprender a aprender referidos a distintas clases generales de un aprendizaje más 1 específico”. También dijo que ‘aprender a aprender es una actitud metodológica y de procedimiento’.

Encontramos en esta última acepción de Dearden una similitud en lo que desde ÁBACOenRed hemos planteado, en cuanto a que aprender implica ‘cambio de actitud1 ’, aunque no solamente vinculado a lo metodológico y didáctico, sino que se traduce en una transformación de nuestro ser y cómo nos relacionamos con las demás personas en un entorno, transformándolo (el entorno) e influenciando a las personas de nuestro alrededor en una relación dialéctica.

En ÁBACOenRed vamos más allá de solo considerar la construcción de aprendizajes, hablamos de construir ‘oportunidades para aprender’, lo cual integra ya lo metodológico, su naturaleza colectiva y la responsabilidad que compartimos quienes participamos en la construcción de esta oportunidad. Estas oportunidades de aprender se convierten en procesos de transformación y cambio en nuestras relaciones las cuales producen nuevas necesidades de aprender. Así corresponde a una naturaleza dinámica y progresiva.

No dejamos de aprender, y cada aprendizaje se convierte en punto de partida para nuevos aprendizajes, en relación con otros seres y en un contexto sociocultural concreto, de forma intrínseca. Así que todo el sistema, en el cual estamos, ‘aprende’, esto es lo que sintetizaría la categoría ‘EcoPerSocial’ del aprendizaje que hemos desarrollado como ÁBACOenRed.

Aprender es vivir y vivir el aprender es ser, es otra definición que utilizamos desde el colectivo de ÁBACOenRed, porque estamos convencidas/os que el aprendizaje es inherente a los seres, es vivo, dinámico, constante. Construimos estas oportunidades para aprender a lo largo de nuestra vida.

Aprender a aprender para aprender

Lo que pareciera ser un juego de palabras, ‘aprender a aprender para aprender’, no lo es, ya que denota una relación intrínseca entre producto (aprender), proceso (cómo aprender) y propósito (para qué).

 La relación ‘aprender a aprender’ implica lo metodológico, el ‘cómo lograrlo’; y ‘aprender para aprender’ denota su intencionalidad y por supuesto su intensidad. En ambos casos, un elemento hay en común y son los significados que cada persona le asigna.

Así como los significados construidos son particulares de persona a persona – ya que en esta relación cada quien se queda con un ´algo´ (¿un saber?, ¿un sentir?, ¿…?) particular, que será muy diferente por el significado muy propio para sí – también el cómo adquirirlos y para qué varía de persona a persona. Saber cómo una/o aprende, cuál es nuestro propio ritmo, estilo y su intencionalidad, nos permitirá elegir las técnicas o mecanismos más adecuados para aprender, eligiendo los más convenientes o eficaces para una/o misma/o.

Nisbet y Shucksmith (1987), citados por Wompner y Fernández (2007), escribieron que para que aprender a aprender sea un método valioso, este debe integrar las secuencias de procedimientos o actividades que faciliten la adquisición, el almacenaje y/o la utilización de distintos recursos, de manera que cada estudiante puede planificar u organizar sus propias actividades de aprendizaje.

No estamos hablando aquí de un aprendizaje aislado o en solitario, sino más bien de desarrollar habilidades, destrezas, mecanismos, hábitos,… lo que sea necesario para para iniciarnos en el aprendizaje y continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y de forma autogestiva y autorregulada, de acuerdo a los objetivos y necesidades propias. Sería este nuestro rol como facilitadores/as de este proceso; es decir: agitar en colectivo y luego dejar fluir los aprendizajes en cada persona, tal como lo sugiere la metodología Montessori.

Carla Iribarren (2016), escritora de un portal especializado en psicología y pedagogía, escribe que para ‘aprender a aprender’ es necesario encontrar la manera de entender, analizar y aprender las cosas del exterior por los medios que a cada una/o le parezcan convenientes, cómodos o más fáciles.

Ahora bien, cuando hablamos de ‘aprender a aprender para aprender’ nos referimos a un propósito que va más allá de solo aprobar exámenes, por ello no se trata solo de técnicas de estudio sino más bien de técnicas de aprendizaje. No es entonces, aprender para un momento sino para la vida. Es una invitación a que ‘aprender’ se vuelva asunto sistemático, permanente y consciente.

Por supuesto, la meta de quienes acompañamos procesos educativos, debiera ser facilitar procesos en los cuales podamos ‘aprender a aprender para aprender’; es decir, acompañar oportunamente en la identificación aquellas estrategias metodológicas que nos permitan aprender de forma eficaz y también ofrecer insumos, ambiente y condiciones que permitan reflexión crítica de la dimensión ética, filosófica y política del aprender.

‘Aprender a aprender para aprender’ implica situarse adecuadamente tanto ante contenidos teórico-conceptuales en un contexto escolar como ante emociones, experiencias y situaciones vitales que necesiten de nuestra interpretación, asimilación y acción coherente. Se trata de expresar en la vida cotidiana, a través de nuestras decisiones, cuáles son los aprendizajes que hemos construido.

Queremos contribuir a una educación que nos permita aprender en la vida, desde la vida y para la vida.

¿Cómo aprendemos a aprender (para aprender)?

Como dijimos antes, el aprendizaje es un proceso social que se constituye de experiencias propias y experiencias comunes con las/os demás. Se trata de conocimientos, sentires, pensares, habilidades, hábitos,… a fin de cuenta de ‘actitudes’. Así es como aprender se vuelve un proceso amplio y complejo que precisa de distintas estrategias o técnicas de aprendizaje dependiendo de las dimensiones que se desean focalizar o fortalecer, lo que deseamos aprender y los medios con los cuales disponemos.

Es decir, dependiendo de la dimensión del aprendizaje a la que se le dé más énfasis así serán las estrategias metodológicas a elegir. Solo algunos ejemplos: si deseamos desarrollar nuestra habilidad de comprensión y síntesis entonces, quizá, debamos elegir técnicas para resaltar ideas clave, repetición para la memorización, elaborar esquemas, analogías, referencias o resúmenes, etc. Si queremos enfocarnos en el desarrollo de nuestra creatividad entonces podemos incorporar estrategias lúdicas como el juego y el arte como instrumentos pedagógicos. Para desarrollar una actitud positiva ante la vida y superar nuestros problemas emocionales nos convendrá aprender de los principios y técnicas derivadas de la psicología positiva, y así podríamos continuar mencionando ejemplos.

Hay mucha literatura disponible sobre técnicas que se derivan del aprendizaje con base en proyectos; aprendizaje basado en problemas; aprendizaje a partir de sueños; aprendizaje cooperativo, la sistematización de experiencias, entre otras; lo importante es saber para qué y cómo usarlas.

Otro aspecto muy importante al elegir las herramientas metodológicas es que estas combinen en lo posible la teoría con la práctica, retomando los principios de la Educación Alternativa Popular para garantizar que se generen más datos, más información, más conocimiento, más práctica y más aprendizajes significativos, es decir más y mejor vida.

Es indispensable el uso del recurso didáctico y político de la pregunta , que nos ayude a reflexionar críticamente, que nos lleva a cuestionarnos y expresar nuestros puntos de vista, que nos saque de la lógica bancaria de la educación. La pregunta como herramienta pedagógica contribuirá a que quienes participamos en procesos educativos no seamos solamente receptoras/es pasivas/os, sino actoras/es y autoras/es activas/os en una dinámica de construcción colectiva de conceptos, preguntas, hipótesis, en fin de aprendizajes.

Sea como fuere, la aplicación de técnicas precisa de la necesidad de adquirir habilidades de estudio personal y grupal. Estas habilidades se logran a través de un constante trabajo personal y colectivo. Es necesario aprender cómo observar, analizar, organizar, jerarquizar y compartir lo que aprendemos.

A continuación algunas sugerencias desde mi experiencia como facilitadora metodológica desde el contexto de ÁBACOenRed.

Al menos 8 Claves…

Sin querer ser exhaustiva, a partir de los intercambios significativos que se generan en nuestros procesos de aprendizaje en ÁBACOenRed, puedo resumir y compartir algunas claves que me parecen importantes para ‘aprender a aprender para aprender’:

1. Desde un enfoque de educación alternativa popular, todo aprendizaje parte de aprendizajes previos. Por ello es importante conocerse, autovalorarse para establecer un punto de partida; saber de nuestras fortalezas, debilidades y en qué podríamos mejorar. Esto es, saber qué queremos saber, cuánto sabemos y qué deseamos descubrir.

2. Desarrollar un compromiso personal. Ayuda dejar por escrito a lo que nos comprometemos antes de empezar cualquier proyecto que sea. Aprender a aprender no es la excepción.

3. Desarrollar una actitud investigativa y de búsqueda permanente.

4. Administrar el uso de las herramientas más adecuadas a nuestros ritmos de aprendizaje. Implica identificar y seleccionar críticamente los distintos medios con los cuales disponemos y las técnicas que podríamos implementar dependiendo de lo que deseamos aprender.

5. Trabajar con otras/os (actitud cooperativa), ya que a partir de los intercambios en equipo podemos aprender más y mejor.

6. Establecer metas con un plan concreto que nos permita alcanzar lo que nos proponemos. Deberíamos trabajar en nuestra propia disciplina y autorregulación personal para cumplir con nuestro propósito.

7. Poner mente, corazón y manos a la obra (aprender a aprender desde la acción).

8. Por supuesto, la motivación, la confianza y la (auto) crítica constructiva (autoevaluación sistemática, a partir del uso de preguntas) serán catalizadores muy importantes en este proceso de aprender a aprender para aprender.

Concluyendo…

En este escrito he compartido, lo que desde mi punto de vista implica la frase ‘aprender a aprender para aprender’ que más allá de un juego de palabras denota una relación intrínseca entre aprender, cómo y para qué.

Como he mencionado, cuando hablamos de ‘aprender a aprender para aprender’ nos referimos a un propósito que va más allá de solo aprobar exámenes, por ello no se trata solo de técnicas de estudio sino más bien de técnicas de aprendizaje. No es entonces, aprender para un momento sino para la vida. Es una invitación a que ‘aprender’ se vuelva asunto sistemático, permanente y consciente en la vida, para la vida y desde la vida misma.

Nuestro rol como facilitadoras/es es diseñar, acompañar y facilitar procesos metodológicos y didácticos que nos permitan ‘aprender a aprender para aprender’.

Fuente: http://abacoenred.com/wp-content/uploads/2015/10/aprender-a-aprender-para-aprender.pdf

Fotografía: Valle de Elda

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Los Centros de Actualización del Magisterio, instituciones educativas… ¿olvidadas?

Mi apreciable lector, en esta ocasión quiero compartir una serie de reflexiones con relación a los Centros de Actualización del Magisterio (CAM) que aún quedan “vivos” en el país. Con seguridad, algunos de ustedes al leer el título que le da entrada a estas líneas, confundieron esta institución formadora de maestros con los Centros de Atención Múltiple, cuya definición y funcionalidad, es diferente a la que se le otorgó a dicho centro. Y es que mire usted, por años esta institución educativa, que ha recibido a cientos de docentes en sus aulas, ha estado en el olvido por las autoridades que dirigen los destinos de la educación pero, como siempre digo, vayamos por partes porque de este asunto, varias cosas se desprenden.

Pues bien, culminada la constante lucha revolucionaria que se vivió de manera álgida después de 1910, se pensó que la escuela rural mexicana debería ser atendida por profesores formados para tal efecto; por esta razón en el año de 1944, se creó el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM). Ésta, debo decirlo, fue una atinada iniciativa que el Gral. Manuel Ávila Camacho puso en marcha y que, para el año de 1945, entró en vigor en mi México querido.

Transcurridos los primeros años de su funcionamiento, para 1950 el Lic. Miguel Alemán, solicitó que este instituto continuara con sus actividades, mismas que el Lic. José Ángel Ceniceros consideró relevantes, por lo que se le otorgó su permanencia, dado que la función de capacitar y profesionalizar a los miles de docentes que requería el Sistema Educativo Mexicano (SEM), era de vital importancia dadas las condiciones educativas que prevalecían en el país. Este hecho fue altamente significativo, en razón de la misión que le fue conferida: capacitar al maestro rural; profesionalizarlo en el ejercicio de los conocimientos científicos y técnicos que requería la enseñanza rural; unificar las prácticas pedagógicas; y, otorgar títulos a docentes de primaria que concluyeran sus estudios.

Así, para 1971, este centro de actualización, había titulado a una cantidad considerable de docentes – se habla de más de 100 mil maestros aunque no hay cifras exactas –, por lo que torres Bodet, lo llegó a considerar como la normal más grande de Latinoamérica.

Obviamente que, conforme el tiempo transcurrió, varios hechos cambiaron la visión de lo que se tenía considerado, hasta ese entonces, como profesionalización del profesorado mexicano, por ejemplo: el surgimiento de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en el año de 1978; el decreto de 1984 a partir del cual las escuelas normales del país, adquirieron el rango de licenciatura, lo que implicó que jóvenes egresados de bachillerato, y ya no de secundaria, ingresaran a las normales; la creación de la Licenciatura en Docencia Tecnológica (LIDOTEC) registrada en el año de 1986 por la Dirección General de Profesiones (DGP) y que fue impartida por la Dirección General de Capacitación y Mejoramiento Profesional (instancia a la que se encontraba adscrita el IFCM); el registro por la DGP en el año de 1993, de la institución educativa denominada “Centro de Actualización del Magisterio” (CAM) y cuya misión consistió en impartir la LIDOTEC con el propósito de que cientos de profesores adquirieran el perfil para que pudieran laborar en cada uno de los centros escolares a los que estaban adscritos.

Sobre este breve recorrido histórico resta decir, que a partir de 1971, la Dirección General de Mejoramiento Profesional del Magisterio (DGMPM), le asignó al todavía IFCM, una función sustantiva: la impartición de cursos de actualización con una duración de 30 o 40 hrs., además de algunos seminarios de actualización para los profesores en servicio. Asunto nada menor, puesto que dicha función era precisamente esa: capacitar al profesorado mexicano.

Insisto, años han pasado y desde aquella época en la que los CAM que se fundaron en el país, muchas cosas han pasado; sin embargo, la peor de todas, es que estas instituciones se han quedado en el olvido.

Razones por las que la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de sus distintos Secretarios, no haya volteado su mirada hacia estos centros de formación de maestros, pueden ser muchas y muy variadas. No obstante, quiero pensar que una de ellas, está relacionada con la falta de visión y de una política integral que articule adecuadamente a las instituciones formadoras de docentes.

Como seguramente usted sabrá, en el país existen las escuelas normales (públicas y privadas); las escuelas normales superiores; la UPN y sus distintas Unidades; las universidades (públicas y privadas) que forman en docencia; los CAM; en fin, varias instituciones educativas que tienen el propósito de formar y profesionalizar al magisterio. Sin embargo, y aun con esta gran diversidad, me resulta increíble que haya ciertas escuelas o centros de formación, en el olvido. Ya he dado cuenta en este mismo espacio, sobre las escuelas normales rurales, por ejemplo.

Ciertamente, habrá quien me diga que algunos CAM se incorporaron al Programa que recientemente lanzó el Gobierno Federal y cuyo nombre no deja de causarme extrañeza: Escuelas al cien; pero los recursos asignados, no satisfacen las grandes necesidades y/o requerimientos que enfrenta estos centros.

¿Por qué no pensar en una política, pero una política en serio, que integre a las instituciones de educación superior en el país y en cada uno de los estados de mi querida República Mexicana? Así como en las escuelas normales, y lo he constatado, existe personal directivo y docente que se pone las pilas para trabajar en la formación de docentes o futuros docentes, también en los CAM existen profesores comprometidos con la profesionalización del magisterio.

Habría que voltear a ver al CAM de Morelos, por ejemplo, cuya plataforma en la construcción de Curso-Talleres (en línea y presenciales) es de gran valía y cuyo trabajo va en serio.

Cierto, el CAM, como toda institución educativa tendrá sus “pietritos en el arroz” pero, seguro estoy, que son muchos los profesores que vienen empujando fuerte para fortalecer la educación que se brinda en estos centros de formación.

Sr. Aurelio Nuño, es momento de entrar en acción y fortalecer a través de sus subordinados en los estados, a los CAM. Se trata de fortalecer y profesionalizar al magisterio nacional o… ¿me equivoco?

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-centros-de-actualizacion-del-magisterio-instituciones-educativas-olvidadas/

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OIT plantea reforzar vinculo educación-sector productivo

El director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en México y Cuba, Thomas Wissing, señaló que los sectores educativo y productivo deben tener más acercamiento para hacer frente a los retos de diseñar estrategias para preparar a la mano de obra del futuro.

Al participar en el foro “El futuro del empleo en México: Desarrollando nuestras competencias”, organizado por la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos, el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) y la OIT, expuso que el crecimiento económico mundial ha sido insuficiente para generar más fuentes de empleo. Indicó que el caso de México es privilegiado, pues ha aumentado el número de empleos a pesar de tener crecimiento económico bajo; consideró que afortunadamente en el país se tiene un bono demográfico que debe aprovecharse de manera adecuada, y tal perece que se está haciendo bien. Sin embargo, se debe pensar en la transición y actualización de la mano de obra en las nuevas relaciones laborales que se darán con el aparato productivo, añadió.

Dijo que en México existe un régimen de pensiones y un sistema de seguridad social para los trabajadores, pero también tiene mano de obra joven que debe adecuar a las nuevas condiciones que se presenten en el mundo laboral. Hizo notar que el cambio climático también afecta la generación de empleos, el consumo, la migración y el traslado de personas. Las transformaciones tecnológicos, la digitalización, la robotización, las oficinas móviles y el uso de las tecnologías de la información también influyen en la creación de fuentes de trabajo y en la actualización de la clase asalariada.

Comentó que en Latinoamérica está creciendo la desigualdad, el empleo formal es bajo, la seguridad social y los derechos laborales se están afectando por la falta de desarrollo. “El 50 por ciento de la población no tiene acceso a un empleo formal”, destacó. Por lo anterior, es necesario diseñar estrategias que generen más competencia, no sólo entre los trabajadores, sino también en el sector empresarial, aseveró.

Ver más en: http://www.20minutos.com.mx/noticia/193747/0/organismo-internacional-plantea-reforzar-vinculoeducacion-sector-productivo/#xtor=AD-1&xts=513356

Imagen tomada de: https://i.ytimg.com/vi/YxZ4RPCQKL8/maxresdefault.jpg

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Libro: Transformaciones ambientales e igualdad de género en América Latina. Temas emergentes. Estrategias y acciones.

Transformaciones ambientales e igualdad de género en América Latina
Temas emergentes. Estrategias y acciones.

Margarita Velázquez Gutierrez. Verónica Vázquez García. Ana De Luca Zuria. Dulce María Sosa Capristán. [Compiladoras]
Beth A. Bee. Lindsey Carte. Libertad Chávez. Marta Chiappe. Sofía Mardero. Susan Paulson. Claudia Radel. Birgit Schmook. Jackelline Siles. Margarita Velázquez Gutierrez. Verónica Vázquez García. Ana De Luca Zuria. Dulce María Sosa Capristán. [Autoras]
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ISBN: 978-607-02-8550-9
CRIM/UNAM. Red Género, sociedad y medio ambiente.
México – Morelos
Octubre de 2016

Esta obra emocionante aborda en nueve capítulos los debates más recientes relacionados con el cambio ambiental poniendo al género en el centro del análisis. Cuenta con aportaciones de investigadoras y activistas feministas que analizan aspectos del contexto actual de las relaciones de género y medio ambiente en América Latina, así como las estrategias y acciones que intentan considerar este vínculo, sus impactos y contribuciones. Asimismo ofrece un punto de vista superior para examinar algunas de las perspectivas vigentes sobre el vínculo entre la desigualdad de género y el cambio ambiental global.

Para descargar, haga click aquí:
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Fuente de la Reseña de Libro:
http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana-cm/libro_detalle.php?orden=&id_libro=1483&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1428
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