Integrantes del Observatorio Ambiental de Morelos lanzaron una petición para exigir un alto a las agresiones contra los campesinos de Apatlaco, Morelos, y denunciar «la invasión con maquinaria pesada» al campamento que mantienen para evitar que se concluyan las obras del acueducto del Proyecto Integral Morelos (PIM).
De la misma forma, exigieron una evaluación, por parte de un comité internacional, sobre los riesgos y perjuicios asociados al transporte y comercialización de metano (gas natural) y su uso para la producción de electricidad, «como se pretende hacer con los proyectos industriales asociados al Proyecto Integral Morelos (PIM)».
«Lo único que lograrán será bañarse en la sangre de quienes prefieren seguir produciendo alimentos que aceptar el despojo de su agua para generar electricidad», acusó el Observatorio Ambiental de Morelos.
Por último, exigió que se respeten los amparos y suspensiones concedidos a las comunidades de Morelos, Puebla y Tlaxcala contra el PIM, así como el inmediato esclarecimiento del asesinato de Samir Flores Soberanes.
A continuación la petición completa:
Integrantes del Observatorio Ambiental de Morelos nos pronunciamos de la manera más enérgica posible en contra del proceder de quien(es) resulte(n) responsables por la invasión con maquinaria pesada al campamento pacífico que mantienen las y los campesinos para defender su derecho al agua en Apatlaco, Morelos.
Por más que se quiera revivir la ideología traicionera de Madero a la Revolución en la actual presidencia nacional, lo único que lograrán será bañarse en la sangre de quienes prefieren seguir produciendo alimentos, que aceptar el despojo de su agua para generar electricidad que ninguno de los habitantes de la zona o de México necesitamos.
Exigimos una evaluación, por parte de un comité internacional, basada en los últimos avances científicos sobre los riesgos y perjuicios asociados al transporte y comercialización de metano (gas natural) y su uso para la producción de electricidad, como se pretende hacer con los proyectos industriales asociados al Proyecto Integral Morelos (PIM), que el gobierno de México heredó desde la venta de país que realizó Zedillo y ahora se quiere continuar a cualquier costo.
También exigimos que se respeten los varios amparos interpuestos por los pueblos afectados en los juicios que todavía están pendientes de resolver, y el inmediato esclarecimiento del asesinato de Samir Flores Soberanes, sucedido días antes de una consulta promovida por el presidente de la República Mexicana sin contar con el aval de los pueblos impactados por el PIM. Aval que requiere un proceso informativo y deliberativo comunitario como lo mandata el Artículo Segundo de la Constitución y los Acuerdos y Convenios internacionales que el estado mexicano está obligado a respetar.
Le recordamos al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la promesa que hizo frente a los campesinos de Morelos en mayo de 2014, cuando buscaba adherentes al Movimiento de Regeneración Nacional:
“Yo aquí quiero expresarles que nosotros vamos a defender con todo lo que podamos a los pueblos. No queremos ese gasoducto, no queremos esa termoeléctrica, y no queremos tampoco las minas que van a destruir el territorio y van a contaminar las aguas. Vamos a apoyarles en todo lo que podamos, pueden contar con nosotros».
Invitamos a organizaciones, colectivos, académicos y personas en general, a que se adhieran a este pronunciamiento.
Observatorio Ambiental de Morelos
Observatorio Ciudadano de Calidad de Aire y Cambio Climático en Morelos
Acción Ecológica A.C.
Academia Mexicana de Derecho Ambiental A.C.
Asamblea Permanente del los Pueblos de Morelos
Colectivo Cuautla Viva Cuautla Verde
Morelos en Movimiento A.C
Cátedra Intercultural Carlos Montemayor
Instituto Cultural Autónomo Rubén Jaramillo Ménez
Colectivo Lxs Hijxs del Maíz Pinto (Tlaxcala)
Unión Popular Apizaquense Democrática Independientemente
Concejo Nacional Urbano y Campesino
Asamblea de Braceros – Tlaxcala
Colectividad Nuestra Alegre Rebeldía/Red Morelense de Apoyo al CIG/CNI
Luz Rivera Martínez
Francisco Arredondo Cota
Vicente Parra Sosa
Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/exigen-alto-a-la-represion-contra-campesinos-de-morelos-que-defienden-el-agua-del-rio-cuautla/
En mi colaboración anterior, “Rezago Educativo”, señalé que la pandemia arrojó un saldo negativo traducido en crisis sanitaria, económica y educativa. Esta última, a diferencia de las otras dos, resulta de proporciones incuantificables dada la ausencia de unidades de medidas precisas o indicadores que den cuenta de la magnitud. Advertí que el rezago educativo bien pudiera ser de la misma magnitud que el daño económico. Al parecer, juzgué, se están dando palos de ciego en la política educativa porque se desconocen las dimensiones del problema. Es indudable el retraso del aprendizaje en los alumnos, concluí. Cuestioné: ¿cómo se resolverá tan grave situación? Y propuse la necesidad de contar con un Plan Emergente de Educación. Al menos concretar y darle viabilidad al Acuerdo Nacional referido en la Ley General de Educación.
Al día siguiente de la publicación de mi columna, el ocho de septiembre, entregó el Paquete Económico 2021 a la Cámara de Diputados, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Su titular, resaltó cuatro elementos que influyen en el panorama. Entre otros la contracción económica derivada de la pandemia. Algunos académicos analizaron y externaron sus puntos de vista sobre este Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación en diversos medios. Por ejemplo, Profelandia, cabeceó “Perfilan desaparición del Programa de Escuelas de Tiempo Completo”. Se citaron algunos twiter que dieron cuenta del cese de algunos programas de gobierno tendientes a garantizar el derecho a la educación. Por ejemplo, el aludido en el título así como la atención a la diversidad de la educación indígena y de la Población Migrante. Se precisó con toda puntualidad en la nota informativa “¡Estos son los programas educativos que desaparecen del presupuesto de egresos 2021!”
Por otra parte, ese mismo día, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, conocida como la OCDE por sus siglas en inglés, presentó “Education at a Glance. OECD Indicators” acerca del estado que guarda la educación en el mundo así como el desempeño de los sistemas educativo en los países aglutinados en dicha organismo. En este marco, se presentó también “The Impact of COVID-19 on Education. Insights from Education at the Glance” de la autoría de Andreas Schleicher. Resalta que la pandemia está afectando con mayor severidad a quienes provienen de entornos más desfavorecidos. Se asevera que la inequidad se ha acentuado. Las poblaciones más vulnerables , se dice, dependen de sus escasos recursos para continuar aprendiendo de forma remota a través del internet y corren el riesgo de rezagarse.
Los efectos en el aprendizaje, arrojaría el bajo o nulo desarrollo de ciertas habilidades que las personas poseen las cuales están relacionadas con la productividad, se menciona en dicho estudio. Se sustenta en la investigación de Hanushec y Woessman quienes afirman que el PIB podría estimarse en 1.5% más bajo en promedio durante el resto del siglo y el valor actual del costo total podría ascender al 69% en algunos países (p. 4). Es previsible, se menciona, que el gasto en educación se reducirá porque los fondos públicos se destinarán a la salud y el bienestar social. De igual manera, el financiamiento privado también escaseará a medida que la economía se debilite y aumente el desempleo (p. 5). También se pondera la importancia de los impuestos para la educación y resulta clave para los futuros ingresos fiscales. Se observa la desaceleración del crecimiento económico asociada con la propagación del virus. Traerá como afectación la disponibilidad de fondos públicos para la educación porque los ingresos fiscales disminuirán y los fondos de emergencia se canalizarán para respaldar el aumento de los costos de atención (p. 7). Se sentencia que la crisis actual afectará los presupuestos de educación a la par que los ingresos públicos disminuyan drásticamente y los gobiernos revisen la priorización de la educación en los presupuestos nacionales. De igual manera, se contempla un crecimiento del gasto en educación a tasas significativamente más bajas en comparación de como sucedía antes de la pandemia.
Además del impacto anteriormente aludido, refiere a la encuesta realizada recientemente por la OCDE y la Universidad de Harvard, bajo la conducción del propio Andreas Schleicher y Fernando Reimers, sobre las condiciones educativas que enfrentan los países y los enfoques adoptados para mantener las oportunidades educativas durante la pandemia. Afirman que el aprendizaje de los estudiantes ha sucedido sólo en una pequeña proporción durante el periodo que las escuelas se mantuvieron cerradas. Asimismo, consideran que la reapertura de la escuelas traerá beneficios que repercutirá a la contribución económica a largo plazo. Concluyen que este tipo de rezago educativo, de no remediarse, probablemente se presente en forma de reducción de la productividad y el crecimiento. Consideran de particular relevancia evaluar la pérdida de aprendizaje poniendo foco en las competencias desarrolladas en relación con lo previsto en el currículum. Cuando la pandemia deje de representar un problema sanitario mayúsculo la educación quizá no vuelva a ser igual que antes. Con todo y ello, las afectaciones dependerá de la naturaleza de las respuestas colectivas y sistémicas, remata.
En otras palabras, del contexto mundial emana la preocupación por una crisis educativa derivada de la pandemia. Un bajo o nulo desarrollo de determinadas competencias en los estudiantes reduciría la productividad laboral y, por ende, el crecimiento económico, entre otras repercusiones, en las sociedades. Afortunadamente las consecuencias resultan indeterminadas. Dependen en buena medida de la forma en cómo se acometa el problema para atenuar sus efectos. Desde esta perspectiva es entendible el PEF 2021. Pero también a partir de ello es incomprensible la obtusa visión gubernamental de negar soslayar la grave situación. a un problema que se avizora de proporciones descomunales. ¿Y el plan emergente de educación? ¿y el financiamiento para garantizar su correcta implementación? No se habla de ninguna crisis en la educación, se niega su existencia. Tampoco se dice de sus efectos mas allá del propio ámbito educativo y menos se ha puesto sobre la mesa la manera de afrontarlo. Y del financiamiento mejor ni decimos nada porque en lugar de disponer recursos extraordinarios se restringe considerablemente el gasto público en comparación con los ejercicios anteriores. Lo que la pandemia nos dejó y quedará dada la prevalencia de sus causas.
América del Norte/18-09-2020/Autor(a) y Fuente: spanish.xinhuanet.com
Cerca de 2.000 profesores, pertenecientes al Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) de México, serán capacitados para incrementar su experiencia y capacidades pedagógicas en el uso de herramientas digitales, informaron este miércoles las autoridades educativas del país.
Al inaugurar el diplomado Habilidades Digitales Docentes para el Siglo XXI, el secretario de Educación Pública (SEP,ministerio), Esteban Moctezuma Barragán, reconoció que en la formación de profesionales técnicos se requiere observar los cambios y necesidades del nuevo siglo.
«A través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) las y los maestros del Conalep actualizarán sus procesos educativos, recibirán innovaciones, metodologías y proyectos académicos que les sirvan para desarrollar y mejorar las competencias del siglo XXI», detalló el director del Conalep, Enrique Ku Herrera.
En un comunicado se precisó que en el curso se cuenta con un programa a través de rutas que incluyen desde lo básico respecto a la alfabetización digital; el uso de la ofimática como recurso educativo; vías de innovación apoyadas en los principios del Mobile Learning; además de alternativas en nivel medio, avanzado y profesional con las que los docentes podrán integrar herramientas virtuales con el fin de facilitar el aprendizaje.
A nombre de la Fundación Telefónica Movistar, Alejandro Zamora Cervantes, jefe de Proyectos Educativos, explicó que uno de los principales objetivos es reducir la brecha educativa mediante una educación digital de calidad, por ello han implementado este proyecto en 38 países, donde han participado más de 450.000 docentes quienes, como parte central del proceso educativo, contribuirán a la innovación y diseñen experiencias que vayan más allá de las aulas.
Después de tres semanas de haber regresado a clases no presenciales para un periodo de evaluación, recuperación y repaso, el lunes 14 de septiembre, unos 30 millones de niños mexicanos (3-14 años) iniciaron formalmente el ciclo escolar 2020-2021 lejos de las aulas y cerca de las pantallas, WhatsApp y libros de texto gratuitos.
Con exactitud todavía no se sabe cuántos alumnos volverán, dadas las especulaciones sobre el abandono escolar. 30 millones fue la cifra reportada por el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, al inicio del periodo preparatorio. Lo cierto es que en algunas semanas, cuando las estadísticas se hagan públicas, podrían desgranarse cientos de miles de aquella cifra.
El inicio insólito es un experimento controvertido, basado en las cadenas de televisión de mayor cobertura, entre ellas, los dos poderosos emporios que controlan el sector televisivo, equipos del fútbol profesional y que crecieron al amparo de los grupos políticos gobernantes.
Mientras la pandemia no cesa en México y ya cobró más de 70 mil muertes el fin de semana anterior, las posibilidades de un retorno a las aulas parecen lejanas. Ese escenario, además, es peligroso en extremo, cuando miles de las más de 200 mil escuelas del país carecen de servicios básicos, como agua potable, baños o electricidad, para no mencionar las condiciones específicas que requeriría una vuelta segura.
El gran instrumento igualador del sistema educativo mexicano, los libros de texto gratuito que se reparten a todos los niños de preescolar, primaria y secundaria de las escuelas públicas y privadas, en los que el gobierno federal confía para acompañar a los estudiantes y sus familias, todavía no se han entregado a las escuelas, ni siquiera han llegado completos a los estados. La demora es un yerro injustificable, pero el Gobierno Federal está acostumbrando al sector al silencio, a no explicar, menos a la autocrítica. Así, hoy enfrenta cuestionamientos severos del magisterio porque los prometidos mecanismos de ascensos y mejoras salariales no se han puesto en práctica cuando el Gobierno concluye su segundo año de gestión.
Si las perspectivas son críticas por la pandemia, con sus efectos sanitarios y económicos, a los rezagos históricos de la educación mexicana se suma un presupuesto para el siguiente año que no contempla aumentos y recorta brutalmente programas presupuestales que demostraron progresos y fueron efectivos para paliar desigualdades sociales, como el programa Escuelas de Tiempo Completo, que permitía la ampliación de la jornada escolar en 25 mil escuelas (2018), con énfasis en aquellas ubicadas en zonas marginadas. Sus estudiantes obtenían, además de ampliación de la jornada, un desayuno y una comida al día, beneficio que de otra forma será imposible en las zonas más pobres. Este programa, que demostró mejoras en los resultados del aprendizaje, es uno de los 13 que el gobierno del presidente pretende eliminar, a contracorriente de su discurso de que primero estarían los pobres. Son los niños pobres los perdedores, los de siempre.
En el mismo tenor, los recursos para las escuelas normales y para la formación de los maestros en servicio sufrieron reducciones drásticas, que desde las primeras horas generaron un rechazo contundente en el gremio.
En una medida encomiable, durante la segunda semana de septiembre se presentó en el Congreso de los diputados una iniciativa para que toda la educación superior pública sea gratuita, lo que significaría que las universidades e institutos tecnológicos ya no podrían cobrar las cuotas que se establecen en cada una de ellas, con diferencias enormes entre la Universidad Nacional Autónoma de México, prácticamente gratuita, y otras universidades en donde se pagan varios miles de pesos mexicanos, especialmente en las carreras más prestigiadas y de alta demanda, como Medicina, Odontología o Arquitectura.
No obstante que la iniciativa es presentada por el partido gobernante, el proyecto de presupuesto público para ejercerse en 2021 no contempla incrementos que palien los recursos que necesitarían las universidades al ya no cobrar cuotas, en cambio, suprimen dos programas de recursos extraordinarios para la educación superior, entre ellos, uno de ampliación de la matrícula.
Las contradicciones rondan por doquier y el inicio del año escolar siembra dudas sobre los efectos que podrían tener la conjunción de los efectos pandémicos y las decisiones de política educativa. En cualquier circunstancia, la única señal positiva que advierto es el compromiso declarado y fehaciente de miles de maestros que han extendido su jornada laboral, diversificado actividades, pero no encuentran el acompañamiento necesario. ¿Hasta cuándo será suficiente con eso para desatascar al sistema? No parece que sólo con ellos, con pura buena voluntad, alcance para lograr que se cumplan las dos banderas más importantes: el derecho a la educación de todos los niños y jóvenes y la calidad de la educación que reciben. Es el futuro, con un presente precario, el que se juegan los mexicanos en el ciclo escolar naciente.
Ante la amenaza de una enfermedad transmitida por el aire, potencialmente mortal y aún sin el desarrollo de una vacuna, ¿cómo garantizar el regreso a clase de los niños de forma segura? Este actual dilema también fue enfrentado hace un siglo, cuando la tuberculosis era un mal devastador.
A finales del siglo XIX, esta enfermedad bacteriana mató a uno de cada siete ciudadanos en Europa y Estados Unidos, según datos de los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC). La vacuna se elaboró en 1921, pero pasarían muchos años antes de que fuera ampliamente adoptada en todo el mundo.
Para proteger a los niños en las escuelas, una solución fue utilizar los espacios abiertos como aulas: con pizarras y escritorios portátiles, los estudiantes y maestros ocuparon jardines y utilizaron la observación de la naturaleza para aprender sobre ciencia, arte o geografía, por ejemplo.
Las llamadas «escuelas al aire libre» surgieron en Alemania y Bélgica en 1904, y el movimiento avanzó en las décadas siguientes, hasta el punto de ser el tema, en 1922, del I Congreso Internacional de Escuelas al Aire Libre, en París.
También inspiró acciones en EE.UU., Cuando, en 1907, dos médicos de Rhode Island sugirieron abrir escuelas en áreas abiertas, según el diario The New York Times.
Con el éxito de la iniciativa (ya que allí ningún niño se enfermó de tuberculosis), en los dos años siguientes se crearon en el país 65 escuelas más de este tipo, en predios vacíos, techos de edificios e incluso transbordadores abandonados.
En Brasil también se incorporó la idea, aunque hay pocos registros sobre el tema, pero el investigador André Dalben encontró historias sobre escuelas de este tipo desde 1916 en Campos de Goytacazes, Angra dos Reis y Manaus y, más tarde, la llamada Escuela Débeis, en Quinta da Boa Vista, en Río de Janeiro, entre 1927 y 1930.
«La tuberculosis era una gran preocupación, junto con otras enfermedades infantiles, como la anemia y la desnutrición. En general, las escuelas atendían a los niños de familias pobres, lo que muestra una tendencia hacia la higiene: ya que se pensaba que sus organismos eran más enfermos», explica Dalben a BBC News Brasil.
La idea, dice, era sacar a estos niños de lugares insalubres, como viviendas superpobladas, y ponerlos en contacto con la naturaleza, con la intención de fortalecer su sistema inmunológico.
Uno de los programas más duraderos fue el de la Escuela de Aplicación al Aire Libre (EAAL), que operó en el Parque da Agua Branca, al oeste de Sao Paulo, entre 1939 y la década de 1950, cuando la escuela se trasladó a un edificio cercano, en Barrio Lapa.
EAAL fue estudiado por Dalben, ahora profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo, en su posdoctorado en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.
La escuela de Sao Paulo no encajaba en el perfil de las demás: enseñó a estudiantes de familias influyentes de clase media de esa ciudad que vivían cerca del Parque da Agua Branca, en áreas que ahora albergan barrios como Pompeia y Perdizes.
Dalben explica que la escuela, que contaba con un alumnado de 350, fue considerada un modelo por la administración del estado de Sao Paulo y tenía un plan de estudios diferente e incluso una lista de espera para las plazas.
«Pero no sé cómo era el día a día en la escuela. Se me acercaron algunos exalumnos, hoy en sus 80, que dijeron que tenían maestros muy estrictos. Así que quizás en la práctica no sería muy distinta a las demás.»
Contacto con la naturaleza y protagonismo de los alumnos
Además del control de la tuberculosis, el modelo de escuelas al aire libre floreció en el período entre las guerras mundiales, época de auge de nuevos ideales de sociedad y educación, dice a BBC News Brasil Diana Vidal, profesora de Historia de la Educación en la Facultad de Educación en la Universidad de Sao Paulo (USP).
«Hubo un debate entre los educadores contra la experiencia escolar del pasado, con miras a crear una que fuera más amigable, promoviendo la defensa de la democracia, para crear una generación más pacífica y solidaria».
Aunque el ideal no se materializó – poco después llegaría la Segunda Guerra Mundial – Vidal explica que esta fue la semilla para la defensa de una enseñanza más cercana a la naturaleza, con protagonismo juvenil, que comprometiera a los niños en proyectos prácticos, combinando actividades físicas, desarrollo intelectual y emocional y tenía al maestro como mediador, en lugar de solo un proveedor de contenido.
Son ideas que se mantienen vigentes (y no siempre puestas en práctica) en la educación actual.
Derechos de autor de la imagenREVISTA BRASILEIRA DE ED FÍSICAImage caption«Hubo un debate entre educadores contra la experiencia de la escuela del pasado, con miras a crear una que fuera más amigable, promoviendo la defensa de la democracia, para crear una generación más pacífica y solidaria»; arriba, una clase en el Parque Água Branca, al oeste de São Paulo
André Dalben dice que las escuelas al aire libre de principios del siglo XX ya eran llamadas un «cometa médico-pedagógico», que terminó casi desapareciendo en las décadas de 1950 y 1960.
Primero, porque las enfermedades infecciosas han dejado (al menos hasta este año) de ser tan devastadoras, dice Dalben. Luego, explica Diana Vidal, porque prevaleció el modelo de escuela similar al estilo del régimen de fábrica, que implementa horarios fijos de llegada y salida y trata de acomodar al mayor número posible de alumnos dentro de un espacio físico, con el fin de optimizar recursos y gastos.
Parques, plazas y clubes
Diana Vidal se fijó en las escuelas al aire libre del pasado cuando vio imágenes del regreso a la escuela en Manaus, a principios de agosto, con niños pequeños con mascarillas y sentados en un aula con separadores acrílicos entre ellos.
«Quizás estamos tan apegados a las soluciones empresariales, diseñadas para adultos trabajadores, que no podemos reconocer la insuficiencia de estas medidas para los estudiantes en los primeros años de la educación básica», escribió Vidal en un artículo en el periódico de la USP.
Por otro lado, afirma, «al poner a los niños en mayor contacto con la naturaleza, se crea una discusión sobre las prácticas de enseñanza. (…) Empiezan a explorar otros espacios en la experiencia educativa – con nuevos contenidos y nuevas relaciones «.
Image captionClases al aire libre en Cachemira: «al poner a los niños en mayor contacto con la naturaleza, se crea una discusión sobre las prácticas de enseñanza».
Además, los estudios hasta el momento indican que la proliferación del nuevo coronavirus es mucho menor en espacios abiertos y ventilados naturalmente.
«El virus termina diluido infinitamente al aire libre», dijo a la BBC en mayo la profesora de epidemiología Erin Bromage de la Universidad de Massachusetts en Dartmouth, EE.UU. «Entonces, cuando una persona enferma exhala, los gérmenes se disipan muy rápidamente».
Pero, en la práctica, ¿cómo trasladar la escuela al espacio exterior, principalmente en las grandes ciudades, con pocas áreas libres disponibles?
En agosto, la organización brasileña de derechos del niño Alana lanzó, con base en las directrices de la Sociedad Brasileña de Pediatría y la Unión de Directores de Educación Municipal (Undime), un documento con sugerencias para el uso de los espacios públicos para reanudar las clases presenciales.
El texto sostiene que, si bien el tiempo para regresar a las escuelas debe ser definido por las autoridades de salud, la forma en que esto ocurrirá también debe ser discutida por las autoridades que administran las instalaciones públicas de la ciudad, como parques y plazas.
Derechos de autor de la imagenREVISTA BRASILEIRA DE ED FÍSICAImage captionLas escuelas al aire libre de principios del siglo XX alguna vez fueron llamadas un «cometa médico-pedagógico», que terminó casi desapareciendo en las décadas de 1950 y 1960.
Entre las sugerencias se encuentra la creación de salas temporales en parques, plazas y clubes, dirigidas principalmente a los más pequeños, con el fin de liberar más espacio interno de la escuela para programar el regreso a la escuela de niños mayores y adolescentes.
También sugiere el uso de mesas de picnic o poda de árboles para crear bancos de madera, asociados con materiales livianos (como rotafolios y tableros con sujetapapeles) traídos de la escuela.
Un obstáculo importante, dice el documento, es que solo el 40% de los centros preescolares del país tienen áreas de juego y solo el 25% tienen áreas verdes. E incluso antes de la pandemia, el contacto de muchos niños con la naturaleza ya era raro o insuficiente, un contacto que podría ayudar a promover una infancia más rica, más creativa y más saludable.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionHoy en día, en Nueva York, se llevan a cabo demostraciones para fomentar las clases al aire libre.
Para André Dalben, las escuelas al aire libre del pasado son una inspiración para repensar la arquitectura de las escuelas de hoy. «Cuando comencé a investigar esto, estaba enfocado en la educación ambiental infantil, (como solución) para que esta educación no tuviera que ser un contenido único, sino que pasara por todas las disciplinas. Y ahora también está la pandemia», dice.
«Podemos pensar en las escuelas junto con las ciudades en su conjunto, con más uso de parques y espacios públicos. No vamos a seguir las mismas líneas que la escuela al aire libre del pasado, pero las vamos a reinterpretar».
De California a Cachemira
Al mismo tiempo, desde regiones ricas y desarrolladas hasta áreas más pobres y conflictivas, el uso de espacios abiertos se ha discutido en diferentes partes del mundo.
En los EE.UU., La organización Green Schoolyards (escuelas verdes) creó la Iniciativa Nacional de Aprendizaje al Aire Libre, recopilando estrategias que están siendo adoptadas por las escuelas estadounidenses.
Una de ellas, en California, instaló pizarras portátiles, filtros de agua potable y bloques de heno rectangulares en el patio, que sirven tanto de banco para sentarse como de bloques gigantes para jugar o compartir espacios.
Dinamarca también creó un portal con propuestas de «educación fuera del aula» en medio de la pandemia. Una de las estrategias es mantener a los niños en grupos pequeños durante todo el día, evitando el contacto entre ellos y haciendo un mayor uso de los espacios externos de cada escuela.
En la conflictiva y vulnerable región de Cachemira, ubicada en la frontera entre India, China y Pakistán, otra iniciativa ha llamado la atención. Los niños estudian al aire libre, incluso en condiciones climáticas impredecibles, ya que el «nuevo salón de clases» está al pie de la cordillera del Himalaya.
Los estudiantes y maestros usan máscaras protectoras y pueden instalar carpas para cubrirse, pero toman clases incluso bajo la lluvia.
Diana Vidal, de la USP, dice que todavía ve pocas discusiones sobre el tema en Brasil, pero ve las experiencias pasadas como un tubo de ensayo, para fomentar el debate público.
Image captionEn Cachemira, los niños estudian al aire libre, incluso en condiciones climáticas impredecibles, ya que el «aula nueva» está al pie de la cordillera del Himalaya.
«A medida que se fueron consolidando los modelos de escuela, también se naturalizaron y nos olvidamos de otras posibilidades», dice Vidal.
Incluida la posibilidad de obviar, cuando sea posible, el aula física.
«El exterior no tiene por qué ser solo para las famosas excursiones escolares. Nos veremos obligados a utilizar el exterior, que es mucho mejor que el cerrado. Es una invitación a pensar en cómo aprovechar mejor los espacios que tenemos«.
Fuente e imagen tomadas de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-54070581
América del norte/Estados Unidos/17 septiembre 2020/prensa-latina.cu
Al menos 121 menores de 21 años murieron por la Covid-19 en Estados Unidos, de los cuales dos tercios eran hispanos y afronorteamericanos, informaron hoy los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
De acuerdo con un estudio de esa agencia, un 45 por ciento de los niños y adolescentes fallecidos a causa de la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 eran latinos; un 29 por ciento eran afronorteamericanos; y un cuatro por ciento, indígenas o nativos de Alaska.
Tales grupos representan un 41 por ciento de la población total del país, pero constituyeron más del 75 por ciento de los decesos por Covid-19 entre personas menores de 21 años.
Esas cifras confirman cómo la pandemia afecta de forma desproporcionada a las poblaciones minoritarias, fundamentalmente hispanos y negros, quienes también han sufrido más los efectos de la recesión económica provocada por la crisis de salud.
Al respecto, los investigadores del estudio, entre ellos miembros del personal de los CDC y funcionarios de casi 30 departamentos de salud estatales, dijeron que las personas de color tienen más probabilidades de ser trabajadores esenciales que no pueden realizar su labor desde casa.
Eso resulta en un mayor riesgo de exposición al virus, con transmisión potencial a quienes viven en sus hogares, incluidos niños y adultos jóvenes.
De igual modo, determinantes sociales de la salud, incluidas las condiciones de vida hacinadas, la inseguridad alimentaria y de vivienda, las brechas de riqueza y educación y la discriminación racial, pueden incidir en las disparidades raciales y étnicas en las muertes por Covid-19, escribieron los autores.
La tasa más alta de muerte entre niños y adultos jóvenes de color probablemente también responde a los desafíos para acceder a la atención médica, debido a la falta de seguro, cuidado infantil, transporte o licencia por enfermedad pagada, añadieron.
Además, manifestaron que el análisis subraya el riesgo que representa la Covid-19 para los jóvenes, aunque estos no suelen enfermarse tanto como los pacientes mayores con coronavirus, y agregaron que esos datos deben seguirse continuamente a medida que reabren las escuelas y centros de cuidado infantil.
El 75 por ciento de los fallecidos con menos de 21 años tenían alguna condición de salud subyacente, entre ellas enfermedad pulmonar crónica, obesidad, padecimientos neurológicos y del desarrollo, problemas cardiovasculares, cáncer y diabetes.
La mayoría de las muertes ocurrieron en personas entre 14 y 20 años, lo cual podría indicar que los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más probabilidades de fallecer de Covid-19 que los niños más pequeños.
En total, la nación norteña se acerca a los 200 mil decesos por Covid-19 entre personas de todas las edades, una cifra mayor a la de cualquier otro país del mundo.
«El libro Género y TIC presenta una novedosa aportación desde México, Latinoamérica y España a la reflexión en torno al género y las tecnologías de información y comunicación (TIC) a partir de tres grandes apartados: I. Equidad, relaciones de género y cambio; II) Igualdad, e-economía y III) Ciberfeminismo y migración, asociacionismo, derechos y apropiación de la tecnología. Dichos debates son novedosos en tanto analizan fenómenos contemporáneos que se dan en la red social de internet y modifican el desarrollo sociotécnico de diversos colectivos, los cuales, están definiendo las relaciones sociales y culturales de principio del siglo XXI en contextos y momentos clave de la historia digital de nuestras vidas. Para las ciencias sociales y las humanidades las TIC se presentan como un objeto de estudio a escala local y global, que permiten cuestionar y analizar las transformaciones socioculturales y de poder que se de establecen día a día en diversos espacios de la vida cotidiana. El libro se compone por catorce estudios que permiten repensar el uso de las TIC como un medio de lucha y resistencia para reducir las desigualdades entre los géneros. Las aportaciones ponen a prueba nuevos abordajes teóricos y metodológicos que ayudan a reflexionar el papel que se juega en torno a los fenómenos socioculturales mediados por las tecnologías de información. Este material constituye el más reciente aporte de la Colección Estudios de Género en la Frontera Sur, Editado por El Colegio de la Frontera Sur a veinte años de la publicación su primer volumen.»
Autor/a:
Tuñón Pablos, Esperanza – Compilador/a o Editor/a Mena Farrera, Ramón Abraham –
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