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Regresando un poco al pasado

Por: Rosalía Nalleli Pérez Estrada

Si alguien nos hubiese dicho que trabajaríamos y que aprenderíamos desde casa no lo hubiésemos creído y aunque este es un sueño dorado, seguramente nadie ha anhelado el aislamiento por temor a contagiarse.

Quédate en casa pide el gobierno federal  y los ciudadanos debemos de obedecer y re aprender a vivir con las cosas sencillas del pueblo: el canto de un gallo o de un pavo, el tañer de las campanas  o el anuncio del carnicero o del panadero que anuncian en el aparato de la comunidad, que tienen productos frescos. A la vez, aprender en la lejanía, cómo en la ciudad el silencio de la sociedad crece mientras se resguarda en su hogar un día más, que significa un día menos de encierro.

Ambos contextos nos hacen vivir en marzo un domingo cada día, pero con el trabajo de oficina esperando, después de un desayuno escueto por ahorrar  víveres para el siguiente día. En ambos lugares hay quehaceres del hogar que nos distraen, solo que ahora, se pueden hacer sin prisa, pues no se esperan visitas mientras dura la cuarentena preventiva.

Y mientras se limpia la casa o se trabaja a distancia, los libros que por años han esperado ser leídos siguen ahí esperando, pues ahora también hay que enseñar a los hijos que ya habíamos olvidado en la escuela. Ya no solo es supervisar que hagan la tarea, también es apoyarlos en el aprendizaje escolar mientras dejamos de ser extraños, pues la escuela, los medios de comunicación y los trabajos también nos han distanciado, a la vez que aprendemos a gestionar nuestros tiempos para no llegar al caos.

Este auto encierro salvador nos puede servir para volver a ser empáticos con quien requiere salir de casa a trabajar para poder comer, mientras arrastra los pies hacia su trabajo y se cuestiona: ¿Cuánto tiempo durará esto que no es nuevo?. Ya la abuelita de la familia, que murió de 96 años en el 2009, había platicado de la gripa española que le tocó vivir casi a los 11 años.  ¡si hubiésemos sabido que eso volvería a ocurrir, le habríamos puesto mas atención, para saber cómo le hizo para sobrevivir entre 50 millones de gente que no tuvieron la misma suerte! Pero ella ya no está para contarlo. Sólo recuerdo que platicaba que mucha gente murió y a diario contar un muerto era lo más común entre ellos en ese tiempo. Recuerdo también que la plática de mi madre ahorita podría ser de ayuda para muchos que se resguardan, quien. Ella decía que su abuela ponía los tomates, calabazas, huazontles, limones y jitomates entre otros productos, en lazos, pinchados, para poder así deshidratarlos y usarlos cuando era necesario. Que esos tomates y jitomates tardaban hasta 2 o 3 meses sin echarse a perder y cuando los necesitaban los ponían a hidratar en agua para poder comerlos. La carne de chito era otro tipo de alimento que solían tener. Carne de res hecha en tiras salada puesta al sol, para deshidratarla también y comer después en un chilito verde mexicano que era una delicia en esos tiempos de cambio. Esto que ellos vivieron parecía un cuento de un buen escritor y confiados en los avances de la ciencia, jamás pensamos que lo viviríamos nuevamente a casi 102 años. Dábamos por entendido que la sociedad estaba tan avanzada, con tanta tecnología y medicina también, que jamás viviríamos lo que a inicios del siglo XX por ignorancia, pobreza o descuido sufrieron. ¡Vaya volatilidad del ser humano! Exactamente esta alta tecnología ha logrado los desplazamientos internacionales que nos llevaron a contagiar a casi todo el mundo y ahora ¡todo el mundo se está cuidando!

Y mientras todo esto pasa, seria muy interesante replantearse hasta donde hemos contribuido todos para que se logre este caos. Muchos lo atribuyen a la desobediencia divina que lleva al castigo. Otros lo atribuyen a la ambición desenfrenada que ha hecho que quienes provocaron el virus llevara a esta pandemia internacional y otros más dicen que la naturaleza es sabia y necesitaba regenerarse por eso nos mandó a casa para guardarnos un rato. Desde cada perspectiva y su forma de ver al mundo, todos pueden tener razón y estar equivocados. La realidad nos está enseñando que debemos tomar de la mano a la esperanza y la paciencia a la vez que deseamos que esto pase pronto. Mientras tanto, en casa, la lectura o los cuentos orales en familia pueden ser una feliz actividad entretenida y educadora, aprovechando el encierro para sensibilizarnos ante las carencias monetarias y en valores, y retomar las maravillosas fábulas atribuidas a Esopo (algunas  recreadas por Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego). Entre ellas, la fábula de La cigarra y la hormiga, puede ayudar a aprender a evitar la carencia en un futuro. Otra excelente lectura es El lobo y el cordero cuando se piense en elegir un líder, para tomar mejores decisiones para el país y para la familia. Por ejemplo, se sugiere también leer o escuchar La paloma y la hormiga para reconocer que la generosidad hace más bien que mal y se pueda ayudar a quien lo necesita. También, se puede aprender que en tiempos de cambio tenemos que hacer lo que sugiere en la historia de El murciélago y las comadrejas y aprendamos que la adaptación a las nuevas circunstancias de la vida se hacen necesarias mientras se siga viviendo,  y para los que anhelan tener poder siempre, no pueden dejar de leer o de escuchar El asno y la zorra encuentran al león, para poder elegir a quienes les acompañen en su vida,  mientras que La cierva tuerta puede traerles lucidez junto con El perro y su reflejo en el rio que ayuda a auto analizarse. Finalmente; si este tipo de textos no trae lucidez a su alma, escuchar canciones con mensajes implícitos como la canción de los 3 cochinitos del famoso Cri-Cri, podrían ayudarle a despertar el deseo de ser mejor, especialmente si se oye la estrofa que dice; el más pequeño de los 3, un cochinito lindo y cortés, ese soñaba con trabajar para ayudar a su pobre mamá. En ninguna de esas historias o canciones se habla de robar para ayudar a la mamá, de despojar a otros para ayudar a la familia, o de engañar para poder salir adelante. Para un niño, un encierro no es nada si aprende reglas de ética y valores con sus amorosos padres y lo que escuche de ellos o lea con ellos de manera constante será mil veces mejor que solo leer una historia analizada en un salón de escuela. En caso de que no haya libros, ni medios de comunicación diversos, aún en el aislamiento, ver el actuar y la forma de expresarse de sus padres ayudará también al niño a soñar con un futuro mejor.

http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/CuentosMas/Esopo.pdf.

https://psicologiaymente.com/cultura/fabulas-de-esopo

https://www.cdc.gov/spanish/especialescdc/Pandemia-Influenza-1918/index.html

https://www.youtube.com/watch?v=k7PYnWLMpgk

Pinkney, J. (2004). Fábulas de Esopo. Vicens Vives

Fuente: http://www.educacionfutura.org/regresando-un-poco-al-pasado/

Imagen: https://pixabay.com/photos/smartphone-face-woman-old-baby-1987212/

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Cárceles y Covid-19: bomba de tiempo

Por: La Jornada

Tras los incidentes violentos ocurridos el martes pasado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recomendó a las autoridades del Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Cuautitlán (Cpyrs) que implemente los protocolos necesarios a fin de resguardar el orden dentro y en la periferia de sus instalaciones. Asimismo, el organismo reprobó las reacciones violentas de los familiares de los internos y de los propios reclusos ante las medidas con que las autoridades buscan evitar la propagación del coronavirus SARS-Cov-2.

Lo cierto es que la suspensión de las visitas familiares constituye una política prudente y necesaria después de que cuatro internos y un custodio del centro resultaran positivos al virus pandémico, pero también es inevitable que quienes se encuentran en confinamiento experimenten una desesperación adicional al no contar con la compañía periódica de sus seres queridos, así como es comprensible que éstos se preocupen por el bienestar de sus parientes presos. Por ello, no se puede descartar que en las semanas por venir se produzcan nuevos episodios de confrontación conforme la enfermedad se haga presente en otros centros penitenciarios.

Lejos de permanecer pasivas ante tal escenario, las autoridades deben ver en la contingencia sanitaria una oportunidad para emprender la modificación profunda y urgente por la que clama la situación carcelaria del país. En efecto, no debe olvidarse que parte de los males que aquejan a las prisiones –corrupción generalizada, autogobierno, condiciones indignas de vida y, en general, notoria incapacidad para cumplir la misión de rehabilitar a los internos y reintegrarlos a la vida ciudadana– se explica hasta cierto punto por la sobrepoblación que enfrentan.

A su vez, el hacinamiento responde, entre otros factores, a la alta cantidad de personas encarceladas por delitos menores, pese a los avances brindados en este rubro con la implementación del nuevo sistema de justicia penal, así como a la elevada proporción de presos sin sentencia: cuatro de cada 10 en prisiones federales.

En esta coyuntura, Colombia brinda un ejemplo que, con las adaptaciones pertinentes a la realidad mexicana, puede inspirar medidas para reducir el peligro de contagio en lo inmediato, al tiempo que se establecen las bases para subsanar los pendientes del sistema de prisiones en el mediano y largo plazos. Dicha nación sudamericana canjeará temporalmente la prisión por el arresto domiciliario a los mayores de 60 años, a las madres gestantes o con hijos menores de tres años, a los enfermos de cáncer, diabetes, afecciones cardiacas, con discapacidad motora, a condenados hasta cinco años de prisión y a quienes hayan cumplido 40 por ciento de sus penas, con exclusión de quienes estén solicitados en extradición por cualquier delito, a los responsables de violencia sexual contra menores de edad, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, narcotráfico, lavado de dinero y corrupción.

Está claro que se necesita con urgencia un trabajo extraordinario de las autoridades judiciales, procuradurías y de los gobiernos, tanto estatales como federal, para determinar qué reos pueden irse a sus casas sin poner en riesgo a la sociedad, a fin de desactivar la bomba de tiempo en que podrían convertirse las cárceles en tiempos de epidemia y despejar los riesgos que implican para la salud y para la seguridad pública.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/04/16/opinion/002a1edi

Imagen: https://pixabay.com/vectors/prisoner-gangster-convict-296515/

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La incertidumbre epistémica y las crisis de salud

Por: Sofía García-Bullé

La ciencia es falible, los líderes que la comunican no necesitan ser perfectos, solo sinceros.

Cuando una pandemia alcanza dimensiones globales, la comunicación, la veracidad y la agilidad con la que se comparten los datos es clave. En artículos anteriores, hemos hablado sobre el peligro de las noticias sin fondo y de la información falsa durante el desarrollo de una crisis de salud. Sin embargo, aún si toda la información es verdadera, expedita y clara, existe otro problema en el área cognitiva y social que complica cómo procesamos situaciones como esta: la incertidumbre epistémica.

El término se refiere a ese margen de error en datos o cifras científicas, consecuentes de una falta de conocimiento en el proceso modelo. Este grado de inexactitud es común cuando se trata de traducir a números el avance de un virus con el que no nos habíamos enfrentado antes, cuyos patrones de avance no pueden predecirse con facilidad a números, porcentajes, estadísticas o datos que proyecten certeza.

¿Qué efectos tiene la incertidumbre epistémica?

La ciencia y la incertidumbre van de la mano. Cualquier académico podría explicar sin problema que sin importar la disciplina que se estudie, la incertidumbre es una compañera habitual al camino al conocimiento y la obtención de datos factuales. Podría decirse que la incertidumbre jugó un papel importante en la elaboración del método científico, diseñado para trabajar con base en la hipótesis, algo que creemos pero no de lo que no tenemos pruebas, para llegar a una comprobación y un conocimiento factual.

Idealmente, es a través de la comprobación y el conocimiento factual que la comunidad científica y líderes de diversas esferas obtienen la confianza del público al que responden. Pero la cosa se complica cuando no es posible producir conocimiento factual a la misma velocidad que la gente se contagia, padece la enfermedad y en casos extremos fallece.

Como consecuencia, científicos, periodistas y servidores públicos se han vuelto reacios a proporcionar información que implique entrar en áreas de incertidumbre epistémica, algo muy difícil de evitar cuando se está tratando de comentar sobre el avance de una epidemia nueva.

¿La transparencia ayuda?

Ante un panorama que parecía denotar un hartazgo y falta de confianza hacia los expertos, científicos en el Centro Winton de Riesgos y Comunicación de Evidencia de la Universidad de Cambridge, realizaron un estudio para analizar los efectos de comunicar verdades de incertidumbre epistémica y su correlación con la con la confianza del público que recibe estas comunicaciones.

Los investigadores probaron la reacción del público ante datos presentados en forma cualitativa, usando términos como “se estima que” o “aproximadamente”, además de datos presentados en forma cuantitativa, en la que los comunicadores se centraban en cifras, porcentajes y rangos numéricos. Las reacciones fueron más positivas ante comunicaciones con base en datos, asimismo cuando los comunicadores intentaban ser certeros y honestos.

 “Como público, debemos esperar que  perspectivas científicas sobre la naturaleza del virus y cómo combatirlo cambien conforme se descubren más evidencia, y estar preparados para cambiar nuestra conducta acorde a esto”. 

Generar confianza no se logra con base en la proyección de infalibilidad, más bien de honestidad. En la mayoría de los casos, comunicar verdades a medias o limitar la información puede ser contraproducente, ya que tiene un impacto negativo en la veracidad percibida sobre la información que comparte un comunicador ya sea un líder político, científico o periodista.

Existe un espectro amplio de cosas que no sabemos y no podemos predecir con exactitud en la ocasión de una pandemia como esta, pero esto no debe detener o asustar a las personas responsables de compartir información, es importante que lo sigan haciendo para mantener un nivel de confianza alto entre quienes están a cargo de las estrategias para manejar la crisis de salud y el público general.

Esta confianza es crucial, no solo para mantener la credibilidad de quienes comunican, sino la paz mental de los que reciben la información y el orden social en las comunidades, estados y países afectados por la pandemia. De la misma forma en que es necesaria esta comunicación a pesar de la incertidumbre epistémica, este frágil equilibrio entre locutores y receptores depende de la flexibilidad del público a adaptarse a datos nuevos y a remarcar los límites de la incertidumbre al tiempo que van recibiendo más información.

“Como público, debemos esperar que  perspectivas científicas sobre la naturaleza del virus y cómo combatirlo cambien conforme se descubre más evidencia, y estar preparados para cambiar nuestra conducta acorde a esto”, explica Lorraine Daston, historiadora de ciencia en el Instituto Max Planck para la Historia de la Ciencia en Berlín.

La incertidumbre en una situación de pandemia es imposible de evitar, pero esto no es algo intrínsecamente negativo, mientras se tenga en cuenta que esta abre un camino a la adaptabilidad, el análisis, el pensamiento crítico, la practicidad y la calma, no solamente a la posibilidad del miedo o el desorden social.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/incertidumbre-epistemica

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Critica CNTE impartición de clases virtuales

Por: La Jornada.

 

La sección 7 de Chiapas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, integrante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), criticó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) imparta clases virtuales en el contexto del Covid-19.

Frente a la incertidumbre de los padres de familia respecto del destino del ciclo escolar, el titular de esa secretaría, Esteban Moctezuma, responde con una instrucción a la que denomina educación a distancia, con la que pretende trasladar el aula a la casa a partir del 20 de abril, sustituir a los maestros por los padres o abuelos, suplir los libros de texto con la computadora o el teléfono celular y suplantar la relación directa maestro-alumnos por la interacción virtual entre el alumno y los contenidos a través de Internet o la televisión.

Añadió que una cantidad muy significativa de docentes y alumnos, sobre todo en los niveles de primaria y secundaria, carecen de las herramientas tecnológicas para tomar estas clases; además, lamentó, miles de comunidades y escuelas no cuentan con energía eléctrica.

Fuente de la reseña: https://www.jornada.com.mx/2020/04/19/politica/009n4pol

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Buscan en primaria de Iztapalapa reinventar la educación a distancia

Por: Daliri Oropeza.

La emergencia sanitaria por covid-19 evidenció las desigualdades que hay en la educación a distancia. El profesor Pedro Hernández y Joshua, uno de los alumnos de la primaria Centauro del Norte en Iztapalapa, son parte de una forma alterna de llevar las clases en la que cuidan el estado emocional de los estudiantes

Mientras la Secretaría de Educación Pública anuncia su plan educativo por televisión, el profesor Pedro Hernández platica sobre las emociones de los estudiantes con las mamás de la Mesa Directiva, a través del mensajero de celular. Después de responder el mensaje, la señora Araceli le da el material de manualidades a Joshua, de 9 años, para que pinte. No le importa que gaste el de su venta. Ella sabe que él es talentoso. En plena pandemia, muchas cosas se detienen pero no la curiosidad de las infancias.

Pedro Hernández es el director de la escuela Escuela Primaria Centauro del Norte en Iztapalapa, en el barrio El Molino, en las orilladas de la ciudadCn 35 años de carrera, el docente explica que ya extraña a sus alumnos. En su experiencia, es la primera vez que vive una emergencia de esta magnitud.

Se congratula de lograr un Consejo Técnico o escolar emergente, la semana que la SEP decretó la suspensión adelantada de clases, desde el 20 de marzo al 20 de abril. Describe la preocupación que tiene ante las estrategias que está anunciando la SEP, pues asegura, que sólo el 25% de los alumnos tienen acceso a computadora o internet.

La SEP puso una prohibición para que los maestros tuvieran una relación personal con los padres de familia. Sin embargo, después de este consejo técnico todo comenzó a cambiar, dice el profesor. Ante la incertidumbre, maestros y padres de familia acordaron tener comunicación directa y poder acomodar el plan de estudios y las actividades de la mejor manera posible. Conforme avanza la cuarentena, han aplicado el cuidado emocional y de salud a los estudiantes. Se organizan para facilitar copias a quienes no tienen acceso a lo virtual; implementan el proyecto de Librobús -ahora de manera virtual- y con posibilidad de entrar cuando pueden.

La comunicación con el comité de padres es ahora más constante. Siguen los puntos más importantes del plan educativo en clases a distancia, y no exigen de más en el cumplimiento de evaluaciones. Comprenden la situación d expresión que hay en las familias. Así se han organizado para no soltar la educación de más de 800 alumnos de los turnos matutino y verspertino.

“Logramos tomar acuerdos, diseñamos actividades para la última semana de marzo y para las tres primeras de abril, considerando las vacaciones. Logramos consensuar el acompañamiento para estar pendientes en la parte emocional, de salud, de los alumnos. No tanto sustituir las clases presenciales. Habíamos enfrentado suspensión cuando el sismo, cuando la influenza, por el frío; ahora sí es una situación inédita que implica el cierre total de las escuelas; 184 países con el sistema educativo detenido”, argumenta el profesor.

Ante esto, el maestro asegura que día a día se las ingenian y se organizan para intentar que los alumnos puedan ejercitar y reforzar conocimientos aunque no sea solo a través de la estrategia virtual dictada por la SEP, que ha resultado insuficiente, de acuerdo con su perspectiva.

“Ya no puede ser la misma educación”

Pedro Hernández es el recién nombrado secretario general de la sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Es consciente de lo que la pandemia evidencia: desigualdad tanto para maestros como para alumnos en el acceso y conocimiento de las tecnologías de la información y de la educación a distancia. El reflejo de la realidad que viven:

“Aún en la Ciudad de México, el 25% de nuestros alumnos tienen accesos a computadora o internet, esto profundiza la desigualdad y la inequidad en términos de acceso al conocimiento. Si aquí tenemos esos problemas, imagínate lo que me han dicho los profesores de los estados. Más del 40% de las escuelas solo tienen un docente, a lo mucho dos. Comunidades que no tienen agua, electricidad, menos computadoras”, expresa con malestar, “en debates hemos hablado que una educación virtual en este país no es posible”.

Al principio de la cuarentena, la SEP quería que hubiera un control muy estricto, de acuerdo con lo que describe el profesor Pedro. Les solicitaron medir si los niños cumplían con las tareas. Asegura que como representación sindical protestaron. No son tiempos de ser estrictos, dice,  sino comprensivos. Solicitamos encontrar formas emocionales de acompañar a las familias, exclama.

Pero desde la comunidad escolar, han encontrado soluciones para esta brecha. No son estrictos con las actividades, piden a los familiares fomentar el juego y la puesta en marcha de los ejercicios del buen comer y de educación física.

Usan el proyecto de Librobús que aplican junto con el Fondo de Cultura Económica para recordar el conocimiento a través de cuentos narrados, a los cuales pueden acceder a la hora que tengan la posibilidad.

“Consideramos que no vamos a regresar  a lo mismo. Esta pandemia también nos sirve para cuestionarnos los profesores sobre la función de la escuela. Los términos en que enseñamos aprendemos. ¿Qué es la educación?, ¿nos esta transformando, nos esta poniendo en cuestionamiento?, muchos maestros usamos las tecnologías como podemos porque nunca hemos tenido ninguna capacitación. Las  ponemos en práctica todas. Pero el acceso es desequilibrado”.

El maestro Pedro Hernández es el secretario general de la sección 9 de la CNTE elegido en marzo pasado.

Educación dispar a distancia

Joshua y su hermana de dos años están bajo el resguardo de su abuela, la señora Araceli Villalobos González de 57 años, mientras la madre y el padre trabajan. Además de tutora, Araceli es la presidenta de la Asociación de Padres de Familia de la Primaria Centauro del Norte.

Cuando no atiende esta brega, se dedica a crear manualidades para venderlas y ganarse su dinero. Pero en la pandemia, no le ha importado ceder su material de trabajo a la imaginación de Joshua, quien además muestra a diario su talento con la pintura. Ella narra:

“Joshua se siente extraño. Los primeros días, lo máximo, por no ir a la escuela. En últimos días me hace hincapié que extraña a sus compañeros”, después de hacer una pausa y respirar, continúa con la historia: “ayer me dejó desconcertada porque hay una ventana, le pedí que la abra, y me dice que no, que va a entrar el coronavirus por la ventana. ‘No tengas miedo’, le dije nosotros te protegemos. Hay inquietud en su corazón”.

El ritmo de vida de Joshua es el que más cambió en esta familia. Ahora toma clases una hora al día, de 10 a 11 con su maestra Manuelita por internet. No se conectan todos sus compañeros. A la semana tiene que hacer ejercicios en papel. Aunque la mayor parte del tiempo la ocupe en pintar.

“Era lo que le comentaba a mi nuera, que la maestra sabe que no todos tienen un teléfono, tablet o computadora y, la facilidad de lo que es el internet, porque eso cuesta dinero. Le digo que hasta ahorita hay respuesta favorable, pero en otras zonas y clases es más problemático por la cuestión de la economía”, describe Araceli la situación en la escuela Centauro del Norte.

Los maestros se organizaron para dejar copias y ejercicios para estudiantes que no pudieran conectarse a internet. No lo hacen a modo de evaluación sino para no perder el contacto. Araceli ha hablado con las mamás de varios grados. En el cuarto año, donde va Joshua, hay por lo menos tres alumnos que no se han presentado a ninguna clase virtual. Muchos otros se conectan esporádicamente o cuando pueden. Ella está consciente y ha evaluado la situación para ir a visitarles y saber qué sucede, pues varios tampoco se han comunicado.

“Es lo que le decía a mi nuera, no sabemos cómo la están pasando mis niños de la escuela. Cómo las estén viviendo. Porque hay maltrato, violencia intrafamiliar, luego con papis que no tienen trabajo, se la ven mal económicamente”, dice con preocupación. Planea hacerles unas libretas y unos lápices para regalarles manualidades al regreso a clases.

Educación por TV

Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Educación Pública, anunció en sus redes sociales el Programa Aprende en casa, el cual es la estrategia de la SEP para resanar el ciclo escolar, el cual echó a andar de manera espontánea a partir del 20 de abril y  este lunes lo anunció en la conferencia del presidente.

“Continuaremos con las clases virtuales, todos los estudiantes podrán realizar la clase apoyándose en los libros d texto gratuitos, apoyando el aprendizaje a distancia por televisión”, dijo Moctezuma en un video donde sale con cubrebocas (https://youtu.be/naFNJEg_Xzc).

Las clases se pasan desde ayer en el Canal 11 (11.2) y en Ingenio TV (14.2) de televisión abierta, canales públicos, y en sus derivados en televisión de paga,en los tiempos oficiales de los que dispone el gobierno federal.

A las  siete de la mañana inician las clases de preescolar (a pesar de que los niños entran hasta las nueve en tiempo escolar), a las ocho de la mañana siguen las de primero y segundo, a las nueve  las de tercer y cuarto y así sucesivamente.

“Vi la tele desde nivel preescolar hasta la de cuarto, que es la de Josue, y porque me tuve que ir a una cita médica. Para los niños agradable, al final son caricaturas, pero el contenido no sé, no tengo muy bien el conocimiento, puede tener una enseñanza. No sé si ese contenido se está basando en el programa de los libros de texto que hay en México. Porque me sonó un lenguaje extranjero, tipo de España o de otro país. No sé, pero así no se habla aquí en nuestro país”, describe la señora Araceli. Asegura que no todas las personas pueden atender los horarios estipulados “nos tenemos que disciplinar otra vez”.

De acuerdo con Mauro Jarquín, politólogo especialista educación, no es lo mismo si hay un espacio dedicado a las y los alumnos en la casa, con una familia que les apoya, que cuando no lo hay. Afirma tajante: “ése no es el contexto de México”.

“Cuando hay acceso a la tecnología, el hogar no necesariamente es el mejor ambiente de aprendizaje. Primero porque hay un ordenamiento vertical con el familiar que podría garantizar la obediencia, pero no la libertad y creatividad que requiere la educación”, asegura Jarquín, quien además da clases en la UNAM y asegura que incluso a ese nivel, hay muchos alumnos que no tienen acceso a las clases virtuales.

Para él, lo que hace la SEP es poner un parche a un sistema que de por sí nunca contempló las desigualdades frente a la emergencia.

“En educación, la tecnología puede ser un límite al acceso al conocimiento y con esto no puedes suplir el contacto humano. Es en el contacto humano donde se genera el conocimiento colectivo, sin ello, se bifurca en los niños la comprensión colectiva del mundo. La tecnología ayuda sí, siempre y cuando sea un razonamiento colectivo, y no una imposición”, enuncia Jarquín.

Riesgos de lo virtual

De acuerdo con Mauro Jarquín, hay riesgos claros en la educación a distancia y por televisión que implementa la SEP.

La primera, la construcción de nichos de mercado en los proceso de virtualizacion educativa, desde los servicios que ahora ofrecen gratuitos y después se ofertan como negocios con la información de la gente.

Jarquín, también investigador especialista en organismos empresariales y educación, ve riesgo con el modo en que las empresas ven la tecnología como “la panacea” para resolver los problemas.

“No es lo mismo que tenga una tableta una persona con capital cultural que tiene acceso a la educación desde pequeño, a alguien que se le ha dado una instrucción instrumental para usar la tecnología pero no puede ampliar sus márgenes de interacción”, explica.

Describe que actualmente el mercado digital de la educación de alió con los instituciones educativas desde Google educación, Pearson y Discovery en cuanto a contenidos y modelos de educación a distancia.

El politólogo ve un riesgo en qué tan tangibles son los aprendizajes educativos logrados a través de la tecnología. Se pregunta hasta qué punto los aprendizajes virtuales son significativos para las personas.

Asegura que hay un reto para el profesorado, pues no hay formación docente en tecnologías de la educación.De acuerdo con el profesor Pedro, este no será un año escolar perdido. Aunque para la señora Araceli esa es la gran incertidumbre.

Fuente de la reseña: https://piedepagina.mx/buscan-en-primaria-de-iztapalapa-reinventar-la-educacion-a-distancia/

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