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Estudiantes universitarios pasan más tiempo estudiando que hace una década

Por: Paulette Delgado

Una encuesta revela que a pesar de dedicar más tiempo al estudio, los estudiantes universitarios no se sienten motivados.

Con el propósito de encontrar qué tanto creen los alumnos que su educación contribuye a su futuro, la Encuesta Nacional de Participación Estudiantil (NSSE por sus siglas en inglés) entrevistó a más de 300 mil estudiantes universitarios de primer ingreso y candidatos a graduarse de universidades estadounidenses.

Entre los aspectos analizados en el estudio, uno de ellos fue la participación del estudiante universitario en actividades extracurriculares como prácticas de investigación, mentoría, proyectos sociales (como ayudar a adultos mayores), o pertenecer a una comunidad de aprendizaje específica (como un club de matemáticas). Según las instituciones investigadas, estas participaciones son de alto impacto ya que promueven conexiones entre los estudiantes, los docentes y experiencias que promueven su éxito.

Uno de los temas que más interesan a la NSSE es descubrir cómo es la interacción entre el profesorado con los alumnos de nuevo ingreso. Estas interacciones son cruciales para impulsar a los estudiantes a seguir estudiando. De acuerdo con la encuesta, es importante que los profesores discutan con su alumnado temas fuera del aula, como sus planes de carrera o hablar de lo visto en clase. Más allá del fortalecimiento de la relación entre maestro y alumno, este tipo de interacción ayuda al estudiante a perseverar en su desarrollo y le demuestra que la institución cuenta con las estructuras de servicios de carrera y unidades de apoyo para brindarle el apoyo que necesiten.

Otro tema analizado en la encuesta fue el tiempo que dedican los alumnos a su preparación académica. El estudio descubrió que ahora los estudiantes pasan más tiempo estudiando que hace una década, aunque, según indican, la tendencia se está empezando a estancar. En el 2004, el 34 % de los alumnos de nuevo ingreso pasaban cerca de 15 horas por semana estudiando. En 2017, esta cifra había aumentado a 45 %, mientras que en 2019 este porcentaje bajó en 2 % (43 %). En promedio, actualmente los alumnos pasan cerca de dos horas más a la semana preparándose y estudiando, que hace quince años. El estudio no especifica si el aumento en las horas de estudio se debe a que actualmente se tengan expectativas más altas, a nuevos programas y metodologías como el aprendizaje colaborativo, aula invertida, aprendizaje basado en competencias, en problemas o en aplicaciones del mundo real. Aún así, es un descubrimiento alentador para las instituciones educativas, de acuerdo a la NSSE ya que, según su reporte anterior, el tiempo dedicado al estudio está relacionado con la retención institucional y la tasa de graduación.

La encuesta además destacó la importancia de la calidad de los asesores académicos en la vida de los estudiantes universitarios y cómo la calidad de las asesorías es más importante que la cantidad. Como se mencionó anteriormente, es importante que los estudiantes de nuevo ingreso tengan una buena relación con sus profesores, pero también es importante que las universidades se enfoquen en proveer asesores con quien los estudiantes puedan hablar de sus planes de vida y carrera después de la universidad. Tener el apoyo de un asesor de calidad y con experiencia, motiva al alumno a permanecer en la universidad y graduarse.

En este rubro, la encuesta también analizó la cantidad de veces que los alumnos asisten a asesorías y la calidad de estas experiencias. En general, las instituciones de educación superior estudiadas recomiendan que, mínimo una vez por semestre, el alumno debe visitar a algún asesor. En estas sesiones de asesoría, sólo el 3 % de los estudiantes encuestados discuten sus intereses académicos, sus clases o su desempeño. Sin embargo, una sesión al semestre no es suficiente. De aquellos alumnos que acudieron a cinco o más sesiones al semestre, el 56 % reportó discutir estos temas con su asesor. También se evaluó la calidad de los asesoramientos. La NSSE realizó diez preguntas sobre la experiencia de los alumnos con su asesora, incluyendo la cantidad de asesores disponibles cuando los necesitaban, la rapidez de la respuesta y si escuchó activamente sus inquietudes. Tanto los estudiantes de nuevo ingreso como aquellos candidatos a graduarse, reportaron resultados medio a bajo en cuanto a la calidad de las asesorías, indicando que es un factor importante que falta cubrir en las universidades.

En promedio, en Estados Unidos sólo el 58 % de los estudiantes terminan la universidad, lo que resulta en menores salarios, deudas por sus préstamos estudiantiles y, según el estudio, menor satisfacción en su vida que aquellos que sí terminaron la universidad. En este tema, la NSSE investigó cuáles eran los indicadores de compromiso y encontró que los más populares son la calidad de la interacción con los profesores y los asesores, su sensación de pertenencia y seguridad en la universidad, que encuentren un ambiente donde se sientan apoyados, tener estabilidad económica y la eficacia de las prácticas del profesorado. De los indicadores de compromiso, los que demostraron tener mayor influencia en la permanencia del alumno son aquellas relacionadas a la calidad de las interacciones y el entorno. Las que tuvieron menor magnitud fueron las estrategias de aprendizaje.

Por último, para realmente aumentar el porcentaje de aquellos estudiantes de nuevo ingreso que logran graduarse, las instituciones de educación superior necesitan promover y fortalecer sus programas de asesoría y orientación. Según la NSSE, las instituciones que participaron en la encuesta recomiendan acudir con un asesor académico al menos una vez por semestre y que se hable de temas más allá del desempeño académico del alumno, como sus aspiraciones al futuro, su plan de vida y carrera y su bienestar físico y emocional.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/encuesta-alumnos-universitarios-estudio

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Retomando a Comenius y los principios de la pedagogía

Por: Fernando Delgado

Las corrientes filosóficas nos dan cuenta de lo contrastante de los pensamientos de los filósofos, los psicólogos, pedagogos y demás científicos de los aspectos humanos, todo en búsqueda de la verdad del hombre, de su razón de ser, así como de la forma en que concibe el universo. También nos percatamos de que la información ha buscado formas de salir a la superficie, al principio de manera verbal, de manera física enseñando a los aprendices como hacer las cosas hasta nuestros tiempos donde la información ya tiene manifestaciones universales gracias a la tecnología y a las redes sociales. Hoy sabemos muchas cosas por las redes sociales, aunque no se han aprovechado de manera integral y correcta en muchas ocasiones.

Chávez,  Deler, & Suárez  (2008), hablan de las corrientes pedagógicas : En cada época, los pensadores trataban de mostrar el contexto que se presentaba en su tiempo, su interpretación y la forma de atender los asuntos. Cada una de las corrientes aporta algún valor, ninguna puede ser independiente de la otra. Algunas han contribuido a soportar prácticas actuales de la pedagogía y la didáctica y en su caso de la administración. No puede establecerse puntualmente que corriente domina a la otra o si la sustituye o si el pensamiento actual obedece a alguna corriente de manera significativa. Leyendo a Comenius comprendemos como los principios de su Didáctica Magna, siguen siendo vigentes.

Comenius en el año 1630, a partir de su documento denominado Didáctica Magna comparte asuntos que en su época debieron ser un choque para los tradicionalistas. En su documento se abordan temas que fueron y en algunos lados siguen siendo tabú como por ejemplo la inclusión de la mujer en la educación, la educación obligatoria y la clasificación de los seres humanos de acuerdo con su edad para recibir la información que estuviera de acuerdo con su desarrollo cognitivo. También tocó temas relacionados con la configuración de las escuelas y la aplicación de métodos audiovisuales. Estos últimos no muy utilizados en las aulas.

La Pedagogía es una ciencia que estudia todo lo relacionado con la educación y la posición de los valores de conocimiento del ser humano. Derivada de los griegos «Paidon» que significa «Niño» y «Gogos» que quiere decir «Conducir», la palabra hace referencia a su visión, evocada a la formación de métodos que garanticen una educación de alto valor. Cuando se habla de Pedagogía en una institución, se realiza un estudio analítico de los procesos de enseñanza existentes, para reforzar o elaborar mejores estrategias que ayudarán al niño absorber la máxima cantidad de conocimiento posible.

Martínez (s.f.) menciona que Comenius (teólogo, filósofo y pedagogo) nacido en Checoeslovaquia, es reconocido como el padre de la Pedagogía y a continuación se resumen algunas de las principales manifestaciones documentadas en el libro Didáctica Magna que aparece en 1630. La pedagogía surge cuando se presenta la necesidad de refinar técnicas y metodologías dirigidas a transmitir el conocimiento. Es decir, que el hombre se enfrenta a requerimientos para transmitir la información obtenida a través de su devenir y durante la práctica cotidiana dentro de su entorno natural y social.

Martínez (s.f.) refiere que para Comenius la educación es el arte de hacer germinar las semillas interiores que se desarrollan no por incubación sino cuando se estimulan con oportunas experiencias, suficientemente variadas y ricas y sentidas siempre como nuevas, incluso por quién la enseña. Su método pedagógico tenía como base los procesos naturales del aprendizaje: la inducción, la observación, los sentidos y la razón. La educación debe ser comprensiva, no memorística y un proceso para toda la vida, que integre las actividades creativas humanas y sus principios para una amplia reforma social basada en la unión de la teoría, la práctica y la crisis, o sea estimulantes para el pensamiento.

Principales rasgos del pensamiento de Comenius según comenta Martínez (s.f.):

  • La educación como desarrollo integral permanente de la persona. – A los hombres se les ha dado una oportunidad para la perfectibilidad continua e interminable, para la creatividad, para la educación permanente y para la autoeducación. Todo el mundo tiene el deber de aprovechar esta oportunidad, un deber tanto filosófico, como político y religioso.
  • Función social de la educación. – El aprendizaje debe comenzar en el hogar siendo de esta manera que los padres serían los primeros educadores. Y esto significaba la inclusión de la madre. Entonces si las madres no fueran educadas, después no educarían a sus niños. La instrucción ayudará a aumentar el bienestar de un país, así como también sus buenos modales. Para los niños de escasos recursos pedía que recibieran ropa, libros y los materiales escolares gratis a fin de que tuvieran las mismas oportunidades que los ricos.
  • Desempeño del docente. – El maestro debe servir como modelo para sus alumnos. Su modelo pedagógico se encamina a reglamentar y prescribir qué se debe, cómo y cuándo enseñar. El niño es el foco del acto educativo al que se le debe estimular positivamente para que ame el conocimiento, dando éste de manera metódica, sencilla y primordialmente que aprenda haciendo, es decir activando todos sus sentidos. El maestro debe conocer primero las cosas que enseña. Además, debe aprender que no debe avanzar mientras los conocimientos básicos no estén firmes en la mente del alumno.

La docencia para Comenius era el oficio más noble entre todos.

  • El método. – Enseñar se debe a una disposición de tres cosas: tiempo, objeto y método. Así como la naturaleza es única, el método como imitación de la naturaleza debe ser único, desplegándose entre enseñar-aprender, leer-escribir, palabras-cosas. Su foco se dirige a formar primero el entendimiento de las cosas, después de la memoria y por último la lengua y las manos. Rompió con la práctica usual en las escuelas de basar el discurso del conocimiento en los clásicos, y situó al niño y al joven como observadores de la naturaleza, de la que aprendían, utilizando además su propia lengua materna y no el latín.
  • La concepción del alumno. – El niño es el sujeto del acto educativo. Es el centro de la atención. Todo cuanto el alumno ha de aprender debe escalonarse conforme a los grados de la edad, de tal manera que no se proponga nada que no esté en condiciones de recibir.
  • La educación de hombres y mujeres. – Comenius decía, que se debe reunir en las escuelas a toda la juventud de uno u otro sexo, plantea una igualdad de género y considera a la mujer igualmente dotada de entendimiento, ágil y capaz de la ciencia y lo mismo destinadas a elevadas misiones. Exigía con firmeza que la educación primaria fuera obligatoria para todos.
  • Las escuelas. – El diseño de las escuelas debería incluir árboles, flores. Las paredes de los salones adornados con cuadros. Cerca deberían existir talleres y campos de juego para los alumnos. Hizo un llamado a los magistrados, políticos, padres de familia, teólogos, profesores, es decir, que la humanidad se comprometiera a toda la realidad de esta obra.
  • Concepto de valores. – Uno de los ideales más importantes para Comenius era la paz. Desde su punto de vista, la paz era un valor que debía ser resguardado por un tribunal internacional encargado de evitar las causas de los conflictos bélicos. Su reforma educativa estaba íntimamente ligada a una renovación moral, política y cristiana de la humanidad.
  • Utilización de lo audiovisual. – Otro aporte de gran importancia, con una de sus obras «Orbis-Pictus», es la inclusión de ilustraciones para enseñar y la utilización del teatro y la interpretación teatral como un instrumento importante de motivación y estimulación del aprendizaje.

Comenius también propone la organización de las escuelas, como sigue:

  • La escuela maternal: Que llega hasta los 6 años. En ella se deben enseñar las ciencias.
  • La escuela elemental: Es el equivalente a la primaria y llega hasta los 12 años. En ella se enseña una instrucción general y virtudes. Se cultiva la inteligencia, la memoria y la imaginación. Debe ser obligatoria.
  • La escuela latina o gimnasio: de los 12 a los 18 años. Sirve para preparar a los alumnos para estudios superiores. Cuando acaban esta escuela los alumnos realizan un examen para comprobar quienes son aptos para entrar en la academia.
  • La academia: de los 18 a los 25 años, muy parecida a la universidad. Para ella el Estado debe conceder becas.

La escuela es basada en una alianza escuela-familia, que imparte conocimientos estandarizados por medio de un libro único, que, a través de un método, instauraría una nueva forma social esencial en la vida de todo ser humano.

Comenius plantea algunos principios clave para el futuro pedagógico de las presentaciones y representaciones de la realidad: El primero es de orden psicológico: no hay nada en el entendimiento que no haya estado previamente en el sentido. El segundo, epistemológico: la verdad y la certeza provienen del testimonio de los sentidos. El tercero, metodológico: percepción y explicación (análisis y síntesis).

Las aportaciones de Comenius han sido el punto de partida para los analistas de la pedagogía y los métodos educativos y están soportados en sus estudios. Es conveniente señalar que el Constructivismo pedagógico tiene un significado integral, ya que las corrientes pedagógicas y las tendencias identificadas están alineadas significativamente.

Comenius, el padre de la pedagogía se adelantó a su tiempo a través de su Didáctica Magna. Sus aportaciones son muy actuales y en momentos dolorosas, cuando todavía hoy existen lugares donde se excluye a la mujer y a otras personas. Sus aportaciones siguen vigentes y deberían ser tomadas en cuenta por los organismos o autoridades responsables de los sistemas educativos. Sus planteamientos no tienen fronteras ni tiempo.

 

Referencias.

Amos, J. (s.f.) Juan Amos Comenius, recuperado:

https://www.ecured.cu/Juan_Amós_Comenio

Chavez, Deler & Suárez, Principales corrientes de la educación, recuperado:

https://es.scribd.com/document/413492235/CHAVEZ-DeLER-SUAREZ-Principales-Corrientes-de-La-Educacion-en-El-Siglo-XXI

Martínez, E. (s.f.) Comenius, recuperado:

https://educomunicacion.es/figuraspedagogia/0_comenius.htm

 

Fuente: http://www.educacionfutura.org/retomando-a-comenius-y-los-principios-de-la-pedagogia/

Imagen: https://pixabay.com/illustrations/smart-board-monitor-education-1523538/

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Entrevista: Jacques Pauwels, una lectura subversiva de la historia

Por: Frederik Polfliet

La ciencia histórica no nos proporciona una imagen definitiva de «cómo sucedió realmente». Es una práctica perpetua de interpretación de hechos y fuentes, de deconstrucción y revisionismo. Maquiavelo ya sabía que la lucha por la interpretación es una batalla política. El autor e historiador Jacques Pauwels (Gante, 1946), que trabaja principalmente en Canadá, se apresura a agregar, a raíz de Marx, que son sobre todo los poderosos de la tierra los que logran imponer su versión del Historia. Esto fue lo que ilustró vívidamente en su trabajo anterior de Big Business con Hitler.(2013), con el ejemplo del sexagésimo aniversario del desembarco de tropas en Normandía. En esta ocasión, la televisión estadounidense transmitía constantemente anuncios de General Motors donde la compañía automotriz se autocensuraba como proveedora de armas a las tropas aliadas. Los anuncios obviamente no mencionaron que la compañía también suministró a la Alemania nazi todo tipo de bienes relacionados con la guerra. Además, este desembarco, según Pauwels, tenía como objetivo final evitar que la Unión Soviética tomara la mayor parte del pastel, y no, como dice el mito de la «buena guerra», restaurar en Europa el ideales de libertad, derecho y democracia. Es en contra de este tipo de enseñanza de la Historia impregnada de intereses de clase pero que se ha vuelto convencional, que Pauwels se opone en Los mitos de la historia moderna .

 

Intercambio de ideas entre Vrij Nederland y el historiador belga-canadiense sobre algunos conceptos erróneos históricos muy comunes y los impulsores de la historia.

 

Sr. Pauwels, en su trabajo cita activistas como Howard Zinn, Noam Chomsky en Michael Parenti. Sin embargo, su trabajo reciente está dedicado a una personalidad menos conocida pero particularmente interesante, el filósofo e historiador italiano Domenico Losurdo (1941-2018). ¿Puede contarnos más sobre su visión y cuánto le debe por las ideas en su libro?

 

Domenico Losurdo era profesor en la Universidad de Urbino y murió repentinamente el año pasado. Lo conocí hace unos diez años a través del traductor italiano de mis libros. Sus muchos escritos tuvieron una gran influencia en mí. Era especialista en filosofía alemana del siglo XIX, con una visión marxista amplia, original y no dogmática. No solo de Alemania sino de Europa y del mundo entero. Su trabajo resuelve una serie de malentendidos sobre importantes temas históricos como las revoluciones estadounidense y francesa, el surgimiento del liberalismo, el imperialismo, la lucha de clases, la revolución de octubre, el fascismo, las dos guerras. mundo, Gandhi y la no violencia. Sus ideas me llevaron a escribir Los mitos de la historia moderna., que podría describirse como «Losurdian». El lector de mi libro que esté interesado en este tema sin duda querrá consultar al propio Losurdo. Desafortunadamente, que yo sepa, hasta ahora ha habido pocas traducciones de sus libros al francés, holandés, inglés y alemán. 

 

Comienzas tu libro con la rehabilitación de una figura que algunas personas odian, Maximilien de Robespierre, dices que bajo su liderazgo la causa de la democracia ha despegado. ¿Nos lo puede explicar con mayor precisión?

 

La Revolución Francesa fue un primer paso hacia un ideal aún lejos de realizarse, el de una comunidad democrática. En otras palabras: un «estado» donde la gente común participa en la política, por ejemplo a través de elecciones, y que también les ofrece ciertos servicios «sociales» como la educación gratuita. A este respecto, la Revolución Francesa proporcionó un enorme beneficio en su fase radical, cuando Robespierre estaba en el poder. Fue bajo sus auspicios que se abolió la esclavitud, una de las instituciones más antidemocráticas de la historia mundial. Pero esta medida no fue bien recibida por la gran burguesía. Estas damas y caballeros eran «muy liberales en espíritu» y, por lo tanto, partidarios de la libertad (al menos en teoría), pero consideraban a los esclavos como una forma de propiedad privada, por lo tanto intocable. También les pareció terrible que Robespierre quisiera introducir el sufragio universal. Esta innovación democrática apenas complacida. Es por eso que lo derrocaron por un golpe. Porque era demasiado democrático y que una verdadera democracia no interesa a la gran burguesía, una minoría demográfica. Pero eso, naturalmente, no se puede decir en voz alta. Por lo tanto, se afirmó que la burguesía deseaba poner fin al derramamiento de sangre, al terror, al trato despiadado de Robespierre por parte de los contrarrevolucionarios. Esto todavía se encuentra en la mayoría de los libros de historia de hoy. Ni una palabra sobre la abolición de la esclavitud por Robespierre, por lo que de hecho merece tener su estatua en medio de la Place de la Concorde en París. Silencio también sobre el hecho de que Napoleón,

 

«Para hacer que el mundo sea seguro para la democracia», así es como el presidente Woodrow Wilson motivó su decisión de llevar a los estadounidenses a la guerra en 1917. En su libro argumenta que para la Primera Guerra Mundial fue más bien una cuestión de ‘una guerra contra la democracia.

 

En abril de 1917, Wilson declaró la guerra a Alemania porque Wall Street lo quería. Y Wall Street lo quería porque parecía entonces que sin la ayuda de los estadounidenses, los británicos y sus aliados perderían la guerra y nunca podrían pagar las colosales cantidades que habían tomado prestados de los bancos estadounidenses, lo que habría sido Un desastre para Wall Street. Pero eso no se podía decir al público estadounidense, y Wilson, por lo tanto, exhibió la coartada de una guerra por la democracia. En realidad fue una guerra por las ganancias, las ganancias de Wall Street. Además, también fue una guerra contrala democracia. En los Estados Unidos había una pobreza desgarradora, al igual que hoy del resto, y la gente estaba preocupada, incluso rebelde. La situación de guerra proporcionó una excusa perfecta para endurecer el tono con estos investigadores. Y, de hecho, el presidente Wilson, el llamado demócrata, utilizó la guerra ampliamente para contrabandear leyes represivas y antidemocráticas, leyes que nunca han sido completamente derogadas.

 

También eliminas el cliché: «Hitler también fue elegido democráticamente», que siempre se usa para advertir contra la participación en el poder de todo tipo de partidos radicales.

 

Hitler nunca ganó la mayoría de los votos en las elecciones generales. Su partido, el NSDAP, se convirtió en el partido más grande de Alemania después de las elecciones en el verano de 1932, pero no tenía una mayoría parlamentaria … una coalición de otros partidos podría haber formado un gobierno. Y durante las nuevas elecciones en noviembre del mismo año, el NSDAP perdió muchos votos y, por lo tanto, escaños en el Reichstag. Los comunistas, por otro lado, hicieron progresos electorales. Esto hizo que los banqueros, los industriales, los grandes terratenientes de la nobleza, los generales y otros miembros de la élite temieran que un gobierno popular de tipo frontal llegaría al poder. Para evitar esto, los ricos y poderosos comenzaron a tramar detrás de escena. Resultado? Contra toda lógica parlamentaria,

Fue de esta manera absolutamente antidemocrática que Hitler se convirtió en canciller. Los nazis hablaron de un Machtergreifung como si Hitler hubiera llegado al poder por sus propias fuerzas. Pero en realidad el poder le fue otorgado por la élite alemana en bandeja de plata y sería mejor hablar de un Machtübertragung .

 

Napoleón y Hitler generalmente están representados como individuos excepcionales que han cambiado el curso de la historia por su cuenta. En su lectura de Historia, aparecen más bien como peones.

 

La historiografía convencional sigue siendo fiel a la concepción del siglo XIX según la cual grandes personalidades, tanto los malos como Hitler y los héroes como Churchill, determinan el curso de la historia. En realidad, los factores económicos y sociales son decisivos. Toma a Napoleón. Napoleón Bonaparte representó a la gran burguesía francesa que deseaba frenar la radicalización de la Revolución y la democratización, desarrollos de los cuales Robespierre fue la encarnación y el mascarón de proa. El dictador Napoleón aún podía someter al pueblo a los cuatro deseos de la élite económica. Del mismo modo, las élites alemanas permitieron que cierto Adolf Hitler llegara al poder en 1933 para que defendiera sus intereses, lo que llevó a cabo con entusiasmo hasta el final. Con su programa de armas, con su guerra, como lo muestro en mi libro. Mussolini no era un hombre hecho a sí mismo, ya que muchos historiadores todavía lo presentan, sino un instrumento. Un peón de la élite del país que también elige la dictadura en lugar de la democracia. No es sorprendente. Los intereses económicos y sociales de la élite están mejor atendidos por una dictadura que por una democracia, un sistema en el que, mediante el sufragio universal, la «masa» popular puede imponer su voluntad a la minoría demográfica que en realidad es esta élite.

 

Estados Unidos ha planeado atacar a Japón durante mucho tiempo y se ha aprovechado del ataque a Pearl Harbor como casus belli. Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki estaban destinados esencialmente a imponer su voluntad a los soviéticos. E incluso dudas de que los estadounidenses hubieran ido a la guerra contra Alemania si Hitler no les hubiera declarado la guerra. No se trata de una mano muerta cuando se trata del gran mito de los estadounidenses que luchan desinteresadamente por la libertad, la democracia y los derechos humanos. Hoy tampoco se puede argumentar que Estados Unidos es el guardián del orden internacional. Pero el primer curso de Trump en Estados Unidos que promueve abiertamente los intereses estadounidenses parece haber puesto fin a la fachada del liderazgo moral. Que piensas

 

Aquí también debemos tener en cuenta el hecho de que demasiados historiadores y periodistas sobreestiman fuertemente el papel de las personalidades y prestan muy poca atención a la importancia de los sistemas, de los sistemas socioeconómicos. Hoy todos critican a Trump. Pero los presidentes anteriores, no solo George W. Bush sino también Barack Obama, no fueron mejores. El meollo del asunto es el imperialismo estadounidense, el capitalismo estadounidense en su forma internacional, global, agresiva y al mismo tiempo hipócrita, que no muestra preocupación por la libertad, la democracia y los derechos humanos. . En todo el mundo, el imperialismo busca imponer su voluntad en beneficio de los grandes bancos y compañías estadounidenses, por ejemplo, los fideicomisos petroleros y los fabricantes de armas. Contrariamente a todas las reglas del derecho internacional, el imperialismo estadounidense quiere eliminar política o físicamente a los gobiernos recalcitrantes y sus líderes; se llamaLos cambios de régimen, imponen sanciones ilegales a estos países y a menudo los aplastan con bombas. Todos los presidentes recientes, cada uno a su manera, han estado al servicio de este imperialismo, Obama también. Bajo Trump, el imperialismo estadounidense es más agresivo y más peligroso que nunca, pero sería un error atribuir todas estas molestias al hombre personalmente. El problema es el imperialismo estadounidense … pero nuestros medios e historiadores tienen poco o ningún interés en este sistema, parece que no existe. Se centran una y otra vez en los líderes, los presidentes, hoy en Donald Trump. El meollo del asunto, no hablamos de eso.

 

En tu libro, desentrañas de manera convincente la retórica idealista liberal mediante la cual la historiografía occidental a menudo embellece los intereses económicos y geoestratégicos. ¿Pero los eslóganes antiimperialistas y emancipadores de los soviéticos no ocultaron también la búsqueda de la antigua ambición rusa de poder y expansión territorial?

 

La Rusia zarista antes de 1917 aspiraba a la expansión territorial como todas las potencias imperialistas de la época. La revolución bolchevique de octubre provocó un cambio radical en este sentido. Lenin y los bolcheviques estaban a favor del derecho a la autodeterminación de los pueblos, especialmente los muchos pueblos del imperio zarista, como los polacos, los países bálticos y los finlandeses. Pero tal como querían una Rusia socialista, Lenin y compañía esperaban que estos pueblos persiguieran objetivos socialistas. Es por eso que, en los países bálticos y en otros lugares, no apoyaron a los elementos «blancos», capitalistas, contrarrevolucionarios, antibolcheviques y antirrusos que buscaban la independencia total de Moscú, pero los elementos revolucionarios «rojos» que vieron su interés en una forma de autonomía dentro del nuevo estado socialista federal creado por los bolcheviques, la Unión Soviética. (En Finlandia y los países bálticos estos «rojos» eran muy numerosos, pero los medios occidentales los ignoran). Así, después de la Primera Guerra Mundial, Ucrania se convirtió en una «república soviética» dentro de la Unión Soviética. Lo mismo sucedió después de la Segunda Guerra Mundial con los Estados Bálticos. Los partidarios «blancos» de la independencia habían triunfado allí después de la Primera Guerra Mundial gracias al apoyo militar de los aliados occidentales. Posteriormente, los «rojos» partidarios de la autonomía dentro de la URSS triunfaron gracias al apoyo del Ejército Rojo. Pero Polonia y Finlandia se independizaron y Moscú lo aceptó. Polonia también aprovechó la furiosa guerra civil en Rusia para capturar parte de la Rusia blanca y Ucrania, y que Moscú no aceptó. Este territorio conocido como «Polonia Oriental» debía recuperarse temporalmente en 1939-1941 y definitivamente después de la Segunda Guerra Mundial. (Si queremos llamar a esto «expansión territorial», también debemos calificar como expansión territorial la recuperación por parte de Francia de Alsacia-Lorena). En lo que respecta a Finlandia, durante la Segunda Guerra Mundial, este país fue co-beligerante de la Alemania nazi durante la invasión de la URSS en 1941. En 1945, los soviéticos pudieron fácilmente haber ocupado y anexado la derrota de Finlandia, pero no lo hicieron. no tengo Después de la segunda guerra mundial, Si bien la Unión Soviética apareció como el gran ganador, este país tampoco adquirió nuevos territorios en otros lugares, con la excepción de una pieza relativamente pequeña de la antigua Prusia Oriental alemana. Incluso en el apogeo de su poder en 1945, la Unión Soviética manifestó poca o ninguna ambición por la expansión territorial.

 

A la derecha, a menudo culpamos a la burbuja progresiva de la izquierda en la que se encuentran los medios y la educación. Usted dice, por el contrario, que las pequeñas lecciones de la historia nos las dan principalmente los medios de comunicación y la industria del cine, que están en manos de los ricos del planeta. La información que nos presentan como imparcial tiene como objetivo principal defender el status quo y los privilegios de los poderosos. ¿Cómo ves este equilibrio de poder?

 

En nuestra llamada civilización occidental, todos son libres de expresar su opinión, de dar a conocer su visión de la historia al mundo. Pero a este respecto, no todos disfrutan de la misma libertad. Algunos hablan en voz más alta, tienen una libertad inmensa para expresar su opinión y ser escuchados. Estos son los súper ricos, las personas que a veces se denominan colectivamente como el «1%». Son dueños de los medios de comunicación que llevan la Historia a las personas, especialmente a través de producciones de Hollywood y documentales de televisión. Los súper ricos reescriben la historia y solo tienen un gran mensaje, a saber, que adquirieron su riqueza por su talento, su perseverancia, su voluntad y, por supuesto, también por su arduo trabajo, ese progreso hacia la democracia y el bienestar les debe todo, y a la inversa, han surgido grandes problemas. Especialmente en forma de guerras y revoluciones. Por culpa de sus celosos enemigos. Estados Unidos es la meca de los súper ricos, por lo que no debería sorprendernos que la industria cinematográfica estadounidense se extienda con entusiasmo y éxito. – Este tipo de representaciones históricas. En películas con grandes presupuestos y que a menudo reciben una importante ayuda financiera y de otro tipo del Pentágono, la CIA, etc., Estados Unidos se presenta siempre y aún como el campeón altruista de la libertad, la democracia y los derechos. del hombre. Los bastardos son, por supuesto, los nazis, pero también los soviéticos, los árabes y los musulmanes en general, los revolucionarios latinoamericanos, etc. Este tipo de película también es apreciada por los «expertos», alabado en los medios y coronado en los Oscar. Cualquiera que, como yo, presente la historia de una manera totalmente diferente, no puede contar con ese apoyo. De lo contrario.

 

También odias la enseñanza de la historia en la que el capitalismo y la democracia se presentan como una entidad gemela orgánica. En su opinión, ¿sigue siendo válida la famosa fórmula de Max Horkheimer, fundador de la Escuela de Frankfurt? : «Cualquiera que hable sobre el fascismo sin hablar sobre el capitalismo será mejor que se calle».

 

Horkheimer tenía razón, y todavía tiene razón. El fascismo, incluida la variante alemana de Hitler, el nazismo, fue y es una forma del surgimiento del capitalismo. El capitalismo no proviene de una sociedad democrática, no es fruto del árbol democrático. Además, el capitalismo aún juvenil del siglo XIX no saludó con alegría el surgimiento de la democracia, por el contrario. La democracia se asoció con el enemigo del capitalismo: el movimiento obrero, el socialismo. En Francia, por ejemplo, el capitalismo se sintió como en casa bajo la dictadura de Napoleón III. Y en Alemania floreció bajo Bismarck, el «canciller de hierro» y también bajo el emperador altamente antidemocrático Guillermo II. Después de la caída de este último en 1918 nació la República de Weimar, Indique que los banqueros e industriales del Reich no dejaron de despreciar. Precisamente porque era una democracia donde la gente común, incluida la clase trabajadora, tenía algo que decir. Los capitalistas alemanes soñaban con un nuevo «hombre fuerte» como Bismarck, un jefe que conduciría a la gente con la vara y aprendería a vivir con la escoria de la izquierda. Entonces llevaron a ese tipo de líder, Hitler, al poder. Bajo su régimen – ¡incorrectamente llamado «nacionalsocialismo»! – El capitalismo ha florecido como nunca antes. En otros lugares también los capitalistas (con la colaboración de grandes terratenientes, altos ejecutivos militares Los capitalistas alemanes soñaban con un nuevo «hombre fuerte» como Bismarck, un jefe que conduciría a la gente con la vara y aprendería a vivir con la escoria de la izquierda. Entonces llevaron a ese tipo de líder, Hitler, al poder. Bajo su régimen – ¡incorrectamente llamado «nacionalsocialismo»! – El capitalismo ha florecido como nunca antes. En otros lugares también los capitalistas (con la colaboración de grandes terratenientes, altos ejecutivos militares Los capitalistas alemanes soñaban con un nuevo «hombre fuerte» como Bismarck, un jefe que conduciría a la gente con la vara y aprendería a vivir con la escoria de la izquierda. Entonces llevaron a ese tipo de líder, Hitler, al poder. Bajo su régimen – ¡incorrectamente llamado «nacionalsocialismo»! – El capitalismo ha florecido como nunca antes. En otros lugares también los capitalistas (con la colaboración de grandes terratenientes, altos ejecutivos militarese tutti quanti ) puso a los fascistas en el poder, como Mussolini en Italia. El capitalismo deploraba en secreto la caída de los regímenes fascistas «clásicos» y el regreso de la democracia en 1945. Y la preferencia duradera de los capitalistas por los regímenes fascistas después de 1945 estuvo marcada por la tolerancia de Franco en España, en colaboración con el establecimiento de regímenes neofascistas como el de Pinochet, así como el apoyo activo a los neonazis que prosperan en Ucrania.

 

También escribes que el socialismo soviético realmente existente fue hostigado desde el principio por hostilidad interna y extranjera, lo que inevitablemente lo hizo más desastroso y menos efectivo. Ciertamente, ciertas circunstancias históricas específicas juegan un papel esencial, pero ¿no se usan con demasiada frecuencia tales afirmaciones para aclarar la ideología misma?

 

El socialismo soviético fue efectivamente atacado desde el principio por enemigos nacionales y extranjeros, lo que inevitablemente lo hizo más oscuro y más represivo. Lo mismo ocurre con cualquier país que esté amenazado o se sienta amenazado. En Francia y en Gran Bretaña, durante la Primera Guerra Mundial, los gobiernos supuestamente democráticos se volvieron autoritarios e intolerantes hacia los pacifistas, socialistas y diversas minorías. El reinado de Georges Clemenceau y David Lloyd-George dio lugar a dictaduras de facto que los historiadores como Losurdo describen con razón como (proto) totalitario. Del mismo modo, en los Estados Unidos, el presidente Woodrow Wilson ha promulgado leyes draconianas. Todos reconocen que esta situación fue muy desagradable, pero sin embargo comprensible e incluso justificada, de alguna manera. Y nadie imaginará que tales afirmaciones surgen de una intención secreta de «despejar» la ideología liberal-democrática dominante en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. En la Unión Soviética, la amenaza interna y especialmente externa fue infinitamente más duradera y mayor que en Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, y solo de 1941 a 1945 reclamó casi 30 millones de víctimas. Después de lo cual el país fue amenazado con bombardeos atómicos masivos. En este caso, podemos avanzar en el argumento de la amenaza sin despertar la sospecha de querer aclarar la ideología prevaleciente de esta manera. También hay que decir que esta misma ideología, el comunismo, también reinó en Yugoslavia durante la Guerra Fría. Pero a diferencia de la URSS, este país no estaba amenazado.

Fuente e imagen: https://www.investigaction.net/fr/jacques-pauwels-une-lecture-subversive-de-lhistoire/

Fuente original: Vrij Nederland

Traducción del holandés: Anne Meert para Investig’Action.

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Opinión: La didáctica en línea

Por: Andrés García Barrios

¿Es necesario que ocurra un involucramiento sensorial/corporal para que se cumpla el objetivo pedagógico?

Lo que primero salta a la vista (y a todos los sentidos), y lo primero sobre lo cual uno podría preguntarse al tratar acerca de la diferencia entre la didáctica en línea y la didáctica presencial en el aula, es la falta de contacto humano directo que existe en la primera. Al hablar de ello, me acuerdo de una amiga que decía que lo que más extrañaba de los libros impresos al leer en línea, era el olor del papel. ¿Extrañamos el olor del maestro y de nuestros compañeros cuando estudiamos en una computadora, cuando tomamos un curso donde el profesor está detrás de la pantalla y los únicos sentidos que nos ponen en contacto con él son la vista y el oído? Faltan el olfato, la posibilidad del tacto, y bueno, otro que es mejor que jamás intervenga en las clases presenciales: el gusto (en realidad, esto último, que aquí resulta un chiste tonto, nos puede hacer preguntarnos si en el aula no participa, en realidad, todo nuestro cuerpo, y si el intercambio con personas reales no tiene incluso un cierto sazón, hasta hacernos decir que la lección nos dejó “un muy buen ―o mal― sabor de boca”).

¿Ocurre esto cuando tomamos una lección o un curso en línea? Esa es una pregunta. La otra, y más importante: ¿es necesario que ocurra ese involucramiento sensorial/corporal para que podamos decir que se ha cumplido el objetivo pedagógico? ¿Importa que el maestro esté cerca o lejos, para que el intercambio sea fructífero? Sospecho que responder a esta pregunta es difícil porque nos coloca en el centro de la dificultad de pensar la era moderna como un tiempo en que las personas, los jóvenes sobre todo, han privilegiado las relaciones virtuales, disminuido el contacto humano directo, y priorizado un comportamiento que según estudios (no se sabe todavía qué tan confiables), está modificando partes sustanciales de nuestro cerebro.

Lo cierto es que, por ejemplo, algo parecido pasó hace siglos cuando se inventó la imprenta y proliferaron los libros. Debemos tomar en cuenta que en los orígenes de la modernidad se halla este instrumento que hoy tanto usamos pero que en su momento, entre otro de sus efectos, provocó un brusco distanciamiento entre la gente al hacer privado (a través de la lectura personal y silenciosa) el arte del escuchar historias (el cual antes era público o por lo menos familiar), desterrando contactos humanos tan importantes como el de reunirse en grupo alrededor de la mesa o a la mitad de la plaza del pueblo a oír un cuento, u otros que podemos considerar más “trascendentes”, como el de congregarse los fieles obligadamente en el templo para escuchar la palabra de Dios, sustituyéndolo por la posibilidad de leer la Biblia en casa a solas (quizás ese fue uno de los motivos por el que esta práctica llegó a prohibirse).

Uno de los libros más influyentes de la literatura, El Quijote (origen de la novela moderna), no deja de exponer una crítica a ese nuevo medio de expresión impresa, a través del cual Alonso Quijano se absorbe en tantas historias de caballería que se vuelve loco. Cervantes no sólo nos cuenta una gracejada inocente: expone ante nuestros ojos un hecho que empezaba a transformar los valores del mundo, denunciando y ponderando a la vez un medio de comunicación que en su época ya proliferaba como ahora los celulares (¿sabía el lector que el Quijote llegó a México en una embarcación con al menos un centenar de ejemplares, sólo cinco años después de haberse publicado en España?).

Los libros, como medio de expresión y aprendizaje, afectaron el contacto físico entre la gente; su aparición implica un hito en los cambios de comportamiento de, por ejemplo, la relación entre el maestro y sus discípulos. Comparemos a los profesores de las universidades de los últimos cinco siglos, rodeados de libros y encargando lecturas a sus pupilos, con dos maestros occidentales, puntales de nuestra civilización, que enseñaron sin escribir nada ni leer nada, y que todo lo transmitían no sólo personalmente sino muchas veces en reuniones sociales e incluso festines donde se compartían alimentos y donde los cuerpos se tocaban, a veces recostados unos en otros. Estoy hablando de Cristo y Sócrates.

Cuando poco después llegó la Academia, empezó a imponerse esa visión de la lección como algo que fluye de manera unidireccional del maestro al alumno, donde nadie se toca y todos escuchan y ven al sabio. Si imaginamos aquellas reuniones sociales en las que Sócrates ayudaba a parir ideas a sus interlocutores, y las comparamos con los modernos salones de clase donde el maestro está de frente a sus alumnos… si hacemos esa comparación, la enseñanza en línea no es más que un pequeño paso más de la historia, un paso quizás no tan dramático como a veces lo imaginamos.

Muchos supusieron así, dramática, la aparición del cine a principios del siglo pasado, arte que alejaba al actor en vivo del espectador, sustituyendo al teatro por imágenes llenas de frialdad y sin alma. Y sin embargo, el séptimo arte se ha impuesto con todo su poder de transmisión de los más entrañables valores y sentimientos humanos, aportando además la posibilidad de que más gente pueda compartirlos (sin desterrar al teatro, por cierto, que insiste en no acabarse).

¿Qué se pierde entre las formas en que enseñaban aquellos maestros de la antigüedad y lo que sucede ahora? La gran preocupación, que al parecer no es nada nueva, es que ocurra la tan temida prevalencia de la mente sobre el cuerpo y desaparezca el contacto humano; que dejemos de vernos en persona, que abandonemos las caricias, la presencia física, la voz viva que hace vibrar el aire, la posibilidad de tocar al otro, de olerlo; que los hijos dejen de estar presentes (cada vez a edades menos avanzadas), que la educación salte de las manos de los papás y se convierta en privilegio de los medios electrónicos; que los valores se estandaricen, dejando afuera toda originalidad, todo criterio personal y toda tradición; que la comunicación se mediatice, la presencia se digitalice, el cuerpo se abandone, la sensualidad pase de moda y poco a poco se realice la horrenda fantasía de seres humanos de cabeza hiperdesarrollada y cuerpecito atrofiado, en quienes ni las manos sean útiles porque el dominio de los aparatos se realice mediante implantes cerebrales electrónicos. No pocas mentes reflexivas relacionan este feo panorama con el abandono de lo natural, la tecnologización y robotización del entorno, la indiferencia por el medio ambiente, el deterioro ecológico y la extinción de las especies.

¿Desaparecerá el amor? ¿Todo se volverá frío e insensible como los materiales de que están hechos los equipos electrónicos? Recapitulo: ¿se volvió frío el espectáculo escénico cuando se convirtió en cine, se volvió fría la voz cuando se trasladó a la escritura, se enfrío la música cuando surgió la radio y todos los reproductores de sonido, se enfriaron las relaciones familiares cuando el espacio común de la vivienda se dividió en compartimentos privados y aparecieron las puertas y recámaras? ¿Se enfría el amor cuando en vez de expresarlo con contacto físico se dice “Te amo” o, peor, se escribe esto en una carta, o más recientemente en un WhatsApp (por no hablar de sintetizarlo en el emoji de un corazón)? ¿Se banaliza de verdad?

Cambia, sí, eso es cierto. Al parecer, los cursos en línea pueden ser tan buenos o malos, tan edificantes o nocivos, tan estimulantes o aburridos como lo sea el compromiso, el afecto y la preparación que invierta en ellos el equipo de producción, convertido en un verdadero profesor colectivo responsable ahora de la puesta en escena del entramado pedagógico. Lo cierto es que, igual que siempre, estos productores/maestros tienen hoy todos los recursos para hacer de sus clases en línea eventos inútiles y tediosos o verdaderas obras de arte mediante las cuales transmitir toda la mística del conocimiento y del espíritu humano.

Siempre hay pretextos para quien no lo logra, y acusar a las pantallas electrónicas de barreras infranqueables es uno muy bueno. Pero la responsabilidad última sigue estando en quien se dice “maestro” y se atreve a educar y a enseñar algo a alguien.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/didactica-online-presencial

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En el sistema educativo mexicano se trabaja por urgencias

Por: Fidel Ibarra López 

El caso de Fátima ha cimbrado no solo a la opinión pública, sino a la estructura política e institucional -en su conjunto- que tiene como responsabilidad la de salvaguardar la integridad de las niñas y niños de este país. Para ello se ha constituido todo un andamiaje jurídico e institucional con el cual -en términos formales- se establecen las responsabilidades en los tres niveles de gobierno para “garantizar la protección, prevención y restitución integrales de los derechos de niñas, niños y adolescentes” (Fracción III del artículo 1 de la Ley General de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes).

Para tal propósito se tiene -como señalamos- un marco jurídico (la LGDNNA) que opera para todo el territorio nacional , un marco institucional (una Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescente; y un Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes para los tres niveles de gobierno); así como un documento base por parte de la SEP, para la elaboración de protocolos para la prevención, detección y actuación en caso de abuso sexual infantil, acoso escolar y maltrato en las escuelas de educación básica. Todo ese marco institucional para proteger los derechos de los infantes y a la hora de la verdad, no funcionan.

Y ¿por qué no funcionan? Respuestas hay varias, pero el resultado es uno: según la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (2015), el número de niños que sufre la vulneración de al menos uno de sus derechos asciende a 21.4 millones. Cifra que, de acuerdo con la institución, está imposibilitada para atender. Luego pues, se promulga una ley para salvaguardar “supuestamente” los derechos de las niñas y niños de este país; pero no se crean las instituciones adecuadas para hacer efectivo lo que mandata la ley. ¿Y en qué termina todo? En simple simulación.

Y en contraparte, se tiene una realidad atroz: de acuerdo con el Informe sobre la niñez en el mundo del 2019, elaborado por Save the Children (2019), en México se tiene una tasa de 4.9 homicidios de niñas y niños por cada 100 mil habitantes. Una tasa que se asemeja a la que tienen países como El Congo (4.4); Etiopía (4.2); Ghana (4.5); o Senegal (4.4). Terrible.

La conclusión es una: el Estado no está funcionando en su responsabilidad de garantizar el derecho primigenio que se establece en el artículo 13 de la LGDNNA; esto es, el derecho a la vida, a la paz, a la supervivencia y al desarrollo; así como al derecho a vivir una vida libre de violencia y a la integridad personal.

No obstante, lo grave del problema no termina ahí. El asesinato de Fátima también revela que, en una de las células básicas del Estado, como es la escuela, tampoco están funcionando como instancias donde se proteja la integridad de las niñas y los niños. La escuela, como se sabe, tiene como función el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como la formación cívica para la construcción de la ciudadanía en el alumno; pero al mismo tiempo, tiene la responsabilidad de salvaguardar la integridad física de las niñas y los niños.

Y en este último aspecto, desde el 2014 se establecieron en la SEP una serie de orientaciones para que en las escuelas elaboraran sus protocolos de seguridad para prevenir, detectar y actuar en casos de abuso infantil, acoso escolar y maltrato en las escuelas de educación básica. Son tres problemáticas recurrentes en las escuelas; pero no son las únicas. En las escuelas se presentan un conjunto de problemas sobre los cuales las autoridades administrativas deben tener una respuesta para enfrentarlos. En el caso de Fátima se presentó un problema básico: se entregó la niña a la persona que equivocada. ¿Y por qué ocurrió eso? Porque no había un protocolo en la escuela para este asunto tan específico. Las autoridades capitalinas han calificado este hecho como un eslabón en una “cadena de negligencias”. Y afirman que lo conducente era que las autoridades de la escuela llevaran a la menor a una agencia del Ministerio Público y “estar acompañada en todo momento por autoridades del plantel”. En contraparte, el director del centro escolar afirma que “hizo todo lo posible en este caso” (El Universal, 18 de febrero del 2020). Negligencia que se entrecruza con una serie de acusaciones entre las partes.

¿Qué sigue? En las escuelas -privadas y públicas- seguramente se abocarán a constituir los protocolos que requieren para estos casos. Quizás en el ánimo de que no ocurra en su centro educativo un caso como el de Fátima; o quizás también para cumplir institucionalmente como centro educativo por si acaso -ahora sí- les da a las autoridades educativas por revisar que en las escuelas estén operando en base a protocolos.

El término “Protocolo” es la palabra de moda en este momento. Y se entiende el porqué. Estamos ante una realidad donde se tienen escuelas que no utilizan esta medida institucional. Pero el uso de protocolos no es la solución para enfrentar la problemática de la seguridad y la violencia en las escuelas. Es un paliativo nada más. O, en otras palabras, es una solución remedial; pero no es la solución de fondo. La solución está en un programa educativo de largo plazo como medida preventiva en las escuelas. Un programa debidamente estructurado curricularmente, donde se trabajen los contenidos requeridos para enfrentar la problemática social que enfrentan los niños al interior y exterior de las escuelas.

Señalar como medida preventiva el uso de protocolos y dejarlo a ese nivel, es seguir manteniendo como hasta ahora la problemática educativa: se actúa de acuerdo con lo que se presenta. Y la respuesta es siempre la misma: de corto plazo. En otras palabras, en el sistema educativo mexicano se trabaja por urgencia.

En vías de mientras, hoy se empieza a desarrollar una medida que desde el 2014 está indicada por parte de las autoridades educativas de este país.

Vaya cosa.

Fuente:  http://www.educacionfutura.org/en-el-sistema-educativo-mexicano-se-trabaja-por-urgencias/

Imagen:  https://pixabay.com/images/search/ni%C3%B1as/

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Los planes de mejora continua: una hipótesis de la literatura no comprobada en México

Por: Pluma invitada

El plan de mejora continua (PMC) en el ámbito educativo ha sido considerado por la literatura especializada, como una herramienta de planificación fundamental para apoyar a los directores a lograr las metas de los centros escolares. Sin embargo, a dos décadas de su implementación en los centros escolares de la educación media superior en México, la elaboración del PMC ha generalizado una percepción entre los directivos, de ser un documento burocrático desapegado con la complejidad de los centros escolares y el cual hay que realizar para cumplir con la solicitud de las autoridades educativas o de las entidades externas de evaluación.

Con la obligatoriedad y relevancia de los PMC en los centros escolares, plasmado en: La reforma de la Ley General de Educación en México del 2019; Su establecimiento como dominio del nuevo perfil directivo de la Nueva Escuela Mexicana; Y su incorporación como criterio de evaluación para aspirar a cargos directivos, la elaboración de los PMC adquiere nuevamente el carácter de artífice para construir la escuela que todos queremos. De este modo, surge la necesidad de despertar la reflexión colectiva a partir de los cuestionamientos: ¿Cuál ha sido la política pública de la implementación de los PMC en México?, ¿Cuál es la hipótesis que ofrece la literatura de la planificación escolar a partir de la metodología del PMC?, ¿Cuáles son los resultados de la experiencia en México a 20 años de su implementación en planteles de educación media superior?

En principio, la implementación de (PMC) en centros escolares de la educación media superior en México se remonta al año 2000, con el surgimiento del programa federal “Escuelas de Calidad”, el cual tuvo como finalidad incorporar al sistema educativo, un modelo de gestión basado en la planeación y evaluación de la mejora continua. Un proyecto clave del programa fue la certificación en la norma ISO: 9001-2000, en donde se logró la certificación de 74 organismos dependientes de la Secretaría de Educación Pública, incluyendo 18 planteles de Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, institución del nivel medio superior.

En concordancia con la política educativa del país, en este mismo año, se creó el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), constituida como único organismo avalado por la Secretaría de Educación Pública, para otorgar la acreditación de programas a partir de la evaluación en estándares de calidad educativa. Si bien el COPAES, tuvo fundamentalmente la misión de evaluar instituciones del tipo superior, también dirigió sus servicios a instituciones de bachillerato tecnológico, ante la ausencia de un organismo para evaluar a este nivel de estudios.

En el año 2008, con la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), se estableció la implementación de los Planes de Mejora Continua en los centros escolares del tipo medio superior en el país, como un mecanismo de evaluación para garantizar la eficacia y mejora de la calidad educativa expresada en dicha reforma. Incorporando de este modo, la elaboración del PMC a los criterios de evaluación de los planteles que deseaban ingresar o permanecer en el Sistema Nacional de Bachillerato y más tarde el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Educación Media Superior.

Dando respuesta al segundo cuestionamiento, la literatura actual sobre los planes de mejora continua en la educación coincide en que, “es una herramienta de gestión para la mejora de los procesos educativos y de aprendizaje para la organización” Bolívar, 2002; Juste, 2001; Cantón, 2004; Pérez & Miguel, 2005); Además las guías de elaboración de (COPAES, 2015; COPEEMS, 2018; CACEI, 2017; DGB, 2019; SEP, 2010). En su estructura, a diferencia de otros modelos de planeación, el PMC parte del contexto, no de una extensa lista de deseos que en la mayoría de las ocasiones no se cumplen. Si bien el PMC plantea objetivos, estos no son propósitos ideales, sino más bien metas posibles que buscan mejorar la situación actual. Así, la planificación para la mejora conlleva a registrar los datos del contexto y volver a él para dar una respuesta lo más ajustada posible a sus necesidades.

Hoy, la elaboración de los PMC en los centros escolares de la educación media superior ha respondido a la solicitud de los organismos evaluadores para solventar las observaciones identificadas por los auditores, durante sus procesos de evaluación, como lo es el caso de los sistemas de gestión de calidad de la norma ISO 9001:2000, acreditación de planes y programas de estudio o por el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Bachillerato.

Como resultado de la implementación de los PMC en México se puede concluir, que los centros escolares han planificado para otros, es decir, para elevar indicadores o entregar y cumplir requisitos administrativos. En este sentido, es muy común encontrar directivos que perciben al plan de mejora continua como un documento, el cual una vez realizado se guarda nuevamente en el cajón del escritorio hasta la próxima solicitud o evaluación. Aunado a lo anterior, la evaluación de los planes de mejora continua en México, en cuanto a su calidad en la elaboración, implementación y su impacto en los centros escolares ha sido un tema que no ha sido estudiando por la investigación evaluativa. Por lo tanto, la eficacia del uso de esta metodología que emana de las teorías de la administración representa una nueva línea de investigación en México.

Para finalizar, algunas pistas internacionales sobre el impacto del PMC en la mejora de los centros escolares las ofrece el Curry School of University of Virginia, en donde se cuenta con una amplia investigación de la influencia de los PMC para revertir los resultados de centros escolares que no funcionan en escuelas del Reyno Unido, Estados Unidos, Irlanda y Jamaica. Sus conclusiones, coinciden con el axioma:  “Les va mejor aquellos que planifican, que aquellos que no lo hacen, incluso si rara vez siguen su plan”. Winston Churchill

Irvin Rodolfo Tapia Bernabé

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-planes-de-mejora-continua-una-hipotesis-de-la-literatura-no-comprobada-en-mexico/

Imagen: https://pixabay.com/photos/writing-write-fountain-pen-ink-1209121/

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El Tren Maya: la colonización del tiempo y del espacio

Por: Javier Caballero Galván

En México, la crisis de la verdad, se acentúa a partir de que un gobierno electo democráticamente, se monta en la estructura corporativa y clientelar que le antecedió.

“Si las experiencias espaciales y temporales son los vehículos fundamentales para la codificación y reproducción de las relaciones sociales, un cambio en la forma en que se representan las primeras generará, sin duda, algún tipo de transformación en las segundas.” (Harvey, 2012:274)

Sin duda, el debate sobre la pertinencia del megaproyecto denominado “Tren Maya”, ha suscitado posturas políticas e ideológicas que en el fondo resumen perfectamente bien la crisis del pensamiento moderno; asistimos al resquebrajamiento del paradigma de verdad que le daba certidumbre y sentido no sólo al concepto de Estado-nación, sino al conjunto del proyecto civilizatorio que la modernidad capitalista ha construido.

La vigencia y pertinencia de este paradigma es en el fondo el quid de la disertación que tiene cuando menos dos posturas: aquella que pretende mantenerlo inmaculado, esto es, la verdad como algo absoluto y definitivo; y aquella que pretende diversificarla y/o fragmentarla. En la primera postura podemos colocar con facilidad a todos aquellos sectores que aún creen en la permanencia de la modernidad y en la pertinencia de su proyecto. En la segunda, nos colocamos los que creemos que es posible crear otro proyecto civilizatorio que no tenga como eje, un concepto tan susceptible de caer en manos del autoritarismo.

La verdad es heredera del dogma de fe, pero a diferencia de este, siempre se renueva y nunca es definitiva. Es por ello que si en un principio funcionó como cimiento justificador del proyecto moderno, su inútil intento de acaparamiento y contención en un mundo cada vez más conectado terminó por resquebrajarse. No infiero que las horas de la verdad están contadas, sino que su supremacía como paradigma efectivamente llega a su fin. Por el momento vivimos un periodo de transición, en el que coexisten los dos marcos de sentido desde los que se interpreta y produce toda la realidad; desde luego la verdad continúa ejerciendo su dominio justo porque el andamiaje que el Estado ha construido en torno a este es por demás potente. Recordemos que la verdad no puede existir si no existe una instancia de poder que la soporte, que le de legitimidad y en consecuencia, que la haga valer ante la verdad del sujeto aislado. Es por ello que la verdad y el Estado se hallan inexorablemente entrelazados, y podemos afirmar que uno sin el otro no podrían existir.

Este binomio comenzó a tensarse, cuando en los años sesenta se cuestionó la discrepancia teórico-práctica del Estado: se suponía que este cumpliría los ideales de la revolución francesa y no podía promover la desigualdad, la exclusión y la represión, pero en la práctica se mostraba todo lo contrario. El Estado -se descubrió- era un instrumento básico de la sociedad industrial y de la oligarquía que la dominaba. En efecto, la verdad mostró su debilidad1, y al ir perdiendo el aval que ratificaba su poder y presencia, su pertinencia fue cuestionada. ¿Cómo era posible que la verdad únicamente la tuvieran los grupos adosados al poder político y económico? ¿Era la verdad el rostro más oscuro del mundo académico? ¿En qué momento la vida cotidiana había dejado de ser fuente primaria de verdad?

En gran medida, el debate que el “Tren Maya” ha suscitado entre algunos sectores de la sociedad mexicana, está enmarcado por este contexto, y al final no deja de ser un enfrentamiento entre los partidarixs de la verdad y aquellxs que quieren relativizarla. Y es que se trata de un proyecto que pretende implementarse bajo el paradigma incuestionable del desarrollo y el progreso de la región, a pesar de que esté demostrado que ello no es posible mientras que el modo de producción capitalista se mantenga vigente. Para la 4T -con todo y  su pensamiento progresista, que es en realidad heredero de todo el pensamiento moderno capitalista-, lo que le hace falta a este país es más Estado, más progreso y más desarrollo; borrar la diferencia entre sus miembros para que todxs tengamos acceso a una vida más cercana a la que se experimenta en los países “desarrollados”. Así que quienes se opongan a ello serán inmediatamente clasificados como negacionistas2 o como enemigos del desarrollo y el bienestar. Una actitud típicamente colonialista que no puede entender que existen muchas formas de desarrollarse y de crecer sin afiliarse a la idea que desde el Estado se percibe como verdadera.

No obstante, esta verdad en apariencia  indestructible, ya no opera con total libertad. Hoy se enfrenta a un adversario potente -aunque no siempre bien estructurado- que lo critica frontalmente con la clara intención de desarticular ese universalismo colonial que se arraiga en el Estado. Cada vez son más los pueblos y comunidades que se suman a esta forma de entender la vida social, porque se trata de una forma que acredita los valores, creencias y prácticas de su día a día, y que les permite llegar a su propio empoderamiento. La verdad oficial se resquebraja y requiere de medidas cada vez más represivas para intentar controlar lo poco que les queda de legitimidad.

No obstante su evidente desgaste, la verdad siempre ha sido un potente instrumento de colonización. Con la verdad en la mano, se pueden destruir formas culturales y saberes ancestrales, se puede dominar a sectores importantes de la población y deslegitimar formas de vida. Sin duda, la verdad del tiempo y el espacio que ha operado e impuesto el Estado liberal y neoliberal, es la plataforma del “progreso” que aún sigue siendo el dogma del proyecto civilizatorio latinoamericano.

En México, la crisis de la verdad, se acentúa a partir de que un gobierno electo democráticamente, se monta en la estructura corporativa y clientelar que le antecedió. Ello despierta  dudas sobre si el cambio prometido será posible, y sobre todo, si en realidad se comprenden las implicaciones profundas de mantener intacta esa estructura. A un año de gobierno, se insiste en que es posible mejorar usando el mismo instrumento, esto es, el progreso, al modernidad y ahora sí, la verdad. Ello paradójicamente, ha producido una duda legítima.

Este argumento es en el fondo el mismo que están utilizando algunos analistas, para justificar la pertinencia de un proyecto que promete la llegada de la modernidad al sureste mexicano; nos dicen que el tren por sí mismo no es neoliberal ni capitalista, sino que depende del uso que se le dé. Y puesto que el gobierno en turno es progresista, el tren así lo será (de verdad). Pero esta idea ignora que el tren se produjo en un contexto de compresión espacio-temporal que tenía como objetivo la movilidad de la mercancía y de la fuerza de trabajo, un requerimiento indispensable en el ciclo del capital. En efecto no podemos soslayar que un tren es un medio de transporte que modifica la percepción del tiempo y del espacio en función de su velocidad de desplazamiento. El mundo es uno cuando la movilidad se da a 3 km/hr y otro muy distinto cuando el desplazamiento es a 180 km/hr. Es imposible decir en este caso que la realidad se mantiene exactamente igual y que no existe ideología adosada a ello.

Pensemos que si se viaja a una gran velocidad entre un punto A y un punto B, la línea recta que se establece en el espacio a partir de ello, no sólo contribuye a acelerar el proceso de producción y consumo, se trata además, de una línea que genera en automático una frontera virtual que divide, marca y organiza el territorio. No por nada el urbanismo y la arquitectura la han utilizado para planificar y ordenar el espacio moderno, para cuantificar y hacer de este una mercancía. Si la velocidad se mira inocua y no ideológica es porque no se ha comprendido que el tiempo y el espacio son productos culturales y políticos, y no magnitudes universales. Recordemos que este binomio es -como dirá Bourdieu- una estructura estructurada estructurante que configura a la misma realidad. Se trata pues de una estructura que filtra lo que percibimos, vivimos y experimentamos para hacerlo parte de nuestro sentido común. De ahí su fuerza y su enorme poder de influencia, justo porque se aloja, valga la metáfora, en la córnea misma.

Afortunadamente, en esta geografía, el espacio y el tiempo han sido entendidos de otras formas y conforman una realidad muy distinta. Para muchas etnias estas nociones yacen ancladas a la idea de territorio -una herencia del altépetl3) que continúa permeando en muchas de las comunidades originarias- y que contiene en sí mismo el estrecho lazo que se tiende entre la sociedad política, los antepasados y las deidades. Con ello, fácilmente puede inferirse que se trata de una idea social en la que el tiempo y el espacio están presentes sin necesariamente ser nombrados; pero el Estado moderno, piensa que su versión cientificista es definitiva y absoluta, y que la verdad está de su lado; tiene la certeza de que si el espacio se comprime y el tiempo se acelera, la gente tendrá una mejor calidad de vida. No quiere -y no puede- aceptar que pueden existir variantes culturales que no siempre caminan armónicamente con su versión “oficializada” amparada por el séquito de intelectuales a su servicio.

En este sentido, el megaproyecto, con seguridad no traerá el “desarrollo” que se desea en la región porque se trata de un antagonismo mal comprendido4. Tal vez habría que comenzar por escuchar a los pueblos, no a través de una encuesta o de un censo que los utiliza para votar por un proyecto que supuestamente lxs beneficiará pero que no fue ideado por ellos, sino a través de un diálogo profundo en el que estos expongan su forma de comprender el mundo, sus horizontes y sentidos. Así que un proyecto concebido en las oficinas de los “especialistas” -un sector que piensa en la compresión espacio-temporal como la única vía al desarrollo- no puede ser otra cosa que un tapabocas que impone su propia verdad; un acto de colonización que intenta seguir reproduciendo la noción unívoca del tiempo y el espacio que ha construido la modernidad capitalista, en detrimento de los pueblos que han sido absorbidos -que no abandonados- por el Estado, y mantenidos en la completa marginación.

Referencias

Harvey, David (2012) La condición de la Posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural. Barcelona: Amorrortu Editores

Navarrete, Federico (2020), El Altépetl, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/765/744. Visto el 06/03/2020

Notas

1. Durante los años sesenta, las mentiras del gobierno norteamericano que intentaban ocultar lo que estaba ocurriendo en Vietnam, fueron puestas sobre la mesa para mostrar que en efecto, el gobierno era capaz de engañar a su pueblo (algo inaudito para el americano promedio). Lo mismo ocurrió con la matanza de los estudiantes en Tlatelolco. La verdad, se entendió, era en realidad una máscara que tenían aquellos que podían pagarla.
2. En un artículo de opinión publicado por el periodico mexicano La Jornada https://bit.ly/3aCEcmL, el actual secretario de mediambiente, Victor Toledo, llamó negacionistas a todxs aquellxs que difieren del megaproyecto del Tren Maya, bajo el argumento de que niegan por el simple hecho de negar, los beneficios de la modernidad
3. En el mundo mesoamericano previo a la invasión española, el altépetl componía la unidad política más importante, pues se trataba de una entidad independiente con capital, territorio y gobernante propio. “Cada altépetl era como un país independiente, pues no sólo tenía su propio gobierno, sino también su propia identidad cultural y étnica que lo distinguía de sus vecinos. Tenían también su propia historia que contaba la manera en que fue fundado y la manera en que mantuvo su independencia, aun si tuvo que aceptar la dominación de un altépetl más poderoso. Cada altépetl tenía, además, su dios patrono, es decir, una deidad que lo protegía y que lo representaba, como hacen los santos patronos de los pueblos en la actualidad. Por estas razones, el gobernante de cada altépetl velaba antes que nada por su propio poder y por el bienestar de su pueblo, sin preocuparse por el destino de los otros altépetl.” (Navarrete, 2020
4. El entusiasmo que muchas comunidades han mostrado por la construcción del tren, no implica por fuerza que se esté de acuerdo en la concepción espacio-temporal del Estado; mucho menos en la forma en que este organiza y distribuye el territorio. En todo caso, sería necesario revisar el sentido de la interpretación que los pueblos hacen de este proyecto.
Fuente e imagen:  https://iberoamericasocial.com/el-tren-maya-la-colonizacion-del-tiempo-y-del-espacio/
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