América del NOrte/México/R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales –
“En estos momentos de privatización recalcitrante del conocimiento, ahí es donde queremos entrarle”, señaló Irene Soria, directora de Creative Commons México, durante la presentación del nuevo capítulo, celebrada el jueves 31 de enero en el Laboratorio de Tecnologías El Rule, en la Ciudad de México.
Ante un centenar de asistentes, Soria indicó que Creative Commons México forma parte de una red mundial de 30 capítulos. Esta nueva iteración -producto de una reorganización a nivel global- está conformada por personas activistas, abogadas, artistas, editoras, entre otros perfiles de individuos que “hemos luchado por años por la liberación de obras”.
La académica mencionó que el capítulo tendrá cinco ejes de trabajo prioritarios: 1) la promoción del uso de licencias libres; 2) la digitalización y liberación de archivos en galerías, bibliotecas, archivos y museos; 3) la producción y difusión de recursos educativos abiertos; 4) la incidencia política en la discusión sobre el derecho de autor y el dominio público; y 5) el desarrollo de la comunidad a través de talleres, cafés y maratones de liberación de obras.
La presentación del capítulo concluyó con la musicalización en vivo de la película Safety Last, del cómico estadounidense Harold Lloyd. El filme mudo, producido en 1923, fue acompañado por la música del pianista y activista José María Serralde, quien interpretó una composición original que, posteriormente, fue liberada bajo una licencia Creative Commons. “La ventaja de que una obra musical se encuentre en el dominio público es que puedes manosear ese legado, hacerla tuya. La puedes remezclar, reentender y reinterpretar”, declaró Serralde durante su intervención.
El Artículo Tercero Constitucional establece que uno de los rasgos fundamentales de la educación mexicana es la gratuidad. Asimismo, en el artículo sexto de las disposiciones generales de la Ley General de Educación, se determina la prohibición del pago de cualquier contraprestación que impida o condicione la prestación del servicio educativo a los niños y jóvenes. De esta forma, la inscripción, el acceso a la escuela, la realización de trámites o el otorgamiento de algún beneficio, no pueden estar condicionados al pago de alguna cuota, buscando así propiciar un trato igualitario para los alumnos. No obstante lo anterior, la Ley General de Educación no niega o prohíbe la existencia de las cuotas escolares, sino que les otorga el carácter de voluntarias y, por ende, intrascendentes para el goce del derecho a la educación.
Fue en el año 2013 cuando en el Senado de la República se abordó el tema de las cuotas escolares para hacer posteriormente una modificación al artículo mencionado de la Ley General de Educación. En la argumentación de los legisladores, se destacaba que las aportaciones voluntarias ascendieron, en 2010, a más de 6 mil 380 millones de pesos, lo que representaba un promedio de 690 pesos en casi la totalidad de las escuelas en contexto favorable. Ante tales cifras tan exorbitantes, vale la pena preguntarse: ¿qué está haciendo o dejando de hacer la autoridad educativa para que la operación de las escuelas requiera aportaciones con un monto de tales dimensiones? ¿son tales cifras un reflejo del deseo por maestros, directivos o asociaciones de padres de familia por lucrar con el derecho educativo o son consecuencia de los múltiples obstáculos en el funcionamiento normal de las escuelas del país?
La situación de infraestructura física de las escuelas mexicanas representa un caldo propicio para que las cuotas escolares proliferen. “El hecho es que ante la insuficiencia de recursos, los padres de familia tienen que aportar al gasto corriente para mantener la escuela de sus hijos en condiciones funcionales” (López, 2005, p. 249). Son los padres, en muchos casos, quienes se niegan a ver con indiferencia las carencias en los planteles escolares, no así quienes por ley deberían estar obligados a evitar esta situación. Las dolorosas e indignantes estadísticas de la situación física de las escuelas a las que asisten sus hijos sin duda pueden conmover a más de un padre de familia, para ello, una pequeña muestra: según el INEE (2018), “sólo una tercera parte de las primarias públicas tiene al menos una computadora para uso educativo” (p. 140), “uno de cada 10 preescolares y primarias no dispone de un sanitario en su inmueble” (p. 136) y “en alrededor de cuatro de cada 10 escuelas existe al menos un aula que requiere mantenimiento, pues presenta goteras o filtraciones de agua, o bien tiene fisuras o cuarteaduras graves en techos, muros o pisos” (p. 136). Ante estos ejemplos de abandono, las cuotas escolares encuentran eco entre los padres de familia, quienes quizá por injusticia o por sentido de colaboración, terminan por asumir voluntariamente gastos que en realidad le corresponderían a otros cubrir.
Cabe decir también que la existencia de cuotas escolares, aunque sean voluntarias, son un factor que aumenta la de por sí alarmante desigualdad que impera en el panorama educativo mexicano. Sobra mencionar, como es lógico, que serán los padres en contextos socioeconómicos favorables los que mayores aportaciones económicas puedan hacer en beneficio de la escuela, situando así en desventaja a aquellas que se encuentran en entornos desfavorables. De este modo, se abona a uno de los principios más lastimosos del servicio educativo mexicana: dar las mejores experiencias educativas a quienes están mejor acomodados y dar las peores a quienes se encuentran en situaciones de mayor desventaja, perpetuando e incrementando así las diferencias sociales.
Así pues, se puede concluir en una situación contradictoria con respecto a las cuotas escolares: es inadmisible que sean utilizadas como pretexto para acceder al derecho a la educación, sin embargo, bajo las lamentables condiciones de infraestructura física que imperan a lo largo de la geografía nacional, su presencia en muchos casos, siempre y cuando sea voluntaria, se escuda en superar precisamente aquellos obstáculos que impiden que las escuelas operen con normalidad. A pesar del mañoso discurso que manejan las autoridades, en los que se presentan prácticamente como delincuentes a directivos escolares o asociaciones de padres de familia, cabe decir que el tema de las cuotas escolares no debería ser visto como un motivo de enfrentamiento entre la escuela y los padres de familia. La escuela se encuentra entre la espada (las condiciones para su operatividad) y la pared (la gratuidad). En todo caso, la existencia (y la necesidad) de cuotas escolares voluntarias debería ser un motivo de reclamo de los padres de familia hacia las autoridades que han propiciado que muchas escuelas estén en auténtico estado de abandono. No son los maestros, los directivos o las asociaciones de padres de familia quienes han provocado que existan escuelas con techos de cartón o sin sanitarios para los alumnos, como la misma estadística oficial lo puede confirmar.
Dentro de su ámbito de gestión, las escuelas deben buscar los medios para hacer viable su buen funcionamiento, aunque cabe aclarar que, de ninguna manera, el cobro de cuotas obligatorias debe ser una opción a considerar, pues es un atentado grave contra la gratuidad del derecho educativo. Las cuotas escolares, sean voluntarias o no, tampoco deben ser vistas como un remplazo de aquello que la capacidad de gestión de la escuela y, sobre todo de la parte directiva, debería lograr. No deben ser, en suma, un motivo para la exclusión de un solo alumno ni un medio exclusivo para la operatividad del plantel. Por otra parte, en vez de discursos condenatorios sobre las aportaciones económicas de los padres de familia a la escuela, la mejor manera que tienen los actores políticos para inhibir las cuotas escolares es procurar, como no lo han hecho hasta hoy, que ninguna escuela tenga carencias tan indignantes que ya no sólo les impidan ser espacios aptos para aprender, sino para estar seguros o, increíblemente, para satisfacer necesidades fisiológicas. Como se observa, responder si son válidas o no las cuotas escolares voluntarias no cabe en un simple “sí” o “no”.
REFERENCIAS
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN. Ley General de Educación. México: autor, 1993.
INEE. La Educación obligatoria en México. Informe 2018. México: autor, 2018.
LÓPEZ, Adolfo, et al. El sostenimiento de la educación en México. México: UAEM, 2005.
SENADO DE LA REPÚBLICA. Boletín 1516: Prohíbe Senado cuotas en escuelas públicas. Disponible en: http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/periodo-ordinario/boletines/6795-boletin-1516-prohibe-senado-cuotas-en-escuelas-publicas.html (consultado el 15 de febrero de 2019
Fuente e imagen: https://proferogelio.blogspot.com/2019/02/cuotas-escolares-entre-la-gratuidad-y.html?m=1&fbclid=IwAR2JR_s6Vx8Q1p2v8rOuAmgvUolfh-OtPUubxr95omVbs5wWAfl1QfKY22w
América del norte/Canadá/21 de Febrero 2019/Fuente: El país
Los chinos suponen más de la cuarta parte de estudiantes internacionales en el país norteamericano. En los campus crecen las dudas por la posible repatriación o limitación del número de estudiantes en represalia al arresto de Meng Wanzhou
La relación bilateral entre China y Canadá está inmersa, desde diciembre, en una espiral de tensiones diplomáticas por el arresto en Vancouver de Meng Wanzhou, vicepresidenta e hija del fundador de Huawei, a petición de las autoridades estadounidenses. Pekín ha manifestado que se trata de un hecho impulsado por motivos políticos y analiza represalias a la detención de la ejecutiva del gigante tecnológico. Y las universidades canadienses, cuyos ingresos dependen en buena medida de los estudiantes chinos, temen ser las paganas del enojo con Ottawa.
Jian, como prefiere ser llamado para evitar problemas, estudia una licenciatura en la Universidad McGill, en Montreal (Quebec, este del país), gracias —dice— al esfuerzo de su familia. Su ambición: terminar sus estudios «y volver a China». Su temor: que «un conflicto diplomático se convierta en un obstáculo para conseguirlo», relata a EL PAÍS. Su caso es uno de muchos: del cerca de medio millón de extranjeros que estudia en Canadá, según la Oficina Canadiense de Educación Internacional, el 28% del total —unos 140.000— proceden de China, el principal país de origen. Y su posible repatriación o limitación de su número, una opción que está encima de la mesa y de la que ya hay precedentes en otros países, se ha convertido en un temor en el país norteamericano.
El temor de universidades y estudiantes viene de atrás. A mediados de diciembre, en plena escalada diplomática, Global Times —un diario chino cercano al régimen y editado en inglés—, mostraba la preocupación de varios padres de familia que tienen hijos estudiando en Canadá. Si la tensión diplomática se intensificaba, decían, podrían tener problemas de visado para ir a visitarlos. En el texto también se explicaba cómo algunas agencias chinas que ayudan a jóvenes a encontrar universidades en el extranjero habían reducido su énfasis en recomendar el país norteamericano.
La derrama económica de los estudiantes chinos en Canadá es importante. El Ministerio de Exteriores calcula que los estudiantes internacionales gastaron en conjunto unos 15.000 millones de dólares canadienses (unos 11.300 millones de dólares estadounidenses) entre matrícula, alojamiento, alimentación y otros servicios. En febrero, la agencia de calificación Moody’s fue un paso más allá al subrayar que el recrudecimiento de las tensiones políticas entre ambos Gobiernos plantea «riesgos financieros» para las instituciones universitarias canadienses, que ven en peligro una fuente financiación crucial: el pago por matrícula de los alumnos extranjeros llega a triplicar o cuadruplicar el de los nacionales.
La zozobra afecta, sobre todo, a dos centros: la Universidad de Toronto y a la Universidad de la Columbia Británica, donde los estudiantes chinos representan cerca de un tercio del total del alumnado internacional. También a la Universidad McGill, en la que uno de cada cinco estudiantes extranjeros procede del gigante asiático.
El precedente saudí
Las dudas que se han instalado en las oficinas de los campus canadienses tienen razón de ser. En agosto pasado, la crisis diplomática entre Canadá y Arabia Saudí a raíz del encarcelamiento de activistas de derechos humanos llevó a Riad a pedir a sus estudiantes que abandonasen los centros de enseñanza canadienses con algunas concesiones a alumnos que estuvieran a punto de graduarse o que cursasen programas de postgrado. La medida se dejó sentir pronto: los saudíes con visa de estudios en Canadá pasaron de casi 5.100 a finales de 2017 a más de 2.700 a cierre del año pasado. «En este caso, el impacto sobre los ingresos fue relativamente limitado, teniendo en cuenta que los estudiantes saudíes constituyen apenas una pequeña parte de los estudiantes extranjeros en Canadá», indica Moody’s. Pero es todo un aviso a navegantes. Con este precedente Paul Davidson, presidente de Universities Canada —el organismo que representa a las instituciones de educación superior del país norteamericano— ya se ha reunido con representantes del Gobierno canadiense y con personal de la embajada china para abordar el tema, según informa el diario Globe and Mail.
Guy Lefebvre, vicerrector de asuntos internacionales de la Universidad de Montreal —la más grande del país en lengua francesa—, cree, por sus últimas reuniones con diplomáticos chinos, que el régimen chino no pretende adoptar medidas que perjudiquen las relaciones académicas, a pesar de la innegable tensión diplomática. «Ningún elemento me hace pensar que estas relaciones estén en riesgo», dice a EL PAÍS. «Tenemos vínculos de esta naturaleza desde hace décadas y trabajamos para que aumenten. En nuestra universidad, recibimos cada vez más solicitudes de inscripción de estudiantes chinos, tanto para licenciaturas y postgrados como para cursos de francés», afirma Lefebvre. La Universidad de la Columbia Británica, a través de un comunicado, prefirió no especular sobre el tema.
Jian piensa, como el Gobierno de Xi Jinping, que la detención de Meng Wanzhou obedeció a motivos políticos, pero espera que las autoridades chinas no tomen medidas drásticas que le afecten a él y a tantos otros que están en su misma situación. «Una medida de ese tipo tendría impacto en las finanzas de las universidades, pero también afectaría a muchos estudiantes de mi país que estamos teniendo experiencias muy positivas en Canadá».
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Elena Rodríguez no es maestra, pero como si lo fuera, le enseñó español al hijo de una vendedora de dulces que solo hablaba mixteco y ahora él va a la escuela.
Elena Rodríguez se dedica a la venta de joyería y desde hace cuatro años le da ‘clases’ a Brandon, un niño que acompaña a su mamá a vender dulces en las escaleras que están afuera del World Trade Center (WTC).
“Yo ofrezco joyería en diferentes oficinas, la mayoría de mis clientes son del WTC, paso de tres a cuatro veces a la semana por las tardes y hace cuatro años me acerqué a Lucy cuando estaba vendiendo dulces con su niño chiquito, él tenía tres años”, cuenta Rodríguez.
La oriunda de la Ciudad de México (CDMX) dice que una de las razones principales por las que se acercó a Lucy y a su hijo fue porque decidió no tener hijos, pero le fascinan los niños, y la otra, porque se interesa por los indígenas.
“Siempre me he interesado por nuestros indígenas y Brandon es mixteco. Además, me agradan los niños. Todo se dio, se juntó, y me dije hay que adoptar. Hay muchos niños que necesitan cariño, y no porque Brandon no lo tenga, pero me gusta ayudar sin recibir nada a cambio”.
“Yo veo que Brandon es un niño muy lindo, para mí representa a muchos de nuestros indígenas que no han tenido la oportunidad de tener una vida normal, él viene con su mamá por las tardes y llega muy noche a su casa, no duerme las horas necesarias de un niño y va a la escuela”, dice Rodríguez.
Elena está contenta de haber podido convencer a Lucy para que el niño asistiera a la escuela, pues en un principio ella no sabía si podría estudiar porque hablaba mixteco, pensaba que no iba a entender y que lo iban a molestar sus compañeros: «le enseñé a hablar español para que fuera a la escuela y convencí a Lucy».
También asegura que no se esperaba la reacción de la gente en redes sociales, luego de que una foto que le tomaron se volviera viral.
“Honestamente no me lo esperaba, no tengo idea de quién sacó la foto y yo no tengo Facebook, pero ahora mucha gente me pregunta por qué lo hago y lo hago principalmente por amor a la humanidad”, expone Rodríguez.
En cuanto a por qué la gente a veces suele comportarse indiferente ante casos similares como los de Brandon, Elena considera que es porque vivimos en un mundo en donde estamos ensimismados y que la tecnología no ayuda.
“Estamos ensimismados, nos preocupamos por nosotros mismos, como que las redes, la tecnología nos ha invadido y no nos deja ser nosotros. Nos llenamos de tanta tecnología que ya no tenemos este tiempo humano para darle a otras personas”, explica Rodríguez.
Aunque expresa que también hay personas que le ayudan a Lucy regalándole zapatos en buen estado, ropa, entre otras cosas: “y yo me comprometí a ayudarle”, afirma.
Lucy tuvo que venir a buscar suerte a la CDMX hace cinco años porque en su lugar de origen, Huajuapan, Oaxaca, no había oportunidades de trabajo.
“Brandon tenía dos años cuando mi esposo y yo venimos para acá (CDMX) y aquí encontramos trabajo. También tengo otro niño de 14 años que estudia en escuela abierta”, señala Lucy, quien actualmente tiene que viajar cerca de dos horas y media desde Chimalhuacán, Estado de México, hasta Poliforum con su hijo.
Elena sigue ayudando a Brandon con sus tareas escolares.Paulina Nares
Lucy pertenece al 12.3 por ciento de la población que todavía habla mixteco en la CDMX, según un estudio del Inegi en 2015, y en ocasiones tiene que mover su caja de dulces porque si no la quitan los policías y lleva a su hijo a trabajar porque no tiene con quien dejarlo.
Hoy en día Brandon tiene ocho años y quiere ser Arquitecto, aunque Elena considera que aún es muy joven para decidir una profesión; sin embargo, asegura que lo apoyará para que se gradúe de la universidad y confiesa que ella desearía que fuera astronauta; incluso desde pequeño le leía cuentos del universo.
“Deseo que Brandon sea un hombre de bien. Yo he hablado con él, le he dicho que si quiere estudiar una carrera lo apoyaré hasta donde yo pueda. Me motiva ver que me responde, lleva buenas calificaciones”, dice Rodríguez.
Brandon cuenta que está agradecido con la que ahora se ha convertido en su maestra, y mientras brinca de un lado a otro, se esconde detrás de las macetas que adornan la entrada del WTC y espanta a su mamá -mientras da el cambio por unos cigarros- relata que ha mejorado en sus calificaciones, que está feliz de ir a la escuela, que quiere mucho a Elena, que no le desagrada acompañar a su mamá y que le gusta hablar mixteco.
América del Norte/ México/ 19.02.2019/ Fuente: www.elsiglodedurango.com.mx.
El director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, afirmó que es necesaria la impartición de educación indígena plurilingüe e intercultural y que se reconozca al mismo tiempo la educación comunitaria.
Al participar en la VII y última mesa de las audiencias públicas, en la Cámara de Diputados, para discutir y analizar la iniciativa de reforma constitucional en materia educativa también destacó la importancia de que en la Carta Magna quede establecido el concepto de comunidades y lenguas indígenas.
De acuerdo con el funcionario, en la actualidad el concepto de educación indígena bilingüe y bicultural está rebasado, pues ahora se habla de una interacción de diversas culturas, por lo cual el término más apropiado debe ser el de educación intercultural y plurilingüe.
«El término bicultural es demasiado acotado y no cumple con los objetivos de integración y pluriculturalidad, adoptado tanto en instrumentos jurídicos internacionales como nacionales», comentó Regino Montes.
Señaló que el término de pueblos originarios también resulta insuficiente para referirse a las comunidades indígenas, debido a los flujos migratorios, ya que en el sur del país se hablan idiomas indígenas que no son nativos de México.
Por ello resaltó la importancia de que en la Constitución Política de México quede establecido el concepto de comunidades y lenguas indígenas, además de que se incluya el reconocimiento de la educación comunitaria indígena, para que sea impartida por las instituciones de los pueblos y comunidades indígenas.
«Esta educación dará eficiencia a las disposiciones constitucionales y cumplimiento a los tratados internacionales en la materia, además de ser un mecanismo para el cumplimiento de los objetivos de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas y los compromisos de nuestro Estado con la comunidad internacional», manifestó.
Globalización. En el sur del país se hablan idiomas indígenas que no son nativos de México.
Fuente de la noticia: https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/1029358.educacion-debe-ser-plurilingue.html
En 15 años la matrícula de alumnos de escuelas normales públicas y privadas se redujo de 200 mil 931 a 108 mil 555; es decir, 92 mil 376 estudiantes menos entre el ciclo 2000-2001 y 2015-2016. En ese lapso las instituciones formadoras de maestros han enfrentado por lo menos ocho cambios de programas, acciones y estrategias para su fortalecimiento, pese a lo cual persiste una disminución en el número de jóvenes que buscan ser profesores de preescolar, primaria y secundaria.
Luis Bello Estrada, profesor-investigador de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana Enrique C. Rébsamen, destacó que el fenómeno no sólo es resultado de la implementación de una reforma educativa que vulneró profundamente los derechos laborales de los maestros y eliminó prácticamente cualquier posibilidad de tener una plaza de base, sino también como efecto del desapego de la sociedad en la valoración de la profesión.
Privilegian remuneraciones
En esta casa de estudios veracruzana, indicó, la demanda de ingreso cayó de 3 mil 300 concursantes a mil 100 en el ciclo escolar pasado, lo que implica que se redujo a un tercio el número de aspirantes a la carrera de educador, lo que también refleja una transformación en la sociedad, porque ha dejado de ser valioso el trabajo filosófico, ético y formativo que aportaba un profesor, ahora lo que interesa más, no sólo a los jóvenes, sino a sus familias, es que tengan elevados ingresos económicos
En el estudio La educación normal en México. Elementos para su análisis, elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), destaca que desde 1984 cuando la formación inicial de educadores se elevó al nivel de licenciatura, el número de estudiantes pasó de 122 mil 866 a 200 mil 931 en el ciclo escolar 2000-2001, pero, la matrícula cayó a 132 mil 205 alumnos en el periodo 2013-2014 y se redujo más de 30 mil estudiantes para el lapso 2015 a 2016, cuando entró en vigor la reforma educativa y se permitió que cualquier egresado universitario pudiera concursar por una plaza de maestro frente a grupo.
Debilitan procesos en la formación de educadores
Advierte que las acciones de restructuración que se han aplicado a las normales en realidad han debilitado procesos sustantivos, pues se detectó la reducción de años de formación en ciertas licenciaturas; cambios de planes de estudio y de titulación que requieren ajuste en los perfiles de sus plantas docentes, a lo que se suma que persiste una fuerte centralización que impide la toma de decisiones expedita, el manejo y obtención de recursos y la atención a necesidades específicas de forma ágil.
En entrevista con La Jornada, Bello Estrada consideró que abrir la carrera docente a todo universitario, sin importar qué tipo de formación recibió, fue un golpe muy duro al normalismo, porque el mensaje fue que no sirve estudiar en una normal si cualquier título universitario me da la posibilidad de ser maestros, e incluso, tener otros ingresos con distintas actividades profesionales.
Por lo que respecta al financiamiento, el INEE reportó que de 466 normales 272 son públicas y 194 privadas.
Destaca que de 2016 a 2018 se destinaron 2 mil millones de pesos sin reglas de operación o marco regulatorio como parte de la Estrategia Nacional de Transformación y Fortalecimiento de la Educación Normal, pese a lo cual no se observa una mejora frente a los desafíos estructurales en estas casas de estudio claves del sistema educativo.
Fuente del artículo: https://www.jornada.com.mx/2019/02/18/sociedad/031n1soc#
Most people who went to school in the United States are all too familiar with abstinence-only sex education. Since fifth grade, this ineffective approach to sex education has been shoved down our throats, and it all begins when they teach girls about periods and boys about erections, yet refuse to share the same information with the opposite sex.
Bill Clinton passed the Welfare Reform Act in 1996, which allocated $50 million to sex education classes that focused on abstinence-only education. These programs aim to teach students that abstinence is the only way to prevent pregnancy or STIs, tiptoeing around the blatantly obvious fact that some teenagers will likely experiment with sex.
Despite lackluster results, these programs continued to gain popularity. In 2006, George W. Bush budgeted $206 million for abstinence-based programming, meaning that schools teaching other forms received little to no federal funding for sex education classes, according to the American Medical Association.
These programs have proven to have the opposite effect that one might expect. The U.S. has the highest rates of teen pregnancy and STIs in the developed world, according to a study conducted by the U.S. Public Library of Science. The study also found that there is a positive correlation between abstinence-only education and teen pregnancy — and that doesn’t even begin to explore the world of private religious schools.
So, why has nothing changed? Why does government funding still promote programs that are working negatively for U.S. children? Perhaps it’s because the U.S. hasn’t separated itself from its puritanical roots as much as we’d like to believe. Honest talk about sex isn’t part of the American lexicon. America has a deep obsession with porn and movies about sex — practically anything that simulates the real thing. It’s great to see two hot actors having sex, but when it comes down to having an honest conversation with your child or significant other, it’s suddenly too awkward.
As a society, we have become so separated from the realities of sex that it seems easier to ignore it altogether. Many parents would rather pretend that sex only happens between two married adults — missionary position only, with the lights turned off — than talk to their children about sex or have teachers talk to their children about sex. The harm caused by this widely-held delusion is insurmountable.
Only 13 states in the U.S. require sex education to be medically accurate, and only 25 require it at all. 19 include some information about contraceptives, and five schools are on the books as having a negative focus on sexual-orientation education.
How can we consider ourselves an advanced society when our sex education stems from the Middle Ages? Church and state aren’t as separated as we might like to think they are. The deep-rooted tendrils of the church still permeate throughout American culture.
So this year, when you’re having a sexy Valentine’s Day, think about the sex education — or lack thereof — you got throughout your school career. It’s time for a real solution. It’s time to ditch abstinence-only education.
Source of the article: http://www.newsrecord.org/opinion/opinion-adolescents-are-being-cheated-by-sex-education/article_3ae58316-2f9f-11e9-abd6-d3e17c3b2523.html
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