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México: A un año de los sismos, en Chiapas y Oaxaca hay tres mil 444 escuelas dañadas, reporta UNICEF

México / 16 de septiembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Proceso

A un año de los sismos de 2017, en Chiapas y Oaxaca hay tres mil 444 escuelas que todavía tienen daños parciales o totales, reportó Christian Skoog, Representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, en México.

Un estudio cualitativo exploratorio realizado por UNICEF en Jojutla (Morelos) y Juchitán (Oaxaca) mostró parte del impacto de los terremotos del año pasado en la salud, nutrición, educación y protección de niños, niñas y adolescentes.

En términos generales, el Fondo estableció que es necesario fortalecer, por ejemplo, los esquemas de recopilación de donativos de alimentos para que la salud de los niños, niñas y adolescentes no sea afectada n casos de desastres, así como fomentar la práctica de la lactancia materna.

En cuanto a protección social, México necesita desarrollar programas y/o beneficios de emergencia que cubran las necesidades básicas de grupos vulnerables, especialmente familias con niños, niñas y adolescentes (alimentación, salud, vivienda temporal, ropa, etc.,) y así evitar las afectaciones irreparables a largo plazo.

Al presentar su informe sobre la situación humanitaria de la infancia y la adolescencia a un año de los terremotos en México, la UNICEF difundió que en las zonas afectadas la cantidad del suministro de agua ha disminuido, aunque el abastecimiento de agua a hogares y otros entornos se ha reestablecido de manera paulatina.

Además, la vida de la comunidad, en general, ha cambiado sustancialmente a causa de los terremotos del año pasado.

“Las necesidades de atención psicosocial siguen vigentes en los niños y los servicios disponibles para atenderlos son limitados. Recuperar espacios adecuados y seguros para que niñas, niños y adolescentes puedan aprender, socializar, esparcirse, jugar y participar en actividades comunitarias es una necesidad urgente, y la reconstrucción del sector educativo, en particular, debe continuar siendo una prioridad para el país”, reportó.

La UNICEF recaudó ocho millones de dólares para los damnificados

En el evento de rendición de cuentas, Christian Skoog informó que logró reunir ocho millones de dólares, el 80% del dinero provino de donaciones desde el extranjero, para apoyar a los niños damnificados.

El dinero recaudado fue canalizado a: distribuir paquetes de higiene a tres mil 579 familias; distribuir información sobre la importancia de continuar la lactancia materna y cómo hacerlo a dos mil 400 mujeres, y capacitar a mil 359 profesionales de la salud sobre el mismo tema.

Asegurar que nueve mil 370 niños, niñas y adolescentes tuvieran acceso a agua segura para beber y acceso a instalaciones amigables de saneamiento e higiene; proveer espacios temporales de aprendizaje para 20 mil 560 niños, niñas y adolescentes; distribuir escuelas en una caja para beneficio de 32 mil 400 niños, niñas y adolescentes.

También a capacitar a 5 mil 962 docentes en materia de apoyo psicosocial y currículo de emergencia, y abrir 37 espacios amigables para la infancia en los que participaron ocho mil 290 niños, niñas y adolescentes y fueron atendidos mil 50 padres, madres y cuidadores.

La UNICEF dividió el ejercicio de los recursos en dos fases: respuesta inmediata, con un 31%, y el plan de recuperación, con un 69%.

Con relación a ambas fases, aproximadamente, el 52% de los recursos fueron destinados a que los niños retomaran lo antes posible su educación; el 22% se enfocó en aspectos de protección debido a la extrema vulnerabilidad de los niños antes situaciones de este tipo; el 22% fue destinado a agua, saneamiento e higiene; el 3% a salud y nutrición; y el 1% a política social.

“México es un país expuesto a múltiples fenómenos naturales que está trabajando para aumentar su resiliencia ante las emergencias, ha incrementado su cultura de protección civil y ha avanzado mucho desde 1985, como fue evidente en 2017: menor número de muertos y lesionados y menor daño a ciertos tipos de infraestructura”, destacó Christian Skoog.

Fuente de la Noticia:

https://www.proceso.com.mx/550672/a-un-ano-de-los-sismos-en-chiapas-y-oaxaca-hay-tres-mil-444-escuelas-danadas-reporta-unicef

ove/mahv

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La portada de la revista Time que refleja la cruda realidad de los profesores en Estados Unidos

Estados Unidos  / 16 de septiembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Tele13

«Trabajo en 3 empleos y dono sangre para pagar las cuentas», cuenta Hope Brown, profesora de historia de una escuela estadounidense.

«No soy necesariamente una persona religiosa, pero sí creo que me pusieron aquí para ser profesora. Solo quiero poder hacer eso financieramente«. Este es el testimonio de Hope Brown, profesora de historia que relata la adversa realidad que viven los docentes en Estados Unidos, a través de un reportaje de Katie Reilly, publicado en la revista Time.

La investigación da cuenta de la compleja situación que viven día a día más de 3,2 millones de profesoresen ese país tras el peor estancamiento salarial que se recuerde desde 1990, según datos del Departamento de Educación (DOE).

Brown asegura que puede ganar $60 dólares donando plasma de sus células sanguíneas dos veces por semana, además de obtener ganancias extra al vender parte de su ropa en locales de consignación. Esto, explica, funciona como apoyo para pagar las cuentas o gastos relacionados con su automóvil. Esto pese a contar con un grado de magíster. 

“Este malabarismo financiero ahora es parte de su vida cotidiana, algo que nunca esperó hace casi dos décadas cuando obtuvo una maestría en educación secundaria y se convirtió en maestra de historia de la escuela secundaria”, narra Reilly en uno de los párrafos.

La profesora imparte clases en la escuela Woodford County High School en VersallesKentucky, además de verse obligada a dedicarse a dos empleos más; dirige una compañía de viajes y se encarga de los detectores de metales en Lexington junto a su esposo.

«Realmente amo enseñar. Pero no nos pagan por el trabajo que hacemos«, expresa en uno de sus testimonios.

El reportaje, que fue publicado este jueves, revivió el debate en torno a la situación de las escuelas públicasen Estados Unidos, que ha provocado una serie de movilizaciones en las calles bajo la exigencia de aumentar salarios, fondos y beneficios para los docentes.  

TIME

@TIME

TIME’s new cover: This is what it’s like to be a teacher in America https://ti.me/2Of77Cz

 

Fuente de la Noticia:

http://www.t13.cl/noticia/mundo/revista-time-revela-cruel-realidad-profesores-estados-unidos

ove/mahv

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Dialogar antes de actuar

Por Esteban Moctezuma

Los Foros de Tuxtla Gutiérrez, Durango, Puebla y Nuevo León muestran las diferencias regionales de nuestro país. Lo que realmente llena de emoción y orgullo es la forma cómo se están presentando las ponencias: planteamientos importantes, interesantes, de temas variadísimos. Lo que demuestran estos Foros es la riqueza que hay en el sector educativo mexicano; la experiencia que tienen nuestras maestras y maestros.

Por eso creo que el esfuerzo que haremos para revalorar la función magisterial relativamente va a ser fácil de llevar a cabo, porque nuestro magisterio tiene conocimientos, valores y experiencia. Porque es gente con interés y entrega por la educación; sobre todo, conocen por vocación, todos los aspectos de ésta. Así, al escuchar las ponencias de la sociedad interesada en la educación, quienes están interesados en la calidad recomiendan puntos concretos para elevarla; quienes están trabajando en la equidad, en la igualdad social, proponen qué debe incorporarse en la educación para que el país sea armónico y en donde todos podamos vivir en paz.

También hay quienes están interesados en cuestionar si las tareas escolares domésticas son o no pertinentes. Otros hablan de temas tecnológicos; de la importancia de lo que se conoce como el STEM, la educación orientada a la ciencia, a la tecnología, a las matemáticas; otros más hablan de las humanidades, que también son una ciencia, y no deben olvidarse nunca. En n, todo eso se está recogiendo, sistematizando, analizando cuidadosamente.

Ya llevamos más de 5 mil 700 ponencias tanto en la Plataforma como en los Foros, tan sólo en una semana. Con entusiasmo, conocimiento y optimismo los Foros sobre Educación para el Bienestar están desarrollándose de manera positiva; con gran libertad se expresan las corrientes magisteriales y, la sociedad civil organizada, los padres de familia, los alumnos, los expertos y literalmente todos tienen oportunidad de hablar, porque todo aquel que quiere proponer y dejar su ponencia, puede ser seleccionado aleatoriamente para expresar sus ideas en el Foro.

Durante cuatro horas, múltiples personas hacen sus planteamientos, que por lo general son concretos e informados.

Adicionalmente, se aplica un cuestionario a todos los asistentes al Foro y se cuenta con una gran plataforma que nos ayudó a elaborar la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) para recoger los puntos de vista de la sociedad en general, en cualquier parte del país. Vamos a redondear esta Consulta con encuestas y con entrevistas en los hogares, que nos darán a conocer cómo cualquier persona interesada en la educación opina sobre un nuevo acuerdo para llevar a cabo una educación que permita la equidad en todo el país; la calidad, la movilidad social; el conocimiento y la productividad; pero sobre todo, la convivencia armónica.

Este es el inicio de un gran ejercicio democrático que no se agotará cuando terminen los 32 Foros en todos los estados de la República. Será una práctica constante de consulta sobre las políticas públicas en materia de educación. Es un buen inicio que contribuirá a la Cuarta Transformación.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/dialogar-antes-de-actuar/
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La Universidad Nacional y la violencia

México / 16 de septiembre de 2018 / Autor: Luis Hernández Navarro / Fuente: La Jornada

Visto desde arriba, desde las pugnas de las élites y la ingeniería de fabricación de conflictos, la salvaje agresión de los porros contra una manifestación pacífica de alumnos del CCH Azcapotzalco frente al edificio de Rectoría en Ciudad Universitaria (CU) fue una clara provocación para generar un problema de grandes proporciones sociales.

Mirada desde abajo, desde el hartazgo juvenil contra la inseguridad y el acoso y el malestar de los profesores de asignatura con la precariedad laboral, la vigorosa y masiva movilización y el paro generalizado en la UNAM con el que los jóvenes universitarios respondieron a la golpiza, constituye una acción legítima, nacida de las problemáticas no resueltas que atraviesan buena parte de la comunidad de esa institución.

La agresión del 3 de septiembre fue perpetrada a plena luz del día, frente a cámaras de televisión, para ser difundida masivamente. Haciendo ostentación de su violencia, los porros atacaron a estudiantes pacíficos, sin el menor cuidado por esconder su identidad. Buena parte de la prensa presente en Rectoría informó con objetividad que la golpiza era obra de los grupos de choque. Las redes sociales viralizaron la embestida.

En todo momento los porros contaron con la complicidad y el apoyo de los servicios universitarios de vigilancia. Se trasladaron a CU desde el estado de México. Fueron convocados por la Dirección General del Deporte Universitario, a cargo de Alejandro Fernández Varela. Teófilo Licona, El Cobra, funcionario de Auxilio UNAM, aparece en muchos videos junto a los golpeadores.

Desde la lógica de las pugnas en las élites, un conflicto de grandes proporciones en la UNAM podría enorpecer la supuesta transición de terciopelo del futuro gobierno. Más aún si se empalma con el inminente estallido de 10 universidades públicas que se encuentran en bancarrota. Todo ello agravado, por el viraje de una buena parte de la nomenclatura de la UNAM hacia el lopezobradorismo, en detrimento de su tradicional alianza con el priísmo.

Pero, independientemente de las causas que pudieron auspiciar la provocación, la respuesta estudiantil tiene vida propia. Cuando los jóvenes estudiantes de los CCH o de las preparatorias exigen la renuncia de Benjamín Barajas o del rector Enrique Graue, no están siendo manipulados por nadie. Conocen los vínculos de Barajas con el porrismo y la indolencia con que el rector ha respondido a los casos de violencia contra estudiantes universitarios.

La agresión de los porros del pasado 3 de septiembre fue la gota que derramó el vaso. No fue un hecho de violencia aislado. Esos mismos grupos de choque agreden cotidianamente a los alumnos en sus escuelas, los roban, extorsionan y molestan.

Pero, además, los jóvenes universitarios (especialmente las mujeres) padecen dentro del territorio puma un clima de inseguridad que, aunque no es exclusivo de la UNAM, resulta inadmisible. La lista de las barbaridades que sufren es inacabable.

El pasado 20 de agosto, la estudiante de CCH Oriente Miranda Mendoza fue secuestrada al salir de la escuela. Los criminales la asesinaron y calcinaron. El 3 de mayo de 2017, Lesvy Osorio fue estrangulada por su novio con el cable de un teléfono dentro de CU. Las autoridades difundieron la versión de que se había suicidado. El 23 de enero, Marco Antonio Sánchez, de 17 años, de la Preparatoria 8, fue arrestado por policías y luego desapareció. Cinco días después fue hallado a 30 kilómetros de distancia, con otra ropa, golpeado y con alteraciones de conducta.

En los años recientes, se han multiplicado las denuncias de acoso sexual y comportamiento indebido contra maestros universitarios. Las alumnas están hartas de la impunidad de los docentes acosadores. Por ello, el punto 4 de la minuta de la masiva asamblea interuniversitaria del pasado 7 de septiembre, se titula Violencia de género y contra la mujer. Entre las demandas que sostiene se encuentra la resolución de los casos de violencia de género, agresiones, feminicidios y desapariciones de los miembros de la comunidad universitaria.

Los funcionarios universitarios han respondido a estas violencias con dejadez e indolencia, como si no pudieran hacer nada para remediarlas. En cambio, los jóvenes las consideran inadmisibles y exigen acciones eficaces para remediarlas (punto 5 del pliego petitorio). Para ellos, las autoridades son omisas e insensibles con la problemática. Más aún ante fenómenos como el porrismo, en el que están directamente involucrados algunos funcionarios de dentro y fuera de la UNAM.

Sin embargo, para la movilización estudiantil en curso, la problemática de su institución va más allá de las agresiones porriles o de la violencia endémica que padecen. Y, aunque algunos actores desean contener la protesta a los estrechos márgenes de la la lucha contra el porrismo, en el ideario de los jóvenes son igual de importantes la democratización de la UNAM y la defensa de la educación pública. A ver cómo los frenan.

Fuente del Artículo:

https://www.jornada.com.mx/2018/09/11/opinion/022a2pol

Fuente de la Imagen:

http://www.elhorizonte.mx/nacional/universitarios-protestan-por-violencia-en-la-unam/2108757

ove/mahv

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Libro: Pedagogía Tolteca. Filosofía de la Educación en el México Antiguo (PDF)

México / 16 de septiembre de 2018 / Autor: Guillermo Marín / Fuente: gmomarin.blogspot.com

Presentación del libro PEDAGOGÍA TOLTECA

El pasado 26 de octubre de 2012 en la Casa de las Artesanías de Oaxaca, el Profesor Nazario Cuevas presentó el libro “PEDAGOGÍA TOLTECA, filosofía de la educación en el México antiguo”.

Este libro ha sido escrito a partir de recuperar de los textos escritos en el Siglo XVI por conquistadores, misioneros, así como por indígenas y autores contemporáneos que han estudiado el tema, como Miguel León Portilla, Alfredo López Austin, Fernando Díaz Infante y Max Shein, entro otros.

La presentación fue abordada desde la perspectiva del trabajo docente que por más de 20 años viene realizando el profesor Nazario Cuevas en el nivel de primarias de Oaxaca y que actualmente trabaja en una comunidad zapoteca.

La reflexión entre la educación ancestral y la actual fue el punto central de la presentación. Una educación para la vida y una educación para el trabajo, una humanista y la otra utilitarista, una que se sustenta en la práctica de saberes y la otra en la memorización de conceptos.

Link para la descarga:

https://drive.google.com/file/d/1SElXLIy2eKtISrxeV6PrJHEVuLu3k5rq/view

o bien hacer doble clik en el siguiente enlace:

PEDAGOGIA TOLTECA

Fuente de la Reseña:

https://gmomarin.blogspot.com/2012/11/presentacion-del-libro-pedadgogia.html

ove/mahv

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‘I Work 3 Jobs And Donate Blood Plasma to Pay the Bills.’ This Is What It’s Like to Be a Teacher in America

United States / September 16, 2018 / Author: Katie Reilly / Source: Time

Hope Brown can make $60 donating plasma from her blood cells twice in one week, and a little more if she sells some of her clothes at a consignment store. It’s usually just enough to cover an electric bill or a car payment. This financial juggling is now a part of her everyday life—something she never expected almost two decades ago when she earned a master’s degree in secondary education and became a high school history teacher. Brown often works from 5 a.m. to 4 p.m. at her school in Versailles, Ky., then goes to a second job manning the metal detectors and wrangling rowdy guests at Lexington’s Rupp Arena to supplement her $55,000 annual salary. With her husband, she also runs a historical tour company for extra money.

“I truly love teaching,” says the 52-year-old. “But we are not paid for the work that we do.”

That has become the rallying cry of many of America’s public-school teachers, who have staged walkouts and marches on six state capitols this year. From Arizona to Oklahoma, in states blue, red and purple, teachers have risen up to demand increases in salaries, benefits and funding for public education. Their outrage has struck a chord, reviving a national debate over the role and value of teachers and the future of public education.

Hope Brown works at Rupp Arena in Lexington, KY on Aug. 31.
Hope Brown works at Rupp Arena in Lexington, KY on Aug. 31.
Maddie McGarvey for TIME/Economic Hardship Reporting Project

For many teachers, this year’s uprising is decades in the making. The country’s roughly 3.2 million full-time public-school teachers (kindergarten through high school) are experiencing some of the worst wage stagnation of any profession, earning less on average, in inflation-­adjusted dollars, than they did in 1990, according to Department of Education (DOE) data.

Meanwhile, the pay gap between teachers and other comparably educated professionals is now the largest on record. In 1994, public-school teachers in the U.S. earned 1.8% less per week than comparable workers, according to the Economic Policy Institute (EPI), a left-leaning think tank. By last year, they made 18.7% less. The situation is particularly grim in states such as Oklahoma, where teachers’ inflation-adjusted salaries actually decreased by about $8,000 in the last decade, to an average of $45,245 in 2016, according to DOE data. In Arizona, teachers’ average inflation-adjusted annual wages are down $5,000.

The decline in education funding is not limited to salaries. Twenty-nine states were still spending less per student in 2015, adjusted for inflation, than they did before the Great Recession, according to the Center on Budget and Policy Priorities, leaving many public schools dilapidated, overcrowded and reliant on outdated textbooks and threadbare supplies.

To many teachers, these trends are a result of a decades-long and bipartisan war on public education, born of frustration with teachers’ unions, a desire to standardize curricula and a professed commitment to fiscal austerity. This has led to a widespread expansion of charter schools, which are publicly funded but privately operated, and actions such as a move in the Wisconsin legislature in 2011 to strip teachers’ pensions and roll back collective bargaining rights. This year, Colorado lawmakers voted to raise teachers’ retirement age and cut benefits.

Stacks of books are organized in Binh Thai's classroom at the University Neighborhood Middle School in New York City.
Stacks of books are organized in Binh Thai’s classroom at the University Neighborhood Middle School in New York City.
George Etheredge for TIME

As states tightened the reins on teacher benefits, many also enacted new benchmarks for student achievement, with corresponding standardized tests, curricula changes and evaluations of teacher performance. The loss of control over their classrooms combined with the direct hit to their pocketbooks was too much for many teachers to bear.

‘I love teaching. But we are not paid for the work that we do.’
– Hope Brown, Kentucky

The wave began in West Virginia, where in February and March some 20,000 teachers walked out across the state. Educators there—who made an average of $45,701 in 2016, according to the DOE­—refused to enter their classrooms until the state met their demands to fully fund insurance benefits and increase salaries. Instead, they marched on the capitol, passed out bag lunches for low-income students who normally rely on free school meals and watched as public support flooded their way. After nine school days, lawmakers caved and approved a 5% wage increase. Weeks later, the specter of a similar strike led Oklahoma lawmakers to pass the state’s first major tax increase in nearly 30 years to fund raises for teachers who still walked out for more funding. Teachers in Kentucky and Arizona—both GOP-leaning states—followed their lead.

But teachers faced opposition at times from state and federal leaders. In April, Secretary of Education Betsy DeVos criticized striking teachers, suggesting they were failing to serve their students and urging them to “keep adult disagreements” out of the classroom.

Humanities teacher Binh Thai in his classroom at University Neighborhood Middle School in New York City on Aug. 16.
Humanities teacher Binh Thai in his classroom at University Neighborhood Middle School in New York City on Aug. 16.
George Etheredge for TIME

And when school was out for the summer, the teachers’ momentum was blunted. In June, the Supreme Court ruled that public­-sector unions can’t mandate fees from nonmembers—a decision that experts estimate could cost influential teachers’ unions money and clout. And in August, the Arizona supreme court blocked a ballot initiative that would have added $690 million annually to state education funding.

Teachers are out to regain the upper hand. Some have already gone on strike in Washington State, and others are threatening to do so in Los Angeles and Virginia. And they promise to turn out in force for November’s midterm elections, where hundreds of teachers are running for office on platforms that promise more support for public schools. They have also sought to remind the public that they are on the front lines of America’s frayed social safety net, dealing with children affected by the opioid crisis, living in poverty and fearful of the next school shooting.

Recent polling suggests teachers have the public on their side. Nearly 60% of people in a Ipsos/USA Today survey released Sept. 12 think teachers are underpaid, while a majority of both Republicans and Democrats believe they have the right to strike.

“We have to organize even harder and even broader,” says Los Angeles teacher Rosa Jimenez. “People are fired up.”

Social studies teacher Rosa Jimenez atthe UCLA Community School in Los Angeles on Aug. 21.
Social studies teacher Rosa Jimenez atthe UCLA Community School in Los Angeles on Aug. 21.
Alex Welsh for TIME

When Elaine Hutchison’s mother started teaching in Oklahoma in 1970, she made about $7,000 a year. In 2018 dollars, that’s roughly $45,000—nearly the same salary Hutchison, Oklahoma’s 2013 Teacher of the Year, now makes after a quarter-century on the job. Hutchison, 48, is a fourth-generation educator whose daughter also plans to become a teacher. She says she never got into teaching for the money, but, “I do want to be paid what I’m worth.”

Since the first U.S. public-school system was established in Massachusetts in 1647, many localities have struggled to pay teachers and searched for people willing to do the job for less. In the mid-1800s, California superintendent of public instruction John Swett lamented that the work of teachers was not “as well-paid as the brain labor of the lawyer, the physician, the clergyman, the editor.”

“They ought not to be expected to break mental bread to the children of others and feed their own with stones,” Swett wrote in 1865, foreshadowing arguments still made by teachers today.

‘We have to organize even harder and even broader.’
– Rosa Jimenez, California

Teaching has long been dominated by women, and experts say the roots of its relatively low pay lie in sexism. “The ‘hidden subsidy of public education’ is the fact that teachers for many years were necessarily working at suppressed wage levels because they really had no options other than teaching,” says Susan Moore Johnson, a professor of education at Harvard and an expert in teacher policy.

In 1960, teaching was more lucrative than other comparable careers for women, according to the EPI, but that was because of limited opportunity, not high pay. As women were admitted to other professions in wider numbers, choosing teaching carried a cost. For example registered nurses—another career historically dominated by women—make far more than teachers today, earning an average annual wage of $73,550 in 2017, according to the Bureau of Labor Statistics. Nursing shortages in some parts of the U.S. have led to signing bonuses, free housing, tuition reimbursement and other perks, while teacher shortages have contributed to some states increasing class sizes, shortening school weeks and enacting emergency certification for people who aren’t trained as educators.

Scenes from the Carroll Leadership in Technology Magnet Middle School in Raleigh, NC.
Scenes from the Carroll Leadership in Technology Magnet Middle School in Raleigh, NC.
Jared Soares for TIME/Economic Hardship Reporting Project

Nationwide, the estimated average public-school teacher’s salary is now $58,950, according to the National Center for Education Statistics—a respectable income in many locales, but actual wages vary widely by state, and often do not track with costs of living. When compared to professions with similar education levels, teacher pay tends to pale. In 2016, for instance, the average teacher’s starting salary was $38,617—20% lower than that of other professions requiring a college degree.

The public response to the teachers’ protests shows signs of a shift in the perception of the profession. Even in conservative states, many voters backed tax increases to support public education, and called on lawmakers to stop cutting school budgets. State funding for public schools fell off a cliff 10 years ago, when recession-­wracked states slashed education budgets and cut taxes. The uprising in West Virginia seemed to mark a turning point in public support for refilling the coffers.

Read more about what it’s like to survive on a teacher’s salary

But like most stories, the fight over teacher pay has many shades of gray. Generous retirement and health-benefits packages negotiated by teachers’ unions in flusher times are a drain on many states. Those who believe most teachers are fairly paid point to those benefits, along with their summer break, to make their case.

Teachers, however, say those apparent perks often disappear upon inspection. Many regularly work over the summer, planning curricula, taking continuing education and professional development courses, and running summer programs at their schools, making it a year-round job. Indeed, teachers—about 40% of whom are not covered by Social Security because of states’ reliance on pension plans—must stay in the same state to collect their pensions. Studies have shown that the majority of new teachers don’t stay in the same district long enough to qualify for pensions. Even for those who do stand to gain, it can be hard to find reassurance in distant retirement benefits when salaries haven’t kept pace with the cost of living.

NaShonda Cooke at the Carroll Leadership in Technology Magnet Middle School, where she teaches in Raleigh, North Carolina.
NaShonda Cooke at the Carroll Leadership in Technology Magnet Middle School, where she teaches in Raleigh, North Carolina.
Jared Soares for TIME/Economic Hardship Reporting Project

“Utility companies do not care that you had a great day with one of your students. They don’t care that you’re coaching the soccer team. They want you to pay for the services that they provide you,” says NaShonda Cooke, a teacher and single mother of two in Raleigh, N.C. “I can’t tell you how many letters I got this summer that said final notice.” Cooke, who makes about $69,000, often skips doctor’s appointments to save the co-pay and worries about paying for her eldest daughter’s college education. “It’s not about wanting a pay raise or extra income,” she says. “It’s just about wanting a livable wage.”

Stagnant wages are one reason teachers believe school districts across the country are facing hiring crises. This year in Oklahoma, a record number of teachers were given emergency teaching certifications, despite no traditional training. In Arizona, school districts began recruiting overseas to fill their shortfall. Last year, U.S. public schools hired 2,800 foreign teachers on special visas, up from 1,500 in 2012, according to federal data.

‘I can’t tell you how many letters I got … that said “final notice.”’
-NaShonda Cooke, North Carolina

The pipeline, meanwhile, is drying up. Between 2008 and 2016, the number of new educators completing preparatory programs fell by 23%, according to the American Association of Colleges for Teacher Education. And once ­teachers make it to the classroom, attrition is high: at least 17% leave the profession within the first five years, a 2015 study found.

Hutchison says her daughter has plans to continue the family teaching tradition, but it’s becoming a harder path for a middle-­class kid. Hutchison’s sibling—an attorney, engineer and physical therapist—all earned graduate degrees, but now she makes half of what they do. “My younger brother who’s an engineer—his bonus is more than my salary,” she says.

NaShonda Cooke, center, at home in the morning with her daughters in Raleigh, NC.
NaShonda Cooke, center, at home in the morning with her daughters in Raleigh, NC.
Jared Soares for TIME/Economic Hardship Reporting Project

As the new school year gets under way, many are picking up where the spring protests left off. In L.A., teachers voted in August to authorize a strike if negotiations continue to stall over issues including teacher pay and class sizes. In Washington, teachers in several districts are already on strike, calling for pay raises to come out of newly allocated education funding. In Virginia, teachers are floating the possibility of a statewide walkout.

Brown, the Kentucky teacher, says the fight needs to happen now or never. If budget cuts and school privatization efforts continue, she warns, teaching will cease to be a viable career for educated, engaged and ambitious people. She talks about what she does not as a job but as a calling. “I’m not necessarily a religious person, but I do believe I was put here to be a teacher,” she says. “I just want to be able to financially do that.”

But to Brown, it’s not only about what she and her fellow teachers are worth, because they’re not in the classroom alone. If the public is on their side, they say, it’s ultimately because of the kids.

—With reporting by Haley Sweetland Edwards/New York

Source:

http://time.com/longform/teaching-in-america/?xid=time_socialflow_twitter&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=time

ove/mahv

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