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México: Capacitación para el trabajo, de alternativa a obligación

México / www.elsoldemexico.com.mx / 23 de Agosto de 2017

Como parte de las acciones que realiza el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (Cecati) 21, la titular de este centro Ana Patricia Peralta Abechuco, se entrevistó con el embajador de Haití en México, Guy Lamonthe, con el que se comprometió a trabajar en la capacitación para el trabajo de este grupo de migrantes.

En el encuentro la directora sostuvo un acuerdo para que los más de dos mil haitianos que se encuentran en Mexicali puedan acceder al derecho humano de la educación, en lo concerniente a las diferentes modalidades de capacitación para el trabajo con las que esta institución cuenta.

Asimismo, precisó que mediante la Secretaría de Educación Pública (SEP) se ofrecen una serie de apoyos en materia educativa para la población migrante tanto nacional como extranjera, ya que dado que la comunidad haitiana ha denotado interés en su formación educacional al contar muchos de ellos con experiencia en algún oficio e incluso alguna formación a nivel profesional, se les ayudará a certificar sus competencias mediante la modalidad de Reconocimiento Oficial a la Competencia Ocupacional (ROCO).

El ROCO consiste en la aplicación de un examen en el que puedan demostrar y a la vez se les reconozcan sus conocimientos, habilidades y destrezas en las especialidades que el Cecati 21 imparte.

Peralta Abechuco precisó también que si algún migrante haitiano desea iniciar un curso en este plantel, también se le otorgan apoyos, como la exención del pago para su capacitación, ya que la finalidad de la institución es coadyuvar con la sociedad y con nuestros hermanos migrantes y sean éstos útiles para la sociedad.

Por último, la directora del Cecati 21 detalló que esta institución al ver que el Sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF) municipal está interesado en apoyar a esta comunidad migrantes, han coordinado esfuerzos con ellos a efecto de capacitar a los migrantes extranjeros y puedan adquirir un trabajo digno que pueda generarles derechos como la vivienda, salud, educación, desarrollo social, entre otros y de esta manera no sea una pesada carga para el aparato gubernamental.

Fuente:https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad-mex/729317-capacitacion-para-el-trabajo-de-alternativa-a-obligacion

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México:Aprender de la historia en Zacatecas, la educación para el trabajo en el siglo XIX*

México/ www.ljz.mx / 23 de Agosto de 2017

Hoy en día es imprescindible recuperar efectos inducidos y positivos de las experiencias decimonónicas o de otras épocas en el ámbito educativo, no para repetir dichos procesos, pues los contextos son diferentes y responden a una historicidad específica. Pero es posible aprender y recuperar acciones formativas exitosas ocurridas a lo largo de la historia local. Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en este libro sobre la educación para el trabajo, cuyo contenido da cuenta de cómo gobierno del estado y sociedad civil articulan acciones para resarcir la pobreza socioeconómica y ética que padecían en el siglo XIX los sectores populares zacatecanos (artesanos, operarios mineros, manufactureros, labradores).

Se enfatizan los esfuerzos del Estado liberal, de las asociaciones de caridad-beneficencia y de las estrategias de sobrevivencia implementadas “desde abajo”. La educación para el trabajo, la beneficencia y el asociacionismo laboral, significaron auténticas alternativas de fomento social para cambiar el statu quo en coyunturas particulares. En este tenor planteamos lo siguiente: ¿cómo se construyeron y articularon educación-trabajo, beneficencia-asociación en Zacatecas, en torno a un proceso decimonónico de secularización, ciudadanización y pensamiento liberal que buscaba, mediante la formación para el trabajo, fortalecer el Estado-Nación y moralizar a los sectores sociales?

Encontramos que, desde finales del siglo XVIII, el imperio español, con base en las ideas ilustradas, aplicó una política en favor de la enseñanza industrial, mediante cartillas y escuelas de artes y oficios, así como de otros instrumentos de socialización, orientados a los sectores populares para formarlos técnica, moral y cívicamente. En el periodo independiente, la élite política y letrada, en su afán por fortalecer sus intereses, impulsó una educación popular que cobró nuevos bríos. A partir de la oferta de ciudadanía con Cádiz, los trabajadores buscaron construir sus derechos que la ley les confería, aunque ello no impidió la ideologización liberal que forjaba una cultura política reforzadora de roles, estatus y posiciones sociales diferenciadas. No obstante, con el tiempo hombres y mujeres de la élite y de los sectores populares “dialogaron” y “negociaron”: compartieran intereses mediante la educación, caridad, beneficencia y nuevas sociabilidades laborales.

El libro está estructurado en seis capítulos. En el primero, de María del Refugio Magallanes Delgado aborda los proyectos peninsulares de finales del siglo XVIII, que estaban encaminados a la enseñanza industrial a través de cartillas rústicas. Analiza el pensamiento ilustrado y las sociedades económicas cuya pretensión fue expandir, sobre todo, la producción textil novohispana. En el segundo, René Amaro Peñaflores analiza el proyecto de educación popular orientada al trabajo productivo en Zacatecas entre 1831- 1898 y cuyos propósitos fue formar técnicamente a los artesanos y moralizarlos, como “nuevos hombres”, industriosos y virtuosos.

En el tercero, Israel Díaz García se pregunta sobre las acciones específicas que se aplicaron en beneficio de la instrucción para el trabajo, concretamente para la formación de un tipo de capital humano entre 1867-1910, en concordancia con las nuevas industrias modernas y capitalistas que se desarrollaron en el país. En el cuarto, Judith Alejandra Rivas Hernández aborda el rol femenino de la élite y de las esposas de los artesanos locales organizados en mutualistas, analizando las acciones de caridad, filantropía y beneficencia. Primero, observa el trabajo mutual y filantrópico voluntario y cómo se fortaleció la moral y el bien común y, segundo, explica el papel del corporativismo laboral y la ayuda mutua, en torno a las acciones de utilidad y satisfacción de necesidades que cumplía la producción de bienes manufactureros.

En el quinto, María de Jesús Casillas Paredes reflexiona en torno al proceso que da lugar a la instrucción lancasteriana y su transformación en educación objetiva moderna en la segunda mitad del siglo XIX en Zacatecas. Se parte de las preguntas: ¿qué actores llevaron a cabo el movimiento social que articuló la instrucción-educación, disciplina laboral, filantropía y nueva racionalidad metodológica? Las respuestas se sustentan en el pensamiento de Anne Querrien y en las acciones de Beatriz González Ortega. Por último, Hugo Ibarra Ortiz da cuenta de la importancia formativa, productiva y mercantil que se realizaba en la Escuela de Artes y Oficios-Hospicio de Niños de Guadalupe, el cual operó exitosamente desde el último tercio del siglo XIX y se convirtió en el antecedente directo de la industria moderna local. Resalta el taller de hilados y tejidos que producía el popular rebozo usado por todos los sectores sociales.

La reflexión final que extraemos del libro es que las sociabilidades laborales formales y la nueva racionalidad intelectual liberal-positivista se institucionalizaron durante el régimen porfirista local, dándole sentido a los procesos formativos y a los espacios sociales de beneficencia (Casa de la Bufa, Hospicio de Niños de Guadalupe, Hospicio Echeverría, Fresnillo, Ángel del Hogar). No obstante, la educación tiene límites, las acciones de las cartillas industriales, la importancia formativa-productiva de las escuelas de arte y oficios, las prácticas mutuales-filantrópicas efectuadas desde abajo por la incipiente sociedad civil, requerían apuntalarse con otras medidas institucionales para potenciar su impacto: fomento al empleo industrial, articulación entre capital humano y libre mercado laboral, e imbricación de necesidades empresariales y públicas. Y eso quedó pendiente.

Fuente:http://ljz.mx/2017/08/21/aprender-de-la-historia-en-zacatecas-la-educacion-para-el-trabajo-en-el-siglo-xix/

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Lucha ideológica, imprescindible

Por: Marcelo Colussi

Si a alguien que no conoce los intrincados vericuetos de lo humano (pongamos, como ejemplo, un ser extraterrestre), se le intentaran explicar muchas de las conductas que tenemos quienes hollamos este planeta, nos veríamos en serias dificultades.

Entre otras, solo para graficarlo: ¿cómo es posible que una pequeña minoría en el poder pueda manejar a una tan amplia masa de congéneres? Porque la historia nos muestra que ésta es una estructura dominante desde hace unos cuantos milenios, al menos desde que aparece la idea de propiedad privada. Un muy reducido grupo, a veces una sola persona, dirige el destino de mayorías infinitamente más numerosas: el monarca (emperador, faraón, rey, zar, sultán, Inca, sacerdote supremo o como quiera llamársele), el mandarín, el señor feudal, el patrón de finca, el estanciero, el empresario capitalista, el banquero -¿podría agregarse el burócrata de la Nomenklatura?- toman las decisiones y se aprovechan del trabajo de grandes mayorías… ¡y nadie de esas mayorías levanta la cabeza!

Aunque -¡esa es la buena noticia!- de tanto en tanto se producen cataclismos sociales y la sociedad cambia: se cortan las cabezas de los amos y se instaura un nuevo modelo social. Esa es la historia de las sociedades: la perenne lucha de clases. Cuando Marx y Engels lo formularon hace 150 años, derrumbaron todas las especulaciones metafísicas al respecto del funcionamiento de una sociedad. Hoy día, esa verdad sigue siendo incontrastable. Pero hay un elemento nuevo, no tan evidente un siglo y medio atrás: la lucha ideológico-cultural alcanzó ribetes insospechados, apelando a las técnicas más refinadas y eficientes.

El sistema socio-económico -para el caso: el capitalismo- se mantiene a sangre y fuego. Las luchas de clases siguen tan presentes ahora como antaño (¿de dónde surgió la tamaña estupidez que la historia y esas luchas habían terminado?). Continúan absolutamente al rojo vivo, y ahí está la represión continuada de la que el campo popular sigue siendo objeto. La preconizada “resolución pacífica de conflictos” no puede pasar de ser una fórmula “políticamente correcta”. La roca viva de la propiedad privada de los medios de producción se mantiene inamovible.

Lo curioso a destacar en este breve escrito es cómo la derecha, las fuerzas conservadoras, aquellas que detentan la propiedad privada de esos medios, y por tanto el poder a nivel social, han profundizado -y de momento ganado- la lucha ideológico-cultural. Que la ideología mantiene al sistema y es la otra pata -junto a la represión violenta, junto a las armas- en que se apoya el edificio social, no es nuevo. Que “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante” ya es sabido. Expresado de otro modo: que el esclavo piensa con la cabeza del amo. Lo llamativo es el grado de profundidad y eficiencia que ese manejo ideológico ha alcanzado.

Algunos años atrás, no muchos, parecía -o, al menos, muchos queríamos creerlo así- que el triunfo de la revolución socialista era inexorable. El mundo vivía un clima de ebullición social, política y cultural que permitía pensar en grandes transformaciones.

Entre las décadas del 60 y del 70 del siglo pasado, más allá de diferencias en sus proyectos a largo plazo, en sus aspiraciones e incluso en sus metodologías de acción, un amplio arco de protestas ante lo conocido y de ideas innovadoras y contestatarias barría en buena medida la sociedad global: radicalización de las luchas sindicales, profundización de las luchas anticoloniales y del movimiento tercermundista, estudiantes radicalizados por distintos lugares con el Mayo Francés de 1968 como bandera, aparición y profundización de propuestas revolucionarias de vía armada, movimiento hippie anticonsumismo y antibélico, incluso dentro de la iglesia católica una Teología de la Liberación consustanciada con las causas de los oprimidos. Es decir, reivindicaciones de distinta índole y calibre (por los derechos de las mujeres, por la liberación sexual, por las minorías históricamente postergadas, por la defensa del medioambiente, etc.) que permitían entrever un panorama de profundas transformaciones a la vista.

Para los años 80 del siglo pasado, al menos un 25% de la población mundial vivía en sistemas que, salvando las diferencias históricas y culturales existentes entre sí, podían ser catalogados como socialistas. La esperanza en un nuevo mundo, en un despertar de mayor justicia, no era quimérico: se estaba comenzando a realizar.

Hoy, cuatro décadas después, el mundo presenta un panorama radicalmente distinto: la utopía de una sociedad más justa es denigrada por los poderes dominantes y presentada como rémora de un pasado que ya no podrá volver jamás. “El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen”, es la expresión triunfante de ese capitalismo que, en estos momentos, pareciera sentirse intocable. Lo que se pensaba como un triunfo inminente algunos años atrás, parece que deberá seguir esperando por ahora. En medio de ese retroceso fabuloso de las luchas populares, propuestas de redistribución -con mucho de asistencialismo, capitalistas en definitiva, como lo que se vive hace unos años en Venezuela- pueden ser vistas como una avanzada. Eso, pareciera, es lo máximo a que se puede aspirar en este momento como opción socialista.

El sistema capitalista no está moribundo. Para decirlo con una frase más que pertinente en este contexto: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, anónimo equivocadamente atribuido a José Zorrilla.

Las represiones brutales que siguieron a aquellos años de crecimiento de las propuestas contestatarias, los miles y miles de muertos, desaparecidos y torturados que se sucedieron en cataratas durante las últimas décadas del siglo XX en los países del Sur con la declaración de la emblemática Margaret Tatcher “no hay alternativas” como telón de fondo cuando se imponían los planes de capitalismo salvaje eufemísticamente conocido como neoliberalismo, el miedo que todo ello dejó impregnado, son los elementos que configuran nuestro actual estado de cosas, que sin ninguna duda es de desmovilización, de parálisis, de desorganización en términos de lucha de clases. Lo cual no quiere decir que la historia está terminada. La historia continúa, y la reacción ante el estado de injusticia de base (que por cierto no ha cambiado) sigue presente.

Ahí están nuevas protestas y movilizaciones sociales recorriendo el mundo, quizá no con idénticos referentes a los que se levantaban décadas atrás, pero siempre en pie de lucha reaccionando a las mismas injusticias históricas, con la aparición incluso de nuevos frentes y nuevos sujetos: las reivindicaciones étnicas, de género, de identidad sexual, las luchas por territorios ancestrales de los pueblos originarios, el movimiento ecologista, los empobrecidos del sistema de toda laya (el “pobretariado”, como lo llamara Frei Betto). Hoy día, según estimaciones fidedignas, aproximadamente el 60% de la población económicamente activa del mundo labora en condiciones de informalidad, en la calle, por su cuenta (que no es lo mismo que “microempresario”, para utilizar ese engañoso eufemismo actualmente a la moda), sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, sin aporte jubilatorio, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral. Muy probablemente, la mayoría de quienes lean este texto trabajan en esas condiciones. La idea de sindicato luchador por los derechos de los trabajadores salió de escena. Hoy día, sindicato es casi sinónimo de mafia, de corrupción, de desprotección de los trabajadores.

Pero las luchas siguen, sin dudas. Justamente ahí está el punto que queremos remarcar: el golpe sufrido en el campo popular ha sido grandísimo, y no solo por las montañas de cadáveres y ríos de sangre con que se le frenó, sino con la monumental lucha ideológica que se ha impuesto estos años, que sirve como freno con más fuerza aún que las masacres, las torturas, las desapariciones forzadas.

En esto de la lucha ideológica, hay que reconocerlo -reconocerlo para, laboriosamente, estudiar el fenómeno y buscar las alternativas del caso- la derecha ha tomado la delantera. La hegemonía ideológico-cultural, en este momento, está de su lado, completamente.

En términos globales se ha entronizado un discurso derrotista, casi de resignación, adaptacionista: “¡sálvese quien pueda!”. Una forma de entender el mundo donde pareciera que la idea de cambio se ha ido esfumando. Claro que eso no se dio por arte de magia: hay un poderosísimo y muy bien articulado trabajo detrás, donde se complementa la represión sangrienta, la precarización laboral (tener trabajo es casi un lujo, y hay que cuidarlo como tesoro) y los aparatos ideológico-culturales funcionando a pleno.

Los dueños del capital saben lo que hacen, y sus tanques de pensamiento, todo su monumental aparato ideológico-propagandístico -realizado con las más refinadas técnicas de control social- tienen claro el cometido: mantener el sistema a cualquier costo.

Sin dudas, lo saben hacer muy bien. Los resultados están a la vista: una pequeñísima, casi insignificante minoría tiene el control del mundo. Las grandes mayorías estamos desorientadas, adormecidas. ¿Por qué no reaccionamos? Porque el trabajo de amansamiento está muy bien realizado.

¿Cómo podría explicarse que una posición de derecha, reaccionaria, conservadora, mezquina e indolente ante el sufrimiento de la humanidad, se imponga sobre propuestas progresistas? ¿Cómo es posible, contrariando todo principio de solidaridad y de racionalidad social, que ganen en las urnas propuestas antipopulares como Berlusconi en Italia, o Donald Trump en Estados Unidos? ¿Por qué crecen los grupos neonazis? ¿Por qué los argentinos votan por Macri, o los guatemaltecos por Jimmy Morales? “Nueve de cada diez estrellas son de derecha”, se mofaba Pedro Almodóvar; pero la burla encierra verdad. ¿Por qué las propuestas de derecha conservadora se imponen? ¿Qué ha pasado que buena parte de la humanidad puede pensar que Nicolás Maduro es un dictador y que los venezolanos huyen hambrientos de su país? ¿Cómo ha sido posible que enormes cantidades de ciudadanos latinoamericanos, en vez de buscar su liberación político-social, terminen en iglesias neo-evangélicas fundamentalistas? ¿Por qué interesa más el último gol de Messi que la situación de precariedad económica? Si, como dijera Salvador Allende, la vocación revolucionaria de los jóvenes es una cuestión “casi biológica”, ¿por qué hoy las juventudes piensan más en la droga que en el cambio social? ¿Qué mecanismo obró para que el discurso revolucionario de décadas atrás de muchos honestos luchadores sociales -con armas en la mano en muchas ocasiones- se tornara un aguado cliché “posibilista”, haciendo el coro de la avanzada neoliberal, siendo cooptados por el sistema con algún cargo menor incluso?

Todo esto se responde con una sola fórmula: ¡lucha ideológica! Más allá de la provocadora bravuconada de Francis Fukuyama que acompañó el derrumbe del campo socialista con su triunfal “fin de las ideologías”, la ideología es el corazón de la lucha de clases actualmente. La llamada guerra de cuarta generación -la estrategia del control de mentes y corazones a escala planetaria, hecha desde unos pocos centros de poder global- está en su cenit. Hoy día la lucha ideológica es de primerísima importancia.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230443&titular=lucha-ideol%F3gica-imprescindible-

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México: Sugieren más planes de retiro a empresas

México / www.elpulsolaboral.com.mx / 23 de Agosto de 2017

Para poder alcanzar una tasa de remplazo en las pensiones de al menos 60% del último sueldo, como propone la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), es necesario implementar en todas las empresas planes privados de retiro, aseguró José Méndez Fabre, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB).

En entrevista detalló que esto forma parte de una iniciativa impulsada por la AMIB, los bancos, compañías de seguros, afores, casas de bolsa y fondos de inversión, por el objetivo de impulsar el ahorro voluntario para el retiro.

«La propuesta va avanzando bien en las conversaciones con Hacienda y tiene cuatro pilares fundamentales: que todas las empresas tengan un plan privado de pensiones, que nos pongan a todo el sector financiero a competir, que el ahorro sea portable; es decir, que el dinero entre afores y otros intermediarios pueda tener portabilidad, y que todos estemos homologados desde el punto de vista regulatorio y fiscal», explicó.

Más competencia en el sector

De esta manera, dijo, todo el sector financiero estaría compitiendo por el ahorro voluntario para el retiro a través de los planes privados de pensiones, de forma adicional al ahorro obligatorio que ya los trabajadores realizan en las afores.

De ser aprobada la iniciativa, se podría alcanzar una tasa de remplazo más cercana a los niveles recomendados por la OCDE, pero de forma paralela, se debe gestionar un aumento alas contribuciones obligatorias que se hacen al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), ya que claramente éstas son insuficientes para alcanzar una pensión digna.

Agregó que desde el origen del sistema de pensiones de cuentas individualizadas que dio origen a las afores y al SAR se habló de que el ahorro voluntario iba a ser muy importante, ya que el ahorro forzoso con un 6.5% de aportaciones era muy bajo.

«Sabemos que en Chile andaban en 10% de contribuciones obligatorias y ahorita están ya en 15%. Nosotros cuando iniciamos el diseño de ésta propuesta nos enfocamos al ahorro voluntario, pero esto no va a ser suficiente, tendremos que hacer modificaciones para poder llegar a una tasa de aportaciones forzosas de probablemente 12 o 13%, más el voluntario para que la tasa de remplazo suba a niveles objetivo de largo plazo de alrededor de 60 por ciento».

Mínimo ahorro voluntario

Recalcó que hoy en día el ahorro voluntario en las afores representa sólo 1.0% del total de los recursos que administran; de ahí la necesidad de impulsar nuevos canales para que la gente realice aportaciones voluntarias para su retiro.

Asimismo, detalló que actualmente sí hay gente ahorrando de forma voluntaria en fondos de inversión, casa de bolsa, bancos o alguna compañía de seguros, sin embargo estos recursos no están dirigidos a la pensión y en su mayoría se trata de depósitos de corto y mediano plazo.

En este sentido, agregó que al tener más alternativas de ahorro a largo plazo, además de favorecer el acceso a una pensión, se generará mayor ahorro interno en el país, dándole mayor solidez y reduciendo vulnerabilidades que podrían derivar en crisis.

Fuente:http://www.elpulsolaboral.com.mx/mercado-laboral/11335/sugieren-mas-planes-de-retiro-a-empresas

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Invasiones y terrorismo, 5.000 soldados para las guerras ajenas

Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Las elites de la clase política global, estudian, diseñan, formulan y trazan la política a seguir en cada nueva intervención político-económica-militar. La elite, situada en el Pentágono, la Casa Blanca, la Torre Trump, el G-7, configura ideológicamente el plan a seguir. La base de esta planeación estratégica, con análisis de escenarios, alianzas, costos y beneficios, distribución de poder y proyecciones, se resume en definir al enemigo de la seguridad y la paz global al que hay que combatir. El paso dos del proceso de planeación se orienta a comprometer a otros, al lobby diplomático, las visitas in situ (como la reciente de vicepresidente Mike Pence el 13 de agosto para hablar entre otros de Venezuela, Irán, Rusia y pedir que se corten relaciones con Corea del Norte), a crear vínculos con gobiernos, formaciones políticas (especialmente de derechas), trasnacionales, organizaciones multilaterales o incluso ONU, OEA, medios de comunicación y grupos de opinión, sobre los que se descarga la idea de que en la siguiente etapa de destrucción se hará lo que la opinión pública quiere que se haga porque la democracia lo exige y la seguridad lo necesita.

La siguiente etapa que es de destrucción, inicia con la injerencia de la matriz mediática insistente, incisiva, redundante, imparable, y la ocupación del terreno en todos sus componentes (político, social, económico, cultural), nada distinto al proceso de invasiones a América con conquista, evangelización y colonización. La tarea queda a cargo de ejércitos, tropas y novedosos aparatos asesinos no tripulados, que componen la intervención militar, en la que a las elites les resulta útil comprometer a un buen numero de países, gobiernos y estados que cumplan tareas directas, se hagan visibles, atiendan ordenes de campaña y extiendan el marco de posibilidades para que las consecuencias ya previsibles de retaliación con acciones terroristas sean también redistribuidas.

La tercera etapa es de reconstrucción, en la que se juega a fondo el orden económico global estrechamente vinculado al capital financiero. El modelo de invasión se termina interpretando como de guerra asimétrica, en aplicación de la Ley Patriot de 2011 y de la guerra preventiva que derrumba las barreras y limites entre lo civil y lo militar, entre lo político y lo económico, entre la vida y la muerte, que a la vez destituyen el orden legal del DIH y de los derechos humanos y termina por imponer la premisa de que no hay derechos ni garantías de protección para los declarados enemigos sean pueblos o personas. El objetivo de las elites globales y en escala locales, de su metódica planeación, destrucción y reconstrucción, es obtener el control total de la población, el territorio y las riquezas, cambiar reglas y someter al orden hegemónico ideológico y cultural.

Los invasores, que impiden cualquier expresión de levantamiento p

opular de resistencia, esperan una contraparte que les permita legitimar y mantener sus acciones de guerra, y empujan para obtener respuestas de tipo terrorista, de cuya existencia son sus responsables. De esta manera los civiles dejan de existir y con ellos el sentido del sufrimiento de las victimas. El agresor puede ser cualquiera y la victima también, los mercenarios se llaman ahora contratistas y los contratistas no entienden de ética ni legitimidad. Las invasiones y las acciones de respuesta asimétrica de tipo terrorista, llevan implícito el regreso de la ley del talión, en tanto que si un país ataca a otro, queda expuesto a ser atacado con la misma ferocidad por quien quiera proclamares representante de una comunidad, pueblo, minoría o grupo y puede también o no tener conexiones globales.

El que ataca como parte de un ejercito de invasión, no recibe ordenes directas si no que cumple misiones y entenderá que la destrucción es un daño colateral necesario, sea de vidas humanas, bienes culturales o infraestructuras y el que ataca en acción terrorista entenderá que responde a una venganza. El que ataca como parte del ejercito invasor representa a su país de origen sobre el que recaerán las retaliaciones por donde menos lo espere. Un soldado en guerra ajena inscribe el nombre de su país como territorio próximo de la retaliación. Cuando la acción terrorista no se hace posible en el lugar geográfico del invasor, el ataque podrá producirse en cualquier parte con alguna representación global donde se junten nacionales de distintos países, como sitios de peregrinación, grandes superficies, parques públicos, sitios turísticos, centros culturales o deportivos, calles, avenidas, fiestas populares, iglesias, mezquitas, sinagogas. Basta que haya escarnio y el dolor genere mas rabia y menos tolerancia, que despierte pasiones y desate lo menos humano de los humanos, que active el imaginario de que en cualquier lugar hay un enemigo anunciando que el que ataque también será atacado, a su tiempo, en el momento preciso.

Son guerras inventadas, planeadas para mantener al mundo bajo estado de excepción, (estado de sitio del que Colombia es su precursor en democracia), para acelerar la velocidad de expansión del capital triplicado en papeles especulativos; desestabilizar independencias; sostener la desigualdad global y local que muestra a menos de millón de humanos dueño de mas de la mitad de todo lo que existe incluida la profundidad de los mares y la inmensidad del infinito ante varios miles de millones que sobreviven con hambre, sufrimientos y carencias. La desigualdad acoraza a la arrogancia del poder que queda libre para extender el capital especulativo, los nuevos instrumentos financieros, las tecnologías y el despojo de las riquezas materiales que sostienen la vida humana y del planeta.

Las de hoy son invasiones asimétricas, guerras inútiles alimentadas con odios, con mitos morales y discursos espurios de buenos y malos, con mentiras, con falsos temores que provocan miedo y hacen que las mismas victimas se encarguen de pedir mas control, mas seguridad, aunque esta traiga consigo socavar derechos y eliminar libertades. Los cambios en la morfología de la economía y la política globales, ponen al descubierto un modelo ideológico que promueve la guerra cotidiana, que desestabiliza la idea de que “para alguien pueda existir lo cotidiano fuera del espacio y el tiempo de la guerra” (Appadurai, 2007). Lo inalcanzable y despiadado de las fluctuaciones del capital resulta tan lejano y tan solido en su capacidad de controlarlo todo, que desborda los antagonismos que antes lo enfrentaban y eliminan los espacios para confrontarlo y ponerlo a debate. Es en la mitad de estos cierres e intolerancia que surge el terror celular, individual o colectivo con capacidad de globalizarse y reemplazar por violencia cualquier salida de paz como pilar de la vida cotidiana. El terrorista reclama representar la incapacidad de los pueblos para resistir tanta muerte y humillaciones.

La terrible noticia para Colombia, es que aparte de incumplir la palabra empeñada para responder al compromisos de la paz firmada, de soslayo abra las posibilidades para participar en otras guerras del lado de los invasores y se disponga a enviar 5000 soldados como carne de cañón y a costa del erario a perseguir enemigos señalados así las elites de la clase política global, que con xenofobias, discriminaciones y odios extienden una política de ultraderecha global basada en intervención, injerencia y violación de la soberanía y libre autodeterminación de otros pueblos. Quizá rememorando el envió de tropas en 1951 para empezar la guerra fría, Colombia envió a corea a casi 5000 soldados a impedir la expansión del comunismo, aunque no sabían donde quedaba, sin embargo entre el casi cercano medio millón de victimas murieron 196 y mas de 400 quedaron heridos y olvidados. Resulta poco comprensible que el presidente Santos que ha cosechado logros políticos y sociales en nombre de la paz y obtenido un premio nobel dedicado a las victimas y ofrendado a la vida, incentive, promueva y conduzca soldados campesinos a guerras ajenas de las que no todos regresarán, en las que hay destrucción, muerte, sufrimiento y también retaliación terrorista. ¿Cual democracia hay que defender en territorios ajenos, si aquí todavía no funciona?, ¿cuales derechos hay que devolverle a otros pueblos si aquí todavía no es clara la idea de ser humano que estamos construyendo y que no dejamos de violentar?, ¿Cual terrorismo hay que salir a combatir, si aquí la barbarie supera lo imaginable y borra sus huellas con nueva barbarie?.

Nada justifica las acciones orientadas a producir terror y todas son condenables, repudiables. Tampoco nada justifica las intervenciones abiertas y encubiertas que desestabilizan la vida, provocan la muerte y alientan que la intimidación, el temor y el miedo se apoderen de las vidas y las mentes de los inocentes. Es por lo menos incoherente con la paz en construcción llevar soldados de estas tierras a combatir en tierras ajenas, porque mañana vendrán los expulsados de allá y crecerá la xenofobia, la rabia, el odio y entonces basta con una acción terrorista. Ese es el plan, el circulo vicioso que crea el capital con soldados que matan y mueren, con terroristas que envilecen y también son asesinados, civiles expuestos de lado y lado y elites que distribuyen réditos políticos y riquezas, impidiendo entender que no puede seguir siendo cierto que los buenos sean buenos porque matan a los malos. La lucha hay que ganársela a toda intervención, a toda violencia, a toda agresión imperial y de venganza.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230496&titular=invasiones-y-terrorismo-5.000-soldados-para-las-guerras-ajenas-

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México:Truena SNTE de Tamaulipas contra reforma educativa de Aurelio Nuño

México / www.gaceta.mx / 23 de Agosto de 2017

La cancelación de las evaluaciones  que presentaron  los Asesores  Técnicos Pedagógicos (ATP) en las que  resultaron idóneos para acceder a mejores claves  y obtener el nombramiento definitivo refleja que la reforma educativa no está preparada en todos los ámbitos, subrayó el secretario general de la  Sección 30 del SNTE, Rigoberto Guevara Vázquez.

“Una vez más reafirmamos que no está preparada en todos los ámbitos. Y hay que cumplir, porque los docentes cumplimos con nuestra formación y si hay una convocatoria previa debieron haber previsto las claves para tal fin”.

Cuestionado sobre la postura del SNTE en relación con que el  Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) recientemente rechazó los instrumentos aplicados durante la evaluación del desempeño a los ATP, con lo cual éstos no podrán contar con su nombramiento definitivo, Guevara Vázquez lamentó que las autoridades convoquen a evaluaciones sin garantizar a los aspirantes  las plazas que se ofertan,  incumpliendo con lo que establece la convocatoria.

“Los Asesores Técnicos Pedagógicos  cumplieron con la norma del Servicio Profesional Docente, estuvieron dos años en la inducción y  hoy,  de la noche a la mañana nos dicen que no hay claves;  yo creo que cuando se cumple la norma tenemos que cumplir lo que se estipula la convocatoria”.

Aseguró que el sindicato no dejará solo a los maestros en su demanda y comentó que a nivel nacional las autoridades del Servicio Profesional Docente están gestionando ante la  Secretaría de Hacienda y Crédito Público la autorización del presupuesto para las plazas que les pertenecen a los  ATP.

Si los maestros cumplen, son evaluados y obtienen resultados idóneos la autoridad también tendría que cumplir con la norma, recalcó el representante de los maestros en Tamaulipas.

Rigoberto Guevara Vázquez comentó que la organización sindical  hará todo lo que esté a su alcance por defender los derechos de los maestros, y en alusión a las fallas e inconsistencias que exhibe el proceso de evaluación establecido por la Reforma Educativa insistió en que administrativamente el SNTE hará lo que se tenga que hacer para resolver todas las fallas que impiden que pueda aterrizar la calidad educativa en la entidad.

Fuente:http://www.gaceta.mx/2017/08/truena-snte-de-tamaulipas-contra-reforma-educativa-de-aurelio-nuno/

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El día que supe que no era pobre

Por: Ilka Olivia Corado

Eran los primeros días de la década del noventa y Ciudad Peronia comenzaba a llenarse de champas, de gente que llegaba de otros arrabales y del occidente del país a invadir el sector al que ahora se le conoce como El Mirador. Aquellos eran montarrales, calles de talpetate y un mercado al aire libre, un tierrero donde los vendedores tiraban costales y cajas de cartón para que sirviera de mesa para poner sus ventas.

Una parada de buses con dos o tres ruleteros, una gran planada a la orilla del basurero del barranco del mercado, a la que con el tiempo convirtieron a punta de pelotazos en el campo de fútbol del arrabal. Ciudad Peronia era el rostro vivo de la miseria y el olvido. Colindaba con la aldea La Selva y el Calvario, más arriba al pie de las montañas verde botella se instaló una base militar, soldados en su mayoría del occidente del país, que apenas hablaban español, niños juguetones a los que nunca les tuvimos miedo. Niños a los que con los años les íbamos a vender helados, pupusas de chicharrón, atoles y choco bananos y nos pagaban a fin de mes.

Para esos años comenzamos a vender helados en el mercado, en las escuelas, en las aldeas, en el destacamento, en donde fuera. Apenas teníamos para comer, tortilla con sal y caldo de frijoles toda la semana, los frijoles no se tocaban porque había que hervirlos y echarles agua para el siguiente día.

Los días de suerte, mi papá llegaba con un poco de dinero extra y me iba con él a La Terminal a comprar vísceras de vaca, el caldo de patas era el manjar de aquellos años. Pero eran rarezas, sucedía de cuando en cuando.
Nuestra casa era un cajón de block, con un cancel de tela dividíamos nuestro cuarto de la cocina. En una cama de metal que tenía un pata coja, dormíamos los 4 hijos de la Lila y el Guayo, para las 3 de la madrugada cuando nos levantábamos a hacer el oficio de la casa y a preparar la venta, ya nos habían mojado las sábanas y la ropa de orines los cumes. Las puertas y las ventanas las cubríamos con pedazos de cartón.

El suelo era de talpetate donde caminaban cabras, gallinas, patos, perros, ahí mismo gateaban los cumes. Una mesa de pino y una estufa de mesa de tres hornillas eran todo lo que teníamos en la cocina. Dos o tres trastos. Afuera un medio tonel servía de polletón, donde mi mamá echaba las tortillas y nos comenzaba a enseñar a tortear. Que cuando nos salían las tortillas en forma caites (decía mi Nanoj) las sacaba del comal a medio cocer y las volvía a echar en la masa para que las volviéramos a hacer hasta que salieran como ella quería. Como tortillas y como todo nuestra cara (decía mi Nanoj).

Los cumes recién nacidos parecían pollitos pelucos, blancos como la leche, nos íbamos a la aldea a las cuatro de la mañana a comprarles un litro de leche de vaca, recién ordeñada, solo para ellos, no alcanzaba para nadie más.
Una tarde llegó un bus con gente que decía que llegaba por parte del gobierno y que teníamos que ir a una casa en la calle Usumacinta a registrarnos para que nos dieran comida, productos de la canasta básica. Nosotras sin avisarle a mi Nanoj, agarramos camino para el lugar y nos inscribimos, dijimos cuántos miembros habíamos en la familia y de qué trabaja mi papá, la comida la daban racionada dependiendo los miembros de la familia y si trabajan los papás o solo uno.

Aquella tarde llegamos a la casa emocionadas, con una bolsa de maíz amarillo, una lata de jamón, una lata de queso amarillo y una bolsa de leche en polvo, cuando mi mamá nos vio llegar con nuestras once ovejas, nos preguntó de dónde habíamos sacado todo eso, le explicamos emocionadas; y mi mamá enfureció tanto que al típico estilo de Jutiapa, agarró el palo de la escoba y nos gritó: ¡Hijas de la gran puta, ustedes no son pobres, no tienen necesidad, tienen trabajo, hay gente que de verdad lo necesita! ¡Ya se me van a devolver esa comida si no quieren que las muela a palos!

Sin tiempo para reaccionar zampamos la carrera de regreso y en un santiamén ya estábamos en el lugar devolviendo la comida. Aquella ración nos la iban a dar una vez al mes, pero ahí mismo hicimos que nos borraran de la lista. Eran colas y colas de gente que recién invadía, esperando que les dieran los alimentos.
Aquella tarde, yo supe que la carencia en la que vivíamos no era pobreza, era solo escasez, que había gente viviendo en la miseria, gente realmente necesitada de aquellas bolsas de alimentos.
Y lo aprendí de niña, mi Nanoj me lo enseñó con el palo de la escoba en la mano. Me enseñó a ver a mi alrededor. Nunca lo he olvidado.

Audio: https://cronicasdeunainquilina.files.wordpress.com/2017/08/el-dc3ada-que-supe-que-no-era-pobre.m4a
Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com/2017/08/05/el-dia-que-supe-que-no-era-pobre/
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230295&titular=el-d%EDa-que-supe-que-no-era-pobre-

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