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Trabajan en la implementación de Educación Sexual en Argentina

América del Sur/ Argentina/ 28.10.2017/ Fuente: www.elesquiu.com

Días pasados, la dirección provincial de Programas Educativos se reunió para continuar trabajando en el relanzamiento del programa de Educación Sexual Integral (ESI) en la provincia.
Por primera vez, el ESI se encontrará bajo la órbita de esta dirección, pretendiendo abarcar todos los niveles educativos conforme lo que instituye la ley nacional 26.150.

La normativa, vigente desde el año 2016, “establece la responsabilidad del Estado en hacer cumplir el derechos de los niños, niñas y adolescentes a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en todos los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, desde los niveles de educación inicial hasta la formación docente”.

El equipo jurisdiccional del programa se encuentra en pleno proceso de actualización de contenidos del programa y en reuniones sistemáticas con las diversas autoridades del ministerio de Educación.
Ana Liz Ahumada Cisternas, directora provincial de Programas Educativos, explicó que se trabaja para “la inminente implementación en las aulas del programa educativo ESI”.

“Aspiramos a que se implemente en todas las escuelas de la provincia, a través de proyectos institucionales transversales que contengan los objetivos centrales del programa nacional en un enfoque integral, en el que la sexualidad abarque aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, afectivos, éticos y jurídicos”.

En idéntico sentido, la funcionaria explicó: “Se desarrollan tareas en dos líneas de acción que ameritan un primer abordaje para romper ciertos mitos y prejuicios que existen respecto al programa, realizando acciones concretas en las escuelas, con las familias, docentes y alumnos. Los jóvenes están ávidos de recibir información sobre el programa y estamos trabajando para convocar en breve a representantes de todas las escuelas secundarias para una primera aproximación del programa”.

Fuente de la noticia: http://www.elesquiu.com/sociedad/2017/10/28/trabajan-implementacion-educacion-sexual-265136.html

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Argentina: Las humanidades y ciencias sociales para pensar los afectos

América del Sur/ Argentina/ 28.10.2017/ Fuente: www.lacapital.com.ar.

El próximo viernes 3 de noviembre, a las 18,30, se presenta en Buenos Aires, en Caburé Libros (México 620) el libro «Pensar los afectos. Aproximaciones desde las ciencias sociales y las humanidades», compilado por Ana Abramowski y Santiago Canevaro. La obra —de Ediciones UNGS, Universidad Nacional de General Sarmiento— será presentada por Eleonor Faur (Unsam), Luz Horne (Udesa), Daniel Jones (Conicet, UBA) y Martín Ale (Revista Anfibia).

«Pensar los afectos…» recoge artículos que prestan una atención especial a los sentidos que se construyen alrededor de lo emocional y lo afectivo, advirtiendo tanto las normatividades y regulaciones como las negociaciones y disputas. Dieciséis autores exploran el mundo del trabajo, el de las creencias y las religiosidades, el campo educativo y de la formación, las migraciones, la militancia, la política, la memoria, la estética, el cuidado, las sexualidades disidentes, la maternidad y el amor romántico.

Los autores

Escriben en este libro: Isabella Cosse, Daniela Losiggio, Natalia Taccetta, Marina Ariza, Cecilia Allemandi, Santiago Canevaro, Ania Tizziani, Francisca Pereyra, Juan Pedro Blois, Oliva López Sánchez y Edith Flores Pérez, Cecilia Macón, Mariela Solana, Ana Abramowski, María Aleu y Nicolás Viotti. Fue compilado por los investigadores Ana Abramowski y Santiago Canevaro, coordinadores del Núcleo Estudios sociales sobre la intimidad, los afectos y las emociones de Flacso Argentina.

«Estamos ante una suerte de «explosión» de lo afectivo. Este boom tiene su correlato en el campo de la investigación. En este libro abogamos porque el campo de estudios de los afectos sea y continúe siendo un territorio en constante disputa. Pensar los afectos también es discutir el sentimentalismo, introducir y explorar la potencia de afectos «negativos» (como la nostalgia o la melancolía), hacer lugar al odio y al llanto, y también al amor, al orgullo y al respeto. En estas y otras cuestiones se sumergen los artículos de esta compilación», señalan los investigadores y agregan: «En pos de explorar el mundo del trabajo, el de las creencias y las religiosidades, el campo educativo y de la formación, las migraciones, la militancia, la política, la memoria, la estética, el cuidado, las sexualidades disidentes, la maternidad y el amor romántico, los artículos aquí agrupados prestan particular atención a los sentidos que se construyen alrededor de lo emocional y lo afectivo, advirtiendo tanto las normatividades y regulaciones como las negociaciones y disputas. Se trata de operaciones del pensamiento que, sin desechar lo que se impone y aceptando su complejidad, apuntan a una comprensión diferencial de experiencias subjetivas y de procesos sociales del presente así como del pasado».

Fuente de la reseña: http://www.lacapital.com.ar/educacion/las-humanidades-y-ciencias-sociales-pensar-los-afectos-n1496453.html

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El emprendedorismo como Caballo de Troya en la educación

El problema es que nosotros tenemos que educar a los niños y niñas del sistema educativo argentino para que hagan dos cosas: O sean los que crean esos empleos, que les aportan al mundo esos empleos, generan, que crean empleos… crear Marcos Galperin (fundador de Mercado Libre) (se escuchan risas) o crear argentinos que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla.»

El ex Ministro de Educación y Deportes Esteban Bullrich dijo esta frase en el panel «La construcción del capital humano para el futuro» en el Foro de Inversiones y Negocios, más conocido como Mini Davos, que tuvo lugar en el Centro Cultural Kirchner en septiembre de 2016.

Tanto la frase como el contexto en el que fue dicha son elocuentes respecto del modelo de sociedad que promueve el gobierno y del rol que le asigna a la educación en la búsqueda de la construcción de ese modelo social: la educación debe estar al servicio de las necesidades de las empresas y debe formar a los niños y a las niñas para «ser emprendedores» y asumir la responsabilidad por su futuro.

Si bien el término «emprendeduorismo» suele aplicarse a distintos ámbitos de la actividad de los individuos en la sociedad, se trata de una mala traducción del término anglosajón «entrepreneurship», que se refiere al espíritu emprendedor, en el sentido de iniciar una actividad empresarial. Se trata, en definitiva, de un modelo de sociedad en el que el destino de cada persona depende de la iniciativa individual: cada persona pasa a ser empresario de sí mismo, y los resultados que obtenga a lo largo de su vida serán el resultado de su propio esfuerzo y de su propio mérito.

El modelo de emprendedor que el gobierno tiene en mente y promueve es el de los jóvenes que a fines de los años ’90 y principios de los años 2000 crearon empresas cuyos modelos de negocio se basaban en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), y que lograron sobrevivir a la «burbuja de las Punto Com». Empresarios como Marcos Galperín (Mercado Libre), Roberto Souviron (Despegar), Andy Freire o Santiago Bilinkis (OfficeNet) y otros son mostrados por funcionarios del gobierno en distintos eventos como modelos sociales a emular. Algunos de ellos, además, ocupan cargos públicos o están muy cercanos a las políticas oficiales.

Éxito individual y monetario

En este modelo, el «éxito» se mide en términos puramente individuales y monetarios. Lo que oculta este modelo (aunque lo dejó entrever el entonces ministro Bullrich en sus declaraciones mencionadas al principio) es que unos pocos tendrán «éxito», crearán empresas con las que podrán ganar mucho dinero, como sucedió con los emprendedores mencionados anteriormente, pero la gran mayoría deberá acostumbrarse a disfrutar de la incertidumbre del empleo del siglo XXI: flexibilización laboral, empleo precario, subempleo y desempleo temporario o permanente.

Por varias razones, la inclusión de la perspectiva del emprendedurismo puede considerarse una tendencia privatizadora de y en el campo educativo que forma parte de la agenda hegemónica global y que, al menos en la Argentina y en parte de la región, ha ganado terreno en los últimos años. Las condiciones de posibilidad de su difusión deben buscarse —al menos en parte— en las transformaciones más amplias que el fenómeno del emprendedurismo viene teniendo a nivel nacional.

En una entrevista concedida al portal de noticias Infobae, la actual secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación (anteriormente directora de Planeamiento Educativo de la CABA), Mercedes Miguel, afirmó: «Los sistemas educativos no están reaccionando a la velocidad del cambio que está sucediendo en las economías globalizadas. (…) Si no cambiamos rápidamente el rumbo de hacia dónde estamos formando nuestros recursos humanos, vamos a tener jóvenes que van a egresar de una escuela secundaria para ingresar a un mercado laboral que no los va a necesitar. Van a ser excluidos de la sociedad». Sin dudas, no se trata de una mirada novedosa sino que constituye una forma particular de entender la vinculación entre educación y trabajo, desde la perspectiva del empleo que orientó (y orienta) modelos basados en la lógica de las competencias. Sin embargo, lo que sí resulta novedoso (y cada vez más urgente es necesario problematizar) son los modos en que la nueva derecha propone atender esta supuesta distancia: el emprendedurismo educativo.

El neologismo «emprendizaje», que combina las acciones de emprender y de aprender, se propone generar, tanto en estudiantes como en docentes, la capacidad de «aprender a emprender», para que se sientan capaces de generar un trabajo por sí mismos. Ya no el Estado, ya no el sector productivo: los jóvenes. «No tienen que estar tan pendientes de ingresar al trabajo que otros generen», decía la funcionaria en la entrevista citada anteriormente. Los sujetos deben poder desarrollar entonces la capacidad de producir sus propias fuentes de ingresos.

Cultura a promover

En los últimos años, en el país se implementaron varias iniciativas tendientes a promover los valores del emprendedurismo en la educación. En el ámbito de las políticas públicas, este enfoque ha ganado terreno en el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde que Mauricio Macri asumió el cargo de Jefe de Gobierno en 2007, como en el caso del programa «Aprender a emprender» o como eje transversal de la reforma de la escuela secundaria. Pero se trata de incorporar el emprendedurismo, no sólo como un contenido específico, sino como un valor central de una nueva cultura que se busca promover.

La formación de jóvenes emprendedores tiene, entre sus objetivos principales, la formación de subjetividades y la socialización en concepciones económicas, políticas y sociales orientadas a la «generación de riqueza» y a la aceptación de su distribución cada vez más desigual. En esta perspectiva, los principios de la economía organizan los modos de pensar la sociedad.

Estas iniciativas muestran la disputa abierta por el sentido que adquiere la educación pública y las propuestas actuales de reforma de la secundaria (Secundaria 2030, Secundaria del Futuro, etc.) en el escenario actual. Y, más aún, está la disputa por la definición del conocimiento y los saberes considerados relevantes en cada momento histórico. La determinación respecto a qué deben saber los estudiantes, cuál es el rol de los docentes en estos procesos, qué tipo de vinculaciones guarda la escuela secundaria con el sector productivo y el papel del Estado como garante del derecho a la educación de los jóvenes, es una de las disputas centrales de nuestro tiempo.

(*) Feldfeber es directora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación (UBA) y Duhalde es secretario de Educación de Ctera y de Cultura de Amsafé.

Estas reflexiones se basan en la Investigación «Tendencias privatizadoras de y en la educación argentina» que se desarrolla en el Instituto de Investigaciones Pedagógicas Marina Vilte de la Ctera.

Fuente de la reseña de la investigación: http://www.lacapital.com.ar/educacion/el-emprendedorismo-como-caballo-troya-la-educacion-n1496452.html

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Argentina: Sólo el 60% de los chicos termina el secundario

América del sur/Argentina/28 Octubre 2017/Fuente: El nueve

Las cifras las brinda la ONU tras un estudio llevado a cabo en 209 países

Menos del 50% de los jóvenes terminó el secundario en casi la mitad de los 209 países y territorios relevados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura(Unesco), sólo en 14 países lo hizo más del 90%, en tanto en Argentina ese indicador supera el 60%, informó el organismo al presentar parte del último Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM).

El reporte destacó que “en 2015, 264 millones de niños y jóvenes en edad de cursar la enseñanza primaria y la secundaria no estaban escolarizados”, aunque advirtió que “estar escolarizado no garantiza la graduación”.

Según datos de encuestas de hogares correspondientes a 2010-2015, la tasa mundial de finalización de estudios ascendió al 83% en la enseñanza primaria, al 69% en el primer ciclo de la secundaria y al 45% en el segundo ciclo”, indicó el estudio.

No obstante, “de 128 países que representan el 90% de la población mundial en edad de cursar la enseñanza secundaria, menos de uno de cada cuatro jóvenes había completado la enseñanza secundaria en 40 países y menos de uno de cada dos en 60 países; sólo hubo 14 países con una tasa de finalización de por lo menos el 90%”.

El documento que fue presentado en una teleconferencia, hace hincapié en que es “injusto y contraproducente culpar a los docentes de los fallos de los sistemas educativos por sus resultados insuficientes o su ausentismo”. Mencionó por ejemplo que, en 2014, solamente 12 de cada 80 días de ausencia de los docentes de Senegal se debieron al incumplimiento de sus obligaciones.

Los gobiernos, las escuelas, los docentes, los padres de alumnos y los organismos privados son todos ellos responsables de la educación. Rendir cuentas de esa responsabilidad atañe tanto a la forma en que los docentes enseñan y los alumnos aprenden como al modo de actuar de los gobiernos”, indicó la directora General de la Unesco, Irina Bokova.

Y añadió que “esa responsabilidad debe delimitarse cuidadosamente teniendo bien presentes los criterios esenciales de equidad, inclusión y calidad”.

En este sentido, en Viva la Mañana estuvo Emma Cunietti, Subsecretaria de Planeamiento y Calidad Educativa, quien dialogó respecto de la situación local de los estudiantes y docentes.

En referencia a la primera infancia, el informe describió que “un tercio de los países del mundo han dispuesto en sus leyes que haya por lo menos un año de enseñanza gratuita, el 21% un año de enseñanza obligatoria y el 17% un año de enseñanza gratuita y obligatoria».

«Aún así, en 2015, el 69% de los niños que tenían un año menos de la edad de ingreso en la enseñanza primaria participó en un aprendizaje organizado, que es el primer indicador mundial de la meta 4.2 (de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030). Los porcentajes regionales oscilaron entre el 95% en Europa y América del Norte y en América Latina y el Caribe y el 42% en el África subsahariana”, indicó el documento.

En referencia al género “sólo el 66% de los países ha alcanzado la paridad de género en la enseñanza primaria, el 45% en el primer ciclo de la enseñanza secundaria y el 25% en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria”.

Se destacó cuán importante es exigir responsabilidades para “remediar desigualdades y la falta de equidad: Menos de un 20% de los países garantiza en sus legislaciones 12 años de enseñanza obligatoria y gratuita, cuando hay todavía en el mundo 264 millones de niños y adolescentes sin escolarizar y unos 100 millones de jóvenes analfabetos”.

Fuente: https://www.elnueve.com/argentina-solo-el-60-de-los-chicos-termina-el-secundario
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Argentina: Vuelven las pruebas Aprender: evaluarán a más de un millón de alumnos

Por: La Nación/27-10-2017

Tras los magros resultados del año pasado, medirán los conocimientos en matemática, lengua y ciencias.

Más de un millón de lápices negros serán la única herramienta con que los alumnos de 5º y 6º año del secundario y de 6º grado del primario mostrarán sus saberes en las pruebas Aprender. Estos exámenes medirán sus conocimientos en lengua y matemática, en el nivel medio, y en ciencias naturales y ciencias sociales, en el primario, el 7 del mes próximo.

Será la segunda edición de estas evaluaciones, que sumarán una prueba muestral de 7000 alumnos de 4º grado para evaluar su capacidad para producir un texto escrito. A diferencia del año pasado, el resto de los alumnos de las 31.300 escuelas de todo el país que no estén sometidos a las pruebas tendrán clases normales.

«Nosotros nos rebelamos contra el conservadurismo del sistema. Hace más de 10 años, el Estado les cedió la política pública a los gremios y generó esta situación actual», advirtió ayer el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro , al anunciar la nueva edición de Aprender y cuestionar a los sindicatos docentes que vuelven a oponerse a la prueba. «Hemos ahuyentado el fantasma de que Aprender se iba a usar para cerrar escuelas o para echar docentes», añadió. Y destacó: «El sistema educativo es de una complejidad enorme y, por eso, para mejorarlo debemos saber cuál es la situación».

En la edición 2016, por cuestiones gremiales, hubo baja participación en las escuelas porteñas, bonaerenses, santacruceñas y rionegrinas, mientras que las condiciones climáticas complicaron a Corrientes.

De la experiencia anterior, en la que los resultados fueron claramente preocupantes, por cuanto siete de cada diez chicos que terminan el secundario no tienen conocimientos básicos de matemática y quienes egresan -que es sólo la mitad de quienes ingresaron al nivel medio- no entienden los textos que leen, el Gobierno decidió sólo evaluar lengua y matemática en el secundario. El año pasado se habían medido los conocimientos en cuatro materias. También se dispuso circunscribir la prueba a una sola jornada y mantener el cuestionario sobre la vida escolar, que incluye temas como clima en el aula, expectativas de la secundaria, prácticas de la enseñanza, bullying y problemáticas como embarazo y paternidad adolescentes.

La evaluación que se hará a los alumnos de 4º grado del primario busca determinar qué capacidad se tiene de producir un texto y conocer el nivel de dominio de las convenciones lingüísticas (ortografía, puntuación, morfosintaxis y legibilidad), discursivas (propósito comunicativo y género) y textuales (cohesión y coherencia).

«El sistema educativo actual es inequitativo y fragmentado. Esto es lo que hay que cambiar», sostuvo la secretaria de Evaluación Educativa, Elena Duro, al confirmar que también se mantendrá el cuestionario para los cuerpos directivos, que permitirá tener un panorama de las dificultades tanto de infraestructura como de organización.

Aunque es probable que en próximas ediciones se sumen otras materias, Elena Duro afirmó: «De matemática y lengua, áreas instrumentales centrales, no nos vamos a mover». No descartó que también sea útil incorporar pruebas sobre otras cuestiones, como «ciudadanía».

«Todos deben recibir la misma educación. Porque todos los chicos tienen la misma capacidad para aprender», dijo Finocchiaro, al admitir que el sistema educativo que impulsa el Gobierno procura «generar valores y saberes productivos». Y agregó: «Los jóvenes deben adquirir la libertad de elegir su destino más allá de la condición en que les haya tocado nacer».

Como en 2016 hubo también quejas sobre el formato de las pruebas, para esta edición está disponible un simulador que alumnos, docentes y público en general pueden consultar en www.argentina.gob.ar/educación.

La prueba no solamente permitirá conocer el nivel de aprendizaje de los alumnos, sino también cuánto de los cambios efectuados en este año se evidencian. Los directivos de las escuelas respondieron también un cuestionario en 2016. El 99% de ellos se manifestaron de acuerdo con que sus colegios recibieran reportes de sus propios resultados y ocho de cada diez dijeron haber generado cambios internos a partir de ese informe de desempeño.

*Fuente:http://www.lanacion.com.ar/2076724-vuelven-las-pruebas-aprender-evaluaran-a-mas-de-un-millon-de-alumnos

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Macrismo recargado y las tareas que nos esperan. Argentina elecciones parlamentarias.

Por: Atilio A. Boron

La inobjetable victoria del macrismo a nivel nacional plantea un enorme desafío para el conjunto de fuerzas que bregan por un país justo, democrático y soberano. Hoy, debido al lento pero irresistible –irresistible por ahora, como una vez dijera Hugo Chávez- ascenso de la derecha, la Argentina se ha convertido en un país más injusto, menos democrático y más dependiente. ¿Qué hacer ante tamaña involución? ¿Cómo enfrentar a esta conjura de la plutocracia local, sus mandantes en Washington y su ejército de publicistas y propaladores de eficaces “posverdades” que lograron que un 41.7 % de la población votase alegremente por quienes han demostrado que gobiernan para los ricos y con los ricos y que están dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias una suerte de eutanasia de los pobres, los viejos, los jóvenes, los excluidos? Para responder a esta pregunta es preciso primero reconocer exactamente la fortaleza del adversario y, autocrítica mediante, nuestras debilidades. Ambas se combinaron para producir esta nueva derrota del espacio progresista y de izquierda nucleado en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner.

Una celebración desmesurada

La gritería de la derecha ha incurrido en toda clase de hipérboles para celebrar el triunfo del macrismo. Victoria “enorme”, “histórica”, “¡hazaña histórica!” dijo uno, “arrasadora”, “líder de otra galaxia” según uno de los principales consultores políticos, son algunas de las expresiones utilizadas para caracterizar lo ocurrido el pasado domingo. ¿Cómo calificar entonces la victoria de Raúl Alfonsín en 1983, que consagró la primera derrota presidencial del peronismo a lo largo de su historia? ¿O, sin ir más lejos, el 54% de CFK en el 2011? Es obvio que un desbordante optimismo campea en las filas de la derecha. Sin embargo, el analista no puede dejarse llevar por ninguno de estos excesos, que con signo contrario también se escucharon luego de conocido el veredicto de las urnas en el bunker de CFK en Sarandí. Una actitud más sobria, menos propensa a esa “desmesura” que muchos de los operadores macristas le achacaban con exclusividad al kirchnerismo demuestra que los guarismos obtenidos por Cambiemos son prácticamente idénticos a los que Néstor Kirchner cosechara en su primera elección parlamentaria luego de llegar a la Casa Rosada: 41.7% para el macrismo, 41.6% para el santacruceño en el 2005. En ambos casos, quedan por debajo de lo conseguido por Raúl Alfonsín en las legislativas de1985 cuando se alzó con el 42.3 % de los votos. En ambas ocasiones, 1985 y 2005, el reconocimiento de la victoria oficial ahorró la grandilocuencia imperante en estos días. En suma: muy buena elección del macrismo, pero lejos de ser un triunfo sin precedentes en la política argentina.

Va de suyo que lo anterior no tiene por objeto restar los méritos del adversario sino calibrarlos en su justo término. La subestimación conduce inexorablemente a la derrota, como lo prueba la temeraria ingenuidad del kirchnerismo al “elegir” como un rival fácil de doblegar, aún por Daniel Scioli, al por entonces jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Se lo despreció y ridiculizó durante años –desoyendo a quienes advertíamos el peligro- hasta que se produjo el amargo despertar de Noviembre del 2015 y para sorpresa de propios y ajenos el rival despreciado terminó entronizado en la Casa Rosada. En línea con esta actitud es preciso reconocer que Cambiemos prevaleció en 13 distritos: Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, mientras que el justicialismo –en sus múltiples variantes, algunas más cercanas a Macri que a Cristina- obtenía la victoria en once, una vez establecido el triunfo del kirchnerismo en Tierra del Fuego y, por un puñado de votos, en la provincia de La Pampa, otrora bastión inexpugnable del peronismo. El macrismo mejoró su representación en diputados y senadores nacionales, y si bien no tiene quórum propio en ninguna de ambas cámaras la irresistible atracción de la chequera que maneja la Casa Rosada y la volubilidad de sectores y líderes políticos que se presentan como “oposición” hace prever que a partir del 10 de diciembre Macri contará con mejores chances de aprobar la legislación necesaria para viabilizar la segunda, y más radical, fase del ajuste. A lo anterior súmesele que al día de hoy Cambiemos es la única fuerza de alcance nacional y que triunfó en los cinco distritos (Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza) donde se concentra el 70% del electorado nacional. Una gran victoria, sin duda, pero que en la historia de nuestra democracia reconoce varios precedentes como para ser calificada como “hazaña histórica”. Raúl Alfonsín y Carlos Menem así lo demuestran.

En una nota publicada en la Revista Anfibia Alejandro Grimson señala tres factores explicativos de la victoria macrista. Uno, la eficacia movilizadora del relato de Cambiemos con el cual la población fue bombardeada día y noche a lo largo de casi dos años gracias a la formidable, diría inédita y profundamente antidemocrática, concentración oligopólica en la prensa, la radio y la televisión que hace que la Argentina viva, mediáticamente hablando, bajo una “cadena nacional permanente”. En los temas fundamentales los dos principales medios gráficos del país tienen tanta diferencia entre sí como la que existía entre el Pravda y el Izvestia en el apogeo de la extinta Unión Soviética, pese a lo cual los exégetas de la derecha siguen diciendo que “antes”, es decir durante el gobierno de CFK, la libertad de prensa estaba amenazada. En este funesto escenario mediático el mensaje transmitido por el relato de la derecha era claro: “el kirchnerismo es el pasado, y fue una perversa combinación de incompetencia y corrupción que creó una falsa ilusión de bienestar que demostró ser insostenible. El país sobrevivió a aquella pesadilla y ahora debe afrontar, con esperanzada resignación, los sacrificios necesarios para retornar a la normalidad”. La interminable repetición de este mensaje, taladrando día y noche el cerebro de los argentinos, más la sistemática supresión de voces disidentes realizada por los autoproclamados custodios de la república –eliminación de Telesur de los canales de cable, purgas en Radio Nacional, “apriete” en emisoras y televisoras privadas para acallar voces molestas, manejo arbitrario de la pauta oficial para perjudicar a los medios disidentes- unido al infame desplome de lo que había sido el aparato mediático del kirchnerismo más la oportuna sucesión de citaciones de la justicia federal a altos personeros del gobierno anterior durante la campaña terminaron por instalar un sentido común ampliamente compartido en la sociedad, no exento de ribetes tragicómicos. Ante la observación de que ahora el salario se deteriora día a día, el desempleo crece inconteniblemente y el país se endeuda de manera exorbitante por varias generaciones la respuesta estandardizada de la víctima suele ser algo así como: “sí, pero se robaron todo”. En otras palabras, la ilusión de un futuro mejor (que no la esperanza) así como la execración del pasado fue hábilmente inoculada en la población por la pléyade de inescrupulosos “marketineros” contratados por aún más inescrupulosos líderes de la derecha. El dato de que hay muchos más miembros del gabinete de Mauricio Macri que de Cristina Fernández procesados por la justicia no hizo mella en aquel sentido común. Tampoco tuvo efecto alguno el conocimiento de que Mauricio Macri llega a la Casa Rosada estando procesado por la justicia; o que se encuentra involucrado en negocios turbios detectados en losPanamá Papers (que originaron la renuncia del Primer Ministro de Islandia), situación compartida por varios miembros de su entorno como Claudio Avruj, Esteban Bullrich, Gustavo Arribas y su primo, Jorge Macri entre otras figuras de Cambiemos. La prensa (dizque) “independiente” se encargó de blindar meticulosamente el tema y la noticia se la tragó la tierra y jamás fue examinada en profundidad por la opinión pública. Lo mismo ocurrió con la escandalosa iniciativa del presidente de perdonar una deuda contraída por su padre, Franco Macri, durante su gestión al frente del Correo Argentino, cosa que ante el clamor de la opinión pública finalmente tuvo que ser revertida y enviada a la justicia en medio de un fuerte escándalo que, sin embargo, no tuvo consecuencias políticas. Lo mismo que una dirigente social, Milagro Sala, fuese enviada a la cárcel y retenida allí por casi dos años sin condena y, cual “Estado canalla”, desoyendo la medida cautelar emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las recomendaciones de varios comités de Naciones Unidas exigiendo su inmediata liberación. El caso de la desaparición forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería fue tan sólo el último escandaloso eslabón de esta trama de mentiras, ocultamientos y desinformación premeditada. Un proceso en donde la perversidad de una de las “candidatas estrella” del macrismo, Elisa Carrió, llegó a extremos pocas veces vistos en la Argentina al proferir tal cantidad de exabruptos (“20% de posibilidades que esté en Chile”, “como Walt Disney”, etcétera) que no sólo exhiben el lado oculto de sus convicciones supuestamente republicanas y humanitarias y su desenfrenada búsqueda de protagonismo en los medios sino también del triste retroceso cultural de la ciudadanía porteña (que por décadas había sido un baluarte en la exigencia de juicio y castigo para los culpables de la represión de los años setentas) que ahora premia con el 51 % de sus preferencias a un personaje que dijo tales aberraciones.

A lo anterior nuestro autor agrega dos otros factores: por una parte el papel de la ya anotada concentración mediática que impidió que el relato macrista pudiera ser críticamente examinado ante el gran público. Pocas veces en nuestra historia hubo tal nivel de “unanimismo mediático” como el que hoy asfixia a la Argentina. Esto es una nefasta innovación en nuestra vida política, pero hay que recordar que siempre, aquí y por doquier, las fuerzas políticas de izquierda y progresistas debieron luchar contra ese enemigo atrincherado en los medios de comunicación, y a menudo lo hemos derrotado. Y en segundo lugar, la gran fragmentación de la oposición y, sobre todo, la implosión del peronismo en una multiplicidad de organizaciones políticas construidas sobre las frágiles arenas de diversos liderazgos provinciales o locales que impidieron se pudiera enfrentar la ofensiva de la derecha con eficacia. Obviamente, esto remite a la crucial cuestión de lo que es hoy el peronismo. ¿Es Cristina, como lo reafirmó claramente en la reciente campaña senatorial, o es ella junto con todos, o algunos, de los siguientes: Gioja, Insfrán, Pichetto, Verna y Rodríguez Saá junto a los perdidosos Urtubey, Massa, Randazzo, Menem, Alicia Kirchner, Schiaretti y De la Sota ¿Puede este heteróclito conjunto converger en una propuesta común? De hecho no pudo, y esa dispersión llevó aguas al molino del gobierno. Lo más probable es que muchos de estos personajes ya estén en conversaciones con el gobierno nacional para asegurar la “gobernabilidad” en los próximos dos años y “un lugar bajo el sol» del presupuesto nacional en los nuevos tiempos que se avecinan.

¿Cómo construir una alternativa?

El exitismo oficial encuentra un sorprendente paralelismo en ciertos miembros del entorno del cristinismo. La autoproclamación ser de “la única oposición real”, reiterada en cuanta ocasión se pueda, tropieza con los duros datos de la realidad. Los poco más de cinco millones de votos obtenidos a nivel nacional constituyen sin la menor duda un piso importantísimo para futuras competencias electorales. Pero como lo hemos dicho en múltiples ocasiones, el problema de CFK no es su piso –sólido, confiable, leal- sino su techo, carente de elasticidad para captar nuevas voluntades todo lo cual conspira contra su capacidad para lanzar una propuesta atractiva no sólo para los kirchneristas sino también para quienes no lo son, tanto dentro y especialmente fuera del peronismo. Si algo enseña la historia reciente de la Argentina es que con el peronismo sólo ya no se ganan elecciones a nivel nacional. El triunfazo de Cristina en el 2011 es impensable en nuestros días, porque la trama política y cultural del país cambió en una dirección contraria a la esperada. La Argentina hoy es un país más conservador que antes, más refractario a las interpelaciones progresistas o de izquierda, anatemizadas como un irresponsable “populismo”; además, el ancho y heteróclito campo de la izquierda y el progresismo se encuentra profundamente fracturado. Por ello, sólo una convocatoria amplia que avance por izquierda mucho más allá de los límites del contradictorio universo peronista estará en condiciones de canalizar las “energías nacionales” como decía Antonio Gramsci y derrotar al proyecto macrista. Si esta empresa de creación política no se lleva a cabo la derecha podría llegar a gobernar por largo tiempo en la Argentina. Una banca en el Senado no es precisamente el mejor instrumento para plantear una oposición eficaz al macrismo. En ese ámbito Cristina seguramente terminará conformando un monobloque, porque sus antiguos aliados peronistas no parecen demasiado entusiasmados con su incorporación a la Cámara Alta. Dada esta realidad, su capacidad para inclinar el fiel de la balanza a favor de sus propuestas o de arrastrar tras su liderazgo una mayoría de senadores para poner coto a la virulencia de Cambiemos es por lo menos dudosa. No sólo eso: el Frente para la Victoria que había sido el instrumento político-electoral del kirchnerismo durante doce años fue despachado a mejor vida sin ofrecérsele a sus deudos el beneficio de un modesto funeral para explicarles las razones de tan súbito e inesperado deceso. Lo mismo cabe decir de la creación de la Unidad Ciudadana: ¿qué asamblea de militantes y dirigentes aprobó su creación, con qué fundamentos, cuál es su programa, quiénes son sus autoridades, cuál será su política de alianzas? Nada se sabe al respecto.. Sólo que ambas cosas, la disolución del Frente para la Victoria como la creación de Unidad Ciudadana expresan un estilo de conducción política –desde arriba, vertical, personalista- que la historia demuestra que en la sociedad actual termina en el fracaso. Lamento decirlo porque se trata de una tradición fuertemente arraigada en el movimiento popular y quizás tuvo eficacia en el pasado. Pero hoy ya no funciona. Fracasó en el 2013, en el 2015 y de nueva cuenta el pasado domingo. Nada peor que ocultar lo que hoy es una conclusión irrefutable; ese estilo de conducción es un anacronismo político, seguro padre de nuevas derrotas.

La tarea de derrotar al proyecto de la derecha requerirá de todas nuestras fuerzas y toda nuestra inteligencia. Vuelvo a Gramsci con aquello de pesimismo de la razón pero acompañado por el optimismo de la voluntad. Sin una profunda autocrítica, reclamada insistente pero infructuosamente por muchos sectores dentro y fuera del kirchnerismo desde el 2015, no se podrá encontrar el rumbo para construir un gran frente de liberación nacional y social, claramente anticapitalista y antiimperialista. Las políticas de corrimiento hacia el centro político están condenadas a terminar en una nueva frustración. Hay una ley sociológica que dice que los pueblos prefieren el original a la copia. Si una coalición progresista “suaviza” su discurso (en un país tan flagrantemente injusto y saqueado por la CEOcracia como la Argentina) y adopta uno más centrista lo más probable será que la ciudadanía elija votar por la derecha original y no por un progresismo que modere su discurso y sus propuestas y se vaya pareciendo cada vez más a la derecha. Si de administrar al capitalismo se trata, nadie mejor que la burguesía y sus representantes políticos para hacer esa tarea. No le ayudó a Cristina guardar silencio ante el crimen de Santiago Maldonado; o referirse sólo al pasar al escándalo judicial en torno a la detención de Milagro Sala, equiparar a ésta con un sedicioso como Leopoldo López en Venezuela y decir que en ese país no hay un estado de derecho, o abstenerse de felicitar a Nicolás Maduro por la magnífica victoria cosechada en las elecciones regionales. Todo eso, a la vez que se optó por imitar el estilo de campaña, y la escenografía new agedel PRO, lo cual no le agregó un solo voto a CFK. Los que llegaron no procedían de esos territorios sociales donde prevalece el eclecticismo y el nihilismo posmoderno, que es el lugar en el que Cambiemos cosecha sus votos.

La nueva construcción tendrá que trascender el plano electoral e internarse en la creación de un amplio espacio político-cultural. Este deberá ser la culminación de un proceso de diálogos sin exclusiones entre todos quienes saben que al macrismo no se le combatirá con promesas de un “capitalismo serio o racional”. La tercera vía es, digámoslo de una vez, una vía muerta. Sólo podrán librar una efectiva batalla en contra de Cambiemos quienes estén dispuestos también a luchar contra el capitalismo (y no sólo el neoliberalismo) y el imperialismo y puedan comunicarlo socialmente de modo eficaz. En la nueva construcción política que necesitamos las propuestas de los críticos del capitalismo y el imperialismo deberán ser las que le asignen una “tonalidad ideológica” a la nueva propuesta. Para lo otro, para hablar de un capitalismo inclusivo y racional, está Cambiemos. Seamos claros: sólo desde la izquierda se podrá disputar la hegemonía político-cultural del macrismo, de la cual se desprende su preponderancia electoral. Es debido a ello que la elaboración de un programa político con nítidos contenidos democráticos, anticapitalistas y antiimperialistas será indispensable para cimentar la unidad de acción de un amplio conjunto de fuerzas políticas y movimientos sociales procedentes de distintas tradiciones y suficientemente vigoroso como para enfrentar las batallas que se avecinan y derrotar a una derecha organizada como nunca antes en su historia. Si fracasamos en este empeño tendremos macrismo para rato. Es una cuestión que remite tanto a la necesidad de crear una real alternativa que así sea percibida por una ciudadanía castigada por los rigores del ajuste neoliberal como de simple aritmética política. Sin esa gran coalición de signo anticapitalista y antiimperialista no podrá construirse una mayoría electoral.

El papel de Cristina

Tras la ratificación del rumbo actual en las elecciones del pasado domingo el gobierno acelerará la marcha hacia una restructuración regresiva del capitalismo argentino. Será necesario impedir que se consume un proyecto que retrotraería nuestro país a la situación imperante en las vísperas de la aparición del peronismo en 1945. Lo que ocurre en Brasil despierta la admiración de la Casa Rosada. El ataque al salario, a los trabajadores y al sindicalismo combativo será inminente. El endeudamiento tan irresponsable como desenfrenado y el desmantelamiento de la legislación protectiva de los trabajadores y, en general, de los pobres, de los adultos mayores, de los jóvenes será implacable. Los argentinos haríamos bien en mirarnos en el espejo brasileño para advertir lo que nos espera: congelamiento de los gastos en salud y educación, fin de la jornada de ocho horas, derogación de las principales piezas de la legislación laboral y jubilación sólo para el titán que venciendo indecibles contingencias y todo tipo de enfermedades pueda hacer aportes jubilatorios durante 49 años y llegar a su ancianidad con restos como para disfrutar de una modestísima pensión antes de despedirse de este mundo y disfrutar de un módico funeral. Ante ello una construcción debilitada por un arcaico verticalismo sólo serviría para acelerar la destrucción de la ciudadanía económica, social y política que se propone el macrismo y que con tanto esfuerzo fuera conquistada en años pasados. Será necesario crear una suerte de Frente Amplio, como el uruguayo; o un movimiento tan plural y heterogéneo como lo fuera el 26 de Julio en Cuba. Y el liderazgo deberá enriquecerse del diálogo, la discusión, el debate de ideas. Ya no hay lugares privilegiados de conducción porque todos, absolutamente todos, hemos sido derrotados. Eso es precisamente lo que nos une: la derrota.

Y esta nueva construcción tendrá que librar una batalla organizacional, política y cultural. Deberá ser aquel “Príncipe Colectivo” del que hablaba Antonio Gramsci para desde su novedad y frescura llegar a sumar millones de voluntades que, sin duda, cuando se disipe el espejismo hábilmente creado por Cambiemos, estarán a la búsqueda de una ruta de escape que no puede ser volver al pasado. Que quede claro: el liderazgo de Cristina no está en discusión; ningún otro político del campo de la oposición tiene su estatura y sus votos como para disputarle su lugar. Lo que sí está en cuestión es su estrategia de construcción política, como lo demuestran las recientes derrotas electorales, los sonados fracasos del FPV, la Cámpora y Unidos y Organizados y, más recientemente, su empecinamiento en no aceptar ir a las PASO para competir con Florencio Randazzo, que probablemente le hubiera permitido alzarse con la victoria nada menos que en la provincia de Buenos Aires. Una Cristina que escuche (“dicen que Cristina escucha poco”, anotaba Norberto Galasso en una entrevista para Zoom), que confíe menos en su intuición (que la ha traicionado muchas veces), que valore positivamente a quienes disputan sus argumentos con la intención de colaborar en su empeño y no con el ánimo de erigir obstáculos. Una Cristina que descrea de los adulones que le dicen que es infalible y que cuando ven que se encamina al abismo no le dan la voz de alerta. Una Cristina que recuerde el consejo de Evita, cuando le recomendaba a Perón desconfiar de los alcahuetes y gentes de confianza que lo rodeaban. ¿Cuántos de ellos, que parecían kirchneristas “de paladar negro”, no se pasaron al bando contrario ni bien CFK dejó de ser presidenta? ¿Qué lecciones deben extraerse de ello?

Para concluir, sólo con el “vamos a volver” no va a ser suficiente para seducir a esos contingentes sociales agredidos y ofendidos por el macrismo pero atrapados por los traicioneros efluvios de un relato científicamente concebido para desmovilizar y estimular la pasividad y la resignación. Esto es así porque la campaña propagandística del macrismo ha sido muy efectiva y, además, porque las asignaturas pendientes luego de doce años de gobierno kirchnerista son inocultables. Se hizo mucho y bien, pero no lo suficiente; y muchas cosas se hicieron mal y otras ni siquiera se hicieron (por ejemplo: una reforma tributaria, o la nacionalización del comercio exterior). Y, lo que se hizo bien se comunicó mal. Ensimismado en la engañosa seguridad de su indisputada hegemonía el gobierno perdió capacidad de leer lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y especialmente lo que le estaba sucediendo a las propias bases sociales del electorado kirchnerista. Tampoco supo entender sus nuevas demandas económicas y sociales y tomar conciencia del vertiginoso cambio cultural que tornaba a las clases y capas populares impermeables a la interpelación del progresismo y críticas de las políticas asistencialistas del gobierno. Fenómeno epocal, no exclusivo de la Argentina. En Bolivia, Ecuador y Venezuela ha ocurrido lo mismo, si bien no tan intensamente como entre nosotros.

Será preciso elaborar un programa político que sistematice las propuestas de transformación social que llevará a cabo la nueva coalición política. Un programa de “desmercantilización” de la salud, la educación y la seguridad social, convertidas por el actual gobierno en infames mercancías cuando en realidad son derechos humanos. Un programa de recuperación de la democracia en el espacio público, hoy férreamente controlada por la oligarquía mediática. De preservación de los bienes comunes; de efectiva reforma del estado, para que pueda regular al mercado y no al revés, como ocurre en estos días. En suma, a partir de esta nueva construcción política realizar efectivamente un tránsito desde el gobierno al poder y, de ese modo, elevar el bienestar material y espiritual de millones de argentinas y argentinos. Un programa, en suma, que sea totalmente ajeno al eclecticismo de la “tercera posición” o la ilusión de un “capitalismo serio”. Un programa, en suma, tendencialmente orientado hacia el socialismo.

Estamos en vísperas de un nuevo comienzo, desde el llano, con aliados titubeantes, o desconfiados, y enemigos envalentonados. Será una marcha cuesta arriba y difícil, pero si tenemos el rumbo claro y la organización adecuada, podríamos evitar lo peor en el 2019. Es más, diría que si actuamos con inteligencia y sin desmayos podríamos revertir el revés del 2015. Para ello será preciso creer en nuestras propias fuerzas y contar con un programa político de avanzada: antioligárquico, anticapitalista y antiimperialista. No hay que olvidar que el gobierno de Macri se enfrenta a un complejo panorama económico que sin un desenlace catastrófico a la vista; es decir, sin un 2001 en el horizonte, igual será muy duro para la gestión. La crisis general del capitalismo y el descrédito del neoliberalismo global, ahora condenado por el amo imperial, serán fuente de innumerables obstáculos para el éxito del proyecto de Cambiemos. Pero dejemos que nuestros enemigos hagan lo suyo, y no soñemos que van a trabajar para nuestra victoria. Somos nosotros quienes debemos aprestarnos adecuadamente para la batalla, y no esperar que ellos se equivoquen o caer nuevamente en el error de subestimar su vocación de dominio. El clima cultural los favorece, pero eso puede cambiar si se actúa con decisión y de cara a la verdad. El programa macrista acarreará enormes sufrimientos a nuestro pueblo. Debemos ser capaces de mostrar que hay otro camino, que otro mundo es posible, y que la nueva construcción política en ciernes podrá ser el instrumento idóneo para construir esa alternativa, superadora de las inexorables lacras del capitalismo en cualquiera de sus versiones.

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Libro: Política de protección la primera infancia colombiana en contexto de conflicto armado

Política de protección la primera infancia colombiana en contexto de conflicto armado 

María Camila Ospina Alvarado. [Autora]

Colección Red de Posgrados en Ciencias Sociales. 
ISBN 978-987-722-009-4
CLACSO.
Buenos Aires.
Diciembre de 2013

El artículo describe la normatividad internacional y nacional que cobija, desde un enfoque de protección, a los-as niño-as de la primera infancia que han vivido en contexto de conflicto armado en Colombia. Describe algunas estrategias nacionales y locales orientadas a la protección de niños-as colombianos que han vivido en contexto de conflicto armado y están actualmente en el área metropolitana de Bogotá. Menciona algunos antecedentes investigativos relacionados con la protección de los-as niños-as en contextos de conflicto armado y otros referidos a las medidas de protección de niños-as. Por último expone la mirada crítica que propone la autora desde la perspectiva construccionista social frente a la política de protección de los-as niños-as en contextos de conflicto armado en Colombia.
Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=855&campo=titulo&texto=infancia
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