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Argentina: CONADU Histórica profundiza el Plan de Lucha por salarios dignos y la Ley de Financiamiento Educativo

El Congreso Extraordinario de CONADU Histórica, realizado el jueves 30 de octubre con la participación de 84 representantes de las asociaciones de base de todo el país, resolvió dar continuidad al plan de acción gremial en defensa de la universidad pública y los salarios de la docencia universitaria y preuniversitaria.

Ante el profundo deterioro salarial y la falta de respuestas por parte del Gobierno Nacional, nuestra federación exige la inmediata convocatoria a paritarias y la urgente implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, instrumentos imprescindibles para garantizar condiciones dignas de trabajo y el sostenimiento del sistema educativo público.

Por ello, CONADU Histórica convoca a un Paro Nacional de 72 horas los días miércoles 12, jueves 13 y viernes 14 de noviembre de 2025, en el marco de la continuidad del Plan de Lucha en todas las universidades del país.

¡Seguimos en lucha!

CONADU Histórica – CTA Autónoma

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“Hay títulos que son, en sí mismos, un poema”: Reseña del libro “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo” de Rolando Revagliatti.

Hay títulos que son, en sí mismos, un poema. Y ese es el caso de la nueva obra del poeta argentino Rolando Revagliatti: “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”. Con una jugada literaria tan audaz como brillante, Revagliatti une dos universos aparentemente distantes para crear un campo de fuerza poético único.

Este juego intertextual, marca de la casa en la poesía de Revagliatti, se extiende a una portada que es puro concepto: una ilustración presenta a una mujer desnuda, tocada con una cacerola como sombrero, portando una pava y una sartén. Una imagen poderosa que dialoga sobre lo doméstico, el deseo y el surrealismo cotidiano, y que prefiero describir con palabras para invitarlos a descubrirla en la versión física.

Un libro indispensable para los amantes de la poesía inteligente, el juego de palabras y la cultura que desafía las convenciones.

La chispa de la contradicción: del cumpleaños infantil al drama de Tennessee Williams.

El título actúa como un imán que atrae dos significados opuestos. Por un lado, evoca la inocencia (y el humor negro latente) de la canción infantil de cumpleaños “Ojalá que te pise un tranvía”, un supuesto ‘buen augurio’ cantado con picardía que todos hemos coreado. Por el otro, choca frontalmente con la solemnidad y la pasión desgarrada de “Un tranvía llamado Deseo”, el clásico teatral de Tennessee Williams llevado al cine con la inolvidable actuación de Marlon Brando.

Esta colisión no es casual. Es la esencia misma del libro. Revagliatti toma lo cotidiano y popular -el festejo, la ronda de niños- y lo tensiona con lo canónico y dramático de la alta cultura. El ‘tranvía’ deja de ser un vehículo de simple augurio para transformarse en un símbolo de destino, de pasiones arrasadoras, de ese ‘deseo’ que, como en la obra de Williams, puede ser tan destructivo como vital.

Los poemas reunidos en este libro se caracterizan por:

Juegos de lenguaje: Una manipulación lúcida y humorística de las palabras.

Mirada sobre lo cotidiano: La capacidad de extraer profundidad de los momentos y objetos más comunes, con ironía y afecto.

“Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo” no es solo un libro de poemas; es un artefacto cultural que invita a releer nuestras tradiciones lúdicas, una nueva luz, a encontrar el drama en la esquina de la fiesta y la poesía en el cruce de calles donde pasan, simultáneamente, la infancia y el deseo.

El libro tiene un texto de José Emilio Tallarico a modo de epílogo: “El tranvía en cuestión”. Transcribo a continuación un fragmento: “Voces diversas (¿vocinglerío?), fragmentos que deben haber quedado entre los rieles del tranvía en cuestión, ese al que Blanche subió huyendo de sus fantasmas para terminar en un hospicio.

Que te pise un deseo: no sé si es mi deseo. Si tal deseo arrolla, “descuajeringa”, se torna inmanejable, no sé si lo deseo.

Tantas veces nos ponen sobre aviso. Porque pueden hablar de la crueldad, del sufrimiento pequeño o no, de personajes verosímiles o no y, en todo caso, activar el desconcierto.

‘El Revagliastés’, poema que cierra el libro, acaso busque desconcertarnos también, erigiéndose en tamiz, en disyuntor de la violencia alcanzada, en suavizante del fragor que corona”.

“Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2024.

Fotografía: Rolando Revagliatti

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Argentina: El Gobierno promulgó las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica, pero condiciona su aplicación

La Nación

El Poder Ejecutivo avaló las normativas a través del Boletín Oficial, pero no dispuso los fondos para aplicarlas hasta que el Congreso determine las fuentes de financiamiento

Después del revés que sufrió en ambas Cámaras, el Gobierno promulgó las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica –las cuales instan a entregar fondos y contemplan una recomposición salarial, en el marco del último día de plazo para aplicarlas. Sin embargo, postergó su aplicación hasta que el Congreso de la Nación determine las fuentes de financiamiento.

En ambos decretos aclaró que la publicación se da “sin perjuicio de lo dispuesto por el artículo 5 de la Ley 24.629″, la cual establece: “Toda ley que autorice o disponga gastos deberá prever en forma expresa el financiamiento de los mismos. En caso contrario quedará suspendida su ejecución hasta tanto se incluyan las partidas correspondientes en el presupuesto nacional”.

El presidente Javier Milei había vetado ambas normas en nombre del equilibrio fiscal, pero la oposición logró ratificarlas en Diputados y en el Senado. Horas antes de la promulgación, los médicos del Hospital Garrahan y las universidades volvieron a reclamar por su reglamentación ante el riesgo de que la Casa Rosada opté por no aplicarlas, como sucedió con la ley de discapacidad.

Finalmente, por medio del Decreto 759/2025, publicado este martes en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo aplicó la Ley 27.795, que establece el financiamiento de la educación universitaria y la recomposición del salario docente. De esta manera, tendrá la obligación de asegurar y profundizar los programas de bienestar estudiantil, e incrementar la inversión en programas de becas estratégicas y de estudio en los niveles universitario y preuniversitario.

“El Poder Ejecutivo deberá definir las partidas presupuestarias destinadas al programa ‘Desarrollo de la Educación Superior’, con el fin de afianzar el ingreso, la permanencia y la terminalidad del estudiantado, así como garantizar su formación continua. Las mismas deberán garantizar las condiciones laborales y salariales de docentes y no docentes, incrementar los recursos orientados a la incorporación de tecnología digital e impulsar la formación y el fortalecimiento de la planta de personal”.

Además expresó: “Se dispone la necesidad de ampliar la oferta de carreras universitarias y preuniversitarias, promover y profundizar la función de extensión universitaria y desarrollar y consolidar la función de investigación en las universidades públicas. También se prevé la provisión y el mantenimiento de la infraestructura y el equipamiento de las universidades, junto con el impulso de las acciones pertinentes para la internacionalización inclusiva de la enseñanza, la investigación y la extensión universitaria”.

En tanto, señaló que la Auditoría General de la Nación realizará un control administrativo externo de las universidades y “de manera inmediata” remitirá al Congreso informes con observaciones y un plan de seguimiento y control.

“La presente ley podrá financiarse con los incrementos de ingresos corrientes recaudados por encima de los montos presupuestados (o prorrogados) como ingresos”, informó.

El Gobierno promulgó las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica
El Gobierno promulgó las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátricaHernán Zenteno – LA NACION

Por otra parte, a través del Decreto 760/2025, el Gobierno promulgó la Ley 27.796, que impone la emergencia sanitaria de la salud pediátrica y de las residencias nacionales. Mediante la normativa, se decreta la asignación prioritaria e inmediata de recursos presupuestarios destinados a bienes de uso y consumo, insumos críticos, mantenimiento de infraestructura, medicamentos, vacunas, tecnologías médicas y personal esencial afectado al cuidado y atención pediátrica; se establece la recomposición inmediata de los salarios del personal de salud, asistencial y no asistencial; y se prevé la exención del impuesto a las ganancias para el personal de salud que se desempeñe en efectores públicos y privados cuando realice actividades críticas, horas extras o guardias.

A su vez, el Garrahan fue declarado “hospital de referencia nacional en la atención de alta complejidad” y el Ejecutivo se encargará de reasignar partidas presupuestarias y aplicar recursos.

“Se pretende garantizar el acceso efectivo, oportuno, equitativo y de calidad a los servicios de salud pediátrica, asegurar el adecuado funcionamiento de los hospitales públicos de atención pediátrica e implementar mecanismos de referencia y contrarreferencia que permitan el acceso a prácticas de alta complejidad en todo el territorio nacional, con independencia de la cobertura social”, escribieron en el documento.

Luego explicaron: “Se busca asegurar la continuidad, el fortalecimiento y la sustentabilidad de los sistemas de residencias médicas y de profesionales de la salud, reconociendo su rol formativo, asistencial y estratégico en la atención sanitaria mediante condiciones laborales adecuadas, una retribución digna acorde con el nivel de responsabilidad y una planificación que asegure la cobertura de especialidades críticas”.

Este lunes, médicos del Garrahan y miembros de las universidades habían marchado en reclamo a la promulgación de las leyes y acusado que los anuncios de su aplicación habían sido “solo promesas de campaña”.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) convocó para hoy a un paro en el Hospital Garrahan y a una concentración en Plaza de Mayo con sectores de discapacidad y estudiantes universitarios, en reclamo por la aplicación de las tres leyes. De la protesta también participará la Asociación Gremial Docente, el gremio docente minoritario de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En paralelo, Fedun –la federación que agrupa a los docentes universitarios– y Fatun –que representa al personal no docente– anunciaron un paro de 24 horas en todas las universidades del país. Mientras tanto, algunos legisladores y rectores ya se preparan para trasladar la disputa al terreno judicial.

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Argentina: Docentes universitarios anuncian paro total para el miércoles ante la falta de respuesta del Gobierno

El secretario general de SIDIUNLaR, Diego Morales, confirmó una jornada de visibilización y lucha el martes y un paro total de actividades el miércoles. Reclaman la promulgación de la ley de paritarias y una urgente recomposición salarial.
El secretario general del Sindicato de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de La Rioja (SIDIUNLaR), Diego Morales, anunció que el próximo martes se realizará una jornada de visibilización y lucha, mientras que el miércoles se concretará un paro total de actividades en todas las dependencias universitarias.

Morales explicó que el Gobierno tiene plazo hasta el lunes para promulgar la ley de paritarias, y expresó su expectativa de que se cumpla con ese compromiso. “Venimos visibilizando esta lucha desde hace mucho tiempo. No se cumplió la ley de paritarias y los salarios docentes son insostenibles”, señaló.

El dirigente destacó además que la adhesión a las medidas de fuerza alcanza entre el 80 y el 90 por ciento cuando el paro es efectivo. “A los docentes les cuesta parar porque tienen una gran vocación, pero la realidad salarial es muy difícil”, sostuvo.

Morales remarcó que la protesta no tiene vínculos con el calendario electoral y pidió no usar “la excusa de la corrupción para desprestigiar a las instituciones”. “Nuestro único partido es la universidad”, afirmó.

Finalmente, destacó que el reclamo se sostiene con el compromiso de mantener el equilibrio entre la defensa de los derechos laborales y el respeto por la continuidad educativa. “Queremos una universidad con estudiantes y docentes, por eso cuidamos ese equilibrio. Confiamos en que la lucha tenga resultados”, concluyó.

https://nuevarioja.com.ar/sociedad/docentes-universitarios-anuncian-paro-total-para-el-miercoles-ante-la-falta-de-respuesta-del-gobierno.htm

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Ley con sello, pero sin billete: Milei se prepara para promulgar y suspender el financiamiento universitario

El Gobierno nacional avanza con el decreto para promulgar la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso hace poco más de una semana.

Sin embargo, su aplicación quedará en suspenso: al igual que ocurrió con la norma que declaró la emergencia en discapacidad, el Ejecutivo pedirá al Parlamento que defina de qué partidas saldrán los fondos para cubrir los nuevos gastos.

El pasado 2 de octubre, el Senado rechazó de manera contundente los vetos presidenciales a dos leyes clave: la de Emergencia Pediátrica —conocida como Ley Garrahan— y la de Financiamiento Universitario. Con esta votación, ya son tres los vetos de Javier Milei que no lograron sostenerse en el Congreso.

A pesar de ello, la Casa Rosada prepara la promulgación formal de la norma en los próximos días, aunque sin habilitar los recursos para su ejecución.

Según cálculos de la oposición, la actualización de fondos para las universidades representa un gasto adicional del 0,14 por ciento del PBI (1.059 millones de pesos). El oficialismo, en cambio, eleva esa cifra a más de 1.500 millones de pesos.

El antecedente inmediato es el decreto 681/25 firmado el 22 de septiembre por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que oficializó la ley de discapacidad.

Allí se argumentó que el Congreso había omitido precisar el origen del financiamiento para cubrir los gastos que la norma implicaba.

Ahora el Gobierno insiste con la misma postura: que sea el propio Parlamento, a través de la discusión del Presupuesto 2026, el que establezca cómo se incrementarán los recursos.

En este marco, se descarta reasignar partidas del presupuesto vigente o realizar ajustes retroactivos por inflación.

No obstante, hubo reconocimientos puntuales: la Universidad Nacional de La Plata recibió 4.000 millones de pesos como compensación por el aumento de sus gastos tarifarios.

Mientras tanto, desde la oposición crecen las presiones para que el Ejecutivo cumpla con lo aprobado.

El 6 de octubre, Elisa Carrió envió una carta documento a Francos exigiendo que se reasignen las partidas necesarias para garantizar la aplicación de la Ley de Emergencia del Garrahan, ratificada días antes por el Parlamento.

El Gobierno, sin embargo, se respalda en el artículo 5 de la Ley 24.629, que establece que toda norma que autorice gastos debe prever expresamente su financiamiento.

En caso contrario, su ejecución quedará suspendida hasta que las partidas sean incorporadas al presupuesto nacional. Con ese argumento, el oficialismo transfiere la responsabilidad a la oposición, que consiguió la mayoría agravada para rechazar los vetos presidenciales.

De esta manera, la estrategia oficial busca evitar un conflicto judicial inmediato y trasladar la discusión al debate presupuestario.

Según lo estipulado por la normativa citada, cualquier reconocimiento de derechos derivados de estas leyes solo tendrá eficacia a partir de la sanción de la futura ley de presupuesto en la que se contemplen los recursos necesarios.

https://www.agencianova.com/nota.asp?n=2025_10_12&id=159050&id_tiponota=4

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Argentina: Con una caravana, docentes activaron un plan de lucha para exigir mejoras en el presupuesto

Con una caravana, docentes activaron un plan de lucha para exigir mejoras en el presupuesto

Las y los docentes de Córdoba realizaron una caravana en rechazo al Presupuesto 2026 presentando por el gobierno de Javier Milei. La Unión de Educadores de la Provincia (UEPC) advirtió que el financiamiento presentado en el plan económico «anula todos los artículos por los cuales se garantiza el sistema educativo».

La movilización marca el principio de una serie de acciones que se enmarcan en un nuevo plan de lucha, acompañado por gremios de trabajadores universitarios. El martes próximo el sindicato adhiere al paro nacional por 24 horas. 

En una conferencia de prensa realizada este martes, el secretario General Roberto Cristalli afirmó «lo que está consolidando el presupuesto presentado por el Gobierno nacional es el corrimiento del rol del Estado como garante del servicio educativo en todo el país».

Bajo la consigan «La escuela enseña y construye esperanza», UEPC solicitó una nueva Ley de Financiamiento Educativo, la restitución del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), que el Ejecutivo ponga en marcha la paritaria nacional y la continuidad del régimen jubilatorio.

https://lmdiario.com.ar/contenido/495271/uepc-activo-su-plan-de-lucha-docentes-realizaron-una-caravana-para-exigir-mejora

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Escribir en el caos. A propósito de El temblor de las ideas

Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que eso que tenía para decir podía interesar a alguien. Con esos presupuestos en mente hizo una invitación y me pregunté si el temblor había llegado a estas ideas también. Sin embargo, acá estoy, así que pueden inferir con algún grado de certeza que acepté. Si lo hice, es por la amistad y la confianza que tengo en su capacidad de detectar lo inesperado y lo que se oculta al pensamiento. Entonces voy a leer lo que salió. Quiero solamente detallar algunas cosas que el libro de Diego me empujó a pensar. Divido rápido: voy a decir una cuestión sobre la escritura, una sobre la nominación o los conceptos, una sobre la vida. Brevemente, y si tuviera que terminar acá, en esos tres puntos (lo que podemos llamar drama) se nos juega la existencia en toda época, pero más en esta, y el libro de Diego es una hermosa lección sobre cómo prolongar nuestra existencia. Pero hay que justificar lo dicho y cerrar acá es un bajón, así que digo algunas cositas más.

I

Naturalmente, empiezo por la segunda, la cuestión del nombrar o de los conceptos. Desde su título, el tema central del libro es el problema de las ideas políticas en tanto categorías o nombres. Problema, entonces, de un lenguaje que ya no designa a su referente. Un vacío de sentido que Diego llama “trampa”. De modo que los primeros cinco capítulos del libro parecen desplegar una interrogación menos propia de Lenin que de Martínez Estrada. “¿Qué es esto?” como el pensamiento sobre una irritación. “Esto” que es algo que violenta al pensamiento: agresión, cuestionamiento y también refutación, dice Diego. Pero el valor de la formulación específica de esta pregunta radica en que no se atiene a los efectos prácticos (superestructurales) de la refutación, sino que aborda su contenido cognitivo, su capacidad para desquiciar al pensamiento en sí. Lo digo de otro modo: no es un determinado discurso sobre el mundo, sino el mundo mismo el que se ha vuelto ilegible. Símbolos desmentidos, pero no sin que el propio discurso de desmentida caiga en la volteada. La pregunta “¿qué es esto?” no parece abarcable desde el lenguaje político, ni el económico, ni el sociológico, ni el psicoanalítico…

El libro, entonces, da un paso atrás y propone un recorrido que empieza en la interrogación por los sentidos de la perplejidad —el grado cero, la inmovilización del pensamiento y la acción. La perplejidad argentina parece tener una larga historia propia, pero me da la impresión que tiene asiento propio y casi único en nuestra percepción desde la pandemia. En la perplejidad de la política, los nombres se multiplican al infinito: fascismo, posfascismo, ruptura del pacto democrático, derechización. En último término, una discusión desdramatizada que revela el fracaso de los conceptos, su impotencia para conectar con causas materiales. Sin embargo, decirle singularidad, novedad, impensable, el horror, ahora decimos nosotros, es sacarle el culo a la jeringa. Walter Benjamin decía que este tipo de asombro no está al principio de ningún tipo de conocimiento. Esto empuja, se impone como algo a ser pensado y, como tal, nombrado. La nominación aparece entonces en El temblor de las ideas como una experiencia de pensamiento, como un tránsito inevitable para evitar tanto el desquicio como la disolución.

El concepto de una situación nombra ante todo su tono afectivo —de esto voy a decir algo más adelante, ténganme paciencia que al final no es tan corto. Vuelvo: se escuchan, al promediar el libro, los ecos de 2001: estallido, implosión, catástrofe, desastre. Y ahora también —el libro sigue más allá del libro, se suman palabras, presentaciones y reseñas— “fenómeno de desecación”. Pero esta tarea de nominación, necesaria para darnos existencia, naufraga como pensamiento cuando se estabiliza, cuando se detiene creyendo haber llegado a buen puerto. Serían necesarios conceptos plásticos que nos permitan distinguir “qué sucede en lo que sucede”. Sería, entonces, necesario un oxímoron: conceptos que no capturen, que no inmovilicen, porque lo que sucede está en pleno movimiento y se prolonga más allá de sí mismo. Dice Diego que la noción de conocimiento en Marx, ligada a la praxis, requiere, más que una producción de saberes sobre el mundo, de unos presentimientos y premociones que “actúan por contigüidad de lo que se ve y se escucha”.

En El temblor de las ideas se dice que un aspecto central de Kafka es su capacidad de narración no categorial, la ausencia de conceptos en su escritura. Ahí estaría su potencia como artefacto de interpretación coyuntural en un momento en que en la coyuntura mucho pasa y nada sucede. En El temblor aparece, entonces, una promesa: una escritura desde la que es posible “arrancarle al caos pedazos consistentes”, precisamente porque en su literatura y en sus Diarios son los personajes, móviles, vitales, los que se convierten en imagen del pensamiento. Kafka aparece entonces como clave para ser escriba del desierto, narrador de la intemperie. Justamente porque no se trata de “ver” lo que no hay, sino de captar la oscuridad continua que constituye a esa nada.

II

¿Cómo se estabiliza algo de este caos nominativo en el pensamiento? A esta altura parece trillado hablar de la ilusión mítica de la “nada” como recomienzo, de la “tabula rasa”, de las figuraciones alucinadas del desierto como espacio de libertad o lienzo. No hace falta ir a Radiografía de la Pampa, alcanza con leer algún chiste kirchnerista sobre el “ingenuo toninegrismo”, o el desprecio por las filosofías del acontecimiento y el 2001. De acuerdo: sin embargo, intemperie hay. ¿Qué tipo de escritura puede, entonces, no ser ilusoria, o megalómana, o alucinada, o solipsista, o proyectiva? Nuevamente, Diego encuentra en su Kafka una tonalidad afectiva posible para hablar con y en el desierto. Escribir quiere decir entonces otro oxímoron: captar de qué está hecha la nada. ¿De qué está hecha la intemperie que vivimos, qué bichos horribles la pueblan? Más que a toda ilusión restaurativa o de desplome y resurrección, se parece a lo que escribió Cormac Mac Carthy en La carretera: un padre y un niño que caminan “al Sur” bajo una insoportable pregunta, “¿somos los buenos?”. No hay más coordenadas, es lo que hay. Certezas plenas de existencia y total desconcierto acerca de en qué sentido se lo hace. Hay camino, paranoia, tortura, humanoides grotescos, y mucha, pero mucha espera. Y un hilito de conversación que es lo único que sostiene punta a punta la novela. Paso, entonces, al segundo punto que me interesó de El temblor: qué tipo de escritura es precisa para vivir esta época.

Pareciera que es necesario escribir, narrar para darse la vida. “Ante la imposibilidad de escribir, escribo”, dice Kafka en sus Diarios. No es sólo una reivindicación de la persistencia, sino una observación más aguda sobre la dificultad de jerarquizar, ponderar, elegir una cosa sobre la otra, de conocer de antemano si habrá algo de común con quien lee o si, por el contrario, estaremos frente a la comprobación de lo que nos sucede es privado, incomunicable. Dificultad, entonces, para desarmar la confusión en fragmentos, como Funes, el memorioso. Deleuze y Guattari describían así a la angustia: un pensamiento que se escapa de sí mismo, una idea que se pierde, velocidad infinita que “se confunde con la inmovilidad de la nada incolora y silenciosa que recorre”. La imposibilidad parece ligarse a la sensación de un mundo excesivo, poblado de sombras infinitamente veloces, indistinguibles, que enmudecen el pensamiento y lo vuelven paranoico sobre su propia capacidad. Diego escribe imaginando el propio fracaso de su proyecto, imaginando esa angustia (la nuestra) y eso hace “que todo le salga bien, como en un sueño”, como decía Max Brod de su amigo Franz. Solo a condición de permitirnos perder nuestras ideas —de escribir nuestra pérdida— las encontramos, tal como, según Benjamin, sólo por los desesperanzados nos es dada la esperanza.

Una escritura así es para Diego una “literatura menor” que puede “abrir una entrada a la madriguera”, perforar el bloqueo a nuestras ideas, darnos aire para pensar. Permitirnos inaugurar un proyecto de vida. Un amigo le dice “consistir”. No es poca cosa, che, miremos la letra chica. Espanto ante las condiciones: una escritura así aparece, para Diego, marcada por la invención de un problema propio —donde quedó agotado el del padre— y por el borramiento del nombre, el borde con la anonimia —un autor así pasa a ser casi nada: una inicial, K. ¿Estamos en condiciones de asumir estas premisas en serio? Esto requeriría de cada uno de nosotros caminar por la cornisa, poner en juego la intimidad de problemas serios, nuestros, que, como al Ulises que imagina Kafka frente a las sirenas, no sabremos nunca si al escucharlos obtendremos nuestra salvación o nuestra locura. Al mismo tiempo, ¿estamos en condiciones de disolvernos en mero soporte o agente de una problematización colectiva? Si hay “pregunta generacional” o de época, permitámonos dudar si es que la hay, no tengo duda de que sólo puede hacerse en estas condiciones. En las posibilidades inimaginadas para asumir un dramatismo del pensamiento íntimo que se abre a otros, sin construcciones de máscaras ni retóricas. En el que los problemas no nos son dados, sino que son nuestros (personales) a formular. Sólo después de escribir sabremos si encuentran algo o alguien, o se disuelven en la nada incolora. Entonces: máximo de dramatismo individual sin resto narcisista. Fuera de época.

Horacio González recuperaba en Martínez Estrada la invención de la figura del “lector con miedo”. Se trata de aquel que en vez de leer “el Facundo o el Martín Fierro como cuentos pintorescos y divertidos” (las palabras son del propio Martínez Estrada) los podía leer como premoción de un conflicto irresuelto, de un destino terrible por venir, por contigüidad con el presente. En El temblor se postula al escritor con miedo (y su tradición): aquel que no narra la destrucción presente como escenario para un divertido y pintoresco proyecto personal, sino quien narra su propia y enloquecida premonición bajo la “pequeña y absurda esperanza” de que encuentre a un otro irresuelto.

III

Último, ya termino. En la que sería su última intervención pública, Javier Trímboli dijo que “no vinimos a este mundo a ser felices”. Javier no dejaba de preocuparse, como Benjamin o Adorno, aunque más al estilo de Pasolini, por la irreversibilidad de la soldadura que el capitalismo contemporáneo había ejercido entre felicidad y consumo. La búsqueda de la felicidad resultaría, paradojalmente, en un insoportable solipsismo. A la oración se la puede aproximar a la entrega militante o a la angustia existencialista. Para lo que quiero decir acá, poco importa. Miremos de cerca. La oración es privativa, negativa: a eso no vinimos. Entonces… ¿a qué? ¿Qué afecto nombra lo que vivimos hoy y lo que venimos a “hacer a este mundo”? En este sentido, y del único modo en que podría decir de qué trata, El temblor es también un mapa de los afectos de la época. De posibilidades impensadas y otras sobreestimadas. Un mapa que queda impreso a pesar de sí mismo, como apéndice de un doloroso recordatorio de algo que no fue pensado a tiempo.

La teoría política suele pensar en términos de “principios generadores” del cuerpo social. Esto equivale a decir que a una época se la comprende en sus virtudes y bloqueos sólo entrando en conexión con un tipo de deseo que la mueve hacia algún lado. Ahora, ¿qué ocurre cuando estamos, dice Diego, a la espera, entrampados? Lo que salta a la vista en este “examen de conciencia” es una profunda experiencia de la desesperación. A la luz de este problema, digamos, acerca de qué es y qué puede ser la desesperación, la velocidad de las cosas aumenta exponencialmente hacia el capítulo final del libro. Las preocupaciones de Spinoza son relevadas por Kafka. Del “rodeo por Spinoza” althusseriano para entender a Marx más allá de Hegel, pasamos al “rodeo K” para entender a Spinoza, aquel libro dos de la Ética, en tiempos de afectos desquiciados, en que la idea de autonomía encuentra su trampa. Lo que Diego llama rodeo K, si entiendo bien, es entonces también una pregunta por el optimismo con el que parecía venir la noción de potencia (y también por su cínico descarte) en una larga tradición en la que nos encontramos con amigos y amigas. La estrategia de las “pasiones alegres” parece malograr su balance. Vamos a la Ética, libro dos, y no encontramos nada: sólo está ahí definida la esperanza. Pero, como su inverso (afecto de quien “no puede ya esperar”), Diego encuentra la necesidad de describir su dinámica. Sólo tanteando en el reverso de la desesperación, de entender sus conexiones, estaremos en condiciones de entender “qué sucede en lo que sucede”.

Llegamos a los versos finales: estamos ante la ley y ante nuestro temor a cruzar la puerta. Como en un cuento de Borges, toda escena, la vida entera se vuelve Ante la ley. Se multiplican las puertas: están por todos lados. Son la gramática misma de un mundo desesperado. Me animo a agregar una, con aclaración. Al pensar este mismo problema y cómo lo pensaba nuestra cultura, Trímboli se irritaba con la “felicidad del desalienado” que aparecía festejada en la exitosa Perfect Days, de Wenders. Película sin dramatismo, sin miedo también, sin guardián. Felicidad asequible sin ningún tránsito. Si Javier tuviera razón, entonces hay que ver Vivir, de Kurosawa, como muestra un Japón inverso, territorio de la espera. Frente a la condena a muerte, el protagonista elige finalmente vivir, y solo ahí. Cruza la puerta sólo ante la posibilidad cierta de fracaso. La vida se define ahí como hija directa de la desesperación. Entonces tenemos que agregar una adenda a las coordenadas con las que pensamos nuestras vidas y la política por largos años: la desesperación y el dolor engendran procesos cognitivos colectivos. Pero sólo si es a través de la necedad y el «fracaso» que es propio de quien camina por la cornisa sin caer del otro lado.

Si el temblor desdibuja las coordenadas autonomistas, su método y lenguaje, sólo es posible “apegarse agónicamente a la autonomía”. Diego descubre en Kafka la única posibilidad de sostener un izquierdismo ante su bloqueo, sin abandonarlo: abandonar sus lenguajes y clichés para que retorne a nosotros en sus intuiciones y premoniciones verdaderas, en su indudable presente.  Y desde allí reescribe su tradición intelectual y militante: como historia de las una, dos, mil entradas posibles a la madriguera.

Hace poquito un familiar muy cercano me contó un chiste conocido, que dice que la diferencia entre un francés y un judío es que el francés se va sin despedirse y el judío se despide sin irse nunca. Si digo esto no es para pedir una columna de humor en la radio, sino para pensar por qué Diego insiste en la idea de un escritor que nace en el uso “artificial” de una lengua ajena en la que no puede no escribir. Pues bien: para el judío “sin pueblo” quizás no se trata de irse, pero tampoco de despedirse. No irnos cínicamente del lenguaje, no vivir en estado de despedida. Buscar la hendija que queda para meter un pie, guardar un huequito a ver si un día nos le animamos.

*Texto leído en la presentación del libro El temblor de las ideas, de Diego Sztulwark, el 27 de agosto de 2025 en La tribu.

Fuente de la información e imagen:  Lobo Suelto

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