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Brasil: “Cómo maté a mi hija” la removedora crónica de un padre conquista las redes

Redacción: Montevideo Portal

Narrado en primera persona, el relato procura llamar la atención sobre la responsabilidad colectiva en los casos de feminicidio.

Brasil es un país sumamente castigado por el flagelo del feminicidio, lacra que en nuestro país también campa a sus anchas.

Conmovido por esas muertes cotidianas -trece al día, según las estadísticas- el historiador brasileño Cadu de Castro escribió y compartió en Facebook una conmovedora crónica.

En su breve relato, el autor deja claro que un feminicidio no se produce sólo en el instante en el que un hombre le arrebata la vida a una mujer. Comienza mucho antes, y con la involuntaria y anónima complicidad de todos.

Publicado hace menos de un mes, el relato de Castro fue compartido más de cincuenta mil veces y reproducido en varios medios de prensa brasileños.

A continuación, ofrecemos el texto traducido al español.

Soy machista. Fui criado así. Crecí, me casé y tuve una hija. Siempre sometí a mi mujer, algo que me parecía completamente natural. Al fin y al cabo, el machismo es tan estructural que se naturaliza. Usaba adjetivos como incompetente, idiota, estúpida, para criticar muchas de sus palabras y posturas, y así disminuirla, empequeñecerla. Nunca la agredí físicamente, pero ejercía violencia psicológica. Mi hija fue criada en ese ambiente.

Me reía de los chistes que humillan o descalifican a las mujeres, y los reproducía. Cuando alguna se ofendía y protestaba le preguntaba si no tenía sentido del humor, era sólo un chiste, una broma. Aparte de eso, siempre fui muy moralista, especialmente cuando veía mujeres con ropas muy cortas. Muchas veces dije que estaban pidiendo ser violadas. Recuerdo que una vez me contaron sobre un caso de violación de una chica «modernosa» del barrio donde vivo, y cuestioné si se trataba realmente de una violación. Al fin y al cabo, ella abusaba, lo pedía ¿no? Mi hija escuchaba todo eso.

Defendía que hombres y mujeres son muy diferentes y por eso sus derechos no podían ser iguales. Reproducía las falacias de que el hombre es más racional y la mujer más sentimental, que tener muchas mujeres en un mismo lugar de trabajo no da resultado, que la mujer habla demasiado, que le gustan los chismes, que los hombres son más competentes para gerenciar negocios, que hay mujeres a las que les gusta que les peguen, que los niños mal educados lo son por culpa de la madre, etc. Mi hija aprendió todo eso.

Una vez, un vecino agredió físicamente a su mujer. Mi esposa y mi hija hablaron de llamar a la policía, pero lo impedí. Dije que «en pelea de marido y mujer no se mete cuchara». ¿Quién sabe lo que ella hizo para hacerle perder a él la cabeza? Mi hija incorporó esa idea.

Deshumanizaba la figura femenina. A las mujeres más independientes y despegadas de esas reglas morales que yo defendía, las llamaba vacas, yeguas, cerdas. Decía que el feminismo era cosa de mujeres «mal atendidas», feas, desequilibradas, desubicadas. Me ofendía cuando alguien me llamaba machista, y decía, «ni machismo ni feminismo, nada de ismos». Mi hija llegó a reproducir algunas de mis expresiones.

Recuerdo cuando ella me lo presentó. Estaban empezando a salir. Una vez la oí conversando con una amiga y le contaba que a veces era un poco grosero, pero los hombres son así, ¿verdad? Yo era su referencia.

En otra ocasión hablaba con una prima sobre cómo lo encontró con otra, pero él se disculpó y dijo que era sólo un desliz, que la amaba. Recordó que unos años antes, su madre había descubierto algunas aventuras mías, y que eso era, al fin y al cabo, cosa de hombres.

Él me caía bien. Era un muchacho simpático y trabajador. Reía mucho de los chistes sobre mujeres que le contaba, y hasta aportó algunos nuevos que ampliaron mi repertorio.

Hace poco ella llegó a casa con un hematoma en un ojo, el rostro hinchado y marcas en los brazos. Le pregunté sobre eso y contestó que se había caído por las escaleras, pero que estaba bien, que no hacía falta que me preocupara. Le pregunté si todo iba bien con su marido y me dijo que sí, que él la amaba.

Ayer recibí una llamada de la policía. Supe que mi hija estaba muerta. Su compañero la había tirado del balcón desde un décimo piso. O la había apuñalado, o baleado, o estrangulado, o golpeado hasta la muerte durante una pelea conyugal.

Los vecinos oyeron sus gritos pidiendo socorro, pero nadie intervino ni llamó a la policía. Al fin y al cabo, en pelea de marido y mujer no se mete cuchara.

Yo caí, o fui apuñalado, o baleado o estrangulado junto con mi hija. Ahora yazgo en este suelo frío, La caída, o el tiro, o el estrangulamiento, o los golpes, o la puñalada que destrozó mi alma, agudizó mis sentidos. Puedo ver, oír. Veo ahora con una claridad y lucidez que me lastiman: el machismo, que siempre naturalicé y reproduje, oprime, hiere, mata. Oigo el grito de los feminismos. Es un grito de dolor. Es un grito ancestral. Es un grito por igualdad de derechos y oportunidades. Es un grito por respeto. Es un grito por la vida. Es el grito de mi hija. Es el grito de tu hija.

Es tarde para mí. Es tarde para ella. Maté a mi hija. En cada acto machista maté a mi hija. Maté también otras hijas, hermanas, madres. Defender y reproducir el machismo es mancharse las manos con sangre. Tú puedes aún salvar a tu hija, hermana, madre y tantas otras mujeres. Actúa antes de que sea tarde.

Debes estar preguntándote si esta historia es verídica. Respondo: sí y no. Sí porque ocurre todos los días, en muchos lugares y a muchas familias. Criamos una serie de feminicidas, y algunos feminicidas en serie. Brasil está entre los países con mayor tasa de feminicidios: ocupa la quinta posición en un ranking de 83 naciones. Mueren 13 mujeres al día en casos de feminicidio, y casi el 80% de ellas a manos de sus parejas.

Y no, no es verídica porque no me ocurrió a mí.

Simplemente escribí esta crónica porque me sentí tocado por un grave problema social: el machismo, al que tenemos que exponer, revelar y combatir todos los días y en todas partes.

Tengo la dicha de estar rodeado de mujeres feministas. Esposa, hija, sobrina, nuera, primas y amigas

Crié una hija feminista. Desde pequeña le enseñé a aceptar un NO sólo si tenía una justificación coherente, proviniera de quien proviniera, incluido yo.

Cuando surgieron expectativas sobre hacerla estudiar ballet, la apoyé para que entrenara taekwondo como ella quería. Ahora es cinturón negro segundo dan. Fue campeona brasileña combatiendo con hombres (en aquella época no había otras mujeres) y campeona panamericana. Está casada con un tipo maravilloso. Y ahora esperamos a Mel, su hija y mi primera nieta, y sólo de pensarlo me lleno de amor y ternura.

Necesito luchar por un mundo mejor para ella. Por un mundo mejor para todas las mujeres. Quiero un mundo mejor para todas las personas.

Y para eso, nosotros, los hombres, tenemos que empeñarnos en una férrea lucha que comienza dentro de cada uno de nosotros, contra el machismo nuestro de cada día. Tenemos que desaprender lo que somos.

¡Sólo los feminismos salvan! Esa lucha es de todos nosotros. Le enseño eso a mi hijo, que es un tipo maravilloso.

Fuente: https://www.montevideo.com.uy/Mujer/-Como-mate-a-mi-hija-la-removedora-cronica-de-un-padre-conquista-las-redes-uc694135

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El plan Bolsonaro: militarizar la educación, armas para todos, erradicar el socialismo…

América del Sur/ Brasil/ 07.11.2018/ Fuente: www.elconfidencial.com.

El ultraderechista Jair Bolsonaro ha ganado las elecciones en Brasil.Su polémica defensa de la dictadura militar y sus declaraciones racistas, machistas y homófobas no le han restado opciones para sucecer a Michel Temer a partir del próximo 1 de enero.

Su campaña centrada en el fin de la corrupción y la lucha contra la criminalidad ha cautivado a más del 55% de los brasileños, que aplauden sus posturas extremas en materias como educación, sanidad, economía, política exterior y medioambiente. A continuación, recopilamos sus propuestas electorales, entre ellas el derecho universal a la posesión de armas, abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático -lo que podría poner en peligro el Amazonas- o tipificar como terrorismo las protestas sindicales de los trabajadores agrarios sin tierra si lo hacen en terrenos privados.

Educación

Prohibirá la «ideología de género» en las escuelas. Defiende una educación pública «sin adoctrinamiento ni sexualización» a través de lo que llamará Escuela Sin Partido.

– Nombrar ministro de Educación a un general con el fin de militarizar la enseñanza.

– Ampliar el número de escuelas militares. En cada capital de provincia, un colegio militar.

– Reducir el porcentaje de plazas para las cuotas raciales.

– Clases prácticas para «ayudar a combatir el marxismo».

RAMÓN JÁUREGUI

Seguridad

– Derecho universal a la posesión de armas de fuego.

– Cambiar el Código Penal para establecer la legítima defensa.

Reducir la edad de ingreso en prisión a 16 o 17 años. Su formación llegó a proponer los 12 años, pero el Congreso no lo aprobó.

– Tipificar como terrorismo las invasiones de propiedades rurales y urbanas en el territorio brasileño.

Castración química voluntaria a cambio de reducción de pan para los violadores.

– Que los polícias no sean castigados si matan a alguien a una confrontación.

Política exterior

– Hacer negocios «con todos» y sin sesgo ideológico. Priorizar las relaciones comerciales con países como Israel.

Abandonar el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Afirmó que era «una reunión de comunistas que no tiene ningún compromiso con Sudamérica».

– Revocar la ley de inmigración y crear campos de refugiados para lidiar con la migración venezolana en Brasil.

Abandonar el Acuerdo de París sobre el cambio climático, lo que pondría en serio peligro el Amazonas.

– Cambiar la embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusalén como hizo Donald Trump. Cerrar la embajada de la Autoridad Palestina en Brasil.

Economía y empleo

Renegar del comunismo y el socialismo para practicar el libre mercado.

Fuente de la noticia: https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-10-29/bolsonaro-brasil-ultraderecha-propuestas_1637362/

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¿Por qué Brasil votó así?

Por: Alfredo Serrano Mancilla. 

¿Por qué ganó Jair Bolsonaro con más de 57 millones de votos y 10 puntos de diferencia con respecto al candidato del PT, Fernando Haddad? Esta es la pregunta que medio mundo se está haciendo luego del resultado electoral en Brasil. No hay respuesta sencilla ni basada en un único argumento. Son múltiples los factores, algunos propios de un clima global y otros más ajustados al contexto nacional. Aquí se esbozan algunas ideas para comprender este fenómeno.

  1. La volatilidad de las preferencias electorales. Cada día la realidad es más efímera. Todo cambia a una velocidad incomprensible. En la actualidad, con un simple clic somos capaces de cambiar de país, de conversación, de relaciones personales… Las nuevas tecnologías y las redes sociales permiten creer que todo se puede modificar en un segundo. Esto se va instalando como marco lógico hasta el punto de tener un poder de influencia mayor de lo previsto a la hora de tomar decisiones en otros asuntos. En lo electoral, en un marco de crisis de representatividad de los partidos tradicionales, también está presente esta nueva manera de actuar, que se percibe en un patrón electoral volátil, en el que el voto se mueve de lado a lado sin tiempo real para que se produzcan grandes cambios estructurales en el medio. Un dato lo ejemplifica: Dilma Rousseff obtuvo casi 55 millones de votos hace cuatro años; ahora Bolsonaro, la antítesis, 57 millones.
  2. Cuando la democracia ya es cualquier cosa. Decía Gilbert Rist que “el desarrollo ya puede ser concebido como cualquier cosa” porque “el desarrollo es la construcción de una letrina allá donde se necesita, pero también es un rascacielos en una gran ciudad”. Lo mismo puede suceder con el término democracia, cuando ésta se basa en un mínimo excesivamente mínimo. Así, tan vaciada de contenido, limitada a un voto cada cuatro años, sin importar nada más que eso, entonces, la ciudadanía puede llegar a frivolizarla tanto como cualquier votación que se produce para elegir al ganador de un reality show. Esta democracia tan banalizada, en forma light, es un terreno demasiado fértil para que los candidatos poco demócratas sea elegidos.
  3. Una nueva cancha embarrada de juego. Vale todo. En el caso de Brasil, la elección se dio luego de un golpe parlamentario que arrebató a Dilma su condición de presidenta electa y con Lula, el candidato mejor valorado, en la cárcel. Además, como así también pasó en la campaña del 2014 con la muerte de Eduardo Campos, esta vez, también apareció un hecho sospechoso: la puñalada que sufrió Bolsonaro, que tuvo un tratamiento mediático de telenovela con final feliz. Y tampoco hay que olvidar las fake news que se fueron propagando gracias a un control del uso de datos privados, de teléfonos, con el envío masivo de mensajes de WhatsApp. Se mire por donde se mire, en estos tiempos que corren, ya no hay elecciones en condiciones limpias.
  4. Cuando gana lo auténtico y no lo políticamente correcto. Viendo a Bolsonaro, a uno se le caen todos los mitos del marketing electoral de los últimos años. Pareciera que nace un contramanual de Durán Barba. Ni globos de colores ni mensaje de felicidad eterna; ni ambientalismo ni animalismos. En el caso de Bolsonaro, así como ocurrió con Trump, venció lo genuino, el “no disimular casi nada”. Decirle al pan, pan, y al vino, vino. Un lenguaje más directo, sin rodeos, sin diplomacia, en el que la mayoría de la ciudadanía se siente reflejada.
  5. El odio y el “que se vayan todos”. El hartazgo se impone. Se creó un clima de opinión, en gran medida provocado por los medios de comunicación, marcado por la animadversión y hostilidad. La corrupción fue una de las principales variables elegida para crear un ambiente antipetista. Pero también se utilizó la elevada inseguridad, para construir ese sentimiento de repulsión contra el estatus quo. En el caso brasileño, como así ocurrió también con Trump, se impone cada vez más una propuesta del anti, del rechazo, del encono, buscando una mayor sintonía con aquella sensación de infelicidad que tiene una buena parte de la ciudadanía que vive en condiciones económicas y materiales muy negativas.
  6. La mentira que nos contaron: era mejor no confrontar. Fue absolutamente desacertado creer que había un exceso de confrontación por parte de muchos líderes-presidentes representantes del progresismo latinoamericano. ¿Cómo encaja Bolsonaro en este paradigma? ¿Y Trump? Por lo visto electoralmente, a la ciudadanía le agrada mucho más aquel político que interpela de frente en vez de ser una suerte de “chicha ni limoná”. Debemos distinguir mejor entre el porcentaje de imagen favorable y la verdadera intención de voto; e incluso puede ocurrir que se puede ganar elecciones a pesar de tener un alto porcentaje de rechazo en las encuestas.
  7. El repliegue sobre el individuo. El Balón de Oro en fútbol es casi tan importante como un campeonato; Messi es tan poderoso o más que un club de fútbol. El personalismo en la política pisa fuerte. Es por ello que Bolsonaro no necesitó ni de partidos ni de ningún gran movimiento colectivo que lo arropara. Una suerte de superhéroe que muchos aspiran a ser.
  8. Regresa el nacionalismo en la época global. Nunca dejó de ser un valor, pero ahora el nacionalismo retoma un papel más protagónico en una era donde todo es global. La gente busca mucho más aferrarse a algo cercano, a un referente más nacional. Bolsonaro lo logró mostrándose como militar, con un lenguaje de repulsión a todo lo que tuviera que ver con lo extranjero.
  9. El laberinto de nuestras burbujas. Un mal endémico es querer hacer análisis en función de nuestro particular focus group entre la gente más cercana que nos rodea. O mucho peor aún es preguntarnos lo siguiente: ¿por qué la gente vota a un fascista, homofóbico y que defiende a la dictadura? Esto es tener mal el foco de mira. ¿Por qué? Pues seguramente porque no hay 57 millones de brasileños y brasileñas que tienen esos mismos valores. Lo cierto es que cada quién tiene la información que tiene, que le llega por muchas vías diferentes, y no siempre es la misma que tenemos en ciertos círculos endogámicos en los que el deber ser, en lo ético y en lo político, prevalece por encima de cualquier mirada de lo que está ocurriendo en cada esquina.

Entre tantas otras, las razones aquí expuestas en su conjunto hacen que hoy estemos ante un país, Brasil, que ha elegido mayoritariamente a Bolsonaro, con el 55% de los votos. Sin embargo, lo difícil está en otro punto: a partir de ahora saber cómo hacer para que no lleguen más Bolsonaros a ser elegidos presidentes de cualquier país.

Fuente del artículo: https://www.celag.org/por-que-brasil-voto-asi/

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Represión policial en universidades antecede elección en Brasil

Redacción:   Prensa Latina

Represión y batidas policiales en al menos 27 instituciones públicas de la enseñanza superior quedarán como antecedentes del según turno de la elección presidencial en Brasil, denunció hoy el portal www.lula.com.br.

 

La escena -dijo- remite a tiempos de miedo, violencia y dictadura; sin embargo viene repitiéndose en los últimos tres días con el supuesto objetivo de fiscalizar y recoger materiales de campaña presuntamente irregulares por posicionarse contra el fascismo y la censura.

En una nota, la sección de Río de Janeiro de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) repudió tales decisiones de la Justicia Electoral, ‘que intenta censurar la libertad de expresión de estudiantes y profesores de las facultades de Derecho, que, como todos los ciudadanos, tienen el derecho constitucional de manifestarse políticamente’.

El posicionamiento de la OAB se dio a conocer después que una jueza electoral de Niterói determinara la prisión del director de la Facultad de Derecho de la Universidad Federal Fluminense (UFF) caso que una banderola colocada a la entada del campus y donde se leía ‘Derecho UFF Antifascista’, no fuese retirada.

La organización de los letrados subrayó asimismo que cualquier manifestación no alineada a candidatos y partidos no puede ser confundida con propaganda electoral.

Cualquier restricción en ese sentido llevada a efecto, sobre todo por agentes de la ley, bajo el manto de ‘órdenes verbales’ constituyen precedentes preocupantes y peligrosos para nuestra democracia, además de constituir una indebida invasión en la autonomía universitaria garantizada por la Constitución, advirtió la OAB.

También en los últimos días se registraron casos como la prohibición de un evento público ‘Contra el fascismo. Por la democracia’, previsto para realizarse en la Universidad Federal de Río Grande del Sur (UFRGS) y que contaría con la participación, entre otros, del ex ministro de Justicia Tarso Genro.

‘El fascismo crece’, escribió Genro en su cuenta de Twitter y recordó que dictó clases e impartió conferencias en universidades de Francia, Inglaterra, Portugal, España, Alemania, Argentina y Brasil, incluso durante la dictadura. Hoy, lamentó, estoy censurado para hablar en la UFRGS, en un Estado que goberné.

Por su parte, el diario Folha de Sao Paulo dio cuenta también de batidas en tres centros de altos estudios del Estado de Paraíba, así como en la sede de la Asociación de los Docentes de la Universidad Federal de Campina Grande, donde procuraban con fines de aprehensión de un ‘Manifesto en defensa de la democracia y de la universidad pública’.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=223089&SEO=represion-policial-en-universidades-antecede-eleccion-en-brasil
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Brasil: Haddad ofrece educación en lugar de armas en las favelas de Río de Janeiro

América del sur/Brasil/25 Octubre 2018/Fuente: El periódico

El candidato del PT criticó las propuestas de su contrincante el ultraderechista Jair Bolsonaro, para frenar la violencia e inseguridad

El candidato socialista a la Presidencia de Brasil, Fernando Haddad, ofreció educación en vez de violencia en una visita a uno de los mayores complejos de favelas de Río de Janeiro, mientras el ultraderechista Jair Bolsonaro se reunió con aliados para recabar apoyos ante un eventual Gobierno.

Bolsonaro, favorito para ganar las elecciones presidenciales, permaneció recluido en su residencia de Río de Janeiro, donde recibió la visita de alcaldes y se reunió con diputados dispuestos a «perfeccionar la destrozada seguridad pública de Brasil», según dijo en Twitter, su principal instrumento de campaña desde que fue acuchillado el pasado 6 de septiembre en un mitin.

Haddad, por su parte, se desplazó hasta el complejo de la Maré, donde volvió cargar contra el discurso de violencia atribuido a su rival en las urnas. «El otro lado no es esperanza, el otro lado es violencia», aseguró Haddad refiriéndose a la bandera guerrerista que proclama su adversario, un defensor de la dictadura que imperó en Brasil entre 1964 y 1985.

«Bolsonaro solo hizo una cosa en la vida, estimuló la violencia«, afirmó el candidato socialista al recordar que durante los 28 años que ejerció como legislador el ultraderechista no tuvo «ninguna buena idea» y sus propuestas solo van a «aumentar la violencia y el terror» en Brasil.

Educación para frenar la violencia

El candidato socialista, que viajó a Río en su afán de restar votos en su propio territorio a Bolsonaro, visitó uno de los complejos de favelas más pobres y violentas de la ciudad, donde son frecuentes los enfrentamientos entre grupos narcotraficantes y los abusos por parte de las autoridades.

Allí, Haddad escuchó varias quejas de sus habitantes por las continuas matanzas que suceden en esa zona de la ciudad, y señaló que es con la educación con la que se va a vencer a la violencia y que esta «se derrota con inteligencia y no con armas».

El candidato del Partido del Trabajo (PT) recordó el legado del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, donde la educación, el empleo, la inclusión y el respeto por los derechos fueron prioridad.

El sucesor de Lula, quien fue impedido de participar en los comicios por estar preso y condenado a 12 años por corrupción, también señaló que incentivar la cultura es otra forma de afrontar la violencia y por eso anunció un presupuesto para el desarrollo de proyectos culturales en la periferias y «no solo en el interior de las ciudades» como ocurre actualmente.

En el complejo, que reúne 17 favelas en la zona norte de Río y en el que viven unas 130.000 personas, el candidato del PT y su compañera de papeleta, Manuela D’Avila, también recordaron a la concejala Marielle Franco, hija de Maré, negra, lesbiana, activista y política que fue brutalmente asesinada a tiros, junto con su conductor, cuando salía de un acto político en el centro de Río y cuyo crimen, ocho meses después, sigue impune.

La estrategia de Haddad para ganar votos

Tras una semana con actividades concentradas en Sao Paulo, la ciudad más industrializada y poblada de Brasil, y un fin de semana en el nordeste, la región que más apoya al PT, Haddad eligió viajar a Río de Janeiro, el terreno político de Bolsonaro, en busca de votos de electores indecisos.

Según una encuesta divulgada ayer por la firma MDA, Bolsonaro, conocido por sus declaraciones de tinte machista, homófobo y xenófobo, se convertirá en el nuevo presidente de Brasil con un 57 % de apoyo, frente al 43 % que conseguiría Haddad.

Durante su jornada en la ciudad más emblemática de Brasil, el candidato socialista también habló con la prensa a quien expuso su temor a que una victoria del ultraderechista desate una carrera armamentista en la región.

Haddad dijo que recibió un vídeo, cuya autenticidad admitió que aún no constató, en el que uno de los hijos parlamentarios de Bolsonaro asegura en un discurso que una de las primeras medidas del ultraderechista en caso de que venza las elecciones «es derribar al Gobierno de Maduro«.

«Puede haber una escalada armamentista en la región», insistió Haddad a la prensa al ser interrogado sobre el declarado rechazo del ultraderechista al gobierno de Maduro en Venezuela. En Río de Janeiro el candidato del PT también incluyó encuentros con grupos religiosos del catolicismo y el judaísmo que le manifestaron su apoyo.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20181024/haddad-ofrece-educacion-favelas-rio-de-janeiro-7106600

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Examen de ingreso para la educación superior en Brasil

América Latina/ Brasil/ 22.10.2018/ Por: Alieto Guadagni/ Fuente: www.perfil.com.

En noviembre se realizará la evaluación universitaria del gigante sudamericano que determina la distribución de alumnos y el acceso a becas. Una comparación con el sistema en Argentina.

Durante los domingos 4 y 11 de noviembre, se llevará a cabo en Brasil el Examen Nacional de Enseñanza Media (ENEM), mediante el cual se evalúan los conocimientos adquiridos por los alumnos en el nivel secundario de educación. El resultado de este examen determina el ingreso de los estudiantes a la universidad y también el acceso a becas.

En estos dos días, las puertas de los edificios se abrirán a las 12 y se cerrarán a las 13, para dar comienzo al examen a las 13.30. El domingo 4, los alumnos tendrán cinco horas y 30 minutos para responder preguntas de Lenguajes, Literatura, Inglés o Español, Artes, Tecnologías de Información y Comunicación. El 11 se evaluarán conocimientos de Matemática, Ciencias de la Naturaleza, Química, Física, Biología, Geografía, Historia, Filosofía y Sociología, contando los alumnos con un tiempo total de cinco horas para responder la totalidad de las preguntas.

Caso Brasil. Para acceder al nivel educativo superior, se requiere haber concluido la enseñanza media y aprobar el proceso selectivo impuesto por cada institución, dispuesto por la Ley 9.394, Art. 44, inc. II. Desde el 2009, las notas obtenidas en el Examen Nacional de Enseñanza Media (ENEM) pueden utilizarse para acceder a algunas universidades. Hay ocho millones de estudiantes en el nivel universitario, y se destaca que el interés de los postulantes por ingresar a las mejores universidades crece año tras año, aunque estas universidades requieran precisamente calificaciones más altas en el ENEM.

ENEM. Este examen fue creado en 1998, con el objetivo de evaluar los conocimientos de los estudiantes, una vez que concluyen la educación secundaria. Se utilizan también los resultados de esta prueba para adjudicar becas del Programa Universidad para Todos (Prouni).

El ENEM tomó aún más relevancia a partir de 2009, durante la presidencia de Lula, debido a que una gran cantidad de universidades comenzaron a utilizar sus resultados como criterio de selección para la admisión de nuevos ingresantes. La participación de los estudiantes en dicho examen es voluntaria y en él se evalúan distintas áreas de conocimiento. Quienes no obtienen un mínimo de 450 puntos en cada una y de 500 puntos en escritura no pueden obtener el certificado de culminación de escuela secundaria (Fuente: INEP/ Instituto Nacional de Estudios e Pesquisas Educacionais Anísio Teixeira). El examen está compuesto de cuatro pruebas con 45 preguntas cada una, junto con un ensayo.

Prouni. El Programa Universidad para Todos (Prouni), en vigencia desde la sanción de la Ley N° 11.096, en enero de 2005, fue creado por el Ministerio de Educación de Brasil, con el propósito de otorgar becas en instituciones privadas de educación superior. Para acceder a dicho beneficio, los estudiantes deben haber completado la educación secundaria y rendido el examen ENEM en el año inmediatamente anterior, obteniendo como mínimo 450 puntos promedio.

Como requisito económico, se requiere que el solicitante acredite ingresos mensuales de un salario mínimo y medio por integrante del grupo familiar. En dicho caso, puede acceder a una beca completa. Si acredita ingresos equivalentes a hasta tres salarios mínimos por integrante.

Comparación Argentina/Brasil. En Argentina no rige ningún tipo de examen de evaluación de conocimientos al final del nivel secundario ni tampoco exámenes generales de ingreso a la universidad, debido a que están prohibidos por la Ley 27.204, que los considera “restrictivos”. Pero al comparar nuestras cifras sin restricciones de ingreso frente a las de un país con un sistema “restrictivo” como Brasil, se observa que, en realidad, su sistema es mucho más eficaz, con mayor graduación anual y con mayor crecimiento en cantidad de graduados en los últimos años.

Como se observa en el cuadro correspondientes al 2016, acerca de la cantidad de graduados y la eficacia en la graduación, al igual que la evolución registrada en la cantidad de graduados entre el 2003 y el 2016. La Argentina tiene muchos más estudiantes, pero Brasil tiene muchos más graduados, porque la deserción en la universidad es menor.

Con un ENEM aquí considerado “restrictivo”, Brasil no solo gradúa muchos más universitarios que nosotros, sino que además su graduación anual viene creciendo a un ritmo mayor al nuestro.

Conclusión. La aplicación de exámenes de conocimientos al finalizar el ciclo secundario no impacta negativamente en la graduación total universitaria sino que, justamente, promueve todo lo contrario. De hecho, Brasil tiene un régimen de ingreso “restrictivo”, pero su graduación universitaria no solo es mucho más alta que la nuestra, sino que además, esta brecha se amplía año tras año, porque el ritmo de aumento anual de la graduación universitaria es mayor en Brasil que en la Argentina.

No hay mayor “restricción” que la falta de estímulos a la dedicación al estudio en la propia escuela secundaria, porque lo que no se estudia como corresponde en esa instancia resulta muy difícil de recuperar en la universidad. No existen restricciones para el ingreso a nuestras universidades, porque así lo dispone la Ley 27.204, pero el abandono y la deserción son muy elevados ya que, de cada cien estudiantes que ingresan a todo el sistema universitario argentino (estatal y privado), casi setenta no concluyen sus estudios.

Un fin de semana muy distinto en Brasil y la Argentina, en el próximo noviembre, es el preludio lamentable de dos futuros diferentes. Pero los jóvenes no son los responsables, porque los adultos definen la política educativa. Este examen ENEM apunta claramente a mejorar el nivel de conocimientos de los egresados de la escuela secundaria en Brasil; hay que destacar que algo similar ocurre en los países latinoamericanos que también aplican exámenes a la finalización del ciclo secundario.

La ausencia de este tipo de exámenes es una clara desventaja para nuestros alumnos secundarios, ya que deteriora el proceso de estudio en dicha escuela. Es común escuchar a nuestros profesores universitarios de primer año destacar las grandes deficiencias en la preparación de los estudiantes secundarios y la elevada deserción. En este siglo XXI, una nación no puede asegurar su crecimiento económico y desarrollo tecnológico sin una significativa graduación universitaria de su población. Si seguimos como hasta ahora, continuaremos comprometiendo aún más el futuro de nuestros adolescentes.

Fuente de la noticia: https://www.perfil.com/noticias/universidades/examen-de-ingreso-para-la-educacion-superior-en-brasil.phtml

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Un profesor de filosofía brasileño explicó por qué Bolsonaro ganó la primera vuelta

América del Sur/ Brasil/ 16.10.2018/ Fuente: www.infobae.com.

Gustavo Bertoche Guimarães publicó en sus redes sociales un texto autocrítico titulado «¿De dónde surgió el Bolsonaro?» que se viralizó, incluso, más allá de las fronteras de Brasil

Dos días después de que Jair Bolsonaro se impusiera sobre Fernando Haddad, el candidato del PT, el profesor de filosofía Gustavo Bertoche Guimarães decidió compartir en sus redes sociales sus reflexiones sobre el triunfo del candidato que es acusado de «machista», «homofóbico» y «racista».

Profesor de Introducción a la Filosofía y de Métodos y Técnicas de Investigación en la Facultad de Educación y Letras de la Universidad de Iguaçu (UNIG), este doctor en Filosofia por la Universidad Estadual Estado de Río de Janeiro realizó un descarnado diagnóstico sobre el Partido de los Trabajadores (PT) y la izquierda brasileña que rápidamente se viralizó tanto por redes sociales como por servicios de mensajería como WhatsApp.

A la pregunta «¿De dónde surgió Bolsonaro», Bertoche responde: «de nuestra propia incapacidad de hacer la necesaria autocrítica». El académico explica que el del domingo fue un voto «antiizquierda», «antisistema» y «anticorrupción».

A continuación, la traducción del posteo completo del profesor Gustavo Bertoche Guimarães.

¿De dónde surgió el Bolsonaro?

Lo siento, amigos, pero no es de un «machismo», de una «homofobia» o de un «racismo» del brasileño. La inmensa mayoría de los votantes del candidato del PSL no es machista, racista, homofóbica ni defiende la tortura. La mayoría de ellos ni siquiera son bolsonaristas.

Bolsonaro surgió de aquí mismo, del campo de las izquierdas. Surgió de nuestra incapacidad para hacer la necesaria autocrítica. Surgió de la negativa a conversar con el otro lado. Surgió de la insistencia en la acción estratégica en detrimento de la acción comunicativa, lo que nos llevó a demonizar, sin intentar comprender, a los que piensan y sienten de modo diferente.

Es, incluso, lo que estamos haciendo ahora. Mi Facebook y mi WhatsApp están llenos de ataques a los «fascistas», a aquellos que tienen «manos llenas de sangre», que son «machistas», «homofóbicos», «racistas». Sólo que el elector medio de Bolsonaro no es nada de eso ni se identifica con esos defectos. Las mujeres votaron más a Bolsonaro que a Haddad. Los negros votaron más a Bolsonaro que a Haddad. Una cantidad enorme de gays votó a Bolsonaro.

Amigos, estamos equivocando el blanco. El problema no es el elector de Bolsonaro. Somos nosotros, del gran campo de las izquierdas.

El elector no votó a Bolsonaro porque él dijo cosas detestables. Él votó a Bolsonaro A PESAR de eso.

El voto a Bolsonaro, no nos engañamos, no fue el voto a la derecha: fue el voto antiizquierda, fue el voto antisistema, fue el voto anticorrupción. En la cabeza de mucha gente (aquí y en los Estados Unidos, en las últimas elecciones), el sistema, la corrupción y la izquierda están ligados. El voto de ellos aquí fue el mismo voto que eligió a Trump allá. Y los pecados de la izquierda de allí son los pecados de la izquierda de aquí.

Bolsonaro tuvo los votos que tuvo porque evitamos, a toda costa, mirar nuestros errores y cambiar la forma de hacer política. Nos quedamos atrapados en nombres intocables, incluso cuando demostraron su falibilidad. Adoptamos el método más podrido de conquistar mayoría en el congreso y en las asambleas legislativas, por haber preferido el poder a la virtud. Corrompimos los medios con anuncios de empresas estatales hasta el punto en que los medios pasaron a depender del Estado. Y expulsamos, o llevamos al ostracismo, todas las voces críticas dentro de la izquierda.

¿Qué hemos hecho con Cristóvão Buarque?

¿Qué hemos hecho con Gabeira?

¿Qué hicimos con Marina?

¿Qué hemos hecho con el Hélio Bicudo?

¿Qué hemos hecho con tantos otros menores que ellos?

Los que no concordaban con nuestra vaca sagrada, los que criticaban los métodos de las cúpulas partidistas, fueron callados o tuvieron que abandonar la izquierda para continuar teniendo voz.

Mientras tanto, nos engañábamos con los éxitos electorales, y nos convertimos en un movimiento de la élite política. Perdimos la capacidad de comunicarnos con el pueblo, con las clases medias, con el ciudadano que trabaja 10 horas al día, y pasamos a engañarnos con la creencia en la idea de que toda movilización popular debe ser estructurada de arriba hacia abajo.

La propia decisión de lanzar a Lula y a Haddad como candidatos muestra que no aprendemos nada de nuestros errores -o, lo que es peor, que ni percibimos que estamos equivocando, y ponemos la culpa en los demás. ¿Dónde están las convenciones partidarias lindas de los años 80? ¿Dónde están las corrientes y tendencias lanzando contra-pre-candidatos? ¿Dónde están los debates internos? ¿Cuándo fue que el partido pasó a tener un dueño?

En suma: las izquierdas envejecieron, enriquecieron y se olvidaron de sus orígenes.

Lo que nos quedaba fue la creación de slogans que repetimos y repetimos hasta que pasamos a creer en ellos. Sólo que esos eslóganes no prenden en el pueblo, porque no corresponden a lo que el pueblo vive. No basta con llamar al elector de Bolsonaro «racista», cuando ese elector es negro y decidió que no vota nunca más al PT. No basta con decir que la mujer no vota a Bolsonaro para la mujer que decidió no votar al PT de ninguna manera.

No, amigos, Brasil no tiene 47% de machistas, homofóbicos y racistas. Calificar a los votantes de Bolsonaro de todo eso no va a resolver nada, porque el engaño no va a prender. El elector medio del tipo no es nada de eso. Él sólo no quiere que el país sea gobernado por un partido que tiene un dueño.

Y no, no está habiendo una disputa entre barbarie y civilización. El bárbaro no disputa elecciones. (Ah Hitler disputó, etc. ¿Usted ha leído Mein Kampf? ​​Yo sí. Está todo allí, ya en 1925. Lo siento, amigo, pero chistes y frases imbéciles NO SON Mein Kampf. ¿Dónde está su capacidad hermenéutica?).

Hay una ola Bolsonaro, pero podría ser una ola de cualquier otro candidato anti-PT. Yo sospecho que Bolsonaro surfea en esa ola solo porque es el más antipetista de todos.

Y la culpa del surgimiento de esa ola es nuestra, exclusivamente nuestra. No sólo es nuestra, como continuará siendo hasta que consigamos hacer una verdadera autocrítica y traer de vuelta a nuestro campo (y para nuestros partidos) una práctica verdaderamente democrática, que es algo que perdimos hace más de veinte años.

Hablamos tanto en defensa de la democracia, pero no practicamos la democracia en nuestra propia casa. ¿Es que olvidamos su significado y transformamos también la democracia en un mero lema político, en que lo que es nuestro es automáticamente democrático y lo que es del otro es automáticamente fascista? Es hora de utilizar menos las vísceras y más el cerebro, amigos. Y los slogans hablan a la bilis, no a la razón.

Fuente de la noticia: https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/10/13/un-profesor-de-filosofia-brasileno-explico-por-que-bolsonaro-gano-la-primera-vuelta/

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