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Contexto y Perspectivas de la conflictividad en Ecuador

Por: Jorge Forero Coronel

Centro de Investigación y Estudios Fronterizos

 Ecuador ha registrado un escenario de crisis política, social e institucional durante los últimos años, el cual se ha precipitado y ha resultado explícito por las contradicciones internas y sus respectivas pugnas por el control del poder estatal, que han determinado una confrontación prolongada y sin resolución entre un bloque neoliberal y conservador, y un sector de centro izquierda postneoliberal enmarcado en la denominada Revolución Ciudadana que interrumpió el dominio oligárquico durante los gobiernos de Rafael Correa, entre 2007 y 2017, pero que reprodujo contradicciones estructurales de esa sociedad, primordialmente relacionadas con su modelo de acumulación de capital y con su modelo de inserción en el mercado internacional como proveedor de materias primas (Monedero, 2018).

 En tal escenario de turbulencias políticas, se han desencadenado tensiones con el movimiento indígena en clave de una dialéctica de insurrección- resistencia, el cual ha demostrado una capacidad significativa de movilización y de presión popular en torno a agendas de defensa de derechos humanos y ambientales, (Herrera, 2022), así como ante episodios de contrarreforma de signo neoliberal que se han fomentado desde el sector conservador que ha dominado el poder ejecutivo en los últimos años (Forero, 2024); esto en contraposición a la racionalidad extractivista en la que han coincidido hasta ahora los mencionados bloques dominantes de la escena política ecuatoriana.

 En concordancia con las tendencias regionales, las tensiones políticas en Ecuador están relacionadas primordialmente con las luchas intestinas por el control y el usufructo de las rentas producidas por los hidrocarburos y otros commodities, así por la gestión de recursos naturales y la biodiversidad (Stoessel., 2015). Pero en los últimos años, tal conflictividad ha estado condicionada por el escalamiento de un fenómeno de violencia asociado con la vinculación evidente de este país meridional en la cadena global de valor de la cocaína hacia el mercado del Pacífico, lo que ha derivado en la visibilización de estructuras criminales al servicio de los sistemas logísticos y las cadenas de suministro del narcotráfico al mercado global (Escobar- Jiménez, 2024).

 Sin embargo, la crisis de conflictividad de Ecuador no se restringe a tensiones tradicionales y previsibles entre diversos bloques por el control del poder político. En este caso, se ha registrado un fenómeno de erosión de las instituciones del Estado y de la sociedad civil ante la irrupción del narcotráfico -de estructuras que participan de este negocio transnacional-, como un factor clave en las relaciones de poder de ese país, y como la variable nodal para comprender el escalamiento de la violencia y la criminalidad (según cifras oficiales, Ecuador transitó de ser el segundo país más seguro de la región, a posicionarse como el país con la mayor tasa de homicidios en el continente en el periodo 2019- 2024).

 Es así como el narcotráfico ha desbordado la normatividad y el funcionamiento del poder estatal, con lo cual se puede afirmar que Ecuador se ha convertido en un Narco- Estado, a tal punto, que por citar apenas los casos más notables y escandalosos: el expresidente Guillermo Lasso recurrió a una maniobra legislativa para eludir un juicio político en marcha por los vínculos de sus empresas (bancos) con el lavado de activos provenientes del tráfico de cocaína; y más recientemente, el vigente presidente ecuatoriano -actual candidato a la reelección en un proceso electoral previsto para mediados de abril-, se ha visto involucrado a través de sus empresas (en particular de la exportadora de banano Noboa trading) en un conjunto de incautaciones de cocaína en Europa .

 El ascenso del narcotráfico ha desencadenado además una respuesta política en contra de los intereses nacionales, por parte del gobierno neoliberal de Noboa, quien ha solicitado el apoyo y la presencia militar en el territorio ecuatoriano del Comando Sur de los Estados Unidos de América, de la DEA, e incluso, de organizaciones militares de carácter mercenario, lo que implica una concesión y privatización del monopolio del uso de la fuerza, y con ello, de la seguridad del país, a una potencia extranjera, y además, a una corporación con intereses privados y con antecedentes de promoción y de ejecución crímenes de guerra en países como Colombia.

 1- La “irrupción” del narcotráfico como factor del conflicto en Ecuador

 La presencia creciente y explícita de estos factores en el territorio ecuatoriano ha conmocionado a esa sociedad. Sin embargo, es necesario señalar que no se trata de una presencia inédita, ya que este país había funcionado como una ruta de mediana importancia en el mercado mundial de la cocaína, en particular en las rutas de tráfico hacia los continentes de Asia y Oceanía, pues: “Ecuador es paso de vía dada su ubicación geográfica, sus amplios puertos que tienen salida al Océano Pacifico, por compartir frontera con los principales países productores de coca como son Colombia y Perú, por su moneda oficial y su buena infraestructura vial (Herrera, 2018. p. 26).

 No obstante, hay que acotar que en el último lustro este negocio -así como sus actividades derivadas y sus efectos colaterales que redundan en vinctimización y pérdida de derechos para la población- ha adquirido una escala y un protagonismo sin precedentes en la dinámica social, económica, política y cultural de ese país, a tal punto que se ha posicionado en la subjetividad de la ciudadanía que el narcotráfico es un factor decisivo de poder en Ecuador (una circunstancia que redunda inevitablemente en desconfianza y pérdida de legitimidad de las instituciones).

 Esto porque se han desbordado hechos de violencia cruenta en un clima de conmoción y de impunidad -a modo de terapia de shock-, con lo cual se han hecho visibles las redes y las relaciones de una actividad económica regularmente clandestina e invisible (que al menos en apariencia es contenida por las fuerzas del orden, pero que en este caso ha fracturado a la sociedad ecuatoriana).

 Es importante señalar que este tipo de desbordes de la presencia y la influencia del narcotráfico en el seno de las sociedades sucede específicamente “en la etapa de crímenes predatorios, cuando se está pugnando por la conquista de un territorio” (Emerich, 2015. p. 20), a tal punto que estas disputas son observables ante la opinión pública, y generan hechos notorios tales como los que se exponen a continuación:

i. homicidios y masacres por medio de prácticas de sicariato o de grupos comando. Esto incluye masacres y hechos de magnicidio político ante un clima de complicidad e impunidad estatal muy convenientes para imponer el desconcierto, para desmovilizar las luchas populares y para instaurar regímenes de Estados de excepción y de suspensión de las garantías constitucionales que socavan la democracia, y que por supuesto, contravienen las normas y obstaculizan la transparencia de los procesos electorales (en la coyuntura actual es evidente que el presidente en funciones Daniel Noboa utiliza el poder estatal como un instrumento de su parcialidad y de sus intereses, así como de sus propósitos de demostrar su sumisión ante los Estados Unidos de América).

ii. secuestro y asesinato de niños y adolescentes, cuyos cuerpos aparecen calcinados en las adyacencias de una instalación militar (con el agravante de que en el secuestro y la desaparición forzada vincula a la Fuerza Pública ). Este tipo de hechos profundizan la situación de conmoción y posicionan una percepción de pérdida de los referentes de certeza contenidos en el Estado de Derecho;

  • iii. operaciones de signo terrorista transmitidas en vivo y en directo , todo un show en vivo y en directo muy oportuno para justificar el escalamiento y la exacerbación de una política represiva en marcha, con la particularidad de que el gobierno de Ecuador decretó de manera inmediata -inesperada e inexplicable- un conflicto armado interno en ese país. Es decir, le otorgó beligerancia política a estructuras criminales que dominan el sistema penitenciario y que presentan alianzas orgánicas con carteles mexicanos y colombianos.

En términos generales se puede afirmar que, en sintonía con las experiencias regionales de guerra contra las drogas (trágicas para los pueblos y contraproducentes para la democracia, la paz y la justicia), diseñadas y dirigidas por los Estados Unidos de América: en Ecuador se ha desatado una dinámica de abolición sistemática del Estado de Derecho implementada mediante un Estado de Excepción indefinido, en el marco de la instauración de un régimen represivo por parte del gobierno de Daniel Noboa , todo esto en un clima de abuso de poder e impunidad equivalente a los fenómenos de expansión del narcotráfico registrados en Colombia, en México o en Centro América.

 2- Geografía política- económica del conflicto en Ecuador

 Es importante destacar que este fenómeno de agudización de la violencia no es un hecho aislado o aleatorio, sino que se corresponde con los cambios de escala planetaria sucedidos en el metabolismo del negocio del narcotráfico, en el cual se ha configurado una nueva geografía en los circuitos de esa actividad económica ilícita (con las nuevas tendencias de consumo en Norte América hacia derivados opiáceos como el fentanilo), y con ello, se ha instaurado una nueva División Internacional del Trabajo que ha condenado a la frontera entre Colombia y Ecuador a convertirse en un territorio de sacrificio ofrendado al extractivismo y el despojo por medio de una actividad económica ilegal.

 En relación directa con ese hecho, esa nueva lógica de la geografía política y económica de las relaciones entre el Sur Global y las sociedades metropolitanas en relación con este negocio ilícito muy rentable en el mercado: ha determinado que la población de estas regiones se vea forzada a ser victimizada o instrumentada por parte de estas estructuras criminales que garantizan el funcionamiento de ese enriquecedor negocio en los territorios de sacrificio. Un negocio que sobre la base del despojo, genera ingentes flujos de dinero hacia el sistema financiero internacional y hacia los grandes capitales del sistema- mundo.

 Esta victimización de la población se acentúa ante la actuación de los poderes estatales, de la fuerza pública, de los sistemas de justicia, y también de agencias del Estado profundo como los medios de comunicación, a través de los cuales se criminaliza la producción primaria y el eslabón más débil de la cadena, mientras los actores sustantivos del proceso (quienes controlan o tiene un papel directivo en las rutas de extracción, las cadenas de suministro de precursores y la distribución hacia y en el norte global; los agentes y los dispositivos que permiten el lavado de activos, entre otros), no son considerados en el discurso de la mayoría de los dirigentes políticos, de las autoridades civiles y militares, la gran prensa (está ampliamente documentada la corriente de asesinatos colectivos en contra de periodistas independientes que por fuera de las grandes corporaciones ha denunciado tal estado de las cosas), e incluso de la academia que generalmente guarda silencio ante estos temas:

Aquí es donde se entiende el sentido de la dialéctica de “guerra” al narcotráfico que traducida significa “guerra a los eslabones menores de una actividad de acumulación capitalista ilegal que se convertirá en acumulación normal”. Allí quedarán criminalizados los campesinos cocaleros, los desempleados, los consumidores, los jóvenes en general. Si el Estado moderno es la maquinaria de guerra más perfecta de la historia de la humanidad, no será el narcotráfico el que la ponga en duda. (Emerich, 2015. p 19).

 Es decir, que por una parte, el Estado funciona estructuralmente como un soporte de este negocio; y por otra parte, la situación descrita está relacionada con el sistema capitalista (el de apariencia legal que es legitimado por los poderes estatales), en particular con una reestructuración global de las economías ilícitas y con una nueva geografía de los flujos económicos integrados con el negocio del narcotráfico, en cuya realización se determinan cambios en el metabolismo social y político sobre las dinámicas de los territorios y sobre los sistemas de relaciones entre las sociedades política y civil en su acepción gramsciana.

 De acuerdo con el referido Emerich, los poderes estatales tienen un sistema de relaciones indisolubles con los procesos metabólicos de acumulación de capital ligados a la industria del narcotráfico. Esto explica el fracaso de la política de guerra contra las drogas, pero además, permite constatar que una reconfiguración en la funcionalidad geográfica de la cadena global de valor del narcotráfico determinada por la irrupción masiva e intensiva de nuevas estructuras y de nuevas lógicas de funcionamiento de ese negocio ilícito sobre una jurisdicción determinada, influyen en el desbordamiento del cuerpo social, de los marcos normativos y del tejido institucional de esa jurisdicción.

 En la misma línea Emerich afirma que en la experiencia histórica de América Latina, este tipo de fenómenos implican procesos de recomposición de fuerzas -o quizá más bien una adaptación en clave de simbiosis entre lo legal y lo ilegal- entre los factores que dominan la industria criminal del narcotráfico y los poderes estatales, los denominados Estados profundos, los actores dominantes de las sociedades civiles, y no menos importante, los agentes decisivos de las relaciones internacionales y de los flujos financieros de los países que enfrentan este tipo de circunstancias.

 Esta nueva cartografía de la cadena global de la cocaína, vinculada en esa nueva racionalidad -reconfigurada- explica las tendencias que determinan las dinámicas territoriales que imponen al Sur de Colombia -en los departamentos de Putumayo y Nariño-, una función espacial como un enclave de producción a gran escala de pasta base de hoja de Coca, mientras que la región del norte de Ecuador y todas sus redes de interconexión con los puertos marítimos ubicados en el occidente de ese país meridional, les corresponde el papel de eslabón clave en el procesamiento de la cocaína y en el tránsito- almacenamiento y despacho de esa sustancia hacia los lucrativos mercados del Océano Pacífico.

 3- Relación del conflicto armado colombiano con el conflicto ecuatoriano

 Adicionalmente al haz de fuerzas geopolíticas y del mercado internacional, este fenómeno está vinculado de manera orgánica con el proceso de recomposición del conflicto armado colombiano, el cual ha estado determinado de manera negativa por el incumplimiento del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las FARC- EP (por tal motivo no es difícil inferir cuáles fueron las fuerzas que determinaron que el gobierno uribista de Iván Duque se empeñara en obstruir la implementación del Acuerdo y volver trizas ese maldito papel que llaman el acuerdo final con las FARC ), con lo cual se frustró la posibilidad de construir regiones de paz y de materializar las propuestas de sustitución de cultivos y de transformación estructural de las condiciones sociales y económicas que han determinado la guerra en Colombia.

 Por el contrario, el incumplimiento del Acuerdo de 2016 por parte del Estado colombiano: ha redundado en la persistencia del abandono estatal y en la ausencia de la garantía de los derechos para la población de las regiones azotadas históricamente por el conflicto; ha sido el factor decisivo para la exacerbación de la guerra y la emergencia de nuevos grupos armados -cuya naturaleza es difusa-; ha erosionado la confianza en las instituciones; y finalmente, ha sido un obstáculo en las perspectivas para establecer nuevos acuerdos de paz con otros grupos insurgentes (Estrada, 2019) .

 La mencionada recomposición del conflicto armado colombiano se ha expresado como una agudización de la guerra en esta región fronteriza, mediante lo cual se ha configurado un escenario de disputas territoriales en torno a el control de los eslabones primarios de la cadena global de valor de la cocaína, así como el soporte logístico y de extracción de actividades de minería ilegal, el tráfico de armas, la trata de seres humanos, entre otras actividades ilícitas .

 Cabe acotar que estas disputas no se producen únicamente entre actores armados irregulares, sino que en ese haz de pugnas participan agentes del poder estatal -civiles y militares-, y actores económicos de la denominada sociedad civil, ya que sin la participación de estos últimos resulta inviable e insostenible preservar las cadenas de suministros, los circuitos económicos, y el levado de activos inherentes a esta actividad ilícita (Mantilla, 2023).

 4- La erosión de la sociedad y la institucionalidad de Ecuador

Por supuesto, este entramado de elementos conflictivos de naturaleza híbrida por su apariencia contradictoria, pero que en esencia tienen puntos de convergencia para garantizar este negocio global (Wainwright, 2017), tienden a desencadenar de manera inexorable una incidencia notable sobre el tejido social, económico e institucional de Ecuador, ya que estas actividades de signo ilegal se entretejen -hasta fusionarse y convertirse en una totalidad indisoluble- con el conjunto de las actividades económicas y de las relaciones sociales y políticas.

 Esto explica el desbordamiento de la violencia referido anteriormente -como expresión concreta de una fase depredatoria entre diversas organizaciones o agrupaciones-, un elemento que funciona como el dispositivo para definir relaciones de fuerza en un contexto signado por el aumento de los flujos de esta mercancía ilícita por efecto de las variables referidas de nueva división internacional del trabajo y de recomposición del conflicto armado ante el incumplimiento del Acuerdo de Paz firmado por el Estado colombiano y las FARC- EP en 2016.

 Por tanto, el devenir político de Ecuador no está aislado de las dinámicas de poder que se han estructurado en ese país en el marco de esta fase de pugnas -depredadoras- por el control del negocio del narcotráfico. La actuación sesgada de las Fuerzas Armadas, de los poderes públicos, y de agentes de la sociedad civil como los gremios económicos y los medios de comunicación, son una expresión concreta de las contradicciones internas que enfrenta ese país hermano, como consecuencia de la función gregaria a esta industria ilícita que ejercen su territorio, sus redes de comunicación y sus sistemas logísticos, así como su entramado de instituciones estatales y de corporaciones de la sociedad civil.

 5- Perspectivas del conflicto ecuatoriano: la resistencia como opción de los pueblos

 En síntesis, el conflicto político e institucional en Ecuador tiene una escala y una naturaleza geopolítica, por lo cual no se trata únicamente de una confrontación entre visiones ideológicas o proyectos de país de parcialidades políticas en pugna por el control del gobierno, sino que abarca también -aunque no se mencione públicamente- enfoques de gestión de esta crisis marcada por la exacerbación de las disputas territoriales y de la violencia.

 Esto quiere decir que, mientras persistan estas pugnas en el inframudo de las economías ilícitas (las cuales influyen en el haz de relaciones y los sistemas de alianzas de la sociedad legal), la sociedad ecuatoriana seguirá registrando turbulencias y contradicciones que erosionan el Estado de Derecho, las garantías de derechos de la ciudadanía, y por supuesto, la paz y la seguridad en ese país.

 Ante tal escenario, la resistencia se concibe como la opción política de los pueblos de la frontera colombo- ecuatoriana y de la totalidad de estos países. En primer lugar, resistir mediante la movilización y la organización para preservar sus vidas y sus derechos fundamentales (esto incluye tejer redes de resistencia transfronterizas, bajo el entendido que el narcotráfico es un negocio transnacional que precisa de una contraposición de solidaridad internacionalista).

 En segundo lugar, para educar y comunicar a la ciudadanía y develar la naturaleza -capitalista- de este negocio y de sus relaciones con el poder estatal y el poder económico establecido. En tercer lugar, para la búsqueda de fórmulas de autonomía en los territorios, que permitan crear estrategias de seguridad alimentaria, de protección del patrimonio cultural, de los bienes comunes y del medio ambiente, así como de defensa de la vida.

 Lógicamente, la coyuntura electoral que está en desarrollo tendrá una influencia significativa sobre las formas y los contenidos del ejercicio del poder estatal para la gestión del conflicto. La experiencia histórica permite prever que un triunfo de las fuerzas conservadoras se vislumbra como el escenario idóneo para consolidar un narco Estado en Ecuador. Mientras que un triunfo de la opción progresista no altera la realidad conflictiva por sí sola, y no es garantía de cambiar el panorama, pero puede ser el punto de partida para acumular fuerzas populares y generar opciones de resistencia para revertir la situación.

 La violencia corporativa solo puede ser contenida y derrotada con la unidad y la resistencia de los pueblos. Por tanto, el acuerdo entre las coordinadora de los movimientos indígenas del Ecuador y la candidata progresista Luisa González (que se ha firmado y se ha publicado mientras se escriben estas líneas), se percibe como un paso en el camino correcto. Cabe señalar que incluso en las fases de regulación y desescalamiento de la violencia (de paz aparente en la que persisten las cadenas de la explotación y de despojo), la población sigue padeciendo los efectos colaterales de estos negocios ilícitos. Por tal motivo, la lucha debe tener como horizonte estratégico la construcción de una paz auténtica, signada por la autonomía de los pueblos en sus territorios, por la justicia social y por la emancipación humana.

REFERENCIAS

Emerich, N. (2015). Geopolítica del narcotráfico en América Latina. Instituto de Administración Pública del Estado de México, A.C. Disponible en: https://www.academia.edu/11944162/Geopol%C3%ADtica_del_narcotr%C3%A1fico_en_Am%C3%A9rica_Latina

Escobar- Jiménez, C. (2024). Estructuras internacionales del narcotráfico y factores socioeconómicos de la violencia en Ecuador. URVIO – Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad 39(39):8-28 DOI:10.17141/urvio.39.2024.6164

Estrada, J. (2019). Contradicciones y conflictos de la implementación. En: El Acuerdo de paz en Colombia. Entre la perfidia y la potencia transformadora. CLACSO, Bogotá.. Disponible en: https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20191108024211/El_acuerdo_de_paz_en_Colombia.pdf

– Forero, J. (2024). América Latina y el Caribe: entre el nuevo imperialismo y la autodeterminación. En: Revista Da ANPEGE, 20(43). Disponible en https://doi.org/10.5418/ra2024.v20i43.19359

– Herrera, K. (2018). Ecuador como paso de vía del narcotráfico y su efecto en la seguridad interna: análisis anterior y posterior al 2009. Revista de Ciencias de Seguridad y Defensa (Vol. III, No. 1, 2018. Disponible en: https://dspace.udla.edu.ec/handle/33000/4418

– Herrera, L. (2022). El movimiento indígena de Ecuador: de las sublevaciones al proceso político unitario. Boletín Onteaiken N°34 -Diciembre 2022 Boletín Onteaiken N°34 -Diciembre 2022. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/368857688_El_movimiento_indigena_de_Ecuador_de_las_sublevaciones_al_proceso_politico_unitario_Boletin_Onteaiken_N34_-Diciembre_2022_Boletin_Onteaiken_N34_-Diciembre_2022

– Mantilla, J. (2023). Narcotráfico y crimen organizado. Faro: Investigación y acción colectiva. Disponible en: https://ecuador-decide.org/wp-content/uploads/2023/08/Narcotrafico-y-crimen-organizado.pdf

– Monedero, J. (2018). Selectividad estratégica del Estado y el cambio de ciclo en América Latina. En: Estados en disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnación al neoliberalismo en América Latina. Recuperado el 12 de junio de 2019 de: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20190207045344/Estados_en_Disputa.pdf

– Stoessel, S. (2015). Postneoliberalismo, cambio y conflicto político en el Ecuador de la Revolución Ciudadana. En: Pulsión de cambio. Movimiento latinoamericano en la construcción de proyectos contrahegemónicos (pp.133-177). Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/316172454_Postneoliberalismo_cambio_y_conflicto_politico_en_el_Ecuador_de_la_Revolucion_Ciudadana

– Wainwright, T. (2017). Narconomics: How to Run a Drug Cartel. The United Kingdom, UK: Ebury Press, Penguin Random House.

 

 

 

 

 

 

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Sindicatos, indígenas y estudiantes de Ecuador protestan contra el Gobierno de Daniel Noboa

Sindicatos, indígenas, estudiantes y otros grupos sociales de Ecuador realizaron este viernes varias marchas de protesta contra el Gobierno del presidente Daniel Noboa, a quien acusaron por la crisis eléctrica, la recesión económica y la aguda crisis de inseguridad y violencia. Con el grito de ‘Fuera Noboa, fuera’, los manifestantes también recordaron los 102 años de la llamada ‘masacre de Guayaquil’, una matanza de trabajadores por parte de la fuerza pública ocurrida el 15 de noviembre de 1922, considerada como fecha insigne del sindicalismo ecuatoriano. IMÁGENES: JUAN CARLOS JÁTIVA. DECLARACIONES DE: – JOSÉ VILLAVICENCIO, PRESIDENTE DE LA UGT. – GARY ESPINOZA, PRESIDENTE FENOCIN. – LUCÍA BURBANO, ESTUDIANTE UNIVERSITARIA.

 

https://www.abc.es/internacional/sindicatos-indigenas-estudiantes-ecuador-protestan-gobierno-daniel-20241116051810-vi.html

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Apagones en Ecuador: Ministerio de Educación dispone tareas de corta duración y con recursos disponibles para estudiantes

La cartera de Estado señaló que las tareas estarán diseñadas como complementos a las lecciones impartidas en clase.

En el marco de los racionamientos de energía que se ejecutan a escala nacional, el Ministerio de Educación emitió lineamientos pedagógicos para que se promuevan tareas significativas de corta duración con recursos disponibles en casa y que no requieran energía eléctrica o conexión de internet.

La cartera de Estado detalló que estas tareas serán complemento a las lecciones impartidas en clase. Esto, teniendo en cuenta la planificación curricular y las necesidades específicas de cada estudiante. Los maestros serán quienes asignarán las actividades que puedan realizarse.

Estas tareas por realizarse, indicó el ministerio, se centrarán en actividades reflexivas y lúdicas que incluyen a padres y representantes de los estudiantes.

  • Diario reflexivo: Herramienta para registrar las reflexiones personales de los estudiantes con base en preguntas de metacognición.
  • Preguntas de metacognición: Preguntas que desarrollan en los estudiantes una reflexión estructurada sobre sus procesos de aprendizaje y formas de aprender.
  • Rutinas de pensamiento. Esquemas para pensar sobre las experiencias y aprendizajes adquiridos.

La cartera de Estado hizo un llamado a los padres y representantes para que acompañen a los estudiantes en este proceso, asegurándose de que realicen las actividades utilizando los recursos disponibles en casa.

Esta medida será aplicable a todos los niveles educativos del Sistema Nacional de Educación, es decir, de sostenimiento fiscal, particular, fiscomisional y municipal, con el fin de garantizar la continuidad educativa, según el ministerio. (I)

https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/apagones-en-ecuador-ministerio-de-educacion-dispone-tareas-de-corta-duracion-y-con-recursos-disponibles-para-estudiantes-nota/
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Prohibición del uso de celulares en escuelas y colegios de Ecuador: ¿es la solución para mejorar la atención y la seguridad de los estudiantes?

Expertos analizan los pros y los contras que causan el uso de dispositivos tecnológicos en los estudiantes.

El uso de teléfonos celulares en las escuelas y colegios de Ecuador se ha convertido en un tema central de debate a raíz de las declaraciones de la ministra de Educación, Alegría Crespo, quien anunció que se está evaluando la posibilidad de prohibir estos dispositivos durante la jornada escolar.

 

La discusión, que ha desatado reacciones en redes sociales, pone en la balanza los beneficios y riesgos asociados con el uso de los celulares en el contexto educativo.

 

Las declaraciones de la ministra Crespo se dieron el 28 de agosto, a pocos días del inicio del nuevo año escolar en el régimen Sierra-Amazonía, durante una entrevista radial con el medio Nueva RCN.

 

La ministra señaló que la prohibición del uso de celulares en los establecimientos educativos es una política en discusión, inspirada en medidas similares adoptadas en países del primer mundo.

 

Crespo mencionó que la medida podría ser necesaria para combatir la inseguridad que, según ella, “también entra por los celulares”. Además, argumentó que existe una preocupación creciente sobre el impacto negativo de la tecnología en la concentración y el desarrollo neurológico de los estudiantes.

 

“Cada vez se vuelve más evidente el posible daño que causa el uso prolongado de la tecnología y, posiblemente, este supere a las bondades que se pueden encontrar en estos dispositivos”, afirmó.

Mariana Rivera, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), enfatizó que el uso de celulares en el ámbito escolar es un tema complejo que requiere un análisis profundo.

 

Para Rivera, el celular puede ser una herramienta poderosa si se utiliza con objetivos claros y bajo la guía adecuada de los docentes.

 

Rivera destacó seis beneficios clave del uso de celulares en las escuelas:

1. Acceso a información y recursos educativos: los celulares permiten a los estudiantes acceder rápidamente a información, materiales de estudio y recursos en línea, como tutoriales y aplicaciones educativas, que pueden complementar el aprendizaje en clase.

2. Desarrollo de habilidades digitales: el uso de la tecnología en el aula ayuda a los estudiantes a desarrollar habilidades esenciales para el siglo XXI, como la búsqueda de información y la familiaridad con herramientas de productividad.

3. Facilitación de la comunicación y colaboración: los celulares permiten la interacción entre estudiantes y profesores a través de plataformas educativas y redes sociales, lo que promueve la colaboración y el aprendizaje activo.

 

4. Personalización del aprendizaje: los dispositivos móviles permiten a los estudiantes aprender a su propio ritmo, ya que se utilizan aplicaciones y plataformas que se adaptan a sus necesidades individuales.

5. Organización y gestión del tiempo: aplicaciones como calendarios y recordatorios ayudan a los estudiantes a organizarse mejor y gestionar sus responsabilidades académicas.

6. Incorporación de realidad aumentada y ludificación: los celulares pueden ser una puerta de entrada a experiencias educativas más dinámicas, como la realidad aumentada y los juegos educativos, que pueden hacer el aprendizaje más atractivo.

 

No obstante, Rivera advirtió que estos beneficios solo se pueden alcanzar si existe un acompañamiento adecuado por parte de los docentes y si se establecen objetivos claros para el uso de estas herramientas en el aula.

 

A pesar de los beneficios, Rivera también mencionó varios riesgos asociados con el uso de celulares en el entorno educativo:

 

1. Distracción y bajo rendimiento académico: los celulares pueden ser una fuente constante de distracción, especialmente si los docentes no integran adecuadamente la tecnología en sus clases.

 

2. Ciberseguridad y privacidad: el uso de celulares en la escuela puede exponer a los estudiantes a riesgos de ciberseguridad, como el acceso a contenido inapropiado o el ciberacoso.

 

3. Dependencia tecnológica: el uso excesivo de celulares puede llevar a una dependencia tecnológica, lo que afecta a las habilidades sociales y la capacidad de interactuar cara a cara.

 

4. Desigualdad en el acceso: no todos los estudiantes tienen acceso a dispositivos de la misma calidad, lo que puede acentuar las desigualdades en el aula.

 

5. Impacto en la salud física y mental: el uso prolongado de dispositivos móviles puede causar problemas de visión, postura inadecuada y aumento del estrés o ansiedad.

 

6. Dificultad para regular el uso de la tecnología: establecer y hacer cumplir normas claras sobre el uso de celulares en el aula puede ser un desafío para los docentes.

 

7. Usos no éticos de la tecnología: el mal uso de los celulares en el aula, como el acoso o la difusión de contenido inapropiado, también es un riesgo a considerar.

 

Rivera concluyó que, aunque los celulares y otras herramientas tecnológicas tienen el potencial de enriquecer el aprendizaje, también conllevan riesgos que deben ser gestionados adecuadamente.

 

Subrayó la importancia de la formación continua de los docentes en ciudadanía digital y la implementación de políticas claras que promuevan un uso responsable y seguro de la tecnología.

 

Diego Paz, docente universitario y consultor internacional, se mostró en desacuerdo con la posible prohibición. Para él, prohibir el uso de celulares es una medida simplista y populista que no aborda las raíces del problema.

 

Paz argumentó que, en lugar de prohibir, se deberían enfocar en la educación y el uso responsable de la tecnología.

 

Por su parte, Aranzazu Cisneros, docente investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), señaló que, según estudios realizados en países europeos, particularmente en los nórdicos, el uso de dispositivos móviles durante los procesos de aprendizaje puede derivar en dificultades de atención.

 

Limitar el acceso a los celulares en las aulas, sugirió, podría mejorar la concentración y los procesos de memoria y aprendizaje, especialmente en niños y adolescentes que aún están en etapas cruciales de desarrollo cognitivo.

 

Cisneros añadió que el problema no se soluciona únicamente con una prohibición, sino que se debe complementar con métodos pedagógicos efectivos y una formación adecuada de los docentes en el manejo de grupos y en estrategias psicopedagógicas.

 

Es crucial, dijo, que los docentes sepan cómo utilizar las herramientas tecnológicas de manera que complementen y no obstaculicen el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

La discusión sobre la prohibición del uso de celulares en las escuelas y colegios de Ecuador es un reflejo de un debate más amplio sobre el papel de la tecnología en la educación. Mientras que algunos expertos destacan los beneficios potenciales de integrar los celulares en el aula, otros advierten sobre los riesgos asociados con su uso inadecuado.

 

El Ministerio de Educación, a través de la ministra, respondió que continúa evaluando la mejor manera de abordar este desafío y toma en cuenta tanto las preocupaciones de seguridad como las necesidades pedagógicas.

 

Mientras tanto, el debate seguirá en curso con la participación de educadores, expertos y la sociedad en general, en busca de una solución que equilibre los beneficios de la tecnología con la protección y el bienestar de los estudiantes. (I)

Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/ministerio-educacion-analiza-prohibir-uso-celulares-escuelas-colegios-ecuador-nota-2/

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Ecuador: Activó protocolos tras sicariato en exteriores de unidad educativa

Se indicó que se buscó precautelar la vida de los estudiantes

El ministerio de Educación, comunicó este 01 de agosto que luego de conocerse del caso sicariato en los exteriores de una unidad educativa ubicada al sur de Guayaquil en donde falleció un hombre y quedó herido su hijo de 14 años, activó de manera inmediata los protocolos de seguridad establecidos.

Expuso que en primera instancia, reportó al ECU 911 y a la Policía Nacional para garantizar la seguridad de los estudiantes. Y que como medida interna de la institución, el Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) “está brindando acompañamiento psicológico y emocional tanto a la familia del estudiante como a la comunidad educativa afectada por este suceso”.

La entidad manifestó en un escrito que: «Rechazamos enérgicamente cualquier acto de violencia y hacemos un llamado a la sociedad a trabajar juntos para construir un entorno más seguro y pacífico para todos». E invitó a la comunidad educativa a mantenerse unida y a brindar el apoyo necesario a la familia afectada.

Asimismo, se instó a denunciar cualquier acto sospechoso o que ponga en riesgo la seguridad de nuestros estudiantes. “La corresponsabilidad social es esencial para el bienestar de los estudiantes”.

https://www.expreso.ec/actualidad/educacion-dice-activo-protocolos-sicariato-exteriores-unidad-208849.html

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Ecuador: Sanar las heridas

Sanar las heridas

Pedro Pierre

La buena salud abarca todas las dimensiones de nuestra vida. Es el resultado de la armonía con nosotros mismos a los niveles corporal, mental y espiritual, armonía con los demás tanto en el círculo familiar como en lo social, y armonía con la naturaleza. La realidad es que estamos lejos de vivir esta armonía y el ambiente general nos impulsa más bien a ser individualistas, consumistas y agresivos. Los medios de comunicación, ahora con internet y el celular, nos manipulan y nos muestran en prioridad los lados negativos de las personas y de la sociedad. Son más bien una intoxicación permanente. Si no los controlamos son ellos que nos controlan a nosotros. Por eso aumenta la desorientación, el odio, la intolerancia, el desconocimiento real de lo que nos está pasando y lo que pasa en nuestro alrededor y en el mundo en general.

Actualmente, por el desempleo generalizado, la inseguridad rampante, la migración creciente, es principalmente la familia que sufre las consecuencias de estas situaciones. Llama la atención la falta de apoyo del gobierno a la salud: los hospitales sin los profesionales necesarios, escasos de aparatos y medicinas. En la educación está la misma desatención y sabemos que la alta deserción escolar no nos prepara nada bueno. Con los gobiernos de Lenin Moreno, Guillermo Lasso y Daniel Noboa, los grandes beneficiarios han sido una minoría de familias acomodadas. El neoliberalismo nos está hundiendo en la miseria, nos priva de nuestros derechos, nos quita los medios para vivir dignamente al privatizarlo todo… y eso va para largo si no despertamos y no decidimos unirnos, organizarnos y cambiar este modelo de gobierno.

No faltan medios alternativos que nos informan de otras maneras, iniciativas cercanas que nos ayudan a entender lo que está pasando y su origen. Hay asociaciones, movimientos y comunidades que nos invitan a vivir de otra manera entre nosotros y a nuestro nivel. Pero somos una minoría. Preferimos una falsa tranquilidad, un bienestar ilusorio y unas distracciones que distorsionan la realidad y postergan nuestra verdadera vocación a ser felices y a hacernos felices juntos.

La Biblia es la historia de un pueblo pequeño que, en una época que era esclavo de un gran imperio, decidió vivir en libertad, equidad y fe. Pero, ¿cuántos somos a leer la Biblia de esta manera? La historia del pueblo de Jesús de Nazaret es la historia de una lucha permanente contra sus propios demonios interiores, contra los gobernantes explotadores y opresores, contra una clase sacerdotal que utilizaba la religión para sus beneficios personales. Bien pocos reconocemos que, en esta historia de explotación y rebeldía, Dios se hizo presente en este pueblo no como alguien que resolviera milagrosamente sus problemas, sino que los animaba, desde dentro de cada uno y dentro de esta comunidad de vida, lucha y destino, a enfrentar las dificultades, superarlas y construir otra manera de organizarse y creer.

Jesús de Nazaret vino a confirmar estas opciones: prioridad a los pobres, prioridad a la comunidad, prioridad a la fraternidad, prioridad a la conversión personal y a la entrega a un proyecto común de libertad en nombre de Dios. El Reino iniciado por Jesús busca, por una parte, la superación de todo lo que nos deshumaniza y la puesta en marcha de más equidad para vivir en la igualdad y el compartir. Por otra, nos exige una fe que descubre, sigue y celebra a un Dios presente en proceso vivificador. El pasar de los siglos hizo que el machismo, el patriarcalismo y el afán de poder de las autoridades cristianas pervirtiera el testimonio de Jesús. Ya en el siglo 4 se dio la unión de la mayoría de estas autoridades con la cúpula del imperio romano… que había condenado a la cruz al mismo Jesús de Nazaret.

Esta traición a los ideales de Jesús de Nazaret continúa hasta nuestros días en la mayoría de las Iglesias cristianas. En los años ’60 del siglo pasado un Concilio que reunió a unos 2000 obispos, se decidió terminar con esa unión de la Iglesia con los gobiernos de turno y volver al seguimiento del Reino a la manera de Jesús y de las primeras Comunidades cristianas. Hubo mucha resistencia entre el clero… que sigue apoyando el gobierno de turno (cuando es de derecha). El papa Francisco, desde 2015, quiso dar un paso más al servicio del Reino que, según el ejemplo de Jesús y de los primeros cristianos, se construye a partir del protagonismo de los pobres y de los laicos. Puso en marcha la sinodalidad, es decir, una Iglesia participativa y misionera.  También tiene mucha resistencia en el clero, pero ya pequeños caminos se han abierto, en particular en América Latina, con las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Estas fueron reconocidas en la Asamblea Eclesial Latinoamericana y Caribeña de México en 2021 como “un ejemplo de Iglesia sinodal”.

Las CEBs representan una alternativa de sociedad y otra manera de ser Iglesia más evangélica, al servicio del Reino, de los pobres y de los laicos tanto en la Iglesia como en la sociedad. Testimonian de una nueva manera de vivir personal y colectivamente. Redescubren la importancia de la salud al nivel individual y social, la importancia de la educación, el rol de los ciudadanos en la vida social y política. Otros grupos cristianos van en esta línea, como los Equipos Docentes, los movimientos de Acción Católica como la JOC (Juventud Obrera Cristiana), las Congregaciones religiosas y los Monasterios en sus inicios…

Resumiendo: Estamos llamados a “sanar las heridas” físicas, mentales, sociales, ambientales… El papa Francisco recientemente nos dio 2 orientaciones: “Tejer lazos y construir Comunidad”. Así nos iremos ‘sanando’ unos a otros. Iremos también sanando nuestra sociedad y nuestro país, privilegiando las relaciones, la organización y la construcción de una sociedad más fraterna e igualitaria… Y más cristianos estaremos al servicio de este proceso por el cual dio la vida y resucitó Jesús de Nazaret.

Pedro Pierre: Sacerdote diocesano francés, acompaña las Comunidades Eclesiales de Base (CEB ) urbanas y campesinas de Ecuador, país adonde llegó en 1976.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/sanar-las-heridas/

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Ecuador: ¿Dónde está la educación tras siete años de gobiernos neo liberales?

La grave crisis de seguridad y la agudización de la pobreza que prevalece en el país se manifiestan en la problemática que vive la educación. La espiral de violencia escaló con fuerza en los últimos años y ha continuado a pesar de las declaraciones del Gobierno del Presidente Noboa sobre su disminución, al cumplirse seis meses de la declaración del “conflicto armado interno” y los continuos estados de excepción.

¿Qué señales nos dan los actores sociales y educativos? Las organizaciones que trabajan por la Niñez y la Adolescencia junto con la Alianza por los DDHH de Ecuador han denunciado en un comunicado reciente que la violencia generalizada y la inseguridad que se vive tiene grave impacto en los derechos de las niñas, niños y adolescentes (NNA), quienes están expuestos a situaciones de alto riesgo, exacerbadas por la falta de oportunidades, el abandono estatal y el crecimiento de la economía del delito.

Constatan, así mismo, que en los últimos cuatro años se ha incrementado exponencialmente la migración de niñas, niños y adolescentes, que arriesgan sus vidas al migrar en condiciones peligrosas y que la desigualdad y la pobreza son el caldo de cultivo para el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte del crimen organizado, en un marco de abandono estructural del que son víctimas.

Más de cien organizaciones firmantes han expresado que “alrededor de 250 mil niñas y niños han desertado del sistema educativo” y que, por los eventos recientes, “los que asisten, se han visto obligados a realizar clases no presenciales, lo que afecta a quienes viven en zonas empobrecidas, que no cuentan con los recursos tecnológicos y pedagógicos que aseguren la calidad de la educación”.

El propio sistema educativo ha reconocido el deterioro de la educación, a través de los resultados que muestra la última prueba oficial del Instituto Nacional de Evaluación (INEVAL), donde una alta proporción de niños y niñas (7 de cada 10) apenas alcanzan un nivel elemental en comprensión lectora y matemáticas, así como en la competencia del uso de la lengua escrita.

El informe muestra, a la vez, que el rendimiento académico desciende en proporción al nivel socio económico de los estudiantes. Al respecto, diversos estudios destacan que aunque las diferencias en los resultados de los aprendizajes pueden atribuirse en parte a la situación socioeconómica y a factores del hogar, es necesario examinar también la relación con la calidad de educación que ofrece la escuela.

En el caso de Ecuador, la educación pública ha sido paulatinamente abandonada por parte del Estado durante los últimos siete años de gobiernos neoliberales, con la disminución del presupuesto educativo en función de otras prioridades de la política macro económica como el pago a los acreedores de la deuda externa y la disminución del déficit fiscal.

Frente a este contexto crítico que viven diversos países de América Latina, organizaciones como la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Red CLADE) han hecho una llamado de urgencia para promover en nuestros países el enfoque de derechos en educación, el mismo que “debe estar fundado en los principios de gratuidad y obligatoriedad, y en los derechos a la no discriminación y a la plena participación. El Estado tiene una obligación primordial en el financiamiento de la educación. En la medida en que el Estado descuida su función de inversión, se refuerzan las desigualdades económicas pre-existentes y abre las puertas a vulneración del derecho humano a la educación” (https://bit.ly/3XHxyaP)

Fuente de la información e imagen:  https://www.pressenza.com

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