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Entrevista con Nicholas Burbules No culpes al celular (en el aula)

Por: Ines Hayes.

 

El experto en educación, de paso por la Argentina, habló sobre cómo integrar la tecnología al proceso educativo de forma productiva.

Cuáles son los desafíos que plantea la tecnología a la educación?¿Cómo incorporarla para potenciar el conocimiento en las aulas? ¿De qué manera pueden aportar los jóvenes a esta nueva forma de enseñar y aprender? El especialista Nicholas Burbules, doctor en Filosofía de la Educación de la Universidad de Stanford, invitado para el ciclo Ideas que organizó la Secretaría de Cultura de la Nación analizó esas cuestiones.

–¿Por qué en general se le tiene miedo al celular dentro del aula?

–Es un problema real porque es una fuente de posible distracción y fuente de trampa en los exámenes. Eso es real. Pero la prohibición no es una buena estrategia, no es un buen enfoque. Tengo como regla nunca decirle a la gente lo que debe hacer. Hay diferentes formas de utilizar el celular de forma educativa y productiva. En el aula nos permite traer el conocimiento que adquirimos fuera del aula dentro de la clase y lo que aprendemos en el aula poder llevarlo hacia afuera. El celular se puede usar educativa y productivamente parte del día y como parte de la currícula, no permanentemente. La prohibición total no es buena estrategia porque estamos perdiendo una gran oportunidad educativa. Si lo usamos correctamente en términos educativos no es una distracción. Pero como les digo a mis alumnos y profesores con los que trabajo: la tecnología más importante se produce cuando uno está desconectado, cuando se está alejado de la fuente tecnológica. Con el tiempo, estas tecnologías van a ser parte de la vestimenta de las personas, como los anteojos o los relojes: más que prohibirlo hay que integrarlo al proceso de aprendizaje.

–Usted recomienda que los docentes retomen el uso y los saberes que los chicos de primaria y secundaria hacen del celular, de los blogs, de los contenidos que publican en internet.

–Es una gran oportunidad para que los profesores puedan aprender de los alumnos. Pero es un tipo de relación diferente la que se promueve y algunos profesores no se sienten muy cómodos con esto, pero me parece que estaríamos perdiéndonos una gran oportunidad de hacer de esto una experiencia más exploratoria y experimental de manera conjunta entre alumnos y profesores.

–¿Hay experiencias de otros países que combinen el conocimiento de los docentes con el conocimiento de los alumnos sobre tecnologías?

–Nosotros somos los expertos en un campo determinado pero los alumnos son los expertos en temas de tecnología y conocen sus propios intereses. Es una oportunidad para cambiar el modo en que enseñamos, para tener una mayor capacidad de respuesta a cuestiones que les interesan a nuestros alumnos. Me gusta hablar de los alumnos como objetos en movimiento; y se mueven bastante rápido. Hay que estar a la altura para poder alcanzarlos. El maestro es el experto, pero ellos nos pueden ayudar a ver nuevas formas de poder enseñarles, poder responder a sus intereses y conectar con quienes ellos son. Hay un gran filósofo y pedagogo estadounidense, John Dewey, que hace cien años indicaba que los profesores, por lo general, intentan ver cómo hacer atractivo a los alumnos lo que quieren enseñar y que, en realidad, lo que debería hacerse es al revés, ver cuál es el foco o interés de los alumnos y cómo utilizar eso en beneficio de lo que se quiere enseñar. Ir a donde están los alumnos. Creo que si esto se aplicara sería muy valioso. Es verdad que los alumnos tienen mucho conocimiento de la tecnología, les interesan las redes sociales, los blogs, Twitter, Snapchat y ellos nos pueden ayudar a ver cómo presentar la materia de manera tal que quieran involucrase con los conocimientos que uno trata de impartir. Esto nos permitiría poder lograr los objetivos como profesores y hacerlo aún mejor, porque un gran problema es cómo motivar a los alumnos y no es que los alumnos no están motivados porque tienen sus motivaciones. El tema es cómo ir al encuentro de esas motivaciones.

–¿Y cómo se lograría esto en países donde el acceso a la tecnología es muy desigual?

–Es un problema el de las inequidades y porque así como reconocemos que la posibilidad de acceso a la tecnología es una ventaja competitiva, la brecha se hace más amplia entre aquellos que no tengan acceso en ciertas zonas más remotas donde no hay Internet, y aquellos que sí lo tienen. Las inequidades se van a ir ampliando.Existe también la posibilidad de hacer un mal uso de los recursos aun teniéndolos. Hace no mucho visité un colegio de acá, de la Argentina donde el gobierno le había dado una laptop a cada chico. Y noté que los routers estaban desconectados, le pregunté a los profesores y a la directora por qué y me contestaron que era porque no querían que los chicos accedieran a Internet, con lo cual alguien había gastado un montón de dinero en equipamiento de última tecnología que no se usaba: no es solo una cuestión de tener acceso y posibilidades, sino que es una cuestión también de calidad, del tipo de acceso. No sirve uno sin el otro.

–Hoy los chicos –nosotros también– usamos cada vez menos las computadoras y muchos más los celulares.

–Mi hijo, que tiene 18 años, escribe sus papers en el celular. No entiendo cómo lo hace, pero la realidad es que el soporte importa cada vez menos porque lo que importa es el acceso a la nube, a Internet. El soporte es un medio para algo más importante. Yo hablo sobre el aprendizaje ubicuo, es decir, la portabilidad (la posibilidad de llevarlo de un lado a otro): un joven tiene más posibilidades de salir de su casa sin los pantalones que sin su celular. La relación, el vínculo con el dispositivo no es como el vínculo con la computadora. A ellos lo que le interesa del dispositivo es que les permite acceder a sus áreas de interés, sus aplicaciones, sitios, redes de comunicación. No les importa el formato porque de hecho esto está mutando, cada vez estarán más integrados en lo que tenemos puesto. La característica importante de la tecnología es que es móvil, que nos permite llevarla a todas partes y está integrada de maneras cada vez más impensadas en nuestra vida cotidiana.

–¿Qué opina de que chicos chiquitos tengan celular propio, a los 8 años por ejemplo?

– Se van a sorprender, pero tengo un pensamiento bastante conservador al respecto porque con los chicos más chiquitos puede haber problemas de desarrollo por el uso excesivo de la tecnología. Mi hijo tuvo acceso a la tecnología más de grande, pero tengo una sobrina de 2 ó 3 años y ya está con el celular de sus padres jugando permanentemente conectada. Creo que la exploración de la tecnología está bien pero no hay que generar esta extremada dependencia en el dispositivo en chicos tan chiquitos porque hay cosas que tienen que aprender que no son parte de la tecnología, como escribir de puño y letra, leer un libro de verdad. Los adolescentes son un terreno más difícil porque ya están haciendo sus elecciones pero en mi opinión hay que reducir lo más posible la interacción con la tecnología, inclusive para nosotros, para todos. Hay que tratar de estar desconectados más seguido.

–En relación al ciberbullying ¿cuál es su opinión?

–El bullying existió siempre, desde antes de la tecnología. Es parte del universo del colegio, es parte de la vida, no es algo nuevo. Muchos padres tienen esta preocupación legítima pero la realidad es que no hay que prohibir el acceso a esos entornos, sino brindarles las estrategias correctas para saber cómo lidiar con esas potenciales amenazas porque no protegemos a una persona bloqueando el acceso a esos ámbitos. Mi hijo también lo sufrió pero adquirió una estrategia bastante sofisticada en cuanto a la protección de su identidad en las redes, más sofisticada que las mías. Tiene mayores recaudos que los que puedo llegar a tener yo. Para mí se trata de eso, del aprendizaje de estrategias, tanto para adultos como para jóvenes, porque el bullying existe en todos los ámbitos: en el ámbito laboral, en el académico. Yo trabajo en la universidad y allí también sucede; es mejor ayudarlos a desarrollar estrategias para protegerse.

Fuente de la entrevista: https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/culpes-celular-aula_0_5U5faU7k1.html

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Presentación del Estudio: El Derecho a la Educacion y al Cuidado en la Primera Infancia: Perspectivas desde América Latina y el Caribe

Por: CLADE.

El derecho a la educación en la primera infancia todavía es una deuda en la región latinoamericana y caribeña

La publicación se presentó el 18 de octubre de 2018 mediante un seminario virtual, que contó con la participación de representantes de las organizaciones que impulsaron el estudio, y representantes del Comité de los Derechos del Niño de la ONU y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como un experto en educación infantil.

Presentación del Estudio: EL DERECHO A LA EDUCACIÓN Y AL CUIDADO EN LA PRIMERA INFANCIA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

El derecho a la educación en la primera infancia todavía es una deuda en la región latinoamericana y caribeña

La publicación se presentó el 18 de octubre de 2018 mediante un seminario virtual, que contó con la participación de representantes de las organizaciones que impulsaron el estudio, y representantes del Comité de los Derechos del Niño de la ONU y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como un experto en educación infantil.

Es una iniciativa de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) y la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP) – Vicepresidencia Regional para América Latina, con el apoyo de la Fundación Educación y Cooperación (EDUCO).

El estudio, que expone el panorama de las legislaciones y políticas para la educación y el cuidado en la primera infancia en la región, fue presentado por Camilla Croso, coordinadora general de la CLADE; Mercedes Mayol Lassalle, Vicepresidenta Regional para América Latina de OMEP; y Mikel Egibar, responsable de educación del área de Calidad de Programas de Fundación EDUCO. Contó, además, con la participación y comentarios de Esmeralda Arosemena, relatora sobre los derechos de la niñez de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); Jorge Cardona, miembro del Comité de los Derechos del Niño (CDN) de la ONU; y Vital Didonet, experto en educación infantil, consultor internacional y socio honorario de OMEP. El diálogo tuvo la moderación de Giovanna Modé, asesora de políticas de CLADE.

Mikel Egibar inició la presentación subrayando los principales hitos y marcos legales, regionales e internacionales, que reconocen a la educación en la primera infancia como un derecho humano. “La primera infancia ha ido ganando presencia e importancia en los marcos normativos y jurídicos tanto a nivel nacional, regional como internacional, pero debemos seguir velando para que esta presencia quede apegada a una perspectiva integral de derechos y fundamentada en los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU y en las observaciones generales del Comité de los Derechos del Niño”.

Mercedes Mayol Lassalle abordó la coyuntura regional y sus profundas desigualdades. Remarcó que el acceso a la educación para los niños y las niñas desde los 4 años ha mejorado en promedio entre el 2000 y el 2012, pero persisten las amplias desigualdades en el acceso entre distintos sectores sociales y entre los distintos países. Las mayores diferencias se correlacionan con los ingresos económicos de las familias: mientras que el quintil más pobre muestra una tasa de matriculación del 71%, el quintil más alto llega al 95% para los niños de 5 años. Las brechas se agudizan al mirar el acceso a la educación en la franja de edad de 0 a 3 años.

Según Mayol Lassalle, persiste una gran dispersión, fragmentación y contradicción entre los marcos legislativos y las políticas de educación y atención en la primera infancia en los distintos países, rompiendo la perspectiva de la interrelación e interdependencia de derechos. “La ausencia del Estado en la oferta de la educación para niñas y niños de 0 a 3 años, a menudo, se llena con programas comunitarios o del sector privado con fines de lucro, lo que incrementa las desigualdades y las dificultades en el acceso y en el aseguramiento de una educación de calidad para todas y todos”.

Camilla Croso presentó algunas recomendaciones que se plantean a partir de los hallazgos del estudio: que los principios expresados por la Convención y los Comentarios Generales del CDN informen de manera más completa y coherente todos los marcos legales, políticos, institucionales y presupuestarios relacionados con la AEPI en la región; que se garantice el derecho a la educación de niñas y niños menores de 3 años de manera plena y efectiva; que la evaluación de los programas de AEPI respete las características de la primera infancia y los objetivos de la educación expresados por la Convención de los Derechos del Niño; y que se fortalezcan los sistemas públicos universales de la AEPI, superando desigualdades y discriminaciones.

“Defendemos un enfoque integral de la AEPI desde el nacimiento hasta los 8 años, enfatizando su valor inherente más allá de la preparación para las próximas etapas de la educación. Consideramos que es necesario alejarse de las tendencias actuales de las evaluaciones estandarizadas centradas en los resultados académicos, asegurando a las niñas y niños el derecho a jugar, a la cultura, a la creatividad y al júbilo”, señaló.

Jorge Cardona valoró en su intervención la importancia de estudios como este, que informen a la sociedad civil, a los gobiernos y a los organismos de derechos humanos regionales e internacionales, sobre la real situación del derecho a la educación y al cuidado en esta etapa educativa en sus países y a nivel regional. “Es muy interesante la relación que se presenta en el estudio entre la desatención del Estado a la educación de niñas y niños de 0 a 5 años y la pobreza. Por un lado, la escasez de recursos de las familias ha limitado el acceso a la educación en esta etapa, y por otro limitar ese derecho dificulta que las niñas y niños puedan desarrollar todas sus capacidades en las etapas siguientes y así puedan superar su situación de pobreza”.

Añadió también que es fundamental una mayor coordinación entre las políticas e instituciones que atienden a la educación y al cuidado en la primera infancia, así como una asignación presupuestaria adecuada para permitir la ejecución de políticas integrales y holísticas.

Esmeralda Arosemena, a su vez, subrayó la relevancia del principio de que las niñas y niños son sujetos de derechos, desde el nacimiento, y lamentó que este no se respete en muchos países, donde se mantiene el concepto de “guardería”. Es decir: establecimientos que se proponen como única misión guardar a los niños y niñas, sin la preocupación de educarlos/as, y funcionando, en muchos casos, sin condiciones adecuadas de infraestructura y seguridad. “Un ejemplo es la tragedia que tuvo lugar en la guardería ABC en México. No es posible que cosas así ocurran, pero sí ocurren por falta de políticas públicas e institucionalidad articuladas, desde una mirada integral, a favor de la niñez y con un enfoque de derechos”, afirmó. Y agregó que la sociedad civil está invitada a aportar a la formulación de estándares para la AEPI en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, así como a proponer una audiencia temática en la CIDH, sobre esta temática.

Para concluir, Vital Didonet valoró el estudio y recomendó que su contenido se tome en cuenta en cursos de formación docente en la primera infancia, de manera a abordar el rol transformador de una pedagogía que vea al estudiante como sujeto de derechos. Planteó también que se aborde el estudio desde los Ministerios y los equipos de programas sectoriales e intersectoriales para la primera infancia en los países, hacia la promoción de un cambio social. “En vez de implementar la evaluación de niñas y niños pequeñas/os y establecer rankings entre estudiantes y escuelas, es necesario analizar los espacios educativos, materiales, propuestas pedagógicas, currículos, la organización de los tiempos, los pagos de los maestros, la relación con las familias, la alimentación de las niñas y niños, entre otros elementos, para que se puedan ofrecer políticas adecuadas”.

Las organizaciones que impulsaron el estudio hicieron un llamado a los Estados, al CDN y a la CIDH a sumar esfuerzos con redes de sociedad civil y organizaciones internacionales y regionales para mantener el tema de la educación y el cuidado en la primera infancia en la agenda y dar pasos de manera articulada para que se pueda avanzar en la realización de este derecho para todas y todos.

Fuente de la noticia: https://www.omeplatinoamerica.org/2018/10/29/presentacion-del-estudio-el-derecho-a-la-educacion-y-al-cuidado-en-la-primera-infancia-perspectivas-desde-america-latina-y-el-caribe/

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Dictacracia El Brasil que queda

Por: Pablo Gentili. 

Un presidente defensor de la tortura, xenófobo, racista y homofóbico. Un parlamento dominado por la derecha y la ultraderecha, con amplia mayoría de legisladores que defienden la deforestación de la región amazónica, el agronegocio, el armamentismo y el comercio neopentecostal de la fe.

Brasil, un país que pretende reinventar su frágil democracia, tutelada nuevamente por las fuerzas militares y por las oligárquicas que gobernaron el país a lo largo de su historia. ¿Dictacracia?

Se inicia un nuevo ciclo. Brasil se enfrentaba al precipicio de la barbarie. Podría haber dado un salto para reconstruir su futuro democrático. Decidió zambullirse, hundirse en las sombras. Entender qué ha pasado nos llevará mucho tiempo.

Cualquier reflexión sobre lo que vendrá deberá sustentarse en el Brasil que queda. O en lo que queda de Brasil.

Es la primera vez en la historia que gana un presidente que no cuenta con el voto mayoritario de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema, el 50% de la nación

El inventario de bravuconadas racistas, xenófobas, machistas, violentas y humillantes de Bolsonaro, ha sido divulgado hasta el hartazgo. Ningún elector del nuevo presidente votó por un candidato que desconocía. Su apología de la tortura, de la dictadura y, particularmente, su programa de gobierno explícitamente antipopular, parecieron menos relevantes que el riesgo de que ganara el candidato del PT, Fernando Haddad. Más del 55% de la población eligió el candidato del odio, el que representaba una supuesta renovación, cuyas principales banderas significan, dramáticamente, el regreso al pasado de siempre, al Brasil colonial y excluyente, al Brasil de las oligarquías que multiplican sus privilegios a expensas del sufrimiento y de la miseria del pueblo.

Los únicos que parecen haberlo percibido son los electores y, especialmente, las electoras más pobres del país, las que ganan menos de dos salarios mínimos; o sea, menos de 1.908 reales, 520 dólares. Es la primera vez en la historia que gana un presidente que no cuenta con el voto mayoritario de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema, el 50% de la nación. En todos los demás sectores sociales, en las castas en que se organiza este gigante marcado por la desigualdad y la violencia, ganó Bolsonaro.

En casi todos los 26 estados que componen la unión, triunfaron la derecha o la extrema derecha. En algunos de ellos, llegaron al gobierno regional militares: un fusilero naval, un comandante y un coronel. Casi 1.000 candidatos de las fuerzas públicas de seguridad, activos o retirados, algunas de ellas mujeres, se presentaron a cargos electivos. Al menos 72 han sido elegidos diputados. La bancada de los militares y policías supera a la de la organización política con mayor representación en el Congreso Nacional, el Partido de los Trabajadores, con 56 legisladores. El mayor Olimpio Gomes, un deslucido diputado provincial, fue elegido senador nacional por el estado de San Pablo con más de 9 millones de votos. Kátia Sastre, una desconocida policía militar, que hace unos días mató de varios tiros a un joven que robaba un celular frente a una escuela, llegó al Congreso Nacional con el apoyo de 264.013 ciudadanos. La policía, ahora diputada, usó en su campaña las imágenes de las cámaras de seguridad donde le disparaba al ladrón y lo remataba en el piso. Fue impedida por la justicia electoral de hacerlo. La prohibición le rindió más votos.

Bolsonaro sostuvo que la matanza de delincuentes (o de los que parezcan serlo) será considerado una acción en legítima defensa. También sostuvo que los movimientos sociales serán considerados terroristas y sus activistas criminalizados como tales.

La elección de 2018 supuso la mayor renovación de representantes en tres décadas de democracia. Sin embargo, el poder del parlamento se distribuye no sólo en función de los partidos, sino de los intereses corporativos que defienden los diputados y senadores

El congreso brasileño está compuesto por 513 diputados y 81 senadores, distribuidos en 30 partidos. La elección de 2018 supuso la mayor renovación de representantes en tres décadas de democracia. Sin embargo, el poder del parlamento se distribuye no sólo en función de los partidos, sino de los intereses corporativos que defienden los diputados y senadores. Tres son las bancadas interpartidarias mayoritarias. Lo eran en el pasado y lo seguirán siendo ahora, con un congreso que eligió también el mayor número de legisladores de extrema derecha de toda su historia.

La bancada que defiende el agronegocio, el Frente Parlamentario Agropecuario, posee más de 260 representantes. Respaldan la deforestación del Amazonas, el uso de agrotóxicos, viven y se benefician del trabajo esclavo y son, en muchos casos, latitudinarios, en el país con mayor concentración de la propiedad de la tierra en el planeta.

La “Bancada de la Bala”, formada por militares, policías o defensores de la violencia represiva del Estado, lucha activamente contra el Estatuto del Desarmamento, aprobado durante el gobierno de Lula. Sostienen que la población civil debe tener derecho a portar armas y a utilizarlas en legítima defensa. Está constituida por 250 diputados y senadores.

Los legisladores evangélicos, la “Bancada de la Biblia”, serán más de 100. Luchan contra el aborto legal, la igualdad de género, la diversidad sexual, el casamiento entre personas del mismo sexo y exigen la educación religiosa en las escuelas públicas.

Las tres bancadas tendrán 610 representantes, en un Congreso Nacional con 594 miembros. Naturalmente, esto se explica porque algunos diputados o senadores pertenecen, al mismo tiempo, a las bancadas del agronegocio, son evangélicos y militares.

La sigla de Jair Messias Bolsonaro, el Partido Social Liberal, tenía hasta la última elección, 8 diputados. A partir del año que viene será la segunda del Congreso, con 52 legisladores. Tendrá, además, tres gobernadores. No tenía ninguno.

El desconsuelo de una votante de Fernando Haddad al conocer la victoria de Jair Bolsonaro.
El desconsuelo de una votante de Fernando Haddad al conocer la victoria de Jair Bolsonaro. NELSON ANTOINE AP

Bolsonaro, en su discurso inaugural, no dijo nada sustantivo. Rezó y sostuvo que “la verdad liberará el país”. Además, afirmó que solo hará negocios bilaterales con los países que beneficien los intereses económicos de Brasil y le aporten tecnología. Que acabará con la integración ideológica del pasado.

Este es el Brasil que refunda una democracia débil, tutelada por los dictadores y por las oligarquías de siempre. Esto es, en definitiva, lo que queda de Brasil.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/10/29/contrapuntos/1540780955_489243.html

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Conversatorio – Celebración 36 Aniversario del CEAAL, a 50 años de Pedagogía del Oprimido

Por: Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe. 

 

Les invitamos al Conversatorio – Celebración
36 Aniversario del CEAAL,
a 50 años de Pedagogía del Oprimido,
que se llevará a cabo el viernes 16 de noviembre, a las 16 horas, en en IMPA
Querandíes 4290 – Teatro Nora Cortiñas
Ciudad de Buenos Aires
Dentro del marco del Encuentro de Formación Política y Asamblea Intermedia del CEAAL 2018.

Participan:
— Óscar Jara – Presidente del CEAAL (Costa Rica)
– Moema Viezzer (Brasil)
– Luis Rigal (Argentina)
– Pedro Pontual -Presidente Honorario del CEAAL (Brasil)
– Nidya Gonzaléz – Presidenta Honoraria del CEAAL (Cuba)
#EncuentroFormaciónPolíticaCEAAL2018
#SomosCEAAL

Fuente de la reseña: https://www.facebook.com/CEAAL/photos/a.430049693791189/1797762817019863/?type=3&theater
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Pronunciamiento de CLACSO en defensa de la universidad pública en Colombia

Por: CLACSO.

Pronunciamiento de CLACSO

EN DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN COLOMBIA

Un siglo después del Manifiesto de Córdoba, el eco de estas palabras aún resuena entre nosotros. En 1918 la voz de los jóvenes universitarios amplificaba el deseo de libertad. En sus corazones palpitaba la hora americana, el sentimiento de una revolución que se abría camino desde las aulas emancipadas y liberadas de los poderes monárquicos y escolásticos de ese tiempo. Hoy pretendemos liberarnos de los poderes neoliberales y del mercado. También sentimos como nuestro el rumor de la libertad.

Los estudiantes de Córdoba advertían a la sociedad que la Universidad no podía seguir siendo el refugio secular de la mediocridad y que la ciencia no tendría que seguir agazapada en el silencio y mutilada por la burocracia. Hoy, los estudiantes y profesores de Colombia, advertimos a la sociedad que la Universidad no puede seguir siendo una empresa y que el saber debe transgredir toda forma de colonialidad.

Hoy, cien años después de la exhortación de Córdoba, la fuerza expresiva de sus consignas nos permite reconocer el momento que vivimos en Colombia. Han pasado 26 años desde la promulgación de la Ley 30 que allanó el camino hacia la crisis del presente. Y no fue sólo la sistemática desfinanciación de la Universidad Pública la consecuencia de esta Ley, otros efectos se anidaron durante más de dos décadas y recrean el escenario ante el cual nos enfrentamos.

La Universidad que hoy tenemos en Colombia no sólo está desfinanciada, también está privatizada en su misión y su visión. Una generación de gobiernos al servicio del neoliberalismo, lograron desmantelar el sentido de lo público y arrojar a los centros universitarios al mercado de la venta de servicios, las consultorías y los proyectos de autofinanciación.

¿A qué intereses responde hoy la Universidad Pública en Colombia? El capital parece ser la única respuesta oficial; pero desde las aulas, desde la libertad de cátedra, desde las movilizaciones sociales, la respuesta es otra, lo popular. Una Universidad al servicio del pueblo es un sueño compartido y ha sido bitácora de la larga lucha del movimiento universitario en Colombia.

Es por ello que nos pronunciamos a favor de una Universidad capaz de transformar las condiciones que hoy ponen en riesgo la pervivencia de lo público; nos pronunciamos en contra de los gobiernos que hoy buscan despojar a la Universidad de su significado más profundo, de su compromiso con la sociedad.

Hoy nos pronunciamos, con un siglo a cuestas y con una herencia de resistencia, a favor del modo como la Universidad Pública vuelve a las calles y se moviliza en su defensa. Pero también sentimos que no basta defender sin reinventar lo que somos. Sabemos que la Universidad es la conciencia crítica de la sociedad, y en medio de las marchas, nos preguntamos, ¿está preparada nuestra sociedad para recibir la Universidad Crítica que ahora está en las calles?

Hoy nos pronunciamos desde el eco que dejaron en nosotros las palabras de Rafael Gutiérrez Girardot, y nos afirmamos en su idea: “Alma mater se llama a la Universidad, escribía Gutiérrez Girardot, ella puede ser la madre de la paz, de la democracia, de la justicia. Pero universidad y dogma se excluyen. ¿Qué fuerza llevará a la sociedad colombiana a comprender estos elementos esenciales de la vida social moderna? ¿Quizá la curiosamente llamada universidad pública?”

Al defender la Universidad también defendemos el sueño de paz, democracia y justicia. Tal vez el presente nos exija reinventar el pasado del 68 y encarnar el manifiesto del 18, porque pronunciado sus palabras, los dolores que nos acompañan son las libertades que aún no conquistamos, que la consigna de una hora americana trasciende los contextos y se inscribe en nuestros deseos de debilitar el autoritarismo y alcanzar la autonomía del pensamiento; legado histórico que llamaba a renombrar la realidad social como posibilidad de emancipación: “Córdoba se redime”, Colombia también.

Las movilizaciones del presente, que abrigan históricas banderas, abren también horizontes y promesas para el futuro. Las consignas entonadas en las calles de Colombia no son nuevas, tienen una historia, arrastran con una memoria en resistencia.
Lo que ha cambiado es que hoy somos más y todavía deseamos pronunciarnos.

Comité Directivo
Secretaría Ejecutiva
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

15 de noviembre de 2018

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