Chile / 8 de julio de 2018 / Autor: Creciendo Juntos / Fuente: Cooperativa
Chile / 8 de julio de 2018 / Autor: Creciendo Juntos / Fuente: Cooperativa
Bolivia / 8 de julio de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Página Siete
Durante tres días, expertos presentarán ponencias dirigidas a maestros de inglés. Abordarán aspectos prácticos como la brecha digital y el uso de apps en el aula.
No es el “qué”, los contenidos siempre han estado claros. Es el “cómo” enseñar inglés en este siglo XXI, que vive una revolución tecnológica sin precedentes, y en un país multilingüe como Bolivia. La experta argentina Paola Danesi analizará ese y otros temas en las Academic Conferences, que se realizarán del 10 al 12 de julio en el Centro Boliviano Americano (CBA).
El evento está dirigido a docentes del inglés, que es uno de los principales idiomas utilizados para fines académicos y comerciales a nivel mundial. Durante tres jornadas abordará tres grandes temáticas: Approaches and Methods (Enfoques y métodos), Didactics of English Languaje Teaching (Didácticas de la enseñanaza del idioma inglés) y Languajes apps an new educational technologies (Lenguajes, apps y nuevas tecnologías de la enseñanza).
Las herramientas necesarias
“El aprendizaje del idioma inglés es una habilidad laboral indispensable para comunicarse satisfactoriamente en un mundo cada vez más globalizado y competitivo”, asegura Paola Danesi, invitada internacional al evento.
“Las metodologías y los enfoques de la enseñanza del idioma han ido evolucionado. Los profesionales que se dedican a la enseñanza del inglés deben capacitarse constantemente para estar actualizados”, recalca.
Danesi es profesora de inglés, graduada del Instituto de Educación Superior en Lenguas Vivas J.R. Fernández de Buenos Aires , Argentina, con especialización de posgrado en Lengua Inglesa II. Es responsable de capacitación docente en la Escuela de Maestros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y ha impartido charlas y talleres en Paraguay, Argentina, Chile y Bolivia.
En su visita a La Paz dictará la ponencia: More Effective Teaching for More Effective Learning. How to create a positive learningenvironment (Enseñanza más eficaz para un aprendizaje más eficaz. Cómo crear un ambiente de aprendizaje positivo).
En esta conferencia analizará las áreas problemáticas comunes en la enseñanza. Presentará, además, diferentes herramientas para ayudar a los profesores a llegar a los estudiantes.
La brecha digital
Las Academic Conferences abordarán también uno de los mayores retos en la actualidad para los educadores: trabajar con alumnos altamente letrados digitales, acostumbrados al manejo de las redes sociales y aplicaciones para teléfonos inteligentes.
La heterogeneidad de los alumnos, diferentes rangos de edades, inteligencias múltiples en una misma aula, distintas motivaciones o fines en el aprendizaje del idioma, entre otras, son algunas de las dificultades con las que los profesores de inglés se encuentran día a día.
La tecnología ayuda a personalizar la enseñanza del idioma para que sea cada vez más efectiva. La tendencia actual está llevando a los profesores a utilizar más complementos tecnológicos en aula, como un preámbulo hacia la enseñanza complementamente digital. Sin embargo, esta transición ha puesto en evidencia uno de los mayores problemas: la brecha generacional entre maestros y alumnos.
“Los profesores tienen la obligación de capacitarse no sólo en metodologías y enfoques, sino en tecnologías educacionales para poder sacar el mayor provecho posible de estos avances, y dar a sus estudiantes una experiencia satisfactoria y efectiva en el aula”, sostiene la experta.
El evento, organizado por el CBA, cuenta con la participación de Pearson, FEBI (Federación de Centros Binacionales de Bolivia), Partners of the Americas, Alianza Bolivia-Utah y Richmond Publishing.
Las conferencias se impartirán en la sede central del CBA (avenida Arce, Parque Zenón Iturralde 121, San Jorge). Allí están abiertas la inscripciones para profesores que se dediquen a la enseñanza de inglés en todos los niveles (inicial, colegios, universidades, institutos, etc.).
Argentina / 8 de julio de 2018 / Autor: Miguel Andrés Brenner / Fuente: Educación Futura
La fuerte represión a docentes en la Provincia del Chubut de Argentina (que gracias a Dios no culminó en algún muerto/asesinado) es ocultada por los grandes medios de comunicación. Por eso la CTERA (Confederación de Trabajadores de la República Argentina) convoca a un paro docente nacional para los próximos días. Recordemos que años atrás la policía asesinó al maestro Carlos Fuentealba en la Provincia de Neuquén (cuyos autores intelectuales siguen impunes).
No hay reforma educativa posible sin revalorizar el rol docente. Y resulta imposible revalorizar el rol docente con una reforma educativa sobre-ellos y a pesar-de-ellos, cuando debiera ser con-ellos.
Pero, más aún, y tan grave. Existe un aprendizaje social. Al día siguiente de la muerte del maestro Carlos Fuentealba, sus propios alumnitos de escuela primaria aprendieron que “no tuvieron clases porque su maestro fue asesinado”. Los alumnos del Chubut están aprendiendo que el Estado reprime a sus docentes. Tienden a realiza un aprendizaje social: el nulo valor que el Estado le otorga a su maestro, donde el diálogo pareciera ser imposible, siendo que el diálogo es el alma de la relación entre maestros y alumnos. Por lo que cabe la siguiente pregunta, que los alumnos viven aunque no la teoricen o verbalicen: ¿qué valor se le asigna a mi maestro y por qué debo respetarlo cuando me dice qué tengo que hacer para aprender?
No hay auténtica reforma educativa sin el reconocimiento de un auténtico sentido de la autoridad del maestro por parte de la sociedad, y en particular de los alumnos.
Fuente del Artículo:
La represión a los docentes es mala educación en cualquier país
ove/mahv
Uruguay / 8 de julio de 2018 / Autor: Magdalena Cabrera / Fuente: El Observador
Perú / 8 de julio de 2018 / Autor: Maritza Espinoza / Fuente: La República
Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Madrid. Director e investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos. Expresidente del Foro Educativo de Perú. Autor de diversos libros y publicaciones sobre temas educativos.
La semana comenzó con el escandaloso destape de que, en los cuadernos de comprensión lectora publicados por el ministerio de Educación, se habían “colado” textos sobre sexualidad que parecían escritos en la era victoriana y, por si fuera poco, otros que mutilaban la historia del conflicto armado interno. Para evaluar la gravedad de lo sucedido, fuimos a buscar a Ricardo Cuenca, director del Instituto de Estudios Peruanos y experto en temas pedagógicos. Aquí lo que conversamos.
¿Cuál es el peligro de que políticos, jueces o grupos de padres se metan en el currículo escolar?
El peligro es que terminan anteponiéndose los intereses particulares frente a los nacionales o públicos. Imagínate que se siente precedente de que unos jueces determinen qué se enseña. Lo que hacen es debilitar la rectoría del Estado a la hora de armar un sistema educativo…
¿No ha ocurrido nunca?
Nunca. Y no sé si ha ocurrido en otros países. Por lo menos en América Latina, no.
Los de Padres en acción dicen que el Estado se encargue de enseñar ciencias y números, y nosotros, los valores. ¿Qué hay de verdad y de falacia en eso?
Mucha falacia. No hay ningún país en el que la educación sea destinada solo a un campo específico de la vida. De hecho, la propia ley general de educación y los marcos normativos te hablan de la formación integral. Las familias le encargan al Estado la organización de un sistema que permita que se formen ciudadanos que puedan aportar a la formación de país. Eso es la base de por qué se crea un sistema educativo.
En países más desarrollados, ¿cómo es la vinculación del padre con la educación?
Hay muchas maneras. La más común es como la que tenemos acá, de asociaciones de padres que acompañan al colegio en las decisiones que se van tomando, que van desde cosas extracurriculares hasta el acompañamiento en casa. Es decir, acompañando en general el proceso. Lo que no se ha visto nunca es que decidan sobre los instrumentos pedagógicos.
¿Ni en España, donde hubo un debate sobre la presencia de la iglesia en el sistema educativo?
No, porque lo que hacen es lo mismo: la manera como quieren entrar es a partir de los cursos de religión y el único argumento que tienen es decir: “Enseña solo ciencia, que aquellos otros temas los enseño yo en la casa”. De lo que se trata, en el fondo, es de entender que todo lo que tiene que ver con el enfoque de género tiene que ver con un tema de ciudadanía. No es un tema de sexualidad.
En ese sentido, ¿los hijos son un dominio de sus padres? ¿El Estado tiene menos derecho que los padres a educarlos?
No son propiedad de nadie. Felizmente, con la Declaración de Derechos del Niño, los niños son sujetos de derecho. Y la educación es un beneficio colectivo más que un beneficio individual. Que una persona esté bien educada trae más beneficios a la sociedad en general que a la propia persona. Y eso lo tiene que regular alguien.
La pretensión de estos colectivos ¿de qué manera afecta el derecho de padres con una mirada más liberal de la educación?
Hace un tiempo, una de las personas de Padres en acción se contacta conmigo y me dice que ellos tienen todo el derecho, es decir, el mismo rollo, y yo le dije: “¿Qué pasa si mañana un colectivo de padres con hijos LGTBI interpone una demanda porque quieren que se exprese libremente la sexualidad de sus hijos en las escuelas secundarias?”.
Cosa totalmente factible…
Exacto. ¿El Estado qué va a poder hacer? Otra vez va a sentirse desvalido, porque hay una intervención en aquella rectoría que tiene para poder enseñar algunas cosas. Y ese es el problema, ahora, por ejemplo, con que el ministerio haya convocado a congresistas para que opinen sobre un texto escolar. Es decir, se vulnera la rectoría del Estado en materias educativas en este caso en particular.
¿Se pueden incorporar sugerencias de Padres en acción o de Con mis hijos no te metas igual que las de Promsex u otras instituciones especializadas?
Es que hay una falsa democracia también. Convocar a todos, incluso a los absolutamente opuestos, termina siendo un ejercicio no tan democrático, porque a la larga no vamos a poder ponernos de acuerdo en nada. Lo que hay que reconocer en una democracia moderna es que hay antagonismos que no van a solucionarse.
¿Y marginar a quienes son muy opuestos?
¡No! Saber que están opuestos, pero que la decisión la toma el Estado. Para eso está. Porque la otra pelea es una pelea ideológica que no tiene ningún sentido. La posición que van a tener los congresistas fujimoristas respecto al conflicto armado interno o Rafael Rey respecto a los colectivos LGTBI no va a cambiar, como no va a cambiar la posición del movimiento Ni una menos. Lo que tiene que hacer el Estado es tomar una decisión sobre qué hace con esos esquemas. Pero poner sin ninguna preparación, pensando que va a desarrollar capacidades críticas, un texto como el de Fernando Maestre (que aconseja esperar a los 24 años para tener relaciones sexuales) no tiene sentido.
¿Qué es lo más peligroso de lo que se ha querido contrabandear en estos textos?
Son varias cosas en tres niveles. El primero, y el más importante, es que debe ser un llamado de atención para ver cómo funcionan las políticas públicas. El origen de esos textos, como el de comprensión lectora, está en la gestión de Jaime Saavedra y termina en la gestión de Idel Vexler. O sea, si estos textos, con estas impertinencias, han atravesado tres gestiones, es porque hay algo en la política pública que no está funcionando.
¿Estos textos tienen circulando todo este tiempo?
¡Sí! Desde que se elaboraron el 2016. Entonces dices: algo está fallando. No puede ser que pasen tres ministros, con tres equipos, y que el 2016 se elabore un texto que contenga esas cosas, y que ahora se descubra. ¡Es increíble! Y si no sale esto, nadie se da cuenta. Y los padres, que ven lo que leen sus hijos, ¡tampoco se dan cuenta!
¿No es que se les haya pasado?
Bueno, si se les pasó, son malos funcionarios [risas]. Peor aún. Entonces, lo más peligroso es saber que estamos ante una política pública muy vulnerable. Lo segundo es, nuevamente, la situación vulnerable en que se pone al Estado peruano y al Ministerio de Educación. Y lo tercero, en contenidos, es que, sí, ha salido este tema de la sexualidad y de Rafael Rey y Los chistosos, pero también hay otros textos que tienen que ver, por ejemplo, con el conflicto armado interno, lo que están haciendo es fraccionar la historia. Lo más peligroso es eso.
De otro lado, a estas alturas, un chico de 15 años no busca información o guía para su vida sexual en un texto de comprensión lectora, sino en Internet…
Los textos escolares son todavía el instrumento pedagógico más importante de las escuelas. Los profesores se valen mucho del texto como instrumento para poder desarrollar sus clases…
Aun así, ¿pesan en las decisiones sexuales de los adolescentes?
No creo, pero lo que sí generan es esta disputa política. Es decir, el currículo es un campo de batalla en el que todos quieren poner sus cosas, porque justamente el currículo es el ideal de persona que quieres formar. Es decir, yo quiero formar este tipo de ciudadanos y por eso les enseño tales cosas. A la larga, independientemente de lo que diga Maestre, veo los datos y me doy cuenta de que los chicos no le van a hacer caso.
De otro lado, ¿qué tan malo es que venga alguien a decirles “ten sexo a los 24 años”? Tampoco es una recomendación descabellada para quien quiera tomarla…
No, pero, en todo caso, se debe tener la libertad de exponer las cosas así y no tener solo ese texto, pues pareciera que esa es la recomendación que te da. Y, además, porque en la guía del docente te dicen cómo tienes que responder a eso. Entonces, el tema se vuelve complejo, porque no es un tema técnico, de ciencia. La educación es un hecho político. No es un hecho pedagógico y nada más.
Del Minedu han dicho que se va a corregir para el otro año, pero estos textos ya se están usando.
Mientras estamos hablando, los chicos ya los están usando….
¿Qué tan realista es decir que los van a corregir?
Nunca ha habido, desde los 90, que hay políticas de dotación de textos a las escuelas, una situación en la que se tengan que recoger los libros. Yo no sé si este es el mejor camino para corregirlo, pero creo que sí se debería formar una comisión que ayude y acompañe al ministerio para elaborar los mejores textos posibles, teniendo en cuenta las discusiones que se dan ahora, sin tomar partido por alguno. Incluso esperando lo que el Poder Judicial diga sobre el enfoque de género…
El ministerio ha dicho que por eso se tuvo que quitar el término “enfoque de género” y que, hasta que el Poder judicial no dirima, no pueden hacer nada…
Igual no pueden hacer nada ahora, pero si se siguen demorando, no va a haber textos para imprimir el próximo año. Es como una trampa.
Yendo a la fragmentación de lo ocurrido durante el conflicto armado interno, evidentemente tiene un sesgo que favorece a una visión política. ¿Esta es una claudicación del gobierno o se les pasó?
Si llegan a hacerlo, claro que sí. Yo espero que no…
Pero ya en los textos se omiten los abusos de las fuerzas armadas.
Si quedasen así hasta el final, sería claudicar y un retroceso enorme. La construcción de la memoria siempre es un proceso conflictivo y muy complejo, pero igual hemos avanzado en algo. El caso de la educación es el mejor reflejo de lo que pasa a nivel macro político. Hay una gran disputa todavía no resuelta que el gobierno no tiene claro cómo manejar y que se ve reflejada en estas discusiones.
El ministro ha dicho que, para subsanar eso, van a convocar a las fuerzas armadas, a expertos políticos y colectivos de padres… ¿Eso es válido?
No es válido para nada, porque no vas a obtener nada. ¿Qué va a obtener de una conversación que ya de por sí es polarizada, con actores polarizados? Lo que hay es un montón de avances fuera. Se ha trabajado en Israel, Argentina, Alemania, se está trabajando en Colombia, en cómo tengo que atender pedagógicamente situaciones de conflicto. Eso es lo que tenemos que hacer. O sea, llamar a los demás para que te digan “yo quiero que no se llame conflicto armado interno, sino terrorismo” y el otro diga “yo quiero que se llame conflicto armado interno, porque así aparece en la CVR”, no va a solucionar en nada el problema. Insisto: necesitamos rectoría y liderazgo del Estado.
Finalmente, con un gobierno que no tiene liderazgo, ¿cómo se puede, desde la sociedad civil, presionar para que este formato educativo se modernice, meter el enfoque de género o la verdad del conflicto armado interno?
Lo que necesitamos es recuperar la política en el país. Tanto del Estado como de la sociedad, porque estas discusiones son discusiones políticas. Entonces, cuando la sociedad civil sepa que necesita una acción colectiva para poder colocar temas en la agenda pública, discutirlas, las cosas van a ir mejor. Pero sin duda necesitamos un Estado más fortalecido y comprometido.
Fuente de la Entrevista:
https://larepublica.pe/domingo/1270399-educacion-hecho-politico
ove/mahv
Argentina / 8 de julio de 2018 / Autor: Laura Vales / Página 12
El grado de acatamiento de la huelga convocada por Ctera y Sadop fue motivo de cruces. Los dirigentes gremiales hablaron de un 90 por ciento de adhesión; desde el Gobierno aseguraron que no superó el 35.
El escenario principal de la protesta fue una marcha que salió del Congreso para ir hasta el Palacio Sarmiento. Preparada desde la semana pasada, uno de sus objetivos fue difundir la crítica situación de Chubut, donde docentes y estatales fueron reprimidos en medio de un conflicto que lleva 108 días de acampe frente a la gobernación e incluye tomas de ministerios y la virtual paralización del Estado provincial. Así, viajó a la Capital una delegación de la provincia. También llegaron docentes de Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos, que se sumaron a las columnas de maestros porteños y bonaerenses.
Con un chaleco de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (Atech), Noelia Dellape explicó por qué rechazaron la última oferta de la gobernación. “Significaría un aumento de 1200 pesos, es decir un 14 por ciento de mejora salarial, sobre sueldos de 8.400 pesos, cuando la canasta básica de Chubut es de 28 mil pesos”.
El contingente patagónico estuvo liderado por Santiago Goodman (Atech) y Carolina Rubio (Sadop). “El gobernador (Mariano) Arcioni, aliado de Macri, tiene un único plan, que es el ajuste. Lo único que quiere es garantizarles al gobierno nacional y sus amigos los negocios de la megaminería”, acusó Goodman desde el escenario. También adelantó que el aumento fijado por decreto no solucionará el conflicto.
Otro de los oradores que cargó duro contra el gobierno nacional fue Fernando Ramírez, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Corrientes (Suteco). Los maestros de esa provincia, donde el Presidente abrió este ciclo lectivo, fueron reprimidos durante el paro nacional del 25 de junio. “Desde lo más profundo del ser correntino agradecemos la solidaridad de todas las organizaciones y argentinos bien nacidos que le dicen no a la represión y el hambre”, dijo. “Nuestra provincia, históricamente desigual, donde los latifundios todavía existen, con gobiernos aliados al poder unitario, había logrado con la paritaria nacional y la tenacidad de la lucha docente tener un piso tecnológico, acceder a computadoras; el derecho a la educación estaba a la vuelta de la esquina. Hoy, en cambio, reabrimos comedores porque se profundiza la pobreza. En 2019 hay que sacarlos a las patadas, con el voto popular, de la Casa de Gobierno”.
A cargo del cierre, Alesso planteó al Gobierno que “el límite es la represión” y exigió: “Queremos dialogar, con paritaria federal y paritarias provinciales”.
Un espacio del acto fue ofrecido a los despedidos de Télam, y antes de la desconcentración, los docentes fueron llamados a marchar hasta la agencia de noticias para apoyar el reclamo por sus reincorporaciones.
Entre los manifestantes no faltó cierto humor amargo. “Me sobra mucho mes al final del sueldo”, anunciaba el cartel colgado del cuello de una mujer con guardapolvos. Otro: “Mi protesta colapsa el tránsito, tu indiferencia colapsa el país”.
Fuente de la Noticia:
https://www.pagina12.com.ar/125955-hay-maestros-reprimidos-y-pibes-con-hambre
ove/mahv
Autor: Atilio Borón
El Pasado 9 de junio cumplió 85 años Roberto Fernández Retamar, una de las más extraordinarias figuras de las letras y el pensamiento político y social de Nuestra América. Para conmemorar su natalicio comparto el «Prólogo» que escribiera en ocasión de la publicación de su esclarecedor Pensamiento de Nuestra América. Autorreflexiones y Propuestas , a comienzos del 2006.
PRÓLOGO
Uno.
Pocas veces se tiene la satisfacción de concretar la publicación de un texto como el que el lector se apresta a leer. Son muchas las razones que explican este regocijo: en primer lugar, porque Fernández Retamar es uno de los más exquisitos cultores de nuestra lengua y siempre resulta placentero para una institución como CLACSO, cuya misión es divulgar los resultados de las investigaciones y elaboraciones teóricas de los científicos sociales de América Latina, enriquecer su propuesta editorial con los escritos de quienes sin provenir de las ciencias sociales aportan nuevas perspectivas de interpretación de nuestra realidad social y, además, lo hacen con una estética deslumbrante que rara vez se encuentra en los tradicionalmente áridos escritos de los académicos. (1)
.
En segundo lugar, porque Fernández Retamar, poeta, ensayista y minucioso explorador de todos los recovecos de nuestra cultura, ilustra con su vida y su obra la permanente vigencia de una categoría social que los intereses dominantes y las modas intelectuales de nuestro tiempo trataron infructuosamente de borrar de la faz de la tierra: la del intelectual crítico. Ocurre que vivimos en una época en la cual las armas de la crítica son más importantes que nunca, enfrascados como estamos en una batalla de ideas encaminada a construir un nuevo sentido común y una nueva escala de valores que reemplacen la mercantilización total de la vida social que promueve el capitalismo y su corolario inevitable: la destrucción irreparable del medio ambiente y la biodiversidad, el etnocidio y el epistemicidio implícitos en el exterminio de las culturas tradicionales y la silenciosa aniquilación de los pobres y los humillados, sacrificados sin pausa y sin mengua en el altar del mercado.
Tercero y último –en una lista de “buenas razones” que podría extenderse mucho más– porque este libro, nacido del curso que su autor ofreciera a través del Campus Virtual de CLACSO, demuestra sobradamente la riqueza del pensamiento social latinoamericano. Como es bien sabido, tres siglos de sometimiento colonial unidos a casi dos siglos de neocolonialismo han dejado una huella que, sin calificarla de imborrable, es sin duda alguna muy honda, y que será muy difícil eliminar. Como consecuencia de lo anterior, las teorizaciones elaboradas en esta parte del mundo han sido consuetudinariamente valoradas como de inferior calidad a las otras, producidas “allá”, en la patria de los colonizadores.
Este libro es un formidable antídoto para combatir tan arraigado prejuicio, pues al pasar revista a los grandes florecimientos del pensamiento latinoamericano se toma conciencia de la formidable estatura alcanzada por la obra de algunos de nuestros intelectuales. Pese al carácter fragmentario y disperso de la obra de Simón Bolívar –inevitable si se tiene en cuenta que la misma no es producto de las cavilaciones de un reposado profesor de filosofía, sino el febril precipitado de un proyecto de emancipación continental del cual su autor era simultáneamente su jefe militar y político– la calidad y perspicacia de sus reflexiones sobre la vida política no son menores que las que caracterizan la obra de una serie de autores “canónicos” que no están ausentes en ningún curso de teoría política del siglo XIX. Nos referimos por ejemplo a figuras tales como James Mill, Jeremy Bentham o T. H. Green, en Gran Bretaña, o Benjamin Constant en Francia, de las cuales muy difícilmente podría decirse que hayan elaborado una visión del complejo mundo de la política más iluminadora que la que se desprende de los escritos del Libertador. Y lo mismo cabría decir de Domingo Faustino Sarmiento, quien con justa razón ha sido considerado como el Tocqueville latinoamericano; o de Joaquim Nabuco en Brasil, Francisco Bilbao en Chile, Simón Rodríguez en Venezuela, y tantos otros con los cuales Fernández Retamar conversa en este libro. Para no hablar de José Martí, quien comienza a referirse al imperialismo antes que Hobson y, por supuesto, antes que el propio Lenin; o de Mariátegui, verdadero re-creador del marxismo latinoamericano –en “América el socialismo deberá ser creación heroica, no calco y copia”, dijo el ilustre marxista peruano– en una época en que algunas de las mentes más lúcidas de Europa, con la notable excepción de Antonio Gramsci, lo habían convertido en un catecismo despojado de la savia vital que le habían infundido sus creadores. Autores latinoamericanos que, de haber nacido en Europa o Estados Unidos, seguramente serían estudiados asiduamente en las grandes universidades de hoy día, pero a quienes las contingencias que rodearon su nacimiento condenaron a un lamentable abandono, aún entre nosotros. Esta obra constituye un oportuno rescate ante ese olvido.
Dos
El camino que nuestro autor nos invita a recorrer –desde los albores de nuestras luchas por la independencia percibidos por vez primera en la rebelión de los esclavos de Haití en 1804, hasta la actualidad– está jalonado por los grandes acontecimientos que marcaron la historia de América Latina y el Caribe. Acontecimientos y, por supuesto, las transformaciones estructurales que caracterizaron al desarrollo del capitalismo en esta parte del globo y que tuvieron su correspondencia –siempre mediatizadas y jamás de manera mecánica o lineal– en el plano de las ideas. Estas condiciones de base alimentaron una seria y medular reflexión sobre lo que podríamos llamar “la condición latinoamericana” y las alternativas de superación del orden neocolonial instaurado luego de las guerras de la independencia. Como no podía ser de otra manera, las teorías y propuestas resultantes se caracterizan por una riquísima diversidad. Si en general los diagnósticos sobre el atraso y la postración de nuestros países presentan muchos rasgos en común en los más distintos autores, el espacio para el debate aún así es muy importante. Las divergencias son mayores a la hora de perfilar los contornos de la estrategia que podría desembarazarnos de las lacras de nuestro pasado: desde una “europeización” forzada de nuestras poblaciones, promoviendo sin ambages el genocidio de los pueblos originarios (en donde Sarmiento es el caso más nítido pero de ninguna manera excepcional en la región), hasta una propuesta proto-socialista y claramente antiimperialista como la que brota de la pluma de Martí y, ya en el siglo XX, de una pléyade de autores examinados en este volumen.
Riqueza de perspectivas que no sólo se concretiza en el ámbito de lo que con cierta amplitud de espíritu podríamos calificar como “pensamiento crítico”. Porque, como bien observa Fernández Retamar, el pensamiento de derecha también tuvo importantísimos exponentes en la historia de nuestros países. Pocos dudarían en nombrar a Francisco de Miranda como uno de los precursores de la independencia sudamericana. Pero, como bien señala nuestro autor, las contradicciones de clase y de nación se entrecruzaban en la obra del genial venezolano de una manera harto complicada. Ante la posibilidad de conquistar la independencia mediante la supresión de la opresión clasista, Miranda no dudaba en sacrificar la primera con tal de conservar la segunda. Esta opción se justificaba por la supuesta “inferioridad” de las clases y capas populares y el papel “naturalmente” dirigente que le tenía reservado a la elite criolla. Miranda era un ardiente independentista, pero inficionado por un pensamiento social profundamente conservador. Y, en este punto, no estaba solo: el mexicano Fray Servando Teresa de Mier compartía esas ideas, como a su vez lo hacían los líderes de las Trece Colonias inglesas un poco más al norte, independentistas pero también rabiosamente esclavistas. En tiempos más cercanos, el pensamiento social latinoamericano ha demostrado la vitalidad de esta tradición: pensemos simplemente en Mario Vargas Llosa y, sobre todo, por la profundidad de su obra, en Octavio Paz. Articulados a los grandes centros del poder económico y financiero mundial y sus imponentes aparatos propagandísticos, ambos se convirtieron –como mucho antes Vasconcelos en México– en los más locuaces portavoces de la derecha en momentos en que nuestros países eran asolados por los experimentos neoliberales. Su popularidad se vio convenientemente cultivada en la medida en que ambos fueron rodeados del halo de virtuosismo y excelencia que la derecha reserva a los renegados, es decir, a antiguos izquierdistas arrepentidos de sus pecados de juventud y que, ya en sus años maduros, multiplican sus esfuerzos para corregir sus errores y ayudar a encaminar al mundo y las jóvenes generaciones en la dirección “correcta”. (2)
Tres
Un prólogo a una obra tan rica como esta podría extenderse casi indefinidamente. Permítasenos pues evitar caer en tamaño error señalando, ya para concluir, un rasgo a nuestro entender importantísimo del pensamiento latinoamericano: su universalidad. En este y en otros ensayos, Fernández Retamar ha insistido en una idea seminal: nuestra condición de periferia del imperio nos obliga a ser universales. El “exotismo indoamericano” es uno de los peligros que, tal como acertadamente lo señala Michael Löwy, acecha al pensamiento crítico de nuestra región. Sin embargo, justo es señalar que en tal pecado han caído con harta más frecuencia europeos y norteamericanos que nuestros intelectuales críticos. Nuestra condición colonial y periférica no nos permite esos lujos. Así como Marx corregía la visión mesocrática de Hegel al concebir al proletariado como la clase universal por excelencia, nos parece que Fernández Retamar aporta elementos suficientes para entender las razones por las cuales el pensamiento emancipador de nuestro tiempo tiene su hogar en lo que Martí apropiadamente denominaba “nuestra América” y no en las metrópolis imperiales. La sutil, extensa y a la vez férrea tiranía del imperialismo no nos deja otra alternativa que pensar en términos universales, trascendiendo los “exotismos” y los particularismos. No se puede pensar seriamente a América Latina si no es desde el anti-imperialismo y el anti-capitalismo, anverso y reverso de un mismo y único tipo histórico de sociedad que ha colocado a nuestro planeta al borde de un holocausto. Cualquier pensamiento que omita abordar estos temas, en consecuencia, debe callar sobre todos los demás: hablar de democracia, derechos humanos o libertad, sin antes expedirnos sobre el permanente ataque que sobre estos valores perpetran el capitalismo y el imperialismo, descalifica como poco serio y superficial cualquier discurso, por bien intencionado que sea.
De lo anterior, de esta vocación inexorablemente universalista que caracteriza al pensamiento emancipador de América Latina, se desprenden numerosos problemas que mal podríamos tratar de examinar aquí. No obstante, hay uno que quisiéramos por lo menos dejar planteado: ¿por qué ha sido precisamente nuestra región, y no otras también sometidas a la dominación imperialista como África y Asia, la que ha sobresalido en este proceso de elaboración de un pensamiento emancipatorio, radical y antiimperialista? Descartadas las hipótesis lineales que erróneamente adjudican a la pobreza y la miseria virtudes revolucionarias, concientizadoras o contestatarias, tanto en el plano político como en el intelectual, ¿por qué ha sido América Latina el escenario en el cual se han venido plasmando estas ideas? ¿Por qué ha sido precisamente en estas tierras donde se revive la teoría del imperialismo, donde se elabora la teoría de la dependencia, donde surge la teología de la liberación, donde aparece la pedagogía del oprimido, donde resurge la teoría del estado; donde, por fin, el marxismo renace con más fuerza en momentos en que gran parte de los intelectuales progresistas de las metrópolis imperiales aceptaban resignadamente participar en sus funerales?
Creo que hay varias claves que deberían ser exploradas en un trabajo de más largo aliento. Por una parte, nuestra proximidad –geográfica, política, económica y social– con la Roma americana, para citar una vez más a Martí, es un elemento decisivo catalizador del pensamiento crítico. Si bien no hemos vivido en sus entrañas, como el Apóstol de la independencia cubana, conocemos muy bien al monstruo, lo tenemos muy cerca, y eso no puede sino favorecer una visión integral del capitalismo y del imperialismo, de su insanable naturaleza predatoria y su absoluta incapacidad para construir un mundo en donde imperen la justicia, los derechos humanos, la libertad y la democracia. En segundo lugar, porque Cuba está en América Latina, y sus luchas, su coherencia a lo largo de casi medio siglo, su inclaudicable vocación de construir el socialismo a pesar de los bloqueos, atentados y sabotajes de todo tipo pergeñados por el imperialismo, constituyen un ejemplo extraordinariamente pedagógico y una permanente fuente de inspiración para los interesados en la “autorreflexión” que nos propone Fernández Retamar. En tercer lugar, por la vitalidad de los movimientos sociales de la región que han venido oponiendo creciente resistencia a los proyectos del imperialismo. No fue por casualidad que Perry Anderson escribió que América Latina está a la vanguardia de la lucha mundial contra el neoliberalismo y el imperialismo. Las consecuencias intelectuales de semejante protagonismo no pueden por lo tanto sorprendernos.(3) Finalmente, una cuarta clave tanto o más polémica que las anteriores tiene que ver con lo siguiente: América Latina se ha convertido en la heredera privilegiada de las mejores tradiciones del pensamiento emancipador y libertario europeo, mismas que fueron relegadas al museo de antigüedades por gran parte de la intelectualidad del Viejo Continente. Por supuesto que esto no nos torna inmunes al riesgo simétrico al del “exotismo indoamericano” señalado por Löwy: el de un decadente “eurocentrismo”, que obstaculice irreparablemente la comprensión de nuestras propias realidades al percibirlas como torpes “desviaciones” de la historia ideal hegelianamente desplegada en tierras europeas.
Es un riesgo que debemos afrontar. Pero el otro, aún más grave, es el de arrojar totalmente por la borda la tradición intelectual europea, incluyendo al marxismo además del psicoanálisis y las revoluciones teóricas de proyección universal protagonizadas por Darwin y Einstein. Para desarrollar una fecunda síntesis teórica capaz de promover y facilitar los procesos emancipatorios, el pensamiento crítico latinoamericano deberá navegar por un estrecho erizado de toda clase de acechanzas pero también pletórico de grandes promesas. Por su utilidad para transitar por este azaroso recorrido, este libro de Fernández Retamar constituye un valiosísimo e indispensable mapa de navegación.
Buenos Aires, 21 de diciembre de 2005
1 En este sentido recomendamos muy enfáticamente al lector consultar la obra de Roberto Fernández Retamar, Todo Caliban (Buenos Aires: CLACSO, 2004), en donde el autor realiza una fascinante exploración de la cultura latinoamericana y las raíces profundas del colonialismo que aún hoy nos agobia. Claro está que cuando se lleva a cabo un proyecto de este tipo no sólo se iluminan los confines más recónditos de nuestra cultura, sino también los rasgos definitorios de nuestra sociabilidad.
2 Tema este que ha sido objeto de un magnífico ensayo, otra vez producido por un hombre procedente de la literatura: el dramaturgo español Alfonso Sastre. Ver su obraLa Batalla de los Intelectuales (Buenos Aires: CLACSO, 2005).
3 Ver Perry Anderson 2004 “El papel de las ideas en la construcción de alternativas”, en Boron, Atilio A. (comp.) Nueva Hegemonía Mundial. Alternativas de cambio y movimientos sociales (Buenos Aires: CLACSO) pp. 44-46.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199853