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Directora General de la UNESCO resalta de su visita a Chile los avances hacia el derecho a una educación de calidad

Chile / www.unesco.org / 9 de Agosto de 2017

En su visita oficial de dos días al país sudamericano, Irina Bokova se reunió con la presidenta Michelle Bachelet, los representantes máximos de varias de sus carteras y otras autoridades y entidades que trabajan junto a la UNESCO. La Directora General destacó de su visita el desarrollo y la promoción de políticas públicas en Chile, las que encarnan la visión de calidad, equidad y educación inclusiva de la UNESCO y el importante esfuerzo que realiza Chile para dar una nueva institucionalidad a la labor en patrimonio, las culturas y las artes, como también en pos de la igualdad de género.

Durante los dos días de su visita oficial, realizada el 24 y el 25 de julio de 2017, Irina Bokova tuvo una decena de encuentros con autoridades, entidades cooperantes y medios de comunicación. Entre sus principales mensajes, Bokova agradeció al Gobierno de Chile por implementar la Agenda 2030 y confirmó el total apoyo de la UNESCO en el proceso de implementación, particularmente en relación a la educación. Además, invitó a Chile a seguir trabajando en cultura como factor de reconciliación y cooperación regional y pidió que sea a través de ella que se construya la paz y la unidad del continente.

Primer día

La primera reunión de trabajo en Chile la sostuvo con Adriana Delpiano, ministra de Educación, y Ángel Cabeza, director de la Dde la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (DIBAM). En el encuentro también estuvieron presentes Valentina Quiroga, subsecretaria de educación y María Isabel Díaz, subsecretaria de Educación Parvularia. La Directora General celebró los estrechos lazos entre la OREALC/UNESCO Santiago y el Ministerio de Educación de Chile en los últimos años. Entre ellos destacó la colaboración con Chile para mejorar la calidad de la educación, como también la inclusión en el sistema. “La educación es un bien público que hay que fortalecer y promover”, subrayó Bokova.

Esta fuerte relación se ha visto reflejada en los más de 40 proyectos autofinanciados de que ambas partes han implementado y que se han centrado en reformas educacionales, incluyendo transformación curricular, educación superior, capacitación y educación técnica y profesional, y tecnologías de la información y la comunicación, entre otros.

Tras un almuerzo con los directores de las agencias de Naciones Unidas presentes en Chile y un encuentro con la coordinadora residente de la ONU en Chile, Silvia Rucks, la Directora General de la UNESCO se reunió en el Palacio de La Moneda con Marcos Barraza, ministro de Desarrollo Social, a quien expresó el compromiso de la Organización en el apoyo de las políticas chilenas para implementar la Agenda 2030.

Estas acciones nacionales son promovidas por el Consejo Nacional para la Implementación de la Agenda 2030, cuya secretaría técnica se encuentra asentada en el Ministerio de Desarrollo Social. Luego de esta cita, Bokova felicitó a Chile por haber iniciado el proceso nacional de implementación de la Agenda 2030, en consulta con la sociedad civil y el sector privado.

Con Marcos Barraza, ministro de Desarrollo Social en el Palacio de la Moneda

En su encuentro con el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, Bokova expresó su reconocimiento a la presentación de la ley que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio e indicó que este es un importante avance en la estructura organizacional de las instituciones que velan por estos temas. En la cita también fueron discutidos, entre otros, la prevención del tráfico de bienes culturales, las industrias creativas, el patrimonio culinario y los registros de Chile en el programa de Memoria del Mundo.

La Directora General felicitó al Estado chileno por el trabajo para establecer la nueva institucionalidad de Cultura. Foto: Ministerio de Cultura.

Posteriormente en la Academia Diplomática de Santiago, Bokova, dio un discurso en el cual destacó el rol de la educación de calidad y de la diversidad cultural en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible establecidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. El evento fue una iniciativa del embajador Juan Somavía, director de la Academia Diplomática, en el que también participó Edgardo Riveros, subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile.

En su alocución, la directora general resaltó que la falta de igualdad educacional entre niñas y niños a nivel mundial es una realidad que debe enfrentar las autoridades estatales y nacionales, por lo que Bokova alertó que 60 por ciento de los países han logrado la paridad en la educación primaria y sólo 38% en la secundaria. Vea la transmisión realizada por la Academia Diplomática a través de Facebook Live

Al terminar el día, la Directora General de la UNESCO concedió una entrevista a Televisión Nacional de Chile. En ella entregó detalles de su visita al país y se refirió al apoyo a la reforma educacional de Chile, valorando su importancia como centro del desarrollo sostenible, entre otros temas. Vea la entrevista

Segundo día

El 25 de julio la Directora General de la UNESCO se reunió con su excelencia Michelle Bachelet, presidenta de la República de Chile. La Directora General expresó su apoyo a la presidenta por su liderazgo en relación a las reformas educacionales, particularmente en mejorar la respuesta del sector de la educación para transformar la sociedad que enfrenta múltiples desafíos. Bokova también elogió a Bachelet por presentar una ley para crear el Ministerio de las Cultura, las Artes y el Patrimonio en el país. Además, la directora general le entregó una escultura «Árbol de la Paz» de la UNESCO hecha por Hedva Ser, artista de la UNESCO para la paz, en reconocimiento a su labor por la inclusión social y la igualdad de género.

Irina Bokova junto a la presidenta Michelle Bachelet y conversaron sobre la relación de Chile con la UNESCO.

Más temprano, la directora general de la UNESCO se reunió con el personal nacional e internacional de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago) con sede en la capital chilena. A los funcionarios la Directora General encomió a continuar trabajando por “nuestra labor insustituible en el mundo: promover el diálogo y la paz a través de la educación, la ciencia, la cultura y el acceso a la información en forma libre y veraz”.

Ese mismo día la Directora General visitó el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, cuya creación fue impulsada por la inscripción de los Archivos de Derechos Humanos en el Registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2003.

Irina Bokova al inicio de su visita al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Irina Bokova se despidió de Chile con un almuerzo oficial brindado por el el canciller Heraldo Muñoz en el Ministerio de Relaciones Exteriores, al cual asistieron periodistas relacionados con el trabajo en libertad de expresión, mujeres científicas, miembros del cuerpo diplomático, de las Naciones Unidas y ministros relacionados con el trabajo de la UNESCO, además de otros muchos colaboradores nacionales a través de los cuales la Organización realiza su mandato día a día.

Fuente:http://www.unesco.org/new/es/santiago/press-room/our-stories/directora-general-de-la-unesco-resalta-de-su-visita-a-chile-los-avances-hacia-el-derecho-a-una-educacion-de-calidad

 

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Argentina: Macri no tolera ninguna opinión disidente… pero la crisis se siente fuerte

Por: Aram Aharonian

Finalmente, el gobierno macrista avanzó contra el único director opositor del Banco Central, el jurista Pedro Biscay y el miércoles 27 de julio oficializó su remoción por «mediar mala conducta e incumplimiento de los deberes de funcionario público».

Obviamente, el objetivo de su salida forzada fue la de silenciar e invisibilizar su opinión sobre la política monetaria y cambiaria, la que había cuestionado públicamente por su alto nivel de endeudamiento en detrimento del empleo y desarrollo económico con equidad social. “No están dispuestos a tener una voz crítica en el directorio del banco», afirmó Biscay.

La remoción de Biscay refleja la falta de pluralismo y las actitudes antidemocráticas del gobierno de Macri, que en plena campaña para elecciones parlamentarias, el día antes había perdido una dura batalla en el Congreso al no lograr la expulsión del diputado Julio de Vido, exministro de Planificación del gobierno kirchnerista.

Pensamiento único, mensaje único  

El decreto lleva la firma del presidente Mauricio Macri, del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El mismo, elimina el imprescindible control social democrático de una entidad clave para la sociedad, como es el banco Central y es interpretado por los analistas argentinos como una muy seria persecución política e ideológica

La decisión con tiene falsedades y refleja el autoritarismo con que se maneja Macri y su gabinete. En la Reserva Federal de EEUU y en los bancos centrales europeos, los Directores hacen públicas sus opiniones, muchas veces disidentes respecto a las políticas a seguir.

El mal desempeño no es de Biscay sino de quienes con sus políticas a partir de diciembre de 2015 han aumentado la inflación , provocando inestabilidad monetaria y financiera, generando una recesión, aumentado el desempleo y la exclusión social, en abierta violación al artículo 3 de la Carta Orgánica del Banco Central, señaló el anterior presidente del mismo, Alejandro Vanoli.

Precisamente, el ministro Dujovne informó a la Oficina Anticorrupción que posee un patrimonio de 97 millones de pesos, de los cuales 74 millones están afuera del país, pero pareciera no tener interés en retornarlos, en medio del «clima de confianza» que según él impera en la Argentina a partir de las políticas macristas. El 10% de su patrimonio (alrededor de 600 mil dólares), dice la Agencia Paco Urondo, son ganancias de su compras de dólar a futuro y las devaluaciones producidas por su gobierno.

Biscay, abogado de 38 años, había sido designado en agosto de 2014 por el Congreso y tenía mandato hasta 2019. Acallando a Biscay, el gobierno pretende tener una voz monocorde (un mensaje único) . «Mala conducta tienen aquellos que no defienden los destinos de la patria», afirmó Biscay, quien sostuvo que «no hay pruebas que determinen el mal desempeño».

Anteriormente, el jurista fue coordinador del área Fraude Económico y Bancario de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y es reconocido como uno de los más serios expertos en la materia en Latinoamérica.

Biscay – único Director en ejercicio elegido por el Senado de su país y con un mandato hasta septiembre de 2019- adelantó que iniciará una demanda por entender que «hay una interferencia manifiesta de la independencia del Banco Central» donde dijo que «la gestión del presidente del Central (Federico Sturzenegger) es totalitaria».

El gobierno acusó a Biscay de realizar «afirmaciones que ponen en riesgo los objetivos establecidos» en la Carta Orgánica del Banco, «particularmente en lo que se refiere a la estabilidad financiera en un sistema bancario de encajes fraccionarios y en el marco de un país que ha atravesado múltiples crisis cambiarias y bancarias en las últimas décadas».

En los últimos meses, el abogado había publicado una serie de artículos en los que analizaba la política económica y monetaria del gobierno y advertía la posibilidad de una crisis, que vive ya el país, cuando el valor del ´dólar alcanzó su máximo histórico y la inflación sigue avanzando.

«Esta situación demuestra que el país atraviesa una etapa de agudo avasallamiento a las instituciones y a las bases republicanas y democráticas nunca antes visto en gobiernos constitucionales. Estamos viviendo en un estado cercano a la excepción, donde la ley deja de ser la pauta de actuación de los servidores públicos. Y pone en serio riesgo la estabilidad del Estado de Derecho y el conjunto de bienes jurídicos que deben ser promovidos y protegidos en una sociedad democrática».

El poder fáctico local se subordina al gobierno global de las multinacionales. No admite oposición parlamentaria o en algún organismo del Estado; la aspiración del gobierno es avanzar en una nueva enajenación de empresas públicas de carácter estratégico, entre ella la industria satelital y nuclear.

¿También van a sancionar a la OCDE?

El Jefe de Gabinete, Marcos Peña, uno de los firmantes de la destitución, señaló que “no hay ninguna cuestión rara, con lo cual no hay ninguna razón para la victimización que tanto les gusta”. El presidente de la comisión de Finanzas de Diputados, el macrista Eduardo Amadeo , aseguró que “la libertad de expresión es absoluta”, y señaló que el ex funcionario fue “extremadamente imprudente” con sus declaraciones: “Habla de crisis todo el tiempo, del dólar, ha sido extremadamente imprudente”, aseveró.

El propio Peña sería responsable por no denunciar oportunamente las expresiones “poco prudentes” de Biscay, ya que así lo establece clara,mente la ley 25.188 de ética pública y sus normas complementarias. Es Peña quien pone en evidencia que la críticas hechas por Biscay son veraces y no sus falsas repetidas afirmaciones de que «no hay nada que preocuparse» con la escapada del dólar en los últimos días.

El reconocimiento público de Peña es que han sido “muy sensibles» las críticas hechas por el removido funcionario ya que «Argentina que tiene tanta memoria de las crisis, la gente siempre está mirando el dólar y las tasas de interés”, Si el decadente funcionario está tan seguro de la «excelente» gestión de Sturzenegger al frente del Banco Central. ¿por qué teme tanto a las opiniones de Biscay?

El destituido funcionario no ha hecho sino en poner en evidencia (en cumplimento de su deber como funcionario público) los gigantescos desequilibrios provocados por la política de endeudamiento y tasas especualtivas del BCRA.

Pero no es sólo Biscay quien denuncia la falta de transparencia de Sturzenegger y su BCRA: l a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirmó que «El Banco Central carece de independencia formal y le falta claridad a su mandato. Esto disminuye la efectividad de la política monetaria». ¿Exigirá Peña sanciones para los directivos de esta organización del establishment internacional? Es la OCDE la que señala que el camino macrista es oscuro e incorrecto.

Buena conducta es entregar las Malvinas y Tierra del Fuego

Para no tener “mala conducta” hay que opinar lo mismo que Macri. Así lo hace el vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, quien afirmó en las redes sociales: “Yo entregaría no sólo las Falklands sino todo Tierra del Fuego a England, así nos sacamos ese apéndice que le encarece la vida al pueblo».

Es más o menos lo que opinaba la excanciller Susana Malcorra y quizá lo que opine el Presidente. Tras viralizarse el tuit, funcionario decidió borrarlo, pero eso no evitó las cataratas de críticas en su contra. Obvio, no se trata de mala conducta sino “apenas” de traición a la patria. A la par que los errores que se suman en los mapas oficiales y en negociaciones secretas con la cancillería británica para la eventual explotación petrolera en aguas del Atlántico Sur.

El futuro tan temido

Cuando la bicicleta financiera se termine, la deuda consolidada va a ser de tal magnitud que empujará a severos planes de ajustes primero, y de nuevo las privatizaciones de YPF, la petrolera estatal (los campos de Vaca Muerta incluidos), de las empresas más redituables del Estado y del sistema previsional.

La bicicleta financiera relaciona la tasa de ganancia financiera en moneda dura con el resto del mundo mediante tasas positivas de interés, atrasar el tipo de cambio, reducir aranceles y/o desproteger el sector externo permitiendo sustituir la producción local por la extranjera. En lugar que el tipo de cambio lo fije la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, lo fija la Cuenta de Capital atraída por la perniciosa combinación de atraso cambiario y altas tasas de interés, base de la inconsistencia del modelo macrista.

La administración de Macri trata de frenar la inflación con endeudamiento (externo e interno) y Letras del Banco Central (Lebac) y pases a tasas astronómicas, incrementando exponencialmente la deuda externa e interna del Estado. Conscientes que esto no lo pueden repetir permanentemente, se preparan para realizar un fuerte ajuste de las cuentas públicas y consolidar la deuda de corto plazo en un bono (similar al “9 de Julio” de Julio Alsogaray en la década de 1960).

El poder fáctico local se subordina al gobierno global de las multinacionales. No admite oposición parlamentaria o en algún organismo del Estado; la aspiración del gobierno es avanzar en una nueva enajenación de empresas públicas de carácter estratégico, entre ella la industria satelital y nuclear.

Cuando la bicicleta financiera se termine, la deuda consolidada va a ser de tal magnitud que empujará a severos planes de ajustes primero, y de nuevo las privatizaciones de YPF, la petrolera estatal (los campos de Vaca Muerta incluidos), de las empresas más redituables del Estado y del sistema previsional.

La bicicleta financiera relaciona la tasa de ganancia financiera en moneda dura con el resto del mundo mediante tasas positivas de interés, atrasar el tipo de cambio, reducir aranceles y/o desproteger el sector externo permitiendo sustituir la producción local por la extranjera. En lugar que el tipo de cambio lo fije la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, lo fija la Cuenta de Capital atraída por la perniciosa combinación de atraso cambiario y altas tasas de interés, base de la inconsistencia del modelo macrista.

La administración de Macri trata de frenar la inflación con endeudamiento (externo e interno) y Letras del Banco Central (Lebac) y pases a tasas astronómicas, incrementando exponencialmente la deuda externa e interna del Estado. Conscientes que esto no lo pueden repetir permanentemente, se preparan para realizar un fuerte ajuste de las cuentas públicas y consolidar la deuda de corto plazo en un bono (similar al “9 de Julio” de Julio Alsogaray en la década de 1960).

El dólar al cambio oficial alcanzó su máximo histórico. Lo único que falta es que alguien diga que la culpa es de Biscay…

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229623&titular=macri-no-tolera-ninguna-opini%F3n-disidente%85-pero-la-crisis-se-siente-fuerte-

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Argentina:Gobierno avanza en la actualización del Programa de Educación Ambiental

Argentina / www.diariochaco.com / 9 de Agosto de 2017

La ministra de Planificación, Ambiente e Innovación Tecnológica María Elina Serrano encabezó la apertura de la jornada de renovación del programa provincial de Educación Ambiental. Con gran convocatoria se realizó el evento que contó con talleres destinados a docentes, agentes municipales y equipos de voluntarios ambientales.

La titular de la cartera de Planificación agradeció el compromiso de los presentes a sumarse “al pensar en la construcción colectiva de la  Educación Ambiental”. Serrano explicó que ésta es una estrategia provincial que busca integrar a la agenda nacional de Educación Ambiental, haciendo eje en los cuatro principales componentes del programa que son los docentes, los agentes municipales, las organizaciones de la sociedad civil y los voluntarios ambientales.

“El programa trabaja tres partes fundamentales la educación formal, es la que se hace a través del sistema educativo, la educación no formal que trabajamos junto con las ONG, y la educación informal, aquella que se recibe por medios no formales, como ser la televisión, y la publicidad”, indicó Serrano.

La jornada duró tres días: el 1° de agosto se realizaron talleres a docentes de la Regional VIII, de todos los niveles educativos y modalidades. De esta manera, se buscaba facilitar el aprendizaje colaborativo, creando espacio para el intercambio de experiencias.

El 2 de agosto, el taller fue destinado a los municipios de la región metropolitana y alrededores, que a pesar de las inclemencias del tiempo asistieron al encuentro que se realizó en Casa de las Culturas de la ciudad de Resistencia. Los municipios que participaron fueron Fontana, Barranqueras, Puerto Tirol, Colonia Popular, Margarita Belén, Resistencia; y los principales temas que se trataron fueron el cuidado y conservación de los humedales como patrimonio natural Chaqueño y su importancia Internacional de sitio RAMSAR, cuáles son las estrategias para una correcta gestión de los residuos, y también su consecuencia en las enfermedades zoo noticas.

Asimismo, el 3 de Agosto se realizó una jornada en el Parque de la Democracia con todos aquellos interesados en trabajar como Voluntarios Ambientales, sumándose a través de la plataforma que ofrece el equipo de Educación Ambiental de la provincia.

Cabe señalar que esta modalidad de talleres se llevara por toda la provincia en lugares estratégicos para una mejor convocatoria por los distintos municipios y todas las regionales educativas.

Fuente:http://www.diariochaco.com/noticia/gobierno-avanza-en-la-actualizacion-del-programa-de-educacion-ambiental

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La admirable campaña de Cristina

Por: Emir Sader

Arriba de la tarima del  estadio, cercada por el pueblo, fue arrimándose gente que llegaba a mostrar cómo sus vidas habían cambiado –mucho y para peor– sin su gobierno. Vestida de azul, con el fondo azul de la bandera, recordaba como Néstor y ella habían rescatado el país de la peor crisis de su historia.

Fue de la mano de ellos que Argentina prácticamente renació. No se recuperó gracias a los bancos, ni gracias a los medios, ni a los partidos de derecha. Fue gracias a la confianza que lograron hacer renacer en todos los argentinos, de hacer resurgir el potencial extraordinario del país, que fue posible la recuperación de una Argentina desecha por políticas de mercado, de especulación financiera, de euforia engañosa, de sometimiento carnal a la dominacion externa.

Hoy Cristina hace una campaña electoral admirable. Modestamente, recorre los lugares donde la gente vive, sufre, trabaja, para oírles, para conversar con ellos. Con el espíritu militante de los que luchan junto al pueblo, que saben que el destino de éste depende de que vuelvan a creer que el país es posible, que sólo se puede volver a tener empleo, sueldos, esperanza, confianza, orgullo, autoestima, si el país es lidereado por los que quieren al país, que tienen confianza en el pueblo, que saben que no hay alternativa que no sea uniendo y no dividendo al pueblo, juntando a la gente y no aislándola, hablando y oyendo y no sólo trasmitiendo consignas marqueteras.

Ya no los recibe en la Casa Rosada, donde los chicos le coreaban lindamente canciones de amor a ella, a Néstor y a Argentina, como nunca antes la casa de gobierno había vivido. Ya no les despide en la plaza llena como nunca había estado.

Ahora es también la Cristina atacada diariamente por los chacales de los medios, que buscan y rebuscan formas de producir rechazos, intentando hacer que la gente se olvide de todo lo que ha conquistado bajo su gobierno. Es necesario producir y reiterar la imagen de otra Cristina que nos abrazaba todos los días por donde caminaba.

No son tiempos fáciles, ni para Cristina ni para el pueblo argentino. Tiempos propicios para distintos tipos de oportunismo, desde el silencio de los que hacen como si no estuviera tanto en juego en Argentina, en el destino del pueblo. Como si el destino de todos no dependiera del destino de Cristina. Como si los ataques a ella no sean ataques a la democracia argentina, al derecho del pueblo argentino de decidir libremente su destino. Ausentes del debate y de la lucha política, como si todo lo que el país ha vivido en este siglo, desde su peor crisis a su gran rescate, no tuviera que ver con la vida de todos: trabajadores, médicos, intelectuales, profesores, gente de todo tipo.

La intensa lucha de ideas que se desarolla en Argentina es la gran lucha por la agenda fundamental del país. La crisis actual es resultado de los gastos excesivos de los gobiernos antineoliberales o es, al contrario, resultado de la restauracion liberal, que desarticula el Estado argentino, promueve la recesión y el desempleo, tira la gente al abandono y a la desesperación, multiplica por mil el endeudamiento del país, pone a Argentina de nuevo de rodillas frente a Estados Unidos, intenta desmoralizar el poder de lucha del pueblo, reprime sus manifestaciones, impone el poder de los medios monopólicos privados, rebaja la imagen del país en el mundo.

De esa lucha de ideas depende el futuro de Argentina. Nadie que tenga conciencia de cuanto ella importa para el destino del país, nadie que tenga el privilegio de vivir de las ideas, tiene el derecho de abstenerse, de dejar libremente que el monopolio cobarde de los medios se abata sobre la población desesperada por la pauperización accelerada que se abate de nuevo sobre Argentina.

Cristina hace una campaña militante, yendo de barrio a barrio, pasando por los lugares que habían recuperado el orgullo de ser argentinos, de pertenecer a un pueblo de luchas formidables, que había derrotado a la cruel dictadura militar, a los antinacionales gobiernos neoliberales y que ahora es convocado por Cristina para, de nuevo, revertir una brutal ofensiva sobre la patria. Su campaña es emocionante, es vibrante, toca el alma de los que sufren los ataques cotidianos de un gobierno de banqueros y de sus ejecutivos y voces.

Desde otras partes de América Latina, estamos con Cristina, con su gente, con su pueblo, con todos los que pelean por sus derechos, por la libertad de expresión y de organización, por la integración lationamericana, por el futuro de Argentina y de todo el continente.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229932&titular=la-admirable-campa%F1a-de-cristina-

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Las mismas disyuntivas que en 1917

Por: Claudio Katz

La revolución rusa fue el principal acontecimiento del siglo XX. Generó enormes transformaciones sociales y suscitó una inédita expectativa de emancipación entre millones de oprimidos.

Ese impacto se verificó en el pánico que invadió a las clases dominantes. Algunos temieron la pérdida de sus privilegios, otros creyeron que se extinguía su control de la sociedad y muchos se prepararon para el ocaso final de la supremacía burguesa.

Ese miedo explica las enormes concesiones de posguerra. El estado de bienestar, la gratuidad de ciertos servicios básicos, el objetivo del pleno empleo y el aumento del consumo popular eran mejoras impensables antes del bolchevismo. Los capitalistas aceptaron esas conquistas por temor al comunismo.

De ese pavor surgió el concepto de justicia social, como un conjunto de derechos de los desamparados y el registro de la desigualdad como una adversidad. La revolución impuso la mayor incorporación de derechos colectivos de la historia.

Los capitalistas copiaron normas establecidas por el régimen soviético para disuadir la imitación de ese modelo. Aceptaron la universalización de las pensiones y la seguridad laboral.

El propio esquema keynesiano de consumo masivo irrumpió por temor al socialismo. La dinámica espontánea de la acumulación privilegiaba las ganancias y no contemplaba mejoras estables de los ingresos populares.

Los fantasmas creados por la revolución perduraron más tiempo que su efectiva incidencia. Al cabo de muchas experiencias las potencias occidentales digirieron la existencia de la Unión Soviética y concertaron una convivencia, para garantizar la continuidad del capitalismo en el grueso del planeta. Pero mientras subsistió el denominado bloque socialista, la memoria de los soviets continuó inquietando a los poderosos.

Sólo el desplome de ese adversario restauró la confianza de los capitalistas. Reforzaron el neoliberalismo y recompusieron los mecanismos clásicos de la explotación, con flexibilización laboral, masificación del desempleo y ensanchamiento de las brechas sociales.

Las modalidades desenfrenadas del capitalismo reaparecieron en las últimas décadas por ausencia de contrapesos. Esa virulencia tiende a recrear las catástrofes que desataron el tsunami de 1917, replanteando lo ocurrido hace cien años.

EL IMPACTO DE OCTUBRE

La cronología de la revolución entre febrero y octubre de 1917 ha sido detalladamente investigada. Comenzó con las protestas que forzaron la abdicación del zar y la constitución del gobierno de Kerensky. Esa administración provisional actuó bajo la presión directa de los soviets obreros que florecieron en los centros industriales. Exigían el cumplimiento de categóricas demandas de paz, pan y tierra.

Como el gobierno prosiguió la guerra y pospuso las reformas exigidas por los trabajadores, la influencia de los bolcheviques se acrecentó junto al descontento popular. Kerensky perdió autoridad y un intento golpista de la derecha (Kornilov) sucumbió ante la resistencia obrera.

En un marco de deserciones masivas en el frente y protestas de los campesinos, el partido de Lenin lideró la toma del Palacio de Invierno. Este desenlace coronó una estrategia revolucionaria definida en las tesis de abril y consumada con la insurrección. En los diez días que conmovieron al mundo se perpetró la acción más impactante de la historia contemporánea.

La revolución coronó su antecedente de 1905 y formó parte de un ciclo internacional de convulsiones inaugurado en México (1910) y China (1911). Pero la gesta bolchevique no sólo fue victoriosa. Incentivó la gran secuela de sublevaciones anticapitalistas que sacudió a Europa en los años 20 (Hungría, Alemania, Bulgaria, Italia).

Esa oleada se proyectó a la década siguiente y fue recién contenida por el ascenso del fascismo y la derrota de la república en la guerra civil española. Todas las conmociones de entre-guerra (incluida la depresión del 30) fueron derivaciones del viraje iniciado en 1917.

El triunfo de los bolcheviques condujo a revisar el sentido contemporáneo de la revolución. Las grandes gestas de Inglaterra (1648), Estados Unidos (1776) o Francia (1789) fueron conceptualizadas con posterioridad a su estallido. Lo mismo ocurrió con la Comuna de Paris (1871).

En Rusia prevaleció, por el contrario, una conciencia plena del acontecimiento. Los seguidores de Lenin inauguraron la costumbre de teorizar las revoluciones sobre su propia marcha. Todo el pensamiento marxista fue desarrollado en estricta conexión con esos procesos y distintas teorías (dependencia, desarrollo desigual o combinado, imperialismo) fueron concebidas para esclarecer el momento, la oportunidad o la localización de la revolución.

La acción bolchevique confirmó la diferencia cualitativa que separa una revolución contemporánea de cualquier rebelión. Puso de relieve no sólo la existencia de un levantamiento de los oprimidos, sino también la gravitación de los desenlaces militares, el desmoronamiento del estado y la aparición de organismos de poder popular.

Ilustró cómo estos últimos pilares sustentan la construcción de un orden alternativo. Los soviets inauguraron las modalidades del poder dual, que emergieron en otras revoluciones del siglo XX a través de consejos, movimientos o ejércitos.

Lo ocurrido en 1917 también confirmó que las revoluciones irrumpen en situaciones extremas y frecuentemente influidas por la guerra. La batalla frontal contra el capitalismo no emergió como se suponía de una crisis económica, sino del tormento creado por la conflagración entre imperios. El involucramiento forzado de Rusia en esa sangría generó dos millones de muertos y una resistencia masiva de los soldados a ofrendarse como carne de cañón.

La demolición del estado zarista por la guerra facilitó la fulminante victoria de los bolcheviques, que conquistaron la adhesión popular cuando Kerensky se negó a negociar la paz.

Lenin concertó el fin de las hostilidades a un altísimo precio. Suscribió acuerdos que entregaban vastos y poblados territorios para cumplir con lo prometido. La audacia exhibida para tomar el poder fue complementada con un gran realismo en el manejo del estado.

Cada paso transitado por los bolcheviques fue estudiado con fascinación por varias generaciones de militantes. Todos asimilaron la nueva cultura comunista con la mira puesta en repetir la insurrección de octubre.

REVOLUCION SOCIALISTA

La principal novedad de 1917 fue el carácter socialista de la revolución. Esta singularidad quedó definida por un conjunto de objetivos, prácticas, sujetos, direcciones y horizontes geográficos.

Los bolcheviques explicitaron de inmediato sus metas comunistas. Enunciaron esa finalidad y señalaron caminos para alcanzarla. Propusieron avanzar hacia la igualdad social, mediante un sistema político de auto-administración popular y un régimen económico de propiedad colectiva de los medios de producción.

Discutieron la eventual temporalidad de ese proceso y el tipo de transición requerido para coronarlo. Concibieron ese futuro como un resultado de acciones humanas conscientes, muy alejadas de cualquier expectativa religiosa en un devenir venturoso.

Pero la práctica anticapitalista definió más el curso de la revolución que las previsiones teóricas. La intensidad de la confrontación con las clases dominantes derivó en una encarnizada guerra civil y una imprevista sucesión de expropiaciones.

El control obrero sobre las empresas se transformó en anulación de la propiedad y derivó en una serie de contramarchas, para adaptar la retrasada economía rusa a la necesaria subsistencia del mercado.

El modelo de estatización plena (comunismo de guerra) fue reemplazado por una combinación de planificación con mecanismos de oferta y demanda (NEP). Ese vaivén ilustró que la construcción socialista no sigue un libreto previo.

La revolución fue protagonizada por la clase obrera. Un sector numéricamente minoritario pero altamente concentrado definió el desenlace de las principales batallas, corroborando la gran incidencia de su cohesión social y gravitación económica.

Pero la victoria fue conseguida mediante una alianza con los campesinos, que forjaron en las trincheras el mismo tipo de soviets erigidos por los asalariados en las ciudades. Esa red común de organización popular sostuvo la caída del zar, el desplazamiento de Kerensky y la insurrección bolchevique.

Lenin consolidó esa unión decretando la confiscación de grandes propiedades y su entrega a los campesinos. Implementó una gigantesca transformación social que permitió la victoria del ejército rojo en la guerra civil.

El secreto de esos logros fue el partido construido por Lenin en un minucioso trabajo de organización. Ese agrupamiento encajó con las acciones requeridas para tumbar una autocracia represiva y liderar un proceso insurreccional. Esa estructura le permitió a los bolcheviques lidiar con el desastre económico, el aislamiento internacional y la invasión extranjera.

El partido introdujo una inédita combinación de disciplina y convicción. Conformó una red de acción muy efectiva y con pocos precedentes desde las órdenes monásticas de la Edad Media.

Pero más significativa fue la consolidación de una nueva forma de militancia inspirada en la fascinación que suscitaron los bolcheviques. Tres generaciones de luchadores se incorporaron en todo el planeta, a los partidos que promovían la imitación del ejemplo soviético.

La pertenencia a esas organizaciones se transformó en un ideal de vida, para quiénes asumieron compromisos incondicionales con la construcción del hombre nuevo. La convicción comunista reemplazó a la coacción militar y al misticismo religioso, como principal motivación del comportamiento heroico.

La revolución rusa fue concebida como un peldaño de sublevaciones internacionales que debían continuar en Europa. Cuando decayó esa expectativa se priorizó la apuesta por el socialismo en Oriente. Lenin fundó la III Internacional para fomentar la revolución en todo el mundo y a pesar de las restrictivas condiciones que impuso para el ingreso a esa organización, logró un extraordinario grado de adhesión.

La revolución rusa adoptó, por lo tanto, un perfil socialista en sus metas, prácticas, protagonistas, liderazgos y escalas internacionales. Estos rasgos la distinguieron de sus equivalentes nacionales, democráticos, antiimperialistas o agrarios de otras latitudes y circunstancias.

De toda esa variedad de componentes el sesgo socialista quedó principalmente determinado por la adopción de medidas anticapitalistas. Ese ingrediente definió la principal singularidad de la gesta de octubre.

DINÁMICA DE RADICALIZACIÓN

La revolución rusa zanjó viejos debates sobre el debut del socialismo. Marx había supuesto que esa transformación comenzaría en Europa, luego realzó el impacto de los alzamientos en la periferia y finalmente avizoró varios cursos posibles. Consideró que Rusia podría transitar un camino asentado en la subsistencia de las comunas agrarias.

Ese país concentraba múltiples interrogantes por la combinación de feudalismo con capitalismo, arraigo simultáneo en Europa y Asia y mixturas extremas de modernidad y atraso, bajo una obsoleta monarquía. El predominio campesino coexistía con un continuado crecimiento fabril, que suscitaba muchos interrogantes sobre el régimen económico-político sustituiría al zarismo.

Los teóricos populistas (Danielson,Vorontsoy) descartaban la factibilidad del capitalismo por la estrechez de los mercados y proponían un salto directo al socialismo asentado en las formaciones agrarias. Los denominados marxistas legales (Tugan, Bulgakov) resaltaban el peso de la clase obrera, ponderaban las luchas económico-sindicales y esperaban resultados positivos de una reforma liberal de la monarquía.

Los mencheviques (Plejanov) creían conveniente un desarrollo clásico del capitalismo pos-zarista. Concebían al socialismo como un producto ulterior de esa expansión y convocaban a una alianza con la burguesía para acelerar esa transición.

También los bolcheviques consideraban al principio necesario el pasaje por un periodo capitalista. Pero rechazaban la rigidez de periodos estrictamente delimitados para el avance al socialismo. Lenin promovía una revolución agraria -a través de la nacionalización de la tierra- para impulsar el empalme entre ambas etapas.

Sólo Trotsky avizoró desde 1905 el carácter socialista que asumiría un levantamiento exitoso contra el zarismo. Intuyó que la defección de la burguesía y la movilización radical del campesinado, induciría al proletariado a desbordar el marco capitalista. Los acontecimientos de 1917 confirmaron esa previsión.

Pero la victoria bolchevique emergió de las audaces decisiones impulsadas por Lenin, que sustituyó su planteo de revolución democrática por una opción directamente socialista. Maduró ese viraje frente a la beligerancia popular, la irrupción de los soviets y la capitulación del gobierno provisional.

La flexibilidad política del líder comunista fue decisiva. Adoptó conclusiones de Trotsky que había rechazado anteriormente y asumió postulados de los populistas, que había combatido frontalmente.

Esa conducta ilustró la gravitación de una actitud consecuente y la centralidad del principio de radicalización en una estrategia revolucionaria. El hito bolchevique comenzó con peticiones de paz, pan y tierra y terminó con la captura del Palacio de Invierno. La dirección comunista motorizó esa dinámica, sabiendo que el logro de los anhelos populares requería asumir decisiones radicales.

Esa política definió todos los sucesos de febrero a octubre. Lenin retomó el comportamiento propiciado por Marx en 1848, cuando alentó un desemboque socialista de la revolución democrática alemana. También compartió la conducta asumida por Rosa Luxemburg, para transformar las reformas sociales en plataformas de acción revolucionaria. La radicalización propiciada por Lenin condujo a los soviets al poder.

REFERENTE DE MÚLTPLES PROCESOS

La revolución rusa se convirtió en el modelo general de cambio radical del siglo XX. Su impacto fue tan significativo que algunos historiadores definieron la temporalidad acortada de esa centuria por el inicio y desaparición de la Unión Soviética.

Los bolcheviques indicaron un sendero socialista para los anhelos de democracia, soberanía y desarrollo de distintos países. Pusieron de relieve que las revoluciones no estallan persiguiendo objetivos anticapitalistas inmediatos. Esas metas maduran en la confrontación con las clases opresoras.  

  En Rusia las prioridades fueron el derrocamiento del zar, el fin de la guerra y la eliminación de la nobleza. En otras latitudes se batalló para erradicar la opresión colonial, tumbar dictaduras, conquistar  libertades públicas o iniciar procesos de industrialización.

La expansión inmediata de la acción bolchevique quedó detenida por los resultados adversos de los intentos insurreccionales en Europa. Pero al concluir la Segunda Guerra Mundial, la herencia de Lenin reapareció en Yugoslavia y China y en los años 70 se verificó en Vietnam. Todos esos procesos retomaron el principio de erradicar la dominación de una minoría capitalista sobre el conjunto de la sociedad.

  L a familiaridad de la revolución cubana con su precedente soviético fue igualmente nítida. Las columnas guerrilleras que ingresaron en La Habana actuaron contra la tiranía de Batista con la misma contundencia que los soviets. Respondieron a la agresión imperialista con acelerados procesos de nacionalización y una explícita asunción de la identidad socialista. Esa valentía evitó la frustración que se verificó en las dos grandes revoluciones precedentes de la región ( México en 1910 y Bolivia en 1952).

Cuba no sólo siguió las huellas de 1917. Revitalizó el alicaído legado de Lenin al cabo de varias décadas de deformación burocrática. Esa renovación se observó en la recuperación del internacionalismo revolucionario por parte del Che Guevara.

Los ecos de la III Internacional reaparecieron en la OLAS y en las Conferencias Tricontinentales. A diferencia de otras iniciativas transformadoras de la época (como Bandung). Los eventos promovidos por Cuba proponían explícitamente expandir el fermento revolucionario, creando «uno, dos y muchos Vietnam».

Fidel continuó el proyecto inaugurado por Lenin  y ocupó en América Latina un lugar equivalente al impulsor de los so viets. Actuó con la misma osadía en la radicalización de un proyecto popular.

¿GERMEN DEL STALINISMO?

Desde la caída de la URSS el análisis de la revolución rusa fue reemplazado por su denigración. Se presentó al mayor intento de reducir la desigualdad como la peor desgracia de la historia contemporánea.

El pico de esas impugnaciones reaccionarias se produjo en los aniversarios de las últimas dos décadas (1997 y 2007). Un libro negro sobre el comunismo (Courtois, 2010: 52-129) reunió relatos furibundos contra el bolchevismo. Describe la revolución como una escalada de crímenes perpetrados por ambiciosos conspiradores. Acusa al leninismo de incontables atrocidades, omitiendo el horror precedente generado por la inmolación de soldados en las trincheras de la Primer Guerra. Desconoce, además, que la insurrección de octubre fue una acción casi incruenta.

La sangría sólo reapareció en los años posteriores por la guerra civil que desataron los ejércitos blancos, apoyados por las potencias imperiales. Esa contrarrevolución provocó ocho millones de víctimas y dejó un país en ruinas, con fábricas abandonadas y pueblos hambreados.

La principal acusación contra el leninismo recae sobre el terror rojo, que organizaron los servicios de seguridad de bolcheviques (Tcheka). Tuvieron grandes atribuciones de intimidación y ejecución para contrarrestar la criminalidad de los blancos. Las muertes que generó esa defensa fueron muy inferiores a las ocasionadas por los derechistas y a las predominantes en otras revoluciones clásicas (como la francesa).

Es indudable que el poder soviético incluyó injusticias. Pero esas desgracias han acompañado a todas las transformaciones radicales de la historia. Si se impugna al bolchevismo por esa desventura, habría que invalidar los distintos procesos de liberación, independencia o república de los últimos siglos. Ningún país podría celebrar sus fiestas patrias.

Los críticos acusan a Lenin de utilizar la mascarada de un proyecto igualitario, para instaurar la dictadura de un grupo sobre sus adversarios. Estiman que la ilegalización de otros partidos retrata esa perversión.

Pero olvidan que esas restricciones fueron adoptadas durante la guerra civil, en medio de atentados y asesinatos. Se desenvolvieron en el marco político de polarización que precipitó la dispersión y extinción de la oposición. También aquí la revolución rusa reprodujo lo ocurrido en casos precedentes, que los historiadores suelen enaltecer cuando involucra al surgimiento de su propia nación.

Muchos cuestionadores observan en la revolución el germen de la pesadilla sufrida por la Unión Soviética bajo Stalin. Pero deberían reconocer que la sublevación de los soviets contenía gérmenes de todo tipo, cuya maduración no estaba predeterminada. La derivación stalinista fue un resultado negativo de varios desemboques posibles.

El stalinismo obturó primero y anuló posteriormente el sentido democrático de la revolución. Consagró la usurpación del poder por parte de una capa burocrática, que consolidó sus privilegios a costa de la mayoría popular. Sustituyó la confrontación con la derrotada contrarrevolución por una demolición de los vestigios del bolchevismo.

La asociación de Lenin con Stalin queda desmentida por la simple constatación de la purga perpetrada contra los artífices de octubre. Muy pocos protagonistas de esa gesta sobrevivieron a la brutal limpieza de opositores. Esa matanza enterró gran parte del legado de la revolución y anticipó la sangría adicional que provocó la colectivización forzosa.

Remontar a Lenin la responsabilidad de estas tragedias es un artificio. Supone concebir todo el curso de la historia como un destino signado por diabólicos bautismos. Con ese criterio habría que culpabilizar a Robespierre por los atropellos cometidos durante la restauración, atribuir a Washington los tormentos perpetrados por los esclavistas del Sur y achacar a San Martin o Bolívar las terribles tiranías padecidas por Sudamérica durante el siglo XIX.

El extremo de esa denigración es la equiparación del bolchevismo con el nazismo. Algunos afirman que Hitler fue una reacción lamentable, pero legítima contra el comunismo (Nolte, 2011: 178-205). Esta versión abandona la hipocresía occidental y retoma la justificación del fascismo, que las clases dominantes compartieron durante su fracasada cruzada contra la URSS.

La supervivencia del país costó 27 millones de muertos y elevó a 40 millones el total de víctimas afrontadas en el corto periodo de una generación. La magnitud de esa catástrofe condicionó el devenir posterior de la URSS. El régimen stalinista se estabilizó al cabo de la heroica victoria lograda contra los invasores. Posteriormente ese poder se afianzó con un crecimiento industrial, que modificó por completo la estructura social en todo el territorio.

La celebración de 1917 persistió en la posguerra como un homenaje ritual, vaciado de contenido y asentado en la fraudulenta presentación de Stalin como continuador de Lenin. La exaltación de los logros conseguidos por la URSS ensombreció las críticas y distorsionó la descripción de lo ocurrido, en los míticos meses de febrero y octubre.

¿GOLPE DE ESTADO?

Existe otra presentación de la revolución de octubre como un golpe de estado. Esa tesis del complot supone que Lenin recurrió a una astuta utilización de los soviets, engañó a sus adversarios y aprovechó un momento propicio para apoderarse del gobierno.

Esa simplificación retoma la vieja tradición de convertir los acontecimientos históricos en tramas novelescas. Ignora los hechos, evita interpretaciones y reduce procesos que involucran a millones de individuos a pequeñas disputas entre sediciosos.

Esa mirada se inspira en teorías conspirativas que presuponen la estabilidad, normalidad o equilibrio del capitalismo. Por eso imaginan que la principal amenaza contra el sistema proviene de perversos villanos.

Pero en el caso de octubre ese enfoque queda desmentido por el alto grado de participación popular. Los bolcheviques contaron con un gran respaldo social para su acción. Este sustento explica el reducido número de víctimas de la gesta de octubre. Lejos de coronar un putch, los soviets fulminaron a un régimen aislado y repudiado.

Lo mismo ocurrió con todas las revoluciones significativas que antecedieron o sucedieron a 1917. Pero ese tipo de acontecimientos resulta enigmático para los buscadores de complots. No pueden entender el  patrón de acción colectiva que predomina en los procesos signados por el protagonismo popular.

Presentar lo ocurrido en 1917 como un golpe de estado es por otra parte una obviedad. Cualquier transferencia del poder ejecutada fuera de la institucionalidad vigente viola la legalidad de ese sistema. Lo que debe juzgarse es validez o ilegitimidad de ese desenlace. Objetarlo en sí mismo equivale a justificar al régimen precedente.

La crítica a Lenin por su violación de la legalidad fue especialmente propagada por distintos analistas, que cuestionaron el desconocimiento de las normas institucionales, recurriendo a los viejos dogmas del liberalismo.

Pero olvidaron que los soviets se alzaron contra una monarquía y un gobierno que perpetuaba la masacre de los soldados. ¿Qué instituciones respetaban los agentes de la nobleza y el despojo territorial?

Las revoluciones siempre estallan en situaciones extremas que pulverizan la legalidad vigente. Los insurrectos de octubre se alzaron para preservar la vida de una población triturada por la carnicería bélica. Comprendieron que el capitalismo y sus fachadas institucionales generan esos padecimientos. El gran mérito de 1917 fue promover un sistema alternativo a las hipócritas modalidades de la dominación burguesa.

Lejos de constituir una anomalía, la revolución rusa formó parte de las periódicas disrupciones que afronta el capitalismo. Pero añadió al alzamiento desde abajo, un ingreso masivo de los explotados a la acción política directa. Ese significado es imperceptible para los detractores del bolchevismo.

¿UNA ILUSIÓN?

La revolución no sólo fue impugnada por el uso de la fuerza. También recibió objeciones por su quimérica ilusión en el socialismo (Furet, 1995: 12-33).

Esa crítica rechaza todo intento de construir una sociedad igualitaria, descontando que los explotados deben resignarse a la sumisión. Postula esa exigencia desde una posición de privilegio, que considera tan natural la desigualdad como los beneficios de los enriquecidos.

El argumento más repetido para imaginar la eternidad de las ganancias capitalistas es el fracaso económico de la URSS. Se remarca especialmente el resultado adverso de la competencia intentada con los Estados Unidos.

Pero la comparación olvida que Rusia era una economía semiperiférica en acelerado desarrollo, sometida al sistemático hostigamiento de la principal potencia del planeta. Los dos países nunca estuvieron situados en el mismo plano.

La guerra fría generalizó una distorsionada imagen de contendientes semejantes y reforzó la presión sobre la URSS para rivalizar en desventaja. Esa concurrencia obligó al país a desviar una gran proporción de su PBI hacia gastos militares, que obstruyeron el desenvolvimiento de sectores prioritarios.

La URSS no logró consumar el catch up con las economías centrales, pero superó ampliamente a sus equivalentes en tasas de crecimiento e índices de desarrollo humano. Ni siquiera el prolongado estancamiento de los años 70-80 afectó ese posicionamiento.

El desplome del régimen obedeció más a la decisión política de modificar un sistema, que a los desequilibrios económicos que arrastraba el país. Los gobernantes rechazaban un desenvolvimiento genuinamente socialista y apostaban a su propia conversión en burgueses. Envidiaban el confort de los millonarios de Occidente e idealizaban el estilo de vida norteamericano. Cuando encontraron la oportunidad para reconvertirse en capitalistas, abandonaron el incómodo maquillaje comunista .

La mayoría de la población valoraba las mejoras sociales pero se mantuvo inactiva. Toleró ese viraje al cabo de décadas de inmovilidad y despolitización. Un régimen de censuras y prohibiciones generalizó la apatía popular, asfixió la cultura y alejó a la intelectualidad .

La oportunidad para una renovación socialista se perdió en los años de la Primavera Checoslovaca (1968). Posteriormente imperó un desencanto que precipitó la vertiginosa y triste disolución de la URSS.

FUERZAS PRODUCTIVAS

Las polémicas con los cuestionadores del socialismo ocupan un lugar preeminente en el aniversario de la revolución. Pero los debates son también significativos entre los defensores de la gesta leninista.

Algunos pensadores realzan la acción bolchevique pero consideran que apresuró la marcha del socialismo. Estiman que ese proyecto debió adaptarse a la madurez de las fuerzas productivas y sugieren que la URSS falló por esa restricción objetiva (Pomar, 2015).

Esa mirada tiene puntos en común con la objeción que anticipó Kautsky al carácter prematuro de la acción soviética. Señaló que el retraso productivo de Rusia privaba al país de la base material requerida para avanzar hacia el socialismo. Lenin y Trotsky rechazaron acaloradamente ese mismo cuestionamiento por parte de Plejanov.

La crítica olvida el carácter intempestivo de procesos revolucionarios que no respetan horario, ni fechas de irrupción. Esas acciones emergen por la belicosidad, conciencia o experiencia de los oprimidos y no se adaptan a esquemas preestablecidos de evolución humana. Las vertientes objetivistas del marxismo no comprenden esa autonomía de los sujetos.

La misma objeción a la carencia de basamentos materiales para encarar la apuesta socialista era expuesta por los Partidos Comunistas, que postulaban estrategias por etapas en la periferia. Promovían modelos de capitalismo en alianza con las burguesías nacionales, alegando la inviabilidad inmediata del socialismo.

Pero durante el siglo XX fallaron en las economías subdesarrolladas todos los intentos de copiar el desenvolvimiento de los países centrales. Las revoluciones socialistas irrumpieron justamente en la periferia, por el carácter más acentuado de las crisis capitalistas en esas zonas.

Es un contrasentido afirmar que el socialismo debe evitarse en las regiones que más necesitan su instrumentación. El modelo evolutivo desconoce que la periferia concentra desequilibrios agravados que exigen urgentes respuestas anti-sistémicas.

Es cierto que el socialismo es un proyecto global cuya implementación plena es inviable en un sólo país o región. Pero esa limitación no invalida el inicio de ese proceso en donde sea necesario.

Ese debut no contradice el reconocimiento de la significativa brecha que separa el comienzo de la conclusión de un proceso transformador. Pero si esas mutaciones no empiezan cuando son requeridas el ideal socialista languidecerá en el ensueño.

EL PAPEL DEL ESTADO

El análisis de ocurrido en la URSS exige superar la ingenua creencia que lo ocurrido bajo ese régimen “no nos concierne”, a quienes cuestionamos el despotismo burocrático. Es más conveniente revisar lo sucedido asumiendo la familiaridad con las dificultades que afrontó ese proceso. Son obstáculos que reaparecerán en cualquier intento de construcción pos-capitalista.

Es muy corriente afirmar que la revolución bolchevique demostró capacidad para tomar el poder, pero no para erigir una sociedad alternativa. Se atribuye esa limitación a la burocratización que sucedió a ese triunfo (Zibechi, 2017).

El tipo de burocracia prevaleciente en la URSS fue discutido durante décadas. El paso del tiempo ha confirmado el acierto de los enfoques, que resaltaron la peculiaridad no capitalista del funcionariado de ese sistema.

El gran cambio de los últimos 25 años en comparación a la dinámica vigente con Stalin, Krushev, Breshnev o Gorbachov radica en la nueva presencia de una clase dominante. La restauración del capitalismo fue la principal consecuencia del desplome de la URSS.

Pero la crítica a la burocracia -que en el pasado propiciaba una renovación socialista- es frecuentemente esgrimida en la actualidad, para cuestionar la propia conquista del poder. Se objeta el camino leninista atribuyendo las deformaciones de la URSS al curso estatista iniciado por los bolcheviques. Se supone que eludiendo ese sendero se podría abrir un rumbo más libertario de emancipación, asentado en florecimiento de emprendimientos autogestionarios.

Pero la URSS ofrece un modelo concreto de logros y fracasos del intento pos-capitalista. En cambio la tesis de puras comunas no brinda antecedentes, ni pistas de la trayectoria que seguiría su proyecto.

Ese enfoque se limita a enunciar vagas convocatorias a “cambiar el mundo sin tomar el poder”, evitando explicar cómo podría soslayarse el manejo y la transformación del estado para implementar un cambio revolucionario.

La construcción de contrapoderes alternativos en los poros de la sociedad es un importante paso en la batalla para erradicar al capitalismo. Pero el principal resorte de esa mutación es la sustitución del estado burgués por otra modalidad estatal, gestionada por las mayorías populares.

El éxito bolchevique pareció agotar una controversia que tradicionalmente opuso al marxismo con el anarquismo. Pero la implosión de la URSS ha reavivado el debate. Con todas las frustraciones que acumula, la tesis socialista sigue ofreciendo argumentos teóricos e indicios prácticos más sólidos que la vaga opción libertaria.

EL EXCLUSIVISMO PROLETARIO

Ciertos enfoques idealizan la victoria de 1917 como el único modelo de revolución socialista. Consideran que otros triunfos equivalentes como la revolución cubana, no alcanzaron ese estatus por ausencia de liderazgo proletario (Altamira, 2016).

Esta visión no desconoce que en Cuba hubo expropiación del capital, enormes logros socio-económicos y exitosa resistencia al imperialismo. Pero entiende que esos aciertos no definen la cualidad socialista que tuvieron esas mismas realizaciones, bajo los soviets. Para evitar discusiones talmúdicas convendría aclarar que se discute el inicio y no la consolidación del socialismo, que estuvo ausente en ambas situaciones.

Al contraponer el hito bolchevique con la epopeya del 26 de Julio se acepta la posibilidad de revoluciones anticapitalistas carentes de contenido socialistas. De esa forma se avala la tesis de la revolución por etapas, que siempre impugnaron los críticos de izquierda del oficialismo comunista.

El enfoque de excluyente bolchevismo define restrictivamente a la revolución socialista por la clase que lidera esa acción, olvidando otros determinantes (objetivos, práctica, dirección, alcance) y la preeminencia de las medidas anticapitalistas.

Desconoce que las revoluciones burguesas protagonizadas por sujetos populares ya indicaron la prioridad de las metas y no de los artífices, en la caracterización de una mutación histórica. Con una mirada sociológica asigna a las clases sociales una total preponderancia en la caracterización de esos procesos.

La experiencia del siglo XX ilustró, además, cómo la variedad de clases oprimidas configura cada dinámica anticapitalista. En Rusia el proletariado jugó un rol dirigente, pero en estrecha asociación con campesinos convertidos en soldados. Otro tipo de protagonismos se verificaron en el doble poder guerrillero forjado por las milicias de Yugoslavia, China o Cuba.

En todos esos casos se registraron expropiaciones que desencadenaron procesos socialistas. Es un error desconocer esos resultados por la ausencia del imaginario sujeto que debería haber encabezado esas acciones.

Con ese razonamiento se habilitan revoluciones sólo en los países que respetan cierta configuración social, El tipo de proletariado concentrado que existía en Rusia a principio del siglo XX, sólo se verificaba en muy pocas economías ajenas al núcleo industrial de Occidente. Esa carencia no marginaba del proyecto socialista a las tres cuartas partes del planeta.

La III Internacional primero y la OLAS después desenvolvieron una gran labor revolucionaria en Asia, África y América Latina evitando el exclusivismo proletario. Discreparon incluso con las organizaciones que se auto-asignaban roles sustitutos de la reducida clase obrera de la periferia.

La tesis sociológico-proletaria sugiere la inviabilidad de todos los procesos revolucionarios carentes de un actor social predeterminado. Ese razonamiento carga con los mismos defectos de la miradas objetivistas, que definen la factibilidad del socialismo por el grado de madurez de las fuerzas productivas.

La tradición leninista más provechosa realza, en cambio, el papel de los sujetos populares y es congruente con la tesis que postula la factibilidad de proyectos progresistas, en distintas temporalidades y escenarios. Endiosar a los soviets suponiendo que ofrecen el único modelo de gesta socialista no contribuye a los homenajes en curso.

LENIN MÁS GRAMSCI

El centenario de la revolución soviética ha desempolvado los viejos debates sobre la dictadura democrática del proletariado y la revolución por etapas, ininterrumpida o permanente. Esas controversias sólo pueden recuperar interés a la luz de las disyuntivas políticas actuales. No todos los involucrados en la conmemoración demuestran preocupación por establecer esas conexiones.

Hasta los años 80 la importancia de la victoria bolchevique saltaba a la vista. El carácter de una próxima revolución socialista era discutido, evaluando las modificaciones planteadas a la estrategia leninista por las experiencias de China, Vietnam o Cuba.

Los términos de ese debate se modificaron sustancialmente luego del afianzamiento del neoliberalismo que sucedió al desplome de la Unión Soviética. En América Latina ese cambio se reforzó con la caída del sandinismo y asumió un nuevo perfil con las exitosas rebeliones populares del nuevo siglo. Esos levantamientos inauguraron el ciclo progresista y los procesos radicales de Venezuela y Bolivia.

Para actuar en este contexto no alcanza con rememorar lo ocurrido en Rusia entre febrero y octubre de 1917. Tampoco es suficiente construir un partido revolucionario dispuesto a intervenir en circunstancias semejantes. Ecuador, Argentina, Venezuela y Bolivia atravesaron varios momentos de crisis económicas extremas, desmoronamiento del régimen político y levantamientos sociales, sin repetir el escenario de los soviets.

Una diferencia sustancial radica en la permanencia o reconstitución de sistemas constitucionales que carecían de relevancia en la época de Lenin. Este nuevo dato en América Latina ya fue registrado en la posguerra por los marxistas europeos.

De ambas experiencias surgió un replanteo de la estrategia leninista que incorpora las percepciones de Gramsci. Esta asimilación es clave para construir una hegemonía política socialista, confrontando con el complejo funcionamiento del poder burgués.

Un sendero anticapitalista debe contemplar la nueva variedad de batallas en escenarios institucionales con parlamentos, elecciones, partidos legales y medios de comunicación que no existían en 1917.

Este contexto quiebra la simultaneidad de los procesos revolucionarios del pasado. La formación de un gobierno de trabajadores, la captura del estado y la transformación de la sociedad no se perfilan como cursos paralelos (o con reducidas diferencias temporales). Más bien despuntan como momentos muy diferenciados.

La lectura de Gramsci induce a prestar atención a las batallas ideológicas y a las confrontaciones electorales, en una dinámica tendiente a gestar formas de poder alternativo.

Este nuevo enfoque fue distorsionado en los años 80 y 90 por interpretaciones socialdemócratas, que promovieron el amoldamiento al capitalismo, la veneración de las instituciones y el repudio del legado insurreccional soviético.

En el pico eurocomunista de esta deformación, Lenin fue tan rechazado como Fidel. Se imaginó un Gramsci edulcorado, dedicado a la investigación de la cultura y a los refinamientos de la ideología, sin ningún parentesco con la revolución o el socialismo.

En la derivación posmoderna de esa distorsión, los sectores oprimidos son sustituidos por variadas identidades, la meta socialista es reemplazada por la democracia radical y la conquista de la hegemonía es concebida como una amalgama contingente de demandas entretejidas por discursos. La lucha política flota en una nube divorciada de los conflictos sociales y las alusiones a la guerra de movimientos son tan sepultadas como el bolchevismo.

Afortunadamente junto a estos despistes recobran fuerza los distintos planteos, que reconectan a Gramsci con Lenin. En ese empalme se inscriben los enfoques que resaltan nuevas combinaciones de la democracia directa e indirecta y de las reformas con la revolución.

Un texto reciente referido a la revolución rusa interpreta en esa línea los procesos latinoamericanos actuales (García Linera, 2017). Propone concebir cursos de batalla que incluyan momentos de hegemonía gramsciana y etapas jacobino-leninista.

El acierto teórico de esta visión es tan significativo como su controvertida aplicación práctica. En el caso de Venezuela se podría afirmar, por ejemplo, que el momento de hegemonía estuvo en juego en las últimas décadas de gobierno popular, estado en disputa y grandes fracturas de la sociedad.

Se registraron choques ideológicos y fuertes confrontaciones electorales, pero el poder comunal requerido para consolidar una preparación socialista nunca se abrió paso. Más bien prevaleció una tendencia opuesta a la primacía de la burocracia, el verticalismo y el funcionariado privilegiado.

Por esas debilidades el salto al momento jacobino-leninista estuvo obstruido y la oportunidad actual para avanzar hacia esa definición, sólo se podría se ensayar en circunstancias más críticas. 

Pero la síntesis gramsciano-leninista no es una fórmula de laboratorio. Es una estrategia que se remodela junto a la experiencia popular. Mientras la crisis continúe pendiente en Venezuela permanecerá abierta la posibilidad de una resolución positiva. Los procesos revolucionarios siempre recobraron impulso en la adversidad.

Quizás lo más interesante del actual replanteo gramsciano-jacobino es su explícito rescate del momento leninista. Resaltar la vigencia de una coronación revolucionaria de la batalla por la hegemonía, contribuye a superar las timideces de las últimas décadas. La revolución socialista es un horizonte indispensable para el proyecto emancipador.

LOS MISMOS DILEMAS

La conmemoración de la revolución rusa suscita la misma atención que despierta el 150 aniversario de la primera edición de El Capital. El malestar social que impera con el neoliberalismo induce a retomar distintas facetas del marxismo clásico. Se ha tornado tan perentorio entender los desequilibrios del capitalismo, como evaluar las experiencias de construcción alternativa.

Lo más llamativo de los homenajes a 1917 es la variedad y riqueza de los seminarios organizados en distintos puntos del planeta. Brindan respuestas a una nueva generación, que no tiene incorporada la revolución bolchevique a sus referencias o imaginarios. Esas reuniones satisfacen la curiosidad por conocer cómo se logró la primera victoria sistémica contra el capitalismo.

Las conmemoraciones también incluyen fuertes deformaciones. El gobierno ruso está empeñado en quitarle contenido anticapitalista a la celebración, para presentarla como un hito de la nacionalidad eslava. Promueve una lectura chauvinista del acontecimiento más internacionalista de la historia.

Putin consolidó una oligarquía de privilegiados, que también evitó el desmantelamiento del país propiciado por Estados Unidos. En congruencia con ese equilibrio mantiene himnos de la era soviética y trabaja con los patriarcas de la iglesia ortodoxa. Levanta una estatua del zar Alejandro I junto a monumentos al ejército rojo.

La revolución será en cambio explícitamente reivindicada en las celebraciones que se preparan en Bolivia y se auspician en Venezuela. Esas convocatorias ilustran afinidades con el ideal socialista. En un escenario latinoamericano signado por la restauración conservadora, las presiones derechistas y un renovado macartismo, los gobiernos de esos países han elegido ponderar el mayor hito del proyecto comunista.

En ningún lado se registra el entusiasta alborozo que signó las primeras celebraciones de la victoria soviética. Tampoco se verifican las apasionadas defensas e impugnaciones que rodearon durante décadas a ese aniversario.

En el centenario de la revolución han desaparecido los rituales oficiales de la URSS, que el establishment occidental observaba con recelo. Pero también se ha diluido la euforia anticomunista de los años 90. Ya se discuten más los duros efectos de la restauración capitalista que el malestar imperante durante el modelo anterior.

El legado leninista comienza a recobrar fuerza ante las pesadillas que genera el capitalismo neoliberal. La revolución irrumpió en un momento límite de los sufrimientos ocasionados por la guerra. Su impronta reaparece en los procesos de radicalización que emergen en un contexto global de tragedias bélicas, desastres sociales y devastaciones del medio ambiente. En el siglo XXI persisten las disyuntivas entre el socialismo y la barbarie que afrontaron los bolcheviques.

RESUMEN

La revolución rusa atemorizó a las clases dominantes que aceptaron impensables concesiones sociales. Ilustró la dinámica contemporánea de la confrontación con el capitalismo y los rasgos que singularizan un perfil socialista. La radicalización de los bolcheviques inspiró procesos equivalentes del siglo XX.

Los revolucionarios no causaron los horrores que padeció la URSS, ni anticiparon el stalinismo. Actuaron con gran respaldo popular, en las antípodas de un golpe. Su proyecto era factible, pero fue distorsionado por una burocracia que finalmente se aburguesó.

La inmadurez de las fuerzas productivas no obstruía el debut del socialismo y las dificultades de esa experiencia no se superan soslayando el manejo del estado. El exclusivismo proletario desconoce la variedad de trayectorias inauguradas por 1917. La actualización de esa gesta exige un empalme de Lenin con Gramsci, para lidiar con el dilema del socialismo o la barbarie.

REFERENCIAS

-Courtois, Stéphane (2010). El libro negro del comunismo, Ediciones B, España.

-Pomar, Wladimir, (2015). Voltando ao socialismo, 23-2,

https://lucidarium.com.br/2015/02/23/voltando-ao-socialismo/

-Nolte, Ernst (2011). La guerra civil europea, 1917-1945. Nacionalsocialismo y bolchevismo, Fondo de Cultura Económica, México.

-Furet, François (1995). El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, Fondo de Cultura Económica.

-Altamira, Jorge (2016). La Revolución Cubana: un retorno lamentable al morenismo

7-12, https://www.facebook.com/jorge.altamira.ok/posts/660117037502494

-Zibechi, Raúl (2017). La revolución, a un siglo de la Revolución de Octubre, 19-1, http://www.jornada.unam.mx/2017/01/19/opinion/020a2pol

-García Linera, Álvaro (2017). “Tiempos salvajes. A cien años de la revolución soviética”, en Juan Andrade y Fernando Hernández Sánchez, La Revolución Rusa cien años después, Akal.

LECTURAS RECIENTES

-Fontana, Josep. ¿Por qué nos conviene estudiar la revolución rusa? 1-3-2015

http://old.sinpermiso.info/articulos/ficheros/5revrus.pdf

-Ferrero, Ángel. El centenario de 1917 en Rusia: la difícil tarea de celebrar y condenar a un mismo tiempo, 9-1-2017

http://www.sinpermiso.info/textos/el-centenario-de-1917-en-rusia-la-dificil-tarea-de-celebrar-y-condenar-a-un-mismo-tiempo

-Saénz, Roberto. La polémica sobre las interpretaciones del siglo XX, Socialismo o Barbarie, 14/05/2015, https://www.mas.org.ar/?p=5364

– Domènech, Antoni. El   experimento bolchevique, la democracia y los críticos marxistas de su tiempo13-11-2016

http://www.sinpermiso.info/textos/el-experimento-bolchevique-la-democracia-y-los-criticos-marxistas-de-su-tiempo

-Coggiola, Osvaldo.  La revolución de Octubre (1917-1921), parte 1 y 2

http://www.taringa.net/posts/info/17488235/La-revolucion-de-Octubre-1917-1921—Part-1.html

-Guerrero, Modesto E; López G, Lorena; Herrera, Nicolás, 31 mar. 2017

¿Para qué sirvió la Revolución Rusa? https://www.aporrea.org/internacionales/a243476.html

-Beluche, Olmedo. A 100 años de la Revolución Rusa, 07/01/2017, http://www.aporrea.org/internacionales/a239586.html

-Modonesi, Massimo Gramsci y las revoluciones rusas a un siglo de distancia 09/01/201, http://vientosur.info/spip.php?article12101

 Rabilotta, Alberto; Piqueras, Andrés. Cien años después La revolución y nuestro mundo

http://www.alainet.org/es/articulo/186574, 4-7-2017

-Miéville, China Por que é que a Revolução Russa importa?,14-6-2017,

http://www.esquerda.net/artigo/por-que-e-que-revolucao-russa-importa/49233

-Katz, Claudio. Laboratorios de otro socialismo, en Claves para construir el socialismo del siglo XXI, El Viejo Topo, España, 2013

-Eaden, James The Russian Revolution: tragedy or inspiration?, 29-6-2017

http://isj.org.uk/the-russian-revolution-tragedy-or-inspiration/

-Aunoble, Éric Peut-on encore célébrer la Révolution russe?, 10-4-2016

http://bibliobs.nouvelobs.com/idees/20160311.OBS6254/peut-on-encore-celebrer-la-revolution-russe.html

-Polo   Higinio. 1917. Cuatro notas en el centenario de la revolución bolchevique, 4-5-2017

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226190

-Perry Anderson Los herederos de Gramsci, 10-2-2017

http://lahistoriadeldiablog.wordpress.com/2017/02/10/perry-anderson-los-herederos-de-gramsci-descargar-texto/

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229897&titular=las-mismas-disyuntivas-que-en-1917-

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Chile: El estudiante es lo central, no la gratuidad

CHILE / www.publimetro.cl / 9 de Agosto de 2017

El 2006 había 668 mil estudiantes en la educación superior y este año hubo 1.162.306 jóvenes matriculados en los distintos centros de estudios como universidades, institutos profesionales o centros de formación técnica. Si hacemos un cálculo, podemos concluir que en un espacio de 11 años se duplicó el número de estudiantes en Chile. Por otro lado, hoy más de 257 mil jóvenes están estudiando con gratuidad, es decir, uno de cada cuatro estudiantes seguirá su formación sin pagar ni matrícula ni aranceles. Una alegría para todas esas familias de esfuerzo que alguna vez soñaron que sus hijos fueran el primer profesional de su familia.

Pero, así como muchos estudiantes ingresan a la educación superior, muchos no logran terminar su carrera y abandonan el sueño de titularse. El 30% de los alumnos que ingresan a la educación superior deserta de su carrera durante el primer año. Y de ese total, el 83% fue justamente el primero en su familia en llegar a la educación superior. ¿Cuáles son las causas de deserción y cómo se puede apoyar a ese 83% para que no deje de lado el sueño de convertirse en el primer profesional de su familia?

Sin duda, muchas personas ya se deben haber hecho estas preguntas porque el desafío a nivel país es que Chile avance hacia una educación de calidad e inclusiva. El Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Universidad de Chile llevó a cabo una investigación y pudo ver que la principal causa detrás del abandono de los estudios es el bajo rendimiento académico, ya que los estudiantes, al estar desmotivados por las bajas calificaciones, optan por desertar. Otras causas que se mencionaron fueron la falta de preparación previa, la dificultad de algunos programas académicos puntuales y la complicada situación que viven muchos alumnos que deben estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Creo que el mayor trabajo que se debe hacer hoy en la Educación Superior es encontrar la forma de apoyar a todos aquellos estudiantes para que no deserten y puedan titularse. Para eso se deben crear proyectos integrales, que incluyan programas de formación general y habilidades blandas, orientación académica y tutorías de nivelación para aquellos alumnos que vienen con carencias en ese nivel debido a la deficiente calidad que recibieron en el sistema escolar de origen.

El camino para que en Chile logremos tener una educación de calidad e inclusiva, es generando acciones para situar al alumno en el centro de la atención e interés de los centros de estudio. Sólo así podremos avanzar hacia una educación superior centrada en la persona humana y en el desarrollo integral de los estudiantes

Fuente:https://www.publimetro.cl/cl/opinion/2017/08/07/estudiante-lo-central-no-la-gratuidad.html

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Perú: La OCDE y la industria en el discurso de PPK

Perú / www.gestion.pe / 9 de Agoso de 2017

Ya pasó más de una semana del último Mensaje a la Nación por Fiestas Patrias del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y una de las cosas que no debería pasar desapercibida es que este no se pareció nada al discurso del presidente de un país que camina rumbo a ser miembro del club de los países del primer mundo que es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Las referencias a lo que pudo ser y no fue o los fenómenos externos que se tuvieron que afrontar están mezcladas con las metas de reducción de pobreza y acceso al agua y desagüe, pasando por centrar lo que se ha hecho en salud en las vacunas contra la influenza y la desparasitación, sin que quede claro en qué consiste su llamada “revolución social”. A esto se suma, una reconstrucción que no termina de arrancar y algunos anuncios en materia económica para evitar que la economía se siga desacelerando. El resultado de la combinación fue un discurso donde se nos ofrece que este segundo año se lidiará mejor con los problemas urgentes, pero que se han dejado de lado los temas importantes y necesarios para transitar hacia el camino del desarrollo.

Eso explica que se planteen muy pocas reformas institucionales o de segunda generación.

Algo que el presidente sí mencionó con el ánimo de mejorar las expectativas de la ciudadanía es que el repunte de los precios de nuestros principales metales de exportación, favorecerá la ejecución de importantes proyectos mineros como Quellaveco, Michiquillay, Mina Justa y Corani, los cuales en conjunto suman una inversión de 30 mil millones de soles.

Todos sabemos que estos proyectos sí ayudarán a impulsar el crecimiento económico, pero parece que esta referencia hubiera pasado desapercibida porque no ha logrado contagiar del mismo entusiasmo que generó el mismo presidente cuando tomó sus maletas y se embarcó en un viaje a China, con la seguridad que le era posible persuadir a los chinos de comprar productos refinados de nuestros metales, en lugar de solo concentrados.

La explicación de que una idea cautive más que otra a la población tiene que ver con el hecho cierto que cuanto más refinación tienen nuestros envíos al exterior, mayor entrada de divisas generamos, y eso se traduce también en mayor generación de empleo sostenible y de calidad.

Los detractores de la tesis de la industrialización o diversificación -como prefieran llamar a esta voluntad de añadir valor a lo que vendemos al mundo-, sean estos productos o servicios, se han encargado de sugerir a PPK, dejar de lado todo aquello que sea complicarse la vida (las recomendaciones de los informes de la OCDE) y apuntar hacia aquello que permite aumentar los puntos del Producto Bruto Interno (PBI) en el corto plazo.

Probablemente, eso explica la casi ausencia total de cualquier referencia a mejorar la productividad, impulsar la industria y -menos aún- invertir en avanzar en fortalecer los factores de competitividad.

Y es que, detrás de la sugerencia de olvidar al sector industrial, hay una visión de corto plazo que se sustenta en que nuestro país hoy en día no ofrece las mejores ventajas para exportar productos más elaborados y por lo tanto, hay que seguir exportando solo minerales en bruto. Lo malo de esta tesis es que descarta los esfuerzos que se pueden realizar para añadir valor a las industrias que podemos crear alrededor del desarrollo del sector minero que tiene gran potencial de crecimiento, olvidando que es posible compatibilizar la moderna minería que hay en nuestro país, con el desarrollo de industrias complementarias.

Al respecto, un reciente estudio que el Banco Mundial encargó al Duke Center on Globalization Governance & Competitiveness, titulado Peru in the Mining Equipment Global Value Chain, analiza las oportunidades y desafíos que tenemos para impulsar una cadena de valor de equipamiento alrededor de la minería.

Algunas de las principales referencias de diagnóstico en el documento señalan lo siguiente:

  • Existen empresas de metal mecánica de hoy en día proporcionan insumos directos al sector minero, generalmente con el respaldo de firmas extranjeras, lo cual ha permitido la transferencia de cierta tecnología hacia las empresas locales.
  • La transferencia tecnológica –aun cuando por ahora es limitada- hacia las empresas locales ha permitido que estas empiecen a fabricar piezas que se desgastan frecuentemente (bolas de acero, revestimientos para trituradoras y molinos), para lo cual tuvieron que invertir en mejorar sus procesos operativos, incluyendo la adopción de determinadas certificaciones.
  • Algunas de las empresas locales que empezaron a atender a las grandes empresas mineras han empezado a salir al exterior, pasando de USD 3 millones de exportaciones en 2003 a USD 38 millones en 2013 en el caso de equipos para la minería de socavón, y de USD 8 millones a USD 64 millones, en el caso de piezas y componentes en el mismo periodo.
  • Los envíos se han orientado principalmente a los mercados de la región, con Chile a la cabeza.
  • El sector metalmecánico está muy fragmentado en pequeñas empresas y algunas medianas, de las cuales cinco de estas tienen el mayor porcentaje de envíos al exterior.

Los desafíos

En términos de desafíos que se plantea para lograr desarrollar una industria de equipos para la minería, el estudio sugiere que hay algunas cosas por hacer:

  • Mejorar la coordinación entre los actores del sector para facilitar una mayor colaboración, sinergias y la posibilidad de construir una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo para la cadena de valor.
  • Promover la articulación de los actores locales con las principales empresas productoras del exterior, con las cuales se puede establecer vínculos que permitan la transferencia tecnológica o la participación como proveedores para pequeños componentes.
  • Identificar un liderazgo en el gobierno que apueste por el desarrollo de un plan de trabajo que permita mejorar la competitividad de las empresas locales para competir en el mercado internacional.
  • Capitalizar las ventajas y afrontar las limitaciones que enfrenta el Perú para participar más de la cadena de valor global de equipamiento para la industria minera. Entre las primeras están el potencial de desarrollo del sector, la proximidad geográfica a otros centros mineros de la región y el bajo costo energético que permitiría reducir los costos de producción. Por su parte, a nivel de las limitaciones están las débiles capacidades de los recursos humanos que afectan los niveles de productividad e incrementan los costos laborales de producción, la ausencia de ciertos insumos que incrementan la dependencia de importaciones a lo que se suma la complejidad de los procedimientos logísticos, la desconfianza en el “Made In Peru” y los problemas del entorno empresarial para hacer negocios, donde principalmente predominan las limitaciones de infraestructura en las zonas de producción.

Lo más importante de las reflexiones contenidas en este estudio es que se parte de la premisa que no es una utopía soñar que la extracción de minerales se haga de una forma sostenible y que además genere externalidades positivas para el desarrollo de otras actividades.

La condición para que esto se haga realidad es que el estado se ponga a trabajar de la mano con el sector productivo, en crear condiciones para que las empresas se focalicen en segmentos de mercado, se articulen con empresas que poseen el conocimiento, trabajen con estándares, mejoren sus procesos tecnológicos, se capaciten los recursos humanos en áreas que se requieren, entre otros.

Esto exige una visión más estratégica que tenga en cuenta los territorios o los polos de desarrollo alrededor de los proyectos mineros. Casi lo mismo que hace falta en otras actividades y que podría significar retomar el camino hacia el desarrollo.

El gobierno de PPK puede crear su propio plan de industrialización, diversificación o ponerle el nombre que quiera, pero no debe perder la oportunidad de mirar más allá de cada proyecto minero en sí mismo, y alinear los esfuerzos que los sectores realizan en otras áreas con el objetivo de capitalizar la explotación de los recursos en los que tenemos ventajas comparativas para desarrollar otras ventajas productivas que permitan la generación de bienestar para más peruanos.

Fuente: http://blogs.gestion.pe/prosperoperu/2017/08/la-ocde-y-la-industria-en-el-discurso-de-ppk.html

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