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Alimentación escolar.

Por:  Alexander Molina Guzman.

La alimentación escolar es un programa que maneja el Ministerio de Educación y que busca supuestamente el desarrollo integral de los niños, la permanencia de ellos en el sistema educativo, que los niños aprendan conductas saludables y que haya una Colombia más educada. Un objetivo plausible, pero como dicen por ahí la letra puede con todo. Es decir, ese es el ideal pero la realidad puede ser otra.

Por estos días capturaron a tres mujeres que trabajaban como manipuladoras de alimentos en el restaurante escolar de la institución de El Limonar, porque se estaban robando la comida del restaurante. Un vigilante las denunció y la policía realizó el procedimiento correspondiente. Muy bien, de eso se trata, que haya muchos ojos vigilando para que no se roben la comida de los estudiantes. Y no quiero minimizar este hecho o hacerlo parecer como un asunto menor. Pero creo que el programa de alimentación escolar hay que vigilarlo en toda la cadena del negocio y denunciarlo desde más arriba porque precisamente se trata de eso, de un negocio. Es que mientras muchos niños reciben una alimentación muy malita y hasta de baja calidad los dueños del negocio viven rechonchos.

Lo que se debería exigir a los organismos de control y a todos los involucrados en el desarrollo de este programa, es que se descubran a los carteles que se han apoderado de este programa mediante consorcios, uniones temporales, cooperativas y demás, y que lo que buscan es maximizar sus ganancias a costa de la baja calidad del servicio y de los alimentos. Se debería conocer si, y a propósito de las capturas de estas manipuladoras de alimentos, al personal contratado para que trabaje en los restaurantes escolares se les paga un salario digno; si la dieta alimenticia es la que se predica y con la calidad de los alimentos suministrados; si los alimentos son almacenados, por parte del contratista, en lugares adecuados para su conservación y con la higiene requerida, y no en una casa en cualquier barrio que sirve como bodega de almacenamiento y central de operaciones del negocio.

Aquí lo que hay que hacer es hilar más delgado para descubrir toda la cadena de corrupción que se origina en este tipo de negocio. Y la comunidad educativa debe ayudar. Cualquier padre de familia puede verificar si la comida que llega a la institución está en buenas condiciones; si pesa lo que dicen que pesa; si se dan las condiciones de higiene para la preparación de los alimentos.

La alimentación para los niños no puede ser “pan comido” y se debe ejercer mayor vigilancia.

Fuente: http://www.lanacion.com.co/index.php/opinion/item/284314-alimentacion-escolar

Imagen: http://www.emisoraculturaldelhuila.gov.co/wp-content/uploads/2017/02/c3ced2_ImageProxy.jpg

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Ratifica vicepresidente de Ecuador compromiso nacional con educación.

América del Sur/Ecuador/26.02.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, ratificó hoy el compromiso del gobierno nacional con el sector educativo, durante la inauguración de una escuela en la provincia costera de Manabí.

Glas, quien aspira a retener su puesto en la segunda vuelta de elecciones presidenciales, el venidero 2 de abril, asistió esta jornada a la apertura oficial del centro Kerly Solange Quijije, que toma su nombre por una niña de esa zona, fallecida durante el terremoto de 7,8 registrado en la región costa ecuatoriana el 16 de abril de 2016.

‘Seguiremos inaugurando una escuela por día, no hay rincón de la patria a donde no llegue la obra de la Revolución Ciudadana’, afirmó el vicemandatario, quien asistió a la ceremonia junto al ministro de Educación, Freddy Peñafiel.

Durante su intervención, enfatizó que la Revolución Ciudadana, dirigida por el presidente, Rafael Correa, ha cumplido con fomentar la enseñanza, mediante políticas públicas que contemplan la docencia como un derecho.

Asimismo, manifestó confianza en que en los próximos cuatro años ese lineamiento se mantendrá.

Sobre la segunda vuelta de comicios presidenciales el próximo 2 de abril entre el binomio de gobierno que forma junto a Lenín Moreno, aspirante a mandatario; y el dúo de CREO-SUMA, Guillermo Lasso-Andrés Páez, advirtió que los ecuatorianos se enfrentan a dos modelos de vida.

En ese contexto, precisó que uno de los proyectos refleja políticas inclusivas como la educación, mientras el otro responde al ‘sálvese quien pueda’, como ocurría antes de la llegada de la Revolución Ciudadana al poder.

En esa misma línea, aprovechó la ocasión para agradecer a los manabitas por el respaldo ofrecido en las urnas y criticó los reclamos y ofensas de algunos opositores a los habitantes de esa provincia, por el voto mayoritario a favor del binomio Moreno-Glas.

La inauguración de la Unidad Educativa Kerly Quijije se suma a la reciente apertura, de manera simultánea, de 15 centros de ese tipo, por el jefe de estado, hecho inédito, recordado por el ministro del sector.

Cada nueva escuela que sembramos nos permite pensar que le futuro es todavía posible’, aseveró Peñafiel.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=66334&SEO=ratifica-vicepresidente-de-ecuador-compromiso-nacional-con-educacion

Imagen: http://www.cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/06/foto-conversatorio.jpg

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Los docentes argentinos y un paro que se avecina.

América del Sur/Argentina/26.02.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
Tras desacuerdos constantes con el Gobierno, los docentes argentinos encabezarán el 6 de marzo un paro de 48 horas en su lucha por mejores condiciones salariales.

La noticia se veía venir y ya lo habían advertido desde hace semanas. Esta decisión retrasa el inicio de curso escolar, previsto para esa misma fecha.

Después de una larga reunión, la víspera, los cinco gremios que agrupa la Confederación de Trabajadores de la Educación de Argentina (Ctera) decidieron por unanimidad parar sus labores tras desacuerdos con la propuesta del Gobierno.

El Ejecutivo de Mauricio Macri dejó en manos de las provincias la definición del incremento salarial de los maestros y anunció que solo garantizaría con su asistencia el actual sueldo mínimo de nueve mil 672 pesos (unos 600 dólares).

En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la oferta del Gobierno local fue el aumento del 18 por ciento a pagar en cuatro cuotas del 4,5 por ciento, atadas al índice de inflación, lo que se reduce más o menos a 250 pesos (16 dólares) por mes en cada trimestre, dependiendo de la carrera docente.

En tanto en la capital, el ministerio de la Ciudad a cargo de Soledad Acuña ofreció apenas un 16 por ciento de incremento salarial en dos cuotas, la segunda a pagar en octubre.

El punto de la discordia es, sobre todo, porque varias provincias reclaman que se vuelva a aplicar el formato de negociación federal para definir el mínimo salarial de los educadores a nivel país y no como se pretende, que cada gobierno local lo resuelva según sus posibilidades.

De acuerdo con un comunicado emitido por la Ctera, ante la falta de convocatoria a la paritaria nacional del sector, como se le conoce aquí a los convenios salariales, y la negativa gubernamental, resolvieron extender el paro por dos días y marchar también en la movilización que realizarán las mayores centrales sindicales por ‘educación y trabajo’, el 7 de marzo.

Además anunciaron que se sumarán al paro internacional de las mujeres, un día después, y en la segunda semana de marzo realizarán acciones en las provincias con la comunidad educativa: clases públicas, abrazos a las escuelas, jornadas de difusión y radios abiertas.

En caso de que no haya una respuesta positiva de la contraparte, advirtieron, se convocaría a otro paro de 48 horas con una marcha hasta la emblemática Plaza de Mayo.

Los maestros están dispuestos a ganar su lucha por un salario digno pues aseguran que lo que cobran hoy no alcanza siquiera para pagar el tarifazo reciente de la electricidad.

Lo único que le pedimos al Gobierno es no seguir perdiendo el poder adquisitivo, declaró recientemente al canal C5N el líder del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel.

Por su parte el secretario general de la asociación docente Ademys de la capital, Jorge Adaro, calificó de insulto la oferta del gobierno local.

‘El salario debe ser unificado a nivel nacional. La responsabilidad de la educación y las escuelas es nacional. No es posible que cada gobernador pague lo que quiera’, remarcó.

‘Nosotros estamos en la ciudad más rica del país y nos ofrecen un 16 por ciento cuando la inflación de 2016 fue del 41’. Macri, dijo, tiene que hacerse cargo de la educación.

Unamos las escuelas, no al ajuste, ningún docente por debajo de la línea de pobreza, subraya una de las consignas de los trabajadores nucleados en la provincia de Buenos Aires.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=66392&SEO=los-docentes-argentinos-y-un-paro-que-se-avecina

Imagen: http://prensa-latina.cu/images/2017/febrero/24/Argentina-aula-vacia.jpg

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Entrevistas a dos sobrevivientes del secuestro de estudiantes secundarios durante la dictadura argentina conocido como “la Noche de los Lápices”

América del Sur/Argentina/26.02.2017/Autor: Ailín Bullentini/Fuente:http://www.nodal.am/

Reflexiones del pasado y el presente

Dos sobrevivientes del secuestro de estudiantes secundarios en La Plata durante la dictadura hablaron con Página/12. Compararon su militancia en aquellos días con la de los jóvenes en la actualidad y advirtieron sobre la regresión en materia de derechos humanos a partir de la llegada de Macri al gobierno.

EMILCE MOLER: “El terrorismo de Estado de ayer es el hambre de hoy”

A los 20 años, a Emilce Moler le abrieron la puerta de la cárcel de Devoto y le dijeron que se fuera. Había estado poco más de un año a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Antes, secuestrada en Arana, el Pozo de Quilmes y la comisaría tercera de Valentín Alsina, en el conurbano. Bajo “libertad vigilada”, ya no volvió a La Plata, donde había nacido, crecido y conocido la militancia en la escuela secundaria de Bellas Artes. Corría 1979 y era una de las cuatro sobrevivientes de la cacería que la Bonaerense desplegó en La Plata contra militantes adolescentes de la Unión de Estudiantes Secundarios y que con los años acabó conociéndose como La noche de los lápices. Con su testimonio en el juicio a la cúpula de la Bonaerense en 1986 y en el trabajo con el Equipo Argentino de Antropología Forense aprendió “el valor irremplazable de los sobrevivientes. Somos los que podemos dar luz al ‘adentro’”. La impunidad de las leyes derrumbó esperanzas. Estudió Matemáticas y, desde su perfil docente, volvió a la militancia política con el kirchnerismo. “Fue el único proyecto político que se cargó sobre sus hombros la memoria, la verdad y la justicia y yo abrace su causa contenta”, evalúa.

–Se cumplen 40 años de su secuestro. ¿Qué tiene de especial este aniversario?

–Las efemérides siempre ayudan para hacer una reflexión del pasado y los números redondos, como en este caso, pareciera que exigiesen una reflexión mayor. Las reflexiones yo siempre las hago en dos planos, uno individual y uno colectivo. El balance colectivo nos lleva a pensar qué pasó en los últimos 40 años. Muchas cosas, pero en el plano específico de los derechos humanos creo que avanzamos mucho como sociedad. Todo lo que nos hubiera gustado indudablemente no, pero avanzamos sobre todo en el repudio a la dictadura, a las torturas, a la apropiación de hijos y nietos, a las desapariciones. hemos aprendido muchos conceptos, se han establecido leyes. El año 2003 fue definitivamente un quiebre positivo en este sentido. Como sociedad llegar a ese piso no es malo. Falta, falta mucho y ahora lo estamos viendo con un gobierno que lejos de bregar por estas políticas, saca financiamiento y deja caer programas y así refleja que no es su interés mantenerlas. Las frases que emiten sus integrantes tampoco son inocentes. Es un retroceso que no encuentra una reacción tan masiva como pensábamos que iba a tener. Ese es el termómetro que nos permite medir hasta dónde habíamos calado fuerte en estos temas y qué capas nos faltan perforar.

–¿Cómo explica que ese retroceso no encuentre una reacción masiva?

–Uno se tiene que replantear cómo explicamos el tema de los derechos humanos durante estos años, durante los que no pudimos hacer ese nexo entre las violaciones de derechos humanos y las cuestiones económicas. Eso nos faltó. La cuestión cultural nos quedó más atrás, incluso. Durante el kirchnerismo trabajé en la aplicación de la Asignación Universal por Hijo, y veía que maestras que se emocionaban con las Madres y las Abuelas en un acto después cuestionaban la asignación, trataban mal a los chiquitos o protestaban por los limpiavidrios. Ahí tenemos que hacer un análisis de cuál fue nuestro legado en memoria, porque creo que quedó disociado del presente. Nos quedamos en las violaciones a nuestros derechos humanos, nos faltó darle la envergadura necesaria para que se pueda extender a los derechos de todos, para que se pueda reactivar. El terrorismo de Estado de ayer es el hambre de hoy. Antes, torturas y desapariciones. Hoy, pobreza y desocupación. Hoy son negros de mierda, los pibitos con capuchas, los inservibles, los bolivianos, los paraguayos. Ayer, éramos subversivos. Recuerdo que un militar una vez le dijo a mi padre “su hija es irrecuperable para esta sociedad”. Cuando escucho que eso se dice de los pibes pobres, bueno… Como sociedad, creo que ahora no se aceptaría un golpe militar como tal, pero las formas de sometimiento, de control político hegemónico económico se manifiestan de otra manera.

–¿Y la reflexión individual?

–No la puedo disociar de lo colectivo. Me hubiera gustado llegar a los 40 años de La noche de los lápices con otro escenario político. Tuve una tristeza, y por momentos la tengo, de no poder seguir avanzando como hubiéramos avanzado si seguía el kirchnerismo. No estarían los juicios (de lesa humanidad) en peligro. Yo que siempre luché por la verdad, la memoria y la justicia como tantos otros sobrevivientes, el de Néstor y Cristina fue el único proyecto que se cargó al hombro estas cuestiones no desde lo declamativo, sino en su concreción en políticas de Estado, y por lo tanto había que ayudarlos, apoyarlos con toda la fuerza. Yo abracé la causa contenta. Avanzamos muchísimo, pero creo que hay una necesidad de repensar algunas prácticas.

–¿Se puede hacer un paralelismo entre la militancia de ustedes entonces y lo que sucedió con la juventud en los últimos 12 años?

–En los últimos años me fue muy fácil explicarles a los chicos qué era militar. En los 90 había un cortocircuito desde la palabra misma. Me decían “¿qué es militar? ¿un militar?” No tenía cómo explicarles el fervor de una bandera, de una marcha. Y estaba bien, porque la política se abraza cuando se ve que a través de ella se puede hacer algo, se puede cambiar algo. Quién se iba a dedicar a la política en los 90 cuando los políticos eran los que hacían que cerraran las fábricas y recortaran los sueldos. No te quedaba otra que ser enemigo de eso. Cuando empezó todo este reverdecer de la política, las preguntas que me hacían apuntaban casi todas a los centros de estudiantes de entonces, cómo era hacer política, y no tanto qué pasaba en un centro clandestino. Y yo siempre les fui sincera: siempre organizar es difícil, las militancias son incómodas, cuestan trabajo y nunca fuimos la mayoría para que no se haga una idealización. Porque si no les dejás a los jóvenes de hoy un legado demasiado duro. La diferencia grande entre ellos y nosotros era el contexto: nosotros militamos en un contexto violento, no conocíamos el valor de la democracia. Tampoco teníamos la posibilidad de pensar en una carrera política. Para no- sotros siempre fue jugarnos a todo o nada, algo que no es lógico: no te tenés que jugar la vida para intentar cambios. El problema fue de nuestra sociedad que hizo que nos la tuviéramos que jugar. Ojalá que nadie más tenga que jugarse la vida por querer cambiar las cosas.

–¿A la distancia analiza ese “jugarse la vida” como un error?

–No, para nada. Y algo que nos permitieron los años kirchneristas es que nos permitió contar los 70 desde otro lugar que no fueran solo muerte y desapariciones, nos permitió contarlos desde la política y muchas de las cosas por las que nosotros bregábamos, pudimos verlo. sobre todo en cuanto al rol del Estado. Ahí tuvimos un logro, 30 años después.

–¿Cómo piensa que se puede resignificar hoy la memoria de lo ocurrido durante la dictadura?

–Nos faltó poder relacionarlo más con la vida cotidiana de todos. Llegamos a lo sensible, logramos sensibilizar a la sociedad, pero nos cuesta que lo replanteen en sus propios días. No pueden entender que la razón por la que entonces militábamos y por la que nos hicieron lo que nos hicieron es la misma por la que hoy defendemos a los pibes pobres de los abusos de la policía, por ejemplo. Los abusos institucionales que sufrimos no logramos que la sociedad las conecte con la maldita policía, por ejemplo. Hoy no es tan difícil como lo fue en los 90. Cuesta porque hoy a los chicos no les podés hablar desde el miedo de que pueda volver una dictadura como la de entonces, pero tenemos que lograr que entiendan que si vuelve, lo hará de manera diferente, más sutil, sofisticada y es más difícil que les hagan frente.

PABLO DIAZ. “Los tiempos actuales son de retrocesos”

Pablo Díaz habla de “escenas” para referirse a los flashes más fuertes sobre La noche de los lápices que ocupan su memoria. La “escena del grito de Claudia (Falcone, una de las estudiantes secundarias desaparecidas)”; la de “el juramento”; las de “las vidas de cada uno” de los chicos y chicas que fueron secuestrados la madrugada del 16 de septiembre de 1976 en La Plata durante una cacería de la Bonaerense, compañeros suyos de militancia secundaria, y con los que compartió cautiverio en diversos centros clandestinos de detención. Pasaron 40 años de aquellos días que se convirtieron en la ausencia definitiva de sus compañeros y aún recurre a la película que inmortalizó el hecho en base a su testimonio y al libro escrito por María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, en 1986. “Mi obsesión única, egoísta y personal fue cumplir con el juramento que les hice a los chicos en la última escena de la película”, mezcla el film con la promesa que le hizo al puñado de estudiantes secundarios platenses cuando lo “blanquearon” y salió del Pozo de Banfield: “Siempre estoy parado sobre el juramento de que ellos también iban a salir de ahí. Por eso testimonié, por eso el libro, por eso la película, por eso cada charla.”

–¿Qué tiene de especial el aniversario número cuarenta de La noche de los lápices?

–No hubo un año único y creo que siempre va a ser así. La vida cotidiana me va incorporando a la sociedad en la que vivimos, entonces a veces pensás y a veces no; a veces te emocionás y otras no. Pero pasan los años y el hecho sigue ahí, La noche de los lápices es todas las noches para mí, porque todo el tiempo voy descubriendo cosas. Siempre pasa algo que lo resignifica y lo reactualiza desde algún lado. La comunicación con los familiares de los chicos que ya no están está siempre, pero además pasan cosas que me invitan a resignificar. En noviembre del año pasado, por ejemplo, 39 años después, fue la primera vez que me llamaron fiscales para consultarme por abusos sucedidos y sufridos en los centros clandestinos. Si yo había sufrido abusos, que les cuente de lo que me había dicho Claudia la última vez que la vi, que ella nunca más podría ser una mujer porque la habían violado. Para mí, hasta entonces, siempre había sido anecdótico ese comentario. Para mí, para la Justicia, para la sociedad, para el periodismo. Y quizá lo anecdótico había sido todo lo demás y eso era el origen de todas las tristezas de Claudia. Y, sin embargo, los avances en la comprensión judicial de estos hechos, el #NiUnaMenos, lo resignifican. Y las charlas con los chicos en las escuelas, que siempre me ayudan a mantener la memoria.

–¿En qué sentido ayudan a ese ejercicio?

–Con las charlas puedo volver sobre mis recuerdos, recordar a los ausentes, pero también hablar del hoy, de cosas que a los adolescentes de hoy les pasan. Entre lo de ayer y ciertos valores que nosotros teníamos y lo que hoy ellos viven como sus propios conflictos hacemos un puente.

–¿Cómo les habla de su generación?

–Les cuento que éramos chicos con sensibilidad social y amor. Nosotros éramos sensibles a lo que ocurría en nuestro entorno y más allá de él. Salvo Panchito López Muntaner (otra de las víctimas de La noche de los lápices), éramos chicos de clase media, sostenida, consolidada, que nos acercábamos a un barrio y alfabetizábamos, trabajábamos en comedores escolares. Ir a los barrios fue un descubrimiento y después, un marco solidario para tratar de buscar derechos, concretar nuestro deseo de una sociedad más justa. Esa sensibilidad social la encuentro ahora en los chicos. Y si no, los estimulo a buscarla.

–¿Qué otros puntos en común encuentra con la generación adolescente actual?

–Ellos no tienen una militancia clandestina, porque ya no hay dictadura, pero también porque somos nosotros sus padres, o gente más joven que nosotros. Ellos pueden en la sobremesa familiar plasmar su propia identidad religiosa, sexual, política. En nuestras casas el autoritarismo estaba a flor de piel. Mis viejos no se tuteaban. Imaginate la historia con la militancia. No me dejaban militar. Mi papá me echó un día de casa porque me encontró con mi mamá hablando del Che Guevara. ¿Cómo no iba a ser clandestina la militancia? No estábamos clandestinos solo de la dictadura. De nuestras familias también debido a la ingenuidad o a la falta de entendimiento político de nuestros padres. Nuestras madres se iban enterando en qué andábamos, entre comillas, a medida que nos iban secuestrando.

–¿Ve similitudes en las condiciones socioeconómicas de entonces y las de hoy?

–Sí. En normalidad de condiciones, son iguales a lo que éramos nosotros. La diferencia está en la logística que implementamos en aquellos años. Porque yo no me voy a meter en cómo los familiares recuerden a sus hermanos o sus hijos para poder sobrellevar esta historia. Si quieren pensarlos como revolucionarios, lo serán. Si quieren que sean inocentes, lo serán. Lo que sea. Nunca los voy a juzgar. Pero lo que viví, lo que escuché, lo que éramos no me lo voy a olvidar nunca. En ese sentido, somos muy parecidos los adolescentes de ayer y hoy. Porque ellos tienen interés, tienen sensibilidad y amor. El estímulo, por eso, es para que ellos se involucren, sean actores de su propio tiempo, pongan en algún lugar la sensibilidad social, la solidaridad y la lucha por un derecho. Yo no creo en la política partidaria, pero los estimulo a que estén ahí o en un gremio, barrio, centro de estudiantes.

–No eran revolucionarios, dice. ¿Qué eran?

–Adolescentes.

–Habla de inocencia. ¿Se cree culpable?

–Cuando hablo con los chicos me gusta que ellos entiendan nuestra culpabilidad. Nos agarraron por algo, entre comillas, yo les digo por qué, necesito que entiendan quién era el bueno y quién el malo, quién estaba haciendo el bien y quién el mal. ¿De qué se nos culpaba? Del apoyo escolar, de querer con eso que el barrio pobre que tenía nueve cuadras de largo tuviera cada vez menos. Hoy hay 70 cuadras de ese barrio pobre. Nuestra intencionalidad, la de nuestra militancia política, social, gremial, en un centro de estudiantes era por que queríamos vivir en un lugar más justo. Éramos animales que necesitábamos alimentarnos de hacer cosas en función del cambio que buscábamos. ¿Dónde se hace uno apasionado de la política? En la vergüenza de la pobreza, cuando siente la pobreza. A Víctor Treviño, un compañero que está desaparecido hoy, yo lo vi lagrimear un sábado mientras entraba en un barrio periférico de La Plata y cuando le pregunté qué le pasaba me respondió “¿Cuándo vamos a poder cambiar todo esto?”. Ésa es la pasión de hacer todo y más de lo que esté al alcance de uno para mejorar la cosa. Por supuesto que no fuimos culpables de nada, fuimos dignos en todo.

–Planteó que se va “adaptando” a la sociedad en la vida cotidiana. ¿En qué momento, en estos últimos 40 años, se sintió más cómodo durante esa adaptación?

–Pude descansar en el kirchnerismo. Porque hubo justicia, porque había otros que tomaban la posta, por que los organismos se fortalecieron. Además, fue un tiempo en el que me fui argumentando cosas. Los tiempos actuales son de retrocesos. Pero yo nunca tuve vergüenza de decir que vivo para que Claudia y los chicos vivan. Siempre estoy atento a que ellos estén vivos.

Fuente: http://www.nodal.am/2016/09/emilce-moler-sobreviviente-argentina-de-la-noche-de-los-lapices-el-terrorismo-de-estado-de-ayer-es-el-hambre-de-hoy/

Imagen: http://www.nodal.am/wp-content/uploads/2016/09/na16fo01-600×350.jpg

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¿Se oponen los docentes a la jornada única?

El gobierno nacional avanza en la implementación de la Jornada Única de manera lenta y con obstáculos, sin alcanzar acuerdos con el magisterio y sin lograr estructurar indicadores claros que faciliten su desarrollo. Además, hacen falta recursos en la mayoría.

Por: Angel Perez Martinez.

En la administración y gestión de los sistemas educativos existen máximas muy difíciles de eludir, tales como: “en educación nada se logra sin el apoyo y compromiso de los docentes”; “el techo de la calidad del sistema educativo lo determina la calidad de sus docentes”; y “el bienestar y la calidad de vida de los docentes se refleja en el aula escolar con los niños.”

Por lo anterior, sorprende la debilidad y el escaso interés del Ministerio de Educación para sentarse a dialogar y buscar un acuerdo con la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, FECODE, para avanzar en la consolidación de la jornada única con el apoyo de los docentes. Reconozco que ante la opinión pública, los medios, algunos académicos, y aún desde el MEN, el sindicato del magisterio en ocasiones se ve como un freno a la calidad de la educación y al desarrollo del sector educativo, sin embargo, este no es el caso. FECODE apoya la jornada única porque acepta que este es un camino para cerrar brechas entre los estudiantes de la educación privada y la pública. En tiempos de paz y de convivencia, FECODE puede ser una oportunidad para lograr apuestas comunes de política educativa en educación que a todos conviene.

El expresidente de Fecode, Luis Grubert, en un encuentro con docentes en el Departamento de Sucre, sostuvo que la Federación “no rechaza la jornada única, es más considera que es validad para salir de la crisis de calidad que tiene la educación, pero dijo, amerita unos requerimientos que hoy no están”. Además, he hablado con algunos dirigentes sindicales de la Asociación Distrital de Educadores de Bogotá, ADE, y aunque desde la administración de Petro tienen reparos en cuanto a la forma en que se viene implementando la Jornada única en Bogotá, mi conclusión es que ellos con los respectivos ajustes apoyarán su desarrollo.

Por su parte, las entidades territoriales certificadas en educación, al no tener criterios e indicadores de implementación claros, ni recursos, se ven obligadas a improvisar la implementación de la jornada única. En muchos casos delegan a rectores y coordinadores las soluciones operativas, situación desfavorable si recordamos que ellos no tienen facultades para nombrar personal y son pocos los recursos que pueden administrar de manera autónoma.

Por ejemplo, en la Ciudad de Montería algunos directivos me comentaron que a la fecha no se ha puesto un solo ladrillo para ampliar el número de aulas para establecer la jornada única. Ya se visitaron los colegios, se anunciaron las inversiones, pero nada. Así mismo, a los colegios que han avanzado en la jornada única en el departamento de Córdoba les han asignado maestros para primaria pero ninguno para preescolar y secundaria. Mientras tanto, a otras instituciones escolares les autorizaron horas extras para que los docentes completen la jornada única, pero sus directivos sostienen en algunos casos los docentes no quieren trabajar horas extras, y se ven obligados a buscar docentes de otros colegios. Es decir, a defenderse como pueda.

Este caos que se ha creado con la jornada única en el país produce enfrentamientos entre docentes y directivos de los colegios, o entre rectores y secretarios de educación. Más grave, en algunos colegios unos estudiantes asisten a jornada única y otros continúan recibiendo media jornada escolar. Tampoco se ha definido un horario para la jornada única; algunos colegios públicos están empezando labores a las 6:15 am y terminan a las 3 pm, cerca de 9 horas. En el país todos conocen que los buenos colegios privados empiezan la jornada escolar a las 7 am y terminan a las 3 pm, dan espacios de recreo de 9:30 a 10 am, y almuerzo de 12 a 1 pm, el resto del tiempo los estudiantes y docentes están en el aula escolar. Para completar, en los colegios públicos los coordinadores deben acompañar estas jornadas extendidas sin recibir ningún tipo de sobresueldo.

Insisto, la jornada única es fundamental si queremos que las instituciones educativas públicas tengan la posibilidad de consolidar un Proyecto Educativo Institucional, PEI, un currículo, un plan de estudios y una apuesta de convivencia y participación de padres de familia, todo esto a través de un equipo único de docentes y directivos docentes que mediante la planeación, el trabajo en equipo y responsabilidades compartidas le apuesten a una educación de calidad integral para todos sus estudiantes.

Los docentes entienden esto, desean participar y buscan lo mejor para los niños, algunas autoridades se sorprenderán. El MEN debe liderar, promover la participación de todos los actores y buscar un acuerdo con FECODE; el sector educativo debe ser ejemplo de dialogo y de concertación. La jornada única es una apuesta de largo plazo a más de 10 años, existe la oportunidad de graduar los incrementos presupuestales que requiere su implementación, hagámoslo bien. Con el actual caos los primeros perjudicados son los estudiantes y luego los docentes, así no podemos ser los más educados de América latina.

Fuente:

http://www.dinero.com/finanzas-personales/columnistas/articulo/se-oponen-los-docentes-a-la-jornada-unica-por-angel-perez/242315

Imagen: http://www.eltiempo.com/contenido/colombia/otras-ciudades/IMAGEN/IMAGEN-15126956-2.jpg

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Uruguay: 900 jóvenes que pasan de privado a público no tienen liceo asignado

América/Uruguay/26 Febrero 2017/Fuente: Elpais/Autor: CARLOS TAPIA

Lucía pasó de cuarto a quinto de liceo. En 2016 iba a un colegio privado pero este año va a estudiar en una institución pública. Se anotó en el IAVA, uno de los centros más codiciados por los alumnos —más bien por sus padres— y también por los profesores. Se inscribió en diciembre, pero todavía no sabe si va a poder cursar allí. De hecho aún no tiene idea a qué institución va a asistir. Ella no figura en la lista de ningún centro de Secundaria.

El caso de Lucía no es aislado. La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) sostiene que hay 900 jóvenes, provenientes de instituciones privadas y que se pasaron a liceos públicos, que están en esta situación.

«Todos los estudiantes que pidieron pase desde privados están en tránsito, es decir que están flotando en el ciberespacio. Son unos 900», dijo a El País el dirigente del sindicato Julio Moreira.

La semana pasada El País develó un documento de la Dirección de Desarrollo de Gestión Informática del Consejo de Educación Secundaria (CES) que daba cuenta de que, solo en primer año de liceo, había grupos de hasta 43 estudiantes. En la web de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) se sostiene que hay clases con hasta 27 alumnos en el Ciclo Básico y hasta 24 en Bachillerato.

De las 245 instituciones que figuran en el informe del CES, en 128 la cantidad de alumnos es mayor a 27. Y allí no se cuentan ni los 900 que provienen de instituciones privadas, ni un 9% del total de los estudiantes que aún no había confirmado su inscripción (equivalentes a 3.118 adolescentes), ni a otros 3.720 que tenían sus fallos en suspenso porque les restaba rendir exámenes para ver si pasaban de año.

Planteos.

Los núcleos sindicales de varios liceos de Montevideo están enviando cartas al CES en las que solicitan la creación de nuevos grupos y que se nombren más adscriptos para poder atender la alta demanda de estudiantes. El País accedió a algunos de estos reclamos.

Desde el liceo N° 54 del Prado enviaron una carta a la directora del CES, Celsa Puente, en la que se le pide «la creación de un grupo más para el turno vespertino». También se le solicita que se nombre a una nueva adscripta, puesto que «el volumen de la población estudiantil y la estructura edilicia en la que se trabaja hacen imperiosa la presencia de otra persona».

Los sindicalistas del liceo N° 56, también del Prado, además de solicitar otro adscripto, reclaman «la construcción de un nuevo edificio», pues «no se cuenta con espacios suficientes para satisfacer las necesidades actuales».

El núcleo sindical del liceo N° 51, de Nuevo París, también envió al CES una misiva donde solicita dos adscriptos, y además explica que «el año comienza con una población que excede los recursos tanto materiales como humanos».

Otra carta, esta vez del liceo N° 70 del barrio El Tobogán, advierte sobre la «superpoblación». Dice que «se superan los 31 estudiantes por grupo, en salones donde entran físicamente 28 bancos».

La consejera de Secundaria en representación de los docentes, Isabel Jaureguy, dijo a El País que «se están viendo una a una» las cartas que se envían desde los liceos.

La semana próxima el CES recibirá un nuevo informe sobre la situación de los liceos públicos, en cuanto a la cantidad de estudiantes por grupo. En tanto, Fenapes analizará posibles medidas.

Fuente de la noticia: http://www.elpais.com.uy/informacion/jovenes-que-pasan-privado-publico.html

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Venezuela: UPEL desarrolla Programa de Virtualidad para Postgrado

América del Sur/Venezuela/26 Febrero 2017/Fuente:noticias.upel/Autor: Nicol Pérez

El Vicerrectorado de Investigación y Postgrado de la UPEL trabaja en el desarrollo del Programa de Virtualidad para Postgrado, el cual permitirá el acceso a todos los cursos de Posgrado de la Institución, a los recursos instruccionales en diferentes formatos y a herramientas y servicios de comunicación para la atención personalizada y colectiva, con tutoría y acompañamiento virtual.

Así lo informó la asesora curricular del Vicerrectorado, Lailén Bolívar, quien explicó que esta iniciativa responde a la  utilización masiva del internet por parte de la sociedad, transformación que obliga a generar cambios en las necesidades y opciones de aprendizaje y formación.

“El programa de virtualidad será gestionado a través del Sistema de Aprendizaje Virtual (SAV) mediante el uso de la Plataforma. Moodle, una de las herramientas  de formación en línea con mayor uso en la actualidad, para así insertarla  en la investigación, docencia y extensión de esta Casa de Estudios, con una visión académica nacional e internacional” detalló.

Además, indicó que este programa se fundamenta  en lo establecido en las leyes y normativas generadas por el Estado venezolano y el Documento Base de la Transformación Curricular UPEL 2011, que asume la Educación Universitaria Virtual como una modalidad educativa sustentada en ambientes de aprendizaje que trascienden espacio y tiempo y que utiliza las tecnologías de información y comunicación.

La coordinadora manifestó  que desde el contexto internacional, la virtualización de los Programas de Postgrado representa una valiosa oportunidad para insertarse en la Red Mundial de Intercambio de información, porque abre espacios para el establecimiento de Convenios Nacionales e Internacionales y la Acreditación y Reconocimiento de Competencias en Postgrado.

Objetivos del  Programa de Virtualidad de Postgrado

Ampliar la atención a la población estudiantil como una oferta educativa nacional e internacional bajo la modalidad de Educación a Distancia, según sea la demanda y las necesidades propuestas.

Garantizar la equidad e igualdad de oportunidades para la formación y actualización en atención a una realidad social.

Tender puentes para el desarrollo de los procesos de enseñanza y de aprendizaje utilizando las bondades de las TIC de manera idónea en función de un aprendizaje autónomo y colaborativo de los usuarios-participantes.

Fuente de la noticia: http://noticias.upel.edu.ve/index.php/noticias-destacadas/658-upel-desarrolla-programa-de-virtualidad-para-postgrado

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