No voy a entrar en el concepto general de educación porque requeriría un espacio y un tiempo del que no dispongo. En cualquier caso, mis lectores competentes no lo necesitan y para aquellos que no lo sean, puede bien servir este artículo como una invitación a descubrir los tesoros etimológicos de nuestra lengua. Lo esencial ahora es un análisis experiencial, no en vano y en lo que se refiere a la escuela, se trata de la actividad vocacional y profesional que desarrollo y por la que he decidido compartir con los lectores algunas de las reflexiones que desde hace tiempo sobrevuelan mi espacio aéreo. Por tanto, valgan estas líneas como una jornada de puertas abiertas a lo que seguro, muchos de vosotros ya habéis pensado antes que yo, bien en acuerdo conmigo, bien en desacuerdo, bien perdidos o encontrados, o en camino como yo me encuentro.
Tampoco voy a realizar una reflexión sobre nuestro sistema educativo. Necesitaríamos más tiempo que para el análisis etimológico. Además la brecha entre el aula y la política está más abierta que nunca. Y no sólo hablo de la brecha entre el aula y la política sino entre las políticas, las internacionales, las europeas, las nacionales y las autonómicas. Aquí, y sobre todo en lo que concierne a materia educativa, cada cual hace de su capa un sayo. Y así nos va, y no por lo que diga el informe PISA del pasado 2015 (el último del que disponemos), informe al que cada vez, sinceramente, presto menos atención, sino porque mis alumnos me «gritan» cada día que algo no va bien. Muchos me dicen que escucho demasiado a los alumnos y enseguida me hago dos preguntas, la primera cuánto es mucho y la segunda, si no los escucho a ellos ¿a quién debo escuchar, a quien me lo dice? Por eso he decidido hablar desde la experiencia, la cotidiana, la que me hace compartir seis horas, a veces más, con unos cuantos cientos de adolescentes con unas características muy particulares y que, no os quepa duda, son muy diferentes en algunos aspectos, me refiero a los educativos, al adolescente que yo era y a lo que buscaba en la escuela. Si la cifra que manejo a diario no te parece significativa, lo siento de veras aunque es mi experiencia y su valor está precisamente ahí.
Lo que yo buscaba en la escuela era información, referentes, amigos y un horizonte de expectativas. Y os puedo asegurar que encontré esos cuatro pilares, incluso del tercero puedo decir que durante un tiempo más o menos extenso frecuenté amistades de esas que los padres califican de poco recomendables para sus hijos, lo que, sin duda, me convertía a mí también en un ser poco recomendable para los padres de mis amigos. Posiblemente los amigos es lo único que hoy buscan, en común conmigo, todos estos jóvenes que cada día visitan nuestras aulas. La información y los referentes los obtienen sin tener que moverse de sus casas. Horizonte de expectativas apenas tienen. Y para encontrar amigos, como nos descuidemos un poco, ni siquiera necesitan la escuela. Decidme, si no, cuántos de estos jóvenes no se relacionan con otros a quienes ni siquiera conocen. Una alumna me contó hace unos días que la única relación que tiene con otro compañero es absolutamente virtual. Cuando se cruzan por los pasillos o en el patio ni se miran a la cara. Me lo contaba con total normalidad.
Con este panorama, ¿qué podemos hoy ofrecer quienes los acompañamos como docentes durante seis o más horas al día e incluso a quienes los padres, por motivos fundamentalmente laborales aunque a veces también por desesperación, nos han confiado parte de sus propias responsabilidades como progenitores? Esa es la pregunta que me ronda desde hace tiempo. Con la información se aburren. Cuando les hablamos de futuro ni nos creen ni tampoco es que seamos muy creíbles. Ya no somos sus principales referentes. Para encontrar a sus amigos tampoco nos necesitan como mediadores. Y encima para forjar en ellos un espíritu crítico nuestro sistema educativo español se encarga de suprimir aquellas materias que ayudan a esta labor. Así que ahora mismo estoy en camino aunque algo desorientado. Hay quienes prefieren hacer, como solemos decir, la vista gorda, y seguir con lo de siempre. Visto desde sus laderas siguen creyendo que esto funciona y se agarran a la palabra ¡esfuerzo! como quien se agarra a un clavo ardiendo y me consta que aquellos que lo hacen no lo hacen solo por el salario de final de mes pero han arrojado la toalla porque están convencidos de que ese esfuerzo debe correr solo a cargo del alumno.
Ahí dejo, pues, estas reflexiones, como digo, en jornada de puertas abiertas. La reflexión es para todos, padres, profesores, alumnos incluso que tampoco tienen claro lo que quieren encontrar en el aula, y, que no se me escapen, políticos para que dejen de pensar en cómo convertir a nuestros jóvenes en marionetas y dejen que sean ellos los que puedan pensar cómo construir su propio futuro.
América del Sur/Argentina/10.01.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
Un grupo de sindicalistas argentinos que protagonizan junto a varios trabajadores afiliados al Ministerio de Educación un paro denunciaron hoy amenazas de muerte en su contra.
En un comunicado difundido en su página en Internet, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) subrayó que en el local gremial del Palacio Pizzurno, sede del ministerio, apareció una foto de los delegados y amenazas con connotaciones políticas.
Esto demuestra el nivel de hostigamiento, el ministerio esta sitiado por policías y quien dejó esa nota fue una persona que pudo ingresar al sitio, denunció Rodrigo Recalde, secretario general de la Junta Interna de ATE en esa cartera.
Esperamos que las autoridades se reúnan con nosotros para dar respuesta a los actos que están pasando, agregó Recalde, una de las personas agredidas por la fuerza pública el pasado lunes cuando intentaron entrar al edificio.
Recalde apuntó que ‘no nos van a amedrentar con estas amenazas, vamos a intensificar lo que nos corresponde por derecho, que son las medidas de fuerza. Estamos en estado de derecho, aunque no lo quieran reconocer, y vamos a continuar con las medidas de fuerza porque no queremos desviar el eje’, apuntó.
En la foto difundida se muestra a varias personas en una mesa con un mensaje en letras en mayúsculas: ‘Camporistas de mierda, desestabilizadores hijos de puta… están muertos’, en referencia a la organización política La Cámpora.
‘Esta amenaza es la primera que se hace con foto y con esta impronta. Nosotros responsabilizamos al ministro Esteban Bullrich, a Diego Marías (jefe de Gabinete del Ministerio), y a Félix Lacroze (Subsecretario de Coordinación Administrativa) por la integridad de nuestros compañeros trabajadores’, señaló Recalde.
Mientras denuncian que esa cartera dilata el diálogo, los empleados afiliados a la ATE permanecen en protesta frente al despido de más de 400 trabajadores y otros dos mil 600 cuyos puestos peligran, según han denunciado.
Desde la última semana de diciembre, los manifestantes demandan la reincorporación de aquellos que quedaron sin trabajo por la no renovación de sus contratos e incluso tomaron de manera pacífica durante dos días el ministerio.
América del Sur/Venezuela/10.01.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
Entre 2009 y 2016 el gobierno venezolano entregó cinco millones 263 mil 164 equipos Canaima (ordenadores escolares) de forma gratuita a los alumnos de diferentes niveles de enseñanza en el país, informó el Ministerio para la Educación.
La entidad explicó que de ese monto cuatro millones 284 mil 854 son computadoras portátiles y 978 mil 310 son tabletas, como parte del Proyecto Canaima Educativo, fundado por el fallecido presidente Hugo Chávez en convenio de cooperación con Portugal.
Ese programa consiste en la entrega de laptops a estudiantes y docentes sin costo alguno, además, cuenta con el reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que la considera como una experiencia que debe multiplicarse en el mundo, precisó la fuente oficial.
Dichos equipos poseen contenidos educativos y aplicaciones desarrolladas por venezolanos en coordinación con los ministerios para la Educación y para Ciencia, Tecnología e Innovación.
Los mismos tienen integrado el sistema operativo Canaima, desarrollado por el Centro Nacional de Tecnologías de Información (CNTI), que ya llegó a su versión 5.0.
Desde el debut del sistema operativo nacional, en 2008, se han publicado ocho versiones estables, la más reciente (4.1) data de septiembre de 2014.
El Sistema operativo se basa en el Software Libre, un tipo de tecnología que se utiliza en el mundo desde hace 30 años, pero que el gobierno bolivariano explota desde 2009 por iniciativa de Chávez.
El impreciso escenario educativo del Nivel Medio es una contrariedad. Educación ejecuta parte la reforma como eliminar el plan de recuperación, los exámenes y las repitencias- pero persisten dudas del resto de la implementación. La Unter con sus vertientes internas resiste y, en esa línea, alienta rechazos similares de los Concejos Deliberantes.
El propio gobierno parece atrapado en esa confusión. Educación acelera esa aplicación mientras Weretilneck cree en todo caso en un proceso gradual, atenuando el aumento de la partida educativa y acordando con la Unter. Desactiva otro foco conflictivo, mas allá de la complicada discusión salarial que se prevé.
La cartera educativa, que conduce Mónica Silva, no detuvo su marcha.
¿Qué ocurrirá con esos alumnos si esa reforma
–como se intuye– no se aplica este ciclo?. “Ahí, estamos en problemas”, confesó el viceministro Juan Carlos Uriarte.
América del Sur/Argentina/10 de enero de 2017/Fuente: americaeconomia
Unos 200 estudiantes provenientes de esas ciudades siguen en el país carreras universitarias y cursos de idioma español, de los cuales 85 en el Centro Universitario de Idiomas.
La importancia que adquirió en China saber español y su decisiva gravitación para la búsqueda de empleo son otros factores decisivos que llevan a los jóvenes de grandes urbes como Shanghai y Beijing a estudiar el idioma en Argentina, donde pesan además las afinidades culturales.
Unos 200 estudiantes provenientes de esas ciudades siguen en el país carreras universitarias y cursos de idioma español, de los cuales 85 en el Centro Universitario de Idiomas.
El último censo universitario de la UBA realizado en 2011 reportó que existen 68 estudiantes de esa nacionalidad siguiendo diversas carreras, la mayor parte mujeres menores de 25 años.
El 95% de los estudiantes chinos que llegan a Argentina se quedan a estudiar en universidades «dada la amplia variedad de licienciaturas que se enseñan, como turismo, comercio exterior, o diseño multimedial, posgrados en arte y que no existen en China» explicó a Télam Ana Kuo, presidenta de la Asociación Cultural Chino Argentina.
Por su parte, Roberto Villarruel, director del Centro Universitario de Idiomas (CUI), detalló que «muchos estudiantes que aprenden español eligen volverse a su país ya que saber español esta muy bien considerado en China, es la lengua más requerida en ese país detrás del inglés y les abre nuevos horizontes laborales».
Kuo agregó que el estudiante chino que regresa a su país sabiendo español «tiene garantizado trabajo en China. Entonces vienen en grupos, asesorados y no con la intención de radicarse, tal como ocurrió con otras corrientes migratorias que buscaron a principios de los 80, los 90 y en 2005, asentarse con su familia y poner algún emprendimiento laboral».
Los estudiantes vienen ahora de las grandes urbes como Beijing o Shanghai y no utiizan el país como trampolín o para ir a Estados Unidos, sino para seguir una carrera universitaria atraídos por factores culturales y de la mano de su gran capacidad de adaptación.
Kuo destacó que la llegada de esta nueva corriente hacia Latinoámerica viene acompañada de un proceso de apertura de China hacia Occidente y del interés de los países occidentales en conocer la cultura del gigante asiático, en temas de educación, deporte y ciencia.
«El sistema educativo en China es duro y repetitivo y hay que pasar un riguroso proceso selectivo para entrar a una universidad y seguir una carrera, por lo que muchos estudiantes deciden realizar sus posgrados en la Argentina y retornar a China, con los conocimientos adquiridos», aseguró la experta.
Con motivo de celebrarse los diez años del programa de español para chinos, el CUI realizó un relevamiento entre sus 85 estudiante, en el que concluyó que se adaptan a la cultura y al modo de vivir en Argentina para atenuar el choque de costumbres que existe entre ambos países.
Lo primero que hacen al llegar al país es adoptar un nuevo nombre y los más elegidos son Celeste, Diego y Leo; no saludan con un beso sino que inclinan la cabeza y toman mate «pero aún no se acostumbran a que la bombilla pase de boca en boca», destaca el estudio.
El cielo limpio, sin smog, es una de las cosas que más les gusta y a veces los docentes le sugieren nombres que tienen una fonética similar al verdadero aunque en el caso de un alumno que optó por Simón, la elección tuvo que ver con su admiración por Bolivar, «una persona famosa y caudillo de la Independencia americana».
El director del CUI dijo que muchos estudiantes chinos «antes iban a Estados Unidos pero ahora eligen Latinoámerica y en especial Argentina porque aunque la adaptación es difícil los chicos de las zonas urbanas comparten cosas típicas de otros de grandes ciudades como Buenos Aires. Les encanta la música y en especial la latina».
El asado, la familia, los amigos, el vino y la cerveza son costumbres que rápidamente adoptan aunque «el mate divide aguas, algunos los prefieren dulce (azúcar o miel), otros amargos y a algunos los extraña que la bombilla pase de boca en boca, pero otros ni se atreven a probarlo», según el reporte sobre hábitos.
Como personajes de la Argentina reconocen a Lionel Messi y Diego Maradona, pero también saben del Che, el presidente Mauricio Macri, el fallecido escritor Jorge Luis Borges, José de San Martín, Eva Perón, el papa Francisco, Carlos Gardel y los hinchas de Boca mencionan a Román Riquelme.
Hacinadas, sin guardas que las controlen dentro y con circuitos propios de venta de sexo, seguridad o alimentos sería el perfil común de muchas cárceles latinoamericanas. Se ha puesto en evidencia esta semana en Brasil, donde han muerto casi un centenar de presos en enfrentamientos entre bandas rivales en cárceles de Roraima y de Manaos. La región más violenta del mundo según datos de la ONU de 2013, que señalan que el 36% de los asesinatos que ocurrieron en el globo pasaron en el continente, afronta su particular pandemia con un reto: que sus sobrepobladas cárceles dejen de ser una cantera de criminales donde se pisotean los derechos humanos.
El argentino Gustavo Fondevila, académico del Centro de Investigación y Docencia de México (CIDE) es una de las personas que más y mejor conoce las prisiones continentales. No sólo las estudia, entra en ellas, habla con los líderes de los penales, se cuela en la vida de los presos: «En El Salvador, una de las pandillas que controlaba el penal tenía su propio portavoz que controlaba las relaciones públicas y con el que nos reunimos para que nos permitiera entrar. Nos pidió un regalo para el líder», recuerda. ¿Qué le dieron? «Un balón firmado por Messi». El otro argentino universal, el Papa Francisco, le ha ayudado a abrir otras cancelas igual de complicadas y el miércoles pidió «condiciones dignas» en los penales.
De sus estudios, donde compara seis significativos países como son Brasil, Argentina, Chile, Perú, El Salvador y México, se desprenden dos cosas: las prisiones con menor índice de violencia entre los presos y las que tienen menor tasa de maltrato por las autoridades son las que controlan los reclusos. «Las peores cárceles son las que menos se golpea a los presos. ¿Tú golpearías a un pandillero? Se da una situación paradójica: los sistemas más garantistas y que mejor funcionan es donde hay mayor violencia de los custodios contra los presos. ¿Para qué golpear a alguien si el mercado (ilegal) funciona correctamente?», dice Fondevila.
Los números de la Encuesta a Población en Reclusión de Latinoamérica (PNUD) lo corroboran: en Chile o Argentina el tanto por ciento de reclusos que dice haber sido golpeado por guardas es del 18,7 y 14,5%, mientras que en Brasil y El Salvador, donde muchos penales están controlados dentro por grupos de delincuentes, es del 2,6 y 1,3%.
«El Gobierno criminal es más eficiente y exitoso en manejar la violencia que el Gobierno del Estado. Las pandillas dominan», explica Fondevila que da una sorprendente revelación: «Hay casi una relación inversa entre la tasa de homicidios a nivel nacional y los homicidios carcelarios. Por ejemplo, un país con tasa de crímenes casi europea como Chile tiene la tasa de homicidios más alta de la región dentro de la prisión; mientras que en otros países las cárceles son más tranquilas que las calles. En El Salvador, la tasa de homicidios nacional es más alta que la tasa de homicidios en los presidios».
Los datos que ofrece son contundentes: La tasa de homicidios -calculada sobre 100.000 habitantes- de Chile, Argentina y Perú es de un 3,5, un 5,5 y un 6,6, mientras que en prisión esa cifra se eleva a un 103,2, un 43,6 y un 51,1 respectivamente.
«Comparto el diagnóstico pero agregaría otro factor de importancia. La consolidación de un líder o banda dentro de una cárcel no significa que la violencia será siempre baja. Los equilibrios por su naturaleza son inestables, ya que las rivalidades internas pueden ocasionar reacomodos. Cuando esto ocurre, es de esperar una espiral de violencia. Esto lo hemos visto en muchas cárceles brasileñas y también en Honduras», dice también a EL MUNDO Marcelo Bergman, director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (Celiv).
El dominio de la cárcel por las autoridades es uno de los grandes retos. En muchos países su control es perimetral, de puertas para afuera, permitiendo ante la falta de recursos que sean los encarcelados los que impongan sus propias reglas dentro. «Hay mucha variación entre los distintos países. En Venezuela y El Salvador, por ejemplo, hay varias cárceles autogobernadas por los presos. En cambio en Chile y Perú, las autoridades tienen casi pleno control de lo que ocurre en sus pabellones», afirma Bergman.
Aquí se llega a situaciones surrealistas con cárceles en las que los líderes tienen jacuzzis, salas de fiestas, televisores y hasta puertas propias con llave instaladas por un cerrajero en sus celdas.
«En las cárceles masculinas de México circulan carpetas con fotos de mujeres presas y sus precios. Los custodios arreglan que se puedan encontrar en los túneles que unen las cárceles con los juzgados penales. Las visitas íntimas son otro negocio. Como hay solamente un par de habitaciones para miles de presos, los presos montan carpas con mantas en el patio central donde se puede tener sexo. Hay que pagarle a los que montan las carpas. El sexo es un negocio en todos los sentidos: hay gente que se dedica a cantar, escribir cartas de amor, montar las carpas, vender condones, cuidar los niños mientras se tiene sexo…», explica Fondevila.
A veces, sin embargo, esos líderes que usan la cárcel a su antojo son criminales de cuello blanco y no violentos pandilleros. El año pasado en Colombia, en la Cárcel de la Picota de Bogotá, las fuerzas de seguridad tuvieron que retomar el control del penal tras denunciarse que importantes políticos y contratistas encarcelados habían colocado cerraduras en las puertas y remodelado y ensanchado sus celdas en las que habían hecho salas de visita y hasta zonas de juego para sus hijos. «El ex senador Juan Carlos Martínez, vinculado a los paramilitares y el narcotráfico, celebró su fiesta de cumpleaños durante dos días con 34 invitados en su lujosa celda«, denunciaron los medios.
La comida y atención médica mejora también, explica Fondevila, cuando es gestionada por los presos. «Las cárceles con los mejores niveles de comida son las de Brasil y El Salvador. Esto es posible porque no se trata de comida servida por el servicio penitenciario sino ingresada por las familias de las personas privadas de la libertad. Cuando no sucede esto, la calidad baja de inmediato. En El Salvador vi que entregaban bolsas con cabezas de gallinas para cocinar», señala Fondevila.
«Otro punto interesante es que la comida no está organizada por el servicio penitenciario. En muchas unidades, los presos/as se cocinan a sí mismos. Y es bastante habitual que las familias vivan fuera de la prisión, literalmente, e ingresen a diario a la hora de la comida. En una cárcel de Oaxaca, en México, la familia vive con el preso en el patio en una choza con mantas y cartones. La mujer cocina a diario y los niños salen a la escuela y regresan por la tarde a la prisión», añade el investigador del CIDE.
«Las peores cárceles tienen los mejores servicios médicos: las pandillas hacen ingresar medicamentos», dictan los números del español Carlos Vilalta, el responsable de elaborar las complejas estadísticas que maneja Fondevila. La comparativa de los seis países mencionados según la encuesta PNUD tampoco deja dudas: El 39,6 y el 29,4% de los presos brasileños y salvadoreños tienen agua potable por el 20,8 y 5,3 que disfrutan en Argentina y Chile.
Las violaciones sexuales es otro parámetro donde el férreo control ejercido por el grupo dominante supone un freno. «De nuevo, las tasas de victimización sexual más graves están en los sistemas que mejor funcionan o al menos, que no tienen pandillas controlando el interior de las cárceles. En los sistemas penitenciarios donde hay altas tasas de victimización sexual generalmente los custodios informan a los otros presos de aquellos que fueron condenados por asaltos y agresiones sexuales que son inmediatamente victimizados», explica Fondevila.
Los tabús para reconocer las violaciones son fuertes y los presos admiten haber sido violados en un 2,3 y un 1,3% máximo, en Argentina y Chile, mientras que sí confirman que han visto como violaban a otros reclusos en un 11,9 y un 10,5% en los mismos países. Los terribles penales brasileños y salvadoreños, donde las condiciones de vida son infrahumanas desde un punto de vista de hacinamiento y servicios estatales, son de nuevo los mejor parados: sólo un 3,4 y un 4,5% de presos salvadoreños y brasileños manifiesta haber asistido a abusos sexuales.
Evidentemente, los datos de victimización y delitos de estos seis países tienen una respuesta basada en una violencia superior, que lo cubre todo, formada por las temidas y organizadas pandillas salvadoreñas Barrio 18 y Salvatrucha-13 o las brasileñas Primer Comando da capital o Comando Vermelho. Su régimen de terror y control del territorio impone una paz a su antojo que sólo se ve inquietada cuando aparece algún grupo rival a disputar la plaza. Mientras, hacen hasta desaparecer los cadáveres de los pocos que desafiaron su poder.
El problema del hacinamiento
«En El Salvador cuando deciden matar a una persona, se elige a los asesinos que generalmente usan cuchillos fabricados con flejes de hierro (láminas pequeñas arrancadas de las puertas) que matan en pocos segundos a la persona acuchillándola varias veces en el corazón. Después están los deshuesadores que se encargan de separar en pocos minutos toda la carne de los huesos. En ese momento, intervienen los «picadores» que reducen toda la carne a pequeños trozos que caben por el agujero del excusado que está en la esquina de las celdas. Por último, interviene otro grupo que seca los huesos y se dedica a aplastarlos hasta que queda una arena gruesa que se desperdiga en el patio central de la unidad penitenciaria», dice Fondevila.
Por último, el hacinamiento carcelario es quizá el gran problema. Las calles se «limpian» sin capacidad para juicios justos ni para contener a una población reclusa que no para de crecer. La investigadora mexicana Elena Azaola presentó un informe titulado la «Situación de las prisiones en América Latina» en el que destacaba las acciones que a su juicio había que tomar para aplacar el ingente problema carcelario: «Reducir el uso excesivo y desproporcionado de la pena de prisión incluyendo penas alternativas por delitos menores y recuperar el control de las prisiones por el Estado», fueron algunas de sus conclusiones.
Según datos de 2014 del Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Essex, sólo Puerto Rico, con un 88%, tiene en todo el continente sus penales por debajo del 100% de ocupación. Haití está en un 416%; Salvador en un 320 y Venezuela en un 270 de la capacidad total de esas cárceles.
«En El Salvador en una celda duermen en tres niveles: en el suelo los recién llegados, sobre unas tablas horizontales los siguientes y los más importantes en unas hamacas que ya casi pegan al techo y donde es casi imposible respirar», dice Fondevila.
¿Son las cárceles de Latinoamérica un almacén de delincuentes sin posibilidad de reinserción? «Hay grandes diferencias entre ellas. No solo varían en los niveles de hacinamiento sino en el tipo de programas de reinserción. Las condiciones en las cárceles del triangulo norte de América Central son deplorables, en cambio las de Argentina, aun con serios déficits, están infinitamente mejor», responde Bergman.
Los menores de 30, más posibilidades de delinquir
¿Qué apoyos hay tras cumplir la condena? «En general un preso que sale de la cárcel antes de los 30 años tiene grandes posibilidades de volver a delinquir. Los casos más exitosos son las granjas penitenciarias que alojan presos menos peligrosos. Hay poquísimos programas que atiendan a los internos recientemente liberados en los primeros meses críticos», responde el director de Celiv.
«Un solo dato es absolutamente revelador: en Europa del Norte se gasta en promedio alrededor de 110-112 dólares diarios por cada persona privada de la libertad, en EEUU se gasta aproximadamente 80-85 dólares, en México se gasta 10-12 dólares y en El Salvador entre 3-4 dólares. Estos números reflejan las abrumadoras diferencias entre los sistemas carcelarios de los diferentes países», concluye Fondevila.
América del Sur/Ecuador/ 10 de enero de 2016/Fuente: eluniverso
Unos se dedican a buscar empleo sin conseguirlo. Otros se la pasan con amigos sin buscarlo, revisando redes sociales o intentando avanzar en los niveles de algún juego en internet. También están los que hacen quehaceres domésticos o cuidan a algún familiar enfermo. Estas actividades son parte de la rutina diaria de Héctor, Eduardo, Kerly, Cynthia, Germán, jóvenes ninis, como se identifica a los chicos de entre 15 y 25 años que no estudian, ni trabajan.
Santa Elena y Chimborazo son las dos provincias del país con los mayores porcentajes de población de 19 años y más que no ha terminado el bachillerato general unificado (BGU).
Héctor y Eduardo, de 23 y 25 años, en su orden, estaban la mañana de un martes de diciembre último sentados en el muelle de la parroquia Anconcito, en Santa Elena. A ratos veían hacia el mar mientras escuchaban música en sus celulares. “No quise ir (al colegio), ya no quise estudiar, no va conmigo, no me gusta, me dedico a la pesca, pero estoy 4 meses sin trabajar”, dice Héctor.
Mientras, Eduardo solo terminó la primaria: “En la escuela yo era malo malo, me quedaba de año, yo ya no doy, no me gustaba”, justifica. Abandonó los estudios cuando tenía 12 años al migrar con sus padres del cantón Santa Ana, en Manabí, a Santa Elena. “Para la pesca no piden título de bachiller… Recién este año es que ya estoy sin trabajo”, afirma.
Cynthia y Kerly, en cambio, abandonaron sus estudios a las edades de 15 y 17 años tras comprometerse y quedar embarazadas. Desde entonces su rutina incluye cocinar, lavar la ropa y otras actividades domésticas. Tampoco buscan empleo.
A sus 18 años Cynthia espera al segundo bebé: “Había pensado estudiar en el flexible (opción del Ministerio de Educación para que los jóvenes terminen sus niveles de educación), pero salí embarazada de nuevo. Me ponía inyecciones (como anticonceptivos), quizás alguna estaba caducada”, dice sobre su estado. Kerly, hoy con 20 años, afirma que quisiera retomar los libros, pero no puede dejar a su hijo con nadie en el cantón La Libertad, donde vive: “No se me enseña”, explica.
Análisis en América Latina
Un estudio titulado ‘Más habilidades para el trabajo y la vida: los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral’, publicado en noviembre pasado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), analiza la situación, en 18 países de América Latina, de este grupo conocido como los ninis.
En Ecuador –indica la CAF– alrededor del 20% de la población comprendida entre 15 y 25 años no estudiaba ni trabajaba en 2014. Se trata de un porcentaje que se ha mantenido desde 1992 en el país, al igual que en Bolivia y Argentina, mientras que en el resto de los países analizados ha disminuido.
El número de ninis varía cada año según las condiciones del mercado laboral. Por ejemplo, a nivel regional, casi la mitad de los ninis dejan de serlo al año siguiente porque encuentran algún empleo, indica el estudio de la CAF.
Si bien este reporte resalta sobre Ecuador el aumento del acceso a la educación en todos los niveles, también recalca que todavía hay el 15% de personas entre 12 y 18 años que no asiste a un establecimiento educativo. Y que a más de ello, “la tasa de finalización del nivel secundario es bajo: solo el 55% de los jóvenes ecuatorianos logra culminar la secundaria”.
Abandono escolar
Según Lucila Berniell, economista principal de la Dirección de Investigaciones Socioeconómicas de la CAF, uno de los factores que dificultan el transitar de los estudiantes ecuatorianos por la educación general básica (EGB) y el bachillerato (BGU) es el bajo nivel de habilidades con el que de por sí entran al sistema educativo. En esto último, los menores que provienen de familias ubicadas en los quintiles más pobres son los más propensos a retrasarse en el proceso de aprendizaje. “Los niños de 5 años que viven en familias del cuartil más pobre tienen un desarrollo verbal que equivale a un retraso de aproximadamente 14 meses respecto de niños de igual edad que viven en hogares del cuartil más rico”, dice Berniell.
De allí que la etapa prenatal y los primeros cinco años de vida sean claves para el desarrollo futuro del capital humano que se forja en la escuela, en la familia, en el entorno social y laboral, agrega la especialista: “Las primeras dos décadas son claves y de estas, la primera infancia. Desde antes de nacer ya hay condiciones, por ejemplo, una mamá que no está bien alimentada, que sufre de estrés, puede transmitir y afectar a su bebé… Las malas condiciones prenatales influyen en la formación del cerebro y la capacidad de los niños de recuperarse de esas condiciones adversas… Los estudios muestran la importancia que tienen los primeros tres años en el desarrollo integral, físico y cognitivo”.
Es el caso de Cynthia y su hija de 2 años y medio a quien le diagnosticaron anemia. “Ella esta yendo al CNH (programa Creciendo con Nuestros Hijos del Ministerio de Inclusión Económica y Social que atiende a los bebés de 0 a 3 años) que por ahorita (sic) no tiene sede. Funciona en la sede de aquí del barrio (Muey, en el cantón Salinas)”, afirma la joven.
En Ecuador, 5’463.466 habitantes de 18 años de edad y más no habían terminado el BGU en 2015, según las últimas cifras disponibles. Es el caso de Germán Arias, de 24 años de edad y quien vive en la comunidad San Pablo del cantón Guano, Chimborazo. Él terminó la EGB y afirma que no siguió el bachillerato por falta de recursos económicos en su familia, por lo que tuvo que dedicarse a trabajar. Pero desde hace dos años no tiene un empleo fijo.
Difícil acceso a la universidad
Milton Luna, coordinador del Contrato Social por la Educación, afirma que un estudio realizado en conjunto con la Universidad Andina Simón Bolívar, el que se publicará en poco tiempo, indica –a más del dato de la CAF– que el 25,4% de la población que tiene entre 18 y 24 años ni estudiaba ni trabajaba en Ecuador en diciembre de 2014. “Este porcentaje debió incrementarse desde entonces debido a la contracción del mercado laboral. Este fenómeno es atribuido al fracaso del bachillerato general unificado, que no logró dotar de las capacidades suficientes a los chicos para el acceso a las universidades…”, precisa.
Ricardo Ramírez, de 22 años, es bachiller en informática pero no siguió la universidad. Dice que ni siquiera lo intentó ya que por falta de recursos económicos tuvo que buscar trabajo. Por ahora está desempleado y lidia en Monte Sinaí, en el noroeste de Guayaquil, donde vive, con la adicción a la droga hache.
“Mantengo el hogar, usted sabe que cuando uno tiene mujer tiene que trabajar así sea en lo que sea para la comida”, dice después de revelar que la adicción a las drogas le llegó de su entorno social, en el barrio donde vivía. (I)
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