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Educación inclusiva: respeto a la igualdad y la necesaria atención a la diversidad

Por: EducaBolivia.07.12.2016

El término que actualmente describe las características que debería tener este modelo de educación es el de la educación inclusiva. Una educación donde nadie sea excluido y todos tengan un lugar que ocupar. Por ello pretendemos con este artículo ofrecer una posición clara de la educación inclusiva y los cambios más importantes entre otros que conllevaría a su aplicación en nuestro contexto educativo.

A lo largo de la historia nuestra civilización ha negado la diversidad, la ha condenado o la ha reducido. Reconocer la igualdad entre las personas implica una determinada concepción del mundo de los seres humanos y de los valores que han de usarse como referente a la hora de convivir.
En nuestro país, a finales del siglo pasado, se han abierto nuevos caminos para trazar rutas alternativas y mucho más con la implementación de la nueva Ley Educativa Avelino Siñani  -Elizardo Pérez. Atrás quedo ya la pedagogía de la exclusión, basada fundamentalmente en la idea de que estudiar era un privilegio y que los estudiantes mal educados o con problemas en su aprendizaje debían dejar las escasas plazas escolares a otros mejor preparados o con mejores elementos de percepción para el aprendizaje.
Hemos pasado de tasas de analfabetismo muy preocupantes a datos de alta relevancia como que  en el año 2008 Bolivia fue declarada libre de analfabetismo con una tasa de 3,77%. Los datos del censo de 2012 lanzan que menos de 5 mil adolescentes son analfabetos en nuestro país. Estos hechos suponen cambios importantes en la manera de entender y concebir la educación.
Con nuestra nueva ley educativa estamos asistiendo al crecimiento de la idea de conseguir una educación abierta para todos. Muchas son sus denominaciones: educación inclusiva, educación integradora, educación en la diversidad, educación para todos, etc.
Todos los anteriores términos mantienen una idea común. Responder a las necesidades de todos los estudiantes con independencia de su naturaleza o grado de necesidad que presenten. Una educación sin exclusiones en la que conviva y aprendan estudiantes de distintas condiciones sociales, de diferentes culturas y distintas capacidades e intereses. Desde los más capaces hasta los que tienen alguna discapacidad.
Ser indígena originario o no, Síndrome de Down, padecer una enfermedad, ser paralítico cerebral o ser sencillamente niño o niña no es un defecto es un valor. Una escuela que se construya sobre la base de que todas las personas que acuden a ellas son diferentes.
Frente a la homogeneidad escolar neoliberal, creada por la exclusión, se impone la heterogeneidad del vivir bien, donde todos los problemas sociales y psicológicos están presentes en el aula. Educar en este contexto implica un cambio profundo y esencial que lleve a toda la comunidad educativa a reconsiderar el proceso de enseñanza aprendizaje en el marco de principios como la participación, las expectativas positivas, enseñanza y aprendizaje interactivo y el apoyo a los docentes.
El aprendizaje escolar inclusivo no puede quedar sólo en manos de los docentes, sino que deben participar todos los agentes educativos posibles: profesorado, familia, juntas escolares y autoridades educativas locales y nacionales.
En un aula inclusiva se acepta incondicionalmente a todos sus estudiantes, tal y como son, y se espera que den de sí lo máximo posible. Es necesario y recomendable que se trabaje en el desarrollo de todos los estudiantes a partir de sus fortalezas en lugar de buscar y remediar sus debilidades.
El docente de aula educación regular que trata de satisfacer las necesidades de una clase por si sólo está siendo reemplazado por otras características de enseñanza, aquella en la que los estudiantes trabajan juntos, se enseñan mutuamente y autoevalúan su propia educación y la de sus compañeros.
No hay que dejar de lado la idea de que una de las señas que definen la inclusión es la enseñanza en equipo. La inclusión implica proporcionar un apoyo continuo a los docentes en sus aulas y romper las barreras de aislamiento profesional. A modo de ejemplo, se puede recurrir a un especialista del lenguaje especial (lengua de señas o lenguaje Braille)  para que se convierta en un colaborador, capaz de hacer sugerencias no sólo sobre cómo enseñar lenguajes especiales a los niños con necesidades especiales sino cómo incorporar actividades de enriquecimiento del lenguaje en todos los aspectos educativos.
Para lo anterior, la organización es muy necesaria dentro de un escenario que acogería las actividades educativo – inclusivas y en el que se desarrollaría la convivencia. Es también el requisito que hace viable llevar a la práctica los postulados que pretenden conjugar el respeto a la igualdad y la necesaria atención a la diversidad.
Durante  muchos años y todavía hoy, la organización predominante en nuestras escuelas es aquella que facilita un proceder homogéneo. Los estudiantes son distribuidos en grupos de edad, como si todos los que tienen la misma edad tuvieran las mismas capacidades y destrezas. Se pone en marcha una metodología idéntica para todo el grupo. Se hacen horarios de clase iguales para todos, asumiendo que todos los estudiantes deben acabar las tareas a la misma vez. Se supone que un año escolar debe tener la misma duración para todos los aprendices.
Los docentes utilizan libretas parecidas para calificar a todos los estudiantes de la misma edad y curso, sin tener en cuenta cuál ha sido su punto de partida al comienzo del año. Incluso la legislación es la misma y ha de ser cumplida en el mismo tiempo y de la misma forma para todos los centros.
Frente a ese proceder homogéneo se hace necesario plantear un enfoque diferente de la práctica educativa. De hecho una organización permisible con la diversidad debe ser flexible en los agrupamientos de los estudiantes.
Una estructura homogeneizadora de la escuela estimula negativamente al etiquetado: estudiantes listos, medio inteligentes, nada inteligentes. Frente a esta homogeneización va en contra la heterogeneización de las aulas, y por supuesto, constituye una alternativa. Por ejemplo: aulas compuestas por niños de diferentes edades y diferentes habilidades.
La educación inclusiva exige espacios agradables y tranquilos, ya que el estudiante ha de permanecer en su interior una gran parte del día y de su vida. No olvidemos que el nuevo enfoque educativo aconseja trabajar en espacios extra escolares. Los estudiantes deben entender que el aprendizaje no se da sólo dentro de las cuatro paredes del aula. La familia y la comunidad son también espacios educativos muy interesantes.
También es muy necesaria la flexibilidad en el manejo de tiempos en el proceso inclusivo de enseñanza – aprendizaje. El criterio de flexibilización ha de permitir organizar variaciones en los horarios y en su distribución teniendo en cuenta criterios solidarios e comprensivos. La utilización eficaz del tiempo tiene que permitir al docente disponer de más tiempo para favorecer la atención individualizada de sus estudiantes aumentando la autonomía y la responsabilidad del grupo.
La inclusión necesita un trabajo a nivel de currículo y de las prácticas de enseñanza para ser posible que responda y se adapte a todos los estudiantes. El principal objetivo de una escuela inclusiva, de una escuela para todos, no sólo debe ser el acercar los contenidos a todos los estudiantes sino poner el énfasis en la selección de esos contenidos.
Caben dos interrogantes: ¿Qué deben enseñar las escuelas inclusivas? ¿Qué deben aprender nuestros estudiantes en las escuelas inclusivas? Lo que queda claro es que con tanta información por aprender y mucho más con la aparición de las Nuevas Tecnologías, es irremediable enseñar a los estudiantes a aprender a aprender. Es decir aprender a ser aprendices e investigadores durante toda la vida.
El último consejo, sabiendo que hay mucho por decir y aconsejar sobre educación inclusiva, es que todo el plantel docente y el administrativo de una unidad educativa juegan un papel fundamental en el desarrollo de la educación inclusiva. Es necesario que la comunidad educativa comparta la filosofía de que todo alumno es capaz de aprender y que debemos facilitar el rendimiento educativo de cada uno y su adaptación personal y social.

 

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La ONU advierte que el mundo está perdiendo la batalla en el cuidado de la biodiversidad

Por: VeoVerde.07-12-2016

El organismo anunció que «las especies están desapareciendo a un ritmo horrendo» durante la Cumbre de Naciones Unidas sobre Biodiversidad.

El mundo está perdiendo la batalla en la protección de la biodiversidad. Esta fue la advertencia hecha por el director adjunto del Programa de la ONU para el Medioambiente (PNUMA), Ibrahim Thiaw, durante el segundo día de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Biodiversidad.

En la cita que se lleva a cabo en Cancún, México, el funcionario del organismo agregó que «las especies están desapareciendo a un ritmo horrendo», según informa la agencia Efe.

«La pérdida de especies a una tasa diez mil veces superior a la tasa de extinción natural -es decir, una cada 20 minutos- era inaceptable, pero para 2010 seguíamos discutiendo lo urgente que era el problema, mientras la quinta parte de la población de elefantes era diezmada», añadió.

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Biodiversidad se extenderá por casi dos semanas y en ella participarán 6.500 delegados de 96 países. La cita es presidida por el ministro mexicano de Medioambiente, Rafael Pacchiano.

Fuente: https://www.veoverde.com/2016/12/la-onu-advierte-que-el-mundo-esta-perdiendo-la-batalla-en-el-cuidado-de-la-biodiversidad/

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Los profesores universitarios que investigan enseñan mejor

Por: Red Iberoamericana de Docentes. 07/12/2016

La investigación beneficia a la enseñanza universitaria porque mejora su calidad, tal y como revela un estudio en el que ha participado la Universidad Complutense de Madrid. En una muestra con más de 600 docentes, los autores comprobaron cómo los profesores que investigan tienen mejor criterio y son más rigurosos a la hora de dar clases aunque, si investigan demasiado, la calidad docente empeora, al faltarles tiempo.

Una mayor producción investigadora está asociada con una mayor calidad docente. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Jaume I (Castellón), en el que han participado 604 profesores universitarios entre 2002 y 2006.

“Hemos descubierto que los docentes que cuentan con resultados de investigación enseñan mejor que otros profesores con menos investigación”, destaca Teodosio Pérez Amaral, del departamento de Economía Cuantitativa de la UCM. De hecho, según el estudio, los que no investigan son cinco veces más propensos a ser los peores docentes.

Los profesores que no investigan son cinco veces más propensos a ser los peores docentes

Los participantes procedían de 25 departamentos de las áreas de humanidades, ciencias sociales, económicas, gestión, ciencias naturales e ingenierías de la Universidad Jaume I (UJI). El estudio, publicado en Applied Economics, incluyó 69 variables de fuentes oficiales para medir los índices de enseñanza, tareas administrativas e investigación de los docentes.

Uno de estos índices es Teachqual, con el que los estudiantes evaluaron la calidad de la enseñanza en una escala de 0 a 9. La investigación se cuantificó con Researchl, entre otros indicadores, que da un valor a la investigación publicada en función de la calidad de las revistas científicas en las que esta aparece.

El estudio revela que, de media, los profesores que investigan imparten un 21,5% más de clases que los que no lo hacen. Además, dos tercios de los docentes podrían mejorar su enseñanza si realizaran más investigación.

Investigar hasta un límite

Diferentes argumentos justifican este resultado. “Los investigadores tienen mejor criterio para elegir qué temas abordar en la docencia, y mayor acierto y rigor por los continuos filtros y controles a los que está sujeta su actividad científica”, afirma Nikolaos Georgantzis, del Laboratorio de Economía Experimental de la UJI y coautor del trabajo.

Dada su experiencia, estos profesores pueden dirigir tesis doctores con mayores garantías de éxito que los no investigadores y orientarlos académicamente o profesionalmente con mejor criterio. 

El trabajo también revela cómo la investigación se puede volver en contra de la enseñanza cuando es excesiva, al consumir la mayor parte del tiempo y energía del docente. “Lo atribuimos a que, en algunos casos, la dedicación a la investigación puede ser tan intensa que puede dar lugar a que disminuya la calidad de la enseñanza”, alerta Aurora García Gallego, del mismo laboratorio de la UJI y coautora del trabajo.

La investigación se puede volver en contra de la enseñanza cuando es excesiva

Lo que también afecta a la excelencia educativa son las tareas administrativas, que restan tiempo al docente. No obstante, si su peso es elevado y el profesor recibe a cambio una disminución de la carga docente, el nivel de la enseñanza no empeora.

Por áreas, los profesores del departamento de Educación consiguieron los mejores resultados, y entre sexos fueron las mujeres las que registraron una docencia de más calidad. Elaborar libros y material multimedia también benefició a la enseñanza, pero no lo hicieron los cursos de mejora pedagógica en los que participaron los profesores.

El Decreto baja la calidad 

El estudio refleja que el Real Decreto 14/2012 –de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo– redujo la calidad educativa 0,75 puntos sobre 10, al disminuir la carga docente de los investigadores consolidados pero aumentarla en la mayoría de los profesores.

“Abarata la docencia, al incrementar el número de horas de la mayor parte del profesorado”, alerta Joan Martín Montaner, investigador del Instituto de Economía Internacional de la UJI y coautor del trabajo.

Como conclusión, los autores proponen que el organismo evaluador del profesorado, la ANECA, incentive la calidad docente como hace con la investigación. “Se podría controlar con encuestas o con auditorías con profesores externos”, proponen.

Referencia bibliográfica:

García-Gallego, A; Georgantzis, N; Martin-Montaner, J y Perez-Amaral, T. “(How) Do research and administrative duties affect university professors’ teaching?” Applied Economics 47 (45), 2015. DOI: 10.1080/00036846.2015.1037438.

Fuente: http://redesib.formacionib.org/blog/los-profesores-universitarios-que-investigan-ensenan-mejor

Fotografía: cienciaxplora

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Stephen Hawking: «Este es el momento más peligroso para nuestro planeta»

Por: VeoVerde.07/12/2016

El célebre astrofísico hizo referencia a la gravedad de las amenazas globales que acechan a la Tierra en este tiempo.

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Chile lidera prueba educativa PISA en Latinoamérica, pero se ubica bajo el promedio OCDE

Santiago / 07 de diciembre de 2016 / Fuente: https://mundo.sputniknews.com

Chile mantuvo el mejor resultado entre los países de América Latina en la última prueba educacional PISA, no obstante, aún el país sudamericano se encuentra bajo el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El que tengamos avances en lectura es una muy buena noticia, ya que creemos que esto es el resultado de la focalización de la política pública, que ha hecho importantes esfuerzos por entregar mayores recursos y herramientas a los establecimientos para avanzar en esta línea», señaló en un comunicado de prensa Carlos Henríquez, Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación.

En la evaluación PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) realizada por la OCDE, Chile obtuvo su más alta puntuación en la prueba de lectura, con 459 puntos, seguido de 447 en ciencias y 423 en matemáticas.

La autoridad lamentó que el país sudamericano no haya avanzado en el resto de las áreas evaluadas en casi una década y tildó de «preocupante» que un 35 por ciento y un 49 por ciento de los estudiantes no alcanzaran las competencias básicas en ciencias y matemáticas, respectivamente. «(Los estudiantes) no logran las competencias básicas que les permitirían seguir aprendiendo e integrarse a la comunidad, con capacidad para participar y colaborar», sostuvo Henríquez. Asimismo, un 72% de los alumnos chilenos superaron el nivel básico o nivel 2 de PISA en comprensión lectora. En tanto, sólo un 3,3% de estudiantes nacionales presentaron un nivel de excelencia en al menos una asignatura y 23,3 por ciento revelaron un puntaje que indica bajo rendimiento en todas las materias. El informe además reflejó que las brechas socioeconómicas y las barreras culturales son uno de los principales factores que influyen en el aprendizaje de los jóvenes, donde al comparar las pruebas de los estratos más pobres y más ricos, existe una diferencia de hasta 104 puntos. Los resultados de este año, ubicaron a Chile como el mejor de los ocho países latinoamericanos que formaron parte de esta medición y en el lugar 44 a nivel intercontinental, con 49 unidades bajo el promedio de las naciones OCDE. La Agencia de Calidad de la Educación presentó este martes las conclusiones de PISA, que durante 2015 puso a prueba a 540.000 jóvenes de 15 años de 72 países, en las asignaturas de ciencia, lectura y matemáticas, además de valorar la calidad y equidad de la educación en los diversos países analizados.

Fuente noticia: https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201612061065373314-chile-educacion/

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Ecuador: Continúa campaña Misión educación: cero drogas

Ecuador / 07 de diciembre de 2016/ Fuente: http://ecuador.corresponsables.com/

Cerca de 900 miembros de la comunidad educativa participaron en la socialización de la estrategia “Misión educación, cero drogas”, que se llevó a cabo en la Unidad Educativa Carlos Cisneros de la ciudad de Riobamba, evento presidido por el ministro de Educación, Freddy Peñafiel.

Docentes, estudiantes, padres de familia y autoridades educativas disfrutaron de un programa con varias actividades académicas y extraescolares que incentivan al buen uso del tiempo libre.

A la par del evento se realizó una feria dirigida por estudiantes y profesionales de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) sobre prevención de uso y consumo de drogas, así como la exposición de proyectos académicos y técnicos de las instituciones participantes. En este espacio interactivo participaron grupos artísticos estudiantiles con presentaciones musicales, de danza, y teatro.

El ministro Peñafiel señaló que el consumo de drogas es una enfermedad, mientras que su venta  y expendio es un crimen. “Para nosotros el consumo de drogas en un estudiante representa metas y sueños rotos para él y su familia”, sentenció el secretario de Estado.

Peñafiel resaltó, además, el trabajo que realiza el Ministerio de Educación junto con otras instancias dentro de la estrategia. “El Ministerio del Interior determina los lugares donde se gestiona el microtráfico, y tiene un espacio en su portal donde los padres de familia pueden denunciar la presencia de microtráfico en las zonas cercanas a las instituciones educativas”, expresó.

Fuente noticia: http://ecuador.corresponsables.com/actualidad/continua-campana-mision-educacion-cero-drogas

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¿Pueden los rankings medir la educación humanista y para la paz?

Por: Pedro Pineda

El uso de los rankings puede ocultar profundos problemas educativos en desmedro de las oportunidades de mejoramiento de los procesos formativos para la construcción de paz desde las universidades.

¿Cómo crear condiciones para la construcción de paz desde las universidades? La reflexión alrededor de la violencia simbólica en una de las universidades más prestigiosas del país ? al mismo tiempo que se firma un nuevo acuerdo de paz ? es muy pertinente para responder a esta pregunta. La situación permite recapacitar sobre cómo desde las universidades se promueven comportamientos que hacen de Colombia uno de los países con mayor violencia simbólica y  física del mundo, si seguimos el indicador de homicidios que ubica a Colombia en puesto 207 de 218.

Es imperiosa una discusión sobre los cambios que se necesitan para una sociedad que entrará al posconflicto y que necesita universidades representativas de valores democráticos que prevengan la violencia. Quisiera compartir dos reflexiones que surgen a partir de la que es considerada por muchos la mejor universidad del país: una a nivel de formación universitaria y  otra a nivel de política pública.

La situación de matoneo entre diferentes miembros de una universidad de prestigio lleva a reflexionar sobre las condiciones institucionales que pueden propiciar la promoción de la violencia. En su visita a la Universidad de Antioquia, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum, le recordó al país la importancia de la educación humanista que forme seres humanos éticos y socialmente sensibles. Esta fórmula no es nueva, sino que ha hecho parte de la universidad desde su surgimiento en la edad media.

Desde este punto de vista, la violencia dentro de una comunidad educativa se resuelve si se brinda una experiencia formativa que le permita al estudiante la capacidad de formar opiniones a partir de la evidencia, además de cualidades morales como amabilidad, el autocontrol y la empatía. Este es el verdadero currículo para la paz, y no una clase independiente con este nombre. El problema de violencia simbólica en las universidades es un problema educativo y no un problema administrativo.

Así, las situaciones que involucran la agresión entre profesores y estudiantes no son casos aislados, sino que parecen tener una conexión directa con un entorno educativo y académico más amplio de una comunidad que podría carecer de suficiente reflexión académica.

Si las universidades colombianas quisieran evitar este tipo de situaciones podrían empezar por cambiar muchas de las tendencias que han surgido los últimos años. Por ejemplo, podrían detener el crecimiento de su número de estudiantes y concentrarse en fortalecer su vida académica mediante actividades culturales, de extensión universitaria y servicio social. Por otro lado, se podría ampliar la extensión de sus programas, delimitada por la estandarización del modelo de carreras cortas estadounidense, para volver a introducir los cursos electivos que permiten una mirada más amplia de la sociedad y las relaciones humanas.

La reciente propuesta de la Universidad de los Andes de reducir el currículo universitario a tres años y medio por medio de trimestres va precisamente en la dirección contraria a la que requiere el país en materia de formación universitaria. De paso, se podría reintroducir la escritura de las tesis de pregrado, escrita de manera individual y no en grupos grandes para permitir la reflexión y estructuración del pensamiento. Este paso, indispensable en la educación universitaria, fue abolido para facilitar un ingreso más rápido al mundo laboral.

El tamaño de los cursos también es un aspecto importante, pues clases con 80 estudiantes no permiten que se desarrolle un debate académico, fundamental en el desarrollo del pensamiento crítico ni el mejor seguimiento de las relaciones humanas y los procesos formativos.

Por último, las universidades están en la obligación histórica de detener el aumento de las modalidades virtuales de formación, las cuales entran en evidente contradicción con una formación humanística y crítica que la sociedad colombiana necesita en sus profesionales y ciudadanos. Un ser humano no puede aprender a convivir e interactuar empáticamente con otras personas sentado frente a un computador.

A nivel de política, la situación permite cuestionar el uso que le da la cartera educativa a los rankings como medida de promoción de la calidad en las universidades. El comportamiento de un grupo de estudiantes y profesores que hacen apología a la violencia en un país que necesita crear una cultura de paz no coincide con las expectativas que tiene la sociedad frente a una universidad catalogada por varios rankings como la mejor del país. Este desfase permite llegar a la conclusión de que este tipo de clasificaciones no permiten medir los resultados educativos en los estudiantes. Se podría argumentar que las situaciones en cuestión son anecdóticas y no representativas, pero también es cierto que las mismas aparentemente no ocurren con la misma frecuencia en otros centros educativos.

El público en general y muchos políticos ignoran que publicitados rankings como el THE o el QS simplemente retoman variables que se pueden medir, pero que no representan los aspectos más relevantes de la vida universitaria. El seguimiento de estos indicadores pueden ser útiles a lo largo del tiempo; sin embargo, existe un amplio consenso entre expertos en educación frente a los efectos perjudiciales de su uso como objetivo nacional e institucional. Su uso puede distorsionar la dinámica de las universidades, pues deja de lado aspectos fundamentales como la educación humanista que no se mide cuantitativamente, pero cuyas falencias pueden conducir a situaciones de matoneo entre profesores y estudiantes que más tarde se trasladarán a la vida profesional y ciudadana. El uso de los rankings puede ocultar profundos problemas educativos en desmedro de las oportunidades de mejoramiento de los procesos formativos para la construcción de paz desde las universidades.

De lo anterior se sigue que la política de fortalecimiento de la educación superior en Colombia puede estar yendo en dirección contraria a la que requeriría una sociedad en posconflicto. La aplicación de normas de mercado por parte del gobierno para la expansión de la educación superior, donde por un lado emula la metodología de rankings educativos llamados “Mide” y por el otro, financia por medio de la demanda a las instituciones donde los estudiantes quieran estudiar por medio del programa de becas “Ser Pilo Paga” puede generar el fortalecimiento de instituciones que tienen un gran prestigio social pero cuyo proceso educativo puede no estar acorde con las necesidades de una sociedad como la colombiana.

Un joven puede elegir estudiar en la universidad con mayor publicidad y cuyos egresados tengan los ingresos más altos, pero esta posición dominante puede no estar necesariamente relacionada con las posibilidades de desarrollo humano que ofrece.

Este tipo de discusiones sobre la educación universitaria merecen el desarrollo de argumentos educativos y no sólo tecnocráticos. Como decía Robert Mitchell, ex rector jesuita del Boston College: “en un mundo que demanda más entrenamiento profesional necesitamos de universidades con ingenieros que hayan leído a Shakespeare, e ingenieros de sistemas que entiendan la historia y las raíces de la civilización”. Este tipo de profesionales expandirán su mente y sus espíritus de tal manera que no estarían propensos a participar en el ciclo de violencia histórica de la sociedad colombiana. No importa que este tipo de educación no quede registrada en los rankings.

*Doctor en educación de la Universidad Humboldt de Berlín.

Fuente: http://www.semana.com/on-line/articulo/ranking-de-universidades-en-colombia/508306

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