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Paraguay: Docentes exigen aumento salarial bajo amenaza de huelga

América del Sur/Paraguay/27 de septiembre de 2016/Fuente: hoy.com

El sindicato Unión Nacional de Educadores (UNE-SN) indicó que podría darse una huelga de profesores en el país tras la inacción del Gobierno a presentar una agenda que aumente el salario mínimo profesional del gremio docente, según informó hoy el sindicato a través de una red social.

Eladio Benítez, miembro del sindicato, explicó a la prensa que UNE-SN se ha retirado de la mesa de negociación porque consideran que desde los ministerios de Educación y Hacienda no han cumplido lo que, según el representante, habían prometido.

“Esta decisión la hemos tomado porque hemos sido burlados por parte de representantes del Poder Ejecutivo, y en particular el Ministro de Educación, Enrique Riera y el Ministro (de Hacienda), (Santiago) Peña, que firmaron sendos acuerdos con nosotros”, indicó Benítez, según un vídeo de la cuenta del sindicato en una red social.

En ese sentido, destacó que tanto Riera como Peña se habían comprometido a pedir una adenda para conseguir el salario básico profesional que había sido consensuado previamente con el gremio de profesores.

“Todos los educadores se sienten ofendidos porque se firma un acuerdo y no se cumple”, remarcó Benítez. Además, Benítez dijo las negociaciones no se retomarán hasta que se solucione el problema del salario básico profesional.

Fuente: http://www.hoy.com.py/nacionales/docentes-exigen-aumento-salarial-bajo-amenaza-de-huelga

Imagen: images.hoy.com.py/uploads/119076/cropped_fep_huelga__destacado.jpg__destacado.jpg

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Ecuador: 68% de los nuevos universitarios pertenece a familias de escasos recursos económicos

América del Sur/Ecuador/27 de septiembre de 2016/Fuente:

El 68% de los bachilleres que accedió a un cupo universitario, en la última convocatoria del Examen Nacional para la Educación Superior  (ENES), es la primera generación de sus familias que accede a formación de tercer nivel. Hasta la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE), en Sangolquí (Quito), llegaron 135 jóvenes que iniciarán sus estudios de pregrado en una de las 30 universidades públicas del país.

La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) les entregó un diploma y una medalla. Cristopher Castro, de 19 años, fue uno de los que recibió el reconocimiento. Su abuela, Gloria Saconcela, y su tía, Teresa Cataguarco, lo acompañaron durante el acto académico. La mamá de ‘Cris’ (así le dicen sus familiares) murió hace seis años por un derrame cerebral. Su padre actualmente trabaja en la Amazonía, donde inició una nueva relación. Desde entonces, Cris vive con su abuela, en el sur de la capital. Sus padres, sus abuelos y sus tíos nunca tuvieron la oportunidad de acceder a la universidad. La mayoría culminó la primaria y pocos se graduaron de bachiller. Cris se graduó en el colegio réplica 24 de Mayo, una de las unidades educativas del milenio. Su buena calificación en el ENES fue de 823. Estudiará ingeniería agrónoma en la Central. René Ramírez, titular de la Senescyt, aseguró que se ha creado una política pública en la educación superior con el fin de construir una sociedad de calidad con base en la meritocracia y la igualdad. “Gracias al trabajo mancomunado con las universidades públicas y los institutos técnicos y tecnológicos avanzamos por el principal motor de la transformación de la sociedad: la educación”.

Por su parte, Andrea Andrade, de 22 años, se graduó hace cuatro. En los períodos anteriores aplicó para obtener un cupo, pero su puntaje no le permitió acceder a la carrera que ella escogió (finanzas y auditoría). Después de varios intentos lo consiguió. Hoy inicia clases en la ESPE. Andrea, la semana pasada, llegó con su hermana mayor y su sobrina de un año. Mientras daba un paseo por las instalaciones de su universidad, contó que sus padres son de la Amazonía. Cuando ellos se separaron, su mamá, Lala Dagla, viajó a Quito para trabajar. La mamá de Andrea se instaló en la capital con sus 10 hijos. Ella terminó la primaria y desde joven trabajó. En la actualidad, Andrea vive en Sangolquí con cinco de sus hermanos, los demás se casaron y formaron una familia. Su mamá regresó a Lago Agrio y desde allá envía una mensualidad a sus hijos. Ninguno de ellos accedió a la universidad. “Teníamos que trabajar, no contábamos con los recursos necesarios”, recordó su hermana. Una oportunidad Del nuevo grupo de estudiantes, cerca del 50% proviene de un estrato socioeconómico bajo y reside en el área rural del país, “lo que constituye un logro histórico y un indicador de la efectividad de la política pública que garantiza la igualdad de oportunidades entre los diferentes sectores de la población”, expresó Ramírez. Inti Santillán, de 19 años, luce un traje otavaleño. Ella estudiará Negocios Internacionales.

Desde la primaria, su formación ha sido en el sistema público, pues la situación de su familia no le permitía optar por un centro particular. Inti se considera una alumna aplicada, pero admite que aún debe capacitarse más. En los próximos días la joven rendirá una evaluación que determinará si ingresa a primer semestre o al curso preuniversitario. (I )

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/68-de-los-nuevos-universitarios-pertenece-a-familias-de-escasos-recursos-economicos
www.eltelegrafo.com.ec

Imagen: www.eltelegrafo.com.ec/media/k2/items/cache/107cac0219c8c51e74f4f16501818b58_XL.jpg

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Libro: Asalariados rurales en América Latina

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América del Sur/Argentina/Septiembre 2016/Varios autores/http://www.clacso.org.ar/

El desarrollo acelerado que ha tenido el capitalismo en los territorios rurales, en la última década, no se ha basado únicamente en la depredación de recursos naturales y el desplazamiento de sus tierras de miles de comunidades, sino que también su expansión ha sido posible por la explotación de millones de hombres y mujeres que con su fuerza de trabajo han creado el valor y la riqueza acumulada por las grandes empresas del sector agrario en todos estos años. Con este libro buscamos hacer visibles estas situaciones. Los estudios que se reúnen en él muestran la realidad en la que viven los asalariados rurales, sus familias y las condiciones de trabajo a las que están sometidos, tanto en las producciones tradicionales del agro como en los enclaves más modernos y tecnificados del continente

lberto Riella. Paola Mascheroni. [Compiladores]

Luciano Martínez Valle. Josefa Salete Barbosa Cavalcanti. Alberto Dias de Moraes. Rodolfo Rodrigo Santos Feitosa. Sara Ma. Lara Flores. Kim Sánchez Saldaña. Elena Mingo. Guillermo Neiman. Germán Quaranta. Mónica Bendini. Norma Steimbreger. Enrique Ormachea Saavedra. Maria Aparecida de Moraes Silva. Juliana Dourado Bueno. Marilda Aparecida de Menezes. Alberto Riella. Paola Mascheroni. Múcio Tosta Gonçalves. Joaquín Cardeillac Gulla. Matías Carámbula Pareja. Agustín Juncal. Bolívar Moreira. Andrés Dean. Ivone Perazzo. Estefanía Galván. Diego E. Piñeiro. Hubert Carton de Grammont. Beatriz Medeiros de Melo. Maciel Cover. [Autores de Capítulo]
…………………………………………………………………………
Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-9974-670-91-4
CLACSO. Departamento de Sociología – Facultad de Ciencias Sociales – UDELAR.
Montevideo.
Diciembre de 2015

Fuente:

http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=nro_orden&id_libro=1071&pageNum_rs_libros=7&totalRows_rs_libros=1114&orden=nro_orden

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/jmYLQzYi1jT47SUm6_Fl3h048xa8qhiB_kurDj00a_OLG33m8grKUVvsq3VBJDLIUT9Ycg=s85

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¿Qué hacer cuando no se quiere, ni se puede, ser madre?

Por ÁNGELA ESCALLÓN EMILIANI
Directora Fundación Corona

Llevo un par de años revisando si el Día de la Madre alguien expresa la opinión de los miles de mujeres que como yo, por designio o decisión, no fuimos madres. Por eso escribí esta nota para reflexionar sobre la condición femenina no ligada a la maternidad.

Tengo 55 años y desde los 18, por una serie de problemas de salud y de un tormento de exámenes, médicos y hospitales, un doctor pronunció la frase que me acompañaría como un fantasma el resto de mi vida: “Usted es muy joven y la ciencia cambia mucho, pero por ahora le informo que no podrá tener hijos”.

Se apoderó de mí, por años, la sensación de que mi vida sería incompleta. Sentía un vacío en mi abdomen, que no podría mantener ninguna relación porque mi carencia sería decisiva para el desengaño. Me hacía la pregunta que acompaña a los fracasos: ¿por qué yo?, ¿por qué me pasa esto a mí?

Como un vergonzoso secreto guardé esto por mucho tiempo, revalué la educación instintiva de las hembras como reproductoras, de las niñas de mi generación que desde pequeñas paseamos coches, arrullamos muñecas y jugamos a los papás mientras nadie le advierte a uno que estas son solo una de las posibilidades.

Soy parte de una numerosa familia en la que tener hijos es como lavarse los dientes. Natural, sin problemas, espontáneo. Ligado al deseo, a la frase de pareja “se llegó el momento”, a la obligada relación matrimonio-hijos.

Tengo la fortuna de contar con un marido al que no le preocupó esto. Su claridad y franqueza desde que lo conocí, a los pocos meses del diagnóstico, han permanecido durante 30 años de matrimonio. Su certeza de que lo importante en la vida es compartirla como es ha sido parte de la fuerza para mi cambio.

Pero mi deseo de ser madre permanecía. Por varios años hicimos un tratamiento de fertilización. Mi conciencia me exigía un camino donde el arrepentimiento no tuviera espacio por no haber intentado.

Vi a muchas parejas sufrir como nosotros. No solo la complejidad de los medicamentos, tiempos y condiciones rigurosas, sino el dolor, la desilusión y la desesperanza cuando no funciona. Y el vacío crece.

Tras un largo periodo de terapia, de la mano de un gran maestro, encontré la respuesta a lo evidente, como algunas veces pasa con las complejidades del alma.

Entendí que la vida es lo que tenemos y no lo que nos falta. Puede sonar trivial pero es una convicción y un reto. Entendí que mi riqueza interior radicaba en la esencia de mi ser y no en lo que se suponía debía hacer. Las luchas tienen un límite y nace de conocer nuestras limitaciones y aceptarnos. No es una resignación, porque si de algo me precio es de vivir cargada de desafíos y sueños.

Me sorprenden las personas a las que llamo ‘insaciables’, a las que les parece que todo puede y debe ser distinto y se pasan su vida en una carrera contra sí mismas, guiadas por la insatisfacción, en la búsqueda de algo más, sin valorar lo que ya tienen. No son pocos. El egoísmo de muchos impera. Es devastador aquellos que solo miran la competencia y la ambición; es una condición muy solitaria. Los límites existen y radican en nuestra propia capacidad de estar satisfechos con lo que somos.

Como siempre, hay paradojas. Miles de niños sufren, son abandonados, sus padres no alcanzan a atenderlos, mientras miles de parejas desean cuidarlos, realizan engorrosos trámites en adopciones que toman demasiado tiempo y se encierran en su propio dolor, sin saber que es el motor para dar y recibir, para apoyar a aquellos niños que tanto desean.

Veo con orgullo mi recorrido. Sin sentir mi carencia veo la vida, el destino, mi familia, mis satisfacciones profesionales y personales, y a mis amigos, que me han dado muchos hijos.

Tengo 28 sobrinos que son mi tesoro y que a su vez ya tienen natural y espontáneamente 23 niños, 9 ahijados, varios hijos por elección, nuevos amigos jóvenes y cómplices. A través de ellos vivo a diario la dura tarea de ser padre y de ser hijo. A través de ellos entiendo lo que yo no conozco y las realidades tan distintas que vivimos.

Por eso en las vísperas del día de la Madre, cuando los huérfanos lloran y los hijos domesticadamente celebran, quiero compartir con ustedes, como todos los días, celebramos el día de la fe en nosotros mismos, en nuestra responsabilidad de ser dueñas de nuestra propia piel e hijas de nuestra propia vida.

Fuente: http://www.eltiempo.com/bogota/mujeres-que-deciden-no-ser-madres/16584477

Imagen tomada de: http://www.cuartopodersalta.com.ar/4podwp/wp-content/uploads/2016/02/maternidad-juan-miguel-bueno.jpg

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Uruguay: Otoño en primavera

América del Sur/Uruguay/Septiembre 2016/Noticias/http://kaosenlared.net/
Marcha contra la criminalización de la protesta, ayer, en Avenida del Libertador. Foto: Pablo Albarenga
La coordinación del Movimiento Estudiantil, en la que participan la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), los gremios de las carreras del Consejo de Formación en Educación y varios gremios de secundaria, organizaron ayer una marcha desde el liceo Bauzá hasta la sede del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública, con dos reivindicaciones: en contra de la criminalización de la protesta, al haberse cumplido un año del desalojo del Codicen, y en contra del recorte al presupuesto para la educación.
Durante la oratoria, los estudiantes recordaron lo que ocurrió el 22 de setiembre de 2015, cuando se aplicó “una medida autoritaria que no había sido implantada desde el pachecato”, en relación al desalojo de la ocupación en el local del Codicen por parte de gremios estudiantiles. Diego Almada, integrante del Centro de Estudiantes del IPA, añadió, en diálogo con la diaria, que se reclama el “desprocesamiento de los compañeros que fueron procesados” y “que se detenga, por parte de la Policía, el hostigamiento y persecución a militantes”.
También manifestó que “se complica cada vez más la promesa del 6%” del Producto Interno Bruto para la educación, y los estudiantes expresaron su preocupación por el Hospital de Clínicas, ya que “podría estar peligrando su funcionamiento a corto plazo”
Fuente:
http://kaosenlared.net/noticias-uruguayas-24-septiembre-2016/
 Fuente imagen: 
https://lh3.googleusercontent.com/qc9_iSJS-AAD8PuFB74umstCZRcQc-jVO6ETK6uo770B8ADmi0DEwVbywlNFiMB80J8HQA=s128
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La colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad

America del Sur /Argentina/Septiembre 2016/Walter Mignolio/http://waltermignolo.com/

lacolonialidad

La tesis que propongo y defiendo aquí es que la emergencia de la idea de “hemisferio occidental” dio lugar a un cambio radical en el imaginario y en las estructuras de poder del mundo moderno/colonial (Quijano y Wallerstein 1992). Este cambio no sólo produjo un enorme impacto en su re-estructuración sino que tuvo y tiene importantes repercusiones para las relaciones sur-norte en las Amé- ricas, para la configuración actual de la “Latinidad” en los Estados Unidos, como también para la diversidad afro-americana en el norte, en el sur y en el Caribe.

Empleo el concepto de “imaginario” en el sentido en que lo usa el intelectual y escritor martiniqués, Edouard Glissant (1996). Para Glissant “el imaginario” es la construcción simbólica mediante la cual una comunidad (racial, nacional, imperial, sexual, etc.) se define a sí misma. En Glissant, el término no tiene ni la acepción común de una imagen mental, ni tampoco el sentido más técnico que tiene en el discurso analítico contemporáneo, en el cual el Imaginario forma una estructura de diferenciación con lo Simbólico y lo Real. Partiendo de Glissant, le doy al término un sentido geo-político y lo empleo en la fundación y formación del imaginario del sistema-mundo moderno/colonial.

Esto es, en Occidente la imagen “interior” construida por letrados y letradas, viajeros y viajeras, estadistas de todo tipo, funcionarios eclesiásticos y pensadores cristianos, estuvo siempre acompañada de un “exterior interno”, es decir, de una “exterioridad” pero no de un “afuera”. La cristiandad europea, hasta finales del siglo XV, era una cristiandad marginada que se había identificado con Jafet y el Occidente, distinguiéndose de Asia y de Africa. Ese Occidente de Jafet era también la Europa de la mitología griega.

Lo que sí afirmo es que la metáfora de sistema-mundo moderno deja en la oscuridad la colonialidad del poder (Quijano 1997) y la diferencia colonial (Mignolo 1999, 2000). En consecuencia, sólo concibe el sistema-mundo moderno desde su propio imaginario, pero no desde el imaginario conflictivo que surge con y desde la diferencia colonial. Las rebeliones indígenas y la producción intelectual amerindia, desde el siglo XVI en adelante así como la Revolución Haitiana, a comienzos del siglo XIX, son momentos constitutivos del imaginario del mundo moderno/colonial y no meras ocurrencias en un mundo construido desde el discurso hispánico (por ejemplo, el debate Sepúlveda/Las Casas sobre la “naturaleza” del amerindio, en el cual el amerindio no tuvo su lugar para dar su opinión; o la Revolución Francesa, considerada por Wallerstein momento fundacional de la geo-cultura del sistema-mundo moderno (Wallerstein 1991a, 1991b, 1995). En este sentido, la contribución de Aníbal Quijano, en el artículo co-escrito con Wallerstein (Quijano y Wallerstein 1992), es giro teórico fundamental al esbozar las condiciones bajo las cuales la colonialidad del poder (Quijano 1997; 1998) fue y es una estrategia de la “modernidad,” desde el momento de la expansión de la cristiandad más allá del Mediterráneo (América, Asia), que contribuyó a la autodefinición de Europa, y fue parte indisociable del capitalismo, desde el siglo XVI.

Pero antes, recordemos que la emergencia del circuito comercial del Atlántico tuvo la particularidad (y este aspecto es importante para la idea de “hemisferio occidental”) de conectar los circuitos comerciales ya existentes en Asia, Africa y Europa (red comercial en la cual Europa era el lugar más marginal del centro de atracción, que era China y desde Europa “las Indias Orientales”) (AbudLughod 1989; Wolff 1982), con Anáhuac y Tawantinsuyu, los dos grandes circuitos desconectados hasta entonces con los anteriores; separados tanto por el Pací- fico como por el Atlántico (Mignolo 2000).

El imaginario del mundo moderno/colonial no es el mismo cuando se lo mira desde la historia de las ideas en Europa que cuando se lo mira desde la diferencia colonial: las historias forjadas por la colonialidad del poder en las Américas, Asia o Africa. Sean estas historias aquéllas de las cosmologías anteriores a los contactos con Europa a partir del siglo XVI, como en la constitución del mundo moderno colonial, en el cual los Estados y las sociedades de Africa, Asia y las Américas tuvieron que responder y respondieron de distintas maneras y en distintos momentos históricos. Europa, desde España dio la espalda al norte de Africa y el Islam en el siglo XVI; China y Japón nunca estuvieron bajo control imperial occidental, aunque no pudieron dejar de responder a su fuerza expansiva, sobre todo a partir del siglo XIX, cuando el Islam renovó su relación con Europa (Lewis 1997). El sur de Asia, India, y diversos países africanos al sur del Sahara fueron el objetivo de los colonialismos emergentes, Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania.

Las Américas, sobre todo en las tempranas experiencias en el Caribe, en Mesoamérica y en los Andes, dieron la pauta del imaginario del circuito del Atlántico. A partir de ese momento, encontramos transformaciones y adaptaciones del modelo de colonización y de los principios religioso-epistémicos que se impusieron desde entonces. Hay numerosos ejemplos que pueden ser invocados aquí, a partir del siglo XVI, y fundamentalmente en los Andes y en Mesoamérica (Adorno 1986; Gruzinski 1988; Florescano 1994 y McCormack 1991). Prefiero, sin embargo, convocar algunos más recientes, en los cuales modernidad/colonialidad persisten en su doblez; tanto en la densidad del imaginario hegemónico a través de sus transformaciones, pero también en la coexistencia en el presente de articulaciones pasadas, como en las constantes adaptaciones y transformaciones desde la exterioridad colonial planetaria. Exterioridad que no es necesariamente el afuera de Occidente (lo cual significaría una total falta de contacto), sino que es exterioridad interior y exterioridad exterior (las formas de resistencia y de oposición trazan la exterioridad interior del sistema).

La primera declaración desde la Selva Lacandona, en 1993, comienza diciendo “Somos el producto de 500 años de lucha.” Rigoberta Menchú, en una ponencia leída en la conferencia sobre democracia y Estado multi-étnico en América Latina, organizada por el sociólogo Pablo González Casanova, también convocó el marco de 500 años de opresión: …la historia del pueblo Guatemalteco puede interpretarse como una concreción de la diversidad de América, de la lucha decidida, forjada desde las bases y que en muchas partes de América todavía se mantiene en el olvido. Olvido no porque se quiera, sino porque se ha vuelto una tradición en la cultura de la opresión. Olvido que obliga a una lucha y a una resistencia de nuestros pueblos que tiene una historia de 500 años (Menchú 1996: 125).

El panorama que acabo de esbozar no es una descripción del colonialismo sino de la colonialidad, de la construcción de mundo moderno en el ejercicio de la colonialidad del poder. Pero, también, las respuestas desde la diferencia colonial a la coerción programada o ejercida, por la colonialidad del poder. El imaginario del mundo moderno/colonial surgió de la compleja articulación de fuerzas, de voces oídas o apagadas, de memorias compactas o fracturadas, de historias contadas desde un solo lado que suprimieron otras memorias y de historias que se contaron y cuentan desde la doble conciencia que genera la diferencia colonial. En el siglo XVI, Sepúlveda y las Casas contribuyeron, de distinta manera y en distintas posiciones políticas a construir la diferencia colonial. Guaman Poma o Ixtlixochitl, pensaron, escribieron desde la diferencia colonial en la que fueron ubicados por la colonialidad del poder.

II. Doble conciencia criolla y hemisferio occidental

La idea de “hemisferio occidental” (que sólo aparece mencionada como tal en la cartografía a partir de finales del siglo XVIII), establece ya una posición ambigua. América es la diferencia, pero al mismo tiempo la mismidad. Es otro hemisferio, pero es occidental. Es distinto de Europa (que por cierto no es el Oriente), pero está ligado a ella. Es distinto, sin embargo, a Africa y Asia, continentes y culturas que no forman parte de la definición del hemisferio occidental. Pero ¿quién define tal hemisferio? ¿Para quién es importante y necesario definir un lugar de pertenencia y de diferencia? ¿Para quienes experimentaron la diferencia colonial como criollos de descendencia hispánica (Bolívar) y anglo-sajona (Jefferson)?

Lo que cada uno entendió por “hemisferio occidental” (aunque la expresión se originó en el inglés de las Américas) difiere, como es de esperar. Y difiere, también como es de esperar, de manera no trivial. En la “Carta de Jamaica”, que Bolívar escribió en 1815 y dirigió a Henry Cullen, “un caballero de esta isla”, el enemigo era España. Las referencias de Bolívar a “Europa” (al norte de España) no eran referencias a un enemigo sino la expresión de cierta sorpresa ante el hecho de que “Europa” (que supuestamente Bolívar en esa fecha localizaría en Francia, Inglaterra y Alemania) se mostrara indiferente a las luchas de independencia que estaban ocurriendo, por esos años, en la América hispana. Teniendo en cuenta que, también en ese período, Inglaterra era ya un imperio en desarrollo con varias décadas de colonización en la India y enemigo de España, es posible que Mr. Cullen recibiera con interés y también con placer las diatribas de Bolívar contra los españoles. La “leyenda negra” dejó su marca en el imaginario del mundo moderno/colonial.

III. El hemisferio occidental y la geo-cultura del sistema-mundo moderno/colonial

Uno de los rasgos que distingue los procesos de descolonización en las Amé- ricas a finales del siglo XVIII y a principios del XIX es, como lo ha notado Klor de Alva (1992), el hecho de que la descolonización estuviera en manos de los “criollos” y no de los “nativos” como ocurrirá luego, en el siglo XX, en Africa y en Asia. Hay sin embargo, otro elemento importante a tener en cuenta en la primera oleada de descolonización acompañada de la idea del “hemisferio occidental” y la transformación del imaginario del mundo moderno/colonial que se resumió en esta imagen geo-política.

independencias de los criollos, anglos y latinos, en ambas Américas, su momento de consolidación se lo encuentra casi un siglo más tarde, después de la guerra hispano-americana y durante la presidencia de Theodor Roosevelt, en los albores del siglo XX. Si las historias necesitan un comienzo, la historia de la rearticulación fuerte de la idea de hemisferio occidental en el siglo XX, tuvo su comienzo en Venezuela cuando las fuerzas armadas de Alemania e Inglaterra iniciaron un bloqueo para presionar el cobro de la deuda externa. La guerra hispanoamericana (1898) había sido una guerra por el control de los mares y del canal de Panamá, frente a las amenazas de países imperiales fuertes, de Europa del Oeste, un peligro que se repetía con el bloqueo de Venezuela. La intervención de Alemania e Inglaterra fue un buen momento para reavivar el reclamo de autonomía del ”hemisferio occidental” que había perdido fuerza durante y en los años posteriores a la guerra civil en Estados Unidos. El hecho de que el bloqueo fuera a Venezuela, creó las condiciones para que la idea y la ideología de “hemisferio occidental” se reavivara como una cuestión no sólo de incumbencia de Estados Unidos sino también de los países latinoamericanos. El diplomático argentino Luis María Drago, Ministro de Asuntos Exteriores, dio el primer paso en esa dirección en diciembre de 1902 (Whitaker 1954: 87-100).

IV. Del hemisferio occidental al Atlántico Norte

Samuel Huntington describió el nuevo orden mundial, después del final de la guerra fría, en nueve civilizaciones.

(más específicamente, Africa al sur del Sahara), Islam, China, Hindú, Ortodoxa, Budista y Japonesa. Dejando de lado el hecho de que la lógica clasificatoria de Huntington se parece a la del famoso emperador chino mencionado por Jorge Luis Borges y adoptado por Michel Foucault al comienzo de Las Palabras y las Cosas (1967), aquí sólo me interesa reflexionar sobre el hecho de que América Latina es, para Huntington, una civilización en sí misma y ya no parte del hemisferio occidental. América Latina, para Huntington, tiene una identidad que la diferencia de Occidente: Although an offspring of European civilization, Latin America has evolved along a very different path from Europe and North America. It has a corporatist, authoritarian culture, which Europe has to a much lesser degree and North America not at all (1996: 46). Aparentemente Huntington no percibe el facismo y el nazismo como autoritarios. Ni tampoco percibe el hecho de que el autoritarismo de Estados Unidos, a partir de 1945, se proyectó en el control de las relaciones internacionales en una nueva forma de colonialismo, un colonialismo sin territorialidad. Pero hay más rasgos invocados por Huntington para marcar la diferencia latinoamericana: Europe and North America both felt the effects of the Reformation and have combined Catholic and Protestan cultures. Historically, although this may be changing, Latin America has been only Catholic (1996: 46). En esta parte del argumento, la diferencia invocada es la diferencia imperial que iniciada por la Reforma, tomó cuerpo a partir del siglo XVII en el desarrollo de la ciencia y de la filosofía, en el concepto de Razón que dió coherencia al discurso de la segunda modernidad (ascenso de Inglaterra, Francia y Alemania sobre España y Portugal). Además, tercer elemento, un componente importante de América Latina es, para Huntington, “the indigenous cultures, which did not exist in Europe, were effectively wiped out in North America, and which vary in importance from Mexico, Central America, Peru and Bolivia, on the one hand, to Argentina and Chile, on the other (1996: 46).” Aquí, el argumento de Huntington pasa de la diferencia imperial a la diferencia colonial, tanto en su forma originaria en los siglos XVI al XVIII, como en su rearticulación durante el período de construcción nacional, que es precisamente donde la diferencia entre Bolivia y Argentina, por ejemplo, se hace más evidente, cuando el modelo nacional se impone desde el norte de Europa sobre la decadencia del imperio hispánico. Como conclusión a estas observaciones, Huntington sostiene:

Latin America could be considered either a subcivilization within Western civilization or a separate civilization closely affiliated with the West. For an analysis focused on the international political implications of civilizations, including the relations between Latin America, on the one hand, and North America and Europe, on the other, the latter is the more appropriate and useful designation (…) The West, then, includes Europe, North America, plus the other European settler countries such as Australia and New Zealand (1996: 47).

¿En qué piensa Huntington cuando habla de “other European settler coun – tries such as Australia and New Zealand”? Obviamente en la colonización inglesa, en la segunda modernidad, en la diferencia imperial (el colonialismo inglés que “superó” al colonialismo ibérico) montada sobre la diferencia colonial (ciertas herencias coloniales pertenecen al Occidente, ciertas no). En las herencias coloniales que pertenecen al Occidente, el componente indígena es ignorado, y para Huntington la fuerza que están adquiriendo los movimientos indígenas en Nueva Zelandia y en Australia, no parece ser un problema. No obstante, el panorama es claro: el Occidente es la nueva designación, después del fin de la guerra fría, del “primer mundo”; el lugar de enunciación que produjo y produce la diferencia imperial y la diferencia colonial, los dos ejes sobre los que giran la producción y reproducción del mundo moderno/colonial. Si bien la emergencia de la idea de “hemisferio occidental” ofreció la promesa de inscripción de la diferencia colonial desde la diferencia colonial misma, el “corolario Roosevelt” en cambio restableció la diferencia colonial desde el norte y sobre la derrota definitiva de España en la guerra hispano-americana.

Ambas posiciones pueden sostenerse desde la perspectiva de la doble conciencia criolla en América Latina. Sería más difícil encontrar evidencias de que estas opiniones tuvieran su origen en la doble conciencia indígena o afro-americana. Ahora bien, esta distinción no es sólo válida para América Latina, sino para Estados Unidos también. Huntington le atribuye a América Latina una “realidad” que es válida para Estados Unidos, pero que quizás no es perceptible desde Harvard, puesto que desde allí, y desde las conexiones de politólogos y científicos sociales con Washington, la mirada se dirige más hacia el oriente (Londres, Berlín, París), que hacia el sudoeste y el Pacífico. Espacios residuales, espacios de la diferencia colonial. Sin embargo, y aún estando en Harvard, el intelectual afro-americano W.E. B. Du Bois podía mirar hacia el sur y comprender que para quienes están histórica y emotivamente ligados a la historia de la esclavitud, la cuestión de ser o no occidentales no se plantea (Du Bois 1904). Y si se plantea, como en el libro reciente del caribeño-británico Paul Gilroy (Gilroy 1993), el problema aparece en una argumentación en la que el “Atlántico negro” emerge como la memoria olvidada y soterrada en el “Atlántico norte” de Huntington. Por otra parte, la lectura del eminente intelectual y abogado indígena, de la comunidad Osage, Vine Deloria Jr. (Deloria 1972; 1993) muestra que ni las comunidades indígenas en Estados Unidos fueron totalmente eliminadas, como lo afirma Huntington, ni que en Estados Unidos no persiste la diferencia colonial que emergió con el imaginario del circuito comercial del Atlántico y que fue necesaria para la fundación histórica de la civilización occidental, de su fractura interna con la emergencia del hemisferio occidental. Hay mucho más, en los argumentos de Deloria, que la simple diferencia entre el cristianismo protestante y católico que preocupa a Huntington. Deloria recuerda, para quienes tienen mala memoria, la persistencia de formas de pensamiento que no sólo ofrecen religiones alternativas sino, más importante aún, alternativas al concepto de religión que es fundamental en la arquitectura del imaginario de la civilización occidental. La transformación del “hemisferio occidental” en el “Atlántico Norte” asegura, por un lado, la pervivencia de la civilización occidental. Por otro, margina definitivamente a América Latina de la civilización occidental, y crea las condiciones para la emergencia de fuerzas que quedaron ocultas en el imaginario criollo (latino y anglo) de “hemisferio occidental”, esto es, la rearticulación de las fuerzas amerindias y afro-americanas alimentadas por las migraciones crecientes y por el tecnoglobalismo. El surgimiento Zapatista, la fuerza del imaginario indígena, y la diseminación planetaria de sus discursos nos hacen pensar en futuros posibles más allá del hemisferio occidental y del Atlántico norte. Pero, al mismo tiempo, más allá de todo fundamentalismo civilizatorio, ideológico o religioso, cuyos perfiles actuales son el producto histórico de la “exterioridad interior” a la que fueron relegados (e.g. subalternizados) por la autodefinición de la civilización occidental y del hemisferio occidental, el problema de la “occidentalización” del planeta es que todo el planeta, sin excepción y en los últimos quinientos años, tuvo que responder de alguna manera a la expansión de Occidente. Por lo tanto “más allá del hemisferio occidental y del Atlántico Norte” no quiere decir que exista algún “lugar ideal” existente que es necesario defender, sino que implica “más alla de la organización planetaria basada en la exterioridad interior implicada en el imaginario de la civilización occidental, del hemisferio occidental y del Atlántico Norte.

Referencias bibliográficas

Abu-Lughod, Janet L.: Before European Hegemony. The World System A.D. 1250-1350, Oxford University Press, Nueva York, 1989.

Adorno, Rolena: Writing and Resistance in Colonial Peru, University of Texas Press, Austin, 1986.

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lacolonialidad

Fuente:

http://waltermignolo.com/wp-content/uploads/2013/03/Lacolonialidad.pdf

Fuente imagen:

 

https://lh3.googleusercontent.com/E9sX9xRj2j6_YZITPDcQdXHPitHMIjBnUk9tSQn_yg84rlywBz3aWkOYDbzvBUZFXqe1eQ=s152

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Nuevo paro docente en rechazo de despidos en Argentina

América del Sur/Argentina/Septiembre 2016/Noticias/http://www.hispantv.com/

Como consecuencia de una nueva etapa de despidos confirmado por el Gobierno argentino, ciertos gremios decidieron realizar el 27 de septiembre un paro general.

Los gremios docentes de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y la Unión Docentes Argentinos (UDA), los cuales congregan a la mayoría de los maestros del país, anunciaron el martes un nuevo paro de actividades para el próximo martes, 27 de septiembre, con el fin de reclamar la reapertura de la paritaria sectorial, según informó Telesur

La medida de fuerza se concretará a la par de la huelgaconvocada para ese mismo día por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Hugo Godoy que se realizará tras la confirmación de una nueva etapa de despidos de estatales por parte del Gobierno de Mauricio Macri.

También, la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa) y la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (Conadu Histórica) se unirán a esta protesta.

Gobierno argentino encarará dos paros docentes y 3 días de marcha – – HispanTV.com

Ciertos gremios docentes de Argentina y organizaciones sindicales han llamado a paros nacionales y protestas en contra del Ejecutivo de Mauricio Macri.

 

La conducción de CTERA decidió en un plenario general realizar una huelga de 24 horas con movilización a la sede del Ministerio de Educación, advirtiendo que la negativa de las autoridades nacionales y provinciales a reabrir las paritarias forma parte de «la política de ajuste sobre los trabajadores».

Los docentes de CTERA exigen el cumplimiento de los acuerdos paritarios nacionales, la continuidad de los programas nacionales socioeducativos y el incremento del 6 al 10 por ciento del PBI del presupuesto educativo, entre otros, además de rechazar el plan nacional de evaluación «Aprender 2016».

En esta línea, el titular de la Unión Docentes Argentinos (UDA), Sergio Romero, informó que “el 27 de septiembre se reunirá en la sede sindical el Consejo Directivo Nacional de la entidad que seguramente definirá paros de actividades con el fin de darle continuidad al plan de lucha”.

En tanto, Romero, también confirmó que la protesta se realiza en el marco del plan de lucha dispuesto ante «la complicada crisis educativa, salarial y laboral de los docentes».

Anteriormente, el 24 de agosto, maestros argentinos realizaron un paro nacional exigiendo mejoras en la educación y en rechazo de las medidas aplicadas por el Gobierno de Macri.

mjn/ktg/nal

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:

http://www.hispantv.com/noticias/argentina/288682/paro-general-docente-argentinos-paritaria-macri-despidos

Fuente imagen: https://lh3.googleusercontent.com/jIg_umNp_jKRTbZMri2Rbo81PeHMdDsWY1HX0XqPn0GEC_ily1pmN_UityFCJnMmRsBw4Q=s152

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