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Chile: Estudiantes se manifiestan contra Laureate y convocan a marcha el próximo 4 de septiembre

América del Sur/ Chile/ Agosto 2016/Noticias/http://www.latercera.com/

Patricio Medina, vocero de la Confech señaló que la eliminación del CAE en la reforma es algo mínimo para poder continuar con el diálogo de la educación.

Durante la mañana de hoy un grupo de estudiantes junto a profesores y apoderados realizaron una manifestación con batucada afuera de la Universidad Andrés Bello para exigir el fin del lucro del grupo Laureate International.

Patricio Medina Presidente de la Feusach y vocero Confech, señaló en el lugar que una de las principales demandas que tienen para el gobierno es que finalmente eliminen el CAE de la reforma educacional.

«Para nosotros es algo mínimo para poder seguir el diálogo que el CAE sea eliminado del proyecto de la educación» indicó. «Creemos que el CAE ha sido un mecanismo perverso en la educación, ha sepultado a la educación pública».

Además de esto, anunciaron que el próximo 4 de septiembre se llevará a cabo una marcha familiar que enlaza las demandas en contra de las AFP, del endeudamiento y del CAE.

Con respecto a la denuncia que realizó el Crunch, en donde señalaban que no le han llegado fondos, Medina criticó al gobierno, indicando que esto se debe a una «improvisación del Ejecutivo».

«No se calculan bien los recursos, no se saben cuánto tiempo va a demorar implementar la gratuidad universal, ni tampoco cuánto es la cantidad de recursos» expresó. «Ahora, es preocupante que muchos estudiantes que hoy día, estan estudiando con gratuidad el dia de mañana puedan no seguir estudiando porque el gobierno no esté calculando bien los recursos».

Medina también indicó que el próximo viernes realizarán un encuentro en la Usach en donde darán a conocer la contrareforma y la propuesta de los trabajadores y estudiantes.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2016/08/680-694085-9-estudiantes-se-manifiestan-contra-laureate-y-convocan-a-marcha-el-proximo-4-de.shtml

Fuente imagen data:image/jpeg;base64,/9j/4AAQSkZJRgABAQAAAQABAAD/

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Chile: Red de Profesores: Pierde la educación pública sin Filosofía

Chile/Agosto de 2016/Cooperativa.Cl

«Perder esa oportunidad de hacerse preguntas sería nefasto para los jóvenes», aseguró quien preside a los docentes de la asignatura.

La propuesta del Mineduc plantea un "plan común transversal" que se aplicará a todo el sistema educativo chileno.La propuesta del Mineduc plantea un «plan común transversal» que se aplicará a todo el sistema educativo chileno.

Rosario Olivares, presidenta de la Red de Profesores de Filosofía, aseguró en conversación con Lo Que Queda del Día que la educación pública pierde sin la asignatura, al comentar la propuesta del Ministerio de Educación que elimina el ramo del plan común de tercero y cuarto medio.

La docente explicó que «nosotros apelamos, como profesores de Filosofía, que Filosofía sea parte del plan común, no electivo, y esa absorción de la que habla el Ministerio es algo que a nosotros nunca nos quedó claro, de hecho, el proyecto de ley de Ciudadanía no contemplaba Filosofía, sólo contemplaba Historia».

«Filosofía siempre ha estado en la cuerda floja y nos sorprende que nos digan que lo va a absorber Ciudadanía, porque es algo que nadie nos había comunicado, eran sólo rumores, pero nos sorprende más que nada el hecho de que estemos frente a una nueva reforma que se hace, según nosotros, sin la participación necesaria de los profesores», añadió.

Olivares precisó también que «existen muchos establecimientos privados donde existe Filosofía incluso con los niños desde Primero Básico, el punto de la obligatoriedad tiene que ver con el desarrollo de la educación pública. Pierde la educación pública sin Filosofía«.

«La Filosofía da la oportunidad a los jóvenes, niñas y niños de pensar nuestro contexto, nuestro mundo, sus propias experiencias de manera distinta. La Filosofía, desde sus orígenes, se plantea preguntas y parece que la educación siempre sólo da respuestas. Perder esa oportunidad de hacerse preguntas sería nefasto para los jóvenes«, concluyó.

Fuente: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/colegios/red-de-profesores-pierde-la-educacion-publica-sin-filosofia/2016-08-24/202358.html

Fuente de la Imagn: https://www.google.co.ve/search?q=Red+de+Profesores:+Pierde+la+educaci%C3%B3n+p%C3%BAblica+sin+Filosof%C3%ADa&biw=1024&bih=529&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiWgOaX8N3OAhXM7yYKHZUQACsQ_AUIBigB#imgrc=aW2xm5ayu9z0mM%3A

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Educación pública, pedagogía y debate estratégico

Por: La Izquierda Diario

A lo largo de la historia docentes y educadores de todo el mundo han planteado diversos métodos y programas pedagógicos tratando de desarrollar modelos de una educación orientada a los intereses de los trabajadores y los sectores populares.

En Argentina luego de la crisis del 2001 resurgió el debate acerca de una educación que problematice y cuestione las relaciones de opresión y de desigualdad producto de la sociedad capitalista.

Tras años de neoliberalismo y de vaciamiento de los espacios educativos públicos, ante la necesidad de encontrar respuestas a la crisis educativa muchos docentes desarrollaron profundas críticas al sistema educativo y a la enseñanza tradicional, planteando reformas en los diseños curriculares, programas pedagógicos, metodologías y nuevos contenidos. Llevándolos a la práctica en diferentes espacios educativos y culturales como en escuelas estatales, programas y planes educativos, bibliotecas y bachilleratos populares, universidades públicas y centros culturales.

Si bien muchos de los espacios educativos “no formales” se vieron limitados a proyectos personales y aislados de la pelea de las masas en defensa de la educación pública, la exigencia por los salarios para todos los trabajadores es un reclamo legítimo por los derechos laborales, así como lo es la pelea por integrar a estos espacios al sistema educativo, en consecuencia a la lucha en defensa de una educación pública, laica y científica, tomando las conquistas históricas de la educación pública como pilares de resistencia hacia la disputa política por los plenos derechos del pueblo trabajador.

La educación pública y las conquistas de los trabajadores y estudiantes

La lucha por una educación que este dirigida por los intereses de las clases trabajadoras y populares, a partir de la cual se genere una democracia interna en cada espacio educativo y se formen sujetos críticos y políticos bajo una cultura participativa, es la contrapropuesta al modelo de educación meritocrática basada en la individualidad, las jerarquías, la productividad y las normas de premios y castigos, con lineamientos que responden a los intereses del mercado y la ideología capitalista.

En este sentido las contradicciones en cada espacio educativo deben abrir el debate acerca de los derechos políticos y las libertades democráticas, la propiedad privada, la lucha de clases y el poder político del estado capitalista. Sin ser neutrales ante las reformas educativas que van en sintonía con los monopolios de empresas, junto a la intromisión de la iglesia y su influencia conservadora en los lineamientos educativos como en educación sexual o en la enseñanza de las ciencias naturales, por lo contrario es fundamental promover la educación científica a partir de la cual los trabajadores y la juventud puedan apropiarse de los conocimientos acumulados por la humanidad a lo largo de la historia.

Asimismo se debe fomentar la enseñanza artística y la defensa por los derechos laborales, sindicales y democráticos de los trabajadores y estudiantes, apoyar la organización de delegados docentes y estudiantiles y la democratización de los sindicatos como organismos de la clase trabajadora.

En los hechos una educación que prepare los cimientos para la transformación de la sociedad está íntimamente relacionada a la política revolucionaria y a la lucha de clases.

Tomar el poder para cambiar al mundo

Aun considerando la importancia de la educación en la generación de conciencia y en la producción y transmisión de conocimiento, los cambios estructurales de una sociedad van más allá de los espacios educativo y de la educación, lo que no significa que no haya que poner en duda ni disputar la orientación y los marcos del programa político-educativo del estado. No solo se lo debe cuestionar sino que también debe cuestionarse todo orden capitalista, incluyendo al propio estado, su carácter de clase y su aparato represivo, es decir desnaturalizando por completo un sistema social de represión, miseria y explotación.

Precisamente es por eso que no puede haber transformación de una sociedad sin tomar el poder del estado, sin alterar orgánica y sistemáticamente su orden y su carácter de clase capitalista, es decir sin que la clase productora expropie a la clase explotadora y organice la sociedad basándose en sus derechos autodeterminados.

Teniendo esto en cuenta, la estrategia política de que es posible cambiar el mundo sin tomar el poder resulta un planteo en abstracto mientras una minoría ejerce el poder sin ser cuestionada por las mayorías trabajadoras y populares.

En este sentido en el mismo recorrido de luchar por una escuela democrática y científica en función de las necesidades de la clase trabajadora y los barrios populares, en donde se cuestione la sociedad dividida en clases y se pongan de manifiesto las causas de las injusticias sociales, es necesario el desarrollo de la organización y la estrategia revolucionaria de la clase trabajadora, de los explotados y oprimidos para hacerse del poder político del estado y generar a partir de los organismos obreros y populares una democracia de los trabajadores.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Educacion-publica-pedagogia-y-debate-estrategico

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Uruguay: «La tasa de egreso de educación media es un suicidio para el país»

Por: El Observador

Entrevista a: Mariano Palamidessi

Hace un mes el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presentó el informe Trayectorias educativas en la educación media. PISA-L 2009-2014, que se enfoca en las trayectorias educativas que siguieron hasta 2014 los estudiantes que participaron en PISA 2009. En ese momento su director ejecutivo, Mariano Palamidessi, pronunció un discurso fuerte y alarmante. Habló de datos «perturbadores» y de la generación de «dos razas» en el país. Es que entre muchos resultados, la investigación arrojó que apenas un 6% de los estudiantes que participaron de PISA 2009 con al menos un episodio de repetición logró acreditar la educación media superior (bachillerato) cinco años después. El dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta que cuatro de cada 10 liceales tienen extraedad, es decir, repitieron. El Observador conversó con Palamidessi para profundizar en su análisis.

En la presentación de los resultados de PISA- L 2009-2014, usted dijo que los resultados eran «perturbadores». De todos los resultados que arrojó esta investigación, ¿qué es lo que le resulta más perturbador?

A los datos que ya conocíamos que tienen que ver con el porcentaje que efectivamente egresa, para mí el dato más perturbador es la idea de que cualquier retraso en la trayectoria previa prácticamente cancela las posibilidades de terminar educación media. Solamente el 6% de los que llegan con extraedad en esta muestra de PISA-L la terminaron. Es un sistema en el cual tropezar o resbalar es caerse. Si un alumno tuvo un mal año o entra con alguna desventaja y esta se sanciona con la repetición, esto va a marcar fuertemente su futuro educativo y reforzar sus posibilidades en la vida. Esto es un dato perturbador.

¿Por qué la repetición marca tanto las trayectorias?

No es la repetición. La repetición, en todo caso, es una decisión pedagógico-administrativa que condensa una serie de juicios y de mecanismos preliminares. En realidad, acá hay actuando varias cosas, pero podemos simplificar sobre algunas. Una tiene que ver con las oportunidades que tuvieron los niños. Cuando se toma la decisión (de que un alumno repita) ya hay un montón de señales anteriores. Entonces, ahí fallaron en primer lugar los sistemas de alerta temprana, es decir, hay alguien que vio o que no vio datos o características, que permiten anticipar una situación de fracaso. El tema también está en si cuando detecto un problema, tengo previstos mecanismos para compensarlo. Muchas veces el sistema lo deja a criterio de los maestros. Muchos piensan que la ventaja de Finlandia está en los mejores resultados. Y el secreto verdadero se basa en que tiene el piso alto. Los alumnos que menos rinden en Finlandia están bastante bien. Esto es porque tienen un conjunto de dispositivos muy estudiados y racionalizados con pasos muy claros de cómo se va operando en cada situación. Ya tienen un protocolo definido. Acá lo que está faltando es protocolo.

¿Falta también calidad en los aprendizajes?

Lo que pasa es que muchas veces el tiempo diario es muy poco. Gran parte de los estudiantes de Primaria van a clase cuatro horas. En esas cuatro horas que son las mismas que hace 120 años queremos que aprenda a escribir, a calcular, ciencias, deporte, arte, teatro. La verdad que el tiempo no alcanza y es probable que ciertos énfasis de lecto escritura, que la escuela tenía se hayan perdido en función de una multiplicidad de objetivos. A la escuela se le está pidiendo mucha cosa con el mismo tiempo disponible. Son 180 días, que no siempre se cumplen, en un calendario de cuatro horas. Cuando uno compara con otros países, el tiempo neto es bajo para objetivos tan ambiciosos. Esto es un problema que hay resolver.

¿Se resuelve con escuelas de tiempo completo?

En lo personal creo que no necesariamente tenemos que ir a tiempo completo, podés ir a jornadas de seis horas o podés tener el tiempo que cada proyecto requiera. Deberíamos discutir cuáles son los básicos que sí o sí debemos garantizar y en cuánto tiempo.

Ese día dijo que el sistema está generando «dos razas diferentes». Teniendo en cuenta esto, ¿qué le espera a Uruguay en 20 o 30 años?

Lo primero que quiero decir es que la palabra que yo usé no fue la más feliz. Es una palabra que trató de provocar. La usé en un sentido metafórico. Lo que yo quise decir es que sin desearlo –porque ningún docente ni autoridad está deseando– que salgan chicos que cuando lleguen a los 20 años tengan 14 años de escolaridad y otros han tenido exactamente la mitad, es preocupante. Uruguay fue muy exitoso en universalizar la educación primaria y egreso en los años 80. El problema es la otra meta en la cual Uruguay viene con mucho retraso. La idea de universalizar la educación secundaria se dio primero en la década del 70 con la ley que promovía la universalización del ciclo básico. Pero el ritmo de escolarización de la educación media está lento todavía.

¿Qué nos espera entonces en 20 o 30 años?

Creo que continuar con esta tasa de mejora muy leve en materia de egreso de ciclo básico y bachillerato para el país es un suicidio. Es un suicidio porque este es un país pequeño de tres millones de habitantes y el destino de un país pequeño, si quiere formar parte de una sociedad integrada, democrática y que ofrezca oportunidades a las personas es apostar a la educación y al conocimiento. Que el 60% de la población no complete educación media es un bloqueo político, económico, cultural hacia el futuro. El problema es que el desafío del siglo XXI no es la educación media, sino masificar la educación superior.

¿Es necesario reformar educación media?

Sí. Está claro que hay que ir a un esquema de reducir la fragmentación de conocimiento y se debe definir cuáles son los aprendizajes y competencias básicas. Tiene que haber más dedicación y pertenencia del docente con el centro educativo y esto requiere reformular el contrato de trabajo. También plantearía que tiene que haber más diversidad y mayor cuota de elección por parte del estudiante. Hay que ofrecer a los estudiantes una parte del menú que sea por elección, que haya asignaturas obligatorias y otras por elección. Todo esto hace que la gestión de un centro sea más compleja y hay que aprender a gestionar el trabajo de una organización que ya no se rige al ritmo de un timbre y horas monótonas. Tiene que haber una figura que sea Consejero de Estudio para que el alumno programe el recorrido que quiera hacer en el semestre o en el año con él. Esto forma parte del tratamiento de una vida de un individuo autónomo, que toma decisiones. Hoy en secundaria no hay que elegir nada, entonces uno no tiene ninguna responsabilidad, ni puede saber si eligió bien o mal.

Si la meta del siglo XXI es la educación terciaria, ¿Uruguay está atrasado en la agenda educativa? La meta del gobierno es que el 100% de los alumnos estén en educación media.

Nunca es triste la verdad, decía Joan Manuel Serrat. La verdad es buena, si uno está decidido a hacer cosas. En el siglo XXI tener un porcentaje muy alto con alta escolaridad es fundamental para innovar y tener una democracia vigorosa, para tener una sociedad tolerante.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/8821226/URUGUAY-La-tasa-de-egreso-de-educacioacute;n-media-es-un-suicidio-para-el-paiacute;s-21082016

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Tareas escolares: otro síntoma de la patología neoliberal

Por: Jaime Retamal

Conspicuos, críticos gravosos o hipsters tecnócratas aspiracionales: a las élites les molesta el tema de las tareas, su exceso. La campaña antitareas ha mostrado, una vez más, sin quererlo, la esquizofrenia productivista y resultadista en la que estamos día a día en todas las escuelas y familias de este país.

Es interesante lo que ha sucedido con la campaña ciudadana antitareas. Desde todo punto de vista irrita, en primer lugar, a las élites más conservadoras, que ven a las tareas como un aliado propicio para el ejercicio de lo que llaman autoridad, y las defienden, disfrazándose ellos mismos de superhéroes de la autonomía profesional de los profesores.

Pero, en segundo lugar, no deja de sorprender que irrite también a los autodenominados intelectuales de izquierda y progresistas. Ellos no están para pensar estos temas tan nimios y sin importancia –¡las tareas para la casa!– comparados, por ejemplo, con el financiamiento de la educación superior o la desmunicipalización de la educación pública, los temas más serios del gran teatro de los movimientos sociales y de la escena de la política pública. Lo suyo es la pasión por el infinito a la Kierkegaard. ¿La campaña de madres y padres antitareas? ¡Reformismo burgués!

Además, en tercer lugar, y no me sorprende mucho, hay que decir, la campaña antitareas también irrita a nuestros expertos y tecnócratas de la educación eficiente, del accountability escolar, del evidence-based education, del school choice, del success for all, del new public management, del school improvement y de cuanto dispositivo tecnológico-sociológico hay, en el que ocupan su valioso tiempo de investigación.

No me sorprende mucho porque en general no estamos hablando de gente que llegó a ser experto en esas tecnologías de análisis, luego de haber vivido y enseñado –primero– en una escuela o en un liceo de este país.

Se sabe que la fauna de los tecnócratas en educación está poblada de gente sin praxis ni experiencia escolar, es decir, que no ve la vida escolar y lo que implica –las tareas en ello– sino solo ve objetos de estudio provenientes de las modas sociológicas-económicas de turno; o –lo que es peor– solo datos en su planilla Excel; o –lo que todavía es muchísimo peor–, para muchos de los especímenes de esta fauna, estas modas de análisis representan sendas oportunidades para pasar agradables semanas de verano boreal, seminario internacional mediante, en la que en el máximo de media hora muestran los resultados de sus importantes estudios de la realidad educativa nacional. En fin…

Conspicuos, críticos gravosos o hipsters tecnócratas aspiracionales: a las élites les molesta el tema de las tareas, su exceso. Seguramente para ellos se trate solo de un tema de mamás pelolais. Con sorna les niegan el derecho a las tareas de ser normadas por ley. Pues, en Chile, la ley y la educación representan algo muy serio.

Una campaña exitosa

Lo que está sucediendo, repito, es interesante. Es un extraordinario ejemplo para recordar por qué las “campañas” se apegan más a la dinámica del siglo XXI, por sobre los “movimientos sociales”, más anclados en el siglo XX, heredero en esto del siglo XIX.

El filósofo estadounidense Richard Rorty describe un tipo de intelectual activista que se siente capaz de no ser parte de un movimiento y que se contenta con implicarse en múltiples campañas.

“Por campaña –afirma Rorty– entiendo algo finito, algo en lo cual podemos reconocer que hemos tenido éxito o en lo que, hasta ahora, hemos fracasado”.

Las campañas tienen un sentido propio y se sostienen por sí mismas. Los movimientos, en cambio, se sostienen siempre por un metarrelato de carácter salvífico; exigen del individuo autosometimiento y autopurificación, pues por sobre las voluntades, el movimiento debe prevalecer. Así, concluye Richard Rorty: “Una multiplicidad de campañas tiene la misma ventaja que una pluralidad de dioses o de novelas: cada campaña es finita y siempre existe otra campaña en la que podemos alistarnos cuando la primera falla o descarrila. La impureza advertida en un movimiento puede destruir a la persona que se ha identificado con él, la impureza de una campaña puede tomarse bien: después de todo tal impureza es lo que se esperaría de algo que es, como uno mismo, finito y mortal”.

¿Por qué la campaña antitareas ha calado tan hondo y ha tenido tanto éxito? Pues, en primer lugar, por su carácter acotado y finito, simple, que toca al mismo tiempo el corazón de las familias y el corazón de un sistema escolar neurotizado por el rendimiento.

Se les puede denominar “movimiento”, pero claramente esa no es ni su lógica ni su estilo: son mamás y papás, intelectuales activistas, profesionales de distintas áreas, ciudadanos de a pie, que conscientes de que hay un problema, se organizan inteligentemente y se multiplican por las redes sociales velozmente. Con un sentido y un propósito claro. No se marean con el hálito metafísico de los movimientos. Persisten más bien en una cuestión simple –legislar sobre el exceso de tareas– que, aunque ha sido ninguneada por moros y cristianos, ha demostrado ser un verdadero láser endovenoso para nuestro sistema escolar neurotizado por el SIMCE y todos los dispositivos neoliberales que le han inyectado desde la economía de la educación.

El boliche del ninguneo

Un extraordinario reportaje de la periodista Mónica Stipicic, el sábado 30 de abril, en el suplemento Tendencias del diario La Tercera, abría para la opinión pública el tema de madres y padres que, empoderados y organizados, se habían coordinado para protestar por el exceso de tareas y de trabajos extraescolares.

De ahí en más, la campaña que busca una mayor racionalidad en el tema de las tareas escolares para la casa, subió como la espuma en adhesión y en notoriedad mediática (crónicas, reportajes, editoriales y portadas). Y se sumó a ello la intencionalidad de algunos senadores de hacer de la regulación del exceso de tareas un asunto digno de un proyecto de ley. Fue la tormenta perfecta para que el ninguneo empezara a hacerse escuchar donde mejor lo sabe hacer.

El 13 de junio, El Mercurio abría los fuegos y nos sorprendía con un editorial titulado “Ley contra las tareas escolares”. Tildaba ahí al proyecto de ley que busca regular el exceso de tareas de “populista”, pues “puede estar explicado por la ansiedad de empatizar con los grupos de padres ‘antitareas’ que existen en las redes sociales” (habría sonado mejor que el editorialista mercurial dijera “grupúsculos de padres”… pero, bueno…).

Afirmaba, además, que “regular esta materia por ley parece del todo inconveniente”. El Estado –dice– “en ningún caso debiera prohibir al establecimiento su modo de entregar deberes escolares”. Agrega que “una medida de este tipo socavaría aún más la autoridad de los profesores y directores”. Por ello –concluye– se trata de una medida “extraviada” y afirma categórico el editorial de El Mercurio –era que no– que “la tarea de los padres debiera ser escoger el mejor proyecto que se adecue a sus necesidades”.

Se sumó al descrédito en el decano de la prensa escrita, el 22 de junio, Ernesto Schiefelbein, Premio Nacional de Educación (escribió una carta llena de melancolía e hipótesis retóricas); el 25 de junio Jaime Ravinet de la Fuente, ex ministro de Defensa (escribió una carta malhumorada y furibunda a favor de las tareas y su carácter disciplinador); el 26 de junio un furioso Sergio Urzúa, del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica (publicó una columna desde la perspectiva neoliberal usando mañosamente las evidencias); y el 27 de junio otro editorial más de El Mercurio –¡record!– en la que vuelve con la acusación de “populista”, pero agrega a su preocupación a la ministra, “autoridad de la que cabría esperar un análisis más profundo, se ha sumado a esta postura sugiriendo que, quizás por decreto, el Ministerio de Educación pudiese partir prohibiendo las tareas para el fin de semana”.

En rigor, el dispositivo pedagógico y educativo «tareas escolares para la casa» posee una amplia bibliografía internacional sobre la base de muy interesantes investigaciones y perspectivas epistemológicas. Es posible constatar controversias en la opinión pública en todos los países, estados, regiones o comunas en los cuales la administración de los sistemas escolares establecen normativas para regular el dispositivo de las tareas. En cada una de estas controversias nos encontramos generalmente con campañas de madres y padres que demandan mejores condiciones en el trabajo pedagógico intraescolar, en la racionalidad del tiempo escolar y en la diversificación del currículo.

En consecuencia, el interesante debate público que se ha producido en las últimas semanas en nuestro país es normal y sano. Pone en evidencia, además del dispositivo de las tareas escolares para la casa, otros instrumentos que han sido instalados en nuestro país y que no han sido lo suficientemente monitoreados por la autoridad.

En consecuencia, el boliche del ninguneo capitaneado por las páginas editoriales de El Mercurio mostró, una vez más, una ignorancia en materia de educación, que raya en la insolencia.

Mientras tanto, se ha dado a conocer un interesante decreto, que prohíbe las tareas escritas para estudiantes de primaria en Francia, que data del año 1956. En él se lee: «Seis horas de clase bien empleadas constituyen un máximum más allá del cual un suplemento de trabajo sostenido no puede sino que aportar una fatiga perjudicial a la salud psíquica y al equilibrio nervioso de los estudiantes. Finalmente, el trabajo escrito hecho fuera de la clase, sin la presencia del maestro y en condiciones materiales y psicológicas generalmente desfavorables, no presenta más que un interés educativo limitado».

En sucesivas oportunidades, después de 1956, se ha instalado en Francia un debate en torno a las tareas. En el año 2013, en el contexto de la refundación de la escuela republicana francesa, también se habló de tareas escolares, procurándose una reforma de la jornada escolar o de lo que se llamó «ritmos escolares». En los documentos normativos leemos literalmente que «esta reforma de ritmos va a permitir que se haga efectiva la prohibición formal de las tareas escritas para la casa».

Recomiendo revisar el debate producido en el Senado francés respecto a la reforma de los ritmos escolares, en particular, la intervención del célebre cronopsicólogo François Testu (http://videos.senat.fr/).

La tarea es sin tareas

En un documento publicado en enero del año 2016 (Focus, nº38), la OCDE da a conocer un breve análisis en el que nos vemos retratados como el país, Chile, en donde los niños de educación primaria (NB1-NB4) están el mayor número de horas al interior de la escuela recibiendo instrucción obligatoria de la galaxia-OCDE.

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Como vemos en el gráfico, si nos comparamos con Finlandia, el país fetiche en materia de calidad educativa, estamos exactamente en el extremo opuesto de la galaxia. Impresionante. ¿Tiene, en ese contexto, algún propósito continuar con el trabajo escolar en las horas libres personales en la casa? En un reciente documental del año 2015, Michael Moore, en su estilo, es cierto, irónico y divertido, nos muestra la sorpresa ante un país, Finlandia, cuyo modelo educacional básicamente eliminó las tareas, entre otras muchas reformas más que, si ven el video cuyo link proveo, podrán darse cuenta por ustedes mismos de cómo en el discurso se relaciona a las tareas con cuestiones filosóficas de fondo, que las campañas antisistema neoliberal de educación en Chile vienen relevando hace años.

Pues bien, el gráfico anterior tiene como fuente al famoso –a estas alturas– indicador D1 del Education at a Glance 2015 de la OCDE. De acuerdo a esto, si miramos los números completos de toda la primaria, Chile, con 8 años de enseñanza básica, reporta 6.231 horas. Italia, también con 8 años, 4.455. La Bélgica francesa y la flamenca, 8 años, 5.096 y 4.928 horas, respectivamente. Austria, Turquía y Hungría, también reportan 8 años, pero con 2.280, 2.880 y 2.583 horas en total, respectivamente.

Es decir, Chile top 1 dentro de los países con 8 años. Finlandia reporta 9 años, con un total de 3.794 horas. Suecia, 9 años, 4523 horas. Japón 9 años, 4.575 horas. Corea, 9 años, 3.885 horas. Francia, 9 años, 4.320 horas. Noruega, 10 años, 5.234 horas. Promedio OCDE, 9 años, 4614 horas. Chile 1.617 horas sobre el promedio OCDE.

Para continuar con estos lateros documentos de la OCDE-people, documentos todos de dados cargados al economicismo educacional, los furibundos expertos chilenos pro tareas han citado el Pisa in Focus nº46 de diciembre del año 2014. Ahí se entregan datos de los jóvenes que respondieron la Prueba PISA 2012.

En Chile la prueba PISA se aplicó a 6.856 estudiantes de 15 años (2º medio) de un total de 222 establecimientos. Según el anuario estadístico del año 2013, en Chile había 3.470 establecimientos de educación media con una matrícula total de 924.905 estudiantes, de los cuales 240.310 correspondían a 2º medio.

Analizando esos datos, Mauricio Holz y su equipo de la Biblioteca del Congreso Nacional, prepararon un extraordinario informe. En él nuevamente vemos a Chile top one en el número de horas que tenemos a los estudiantes en los liceos. Chile es el país –como vemos en el siguiente gráfico– con el número más alto de horas cronológicas de instrucción en el aula a la semana.

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Cuando se les pregunta a los estudiantes chilenos, “pensando en todas las asignaturas escolares, en promedio, ¿cuántas horas ocupas cada semana haciendo tareas u otros trabajos dados por tu profesor?”, responden que en promedio 3,5 horas, uno de los más bajos de la OCDE. Enhorabuena, pienso. No todo es tan malo, porque en el mismo informe se lee algo que la literatura especializada viene enfatizando hace rato, a saber, que “el número promedio de horas que los alumnos destinan a los deberes u otras tareas establecidas por los docentes no suele estar relacionado con el rendimiento global del sistema escolar. Esto implica que hay otros factores, como la calidad de la enseñanza y el modo en que se organizan los centros, cuyo impacto sobre el rendimiento global del sistema escolar es mayor”.

También, en el mismo documento queda de manifiesto el hecho de que las tareas son un factor de desigualdad evidente, así como un factor que coloca en evidencia los códigos sociales de clase que ponen en juego los profesores dependiendo de si están en liceos con estudiantes de elite o desfavorecidos económicamente.

Parece evidente que “la tarea es sin tareas” tiene fundamento desde la galaxia OCDE.

En consecuencia, el interesante debate público que se ha producido en las últimas semanas en nuestro país es normal y sano. Pone en evidencia, además del dispositivo de las tareas escolares para la casa, otros instrumentos que han sido instalados en nuestro país y que no han sido lo suficientemente monitoreados por la autoridad. En consecuencia, el boliche del ninguneo capitaneado por las páginas editoriales de El Mercurio mostró, una vez más, una ignorancia en materia de educación, que raya en la insolencia.

Ahora bien, y en resumen, para los fanáticos de la literatura especializada, hay muchísima evidencia respecto al carácter cíclico, controvertido y diversificado respecto a si enviar o no tareas, su verdadero impacto, su duración, las tareas inteligentes y las perjudiciales, etc. (Fenart, 2016; Chouinard, Archambault et Rheault, 2006; Cooper, 1989; Corno, 1996; Palardy, 1995; Paschal, Weinstein et Walberg, 1984; Kralovec et Buell, 2001, etc., etc., etc.). Sin embargo, a pesar del relanzamiento de las tareas en los 2000, nuevamente desde el punto de vista de la producción económica, la tendencia histórico-cultural ha decantado en una acumulación de evidencias en contra de las tareas (Fenart, 2016).

Las tareas escolares o “los trabajos fuera de la clase – para la clase” (Patrick Rayou, 2008) no superan la prueba de su posible eficacia, ni de su equidad (Rayou, 2008).

Por una parte, los beneficios directos sobre la escolaridad de los niños estudiantes no han sido en efecto jamás demostrados (Rayou, 2008). Las numerosas investigaciones que ponen en evidencia los efectos positivos de las tareas sobre el éxito escolar, solo pueden establecer simples correlaciones, porque es imposible saber si esos estudiantes son más exitosos gracias al trabajo fuera de clases o si lo son simplemente porque son buenos estudiantes (Rayou, 2008; Cooper, Robinson et Patall, 2006) o si lo son por efecto de las didácticas, las metodologías de la enseñanza, los proyectos educativos, las comunidades escolares, etc.

Timothy Keith, quien había encontrado en los 80 una relación solida entre las tareas y los resultados en las pruebas estandarizadas, volvió una década después sobre el tema y descubrió que, si introducía más variables para sus correlaciones, las tareas no tienen efecto alguno después de todo (Valerie A. Cool and Timothy Z. Keith, 1991).

No hay ninguna relación entre el tiempo dedicado a las tareas y las calificaciones del curso; y tampoco hay una substancial diferencia entre los que completan las tareas y los que no. Por otra parte, las tareas son un importante factor de selección social, pues los padres de clases más vulnerables no pueden aportar el mismo tipo de ayuda que los padres dotados de un capital cultural, económico y social superior (Tedesco, Manesse et Vari, 1985; Rayou, 2008).

El envío de trabajos en el espacio familiar (aprender una lección, revisar un control, etc.) penaliza masivamente a los estudiantes que tienen padres de categorías socioprofesionales desfavorecidas y vulnerables, pero esos mismos estudiantes obtienen resultados sensiblemente iguales a sus compañeros cuando el trabajo es realizado en el curso-aula (Meirieu, 2004; Rayou, 2008).

Además, la aparición de numerosos dispositivos escolares y extraescolares de acompañamiento para reducir las dificultades escolares, en este sentido, también tienen un acceso desigual de parte de las familias (Glassman, 1992).

¿Para qué seguir con tareas en un país cuyo sistema educacional está enfermo por el rendimiento, como si este fuera la clave del desarrollo y el crecimiento económico? La campaña antitareas ha mostrado, una vez más, sin quererlo, la patología neoliberal en la que estamos día a día en todas las escuelas y familias de este país. También nos ha mostrado de dónde podrían venir las verdaderas revoluciones en educación.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/08/08/963631/

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Argentina: Dos jóvenes desarrollan una computadora ecológica y biodegradable

Argentina/Agosto de 2016/La Red 21

Dos muchachos argentinos han logrado crear una computadora amigable con el medio ambiente cuyos materiales son mayormente biodegradables.

Estos jóvenes visionarios, estudiantes de ingeniería industrial en el vecino país, armaron un pequeño taller en casa de los padres de uno de ellos para desarrollar su computadora Arbore AR-One. Se trata de una máquina que fusiona las ventajas de una PC de escritorio con las de una de las llamadas “all in one”, o sea que tiene todos los componentes contenidos en la misma caja del monitor.

El cajón de la computadora está construido completamente de madera, bajo un interesante concepto de diseño minimalista. Resulta agradable a la vista y, según sus creadores, se puede integrar bien al diseño de otros muebles de la casa.

Todos los componentes son estándar, lo que facilita su actualización, reparación y mantenimiento de forma barata y sencilla.

Sistema operativo libre y HD

La idea de sus creadores es reducir el costo de los materiales e insumos al máximo sin sacrificar la calidad y la sustentabilidad del aparato, por lo que han optado por incluir en sus Arbore sistemas operativos libres que no requieren licencias ni compra de discos de instalación o hardware específico.

La pantalla es de 19.5 pulgadas y tiene una resolución de 1600 x 900 a 60hz, de consumo eléctrico eficiente.

Incluye conectividad Wi-Fi tipo N y conector RJ45 para interfaces físicas. El cliente puede seleccionar el procesador, memoria RAM, disco rígido y placa madre que mejor se ajuste a sus necesidades.

Otro producto que acompaña a su estrella, la Arbore AR-One, es la Arbox, una mini computadora hecha en madera MDF de 3 milímetros, también ensamblada con partes estándar de PC. La Arbox utiliza una fuente externa, lo que la hace silenciosa, de bajo consumo y evita que se caliente más de lo necesario. Incluye un adaptador para esconderla detrás de un monitor externo y también cuenta con conectividad Wi-Fi.

Fuente: http://www.lr21.com.uy/tecnologia/1301083-arbore-ar-one-computadora-ecoamigable-biodegradable

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