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Juan, un médico con parálisis cerebral que desafía a la academia

Colombia/19 de Junio de 2016/Entorno Inteligente

Por: Juan Manuel Collazos

El día de su grado, Manuel José Collazos, caminó apoyado en el brazo de su padre. Lo hizo despacio por el pasillo del auditorio de la Universidad para recibir su diploma, mientras escuchaba los aplausos de los asistentes, que a su paso se ponían de pie.

“No pude contenerme, lloré mucho, todos llorábamos. Lo había conseguido, se había graduado como médico”, recuerda su esposa Marcela Peláez, la fonoaudióloga a quien conquistó a través del Facebook y con quien tiene un bebé de un mes de nacido y la que hace las veces de intérprete.

“Hasta yo mismo dudaba de que el Ministerio me dejara graduar”, dice el médico Collazos.

Y no es para menos. Su nacimiento se retardó y sufre de parálisis cerebral por hipoxia, falta de oxígeno al nacer.

El médico Juan Manuel admira al astrofísico británico Stephen Hawking, cuyo nombre se le dificulta pronunciar. Al hablar se le entiende poco.

Pero, a diferencia del astrofísico, el médico Collazos, con motricidad limitada, puede mover las manos y con algo de dificultad saca del bolsillo de su pantalón un celular y busca en Google la fotografía del hombre que más admira.

“Pese a su discapacidad cambió el mundo, ha hecho cosas increíbles”, dice al referirse al hombre de la ‘Teoría del todo’.

Juan Manuel tiene 26 años y en diciembre pasado se graduó como médico en la Universidad Santiago de Cali. Le tomó nueve años terminar la carrera, tres años más que a sus compañeros de clase.

No le resultó fácil conseguir un cupo para estudiar medicina. Dice que la única que lo aceptó fue la Usaca. El lío es que la carrera combina lo teórico con la práctica y Juan Manuel no tiene precisión de agarre, justo lo que un médico necesita. Para la Santiago fue todo un reto académico.

“A los profesores les insistía en que no iba a tocar pacientes, que podía estar en los laboratorios, que yo sabía manejar el Internet”, recuerda Juan Manuel.

“Con Juan rompimos paradigmas. La Santiago le abrieron las puertas. Como no existía un programa especial para personas discapacitadas, fue preciso hacer reformas curriculares, pero de ahí salió la idea de enfocarlo hacia la investigación, que es muy válido. De hecho, un médico investigador es mucho más importante porque los avances de la medicina vienen de él. Hubo mucha resistencia de algunos médicos, somos una especie muy sui géneris, creo que era más un conflicto de egos, que de lo que podía hacer Juan”, comenta su tutor, el médico internista nefrólogo, Roberto Rodríguez.

Mientras sus compañeros de clase hacían las prácticas en medicina interna, Juan Manuel se encerraba a investigar sobre los mismos temas: Corazón, hígado, riñones; si la práctica era en el área de la ginecología, pues a plantear un nuevo enfoque investigativo.

‘Caracterización gineco-obstétrica y sociodemográfica de un grupo de adolescentes gestantes del Hospital de San Juan de Dios en Cali en los años 2010 y 2011’ y ‘Caracterización clínica y sociodemográfica de un grupo de pacientes con antecedentes de malformaciones maxilofaciales congénitas en la fundación ‘Gracias a Dios un niño sonríe’, durante los años 2008 a 2013’, son solo algunos de los resultados del trabajo investigativo que adelantó en la Universidad.

Ginecología y anatomía fueron las materias más difíciles, le tocó repetirlas.

“Son complicadas, mucho nombre. La ventaja es que tengo muy buena memoria visual, aprendo mediante la relación de las cosas”, comenta.

Leyó los mismos libros que sus compañeros, presentó los mismos exámenes, pero las exposiciones fueron pocas y no todos los profesores tuvieron la paciencia para escucharlo.

“Conocí a Juan evaluándolo en una exposición sobre embarazos adolescentes. Todos pusimos nuestro granito de arena, pero el que más granos puso fue él. Conmigo todos los exámenes fueron sustentados”, recuerda el doctor Ramírez.

En esa exposición tardó una hora y 40 minutos, mientras a sus compañeros les tomó 35 minutos.

“Toda la vida quise ser médico. Por mi enfermedad crecí rodeado de médicos. Soñaba ser como ellos y descubrir qué me pasó para ayudar después a otros como yo”, dice Collazos.

Después de superar las ciencias básicas, llegó la parte clínica de la carrera, y los primeros rechazos.

“Algunos médicos en los hospitales fueron despectivos con Juancho. ¡Qué hace aquí!, le decían al verlo llegar en su silla de ruedas. Fue duro, veníamos de un campus incluyente, donde ricos y pobres, negros y blancos, somos iguales”, recuerda el doctor Henry Ponce, compañero de clase.

“Algunos docentes tienen mentalidad prehistórica, ni siquiera medieval, no querían darle la oportunidad a Juan; quizá no se querían dar la oportunidad a sí mismos de probarse como profesores”, dice el doctor Ramírez, quien será el padrino de bautismo del bebé de Juan Manuel y Marcela.

“No me quejo, todo fue muy constructivo, solo tengo agradecimientos para la Universidad”, dice el médico Juan Manuel Collazos.

Su centro médico

El médico Juan Manuel Collazos acaba de terminar un diplomado virtual en genética médica de la Universidad de Valencia, en España, y está a la espera de que la Universidad Libre de Cali le comunique si lo aceptará o no en la maestría de epidemiología.

Por lo pronto, anda en busca de pacientes. Esa será su próxima lucha: lograr que confíen en él.

“La parte académica es pan comido, lo difícil es convencer a la gente de tus capacidades, que sepa que tú no eres ningún tonto”, dice Juan Manuel.

“Tiene un problema motor, pero su desarrollo intelectual es normal”, dice el médico Roberto Ramírez.

Cuando le llegó la hora del año rural, solo en una clínica lo aceptaron, pero después se arrepintieron.

¿Cómo así que no me dejan trabajar porque soy discapacitado? Pensó, y comenzó a madurar la idea de tener su propio centro de consulta.

Por estos días termina de amoblarlo, se llamará ‘Cimasd’ (Centro de Investigación Médica, Atención en Salud y Discapacidad). Para abrirlo solo depende de que le aprueben todos los permisos reglamentarios.

“El problema no es que el paciente hable o no, lo importante es ver la forma en que pueda ser funcional a nivel social, educativo y laboral. Nos propondremos su rehabilitación”, dice el médico Collazos, mientras se desplaza en un scooter adaptado para él.

“No bastará con la terapia, tenemos que lograr que se desenvuelvan”, agrega.

Sube las gradas del ‘Cimasd’ sin ayuda, lo hace despacio, mientras su cuerpo se tambalea un poco.

“Tranquilos, nada le va a pasar”, advierte don Manuel Carabalí, su conductor, quien no lo desampara y quien también hace de intérprete.

El diploma que recibió el pasado 9 de diciembre del 2015 pesa mucho sobre él.

“Estaba muy emocionado, no me lo creía. Pero, al mismo tiempo, sabía la responsabilidad tan grande que implicaba. Es como si llevara una bandera para que otras personas como yo también lo intenten y lo logren. Se que en Cúcuta hay otro médico en las mismas condiciones mías, solo que a él se le entiende un poco más al hablar”, comenta.

Su educación básica la terminó en el 2006 en el Fray Damián, un colegio de educación formal y prestigioso de la ciudad; fue voluntario de la Cruz Roja en el 2007 y en el 2014 recibió de la Comisión Segunda Constitucional Permanente del Senado la Medalla Pedro Pascasio, Orden Mérito a la Democracia, ‘Por su férrea convicción que las limitaciones no son impedimentos para alcanzar las metas propuestas’.

“La gente con discapacidad ya puede exigir que la acepten en los trabajos, colegios, universidades, pero falta reformar la parte pedagógica para que puedan desenvolverse en esos ambientes. Pero todavía hay mucho miedo en las entidades para asumir su rol”, dice.

A escuchar con paciencia

No es fácil entender lo que dice, hace un esfuerzo enorme para gesticular cada palabra y cuando la conversación es prolongada, parece perder el aliento. Es preciso ponerle mucho cuidado, pero después de unos 20 minutos, el oído se adapta a sus sonidos y comprende la mayoría de sus palabras.

Pero esa dificultad en el habla la compensa con la escritura. Él mismo prende el computador y una vez logra dominar el ordenador, no se detiene.

“No olvide de escribir que, en todo este proceso, la familia es muy importante”, advierte el médico Juan Manuel Collazos.

“No toda persona con alguna discapacidad tiene que ser retardada. Muchas familias guardan a sus hijos en sus casas, los limitan. A mí me exigieron, estudié y me gradué”, dice.

Armando Carabalí, el conductor que lo transporta desde niño, lo llevaba todos los días a la universidad, en medio de las miradas del resto de estudiantes que no ocultaban su curiosidad por ver quién era ese muchacho del ‘scooter’ que estudiaba medicina y al que no le entendían nada.

“Yo si le entiendo todo. Para mí es como un hijo, al niño que acaba de tener le digo que soy su abuelo negro”, comenta Carabalí, en medio de risas.

“El primer día de clases en la Santiago me miraban mucho. Siempre he despertado la curiosidad de la gente, pero es algo superado”, comenta.

Así como no olvida su primer día de clases en la Santiago, tampoco olvida el año de internado. Le tocó en el San Juan de Dios.

“Allá sí que se vive la crisis de la salud del país, vi los pacientes en el suelo y por más que uno quiere ayudar, no puede hacer mayor cosa”, comenta.

Ahora trabaja en otra investigación: ‘Caracterización de los conocimientos y comportamientos sobre salud sexual y reproductiva que tiene un grupo de personas con discapacidad residentes en Cali’.

“Sueño con el Premio Nobel”, dice el médico Collazos.

http://entornointeligente.com/articulo/8585522/Juan-un-medico-con-paralisis-cerebral-que-desafia-a-la-academia-19062016

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Chile: De la crítica feminista al debate por los destrozos: cómo fueron los 19 días de toma dentro del INBA

Chile/19 de Junio de 2016/Economía y Negocios

Los alumnos dicen que los daños se produjeron la madrugada del 1 de junio, cuando un grupo externo ingresó al liceo.

Rechazar el proyecto de Nueva Educación Pública y la agenda antidelincuencia del Gobierno, además de pedir la reincorporación al liceo de dos profesores, eran parte de las exigencias que los estudiantes del Internado Nacional Barros Arana (INBA) pusieron en su petitorio cuando se tomaron su colegio, al mediodía del 24 de mayo.

La decisión fue consensuada en una asamblea en la que participaron 1.543 alumnos, de los cuales el 68% aprobó la medida. Pero lo que parecía ser una toma más dentro de la «ofensiva estudiantil» por las reformas del Mineduc, se transformó en una crisis institucional, que terminó en un desalojo el 13 de junio y en millonarios destrozos.

Y en medio de eso, los 19 días de movilización estuvieron marcados por las críticas de las niñas del Liceo 1 a los gritos machistas de los «inbanos» y por el debate interno que produjo el daño a la infraestructura.

Los ex alumnos

El mismo día en que comenzó la toma, pero horas más tarde, un centenar de niñas del Liceo 1 llegaron al INBA, pero no para apoyar a los jóvenes, sino que para interpelarlos: días antes, los escolares marcharon por Santiago, y al pasar frente al liceo de niñas les lanzaron gritos sexistas.

«Piden igualdad y calidad, pero al momento de marchar gritan sin pensar», decía un lienzo que las escolares colgaron en las rejas del internado, quienes decidieron criticar desde el feminismo los actos de discriminación que se dan dentro del mismo movimiento estudiantil.

Los alumnos se dividieron ante los insultos a las niñas. «No podemos replicar lógicas machistas», fue la conclusión de Diego Arraño, presidente de los alumnos y vocero de los escolares de la ACES.

El debate interno solo se apagó cuando fue reemplazado por otro: los destrozos que ocurrieron dentro de la toma.

Los alumnos dicen que la ocupación se realizó de forma normal, hasta que en la madrugada del 1 de junio, luego de que la alcaldesa Carolina Tohá pidiera el desalojo, un grupo de jóvenes -ex alumnos y gente externa al liceo- ingresaron al recinto y provocaron la mayoría de los daños, los que fueron focalizados en la oficina del director Jorge Rojas.

Javier Pavez, secretario del centro de alumnos, cuenta que «todo fue repentino y fue tema en la asamblea de toma, donde descubrimos que los daños fueron hechos por estudiantes expulsados alguna vez por medidas disciplinarias».

Y a pesar de que durante la ocupación los estudiantes realizaron al menos 10 tipos de actividades para incentivar la participación -como visionados, talleres de malabarismo y fotografía, una marcha en la Plaza de Armas y clases de reforzamiento-, estos hechos volvieron a dividir a la comunidad.

«Permitieron que dañaran la casa de cientos de ‘inbanos’; no hay excusa para eso», comentó un alumno en un grupo interno de Facebook. «Tenemos que hacernos cargo, aunque no hayamos sido, ya que pertenecemos al INBA, y es el nombre el que se mancha», argumentó otro.

Ante el repudio de sus mismos compañeros -y que se extendió transversalmente-, el centro de estudiantes convocó a una jornada urgente de limpieza para el lunes último, la que no se concretó: ese mismo día fueron desalojados. El viernes, recién comenzó la reparación del recinto.

Fuente: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=263784

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Educación superior pública

Chile/ 19 de Junio de 2016/Entorno Inteligente

Por: Jorge Tabilo Álvarez

Señor director:

Resulta difícil estar de acuerdo con el actual sistema de Educación Superior (ES), que muestra ciertos logros pero no ha resuelto un tema central: lograr un nivel superior de calidad que se distribuya de manera equitativa en el territorio.

Si bien ha establecido un sistema de provisión mixta de amplia cobertura, a la vez ha tenido un tremendo costo financiero para las familias, en muchos casos con estándares de calidad mediocres. Ante este escenario la reforma es buena y necesaria; sin embargo, es preciso que su formulación recoja el desarrollo actual del sistema, refuerce el nivel alcanzado e instaure mecanismos de regulación que permitan un ordenamiento que se adapte al entorno, y apoye el desarrollo del país.

El sistema nacional de ES lo deben integrar instituciones públicas, estatales y no estatales reconocidas por ley, y privadas de acuerdo a normas claras de funcionamiento. No obstante, lo público debe primar. Lo estatal y lo no estatal deben estar supeditados a lo público.

El financiamiento a los planteles que integren la red pública no debe discriminar entre ellos. Además, debe considerar las particularidades territoriales y su implicación en los diferentes costos de operación, e incentivar la colaboración interinstitucional para resolver problemáticas regionales y nacionales.

Lo público se manifiesta en la misión, compromiso con el territorio -con focalización territorial y no con sentido expansionista-, y aporte en investigación, inclusión y movilidad social, propiciando una sociedad más justa, educada y solidaria. Todo ello son componentes clave que las universidades públicas deben contemplar.

Las políticas de Estado en ES que trascenderán al gobierno de turno serán las que tengan lo público en su centro y contribuyan.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/8584084/Educacion-%20superior-publica

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Unicef, nuevo aliado de MinSalud para combatir la desnutrición en Colombia

Colombia/ 19 de Junio de 2016/HSB Noticias. com

Los sin número de casos que reporta el país en casos de desnutrición obligaron al Gobierno Nacional a tomar medidas inmediatas que ayude a combatir esta problemática.

La tasa de mortalidad por desnutrición ha descendido en el país de 14,87% por cada 100.000 niños mejora de 5 años en 2005 a 6,77% en 2013, según estadísticas, existen importantes variaciones poblacionales y departamentales.

De esta manera, el Ministerio de Educación realizó una alianza con UNICEF que permita recuperar y ayudar a las personas que no cuentan con una alimentación correcta en el país.

  • La iniciativa incluye tres líneas de acción, la primera tiene que ver con la formulación de los planes operativos locales para la implementación del lineamiento del manejo integrado de la desnutrición aguda.
  • El segundo tiene que ver con el fortalecimiento de las capacidades de los diferentes actores del sistema general de seguridad social.
  • La tercera es la importación, nacionalización y distribución en las sedes de las direcciones de salud de los departamentos priorizados de los insumos para el tratamiento terapéutico de la desnutrición aguda, moderada y severa en niños menores de cinco años.

Durante la presentación de estos elementos hablo de otros temas referentes a la salud. “La falta de acceso a los alimentos el bajo acceso a fuentes de agua potables y la falta de atención sanitario son factores determinantes en la desnutrición aguda. Se requiere por ello de los sectores para enfrentar de manera efectiva e integral el problema de la desnutrición aguda en el país» aseguró el jefe de la cartera de Salud, Alejandro Gaviria.

En el marco del lanzamiento de esta ruta, el Ministro de Salud y Protección Social y el representante de UNICEF para Colombia firmaron una carta de intención para suscribir un convenio encaminado a trabajar por la atención integral de la desnutrición aguda en menores de 5 años con énfasis en La Guajira, Chocó, Guainía, Vichada y Meta.

Fuente: http://hsbnoticias.com/noticias/nacional/unicef-nuevo-aliado-de-minsalud-para-combatir-la-desnutricio-216743

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Venezuela: Estudiantes del Liceo Mac Gregor impulsan el modelo productivo

Venezuela/ 18 de Junio de 2016/Entorno Inteligente

En la Escuela Técnica Industrial Gregorio Mac Gregor, ubicada en la parroquia Coche, estudiantes de 4to a 6to año del ciclo diversificado se forman en especialidades eléctricas, electrónicas y mecánicas donde producen herramientas útiles para la comunidad como sócates, reparación de bombillos ahorradores y, además, reciclan materiales como el aluminio para obtener la materia prima. También, a través del proyecto Todas las Manos a la Siembra, los jóvenes fabrican picos, chícoras, rastrillos, palas, entre otros implementos para el cultivo que tienen dentro del plantel.

Es por ello que, para conocer de primera mano estas experiencias, el ministro del Poder Popular para la Educación, Rodulfo Pérez, visitó ayer la institución educactiva donde pudo observar todo el trabajo que llevan a cabo estos estudiantes el cual está enmarcado en el impulso del modelo productivo que se lleva a cabo en escuelas y liceos de todo el país.»Desde que el presidente de la República, Nicolás Maduro, llamó al país a la construcción de un modelo económico que supere al rentismo petrolero, puso una tarea específica para las escuelas y liceos del país y pidió que nos incorporáramos a la siembra y a las actividades productivas y nos marcó un objetivo que es vincular a la educación con la producción, y el estudio con el trabajo?, explicó.

Pérez afirmó que, gracias al Gobierno Bolivariano, se ha logrado universalizar la educación, en la que los jóvenes cuentan con oportunidades para estudiar. Precisó que ahora el ministerio está trabajando para cumplir la meta de que se vincule la educación con el trabajo, al enseñarles a los estudiantes técnicas útiles para la producción y reparación de herramientas que les sirvan para su desarrollo profesional.»Éste es un objetivo para que lo alcance toda la sociedad venezolana, todo nuestro país. Cerrando este año escolar, hemos tenido la incorporción de más de cuatro mil instituciones educativas a actividades de la siembra; por eso aquí, en la Escuela Técnica Industrial Mac Gregor, estamos mostrando las actividades de producción industrial y todo el potencial que estas instituciones tienen?, agregó.

Pérez recordó que estas escuelas técnicas fueron olvidadas por las gestiones gubernamentales de la IV República, que pretendían eliminarlas del sistema educativo por considerarlas innecesarias y que fue con la llegada del Comandante Hugo Chávez, que se les brindó un impulso importante para su permanencia. En ese sentido, anunció que el año escolar 2016-2017, que iniciará en septiembre, deberá enfocarse en la construcción de un modelo educativo productivo. CANAIMAS EDUCATIVAS A pesar de la coyuntura política que vive el país, producto de la guerra económica y la caída de los precios del petróleo, el ministro Rodulfo Pérez hizo entrega de 144 tabletas y computadoras a estudiantes y docentes de la institución educativa.

«El presidente Nicolás Maduro ha continuado con la distribución de canaimitas y tabletas no solo para estudiantes de todos los niveles y las modalidades, sino también para los docentes del país?, expresó. Indicó que en el mes de julio, para el cierre del año escolar 2015-2016, se va a hacer entrega de la Canaimita número 5 millones lo que representa un gran logro para el país, aseguró Pérez.»Esto junto a la iniciativa de distribución de estas herramientas en la educación universitaria nos siguen poniendo a la vanguardia tecnológica de América Latina?, afirmó. Estudiantes del Liceo Mac Gregor impulsan el modelo productivo

Fuente:  http://www.entornointeligente.com/articulo/8583206/Estudiantes-del-Liceo-Mac-Gregor-impulsan-el-modelo-productivo-18062016

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Colombia: Cuatro de cada diez escolares han probado drogas

Colombia/ 18 de Junio de 2016/El Tiempo

Hay alarma entre padres de familia, autoridades y centros educativos por el aumento en el consumo.

El paquete de ocho a diez pastillas cuesta apenas 500 pesos, lo mismo que una colombina o un par de chicles. Las pepas son cuadradas, diminutas, tienen un color grisáceo y se pueden consumir de dos maneras: bajo la lengua o incrustadas en el párpado inferior. Durante 20 minutos provocan alucinaciones y relajación. Pero lo peor viene después: dependencia.

Desde el año pasado, esta sustancia sintética de fabricación nacional empezó a recorrer salones y pasillos de varios colegios, especialmente del sur de Bogotá. Pero en las aulas también pululan las drogas sintéticas importadas –sobre todo éxtasis– y disfrazadas como dulces, que se venden a un promedio de 30.000 pesos la unidad entre estudiantes de colegios privados del país.

 William Salinas, rector del colegio distrital Andrés Bello, en el barrio Muzú, del sur de la capital, conoce de cerca la problemática. Él señala que el uso de las pepas de 500 pesos (ácidos artesanales, según la Policía) se suma a un consumo cada vez más frecuente de marihuana, cocaína y hasta disolventes industriales (inhalados).

La Secretaría de Educación da cuenta del aumento del uso de drogas, que se duplicó entre el 2014 y el 2015: de 2.494 casos detectados de alumnos de colegios distritales que consumieron algún tipo de droga se pasó a 5.196. La mayoría (62 por ciento) fumó marihuana.

En el caso del Andrés Bello, por lo menos 30 de los 2.600 estudiantes han sido identificados como consumidores habituales de estupefacientes, pero se cree que son muchos más. “El primer contacto con la droga se da mediante el método tradicional: en los alrededores del colegio, los jíbaros les regalan las primeras dosis a los estudiantes, generalmente entre 13 y 17 años, como ‘gancho’ para volverlos adictos y luego convertirlos en sus clientes”, dice Salinas. Solo el año pasado se conocieron en Bogotá más de 2.300 casos de menores que probaron alguna droga por primera vez, de los cuales el 53,5 por ciento tenían entre 12 y 14 años, según el Observatorio de Drogas de Colombia. Y Ricardo Ruidíaz, director de la ONG Amigos Unidos –que investiga temas de violencia, abuso y consumo de sustancias psicoativas en la escuela– indica que un estudio que hicieron en las principales ciudades del país arrojó que cuatro de cada diez escolares, especialmente entre los 12 y los 17 años, consumen o han consumido una droga al menos una vez en su vida.

Lo peor, lamenta Salinas, es que en no pocos casos los papás de los alumnos dicen que “ellos (sus hijos) ya son grandes y saben lo que hacen”. En su plantel constantemente se hacen decomisos de cocaína, marihuana y hasta ‘trilladoras’, como los alumnos llaman a los pequeños aparatos que trituran la marihuana para que quede “menos gruesa” y facilitar así la armada de los cachos (cigarrillos).

‘Mensajeros’ de primaria

Uno de los asuntos que más preocupan al rector Salinas es que mediante amenazas, incluso de muerte, estas redes reclutan a niños de cuarto y quinto de primaria como ‘mensajeros’. “Un niño que no tiene más de 10 años no aguantó más la presión y le contó todo a la mamá. Ella nos puso al tanto, investigamos y supimos que había otros cinco casos de pequeños que se encargaban de ingresar la droga –cuenta el educador–. Los jíbaros les pagaban 20.000 pesos semanales para que ‘comieran’ callados”.

Para analistas como Efrén Martínez, presidente de la ONG Colectivo Aquí y Ahora, la ubicación de ciertos colegios, especialmente públicos, facilita el acceso de los niños y los adolescentes a las drogas. “Sabemos que hay dos jíbaros que viven cerca del colegio: ‘Trenzas’ y ‘Panzas’ –afirma el rector–. Son menores que integran pandillas usadas por redes de microtráfico. En esta zona (localidad de Puente Aranda) hay dos colegios más: uno distrital y uno privado, y muchos de sus estudiantes también han caído en las garras de estas redes. Lo más triste es que la Policía dice que no puede hacer nada, justamente por la laxitud de la ley con los menores de edad”.

El Distrito ha identificado 131 ollas y más de 470 expendios satélite (más pequeños) en los entornos de los colegios públicos. Es emblemático el caso del Agustín Nieto Caballero, contiguo a la olla conocida como ‘cinco huecos’, en el centro, cuyos estudiantes compran droga a través de grietas en las paredes. Además, muchos de ellos son constantemente víctimas de atracos en el tránsito hacia y desde sus hogares. La Policía ha hecho intervenciones, pero la comunidad estudiantil pide que sean permanentes.

Las cifras de la Policía Nacional también evidencian el aumento de la venta de drogas en los colegios y sus entornos, en todo el país. “Este año tenemos incrementos en las incautaciones de droga respecto del mismo lapso del año pasado: 16 por ciento en marihuana, 465 por ciento en coca y 953 por ciento en heroína, entre otras sustancias”, reporta el general Jorge Enrique Rodríguez, director de Seguridad Ciudadana de la institución. En el 2015 hubo 1.006 capturas y este año van 532 por porte de estupefacientes cerca de las escuelas, solo en Bogotá.

La venta y el consumo de drogas han traído otras consecuencias graves, como hurtos hechos por los propios estudiantes como una forma de conseguir recursos para satisfacer su vicio, abandono escolar y hasta amenazas a profesores y directivos que han tratado de enfrentar el problema. De hecho, solo en el 2015, la Asociación Distrital de Educadores (ADE) reportó cerca de 200 casos de solicitudes de traslado de docentes por amenazas, muchas de las cuales tienen que ver con el tráfico de narcóticos.

Un flagelo transversal

En colegios privados, especialmente en los que estudian muchachos de familias acomodadas, el panorama no es muy distinto, comenta Ruidíaz. El investigador señala que mientras en los planteles públicos tomaron fuerza unas pastillas sintéticas nacionales que se consiguen a un precio que oscila entre 5.000 y 20.000 pesos la unidad (fabricadas en Bogotá, Medellín, Bucaramanga y Cali), en los privados comenzaron a verse el año pasado pepas de éxtasis que parecen dulces y se venden en paquetes de reconocidas marcas, incluso de chocolates o brownies. “Las más comunes son la Fantasma Azul, la Criptonita Verde/Supermán y la Orange –dice Ruidíaz–. Todas generan euforia y dependencia, pero las nacionales, hechas con sustancias químicas muy peligrosas, pueden causar intoxicación”. Las importadas, anota, se traen principalmente de Holanda, España, Italia, Alemania y el Reino Unido; al igual que las nacionales, tienen gran demanda en Bogotá, la costa Caribe, Medellín, Bucaramanga, Cali, el Eje Cafetero y Villavicencio.

El director de Amigos Unidos menciona varias señales que pueden alertar a padres y profesores sobre el eventual uso de drogas por parte de los jóvenes: pérdida de peso, caída en el rendimiento académico, ausencia escolar, cambios bruscos en la manera de vestir y/o en el temperamento –generalmente se vuelven agresivos– y frases sobre el suicidio, entre otras.

Carolina Piñeros, directora de Red PaPaz, coincide en que la venta de droga se presenta en colegios de todos los estratos y que en los privados se da mucho el contacto entre expendedores de droga y estudiantes a través de redes sociales. “Se citan en lugares apartados del colegio y así es más difícil detectar el problema”, advierte. Ruidíaz y el general Rodríguez mencionan otras modalidades: el reclutamiento de alumnos para vender en las instalaciones, la venta directa en fiestas y el ‘correo muerto’ (lugares en los que se recoge la droga y se deposita el dinero, sin la presencia del jíbaro).

Jaime Leal, vicerrector del colegio José Joaquín Casas, situado en el norte de Bogotá, es consciente del problema y advierte que “la situación es peor de lo que muchos padres imaginan”. Si bien el directivo afirma que en el caso particular de este centro educativo no existen problema de microtráfico en los alrededores, porque todos los estudiantes deben tomar las rutas dentro de las instalaciones, sí sabe de alumnos que han tenido contacto con diversas drogas. “Hemos conocido, por los mismos estudiantes, que en fiestas y festivales musicales se dan los primeros contactos con sustancias sintéticas y marihuana –dice–. Hoy sorprende la cantidad de muchachos que dicen haber probado alguna droga”.

La situación es aún más preocupante si se tiene en cuenta que estudios hechos por instituciones como la Corporación Nuevos Rumbos revelan que, en el caso de la marihuana, la probabilidad de adicción en los menores de edad que la prueban por primera vez es del 50 por ciento, frente al 10 por ciento en adultos.

Aunque no hay diagnósticos precisos sobre la incidencia de la droga en colegios privados y sus alrededores, porque según Piñeros muchos prefieren manejar estos problemas internamente, el estudio más reciente hecho por la Personería de Bogotá (hace cuatro años) señaló que el 44 por ciento de los estudiantes de estos planteles se sienten inseguros en el entorno escolar, en gran medida por el asedio de las redes de venta de droga. El porcentaje sube al 70 por ciento en los planteles públicos.

Augusto Pérez, director de Nuevos Rumbos, sostiene que la falta de control de los padres y la violencia intrafamiliar son caldos de cultivo para que los menores contemplen las drogas como “una vía de escape”. Y aconseja: “Una buena manera de empezar es evitar el consumo temprano de bebidas alcohólicas. Estudios nuestros y de múltiples instituciones señalan que la inmensa mayoría de jóvenes se inician en la droga después de tener contacto con el licor”.

Ruidíaz concluye con una frase que ha escuchado muchas veces en los últimos cuatro años de estudios y sobre la cual, dice, autoridades, padres y colegios deberían empezar a trabajar para atacar el problema. Según su experiencia, la gran mayoría de los jóvenes que consumen droga dicen hacerlo “porque están cansados de la vida y esa es su forma de pasmarse”.

Hay que dar más información

Varios analistas consultados por EL TIEMPO coinciden en tres puntos: el primero, que no hay suficientes esfuerzos del Estado por lograr programas efectivos de prevención de consumo de drogas en los colegios del país.

Y aunque el general Jorge Enrique Rodríguez, de la Policía Nacional, destaca los trabajos que hoy se hacen con el Ministerio de Educación en los colegios, a través de charlas sobre prevención y riesgos del uso de estupefacientes, lo cierto es que el panorama actual obliga a mejorarlas e intensificarlas cuanto antes.

En segundo lugar, está la necesidad de un ataque más frontal al problema del microtráfico, razón por la cual Carolina Piñeros, de Red PaPaz, aplaudió el reciente anuncio de la Alcaldía de Bogotá de intervenir de manera integral los 30 colegios de mayor riesgo.

Y tercero, los expertos creen que la aprobación del uso medicinal de la marihuana por el Congreso, ha ayudado a aumentar la confusión entre los jóvenes frente a los efectos de la sustancia. “En internet, los estudiantes de hoy encuentran todo tipo de información, mucha de ella sin fundamento, y llegan a creer que la marihuana es inocua. Esto también explica el aumento de su consumo”, concluye el experto Efrén Martínez, del Colectivo Aquí y Ahora.

Fuente: http://www.eltiempo.com/bogota/consumo-de-drogas-en-los-colegios/16624127

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Ser Maestra de hoy, de ayer y del mañana. Historia de Nitza Requesens de Sarraute.

El mundo docente esconde inimaginables vivencias…y aprendizajes vitales. Hay historias de historias… aún más valiosas, cuando son cercanas que reflejan seguramente la vida de muchas mujeres, docentes venezolanas.

Nitza Requesens de Sarraute, quien fue maestra de la Escuela Padre López Aveledo en el barrio 23 de enero en Maracay, durante 32 años nos cuenta con mucho amor su labor realizada como maestra de primero a tercer grado en la mencionada unidad educativa.

Nos dijo, “qué orgullo era ver como mis niños y niñas aprendían, para ellos todos los días era un nuevo descubrir…”, ¡cómo trabajábamos juntos durante todo el año y cómo los promovía para el siguiente grado!, “pero además me llenaba de mucha dicha ver como los padres y madres, que muchas veces eran los tremendos(as) del barrio, nos respetaban, eramos referencia para ellos porque éramos sus maestras”… “pero hija, lo recuerdo con nostalgia, hoy en día, ya no es así con mis colegas que están ejerciendo en la escuela, ya no los respetan, ya no veo el brillo en los ojos de la dicha de ser docente”.

Ahora todo aquel que se dedique a ser maestro o maestra se lleva las culpas de todo el sistema educativo, principalmente, hacen recaer en nosotros las fallas o desaciertos del proceso formativo de los estudiantes. Nos hacen responsables del éxito o fracaso escolar, como si no existieran otras variables influyentes, que hacen que las cosas no funcionen bien.

La lucha de mis tiempos era poder mantener la infraestructura de la escuela levantada, que nos llegaran las arepas y a leche para que los niños y niñas desayunaran, que el comedor atendiera a más “muchachitos”, “muchos sólo comían en la escuela”, pero ahora la principal lucha de mi gremio en las escuelas, es que los respeten y los valoren tanto los padres, madres, comunidad, colegas y autoridades.

Este cambio de valoración del maestro y maestra lo ha impulsado como dispositivo, el discurso neoliberal, para erosionar la imagen de la profesión docente, para exponerlos como los culpables de las fallas y debilitar la imagen de la escuela, ya que, las escuela pública principalmente como la Padre López Aveledo, se habían convertido en espacios de lucha, se habían transformados paulatinamente en espacios de contención social de los sectores más defavorecidos, el proceso de dominación que ocurrían en ellas era principalmente el de la comunidad y las propias familias excluidas, convirtiéndolo así, en un espacio democratizado donde se comparte procesos pedagógicos y juegos con otros y otras del imaginario cultural de su sector social.

Esta escuela de lucha y procesos pedagógicos autónomos, no le conviene a los que nos quieren dominar, ya que una escuela enmarcada en el proyecto de su comunidad y en el proyecto de su país, no se puede desdibujar de las luchas sociales de las que participa, es por ello que le resulta más conveniente la generación de procesos de evaluación hegemónico como instrumento para darle los trancanzos a la imagen del maestro y maestra y así debilitar la escuela.

Nos preguntamos, ¿cuáles historias docentes estamos construyendo? , ¿Dónde nos apuntamos?

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