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¿Por qué es necesario hablar de Venezuela?

Por: Ana Mosquera

En 1960, Xosé Velo, un revolucionario gallego tomó el mando, junto con otros compañeros gallegos y portugueses, de un barco cargado de emigrantes, el Santa María, para denunciar las dictaduras de Franco y Salazar. Su acción de propaganda resultó eficaz, pues bastantes años después en las aldeas de Galicia aún se recordaba esta acción y, a pesar de la propaganda franquista, lo ocurrido en el Santa María, rebautizado en esa travesía como “Santa Liberdade”, siempre fue contado como una aventura positiva.

Hoy en día no es preciso hacerse con el control de un barco de pasajeros para que una noticia circule de boca en boca. Gracias a las redes sociales y a los móviles, podemos hacer llegar nuestra información si actuamos de forma inteligente. Los teléfonos móviles podrían llegar a ser como ya los ha afirmado algún periodista las “nuevas kalashnikov del pueblo”. Cada persona tiene una cámara para grabar y medios para transmitir en segundos al extranjero cualquier acto de brutalidad, como ya ocurrió durante el golpe de Estado de Bolivia, y esto tiende a limitar sin duda las acciones violentas de los golpistas.

Pero cuando hablamos de Venezuela nuestro trabajo de información tiene además que atravesar una serie de barreras y prejuicios que van más allá de la desinformación y los tópicos.

En primer lugar, hay que tener en cuenta la relación casi colonial de Venezuela con Estados Unidos. Venezuela es un ejemplo para el resto de los países de Latinoamérica y así se demostró en los últimos veinte años.

Se busca que Venezuela siga vendiendo petróleo en crudo, y otras materias primas a buen precio y siga siendo dependiente en todo lo demás.

En la época de los petrodólares, años setenta, las élites venezolanas ya habían decidio que su producción industrial estaría ubicada en el Puerto de la Guaira, es decir, que se limitarían a comprar productos terminados y a vender petróleo.

Carlos Andrés Pérez, en 1974 en una campaña muy vistosa con toda Caracas llena de enormes pancartas, “nacionalizó” el petróleo que hasta ese año era propiedad de las multinacionales norteamericanas. Pero esa nacionalización lo fue en realidad de los gastos de producción, que pasaron a ser asumidos por el Estado venezolano, manteniendo las empresas norteamericanas las ganancias.

En segundo lugar, la actual revolución le devolvió la dignidad al pueblo. Hoy el pueblo soporta muchas penurias por causa del bloqueo, pero muchos también recuerdan los años en que no existían oficialmente porque no se les reconocía la condición de ciudadanos. Circunstancia que nunca se menciona en los medios cuando hablan de Venezuela.

Desde la época de Carlos Andrés Pérez, e incluso desde antes, había barrios enteros de Caracas que, a pesar de ocupar una gran superficie, no figuraban en las cartografías de la ciudad. Barrios que se venían abajo en la estación de lluvias con sus casitas, entonces de latas y cartón, hoy de ladrillo. Cuando los habitantes de los cerros quedaban sepultados bajo los aludes de tierra, las víctimas no se computaban como muertos, simplemente porque oficialmente no estaban vivos. Barrios que no desaparecían porque no estaban en el mapa.

Recuerdo estar presente en un pueblo, Güiria, en Oriente, cuando se produjo una amenaza de maremoto, causada por la explosión de un volcán en una isla próxima. Durante toda la noche un vehículo con megafonía mantuvo a los vecinos alerta por si hubiese que evacuar el pueblo. Pero a la mañana siguiente mis padres me llevaron a la playa, a unos pocos km y preguntaron en los poblados de chozas al lado del mar como habían pasado la noche. Nadie había acudido a avisarles de que corrían peligro. Ellos tampoco habrían muerto, ni habrían desaparecido, porque probablemente tampoco estaban en el mapa.

Que estas personas pasasen a ser considerados ciudadanos de pleno derecho es una de las claves de que se mantenga el apoyo popular al proceso venezolano. La explicación más didáctica me la ofreció sin desearlo, en el año 2001, un emigrante gallego: “Chávez -me dijo- es un dictador. Gana las elecciones solo porque le votan los de los ranchitos”. Es su forma de entender la democracia.

Este emigrante no comprendía que “los de los ranchitos”, léase, los habitantes de los barrios humildes, que acababan de ganar el derecho al voto al ser legalizados y censados, eran mayoría en el país.

Estas personas pasan penurias y sufren por el bloqueo pero se acuerdan de cuando “no existían”. Muchas de ellas vieron un médico por primera vez en su vida cuando Chávez llegó al poder. Gracias a las misiones de escolarización la Unesco declaró a Venezuela libre de analfabetismo.  La misión vivienda entregó tres millones de viviendas en un país de 30 millones de habitantes.

La oposición no democrática, Leopoldo López Mendoza y su corte de Madrid, no comprenden que estas personas pueden estar descontentas en temas puntuales, pero que no permitirán una marcha atrás, a la época que esa derecha considera su tiempo de gloria. Algunos de estos descontentos pudieron haber votado a la oposición en las anteriores elecciones a la Asamblea Nacional, pero en el momento en que esta oposición mostró su cara los más dudosos se volvieron atrás, igual a lo que ocurrió en Bolivia.

El pecado original del chavismo es dar la voz a los humildes. Al tener acceso a la educación se le están abriendo puertas de poder a clases sociales que hasta hace veinte años no eran tenidas en cuenta.

En tercer lugar y puesto que escribimos desde el Estado español no es imposible negar la amalgama de intereses económicos en el país venezolano. Intereses en su momento capitaneados por Felipe González y el Grupo Prisa, amigo íntimo del empresario Cisneros y de Carlos Andrés Pérez. Cisneros se vio premiado en 1984 con la venta a precio de saldo de Galerías Preciados, por parte del Gobierno de González por 1.000 millones de pesetas. En 1987 Cisneros vendió la empresa a la firma británica Mountleigh por más de treinta veces su precio de compra.

Estas turbias relaciones económicas en las que participa el grupo PRISA, en la actualidad en manos de un fondo de inversión norteamericano, explican la extraña obsesión de algunos dirigentes, de la vieja guardia del PSOE con el Gobierno de Venezuela, llegando al extremo de desautorizar a su observador internacional en el país, José Luís Rodríguez Zapatero.

A esto sumamos la obsesión de la derecha con Venezuela en sus campañas de propaganda, aprovechando la presencia indiscutidamente negativa en los medios tradicionales. Como es sabido en el madrileño barrio de Salamanca está asentada una colonia de “venezolanos-miameños” con mucho dinero para repartir y para comprar influencias. Uno de ellos es el propio padre de Leopoldo López, actual diputado europeo por el PP y nombrado coordinador de Derechos Humanos en el Parlamento Europeo.

Estas elecciones venezolanas no serán reconocidas por Estados Unidos, ni por sus aliados. Estos solo las aceptarían si tuviesen la certeza de que las va a perder el chavismo. Buscan elecciones a la carta, en el momento y condiciones que les interesen, con indiferencia de la legalidad venezolana.

Interesa que no se resuelva el conflicto de la Asamblea Nacional saliente, buscan una pequeña grieta jurídica para justificar el masivo bloqueo económico y financiero, y también el expolio de la empresa Citgo, o la expropiación de dinero del Estado venezolano, llevados a cabo desde los Estados Unidos con la complicidad  Juan Guaidó y la excusa de la Asamblea Nacional.

A Leopoldo López y su Corte de Madrid, no le importan Venezuela ni el pueblo venezolano.

Por la contra si existe una derecha en Venezuela que cuando piensa en instaurar un modelo liberal, piensa en su país. Esa derecha concurre a las elecciones. Demasiado fragmentada, pero concurre.

La derecha violenta y golpista sin embargo, que ahora se ha instalado en Madrid, no acudirá, porque en realidad no mira a Venezuela, ni le importan los venezolanos, busca recuperar los antiguos privilegios y la enorme desigualdad de la cuarta república. Olvidan que el pueblo tiene memoria, que pueden presionar, que se puede retroceder un tiempo, pero la historia no camina hacia atrás.


*Ana Mosquera es la  Presidenta de la Agrupación Xose Velo,  constituida como Asociación gallega para la solidaridad con América Latina. Esta Agrupación tiene entre sus fines contrastar la información de los medios “oficiales”.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/por-que-es-necesario-hablar-de-venezuela/

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La nueva ola del aprendiz de genocida

Desde Río de Janeiro.En un almacén del ministerio de Salud en San Pablo están casi siete millones de testeos de coronavirus sin distribuir a provincias y municipios. A fines de enero tendrán su validad agotada. O sea, serán pura basura.

Brasil es, de las naciones acosadas por la pandemia, una de las que menos aplicó testeos a la población.

Varios países latinoamericanos, como Argentina, Ecuador, Costa Rica y Chile, han anunciado que recibirán la vacuna fabricada por la Pfizer. Brasil no se ha pronunciado. O mejor, de forma paralela, descartó la vacuna – que ya empezó a ser aplicada en Gran Bretaña – porque exige ser conservada a menos 70 grados.

Una multitud de infectólogos y científicos aseguran que sí, hay condiciones de preservar la vacuna en frigoríficos especiales.

El ministerio de Salud, encabezado por un general activo del Ejército, Eduardo Pazuello, silencia.

A propósito: Pazuello, supuestamente especialista en logística, no tiene idea de lo que sea el servicio público brasileño de salud, que hasta hace un par de años era considerado referencia mundial. No sabe, por ejemplo, cómo lograr al menos 400 millones de jeringas para aplicar la vacuna que sea.

Lo único que hizo fue esparcir militares por todos los puestos de decisión del ministerio y negar lo obvio: la gravedad del cuadro vivido en el país, y que ahora entró en una segunda y especialmente violenta ola.

El mismo ministerio de Salud destinó dos mil millones de reales – casi 500 mil millones de dólares – inicialmente dirigidos a “recursos de emergencia” al combate al Covid a instituciones que tratan de todo, excepto de la pandemia: maternidades, clínicas oftalmológicas, hospitales psiquiátricos. La explicación: ninguna.

Ayer, sábado, las unidades de terapia intensiva en las clínicas privadas de Rio de Janeiro estaban copadas en un 98 por ciento. Las de salud pública, 94. En San Pablo, el cuadro era igualmente dramático: 92 por ciento en las privadas, 89 en las públicas.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, el cuadro era igualmente asombroso. Y en muchísimas otras capitales brasileñas.

Al apostar todas sus fichas a unos pocos inmunizantes, el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro (foto) empujó Brasil para el final de la cola de los pretendientes a la vacunación.

Entre una y otra disputa, siempre con el ojo puesto en las elecciones presidenciales de 2022, con el gobernador derechista de la provincia de San Pablo, João Doria, Bolsonaro puso barreras a una serie de vacunas, para concentrarse en las que fueron directamente contactadas por su gobierno.

La vacuna china, por ejemplo, fue descartada por  comunista.

Hasta ayer, sábado, en todo el país, eran más de seis millones y medio de infectados – más que dos Uruguay sumados – y 177 mil muertos.

En Cuba, por ejemplo, que tiene poco menos de once millones de habitantes, las víctimas fatales del coronavirus no llegan a 200.

Pero Bolsonaro y su gobierno insisten en rechazar las vacunas y las medidas de aislamiento social, se niegan a aceptar da gravedad y las dimensiones de la tragedia.

Hasta en eso Brasil se aísla no solo del resto de las comarcas de nuestra América Latina, pero del mundo.

Siquiera en los Estados Unidos de su ídolo y guía, Donald Trump, se llegó a semejante negación.

La verdad es que, a esta altura, es difícil encontrar, en cualquier país con peso específico en el escenario global, alguno que se compare a Brasil en cuestión de absurdo.

Bolsonaro encabeza un gobierno que no gobierna, destroza todo. Su ministro de Salud no hace más que denegrir lo poquito que resta de la imagen de las Fuerzas Armadas junto a la opinión pública.

La economía se fue al diablo, bien como la salud pública, la educación, el medioambiente, las ciencias, las artes y la cultura, todo, todo.

No se trata de alarmismo: es mera constatación.

Y ahora viene la gota final: Bolsonaro, el aprendiz de genocida, al matizar los efecto de la peor pandemia de la historia, más mortal inclusive que la “fiebre española” de principios del siglo pasado, se hace responsable, o al menos cómplice, de 28 muertes a cada 24 horas.

Más de una a cada 60 minutos.

 

Y todo indica que él quiere más y más y más.

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/

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Una generación en pausa: los universitarios que detuvieron sus estudios por la pandemia

Las cifras oficiales muestran que la deserción fue menor a la esperada por cuenta del coronavirus, pero las historias, detrás de las estadísticas, muestran otra realidad.

Mathyius Joel García es un estudiante de 20 años que cursaba cuarto semestre del técnico de producción y televisión en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín, y por los cambios de la virtualidad que llegaron con el coronavirus, decidió abandonar. “Cuando llegó la pandemia hubo muchas falencias mientras los profesores se adaptaban al sistema digital. La educación, diría, empeoró. Sentí que estaba perdiendo el tiempo”.

La decepción de García con el sistema es anterior a la pandemia, y aunque tenía la idea de retomar en el segundo semestre de 2020, se retiró definitivamente. “La práctica es lo más importante y desde la casa todo es teórico, porque no está el docente que te acompaña y te explica cuando estás haciendo algo mal”.


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La generación en suspenso

Mathyius GarcíaMathyius Joel García es un estudiante de 20 años que cursaba cuarto semestre del técnico de producción y televisión en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín, y por los cambios de la virtualidad que llegaron con el coronavirus, decidió abandonar. – Foto: Mathyius García

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¿Qué opinan los estudiantes de la educación en pandemia?

“Uno pone todo de sí, pero después las metas se derrumban de un momento a otro. Es complicado”, dice Miriam con la voz entrecortada porque dejó en espera su sueño de ser panadera, repostera y pastelera. Tuvo que encontrar otra fuente de ingresos para pagar las cuentas y la comida de su hija de dos años, con quien vive sola en el municipio de Girardota, a tan solo media hora de Medellín. “La mayoría de mis compañeros se salieron porque nos aumentaron el costo de la matrícula, y a varios no nos daba el presupuesto”.

Como Miriam hay más estudiantes y así lo reflejan los datos del Ministerio de Educación, según el cual, las IES privadas vieron una disminución en sus matrículas en el segundo semestre de este año. El 13% de las que respondieron la encuesta, vieron una reducción por encima del 30%, mientras que el 30% restante contestaron que fue inferior al 10%.

Miriam GrandaMiriam Granda – Foto: Miriam Granda

Francisco Javier Vargas, de 22 años, estudiante de administración de empresas de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, es parte de las estadísticas. Aplazó el séptimo semestre de su carrera por falta de motivación y por el altísimo precio de la matrícula. “Yo hago parte de muchos grupos culturales de la universidad, trato de sacarle el mayor provecho, al enterarme del poco porcentaje que redujeron la matrícula de todas las carreras hablé con mi familia y tomamos la decisión de retirarme”.

Francisco Javier VargasFrancisco Javier Vargas, de 22 años, estudiante de administración de empresas, aplazó el séptimo semestre de su carrera por falta de motivación y por el altísimo precio de la matrícula. – Foto: Francisco Javier Vargas

Después de un semestre trabajando desde su casa y fuera de los estudios, espera reintegrarse a la universidad en el primer semestre de 2021, con la esperanza de que podrá asistir, por lo menos una vez a la semana, a las instalaciones. “Día tras día, conectarse al mismo computador durante horas, es desgastante. Hace falta cambiar de salón, de ambiente, tener a alguien que te explique cuando no entiendes. Te desmotiva mucho esta situación. Siento que yo ya estudiaba más por cumplir que por aprender”, dice Vargas, refiriéndose al primer semestre de este año, cuando todas las universidades tuvieron que idear alternativas de enseñanza.


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Pero en algunas partes del país, no se trata solamente de las difíciles condiciones de la virtualidad y su frío relacionamiento con los estudiantes, se trata de que no hay plata con qué pagar. Carlos Jhair Murillo, de 26 años, estudia ingeniería de sistemas en la Fundación Universitaria Claretiana (FUCLA) en Quibdó, Chocó. No es la primera vez que tiene que aplazar un semestre porque el dinero no alcanza para llegar a fin de mes. “Tenía la esperanza de continuar, pero nuevamente volvió lo mismo, la parte económica. La pandemia tuvo mucha influencia”.

Carlos Jhair MurilloCarlos Jhair Murillo, de 26 años, estudia ingeniería de sistemas en la Fundación Universitaria Claretiana (FUCLA) en Quibdó, Chocó. No es la primera vez que tiene que aplazar un semestre porque el dinero no alcanza para llegar a fin de mes. – Foto: Carlos Jhair Murillo

Carlos vive con su pareja, con quien se casó en 2019, y aún le quedan siete semestres por cursar. Su meta es regresar el próximo año, aunque todavía no tiene claro cómo financiará la matrícula. Intentó solicitar un crédito del Icetex, pero “es muy complicado, entonces no ha pasado nada con eso”. Su voz cambia inmediatamente ante la idea de volver a clases, se ilusiona. “Me siento contento porque es algo que quiero y estoy muy motivado. Quisiera que el tiempo pasara rápido, estudiar de una vez”.

Por el contrario, María Alejandra Chalapud Romo, joven pastusa de 25 años y madre de un niño de tres años y medio, no tiene claro cuándo regresará a las clases en el Instituto Comfamiliar de Nariño, donde hacía un técnico de peluquería. No puede estudiar virtualmente porque no tiene computador y, desempleada, se mudó a una zona rural para disminuir sus gastos, no tiene internet. “Al ser un curso práctico, además, me parecía que no tenía sentido estudiarlo por en el modelo virtual. No veía cómo iba a aprender”.


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Dos universidades colombianas en el top 10 de Latinoamérica

Hoy, Chalapud Romo está en Pasto, viviendo con su mamá y su hermana. Le urge volver a clase, pues reconoce la estabilidad que el título podría darle. “Esos son los momentos en que pienso ‘¿por qué no he hecho nada con mi vida?’. Lo digo porque si hubiera estudiado, tendría un trabajo, ya sea virtual, presencial, medio tiempo, pero nada”.

La historia se repite por todo el país, jóvenes que por cuenta de la pandemia no pudieron o no quisieron continuar estudiando. El éxodo de los estudiantes preocupa, ¿qué pasará con esta generación en pausa?

Fuente e imagen: https://www.semana.com/

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Libro: Izquierdas del mundo, Únanse!

Izquierdas del mundo, Únanse!

De Sousa Santos, Boaventura
Izquierdas del mundo, ¡únanse! y otros ensayos / Boaventura De
Sousa Santos. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
CLACSO.
Libro digital, PDF
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-722-774-1
1. Izquierda Política. 2. Análisis Político. I. Título.

CDD 320.531

Boaventura de Sousa Santos es uno de los más importantes pensadores de las ciencias sociales y las humanidades a nivel mundial. Izquierdas del mundo, ¡únanse! Y otros ensayos es el libro de un intelectual comprometido con el rumbo de las izquierdas, sus luchas y contribuciones en la defensa de una democracia entendida como ampliación de derechos. Una obra fundamental para leer nuestro tiempo y pensar colectivamente el futuro.

 

«La pandemia del COVID-19 evidenció la imperiosa necesidad de
construir una nueva alternativa progresista ante una crisis social y
ambiental de una extraordinaria gravedad y que no tiene precedentes en la historia de la humanidad.
Frente a esta situación terminal, la tarea crucial y más urgente para
los partidos y frentes políticos progresistas y las redes comunitarias y
colectivos de cientistas sociales críticos consiste en construir horizontes allí donde hoy hay abismos…» (Bathyány; 2020, p.9)

Descarga el libro completo en este enlace: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201204074151/Boaventura-Izquierdas.pdf

Fuente de la Información: Biblioteca CLACSO – Novedad Editorial

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Colombia: Zozobra en Bahía Solano por desplazamiento masivo tras asesinato de líder indígena

Zozobra en Bahía Solano por desplazamiento masivo tras asesinato de líder indígena

Momentos de zozobra se viven en varias comunidades de Bahía Solano, Chocó. El jueves pasado informó la Defensoría del Pueblo que cerca de las 8:00 a. m. incursionó al parecer el grupo armado ilegal Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, a la comunidad indígena de Bacurú Purrú, resguardo Río Valle y Boroboro del municipio chocoano.

Allí fue asesinado el líder indígena Miguel Tapí Rito, de 70 años, a quienes varios hombres armados habrían sacado a la fuerza de la comunidad donde residía. Era el gobernador de las comunidades de El Brazo y Bacurú Purrú.

Como consecuencia de ese asesinato y de las presiones de este y otros grupos al margen de la ley, cerca de 280 familias (entre 600 y 700 personas) se desplazaron en la noche de este viernes y mañana de este sábado al corregimiento de El Valle, según la lista más reciente consolidada por el alcalde de Bahía Solano, Úlmer Mosquera.

“Todo se da no solo por el homicidio de este líder indígena, sino por la presencia e intimidaciones del grupo armado ilegal AGC, acompañada de presiones para el reclutamiento de menores; además se les comen los sembrados, una situación compleja”, comenta Luis Murillo, defensor del Pueblo en Chocó.

Este nuevo desplazamiento masivo había sido advertido por la Defensoría del Pueblo meses atrás, a través de la alerta temprana 016 de abril de 2020, en la que se advertía los riesgos sobre ese territorio.

“Hacíamos énfasis en la disputa urbana entre Los Chacales, una banda delincuencial común asociada al narcotráfico y al Eln, y las Agc. Además, en zona rural el enfrentamiento es entre el Eln y las Agc”, dice el funcionario y añade que históricamente siempre ha habido presencia en esa zona de grupos al margen de la ley asociados al narcotráfico, por la ruta del Pacífico.

Sin embargo, en el último año la disputa se ha agudizado. En total han sido asesinadas 17 personas en Bahía Solano en el transcurso del año, un récord histórico según el alcalde Úlmer Mosquera.

El alcalde le solicitó al gobierno departamental y nacional más apoyo policial y recursos para garantizar la alimentación de la población desplazada, que se encuentran ubicada en la Normal Santa Teresita del corregimiento El Valle.

“La administración municipal le está suministrando alimentación desde viernes hasta domingo, pero después del lunes no hay posibilidad de alimentarlos, no tenemos recursos para atender una emergencia de esa magnitud. También carecen de colchonetas, están durmiendo prácticamente en el suelo”, señala a este diario el alcalde.

Las familias desplazadas están en el corregimiento que se encuentra a 30 minutos del casco urbano de Bahía Solano, donde la Defensoría del Pueblo, la personería del municipio y la Alcaldía, atienden a la comunidad.

Las autoridades locales se reunirán este sábado a las 2:00 p. m., en una videoconferencia, con la Mesa de Víctimas del departamento Chocó, para buscar la ayuda y analizar cómo enfrentar la situación.

Según el último reporte presentado por Indepaz, Marcha Patriótica y la Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular, entre el 1 de enero y el 17 de noviembre de este año han sido asesinados 226 líderes sociales y defensores de derechos humanos en 112 municipios del país.

Fuente de la Información: https://www.vanguardia.com/colombia/zozobra-en-bahia-solano-por-desplazamiento-masivo-tras-asesinato-de-lider-indigena-CH3180150

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Paraguay: Economía crecerá en 2021, pero todavía se plantean interrogantes

Economía crecerá en 2021, pero todavía se plantean interrogantes

 Fundamental. Un posible rebrote del Covid-19 se configura como principal punto de incertidumbre. Moderado. Expansión del PIB prevista está lejos de los niveles que se tuvieron en 2010 y 2013.

La economía paraguaya se encuentra cerrando el 2020 como una de las menos afectadas por la crisis de la pandemia por Covid-19 en la región. Pese a esto, todavía se estaría concretando una caída del producto interno bruto (PIB), que se suma al estancamiento que se había tenido en el 2019.

Para 2021, todas las proyecciones apuntan a una expansión de la economía, con base en lo que se conoce como efecto rebote. Sin embargo, los pronósticos no muestran señales de repetir los elevados saltos de 13,1% y 14% que se tuvieron en 2010 y 2013, como seguimiento a las bajas del 4% y 1,2% del PIB registradas en 2009 y 2012, respectivamente.

Las previsiones más moderadas para el año entrante son las que realizan los agentes económicos locales, por medio de los datos que expone la encuesta sobre Expectativas de Variables Económicas (EVE), y el Banco Mundial (BM), con una cifra de 3,5%. En una línea similar se ubica la organización Desarrollo en Democracia (Dende), con un cálculo de crecimiento de 3,7%.

Luego, con estimaciones de entre 4 y 4,5% aparecen el Fondo Monetario Internacional (FMI), el banco Itaú y las consultoras locales MF Economía, CPA Ferrere y Basanomics (ver infografía). El número más optimista hasta el momento fue el establecido por el Ministerio de Hacienda en el marco del Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2021, de 5%.

dudas. El aspecto sanitario aparece como la interrogante principal que se plantea de cara al año que viene. Y es que un eventual rebrote del nuevo coronavirus en Paraguay, por ejemplo, podría repercutir negativamente en el repunte de la actividad que se evidencia en la actualidad, sobre todo en el caso de los sectores que fueron los más golpeados por la pandemia, que son los de comercio y servicios.

En ese sentido, el FMI, como una de las conclusiones de su más reciente revisión sobre la economía de Paraguay, ya había advertido que las perspectivas son inciertas. El informe del artículo IV del organismo ya detallaba que los riesgos a cercano plazo están dominados por el impacto del Covid-19. “Aún podría ocurrir un fuerte aumento de las infecciones y muertes diarias. Y en países donde se presentó una nueva ola de la pandemia, se volvieron a imponer restricciones sanitarias”, decía.

Otro punto que se plantea como una incógnita es el climático. Al respecto, la consultora MF Economía explica que las recientes lluvias han proporcionado alivio al sector ganadero, previéndose una recuperación de pasturas con la consecuente demanda de animales que impulsaría los precios. No obstante, el retraso en la campaña agrícola debido a la falta de precipitaciones se traduciría en un menor nivel de producción, sobre todo de soja y maíz zafriña.

Sectorial: Al hablar de los desempeños esperados por sectores, la firma MF indica que el sector de hoteles y restaurantes experimenta una desaceleración desde 2019 y es uno de los sectores más afectados por la pandemia. Para este segmento se proyecta un repunte de 20% el año que viene, luego de la fuerte caída que registrará este año.

Por otro lado, se estima un año mixto para el sector agrícola, con niveles de producción menores a los del 2020, pero con mejores precios. Asimismo, el sector de la construcción continuará con un dinamismo similar al del 2020, con la expectativa de ingreso de nuevas inversiones privadas provenientes de países inestables de la región.

En cuanto a la industria, se espera una expansión de aquellas derivadas del sector primario, carnes y aceites, así como todas las demás industrias de alimentos. La actividad industrial subiría en un 15%, luego de una desaceleración en 2018, y de dos años consecutivos de caída (2019 y 2020), sobre todo en los sectores exportadores.

Un comportamiento similar debería darse en la actividad comercial, con una expansión de 13,2%. La expectativa de crecimiento se da luego del impacto negativo de la pandemia, así como del estancamiento económico de 2019, y de la pérdida de competitividad relativa con Argentina, observada desde 2018.

Para 2021 también se espera una mayor inflación (entre 3% y 4%) y un tipo de cambio que se sostenga por encima de los G. 7.000 por cada dólar.

 

Fuente de la Información: https://www.ultimahora.com/economia-crecera-2021-pero-todavia-se-plantean-interrogantes-n2917261.html

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Elecciones parlamentarias en Venezuela: la clave es la participación – Por Aram Aharonian, especial para NODAL

Elecciones parlamentarias en Venezuela: la clave es la participación

Por Aram Aharonian, especial para NODAL

Por Aram Aharonian *

Este domingo 6 de diciembre se celebran las elecciones en Venezuela para escoger una nueva Asamblea Nacional, unicameral, que todo indica que será más diversa y con debates más productivos, ya que estará compuesta por diversidad de voces que van desde revolucionarias y oficialistas hasta socialdemócratas variopintas, proimperialistas, y evangélicas militantes, entre otras.

Si bien el país vive una dura crisis social, económica y financiera, la oposición al bolivarianismo se encuentra en su momento más crítico, luego de veinte años de derrotas.  Dividida, sin liderazgo, sin propuestas y sin estrategia espera el contragolpe del chavismo, que se prepara para retomar la Asamblea Nacional contra una oposición radical que llama a la abstención y al boicot electoral.

El presidente venezolano Nicolás Maduro afirmó que, aunque confía en el triunfo abrumador de los candidatos de la alianza oficialista en los comicios legislativos del domingo, acepta el reto de quienes quieren convertir la elección en un plebiscito y por ello estaría dispuesto a apartarse de la presidencia si contra todo pronóstico sus adversarios salen victoriosos.

En 2015, la oposición al gobierno bolivariano ganó el control de la Asamblea Nacional alcanzando una mayoría que no había logrado durante 16 años de gobiernos socialistas de Hugo Chávez y Maduro. Pero las palabras del presidente, que parecían una bravuconada, tenían le meta de insuflar a todos –bolivarianos y opositores- a ir a votar, porque lo que va a dar significado a estos comicios parlamentarios es, precisamente, la cantidad de participantes.

Uno de los primeros elementos que se debe tener en cuenta para el análisis cuando se difundan los primero sresultados – y casi excluyente- es la participación, que es más importante que el número final de bancas para cada quien. Hay un sector que se suele postular como mayoritario en la oposición que no va a participar y que llama a la abstención, es el sector que tiene a Guaidó y al Departamento de Estado de Estados Unidos  como referente, un sector devaluado, pero no por eso menos importante.

La última vez que las venezolanas y los venezolanos fueron convocados a las urnas fue en 2018, en los comicios que le dieron la reelección al presidente Nicolás Maduro. Esa vez quienes ahora no participan también llamaron a la abstención, y la participación se ubicó en el 46 porciento. Si la participación este domingo se ubica entre un 45 y un 50 por ciento del total del registro electoral podría considerarse un éxito para el gobierno, que podría alcanzar además una mayoría propia o primera minoría, con la cual el Partido Socialista Unido (PSUV) y aliados retomarían el control de la Asamblea Nacional.

¿Cuáles son los parámetros para saber si la participación se anotará como un éxito o como un fracaso para cada sector? En Venezuela el voto es doblemente no obligatorio. Para votar hay que inscribirse en el registro electoral y aún así el voto para los inscriptos es optativo. La participación ha sido masiva en los procesos de elección presidencial, no así en los comicios parlamentarios y municipales.

La masividad está condicionada tanto por el llamado a no votar del « guaidosismo » y afines, como también por un hartazgo con la política en general de sectores tanto chavistas como de oposición que están ocupados en resolver su supervivencia, el día a día, además del divorcio entre las propuestas de campaña y los temas que realmente preocupan a la gente.

Pero también hubo esciciones dentro del oficialismo, con la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) que lleva a las elecciones candidatos fuera de la papeleta del PSUV y está conformada por el Partido Patria para Todos (PPT), PartidoComunista de Venezuela (PCV), Izquierda Unida (IU), Corriente Marxista Lucha de Clases, Partido Revolucionario del Trabajo (PRT), MBR-200, Red Autónoma de Comuneros, Compromiso País (Compa), Somos Lina y los colectivos Movimiento 23 de Octubre, 5 de Marzo, Dirección Táctica Catedral, Tupac Katari, entre otros.

El penúltimo ajuste

Si el objetivo secreto de los halcones de la Administración Trump al aplicar un embargo petrolero a Venezuela fue colocar a un gobierno en Caracas para que aplicara un ajuste tan duro como los del recetario latinoamericano de Milton Friedman, lo han conseguido. Pero no ha hecho falta un cambio de régimen, señala el exministro de Economía Productiva del primer gobierno de Nicolás Maduro, Luis Salas.  Indica Salas que se ha adoptado un ajuste de ortodoxia clásica: una contracción brutal de la masa monetaria venezolana –bolívares en circulación– del 99,9% en los últimos años. El salario mínimo mensual ha caído de 500 a solo dos dólares. La nueva ley antibloqueo dará luz verde a privatizaciones sin control parlamentario ni legitimidad constitucional. Es una auténtica terapia de shock.”Nadie ha adoptado una ortodoxia tan a rajatabla como Venezuela; no por convicción sino para sobrevivir en un marco de confortación permanente”, añade, para preguntar finalmente si tras una pérdida de un 74% del PIB existe un escenario de recuperación.

Por otra parte el gobierno de Maduro ha recibido numerosas denuncias del poder comunal, asediado no solo por terratenientes sino también por algunos gobernadores y altos funcionarios: se contabilizan más de 300 campesinos y comuneros asesinados en lo que va del año.

El último bastión de la oposición

La Asamblea Nacional es la última institución nacional en manos de la oposición. Los analistas coinciden en que la oposición, ahora dividida, se encamina a sufrir una aplastante derrota.

Los fracasos políticos permanentes del denominado G4 (integrado por los partidos ultraderechistas Voluntad Popular y Primero Justicia, y los exsocialdemócratas Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo), dejó a la intemperie fisuras irreparables en su capacidad de liderazgo y conducción para constituirse en el núcleo central del golpismo, aupado política y financieramente por Washington, como instrumento para el “cambio de régimen”.

Estos cuatro partidos definieron las estrategias (o cumplieron las trazadas en Washington), tanto a nivel político, insurreccional como institucional, con el apoyo de los medios de comunicación, sus redes de contactos con políticos estadounidenses y europeos de alto perfil y el permanente financiamiento recibido para apuntalar la imagen artificial de una unidad opositora, más parecida a una bolsa de gatos que a una coalición política.

En enero del 2019 los venezolanos asistieron a un surrealista evento en el que una anunciada renovación de la directiva parlamentaria se convirtió en la instalación de un gobierno paralelo, que recibió de inmediato reconocimientos internacionales de parte de Estados Unidos, Europa e incluso de varios países de Latinoamérica, además de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una nueva estrategia insurreccional para tomar el poder político. Si la estrategia era instalar un gobierno paralelo y cercar diplomática y financieramente al país, para que ocurriera una fractura en las Fuerzas Armadas no le funcionó a la oposición ni a Washington con sus bloqueos y sanciones a granel, ya que se mantuvo la cohesión del gobierno, el respaldo de los militares y un margen de apoyo internacional considerable.

Frente a estos fracasos en continuado, la ausencia de nuevas estrategias y liderazgos con credibilidad, las bases sociales de la oposición se cansaron y dispersaron, perdieron capacidad de movilización y de conexión con la gente. Y, ahora, la salida de Donald Trump y su combo retrógrado de la presidencia deja a esta oposición en una situación mucho más comprometida. Ya Europa comenzó a moderar su tono y el contexto latinoamericano es mucho menos hostil hoy que hace un año  frente al gobierno de Maduro.

El G-4, que cuenta con la batería del terrorismo comunicacional nacional y foráneo, planifica el 12 de diciembre una consulta a la población, que, plantea tres cuestiones. La primera, la salida de Nicolás Maduro y la convocatoria de “elecciones libres”; la segunda, la solicitud a “la comunidad internacional” del desconocimiento de los comicios, y la tercera apoyar las gestiones para activar la injerencia foránea, bajo la excusa de “cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar “nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los crímenes de lesa humanidad”. Esta iniciativa intentaba movilizar a los venezolanos en el extranjero por la vía digital y convocar a la base opositora dura en el país a la fase presencial, contando con el apoyo de los gobiernos del ajetreado Grupo de Lima, los de la Unión Europea, y por supuesto el patrocinador gobierno estadounidense, en proceso de transición presidencial, así como el siempre dispuesto peón de Washington, Luis Almagro, a la cabeza de la Organización de Estados Americanos.

Lo cierto es que en los últimos años fueron emergiendo nuevos liderazgos opositores, que intentan articularse a través de una estrategia electoral para enfrentarse al chavismo, además de una disposición al diálogo y la negociación y un discurso que incluso deplora el acecho de Estados Unidos y Europa contra el país..

Los resultados de las parlamentarias servirán, obviamente, de termómetro para medir, hasta qué punto esta propuesta viene sentando base en determinados sectores de la sociedad. En esta nueva ola opositora hay viejos partidos con nuevos líderes, nuevas agrupaciones e incluso organizaciones civiles, cuyo discurso se centra en la promoción del diálogo y los acuerdos, y la condena a la injerencia foránea. Los sondeos de opinión (siempre manipulables) muestran que muchos han dejado de sentirse identificados con el gobierno de Maduro, pero tampoco se sienten opositores, en lo que algunos analistas señalan como un deshielo de los polos políticos que han dominado la escena en los últimos veinte años.

Este domingo se medirán en las parlamentarias y en un año en las elecciones municipales, lo que posibilitará saber si es posible la consolidación de una oposición de nuevo cuño en el país. Su reto es construir una narrativa basada en la reconciliación y la inclusión social, así como el reconocimiento y el respeto entre los diferentes en medio de una campaña sistemática de desprestigio generada por sus adversarios, la oposición radical proestadounidense. El analista Damián Alifa señala que, no obstante, tienen una ventana de oportunidad en la despolarización de la sociedad venezolana y el hastío hacia confrontación, que pueden aprovechar para desplazar a la dirigencia radical de la oposición.

El chavismo, en especial el Gran Polo Patriótico, con el Partido Socialista Unido de Venezuela a la cabeza, que cuenta con una organización nacional y con recursos de quienes ocupan responsabilidades estatales, se ve en la obligación no sólo de movilizar a su base dura, sino facilitar el voto de los ciudadanos: el mayor enemigo es la abstención.

* Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la IntegraciónLatinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/12/elecciones-parlamentarias-en-venezuela-la-clave-es-la-participacion-por-aram-aharonian-especial-para-nodal/

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