Page 737 of 3046
1 735 736 737 738 739 3.046

Ecuador: del centro al fin del mundo

Ecuador: del centro al fin del mundo

Boaventura de Sousa Santos

Traducción de Antoni Aguiló

Como su propio nombre indica, Ecuador está situado geográficamente en el centro del mundo. Todo lleva a creer que el neoliberalismo ha decidido llevar a cabo su agenda de fin del mundo en este país. Como es sabido, el neoliberalismo es la versión más antisocial del capitalismo global porque está estrictamente vinculada a los intereses del capital financiero. No reconoce otra libertad que la libertad económica, por lo que le resulta fácil sacrificar todas las demás. Por cierto, es bueno que los portugueses sepan esto con respecto al partido Iniciativa Liberal, la versión más tardía del liberalismo en forma de bancarrota. La especificidad de la libertad económica es que se ejerce en la medida exacta del poder económico que uno tiene para ejercerla y, por tanto, su ejercicio siempre implica una forma de imposición asimétrica sobre los grupos sociales que tienen menos poder y una forma de violencia brutal sobre los que no tienen poder, la gran mayoría de la población empobrecida del mundo. Tal imposición y violencia siempre se traduce en la transferencia de riqueza de los pobres (traducida en las magras políticas de protección social del Estado) a los ricos y en el saqueo de los recursos naturales, así como de los activos económicos, cuando los hay. El Fondo Monetario Internacional es el agente encargado de legalizar el robo en el que se traducen las políticas de austeridad impuestas por el capitalismo financiero.

El robo es tan evidente hasta el punto de que el montante de los préstamos casi siempre equivale a los beneficios públicamente contabilizados que se ofrecen a los acreedores internacionales y a las grandes corporaciones multinacionales que se articulan con ellos. Los casos más recientes de este proceso van desde Grecia hasta Portugal (2011-2015), desde Argentina hasta Brasil y muchos países africanos. Lo que está sucediendo en Ecuador representa el paroxismo, el momento de máxima intensidad de la voluntad destructiva del neoliberalismo. Con el fin de salvaguardar el derecho al robo legal por parte de los acreedores y las empresas multinacionales, el país se incendia socialmente, se declara un estado de excepción rápidamente legitimado por una Corte Constitucional cómplice, se movilizan las Fuerzas Armadas entrenadas por la infame Escuela de las Américas (hoy con un nombre diferente que borra la historia para mantener los propósitos) a fin de ejercitarse en la lucha contra los enemigos internos, es decir, las grandes mayorías empobrecidas, se asesina y hiere a los manifestantes y se provoca la desaparición de cientos de niños. Es una estrategia maximalista y de fin del mundo dispuesta a arrasar el país para hacer cumplir la voluntad imperial y de las élites locales a su servicio.

Lo más trágico de todo es que Ecuador fue el país de la esperanza en la primera década de este siglo. Tuve el placer de ser consultor en la elaboración de una de las constituciones más progresistas del mundo, la Constitución de 2008, la primera que en su articulado consagró los derechos de la naturaleza y ofreció una alternativa al desarrollo capitalista. Una alternativa que se basaba en los principios de armonía con la naturaleza y de reciprocidad que los pueblos indígenas siempre han practicado, un modelo de vida que, por resultar tan extraño a la lógica occidental, tuvo que consagrase en su versión original, en lengua quechua, el suma kawsay, traducido imperfectamente por buen vivir. Los años siguientes fueron años de experimentación innovadora y grandes expectativas, de manera especial para los pueblos indígenas que, sobre todo desde 1990, venían luchando por el reconocimiento de sus derechos, el respeto de sus formas de vida y la dignidad de su existencia como supervivientes del gran genocidio colonial moderno, perpetuado hoy por el nuevo colonialismo y el racismo que durante décadas caracterizó tanto a los partidos políticos de derecha como de izquierda.

La presidencia de la República la ocupaba Rafael Correa, un gran comunicador, sin gran arraigo en los movimientos sociales, con un discurso antimperialista, siempre polémico en sus posiciones y poco tolerante con las divergencias en su propio campo político. A pesar de ello, realizó un trabajo notable de renegociación de la deuda externa y de redistribución social, aunque erróneo y tal vez insostenible por dos razones principales. Por un lado, tenía dificultades para reconocer en los pueblos indígenas algo más que gente pobre; sus derechos colectivos, su cultura y su historia apenas contaban; la redistribución social implicaba centralismo de Estado y la liquidación de las autonomías territoriales del autogobierno indígena, garantizadas al menos desde la Constitución de 1998; pronto trabajó duro por demonizar a los líderes indígenas. Por otro lado, en contra de la Constitución e invocando dificultades financieras, adoptó el modelo de desarrollo capitalista neoextractivista (centrado en la extracción de recursos naturales, especialmente petróleo), aunque dando preferencia a los inversores chinos en detrimento de los inversores norteamericanos tradicionalmente presentes. En los últimos años, Correa fue abandonado por una buena parte de la izquierda ecuatoriana, no solo por su desarrollismo, sino por su virulencia contra los líderes indígenas. Yo mismo fui crítico con Correa, pero nunca compartí los excesos de cierta izquierda, ungida por la izquierda ecologista europea, que llegó a considerar a Correa como un líder autoritario de extrema derecha. Hoy deben estar experimentando un baño de realidad sobre lo que verdaderamente es la extrema derecha en Ecuador y en todo el subcontinente.

Rafael Correa estuvo en el poder entre 2007 y 2017 y fue relevado por su vicepresidente durante varios años, ahora presidente, Lenín Moreno. Inicialmente, dio la idea de que lo que cambiaría solo sería el estilo de gobierno, no la sustancia. Sin embargo, quien conocía los antecedentes de Moreno debería haber estado estar más atento. Nadie se dio cuenta de que la persecución judicial contra Correa por presunta corrupción, que Moreno patrocinó, no era más que otra versión de la nueva estrategia estadounidense para neutralizar a los gobernantes que pusieran en peligro los intereses de las empresas estadounidenses, especialmente en el sector petrolero: la supuesta lucha contra la corrupción. Fue así contra Lula da Silva y Cristina Kirchner, entre muchos otros. Poco a poco, Moreno fue mostrando su verdadero propósito: realinear Ecuador con los intereses de Estados Unidos. El acuerdo con el FMI culminó la celebración de esta alianza. El llamado «paquetazo» decretado el 1 de octubre, el paquete de medidas de austeridad, es de una violencia extrema para las familias de bajos ingresos, la gran mayoría de la población ecuatoriana.

La trágica trayectoria de las recetas del FMI es de sobra conocida. Nunca dan nada más que buenos negocios para sus inversores. Siempre resultan en el empobrecimiento de las grandes mayorías. A pesar de ello, o tal vez por ello, siguen aplicándose y, cada vez que se aplican, se anuncian como la única alternativa para salvar el país. Que el FMI sea indiferente a las desastrosas consecuencias sociales de sus recetas no resulta sorprendente, porque no se puede exigir que el capitalismo haga otra filantropía que la que redunda en su propio interés (y por tanto no es verdadera filantropía). Lo sorprendente es que Lenín Moreno parece no recordar que la resistencia de los pueblos indígenas, una resistencia aprendida a lo largo de los siglos, ya ha derribado a tres presidentes desde 1990, y es muy probable que él sea el próximo. Lo más trágico para el pueblo ecuatoriano es que los anteriores derrocamientos presidenciales (1997, 2000, 2005) fueron mucho menos violentos de lo que se anuncia para el siguiente. La tímida declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cuya incapacidad para defender con autonomía los derechos humanos es bien conocida, es una señal de los tiempos autoritarios en los que nos encontramos. La esperanza de Ecuador reside en la dignidad de su pueblo. Para estar a la altura de esta dignidad, la solidaridad de los demócratas del mundo con el noble pueblo ecuatoriano debe ser inequívoca y activa.

 

Comparte este contenido:

Los Límites de la Enunciación

Por: Fernando Buen Abad 

Un zopenco “sentido común” reza, con desparpajo disfrazado de “librepensador”, que “todos pueden decir lo que se les de la gana”; que se es “libre de opinar” y que, al amparo del subjetivismo y el individualismo (“todo es según el color del cristal con que se mire”) se suelta la lengua bajo el capricho de conspiraciones o compulsiones. Vivimos bajo el imperio de un verdadero torneo de irresponsabilidades lenguaraces. En especial cuando de detecta que, en una controversia asimétrica, el “más fuerte” procede con una ofensiva, grosera y ultrajante, que pasa del origen de una discusión al ataque -e insulto- personal.

Si se pone en riesgo la vida, el bienestar, la salud, la integridad o los derechos humanos fundamentales… ¡no se puede soltar la lengua al antojo!. Si se miente, se calumnia, se injuria… nadie tiene derecho a la pretendida “libertad” -a cualquier costo- con cualquier pretexto. Y no importa el “ingenio” que pongan, legos o expertos, para hacer pasar sus lancetazos hirientes y falaces contra personas, pueblos, movimientos o líderes sociales. El hecho concreto y claro es que quien suelta la lengua para herir o mentir debe ser sancionado. Así rezan cientos de Constituciones Políticas, morales, sociales y religiosas en todo el planeta. La “Libertad de Expresión” no es un reducto para retóricas delincuenciales ni salvoconducto para cualquier barbaridad impune. Aunque la camuflen como Libertad de Empresa. Ni el “rating” justifica altisonancias o desvaríos expresivos, especialmente si la integridad de terceros indefensos queda en peligro tenue o grave.

Tampoco gozan de impunidad la “opinología” de mercado ni los “periodistas” mercachifles que, al amparo de “fuentes reservadas” o de pretendida “autoridad moral”, se despachan deyectando epítetos a cual más venenosos, parciales y tóxicos. Así exageren lo que exageren; así lloriqueen o se desgarren las vestiduras de sus camuflajes liberales. Es imperativo cultural establecer límites para diestras y siniestras porque la integridad humana, su dignidad y honra, no pueden ser presa de la prosa con intereses espurios, por más que canturreen “libertades” que se reservan sólo para sus negociados. Aquí no hay ingenuos.

No tiene derecho el imperio yanqui de calumniar a ningún gobierno, ni a ningún líder o movimiento social como tampoco lo tienen sus adoradores, operen donde operen. No tiene derecho la ONU ni la OTAN ni cualquiera de sus empleados para envenenar con sus “comentarios” a destajo, si son incapaces de ofrecer pruebas materiales ni argumentos sólidos. No nos acostumbremos a que el poder escupa cualquier basura ideológica contra los pueblos sólo porque no les gusta lo que hacen o lo que piensan. Aunque desplieguen todos sus medios, todas sus farándulas o todas sus maquinas de guerra psicológica.

Otra cosa es presentar un debate serio, una argumentación fundada en razonamientos consensuados y apoyos documentales. Para eso hay métodos, marcos de referencia científicos, jurídicos y políticos. Tribunales, foros, academias especializadas y, principalmente, pueblos en lucha que son fuente de credibilidad suficiente y que deben ser escuchados como requisito de toda controversia. Ningún diferendo, que implique a grupos sociales, puede resolverse a puertas cerradas ni a espaldas de los interesados. Mucho menos con epítetos “ingeniosos” fuera de contexto, de lugar y de personas.

Todo el que “abre la boca” debe ser consciente de la responsabilidad que implica lo que diga. Sólo en el marco de tal advertencia es aceptable el desarrollo de un debate o de una contienda de enfoques o intereses. Incluso para asuntos bélicos entre naciones, existen marcos legales que, en medio de razones difíciles de aceptar, fijan límites y norman conductas. Especialmente fijan responsabilidades para los dichos y para los hechos. No se puede decir cualquier cosa por más fanáticos de la “libre expresión” que se crean o se autoproclamen. No es aceptable presentar como “argumento” el producto de un odio sedimentado cuya forma, acaso socarrona, sólo es un escondite de clase.

No es aceptable decir cualquier sandez y menos aceptable es su defensa desvergonzada. Aunque se tengan títulos o licencias. Aunque se digan en tono “culto” o con histrionismo de erudito. Es imperativo sostener mucha firmeza en este terreno. Nos han llenado con “estiércol verborrajico”, el campo didáctico del debate que es escenario de diputa del sentido y donde es indispensable “velar armas” para entrenar inteligencias, saberes, convicciones, principios y luchas. Permitir que nos lo secuestren nos condena al silencio y nos reduce a espectadores de la estulticia. No se trata de prohibir las ideas ni el derecho a sostenerlas libremente, de lo que se trata es de asegurarse de que tales ideas no deambulen impúdicamente para infligir más penurias a los más débiles, ni más opresión a los históricamente oprimidos.

Se puede ser enfático pero sin payasadas y sin exageraciones inútiles. Se puede ser vehemente pero sin emboscadas de palabrerío oscurantista ni desfiguración de datos. Se puede argumentar con números y con razones sin traficar los unos por las otras. Se puede pensar desde las minorías o navegando a contracorriente del “sentido común” más hegemónico… lo que es inaceptable es vender la inteligencia y la saliva al mejor postor oligarca, bajo el pretexto de que se comparten las ideas” cuando, en realidad, se trafica con intereses oligarcas. De eso hemos tenido hasta el hartazgo en las cámaras de representantes tanto como en las televisoras de los monopolios. Simplemente estamos hartos de que nos vendan su palabrerío envuelto en cháchara de “libertad” para hacernos silenciar con silogismos y sofismas mercantiles bañados con estiércol de mercado. Estamos hartos de no poder debatir con seriedad porque las formas de la censura, diversificadas y camufladas, se deslizan por todas partes incluso ofertadas como la Libertad de Expresión de unos cuantos.

Comparte este contenido:

La UNESCO advierte que de no tomar medidas urgentes de acción 12 millones de niños nunca asistirán un solo día a la escuela

UNESCO / 16/10/2019

Cerca de 258 millones de niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo no estaban escolarizados en 2018, una cifra que representa aproximadamente un sexto de la población mundial de niños en edad escolar (entre seis y 17 años), según nuevos datos publicados hoy por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU). Estas cifras revelan además que durante más de una década el avance ha sido mínimo o nulo y, lo que es más preocupante, que, de no tomar medidas urgentes, 12 millones de niños nunca verán el interior de un aula.

Frente a tales datos, será muy difícil de lograr una educación inclusiva y de calidad al alcance de todos, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la comunidad internacional ha acordado concretar de aquí al 2030.

Los nuevos indicadores sobre niños no escolarizados confirman recientes proyecciones de la UNESCO, que pronostican que, de continuar la tendencia actual, uno de cada seis niños seguirá excluido de la educación primaria y secundaria en 2030 y solo seis de cada 10 jóvenes concluirán la educación secundaria.

Los datos ponen también de relieve la brecha entre los países más ricos y los más pobres. De acuerdo con los datos recabados por el IEU, en los países de ingresos bajos, el 19% de los niños en edad de cursar educación primaria (niños de entre seis y 11 años) no se encuentran escolarizados, frente a solo al 2% de esta población en países de ingresos altos. Las brechas se profundizan en el caso de niños mayores y jóvenes. En los países de ingresos bajos, cerca del 61% de los jóvenes de entre 15 y 17 años no se encuentran escolarizados, frente a solo el 8% en los países de ingresos altos.

“Las niñas continúan siendo víctimas de los mayores obstáculos” observa Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO. “De acuerdo con nuestras proyecciones, nueve millones de niñas en edad de cursar primaria nunca asistirán a la escuela, frente a alrededor de tres millones de niños. De estos nueve millones de niñas, cuatro millones viven en el África Subsahariana, donde la situación es aún más preocupante. Por consiguiente, debemos seguir orientando nuestras acciones hacia la educación de las niñas y mujeres y hacer de ellas nuestra más alta prioridad”.

“Solo contamos con 11 años para cumplir con la promesa de que todo niño pueda asistir a la escuela y comenzar a aprender. Sin embargo, año tras año los nuevos datos nos siguen mostrando un persistente e invariable escenario caracterizado por bajos niveles de acceso y calidad” advierte Silvia Montoya, Directora del Instituto de Estadística de la UNESCO “Estos desafíos no son inevitables. Se pueden resolver mediante una combinación de acción intensiva y mayor financiamiento. Necesitamos el compromiso sincero de cada gobierno, reforzado por los recursos necesarios para cumplir esta aspiración”.

Si bien el número de niños no escolarizados parece haber descendido de los 262 millones registrados el 2017, dicho descenso obedece en gran parte a un cambio en la metodología de cálculo de los indicadores. Como se ha demostrado en un nuevo documento, los niños en edad de cursar educación primaria que asisten a preprimaria, que previamente habían formado parte del total, ya no se consideran no escolarizados.  No obstante, esto no cambia las tasas globales de niños no escolarizados.

Los nuevos datos que han sido publicados por el IEU –encargado del seguimiento de los datos sobre el ODS 4– una semana antes de la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que se analizarán los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible y se planteará el financiamiento requerido para concretarlos. Los datos demuestran la urgente necesidad de aumentar las acciones orientadas a concretar una educación de calidad para todos. Esta meta podrá lograrse en la medida en que renovemos nuestros esfuerzos y recabemos datos más completos y fidedignos para monitorear el avance en términos de acceso, conclusión y calidad de la educación.

Comparte este contenido:

Presentación del libro «La educación negada»

Buenos Aires 16/10/2019 / UNTREF

Aportes desde un pensamiento americano

La obra es una invitación a reflexionar y asumir las condiciones que habitan en forma invisible y silenciosa en el sistema educativo que persistió con el tiempo y que es ocultado por la ilusión de la Modernidad. Se trata de indagar sobre cómo constituimos individuos en esta época y cómo se recupera lo ignorado en la educación.

Expositores:
Lic. Martín Kaufmann (UNTREF)
Dra. Rita Segato (UnB/UNSAM)
Dr. Carlos Cullen (UBA/UNTREF)
Dr. Alejandro A. Tasat (UNTREF)
Crítica comentada a cargo de la Lic. Marcela Kabusch (UNC)

Contacto: pensamientoderodolfokusch@untref.edu.ar

Actividad no arancelada 

Organiza: Programa Pensamiento Americano

 

Síntesis curricular del autor

José Alejandro Tasat
Doctor en Educación (UNTREF/UNLA). Licenciado en Psicología (UBA), Categoría III
Programa Incentivo docente. Coordinador de los libros El hedor de América: Reflexiones
interdisciplinaria a 50 años de la América Profunda de Rodolfo Kusch (EDUNTREF-CCC, 2013),
Pensar América: pensadores latinoamericanos en diálogo (2015) y Arte, estética, literatura y
teatro en Rodolfo Kusch (2016). Autor de Introducción al Análisis de las Políticas Públicas
(UNTREF VIRTUAL, 2002) y de Análisis Situacional de las Organizaciones (EDUNTREF, 2009).
Autor de Políticas culturales públicas, culturales locales y diversidad cultural (EDUNTREF,
2014) y del Dossier sobre el Pensamiento de Rodolfo Kusch del Cuaderno de Políticas
Culturales: Indicadores Culturales 2014 (EDUNTREF). Coordinador del Programa Pensamiento
Americano, de las Jornadas el Pensamiento de Rodolfo Kusch 2012-2017, del 1º y 2º
Congreso Internacional Interdisciplinar de Pensamiento Crítico, de las Jornadas Pensar
América 2013/2014 y de la Plataforma Educativa Pensar en Movimiento
(http://untref.edu.ar/pensarenmovimient

Comparte este contenido:

Silvia Federici: “Las redes de mujeres en Argentina son únicas en el mundo”

Silvia Federici: “Las redes de mujeres en Argentina son únicas en el mundo”

Silvia Federici, autora de El Calibán y la Bruja, llegó a Neuquén por primera vez para participar de una serie de actividades, invitada por la colectiva feminista La Revuelta y la fundación Rosa Luxemburgo. El lunes 30 al mediodía se desarrolló un encuentro con periodistas, docentes y estudiantes en el IFD 12.

“Yo creo que

Argentina es el país donde el feminismo está en el punto más alto del mundo

que yo conozco. No solamente por la gran masa de mujeres, por las millones de mujeres en la calle, también porque

en Argentina se han creado redes de mujeres, espacios de mujeres que no he visto en ningún otro lugar.

Como la intersindical feminista, espacios de los sindicatos que se encuentran”, apuntó Federici. “Lo que he visto en las villas también es único, compañeras que han construido

 nuevas formas de reproducción colectiva, los comedores, merenderos, huertos urbanos, se está creando un mundo nuevo que es muy inspirador.

Mi último libro es sobre las

nuevas formas comunitarias de reproducir la vida cotidiana

, y la gran parte de los ejemplos llegan de la Argentina”, agregó.

Federici realiza una crítica al marxismo por no visibilizar el rol del trabajo doméstico en la consolidación y permanencia del capitalismo.

“Eso que llaman amor es trabajo no pago”

, se lee en el mural que pintó Ailin Tornatore en uno de los pasillos del Instituto de Formación Docente, y que se le entregó a la profesora en forma de regalo simbólico. Federici recordó que, a este concepto, que en los últimos años se ha convertido en un lema de la lucha feminista, llegó gracias a un ensayo de la italiana María Rosa de la Costa, en el que planteaba que el trabajo doméstico no produce mercancías, sino seres humanos, capacidad de trabajo. “Juntas hemos profundizado qué implica el trabajo doméstico, cómo no se debe ver las tareas separadas, sino en su totalidad. Y ahí vemos que sí hay un producto.

Producimos seres humanos que van a ser explotados. Producimos su capacidad de trabajar cada día, con la reproducción, con la comida, con la ropa limpia, con el sexo, el sexo es parte del trabajo doméstico. El trabajo doméstico siempre se ha desconocido, se ha desvalorizado e invisibilizado, ”, puntualizó Federici.

En ese sentido, la profesora sostuvo que “la familia, es una pequeña fábrica, es cómo la sociedad capitalista ha organizado la reproducción de los trabajadores.

Antes estos trabajos las mujeres también los hacían, pero colectivamente

, no separadas en sus casas. Hasta el siglo XVI limpiaban la ropa juntas, bordaban, cuidaban los niños”.

La propuesta de Federici ante el trabajo doméstico no pago, ante el avance del ajuste neoliberal, es volver a las formas comunitarias de reproducción de la vida cotidiana. “

Es central la capacidad de crear redes más grandes

, el llamamiento a hacer un 8 de marzo internacional, a la huelga, generó un debate y una nueva forma de organización. Hubo un crecimiento de poder, de conocimiento, de entramados, incluso afectivo. Hay un internacionalismo que me recuerda al internacionalismo feminista de los 70”, indicó.

En cuanto al #8M Federici sostuvo que “lo importante no es tanto el día de la huelga, sino el proceso que se está desarrollando en tres direcciones: la primera,

las mujeres de varios espacios y lugares que se juntan, las de los sindicatos, las que trabajan fuera de la casa, las que activan sobre el aborto

, hay nuevas coaliciones; la segunda, nuevos espacios comunes apropiados, nuevas actividades, nuevas formas de subversión, la capacidad y creatividad de pensar una huelga diferente a la de los trabajadores de coches; la tercera, la llamada a la huelga ha empezado a articular un programa no como una cosa formal, pero en el que digamos qué queremos y qué no, empezar a dar voz, a decidir nosotras”.

Fuente: La Revuelta

Fuente de la Información: http://contrahegemoniaweb.com.ar/silvia-federici-las-redes-de-mujeres-en-argentina-son-unicas-en-el-mundo

Comparte este contenido:

A un clic del abuso sexual: la soledad de menores en la web

Por: El Espectador.

Lia Beltrán Valero.

Una tarde de septiembre de 2015, Paula* recibió una solicitud de amistad en Facebook de María José. Pocos días antes, había participado en un campamento mundial de scouts, donde conoció niñas y niños de diversos lugares del país y del mundo que ahora querían ser sus amigos en redes sociales. María José parecía una de ellas.

Una tarde de septiembre de 2015, Paula* recibió una solicitud de amistad en Facebook de María José. Pocos días antes, había participado en un campamento mundial de scouts, donde conoció niñas y niños de diversos lugares del país y del mundo que ahora querían ser sus amigos en redes sociales. María José parecía una de ellas.

*Este reportaje hace parte de #HablemosDeAbusoSexualEnLínea: una conversación social sobre la necesidad de proteger a los niñas, niñas y adolescentes de los riesgos del abuso sexual en la web. Levanta la mano y participa en los canales @MutanteOrg.

En su foto de perfil no aparentaba más 14 años y en su descripción se presentaba como una estudiante de un colegio del norte de Bogotá. Nada raro hasta entonces.

En menos de un mes, Paula había encontrado en María José la amiga y confidente con quien podía conversar sobre cualquier tema, incluida la crisis familiar que atravesaba, desatada por la depresión de su mamá. Con el tiempo, su amiga tras la pantalla le compartió experiencias muy íntimas. Y ahí, todo se tornó oscuro para ella.

La joven de 18 años que me comparte su historia en un café en Bogotá, no parece la misma niña aislada y solitaria que hace tres años fue víctima de grooming, una modalidad de abuso sexual en línea en la que un adulto analiza las debilidades de su víctima y construye lazos de amistad, con el objetivo de obtener imágenes eróticas, pornográficas o incluso un encuentro sexual.

Poco tiempo después de comenzar a chatear por Facebook con María José, las conversaciones migraron a Snapchat, la aplicación de mensajería para teléfonos móviles donde palabras, imágenes y videos pueden ser accesibles sólo durante un corto tiempo.

“Hubo cosas que empezaron a parecerme sospechosas. Cuando yo le mandaba fotos, ella tomaba pantallazos. Yo le decía que no lo hiciera, luego me respondía cualquier pendejada para justificarse”, me cuenta Paula. Luego, intentó ganarse su confianza a partir de historias íntimas que inventaba con habilidad.

“Una vez, me contó que cuando supuestamente perdió su virginidad, lo había hecho con tres personas al mismo tiempo. Y cuando yo le preguntaba si era verdad, me respondía: ‘¿no me crees?, tú ya no me quieres’. Si yo dudaba, se ofendía”.

Hasta que un día ocurrió lo que para los ojos de los expertos parece previsible, pero que ella no pudo suponer: María José le pidió un video en el que pudiera verla mientras se masturbaba. A pesar de la duda, Paula accedió.

“Dejé de hablar con esta persona dos días y entonces me dijo: ‘le vamos a mandar ese video a tu familia y a tus amigos’. Me asusté mucho, pensé que se había acabado mi vida, y decidí contarle a mi hermano mayor”, recuerda, esta vez con su voz entrecortada.

Detrás de esa identidad falsa estaba un adulto que conocía muy bien cómo manipular adolescentes a su favor. Así lo explica Claudia Sánchez, psicóloga clínica y miembro del grupo Opciones, un equipo profesional que brinda asesoría psicológica a víctimas de violencia sexual y sus familias y capacita a centros educativos en la prevención del abuso sexual en línea.

La niña de 14 años llegó a su consultorio en 2015, remitida por el colegio privado donde estudiaba. Su alerta temprana y su red de apoyo evitaron un abuso mayor. “Es importante saber que cuando una niña, niño o adolescente está solo, es más propenso a ser víctima de este crimen. La manipulación del grooming va poquito a poquito y puede durar meses mientras el victimario se vuelve confidente”, comentó la experta.

Hasta el momento ha sido imposible identificar quién estaba tras el falso perfil de María José, un problema común en este tipo de delito, cuyas denuncias vienen en aumento en Colombia pero con lentos avances en la judicialización.

Según los datos del CAI Virtual de la Policía Nacional, en el 2015, el año en el que Paula fue víctima de grooming y sextorsión – la amenaza de revelar su video íntimo si no entregaba más imágenes eróticas–, se denunciaron 848 casos de suplantación de identidad, publicación de imágenes o videos con material de abuso infantil con menores de 18 años, sextorsión, cyberbullying y grooming. Estas prácticas suelen estar orquestadas con bandas organizadas o redes de explotación sexual que buscan lucrarse de sus víctima.

Para 2018, estas denuncias ascendieron a 2500. Pero esta es una cifra que se aleja del reporte hecho por Te Protejo, la línea virtual de denuncia de Red PaPaz, la cual supera los 10.000 casos de material de abuso o explotación sexual en el mismo año.

Por la época que Paula conversaba a diario con María José, las páginas de los medios en Colombia publicaron la imagen del periodista Alejandro Matamoros capturado por la Sijín en un operativo contra la explotación infantil.

Las técnicas de Matamoros fueron las mismas de las que Paula fue víctima. Al hombre que los medios mostraron como un monstruo, oculto tras los falsos perfiles de “Juliana Salazar” y “Andrés Monsalve”, le encontraron 52 videos de niños menores de 14 años masturbándose, muchos de ellos de prestigiosos colegios del norte de Bogotá.

Cinco meses después de su captura y detención en la Cárcel La Picota, el juez 81 de conocimiento lo dejó en libertad, argumentando que la Fiscalía dejó vencer los términos para iniciar el juicio en su contra. Sin embargo, lo último que se sabe es que fue llamado a juicio y que, según fuentes de la Fiscalía, el proceso penal está en etapa final: solo falta que el juez escuche por última vez a las partes involucradas y sobre eso se emitirá un fallo.

Ante casos como estos y las dudas sobre el poder de la justicia para ponerle freno a estas violencias, queda rondando una pregunta: ¿Cómo proteger a los niños, niñas y adolescentes de un abusador que solo necesita acceso a internet?

 

 

 

La primera y única vez en la que Paula declaró ante la Fiscalía se sintió juzgada. Mientras era grabada en video, se sentó frente a una investigadora que le preguntó: “¿A ti te gustan las mujeres?”.

Además de lo impávida que quedó con el interrogante, se presentó sin una sola evidencia. Después de enviarle el video al agresor y de las amenazas, su hermano, cuatro años mayor que ella, le aconsejó eliminar la conversación. “En ese momento fue bueno pero cuando fui a declarar, era mi palabra contra la del abusador”, me cuenta Paula.

Su frustración es evidente, ahora que tiene 18 años y su proceso terapéutico le ha permitido entender las dimensiones del problema. “¿Por qué no me preguntaron sobre mi cuenta de Facebook? ¿Por qué no pidieron que fuera un hacker a buscar esa cuenta en ese tiempo y ver qué había en el historial? Hay mucho que se puede hacer, pero como no tenían las pruebas fáciles, no ayudaron a buscar”, dice.

Desde una oficina en la Dirección de Protección de Servicios Especiales de Policía Nacional, el mayor Nelson Guillermo Guzmán, jefe de la seccional de investigación criminal, trata de responder a esta pregunta. “Hay técnicas que desarrollamos, como un software para recuperar información eliminada. Dependiendo del tiempo que se haya eliminado esta información, ese mismo va a ser el trabajo que se va a tener que hacer”, explica.

Le pregunto cómo trabajan para recuperar la evidencia y me responde que la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) se articula con el Ministerio de las Tecnologías y Comunicaciones para tener una comunicación directa con Facebook, WhatsApp o Instagram y puede hacer una búsqueda selectiva para saber cuál fue la dirección IP desde donde se desarrollaban estas acciones.

Pero esto sigue siendo un mapa lleno de variables difíciles de descifrar. Mientras tanto, la persona detrás del perfil de Maria José sigue libre.

Mario Gómez, fiscal delegado para la infancia y la adolescencia de la Fiscalía General de la Nación, reconoce que faltan esfuerzos en materia de investigación y capacitación de los investigadores criminales. “Hay poco presupuesto para la compra de laboratorios de Cibercrimen y mucho investigador forense no está suficientemente preparado”, explicó recientemente.

Según la DIJIN, solo existen cerca de 179 agentes especializados en el país, con la capacidad de atender casos de abuso y explotación sexual de menores en línea, un total de 108 procesos investigativos en curso por estos delitos.

En Colombia, las prácticas relacionadas con el abuso sexual en línea están tipificadas de dos maneras: como pornografía con personas menores de 18 años, establecido en el artículo 215 del Código Penal, y utilización o facilitación de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales de menores, en el artículo 216.

En los últimos cinco años, la DIJIN ha registrado 4.780 denuncias por los dos delitos y apenas 234 capturas. Y han sido bloqueados 17.862 sitios web de este tipo, lo que representa en promedio casi 9 páginas web diarias. Esto último no siempre es suficiente, teniendo en cuenta que, una vez el material entra en internet, se multiplica, difunde y comparte más rápido y más oculto de lo que se puede rastrear.

Frente a esto,  ¿qué estamos haciendo cuando recibimos o nos muestran contenido de abuso sexual de menores en redes sociales? Días antes de escribir terminar este reportaje, en Twitter la discusión se viralizó por un hilo en el que se narraba con detalle cómo los pedófilos usan términos como «caldo de pollo”, “cp”, “club penguin» para conseguir y distribuir pornografía infantil en Twitter, YouTube, Facebook, WhatsApp y Telegram.

Por eso, Viviana Quintero, experta en protección a la niñez en los entornos digitales dice que más allá de ser testigos y querer profundizar en estas redes criminales, la acción más responsable es poder denunciar. Y, por supuesto, no compartir.

Cuando el abuso es registrado y distribuido en línea, el trauma puede ser permanente

En definitiva, internet no es Disney. Paula lo supo el día que en una de sus clases de afectividad en el colegio, meses después de conocer a María José, le mostraran un video sobre cómo ocurre el abuso sexual en línea. Se vio reflejada y sintió el impulso de contarle a la psicóloga del colegio y a sus padres la situación que había vivido.

“Ese día yo llegué a la casa y no sabía cómo contarle a mi mamá. Sabía que me iba a apoyar, pero sentía miedo. Yo sé que no era mi culpa, pero a veces creía que había permitido que eso pasara”, me cuenta. Mientras Sánchez, su psicóloga me dice que ella “tenía mucho susto de ser reconocida. Solo quería desaparecer y el victimario ya tenía todo sus datos”.

La vergüenza, la humillación, vulnerabilidad y el miedo constante a ser reconocidos por cualquier extraño, son algunos de los efectos más notables de este tipo de violencia. También así lo evidencia el Center for Child Protection de Canadá, en su Encuesta Internacional de Sobrevivientes de abuso sexual infantil en línea, donde el 70% de los encuestados manifestaron pánico de ser reconocidos después del abuso. El sentimiento de traición y que el abuso sea registrado y potencialmente distribuido aumentan el trauma.

La doctora Sánchez complementa y explica que también se presentan síntomas como apatía, trastornos de sueño, ansiedad y crisis de pánico, depresión, baja autoestima o ideas suicidas así como dificultades sociales, porque la persona suele retraerse y aislarse. Los efectos, dice, dependen de la personalidad y el temperamento y de qué tanto apoyo haya tenido.

Luego viene la impotencia de no poder frenar la circulación de las fotografías o videos e imaginar que, por ejemplo, alguien puede masturbarse mientras las mira. “Es como si estuvieran abusando a la víctima una y otra vez, pero más complicado aún, porque es una difusión que no para. La imagen está circulando 24 horas al día y 7 días a la semana. Así ¿dónde y cómo una víctima se puede sentir segura?”, apunta la psicóloga.

Paula contó con una serie de privilegios que la ayudaron a continuar con su vida ¿Qué pasa con los menores de edad que no tienen esas posibilidades?

No hay una ley, una guía o un protocolo específico que contemple la atención a niños, niñas y adolescentes que pasen por situaciones de abuso sexual en línea. Los lineamientos más cercanos los tiene la Ley 1620 de 2013, conocida como Ley de Convivencia Escolar. O el más reciente Directorio de protocolos de atención integral para la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos del Comité Distrital de Convivencia Escolar, en el que se menciona el cyberbulling y se definen procesos y protocolos para la formación en educación sexual y prevención y mitigación de la violencia escolar. Hasta ahí.

El camino institucional está a medias y, en el caso de los colegios, queda a potestad de cada uno la decisión sobre cómo actuar frente al abuso sexual en línea.

Contenido altamente sexualizado a un click

Gabriela Hermida es psicóloga y directora del programa Desafíos, con el cual ha certificado a más de 600 docentes y 3.000 padres de familia en prevención, detección y atención inicial del abuso sexual.

Para ella, sin el acompañamiento familiar, el uso del internet puede ser un verdadero problema: “es preocupante porque los adultos inducen al mundo digital pero luego son los primeros en quejarse de las adicciones a la pantalla”.

Y es que el silencio reina en los hogares cuando de los peligros de internet se trata. “Tú preguntas, si los papás han hablado de abuso sexual en línea y el 95% dicen que no”, me lo confirma Gabriela.

Esta preocupación la comparte Carolina Piñeros, directora de Red PaPaz, una organización dedicada a la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en Colombia. “Siempre creemos que a nuestros hijos eso no les va a pasar. Pero si al 80% de las niñas le han pedido una imagen, ¿por qué voy a creer que mi hija no ha enviado ninguna? Hay que hacer el esfuerzo por acercarnos a la realidad de ellos”, explica.

¿Y de pornografía? ¿Están los papás hablándole a sus hijos e hijas de “porno”?

Gabriela y Carolina se detienen especialmente en este tema. Es una realidad. Los menores de edad consumen pornografía y cada vez a una edad menor, en algunos casos desde los 10 y 11 años, según lo confirman, con preocupación, las expertas.

Además, los menores de edad acceden a este material por canales como WhatsApp y lo tienen a un clic de distancia. Con esa facilidad es posible que cualquiera entre a un grupo de WhatsApp con hasta 256 contactos y que su número quede expuesto para que cualquier desconocido le pueda hablar.

Así lo reafirma el estudio “Contigo Conectados”, realizado en 2017 por la Universidad EAFIT de Medellín y la empresa de telecomunicaciones Tigo – Une, a 436 niños y jóvenes de Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Pereira, Manizales y Medellín.

Esta investigación revela que un poco más de la mitad de los niños y jóvenes encuestados, entre 15 y 16 años, ha tenido contacto en internet con personas desconocidas. Además, el 35% expresó haber visualizado imágenes sexuales en el último año y el 20% de los niños entre 11 y 16 años recibió algún tipo de mensajes con contenido sexual.

De esto hablan abiertamente Wilian Plazas de 17 y Camila Fuentes de 20 años, dos jóvenes que hacen parte del Comité Consultivo Juvenil de EICYAC, un grupo en todo el mundo que trabaja para eliminar la explotación sexual comercial y los riesgos en internet.

“Aparte del grooming y el sexting (intercambio en línea de material sexual), lo que más hemos detectado en cualquier colegio es la circulación de pornografia por medio del ‘pack’”, me dice Wilian para referirse al conjunto de imágenes y videos con material de abuso sexual infantil que circula en redes sociales. En Bogotá, él junto a más adolescentes se encargan de hablar de abuso sexual en línea con estudiantes de colegios distritales de la zona centro y en la localidad de Chapinero.

Desde Cartagena, Camila y sus colegas trabajan con líderes de acción comunal, padres de familia y madres comunitarias y van a emisoras escolares y comerciales para llevar mensajes de prevención.

“Como en Cartagena hay muchos lugares donde no hay internet, los jóvenes usan free.facebook.com, la página gratuita de Facebook, donde puedes mensajear y solo enviar una foto a la vez en el chat. Sin muchos datos se puede interactuar por ahí con desconocidos y los explotadores lo saben”, me comenta Camila.

Cuando les pregunto por qué creen que los jóvenes acceden a enviar fotografías o aceptar personas desconocidas en sus redes sociales, me responden sin titubear: porque queremos ser ‘farándula’, es decir famosos. “Las personas que tienen muchos ‘amigos’, son las que reciben más likes, están en la onda, son los más top porque todo el mundo comenta lo que publican y se vuelven personas muy importantes. Es lo que te vende la sociedad: hay que ser instagramer, influencer y que la gente te siga”.

Y muchas veces, el contenido de quienes tienen fama, también es material sexualizado que otros niños y jóvenes quieren reproducir. Así lo explica Viviana Quintero, experta en protección a la niñez en los entornos digitales. “El primer mecanismo que tenemos como seres humanos es el modelado: tú ves a alguien hacer algo, lo imitas y así estás aprendiendo. Cuando un niño ve contenido en TV, en internet o en videojuegos tiende a repetir esas conductas”, dice esta psicóloga con más de 10 años de experiencia.

¿Y en los colegios?

Le pregunto a Pedro José Palomeque, rector de una institución del municipio de Riosucio, Chocó, sobre prevención en abuso sexual en línea y su silencio y asombro me confirman que se trata de un tema aún marginal en las aulas de clase, mucho más en lugares donde hasta hace poco tuvieron conexión a internet.

Sin embargo, otras iniciativas intentan hacerle frente al problema.

Monica Londoño es rectora del colegio oficial Alfonso López Pumarejo en el barrio Boston de Medellín, ubicado en el costado centro oriental de esta ciudad. En esa institución hay 2000 estudiantes de estratos 1, 2 y 3, desde preescolar hasta 11.

Según describe, una de las situaciones más complicadas y urgentes sobre el uso de redes sociales, ha sido el chantaje entre estudiantes que comparten fotos de desnudos o invitaciones a las niñas para que vendan fotos íntimas, especialmente en grados 6º y 7º.

“En una ocasión, un hombre adulto externo a la Institución, contactó a dos niñas y logró citarlas para que se encontraran. Se ganó la confianza de ellas hasta que las fotografió. En uno de los casos hubo violación. Les ofrecía 400.000 por fotografía. Afortunadamente, la mamá del segundo caso se dio cuenta y logró denunciar”, me contó Mónica desde el otro lado de la línea.

A raíz de estos hechos y como parte del programa de la Alcaldía de Medellín “Con mi cuerpo nadie se mete”, cuyo objetivo es prevenir el abuso sexual infantil, emprendieron su propio camino a la prevención del ciberacoso, ciberbullying y riesgos en internet. Involucraron a líderes estudiantiles con las áreas de informática, ética y proyecto de vida. Esta serie de acciones están recogidas en el proyecto que lleva por nombre “Consumo Cuidado”.

“Les enseñamos a que seleccionen los amigos que aceptan en Facebook, la información que publican, las páginas a las que acceden y, sobretodo, la valoración de sus propios cuerpos. Creemos que es mucho más convincente cuando los jóvenes se dirigen a otros jóvenes y entre pares hacen ese acompañamiento”, me cuenta la rectora.

Este esfuerzo se alinea con otros a nivel internacional como el del Canadian Center for Child Protection de Canadá, el cual invita a los niños, a través de una estrategia digital, a enviar memes de topos, en vez de fotografías de sus penes.

Al conversar con Carlos Barrera, el rector de Qualia, un colegio personalizado de sexto grado a undécimo, con grupos de máximo seis estudiantes, ubicado en Bogotá, vuelve a la responsabilidad de los padres de familia. “Muchas veces siento que los papás no tienen ni idea de que está pasando en el mundo virtual. Hay un poquito de resignación porque saben que algunos contenidos se les salieron de las manos. Además, en el imaginario, se sigue pensando que los ‘chinos’ son iguales que hace 20 años”, recalca.

Mientras los jóvenes son cada vez más usuarios digitales, la discusión actual en Colombia vuelve al lugar de la restricción y la prohibición, como una medida de contención a los riesgos en internet.

Actualmente, cursa en el Congreso un proyecto de ley para restringir el uso de dispositivos móviles en los colegios, liderado por el representante a la Cámara por el partido Liberal, Rodrigo Rojas. Según el documento, el proyecto busca generar entornos seguros de aprendizaje en el uso de herramientas tecnológicas en los establecimientos educativos, limitar el tiempo de acceso a internet y que padres de familia puedan supervisar el uso que hacen los menores.

A diferencia de las tabletas, computadores y dispositivos que cuentan los colegios para uso pedagógico y que están bajo supervisión institucional, el celular sigue siendo un lugar sin mayor acompañamiento. Según Rodrigo, este proyecto de ley es un primer paso para que los niños puedan acceder de manera segura a internet, ante las escasa efectividad que han tenido las políticas de prevención y pedagogía.

Sin embargo, ¿es prohibir los celulares una medida necesaria? Carolina Piñeros, directora de Red PaPaz defiende que se deben reglamentar horarios y momentos de uso pero que debe ser el colegio quien tenga autonomía para incluirlo en el manual de convivencia, de manera conversada con padres y no como una medida estricta desde el Congreso. “Muchos colegios ya lo prohíben, pero me parece interesante que se den lineamientos y que los colegios se sientan tranquilos para discutirlo internamente y reglamentar.”

Lo que todos saben, incluido el representante a la Cámara, es que internet hoy es fundamental para la nueva generación de niños, niñas y jóvenes. Las TIC, bien usadas, podrían ser una herramienta para conocer el mundo y formarse en muchas materias.

En esto también coinciden psicólogas, educadores, investigadores y personas preocupadas por la pedagogía sobre el abuso sexual en línea que consultamos durante esta investigación. Ellas, en su mayoría mujeres, están de acuerdo en que la prevención en los riesgos en internet tiene más sentido que la prohibición.

“Desde la familia es un error creer que porque nuestros hijos están frente a una pantalla podemos desentendernos, porque allí están seguros y no pasa nada. En realidad, es como dejarlos en una calle o un lugar público. Si el niño está en la calle debo decirle por dónde puede transitar”, reflexiona María Isabel Villa, directora de la investigación “Contigo Conectados”

Y agrega: “Pero si no lo hago y lo dejo solo, lo dejo en riesgo. Internet no es una niñera, nosotros debemos determinar qué miran y con qué frecuencia, pero primero debemos conocer, tener alfabetización digital para saber por dónde transitar”.

A Paula le tomó varios años pasar la página. Pensando en dejar su testimonio para evitar que esto le suceda a otros adolescentes escribió una carta. En un apartado dice:

Hay muchos sentimientos en mi cabeza, me siento mal porque abusaron de mi confianza y ahora es difícil saber en quién confiar. También siento rabia porque sabía lo que pasaba pero no fui capaz de detenerlo hasta que se me salió de las manos. Si te está pasando esto, o sabes que a alguien le pasa, habla o dile que hable, esto puede pasarle a cualquiera. Cuídate y ponte siempre alerta.

Fuente del artículo: https://www.elespectador.com/noticias/nacional/un-clic-del-abuso-sexual-la-soledad-de-menores-de-edad-en-la-web-articulo-882157

Comparte este contenido:
Page 737 of 3046
1 735 736 737 738 739 3.046