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Toda educación es política

Por: Carolina Dome.

 

Toda práctica educativa toma decisiones sobre los procesos de desarrollo infantil. La escuela dirige y genera procesos psicológicos que se confunden muchas veces con el desarrollo espontáneo, con lo esperable en ciertos momentos de la niñez y de la adolescencia. Las teorías psicoeducativas de raigambre socio-histórico-cultural pusieron foco en el dominio crecientemente abstracto o descontextualizado de los conocimientos que produce la escuela, construyendo nuevas formas de desarrollo. Pero también la educación impacta en las vivencias estudiantiles, donde lo afectivo e intelectual funcionan en unidad; a través de la interiorización de actividades intersubjetivas mediadas por complejos sistemas de signos, bajo determinadas a-simetrías con el mundo adulto. Tal fue el planteo de Vygotsky al postular a la vivencia como nueva unidad de análisis psicológica.

Esta idea invita a superar la dicotomía razón-emoción, extendida en el proyecto escolar moderno y a reconocer que lo educativo produce subjetividad, moldeando las prácticas humanas. Estrictamente, siguiendo las ideas de Silvia Bleichmar, la producción de subjetividad es un concepto sociológico: hace al modo en que las sociedades determinan las formas con las cuales se constituyen sujetos plausibles de integrarse a sistemas que le otorgan un lugar. Por ejemplo, ideales como la humanización y la homogeneización constituyeron los ejes de la educación moderna que buscó producir un sujeto histórico determinado: el ciudadano. Ideales que hoy enfrentan contradicciones, crisis y fracasos, bajo condiciones de restricción de los estatutos de ciudadanía.

Aun así, la escuela es un lugar de filiación histórica y es el primer lugar para una filiación que no es la familiar. Según Silvia Bleichmar, es un organizador simbólico, donde se redefine la relación del sujeto con la sociedad y se crean articuladores que producen nuevas formas de simbolización, diferentes a las producidas en las familias de origen. Y ese es el acierto de plantear una Educación Sexual Integral desde una perspectiva de derechos: la sexualidad deja de ser algo que se tramita exclusivamente en el seno de la familia (donde suele ser un tabú) y puede inscribirse en una red más amplia de simbolizaciones, para que lo sublimado a través del saber y del pensamiento genere condiciones para el desarrollo de prácticas de cuidado y promoción de derechos.

Contra eso atentó la campaña antiderechos “con mis hijos no te metas”: contra el lugar de la escuela como ordenador simbólico intersubjetivo, garante de una distribución más democrática del poder-saber acerca de la sexualidad. Su ataque denuncia a la “ideología de género” por predisponer a los sujetos a la homosexualidad, a la sexualización infantil y cuando no, al libertinaje. El sujeto histórico que produce su discurso es más bien un objeto, una propiedad de sus padres.

Pero ese no es único obstáculo para al desarrollo de la ESI: existe una postura más sutil y más extendida que la religiosa, impregnada en la tradición positivista que fundó al Estado y a la escuela argentina. La misma se traduce en la reclusión de la ESI en el terreno de la biología (única materia donde se la suele incluir), con sus contenidos reducidos a “la reproducción humana” y sus objetivos estrechados a metas higienistas, estrictamente preventivas. Su sujeto histórico es el sujeto disciplinado y se sustenta en una concepción biopolítica de la escuela.

Ambas posturas ocultan el rol escolar en la producción de subjetividad. Porque lo escolar, explícita o implícitamente, participa en la producción de las subjetividades sexuadas y en la construcción de las relaciones de género, a través de disposiciones que son apropiadas de forma singular-vivencial por les estudiantes.

Al respecto, vale la distinción señalada por Silvia Bleichmar: la producción de subjetividad es diferente a la constitución del psiquismo. Esa última tiene sus leyes propias, independientes de los enunciados sociales respecto del yo. En otras palabras, el aparato psíquico implica ciertas reglas que exceden la producción de subjetividad, por ejemplo, la represión; que hace al modo en que se constituye el sujeto psíquico. –Luego resta la pregunta por la articulación entre ambas nociones, por el modo en que la escuela interviene o no en los modos de reacomodación del psiquismo, y la inversa, de qué manera las premisas de la constitución psíquica producen la posibilidad de subjetivación–.

Pero lo central es advertir esa distinción fundamental. Porque es que la constitución del sujeto psíquico, y no lo que produce la escuela, la que creará y alojará las marcas de la identidad de género y de la orientación sexual. La ESI no producirá un tipo particular de individuos sexuados, sino que les otorgará un lugar. Y en lo que sí puede participar es en la producción de un nuevo sujeto histórico, a construir. Y para dicha construcción es nuevamente útil la idea de Bleichmar, de pensar la estructuración del sujeto ético, distinto al sujeto disciplinado del proyecto escolar positivista. La escuela participa en esa estructuración a través de la construcción de legalidades que se diferencian de “poner límites”, de acentuar lo preventivo, de advertir peligrosidad en las conductas estudiantiles. Legalidades que, a diferencia, habilitan la participación, la inclusión y la simbolización, regulándolas. Construcción de nuevas legalidades acerca de las relaciones con otras personas, que son habilitantes de una ética de reconocimiento del semejante. Sin una ética de reconocimiento, no hay posibilidad de pensar al semejante como sujeto. Y sin pensar al semejante como sujeto, no hay posibilidad de propiciar las conductas de cuidado.

Toda educación es sexual

Así se tituló un libro de Graciela Morgade (1999) y la frase continúa vigente. Porque por acción u omisión, la escuela siempre dice algo sobre la sexualidad humana. Desde una mirada relacional, la perspectiva de género en la escuela va mucho más allá de los contenidos acerca de la sexualidad (lineamientos ESI), e implica una revisión que va desde el diseño de materiales de trabajo y programas sexistas hasta el desarrollo de políticas de igualdad de trato y oportunidades, en pos de eliminar las representaciones, imágenes y discursos que reafirman los estereotipos de género. A través de los libros de texto, de las prácticas establecidas, de las formas de relación, etc. se perpetúan formas de vivir y de actuar como mujeres y como varones según lo establecido culturalmente. La reproducción de estereotipos de género a través de actividades diferenciadas no sólo segrega en forma binaria a los grupos (sexismo), sino que distribuye recompensas desiguales que inferiorizan a las mujeres (machismo), a la par que invisibiliza otras identidades sexo-genéricas. Tal es el caso de una de mis pacientes cuyo género está indefinido y todos los días, al llegar a su escuela debe decidir en que fila debe formarse, si en la de niñas o en la de niños, porque se sigue ordenando a les estudiantes según el sexo biológico, en un verdadero acto performativo. La escuela genera así una situación paradojal entre “dejarla elegir” e imponerle opciones que no son tales.

Algunos aspectos se están empezando a cuestionar y existen propuestas psicopedagógicas que buscan cambios. Por ejemplo, se propone realizar clases mixtas de Educación Física en todos los niveles educativos (que aún no existen en muchas escuelas secundarias) y algunos colegios de vanguardia avanzaron en el concepto de co-educación, que ameritaría un artículo propio.

Pero existen efectos aún más profundos. La escuela, en forma contradictoria, silencia, pero a la vez es un espacio de performance de los cuerpos sexuados, tal como afirma Judith Butler y se ve en el caso de mi paciente. La distribución de los cuerpos en el espacio del aula y del patio, las normas de vestimenta y apariencia aceptables y no aceptables, el uso del cuerpo en clase y en los recreos, los permisos y sanciones sobre ciertas emociones, la mirada, el uso de la voz, etc. construyen normas corporales, indefectiblemente atravesadas por las lógicas de sexuación modernas que la escuela históricamente dispuso. Según López Louro (1999), la norma corporal es asumida, apropiada –y no estrictamente “seguida”– por el sujeto que se forma en virtud de haber atravesado ese proceso de asumir un sexo en la hegemonía del imperativo que habilita ciertas identificaciones sexuadas y desalienta otras (López Louro, 1999). Se pone de manifiesto que les estudiantes aprenden a aceptar o a resistir la cultura oficial de la escuela, donde no sólo aprenden conductas y conocimientos, sino un conjunto de actitudes y prácticas que se entraman con la construcción de sus identidades. La performatividad escolar de los géneros forma parte del curriculum oculto, en el sentido propuesto por Jackson (1968); en eso que la escuela crea de forma implícita, a veces sin proponérselo, y se sostiene en la invisibilización-naturalización producida en el discurso, en la percepción y en las acciones de agentes educativos, de dimensiones del proyecto escolar moderno basado en el disciplinamiento y control del desarrollo de los sujetos.

Las perspectivas docentes

En el marco de proyectos de investigación UBACyT con sitio en la Facultad de Psicología de la UBA; dirigidos por la Prof. Mg. Cristina Erausquin, realicé entrevistas y cuestionarios con 40 docentes de escuelas de nivel medio, preguntando por situaciones-problema de desigualdad de género en sus contextos de trabajo. El objetivo fue identificar qué es lo que reconocen como desigualdad de género y abrir hipótesis sobre los niveles de visibilidad y acción ante la problemática. Al respecto, y en forma resumida, fue posible identificar tres posiciones principales:

Una de ellas fue conformada por docentes que afirmaron no haber visto ninguna situación de desigualdad de género en la escuela. Ejemplo: «De todos los colegios en los que me desempeñé, en ninguno observé ni presencié un caso con tales características. Por lo general las desigualdades se observan por los niveles sociales y económicos de los alumnos. Incluso por características fisiológicas. Por género, no”. Sin embargo, un dato sobresaliente es que se trata de docentes cuya antigüedad es mayor a 10 años (algunos acumulan más de 20 años), y es difícil sostener que en todo ese tiempo no haya ocurrido ninguna situación de desigualdad de género en su práctica, lo que abre hipótesis sobre la invisibilidad del problema en el discurso escolar, sobre un no-reconocimiento de situaciones y problemas ya visibilizados en el discurso público, afuera de la escuela.

La segunda postura, conformada por la mayoría, se basa en relatos con situaciones concretas, eventos disruptivos en los que la desigualdad las más de las veces constituye una forma de violencia explícita. Ejemplo: “En una ocasión el reto fue tocarle las tetas a una compañera, pero el desafiado se negó y en otra fue «apoyar» a otra compañera y el desafiado aceptó y la apoyó (-..) El nene dijo que era un desafío igual a cualquier otro. Una de los temas que se trabajo fue la cosificación de las compañeras”. En esos casos, las situaciones son reconocidas y explicitadas, a la par que se enuncian acciones para su superación. Pero no aparecen vinculadas a condiciones estructurales de desventaja y desigualdad de los géneros no masculinos, de carácter continúo y/o permanente en la escena social-educativa, ni sobre el rol performativo de la escuela de dichas condiciones.

En cambio, la tercera postura tiene características destacadas. En algunos casos, se incluye una lectura de carácter estructural y/o sistémico sobre la desigualdad, por ejemplo: “han sido infinidades de situaciones que uno vive respecto a la desigualdad de género. Desde las diferencias de oportunidades por ser mujeres hasta el poco lugar para intervenir desde nuestro rol en instituciones”. También fue señalada la dificultad de las mujeres de construir el denominado “oficio del alumno”: “he podido apreciar la dificultad real de alumnas que tienen hijos y que no finalizan su trayecto formativo por cuanto transitan por configuraciones familiares en las que el cuidado de los niños está asignado únicamente a las mujeres. En algunos casos, además, aportan el relato de sus parejas señalando, explícitamente, que no las acompañarán por cuanto decidieron estudiar”. Y en algunos casos se describen formas de desigualdad de mayor invisibilidad en el discurso público, como por ejemplo los micromachismos: «se suele desvalorizar a las niñas ante la resolución de situaciones lúdicas, en particular, en los juegos de equipos, en los que suelen participar de manera más activas los varones que las mujeres, como por ejemplo, no suelen pasarles la pelota, o bien, ellos son los que intentan convertir un gol o un tanto, sin observar si hay una compañera que esté mejor ubicada para poder concretarlo»…

Las desigualdades de género son un problema de preocupación para la gran mayoría de los docentes, aunque se advierten diferentes profundidades en la visibilidad del problema y su inserción en la dimensión institucional. Las situaciones son detectadas desde una perspectiva sensible, atenta y de reconocimiento de la desigualdad, pero son menos los relatos que contienen una interrogación, revisión y/o cuestionamiento de la matriz performativa de los géneros o bien, de las disposiciones que actúan en el sostenimiento de las desigualdades. La propuesta investigativa y de análisis es avanzar en la re-visiblización de lo invisible, que parece habitar en lo institucional y produce violencia a la libertad y a la diversidad. El análisis implica tener conciencia de que hay tiempo por delante. De que hay futuro.

Carolina Dome es docente e investigadora UBA.

Bibliografía:

Lopes Louro, Guacira (1999). “Pedagogías de la sexualidad”, en O corpo educado. Pedagogías da sexualidade. Belo Horizonte: Autentica.

Morgade, G. (coord.) (1999) Toda educación es sexual. Hacia una educación sexuada justa. Ediciones Crujía. Buenos Aires.

Vigotsky, L (1996). La crisis de los siete años. En Segarte A (comp). Psicología del Desarrollo, selección de lecturas. Tomo I. Editorial Félix Varela. La Habana.

Bleichmar, Silvia: Entre la producción de subjetividad y la constitución del psiquismo. Disponible en: http://www.silviableichmar.com/articulos/articulo8.htm

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/217773-toda-educacion-es-politica

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La discriminación, un obstáculo para la educación de niños migrantes y refugiados

Por: Susana Noguera.

En el Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación, organizado por la Unesco en Cali, diferentes expertos explicaron qué estrategias se pueden usar para crear plataformas educativas incluyentes y romper estigmas

Un informe presentado por la Unesco durante el Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación, realizado esta semana en Cali, señala que la discriminación es uno de los principales obstáculos para que niños migrantes y refugiados logren una educación de calidad en los países de acogida.

El tema que está expuesto en el Informe de seguimiento de la educación en el mundo de 2019, cobra especial relevancia para Suramérica que enfrenta la ola migratoria más grande de su historia. Más de 4 millones de venezolanos han dejado su país en busca de trabajo, comida y medicinas. Países como Colombia, Ecuador, Brasil, Perú y Chile han tenido que crear, en corto tiempo, sistemas de atención para cientos de niños, niñas y jóvenes migrantes y refugiados que llegan cada día.

Esta realidad trae a la agenda pública preguntas sobre la importancia de integrar a esos niños en los sistemas educativos y, sobre todo, cómo ayudar a las autoridades y los docentes en el proceso. Durante el foro de la Unesco expertos resaltaron la importancia de la integración de los estudiantes al sistema educativo de los países a los que llegan.

“La educación es un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por todos los estados”, le dijo a la Agencia Anadolu la brasileña coordinadora de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación, Camilla Croso. Pero, además de ser una obligación internacional, la integración de los niños al sistema educativo puede significar beneficios pedagógicos y económicos a largo plazo para el país de acogida.

El director de la cátedra Unesco para la inclusión en la educación, Francisco Javier Gil, explica que la diversidad en los salones de clase y en el entorno laboral puede generar retornos económicos. “Hay que hacer una inversión al principio, pero el hecho de que las personas hayan nacido en diferentes territorios se integren enriquece el debate”, dice el experto.

Para lograr esta inclusión académica y sus beneficios existen importantes retos. El informe de más de 300 páginas reseñó una meta análisis de 328 estudios que indica que la discriminación percibida por los inmigrantes y refugiados se asociaba con depresión, temor y baja autoestima. El efecto es aún más fuerte en los niños.

Investigaciones a pequeña escala en Reino Unido indican que los adolescentes refugiados y solicitantes de asilo veían el reconocimiento de sus compañeros nativos del país como un factor que los alentaba a estudiar más.

En otro lado del mundo, estudiantes congoleses y somalíes en Uganda reportaron que la diferencia lingüística provocaba discriminación. A causa de esta afectación, los niños eran más propensos a abandonar la escuela y unirse a pandillas.

Camilla Croso explica que los colegios necesitan políticas y prácticas para hacer que los docentes y los niños sean acogedores. Para lograrlo “es importante conocer la cultura de los migrantes” y hacer intercambios culturales e históricos.

La educación, una aliada contra la xenofobia

Según el estudio, la educación es uno de los mejores antídotos contra la xenofobia. Datos de 12 países europeos señalan que un año más de escolaridad se vinculaba con un aumento de 8 a 10 puntos porcentuales en la probabilidad de tener actitudes más favorables respecto a los inmigrantes.

Pero además, las políticas incluyentes deben sobrepasar los colegios y llegar a la comunidad en general. “Para que podamos garantizar una educación inclusiva tenemos que tener coherencia en todas las políticas de estado. No vamos lograr un sistema educativo incluyente si luego el estado discrimina en otros sitios o si tenemos una sociedad discriminatoria en otros lados”, dice Croso.

Otro reto que enfrentan instituciones educativas a la hora de integrar los niños de una ola migratoria es la capacidad física de los planteles educativos y de los docentes, sobre todo cuando muchos de ellos llegan de golpe a un colegio.

Para superar este reto Croso explica que son necesarias políticas “intersectoriales”, es decir, que involucren las diversas entidades gubernamentales con la sociedad civil, los organismos internacionales y el sector privado. Esto es vital para resolver necesidades como la alimentación, el transporte y la atención en salud de los estudiantes.

A pequeña escala, una herramienta que podría ayudar a los docentes con salones sobrepoblados es aliarse con los alumnos. Fracisco Javier Gil explica que es importante que los docentes recurran a líderes estudiantiles para ayudarlos a llevar la carga. “En cada salón hay líderes y el profesor debe tomarlos como socios en el salón de clases”, dice el experto.

Todas estas herramientas pueden ayudar a países que enfrentan el desafío de integrar niños y niñas migrantes y refugiados.

Para Gil, es vital que los salones de clase reflejen la realidad social en la que están inmersos. “Si una escuela o una universidad está en un territorio donde el 5% de las personas son migrantes, dentro de la escuela debe haber un 5% de personas migrantes y lo mismo debe pasar dentro de la universidad. Si no ocurre eso hay que empezar a investigar por qué no, y quitar todas las barreras que están impidiendo que el salón de clase refleje la realidad social”, concluye Gil.

Fuente del artículo: https://www.trt.net.tr/espanol/vida-y-salud/2019/09/15/la-discriminacion-un-obstaculo-para-la-educacion-de-ninos-migrantes-y-refugiados-1269489

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Los niños no existen

Por: Sylvia Eyzaguirre.

¿A quién le importan los niños? Al parecer a nadie. Hace un mes, aproximadamente, la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados rechazó dos artículos claves del proyecto de ley que materializa el derecho universal a la educación parvularia a partir de los dos años de edad. Los artículos que se rechazaron son los que establecen la subvención para este nivel educativo, de manera que sin estos artículos el proyecto es inaplicable.

Resulta deprimente que nuestros políticos ni siquiera se puedan poner de acuerdo en una materia donde existe amplio consenso. La estimulación temprana es fundamental para un desarrollo integral y existe evidencia contundente respecto de los beneficios de asistir a la educación parvularia a partir de los dos años de edad, especialmente en los niños más vulnerables. También sabemos que la calidad de la educación es un factor clave, sobre todo con niños más pequeños, y está correlacionada con el dinero que se invierte. Este proyecto de ley avanza en ambas dimensiones. Por una parte, extiende la subvención a los niños de dos y tres años, asegurando así acceso universal a la educación parvularia a todos los niños que viven en el país. Es importante no olvidar que el porcentaje de niños que asiste a este nivel educativo es menor que el porcentaje de jóvenes que está matriculado en la educación superior. Por otra parte, el monto de la subvención prácticamente duplica los actuales aportes del Estado a los jardines infantiles municipales y privados sin fines de lucro que tienen convenio con la Junji, reduciendo de forma radical las discriminaciones indignantes que hace el Estado con niños de igual nivel socioeconómico.

¿Cuáles fueron las razones para rechazar este proyecto? La principal razón esgrimida tiene que ver con el sistema de financiamiento: la subvención. Según los diputados de oposición, la subvención incentivaría el lucro y la privatización de la educación parvularia.

Resulta curioso rechazar este proyecto objetando el mecanismo de pago, pues en la actualidad los jardines infantiles municipales y privados en convenio con la Junji también se financian con una subvención. Pero este proyecto implicaría mejorar enormemente el servicio que entregan tanto jardines municipales como privados sin fines de lucro. Además, las escuelas municipales se verían tremendamente favorecidas, pues podrían ofrecer el nivel de “play group” para niños de tres años que hoy es ofrecido por algunos colegios particulares subvencionados.

Sin duda es legítimo tener diferencias respecto del sistema de financiamiento de la educación en Chile, pero lo que no parece tener sentido es prohibir avanzar en cobertura y calidad, mientras no se cambie el sistema de financiamiento.

¿Es legítimo dejar a 250.000 niños sin oportunidades educativas que son fundamentales para su desarrollo, porque no nos gusta el sistema de subvención? ¿Votarían igual estos diputados si el acceso a la educación parvularia de sus hijos o nietos dependiera de este proyecto? Lo dudo, pues nunca son ellos los que deben pagar el costo de las ideologías.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/los-ninos-no-existen/824255/

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#YaNoNosCallamosMás

Por: Mariana Iglesias.

 

La conducta de Humberto Cristian Aldana estaba orientada a la selección de especiales víctimas, elegidas a través del interrogatorio sobre la vinculación familiar, la existencia de abusos previos y la inexperiencia sexual propia de la corta edad de sus elegidas, aprovechando del contexto familiar un particular estado de vulnerabilidad». Los fundamentos de la sentencia que condenó al músico a 22 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores se conocieron el martes. Un día después, la Justicia condenó al periodista Lucas Carrasco a 9 años de prisión por abuso sexual de una joven en el marco de una relación consentida. «Sé que no soy la persona más amable del mundo… pude haber destratado a alguien… ser un irrespetuoso… pero no soy un violador», se defendió Carrasco. La Justicia opinó lo contrario. Una idea similar usó Plácido Domingo para defenderse de las denuncias de acoso sexual: «Pensé que todas mis interacciones y relaciones siempre fueron bienvenidas y aceptadas». Esta semana aparecieron más mujeres que aseguran haber sido abusadas por el tenor, son más de 20. Este jueves las Actrices Argentinas acompañaron otra denuncia por acoso sexual. #YaNoNosCallamosMás. Las voces de las mujeres se escuchan cada día más fuerte.

 La educación que incomoda 

El martes 10 el Episcopado presentó un documento contra la IDEOLOGIA DE GENERO Y EL ABORTO. FOTOS MARTIN BONETTO

Tras la condena contra Carrasco, los abogados de Sofía Otero repartieron un comunicado en el que pedían que el fallo fuera «acompañado de la implementación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI)». ¿Por qué? Porque en las clases de Educación Sexual también se aprende que el cuerpo no debe ser violado. Justo esta semana el Arzobispado presentó un documento para oponerse a lo que llaman la «ideología de género» que -dicen- «contamina» la educación sexual. Justo estos días se conocieron más testimonios de las víctimas del Próvolo: los chicos sordomudos eran violados por los curas hasta que se desmayaban.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/-yanonoscallamosmas_0_4cEMmme.html

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Venezuela: Año escolar en Zulia se inicia con protesta de maestros

América del Sur/ Venezuela/ 16.09.2019/ Fuente: elpitazo.net.

Muchas escuelas de Zulia no cuentan con buena infraestructura. Carecen de baños, agua potable y servicio eléctrico, según denuncia el magisterio zuliano

Las condiciones de las escuelas no son aptas para que los niños y jóvenes de Zulia inicien el año escolar como está previsto para este lunes, 16 de septiembre, según denunciaron los representantes de los sindicatos magisteriales del estado.

Los maestros inician la temporada escolar con protesta por las condiciones de trabajo, que incluye la mala infraestructura y la baja remuneración. Para mañana, lunes 16, tienen previsto una asamblea general en la sede de la Federación Venezolana de Maestros y en la reunión determinarán las acciones que tomarán en las semanas siguientes.

“Iniciamos clases con escuelas que no cuentan con salas sanitarias, con servicio eléctrico por los racionamientos, sin agua potable y con pocos alumnos, porque mientras no haya comida en la escuela, los niños no van“, alertó el presidente del Sindicato Unitario del Magisterio del Estado Zulia (Suma Zulia), Gualberto Mas y Rubí.

El gremialista reveló que el Gobierno solo acondicionó 72 planteles con los Consejos Comunales de los casi 1.200 que hay en todo el estado, según les informó el jueves 12 de septiembre la jefa de la Zona Educativa, Damelis Chávez,

Consideró que en el estado hay un paro técnico en las instituciones escolares porque a las malas condiciones de las infraestructura se suman la diáspora de los maestros y su migración a otros oficios y la deserción escolar. “El turno de la tarde desapareció en los planteles escolares. Hay instituciones en las que solo se inscribieron diez alumnos por aula”.

El coordinador de la Coalición Educativa en el Estado Zulia, Alexander Castro, dijo que entre 60% y 70% de los educadores en Zulia migraron a otros países u oficios. “Hay maestras que prefieren hacer uñas o trabajar en la repostería, y maestros que ganan más como albañil o como mecánicos”, aseveró.

Para Castro es importante que los padres y representantes se unan a su lucha y defiendan los derechos de sus hijos a tener escuelas dignas y maestros competentes. “Tienen que defender que sus niños sean educados por profesionales y no por maestros exprés”.

Fuente de la noticia: https://elpitazo.net/occidente/ano-escolar-en-zulia-inicia-con-protesta-de-maestros/

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Foro de UNESCO: Autoridades de cinco países presentan conquistas y desafíos para la educación inclusiva

América del Sur/ Brasil/ 16.09.2019/ Fuente: redclade.org.

El segundo panel de debates del Foro Internacional sobre Inclusión y Equidad en Educación de la UNESCO (11 – 13 de septiembre en Cali, Colombia) contó con la presencia de representantes de Ministerios de Educación de cinco países. Compusieron la mesa: Hirut Woldemariam, ministra de Ciencia y Educación Superior de Etiopía; Pablo Medina, viceministro de Educación de Perú; Constanza Alarcón, viceministra de Educación de Colombia; João Costa, secretario de Estado del Ministerio de Educación de Portugal; y Dominic Cardy, ministro de Educación y Desarrollo de la Primera Infancia de New Brunswick, Canadá. El diálogo fue moderado por Stefania Giannini, subdirectora general de Educación de la UNESCO.

La representante de Etiopía relató que las políticas de educación inclusiva en el país han tenido como objetivo principal enfrentar a la discriminación contra grupos de la sociedad menos representados en los espacios sociales y políticos, como las mujeres. “Creamos políticas para darles más acceso a la educación, ampliamos la cantidad de instituciones de enseñanza superior y fortalecemos sistemas de apoyo para que las mujeres pudieran sentirse empoderadas”, afirmó Hirut Woldemariam.

A su vez, Dominic Cardy, de Canadá, destacó no solo la importancia de garantizar el acceso de las personas que presentan algún tipo de discapacidad, o son marginalizadas socialmente, al sistema educativo, sino que también es necesario asegurar la calidad e inclusión en la educación para todas las personas. “Garantizar el acceso de todas las personas e ignorar que el sistema educativo está lleno de educadores autoritarios no ayuda [a garantizar una educación inclusiva con calidad]. La inclusión no es solamente para grupos específicos, debe tomarse en sentido amplio”.

El secretario de Estado portugués reforzó que integrar las personas con discapacidad al sistema educativo común no significa que estas personas estén de hecho incluídas. “Si los espacios y los currículos están segregados, no hay inclusión”, subrayó.

Destacó también que en Portugal se han cambiado legislación y currículos, con el objetivo de enfrentar a los diferentes tipos de exclusión en la educación; y se ha desarrollado una estrategia nacional para promover la formación para la ciudadanía. “Aumentamos la flexibilidad de los currículos y la autonomía de las escuelas para que puedan adaptarse a los diferentes públicos, e impulsamos una evaluación educativa formativa”, explicó.

Añadió que los cambios curriculares promovidos incluyeron deportes, artes y el abordaje de temas como ciudadanía, derechos humanos, igualdad de género y alfabetización y educación para los medios de comunicación, en las escuelas; así como un programa de Educación de Personas Jóvenes y Adultas, con miras a promover no apenas la educación inclusiva de las niñas y los niños, sino también la de sus familias.

Inclusión en América Latina

El viceministro de Perú y la viceministra de Colombia también presentaron algunos avances y retos de los dos países latinoamericanos, respecto a la inclusión educativa. Pablo Medina subrayó algunos logros más recientes para la educación inclusiva en el país, en términos legislativos. “Incluimos dos artículos en la Ley General de Educación que establecen que la educación debe ser inclusiva en todas las etapas, desde los niños y niñas pequeños/as hasta la educación superior, y creamos la Ley General de las Personas con Discapacidad, que garantiza el derecho a la educación de calidad para todas las personas con discapacidad”, afirmó.

Sin embargo, destacó como reto el hecho de que la inclusión de las personas con discapacidad al sistema educativo general, no siempre se hace con la calidad esperada, y todavía falta avanzar especialmente en garantizar una formación docente adecuada para la enseñanza inclusiva.

Constanza Alarcón, a su vez, comentó la perspectiva de educación inclusiva defendida actualmente por el gobierno de Colombia. “El país tiene claridad de que esta modalidad de educación no es una oferta distinta, sino un enfoque que no mira hacia las necesidades, sino a las potencialidades”. Abordó, así mismo, los retos que advienen del reciente fenómeno migratorio de venezolanas y venezolanos a Colombia, y la urgencia de pensar formas de incluir las y los migrantes al sistema educativo del país. “Con la crisis en Venezuela, hubo un aumento del 460% en las matrículas. Son 190 mil niñas y niños venezolanos que ahora estudian en las escuelas de Colombia. No hay barrera para el acceso, pero ¿cómo garantizamos la educación inclusiva para estar personas después del acceso?, cuestionó.

Retos compartidos

Entre los desafíos comunes para realizar la educación inclusiva, las autoridades destacaron: aumentar los recursos y presupuestos; cambiar actitudes y culturas respecto al tema en las comunidades educativas; generar más conocimiento y producción de datos sobre las brechas de inclusión, promoviendo evidencias, sensibilización e información que orienten y fundamenten las decisiones políticas; aplicar los recursos públicos para la educación y la inclusión de manera más estratégica; descentralizar y flexibilizar el desarrollo de la educación para que atienda a diferentes capacidades y potencialidades de las y los estudiantes; asegurar formación docente y cambios curriculares para la inclusión; construir nuevas formas de ciudadanía y relaciones en las escuelas; cambiar el concepto de evaluación educativa y calidad, conectándolo a la inclusión y la garantía de la educación como un derecho, y con calidad, para todas y todos.


Fuente de la noticia: https://redclade.org/noticias/foro-de-unesco-autoridades-de-cinco-paises-presentan-conquistas-y-desafios-para-la-educacion-inclusiva/
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El derecho a la educación del siglo XXI

Por: Andrés Gil Domínguez.

 

El derecho a la educación, consagrado en las constituciones de los siglos XIX y primera mitad del XX, estuvo determinado por contenidos referidos a la potestad titularizada por las personas de poder acceder, en general, a la educación y ,en particular, a la educación básica o primaria. Las constituciones de la segunda mitad del siglo XX y los instrumentos internacionales sobre derechos humanos incluyeron dentro de sus contenidos el acceso a los niveles secundario y universitario.

El modelo que se enmarcó en la revolución industrial estuvo signado por una obligación de hacer, a cargo del Estado, determinada por una actividad de prestación basada en una política pública con un inicio (la escuela primaria extendida al nivel inicial) y un eventual final (la universidad).

Con dicho esquema, se garantizó plenamente el derecho a la educación en un contexto social y económico vinculado a un factor de multiplicación de la tecnología (esto es, el número de veces que una tecnología es capaz de mejorar la función o el objetivo que le fue asignado; como por ejemplo, los automóviles permiten pasar de nuestra velocidad al andar 6 km/h a 90 km/h lo cual significa un factor de multiplicación de 15 en cuanto 15×6= 90) que surcó a varias generaciones.

La revolución digital presenta un factor de multiplicación de la tecnología de la información del orden de un millón (mientras que el factor de multiplicación de la agricultura fue de 100 y el de la revolución industrial fue de 1000) que se ha desarrollado en tan solo setenta años.

La revolución industrial duró cien años, transcurriendo a través de cuatro generaciones, lo cual posibilitó que las generaciones sucesivas fueran cambiando su formación para adaptarse a los desafíos laborales y sociales del futuro. La cuarta revolución industrial motorizada por la inteligencia artificial implica el paso del conocimiento analógico al digital y se desarrollará quizás en una sola generación, produciendo un desafío imposible de determinar en este presente.

La cultura del siglo XX donde se insertó la educación estuvo dominada por un plano donde coexistían un conjunto de percepciones superficiales (a veces caóticas) que solamente podían ser superadas gracias a la intermediación de un profesor o un maestro, laico o religioso.

Era un camino de articulación complejo presentado como una pirámide invertida en cuya punta se obtenía el sentido auténtico de las cosas, y cuando allí se arribaba, se consideraba que habíamos adquirido el conocimiento o la experiencia.

Tal como lo expone Alessandro Baricco en el libro The Game , la revolución digital produjo una revolución cultural donde la pirámide se reubicó en su postura tradicional, puesto que las esencias afloran en la cúspide sobre la base de una experiencia transformada en “posexperiencia”, como una suerte de hija de la superficialidad (la cual se alcanza utilizando las herramientas que provee la insurrección digital) mientras que las complejidades se esconden en algún sitio.

Así está hecho el iPhone, Google, Amazon, Facebook, YouTube, Spotify y WhatsApp, desplegando una simplicidad donde la inmensa complejidad de la realidad emerge en la superficie dejando tras de sí cualquier lastre que haga más pesado el corazón esencial. Ante el desarrollo de la comunidad digital, las instituciones públicas y muy especialmente la escuela, no preparan ni tampoco entrenan las capacidades útiles para poder participar de este nuevo juego, lo cual genera una desproporcionada brecha (digital y de las otras) entre incluidos y excluidos.

¿Puede el derecho a la educación receptado en las constituciones y los instrumentos internacionales sobre derechos humanos seguir manteniendo la misma estructura analógica frente a la revolución digital? Indudablemente no. De hacerlo generaría un regresivo anacronismo en todos los ámbitos que encapsularía definitivamente a la enseñanza en el superado modelo analógico.

El derecho a la educación digital no puede estar limitado por niveles o segmentos educativos, sino que, la prestación del servicio educativo como política pública debe ser dinámica. En otras palabras, las necesidades de aprender demandan una enseñanza constante de cómo se maneja el mundo digital.

En este sentido, alfabetizar incluye dotar de capacidades para acceder al mercado laboral, poder desarrollar emprendimientos productivos, disfrutar de los beneficios de la disrupción tecnológica. Esto abarca por igual a las niñas, niños y adolescentes, como así también, a los adultos y a los adultos mayores. Ante dicha realidad el Estado como sujeto pasivo asume -en los términos expuestos por Bidart Campos- una obligación activamente universal que consiste en desarrollar políticas concretas mediante “un hacer frente a todos”.

El derecho a la educación del siglo XXI demanda con urgencia pasar del modelo analógico a un sistema digital, de forma tal, que permita optimizar las nuevas relaciones que el ser humano entabla a diario con la tecnología, y en consecuencia, con una emergente cultura de conectividad masiva y subjetividades dúctiles.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/derecho-educacion-siglo-xxi_0_IUwBhpW.html

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