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Reseña de Neoliberalismo educativo: educando al nuevo sujeto neoliberal, de Enrique Díez Gutiérrez. Editorial Octaedro, 2018

Por: Pedro López López.

 

En el ámbito educativo, Enrique Díez es uno de los puntales de la resistencia contra ese proyecto antisocial, antihumano y depredador del planeta que es el neoliberalismo, y no cesa de denunciar desde hace años las consecuencias de este modelo en la educación. Como profesor y activista social, participa en plataformas e iniciativas como Uni-Digna ( unidigna.org ), Redes por una Nueva Política Educativa ( porotrapoliticaeducativa.org ) o la Marea Verde, y, por supuesto, se ha posicionado contra esa estafa educativa perpetrada en la universidad bajo el nombre de Proceso de Bolonia; pero también está comprometido con la memoria histórica (Foro por la Memoria de León), con el movimiento por la igualdad entre hombres y mujeres, con la abolición de la prostitución, con el movimiento laico (forma parte del Grupo de Pensamiento Laico, que publica sus artículos en el diario Público), y es un lujo para Izquierda Unida tenerlo como coordinador del área federal de Educación.

Como ensayista, Enrique Díez destaca por sus lúcidas y didácticas reflexiones sobre las nefastas consecuencias de la aplicación de las recetas neoliberales, reflexiones que difunde tanto en conferencias como en artículos de prensa, en participaciones en congresos o en libros y capítulos de libro. Uno de sus libros, La globalización neoliberal y sus repercusiones en la educación, publicado en 2007, hace un análisis magistral del modelo neoliberal de globalización y sus consecuencias, tanto en la sociedad en general como en el medio educativo. El texto que comentamos ahora es un ensayo breve, de apenas un centenar de páginas. En él, el profesor analiza capítulo a capítulo la transformación del derecho a la educación en un negocio, acompañada del falso lema de la “libertad de elección”, y, por tanto, la comercialización de la educación, los valores potenciados por el actual modelo educativo y funcionales al capitalismo financiero, la macdonalización de la educación, la apropiación privada del conocimiento público, la construcción del sujeto neoliberal –al que ha dedicado más de un trabajo anterior- y, por último, un capítulo dedicado a “otra educación es posible”. Valga alguna cita para animar a los futuros lectores; en la página 84 se dice:

“Antes que ver la enseñanza como una práctica técnica, la educación debe ser considerada una práctica moral y política bajo la premisa de que el aprendizaje no se centra únicamente en el procesamiento del conocimiento recibido, sino en la transformación de este como parte de una lucha más amplia por los derechos sociales, la solidaridad y la construcción de un mundo más justo y mejor”

Frente a los presuntos “neutrales” (que se lo creen de verdad o que intentan estafar con esa etiqueta), se advierte: “El problema no es si la educación pública ha llegado a contaminarse con la política, sino que toda educación es ya de por sí un espacio de la política y el poder, lo queramos o no”. El mito interesado de la “neutralidad” está al servicio, se dice, del mantenimiento y consolidación de “una visión ideológica determinada de la realidad, la que consolida el poder establecido y su reproducción. Por eso debemos asumir la responsabilidad de conseguir que toda la ciudadanía esté políticamente alfabetizada”.

Como la conquista por la fuerza es costosa y siempre inestable, las élites prefieran dominar por la persuasión, y el éxito del neoliberalismo (“un capitalismo sin contemplaciones”, dice Enrique Díez; “sin complejos”, que diría Aznar) consiste en colonizar el sentido común. Un “sentido común” que se ha instalado gracias al soporte que le dan el sistema educativo y los medios de comunicación (ya advertía Malcom X que si el pueblo no está prevenido con los medios, amará al opresor y odiará al oprimido, como estamos viendo con demasiada frecuencia en el éxito del discurso contra los inmigrantes).

El libro tiene tres partes, con cierto desequilibrio en cuanto a la extensión, ya que la primera abarca 56 páginas, la segunda 12 y la tercera 21; un desequilibrio que no afecta a la calidad del contenido. En la primera parte (“El mercado educativo neoliberal”), se recorren los mecanismos para potenciar la “oferta” privada, los valores y la ideología de la pedagogía neoliberal, la “macdonalización” (término que puso en circulación con notable éxito el sociólogo George Ritter) que prima en la gestión de los centros, con la eficacia y eficiencia por bandera (incremento a toda costa del rendimiento de profesores y estudiantes de cara a rendir pleitesía ante un mercado cada vez más exigente), así como la cohorte de indicadores y rankings que acompañan al proceso, y, por último, un apartado dedicado a la educación superior, con su crítica al Plan Bolonia, verdadero caballo de Troya en la universidad para introducir el llamado “capitalismo académico”: “universidades cada vez más comprometidas en una competencia de tipo comercial, en busca de fuentes de financiación complementarias, ofreciendo su espacio público para que lo rentabilicen marcas comerciales…”. Acompañando a este proceso depredador va la apropiación privada del conocimiento y la distorsión de la investigación.

En la segunda parte (“El nuevo sujeto neoliberal”), el autor comenta cómo se inyecta la ideología neoliberal en el sujeto a través del sistema educativo apoyado por otros medios de socialización (publicidad, medios de comunicación, cine videoclips….). Aparte de la legitimación del saqueo, la ideología neoliberal es “productora de una forma de vivir y de relacionarse socialmente, de una cosmovisión y comprensión del mundo y de un imaginario social; de un tipo, en definitiva, de subjetividad determinada”. En este sentido, nos dice el autor, el sistema neoliberal ha pasado de la disciplina al nuevo modelo de “gobierno-por-la-mente”. Del ser humano del cálculo individual, en un modelo económico que entiende el egoísmo prácticamente como un deber social (que por intrincados mecanismos revierte en el interés general, según el modelo liberal del “homo oeconomicus”), se pasa, a través de la empresa como modelo general que define una nueva ética, al emprendedor, ese sujeto que se convierte en empresa en sí mismo, siendo portador de un talento-capital individual que tiene incesantemente que revalorizar. El problema de este modelo es la cantidad de fracasos individuales que lleva consigo, con la consiguiente secuela de patologías (depresión, aumento del consumo de medicamentos, suicidios), además de la corrosión de la solidaridad. Y su victoria ha sido el éxito de la estafa de la neutralidad ideológica: el capitalismo neoliberal niega ser ideológico y se considera la “razón” misma.

La tercera parte, bajo el título “Otra educación es posible”, aborda la necesaria lucha que hemos de entablar en el campo de batalla de la educación para comprometer a las nuevas generaciones con valores alternativos a la erosión social que conlleva el ideario neoliberal. Para ello, es necesario contemplar la enseñanza no -o no solo- como una práctica técnica, sino como “una práctica moral y política”, considerando que el aprendizaje no debe consistir solo en el procesamiento del conocimiento recibido, sino que debe ponerse al servicio de una lucha por los derechos sociales, por la solidaridad y por la construcción de un mundo más justo y mejor. En esta parte, el autor reflexiona brevemente sobre los dos proyectos ideológicos en liza en el mundo actual, el capitalista, con su ideal de vida como una competición permanente y descarnada, y el democrático, con valores como la inclusión, la equidad, la solidaridad y todos aquellos que deben llevarnos a ese mundo más justo. Evidentemente, en el trasfondo está la educación concebida como un negocio por el primer modelo, o como un derecho en el segundo. El libro termina citando un decálogo de principios y prácticas que incluye la planificación democrática de la educación, la inclusión que promueva la igualdad y atienda a la diversidad, la educación laica que respete la libertad de conciencia, la educación democrática, el rechazo de la gestión empresarial de los centros educativos, etc., decálogo que debe traducirse a su vez en el desarrollo de un currículum, una metodología y una formación inicial del profesorado que también se comenta en otros diez puntos.

Y, para finalizar, uno de los párrafos se refiere a la necesidad de construir colectivamente un discurso que desmonte el lenguaje neoorwelliano que emplea el poder. Parafraseando a Rosa Luxemburgo, la disyuntiva es educación o barbarie (neoliberal), no hay neutralidad posible.

El libro viene precedido por un magnífico prólogo del propio autor que abre el apetito para cogerlo con verdadera avidez, describiendo una serie de anécdotas sacadas de sus vivencias en la universidad durante tres días consecutivos, anécdotas que conforman categoría y que se refieren a la creciente colonización del espacio público que alientan las universidades públicas en favor de marcas e intereses comerciales, una colonización en la que no solo se trata de la ocupación del espacio físico, sino -y esto es más grave- de cómo a través de la persuasión se va formando la mentalidad de las nuevas generaciones fabricando un nuevo “sentido común” neoliberal.

Materiales como los que aporta Enrique Díez nos ayudan a trabajar la resistencia contra este modelo de capitalismo tóxico para el ser humano y el planeta, nos aporta un valioso argumentario para desmontar los mitos neoliberales. Esta obra es tan útil como necesaria para toda la comunidad educativa (profesores, estudiantes, sindicatos estudiantiles y de trabajadores, activistas sociales…). Solo me resta celebrar que el autor sea tan prolífico y que, por su edad, todavía le quede mucha guerra que dar a un sistema que está condenado a desaparecer, pero que hace falta que le empujemos para que no tarde demasiado en hacerlo.

Pedro López López, Profesor de la Universidad Complutense

Fuente de la reseña: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=251203

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La educación en Brasil está bajo ataque

América del Sur/ Brasil/ 01.07.2019/ Fuente: www.clarin.com.

El presidente Jair Bolsonaro no cree en el valor del aprendizaje. 

Según el presidente Jair Bolsonaro, la educación brasileña deja mucho qué desear. “Todo se va cada vez más en picada”, dijo en mayo a periodistas durante un viaje a Dallas. “Queremos salvar la educación”.

Este parecería un comentario razonable si Bolsonaro estuviera anunciando, por ejemplo, un nuevo plan de educación o un aumento sustancial en el gasto para las escuelas públicas. Pero en lugar de ello estaba aludiendo a un “congelamiento” de 1,5 mil millones de dólares al presupuesto para educación en Brasil (el gobierno insiste en llamarlo así, en vez del recorte que es; en teoría, los fondos quedarán disponibles cuando mejore la economía). Estos recortes representan el 30 por ciento de los presupuestos discrecionales —que cubren pagos de servicios, becas, limpieza, mantenimiento y seguridad, entre otras cosas— para todas las universidades federales.

Los recortes podrían tener impactos concretos muy pronto. Una de las universidades más antiguas del país, la Universidad Federal de Paraná, tiene un plazo de sólo 100 días antes de que se vea obligada a cerrar sus puertas porque no puede pagar el agua ni la electricidad. El gobierno también suspendió todas las subvenciones futuras para investigación a nivel maestría y doctorado.

El recorte no se limita a la educación superior: el financiamiento para secundarios, educación primaria e incluso jardines de infantes también se ha visto muy afectado.

Pero la situación es más extrema para las universidades federales, que en las últimas décadas se han ganado un lugar respetable dentro de la educación brasileña al ofrecer cursos de alta calidad sin costo para más de un millón de estudiantes. En otras palabras, el primer paso en el plan de rescate de Bolsonaro es lanzar a unos cuantos sobrevivientes por la borda.

Sin embargo, ese es tan sólo un ejemplo de la lógica absurda del presidente. En la misma ocasión en Dallas, se le preguntó a Bolsonaro sobre las decenas de miles de brasileños, muchos de ellos estudiantes, que se habían reunido para protestar contra los recortes a la educación. Los llamó “imbéciles e idiotas útiles”, agregando que no tenían nada en la cabeza. “Si les preguntan cuál es la fórmula del agua, no la saben”.

Esto lo dice un hombre que alguna vez confesó nunca haber leído una novela en su vida (para ser justos, esto lo comentó en una entrevista hace veintinueve años, después de ser electo al Congreso). Este mismo hombre también declaró, después de su visita al monumento conmemorativo oficial del Holocausto en Israel, que el nazismo era un movimiento de izquierda, pues el Partido Nazi tenía la palabra “socialista” en su nombre.

Para Bolsonaro, como para muchos líderes políticos de la actualidad, un “imbécil” es cualquier pensador poco práctico. Dentro de este grupo se encuentran toda clase de idealistas —socialistas, ambientalistas, pacifistas— y también aquellas personas con ocupaciones que no producen nada tangible o rentable, como los profesores de Humanidades o los artistas.

Dicho y hecho, en abril Bolsonaro tuiteó que el gobierno estaba considerando retirar el financiamiento público a los cursos de filosofía y sociología. En cambio, iba a concentrar su gasto en áreas que crean “ganancias inmediatas para los contribuyentes”, como veterinaria, ingeniería y medicina.

Tal desdén por las humanidades es un error craso. Si alguien necesita cursos básicos de retórica y filosofía, es el presidente, quien, frente a los reporteros, parece incapaz de cumplir los más mínimos estándares de razonamiento.

A menudo, responde sus preguntas con perogrulladas sin ton ni son, de manera tan confusa como quien está leyendo un apuntador electrónico borroso y lejano. Luego, invoca un pasaje de la Biblia (“Y conocerán la verdad y la verdad os hará libres” es una de sus favoritas) o algún dato fuera de lugar que no tiene casi nada qué ver con el tema a tratar (el que el Estado de Texas no recaude impuesto sobre la renta es repetitivo). Si todo lo demás no funciona, desacredita la pregunta, al medio informativo e incluso al periodista.

Uno podría preguntarse, ¿cuál es la formación de este hombre? En 1977, Bolsonaro se graduó de la Academia Militar das Agulhas Negras, la cual ofrece una “sólida formación en ciencias exactas, con un grado de complejidad similar al de un título de Ingeniería”, de acuerdo con una página de su biografía en el sitio oficial del gobierno.

Sin embargo, el plan de estudios actual de la academia, según una tesis reciente de maestría, no incluye cursos de física ni cálculo. Lo que sí incluye son muchas horas de filosofía, sociología, derecho, geopolítica, psicología e historia militar. Cuando critica a las humanidades, el presidente socava las disciplinas integrales de su propia educación en las ciencias militares.

Jair Bolsonaro prefiere realzar la capacitación práctica que recibió en la academia por encima de esas inútiles clases de ética o todas esas tonterías del derecho penal militar. En una transmisión de Facebook Live de abril, Bolsonaro alabó un curso de reparación de heladeras y televisores que tomó como teniente del Ejército hace décadas. “Si practicara esa profesión en la actualidad, ganaría más, mucho más, que la gente con un título universitario”.

El ministro de Educación estuvo de acuerdo y agregó que la meta principal del gobierno es impartir las habilidades básicas a los niños, como lectura, escritura y aritmética.

Luego enseñarán una actividad que pueda generar ingresos para el estudiante y su familia.

Basta de filosofía, sciología, literatura y las humanidades. ¿Quién necesita el razonamiento cuando, sin él, nuestros hijos aún pueden llegar a ser los futuros presidentes de Brasil?

Fuente de la noticia: https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/educacion-brasil-ataque_0_qy-q-2cjML.html

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Profesores chilenos con «moderado optimismo» de resolver extensa huelga en Chile

América del Sur/ Chile/ 01.07.2019/ Fuente: ecodiario.eleconomista.es,

 

Los profesores chilenos, en huelga desde hace tres semanas para reclamar mejoras laborales y en las dotaciones de los colegios públicos, se reúnen este jueves con la ministra de Educación en un intento por desactivar un conflicto que ha dejado sin clase a decenas de miles de alumnos.

Esta será la segunda reunión con la titular de Educación, Marcela Cubillos, en 23 días de movilización. Pero los ánimos del profesorado, que cada día sale a manifestar frente al ministerio y ha protagonizado multitudinarias marchas por las calles de Santiago, son poco optimistas.

«Nosotros no queremos que esto se prolongue, pero de acuerdo a lo que vimos en la primera reunión (el miércoles), no podemos tener un optimismo total. Vamos con un optimismo moderado», dijo el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, en una rueda de prensa.

Los maestros plantearon un petitorio que incluye mejoras en la infraestructura, el fin de una doble evaluación, la revisión de un proyecto para cambiar el currículum educativo y el pago de una mención especial de especialización a las profesoras de educación diferencial (para alumnos con problemas de aprendizaje).

Los puntos más difíciles, según Aguilar, son desistir de los cambios curriculares para la educación secundaria y el pago adicional a las profesoras de educación diferencial.

«La educación pública en Chile está en una grave crisis», advirtió Aguilar, que considera que se ha agravado bajo el gobierno conservador del presidente Sebastián Piñera.

La educación pública chilena es objeto desde hace más de una década de masivas protestas, que estallaron en 2006 con la llamada «Revolución de los pingüinos», llamada así por el atuendo de chaqueta azul y camisa blanca de los escolares que pedían el fin de una ley que traspasó la administración de los colegios a los municipios, dictada en las postrimerías de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Para sus detractores, esa normativa es el origen de la paulatina precarización de la educación pública chilena, en beneficio de la privada o la concertada (con aportes del Estado pero bajo administración independiente), donde estudian la mayoría de los alumnos del país.

La mandataria socialista Michelle Bachelet (2014-2018) logró aprobar en su gobierno una reforma para poner fin a la selección de estudiantes y gradualmente al pago de los padres en colegios que reciben aportes del Estado. Asimismo, instauró la gratuidad en las universidades para los estudiantes con menos recursos.

De acuerdo a datos de los profesores, en el paro participan unos 80.000 docentes, cerca del 70% del total que trabaja en la enseñanza pública. El gobierno afirma que sólo el 16% de las escuelas públicas adhiere a la movilización. La guerra de cifras también afecta al número total de alumnos sin clases, que oscilan entre 500.000 y un millón.

Fuente de la noticia: https://ecodiario.eleconomista.es/global/noticias/9965390/06/19/Profesores-chilenos-con-moderado-optimismo-de-resolver-extensa-huelga-en-Chile.html
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Educación sexual integral: un puente entre deseos y tensiones

Por: Carolina Sánchez Agostini.

 

La educación sexual sigue en los diarios. Más allá de las polémicas, esto manifiesta una profunda preocupación por las relaciones afectivas y el proyecto de vida de adolescentes y jóvenes. No es para menos. Cuando superamos las disputas generales y podemos estudiar, encuestar y dialogar con los y las adolescentes resulta evidente que es urgente mejorar nuestra propuesta educativa para acompañarlos mejor.

Recientemente, como parte de un proyecto más amplio, tuve la oportunidad de realizar un cuestionario de diagnóstico en el último año de un colegio secundario sobre relaciones afectivas: el 63% de las mujeres afirmó haberse sentido controlada o con falta de libertad; el 53% de mujeres y 41% de varones, atrapados y sin poder dejar la relación; el 56% de las mujeres se sintió en algún momento humillada o insultada por su pareja; y el 42% asustada. Sumado a esto, el 59% de los varones y el 63% de las mujeres expresó que su pareja no soportaba que hablara con otras personas.

También preguntamos sobre sus sueños y deseos: el 80%, tanto chicos como chicas, sostuvo que desearía encontrar un amor que lo/la acompañe siempre. A la hora de elegirlo, las características más importantes para este grupo fueron: que sea buena persona, que pueda contar con él/ella en momentos difíciles y que tenga sentido del humor.

Los contrastes de este caso puntual son inquietantes y, aunque no son todavía extrapolables, convocan a la reflexión educativa. Si quiero una persona que sea buena, me haga bien, esté dispuesta a acompañarme en los momentos difíciles y podamos divertirnos juntos, ¿por qué entonces elijo a alguien que me quita libertad, me humilla, me insulta o me intimida?

Durante un diálogo sobre experiencias afectivas que le resultaron dolorosas, una joven de 25 años comentó algo que resonó fuertemente: “me siento quemada”. Así como existe el “síndrome de burnout” (del quemado) vinculado al trabajo, este puede palparse hoy, igualmente, en el campo de las relaciones. La intensidad de relaciones tóxicas la han saturado y situado en la desconfianza. Así aparece el contraste angustiante entre querer y merecer un proyecto relacional basado en el amor y el respeto mutuo, y haber perdido la esperanza en que esa relación es posible.

La educación integral es un proceso que implica un profundo cambio en la persona que -desde la autoestima, los valores y los vínculos sanos- aspira a convertirse progresivamente en la mejor versión de sí misma.

Sin embargo, frecuentemente y ante las urgencias por atajar problemas, tendemos a pensar la educación sexual primordialmente en términos preventivos, es decir, “hacia dónde no queremos ir” (ITS; HIV; embarazo adolescente, etc.). A su vez, una perspectiva educativa no puede dejar de plantearse lo esencial y un horizonte que responda “hacia dónde sí queremos ir”: este empieza en que cada uno de los niños, niñas y adolescentes entienda cuánto vale, qué quiere y qué proyecta para su vida. Y significa detenerse para entender qué lo ha lastimado, qué lo ilusiona, qué miedos tiene, qué necesita para tener una vida feliz.

Tales desafíos introducen de manera evidente la importancia del vínculo entre las familias y las escuelas para brindar a chicos y chicas un acompañamiento que estimule su autonomía progresivamente y los lleve a una vida afectiva plena y saludable, en la que un proyecto relacional basado en el amor y el respeto mutuo sea un deseo que llegue a hacerse realidad.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-sexual-integral-puente-deseos-tensiones_0_Vj6a9zxDV.html

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Acto por la diversidad sexual, nuevo revés conservador en Perú

América del Sur/ Perú/ 01.07.2019/ Fuente: www.prensa-latina.cu.

Un acto simbólico, realizado frente al Parlamento, por el respeto a la diversidad sexual se sumó hoy a una serie de victorias igualitarias y de reveses de sectores conservadores de posiciones discriminatorias en Perú.
Un grupo de activistas de los derechos del sector poblacional de homosexuales, lesbianas y otras opciones, celebró el acto en un estrado en las mismas puertas del Congreso de la República, en una plaza vedada para manifestaciones públicas.

El acto motivó reacciones iracundas de sectores políticos y religiosos conservadores, similares a las que expresaron tras una actividad reciente de altos jefes militares y oficiales que se fotografiaron llevando delantales rosados con lemas por la igualdad y contra el machismo y la violencia hacia la mujer.

Además, esos sectores sufrieron otro revés en días pasados cuando una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) 47 por ciento se pronunciaron a favor del enfoque de género en la educación y solo 17 por ciento en contra.

Los conservadores rechazan ese enfoque alegando que ‘homosexualiza’ a los niños y usan su mayoría en el Congreso para borrar el concepto ‘género’ de todo proyecto de ley u otra norma legal que pasa por el Legislativo.

También se oponen a la educación sexual en las escuelas, mientras en la encuesta del IEP solo dos por ciento plantea que esa educación debe darse en el hogar y 75 por ciento sostiene que debe darse por igual en los colegios y en el hogar.

La actividad de hoy tuvo un preludio accidentado, pues la policía que custodia la plaza impidió el ingreso a los participantes, alegando que el acto, autorizado por el presidente del Parlamento, Daniel Salaverry, no contaba con permiso de la autoridad judicial.

La legisladora Marisa Glave, que apoyó la realización de la actividad en la plaza planteó por teléfono el problema al ministro del Interior, Carlos Morán, quien ordenó el ingreso de los manifestantes pese a la autorización de Salaverry.

El titular del Congreso dio luz verde a la actividad por un criterio de igualdad, según dijo, teniendo en cuenta que semanas atrás, por gestión de congresistas conservadores, se permitió un acto del grupo conservador ‘Con mis hijos no te metas’, contra el enfoque de género en la educación y contra la diversidad sexual.

El permiso motivó reacciones hostiles de legisladores afines a religiosos extremadamente conservadores. Uno de ellos, el legislador Héctor Becerril, calificó de ‘circo’ ofensivo el acto, respaldado por parlamentarios de izquierda y centro.

Eduardo Juárez, vocero del colectivo organizador de la marcha, informó que se entregó a los congresistas un documento que les pide su respaldo a la incorporación del enfoque de género también en todas las políticas públicas que emprenda el Estado peruano.

Los manifestantes reclamaron la aprobación de los proyectos de ley del matrimonio igualitario (de parejas del mismo sexo), contra los crímenes de odio y de identidad de género.

El acto de hoy fue el preludio de la llamada ‘Marcha del Orgullo’ del sábado, que anualmente realizan colectivos de LGBTI (lesbianas, gays -homosexuales-, bisexuales, trans e intersexuales).

Fuente de la noticia: https://www.prensa-latina.cu/index.php/component/content/?o=rn&id=287108&SEO=acto-por-la-diversidad-sexual-nuevo-reves-conservador-en-peru
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Paraguay: Docentes se manifiestan contra el ministro Petta

América del Sur/ Paraguay/ 01.07.2019/ Fuente: www.hoy.com.py.

La Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay Sindicato Nacional (Otep SN) se manifiesta este viernes frente al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), exigiendo al ministro Eduardo Petta una mejor gestión.

“Petta, basura, vos sos la dictadura. ¡Fuera, Petta! Arriba, abajo, Petta al carajo”, son algunos de los cánticos de los docentes de la Otep-SN que se manifiestan en la mañana de este viernes en Asunción.

La docente Juana Larrea manifestó a la radio 970 AM que protestan contra la resolución del ministro Petta que fijó dos etapas al año para atender las jubilaciones. “Queremos que respete al derecho a la jubilación, porque cuando se cumple los 25 años se debe jubilar en forma automática, pero Petta obliga al docente a trabajar más porque existe mucha burocracia”, lanzó.

La manifestante indicó que también exigen un mayor presupuesto para educación en el 2020, atendiendo que lo recomendable es destinar el 7 % del Producto Interno Bruto (PIB), y una buena ejecución del dinero público.

Además la manifestante resaltó que Petta no posee el perfil para desempeñarse en el cargo de ministro y recordó que aún existen muchas aulas sin docentes, por lo que solicitó que la solución sea encaminada.

Fuente de la noticia: https://www.hoy.com.py/nacionales/docentes-se-manifiestan-contra-el-ministro-petta

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Los logros de un sistema educativo son los logros de una sociedad

Por: Jorge Ramírez.

 

Para el caso de Cúcuta y el Área Metropolitana los logros en cobertura educativa han sido recientes e insuficientes.

En Colombia son notables los logros en acceso a la educación especialmente en el nivel primario, secundario y en menor medida en el nivel universitario. Norte de Santander no ha sido ajeno a esta generación de oportunidades sociales que pueden considerarse en contexto, un logro producido por la Constitución Política de 1991, la descentralización y la focalización de políticas sectoriales. Mientras que los retos nacionales por asumir tienen que ver con la equidad, la pertinencia y la calidad.

En esta ocasión me ocupo de los logros en cobertura o acceso escolar como fórmula para propiciar eficiencia y mayores oportunidades sociales, dicho de otra forma, la educación es un poderoso instrumento para lograr equidad regional y local.

Para el caso de Cúcuta y el Área Metropolitana los logros en cobertura educativa han sido recientes e insuficientes, por ejemplo, para el periodo 2000 a 2009 el 47,2 % de la población ocupada no había culminado exitosamente los ciclos primarios y secundarios, mientras que el 10 % de esta misma población logró graduarse en una carrera técnica, tecnológica o universitaria. (Ramírez et al, 2013).

Recientemente en un estudio titulado “Educación Orientada al Empleo (2018)” se evidencia que en Cúcuta y el Área Metropolitana; el 52,7 % de la población en edades de 25 y 64, logró graduarse de secundaria o de un programa universitario, mientras que el 7 % logró obtener una credencial en educación técnica o tecnológica.

En el caso de Norte de Santander según el Ministerio de Educación Nacional (MEN, 2018), los logros netos en acceso para el año 2017 se concentran en educación primaria (92,97 %) y en básica secundaria (73,75 %); los problemas de cobertura neta se presentan en los niveles de transición (61,33 %), en educación media (39,83 %) y en educación universitaria (52,4 %).

Estos datos evidencian una cruda realidad; los logros generados por el sistema educativo regional y local han sido recientes e ineficientes. Ergo, los retos por enfrentar es lograr que el 100 % de los niños y adolescentes puedan ingresar, permanecer y graduarse con éxito desde los niveles de transición a secundaria y luego transitar libremente al sistema de educación terciario y universitario según cada elección y preferencia.

Una perspectiva sistémica permitiría entender que estos avances pueden ser mayores y mejores, sí y solo sí, se solucionan las fallas estructurales de acceso y de equidad del sistema educativo, empezando por generar un terreno abierto y nivelado para las generaciones presentes y futuras en edades educativas, es decir, la agenda pública que propongo es una apuesta regional que fomente la pertinencia, la excelencia y la equidad a través de la educación desde las etapas iniciales hasta los niveles superiores.

En tal sentido, las fallas estructurales del sistema educativo regional se manifiestan en los bajos niveles de acceso, especialmente, en educación inicial y en educación media, probablemente sus causas están asociadas a la escasa e ineficiente inversión pública en protección a la primera infancia como se muestra en el desempeño del índice de competitividad de Norte de Santander (IDC, 2018) y de Cúcuta (ICC, 2019). Lo propio ocurre con la evolución de los indicadores que muestran: una baja inversión en calidad de la educación básica y media, en los escasos logros en los indicadores de calidad en formación docente de los colegios oficiales; unido a la persistencia de la extraedad, es decir, los niños y jóvenes no ingresan de forma temprana y oportuna al sistema escolar; otra causa asociadas a los fallos del sistema educativo tiene que ver con los altos porcentajes de deserción, de repitencia y de reprobación escolar en los niveles de transición, primaria y en educación media como se evidencia en la batería de indicadores producidas por el MEN (2018) para el periodo 2011 a 2017, pese a los logros alcanzados recientemente en esta materia.

Enfocarse en estas fallas para determinar causas y efectos, para identificar a los responsables institucionales y sectoriales, asi como lograr cuantificar los montos de inversión requeridos puede conducir a implementar eficientemente políticas educativas específicas que propicien el desarrollo regional y la generación de oportunidades sociales, para lo cual es fundamental un mayor control social alimentado por la participación ciudadana. Esta, es la ruta para construir una base sólida para el desarrollo y la competitividad regional, debido a que los logros de un sistema educativo en el tiempo son los logros de una sociedad.

Fuente del artículo: https://www.laopinion.com.co/columna-de-opinion/los-logros-de-un-sistema-educativo-son-los-logros-de-una-sociedad-179484#OP

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