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Para que estudiar si ya me destruyeron el futuro

Por: Luis Bonilla-Molina.

 

¡¡¡En 50 años ustedes estarán muertos, nosotros no!!!Fue una de las consignas que retumbaron por todo el planeta el 15 de marzo de 2019. La huelga estudiantil global por la defensa del clima, era solo un momento del movimiento juvenil mundial, que, desde distintas latitudes, se viene articulando durante los últimos meses. Es una nueva corriente contestaría que sorprende a buena parte de la izquierda radical, quien no esperaba una tendencia de estas magnitudes, caracterizada por no tener un centro político unificado.

¿Por qué ocurre esta especie de despiste en las izquierdas? La llamada crisis civilizatoria global tiene como una de sus fuentes principales la incapacidad de la política clásica (incluida de las izquierdas) para entender la aceleración de las innovaciones tecnológicas ocurridas en las últimas décadas y su impacto directo en los imaginarios, rituales y proyecto de futuro de las nuevas generaciones.

Buena parte de los teóricos de las izquierdas construyeron sus narrativas y planteamientos en el marco de la primera y segunda revolución industrial. Ciertamente continuamos bajo la hegemonía del capitalismo avanzado, pero la tercera revolución industrial trajo modificaciones sustantivas en la sociabilidad que aún la teoría marxista no termina de interpretar totalmente. Y para colmo, se anuncia el desembarco de la cuarta revolución industrial.

La izquierda sigue asumiéndose como la vanguardia revolucionaria. Los jóvenes no tienen problema con ello, pero tampoco es que les interese mucho el asunto. No se trata de aquello que despachábamos con la trillada frase de “están alienados”. No, para los chicos y chicas de hoy, existe una concepción de la política que se fundamenta más en la praxis que en las declaraciones y apuestas ideológicas, solo teóricas. Para ellos y ellas, la diferencia entre políticos y politiqueros está en la praxis, no en el discurso; y eso cruza la mirada que tienen sobre las derechas, pero también sobre las izquierdas.

Los jóvenes están cansados que las generaciones precedentes le hablen en la casa, escuela, cine, revistas, música … en todo, del cambio climático. No entienden como los adultos, ante una crisis ambiental de estas magnitudes, que amenaza el clima y la vida en el planeta, no han generado una revuelta global.

La huelga por el clima nos está diciendo a las izquierdas, que ya no solo conformemos redes de trabajo para hacer propaganda contra el cambio climático; los jóvenes quienes cada vez son más anti sistema destructivo, quieren ver a los líderes de las izquierdas, no solo hablándoles del cambio y la necesidad del socialismo para evitar la barbarie; sino haciendo. Los y las jóvenes quieren ver a los políticos de izquierdas marchando contra la inflación, pero también sembrando árboles o realizando acciones directas contra la caza indiscriminada de ballenas.

La lógica anti sistema de los jóvenes pareciera moverse mucho más entre el personaje de “V de venganza”, el movimiento político hippie de los sesenta, la crítica al culto al dinero de los setenta, el militantismo ambiental de muchas ONGs internacionales de los ochenta y el anticapitalismo de comienzos del siglo XXI; todo ello desde la praxis concreta. Desconfían de políticos que tienen las cosas claras en el discurso, pero a quienes les cuesta moverse en el terreno de la práctica concreta con la acción directa. Por ello gritan desesperados ¿Para que estudiar si ya me destruyeron el futuro?  ¿Entenderá la izquierda radical este cambio?    ¿o seguiremos hablando de politizar a los jóvenes y sacarlos de su alienación? ¿Por fin les mostraremos en la práctica cómo se gestiona una empresa de manera ecológica y con justicia social?

Fuente del artículo: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2019/04/07/para-que-estudiar-si-ya-me-destruyeron-el-futuro/
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Una educación privatizada, una educación encarcelada

Por: Francisco Scarfó.

 

Hace dos años escribíamos en este blog sobre La privatización de las prisiones y el impacto sobre la educación en las cárceles, en vistas al desembarco de las políticas neoliberales en América Latina en los últimos años.

Aquella vez indicábamos que estas políticas se manifestaban en “…el cambio del rol de un Estado benefactor, promotor de derechos y garante de la igualdad y del desarrollo, a un Estado que se va desentendiendo de sus responsabilidades vitales depositándola en manos discrecionales de empresas privadas….”. Sumado a esto, entre las acciones y discursos de endurecimiento del sistema penal, la gestión privada de las cárceles aparece como una solución a los gastos que demanda “la seguridad” y propicia que otros derechos, como el de la educación, se sometan a este imperativo. Pareciera que la discrecionalidad y el manejo racional de los recursos primaran sobre las necesidades humanas y vitales de las personas encarceladas (o no).

Así pues, pensar una cárcel privada con una educación privada, no solo hace desdibujar el rol y la presencia del Estado como garante de los derechos humanos, sino también que la educación, en tanto derecho que asegura la igualdad y la dignidad de las personas, se convierte en mera cuestión utilitaria en vistas de ser una herramienta o tecnología (del control y disciplinamiento) que se utiliza para bajar el delito o bajar la reincidencia, obviamente, a un bajo costo para el Estado (ya discutido ser imposible un logro mágico de la educación en la cárcel).

La educación, en tanto derecho, plantea la concepción de un sujeto de derechos y, al convertirse en una acción privada/empresarial, reduce su impacto transformador, ya que la misma se somete a resultados factibles y mensurables que impone la lógica neoliberal. Imaginemos cuan perjudicada sería una persona privada de libertad, sin este reconocimiento como sujeto de derechos, siendo meramente un “cliente” a quien se le da “un servicio” (…obviamente sin libro de quejas!!!).

Entonces, si hay cárceles privadas, si hay educación privada dentro de éstas, es más que seguro que su calidad en tanto realización de un derecho, se esté pensando en una acción institucional-empresarial privada, opacando la cuestión pública (en términos de rendición de cuentas, transparencia) y las obligaciones tanto de la “institución” cárcel, como de la “institución” escuela. Este hecho privatista solo favorece a ensombrecer lo que tiene que ser más que nunca claro y visible[1].

Las acciones seudoprivatistas de la educación, que aparecen en el último tiempo, siempre se disfrazan de efectivas, de impacto en el corto plazo, hasta casi de magnitud mágica y salvadora. Pero bien sabemos que la reducción o reemplazo de escuelas públicas por programas tutoriales y modulares (sin presencia de maestros/as y profesores/as no penitenciarios/as en las cárceles), es evidencia de que sopesan más los costos que las necesidades educativas de la población carcelaria, que requiere la urgencia del derecho a la educación en términos de la calidad de su realización[2].

Como un dato revelador de estos últimos tiempos en nuestra Latinoamérica, vemos procesos que llevan adelante los gobiernos no de negación del derecho a la educación, sino más bien de desfinanciamiento del derecho. Esto se efectúa a través de reducción y/o no ejecución de partidas presupuestarias ya sea para infraestructura, capacitación docente, el desarrollo de planes y programas especiales (como el de la educación en contextos de encierro punitivo), salarios docentes, meriendas o refrigerios para estudiantes, becas estudiantiles, entre otros. Es decir, “no te niego lo que te corresponde, pero te doy poco y nada”, obviamente desvaneciendo todo intento de calidad y de impacto positivo del derecho.

Aun más, como algo nuevo en este último lustro, se cierran escuelas públicas y/o cursos fuera del contexto carcelario (caso de Argentina: cuestión increíble de cualquier gestión estatal…cerrar escuelas en el siglo XXI!!!!), pero se mantienen y sostienen las escuelas en las cárceles. Esto ocurre, desde nuestra mirada, por dos razones. Una porque se privilegian las acciones estatales que sostengan la política de “seguridad”, es decir, tengo más cárceles, más detenidos/as en ellas (por las políticas represivas y autoritarias asumidas por el Estado) y debo abastecerlos/as de educación “para que hagan algo bueno”. Segundo, porque es “políticamente correcto” que las personas presas estudien en vistas a justificar gastos estatales de cara a la ciudadanía que paga los impuestos (y así no ser una gestión tan autoritaria).

Volviendo al tema central del debate: dejar tramitada la gestión de la cárcel y la educación en la lógica de mercado y de empresa, no solo es evidencia de un Estado corriéndose de su responsabilidad de cuidar, proteger, garantizar, ejecutar, respetar y promover los derechos humanos de todas las personas (incluyendo las personas encarceladas), sino también potencia un efecto bumerán en la seguridad ciudadana desde la perspectiva de los derechos humanos. Pues, no garantizar una escuela pública en una cárcel pública desvanece las posibilidades de las personas que están allí adentro de ser otras, de pensar otro futuro, de imaginarse diferentes. Por ende, estas personas vuelven a una sociedad libre con pocas herramientas y con un sentimiento trastocado de la integración social.

La seguridad neoliberal es la inseguridad democrática. La seguridad neoliberal es la reducción de derechos a costa de las ganancias de unos pocos. La seguridad neoliberal genera la inseguridad de no poder construir proyectos de vida sobre la base de la inclusión social y la solidaridad humana.

Pensar que transitar por procesos formativos, sociales y culturales es parte de una lógica del capital empresarial, de las ganancias, a costa de la vida de las personas encarceladas (o no), deja en evidencia una vez más que el neoliberalismo destruye la cultura y la humanidad.

Sostenemos, como en aquel artículo y una vez más, que “…Una cárcel pública y una escuela pública en la cárcel robustecen la democracia ya que no sería un lugar oscurecido por las ganancias de unos pocos, sino que estaría caracterizado por la abundancia de la humanidad, del respeto a lo humano, del respeto a la paz, de la concreción de la igualdad y de la inclusión social…”.


[1] Decíamos en el articulo mencionado “….El colectivo de personas detenidas suele estar en situación de alta vulnerabilidad social, cultural y emocional porque ‘están presos/as’ y también porque ‘no son visibles’ a la sociedad, aunque si lo son ante motines y otros hechos violentos que ganan destaque en las noticias, lastimosamente…”

[2]  Se recuerda que la calidad del derecho a la educación, en tanto realización y desarrollo del mismo, consiste en identificar los obstáculos que hay en su accesibilidad, aceptabilidad, asequibilidad y adaptabilidad, que hagan al disfrute de la educación sistemático, amplio y de calidad. Ver más en: “Estándares e indicadores sobre las condiciones de realización del derecho a la educación en las cárceles”. Scarfó, Francisco. Tesis de Maestría, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales-Instituto de Derechos Humanos, Universidad Nacional de La Plata, Argentina: http://www.gesec.com.ar/publicaciones/.

Fuente del artículo: https://orei.redclade.org/post_blogueros/una-educacion-privatizada-una-educacion-encarcelada

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Colombia: 60% de las universidades de la región no cuenta con protocolo contra la violencia sexual

América del Sur/ Colombia/ 08.04.2019/ Fuente: mba.americaeconomia.com.

La organización Distintas Latitudes, en alianza con 35 periodistas en 16 países latinoamericanos evaluó los protocolos contra la violencia sexual de las 100 instituciones de educación superior más importantes de la región, que aglomeran al 22,5% de todos los estudiantes de educación superior en América Latina, de acuerdo con cifras oficiales.

Los datos demostraron que el 60% de las universidades consultadas no tienen una política interna para prevenir, atender y sancionar los casos de acoso y violencia sexual.

De éstas, el 36% respondió que no tienen una política específica para este tipo de violencias y lo que es peor, el 24% no contestó las preguntas de los investigadores.

Esto quiere decir que apenas el 40% de las universidades incluidas “cuentan con protocolos para prevenir, atender y sancionar la violencia sexual, aunque no en todos los casos son públicos ni de fácil consulta”.

Distintas Latitudes presentó estos datos en el marco de la investigación #PasóEnlaU, que denuncia el acoso sexual en universidades en la región. Para elegir las 100 universidades estudiadas, el portal reporta que en cada país, la mitad de las universidades se escogieron en función del valor de la matrícula estudiantil. “La otra mitad se seleccionó según el ranking QS, que evalúa la calidad de la enseñanza universitaria, con datos de 2017 a 2019”.

Evaluaron los datos disponibles y aquellos proporcionados por las universidades en Argentina (8), Bolivia (6), Brasil (6), Chile (6), Colombia (6), Costa Rica (6), Cuba (6), Ecuador (6), El Salvador (6), Guatemala (6), Honduras (6), México (8), Nicaragua (6), Paraguay (6), Perú (6) y Venezuela (6).

Así, los investigadores y periodistas quedaron con una base de datos que incluyó a 51 instituciones de educación superior privadas, 48 públicas y 1 de subvención estatal, que en conjunto tienen más de cuatro millones quinientos mil estudiantes (4,500,000) en sus programas de licenciatura o pregrado, maestría y doctorado.

Según Distintas Latitudes, Centroamérica es la subregión latinoamericana en la que hay menos universidades con protocolos contra el acoso y violencia sexual: de las 18 universidades evaluadas allí, solamente tres cuentan con estas normativas publicadas y de fácil acceso.

El llamado Cono Sur (Argentina, Chile y Paraguay), en cambio, obtuvo los mejores resultados: de 20 universidades, 10 tenían protocolos. Por su parte, en la región andina –en la cual se incluyen los datos de Colombia– el 40% de las universidades cuentan con protocolos (13 universidades de 30 analizadas).

¿Y qué pasa en Colombia?

La investigación analizó los datos de seis universidades colombianas: la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad de los Andes, la Universidad Javeriana, la Corporación Universitaria Minuto de Dios y la Universidad del Rosario. De estas, solo la Universidad de Antioquia, en Medellín, no reportó tener protocolo de atención específico para casos de acoso y violencia sexual.

De las que sí contaban con esta normativa –que en Colombia es obligatoria gracias a un fallo de la Corte Constitucional–, la Uniminuto fue la única que se rajó en su accesibilidad, pues dicho documento no es público.

Fuente de la noticia: https://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/60-de-las-universidades-de-la-region-no-cuenta-con-protocolo-contra-la-violencia

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Argentina: Cómo se enseña la guerra de Malvinas en las escuelas de las Islas

América del Sur/ Argentina/ 08.04.2019/ Fuente: www.diariopanorama.com.

 

Recién hace 12 años se empezó a instruirlos sobre el hecho a los alumnos. La educación es gratuita y obligatoria.

Desde hace 12 años, la guerra de Malvinas está presente en las escuelas de Puerto Argentino. No sucedía esto en los años que siguieron al enfrentamiento, cuando los maestros isleños se aferraban a los libros de texto británicos adoptados por el diseño curricular que se imparte en Gran Bretaña, que incluían historias desde los Vikingos hasta la II Guerra Mundial, pero casi nada decían del conflicto del Atlántico Sur.

Basta con ver el manual de historia utilizado por aquellos docentes. En el libro «A history of the XX Century», de Brynn O´Callaghan, apenas se pueden leer seis líneas en la página 145 sobre la guerra de Malvinas.

La incorporación de contenidos que enseñan «los sucesos de 1982», como le llaman los profesores de historia en las islas, fue producto de una demanda de los padres que fueron niños durante la guerra. De alguna manera, fue la comunidad la que llevó el tratamiento de la guerra a las escuelas.

El sistema educativo en Malvinas

La educación en las islas es gratuita y obligatoria. El sistema educativo funciona con tres escuelas: la «The Infant and Junior School» que enseña a niños de 4 a 11 años; la «The Falkland Islands Community School,» que tiene alumnos de 11 a 16 años, y una pequeña escuela primaria en la RAF Mount Pleasant, que sirve principalmente para los hijos de los miembros de las Fuerzas Armadas Británicas.

Además, un grupo de profesores itinerantes enseñan en escuelas rurales. Los alumnos de poblaciones alejadas pueden alojarse en un albergue que funciona en el pueblo.

El gobierno de las islas financia becas en Inglaterra para adolescentes que busquen una especialización y becas universitarias, siempre en el Reino Unido.

La guerra en las escuelas locales

Ante la falta de una bibliografía oficial, las autoridades de las islas idearon dictar una aproximación a los contenidos de la guerra de Malvinas organizando charlas con exsoldados británicos que participaron en los enfrentamientos y con visitas guiadas a los campos de batalla, como Monte Longdon o Tumbledown. Luego de las recorridas, los alumnos deben entregar un trabajo final enfocado en los aspectos sociales y militares.

En la escuela secundaria, además, tienen incorporada la materia «historia local», que incluye los sucesos de la guerra.

«Trabajamos para proporcionar un plan de estudios equilibrado, particularmente en términos de la historia y la geografía local, lo que permite a los niños aprender acerca de su propia comunidad», respondió el Departamento de Comunicación de las Islas.

Las autoridades agregaron: «A los estudiantes más jóvenes se les enseña sobre el rostro cambiante de las Islas y les proponemos entrevistar a la población local sobre la vida en las islas, que incluye compartir recuerdos y la comprensión de las razones detrás de los monumentos, no solo en relación con el conflicto de 1982, sino de guerras anteriores. Mientras que a los niños mayores se les enseña acerca de 1982 en un contexto internacional guiados por una cronología de los acontecimientos equilibrada, donde se ven las consecuencias inmediatas y a largo plazo».

Un dato curioso: la escuela secundaria cuenta con una importante biblioteca con más de 20.000 libros. Pero allí solo se puede leer un texto argentino: Kamchatka, de Marcelo Figueras.

Las autoridades educativas remarcan que «todos los estudiantes tienen acceso al museo local, que tiene galerías que cubren las esferas sociales, marítima y de la historia natural, así como la guerra de 1982 y el patrimonio de la Antártida».

El museo virtual tiene incorporada una carpeta titulada «1982» donde hay material didáctico, fotográfico y analítico sobre la guerra.

Además, muestra una cronología del conflicto que comienza el 16 de marzo de 1982 de esta manera: «Trabajadores argentinos de chatarra, contratados para desmantelar una estación ballenera en desuso, aterrizan en Leith, Georgia del Sur y levantan la bandera argentina».

Luego describe una serie de sucesos diplomáticos y militares donde destacan que las Naciones Unidas condenaron la «invasión» argentina el 7 de abril de 1982, el fracaso de la misión de paz del Secretario de Estado de los EEUU, Alexander Haig, y los primeros enfrentamientos armados del 1 de mayo. Todo culmina el 14 de junio, cuando el general Menéndez firma la rendición ante el general Jeremy Moore.

Un texto antecede la cronología y remarca, hacia el final, que «protegidos por una fuerte guarnición, los habitantes de las Islas Falkland ahora disfrutan de una mayor seguridad y riqueza bajo el gobierno de su elección. Por mucho tiempo más».

Un libro, un audiovisual, una época

A los alumnos también se les sugiere leer «Waking up to War» (Despertar a la Guerra), un libro autobiográfico escrito por Lisa Watson, exeditora del Penguins News, un semanario de 20 páginas que se publica los viernes y es conocido como el único periódico que se edita en las islas.

Watson nació en 1969 y tenía 13 años cuando se desató la guerra. En su obra describe cómo vivió los sucesos en primera persona.

En 2012, un grupo de locales creó un material audiovisual de 20 minutos donde cuentan los hechos de la guerra. Construyen su relato a partir de sus propias historias cuando la guerra atravesó su niñez. El vídeo está a disposición de las escuelas y de las familias.

El español en las islas

La segunda lengua que se enseña en las escuelas isleñas es el español, elegido por la propia comunidad, atenta al turismo, y a la necesidad que impone la ubicación geográfica.

Pocos recuerdan que dos maestras argentinas trabajaron entre 1975 y 1982 enseñando español en las islas producto de un acuerdo con las autoridades locales. Épocas en las que Líneas Aéreas del Estado (LADE) volaba semanalmente a las islas y tenía una oficina comercial en Puerto Argentino.

Actualmente la profesora de español de «The Falkland Islands Community School,» es una docente llamada Rebecca, que nació en las islas, pero vivió 30 años en el territorio argentino.

Fuente de la noticia: https://www.diariopanorama.com/noticia/316557/como-se-ensena-guerra-malvinas-escuelas-islas

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Proyecto Eutopía: «La escuela, como está, no va más. Decidimos transformarla»

Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Infobae

Lucian Alonso dirige el programa que busca convertir el aula en un espacio de construcción del saber. Es una alianza entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que cuestiona la enseñanza actual y apunta a preparar a los chicos, desde hoy, para la sociedad que van encontrar dentro de quince años.

Luciana Alonso líder del proyecto Eutopía sostiene con convicción seis puntos que no va más en la escuela:

1. «La clase tradicional, basada en la idea de reproducción del conocimiento. Tenemos que lograr que el alumno se haga preguntas poderosas, que lo movilicen».
2. «Creer que los alumnos aprenden porque los docentes hablamos. Nuestras propuestas de enseñanza deben ser desafiantes, despertar curiosidad y ansias de búsqueda».
3. «La centralidad en el profesor. ¡El centro es el alumno, tiene que poder implicarse!».
4. «Que el aula sea un espacio aburrido y los chicos padezcan. ¡La educación tiene que ser emocionalmente convocante!».
5. «Que pueda faltar, porque ‘total no me pierdo nada’. Lo que pasa en clase tiene que ser tan fuerte que el ausente sienta que se lo perdió».
6. «Que sólo importen los resultados. Y no digo no mirarlos, porque hablan de la eficiencia de la escuela, pero nuestros alumnos son mucho más que una nota. La escuela debe ayudar a los jóvenes a desarrollar sus talentos y descubrir sus proyectos de vida, entre otras cosas».

Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid). Ahora se encuentra al frente de un equipo que ya trabaja en dieciséis escuelas de distintos barrios de la Capital Federal.

Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid). Ahora se encuentra al frente de un equipo que ya trabaja en dieciséis escuelas de distintos barrios de la Capital Federal.

Se le iluminan los ojos cuando habla del aula, porque no la ve como un ámbito limitado, sino como un espacio de aprendizaje colaborativo. Luciana Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid), pero lo más importante que le dejó su formación académica es intentar despejar un interrogante que la desvela: «Los chicos que hoy empiezan sala de dos y van a terminar su educación básica en 2035, ¿con qué sociedad se van a encontrar?». Ella misma esboza la respuesta:

«Los sociólogos predicen que van a trabajar en profesiones que aún no conocemos. No podemos pedirles que repitan modelos. Sería una estafa. Tenemos que promover la capacidad de adaptación a esos cambios». De eso, contará, se trata Eutopía, el programa que dirige y busca revolucionar la educación en la Argentina. Un proyecto ambicioso cuyo nombre, de raíz griega, significa «un buen lugar». Y hacia ese sueño va.

«Es una alianza institucional entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Lo que hagamos hoy será la escuela de mañana. Empezamos a transformarla ahora para que tenga impacto social», explica Alonso. Éste es el tercer año de Eutopía. De acuerdo al cronograma previsto para este modelo, los dispositivos diseñados por directivos, docentes, alumnos y padres durante los últimos dos años, ya están llegando a los chicos.
Todo comenzó en 2017, cuando se invitó a las escuelas de la Ciudad que quisieran participar del proyecto. Hubo capacitaciones para directivos y docentes, con especialistas en pedagogía de nuestro país y el mundo. Para esta primera etapa se seleccionaron 16 escuelas, procurando que toda la Ciudad de Buenos Aires estuviera representada (figuran desde la María Madre del Pueblo, que funciona en la Villa 1-11-14, hasta el colegio San Tarsicio, de Palermo) y que hubiera diversidad de proyectos educativos (con instituciones que sólo tienen nivel medio y otras que reciben alumnos desde sala de dos hasta quinto año). «La comunidad escolar se sintió muy implicada», cuenta Alonso.

«Hay algo innegable, y es que estamos respondiendo a una necesidad. Todos nos damos cuenta de que la escuela, así como está, no va más. Y nosotros, en vez de quejarnos, preferimos transformarla», remarca.

La primera etapa fue con los directivos, que convocaron a los docentes y más tarde a los alumnos. «Lo que hicimos fue compartir con ellos un sueño. Tuvimos jornadas de mejora educativa –seis a lo largo del año–, en las que hablamos de hackear la escuela. Trabajamos en diversas líneas: empatizar, idear, definir, prototipar y testear. Pensamos con ellos cómo íbamos a construir esta Eutopía. ¿Qué llevó a los docentes a comprometerse? El hecho de que tenga sentido su tarea», explica Alonso.

«Salimos de la zona de confort y ya no hay retorno. Esto que estamos haciendo es tan necesario como desafiante. No podemos quedarnos de brazos cruzados, sin accionar. ¡Tenemos que hacer algo! Enseñarles desde un lugar de testimonio que hay cosas que podemos cambiar para transformar el mundo», se emociona.

“Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave”

“Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave”

Aurora Lucero, psicóloga y asesora pedagógica del colegio San José, de Villa del Parque, coincide con ella: «Es urgente la transformación, especialmente en educación media, por los cambios que se dan en el mundo. La escuela se convirtió en un dispositivo para socializar y acreditar. Con Eutopía le devolvemos la capacidad de ser un espacio de creación de conocimiento».

Ambas son conscientes de que el camino no es fácil: en el transcurso de los últimos dos años se enfrentaron con cuestionamientos por parte de padres, docentes y alumnos.

«Cuando estamos en la zona de confort –a pesar de las incomodidades que encontremos allí–, tendemos a resistirnos a lo nuevo. Incluso los alumnos: siempre vieron el conocimiento como algo que les era dado, que aprendían y luego reproducían. Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave. Respetar al otro, abrirse a la diversidad, valorar las diferencias, son aspectos fundamentales. Tenemos que hacer un espacio que dé lugar a dudas, a educar gente crítica, sin renunciar al conocimiento. Debemos encarar las cosas desde la ciencia, escuchar qué dicen los diversos actores sociales y tener argumentos que permitan dar cuenta de por qué pensamos esto. No hagamos opinología barata: promovamos el pensamiento crítico», sostiene.
Santiago Cabrera, rector del colegio San José, entiende que el valor de Eutopía reside en que en lugar de imponer un modelo, los protaognistas deben analizar su entorno, imaginar mejores escenarios y trabajar para construirlos.

«A diferencia de otros proyectos, que bajan modificaciones desde el Ministerio, éste da herramientas a las escuelas para ver qué cambio necesitan», dice, al tiempo que explica que en su establecimiento se está llevando a cabo un modelo en el que los alumnos de los dos cuartos años (uno con orientación en Economía y el otro en Ciencias Sociales) interactúan en dos materias de cada especialidad, y comenta que los docentes de las mismas ya están armando proyectos fuera del dispositivo.

«Entre los profesores hay un clima como de cierta primavera, la sensación de que todo se puede hacer. Tenemos otros siete proyectos en marcha y una apertura a entrecruzar asignaturas», se entusiasma.
Quien concluye es Alonso: «Educamos para lo incierto. No debemos temer las preguntas de los alumnos; muchas veces, las respuestas están en construcción. Tenemos que darles herramientas para que puedan reinventarse tantas veces como sea necesario«.

Fuente de la Reseña:

https://www.infobae.com/gente/personajes/2019/03/24/proyecto-eutopia-la-escuela-como-esta-no-va-mas-decidimos-transformarla/

ove/mahv

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Cinco millones de chilenos no terminaron su educación (2019.04.01) Iquique TV

Chile / 7 de abril de 2019 / Autor: iquiquetv / Fuente: Youtube

Publicado el 2 abr. 2019
Una información estadística, ratificada por autoridades del sector educación, da cuenta que en el país hay alrededor de cinco millones de chilenos que no han terminado su educación media, algunos incluso tampoco terminaron la educación básica. Esta realidad, que en Tarapacá alcanza a alrededor de 2000 jóvenes, tiene impacto en la familia y la sociedad, ya que estas personas no tienen buenas opciones de trabajo, y ello redunda en vulnerabilidad, drogas y/o delincuencia en muchos casos. Hay preocupación por superar esta medida.

Fuente de la Noticia: https://youtu.be/2-xFJ9YT0eA
ove/mahv
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Colombia: ¿Su hijo/a sufre de matoneo escolar? Así se reporta el caso

Colombia / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: El Tiempo

Los casos también incluyen xenofobia. Existe una ruta para denunciar este delito. Conózcala.

 

El bullying o matoneo es una de las formas de violencia más comunes en el ámbito estudiantil. La cifra de menores que reportan haber sido víctimas de este delito supera el 20 por ciento y, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), en Colombia el 7,6 por ciento de los estudiantes aseguró estar expuesto diariamente a algún tipo de maltrato físico en su colegio.

Esta situación presenta una arista más con la migración venezolana. Ante las secretarías de Educación se han presentado denuncias de xenofobia y matoneo escolar con menores provenientes de Venezuela.

Uno de los casos más recientes le ocurrió a una niña de 11 años en un colegio de Bogotá. Su padre denunció que la menor fue atacada en repetidas ocasiones a través de audios donde le decían cosas como “me das asco maldita venezolana”.

De acuerdo con el padre, el estado anímico de su hija decayó durante el último año y tiene un cuadro de depresión.

¿Qué se puede hacer?

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) tiene una ruta para identificar y reportar un caso de matoneo escolar. Esto se complementa con la ruta de atención integral que tiene el Sistema Nacional de Convivencia Escolar para el Ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar. 

Si usted es víctima de matoneo busque un espacio para hablar con sus padres o profesores y juntos acudan a la asesoría de entidades como el ICBF.

¿Cómo identificar a una víctima de matoneo o bullying?

– Tristeza
– Irritabilidad
– Ansiedad
– Dificultad para hacer amigos o hablar en público
– Aislamiento
– Falta de sueño
– Malas calificaciones
– Excusas para no a ir al colegio
– Cambio en el apetito y baja de peso
– Hematomas o heridas en el cuerpo

 

¿Qué hace la ruta de atención integral?

Tiene cuatro componentes primordiales: promoción, prevención, atención y seguimiento.

El primero “determina la calidad del clima escolar y define los criterios de convivencia que deben seguir los miembros de la comunidad educativa en los diferentes espacios del establecimiento educativo”.

El de prevención que incide sobre las causas que pueden potenciar la problemática de la violencia en la escuela y que puede tener factores importantes en la familia, espacios sustitutivos, etc.

El componente de atención justamente establece estrategias para que se puede ayudar o asistir los niños, niñas, adolescentes, padres o madres y acudientes de manera inmediata “cuando se presente un caso de violencia y/o acoso escolar o de comportamiento agresivo que vulnere los derechos humanos, sexuales y reproductivos”.

“El componente de seguimiento se centrará en el reporte oportuno de la información al Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar, del estado de cada uno de los casos de atención reportados”.

¿Cuáles es el protocolo para reportar un caso?

La Ruta de Atención Integral inicia con la identificación de situaciones que afectan la convivencia por acoso o violencia escolar, estas tendrán que ser remitidas al Comité Escolar de Convivencia, para su documentación, análisis y atención a partir de la aplicación del manual de convivencia.

El componente de atención de la ruta será activado por el Comité de Convivencia Escolar por la puesta en conocimiento por parte de la víctima, estudiantes, docentes, directivos docentes, padres de familia o acudientes, de oficio por el Comité de Convivencia Escolar o por cualquier persona que conozca de situaciones que afecten la convivencia escolar.

Los protocolos y procedimientos de la ruta de atención integral deberán considerar como mínimo los siguientes postulados:

  • La puesta en conocimiento de los hechos por parte de las directivas, docentes y estudiantes involucrados.
  • El conocimiento de los hechos a los padres de familia o acudientes de las víctimas y de los generadores de los hechos violentos.
  • Se buscarán las alternativas de solución frente a los hechos presentados procurando encontrar espacios de conciliación, cuando proceda, garantizando el debido proceso, la promoción de las relaciones participativas, incluyentes, solidarias, de la corresponsabilidad y el respeto de los derechos humanos.
  • Se garantiza la atención integral y el seguimiento pertinente para cada caso. Una vez agotada esta instancia, las situaciones de alto riesgo de violencia escolar o vulneración de derechos, sexuales y reproductivos de niños, niñas y adolescentes en los niveles de preescolar, básica y media que no puedan ser resueltas por las vías que establece el manual de convivencia y se requiera de la intervención de otras entidades o instancias, serán trasladadas por el rector de la institución.

 

Fuente de la Noticia:

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-reportar-un-caso-de-bullying-o-matoneo-escolar-o-xenofobia-en-ninos-344444

ove/mahv

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