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¿Estamos viviendo una distopía atwoodiana?

Por: Mariela Silva

La tan controvertida situación de dos maestras uruguayas que fueron despedidas días pasados de los colegios donde desempeñaban funciones por mostrar aspectos de sus vidas cotidianas, privadas, en las redes sociales nos lleva a relacionar lo sucedido con algunas temáticas literarias.

Si bien José Saramago expresó que “la literatura no ha cambiado un ápice la historia de la humanidad”, sí nos permite, sin embargo, reflexionar sobre nuestra condición humana. Desde la antigua Grecia sentimos las voces de las mujeres de Troya, las oímos gritar todo su dolor por no ser dueñas de sus cuerpos ni de sus decisiones, por ser esclavizadas, por no lograr el respeto de sus elecciones de vida. Entre Las troyanas de Eurípides, la figura de Casandra, que siendo una virgen sacerdotisa es elegida por Agamenón para ser su esclava y “secretamente servirle en su cama”, ejemplifica la vulneración de todos los derechos femeninos: al cuerpo, a la libertad de elección, a la libertad sexual. O el caso de Andrómaca (la fiel esposa de Héctor, uno de los héroes troyanos) que habiendo hecho todo lo que una “mujer ideal de su época” debía hacer, de todos modos, se ve condenada a servir de esclava de otro hombre que sólo la quería para tener hijos. Por supuesto, hablamos del siglo V antes de Cristo.

Mucho ha cambiado la historia, pero en nuestro siglo no es menos llamativa la escritura de Margaret Atwood, quien retoma los temas relacionados con las injusticias vividas por las mujeres. El abuso sufrido por no poder tomar decisiones libres sobre sus cuerpos es un tema recurrente en su literatura. Lo que más teme Atwood es “[…] lo que ocurre cuando alguien toma el mando y decide que las cosas serán mejor si se hacen a su manera”, como plantea Laura Fernández en su artículo de El País de Madrid del 30 de mayo de 2021.1 Esa cita es la base de su obra, no sólo de El cuento de la criada, sino de Los testamentos, también de Alias Grace e incluso de Penélope y las doce criadas: alguien toma el mando y decide sobre los derechos femeninos.

En las narraciones de esta autora canadiense contemporánea aparecen mujeres que no se conforman con su posición de oprimidas, sus historias recuperan prácticas sociales de resistencia y supervivencia. En Gilead, tierra de la protagonista de El cuento de la criada, a quien se le niega su identidad, incluso su nombre, para pasar a ser Offred (“de Fred”, nombre de su amo), se castigan y aterrorizan cuerpos femeninos predominantemente, para arrasar con las subjetividades que, entonces, se vuelven vulnerables, manipulables.

Otro factor esencial en este sentido es la desconfianza que todos los habitantes sienten entre sí: existe un sistema de espías que empuja a la inseguridad permanente frente a cada gesto, aun mínimo, de desobediencia. No existen las redes sociales en ese mundo distópico del futuro atwoodiano, porque es un mundo sin tecnología, aunque con “ojos” encargados de espiar y delatar a los “traidores”. Ojos que funcionan casi como nuestras redes, prontos a juzgar y controlar las vidas de los otros.

En el inicio de la novela todo es muy parecido a nuestro mundo actual, pero en su evolución genera la pérdida total de los derechos de las mujeres. Primero, pierden sus trabajos sin explicación; inmediatamente, el gobierno totalitario les cierra sus cuentas bancarias; y de ahí en más, el siguiente paso es la pérdida definitiva de la identidad, con esto se pierde la libertad e incluso la decisión sobre sus propios cuerpos.

Hemos asistido como espectadores al despido de dos maestras uruguayas por el único defecto de tener una vida privada compartida en redes y por defender sus ideas.

Dice Atwood en una entrevista, sobre esta novela, que no se escriben este tipo de libros para que lo ficcionado suceda, sino más bien lo contrario: “Los escribes deseando que nunca se hagan realidad”, como una especie de advertencia o alerta de lo que nos podría suceder. De todos modos, El cuento de la criada se ha hecho extremadamente popular porque las cosas en el mundo nunca han estado más cerca de la realidad que presenta el libro. Continúa diciendo la autora: “Una de las reglas que me marqué para escribir ese libro fue no poner nada que no esté sucediendo ya en algún lugar o que haya sucedido en algún momento”.

En la actualidad, nunca hemos resignificado la ficción literaria como en estos días, en los que hemos asistido como espectadores al despido de dos maestras uruguayas por el único defecto de tener una vida privada compartida en redes y por defender sus ideas.

El caso de estas docentes despedidas de sus funciones –repito: no por ejercer mal su trabajo, sino por tener un cuerpo, libertad sobre este y opciones sobre sus vidas privadas– recuerda que la distopía no ocurre sólo en la literatura, y podrá ser posiblemente inspiración atwoodiana o situarnos en un país que empieza a parecerse a Gilead.

Y además, por supuesto, toda distopía nos habla del presente. No hay más que mirar a nuestro alrededor y atender lo dicho, por ejemplo, por el consejero de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) Juan Gabito, quien expresó en un diario de circulación nacional que la docencia es un “estilo de vida”. ¿A qué se refiere con esto? ¿Al apostalado? Me recuerda el libro de didáctica que estudiábamos a fines de los 80, en el que se planteaba que las profesoras debían pararse frente al espejo y preguntarse: ¿estoy vestida para ir a un centro educativo o a una discoteca?

El consejero defendió el proceder de ambas instituciones educativas con el argumento de que “cuando una persona toma la decisión de ser docente, requiere formación profesional y actitud ante la vida y la comunidad”, lo que conlleva al control. ¿A cuánto estaremos de vestirnos como en El cuento de la criada, con caperuzas que nos tapen las caras y largos vestidos que escondan el cuerpo?

Y a todo esto, conviene recordar que los hombres acosadores de adolescentes que trabajan en la educación han sido expulsados sólo cuando la Justicia intervino.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2021/6/estamos-viviendo-una-distopia-atwoodiana/

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Uruguay: Gremio de maestros pide a autoridades de la educación que revisen urgente la decisión de retomar presencialidad en escuelas

América del Sur/Uruguay/04-06-2021/Autor(a) y Fuente: www.republica.com.uy

Ahora los docentes deben concurrir a trabajar a pesar de haber tenido contacto con un positivo de covid-19 si esta exposición no fue de la institución educativa.

El gremio de maestros de Montevideo (Ademu) solicitó a las autoridades que revisen con carácter “urgente” la decisión de retornar a la presencialidad en las escuelas, ya que “las cuarentenas y los casos de Covid-19 positivo están aumentando en distintos puntos del país, igual o peor que a mediados de marzo” cuando se suspendieron las clases presenciales.

Al respecto, Elbia Pereira secretaria de la Federación Uruguaya de Magisterio–Trabajadores de Enseñanza, destacó en M24 que la FUM-TEP respalda la situación que señala Ademu.

Además, Ademu cuestiona que los criterios médicos de validación de los prestadores de salud son “contradictorios” con los de los médicos de Primaria.

Esto también es señalado por la dirigente, porque según los criterios médicos de Primaria, aquellos trabajadores que tienen que efectuar cuarentena, la cual fue indicada por su prestador de salud, deben concurrir igual a las escuelas porque los casos positivos con los que tuvieron contacto no se dieron en la escuela sino en el ámbito familiar.

Pereira explicó que en estos casos de contactos intrafamiliares de los docentes se los obliga a tomarse licencia médica si faltan, y esto afecta el presentismo y el puntaje del maestro, sin embargo, si se trata de una validación porque el contacto es dentro de la institución, no afectaría. Estas situaciones han quedado a criterio de la región.

Fuente e Imagen: https://www.republica.com.uy/gremio-de-maestros-pide-a-autoridades-de-la-educacion-que-revisen-urgente-la-decision-de-retomar-presencialidad-en-escuelas-id842752/

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Maestras feministas llaman a paro de teletrabajo en Uruguay

Ante la violencia feminicida en Latinoamérica, un colectivo de maestras feministas de Uruguay llaman a parar el teletrabajo el próximo 3 de junio para encontrarse en los espacios públicos y velar a sus compañeras asesinadas.

«Necesitamos tiempo para nosotras, para encontrarnos y duelar nuestrxs muertxs, necesitamos parar este tiempo vertiginoso y agobiante que niega la vida y no deja procesar nuestros dolores,» afirmaron en redes sociales en su convocatoria de paro de teletrabajo para el próximo jueves.

Durante el paro, llaman a encontrarse en las calles, plazas, barrios con nuestras amigas/es, compañeras/es, vecinas/es, colegas y conversar con la apertura de las preguntas: ¿Qué vida queremos?, ¿Qué educación queremos?» ¿Qué es lo que estamos sosteniendo en la virtualidad? ¿Qué cuerpos sostienen la virtualidad?

A continuación la convocatoria difundida en redes sociales:

3 de junio

                              NI UNA MENOS
VIVAS NOS QUEREMOS

Ante tanta muerte nosotras seguimos defendiendo y sosteniendo la Vida. En un mundo que parece normalizar las miles de muertes diarias volvemos a gritar: Vivas nos queremos. Necesitamos tiempo para nosotras, para encontrarnos y duelar nuestrxs muertxs, necesitamos parar este tiempo vertiginoso y agobiante que niega la vida y no deja procesar nuestros dolores.

Llamamos a PARAR el teletrabajo por un día y a encontrarnos en las calles, plazas, barrios con nuestras amigas/es, compañeras/es, vecinas/es, colegas.

Abrimos las preguntas sobre ¿Qué vida queremos? ¿Qué educación queremos? ¿Qué es lo que estamos sosteniendo en la virtualidad? ¿Qué cuerpos sostienen la virtualidad?

¡Nos queremos vivas y eligiendo qué vida queremos!

¡Ni una menos!

Hacia una trama feminista de la educación

#VivasNosQueremos
#NiUnaMenos
#ParamosElTeletrabajo
#3J

                                                   Colectivo de maestras feministas de Uruguay

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/maestras-feministas-llaman-a-paro-de-teletrabajo-en-uruguay/

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Uruguay: Tras pedido de Ademu de rever presencialidad, Familias de la Escuela Pública quieren que pongan como centro las “necesidades de las infancias”

Natalia Cámara, vocera de la organización, dijo que esto requiere que todos los actores involucrados “estén a la altura” porque la presencialidad en la educación es “indispensable”

El colectivo Familias Organizadas de la Escuela Pública (FOEP) enfatizó en la necesidad de “centrar la discusión en las necesidades de las infancias”, ante el pedido que hicieron a las autoridades educativas desde la filial montevideana de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) de rever la presencialidad y, por tanto, que no se avance hacia la reapertura de otros niveles.

La vocera de la organización, Natalia Cámara, señaló a la diaria que “la infancia está en una situación de gravedad y doblemente la infancia en situaciones de alta vulnerabilidad, niños que provienen de hogares por debajo de la línea de pobreza”. “Esto requiere que todos los actores involucrados estén a la altura. La presencialidad en la educación es indispensable, y lo que debemos buscar como comunidad educativa son los mecanismos necesarios para que se pueda efectivamente llevar adelante con los mayores recaudos posibles”, agregó.

Para Cámara, el gobierno debe “poner recursos y dar orientación, y toda la comunidad educativa debe abrir alternativas y generar ideas innovadoras en un tiempo excepcional para un retorno lo antes posible”. “Hacemos énfasis en la necesidad de contar con directivas claras de las autoridades de la educación. No compartimos que las resoluciones respecto a las situaciones vinculadas a la covid-19, como cuarentenas, aislamientos, contactos, queden libradas discrecionalmente al entender de los equipos de dirección”, añadió.

La integrante de la organización sostuvo que se “han detectado respuestas dispares a situaciones similares y esto habla de la discrecionalidad con que se maneja el sistema, algo que repercute de forma muy negativa en las comunidades educativas”. La FOEP convocó para la tarde de este viernes a una asamblea extraordinaria para avanzar en definiciones respecto a la situación sanitaria actual.

El integrante del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública Juan Gabito explicó a la diaria que “siempre es razonable atender todos los planteos, pero hay algunos de ellos que son contradictorios”. En ese sentido, ejemplificó que “hay muchas formas de ver la realidad” porque al mismo momento que Ademu plantea esto, por ejemplo, “los estudiantes del [liceo] Zorrilla piden la vuelta a la presencialidad plena”.

Algunos planteos son un tanto “ambiguos”, opinó. “En el fondo uno no sabe cuál es la opinión [de algunos actores], si hay que cerrar todo e incluir a las escuelas o si hay que cerrar todo menos las escuelas. Nos toca juzgar y balancear en esos puntos de vista que a veces son contrapuestos. Todos son válidos”, observó.

Por otra parte, en cuanto al porcentaje de asistencia de los alumnos en las aulas, el consejero sostuvo que “venían siendo muy altos” tanto en la zona rural (cerca de 90%) como en la urbana (70%). Sin embargo, en algunos departamentos, como en Paysandú, en las últimas semanas las cifras de asistencia disminuyeron “porque los propios padres deciden no mandar a sus hijos” ante el aumento de casos.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/educacion/articulo/2021/5/tras-pedido-de-ademu-de-rever-presencialidad-familias-de-la-escuela-publica-quieren-que-pongan-como-centro-las-necesidades-de-las-infancias/

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Uruguay: Maestros de Montevideo evalúan pedir la suspensión de la presencialidad ante casos de covid-19 en las escuelas

Una agrupación de Ademu pidió a las autoridades educativas que revisen de “carácter urgente” la disposición de reintegro a la presencialidad, porque “no está ayudando al cuidado de la salud”

La lista 100, agrupación liderada por la secretaria general de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu), Daysi Iglesias, advirtió que en algunas escuelas públicas que volvieron a la presencialidad, especialmente en el interior, ha habido un incremento de casos de coronavirus y, por ende, de cuarentenas tanto en niños como en docentes.

“La situación no es igual, es peor que la de mediados de marzo”, indicaron en un comunicado que difundieron anoche a última hora. El 23 de marzo, fecha en que el gobierno decidió suspender la presencialidad, había 14.826 casos activos, mientras que hasta este martes se registraron unas 34.257 personas con la enfermedad.

Por eso mismo, hoy de tarde los docentes tendrán una reunión vía Zoom para evaluar si pedir o no la suspensión de la presencialidad en las escuelas, dijo Iglesias a la diaria; todo hace prever que la pedirán.

La decisión final la tendrá el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). La sesión del Codicen de este miércoles tiene varios asuntos sobre la mesa. Entre ellos, los pedidos que hicieron la Intendencia de Paysandú y el Municipio de Carmelo de suspender la presencialidad en las aulas debido a la escalada de casos que se registró esta última semana. La reapertura de otros niveles, mientras tanto, deberá esperar porque se necesita el visto bueno del Ministerio de Salud Pública.

En la misiva que difundió Ademu, los maestros señalaron que, por un lado, “se vuelve a generar una situación disfuncional, por las ausencias vinculadas a los contagios o riesgos de contagios. Lo que es más delicado, se produce una situación de posible dispersión del virus, preocupante en relación con la salud en todos sus aspectos”. “Se agrava esta realidad especialmente por la falta de auxiliares que se produce a partir de las situaciones de covid positivo o cuarentena. Es una escalada lo que estamos viviendo y viendo, y debería tener un límite”, agregaron.

Las maestras y maestros indicaron que frente a esto no sólo expresan su preocupación, sino su “temor por los riesgos” a los que están “expuestos los trabajadores docentes, no docentes, niños, y las familias”. Asimismo, hicieron críticas a los criterios médicos de validación de prestadores de salud porque entran en “contradicción con los criterios médicos del organismo”. “Estos últimos están indicando que aquellos trabajadores que tienen cuarentenas indicadas por sus médicos tratantes asistan igual a las escuelas porque ‘los casos positivos con los que estuvieron en contacto no fueron en la escuela sino a nivel familiar’”. En ese sentido, estimaron que se está incumpliendo el Decreto 93/020 –artículo 8- de Presidencia, que está vigente.

“En este escenario presencial aleatorio, de aperturas y cierres de escuelas, de grupos que pasan a hisopados, la educación se ve perjudicada y carece de continuidad el proceso de enseñanza y aprendizaje. Predominan la ruptura y la incertidumbre. Ante esta realidad que nos ha sorprendido por su extensión y grado de afectación, a las autoridades decimos que debe revisarse en carácter urgente la disposición de reintegro a la presencialidad, la misma no está ayudando al cuidado de la salud, y es responsabilidad de la autoridad garantizar la protección y evitar los riesgos de contagios ante una enfermedad que se encuentra en un momento de empuje”, apuntaron.

Por último, pidieron a las autoridades educativas que dejen de lado la “retórica que asocia los planteos de cuidado de la salud en situaciones excepcionales como las que vivimos con negación de la presencialidad como forma privilegiada de educación”.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/educacion/articulo/2021/5/maestros-de-montevideo-evaluan-pedir-la-suspension-de-la-presencialidad-ante-casos-de-covid-19-en-las-escuelas/

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Paysandú: Codicen permite suspender presencialidad en algunas escuelas. Uruguay

América del Sur/Uruguay/28-05-2021/Autor y Fuente: www.republica.com.uy

El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera indicó que el Consejo Directivo Central (Codicen) dio el visto bueno para las escuelas que presenten una situación «comprometida» por el covid-19 puedan suspender la presencialidad de las clases.

Olivera solicitó que se habilitara esa medida para su comuna debido a la difícil actualidad en la que se encuentra la misma. En una conferencia de prensa el intendente indicó que en los últimos 10 días murieron 30 sanduceros por covid.

En la misma conferencia de prensa informaron que en al menos 40 centros educativos de Paysandú se detectaron casos positivos de covid. No obstante, este jueves Olivera dialogó con Informativo Carve e informó en el programa radial que ya eran unas 50 escuelas las que tenían casos.

No es para todas

Luego indicó que en la tarde de este jueves habló con el presidente de Codicen, Robert Silva. En una llamada Silva le comunicó que tras analizar la situación de Pyasandú hasta la última hora de este miércoles, resolvió esta medida. Concretamente, el ente decidió dar instrucción la Dirección e Inspección de Primaria para “cerrar todos aquellos centros que están comprometidos, con un criterio precautorio». En este sentido hizo énfasis que la medida no es extensiva para “todos los establecimientos escolares”.

«En un departamento como Paysandú, con 119.000 habitantes, que en 10 días se mueran 30 personas por COVID-19 créame que es un sacudón porque es gente que conocemos, sensibiliza. Nos hace rogarle a la gente que nos acompañe en este último tramo de la pandemia para poder ver si podemos parar, achatar y parar la curva», resaltó Olivera

Fuente e Imagen: https://www.republica.com.uy/paysandu-codicen-permite-suspender-presencialidad-en-algunas-escuelas-id842317/

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América Latina: Cinco siglos y nuestras venas siguen abiertas

Cinco siglos y nuestras venas siguen abiertas

Aram Aharonian

Por Aram Aharonian*

Estaba en pleno encierro covidense, escuchando el tema de León Gieco, “cinco siglos igual”, lo que, obviamente, me llevó a recordar que hace medio siglo apareció un libro que recorrió primero América Lapobre y luego el mundo entero. Un texto que quizá se adelantó a su tiempo pero que nos contagió con el virus de ponernos a saber mucho más de nosotros mismos, de nuestra historia.

Para muchos de nosotros, veinteañeros, era una de las pocas veces que veíamos a Latinoamérica como si fuera con nuestros propios ojos. Eduardo Hughes Galeano tenía 27 años cuando comenzó la ardua labor de recolección de datos, de historias, de vivencias. Lo terminó cuatro años después, tras entrevistar a la gente real, a escuchar sus historias y las historias de sus padres y abuelos, de viajar por territorios no aptos para intelectuales de escritorio, y también tras tres meses de encierro para poder escribirlo.

Para muchos, ya el comienzo fue una bofetada: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. Y nuestro Uruguay, que soñaba con la revolución, iba a empezar ese año una de sus horas más negras, la de las medidas prontas de seguridad, la injerencia de la CIA y sus manuales de tortura, la persecución y prisión de militantes, la represión. Como si el poder hubiera leído Las Venas: “El Imperio, incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales”.

No era raro que la mayor publicidad del libro no llegara de los críticos literarios sino de nuestras dictaduras y dictadores, que lo prohibieron. Y si bien alguno creyó que era un libro de medicina, otros hasta dijeron que era un instrumento de corrupción de la juventud. Y Galeano se fue del país, dejando a los amigos que, dicho sea de paso, muchos de ellos se fueron yendo en los años siguientes.

Pero sería algo mezquino empezar el relato en 1970 o 1971. Vayamos hacia fines de la década de los 50 cuando un botija, un chiquilín carilindo visitaba la Casa del Pueblo y el semanario El Sol, bastiones de Partido Socialista. Cuando le preguntaron qué quería, dijo que afiliarse al partido y colaborar con el semanario.

Y despertó la curiosidad de los dirigentes como don Emilio Frugoni, Vivián Trías, Raúl Sendic, Guillermo “Yuyo” Chifflet, José Díaz, Reinaldo Gargano. Una crónica de aquellos años –El botija Gius, de Garabed Arakelián- narra que el Bebe Sendic (luego máximo dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros) lo convenció de que primero se afiliara a la Juventud Socialista, y también que don Emilio “lo atendió, habló mucho con él y a menudo lo invitó a ir al cine y tomar un café”.

Eduardo se incorporó a la redacción de El Sol, colaboró con sus dibujos que firmaba como Gius (es Hughes en uruguayo, me explicó una tardecita) y sus notas; asistió a los cursos de formación con Enrique Broquen así como a las charlas y las discusiones con Vivián Trías por quien sentía cariño y respeto.

Arakelián recuerda, asimismo, las largas “sesiones” en el café de Don Alfredo, en la esquina de Soriano y Yí, con los hermanos Dubra, los hermanos Brando, Gloria Dalesandro, Carlitos Machado, los Díaz Maynard y muchos otros, en las que buscaba respuestas a las tantas interrogantes que ya se planteaba este sentipensante (vocablo que inventó Galeano). Excelentes maestros –don Emilio, Trías, el Bebe Sendic, Chifflet- para comenzar a ver Latinoamérica con ojos propios.

Cuando se le dio por empezar a garabatear Las Venas, hacía un tiempo que había dejado el periodismo. Ya no dirigía Época y sólo colaboraba en Marcha, con el viejo Quijano. Se dedicaba a viajar y escribir. Una vez le pregunté qué opinaba del mexicano Juan Rulfo, un escritor que me había sorprendido y hasta me dejó pensando.

“Rulfo fue mi maestro. Me enseñó a escribir con el hacha además de con la pluma y yo te diría que escribir para mí es una persecución, una suerte de cacería de la palabra que huye, y una vez que me parece que la atrapé, la descubro muy vestida, entonces hay que desnudarla”. Una forma de explicarme que nunca el texto original que uno escribe es el definitivo: hay que releerlo mil veces, e ir podándole todas las ramas secas, las que se desvían, las feas, las abundosas, hasta que queda el texto desnudo, para ofrecérselo a los lectores.

Tras que lo fueran de Montevideo, pasó por Argentina, donde recogió a Helena Villagra, su compañera hasta el final, para refugiarse en España. Hasta el regreso al paisito, ese que en el mapa casi no se ve.

En 1978, recuerdan sus editores, señaló que “desde la primera edición… el sistema ha multiplicado el hambre y el miedo; la riqueza continuó concentrándose y la pobreza difundiéndose. Cuando en 1970 lo escribí, el sistema toleraba más náufragos que navegantes. Hoy veo con asombro que la proporción de náufragos es mucho mayor”.

Apenas lo terminó, Galeano presentó su detallada, documentada y dramática memoria del saqueo a la Casa de las Américas, en La Habana. “Perdí. Según el jurado, el libro no era serio”, pese a que las tremendas consecuencias de las acciones de “los proxenetas de la desdicha” que denuncia en la introducción y las dos partes de Las Venas, estaban (y están) todavía vigentes: desocupación, analfabetismo, miseria, enfermedades, violencia, exclusión, colonización, explotación, dependencia, intolerables inequidades.

Quizá estos jurados se hayan suicidado colectivamente, cuando supieron que una editorial universitaria uruguaya y una trasnacional con oficinas en México, lo iban a publicar. Quizá había un prejuicio fundamentado: Galeano era conocido como periodista, no como académico ni escritor barroco. Eduardo siguió siempre muy cerca de la Casa de la Américas, a pesar de ello.

Las Venas fue el texto base que tuvimos varias generaciones para aprender historia nuestramericana. Y en él se nutrieron –dicen- Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales. Me consta lo de Chávez, que quedó tan impresionado que se lo regaló al presidente estadounidense Barack Obama. “Es de no creer: Chávez le regaló una edición pirata colombiana del libro en lugar de darle una edición en inglés”, me dijo cuando lo felicité por teléfono.

En un par de días el libro superó miles de puestos hasta instalarse en la lista de los cinco más pedidos en el mundo.

Algunos se lo tomaron como una autocrítica. Lo dijo en Brasilia, durante la Bienal del Libro y la Lectura, en 2014, creo: “No volvería a leer Las venas abiertas de América Latina, porque si lo hiciera me caería desmayado”. Otros interpretaron que releer todas esas historias le causarían daño. Y luego dijo algo en lo que seguramente tenía razón: “No tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política cuando lo escribí”. Tenía menos de 30 años cuando lo escribió.

“Escribí Las Venas -decía- para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?”.

Decía que su intención era divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. “Sé que pudo resultar sacrílego que este manual de divulgación hablara de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas. Creo que no hay vanidad en la alegría de comprobar, al cabo del tiempo, que Las Venas no ha sido un libro mudo” .

¡Que va! Fue la verdadera biblia para aquellos que comenzábamos nuestra militancia, nuestro verdadero texto de historia americana, muy diferente a los textos que nos obligaban a leer y estudiar en el liceo y en preparatorios. Era la biblia atea –iniciática, el pasaporte para entrar definitivamente en América Lapobre- que nos prestábamos unos a otros, apurados por leerla, porque muy posiblemente la prohibirían.

Lo único que no logro asimilar hoy es que ya hayan pasado 50 años, que Las Venas haya atravesados generaciones, golpes, torturas, revoluciones, exilios, desaparecidos… No logro asimilar que Eduardo haya muerto y que ya no nos tomemos un café, una cerveza, un ron, unos vinos, en algún café céntrico montevideano, en su casa malvinera de Dalmiro Costa , en las cantinas de Buenos Aires, en Porto Alegre o en la terraza de mi apartamento de Caracas.

A Galeano le molestaba hablar siempre de Las Venas, como si el tiempo no hubiera pasado y no hubiera escrito, entre otras cosas, El libro de los abrazos.

“Me fui de Uruguay porque no me gusta estar preso y de Argentina porque no me gusta estar muerto”, decía con cara de serio. Joan Manuel Serrat, uno de sus tantos amigos, lo describe mejor: “Galeano amaba reír. Practicaba la risa como una defensa contra las miserias cotidianas”.

Eduardo se paró al borde del camino el 13 de abril de 2015, hace seis años ya. Las verdaderas venas latinoamericanas siguen aún abiertas. En el siglo 15 y siguientes los filones a arrebatar eran el azúcar, el café, la banana, el oro, la plata, el caucho. Ahora son la soja, el litio, el petróleo, el agua, las tecnologías o las mismas vacunas anti-Covid que, ya sabemos y sufrimos, no serán para todos. Cinco siglos igual.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/05/cinco-siglos-y-nuestras-venas-siguen-abiertas-por-aram-aharonian/

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