La Federación Venezolana de Maestros (FVM) difundió este jueves un comunicado oficial en el que manifiesta su rechazo frontal a las declaraciones que la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, dirigió a la nación el pasado 8 de abril sobre un aumento de salarios a partir del 1 de mayo próximo.
En el texto, la organización sindical, que agrupa a miles de educadores del país, asegura que el mensaje del Ejecutivo no aporta soluciones a la crisis que vive el sector educativo.
“Lejos de ofrecer respuestas, profundiza la desesperanza”, afirman los maestros. La FVM detalla cuatro razones principales para su posición: En primer lugar, critica la ausencia de un salario digno.
“Es inaceptable que no se haya anunciado un ajuste del salario mínimo que cumpla con el precepto constitucional de suficiencia”, señala el documento; los docentes, añade, «enfrentan cada día el hambre y la pobreza sin ingresos suficientes para cubrir la canasta básica».
En segundo lugar, denuncia la paralización de la contratación colectiva. La central sindical exige respuestas concretas sobre los beneficios pendientes y rechaza las respuestas evasivas que, a su juicio, vulneran derechos ya adquiridos.
Tercero, la FVM expresa desconfianza ante el anuncio de nuevas comisiones. “Históricamente, estas instancias solo han servido para dilatar y no para llegar a acuerdos efectivos. Los problemas del magisterio requieren voluntad política y no más burocracia», agregan.
Por último, los docentes reclaman transparencia fiscal sobre los fondos recaudados mediante impuestos específicos para mejorar las pensiones.
“Hasta la fecha, los jubilados no han percibido mejora alguna”, indica el comunicado.
Los maestros exigen la fijación inmediata de un salario mínimo acorde con la realidad económica, la reanudación de la discusión de la convención colectiva, la ejecución transparente de los recursos para la seguridad social y el cumplimiento de la Ley de Amnistía para los presos políticos, además de elecciones libres.
El documento cierra con una frase contundente: “La educación de una nación no puede sostenerse sobre el hambre de sus educadores”.
La FVM asegura que se mantiene en alerta permanente junto a sus bases en defensa de los trabajadores de la educación.
LA COMUNALIZACIÓN EDUCATIVA DESDE EL LUGAR: SISTEMATIZACIÓN DE UNA PRAXIS
(lo que ya se viene haciendo)
Autora: Dra. Yuleima Rodríguez Torcatt
En Venezuela, la necesidad de comunalizar la educación surge no solo como una política que responda a los planes, programas y proyectos del Estado, sino como estrategia de resistencia y soberanía ciudadana. Este paradigma propone que el hecho educativo no ocurra de espaldas a las necesidades y potencialidades de los territorios. En contexto, el presente artículo se compone del análisis y reflexiones germinadas de la sistematización de experiencias personales y colectivas, fundamentadas en prácticas pedagógicas y comunitarias. Distante de ser un análisis meramente teórico, el contenido redime y organiza de manera crítica algunas experiencias, haceres, desafíos, pensares, sentires y aprendizajes derivados de los quehaceres cotidianos en acciones para transformar las realidades.
La educación convencional fragmenta el saber y lo categoriza en áreas de conocimientos, que al fin de cuentas carecen de dialogo entre ellas. En cambio, la comunalizacion educativa asume que las aulas son los quehaceres y saberes generados del mismo territorio, a través de procesos productivos, culturales, sociales y políticos. Su base epistemológica se sustenta en el Pensamiento Robinsoniano: “La curiosidad es el motor del saber, y cada conocimiento un móvil para llevar á otro conocimiento. De unos errores pueden nacer otros, y conducir en direcciones opuestas… al sublime saber o á la crasa ignorancia”. (Rodríguez, 2010, p. 43). Actualmente, el pensamiento de Rodríguez convoca a la eliminación de modelos educativos extranjeros añosos, pasando al forjamiento de una educación que responda a la realidad y producción del lugar que se caracteriza por estar en movimiento constante.
Por su parte, Paulo Freire nos plantea: “Entre educación y cambio. Cuando decimos, por ejemplo: la educación no es una palanca de transformación social la transformación social es, per se, educativa. O cuando decimos: la fortaleza de la educación reside en su debilidad”. (Freire, 2016, p. 104). Para Freire, la educación no es llenar espacios vacíos, sino un proceso de diálogo que nutre. En este sentido, el llamado es a la concientización en la práctica educativa, específicamente sobre la realidad sentida, la que emerge verdaderamente del territorio comunal, a través de la dialogicidad entre el saber académico y el saber popular, que es el que se desprende de las poblaciones comunitarias, indígenas, afrovenezolanas y campesinas. En esta línea, la comunalización de la educación reconoce a las y los sujetos populares como portadores de saberes y constructores de conocimientos.
Luis Bigott, decía: “Ya sabemos que nuestra profesión vive la paradoja de tener una doble finalidad contradictoria: reproducir y homogeneizar la cultura dominante en las nuevas generaciones y a la vez servir de motor para el cambio social”. (Bigott 2010, p.14). Bigott, en sus pensamientos, claramente llama al impulso de la pedagogía lugarizada, vista desde las realidades de los territorios convivenciales.
Entre tanto, Luis Beltran menciona: “No para ir a la comunidad a convertirse en líderes, sino a trabajar para que los líderes locales y la comunidad por sí misma formen clara conciencia de sus necesidades y desenvuelvan su capacidad personal y de organización social para utilizar en la mejor forma posible los recursos humanos y económicos de la localidad.” (Prieto, 1986, p. 81). En estas afirmaciones Beltran, insta a la introducción del pensamiento crítico en las experiencias cotidianas y en la forma de vivir la verdad que se desprenden de la vida misma en la comunidad.
Dimensiones lugarizadas de la Comunalización Educativa:
A diferencia de la estatificación de los currículos en educación básica y universitaria, la comunalización educativa accede al implemento de niveles organizativos para definir los nudos problemáticos presentes en las comunas, entre ellos: servicios de agua, salud, alimentación, emprendimientos, reconstrucción de la historia local, producción, biodiversidad, otros. Desde esta perspectiva, cada nudo tratado de forma colectiva, se convierte en eje generador de aprendizajes, es así como el territorio deja de ser un panorama de complicaciones, para convertirse en un punto de conexión y sinergia pedagógica en desatar cada nudo, por lo que es preciso desglosar los mecanismos operativos e ideológicos que transforman la educación tradicional en un núcleo de acción para la transformación social.
La comunalización educativa invierte esfuerzos en exaltar los saberes, haceres, pensares y sentires que se producen en los territorios. Asimismo, se reconoce el conocimiento científico de la academia y la sabiduría popular con el misma equilibrio y validez, considerando que la ciencia aporta las metodologías, pero los territorios aportan la experiencia y edifican nuevas ciencias a partir de técnicas innovadoras. En cuestión, está presente la ontoepistemología, que se refiere al ser de cada comuna, es aquí cuando se fomenta y materializa la comunalización, donde se anula la distinción y jerarquía entre quienes poseen títulos y quienes tienen cúmulos de saberes y experiencias.
Por lo tanto, la descolonización del pensamiento prioriza la investigación-acción-participativa (IAP) como motor para resolver nudos críticos, que se detectan y categorizan a partir del levantamiento de la cartografía social, siendo esta, la herramienta de indagación de contexto que mapea y dibuja al territorio comunal. En estos procesos organizativos, la geometría del poder rompe las estructuras burocráticas para permitir la fluidez y la construcción colectiva de conocimientos para resolver las problemáticas comunes.
En armonía con lo anterior, la participación activa y democrática de las y los voceros de las comunas, habitantes, estudiantes, docentes y todas las personas que convergen en el territorio en el marco de la comunalización educativa, deciden las prioridades de formación académica y los asuntos a resolver, es decir, la educación se torna autogestionaria y productiva. Un concepto clave para el desarrollo de esta invención social es la lugarización, que direcciona las necesidades formativas con la mirada puesta en lo que acontece desde la vida en comunión y donde los títulos académicos a obtener por las instituciones de la educación básica y universitaria no son para exportar los conocimientos, sino para quedarse en el lugar como herramientas de transformación.
Este escrito articula, por ejemplo, las experiencias investigativas en el Conjunto Residencial La Croquera, ubicado en el municipio Libertador del estado Aragua, como un ejercicio vivo de comunalización educativa. Aquí, la historia lugarizada no se revistió solo en datos e informaciones del pasado, sino que se posicionó en herramienta para el ejercicio del autogobierno, conexión de los saberes, haceres, pensares sentires y transformación social. En la experiencia de la comunidad, se afirma que dejo de ser un contexto habitacional para transformarse en un espacio geohistórico, ya que no se limitó a la simple revisión de archivos; se basó en el accionar consciente de sus propios fundadores.
Además, se impulsaron encuentros donde los precursores de la comunidad relataron sus luchas, consolidaciones reivindicativas y la organización de los momentos transitados que quedaron visibilizados en el libro Historia Local La Croquera, donde se aplicó teorías, metodologías y técnicas colectivizadas para convertir el relato en un documento científico, que sin dudas valido el saber y la gestión popular para resolver los nudos críticos comunitarios, a su vez, legitimar los conocimientos construidos. Así mismo, surgió como punto reflexivo histórico que el sector debe ser visto como una escuela y universidad, porque nuclea la memoria comunal, en articulación pedagógica y andragógica, lo cual permite que las instituciones educativas inherentes al lugar y zonas aledañas manejen la historia local como recurso curricular, por ejemplo:
Las matemáticas y las estadísticas: Analizan el crecimiento demográfico y habitacional del territorio.
Lenguaje y ciudadanía: Recopila y estudia las memorias de las y los líderes, así como de los héroes y heroínas lugarizados.
Ciencias sociales: Concibiendo la evolución y desarrollo del modo de producción, organización de los Consejos comunales dentro del territorio.
Soberanía cognitiva: Análisis de los componentes de sistematización de experiencias y cómo estos transformaron el sector en una escuela y universidad desde y para la ciudadanía.
La cartografía social: Instrumento de indagación de contexto donde la comunalización educativa comenzó con mapas parlantes, las voces ciudadanas materializaron el ejercicio de la participación y elevaron sus voces.
Sistematización de experiencias: Aquí la historia local no es solo anecdotario, es ciencia social. Su proceso implicó, reconstrucción vivencial del orden cronológico de los hechos.
Ciencia popular: Estudio de los suelos y la disposición urbana para establecer sistemas de reciclaje y huertos comunitarios.
En el trayecto reflexivo crítico y colectivo se logró ordenar, identificar aprendizajes y nudos problematizadores desde perspectivas sociopolíticas, culturales y pedagógicas, que aportaron nuevas visiones educativas. Se exploró la crisis de la educación básica y universitaria moderna, que se caracteriza por la fragmentación del conocimiento y la desvinculación de las y los estudiantes con su entorno social. Por ello, se determinó la necesidad del florecimiento de una educación abocada desde y para las comunidades, donde el lugar y sus realidades se convierten en el currículo, con sentido de pertenencia y pertinencia. El nutriente seria la discusión y el dialogo sobre los beneficios que brinda la consideración de la territorialización de los saberes previos a la construcción de nuevos conocimientos, a través de un enfoque cualitativo y la convergencia entre la educación popular y la gestión pública.
Ahora bien, según la autora: “La educación no está en una sede física; está se materializa en las asambleas de ciudadanas y ciudadanos, en la conversa entre vecinos, en el socializar en las calles, en el compartir una taza de café, en las distintas formas de encuentros comunitarios y en las experiencias de vida. Todos estos elementos son acciones políticas de liberación popular.” (Rodríguez. Y, 2026). En este contexto, es importante ubicarse en las características de la educación convencional, donde las y los estudiantes son receptores pasivos, basados en la orientación de un currículo abstracto. Entre tanto, la comunalización de la educación asume la acción social que transforma. En consonancia, el currículo emerge del territorio de forma flexible y contextualizado a partir de la sistematización e impacto social de la práctica. Es un proceso de reconstrucción que extrae aprendizajes y construye nuevos conocimientos.
Para que la sistematización de experiencias se convierta en ciencia popular debe pasar por el ejercicio de reflexión crítica, con prospectiva hacia la educación comunal, donde el arraigo identitario geohistórico y cultura cumplan una función natural, garantizando la soberanía plena en todas las áreas de la vida. Se trata de la relación entre el Estado, la academia y el pueblo organizado para liberarse y liberar.
La sistematización de experiencias es un método con muchos alcances en la indagación personal y en la investigación de los territorios convivenciales. Favorece la identificación y extracción de aprendizajes que tienen como horizonte la soberanía cognitiva, donde también se determinan de manera individual y colectiva la ciencia y la tecnología que se produce. En este punto, la comunalización educativa toma fuerza, porque posibilita los senderos hacia la priorización de los nodos problemáticos, a su vez, las soluciones y defensa integral del territorio.
Para comprender estas dimensiones, las debemos asumir como desafíos de cara a la cultura y las complejidades institucionales heredadas de los sistemas eurocentristas y capitalistas. En dichos sistemas, se interpone la burocracia y la titulación académica ciudadana como un negocio, antes que una herramienta de transformación social. En consecuencia, no existe ningún punto de equilibrio sin que se asegure que las y los estudiantes de educación básica y universitaria se planteen proyectos e investigaciones que respondas al aspecto socioproductivo, que tengan apoyo, auge y financiamiento dentro de los mismos territorios. Estos principios asegurarían la sustentabilidad y sostenibilidad del territorio.
Otro aspecto relevante se expande al campo político, donde la educación trasciende al Estado, ya que a partir de su ejercicio autogestor y de autogobierno colectivo se produce ciencia, conocimientos. En cuestión, se aprende a producir bajo estructuras administrativas y gestionarías que en la práctica se configuran en cultura y forma de vida generando bienestar integral a todas y todos. Para estos alcances es importante reforzar las ideas sobre la acción e impacto territorial, en el cumplimiento del diseño de la cartografía social que nace de la indagación de contextos en dinamización participativa y protagónica de las y los habitantes, quienes finalmente vincularan los saberes, haceres, pensares, sentires y conocimientos con el trabajo cooperativo y productivo naciente de los proyectos priorizados de acuerdo a las realidades.
En esta estructuración, las y los educadores se integran de forma horizontal a la función de lideres y lideresas, para orientar y fortalecer la organización popular. Aquí la evaluación parte de los resultados de las producciones teóricas, científicas y transformaciones suscitadas en el lugar. Por ende, fortalece el sentido de pertenencia y pertinencia al abrir paso a la armonía social, a través del respeto ciudadano y del patrimonio común. Ahora bien, con la identificación de potencialidades del territorio, también se reconocen los especialistas técnicos y profesionales que habitan en el lugar, para resolver problemas de distinta índole y demanda social.
Dentro de este orden, la autora creo en el año 2021 un sistema denominado Redes lugarizadas de investigación, que estuvo operando en el país hasta el año 2023, a través de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio. Acotando que su definición y fundamentación carecía de los espacios cerrados de una oficina o sede institucional, sino de una visión pedagógica y andragógica en la construcción colectiva del tejido dinámico de ciudadanas, ciudadanos, instituciones y comunidades que conviven en un espacio geohistórico común, es decir, la toparquía del lugar.
En lo esencial, el lugar como episteme no es solo un espacio para habitar, pues ahí se detecta la verdad, que significa la ruptura con las jerarquías del poder. Dentro de las bondades que definen a estas redes es que interactúan de forma permanente, son espacios de debate donde se analiza la realidad local. Como ejemplo de esto, se plasmó anteriormente la experiencia vivida en la comunidad de la Croquera, de la que se tomaron los significados reflexionados y analizados para las luces que dirigieron la construcción de sistema Redes Lugarizadas de Investigación.
Es importante añadir que estas comunidades de aprendizajes en red comparten un interés productivo y generan ciencia desde los saberes y oficios. Respecto a sus dinámicas de funcionamiento, la investigación se ejerce de manera colectiva, bajo la colaboración solidaria como principio, donde la socialización permanente sirve para iluminar en la resolución de los problemas propios y de otros sectores aledaños.
Importante, por muchas razones la comprensión que estas redes fomentan que cada red de redes lleve un registro geohistórico, metodológico y técnico de sus hallazgos, logros, alcances, creando un repositorio en el lugar y que estos no dependan de herramientas y mecanismos exógenos, mucho menos capitalistas. En cuestión, se refiere a la soberanía tecnológica, la red identifica qué herramientas necesita el territorio y con cuales cuenta con software, maquinaria, métodos agrícolas, redes sociales, equipos tecnológicos, redes de conexión, entre otros, de igual forma, busca desarrollar sus recursos y potencialidades internamente.
En esta perspectiva, la articulación de estas redes son las arterias en movimiento que no esperan a que el pueblo organizado vaya a ella; sino que los territorios son la red lugarizada. En esta medida la gestión del conocimiento se convierte en insumo para las políticas públicas de los Consejos Comunales y las Comunas. Por ejemplo: si una red determina que el suelo de su sector es apto para la siembra de maíz, la comuna planifica su economía en torno a esa fortaleza.
Bajo este enfoque, que siguen la línea de estas redes, las y los educadores se definen como tejedores en conjunto con el territorio, conectando los conocimientos académicos con los saberes populares, asegurando que de la acción surjan transformaciones tangibles de la vida. Evidentemente son garantes de que la ciencia no sea un instrumento de dominación, sino una herramienta de libertad lo desde lo territorial y desde lo propio.
Las experiencias socializadas en este documento, son prueba viva de que la comunalización de la educación se ha venido ejerciendo en algunos rincones del país. Por lo demás, se reflexiona que es el camino para la soberanía cognitiva y la transformación social. Se admite que no se indaga el territorio para obtener un título académico, sino para que la comunidad se reconozca a sí misma como protagonista de su propia transformación.
Esta sistematización demuestra que las y los investigadores comunales, ante todo, un militante de la esperanza, que utiliza la ciencia para devolverle al pueblo su voz y su poder. Por supuesto que este fenómeno de Comunalización educativa representa la democratización del saber y el conocimiento, al otorgarle a los territorios la autoridad de formar formándose. Significando con ello, que se sientan las bases para la emancipación política, social y económica del pueblo.
Referencias
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Universidad Nacional Experimental del Magisterio «Samuel Robinson» (UNEM). (2021, 30 de junio). Resolución N° 025.06.2021: Estructura Organizativa y Funcional de las Redes Lugarizadas de Investigación de la UNEM. Consejo Directivo Provisional. Caracas, Venezuela.
Este jueves, 12 de marzo, las calles de Caracas, así como en el oriente de Venezuela, los Andes y los estados Zulia, Miranda, Lara y Aragua, se llenaron de trabajadores de distintos gremios que exigen un sueldo mayor a 500 dólares que tenga incidencia en sus prestaciones sociales. Aseguran que están cansados de vivir en pobreza
El clamor de los venezolanos por un sueldo digno se escuchó una vez más en las calles de todo el territorio nacional, pero en esta oportunidad, con un hecho histórico para el país: la llegada de trabajadores, jubilados y pensionados de distintos gremios a la sede de la Asamblea Nacional en Caracas, en donde un grupo de dirigentes gremiales logró entrar al órgano legislativo para consignar un documento con una serie de peticiones; en especial, la exigencia de un salario que les permita cubrir sus necesidades básicas.
En Caracas, la concentración comenzó en la plaza Morelos y se tenía previsto que la movilización continuara por la avenida México para luego incorporarse a la avenida Universidad y llegar a la Asamblea Nacional, pero piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y tarimas instaladas por el oficialismo obstaculizaron los accesos hacia el Parlamento. Sin embargo, los manifestantes lograron vencer las trabas y llegar a la sede legislativa.
Orlando Alzuru, expresidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), calificó de histórica la movilización de este jueves 12 de marzo y afirmó que es el presagio de lo que va a ocurrir el próximo 1 de mayo, fecha en la que se celebra el Día del Trabajador. Aseguró que la clase trabajadora no tiene miedo y está dispuesta a continuar en las calles exigiendo mejoras de las condiciones laborales y salariales.
«A pesar de que nos trancaron el paso, llegamos a la Asamblea Nacional y eso es un hecho histórico porque teníamos años que no pasaba. Se siente la satisfacción del deber cumplido haber llegado hasta aquí hoy», afirmó el profesor Alzuru.
Foto: cortesía
César José Perales, obrero jubilado, también mostró su satisfacción al llegar a la sede de la Asamblea Nacional y aseguró que, salió a la calle a exigir una mejor calidad de vida, pues lo que recibe de sueldo «es una miseria con la que no se puede comprar ni una galleta».
«A veces me pongo a llorar cuando veo lo que cobro. Eso no es justo, por eso le pido al Gobierno que ayude a los trabajadores. Yo no dediqué 30 años de servicio para vivir en miseria», comentó Perales desde las afueras del Parlamento venezolano en Caracas.
El gremio de enfermería también participó en la movilización y aseguró que un sueldo digno se debe ubicar en 1.200 dólares para cubrir las necesidades básicas, mientras que otros gremios aseguraron que aspiran devengar entre 600 y 800 dólares mensuales.
Irma Madris, docente y enfermera jubilada, aseguró que su sueldo mensual es de 1.500 bolívares, por lo que depende de sus hijos para poder cubrir gastos de alimentación y medicina.
«Es una decepción total que estemos como indigentes cuando vivimos en un país tan rico», expresó Madris.
Las regiones se hicieron escuchar
En el estado Zulia, decenas de maestros, profesores universitarios, trabajadores, pensionados y jubilados marcharon hasta la Inspectoría del Trabajo en Maracaibo para exigir un aumento de salario.
Entre el grupo estuvo María Paz, una maestra con 19 años de servicio, cuyo salario es de Bs. 140 quincenal y le ha tocado hacer otras actividades para tener mejores ingresos. “Me toca hacer otras cosas. Vendo hielo y desinfectantes. Gano más vendiendo hielo en mi casa que con el salario que tengo. Hoy no dejamos las aulas solas por capricho, sino por dignidad salarial”, remarcó la docente.
A la lucha de Paz se unió el profesor de la Universidad del Zulia, José Huerta Castillo. A sus 84 años, decidió protestar para exigir su derecho a un salario digno. “Tengo el salario de 130 bolívares y como profesor es de 1.000 bolívares. El bono es una traición a los derechos de las prestaciones sociales, el bono es una burla, es una manipulación de las necesidades humanas”, denunció el profesor activo.
“Aunque no te gusta o te caiga mal, aquí está de nuevo el movimiento sindical”, corearon los sindicalistas frente a la sede de la Inspectoría del Trabajo, a cuyos representantes entregaron un documento en el que piden un aumento de salario y se reinicien las convenciones colectivas.
La manifestación fue pacífica. Pocos funcionarios policiales se mantuvieron en las adyacencias de la marcha y posterior concentración para mantener el orden en el tráfico.
Los sindicalistas aseguraron que se mantendrán en lucha hasta conseguir sus derechos. Gualberto Más y Rubí, presidente del Sindicato Unitario del Magisterio zuliano (Suma), resaltó que la lucha debe ser de todos los trabajadores y de todo el país. “El país no soporta más el empobrecimiento que hay en Venezuela, el país no puede seguir soportando una devaluación infinita diaria del bolívar, mientras nuestros ingresos cada día disminuyen”.
Un sueldo mayor a 500 dólares
En el oriente del país también salieron a manifestar este jueves, 12 de marzo. Desde Maturín, estado Monagas, se concentraron en la plaza El Estudiante, en el casco central de la ciudad, para exigir un ajuste salarial digno que cumpla con lo establecido en la Constitución.
El presidente del Sindicato Único Magisterial (SUMA) en Monagas, José Darío Lima, dijo a El Pitazo que esperan un salario mínimo no menor a 500 dólares. “Queremos exhortar al gobierno nacional a agilizar la firma del decreto del ajuste de un salario mínimo que sea de entre 500 a 600 dólares en vista de que la situación económica nos está afectando a todos los trabajadores”, demandó.
Otras exigencias son la discusión de la contratación colectiva, la paralización de la Constituyente Laboral a la que acusó de querer eliminar las prestaciones sociales, las vacaciones y el salario para crear bonificaciones.
“Exhortamos al ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, a reflexionar para que den un salario mínimo que llene las expectativas de los trabajadores de Venezuela, especialmente de los maestros, administrativos y obreros del Ministerio de Educación”, agregó.
Foto cortesía
En Barcelona, estado Anzoátegui, también hubo una concentración en la plaza Bombón para reclamar mejores condiciones de trabajo. Mientras que, desde Nueva Esparta, representantes del Colegio de Enfermería pidieron frenar la judicialización de los trabajadores que exigen un empleo digno y seguro en el sector público.
Trabajadores de Los Andes quieren sus prestaciones sociales de regreso
En la protesta realizada en el estado Táchira para exigir mejores sueldos, Marina Galvis, enfermera jubilada, denunció que desde el Estado no hay información sobre el incremento salarial, pero caso contrario en San Cristóbal se han observado vallas con textos en solidaridad con Nicolás Maduro y Cilia Flores.
“La señora Delcy Eloína y su tren ejecutivo dicen que no hay dinero para el sueldo de los trabajadores de Venezuela, pero con qué dinero pone tantas vallas que dicen: ‘devuélvannos a Maduro’. Señora, devuélvanos las prestaciones sociales a los trabajadores, especialmente a quienes nos jubilaron desde 2012 en adelante”, precisó.
Los trabajadores de la administración pública marcharon desde el Viaducto Viejo hasta el Seguro Social. En todo el recorrido hubo presencia de la Policía del Táchira, quienes sólo prestaron apoyo en facilitar la movilidad por las calles de la ciudad.
De igual manera en el estado Mérida hubo una concentración con el lema: “amnistía para el salario”. Los docentes, trabajadores administrativos y obreros estuvieron con pitos, banderas y pancartas en unión a la manifestación nacional.
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“Nos están matando de hambre”
Bajo la consigna, “No a los bonos, queremos un salario digno” trabajadores del estado Aragua se movilizaron desde los alrededores de la plaza Bicentenaria de Maracay hasta la sede del Ministerio Público para entregar un pliego con 14 peticiones.
“Estamos empobrecidos. La comida sube todos los días y el salario sigue igual. No queremos más bonos, sino un sueldo que nos permita cubrir nuestras necesidades”, señaló la trabajadora Olivia Cáceres.
En el estado Miranda, empleados activos y jubilados de la administración pública, así como pensionados, se concentraron en la sede de la Federación Venezolana de Maestros en Los Teques, realizaron una asamblea y marcharon hasta la sede de la gobernación de Miranda. Allí consignaron un escrito con exigencias salariales que fue recibido por Raiza Bastardo, directora adjunta del despacho del gobernador Elio Serrano.
“El sueldo que tenemos no alcanza ni para comprar un kilo de harina Pan; nos están matando de hambre”, denunció la docente María González.
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Alcalde se une a la protesta
En Ciudad Guayana, estado Bolívar, los trabajadores de las industrias básicas marcharon por las calles de Puerto Ordaz, en el marco de la jornada de protesta nacional convocada para este jueves, 12 de marzo.
«Le hacemos un llamado a Delcy Rodríguez. Usted tiene el poder de devolvernos todo lo que nos arrebataron. Tiene que derogar el decreto 2792. Tiene que aumentarnos los salarios.» declaró Alejandro Álvarez, secretario del sindicato del Complejo Siderúrgico Nacional.
La marcha partió desde la sede de la Corporación Venezolana de Guayan, recorrió las calles de Alta Vista, en Puerto Ordaz, y llegó hasta el Palacio de Justicia.
El alcalde de El Callao, Jesús Coromoto Lugo, también participó en la manifestación. «Vengo aquí a apoyar a los trabajadores, pero dolido con lo que pasa en El Callao. Exigimos que la Ley de Minas establezca regalías para los municipios mineros», declaró.
En Lara consignaron documento en el IVSS
En el marco de la jornada nacional de este 12 de marzo, en el estado Lara el Comité de Derechos Humanos para la Defensa de Pensionados, Jubilados y Adultos Mayores exigió respuesta al documento consignado originalmente ante el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) el 9 de marzo de 2022. El texto contiene ocho exigencias fundamentales, entre las que destacan el ajuste de las pensiones al costo de la canasta básica, la reactivación del suministro de medicinas y el pago a venezolanos en el exterior.
Los representantes marcharon desde la plaza Altagracia de la capital larense hasta la sede del IVSS para denunciar que han transcurrido más de cuatro años sin respuesta oficial, lo que viola el derecho constitucional de los ciudadanos a ser atendidos por las instituciones. Alertaron que el estancamiento de la pensión en 130 bolívares (0,30 dólares) es insuficiente para cubrir alimentación y salud, sumiendo a los adultos mayores en una situación de «extrema precariedad» o «muerte lenta».
El Comité calificó estas condiciones de vida como un «exterminio» según el Estatuto de Roma. Ante la falta de soluciones, el sector informó que continuará desarrollando acciones públicas y movilizaciones hasta obtener respuestas concretas que detengan el deterioro de sus condiciones de vida.
“Solo en unidad podemos avanzar en la justa defensa de nuestros derechos”; así lo indicó Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital y miembro de la Coordinadora Metropolitana de Trabajadores en Lucha, al convocar a los trabajadores, pensionados y jubilados a una “gran marcha nacional” para exigir aumento salarial.
De acuerdo a lo informado por Contreras, la movilización se llevará a cabo el próximo jueves 12 de marzo a las 9:00 de la mañana desde la Plaza Morelos hasta la Asamblea Nacional, lugar donde entregarán un pliego de 17 exigencias firmado por más de 200 organizaciones gremiales y sindicales.
“Convocamos a todos los trabajadores venezolanos activos, jubilados y pensionados, públicos y privados a una gran movilización nacional que se realizará en todo el país. Le diremos a estos señores del Gobierno encargado que los trabajadores no estamos dispuestos a aceptar ningún tipo de modificación a nuestra Ley Laboral hasta tanto se haya resuelto y se cumpla con la mora que mantiene el Ejecutivo con respecto al artículo 91 constitucional”, dijo desde la sede de la Asociación de Profesores Universitarios de la UCV (Apucv).
La dirigente llamó a construir un “movimiento sólido” que involucre a todas las organizaciones para de esta manera acabar con “el hambre” que, sostuvo, reina entre los trabajadores por el sueldo que devengan actualmente.
“Vamos a estar en la calle movilizados y activados hasta que logremos nuestros objetivos los cuales son que seamos dignificados en nuestras condiciones laborales, que los trabajadores les sean respetados sus prestaciones sociales, que se inicie la discusión de los contratos colectivos con los legítimos representantes y que cese la persecución de todos los trabajadores por exigir sus derechos”, enfatizó Contreras.
Por otra parte, el presidente de la Apucv, José Gregorio Afonso, aseguró que el sector universitario está activo para sumarse a la referida movilización. Subrayó que del pliego de conflicto que se está entregando en diversas instituciones del Estado, algunas son de “inmediata resolución” puesto que, aseguró, la nación actualmente habla de “recursos extraordinarios” en diversos sectores económicos que pueden destinarlos a la justicia social.
“Hablan de recursos extraordinarios en la industria petrolera, la política tributaria no cesa, han suscrito acuerdos en la industria minera, inyectan recursos en la banca pública y privada y los trabajadores y su familia en absoluta miseria”, dijo.
“No es posible que este país se encuentre con grandes sectores de miseria y con una burbuja en pocos espacios, esa justicia social pudiera iniciar o, indudablemente, inicia por la reconstrucción del salario”, sentenció.
El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI.
Los bombardeos sobre Venezuela del 3 de enero solo pueden entenderse si se analiza el panorama general. El secuestro del presidente venezolano, el derrocamiento del gobierno sirio, los bombardeos sobre Irán, Yemen y otros países de la región, la guerra por delegación contra Rusia, la amenaza de sanciones de EE. UU. dirigida a los países BRICS y el revuelo en torno a Groenlandia no son hechos aislados, sino aspectos de una gran estrategia.
Vivimos en una época en la que la dominación histórica de una sola superpotencia, Estados Unidos, se está desmoronando visiblemente. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados occidentales intentan revertir esa tendencia de manera desesperada para salvar un statu quo que asegure su hegemonía, su control y las ganancias sobre la riqueza creada en otros lugares.
Este es el choque del siglo XXI, cuyo comienzo apenas hemos empezado a vislumbrar.
Un mundo en vuelco
Empecemos por la economía, donde el equilibrio de poder mundial se está desplazando rápidamente. El G7, el club de las siete naciones occidentales más ricas, cayó del 45 % del PIB mundial en el año 2000 a cerca del 30 % en la actualidad, mientras que el BRICS+ ya se sitúa en torno al 37 %.i
Mientras tanto, el Sur Global desarrolla su propia industria y tecnología, con China como líder en vehículos eléctricos, energía solar, eólica e infraestructura digital. Esto permite que los países dejen de ser meros proveedores de materias primas y conserven una mayor parte de su propia riqueza.
Dicha evolución erosiona las ganancias extranjeras de las multinacionales occidentales y socava dos pilares del imperialismo clásico: las transferencias de beneficios del Sur al Norte y el dominio del dólar. El dólar pierde terreno en las reservas de los bancos centrales y cada vez más países comercian en sus propias monedas. El objetivo del banco de los BRICS es que para 2030 al menos el 30 % de sus préstamos se realice en monedas locales.
Así, el BRICS+ se perfila como la primera alternativa multilateral real desde el declive de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se dibuja un «mundo posdólar», lo que provoca estrés en Washington y Bruselas.
El desplazamiento económico se traduce al plano político-ideológico. A escala mundial somos testigos casi simultáneos de dos «levantamientos». En los últimos dos años hubo un amplio y sostenido movimiento popular contra el genocidio en Palestina y contra la complicidad de los Estados occidentales con los métodos fascistas que utiliza el Estado sionista.
Además, los Estados del Sur Global se negaron a sumarse a las sanciones occidentales, a la presión económica y a la retórica bélica contra Rusia. Países como China, Irán, India y Corea del Norte buscaron incluso una cooperación más estrecha con Rusia, motivada en parte por los aranceles de Trump y su agresiva política comercial.
Los países del Sur están hartos de la doble moral de Occidente, que justifica sus propias guerras, pero condena las de los demás. También están cansados de la explotación por parte del «Norte Global», que hasta el día de hoy sigue drenando la riqueza del Sur.
Ambos levantamientos aceleran la conciencia de que el orden neoliberal dominado por Occidente es insostenible. El Sur reivindica su soberanía. Ya no quiere ser un juguete en manos de Occidente, sino seguir su propio rumbo en la política y la economía mundiales.
Amenaza existencial
Entre 1990 y 2008 las multinacionales de Europa y Estados Unidos multiplicaron por seis sus beneficios procedentes de inversiones en el extranjero. Como muestra el gráfico, esos ingresos se han estancado a partir de 2011. Siguiendo la senda de crecimiento basada en el periodo 1990-2011, esto supone que en 2024 dejen de percibir anualmente más de 20 billones de dólares.
Se trata de una cantidad gigantesca y representa algo más que un serio golpe a las cuentas de esos poderosos grupos de capital. En el Foro Económico Mundial de Davos en 2025 Ursula von der Leyen expresó con fuerza la situación actual de la siguiente manera: «Hemos entrado en una nueva era de intensa competencia geopolítica. Las mayores economías del mundo compiten por el acceso a materias primas, nuevas tecnologías y rutas comerciales globales. De la inteligencia artificial a la tecnología limpia, de los ordenadores cuánticos al espacio, del Ártico al mar de China Meridional: la carrera ha comenzado».
La fuerza impulsora tras esta carrera es el máximo beneficio y el mantenimiento o la expansión de las multinacionales occidentales, las empresas tecnológicas y las instituciones financieras. Eso es lo que está en juego y, en última instancia, es de lo que se trata.
El desplazamiento del equilibrio de poder a favor del Sur es una amenaza existencial para la élite occidental. No solo amenaza con socavar su ventaja económica, sino también el control político e ideológico sobre el orden mundial.
Tambores de guerra
La élite occidental no está dispuesta a ceder esa posición lucrativa y dominante, que se debe seguir garantizado para asegurar esas ganancias, las inversiones y los mercados de venta en el extranjero, así como el suministro de materias primas baratas-.
Bajo esa lógica, la clave es un fuerte aparato militar: si hay que cubrir intereses económicos a escala mundial, según los centros de poder, eso implica también capacidad militar. O como dijo en su día el excanciller alemán Gerhard Schröder: «Un país solo cuenta de verdad en el plano internacional si también está dispuesto a hacer la guerra».ii
Para seguir garantizando su supremacía, Occidente elige una estrategia ofensiva – del caos bélico al sometimiento político – que vende como una lucha por la «democracia», pero que en realidad busca proteger el orden de poder existente.
En última instancia, la fuerte militarización y la preparación bélica que vivimos hoy está arraigadas en el afán del capital monopolista occidental por el máximo beneficio y la expansión.
En la última década los países europeos de la OTAN han aumentado sus presupuestos de defensa en un tercio y desde febrero de 2022 los han incrementado de nuevo de forma considerable. En conjunto, la OTAN ya representa más de la mitad de todo el gasto mundial y planea duplicar con creces el gasto en defensa en Europa.iii
Hoy asistimos a suministros de armas sin precedentes a Ucrania y también se provee a Taiwán de armamento pesado. En Europa el servicio militar obligatorio y el paraguas nuclear vuelven a ser temas de debate. El exministro de Defensa alemán ha declarado que su país estará «preparado para la guerra» en 2029, y en Francia el jefe del Estado Mayor del ejército afirmó que el país «debe estar dispuesto a perder a sus hijos».
Estados Unidos dirige su lucha geopolítica principalmente contra China y Rusia. Intenta debilitar a ambos mediante presión e intervenciones en países circundantes o aliados, entre ellos Serbia, Irak, Libia, Venezuela, Irán, Corea del Norte, Georgia, Bielorrusia, Kazajistán y Siria.
Ucrania fue utilizada como avanzadilla contra Rusia con el objetivo de debilitar a este último país lo máximo posible. Esa estrategia ha fracasado en gran medida. Sobre todo Europa se ha debilitado, al no poder importar ya energía barata de Rusia.
Washington juega frente a China la carta de Taiwán e intenta movilizar a sus aliados asiáticos. Australia está construyendo una marina gigantesca y recibirá submarinos nucleares estadounidenses. Japón casi ha duplicado su presupuesto militar. En Corea del Sur volverán a atracar pronto submarinos nucleares de EE. UU. En 2024 Estados Unidos desplegó un sistema de misiles Typhon en el norte de Filipinas, gracias al cual tiene a su alcance grandes ciudades chinas.
Como muestra el mapa, China está rodeada por bases militares de Estados Unidos. Pese a las promesas, la OTAN también ha avanzado cada vez más hacia Rusia desde la caída de la Unión Soviética.
Rodeo militar de China. Los puntos representan bases militares de Estados Unidos. Los misiles en rojo indican los misiles de largo alcance previstos.
Cerco militar de China. Los puntos representan bases militares de Estados Unidos. Los misiles en rojo indican los misiles de largo alcance previstos.
Hace tiempo que la OTAN dejó de ser una alianza defensiva limitada a Europa. Cada vez hay más presencia de la organización en África y en los países del Golfo. Los aliados patrullan en el mar de China Meridional y presionan a sus socios en Asia para aislar a Pekín. Lo que vemos es la creación de una «OTAN global», un cinturón militar que se extiende de Noruega a Nueva Zelanda, y de Canadá a Corea del Sur.
En este plan más amplio encajan la guerra en Siria desde 2011, la guerra en Libia en 2011 y los bombardeos sobre Yemen en los últimos años. No es casualidad que Trump haya bombardeado siete países desde el inicio de su segundo mandato: Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Yemen, Irán y Venezuela.
Guerra económica
Además de la carta militar, Trump también hace uso de la fuerte posición económica de su país. Para ello, sigue una doble vía. Por un lado, castiga a los países «renuentes» con sanciones económicas y presión. En este momento, Estados Unidos mantiene sanciones contra un tercio de todos los países, incluido el 60 % de las naciones pobres.
Estas sanciones resultaron extremadamente mortíferas en el pasado: la prestigiosa revista médica The Lancet afirmó que las sanciones de EE. UU. y sus aliados occidentales causaron, entre 1971 y 2021, más de 550.000 muertes al año.
Además, Trump está presionando a muchos países desde el inicio de su segundo mandato para que acepten aranceles de importación más altos y restricciones a la exportación y a la tecnología. Con ello busca obligar a las naciones a cambiar de rumbo, por ejemplo, dejando de comprar petróleo a Rusia y manteniéndose vinculadas al dólar en el tráfico de pagos internacional.
Por otro lado, utiliza el dinero y el crédito para arrancar a los países de la esfera de influencia china. Ejemplos de ello son la financiación de telecomunicaciones en el Sudeste Asiático, la pesca de atún en el Pacífico Sur y préstamos a América Latina para bloquear el acceso chino a minerales críticos.
El objetivo final sigue siendo contener a China y Rusia, los dos polos de resistencia más importantes a la hegemonía de Estados Unidos. Aferrarse al orden mundial unipolar – respaldado por la guerra, la presión y las sanciones – sigue siendo el rasgo característico del imperialismo occidental.
Pero la lucha por mantener la supremacía no transcurre de forma tan fluida como se pensaba. Tras un año de gobierno Trump tuvo que comprobarlo dolorosamente con la guerra comercial contra China. Los aranceles comerciales superiores al 140 % que Trump quería imponer a China estaban destinados a poner a Pekín de rodillas.
El secretario del Tesoro, el multimillonario de fondos de cobertura Scott Bessent, afirmó que Estados Unidos llevaba la ventaja y que China «tenía las peores cartas». Pero la partida de póker le salió cara a Estados Unidos. China contraatacó y restringió la exportación de tierras raras, cruciales para la alta tecnología, las armas y el complejo militar-industrial estadounidense. De repente quedó claro quién depende de quién.
También en el plano militar Estados Unidos no es, en las circunstancias actuales, directamente superior. Las simulaciones de guerra sobre un conflicto en torno a Taiwán, desarrolladas por think tanks estadounidenses, no auguran nada bueno. El ejército estadounidense pierde muchos escenarios o solo obtiene una victoria pírrica en la que ambos bandos quedan devastados.
Washington llegó a la conclusión de que iniciar una gran guerra con China es demasiado arriesgado en estos momentos. Así se lee en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) presentada a finales de 2025. La parte fundamental del informe sostiene que Estados Unidos debe seguir siendo «la nación más fuerte, más rica y más poderosa de la historia humana», con «las fuerzas armadas más letales y tecnológicamente más avanzadas».
En otras palabras, Washington pretende mantener a toda costa su dominio económico y militar mundial. En este marco se considera a China «el desafío geopolítico más importante de Estados Unidos»; es decir, el único adversario que se le aproxima en términos económicos, tecnológicos y militares. Pero antes que nada es necesario reducir la dependencia económica respecto a Pekín. Estados Unidos difícilmente puede confiar en las cadenas de suministro chinas para producir armas destinadas a una futura guerra contra la propia China. Por ello, el control sobre América Latina y, por extensión, sobre todo el hemisferio occidental, resulta esencial.
El eje de la nueva estrategia es el desacoplamiento económico de China. Dado que los empleos manufactureros no regresan al territorio estadounidense, Washington busca trasladar las cadenas de suministro a su «propio» hemisferio: Norteamérica y, sobre todo, América Latina.
Nearshoring y friendshoring son las palabras de moda. Las fábricas se trasladan de China y el sudeste asiático a México, Brasil, Argentina o Colombia. El objetivo no es crear empleos dignos, sino explotar mano de obra barata y materias primas bajo el control de empresas estadounidenses.
Esta estrategia reduce a América Latina a un simple proveedor de materias primas (petróleo, tierras raras) a beneficio de Estados Unidos, como preparación para un futuro conflicto con China. El propósito es eliminar de la región cualquier influencia de otras potencias (como China, Rusia o Europa) y bloquear su comercio con otros países.
En este contexto es en el que debemos situar la escalada bélica contra Venezuela de los últimos meses. Estados Unidos desplegó una enorme fuerza militar frente a las costas del país caribeño. Contraviniendo todas las normas del derecho internacional, se produjeron decenas de ataques mortales contra barcos en la región y se impuso un bloqueo total a la exportación de petróleo venezolano.
Trump no ocultó que su objetivo era el petróleo venezolano. Por esa razón, tras la incursión en Caracas y el secuestro del presidente se mostró satisfecho con que la dirección bolivariana perdiera el control operativo del poder. Además de Venezuela, otros países están en la mira: Trump pretende colonizar Groenlandia, con sus ingentes reservas de materias primas, y anexionarse el canal de Panamá. Incluso ha puesto sus ojos en Canadá.
Todo esto recibe un envoltorio ideológico: el relanzamiento de la Doctrina Monroe, de hace 200 años. Se vueove a calificar América Latina de «nuestro hemisferio».
Concretamente eso significa dos cosas. En primer lugar, Washington quiere trabajar con vasallos regionales. Pensemos en líderes de extrema derecha dispuestos a abrir sus propias economías a las empresas estadounidenses. El informe dice abiertamente que esos gobiernos, partidos y movimientos serán «recompensados y alentados».
A la inversa, se socava en la medida de lo posible a los gobiernos de izquierda, con Venezuela, Cuba y Nicaragua en primera fila.
En segundo lugar, la CIA y el resto de los servicios de inteligencia deben cartografiar «puntos estratégicos y materias primas» en la región. Petróleo en Venezuela, mineral de hierro en Brasil, litio en Argentina y Bolivia, agricultura y reservas de agua: todo ello se consideran recursos que «no deben caer en manos de potencias competidoras».
El mensaje es claro: Estados Unidos reclama las riquezas naturales del continente en su condición de su propio patio trasero económico.
Un actor fundamental en esta trama es el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio. Originario de Miami, ha dedicado su carrera a combatir a los gobiernos de izquierda en América Latina, con una obsesión particular por Cuba, Nicaragua y Venezuela. Durante el primer mandato de Trump presionó a favor de una invasión militar en Venezuela; esta vez ha logrado imponer su criterio.
Al ocupar simultáneamente los dos cargos más altos – Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, una combinación que solo ostentó Henry Kissinger bajo Nixon –, Rubio se convierte en la segunda figura más poderosa de Washington. Además, es un conocido «halcón» contra China. A su juicio, el Partido Comunista de China es «el adversario más peligroso que Estados Unidos ha tenido jamás» y la lucha de poder entre ambos determinará la historia del siglo XXI.
La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 no rompe con el pasado, sino que es una versión extrema de lo iniciado bajo Obama y Biden: el pivot to Asia, la reafirmación de la hegemonía mundial estadounidense y la guerra económica abierta contra países que buscan un rumbo propio.
Lo novedoso es la desfachatez con la que se plasma por escrito. Ya no se recurre a palabras amables sobre «difundir la democracia», sino a una agenda sin tapujos: dividir el mundo en esferas de influencia, tratar a América Latina y África como reservas de materias primas y mano de obra, reducir a Europa a un mercado de consumo, aislar a China y, si es necesario, atraer a Rusia como socio menor.
La estrategia es una visión omnicomprensiva donde todo el mundo queda subordinado a los intereses estadounidenses (MAGA).
Hipocresía y servilismo de Europa
El secuestro del presidente Maduro y su esposa, junto al intento de tomar el control del gobierno en Venezuela bajo la amenaza de una nueva invasión, es sencillamente impactante. No solo es una flagrante violación del derecho internacional; significa que, de ahora en adelante, ningún dirigente mundial estará a salvo si no baila al son de Washington.
Normalmente, una agresión tan abierta – con bombardeos sobre una capital y el secuestro de un jefe de Estado en ejercicio – debería provocar condenas inmediatas de los gobiernos occidentales, apelaciones a la Carta de la ONU y amenazas de sanciones. Sin embargo, ocurrió lo contrario.
En lugar de mantener un rumbo independiente, la Unión Europea actuó una vez más como una extensión servil de la geopolítica estadounidense. Kaja Kallas, Alta Representante de la UE, no solo se negó a condenar la intervención, sino que legitimó la agresión al repetir que Maduro «ya no tenía legitimidad». Mientras el humo se elevaba sobre Caracas, Bruselas repetía obedientemente los guiones de la Casa Blanca. Fue un espectáculo penoso: Europa sacrificó su brújula moral para no perder el favor del «Gran Hermano» estadounidense.
Tras los escandalosos dobles raseros en Ucrania y Gaza, la agresión contra Venezuela supone el golpe de gracia al llamado «orden basado en reglas». La hipocresía es total y la máscara ha caído definitivamente: no queda nada del supuesto orden jurídico internacional.
Señal de debilidad
No obstante, el ataque contra Venezuela no fue una demostración de poder, sino una expresión de debilidad. Según el economista Richard Wolff, una potencia mundial solo recurre a invasiones brutales cuando la diplomacia y la manipulación fracasan. El secuestro de presidentes demuestra que los mecanismos de control «civilizados» del imperio están agotados.
América Latina fue durante décadas el patio trasero de EE. UU., pero esa hegemonía se desmorona a gran velocidad. Países como Brasil, México y Colombia siguen sus propios planes y buscan alianzas con China y Rusia. La agresión de Trump, además, genera el efecto contrario: refuerza la unidad y la independencia regional. Ante la falta de fiabilidad de Washington y la amenaza de aranceles, los países latinoamericanos buscan alternativas. Incluso el presidente Milei de Argentina, fiel aliado de EE. UU., ha declarado que no romperá sus relaciones económicas con China.
El mundo ya no es el de hace veinte años. Mientras Washington aprieta el puño, China ofrece miles de millones en inversiones sin dictados políticos. Por primera vez en la historia, decir «no» a Estados Unidos no implica caer en un abismo económico. América Latina tiene alternativas reales; el chantaje estadounidense pierde fuerza paso a paso.
Una elección histórica para Europa
Asistimos a los últimos estertores de un sistema que ya no se sostiene por sí solo. Pero la historia enseña que las potencias dominantes rara vez aceptan su declive pacíficamente. Estados Unidos ha demostrado ser un imperio excepcionalmente violento y cabe esperar que actúe de manera brutal, como evidencia el actual bloqueo petrolero contra Cuba.
Por lo tanto, cabe esperar que no ceda su poder sin lucha y que aún pueda, y probablemente lo hará, actuar de manera muy brutal, como nos enseña el actual bloqueo petrolero contra Cuba.
¿Y Europa? El continente también vacila en esta crisis del imperialismo. Después de 1945 Europa mantuvo su agenda imperialista bajo el paraguas de EE. UU. y la OTAN, pero la correlación de fuerzas ha cambiado. El centro económico se ha desplazado a Asia y el Sur Global ya no acepta tutelajes; exige un lugar igualitario.
Europa se ha recluido en un aislamiento histórico al aferrarse a la confrontación con Rusia y apoyar incondicionalmente a Israel. La transición a un nuevo orden mundial es peligrosa, pero también liberadora. La época en que una sola potencia decidía sobre continentes enteros ha terminado.
Europa se enfrenta a una elección histórica: ¿Seguirá a remolque de EE. UU., y elegirá la lógica imperialista, la militarización extrema y el riesgo de escalada? ¿O romperá con esa lógica para construir relaciones respetuosas con el Sur?
Jeffrey Sachs propone que Europa coopere con China en comercio y clima, se asocie con la Unión Africana y dialogue con los BRICS. Europa puede ayudar a construir un orden multilateral basado en la Carta de la ONU y no en la hegemonía. El camino hacia la credibilidad europea no pasa por Washington, sino por una reevaluación de sus propios principios.
Es imperativo dejar atrás la hipocresía de las «dos varas de medir»., lo que solo es posible si los países europeos rompen con la lógica de la OTAN y trazan una política exterior propia. Eso comienza con la diplomacia directa con Moscú y la búsqueda de una paz negociada en Ucrania que excluya la expansión de la OTAN.
Asimismo, Europa debe cesar su apoyo incondicional a Israel y aplicar sanciones económicas para demostrar que el derecho internacional es universal. Finalmente, debe condenar la política imperialista de EE. UU. en América Latina. Mantener bloqueos y socavar estados soberanos es un vestigio del pasado. En este sentido, Europa debería exigir el respeto a la autodeterminación de Venezuela frente a la injerencia desestabilizadora del imperio.
Solo así Europa podrá transformarse de un apéndice de un imperio en declive en un socio respetado en un mundo multilateral. La transición ya ha comenzado; corresponde a Europa decidir si quiere estar en el lado correcto de la historia o hundirse con las viejas potencias.
Notas:
i Esto se calcula sobre la base de la paridad de poder adquisitivo (PPA). Este cálculo tiene en cuenta las diferencias de precios entre países, que ofrece una imagen fiel del volumen real de bienes y servicios, y expresa cuánto se puede comprar localmente con un dólar. Instituciones como el Banco Mundial y el FMI utilizan cada vez más este método.
iiNRC Handelsblad, 15 de enero 2001, citado en Collon M., La guerre globale a commencé, en Herrera, R. (ed.), L’empire en guerre. Berchem 2001 [En castellano, La guerra global ha comenzado, Hondarribia, Hiru].
iv Doctrina Donroe: Neologismo para la política exterior de Trump en las Américas (Monroe + Don). Considera a toda América como esfera de influencia exclusiva de EE. UU. Justifica medios coercitivos – intervenciones, bloqueos y presión económica – para frenar la migración y, sobre todo, la influencia china y rusa. A diferencia de la Doctrina Monroe original (1823), que pedía a Europa mantenerse fuera, la «Donroe» trata a la región como una retaguardia estratégica estadounidense ampliada.
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Fuente de la Información: https://rebelion.org/venezuela-y-el-choque-del-siglo-xxi/
En el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemoró el pasado 24 de enero, la doctora Alcira Ramírez, educadora e investigadora, dijo a Radio Fe y Alegría Noticiasque la vigencia del hecho educativo es la herramienta principal para que el país salga adelante.
A pesar de las tensiones estructurales que lo acechan, según ella, el recurso educativo sigue siendo una oportunidad en medio de un mundo complejo, entendiendo que todavía la educación es esperanza para Venezuela y el mundo.
Ramírez mencionó que a casi seis años del inicio de la pandemia de Covid-19, sus secuelas aún persisten en el sistema y advirtió que el rezago educativo es un fenómeno global, pero que en Venezuela se profundiza debido a crisis preexistentes.
“La recuperación del rezago puede durar entre dos y tres años. Las generaciones que vivieron la paralización de clases tendrán consecuencias marcadas en su vida. En Venezuela, esto se suma a problemas de infraestructura y condiciones docentes que ya arrastrábamos”, explicó la investigadora.
Educación técnica
Ramírez señaló que en el mercado laboral actual está más valorado las capacitaciones cortas y la educación técnica que los títulos universitarios tradicionales. Sin embargo, aclaró que la educación no debe verse solo como una fábrica de empleados para el sector empresarial.
“Ser competente no significa solo estar preparado para una empresa. Significa ser capaz de asumir roles sociales, ser voluntario, trabajar en una ONG o en la familia. Es hacerse competente para la vida”, enfatizó, rescatando el concepto de “saber ser” que promueve el modelo de educación popular.
Para la doctora Ramírez, el docente es el pilar que sostiene la esperanza, pero hoy enfrenta una realidad: una mística inquebrantable frente a una precarización extrema.
Retos del docente
Asimismo, destacó que los retos de la formación docente actual incluyen el cierre de la brecha digital, destacando que no basta con tener equipos, sino que se requiere acompañamiento humano.
También está el enfoque en habilidades blandas, que pueden lograrse fomentando el pensamiento crítico, la resolución de conflictos y la creatividad.
Y, por último, mencionó la atención a la diversidad, formar maestros capaces de atender realidades como la migración y las discapacidades en el aula de clase.
Finalmente, la investigadora recordó que la escuela no es una isla.
Un llamado urgente
Ramírez hizo un llamado urgente al Estado venezolano para atender la infraestructura (con un 70% en condiciones precarias) y haciendo énfasis en la precarización de los salarios, de la incluso social y de la falta de matrícula que también tiene que ver con la falta de valorización del docente.
“En el imaginario, el docente es quien prepara el futuro, pero en la práctica es poco valorado. No podemos hablar de educación si no hablamos de los problemas sociales que la impactan. El Estado debe facilitar la labor docente y entender el contexto de supervivencia de las familias”, concluyó.
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