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¿Es posible la educación a distancia en América Latina en tiempos del coronavirus?

Por: https://actualidad.rt.com/

Según la CEPAL, el acceso a Internet en primaria y secundaria alcanza el 56 % y el 81% del total de estudiantes, respectivamente, pero la desigualdad sigue marcando la pauta.

Ante la llegada del coronavirus a Latinoamérica, las actividades escolares fueron suspendidas en la mayoría de los países, como una medida que busca evitar la propagación de la enfermedad en los centros educativos.

Una de las soluciones que se ha sugerido para garantizar la prosecución del año escolar es mediante el uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, ¿es viable la «educación a distancia» o «aulas virtuales» en la región?

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el gasto público en educación ha aumentado, alcanzando en promedio el 5,2 % del PIB en 17 países de la región, pero hay diferencias notables entre cada uno de ellos.

De hecho, la comisión destaca que América Latina enfrenta el desafío de la deserción escolar y la retención de estudiantes en la educación media, mientras todavía hay rezagos en las áreas de innovación en la docencia y modernización del sistema educativo.

Acceso a internet

Hasta 2019, en América Latina y el Caribe se contaban 454 millones de usuarios de internet, en comparación con los poco más de 300 millones en 2013. De hecho, el último informe Internet Trends señala que el porcentaje de acceso a la red en la región ya es de 62 %.

En más detalle, la CEPAL destaca que el acceso a internet en primaria y secundaria alcanza el 56 % y el 81 % del total de estudiantes, respectivamente, lo que devela que casi la mitad de los niños de la región no podría acceder a la educación a distancia y un 19% de los adolescentes tampoco.

«En países como Brasil, México, Colombia y Cuba se constata una fuerte política para promover la educación a distancia», señala el libro ‘La educación superior a distancia en América Latina y el Caribe’, que compila el trabajo de 20 autores en 12 países de la región.

Sin embargo, esa modalidad aún es reducida. «En el contexto de América Latina hay países que tienen una mejor infraestructura para poder afrontar con más éxito lo que implica la formación a distancia. Pero no solamente hay que considerar la calidad de la infraestructura, que pasa por tener fibra óptica desplegada, nodos propios para el intercambio de contenido local, experiencia en centros de educación ya consolidados con aulas virtuales, sino el acceso a todo eso», comenta a RT Alexis Anteliz, ‘hacktivista’ y miembro de Internet Society (ISOC) y la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN).

Desigualdades persistentes

Naciones Unidas es tajante al apuntar que la región debe «reducir las desigualdades» en el acceso a Internet para fortalecer sus sistemas educativos. A su vez, considera que no es lo mismo «tener disponibilidad de internet en los hogares», que tener «acceso a internet por parte de los miembros del hogar».

«Es importante hacer esta distinción porque las personas no necesariamente acceden a Internet desde el propio hogar, ya que pueden tener acceso a computadoras y a Internet en la escuela o en la universidad, en centros públicos o en otros hogares», agrega la ONU.

Además de otros factores como la velocidad del servicio o el precio del mismo. «Asociado al tráfico de internet está el consumo de electricidad. Y, por otra parte, no en todos los países hay neutralidad de la red, es decir, el tráfico de datos no se mueve de forma imparcial, sino que dependiendo de lo que pagues, tienes más o menos acceso a calidad de servicio», agrega Anteliz.

Según este experto, el desafío tanto de la educación como del trabajo a distancia también requieren «institucionalidad»  y «voluntad política» por parte de los gobiernos de la región, por lo que considera que el coronavirus podría ser una alerta sobre la necesidad de mejorar este aspecto.

No solamente hay que considerar la calidad de la infraestructura, que pasa por tener fibra óptica desplegada, nodos propios para el intercambio de contenido local, experiencia en centros de educación ya consolidados con aulas virtuales, sino el acceso a todo eso.
Internet, radio y televisión

Mientras eso se logra, la ONU considera importante mirar más allá de internet y contemplar también otras alternativas como el uso de la «radio, televisor, teléfono fijo, celulares, entre otros» para avanzar en la educación a distancia, pues en las zonas más rurales de América Latina aún es muy débil la presencia de internet.

Por ejemplo, el gobierno de Argentina puso en funcionamiento una plataforma online en la que navegar será gratis durante lo que dure la suspensión de clases a raíz de la cuarentena, implementada para evitar la propagación del coronavirus. Pero a su vez, también propuso la emisión de cuatro horas de contenido educativo a través de la televisión pública, a la que se enlazan también algunas emisoras radiales.

En Venezuela, país cuya infraestructura se ha visto especialmente afectada por el bloqueo económico de EE.UU., se ha implementado un plan denominado «cada familia una escuela» para proseguir con el año escolar en medio de la pandemia.

Graciela Raspisarda, jefa de la zona educativa de Caracas, capital de Venezuela, explica que en sus inicios el plan estaba pensado para que los profesores estuvieran en las escuelas dando las orientaciones necesarias. «Pero ahora, en cuarentena total, nos ha tocado llevar esto adelante en absoluta distancia«, dice.

Raspisarda detalla que Caracas tiene alrededor de 1.300 escuelas con matricula fija y, el primer día de cuarentena, constataron que en unas 1.200 escuelas era posible establecer nexos por correo, WhatsApp y otras modalidades remotas, lo que, según esta maestra, fue clave para saber que si iban a poder avanzar con el año escolar a distancia utilizando todas esas herramientas.

Pero, conscientes de las carencias, también se propuso el programa televisivo ‘Cada familia una escuela’, que se transmite por el canal del Estado (VTV) de lunes a viernes a las 10:00 am (hora local) como una forma de orientación y apoyo a las familias.

Desde ahí, docentes de educación maternal, primaria, secundaria y especial, emiten contenidos educativos tomando en cuentas las diversas edades y condiciones de los niños, y colocan asignaciones a realizar en tiempos determinados.

«Al ver que el programa ha calado, pues elaboramos un plan de acción que convirtió la casa de cada director y supervisor en una sala situacional, generamos dos reportes diarios sobre las clases que vamos impartiendo, uno a las 10:00 de la mañana y otro a las 3:00 de la tarde. Cada supervisor se comunica con el director, luego hay comunicación intercircuitos, cada circuito reúne entre 8 y 12 escuelas, y luego vamos sistematizando», dice Graciela, quien comenta que a diario recibe fotos de los niños cumpliendo con sus deberes escolares desde sus hogares.

El mecanismo de evaluación será a través de una carpeta o portafolio, donde los estudiantes van a colocar todas las asignaciones emanadas desde el programa de TV. Según esta autoridad, los trabajos de investigación, mapas mentales, etc., se van colocando ahí, y al final del lapso esas carpetas van a ser recogidas y evaluadas con las medidas de seguridad respectivas.

Esto es un aprendizaje para todos pues en Venezuela uno generalmente usa estas redes pero para enviar informaciones que luego se discuten presencialmente.

«Vamos bien, cada familia ha establecido una rutina para sus hijos con orientaciones de las autoridades y las maestras. Tenemos relatos muy bonitos de estos días», agrega la educadora venezolana.

Sin decisiones claras

Mientras tanto, países como Ecuador decidieron suspender las clases hasta hallar un método que permita a todos acceder a la educación a distancia, a través de una plataforma virtual.

«El problema está en que solamente un 30% tiene tanto las computadoras en su casa (los equipos), como el plan de conectividad», explicó la ministra de Educación ecuatoriana, Monserrat Creamer, quien agregó que por ahora están probando con el envío de contenidos educativos a través de Whatsapp, mensajes SMS, televisión, y cientos de radios comunitarias y rurales.

Igualmente, el gobierno de Colombia decidió suspender las clases hasta el próximo 20 de abril cuando, dependiendo de la evolución del coronavirus, determinarán si se continúa con el calendario escolar presencial o virtual. Algo similar hizo el mandatario de El Salvador, quien evaluará el panorama tras culminarse los 21 días de suspensión.

Por su parte, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aún no ha suspendido las clases escolares, aunque los gobiernos de Sao Paulo y Río de Janeiro sí tomaron la medida.

La solución que han implementado países como México es el decreto de «vacaciones escolares» sin clases a distancia, mientras otros, como Perú, aún evalúan qué medidas tomar en el ámbito educativo para garantizar la finalización del año en curso para los estudiantes de todos los niveles.

Jessica Dos Santos

*Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/346823-coronavirus-posible-educacion-distancia-america

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Webinar: Crisis Educativa, virtualización y coyuntura por el COVID-19 /Viernes 3 a las 3 pm hora de Panamá

Grupo de Contacto Internacional (GCI) / 2 de abril de 2020
El GCI se conformó hace solo ocho días y participan en él dirigentes sindicales del magisterio, integrantes de movimiento social, intelectuales y académicos de Canada, México, Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Chile, Perú, Colombia, Argentina, Bolivia, Cataluña, entre otros. Su propósito construir un espacio de encuentro internacional para reflexionar sobre la actual situación de la educación mundial y establecer agendas de trabajo compartidas.
El primer Webinar de este espacio será el viernes, 3 de abril de 2020 a las 3:00p.m., hora Panamá. Los participantes forman parte del  Grupo de Contacto Internacional (GCI) quien organiza y convoca.  El tema será Crisis educativa, virtualización y coyuntura por el COVID-19    Te invitamos a conectarte y participar  El ingreso es público y gratuito.
Los ponentes:
1) Mauro Jarquín de la UNAM Mexico
2) Silvana Saez de la Secretaría de Educación de Valparaíso Chile
3) Mercedes  Martínez de la Federación de Maestros de Puerto Rico
4) Jose Cambra de la Universidad de Panamá y de la ASOPROF
5) Julia McRae de Canadá
Tiempo de exposición: 12 minutos cada uno
Moderador Luis Bonilla-Molina del OIREPOD y Otras Voces en Educación
Resumen de las ponencias y el debate: Cristian Marero de Costa Rica
Para conectarte al webinar entra al siguiente enlace:
Webinar ID: 545 637 820
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Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico critican la aprobación del plan fiscal revisado

Redacción: El Nuevo Día

El Movimiento Estudiantil del recinto de Río Piedras tronó contra las medidas que imponen aumentos en los costos para universitarios y alumnos de las escuelas laboratorio.

Estudiantes del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) exigieron que se reconsidere la aprobación de un nuevo plan fiscal para la institución educativa, el cual argumentaron que contiene medidas que ponen en riesgo el acceso a la educación superior de universitarios actuales y futuros.

El grupo argumentó que ayer mismo se enteró que el nuevo plan fiscal sería discutido en la reunión ordinaria de ayer de la Junta de Gobierno, el cual contenía por primera vez una propuesta para aumentar las cuotas que pagan las familias de estudiantes de la Escuela Elemental y la Escuela Secundaria de la UPR (conocida como UHS) y establecer una mensualidad.

“Después de una escasa discusión y paupérrimo debate, el plan queda aprobado, sentenciando así a cientos de estudiantes de la UHS a la periferia de la educación accesible y de calidad que tanto la administración y el presidente Jorge Haddock presumen salvaguardar”, señaló el Movimiento Estudiantil por escrito.

La propuesta para las escuelas laboratorio adscritas al recinto de Río Piedras elevaría el costo de estudio a $3,500 anuales. Además, se propuso un fondo de becas, que la administración universitaria estima que pudiera beneficiar a 40% de los alumnos.

El plan fiscal revisado del sistema universitario fue aprobado ayer por la Junta de Gobierno de la institución, a pesar de contar con el rechazo de los representantes del sector estudiantil y claustral.

El documento consigna la asignación de más fondos para la UPR por parte del gobierno para mejoras de infraestructura, así como la flexibilidad en el uso de fondos destinados para ofrecer adiestramientos a empleados del sector público. Como medida para allegar más fondos externos, se mantienen los aumentos en el costo de la matrícula estudiantil tanto a nivel subgraduado como graduado, aumentos en las cuotas que pagan los estudiantes y cambios en beneficios a empleados, como el plan médico.

Del mismo modo, incluye una recomendación para modificar el Sistema de Retiro de los empleados y aumentar la edad de jubilación para los empleados que actualmente no cumplen con los criterios para retirarse.

La organización estudiantil sentenció que estas son “medidas que imposibilitan la capacidad de estudio para muchas personas pobres y trabajadoras en la Universidad del Pueblo para poder ‘cuadrar la caja’ y pagar una deuda ilegal, ilegítima, odiosa y que ningune de nosotres generó”.

Los estudiantes criticaron que el plan fiscal revisado se aprobara en medio de un toque de queda decretado para frenar la propagación del COVID-19.

“Con toda la malicia, la Junta de Gobierno se reúne cibernéticamente, aprovechando que en esta coyuntura, los sindicatos y movimientos sociales se encuentran aturdidos para accionar ya que, al igual que les demás residentes de Puerto Rico, se encuentran siguiendo las directrices del estado para detener el COVID-19. De esta manera, se logra censurar las voces y acciones disidentes que pudiesen provenir de los sectores que el mismo Plan Fiscal aprobado trastocaría”, sostuvo el Movimiento Estudiantil.

El plan fiscal revisado de la UPR pasa a manos de la Junta de Supervisión Fiscal, ente que decidirá si lo certifica o lo rechaza.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/estudiantesdelauprcriticanlaaprobaciondelplanfiscalrevisado-2557315/

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Pan, espacio y olvido

Por: Leonardo Díaz

El avance global del coronavirus SARS-CoV-2 ha propiciado el constreñimiento de la circulación ciudadana por parte de los Estados, con el fin de frenar la curva exponencial de la pandemia. Quedarse en casa se ha convertido en una consigna proclamada desde Oriente hasta Occidente.

La señalada coerción se ha justificado, a nivel planetario, con el viejo argumento de la seguridad nacional. El confinamiento genera el distanciamiento social necesario para reducir las probabilidades de contraer el virus y agregar eslabones a la cadena del contagio. Así, el recorte de las libertades y los derechos ciudadanos ha recibido el beneplácito popular.

Pero, en América Latina y el Caribe, existe un problema que amenaza cualquier intento estatal por detener la epidemia basándose en el confinamiento: el trabajo informal. Millones de personas en nuestro continente no disponen de un puesto de trabajo estable con un salario regular. Sus vidas dependen de “la conquista callejera”, de vender con el empeño de a quién se le va el alma, porque la subsistencia del cuerpo lo demanda.

En estas circunstancias resulta difícil acatar la orden de autoencerramiento. El trabajador promedio de Latinoamérica se encuentra en la encrucijada de la novela de Albert Camus, La peste, donde los habitantes del pueblo de Orán se quedan sin alimento y, deseando emigrar a otro lugar, se ven impedidos por las medidas coercitivas del Estado.

Los estados latinoamericanos han sido incapaces de establecer políticas económicas inclusivas que permitan a la gente común proporcionarse el alimento de manera autónoma y sostenible en el espacio público, que, además, ha cargado con el fardo de unas oligarquías parasitarias enriquecidas al amparo del proteccionismo estatal.  En esta situación, la mayoría de los segmentos poblacionales se encuentran en clara desventaja material con respecto a las minorías receptoras de la riqueza material para operar dentro de la crisis.

Al mismo tiempo, los referidos segmentos poblacionales tampoco han tenido acceso a un sistema educativo formador que los capacite en las habilidades ciudadanas y en una actitud reflexiva. En el mejor de los casos, han sido instruidos mínimamente para la “competitividad”, para ser mano de obra en el mercado. Por consiguiente, tampoco disponen de los dispositivos subjetivos para lidiar con los problemas de la vida cotidiana, mucho menos con un estado de emergencia.

Los segmentos poblaciones excluidos en nuestras sociedades raramente han sido una prioridad de los partidos gobernantes latinoamericanos, en algunos casos, compromisarios de corporaciones, en otros, convertidos ellos mismos en corporaciones estatales. Ni siquiera la emergencia de una crisis sanitaria, como lo es la actual, ha modificado de modo estructural esta situación, y por tanto, las prioridades.

Al inicio, en sentido general, los gobiernos latinoamericanos subestimaron y ocultaron la crisis para no “asustar a los mercados”. En medio de la misma, se tomaron medidas económicas para proteger a las clases económicas más consumidoras y por lo tanto, las garantes del modelo económico. Las pocas decisiones de inversión social en medio de la crisis, dirigidas a los grupos olvidados del ordenamiento político, se realizan sin obviar la obtención del capital político y limpiar la imagen mediática.

Mientras tanto, los menos pudientes son arrojados a luchar sin cuartel contra una adversidad percibida como cuasi sobrenatural, porque dichos grupos experimentan un “espejismo hermenéutico”, resituando el concepto de la filósofa argentina Moira Pérez(https://www.aacademica.org/moira.perez/49.pdf). Es decir, los segmentos poblacionales más vulnerables sufren una experiencia social ininteligible para ellos mismos porque la misma se encuentra distorsionada en el espejo de los discursos generados por las instancias del poder político.

A las carencias hermeneúticas se suman las privaciones objetivas de una población sin recursos para costear los servicios de salud en sociedades que han sido entregadas a las draconianas Administradoras de riesgos de salud privadas (APFs).

En La peste, Camus narra una de las principales tragedias de los habitantes del pueblo de Orán, el hecho de que, acorralados por la peste, separados de sus seres queridos en un aislamiento social extremo, se van convirtiendo en objeto del olvido. Las situaciones de emergencia o estados de excepción irrumpen de modo violento en nuestra cotidianidad y laceran la empatía y la solidaridad que son tendencias emocionales constitutivas de nuestra humanidad.

En este momento, se hace necesario un cambio radical de las políticas públicas. Además, un segmento importante del sector privado, que ha acumulado riquezas durante tantos años y todavía pretende sacar ventaja de la crisis (AFPs, clínicas y laboratorios privados, industrias hoteleras, entre otras empresas), entiendan que su sobrevivencia a largo plazo depende de un rescate colectivo que no olvide a las mayorías, lo que dada las circunstancias actuales, conllevará sacrificios y concesiones en detrimento de sus ganancias particulares.

Lo que nos jugamos, no es solo el problema real de la desaceleración económica, con sus terribles secuelas sociales, y las miles de vidas humanas que mueren y morirán por el virus, sino también, el reforzamiento del hundimiento material y espiritual generalizado que estas crisis conllevan para la mayoría de los sobrevivientes, aquellos que no pueden pagar coaches, ni chamanes de la Nueva Era.

Fuente: https://acento.com.do/2020/opinion/8797922-pan-espacio-y-olvido/

Imagen: https://pixabay.com/photos/lost-places-pforphoto-abandoned-1555076/

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Cuba y el coronavirus

Por: Luis Hernández Navarro

En la región de Lombardía, en el norte de Italia, médicos y enfermeros cubanos combaten incansablemente la epidemia del coronavirus en condiciones de campaña. Pertenecen a la Brigada Médica Internacional Henry Reeve, creada en 2005 por Fidel Castro para ofrecer asistencia a Estados Unidos, después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans.

La misión isleña está integrada por un jefe de logística y 35 doctores: 23 médicos generales, neumólogos, especialistas en cuidados intensivos y en enfermedades infecciosas, además de 15 enfermeros. Varios son veteranos en estas lides, que lucharon en 2015 contra el ébola en África Occidental. Su abnegación y profesionalismo son ampliamente reconocidos. En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) les otorgó el premio de Salud Pública Lee Jong-Wook.

Al llegar a Italia, Carlos Ricardo Pérez Díaz, jefe de la brigada cubana de batas blancas, declaró: Vamos a estar firme y todo el tiempo que sea necesario para ayudar a combatir esta epidemia. Y, en entrevista a la Cadena SER, explicó: Tenemos una formación humanista, basada en el principio de la solidaridad, del compromiso con la profesión y de la medicina.

Ese principio –de acuerdo con el doctor Pérez Díaz– se basa en que no podemos dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos. Tenemos que compartir con los demás todo lo que podamos. Ese es el reto. Ese es el real principio de solidaridad.

La solidaridad sanitaria de Cuba en Lombardía no es una excepción, sino la regla. En 2015, 37 mil galenos cubanos cooperaban en 77 países. El apoyo médico a otras naciones comenzó en 1960, con el envío de doctores a Argelia. Y, como bien lo saben muchas naciones africanas y americanas (como Haití), a pesar del inhumano e ilegal bloqueo económico de Estados Unidos en su contra por más de 60 años, el respaldo isleño en momento de grandes desastres ha sido crucial para derrotar plagas y enfermedades.

Cuba es el país con mayor demanda de turismo médico en el planeta. Su gobierno ha formado, en 13 escuelas de ciencias médicas y 25 facultades, doctores y personal sanitario, altamente calificados. Actualmente estudian la carrera de medicina más de 63 mil jóvenes. Pero esa experiencia en la formación de profesionales no se circunscribe a las barreras nacionales. La Escuela Latinoamericana de Medicina acoge estudiantes de 122 países. Cada año se matriculan allí mil 500 estudiantes becados.

Esta nación caribeña está muy lejos de ser candil de la calle y oscuridad de su casa. Por el contrario, su modelo sanitario cubano brilla en todo el mundo. Al destinar los recursos no adonde más precio tienen, ni adonde más demanda hay, sino a partir de las prioridades populares y soberanas, la salud ocupa un lugar clave en el presupuesto estatal. Impulsada desde un primer momento por Fidel Castro, la experiencia sanitaria caribeña, orientada a garantizar el derecho a la salud de sus habitantes y alejada del lucro y la mercantilización, ha cosechado logros trascendentales, como los programas de vacunación a recién nacidos y niños pequeños, el sistema de atención materno-infantil, con el control estricto a los indicadores desde el embarazo, que han posibilitado tasa de mortalidad infantil baja y el aumento de la esperanza de vida.

Y, más allá de su experiencia pedagógica o de atención sanitaria, esta nación ha desarrollado a profundidad la investigación de biotecnología y concretado a contracorriente una industria farmacéutica que ha producido una sorprendente cantidad de medicamentos y vacunas de punta, claves para atender diversas enfermedades.

Pocos países han desplegado ante la crisis del coronavirus la solidaridad que Cuba ha otorgado. Desde el primer momento, sus doctores brindaron ayuda sanitaria en Wuhan, China. Las autoridades chinas utilizaron como herramienta para tratar la enfermedad, junto con otros 30 medicamentos, el interferón alfa 2B, fármaco elaborado en la isla.

Cuando diversas naciones le cerraron las puertas al crucero británico MS Brarmar, porque cinco pasajeros a bordo estaban enfermos de Covid-19, La Habana le permitió embarcar. Como recuerda Abel Prieto (https://bit.ly/2QNJZP1), en menos de dos semanas, como apoyo a la estrategia de contención de la pandemia, 11 brigadas médicas cubanas se han trasladado a Venezuela, Nicaragua, Surinam, Italia, Granada, Jamaica, Belice, Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas, Dominica y Santa Lucía, y pronto, a Angola.

Ante el Covid-19 ha emergido lo peor y lo mejor de la humanidad. De un lado, grandes corporaciones de la industria farmacéutica han encontrado en la crisis una ventana de oportunidad para hacer grandes negocios, mientras acaparadores carroñeros lucran con la tragedia sin escrúpulo alguno. Del otro, con un profundo humanismo, gobiernos, pueblos y comunidades ponen por delante la cooperación, la dignidad, la ética, el apoyo mutuo y la solidaridad para enfrentar el mal. Sin duda, el coloso sanitario que es la pequeña Cuba socialista ocupa un lugar privilegiado entre los segundos. Urge poner fin al criminal castigo que sufre.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/03/31/opinion/018a2pol

Imagen: https://pixabay.com/photos/stethoscope-doctor-medical-1584223/

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Coronavirus: educación pública tiene el desafío de recuperar clases por suspensión

Por: Ana Lucía Ola.

 

La suspensión de clases por el estado de calamidad debido al covid-19 llevó a establecimientos educativos a usar plataformas digitales para acercarse a sus estudiantes y continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje, María Ester Ortega, consultora y exviceministra de Calidad Educativa, habla de aspectos que los docentes deben tomar en cuenta al momento de impartir las clases virtuales y de cómo los estudiantes pueden aprovechar esa conexión para continuar con el aprendizaje en tiempos de coronavirus.

¿Cómo afectará el curso escolar esta suspensión de clases por el coronavirus, dado que son 21 días que los estudiantes estarán lejos de las aulas?

En la mayoría de los colegios privados que usan las plataformas digitales para continuar impartiendo clases, la suspensión afectará en forma mínima, especialmente en los casos en que los docentes se conectan en sus períodos de clase y se imparten a través de programas donde él está visible en la pantalla, explica y expone contenidos, y los alumnos comparten respuestas, hacen preguntas y virtualmente tienen los mismos o similares resultados que con las clases presenciales.

La diferencia se da en aquellos establecimientos, especialmente los del sector público, en donde se limitan a dar guías de estudio o trabajo, pero no hay interacción. En este caso, en primer lugar, ya se perdió aproximadamente 10 días para que estas guías estuvieran disponibles por parte del Mineduc y depende de la responsabilidad de los estudiantes y de sus padres, la cantidad de tiempo que le dedicarán para que su aprendizaje continúe. En los establecimientos privados con esta modalidad, se presenta el mismo desafío.

En aquellos establecimientos del área rural, el nivel primario y preprimario está probablemente alejado de la posibilidad de accesar a las guías que se han puesto a disposición y el proceso de aprendizaje se verá suspendido por este tiempo.

En este caso, mi sugerencia es que los docentes que no están impartiendo clases desde ningún medio, tomen este tiempo como vacaciones adelantadas y que el ciclo escolar de los establecimientos se prolongue durante el mes de noviembre, para suplir las actividades de enseñanza- aprendizaje que no se están practicando ahora. De hecho, el ciclo escolar puede cambiar en definitiva, comenzando en febrero y terminando en noviembre para que el estudiante pueda tener sus 180 días de clases efectivos, como mínimo.

Las plataformas digitales son el instrumento que muchos establecimientos educativos están utilizado para continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes. ¿Cómo se puede sacar el mayor provecho pedagógico a esta herramienta?

Para que los docentes puedan guiar o impartir clases adecuadamente a los estudiantes, a través de estas plataformas, es necesario que reciban capacitaciones y que los coordinadores o supervisores correspondientes revisen las grabaciones de las clases y corrijan errores o presten la ayuda cada docente necesite.

Lo mismo se aplica a los estudiantes, el docente debe estar pendiente de aquellos que aún no saben cómo “subir” o enviar un trabajo para presentarlo, o trabajar en grupos o responder pruebas en línea, para que el proceso no se vea afectado por la falta de conocimiento de las plataformas, en ambas partes.

A partir de esta práctica correcta, el límite es la creatividad de cada docente para que las clases sean el medio para que cada estudiante desarrolle las competencias planificadas y aproveche los recursos que presenta Internet, haciendo investigaciones, participando en foros, debates o chats de discusión que podrán continuar aun cuando las clases se reanuden.

Tanto estudiantes como profesores están en un proceso de adaptación a este modo de enseñanza a distancia, al que no estaban acostumbrados. ¿Qué aspectos se deben tomar en cuenta para que el poco tiempo que pasan conectados sea provechoso?

Los docentes deben tener previamente cargados los documentos que presentarán para discusión y análisis, de manera que no pierda tiempo en hacerlo cuando ya los estudiantes están conectados.

Preparar presentaciones para que las ideas principales se puedan leer y planificar actividades en las que se compartan los temas, mensajes (valores) que dejan las lecturas, se resuelvan problemas del área de Matemáticas o de Estudios Sociales, se presenten imágenes que aclaren dudas en Biología o Ciencias Naturales, y que faciliten el aprendizaje visual. También deberá dar oportunidad a la participación de los estudiantes, en igual forma como lo hace en las clases presenciales.

No hará exámenes en estas sesiones, sino los dejará en línea para que los estudiantes los contesten en su tiempo libre, con todos los elementos y las restricciones necesarias para que demuestre su conocimiento y dominio del tema en todos los niveles: literal, analítico, inferencial y crítico.

Dado que el estudiante no tiene una interacción directa con el maestro, que le da únicamente los lineamientos para continuar con el aprendizaje sin tutoría el resto del día. ¿Cómo lograr que el estudiante sea autodidacta, algo no se ha inculcado del todo en ellos?

En el caso que no se tenga un programa digital donde sí se da la interacción directa, las guías de estudio deben ser lo suficientemente precisas para presentar explicaciones que no se limiten a: “lea y conteste las preguntas”, por ejemplo. Las guías deben aclarar posibles dudas, llevar de actividades elementales a las más complejas, con las explicaciones necesarias para que puedan realizarlas sin problema. Además, deben presentar recursos para que puedan comunicarse con la o el docente y solicitar aclaraciones.

Una buena clase presencial o no, siempre da la oportunidad del autoaprendizaje, lo cual fomenta la responsabilidad y la toma de decisiones que es importante en el proceso educativo.

En este método a distancia, ¿basta con asignar a los estudiantes más tareas de las que se solían dejar cuando los cursos se impartían de manera presencial? ¿Cómo debería ser la asignación de tareas?

Si están recibiendo clases directas a través de las plataformas o desarrollando guías de estudio, no es necesario dejar tareas adicionales, con excepción de lecturas a las cuales se les debe asignar tiempo suficiente, ya que los estudiantes tienen derecho a un tiempo de descanso que dediquen a practicar deporte, hobbies, actividades familiares, etc.

¿Qué tan involucrados deben estar los padres en este proceso de enseñanza a distancia?

En el nivel preprimario, donde algunos establecimientos están trabajando a través de las plataformas digitales, los padres de familia son esenciales para prácticamente “dar las clases” a sus hijos e hijas.

En los primeros años de primaria los estudiantes necesitan la guía de los padres para conectarse y seguir las clases o para desarrollar las guías que les envían. Esto se va haciendo progresivamente innecesario conforme el estudiante adquiere confianza y conocimiento sobre la plataforma digital y puede hacerlo por sí mismo después de un tiempo, que varía de un estudiante a otro.

A partir de tercero o cuarto primaria en adelante, secundaria y nivel superior (universidad) los padres solo tienen que recordarles a sus hijos que deben conectarse y asegurar que están trabajando lo que corresponde.  Hay muchos alumnos muy independientes y responsables que no necesitan este recordatorio.

¿Podría mencionar algunos consejos para optimizar estas herramientas digitales en el proceso enseñanza-aprendizaje, en este momento de suspensión de clases?

Se sugiere ser puntuales al conectarse; recordar a los estudiantes (y a los padres de familia) el horario por medio de whatsapp o en correo personal; retroalimentar lo antes posible a los estudiantes en sus trabajos presentados, esto no solo asegura el aprendizaje sino motiva a los alumnos; dar seguimiento personal a los estudiantes que necesitan más tiempo o más explicaciones para completar sus trabajos, como lo haría presencialmente; mostrar una actitud sonriente y relajada, feliz de estar en contacto con sus estudiantes y sin mencionar la crisis, de manera que el tiempo de interacción sea agradable e invite a los estudiantes a seguir conectándose y cumpliendo con sus tareas.

¿Será suficiente el utilizar estas plataformas en línea para que los estudiantes logren las competencias y conocimientos que se logran con una atención presencial de los docentes? ¿Cómo se recuperarán las deficiencias pueda haber en este proceso?

Si el programa es de clases impartidas a través de la plataforma digital, no se notará la diferencia con una clase presencial, ni siquiera en la parte del aprendizaje en la convivencia social, porque permite el intercambio de ideas y el debate analítico.

En el caso de las guías, en donde el estudiante debe decidir a qué hora las va a trabajar y cómo, si estas guías están correctamente desarrolladas y el alumno sigue fielmente las instrucciones, el desarrollo de las competencias se dará sin problema. La única parte que se tendrá que fortalecer posteriormente es la práctica de valores a través de la convivencia social.

Fuente de la entrevista: https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/coronavirus-educacion-publica-tiene-el-desafio-de-recuperar-clases-por-suspension/
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El Salvador: PDDH registra 200 casos de abusos de autoridad

América Central/El Salvador/31-03-2020/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com

Procurador adjunto explicó que en la mayoría de casos se trata de personas detenidas por incumplir la cuarentena.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) registró hasta el viernes anterior cerca de 200 denuncias de personas que dicen haber sufrido abuso de autoridad en el marco de las medidas de restricción implementadas por el Gobierno para limitar la libre circulación ciudadana para contener la propagación del coronavirus.

El procurador adjunto, Julio Bendek, manifestó el sábado que la mayoría de denuncias tiene que ver con detenciones realizadas por agentes de seguridad pública cuando los afectados transitaban en la vía pública, en algunos casos, para ir en buscar de alimentos.

DENUNCIAS DE PERIODISTAS

Entre las denuncias recibidas por la entidad están las de varios periodistas, quienes señalan que los funcionarios se niegan a responder preguntas sobre la situación del coronavirus. El procurador realtó que un periodista fue detenido en un retén en Morazán y los agentes le borraron las imágenes.

El caso más grave, dijo, es el de un ciudadano que fue vapuleado y detenido por policías en Santa Rosa Guachipilín, Santa Ana, por no cumplir la cuarentena. Por la misma razón, en Tepecoyo, La Libertad, unos policías pusieron a unas personas a hacer flexiones. Ambos casos fueron conocidos por vídeos difundidos en redes sociales.

“No estamos en guerra, estamos frenta a un virus; entonces las medidas tienen que ser consecuentes. Y si no nos ponemos vigilantes se pueden volver un despropósito en sí mismas y el miedo ya no va a ser un contagio sino el abuso de la autoridad”, expresó Bendek.

El funcionario recordó que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia ordenó el viernes liberar a las personas que fueron detenidas desde el fin de semana anterior, porque habrían incumplido la cuarentena domiciliar, pero que aún están en las sedes policiales y no han sido llevadas a centros de resguardo.

Otra denuncia que se ha hecho frecuente, según el procurador adjunto, es la falta de información que están recibiendo de las autoridades las personas contagiadas de la enfermedad o que están hospitalizadas bajo observación así como sus familiares. En el hospital Nacional José Antonio Saldaña también hay quejas de pacientes portadores del virus que están mezclados con quienes están ahí por otror padecimientos.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/pddh-coronavirus/700775/2020/

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