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Finlandia: ¿Qué es «Aprender a pensar , aprender a entender?

Por: Jorge Antonio Mansen Bellina

Finlandia registrado como uno de los países que mejor ha gestionado la educación, decidió (luego de experiencias previas) que a partir del año lectivo 2016-2017 se aplicaría el “phenomenon learning”, que “no es otro método que la sustitución de las tradicionales asignaturas por proyectos y trabajos de investigación”, […] “las clases serán desplazadas por proyectos temáticos en los que los alumnos ya no tendrán que ir a las clases a dar matemáticas o ciencias, sino que ahora , en lugar de adquirir conocimientos aislados sobre diferentes materias, lo harán de forma activa.

Es decir, ellos participan en el proceso de planificación, se convierten en investigadores y también evalúan su propio proceso” (Secure Kids). A nivel docente implicó el aprender a trabajar en equipo, de forma colaborativa con sus alumnos y los otros colegas, dejó su trabajo de “dictador de clases” y asumió el rol mentor o de un coach. Aunque dicen que están “empezando despacito” y “aún se enseñan materias y hay metas para cada materia”, es un misterio el conocer (por ahora) si se están mejorando los resultados”.

Según Penny Spiller en un artículo (que compartimos con fines educativos – pastorales) publicado en BBC MUNDO (que Usted podrá leer completo, en el título final, haciendo click), se hace un análisis de cómo va esta experiencia educativa de uno de los países referentes de la educación mundial. Comienza contando una clase de niños de doce años, que ponen en práctica el nuevo método, adaptándose a la era digital y con recursos de última generación, “en la que los niños ya no dependen de los libros y de las aulas para adquirir conocimientos”. Luego profundiza cómo Finlandia revolucionó la enseñanza para el siglo XXI, qué importancia tiene el pensamiento crítico, porqué la enseñanza tiene que ser holística, qué significa “aprender a pensar, aprender a entender” y cómo dejó atrás las tradiciones escolares, entre otros puntos. Sin embargo, hoy algunos critican el método aduciendo que no da “suficiente profundidad de conocimiento sobre un tema como para permitir que lo estudien a un nivel superior”; que amplía la fisura entre los estudiantes más y menos capaces; y algo nuevo: se esté agregando más carga laboral de los docentes y poniendo en situación de desventaja a los maestros de mayor edad que quizás no tengan tantos conocimientos digitales como los que ingresan. También hay testimonios de los estudiantes que afirman que estas clases les gusta más, no cansan tanto, son mucho más interesantes, hace la escuela mucho más divertida, y da la libertad de aprender al ritmo propio y continuar, el siguiente paso, cuando se está listo.

Esa experiencia se da en un contexto muy particular (respecto a otras latitudes), pues según el artículo de Spiller, éstas son las características de la educación en Finlandia:

  1. La docencia es una profesión altamente respetada y bien remunerada
  2. No hay inspecciones escolares o evaluaciones docentes
  3. El sistema escolar está muy centralizado y la mayoría de las escuelas son financiadas por el Estado
  4. La jornada escolar es corta y las vacaciones de verano duran 10 semanas
  5. Los niños son evaluados por sus maestros. El único examen nacional es para aquellos que estudian hasta los 18 años
  6. El promedio de alumnos por colegio es 195; por clase es 19
  7. El éxito se ha atribuido a un tradicional aprecio por la enseñanza y la lectura, además de a una población pequeña y prácticamente homogénea
  8. Aunque sigue en los puestos más altos, Finlandia ha caído en los rankings de PISA en los últimos años
  9. Al igual que otros países, enfrenta los desafíos de las restricciones financieras y la creciente inmigración.

Si bien es cierto que Finlandia es Finlandia, y que puede diferir mucho de algunas realidades de muchos de nosotros, porque desde hace algunos años sus niños empiezan la escuela a los siete años, mientras en que en los nuestros parece hubiera apuro de liberar a los padres de sus hijos; que ellos tienen jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, muy pocas tareas y no rinden exámenes; y otras diferencias más o menos notables.

Les recomendamos leer el artículo de la BBC MUNDO, y ojalá seamos lo suficientemente sabios e inteligentes para no “ver con sospecha” el “phenomenon laerning”, o con una cierta “sana envidia” el no estar a esas alturas según las mediciones internacionales; y aceptemos que en nuestra formación permanente, es muy importante conocer (por lo menos) esta experiencia educativa de Finlandia. El saber las experiencias de otros nos puede llevar (si no tenemos la soberbia de la autosuficiencia) a conocer, conocer y aprender o desechar la propuesta educativa. Voltaire dijo: “Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás”. Usted es quien asume lo que desea aprender y qué no, como le enseña (probablemente) a sus estudiantes.

Fuente: http://webdelmaestrocmf.com/portal/finlandia-primer-analisis-metodo-phenomenon-learning/

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Repensar los sistemas educativos para la descolonización del conocimiento, la cultura y la política en Iberoamérica.

Por: José María Barroso Tristán

Diálogos iberoamericanos I: Análisis y propuestas desde las ciencias sociales para repensar Iberoamérica se plantea reflexionar sobre las complejas relaciones instauradas en las sociedades iberoamericanas y que han ido produciendo en su desarrollo histórico el mantenimiento de un sistema en el que el aumento de las desigualdades se ha convertido en un eje fundamental sobre el cual se sustenta.

En este entramado de relaciones sobre el que se basa la sociedad se acepta de forma unánime que los sistemas educativos se sitúan como uno de los núcleos esenciales para su vertebración. Los sistemas educativos son considerados como el conjunto de instituciones educativas que preparan a los estudiantes para su inserción en la sociedad como ciudadanos, formándolos en los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales considerados como indispensables para el desarrollo social. Sin embargo, ¿Qué es el desarrollo social? ¿Cuáles son esos contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales para alcanzar tal desarrollo? ¿Son objetivos o subjetivos tales contenidos? Se intentarán esclarecer estas preguntas a lo largo del presente texto para dar introducción a un desarrollo más específico al respecto de estos temas en los capítulos posteriores escritos por las compañeras.

Los sistemas educativos, como mostraba Freire (2007), “no existen en el aire, sino en el tiempo y el espacio, no pueden escapar a las influencias de las condiciones estructurales objetivas” (p. 188). Es decir, no son entes autónomos que actúen con independencia del resto de instituciones que conforman el mundo, sino que estos se encuentran bajo una misma lógica de acción a través de la cual cada institución ejerce determinadas funciones para poder alcanzar objetivos comunes. Dentro de esta lógica, entendemos con Lerena (1989) que “la función primaria del sistema de enseñanza, base de todas las demás funciones, es la de imponer la legitimidad de una determinada cultura, lo que lleva implícito la de declarar al resto de las culturas ilegítimas, inferiores, artificiales, indignas” (p. 88). Lerena utiliza un lenguaje muy directo y crítico al acuñar la expresión “imponer la legitimidad de una determinada cultura” pero, si hacemos una traducción en un ejercicio de neolingüistica orwelliana, podríamos sustituirlo por “la conservación legítima de una determinada cultura”, eufemismo muy utilizado actualmente para defender la educación al establecer que existe algo propio, común a toda la sociedad. Sin embargo, es fundamental parar en este punto para reflexionar. ¿Cuál es la cultura que se declara como legítima por encima de las otras declaradas indignas? Y ¿Qué es la cultura?

Comienzo con una breve definición de cultura ofrecida por Geertz (2003) que la entiende como “un esquema históricamente transmitido de significaciones representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y expresadas en formas simbólicas por medios con los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus actitudes frente a la vida” (p. 88). Por tanto, se comprende la cultura, en sentido amplio, como un constructo social simbólico que es transferido entre las personas para asegurar el desarrollo de los saberes de la sociedad con la finalidad de mejorarla. Dentro de la cultura, pues, se encuentran las formas políticas, sociales y económicas que una sociedad ha ido desarrollando. Sin embargo, ¿Qué límites geográficos tiene la cultura dentro de una sociedad? Es una pregunta compleja para la que nos hacen falta categorías analíticas que nos ayuden a comprender cuáles son sus límites y en que ámbitos opera. Wallerstein nos proporciona información relevante para concretar los límites, o al menos identificarlos, y los diferentes sistemas que intervienen sobre ella. Para comprender la situación de las estructuras de poder de los Estados no nos basta con el análisis aislado de ellas, ya que existe una estructura transnacional capitalista en la que los sistemas nacionales están envueltos y sobre los que ejerce una gran influencia. Es el llamado sistema-mundo por Wallerstein (2006) que define como “una zona espacio-temporal que atraviesa múltiples unidades políticas y culturales, (…) integrada de actividad e instituciones que obedecen a ciertas reglas sistémicas” siendo estas reglas marcadas por el capitalismo como motor de la economía-mundo:

Lo que queremos significar con economía-mundo (la économie-monde de Braudel) es una gran zona geográfica dentro de la cual existe una división del trabajo y por lo tanto un intercambio significativo de bienes básicos o esenciales así como un flujo de capital y trabajo. Una característica definitoria de una economía-mundo es que no está limitada por una estructura política unitaria. Por el contrario, hay muchas unidades políticas dentro de una economía-mundo, tenuemente vinculadas entre sí en nuestro sistema-mundo moderno dentro de un sistema interestatal. Y una economía-mundo comprende muchas culturas y grupos (que practican múltiples religiones, hablan múltiples idiomas y son diferentes en sus comportamientos cotidianos). Esto no significa que no hayan desarrollado algunos patrones culturales comunes, lo que llamaremos una geocultura. Significa que ni la homogeneidad política ni la cultural debe ser esperable o encontrada en una economía-mundo. Lo que unifica con más fuerza a la estructura es la división de trabajo constituida dentro de ésta. (p. 40).

La unidad del sistema-mundo capitalista, de esta manera, actúa sobre la diversidad de sistemas políticos, sociales y culturales (en un sentido restringido) que se encuentran en su interior en forma de Estados nacionales. De esta manera, en el funcionamiento de las instituciones nacionales no existe la supuesta soberanía autónoma que permitiría comprenderlas de forma aislada, sino que el eje económico del sistema-mundo interviene de forma esencial en la estructuración de las acciones llevadas a cabo por los diferentes Estados. El sistema-mundo capitalista no lo explica todo, pero sin él, es imposible explicar las estructuras educativas nacionales.

Este hecho facilita el análisis de la actuación de las instituciones de las diferentes naciones al proporcionar una serie de características homogéneas que emanan del sistema-mundo capitalista. Sin embargo, esto no supone que todas las instituciones de las naciones incluidas en el sistema-mundo sean homogéneas ya que, como hemos visto anteriormente, el eje estructurante de la división del trabajo proporcionado por el sistema-mundo estructura, pero no fija, las particularidades culturales de cada una de las naciones.

El sistema-mundo y la colonialidad del saber, del poder y del ser

El sistema-mundo capitalista nace en 1492 al darse inicio a la “única” Historia Mundial1 con la llegada de portugueses y españoles a América (Dussel, 2000), sin embargo, este no se instaura de forma uniforme e inmediata, sino que se va naturalizando a través de una serie de mecanismos de poder que operan, tanto de forma global como al interior de las naciones, para dar soporte a la economía-mundo, permitiendo así la introyección de la cosmología proporcionada por el sistema-mundo. Estos mecanismos, apoyándonos en el grupo modernidad/colonialidad, se engloban dentro de la colonialidad la cual está estrechamente relacionada con el concepto de modernidad, en un sentido mundial, iniciada con la colonización de América2. La modernidad, en este sentido mundial, no se inicia con los hechos intraeuropeos generalmente asociados (Renacimiento italiano, Reforma luterana, Ilustración y/o Revolución francesa), sino que comienza con la colonización de América, inaugurando la Historia Mundial, en la que lo europeo se erige como la centralidad en ella y relega a lo no europeo como periférico.

Al comenzar la Historia Mundial, y con ella la modernidad, se pone en marcha de forma simultánea el comercio mundial, al haberse instalado las rutas transatlánticas, sustentado bajo lógicas precapitalistas que irán dando cuerpo al sistema-mundo. Este hecho será el que marque el inicio del capitalismo como eje transnacional para el mercado mundial, siendo, por tanto, el colonialismo (y la colonialidad) origen y fuente de la que beberá el capital para estructurarse como sistema-mundo.

En América la esclavitud fue deliberadamente establecida y organizada como mercancía para producir mercancías para el mercado mundial y, de ese modo, para servir a los propósitos y necesidades del capitalismo. Así mismo, la servidumbre impuesta sobre los indios, inclusive la redefinición de las instituciones de la reciprocidad, para servir los mismos fines, i.e. para producir mercancías para el mercado mundial. Y en fin, la producción mercantil independiente fue establecida y expandida para los mismos propósitos.

Eso significa que todas esas formas de trabajo y de control del trabajo en América no sólo actuaban simultáneamente, sino que estuvieron articuladas alrededor del eje del capital y del mercado mundial. Consecuentemente, fueron parte de un nuevo patrón de organización y de control del trabajo en todas sus formas históricamente conocidas, juntas y alrededor del capital. Juntas configuraron un nuevo sistema: el capitalismo. (Quijano, 2000, p. 219).

El proyecto de la modernidad, entonces, se instala en América como un proceso emancipador, que pretende sacar al otro de su ignorancia, e incorporarlo al desarrollo europeo. Esta supuesta ignorancia se basa en la idea de raza3 con la que el colonizador achaca a una diferenciación biológica su situación natural de superioridad respecto al no europeo (Quijano, 2000). Esta cuestión biológica provoca que los colonizadores lo utilicen como justificación para cometer cualquier tipo de atrocidad en pos de la civilización. No obstante, Enrique Dussel (2000, p. 29) revela el mito de la modernidad civilizatoria eurocéntrica al mostrar como la violencia bárbara producida por españoles y portugueses durante la colonización se esconde tras la victimización de los inocentes. Los bárbaros tienen que civilizarse, si es necesario utilizando la violencia, pues (los europeos) están ayudándolos a incorporarse al mundo moderno. Las dicotomías – civilizados/bárbaros, centro/periferia, tradicional/moderno, europeo/no europeo, racional/irracional, nosotros/otros –  se instalan como parte de la dialéctica colonizadora para justificar de esa manera la violencia ejercida sobre las poblaciones colonizadas. Así, desde la producción epistemológica europea, la barbarie realizada por los colonizadores es traducida como una ayuda necesaria para el progreso bajo la falacia desarrollista europea, dando comienzo a la construcción de una cosmología epistémica basada en elementos racionalizados desde y por Europa, pero que es fundada sobre una violencia irracional, el eurocentrismo.

El eurocentrismo, por lo tanto, no es la perspectiva cognitiva de los europeos exclusivamente, o sólo de los dominantes del capitalismo mundial, sino del conjunto de los educados bajo su hegemonía. Y aunque implica un componente etnocéntrico, éste no lo explica, ni es su fuente principal de sentido. Se trata de la perspectiva cognitiva producida en el largo tiempo del conjunto del mundo eurocentrado del capitalismo colonial/moderno, y que naturaliza la experiencia de las gentes en este patrón de poder. Esto es, la hace percibir como natural, en consecuencia, como dada, no susceptible de ser cuestionada. Desde el siglo XVIII, sobre todo con el Iluminismo, en el eurocentrismo se fue afirmando la mitológica idea de que Europa era preexistente a ese patrón de poder; que ya era antes un centro mundial del capitalismo que colonizó al resto del mundo y elaboró por su cuenta y desde dentro la modernidad y la racionalidad. En este orden de ideas, Europa y los europeos eran el momento y el nivel más avanzados en el camino lineal, unidireccional y continuo de la especie. Se consolidó así, junto con esa idea, otro de los núcleos principales de la colonialidad/modernidad eurocéntrica: una concepción de humanidad, según la cual la población del mundo se diferencia en inferiores y superiores, irracionales y racionales, primitivos y civilizados, tradicionales y modernos. (Quijano, 2007, p.94-95).

Nótese que, en una nota dentro de la cita, Quijano (2007) explicita que con Europa se refiere al “nombre de una metáfora, no de una zona geográfica ni de su población. Se refiere a todo lo que se estableció como una expresión racial/étnica/cultural de Europa, como una prolongación de ella” (p. 95). Por tanto, el eurocentrismo no es entendido como un fenómeno que no se da tan solo al interior de Europa ni tiene límites geográficos fijos, sino que trasciende las fronteras, instalándose en la intersubjetividad mundial a través del nuevo sistema-mundo mediante la triple dimensión de la colonialidad: la del saber, del poder y del ser. La colonialidad en su triple dimensión, pues, emerge como patrón de dominación durante la colonización y subsiste a esta, ya no como usurpación de la soberanía de las naciones colonizadas bajo el control directo de las naciones colonizadoras, sino convertida en invasión cultural, política, epistémica, social y económica articulada a través del sistema-mundo capitalista y la idea de raza que la modernidad eurocéntrica trajo. Por tanto, no hay que confundir colonialismo con colonialidad4.

La colonialidad del saber es fundada sobre la negación de la alteridad, debido a que la construcción epistemológica validada se va estableciendo de forma unidireccional, siendo los métodos de acceso al conocimiento de Europa los únicos considerados como racionales. La razón, de esta forma, se va estructurando en torno a los sistemas de categorías europeos que serán exportados al resto del mundo mediante la colonialidad del saber, declarando el resto de racionalidades como irracionales. La subjetividad eurocéntrica se convierte de esta manera en objetividad universal. Los conceptos, las teorías y la comprensión del mundo que provienen desde Europa y que están estructuradas a partir de un racismo epistémico y una supuesta superioridad (política, social, económica y moral) se establecen como los saberes válidos y, por ello, impuestos, ya sea de forma pacífica o violenta, sobre las poblaciones colonizadas. Lander (2000) apunta las implicaciones que esta imposición epistemológica tuvo:

(…) el carácter universal de la experiencia histórica europea, las formas del conocimiento desarrolladas para la comprensión de esa sociedad se convierten en las únicas formas válidas, objetivas, universales del conocimiento. Las categorías, conceptos y perspectivas (economía, Estado, sociedad civil, mercado, clases, etc.) se convierten así no sólo en categorías universales para el análisis de cualquier realidad, sino igualmente en proposiciones normativas que definen el deber ser para todos los pueblos del planeta. Estos saberes se convierten así en los patrones a partir de los cuales se pueden analizar y detectar las carencias, los atrasos, los frenos e impactos perversos que se dan como producto de lo primitivo o lo tradicional en todas las otras sociedades. (p. 10).

Por tanto, de forma inseparable a la colonialidad del saber se encuentra la del poder, pues la producción epistemológica eurocentrada durante la colonización se va realizando estrechamente ligada a la expansión imperial de España y Portugal sobre terreno americano. La instauración de las estructuras europeas de poder político, económico, jurídico y social son impuestas sobre la población colonizada, con sus lógicas sustentadas y justificadas por su propio edificio epistemológico. En ellas se absorben las lógicas incipientes del eurocentrismo colonial, donde la categoría de raza se sitúa como elemento constituyente de una naturalizada inferioridad, dando paso así a situaciones de dominación legalizadas tales como la esclavitud (del no europeo), el sacrificio del indio si se opone a la civilización o la catalogación institucional de los saberes periféricos (no europeos) como irracionales. De esta manera la colonialidad del saber se hace patente a través de la colonialidad del poder, al convertirse esta última, a través de sus instituciones, en el medio por el cual introyectar los conocimientos establecidos por y desde Europa sobre la población colonizada. Al actuar en conjunto, la colonialidad del poder y del saber no solo justifican o silencian las atrocidades realizadas por los colonizadores, sino que también exponen su modelo de poder como el único válido. Al abarcar tanto la producción del saber como la ejecución del poder, ensalza sus propias virtudes y oculta, niega o justifica sus consecuencias negativas y, al mismo tiempo, actúa de forma inversa con los otros modelos de poder para así conseguir perpetuarse a sí mismo, naturalizando la explotación y la dominación capitalista como el patrón a seguir.

De esta manera, la colonialidad del poder se establece como una de las dimensiones de dominación del sistema-mundo capitalista a partir de la colonización de América y que, más tarde, será expandida mundialmente. Quijano (2007) lo sintetiza de la siguiente forma:

La colonialidad del poder es uno de los elementos constitutivos del patrón global de poder capitalista. Se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder, y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas de la existencia cotidiana y a escala social. Se origina y mundializa a partir de América. Con la constitución de América (Latina), en el mismo momento y en el mismo movimiento histórico, el emergente poder capitalista se hace mundial, sus centros hegemónicos se localizan en las zonas situadas sobre el Atlántico -que después se identificarán como Europa-, y como ejes centrales de su nuevo patrón de dominación se establecen también la colonialidad y la modernidad. En otras palabras: con América (Latina) el capitalismo se hace mundial, eurocentrado y la colonialidad y la modernidad se instalan, hasta hoy, como los ejes constitutivos de ese específico patrón de poder (p. 93-94).

La tercera dimensión de la colonialidad, la del ser, emerge de la acción conjunta de las dos anteriores. Bajo la producción epistemológica eurocentrada y sus instituciones de poder, la intersubjetividad colonizada asume como propias las lógicas, teorías y conceptos que emanan del sistema-mundo, despojándola de su propia cosmología epistemológica y forzándola a vivir en un ejercicio de anatopismo por el cual comienza a pensar su ser a partir de un constructo epistémico que no pertenece a su realidad, sino a una ajena, la eurocéntrica en este caso. Walter Mignolo (2003) muestra como a los saberes que vamos adquiriendo forjan nuestra forma de ser:

La ciencia (conocimiento y sabiduría) no puede separarse del lenguaje; los lenguajes no son sólo fenómenos ‘culturales’ en los que la gente encuentra su ‘identidad’; estos son también el lugar donde el conocimiento está inscrito. Y si los lenguajes no son cosas que los seres humanos tienen, sino algo que estos son, la colonialidad del poder y del saber engendra, pues, la colonialidad del ser. (p. 669).

Este sería el culmen de la colonialidad, pues, partiendo de una matriz de pensamiento eurocentrada, con la negación de la alteridad como fundamento y forjada mediante sus condiciones estructurales, esta es introducida a la periferia, siendo asumida por esta como su propio ser. Este hecho se convierte en un impedimento para resolver los problemas que emergen del propio sistema-mundo y que se concretizan en los estados-nación, pues las herramientas epistemológicas y de poder que le son suministradas por el propio sistema-mundo no atienden a su realidad vivencial, colocándolos en una situación de impotencia y manteniéndolos como víctimas inocentes.

La triple dimensión de la colonialidad y los sistemas educativos

A partir de este breve análisis de la colonialidad y como esta se convirtió en pilar del sistema-mundo capitalista, podemos empezar a comprender que no es posible analizar independientemente a los sistemas educativos nacionales. Estos no funcionan en autonomía, sino subordinados al sistema-mundo el cual introduce la colonialidad del saber, del poder y del ser, haciendo que, aunque existan particularidades entre los diferentes sistemas nacionales, guarden similitudes en las estructuras fundamentales de actuación. Las lógicas capitalistas, por tanto, se sitúan como eje funcional para ellos.

Los sistemas educativos son las instituciones fundamentales, que no las únicas, para la transmisión cultural. En ellos no solo se seleccionan los contenidos que serán impartidos, sino que también se establecen el tipo de relaciones que se dan para estructurar el propio sistema educativo. La organización interna, es marcada por una férrea jerarquía en la estructuración del propio sistema, similar a la división del trabajo capitalista, “donde el alumno sería el consumidor en la base de la pirámide, y en sus escalones superiores se encontrarían, de forma jerárquica, los docentes (jefes de partida), directores (jefes locales), la administración (jefes nacionales) y la superestructura (como presidente de empresa)” (Barroso, 2013). De esta forma, el conocimiento y el aprendizaje se convierten en un elemento de consumo pues no tiene como objetivo el desarrollo integral de los estudiantes, sino la reproducción social como vienen demostrando muchas investigaciones (Illich & Lüning, 1979; Bourdieu & Passeron, 1996; Apple,2008; Giroux, 2005; Gimeno, 2008). Coincidimos con Illich (2011) cuando nos muestra los mecanismos y lógicas establecidas para la confección de los currículums educativos:

La producción del currículum para la mayoría de las escuelas comienza con la investigación presuntamente científica; fundados en ella los ingenieros de la educación predicen la demanda futura y las herramientas para la línea de montaje, dentro de los límites establecidos por presupuestos y tabúes. El distribuidor-profesor entrega el producto terminado al consumidor-alumno, cuyas reacciones son cuidadosamente estudiadas y tabuladas a fin de proporcionar datos para la investigación que servirán para preparar el modelo siguiente (…) El resultado del proceso de producción de un currículum se asemeja a cualquier otro artículo moderno de primera necesidad. (p. 71).

Tras esta lógica de elaboración del currículum, entendido como el proyecto nacional educativo, se encuentran de forma patente dos elementos inseparables. En primer lugar, la desvinculación de la población en la tarea de producir un proyecto educativo colectivo, quedando la responsabilidad de esta construcción en manos de los técnicos o especialistas. Esto surge de la racionalidad tecnológica propia del capitalismo (Marcuse, 2005) por la cual la sumisión al aparato técnico aparece como aumento de la calidad de vida, pero esconde los peligros de mantener un estado de heteronomía donde la técnica conoce mejor que la población sus necesidades. En esta sumisión al aparato técnico, aparece el segundo elemento, en el que el monopolio de la producción curricular incluye asumir la concepción epistemológica de tal aparato, el cual está moldeado en base a su percepción ideológica de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales que consideran que debería formar a un país.

Es a través de estos dos elementos, de forma muy general, donde se desarrolla la colonialidad en su triple dimensión dentro de los sistemas educativos, lo que incide de forma directa sobre el devenir de las sociedades. Para analizar estos elementos de forma concreta, vamos a hacer una breve presentación de los dos trabajos de nuestras compañeras que serán presentados a continuación.

Martha Soriano realiza un análisis epistemológico-ontológico sobre el concepto del desarrollo y su estrecha relación con las lógicas provenientes del sistema-mundo capitalista. Mediante un recorrido histórico nos muestra como el concepto de desarrollo ha ido evolucionando de forma eurocentrada, siendo impuesto el significado producido desde esta visión a través de la colonialidad. Este considera el desarrollo como inseparable del crecimiento económico, despojando de su significado las implicaciones éticas, prácticas, políticas y socio-ecológicas que genera. De esta forma, el desarrollo se concibe desde una postura antropocéntrica, donde el ser humano es lo único a desarrollar, quedando en un segundo (o tercer) plano las consecuencias del paradigma de desarrollo adoptado por el sistema-mundo. El sistema agroalimentario devastador, el aumento de los índices de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, factor de especial incidencia en el actual cambio climático, los procesos de deforestación, el fracking, la minería a cielo abierto o la escasez cada vez más recalcitrante de agua, son algunas de las consecuencias que nos presenta como efecto del modelo eurocentrado de desarrollo. Sin embargo, todas estas secuelas naturales, que afectan de manera directa al planeta Tierra y todos sus seres, son desligadas del concepto de desarrollo, haciéndolo aparecer como un concepto puramente positivo, en pos de la acumulación del capital.

Por otro lado, nos muestra como la negación de la alteridad también se hace presente en la construcción del concepto de desarrollo. Mediante la exposición de otras lógicas de desarrollo como las del decrecimiento, el Buen Vivir (sumak kawsay) o el Vivir Bien (suma qamaña) hace presentes alternativas al concepto donde estas se centran “en una cultura de vida, de vida comunitaria, donde la Madre-Tierra juega un papel ontológico relacional”. Los principios de respeto y equilibrio hacia toda la naturaleza (donde se incluye al ser humano) se sitúan como ejes vertebradores para estas lógicas de desarrollo, las cuales entienden que la interdependencia entre los diferentes elementos de la Madre-Tierra es la que establece la armonía para la sostenibilidad de esta.

De esta forma, Soriano nos muestra a través del concepto de desarrollo, como el sistema-mundo capitalista se ha apoderado de la epistemología, presentando la suya como la única que está basada en una racionalidad y situándola como la válida a través de las instituciones educativas. Sin embargo, el concepto de desarrollo es solo un ejemplo. Otros términos como participación, democracia o justicia también podrían ser analizados bajo los mismos presupuestos planteados por la autora.

Al respecto del paradigma desarrollista capitalista y su incidencia sobre el medioambiente, Ecologistas en Acción (2006) presentó un informe a través de un análisis de 60 libros didácticos en el que llegaron a la conclusión de que estaban repletos de contenido con una marcada ideología capitalista donde el desarrollo y acumulación de capital van unidos constantemente. Las consecuencias negativas del desarrollo capitalista, sin embargo, son achacadas a fallos del sistema y no a la lógica del propio sistema en sí.

No es de extrañar, no obstante, si nos detenemos a analizar quienes son los grupos que ostentan las editoriales de libros didácticos con los que se educa mayoritariamente en Iberoamérica. Solo como una aportación, pues merecería un análisis más profundo, se resaltarán dos de los grupos con mayor incidencia. Por un lado tenemos al Grupo PRISA, dueño de las editorial Santillana con presencia en todo el ámbito iberoamericano, que cuenta entre sus accionistas con el grupo de inversión Amber Capital o con los bancos HSBC, Caixabank o Banco Santander, además de estar formado su Consejo de Administración por grandes empresarios. Por otro lado, tenemos al grupo Lagardère, donde a través de su filial Hachette Livre mantiene las líneas editoriales educativas de Anaya, Bruño o Alianza entre otras. Pero Lagardère no se dedica solo al mundo editorial, sino que también es uno de los mayores grupos empresariales dedicados a la fabricación de armamento y aeronáutica a través de su filial EADS (European Aeronautic Defence and Space Company). Por tanto, no es necesario realizar un ejercicio de agudeza mental para comprobar que existe un conflicto de intereses (o un interés en ese conflicto) en las actividades que sus matrices empresariales tienen y la dedicación a la educación de los países. De esta forma, vemos al sistema-mundo actuando transnacionalmente de un modo más concreto defendiendo los intereses del capital y podemos comprender, aún mejor, la orientación epistemológica que se le da a los conceptos de desarrollo, participación o democracia.

Con relación a los significados de participación y democracia, encontramos el trabajo de Rocío Valderrama-Hernández y Dolores Limón, las cuales presentan un análisis donde la crisis del sistema educativo se muestra como un reflejo de la decadencia de nuestro modo de vida íntimamente relacionado con el sistema sociopolítico en el cual estamos insertos. Parten de la premisa de que uno de los más acuciantes problemas se sitúa en la fragmentación a la cual nos encontramos sometidos y que nos hace visualizar la vida como entes separados, donde la interrelación no existe. Para trabajar sobre ello, proponen un enfoque sistémico, desarrollado en este caso sobre la Educación Ambiental, ya que este aporta “una transformación que va más a allá de puntuales decisiones en materia de medio ambiente, sino que tiene que ver también con justicia social, interculturalidad, equidad, paz con el individuo en primera persona y en comunidad”. El enfoque sistémico propuesto no solo tiene que ver con incorporar el ambiente como un elemento del que somos interdependientes para nuestra existencia, sino la de contemplar los procesos educativos de una forma compleja y holística, donde todos los elementos que intervienen tienen que ser protagonistas del proceso en el que están envueltos. De esta manera, la participación de estudiantes, comunidad y docentes mediante una organización horizontal, permite el fortalecimiento de los procesos para la transformación y el desarrollo comunitario en una sociedad que tiende cada vez más al individualismo y al aislamiento.

Como técnicas propuestas para la educación sistémica resaltan el diario de campo y la cartografía social. A través del diario de campo se fomenta el pensamiento en los estudiantes sobre la propia actuación educativa en la que se encuentran inmersos, pues a través de ellos realizan un ejercicio de autorreflexividad constante, estructurando su propia historia bajo un hilo coherente y permitiéndoles pensar sobre las actuaciones pasadas dentro del colectivo educativo y (re)pensar en formas de mejorar los procesos pedagógicos de los cuales forman parte. Por otro lado, se aporta la cartografía social como otra técnica relevante para la educación sistémica ya que esta permite a la colectividad identificar su entorno, reflexionar sobre él y poder proyectar sus anhelos de mejora. Esta técnica está basada en la acción conjunta de las personas involucradas en ella, haciendo que se asuma un sentimiento de comunidad comprometida con su entorno. La cartografía fomenta la colaboración entre individuos para alcanzar un objetivo común, haciendo que el conocimiento sea socializado entre los participantes y que las propuestas realizadas por algún participante puedan ser enriquecidas por los demás. Finalmente, y como articuladora de estas dos técnicas, se encuentra la investigación participativa como metodología orientadora, pues los propios sujetos de la investigación se convierten en los responsables en la toma de decisiones, facilitando de esta manera el acceso a la información y a la transformación de su entorno. La autonomía se encuentra como otro de los pilares de la investigación participativa, pues esta ya no es dirigida desde el técnico o especialista, sino que son los propios sujetos en comunidad los que deciden el por qué, el cómo y el cuándo realizar las acciones pertinentes para afrontar la situación trabajada.

La propuesta, pues, transita por el campo práctico educativo rompiendo con las limitaciones que han sido absorbidas por el sistema-mundo capitalista y sus relaciones heterónomas. El sistema educativo ya no acaba tras los muros de las escuelas, sino que se abre hacia la comunidad envolviéndola como protagonista de los procesos educativos. El saber ya no queda limitado al cuerpo docente, sino que es reconocido de forma abierta que tanto estudiantes como familias tienen mucho que aportar para la construcción del conocimiento. Las acciones educativas ya no están más dirigidas desde el aparato técnico, sino que la voz de todos los que participan en ella tienen capacidad para criticar, opinar y construirlas. Las relaciones de poder ya no son más verticales, sino que se difuminan en un horizonte de igualdad.

Como dijo Boaventura de Sousa Santos: descolonizar el saber, reinventar el poder.

Bibliografía

Apple, M. (2008). Ideologia e Currículo, Porto Alegre: Artmed.

Barroso Tristán, J. M. (2013). Educación, ¿sistema violento?. Revista Integra Educativa6(2), 13-27.

Bourdieu, P. & Passeron, J.C. (1996). La reproducción. Elementos para una teoría de la enseñanza, Barcelona: Fontamara.

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Notas

1. “(…) nunca hubo empíricamente Historia Mundial hasta el 1492 (como fecha de iniciación del despliegue del “Sistema-mundo”). Anteriormente a esta fecha los imperios o sistemas culturales coexistían entre sí. Sólo con la expansión portuguesa desde el siglo XV, que llega al Extremo Oriente en el siglo XVI, y con el descubrimiento de América hispánica, todo el planeta se torna el “lugar” de “una sola” Historia Mundial”. (Dussel, 2000, p. 27).
2. No es este el lugar para profundizar en este tema que, por su complejidad y amplitud, merecería un espacio mucho mayor para ser tratado. Para quien quiera profundizar se sugiere la lectura de Dussel (1992, 2000).
3. “América se constituyó como el primer espacio/tiempo de un nuevo patrón de poder de vocación mundial y, de ese modo y por eso, como la primera id-entidad de la modernidad. Dos procesos históricos convergieron y se asociaron en la producción de dicho espacio/tiempo y se establecieron como los dos ejes fundamentales del nuevo patrón de poder. De una parte, la codificación de las diferencias entre conquistadores y conquistados en la idea de raza, es decir, una supuesta diferente estructura biológica que ubicaba a los unos en situación natural de inferioridad respecto de los otros. Esa idea fue asumida por los conquistadores como el principal elemento constitutivo, fundante, de las relaciones de dominación que la conquista imponía. Sobre esa base, en consecuencia, fue clasificada la población de América, y del mundo después, en dicho nuevo patrón de poder. De otra parte, la articulación de todas las formas históricas de control del trabajo, de sus recursos y de sus productos, en torno del capital y del mercado mundial”. (Quijano, 2000, p. 202).
4. “Colonialidad no significa lo mismo que colonialismo. Colonialismo denota una relación política y económica, en la cual la soberanía de un pueblo reside en el poder de otro pueblo o nación, lo que constituye a tal nación en un imperio. Distinto de esta idea, la colonialidad se refiere a un patrón de poder que emergió como resultado del colonialismo moderno, pero que en vez de estar limitado a una relación formal de poder entre dos pueblos o naciones, más bien se refiere a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través del mercado capitalista mundial y de la idea de raza. Así, pues, aunque el colonialismo precede a la colonialidad, la colonialidad sobrevive al colonialismo. La misma se mantiene viva en manuales de aprendizaje, en el criterio para el buen trabajo académico, en la cultura, el sentido común, en la auto-imagen de los pueblos, en las aspiraciones de los sujetos, y en tantos otros aspectos de nuestra experiencia moderna. En un sentido, respiramos la colonialidad en la modernidad cotidianamente”. (Maldonado-Torres, 2007, p. 131)

Fuente artículo: http://iberoamericasocial.com/repensar-los-sistemas-educativos-la-descolonizacion-del-conocimiento-la-cultura-la-politica-iberoamerica/

Fuente imagen: http://insurgenciamagisterial.com/wp-content/uploads/2017/06/educacion.jp

 

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Educación infantil: del aburrimiento a la creación

Por: Alicia Halperin

Es preciso elaborar propuestas que contemplen el desarrollo psicomotriz de las criaturas, que fomenten su autonomía, que les permitan expresarse de múltiples maneras y relacionarse con quien desean. Y dejar atrás las fichas.

“Profe, ¿por qué este ratón camina tantas veces para llegar al queso?” me preguntó una niña mientras terminaba un “trabajo” en la clase de 4 años de Infantil. Imaginé que ella, que había tenido que repetir varias veces la acción de unir las líneas de puntos entre el ratón y su comida para dibujar sendos trazos continuos de izquierda a derecha, se había puesto en la piel del ratón y había pensado: “Pero no entiendo, ¿cuántas veces hay que ir a un mismo lugar para llegar?”. No supe responderle. Su pregunta era mucho más lógica que cualquier excusa que yo pudiera inventar.

Si tenemos claro que la orientación espacial, la direccionalidad, la ubicación en los diversos planos del espacio, las formas, el ritmo… se aprenden jugando con el cuerpo en el espacio compartido con los compañeros y poblado de objetos, ¿por qué suponemos que este tipo de trabajos sobre el papel van a suplir esas experiencias vitales? Porque, si bien este tipo de ejercicios son el final de un proceso de experimentación, en la realidad, las aulas de Infantil se han llenado de fichas elaboradas por el profesorado o compradas a las editoriales, y en muchos casos son la actividad central de las aulas.

¿Por qué sigue habiendo niñas de dos años a las que les pedimos que pongan una pegatina redonda dentro de un círculo? El hecho de que puedan hacerlo no significa que hayan aprendido algo sobre formas circulares y orientación espacial, simplemente puede significar que han aprendido a pegar una figura en el lugar indicado. Tal vez se supone que ese resultado es la muestra de una competencia y se mande a casa para que sus padres vean su capacidad y sientan satisfacción por lo que sus hijas saben hacer. Pero es una vez más la muestra de lo alejados que están de las necesidades reales de los pequeños muchos de los contenidos que se trabajan en esta etapa.

A los niños les encanta jugar a disfrazarse, ser personajes que admiran, ponerse ropas que usan los mayores, pero… ¿20 criaturas al mismo tiempo eligen disfrazarse de abejas, de robots o de seres prehistóricos? Preparados para la foto, para gustar a los mayores, hacerlos reír con su imagen de adultos en miniatura, ¿qué entienden esos niños de todo esto, qué sentido tiene para ellos? ¿Quién elige jugar a esos personajes y con qué objetivos?

¿Por qué uniformamos las actividades que realizan los niños y niñas en la Escuela Infantil? Podemos ver a todos haciendo lo mismo al mismo tiempo como ocurre en general en primaria, de una forma repetitiva, abstracta, totalmente descontextualizada, leyendo libros que describen los espacios de una casa, los ingredientes del desayuno o la ropa que usamos, donde no hay historias o, si las hay, son planas y no provocan ninguna emoción o interés.

Es una forma fácil de presentar a las criaturas lo que se supone que tienen que aprender y, posteriormente, una forma fácil y menos trabajosa de evaluar su aprendizaje. Pero hay muy poco de potenciación del desarrollo personal, de respetar los procesos y los tiempos de cada uno, cosas sobre las que paradójicamente tanto se insiste cuando leemos los objetivos y las programaciones anuales de las escuelas. También hay muy poco de basarse en la curiosidad y promover el descubrimiento a través de la acción y el movimiento, que tanto necesitan. Si no es así en estas edades ¿cuándo será?

Probablemente estemos preparando a los niños para ser seres obedientes y ordenados, para el trabajo escolar “en serio y en serie”, para el aprendizaje “puro y duro”. Sentando las bases del trabajo organizado. Lamentablemente todo esto a costa de pasar por encima de los procesos naturales del desarrollo infantil, de respetar sus individualidades, aplastando su curiosidad, que es lo más vital que hay en ellos.

Desde hace bastante más de un siglo, grandes pedagogos como Froebel, María Montessori, Decroly, Malaguzzi o Emmi Pikler nos han enseñado que en estas edades el desarrollo infantil se produce de una forma global; todos los sentidos están abiertos y las criaturas aprenden y se hacen competentes a partir de las experiencias vividas y de las conexiones que puedan establecer en función de esas experiencias: investigar, hablar, relacionar unas cosas con otras, volver a pensar en lo vivido, escuchar y observar lo que otros niños y los adultos hacen y dicen, seguir investigando, experimentar con su cuerpo en el espacio, con los objetos, dar lugar a la expresión y la comunicación en todas las formas posibles. El juego y la experimentación son el medio natural en el que viven y se desarrollan, es su forma privilegiada de conocimiento.

Que el aprendizaje sea significativo, como se escucha tanto últimamente, expresa precisamente que tiene que significar algo para los niños: hablar de las cosas que les pasan en casa, en la calle, en la escuela, con las personas que los rodean, que todo tiene que estar relacionado con cosas que conocen, que les gustan o disgustan, que les provocan emociones, que dan lugar a su imaginación.

En muchas escuelas infantiles se están adoptando estas propuestas educativas que requieren de la presencia y acompañamiento de adultos formados, conocedores y observadores de los recorridos de los niños y niñas, dispuestos a entenderlos y valorarlos en su accionar cotidiano y a establecer buenas relaciones afectivas con ellos. El trabajo por proyectos sobre temas elegidos con los niños, en rincones de juego-trabajo, zonas de actividad utilizando todos los espacios que dispone la escuela, en ambientes adecuados a las necesidades de su edad, que los pequeños puedan elegir a qué juegan y con quién, son las formas que nos permiten llevar a cabo nuestros objetivos. Es preciso elaborar propuestas que contemplen el real desarrollo psicomotriz de las criaturas, que fomenten su autonomía, que les permitan expresarse de múltiples maneras y relacionarse con quien desean, en síntesis que les permitan un desarrollo armónico y adecuado.

La documentación a través de dibujos, fotos, grabaciones, descripciones de las cosas y los procesos que realizan las criaturas, son los elementos que nos facilitan comprender y evaluar su evolución, también nos dan la posibilidad de mostrarlas a las familias y a los equipos docentes y así sacar conclusiones acerca de qué nuevos elementos podemos introducir. Todas estas propuestas -en las que es importante dar lugar a la participación de las familias y a la conexión con el entorno escolar- son tal vez bastante más trabajosas que las instaladas tradicionalmente en las aulas, pero indudablemente son mucho más respetuosas con las necesidades y derechos de las niñas y niños y mucho más estimulantes para pequeños y adultos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/06/educacion-infantil-del-aburrimiento-a-la-creacion/

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La formación de docentes a partir de una matriz basada en la transversalidad

Por:

Hace unos días fue invitado por la Dirección y la comunidad académica de la ENSJ el Dr. Andrés Pollmann a dictar una conferencia y establecer un diálogo informado con parte de la comunidad académica de algunas instituciones educativas de la SEJ. Dicho personaje es alemán de nacimiento, se doctoró en Inglaterra, vivió en Franca y se casó con una mexicana originaria del sureste y trabaja actualmente en el ISSUE de la UNAM. El compartió los resultados de una encuesta aplicada a estudiantes de la Escuela Normal Superior de México con respecto a la educación indígena e interculturalidad. A partir de ahí es de donde me surgen las presentes las ideas para pensar en el diseño de un modelo o una matriz vinculada con lo que le llamo la formación bajo una perspectiva transversal. Dicha matriz se integra de seis ejes, los cuales deberán ser atendidos por los maestros en formación y en servicio. Dichos ejes son los siguientes:

  1. Educación indígena o de cómo formar a los otros o a los que son diferentes, a partir del diseño de propuestas educativas basadas en la inclusión social y el respeto cultural y étnico a los diferentes.
  2. La perspectiva de género en la formación docente. Cómo atender las feminidades, las musculinidades y a las formas emergentes de asumirse en el desarrollo y las identidades psico-sexuales, etc.
  3. La educación por la paz, los derechos, humanos, la ética, los valores, las propuestas para fomentar una convivencia sana, resolver conflictos por la vía no violenta, etc.
  4. La atención educativa a niños y niñas con necesidades educativas especiales a partir de realizar adaptaciones curriculares, superar obstáculos o barreras para el aprendizaje y fomentar un clima de trabajo basado en la inclusión, la integración y la visibildad social y educativa de las personas en rechazo o marginación social.
  5. El respeto al medio ambiente. El fomento educativo del cuidado del medio ambiente, a partir de fomentar un mejor compromiso de trabajo en la relación hombre o mujer / medio ambiente, a partir de la preservación del medio, la sustentabilidad y el cuidado del entorno inmediato.
  6. Fomento de una educación que ayude en el uso creativo del tiempo libre, el ocio, el uso racional de los dispositivos electrónicos, redes sociales, relaciones mediáticas, etc.

Para el desarrollo de una propuesta como la de este tipo, se requiere un docente en formación que logre desarrollar tres cualidades básicas (que no son competencias). Dichas cualidades son las siguientes:

  1. Que haga una articulación curricular con sentido y se traduzca en propuesta de acción y de intervención.
  2. Que respete a partir de conocer la cultura de los otros y a partir también de conocer su cultura propia, el origen de la misma y las implicaciones sociales y pedagógicos que de ella se deprenden.
  3. Que sea capaz de desarrollar un pensamiento crítico para lograr todo lo anterior, una formación de docentes basada en la transversalidad no llega de afuera se construye por el propio sujeto a partir de la capacidad de articular, integrar, reflexionar, narrar, etc.

Toda lo anterior son una serie de ideas que pudieran servir para crear un modelo más amplio de formación, teniendo como eje articulador la práctica situada y la reflexión antes, durante y después de lo que se hace y de lo que se genera con lo que se hace. Gracias Andreas por permitir abrir el horizonte y mirar más allá de lo que miramos todos los días.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-formacion-de-docentes-a-partir-de-una-matriz-basada-en-la-transversalidad/

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Programador de ordenadores cuánticos: el oficio futurista que nadie quiere aprender

07 de junio de 2017 / Fuente: http://www.eldiario.es

Por: Marta Sofía Ruíz

Aprender a programar ordenadores cuánticos podría ser una inversión de tiempo rentable de cara al futuro si esta tecnología acaba siendo la revolución que parece estar llamada a ser. Sin embargo, la disparidad de modelos, la incertidumbre sobre su futuro y la alta especialización por el momento necesaria para entender los ordenadores y procesadores existentes frenan la aparición de nuevos profesionales y podrían también ralentizar el avance en el campo. 

Rodeados de promesas, los ordenadores del futuro avanzan hacia la supremacía cuántica. Cuando lo consigan ( algo que Google tiene previsto para antes de que acabe el año), querrá decir que esta tecnología es capaz de realizar un cálculo fuera del alcance de cualquier ordenador actual. Sin embargo, programar los ordenadores que comercializa D-Wave o los chips cuánticos con los que trabaja la firma del todopoderoso buscador  es mucho más complicado que darle órdenes a un ordenador convencional.

A la hora de hablar sobre programación cuántica, es necesario distinguir entre los tres tipos de tecnologías que se han desarrollado hasta el momento. Por un lado están los ordenadores cuánticos analógicos sobre los que trabajan distintos grupos de investigación. Por otro, los llamados  «ordenadores universales», el tipo de modelos en los que trabajan empresas como Google o IBM gracias a procesadores cuánticos y simulaciones digitales, pero que aún no existen como tal en realidad. Finalmente, hay que distinguir  los modelos de ordenadores cuánticos que comercializa la empresa D-Wave, en ocasiones cuestionados: se trata de computadoras analógicas que emplean el templado cuántico sobre materiales superconductores y que tampoco han conseguido alcanzar la supremacía.

Esta disparidad de tecnologías hace que, por el momento, la palabra programar pueda tener distintos significados en este campo: “Programar en el caso de un ordenador universal puede querer decir encontrar un conjunto de puertas físicas que se puedan utilizar para realizar la operación deseada”, explica a HojaDeRouter.com Roger Melko, investigador de la Universidad de Waterloo y director de un grupo multidisciplinar sobre computación cuántica. “En el caso de un ordenador de templado cuántico, programar puede querer decir definir el problema de optimización que debe ser resuelto [el único tipo de problema con el que pueden trabajar estos ordenadores]”, añade.

A pesar de esto, y conscientes de la necesidad de que cada vez más investigadores y programadores se acerquen a esta tecnología, las empresas están comenzando a ofrecer herramientas para que las personas ajenas a sus proyectos comiencen a familiarizarse con sus lenguajes y sus posibilidades. D-Wave, por ejemplo, hacía pública su herramienta Qbsolv a principios de año con el objetivo de que los desarrolladores aprendieran a interactuar con sus ordenadores sin necesidad de provenir del campo de la física cuántica.

IBM también ha tratado de acercar la programación en este ámbito a otros desarrolladores con  IBM Quantum Experience, una plataforma de computación en la nube que, según la descripción de la compañía, permite a los usuarios ejecutar algoritmos y experimentos en el procesador, trabajar con los cúbits individuales ( que pueden tomar el valor cero, uno o la superposición de ambos ) y explorar tutoriales y simulaciones sobre lo que será posible realizar gracias a esta tecnología.

IBM tiene una plataforma de computación cuántica en la nube llamada IBM Quantum Experience
IBM tiene una plataforma de computación cuántica en la nube llamada IBM Quantum Experience

Sin embargo, programar un ordenador cuántico para que realice labores útiles no es una tarea sencilla. « E s complicado escribir programas que puedan aprovechar el poder de los ordenadores cuánticos de una forma en la que se obtengan resultados útiles y fiables”,  explica Frederic Chong, investigador de la Universidad de Chicago especializado en el campo de las tecnologías cuánticas“Es difícil porque un ordenador cuántico puede manejar simultáneamente varias soluciones para un mismo problema, a través de una propiedad denominada ‘superposición’, pero cuando tratas de medir el resultado solo obtienes una respuesta un tanto aleatoria”, concreta.

Aún así, hay quienes ven en este tipo de programación una clara oportunidad de negocio de la que podrían surgir nuevas compañías. De hecho, ya hay una incubadora de ‘startups’ canadiense ( Creative Destruction Lab) que está llevando a cabo una competición para encontrar empresas que construyan un proyecto en torno a la programación de ordenadores D-Wave.

UN LLAMAMIENTO A LOS PROGRAMADORES

Estos canadienses no son los únicos que ven en la programación cuántica una oportunidad. Recientemente, varios investigadores del Laboratorio Cuántico de Inteligencia Artificial de Google publicaron un artículo en la revista Nature en el que mencionaban la escasez de expertos con la habilidad de escribir algoritmos cuánticos. En el texto también afirmaban que aquella empresa que consiguiera ponerse, aunque fuera ligeramente, a la cabeza pondría a las demás en problemas para alcanzarla debido a esta falta de especialistas y al tiempo necesario para desarrollar los algoritmos.

En contraste, Chong no se muestra preocupado por una posible falta de talento: “Ahora mismo hay muchos estudiantes brillantes e investigadores interesados en hacer avanzar al campo”, explica. “También se está llevando a cabo mucho trabajo para desarrollar ‘software’ que haga más fácil a los programadores escribir programas para ordenadores cuánticos”, defiende este experto.

Roger Melko, sin embargo, cree que más allá de los expertos enormemente especializados que trabajan ahora mismo en las distintas tecnologías cuánticas, una generación de programadores más generalista está todavía lejos de existir. “Será en un futuro lejano”, puntualiza. Según el científico, aún no sabemos exactamente cómo será el ‘hardware’ de un ordenador cuántico, por lo que tampoco se puede saber cómo se traducirá el lenguaje humano a código máquina.

Algunos expertos defienden la necesidad de centrarse en el 'hardware'
Algunos expertos defienden la necesidad de centrarse en el ‘hardware’

“Ahora mismo los ordenadores cuánticos solo están comenzando la transición entre la academia y el dominio público, y el interés crece en consecuencia”, explica el investigador. “Pero pasarán muchos años antes de que sean útiles para el público general”, añade. Melko considera que muchos otros avances en computación convencional, ‘machine learning’ o inteligencia artificial «irán y vendrán» antes de que los ordenadores cuánticos comiencen a tener un impacto real en nuestras vidas, y defiende que la clave se encuentra todavía en el ‘hardware’.

Construir el ‘hardware’ es el mayor reto. La gente aún no está de acuerdo exactamente en cuál será el aspecto de un cúbit. ¿Será un anillo superconductor, un ion frío atrapado en un rayo láser, un espín nuclear o algo diferente? Los científicos todavía trabajan en esta cuestión básica todos los días”.

Esta incertidumbre, así como la disparidad entre las tecnologías cuánticas existentes, hace que solo aquellos científicos más especializados trabajen en el desarrollo de algoritmos. La de programador de ordenadores cuánticos es por el momento una profesión del futuro (no muy cercano) que expertos de fuera del sector  no parecen demasiado interesados en aprender, algo que algunas compañías temen que pueda frenar el avance de esta tecnología.

———————–

Las imágenes son propiedad de D-Wave e IBM Research ( 2 y 3)

Fuente artículo: http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/programacion-ordenadores_cuanticos-algoritmos-empleo_0_647785349.html

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Resiliencia y formación

07 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Germán Pilonieta

Su meta: sacar provecho de los demás, con su carrera profesional, simplemente miran para el otro lado y siguen disfrutando de sus ganancias.

Todos sabemos que no todos los  niños ni jóvenes se encuentran en las mismas condiciones, ni responden de igual manera a los mismos procesos ni pertenecen a la misma generación Z. Los estados de pauperización cada vez más abundantes y las condiciones en que miles de jóvenes se crían, los hace mas  vulnerables y deprivados culturales y esto los pone en riesgo inminente de marginalidad y debilidad. Muchos otros, que aparentemente son acomodados en cuanto a bienes y servicios, también presentan  los síntomas de las nuevas adversidades. Se trata de dos categorías acuñadas por un habitante de la calle: Pars[1] y Pirs[2]

La categoría de la personalización radical

Para la historia de la educación siempre fue una ilusión y un desafío poder hacer educación personalizada. Hubo algunos intentos pero definitivamente el rumbo se desbordo por la educación masiva, grupal, escolarizante, y muchas veces anónima. Hoy certificada y acreditada.

Por lo general los niños y los jóvenes  van a escuelas y colegios en donde se supone que son todos iguales y desde la cultura del apiñuzcamiento, se hace educación en masa, estilo supermercado, o lo peor, en megacolegios, en donde  las diferencias se pierden y con ellas,  los estudiantes también. Políticas para la educación en masa. Prácticas educativas  genéricas para ocultar las diferencias y hacer caso omiso de las necesidades de cada quien. A eso le llaman calidad, que todos los que vayan,  se aguanten y logren pasar las pruebas.

Cobertura es apiñuzcamiento. Calidad es paso de pruebas estandarizadas.

En el camino se van quedando muchos, ya sea al inicio de su escolaridad, al iniciar la secundaria, al terminarla,( pues no pueden pagar el precio en que se vende la educación superior privada), al iniciar la universidad o a la mitad de ella[3]. Son cientos de miles de personas las que se quedan, o los que no logran entrar por mil razones  y los que logran salir, salen como profesionales mediocres sin ningún tipo de formación humana. Su meta: sacar provecho de los demás, con su carrera profesional, simplemente miran para el otro lado y siguen disfrutando de sus ganancias.

Tal parece que no podemos pensar en otro tipo de educación que en la que tenemos. Y entonces hacemos lo mismo para obtener los mismos resultados, año tras  año. Para que desacomodarnos si así las cosas marchan y todo va andando, no importan las consecuencias. No importa si  hay mas suicidios de niños y jóvenes, no importa si hay mas niñas   embarazadas, no importa si hay mas integrantes de pandillas juveniles, no importa si hay mas y mas fumadores y consumidores de drogas y alcohol. No importa en que usan el tiempo libre, si en la prostitución juvenil, en la delincuencia organizada, en el terrorismo o en la vida profesional corrupta. No importan tantas cosas que suceden, pues eso nada tiene que ver con las asignaturas y demás parafernalia escolarizante. Mas cárceles para mas gente que el sistema no pudo formar.

Los desarrollos científicos y tecnológicos y la conciencia de una formación humanística nos pone hoy una situación privilegiada para dar el salto a un nuevo paradigma y una nueva mirada puede darse a través de diferentes fundamentos. Nuevos enfoques en donde el principio de oportunidad  este siempre presente. Oportunidad para la generación de nuevos maestros formadores y oportunidad para las nuevas generaciones  de niños y jóvenes.

Dadas las condiciones reales de la gran mayoría de los niños y jóvenes (los que nunca pertenecerán a  “ser pilo paga”) se requiere un PARADIGMA de tipo resiliente, en donde la condición real de los estudiantes, sea el objeto fundamental de la evaluación dinámica, bajo la categoría formativa de la personalización radical,  en donde los procesos de formación, partan de nuevos fundamentos conceptuales, técnicos, e instrumentales.

La primera herramienta es de tipo conceptual, pues sin ella no es posible avanzar ni un centímetro. Se trata de reconceptualizar la categoría formación y para ello, es preciso partir de un contexto bien determinado y ese es el futuro. La segunda, tiene que ver con la resiliencia, ya que esta permite visualizar los parámetros sobre los cuales se pueden diseñar procesos formativos para personas con carencias y necesidades vitales y para ello es preciso acudir a los avances en neurociencias. Una tercera consiste en los avances en ciencia y tecnología, expresados en innovaciones disruptivas, en torno de los procesos formativos para el desarrollo de nuevas habilidades como fundamento de competencias pertinentes. Una cuarta tiene que ver con los avances respecto de la bioética y  las nuevas economías.

Este marco de referenciación formativa se hace necesario y por tal razón este aparte de educación de futuro se ha venido aproximando a cada una de las herramientas mencionadas, para abrir la posibilidad de construcción de un todo formativo, para la generación de los nuevos maestros formadores, es decir, de  constructores de un nuevo paradigma.

[1] Persona en alto riesgo social.

[2] Persona en intenso riesgo social.

[3] Bueno es recordar las cifras del 100% de los bachilleres solo el 45% ingresa y de estos menos del 50% termina la universidad.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/resiliencia-y-formacion

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Aprendiendo desde nuestro cerebro emocional

07 de junio de 2017 / Fuente: https://www.isep.es

Por: Mayka Gómez Alcaraz

Millones de neuronas son estimuladas por la información que recogen nuestros cinco sentidos. Pero… ¿qué es lo que finalmente permanece en nuestra memoria? Si cerrásemos los ojos en busca de nuestros recuerdos de infancia en la escuela, sobre los conocimientos que nos transmitían nuestros profesores, vendrían a nuestra mente imágenes o sonidos de aquello que nos impactó, nos emocionó, que fue original y nos gustó tanto que quizá nos llevó a especializarnos en esa materia.

Sin emoción no hay una buena coordinación mental, no hay aprendizaje, ni memoria. Es a través de nuestro sistema límbico o cerebro emocional, donde empieza la maravillosa aventura de aprender.

Por medio de juegos lúdicos, adaptados a cualquier edad, la liberación de endorfinas hace posible que se aumente el aprendizaje. Nuestra parte del cerebro más primitiva se pone en funcionamiento para captar todo aquello que sea importante en nuestra supervivencia. La amígdala se activa junto con el Núcleo Accumbens, el Tálamo y el Hipocampo para hacer posible los recuerdos emocionales, vinculados a la recompensa, a la risa, al placer, al miedo, a la memoria y manejo del contexto.

Son los neurotransmisores, las sustancias necesarias para que se produzcan las conexiones neuronales, un exceso o un déficit producen alteraciones tanto de comportamiento como cognitivas. En el aprendizaje destacamos la dopamina, importante para activar estados de alerta, memoria de trabajo, motivación y claridad mental. La serotonina actúa facilitando la memoria de trabajo, relajación, placer y satisfacción. Con la norepinefrina tenemos buena intuición, concentración, ejecución, persistencia y recuerdo mental.

Para un cerebro emocional sano, deporte cardiovascular

Importante que nuestro cuerpo esté en movimiento; el deporte cardiovascular proporciona una mejor calidad en nuestros neurotransmisores, oxigenando nuestro cerebro y dotándolo de mayor aporte sanguíneo, de esta manera, mejora el rendimiento académico. También aumentan las concentraciones de serotonina, dopamina, adrenalina y noradrenalina, y esta actividad cerebral proporciona una mejor memoria motora, aumenta la retención de vocabulario, mejora la discriminación visual al aumentar el estado de alerta, la atención y la motivación.

Está demostrado que el deporte favorece el control de la ansiedad y, como resultado, aumenta la concentración. Es la zona prefrontal del cerebro, la parte más susceptible de mejorar con el ejercicio, afectando a las funciones ejecutivas (habilidades cognitivas que dirigen nuestra conducta y nuestra actividad cognitiva – emocional ayudándonos a planificar, organizar, iniciar, inhibir conductas, supervisar, prever consecuencias, cambiar de planes).

Uso de las Nuevas Tecnologías como herramienta de aprendizaje

Todo ello, traducido a nuestras aulas, nos conduce a un nuevo formato en la impartición de materias, donde el uso de las Nuevas Tecnologías para trabajar aspectos como atención, memoria, aprendizaje, lectoescritura, inteligencia emocional, habilidades sociales, visuales y motoras… adquieren un papel fundamental para motivar a los alumnos, también el uso de juegos en los trabajos cooperativos y la utilización de espacios abiertos, donde se combine la información con el movimiento, serían algunas de las ideas a poner en práctica.

El fomentar la curiosidad, la creatividad, la imaginación, el interés son aspectos que todo currículo escolar tiene que contemplar.

Debemos aprovechar las ventanas de oportunidad para aprender cuando el cerebro va madurando, como son el desarrollo motor (0 a 8 años), el control emocional (3-4 meses a 3 años), el vocabulario (1 a 6 años), el habla (0 a 5/8/10 años), las matemáticas/lógica (0 a los 4 años), la música instrumental (3 a los 10 años)… Sin olvidarnos que podemos seguir aprendiendo a cualquier edad.

Es un reto conocer los gustos, talentos y expectativas de nuestros alumnos para transmitir nuevos contenidos, adaptados a ellos individual y colectivamente. Ahí está la clave del éxito.

Fuente artículo: https://www.isep.es/actualidad-neurociencias/aprendiendo-desde-nuestro-cerebro-emocional/

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