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El conflicto como estrategia.

En pleno conflicto docente, tanto la oposición como el oficialismo buscarán sostener el clima de tensión como estrategia electoral para reafirmar sus frentes.

Por: Damián Glanz.

El gobierno de María Eugenia Vidal se encamina a cerrar esta semana un acuerdo con los sindicatos docentes. Después de diez días de paro y de dos marchas multitudinarias, la paritaria se firmaría con el ofrecimiento de un plus adicional que compense parte del poder adquisitivo del salario perdido en 2016. Pero la finalización del debate salarial no clausurará el clima de conflicto. La oposición y especialmente el Gobierno nacional están decididos a sostener la atmósfera de tensión como parte de sus estrategias electorales.

El martes se sentarán los equipos técnicos del gabinete de Vidal y de los sindicatos. A la propuesta del 19 por ciento en tres cuotas ajustable de acuerdo a la inflación de este año y a los 500 pesos que había ofrecido por los aumentos de precios de 2016, la gobernadora sumaría un monto aún no definido para el segundo ítem. En La Plata discuten si será en un pago o también en cuotas trimestrales. Esa oferta será la llave que destrabe el acuerdo.

El acuerdo bonaerense oficiará como facilitador del resto de los acuerdo provinciales que aún restan. Pero no resolverá la discusión con los gremios con representación nacional. Ctera todavía pide una mesa paritaria nacional.

“No hay dudas de que buscan una excusa para sostener el conflicto. El 20 de diciembre se les avisó que recién nos reencontraríamos en abril para discutir el plan Maestro. Sabían, y aceptaron, que no habría paritaria. No dijeron nada hasta que debían comenzar las clases”, se quejan desde la cartera que conduce Esteban Bullrich.

La apuesta de Mauricio Macri había sido, precisamente, sacar a la educación de la pulseada electoral. Y creía que la firma de un acta realizada en mayo para pautar el salario mínimo docente alcanzaría para terminar con los tironeos históricos de febrero.

Sin dudas la estrategia falló. Incluso muchos de los gobernadores peronistas que acompañaron el Presupuesto 2017 con los criterios de reparto y aumento del Fondo Nacional de Incentivo Docente, terminaron reclamando la paritaria de federal para rediscutir, precisamente, ese acuerdo.

La polémica por la frase de Macri sobre la educación pública

El propio Presidente terminó de darles a los docentes el argumento que ellos estaban esperando para concluir el diagnóstico. Su definición sobre la «caída» en la escuela pública terminó de armar el relato que acusa a Macri de despreciar el sistema educativo estatal. Claro: «Se cae en la escuela pública» como quien cae enfermo, en desgracia o preso.

La masiva marcha federal que clausuró el cuarto día de paro nacional en dos semanas le devolvió la gentileza a la Casa Rosada. El cántico abrumador del «vamos a volver» resultó una misa para el oficialismo. «Es una marcha electoral. Están en campaña», sentenciaron.

El tono que eligió esta semana el jefe de Gabinete para brindar su informe de gestión ante la Cámara de Diputados también da cuenta de que Cambiemos suspendió el objetivo de «unir a los argentinos», aquella promesa fundante de la coalición oficialista.

Con o sin piquetes y fastidio de los automovilistas, oficialismo y oposición necesitan del conflicto social para reafirmar sus frentes electorales. Unos para visibilizar la crisis. Los otros para construir al adversario. La próxima parada de este viaje es el paro nacional de la CGT. Y no será la última.

Fuente: http://tn.com.ar/opinion/el-conflicto-como-estrategia_781737

Imagen: http://cdn.tn.com.ar/sites/default/files/styles/1366×765/public/2017/03/26/paro-docente.jpg

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Antología del disparate.

Por: Jesús Vigorra.

Mientras que en el Congreso los próceres siguen adelante con el Pacto educativo, sin contar con los maestros, en cambio el exministro Wert o no Wert sí que ha sido invitado a participar el próximo martes (que digo yo: qué tendrá que decir el ministro peor valorado de Rajoy más allá de pedir perdón por cómo dejó la educación en este país antes de su retiro dorado y bien pagado en París), una profesora de secundaria me hace llegar su desesperación no sin falta de ironía. Explicaba la composición del soneto apoyándose en el endecasílabo de Lope de Vega, ya saben, «un soneto me manda hacer Violante», cuando tras exponer el periodo histórico y la trayectoria del escritor, un alumno le sugirió invitar al tal Lope de Vega para que viniera al colegio a dar una charla.

Tras la estupefacción por el desatino del alumno de 3º de la Eso o por la falta de atención, la profesora le respondió: no te preocupes, mañana traigo la ouija y lo invocamos, a ver cuando le viene bien venir. Me cuenta otros sucedidos en sus clases de Lengua, como leer en un examen que el Cid siempre cabalgaba con su escudero Sancho Panza o que en Fray Luis de León se apreciaba una clara influencia de Napoleón. Corregir es un suplicio, me cuenta, y descubrir que tus alumnos de tercero no son capaces de hacer un ejercicio de sinónimos y antónimos es una frustración como docente. Y junto a sus cuitas me adjunta la copia de un ejercicio para que lo vea con mis propios ojos.

En él veo que una alumna escribe como sinónimo de difunto, «sin pareja»; mientras que cómo antónimo de difunto, escribe «casado». A estas alturas de la corrección y cuando ya no sabe si reír o llorar, ella encuentra que su pupila acaba de descubrir un nuevo estado civil: «difunta», sustantivo con el que algunos divorciados aluden a la esposa ya libre de él. Tal conclusión hubiera hecho las delicias de los surrealistas. La vida nunca deja de sorprendernos, me dice tan sufrida maestra, y los adolescentes actuales más. Estos sucedidos que me describe son dignos de aquella «Antología del disparate» con la que algunos de mis maestros relajaban las clases.

Era un libro muy sobado por los clásicos, compilación de errores de todo tipo, la mayoría extraídos de exámenes, pero solían ser más ingeniosos y menos catetos que los referidos aquí y ahora. No he vuelto a oír hablar de ese librito, tal vez dejó de publicarse, no sé si porque perdió su gracia, también para reírse del patón hay que saber algo más que los patanes de mi confidente, o porque la educación en España toda ella es ya un disparate.

Fuente: http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/antologia-disparate_1134529.html

Imagen: http://www.nacion.com/archivo/Antologia-disparate_LNCIMA20111127_0089_5.jpg

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El muro de Macri

El Presidente volvió a quejarse de la parsimonia de gestión en su Gobierno.

Por: Eduardo van der Kooy.

Hay un muro imaginario que se ha levantado delante del Gobierno. La persistencia del conflicto docente le impide a Mauricio Macri avanzar con otras decisiones de gestión. O, al menos, tornarlas visibles para la sociedad con la intensidad que está pretendiendo. Ocurre con las líneas de créditos hipotecarios que recién fueron lanzados. O con la “revolución aérea” de las empresas de bajo costo. En ese caso, otras oscuridades empañan la iniciativa.

Tampoco existe el margen para empezar a diseñar una campaña –y las candidaturas– a la cual la voracidad del calendario le encoge el tiempo. En ese dilema no está solo: la oposición, sobre todo el peronismo en sus versiones diferentes, también asoma paralizada por su diáspora. Pero no alcanza como consuelo: Cambiemos, la coalición oficialista, se siente ahora en medio de un encierro.

Tal percepción explican, a lo mejor, fricciones banales que atraviesan el poder. O el tanteo también de alguna salida de emergencia. El Presidente volvió a quejarse la semana pasada por la parsimonia operativa del Gobierno. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, hizo pública esa inquietud. ¿Algún retoque en el complejo sistema de administración que ideó Macri?. No habría que descartarlo. El Presidente se encargó también de apagar el debate interno que desató su presencia en el programa de televisión de Mirtha Legrand. Desde el radicalismo y la Coalición le endilgaron responsabilidad a Peña y al ecuatoriano Jaime Durán Barba. A Macri le pareció un episodio menor en comparación con otros problemas que le toca afrontar. Un rasgo de sensatez. El ingeniero rogaría que su principal problema fuera, de verdad, la conductora de televisión que no le dió tregua.

Detrás del conflicto docente se esconde un desafío de mayor envergadura. Uno de ellos es el de la unidad de los grandes bloques sindicales y, a la vez, la inocultable competencia entre ellos. La dispersión facilitó la gobernabilidad de su primer año. Otro incordio es que la calle volvió a ser el teatro elegido por aquellos para dirimir sus fuerzas. En especial, de parte de la Confederación de Trabajadores de la Argentina (CTA) y del sindicalismo de izquierda dura. En esa orbe encajan los grupos piqueteros. El kirchnerismo está presente en todos ellos. También en la CTA.

El macrismo fue relativamente eficaz durante su primer año para evitar que los piquetes asolaran la Ciudad como sucede desde febrero. Pero por entonces la CTA no se había compactado y la CGT le había concedido al Presidente un tiempo razonable y responsable para permitir la gobernabilidad. Frente a la invasión callejera el Gobierno no sabe ahora como responder.

Macri conoce que si no se logra destrabar el conflicto docente será difícil correrle el velo a lo demás. Ese conflicto que al inicio estaba sólo latente en Buenos Aires podría tomar otra dinámica después de la gigantesca Marcha Federal de maestros en Plaza de Mayo. El impacto no habría sido provocado únicamente por el número de asistentes. También por el sobrevuelo de consignas y el contenido de los discursos que no denunciarían sólo una entendible diferencia en torno a los sueldos. Pareció abrirse además un abismo de raíces culturales sobre los caminos posibles a seguir para intentar un mejoramiento de la calidad educativa. El macrismo trata que ese tópico impregne el conflicto para que los salarios no monopolicen la discusión.

Aquel aparente abismo cultural se nutriría de ideologismo, de intereses políticos y oportunismo. Sonia Alesso, la titular de CTERA, fue la oradora central. Utilizó algunas palabras lógicamente fogosas para entusiasmar a la multitud. En su recorrido para hablar de la batalla educativa se le ocurrió una cita solitaria. Parafraseó a Fidel Castro. Tal vez haya sido casualidad. Carlos De Feo, el conductor de CONADU, abogó para que al Gobierno “le vaya mal”. Aunque aclaró, a modo de paraguas, que no desea su caída antes de tiempo.

La raíz del problema llegaría más abajo. Esos mismos dirigentes defendieron, con razón, la escuela pública pero también el nivel de enseñanza actual. Alertaron sobre una presunta ofensiva del macrismo para convertir lo público en privado. Quizás el Gobierno deba rendir aún examen acerca de sus verdaderas intenciones en ese terreno. Pero los dirigentes sindicales tampoco debieran abusar de la hipocresia. Alesso hizo gran parte de su carrera docente en una escuela privada en el oeste de Rosario. No habría dudas, en cambio, sobre la indiscutible tendencia privatizadora de la educación que reinó entre el 2003-2015. En la cual la mayoría de los gremios fueron socios, voluntarios o inconcientes. Las cifras oficiales de la época sirven para deslegitimar parte del relato K. En el ministerio de Educación está registrado, a nivel del ciclo primario, que la matriculación de alumnos en los colegios estatales decreció un 12% y en los privados aumentó un 23%. Acerca de la calidad educativa, los pocos resultados de las pruebas APRENDER resultan lapidarios. El 50% de los alumnos no alcanza a comprender los textos que lee. En el secundario, apenas un tercio completa su carrera.

Por lo visto, los propios gremios serán una puerta dificil de franquear para el Gobierno cuando pretenda avanzar con modificaciones de fondos en la metodología educativa. Ese representa un puerto que todavía está distante. Aunque el macrismo lo incluya en la resolución del conflicto. La perentoriedad radica en buscar una salida que no implique un retroceso. María Eugenia Vidal ha conseguido bastante con su pulseada: el ausentismo docente cayó hasta el 40%. Pero de allí no se movió la semana pasada. Sigue siendo una carga pesada para la gobernadora.

El escenario de la pelea está plagado de contradicciones. La marcha docente fue el mayor reto para el Gobierno. Se replicará durante la huelga nacional de la CGT a la que adhirió la CTA. Pero por primera vez en tres semanas existieron negociaciones informales y secretas entre las partes en litigio. En las cuales intervino incluso Roberto Baradel, titular de SUTEBA, el gremio más poderoso de Buenos Aires. “Si no hay acercamiento de esa manera es imposible que lo haya en las convocatorias formales. Con las cámaras de televisión esperando”, describió una de las tres principales espadas de Vidal. También es cierto que hubo en otras ocasiones guiños similares de Baradel. Pero luego el gremialista kirchnerista se endureció.

La tensión habría inducido a funcionarios macristas a sugerir gestos de pacificación de parte de Vidal. ¿Dejar sin efecto el adelanto salarial como premio al presentismo docente?. La gobernadora descartó esa posibilidad. Bramó. Aunque aceptó bajar su participación personal en el pleito. También ordenó revisar cuentas provinciales para detectar si sería posible mejorar el 19% con cláusula gatillo que ofertó la última vez. En el macrismo observaron con mucha atención el cierre que realizó Juan Schiaretti en Córdoba: fue 19.5%.

El conflicto con los docentes está limando en Buenos Aires más las imágenes de Macri y de Esteban Bullrich que la de Vidal. Un problema para conjeturas oficialistas de impulsar al ministro de Educación como candidato en octubre. El descenso de la gobernadora no perfora todavía los 4 o 5 puntos. El macrismo bonaerense hizo una prueba de labotarorio en Olavarría después de la tragedia en el recital del Indio Solari. Allí la gobernadora descendió 6 puntos, aunque conserva una ponderación cercana a los 70 puntos.

Cómo le ocurría a Cristina Fernández en su tiempo –hasta que se excedió en tensar la cuerda– a Macri también la oposición suele tenderle una mano en circunstancias apremiantes. Respecto del conflicto docente, la mayoría opositora ha sido moderada. El cristinismo y la izquierda son la excepción. La propia Cristina publicó su regodeo con la marcha docente. Aportes para Macri. En 2014, por cadena nacional, la ex presidenta vapuleó como nadie a los maestros por una medida de fuerza. Esa memoria no se pierde.

Los opositores tampoco capitalizaron la presencia de Peña en Diputados. El jefe de Gabinete dejó de ser un hombre dócil y replicó con vehemencia las interpelaciones desafiantes. Graciela Camaño y Felipe Solá, del Frente Renovador, salieron extrañamente de órbita. Las polémicas punzantes ocurrieron con Axel Kicillof. Los peronistas avezados prefirieron esfumarse. Anillo al dedo para Peña. En el recinto terminaron quedando apenas 84 diputados.

El peronismo navega en una enorme confusión mientras Cristina define su destino. Afloró en la recordación del 24 de marzo: hasta el ultrakirchnerismo se dividió en tres. La presencia de la ex presidenta en las redes alcanza para que nadie se atreva a tomar una decisión. Eso habla del estado de las cosas. La imagen no sería muy distinta en Cambiemos. Otean con insistencia hacia Santa Cruz. El oficialismo igualmente cabildea. Amén del condicionamiento que significa la ex presidenta aguardan un mejoramiento del cuadro general.

Los integrantes de la mesa chica deliberaron la semana pasada. Estuvieron los radicales José Corral, Mario Negri, los macristas Peña, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó y la delegada de Elisa Carrió, Maricel Etchecoin. Decidir, no se decidió nada. Pero todos rondaron el enigma alrededor de la líder de la Coalición. Ella afirmó que decidirá su futuro a solas con Macri. Despunta, pese a todo, una pista: su lugar sería Buenos Aires; su candidatura la primer diputación, no la senaduría.

Fuente: http://www.clarin.com/opinion/muro_0_rJh5pXmhg.html

Imagen:http://images.clarin.com/2017/03/23/Skit3Eb2l_930x525.jpg

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Los textos educativos, ¿enseñan solos?

Por: José A. Guilbauth.

Para que el proceso de comunicación educativa durante el acto didáctico sea efectivo, debe poseer unos elementos imprescindibles para lograr que el mensaje sea comprendido por el receptor, en este caso, el estudiante. Dichos elementos son el emisor (docente), el canal (medios o recursos), el mensaje (los contenidos de las asignaturas) y el receptor (estudiantes). Nos centraremos en uno de los elementos, el canal o medio de comunicación que, en el contexto educativo, serían todos los recursos y materiales que utilice el docente para promover los aprendizajes. En este caso, el puente o medio de esa comunicación docente no solo debe basarse en los textos escolares, también existe una infinidad de recursos didácticos que facilitan la enseñanza y, sobre todo, el aprendizaje de los estudiantes. Una de las funciones inherentes del docente es diseñar, crear y aplicar recursos didácticos que puedan fortalecer la buena comunicación dentro de las orientaciones e indicaciones que ofrece a sus estudiantes. El no desarrollar esta gran función nos lleva a señalar que los recursos didácticos están en crisis porque no hay quien los diseñe de acuerdo con las necesidades de sus alumnos. Como pedagogos, pensamos, que obligar a que el estudiante tenga un texto carísimo y muchas veces de otras latitudes, nos dice que los sometemos a un proceso de aprendizaje basado en un método pasivo y bancario, y no a una diversidad de recursos que hoy día las tecnologías nos ofrecen.

La población estudiantil de hoy día es de la generación punto com (la era digital) y no de la tecnología de la imprenta y el fotocopiado. Enseñar a esta generación nos compromete a diseñar recursos didácticos basados en las tecnologías, la gran mayoría de las cuales son gratuitas en la red. Lo anterior obliga a que aquel que aspira a ser un buen docente debe tener las competencias de crear y manejar recursos accesibles de la WEB 2.0. Construir portafolios, folletos digitales, blogs, wikis, chats pedagógicos, CD interactivos y guías de autoinstrucción amplía las herramientas tecnológicas que debemos emplear con los estudiantes, sin ser recursos didácticos de alto costo para el padre de familia. Debemos recordar que el medio no enseña; es el conjunto de estrategias didácticas junto a la labor del docente el que hace posible que el aprendizaje en los alumnos sea significativo. El texto escolar solo es un medio, jamás debe ser el centro para desarrollar contenidos y experiencias de aprendizajes.

Hoy vemos cómo los padres de familia hacen enormes sacrificios para obtener libros costosísimos diseñados y confeccionados la mayoría en otra realidad educativa; no por ello se convierten en la mejor opción. Lo que sí sería pertinente replicar son los ejemplos de otros países en materia de otorgar todos los textos escolares gratuitamente a través del Estado, así como las medidas para reglamentar la solicitud de textos escolares a nivel de las escuelas particulares, evitando así el abuso en cuanto a los costos. Para la reflexión de toda la comunidad planteamos algunas interrogantes: ¿Por qué no todos los docentes diseñan textos escolares que respondan a nuestra realidad y, sobre todo, a un costo accesible para los padres de la ciudad y de la campiña?, ¿por qué permitimos el uso de textos como único centro generador del aprendizaje?, ¿por qué el costo de los textos empleados en las escuelas particulares es diferente a los usados en las del Estado?

Ante estas incógnitas, nos toca como pedagogos estimular a los docentes para la creación de páginas web, blogs, foros, portafolios electrónicos y aulas virtuales, todas de tipo gratuito en donde esas lecturas, actividades colaborativas, videos y redes sociales puedan hacer el mismo papel que un libro de texto la mayoría de las veces costosísimo y fuera del contexto nacional.

Fuente: http://www.panamaamerica.com.pa/opinion/los-textos-educativos-ensenan-solos-1064198

Imagen: http://www.huaral.pe/wp-content/uploads/2011/03/Libros-escolares.jpg

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La creatividad.

Por: Fabián Cueva Jiménez.

La réplica del Ministerio de Educación a un artículo de mi autoría, aparte de una contra réplica, provocó, como tiene que ser, otras reflexiones. El mundo ha cambiado vertiginosamente, sigue y continuará cambiando, y por lo mismo, en la educación es donde más transformaciones deben ocurrir. Siento que la “revolución” educativa ecuatoriana ha realizado cambios superficiales y eso ya es un fracaso, en 10 años ni siquiera se ha anunciado una nueva propuesta que cambie el viejo modelo que responda a las necesidades del tercer milenio.
Discutimos sobre la participación ciudadana que exhibe una frondosa normativa, de cambios curriculares sin evaluación ni sustento técnico, de gremios docentes politizados creados para dividir, de estatutos orgánicos de gestión que no se cumplen, y hasta de nuevas universidades elitistas y excluyentes creadas tan solo por intereses políticos; mientras en otros países, se habla de las escuelas del futuro que se sustentan en innovaciones, de cambio de paradigma, de otras formas de “percibir, pensar, valorar y hacer” en un contexto real con leyes, teoría y aplicaciones coherentes y rigurosidad científica.
Proactivamente hablando es necesario crear una nueva escuela en la que sus actores sean sujetos activos para promover espacios de aprendizaje entre sus miembros –no como los mentores que fracasaron-, con centros de reflexión autónomos para innovar y con clara conciencia de que la educación es responsabilidad de todos, estilo FIDAL, organización altruista que premia las iniciativas de práctica docente, la investigación y la creatividad.
Esperar del Gobierno actual es una quimera. Ojalá del nuevo, ya que hay una Subsecretaría de Fundamentos Educativos y una Dirección Nacional de Investigación Educativa, con todas las prerrogativas legales, emprenda la tarea. Nos interesa escribir sobre la creatividad, su importancia como un valor dentro del proceso educativo y como componente esencial en el currículo, porque en lugar de salir a cazar talentos es mejor desarrollarla en una escuela que no la mate.

Fuente: http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1102042753#.WNfAdNI184g

Imagen: https://assets.entrepreneur.com/content/16×9/822/20160714164800-creatividad.jpeg

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Crisis educativa. Es hora de revertir la tendencia.

 Para el senador mendocino, los bajísimos niveles de calidad educativa obligan a realizar un replanteo en cuestiones de forma y de fondo.

Por Julio Cobos.

Desde hace tiempo, Argentina enfrenta una profunda y compleja crisis educativa. El presidente Mauricio Macri en su informe sobre los resultados de las evaluaciones educativas nacionales, lo confirma claramente; reconocerlo representa un paso muy importante. El sistema de evaluación Aprender es un diagnóstico de la situación que atraviesa la educación. Diagnóstico duro, desalentador, pero absolutamente necesario.

Los bajísimos niveles de calidad educativa nos obligan a replantear cuestiones de forma y de fondo. Debemos quebrar la inercia y revertir esta tendencia, hacer un verdadero cambio estructural para mejorar la calidad educativa. Muchas veces se habla en forma peyorativa de los contenidos, “hay que hablar de competencias” dicen; es claro que esa es la meta pero los contenidos son el medio necesario para alcanzarla. Comprender un texto implica fluidez de lectura, conocimiento de gramática y enciclopedia-es decir- conocimientos básicos de las distintas ciencias.

Lo mismo sucede con la incorporación de nuevas tecnológicas que en algún punto es necesario su uso y aprendizaje ya que es parte de la realidad global pero con esto no alcanza. La escuela debe enseñar a pensar. El desarrollo del pensamiento reflexivo posibilitó que generaciones que no usaban ni calculadora en la escuela hoy sean usuarios de las redes y de programas para su trabajo y esparcimiento.

Mejorar la calidad educativa implica un compromiso de todas las partes: estado, docentes, sindicatos, alumnos y padres. Si no se unifican objetivos o las partes funciona en forma disonante con el resto, las mejoras cualitativas serán imposibles de alcanzar.

Para lograr mejoras en la formación de los alumnos necesitamos previamente mejores escuelas y mejores docentes. No debemos limitar la discusión a los salarios y condiciones laborales, debemos mejorar la calidad de los docentes, capacitarlos y premiar a quienes se capacitan. La trayectoria horizontal docente promueve la formación de mejores docentes y sólo así, tendremos mejores alumnos.

También es responsabilidad de padres y alumnos revertir esta tendencia. Necesitamos a los chicos en las escuelas, aprendiendo y cumpliendo con lo que se espera de ellos. Para esto la cédula escolar busca monitorear la asistencia y trayectoria escolar, evitando la deserción y el abandono.

La escuela debe ser exigente porque es una escalera hacia el futuro de cada uno de los alumnos. Exigencia que debe empezar en la casa y seguir en las aulas y que permita a cada chico y chica explotar su propio potencial.

No podemos permitir que existan chicos que no sepan leer, escribir, interpretar y realizar operaciones matemáticas. Si esto falla, el resto lo hará también. Por eso, aumentar la carga horaria en materias básicas, masificar la doble escolaridad, realizar una evaluación permanente de los alumnos y del sistema; son algunas de las políticas a aplicar.

Hay que frenar el trasvase de la educación pública hacia la privada porque esta puede ser complementaria pero nunca suplementaria de la anterior. El Estado tiene la responsabilidad ineludible de brindar a la sociedad una educación gratuita, universal, equitativa y de excelente calidad; porque este es un principio fundacional del sistema democrático argentino.

Fuente: http://www.parlamentario.com/noticia-99691.html

Imagen: http://www.impactony.com/wp-content/uploads/2013/08/Crisis-Educativa.png

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¡Ayotzi…vive!

Abelardo Carro Nava

Desde que tengo uso de razón, he creído que el normalismo mexicano es un pilar de gran valía dentro del Sistema Educativo Mexicano (SME). ¿Por qué afirmo esto? Sencillamente porque la gran mayoría de los profesores y profesoras que se encuentran desempeñando una función docente en nuestros días, fueron formados en las aulas de las escuelas normales. Un asunto nada menor que, indiscutiblemente, hace pensar y repensar el subsistema de educación normal que existe en mi querido y amado México.

En este sentido, no puedo negar que en mis orígenes, se halla una profunda vena normalista, misma que me ha llevado a analizar concienzuda y objetivamente, cada parte de su historia, de su vida; así que con este referente deseo en esta ocasión, mi estimado lector, propiciar una reflexión en torno a un tema que sigue estando en la mente de muchos ciudadanos y educadores de este país. Como parece obvio, me referiré al caso de Ayotzinapa y a los 43 estudiantes que, hasta el momento en que cierro estas líneas, siguen desaparecidos.

Así, sin más ni más: desaparecidos. Cruda y trágica afirmación que, por más que se diga lo contrario, el hecho es en sí mismo innegable.

Las versiones que hemos escuchado y leído de los funcionarios públicos de la Secretaría de Gobernación, de la Procuraduría General de la República, de las autoridades del estado de Guerrero; en fin, de todos aquellos que tuvieron en algún momento injerencia en este lamentable asunto, no otorgan la credibilidad que, como mexicanos, esperamos. Y no son creíbles, porque las mismas indagaciones “científicas” que han presentado o expuesto, no corresponden a los hechos que en ese trágico día se vivieron.

Si usted recuerda, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que participó en las investigaciones, dio los elementos suficientes para tirar por la borda la “verdad histórica” que en su momento expuso el ex procurador Murillo Karam y, a partir de tales consideraciones, la verdad de las cosas, insisto, poco hemos sabido de los hechos, pero también, poco se ha hecho al respecto.

Como sabemos, los padres de los 43 siguen la búsqueda de sus hijos. Las manifestaciones continúan; sin embargo, parece que su esfuerzo se difumina cuando en los medios de comunicación nos enteramos que es más fácil encontrar a un ex director del Diario conocido como La Prensa, que a los estudiantes de la Normal Isidro Burgos. Ahí radica el meollo del asunto, en la falta de un estado de derecho que haga fiables y confiables las investigaciones sobre tal o cual hecho.

Con tristeza, vemos que cada día aparecen más fosas clandestinas en varios estados de mi querida República Mexicana, particularmente, en Morelos y Veracruz. Lamentablemente, observamos que son los familiares de los desaparecidos los que no han cejado es sus intentos de encontrar con vida a sus familiares y no las autoridades correspondientes.

De hecho, y como sabemos, el tema de los 43 volvió a la luz pública por el desafortunado encuentro que tuvo Andrés Manuel López Obrador con un padre de los estudiantes desaparecidos. El debate, hasta estos días, se ha centrado en “tirar” culpas entre un candidato a la Presidencia de la República y una de las instituciones del estado mexicano: el ejército. Pero, ¿por qué no se habla de los alumnos de Ayotzinapa?, ¿por qué en ese afán de protagonismo en los medios de comunicación se olvida de un tema de trascendental importancia para lograr la credibilidad del gobierno mexicano?

Tengo claro que la lucha por el poder vuelve a los seres humanos arquitectos de su propio destino; no obstante, considero que el tema educativo no debe dejarse de lado, porque si bien es cierto que existe esa “lucha” desmedida por el poder – y que hasta cierto punto es lógica –, también es cierto que hace falta atender a las escuelas normales del país pero, sobre todo, la educación que se brinda en esos centros escolares. Idea simplista si usted quiere, pero que encuentra sentido en la formación de los futuros profesores que México requiere.

Si usted tuvo la oportunidad de escuchar el mensaje que ofreció el Secretario de Educación en la presentación del “nuevo” modelo educativo el pasado 13 de marzo. Éste tocó el tema de las normales, pero así, por “encimita”, lo cual no da claridad ni certeza en una probable reforma de la educación normal. Si, con seguridad habrá quién me diga que ya se están realizando “trabajos” para fortalecer al normalismo mexicano, y es cierto, debo reconocerlo. Sin embargo, parece que todo esfuerzo es insuficiente cuando por años, que se lea muy bien, por años, se han mantenido en el olvido.

Desde mi trinchera, y en ese recorrido que he tenido en estas importantes escuelas formadoras de docentes, puedo afirmar que poco se ha avanzado en la formación de formadores o… ¿alguien conoce de un programa nacional de fortalecimiento profesional-pedagógico-didáctico para todos los docentes normalistas?

¡Ayotzi… vive!, no es un eslogan ni una frase que arenga a una multitud en torno a un lamentable suceso. Su expresión, encierra ese cúmulo de demandas que las escuelas normales ha manifestado a través de los años y que, para acabar pronto, pocos han atendido. En este sentido, debo reconocer el esfuerzo que algunas autoridades educativas han realizado a favor de las normales. Es loable, lo agradezco, lo aplaudo. Pero, insisto, no es suficiente cuando quienes nos encontramos en “el ruedo”, somos conscientes de las problemáticas que enfrenta la educación normal en un país vapuleado como el nuestro.

Culminó mis ideas expresando una más en torno al tema que me ocupa. En días pasados en la ciudad de Mérida, Yucatán, por iniciativa – excelente iniciativa – de la DGESPE, se congregaron más de 800 maestros y estudiantes normalistas en el 1er. Congreso de Investigación sobre Educación Normal. En dicho evento, fui testigo de la capacidad profesional y académica de los profesores y estudiantes de este subsistema. ¿No podrán canalizarse las energías de la SEP para impulsar a todo un sector que, hoy por hoy, es indispensable para la formación de los mexicanos?, ¿qué intereses no permiten su avance y fortalecimiento?

Éstas son preguntas que, con seguridad, quedarán en el aire; sin embargo, mientras haya momentos reflexivos como el que ahora le propongo, puedo afirmar que ese ¡Ayotzi… vive!, retumbará en lo más profundo de la educación en mi México querido.

Fuente del Artículo:

¡Ayotzi…vive!

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