Por Dr. Díaz-Barriga
He estado analizando discursos contra la reforma. Veo posiciones encontradas: (para) los conservadores la reforma debe seguir porque la ley debe cumplirse; (para) los colegas que apoyan a la CNTE la reforma debe eliminarse. Ni unos, ni otros. Es necesario diseccionar la reforma, analizar los diferentes temas que implica:
a) Recuperación de la conducción de la educación por el estado, SÍ, pero con el reconocimiento (mea culpa del Estado) que fue el Estado el que cedió esta situación anómala en el sistema educativo que degeneró en venta y herencia de plazas.
b) Ingreso por concurso. Sí, pero diferenciando educación preescolar y primaria de enseñanza media (secundaria y bachillerato). El papel de la formación de profesores que ejercen las escuelas normales del país no puede ignorarse, pero sobre todo no puede desconocerse que para trabajar con niños de 3 a 5 años en preescolar y de 6 a 12 años en primaria se requiere de una formación específica que no tiene cualquier egresado de educación superior como establece la Ley. En cambio para secundaria desde hace muchos años -más de 50-, ingresan profesionales de distintas formaciones universitarias (sociólogos, psicólogos, médicos, abogados, historiadores, filósofos, etcétera). Sólo que en los años sesenta y setenta del siglo pasado se les pedía cursar un curso en la Normal Superior de nivelación pedagógica (un año).
c) Ingreso por concurso no es ingreso por examen. Aunque cueste más, hay que pensar en un concurso real de manejo de habilidades docentes.
d) Desconocimiento de la definitividad adquirida en la plaza que se tiene. No aplicar la ley en forma retroactiva (artículo 14 de la Constitución). No pueden, como están haciendo en este momento, hacer firmar a maestros que obtuvieron su plaza un nuevo contrato en que se estipule que es por los siguientes cuatro años. Es una violación a los derechos laborales de los docentes.
e) Evaluación del desempeño (como dice la manta de los profesores de Chihuahua: “Evaluación SÍ pero no así”. Eliminar el examen (mal) construido por el CENEVAL, evidencias que son un fragmento de clase y una planeación artificial que se le llama argumentada, por una evaluación de largo plazo, que implique evaluar el desempeño (esto es obtener evidencias del trabajo en clase, realizar observaciones al trabajo docente en clase, realizar entrevistas al docente para conocer las razones de sus decisiones profesionales), EVALUAR, NO MEDIR. Retroalimentar no calificar con una puntuación.
f) Eliminar el carácter punitivo de la evaluación, iniciar con una fase voluntaria de evaluación, generar CONFIANZA EN LA EVALUACIÓN y no miedo.
g) Hacer ajustes a la Ley para que el INEE realmente sea autónomo y no tenga que solicitar licencia a la Coordinación de Servicio Profesional Docente.
h) Que entre las normales y la UPN se construya el perfil de desempeño docente (eliminar la idea de parámetros e indicadores de desempeño). Necesitamos construir una evaluación de y para docentes, de y para docentes de América Latina.
i) Convocar a mesas de trabajo de docentes, expertos en evaluación y en educación para generar una ruta de cambio.
j) Reconocer el papel que el Consejo Técnico Escolar puede tener para la mejora de la educación. Una mejora desde la comunidad escolar y no desde funcionarios del INEE o del CENEVAL (hoy no se sabe quien es quien).
*Doctor en Pedagogía e investigador del IISUE de la UNAM
Fuente: http://www.educacionfutura.org/hacia-una-alternativa-angel-diaz-barriga/
Imagen: http://4.bp.blogspot.com/-uoRlKuFAHuE/U5AG3aQ5Y4I/AAAAAAAABdE/MpKU5PswyxY/s1600/1Maestros.jpg
En términos políticos, la diferencia más importante entre ambas es que las segundas generan ganadores de forma más o menos inmediata y automática, lo cual tiende a hacerlas infinitamente más fáciles de instrumentar que las primeras. La ampliación del acceso a los servicios educativos beneficia, evidentemente, a aquella parte de la población que antes no contaba con estos, pero también beneficia centralmente al magisterio y sus organizaciones. A los beneficiarios anteriores, habría que añadir, a la burocracia educativa misma (más cobertura = a más cargos burocráticos), así como a la multitud de contratistas y gestores involucrados en la provisión de los bienes y servicios asociados a la ampliación de la cobertura escolar (entre muchos otros: edificios, pizarrones, materiales educativos).
Puede y debe discutirse si los instrumentos y procesos concretos para evaluar el ingreso, la promoción y la permanencia en los cargos docentes impulsados por la reforma en curso son los mejores posibles.
Enterados del concurso, y como asesor del grupo, nos propusimos participar. Las ideas en el aula surgían a raudales. La disputa entre mis alumnos sobre la poesía que debíamos montar, fue el momento más enriquecedor en mi carrera profesional. Ellos mismos formaron grupos de trabajo. Asistieron a la biblioteca, centro de cómputo, con diversos maestros, en fin, buscaron en cada uno de los espacios que pudiera ofrecerles la posibilidad de tomar la decisión más importante para tal evento: la poesía.
Mis estudiantes, ahora maestros, se desempeñan en el medio. Algunos de ellos son directores, otros, siguen frente a grupo. La verdad de las cosas es que cada vez que los encuentro, el gozo vuelve de nuevo. ¿Qué les deparará el destino?, no lo sé, ni siquiera lo imagino pero, seguro estoy, que cada uno de ellos, formados en una escuela normal, han sido, son y serán: maestritos de pueblo. ¿Vocación?, ¿compromiso?, ¿responsabilidad?, vaya, una investigación no me alcanzaría para explicar o descifrar tales misterios.






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