El avance de las derechas políticas es innegable. Desde el pensamiento crítico, cabe preguntarse si se trata de un hecho simplemente coyuntural, un rebote histórico a un ciclo de progreso en la conquista de derechos y posibilidades o una instalación duradera de consignas reaccionarias en la conciencia de los pueblos.
Más allá del desagrado cotidiano que suscitan las irrupciones mediático-digitales de algunos de los personeros ultraconservadores, impuestas como estímulos permanentes por las plataformas asociadas al mismo trasfondo, es imposible que el retroceso y la violencia puedan operar como escalón firme para una etapa de bienestar colectivo. Ni siquiera para quienes desde las esferas de poder sustentan y promueven las violencias mediante la exclusión de los beneficios colectivamente acumulados por la humanidad.
Por el contrario, las muestras hoy parecieran apuntar al estertor de un momento agotado de la historia iniciado con la premisa de un materialismo absolutista, que reemplazó en su momento al larguísimo período de la dictadura tradicionalista, manejada por las corporaciones eclesiales de diverso cuño y organizada políticamente como dinastías descendientes de la divinidad.
En todos los casos, todo augura el advenimiento de un momento de síntesis que, desde una complementación de las diferencias incluyente de los aspectos más progresivos de momentos anteriores, tenderá a integrar armónicamente en un nuevo paradigma cuerpo y espíritu, materia y energía, equidad social junto a bienestar y desarrollo existencial y espiritual. Desde esta mirada, las viejas polaridades podrían encontrarse y fusionarse por cierto tiempo, hasta que una nueva rebeldía inspirada ponga en duda y comprometa el statu quo alcanzado.
En términos políticos, esto tiene una profunda relevancia.
Las inclinaciones retrógradas
Los factores que inciden en el giro político conservador son múltiples y, si bien actúan de manera convergente, merecen ser analizados por separado.
En una primera capa de estudio, no es menor el dramático derrumbe del mundo unipolar, regenteado por los Estados Unidos, sucesor y aliado de los anteriores colonialismos europeos. Tal quiebre va de la mano con la ascensión del multilateralismo, que reclama su espacio igualitario en la esfera internacional. Como una de las tantas paradojas de la historia, en esta nueva página los polos emergentes se apoyan y refugian en sus propias tradiciones, como forma de resistencia al avasallamiento cultural del imperialismo occidental.
Al mismo tiempo, el poder financiero, cuya maquinaria de concentración permanece intacta, pretende evitar la redistribución de sus ilegítimas riquezas sembrando mayor caos y violencia. El correlato objetivo de esta intención es la precarización de amplias mayorías y el desvío hacia la delincuencia o la autoexplotación como formas de subsistencia. Ante el fenómeno criminal, en la continuidad de la lógica del poder, se expande el control, la represión y finalmente la militarización social. El “sálvese quien pueda… y como pueda” individualista, dificulta a su vez el aumento de la potencia para organizarse en proyectos políticos colectivos guiados por un espíritu de justicia social.
Pero tal como sucedió en épocas de dominación colonial, no basta la fuerza bruta para contener la indignación popular. La dominación subjetiva procede, en este escenario, con la distracción de contenidos vacíos a través de redes sociales, el discurso de odio que afianza la división social y la demonización de modelos positivos y la promoción de la “mano dura”, que abre la puerta a posteriores triunfos políticos vergonzantes, disfrazados de “renovación”.
Sin embargo, hay otro nivel de análisis necesario que se refiere a la receptividad que hoy encuentran las proclamas regresivas en la conciencia popular. No es posible adjudicar el éxito coyuntural de la derecha solo a su capacidad y poder de manipulación de la subjetividad.
Desde un enfoque generacional, se conjugan en esta contraofensiva conservadora dos vertientes. Por un lado, hay una rebelión de un extendido sector de jóvenes contra los proyectos de transformación surgidos en la segunda mitad del siglo pasado. Como cualquier otra generación, esta cohorte no se reconoce en la misma memoria y proyecto de sus progenitores y exige cambios acordes a los tiempos que le toca vivir. Mientras tanto, en términos demográficos opera en varias regiones del mundo la ancianización social, a través de la cual, una importante franja de personas se encuentra en situación de extrañeza y rechazo frente a los incesantes y vertiginosos cambios del paisaje social.
Ante la incertidumbre y la falta de perspectivas a futuro, el alma tiende a buscar un asidero firme y vuelve su mirada a un pasado que, aunque inexorablemente yerto, se ofrece como un puerto imaginario de aparente salvación.
Así es como en los distintos entornos, más allá de toda diferencia cultural, se insiste en anteriores fórmulas, en puntos de apoyo que ofrezcan un ancla ante la tempestad. Pero éstas no bastarán para detener el temporal de la historia, que siempre exige respuestas de un mayor nivel.
Digámoslo de una vez: La inseguridad que hoy siente la abrumadora mayoría de los seres humanos tiene su raíz en la falta de certezas existenciales. Ni la situación socioeconómica o laboral, ni las relaciones personales o familiares, ni el aferramiento a dogmas caducos, ni los modelos políticos, ofrecen respuestas definitivas y prometedoras a la conciencia sedienta de horizontes claros a los cuales dirigirse. Todo es efímero, pasajero, volátil, incierto. Ante ese paisaje, la humanidad necesita e intenta buscar inspiración para crear referencias y propuestas de futuro. Propuestas que no se encontrarán, ni habrán de surgir en los ámbitos que generaron la situación actual.
Las nuevas certezas
Si consideramos válida la tesis del advenimiento de un momento de respuestas a la evolución de un modo integral, “integrando armónicamente en un nuevo paradigma cuerpo y espíritu, materia y energía, equidad social junto a bienestar y desarrollo existencial y espiritual”, entonces esa será la huella de futuro a reconocer y construir en cada paso.
Reconocer, ya que es posible identificar este principio fundante del nuevo momento histórico en numerosas iniciativas ya existentes. Estos brotes de los nuevos tiempos son los que, tal como siempre ha sucedido antes, nacen pequeños y frágiles y a su debido momento, conectan con la necesidad de las multitudes. La nueva realidad nace mucho antes de que el desgaste y la decadencia de ciclos anteriores termine de morir. Esa nueva realidad ya está aquí, presente y actuante, aunque la intemperancia de lo viejo dificulte su visibilización.
Apoyar, transmitir, fortalecer y hacer converger los impulsos de las nuevas realidades es la senda a transitar en lo inmediato, es el camino hacia las nuevas revoluciones, cuyo objetivo es dejar atrás la violencia, la imposición, la discriminación y la exclusión. Revoluciones que aspiran no solo a crear cambios externos en la organización social y en los valores de vida a nivel colectivo e individual, sino que pretenden habilitar la posibilidad de transformar a nuestra especie en un sentido solidario y no violento, colaborando así con la evolución general de la vida.
En este proceso histórico de crecimiento humano, un nuevo humanismo tendrá un papel destacado a jugar por sus características integradoras, tributarias de aquellos momentos en que la dignidad humana y sus posibilidades fueron promovidas en cada una de las culturas de la Tierra, aunque con denominaciones distintas. En este momento de plena interconexión entre los pueblos y las culturas, en este momento de surgimiento de la primera civilización humana de la historia, ese aporte, esa vinculación, es imprescindible.
Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista y comunicador en Agencia Internacional de Noticias Pressenza.
La inteligencia artificial para fortalecer la labor docente
Pluma Invitada
Corina Acosta y María de los Ángeles Pavez
Hoy la inteligencia artificial es un tema cotidiano para quienes tenemos acceso a internet. Ha habido debates, informes, portadas, redes sociales y varios seminarios de educación. Y sí, es cierto que estamos viviendo un punto de inflexión en el desarrollo tecnológico: la Inteligencia Artificial ya no es solo una herramienta del futuro, es parte del presente, y está empezando a transformar nuestras formas de vivir, trabajar, aprender y enseñar.
En este contexto de creciente presencia de la IA en nuestra vida cotidiana y en el ámbito educativo persiste, sin embargo, una brecha significativa en las competencias digitales de los docentes. De acuerdo al informe sobre competencias digitales docentes en América Latina elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, la mayoría de los educadores de América Latina considera que aún no alcanza ni siquiera el primer nivel de competencias digitales, mientras que el 27% reporta un nivel básico en las mismas relacionadas con el uso pedagógico de la tecnología.
Esta brecha contrasta con la velocidad con que la IA se está incorporando en las prácticas cotidianas de las comunidades educativas. Mientras algunos profesores comienzan a involucrarse progresivamente con estas herramientas —planificando clases, generando materiales o corrigiendo evaluaciones con mayor rapidez—, los estudiantes ya las utilizan para buscar información, escribir y aprender dentro y fuera de la escuela.
El gran desafío, entonces, para la formación de los docentes de hoy, es elevar su nivel de habilidades digitales. Pero junto con ese, emerge otro gran desafío: combinar las habilidades amplias o habilidades del siglo XXI como la empatía, la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, con los conocimientos fundacionales que serán necesarios para desenvolverse plenamente en el mundo del presente y futuro. El resto lo va a resolver la misma IA. En un mundo donde los alumnos aprenden desde múltiples fuentes —videos de TikTok, tutoriales de YouTube, chatbots y comunidades en línea—, los profesores de hoy y sin duda los del futuro, deben convertirse en mediadores de un entorno de aprendizaje dinámico y cambiante
No basta con dominar herramientas, deben poder guiar a los estudiantes a formularse las preguntas correctas: ¿quién creó este contenido?, ¿con qué objetivo?, ¿qué omite? La alfabetización crítica hoy es tan importante como la alfabetización digital, y la formación docente es clave para asumirlo como prioridad.
El foco no debe estar solo en “usar IA”, sino en crear condiciones para que ningún profesor se quede atrás. Esto requiere esfuerzos colectivos urgentes del mundo público y privado—ministerios, sostenedores, directivos y formadores, empresas, OSC— para que podamos asegurar acceso a la tecnología básica, ofrecer formación continua pertinente y acompañamiento práctico, y reconocer que el rol docente es irremplazable en un contexto de transformación digital.
En nuestra experiencia, queremos destacar el caso de éxito de Aprendo en Casa, iniciativa que durante la pandemia logró articular a más de 80 organizaciones de toda América Latina y España para ofrecer contenidos gratuitos y de calidad a docentes y familias. Entre estas organizaciones se encuentra Radix Education, con quienes compartimos un mismo propósito: reimaginar el presente y el futuro de la educación. Hace cinco años utilizamos la tecnología para generar experiencias formativas que se adaptaran a los diversos contextos de las comunidades educativas latinoamericanas, poniendo en el centro a las y los docentes. Hoy, con la nueva plataforma de formación docente, AprendoLab, volvemos a unir esfuerzos, gracias a una colaboración estrecha y sostenida, para entregar rutas formativas con foco en habilidades del siglo XXI, impulsadas por la IA que responden a las necesidades reales de las y los maestros.
Cuando hay colaboración radical, ponemos al centro a los docentes y entendemos que la tecnología es un medio al servicio de la educación, construimos un entorno donde es posible fortalecer la labor docente, sin importar el punto de partida de cada profesor o escuela. La inteligencia artificial necesita de la inteligencia colectiva, de un ecosistema que cree, acompaña y sostiene; un ecosistema donde la humanidad, la empatía y el propósito compartido guían cada decisión.
Porque el futuro de la educación no será definido por los algoritmos, sino por las personas capaces de darles sentido. Y cuando docentes, comunidades, instituciones y organizaciones se unen con esa convicción, la IA deja de ser una promesa y se convierte en una oportunidad real: una oportunidad para enseñar mejor, para aprender mejor y, sobre todo, para construir un futuro más justo y humano.
Della Nina Gambi, G., Forero Pabón, T., Soto Sira, V. G., Ruiz García, M. J., & Keuylian, M. L. (2025). Aproximación a las competencias digitales de docentes en América Latina (Nota técnica del BID No. 3160). Banco Interamericano de Desarrollo, División de Educación.
Febrero podría quedar en la memoria estadounidense como el mes del colapso polar. Puede que no afecte en nada en tu vida cotidiana pero el clima se hará sentir. El vórtice polar está cambiando de forma drástica y las consecuencias las sentiremos en los próximos días ¿Qué cambios se esperan?
Qué sucede en el vórtice polar
El vórtice polar es una especie de «escudo» contra el frío más intenso de la Tierra. Nos ayuda a mantenernos a unas temperaturas adecuadas para nuestros cuerpos. ¿Cómo lo hace? Conservando el aire ártico confinado alrededor del Polo Norte. Si este sistema se debilita o se rompe, el equilibrio tambalea y puede derivar en consecuencias fatales para el ser humano, como un invierno impredecible donde las temperaturas bajo cero no serían el mayor de nuestros problemas.
El frío podría desplazarse hacia latitudes medias. Además, el invierno ya no se comportaría igual. El vórtice polar es una estructura atmosférica de gran escala, cuyo fin es girar sobre el hemisferio norte durante el invierno. Podemos imaginar que hablamos de un anillo de vientos muy intensos, que comprende desde la superficie hasta más de 48 kilómetros de altura.
Dentro de este perímetro, atrapa el aire más frío protegiéndonos de temperaturas que no podamos soportar. Los satélites meteorológicos del Servicio Nacional de Satélites, Datos e Información Ambiental (NOAA, por sus siglas en inglés), son eficientes para predecir el tiempo. No ayudan así a planear nuestro outfit y diferentes actividades al aire libre. En esta línea, los últimos datos que llegan desde el vórtice polar sobrecogen, estremecen y nos dejan en modo «alerta».
El vórtice polar nos ayuda, pero podría dejar de hacerlo
En condiciones normales, el vórtice polar mantiene el aire más frío atrapado en los polos y nos deja a salvo de temperaturas extremas. El problema surge cuando ese equilibrio se pierde, dando lugar a tormentas invernales alarmantes. Su sistema está organizado con dos capas conectadas. Por un lado, la estratosfera, a gran altitud, y, por otro, la troposfera, donde se crea el tiempo meteorológico que todos conocemos.
Cuando el vórtice polar alcanza el colapso o se debilita, el aire ártico se va hacia el sur. ¿La consecuencia de esto? Puede dar lugar a temperaturas gélidas y tormentas invernales a latitudes medias. Dichas interrupciones suelen ser la continuación a un evento de calentamiento estratosférico, cuando la suba de la presión y las temperaturas de la estratosfera generan alteraciones en el vórtice.
Las últimas semanas han estado marcadas por una vigilancia mayor a la estratosfera por parte de los meteorólogos. Han interceptado algo que podría afectar de lleno a los ciudadanos de Estados Unidos. Muy atento porque podría cambiar muchos de los planes que tienes en mente, abarcando desde el transporte que utilizas hasta los lugares que transitas.
Un escenario gélido se presenta para Estados Unidos
La web del clima Severe Weather Europe prevé un colapso del vórtice polar que podría desencadenar olas de frío extremo este mes, después de un calentamiento estratosférico de hasta 50ºC. Dicho organismo recoge datos de un evento de calentamiento estratosférico previsto para mediados de febrero provocando la desestabilización del vórtice polar complicando las perspectivas de finales del invierno para Estados Unidos, Canadá y Europa.
La ola de frío puede extenderse más de lo previsto por lo que aumenta la precaución en en infraestructuras eléctricas, calefacción y redes de transporte.
Las anomalías en el vórtice polar han hecho saltar las alarmas en Estados Unidos, ya que este tipo de situaciones pueden dañar ecosistemas no adaptados a temperaturas bajas, afectar a la fauna silvestre e incrementar el consumo energético. Mantente siempre informado y prevenido pero sobre todo más abrigo durante febrero.
Fuente de la Información: https://www.ecoportal.net/tecnologia/estados-unidos-vortice-polar-anomalia/
Llevo enseñando el tiempo suficiente como para reconocer cuándo algo fundamental está cambiando en el aula. Últimamente, ese cambio se repite en mis clases con una sola palabra: ¿por qué?
Al principio, puede parecer resistencia, el tipo de desafío que antes se confundía con desafío. Pero yo no lo veo así. Cuando los estudiantes de la Generación Z preguntan «por qué», no cuestionan la autoridad; cuestionan el significado. Intentan comprender si lo que se les pide aprender se alinea con un mundo que ya se siente saturado de información, competencia y contradicción.
Y tienen razón en preguntar.
La Generación Z ha crecido rodeada de mensajes constantes, algunos genuinos, otros vanos. Han visto a empresas predicar un propósito mientras buscan ganancias, a influencers proclamar autenticidad mientras filtran la realidad, y a instituciones hablar de salud mental mientras premian el agotamiento. Así que, cuando entran a un aula, no buscan rendimiento. Buscan pruebas.
En muchos sentidos, el «por qué» ha sustituido al tradicional gesto de levantar la mano. Es la nueva señal de compromiso, no de desapego. Estos estudiantes no se rebelan por deporte; buscan relevancia. Cuando preguntan «por qué», nos piden que les mostremos la conexión entre el conocimiento y el propósito.
Para los educadores, esto es emocionante y desafiante a la vez. El antiguo contrato de aula podría ya no ser suficiente. La Generación Z espera transparencia a cambio de confianza. Quieren saber no solo qué están aprendiendo, sino también cómo se conecta con la persona en la que se están convirtiendo. Esta expectativa está transformando la forma en que muchos de nosotros enseñamos.
He notado que cuando me tomo el tiempo de explicar por qué hacemos algo, aunque sea brevemente, la participación aumenta. No tiene que ser un discurso ni una diapositiva titulada «Por qué es importante». Pueden ser unas cuantas frases entrelazadas: «Usarás esto cuando lideres un equipo algún día» o «Esto te ayudará a comprender cómo funciona realmente la estrategia en un entorno empresarial». Enmarcar el propósito de pasada suele ser más efectivo que cualquier declaración formal. Les dice a los estudiantes que hay una intención detrás de lo que se les pide que hagan.
Y cuando la conexión no es evidente, intento que el proceso de aprendizaje sea transparente. Les cuento por qué diseñé un proyecto en particular o cambié una tarea del semestre pasado. Explico mi razonamiento como me gustaría que un mentor explicara el suyo: no para justificar, sino para incluir. Una vez que ven el cuidado que se pone en el diseño, su tono cambia del escepticismo a la curiosidad.
Nueva perspectiva
Ese cambio ha transformado mi mentalidad como instructor. He empezado a ver mi rol menos como impartir contenido y más como un ejemplo de reflexión, la misma que les pido a ellos. No tengo que declarar la importancia de una tarea; puedo demostrarla conectándola con un propósito más amplio, preocupándome visiblemente por ella.
Cuando las cosas no salen a la perfección, también he aprendido a reconocerlo. Solía pensar que admitir la incertidumbre debilitaría la credibilidad. Resulta que tiene el efecto contrario. Cuando les digo a mis alumnos: «Todavía estoy experimentando con cómo enseñar esto», no pierden la confianza, sino que se esfuerzan. Respetan la honestidad porque refleja su propia experiencia al descubrir las cosas.
Esa es la verdadera corriente subyacente: la autenticidad ha reemplazado a la autoridad como motor clave de la credibilidad. La Generación Z no confía automáticamente en los títulos ni en la experiencia; confía en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Han sido engañados demasiadas veces por instituciones que predicaban un conjunto de valores y practicaban otros. En el aula, buscan algo más sencillo: profesores que digan lo que dicen.
Esto no significa bajar los estándares ni ceder a la comodidad. En todo caso, se trata de aumentar las expectativas. Cuando los estudiantes creen que algo tiene sentido, se esfuerzan más. Lo he visto cuando mis estudiantes analizan desafíos empresariales reales en lugar de hipotéticos, o cuando presentan sus hallazgos a líderes empresariales locales en lugar de solo a mí. Son más perspicaces, más comprometidos y más dispuestos a superarse cuando lo que está en juego es real.
Incluso los pequeños actos de transparencia generan confianza. Explicar por qué la retroalimentación se presenta de cierta manera o por qué la participación es importante ayuda a los estudiantes a comprender que la estructura existe por una razón. Puede que no siempre estén de acuerdo, pero rara vez se desconectan.
Superar la actitud defensiva
Claro, este enfoque puede ser agotador. Hay días en que los «porqués» parecen incesantes, cuando cada pregunta parece exigir otra explicación, y te preguntas si alguna vez te creerán sin más. Pero con el tiempo, he llegado a ver su escepticismo no como desafío, sino como discernimiento. No intentan derribar el sistema; intentan darle sentido.
Cuando un estudiante pregunta: «¿Por qué hacemos esto?», en realidad está diciendo: «Ayúdenme a comprender el punto». Eso no es cinismo. Podríamos llamarlo curiosidad con estándares más altos. Y si podemos responder a esa pregunta con apertura en lugar de a la defensiva, el aula se convierte en un espacio de indagación compartida en lugar de autoridad reservada.
Hay una ironía en todo esto. La misma generación acusada de estar distraída es, en muchos sentidos, la más centrada, pero no en lo que los antiguos modelos educativos asumían que importaba. Se centran en el significado. Quieren claridad, equidad y coherencia, pero también buscan un sentido de humanidad tras todo ello. Anhelan profesores que enseñen como personas, no como políticas.
Quizás esa sea también la lección para nosotros. Si la Generación Z se pregunta «¿por qué?», quizá deberíamos empezar a planteárnoslo nosotros mismos, no como un desafío, sino como una reflexión. ¿Por qué enseñamos como lo hacemos? ¿Por qué calificamos así? ¿Por qué definimos el aprendizaje en estos términos?
Enseñar a una generación que lo cuestiona todo no es fácil. Pero no es resistencia, es renovación. Su «por qué» nos invita a redescubrir el nuestro.
Fuente: Jeff LeBlanc / theconversation.com
Fuente de la Información: https://www.redem.org/ensenando-a-una-generacion-que-lo-cuestiona-todo/
El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI.
Los bombardeos sobre Venezuela del 3 de enero solo pueden entenderse si se analiza el panorama general. El secuestro del presidente venezolano, el derrocamiento del gobierno sirio, los bombardeos sobre Irán, Yemen y otros países de la región, la guerra por delegación contra Rusia, la amenaza de sanciones de EE. UU. dirigida a los países BRICS y el revuelo en torno a Groenlandia no son hechos aislados, sino aspectos de una gran estrategia.
Vivimos en una época en la que la dominación histórica de una sola superpotencia, Estados Unidos, se está desmoronando visiblemente. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados occidentales intentan revertir esa tendencia de manera desesperada para salvar un statu quo que asegure su hegemonía, su control y las ganancias sobre la riqueza creada en otros lugares.
Este es el choque del siglo XXI, cuyo comienzo apenas hemos empezado a vislumbrar.
Un mundo en vuelco
Empecemos por la economía, donde el equilibrio de poder mundial se está desplazando rápidamente. El G7, el club de las siete naciones occidentales más ricas, cayó del 45 % del PIB mundial en el año 2000 a cerca del 30 % en la actualidad, mientras que el BRICS+ ya se sitúa en torno al 37 %.i
Mientras tanto, el Sur Global desarrolla su propia industria y tecnología, con China como líder en vehículos eléctricos, energía solar, eólica e infraestructura digital. Esto permite que los países dejen de ser meros proveedores de materias primas y conserven una mayor parte de su propia riqueza.
Dicha evolución erosiona las ganancias extranjeras de las multinacionales occidentales y socava dos pilares del imperialismo clásico: las transferencias de beneficios del Sur al Norte y el dominio del dólar. El dólar pierde terreno en las reservas de los bancos centrales y cada vez más países comercian en sus propias monedas. El objetivo del banco de los BRICS es que para 2030 al menos el 30 % de sus préstamos se realice en monedas locales.
Así, el BRICS+ se perfila como la primera alternativa multilateral real desde el declive de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se dibuja un «mundo posdólar», lo que provoca estrés en Washington y Bruselas.
El desplazamiento económico se traduce al plano político-ideológico. A escala mundial somos testigos casi simultáneos de dos «levantamientos». En los últimos dos años hubo un amplio y sostenido movimiento popular contra el genocidio en Palestina y contra la complicidad de los Estados occidentales con los métodos fascistas que utiliza el Estado sionista.
Además, los Estados del Sur Global se negaron a sumarse a las sanciones occidentales, a la presión económica y a la retórica bélica contra Rusia. Países como China, Irán, India y Corea del Norte buscaron incluso una cooperación más estrecha con Rusia, motivada en parte por los aranceles de Trump y su agresiva política comercial.
Los países del Sur están hartos de la doble moral de Occidente, que justifica sus propias guerras, pero condena las de los demás. También están cansados de la explotación por parte del «Norte Global», que hasta el día de hoy sigue drenando la riqueza del Sur.
Ambos levantamientos aceleran la conciencia de que el orden neoliberal dominado por Occidente es insostenible. El Sur reivindica su soberanía. Ya no quiere ser un juguete en manos de Occidente, sino seguir su propio rumbo en la política y la economía mundiales.
Amenaza existencial
Entre 1990 y 2008 las multinacionales de Europa y Estados Unidos multiplicaron por seis sus beneficios procedentes de inversiones en el extranjero. Como muestra el gráfico, esos ingresos se han estancado a partir de 2011. Siguiendo la senda de crecimiento basada en el periodo 1990-2011, esto supone que en 2024 dejen de percibir anualmente más de 20 billones de dólares.
Se trata de una cantidad gigantesca y representa algo más que un serio golpe a las cuentas de esos poderosos grupos de capital. En el Foro Económico Mundial de Davos en 2025 Ursula von der Leyen expresó con fuerza la situación actual de la siguiente manera: «Hemos entrado en una nueva era de intensa competencia geopolítica. Las mayores economías del mundo compiten por el acceso a materias primas, nuevas tecnologías y rutas comerciales globales. De la inteligencia artificial a la tecnología limpia, de los ordenadores cuánticos al espacio, del Ártico al mar de China Meridional: la carrera ha comenzado».
La fuerza impulsora tras esta carrera es el máximo beneficio y el mantenimiento o la expansión de las multinacionales occidentales, las empresas tecnológicas y las instituciones financieras. Eso es lo que está en juego y, en última instancia, es de lo que se trata.
El desplazamiento del equilibrio de poder a favor del Sur es una amenaza existencial para la élite occidental. No solo amenaza con socavar su ventaja económica, sino también el control político e ideológico sobre el orden mundial.
Tambores de guerra
La élite occidental no está dispuesta a ceder esa posición lucrativa y dominante, que se debe seguir garantizado para asegurar esas ganancias, las inversiones y los mercados de venta en el extranjero, así como el suministro de materias primas baratas-.
Bajo esa lógica, la clave es un fuerte aparato militar: si hay que cubrir intereses económicos a escala mundial, según los centros de poder, eso implica también capacidad militar. O como dijo en su día el excanciller alemán Gerhard Schröder: «Un país solo cuenta de verdad en el plano internacional si también está dispuesto a hacer la guerra».ii
Para seguir garantizando su supremacía, Occidente elige una estrategia ofensiva – del caos bélico al sometimiento político – que vende como una lucha por la «democracia», pero que en realidad busca proteger el orden de poder existente.
En última instancia, la fuerte militarización y la preparación bélica que vivimos hoy está arraigadas en el afán del capital monopolista occidental por el máximo beneficio y la expansión.
En la última década los países europeos de la OTAN han aumentado sus presupuestos de defensa en un tercio y desde febrero de 2022 los han incrementado de nuevo de forma considerable. En conjunto, la OTAN ya representa más de la mitad de todo el gasto mundial y planea duplicar con creces el gasto en defensa en Europa.iii
Hoy asistimos a suministros de armas sin precedentes a Ucrania y también se provee a Taiwán de armamento pesado. En Europa el servicio militar obligatorio y el paraguas nuclear vuelven a ser temas de debate. El exministro de Defensa alemán ha declarado que su país estará «preparado para la guerra» en 2029, y en Francia el jefe del Estado Mayor del ejército afirmó que el país «debe estar dispuesto a perder a sus hijos».
Estados Unidos dirige su lucha geopolítica principalmente contra China y Rusia. Intenta debilitar a ambos mediante presión e intervenciones en países circundantes o aliados, entre ellos Serbia, Irak, Libia, Venezuela, Irán, Corea del Norte, Georgia, Bielorrusia, Kazajistán y Siria.
Ucrania fue utilizada como avanzadilla contra Rusia con el objetivo de debilitar a este último país lo máximo posible. Esa estrategia ha fracasado en gran medida. Sobre todo Europa se ha debilitado, al no poder importar ya energía barata de Rusia.
Washington juega frente a China la carta de Taiwán e intenta movilizar a sus aliados asiáticos. Australia está construyendo una marina gigantesca y recibirá submarinos nucleares estadounidenses. Japón casi ha duplicado su presupuesto militar. En Corea del Sur volverán a atracar pronto submarinos nucleares de EE. UU. En 2024 Estados Unidos desplegó un sistema de misiles Typhon en el norte de Filipinas, gracias al cual tiene a su alcance grandes ciudades chinas.
Como muestra el mapa, China está rodeada por bases militares de Estados Unidos. Pese a las promesas, la OTAN también ha avanzado cada vez más hacia Rusia desde la caída de la Unión Soviética.
Rodeo militar de China. Los puntos representan bases militares de Estados Unidos. Los misiles en rojo indican los misiles de largo alcance previstos.
Cerco militar de China. Los puntos representan bases militares de Estados Unidos. Los misiles en rojo indican los misiles de largo alcance previstos.
Hace tiempo que la OTAN dejó de ser una alianza defensiva limitada a Europa. Cada vez hay más presencia de la organización en África y en los países del Golfo. Los aliados patrullan en el mar de China Meridional y presionan a sus socios en Asia para aislar a Pekín. Lo que vemos es la creación de una «OTAN global», un cinturón militar que se extiende de Noruega a Nueva Zelanda, y de Canadá a Corea del Sur.
En este plan más amplio encajan la guerra en Siria desde 2011, la guerra en Libia en 2011 y los bombardeos sobre Yemen en los últimos años. No es casualidad que Trump haya bombardeado siete países desde el inicio de su segundo mandato: Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Yemen, Irán y Venezuela.
Guerra económica
Además de la carta militar, Trump también hace uso de la fuerte posición económica de su país. Para ello, sigue una doble vía. Por un lado, castiga a los países «renuentes» con sanciones económicas y presión. En este momento, Estados Unidos mantiene sanciones contra un tercio de todos los países, incluido el 60 % de las naciones pobres.
Estas sanciones resultaron extremadamente mortíferas en el pasado: la prestigiosa revista médica The Lancet afirmó que las sanciones de EE. UU. y sus aliados occidentales causaron, entre 1971 y 2021, más de 550.000 muertes al año.
Además, Trump está presionando a muchos países desde el inicio de su segundo mandato para que acepten aranceles de importación más altos y restricciones a la exportación y a la tecnología. Con ello busca obligar a las naciones a cambiar de rumbo, por ejemplo, dejando de comprar petróleo a Rusia y manteniéndose vinculadas al dólar en el tráfico de pagos internacional.
Por otro lado, utiliza el dinero y el crédito para arrancar a los países de la esfera de influencia china. Ejemplos de ello son la financiación de telecomunicaciones en el Sudeste Asiático, la pesca de atún en el Pacífico Sur y préstamos a América Latina para bloquear el acceso chino a minerales críticos.
El objetivo final sigue siendo contener a China y Rusia, los dos polos de resistencia más importantes a la hegemonía de Estados Unidos. Aferrarse al orden mundial unipolar – respaldado por la guerra, la presión y las sanciones – sigue siendo el rasgo característico del imperialismo occidental.
Pero la lucha por mantener la supremacía no transcurre de forma tan fluida como se pensaba. Tras un año de gobierno Trump tuvo que comprobarlo dolorosamente con la guerra comercial contra China. Los aranceles comerciales superiores al 140 % que Trump quería imponer a China estaban destinados a poner a Pekín de rodillas.
El secretario del Tesoro, el multimillonario de fondos de cobertura Scott Bessent, afirmó que Estados Unidos llevaba la ventaja y que China «tenía las peores cartas». Pero la partida de póker le salió cara a Estados Unidos. China contraatacó y restringió la exportación de tierras raras, cruciales para la alta tecnología, las armas y el complejo militar-industrial estadounidense. De repente quedó claro quién depende de quién.
También en el plano militar Estados Unidos no es, en las circunstancias actuales, directamente superior. Las simulaciones de guerra sobre un conflicto en torno a Taiwán, desarrolladas por think tanks estadounidenses, no auguran nada bueno. El ejército estadounidense pierde muchos escenarios o solo obtiene una victoria pírrica en la que ambos bandos quedan devastados.
Washington llegó a la conclusión de que iniciar una gran guerra con China es demasiado arriesgado en estos momentos. Así se lee en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) presentada a finales de 2025. La parte fundamental del informe sostiene que Estados Unidos debe seguir siendo «la nación más fuerte, más rica y más poderosa de la historia humana», con «las fuerzas armadas más letales y tecnológicamente más avanzadas».
En otras palabras, Washington pretende mantener a toda costa su dominio económico y militar mundial. En este marco se considera a China «el desafío geopolítico más importante de Estados Unidos»; es decir, el único adversario que se le aproxima en términos económicos, tecnológicos y militares. Pero antes que nada es necesario reducir la dependencia económica respecto a Pekín. Estados Unidos difícilmente puede confiar en las cadenas de suministro chinas para producir armas destinadas a una futura guerra contra la propia China. Por ello, el control sobre América Latina y, por extensión, sobre todo el hemisferio occidental, resulta esencial.
El eje de la nueva estrategia es el desacoplamiento económico de China. Dado que los empleos manufactureros no regresan al territorio estadounidense, Washington busca trasladar las cadenas de suministro a su «propio» hemisferio: Norteamérica y, sobre todo, América Latina.
Nearshoring y friendshoring son las palabras de moda. Las fábricas se trasladan de China y el sudeste asiático a México, Brasil, Argentina o Colombia. El objetivo no es crear empleos dignos, sino explotar mano de obra barata y materias primas bajo el control de empresas estadounidenses.
Esta estrategia reduce a América Latina a un simple proveedor de materias primas (petróleo, tierras raras) a beneficio de Estados Unidos, como preparación para un futuro conflicto con China. El propósito es eliminar de la región cualquier influencia de otras potencias (como China, Rusia o Europa) y bloquear su comercio con otros países.
En este contexto es en el que debemos situar la escalada bélica contra Venezuela de los últimos meses. Estados Unidos desplegó una enorme fuerza militar frente a las costas del país caribeño. Contraviniendo todas las normas del derecho internacional, se produjeron decenas de ataques mortales contra barcos en la región y se impuso un bloqueo total a la exportación de petróleo venezolano.
Trump no ocultó que su objetivo era el petróleo venezolano. Por esa razón, tras la incursión en Caracas y el secuestro del presidente se mostró satisfecho con que la dirección bolivariana perdiera el control operativo del poder. Además de Venezuela, otros países están en la mira: Trump pretende colonizar Groenlandia, con sus ingentes reservas de materias primas, y anexionarse el canal de Panamá. Incluso ha puesto sus ojos en Canadá.
Todo esto recibe un envoltorio ideológico: el relanzamiento de la Doctrina Monroe, de hace 200 años. Se vueove a calificar América Latina de «nuestro hemisferio».
Concretamente eso significa dos cosas. En primer lugar, Washington quiere trabajar con vasallos regionales. Pensemos en líderes de extrema derecha dispuestos a abrir sus propias economías a las empresas estadounidenses. El informe dice abiertamente que esos gobiernos, partidos y movimientos serán «recompensados y alentados».
A la inversa, se socava en la medida de lo posible a los gobiernos de izquierda, con Venezuela, Cuba y Nicaragua en primera fila.
En segundo lugar, la CIA y el resto de los servicios de inteligencia deben cartografiar «puntos estratégicos y materias primas» en la región. Petróleo en Venezuela, mineral de hierro en Brasil, litio en Argentina y Bolivia, agricultura y reservas de agua: todo ello se consideran recursos que «no deben caer en manos de potencias competidoras».
El mensaje es claro: Estados Unidos reclama las riquezas naturales del continente en su condición de su propio patio trasero económico.
Un actor fundamental en esta trama es el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio. Originario de Miami, ha dedicado su carrera a combatir a los gobiernos de izquierda en América Latina, con una obsesión particular por Cuba, Nicaragua y Venezuela. Durante el primer mandato de Trump presionó a favor de una invasión militar en Venezuela; esta vez ha logrado imponer su criterio.
Al ocupar simultáneamente los dos cargos más altos – Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, una combinación que solo ostentó Henry Kissinger bajo Nixon –, Rubio se convierte en la segunda figura más poderosa de Washington. Además, es un conocido «halcón» contra China. A su juicio, el Partido Comunista de China es «el adversario más peligroso que Estados Unidos ha tenido jamás» y la lucha de poder entre ambos determinará la historia del siglo XXI.
La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 no rompe con el pasado, sino que es una versión extrema de lo iniciado bajo Obama y Biden: el pivot to Asia, la reafirmación de la hegemonía mundial estadounidense y la guerra económica abierta contra países que buscan un rumbo propio.
Lo novedoso es la desfachatez con la que se plasma por escrito. Ya no se recurre a palabras amables sobre «difundir la democracia», sino a una agenda sin tapujos: dividir el mundo en esferas de influencia, tratar a América Latina y África como reservas de materias primas y mano de obra, reducir a Europa a un mercado de consumo, aislar a China y, si es necesario, atraer a Rusia como socio menor.
La estrategia es una visión omnicomprensiva donde todo el mundo queda subordinado a los intereses estadounidenses (MAGA).
Hipocresía y servilismo de Europa
El secuestro del presidente Maduro y su esposa, junto al intento de tomar el control del gobierno en Venezuela bajo la amenaza de una nueva invasión, es sencillamente impactante. No solo es una flagrante violación del derecho internacional; significa que, de ahora en adelante, ningún dirigente mundial estará a salvo si no baila al son de Washington.
Normalmente, una agresión tan abierta – con bombardeos sobre una capital y el secuestro de un jefe de Estado en ejercicio – debería provocar condenas inmediatas de los gobiernos occidentales, apelaciones a la Carta de la ONU y amenazas de sanciones. Sin embargo, ocurrió lo contrario.
En lugar de mantener un rumbo independiente, la Unión Europea actuó una vez más como una extensión servil de la geopolítica estadounidense. Kaja Kallas, Alta Representante de la UE, no solo se negó a condenar la intervención, sino que legitimó la agresión al repetir que Maduro «ya no tenía legitimidad». Mientras el humo se elevaba sobre Caracas, Bruselas repetía obedientemente los guiones de la Casa Blanca. Fue un espectáculo penoso: Europa sacrificó su brújula moral para no perder el favor del «Gran Hermano» estadounidense.
Tras los escandalosos dobles raseros en Ucrania y Gaza, la agresión contra Venezuela supone el golpe de gracia al llamado «orden basado en reglas». La hipocresía es total y la máscara ha caído definitivamente: no queda nada del supuesto orden jurídico internacional.
Señal de debilidad
No obstante, el ataque contra Venezuela no fue una demostración de poder, sino una expresión de debilidad. Según el economista Richard Wolff, una potencia mundial solo recurre a invasiones brutales cuando la diplomacia y la manipulación fracasan. El secuestro de presidentes demuestra que los mecanismos de control «civilizados» del imperio están agotados.
América Latina fue durante décadas el patio trasero de EE. UU., pero esa hegemonía se desmorona a gran velocidad. Países como Brasil, México y Colombia siguen sus propios planes y buscan alianzas con China y Rusia. La agresión de Trump, además, genera el efecto contrario: refuerza la unidad y la independencia regional. Ante la falta de fiabilidad de Washington y la amenaza de aranceles, los países latinoamericanos buscan alternativas. Incluso el presidente Milei de Argentina, fiel aliado de EE. UU., ha declarado que no romperá sus relaciones económicas con China.
El mundo ya no es el de hace veinte años. Mientras Washington aprieta el puño, China ofrece miles de millones en inversiones sin dictados políticos. Por primera vez en la historia, decir «no» a Estados Unidos no implica caer en un abismo económico. América Latina tiene alternativas reales; el chantaje estadounidense pierde fuerza paso a paso.
Una elección histórica para Europa
Asistimos a los últimos estertores de un sistema que ya no se sostiene por sí solo. Pero la historia enseña que las potencias dominantes rara vez aceptan su declive pacíficamente. Estados Unidos ha demostrado ser un imperio excepcionalmente violento y cabe esperar que actúe de manera brutal, como evidencia el actual bloqueo petrolero contra Cuba.
Por lo tanto, cabe esperar que no ceda su poder sin lucha y que aún pueda, y probablemente lo hará, actuar de manera muy brutal, como nos enseña el actual bloqueo petrolero contra Cuba.
¿Y Europa? El continente también vacila en esta crisis del imperialismo. Después de 1945 Europa mantuvo su agenda imperialista bajo el paraguas de EE. UU. y la OTAN, pero la correlación de fuerzas ha cambiado. El centro económico se ha desplazado a Asia y el Sur Global ya no acepta tutelajes; exige un lugar igualitario.
Europa se ha recluido en un aislamiento histórico al aferrarse a la confrontación con Rusia y apoyar incondicionalmente a Israel. La transición a un nuevo orden mundial es peligrosa, pero también liberadora. La época en que una sola potencia decidía sobre continentes enteros ha terminado.
Europa se enfrenta a una elección histórica: ¿Seguirá a remolque de EE. UU., y elegirá la lógica imperialista, la militarización extrema y el riesgo de escalada? ¿O romperá con esa lógica para construir relaciones respetuosas con el Sur?
Jeffrey Sachs propone que Europa coopere con China en comercio y clima, se asocie con la Unión Africana y dialogue con los BRICS. Europa puede ayudar a construir un orden multilateral basado en la Carta de la ONU y no en la hegemonía. El camino hacia la credibilidad europea no pasa por Washington, sino por una reevaluación de sus propios principios.
Es imperativo dejar atrás la hipocresía de las «dos varas de medir»., lo que solo es posible si los países europeos rompen con la lógica de la OTAN y trazan una política exterior propia. Eso comienza con la diplomacia directa con Moscú y la búsqueda de una paz negociada en Ucrania que excluya la expansión de la OTAN.
Asimismo, Europa debe cesar su apoyo incondicional a Israel y aplicar sanciones económicas para demostrar que el derecho internacional es universal. Finalmente, debe condenar la política imperialista de EE. UU. en América Latina. Mantener bloqueos y socavar estados soberanos es un vestigio del pasado. En este sentido, Europa debería exigir el respeto a la autodeterminación de Venezuela frente a la injerencia desestabilizadora del imperio.
Solo así Europa podrá transformarse de un apéndice de un imperio en declive en un socio respetado en un mundo multilateral. La transición ya ha comenzado; corresponde a Europa decidir si quiere estar en el lado correcto de la historia o hundirse con las viejas potencias.
Notas:
i Esto se calcula sobre la base de la paridad de poder adquisitivo (PPA). Este cálculo tiene en cuenta las diferencias de precios entre países, que ofrece una imagen fiel del volumen real de bienes y servicios, y expresa cuánto se puede comprar localmente con un dólar. Instituciones como el Banco Mundial y el FMI utilizan cada vez más este método.
iiNRC Handelsblad, 15 de enero 2001, citado en Collon M., La guerre globale a commencé, en Herrera, R. (ed.), L’empire en guerre. Berchem 2001 [En castellano, La guerra global ha comenzado, Hondarribia, Hiru].
iv Doctrina Donroe: Neologismo para la política exterior de Trump en las Américas (Monroe + Don). Considera a toda América como esfera de influencia exclusiva de EE. UU. Justifica medios coercitivos – intervenciones, bloqueos y presión económica – para frenar la migración y, sobre todo, la influencia china y rusa. A diferencia de la Doctrina Monroe original (1823), que pedía a Europa mantenerse fuera, la «Donroe» trata a la región como una retaguardia estratégica estadounidense ampliada.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente de la Información: https://rebelion.org/venezuela-y-el-choque-del-siglo-xxi/
Promoviendo la igualdad de género en la educación STEM: Inspirando a las niñas a dedicarse a la ciencia
Las mujeres y las niñas siguen estando subrepresentadas en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), a menudo debido a la persistencia de estereotipos y al acceso limitado a oportunidades. Mediante la educación, la mentoría y modelos de conducta visibles, la UNESCO apoya a las niñas para que desarrollen su confianza y sigan carreras científicas.
6 de febrero de 2026
Última actualización: 10 de febrero de 2026
La ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas ( STEM ) son fundamentales para el desarrollo sostenible; sin embargo, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a barreras que limitan su participación en estos campos, desde estereotipos de género hasta acceso limitado a una educación de calidad. Hoy en día, las mujeres representan solo el 35 % de los graduados en STEM
Mediante iniciativas que promueven la igualdad de género en la educación , la UNESCO apoya el acceso de las niñas a un aprendizaje STEM de calidad, fortalece la formación docente e impulsa programas de mentoría y modelos a seguir que visibilizan a las mujeres en la ciencia. Al promover políticas educativas inclusivas, apoyar intervenciones comunitarias y reconocer a las científicas, la UNESCO contribuye a combatir los estereotipos y a eliminar las barreras sistémicas que impiden a las niñas dedicarse a la ciencia, en línea con las áreas prioritarias establecidas en el Llamamiento a la Acción de la UNESCO «Cerrar la brecha de género en la ciencia «.
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia , que se celebra anualmente el 11 de febrero, es una oportunidad para concienciar sobre estos temas. La profesora de biología y química, Edinah Nyakondi, y sus alumnas Bethsebah Jeberio y Clarice Anyango, de la Escuela Secundaria Femenina St. Clare del condado de Nyamira, Kenia, compartieron su experiencia y aportes para inspirar a todas las niñas a seguir sus sueños.
Hacer que la ciencia sea accesible, no intimidante
El camino de Edinah hacia la ciencia comenzó con inspiración desde muy joven. «Mis maestros fueron un modelo a seguir para mí, lo que me motivó a unirme a la profesión y seguir sus pasos». Hoy, ella es ese modelo a seguir para una nueva generación de niñas, enseñando ciencias y trabajando a diario para desmantelar los estereotipos profundamente arraigados en la sociedad.
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta entre sus alumnos no es la falta de habilidad, sino la falta de confianza. En el caso particular de las niñas, estas percepciones suelen verse reforzadas por expectativas sociales que, discretamente, sugieren que la ciencia no es para ellas.
Muchos estudiantes perciben la ciencia como algo difícil y no se sienten motivados ni motivados para dedicarse a ella. Hablo con ellos, los animo y les doy ejemplos de mujeres —incluyéndome a mí— que han tenido éxito en la ciencia.
Edinah Nyakondi
Al formar grupos de aprendizaje de apoyo y simplificar conceptos complejos, ayuda a los estudiantes a ver la ciencia como algo accesible en lugar de intimidante. Está convencida de que, a menudo, la lección más poderosa es simplemente usar su propio camino como ejemplo. «Muestro a mis estudiantes mis resultados y logros académicos para demostrar que el éxito en la ciencia es posible».
Clarice Anyango, de dieciocho años, siente pasión por la biología y sueña con ser doctora. Su interés se cultivó desde pequeña, gracias al apoyo de su abuelo, profesor, quien veía la ciencia como una puerta de oportunidades. «Él cree que, para una chica, dedicarse a la ciencia facilita encontrar empleo en comparación con otros campos», explica.
Clarice entiende las implicaciones más amplias que tiene el hecho de que un mayor número de niñas se incorporen a la ciencia.
Las mujeres tendrían igualdad de oportunidades e incluso podrían reemplazar a los hombres en ciertos puestos, lo que aportaría más equilibrio a la fuerza laboral. Sería un sueño hecho realidad.
Clarice Anyango
Edinah está igualmente convencida de esa visión y la considera esencial. «El mundo sería un lugar mejor», dice, «si más mujeres participaran en la ciencia. Cuando mostramos a las estudiantes que las mujeres pueden tener éxito en las carreras científicas, se sienten más inspiradas a seguir el ejemplo».
Fuente de la Información: https://www.unesco.org/en/articles/advancing-gender-equality-stem-education-inspiring-girls-pursue-science
Ecuador es un país andino ubicado en pleno trópico del planeta, lo que le genera una amplia variación de climas, regiones y recursos. El PIB nominal proyectado para 2026 es de unos 133,7 mil millones de dólares, impulsado por exportaciones de petróleo, banano, flores, camarones y cacao. (1) Sus 18 millones de habitantes representan igualmente una gran riqueza cultural: oficialmente se reconoce 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas, con 14 lenguas maternas, varias en riesgo.
Noboa y los operativos represivos del Ejercito
En lo económico, se mantiene una producción extractivista centrada en materias primas de exportación, principalmente de petróleo, banano, flores, camarones y cacao. Hay también una economía oculta con la presencia del narcotráfico. Según análisis internacionales, hoy el 70% de la cocaína que circula en el mundo sale desde puertos ecuatorianos, aunque el producto llega desde los países vecinos. (2)
El crimen organizado, principalmente en torno a la droga, trae también un muy grave efecto en la seguridad ciudadana. Los homicidios intencionales alcanzaron 9.216 en 2025, un récord histórico con un aumento del 31% frente a 2024, posicionando a Ecuador como el país más violento de América Latina (52 por 100,000 habitantes). El 66% de la población (11.5 millones) vive en 256 parroquias de alto riesgo por consumo y tráfico de drogas. (3)
a minerìa ilegal crece año a año y sigue contaminando
Las numerosas bandas han ingresado también en la minería ilegal que, sin embargo, es una puerta de entrada a la llamada minería legal con enormes efectos socio-ambientales. Este es un rubro económico privilegiado por el gobierno, provocando cambios legales favorables al extractivismo y protestas sociales que han alcanzado el nivel de levantamientos indígenas y populares que han enfrentado la represión denunciada por violación de derechos humanos. Para el control social, el gobierno ha utilizado reiterativamente los estados de excepción.
El saldo de la deuda pública del Sector Público No Financiero alcanzó unos 62.622 millones de dólares a julio de 2025, equivalente al 46% del PIB. La deuda externa ha crecido con los bancos multilaterales y principalmente con el FMI. Se estima que los pagos de deuda en 2026 casi duplicarán los del año anterior y a inicios de año. Para aliviar presiones inmediatas y reducir el riesgo país, en enero de este año el gobierno recompra bonos por 3.000 millones de dólares, financiados con nueva emisión de 4.000 millones pagaderos a 2034. (4)
En lo sociopolítico el país agudiza las contradicciones y el descontento por la falta a soluciones a problemas deseguridad, salud y empleo, principalmente. Por ello, a pesar de tener control sobre la mayoría legislativa y la mayor parte de organismos del Estado, el gobierno fue derrotado en los cuatro puntos de la última consulta popular de noviembre 2025, que rechazó nuevas bases militares extranjeras (una de las intenciones del gobierno en su relación sumisa ante los intereses norteamericanos) y cambios constitucionales regresivos.
En término de derechos humanos, la situación es crítica. Las cárceles sufren hacinamiento extremo, torturas demostradas, falta de atención médica y muertes violentas. Se reportan múltiples detenciones arbitrarias y Amnistía Internacional documenta al menos 10 desapariciones forzadas ligadas a operativos militares en 2024 y
la Fiscalía acumuló 31 denuncias de desapariciones forzadas atribuibles directamente a militares hasta julio de 2025. Existen además posibles ejecuciones extrajudiciales y de acuerdo con Human Rights Watch los abusos de las fuerzas de seguridad tras haberse declarado el «conflicto armado interno».
En 2024, se evidencian en al menos 27 denuncias de ejecuciones en el primer semestre de ese año, cifra que persiste en 2025 sin fiscalización adecuada (5%) . El caso más analizado ha sido el caso de 4 niños afrodescendientes de Las Malvinas (sector de Guayaquil), que tras ser detenidos por una patrulla militar fueron hallados con impactos de bala.
Se destaca también el caso de esclavitud moderna como forma de explotación laboral en las haciendas de la empresa Furukawa Plantaciones C.A., una compañía japonesa dedicada al cultivo de abacá en Santo Domingo de los Tsáchilas. Desde 1963, Furukawa empleó a unas 244 personas (mayormente afrodescendientes analfabetas) en condiciones de servidumbre de la gleba: trabajo forzoso sin salario justo, vivienda precaria, falta de acceso a salud y educación, y retención de documentos para impedir la libertad de movimiento.
Un tribunal provincial sentenció a la empresa en 2023 por trata laboral, ordenando compensaciones. En diciembre 2024, la Corte Constitucional emitió la Sentencia 1072-21-JP/24, reconociendo violaciones graves a 342 víctimas (incluyendo trabajo infantil) y responsabilizando al Estado por omisión del Ministerio de Trabajo. Hoy, se alerta que
la empresa no acepta los fallos judiciales, despidió demandantes, acosó víctimas y continúa operando sin reparaciones integrales que suman 42 millones de dólares. Esto deja a sobrevivientes en precariedad extrema, con riesgo de revictimización. (6)
En suma, la situación de crisis nacional y la polarización social, hace prever nuevos y más fuertes conflictos en el país.
Notas
1.- Ecuador, Ministerio de Economía y Finanzas. Recuperado de: https://www.finanzas.gob.ec/wp-
content/uploads/2025/10/Documento-Programacion-Fiscal-2026-2029.pdf
2.- Ecuador, Ministerio del Interior, 18 de diciembre 2025, recuperado de:
https://www.ministeriodelinterior.gob.ec/policia-nacional-desarticula-organizacion-criminal-dedicada-al-
narcotrafico-internacional-desde-puertos-ecuatorianos-hacia-europa/ prensa: https://vocesdelsur.prensa-
latina.cu/narcotrafico-en-ecuador-la-cocaina-que-sale-de-los-puertos-llega-a-28-paises/
https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/Ecuador-surte-el-70-de-cocaina-que-consume-Europa-
20240116-0004.html https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-58829554
3.- Prensa, recuperado de: https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/21/latinoamerica/ecuador-2025-anio-mas-
violento-homicidios-orix, https://www.primicias.ec/seguridad/ecuador-homicidios-asesinatos-violencia-crimen-organizado-2025-114304/ análisis estadístico https://oeco.padf.org/wp-content/uploads/2025/06/Boletin-anual-de-homicidios-intencionales-en-Ecuador-ajustado_compressed.pdf
4.- https://www.primicias.ec/economia/deuda-externa-aumento-2026-plan-gobierno-sariha-moya-daniel-
noboa-108133/?utm_source=chatgpt.com
5.- Declaración de “Conflicto armado” por Decreto 111/2024 del Presidente de Ecuador, recuperado de
https://www.comunicacion.gob.ec/wp-content/uploads/2024/01/Decreto_Ejecutivo No._111_20240009145200_20240009145207.pdf
https://www.hrw.org/es/news/2024/05/22/ecuador-abusos-luego-del-anuncio-de-un-conflicto-armado https://www.amnesty.org/es/latest/news/2025/09/ecuador-desapariciones-forzadas-cometidas-por-
militares-evidencian-la-fallida-estrategia-de-seguridad/
https://www.hrw.org/es/world-report/2025/country-chapters/ecuador
6.- Naciones Unidas, recuperado de: https://www.ungeneva.org/es/news-media/news/2026/01/114845/victimas-de-esclavitud-moderna-en-ecuador-siguen-sin-recibir
* Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!