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El clima grita ¡Auxilio!

Las temperaturas récord durante los últimos tres meses en el Ártico pasaron desapercibidas ante la marea informativa de la pandemia. Sin embargo, el clima lanza un desesperado S.O.S. Un sector de la juventud se moviliza para salvarlo.

Las fuerzas ambientalistas retoman la iniciativa. El pasado viernes 4 de septiembre, se realizaron movilizaciones en 18 cantones suizos convocadas por la Huelga del Clima, reactivando una dinámica que desde marzo se vivía en cámara lenta.

Por su parte, las Naciones Unidas anticipan para la 2da semana de septiembre un informe sobre el impacto del cambio climático en la criosfera. Hay creciente preocupación por el estado de las regiones de la Tierra cubiertas por hielo. Lo que explica que el documento sea presentado, en manera conjunta, por el propio secretario general desde Nueva York y el director de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en Ginebra.

Cuando el Ártico transpira

El verano del norte, entre junio y septiembre, está trayendo malas noticias en estas latitudes.  Los registros “explosivos” en el Ártico -con días de hasta 38 ° en Siberia- produjeron el desprendimiento de 81 kilómetros cuadrados de la plataforma de Milne en Canadá. Era la última de este tipo que quedaba todavía íntegra.

Las autoridades canadienses argumentaron que ese fenómeno se produjo debido a las temperaturas del aire por encima de lo normal, el impacto de vientos marinos y costeros, la falta de hielo marino y la existencia de fracturas preexistentes.

Un reciente estudio de la OMM (https://news.un.org/es/story/2020/09/1479842)  asegura que “las temperaturas en el Ártico están aumentando más rápidamente que el promedio mundial. Su impacto repercute ya en todo el hemisferio norte.

En 20 de junio, por ejemplo, la ciudad siberiana de Verkhoyansk, en el círculo polar, registró por primera vez 38° C. Durante los diez días previos el termómetro había marcado 30° C como máxima. En el archipiélago de Svalbard, aún más al norte, el 25 de julio, se rompió el récord de las últimas cuatro décadas con 21,7°. Y aún más al norte, en la Estación Eureka en Nunavut, a fines de junio, se llegó a los 21,4°.

El “sauna” alpino

Aunque este verano no se han batido récords de temperaturas en los Alpes, se registró una ola de calor sostenida este verano. En Francia, se contabilizaron 40,4° C a inicios de julio en Ayze, una pequeña ciudad en el corazón del macizo del Mont Blanc. Y el termómetro marcó 5° C a una altitud de 4000 m sobre Courmayeur, en la vertiente italiana del Mont Blanc, a principios de agosto.

Víctimas principales del calentamiento: los glaciares. En la región alpina sufren enormemente con las temperaturas de verano por encima de lo normal. En Suiza, por ejemplo, el Turtmann, en el cantón del Valais, se partió en dos y perdió 300 000 metros cúbicos en un colapso dramático que tuvo lugar el 6 de agosto, fenómeno filmado en video por un excursionista.

“El retroceso de los glaciares en los Alpes no solo afecta nuestros paisajes, sino también nuestros recursos hídricos y parte de nuestra economía. Los eventos abruptos de pérdida de masa como el observado en el Turtmanngletscher son raros, pero son ilustrativos de cómo los mismos sufren veranos anormalmente cálidos”, asegura la agencia meteorológica internacional en un boletín.

Por su parte, el glaciar Planpincieux ubicado en la vertiente oriental de las Grandes Jorasses, Valle de Aosta, en el macizo del Mont Blanc, ha estado al borde del colapso durante más de 2 años.

Vigilado de cerca por investigadores italianos en colaboración con la Fondazione Montagna Sicura, el glaciar aceleró este verano hasta alcanzar velocidades superiores a un metro por día a principios de agosto, lo que provocó la evacuación de hoteles y casas cercanos. Más de 500.000 metros cúbicos de hielo se desprendieron gradualmente del cuerpo principal.

Las temperaturas en los Alpes han aumentado 2° C durante el siglo XX. El incremento se atribuye a la disminución de la capa de hielo sobre rocas más oscuras que absorben, así, más radiación solar.

Tipo de alimentación y clima

Una nueva estrategia basada en dietas sostenibles y en la reducción de los desperdicios alimenticios podría tener un impacto significativo en el clima, señala otro informe de la ONU presentado el 1ro de septiembre.

Y anticipa que introducir cambios en esos dos aspectos – por el momento no contemplados en los planes nacionales de acción climática-, podría reducir hasta 12,5 giga toneladas de emisiones anuales de Co2. Sería como sacar de las carreteras 2700 millones de automóviles.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) subraya que una alimentación sostenible y botar menos alimentos reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 25% (https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/la-accion-climatica-en-los-sistemas-alimentarios-puede)

El informe elaborado en conjunto con el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF), EAT y Climate Focus, afirma que el cambio de ciertos hábitos puede generar reducciones en las emisiones de dióxido de carbono y metano. Y subraya que la reducción de los cambios de uso del suelo y la conversión de hábitats naturales puede disminuir las emisiones en 4,6 giga toneladas de CO2 por año.

Una disminución en la pérdida y el desperdicio de alimentos, que representa el 8 por ciento de todas las emisiones mundiales, significaría disminuir las emisiones en 4,5 giga toneladas de CO2 por año. En tanto que si se mejorara los métodos de producción y se disminuyeran las emisiones de metano del ganado podría limitar las mismas hasta en 1,44 giga toneladas anualmente. Aunque esa cifra sería mucho mayor (hasta de 8 giga toneladas de CO2) si se lograra cambiar el paradigma alimenticio, pasando a dietas más saludables y sostenibles, con una mayor proporción de productos de origen vegetal que de origen animal.

Rediseñar planes nacionales

La tesis principal de los cuatro organismos internacionales que elaboraron el estudio es que sin una acción sobre la producción y el consumo de alimentos no se lograrán los objetivos climáticos o de biodiversidad previstos. Los que constituyen la base para lograr la seguridad alimentaria, prevenir la aparición de enfermedades y, en última instancia, para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y recuerda que “hasta el momento, ningún plan de acción climática nacional menciona explícitamente las dietas más sostenibles”. Solo once países hacen referencia a la pérdida de alimentos en sus planes. Y ninguno considera, realmente, el tema del desperdicio de los mismos.

Según el Acuerdo de París de 2015, se espera que los países revisen o vuelvan a enviar sus Contribuciones Nacionales Determinadas cada cinco años.

En ese marco, este año, los parlamentarios de cada nación tendrían la oportunidad de adoptar soluciones de sistemas alimentarios y establecer metas y medidas más ambiciosas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, a su vez, mejorar la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la salud pública, aseguran. “Se necesitan compromisos ambiciosos, con plazos concretos y cuantificables para la transformación de los sistemas alimentarios si queremos lograr un futuro de 1,5 ° C”, puntualizan.

Según las Naciones Unidas, el año próximo tendrá una particular importancia en lo que respecta esta temática. En 2021, en el contexto de la Conferencia de las Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (COP 15), los líderes mundiales podrían llegar a un nuevo acuerdo para la naturaleza y las personas, y de esta forma detener y revertir la pérdida de biodiversidad. Así mismo, la primera Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU que se llevará a cabo en 2021 podría, también, reforzar este enfoque.

Emergencia: la protesta en las calles

El primer viernes de septiembre se realizaron manifestaciones en dieciocho ciudades de Suiza. Significaron el reinicio de la actividad masiva en las calles. Desde febrero pasado no se vivía una jornada tan activa, masiva y nacional.

Los jóvenes ganaron las calles en Berna y en otras 17 ciudades suizas por el clima. Foto Sergio Ferrari

Y esas mismas organizaciones juveniles llaman, en forma unitaria, a una semana de movilización, entre el 20 y el 25 del mes en curso, bajo la consigna “de pie para el cambio”. Lo convocan Extinction Rebellion, el Colectivo por la Justicia Climática, la Huelga por el Clima y el Colectivo Breack Free.

La no violencia, la participación ciudadana amplia y la acción urgente son pilares conceptuales del movimiento juvenil en marcha. Que no ahorra críticas a los gobiernos y a los Estados en general -y a las autoridades suizas en particular- por la pasividad en las decisiones y la lentitud para ejecutar medidas concretas contra el calentamiento global. Y que anticipa una «radicalización» de sus acciones, consecuente con la gravedad de la situación climática a nivel mundial.

Fuente: https://rebelion.org/el-clima-grita-auxilio/
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Institución escolar e incertidumbre sanitaria

Por Antoni

Vivimos tiempos convulsos, en los cuales cualquier día podríamos vernos bajo un confinamiento, de nuevo. Los centros de enseñanza se encuentran también en medio de esta vorágine.

En este sentido, el canal de YouTube de RTVE Noticias tituló literalmente, mayúsculas incluidas, un vídeo que subió el 20 de agosto de 2020 de la siguiente manera: “FERNANDO SIMÓN aboga por hacer los ESFUERZOS NECESARIOS para abrir los CENTROS EDUCATIVOS” [1] Se trataba de un extracto de la rueda de prensa de este médico, epidemiólogo, director desde hace ocho años del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, y portavoz del Ministerio de Sanidad sobre Covid-19. En él, afirmaba: “Vuelta al colegio. Queremos que sea segura. Hay margen de actuación. Hay margen de actuación en todos los ámbitos (…). No está todo implementado ahora. Aún hay unas semanas de margen. Dos, tres semanas de margen (…). No podemos tener a nuestros niños sin estudiar. No podemos hipotecar la competitividad de nuestras promociones de niños. No podemos tener el año pasado y este con una calidad de educación, que aunque se hagan todos los esfuerzos en hacer la educación no presencial y etcétera, no podemos hacer que dos promociones de nuestros niños no tengan una educación con el mismo nivel de calidad que cualquier otra. (…) Es un año, esperemos que no sean dos (…). La educación no es solo tener conocimientos. La educación implica relaciones sociales. En este caso, diferentes, porque las relaciones no pueden ser iguales que hace dos años (…). No consiste en tener un grupo bien formado, sino tener una generación completa bien formada.” Estas eran las últimas palabras del corte seleccionado por el medio estatal.

Quienes nos dedicamos a la enseñanza, a la pedagogía, al magisterio, llevamos toda la vida oyendo, leyendo y viendo a todo tipo de personas, de las más variopintas profesiones, o sin ellas, hablando, escribiendo, o debatiendo sobre educación, pese a no tener formación alguna sobre ello. Se puede llegar a lo más alto del Ministerio de Educación habiendo estudiado Derecho, como fue el caso de José Ignacio Wert, y promulgar una ley de presunta mejora de la calidad de la enseñanza. Se puede ser economista y realizar todo tipo de escritos y análisis sobre educación y las reformas que deben acometerse, y serán publicados por el Banco Mundial, o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), constituyéndose, no por casualidad, en argumentos para las reformas de los sistemas de enseñanza, como nos dijo hace tres décadas el Catedrático Mariano Fernández Enguita, un síndrome permanente [2]. El tiempo le ha dado la razón.

Hablaba el médico y epidemiólogo sobre educación, sobre la vuelta al cole, hablando sin duda de lo que no le compete, y de espacios que más que probablemente ni pisa, mientras, por ejemplo, en Sevilla, Córdoba, Cádiz o Málaga, asociaciones de madres y padres se movilizan ante la falta de medidas de seguridad, o por las bajadas de las ratios [3]. La prensa conservadora, como no podía ser de otro modo, las llama asociaciones de extrema izquierda [4], en un proceso típico, prácticamente criminalizador, hasta descrito con ejemplos en Periodistas, el negocio de mentir, cuando veíamos, hace ya dos décadas, como se tachaba de lo que hiciera falta a estudiantes que protestaban contra la visita de Aznar a la Universitat Autónoma de Barcelona o a trabajadores en lucha de la Naval de Gijón [5].

El estado de alarma decretado desde marzo de 2020 nos hizo hasta cierto punto vivir sin pan y circo, sin fútbol, sin un alto número de cuestiones… y sin escuelas. En septiembre de 2020 vuelve la enseñanza obligatoria, pese a que ya tenemos casos de reaperturas y cierres por Covid-19 tanto en Alemania como en Georgia, Estados Unidos [6]. En todos los casos, mediáticamente, no habría discusión sobre el papel de los centros de enseñanza, una cuestión básica más para el pensamiento hegemónico.

Obviamente, los medios de comunicación de masas, traficantes de información para autores como Pascual Serrano, no van a cuestionar la desinformación llevada a cabo, por ejemplo, con respecto a la pandemia, especialmente durante los meses de febrero y marzo, algo, sin embargo, ya estudiado [7], aunque no por ello difundido.La escuela es algo prácticamente irrebatible en las radios, televisiones, medios digitales y prensa de mayor difusión.

Las contradicciones que estamos encontrando con respecto a la vuelta a las aulas, y a niños y niñas, resulta enormemente alarmante. De nuevo Fernando Simón, a modo de portavoz del Gobierno, una vez más, contribuía a la desinformación y a las medias verdades el pasado 27 de agosto: “La infección de sus hijos no se tiene que producir únicamente en el colegio, se puede producir en el parque, cuando ven a sus primos, cuando el padre vaya a trabajar se infecte en el trabajo e infecte el seno familiar. Tenemos que entender que los niños no puede ser nuestros niños burbuja (…). Ahora mismo, con los datos que tenemos, entre los niños menores de diez años, la hospitalización, dando margen, para que se tienen infección y sintomatología, esta se desarrolle, es decir, dando datos de aquellos que se han infectado hasta el 9 de agosto, la tasa de hospitalización es del 1,1%, la letalidad del 0%. No ha fallecido ningún niño de menos de 10 años. El ingreso en UCI de aquellos que se hospitalizan puede llegar a ser de un 8%, con criterios bastante más laxos que los que teníamos hace unos meses. Es verdad que tenemos muchos más casos en niños, es verdad que puede haber transmisión en el colegio, pero tenemos que valorar riesgo/beneficio de acudir al colegio. Yo creo ahora mismo que los riesgos con las medidas que se están proponiendo en los colegios para nuestros hijos son muy bajos. No quiere decir que no vaya a haber algún brote, no quiere decir que vaya a haber algún infectado, no quiere decir que alguno de esos infectados no vaya a tener que ser hospitalizado, eso puede pasar, pero lo cierto es que la probabilidad es relativamente pequeña” [8].

El argumento probabilístico de Simón es tan aterrador como tantas de sus declaraciones previas a la declaración del estado de alarma: “En general en España va a ser bajo o muy bajo. Pero sí que es cierto que en algunos puntos concretos puede ser moderado, o en alguna zona concreta de alguna ciudad concreta puede llegar a ser incluso alto. Pero lo cierto es que a nivel nacional lo hemos planteado como moderado para garantizar que mantenemos la tensión y la sensibilidad, pero en la mayoría de España va a ser bajo” [9]. “Nosotros creemos que España no va a tener, como mucho, más allá, de algún caso diagnosticado, esperemos que no haya transmisión local, si la hay, será transmisión muy limitada y muy controlada” [10]. La hemeroteca, con clase política, periodistas y hasta expertos y expertas, sería demoledora. Por no hablar de que el que nos indica las medidas de protección contrajo el propio Covid-19 a finales de marzo.

Diversos datos son, de nuevo, no muy favorables para el portavoz citado. En los Estados Unidos, ya hay 442785 casos totales de Covid-19, en niñas y niños, notificados, con un aumento del 21% en casos de niños durante dos semanas, del 6 al 20 de agosto [11]. Sí, la mortalidad, según los datos oficiales en el Estado español, podría ser del 0%, y sí, hasta el momento parece demostrado que es mínima. Pero eso no quita para que en Estados Unidos hayan muerto ya 90 niñas y niños en solo unos pocos meses [12]. Una niña de solo 11 años, sin patologías previas, fallecía con 11 años en Tarragona el pasado 11 de agosto… [13].

Hay mucho más a disposición de cualquier lectora o lector crítico. De nuevo, sin que nadie nos lo interprete, recurrimos a la fuente primaria, Fernando Simón, el cual afirmaba a finales de mayo: “Tenemos que ser muy conscientes de que un solo brote podría ser el inicio de otra epidemia o [sic] otra onda epidémica a nivel nacional, y creo que el impacto que hemos visto en la primera no nos alegraría nada que se produjera una segunda” [14]. ¿El criterio para “pequeñas fiestas inocentes”, a lo que se refería la cita anterior, no es aplicable a las escuelas?

Vayamos algo más allá, y empleemos uno de las últimas investigaciones a nuestra disposición, publicado el 19 de agosto, cuyas afirmaciones son claras: “A nivel individual, a las familias les preocupa cómo la infección por SARS-CoV-2 podría afectar a sus hijas e hijos y familiares. Es especialmente preocupante para las familias que pertenecen a clases socioeconómicas bajas, donde la prevalencia de la infección por SARS-CoV-2 es mayor y donde la convivencia multigeneracional es la norma, lo que aumenta el riesgo de transmitir la infección a abuelos y abuelas vulnerables y personas adultas mayores. Este estudio revela que los niños y las niñas pueden ser una fuente potencial de contagio en la pandemia de SARS-CoV-2 a pesar de una enfermedad más leve o la ausencia de síntomas, y la desregulación inmunológica está implicada en MIS-C posinfeccioso grave” [15].

Sí, según Fernando Simón tenemos que valorar riesgo/beneficio de acudir al colegio. Efectivamente, quien entra pobre, tiene un altísimo porcentaje de posibilidades, o probabilidades de esas que menciona Simón, de salir pobre. No se afirma a la ligera, incluso contamos con una investigación de 9020 individuos que lo corrobora: “en términos generales, la proporción de hijos que toman la clase de sus padres es alta. Los movimientos que implican un cambio de sector no son pronunciados. Son similares a los de otros países europeos” [16]. No tenemos que ser Karl Marx, ni tan siquiera simpatizar con él, los hechos los corroboran los datos. Un título universitario ya no garantiza nada, “la cifra de universitarios pobres ha crecido un 29% en España. Prácticamente uno de cada diez está bajo el umbral de la pobreza” [17]. Todo ello, hablando de forma general, sin entrar en género [18], o etnia, pues 6 de cada 10 niños y niñas de etnia gitana abandonan los pupitres antes de acabar la Educación Secundaria Obligatoria, y solo el 17 por ciento de la comunidad gitana tiene estudios de secundaria o superiores frente al 77 por ciento del conjunto de la población [19].

Pero ese riesgo/beneficio se convierte en palabras mayores cuando hablamos de salud y hasta de riesgo vital. Rafael Romero, director del Instituto Andaluz para la Prevención del Acoso Escolar (IAPAE), lo afirma con rotundidad: “la mayoría de los centros escolares no pueden garantizar, a día de hoy, las mínimas medidas sanitarias exigidas en cuanto a distancia de seguridad, higiene y desinfección, ratio de alumnos y ampliación de la plantilla de docentes para dicho cometido. De hecho nadie se hará responsable de lo que ocurra a los menores. Si el Ministerio de Sanidad recomienda que no haya reuniones de más de 10 personas (incluso entre familiares), cómo permite el Ministerio de Educación que haya 20 o 25 alumnos en un espacio cerrado durante varias horas. No tiene ningún sentido” [20].

Qué podemos hacer cuando hasta los expertos y las expertas presuntamente científicos no están precisamente al servicio de las personas [21]. La historia demuestra las consecuencias que trajo la fe ciega, y cuando el lucro, la “nueva normalidad” y el cambio para que nada cambie son la norma, nuestro futuro son las eternas cadenas que nos esclavizan, ese pasado “¡Vivan las cadenas!” de los absolutistas españoles en 1814, cuando volvieron a colocar en el poder a Fernando VII, miembro de una monarquía que aún mantenemos y sufrimos. Poco después de ello, se publicaba en 1849 Del deber de la desobediencia civil, conferencia de Henry David Thoreau, con una pregunta bien clara: “Hay leyes injustas. ¿Nos contentaremos obedeciéndolas o trataremos de corregirlas y seguiremos obedeciendo hasta que lo consigamos o, más bien, las trasgrediremos en seguida?” [22].

Notas:

[1] Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bHPIoVFYycI

[2] Fernández, M. (1990). La escuela a examen. Edudema: Madrid.

[3] Por ejemplo, Escuelas de Calor en Sevilla (@escuelasdecalor), o AMPAS en pie en Málaga (@AmpasPie).

[4] Disponible en https://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-asociaciones-extrema-izquierda-calientan-vuelta-colegio-andalucia-202008202250_noticia.html

[5] Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=CLS9VLYaOuM

[6] Informaciones disponibles en https://www.republica.com/2020/08/07/alemania-cierra-dos-colegios-por-casos-de-covid-solo-cinco-dias-despues-de-reabrirlos/https://www.scientificamerican.com/article/schools-have-no-good-options-for-reopening-during-covid-19/

[7] Nadal, A. (2020). Enseñanza, diagnóstico virtual y didáctica digital. El caso Covid-19. II Congreso Internacional de Derechos Humanos y Globalización. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=wuByAmyNXXA

[8] Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=rS882Ql0Xy8

[9] “Del «habrá algún caso como mucho» a 11.000 fallecidos en dos meses”. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=vCcba3l62vY

[10] Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=MJfXrNiYgCQ

[11] Disponible en https://services.aap.org/en/pages/2019-novel-coronavirus-covid-19-infections/children-and-covid-19-state-level-data-report/

[12] Disponible en https://cnnespanol.cnn.com/2020/08/11/ha-habido-un-aumento-del-90-en-los-casos-de-covid-19-en-ninos-estadounidenses-en-las-ultimas-cuatro-semanas-segun-informe/

[13] Disponible en https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20200812/fallece-nina-covid-19-joan-xxiii-tarragona-catalunya-coronavirus-8072670

[14] Simón: «Un brote en una pequeña fiesta inocente puede ser el inicio de otra onda epidémica». Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=ksQBB36DwP4

[15] Pediatric SARS-CoV-2: Clinical Presentation, Infectivity, and Immune Responses. Disponible en https://www.jpeds.com/article/S0022-3476(20)31023-4/fulltext

[16] Marqués, I. y Herrera-Usagre, M. (2010). ¿Somos más móviles? Nuevas evidencias sobre la movilidad intergeneracional de clase en España en la segunda mitad del siglo XX. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis), 131, 43-73.

[17] Titulados pobres: la crisis diluye el blindaje de la universidad. Disponible en https://www.publico.es/sociedad/universidad-titulados-pobres-crisis-diluye-blindaje-universidad.html

[18] Gálvez, L. y Torres, J. (2010). Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera. Prólogo de José Luis Sampedro. Icaria editorial: Barcelona.

[19] Disponible en https://www.madridiario.es/madrid-educacion-gitanos-abandono-escolar

[20] Carta al señor/a alcalde/sa. Disponible en https://www.facebook.com/624171921541112/photos/a.626099908014980/638735576751413/?type=3&theater

[21] Feyerabend, P. (2001). Cómo defender a la sociedad de la ciencia. Polis1, 1-8.

[22] Thoureau, H. D. (2008). Del deber de la desobediencia civil. Prólogo de Henry Miller. Medellín, Colombia: Editorial pi.

Antonio Nadal Masegosa es profesor del Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. antonionm@uma.es

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Pensamiento crítico y Deuda

Por: Jorge Alemán

Entiendo por pensamiento crítico la actividad que consiste en desentrañar los distintos alcances del Neoliberalismo en su captura de la realidad .Tanto en en el orden social como en el  político y subjetivo.

El Neoliberalismo es la época del capitalismo donde su modelo de acumulación ya no sólo pasa por el intercambio de mercancías sino también por el crédito y la deuda. Su gran novedad es que el Neoliberalismo no sólo inscribe la deuda en el orden económico. La relación acreedor-deudor penetra tanto en las naciones,  los estados, las sociedades y en la subjetividad.

El homo economicus del neoliberalismo tiende a realizarse como fábrica de deudores. La existencia singular vive, o se la presiona para que viva, en la lógica del crédito y la deuda. La relación acreedor-deudor impregna los lazos sociales, incluso familiares. En esto, el neoliberalismo cuenta con un factor clave para imponerse como «fábrica de deudores«. El sujeto, tal como lo explicaron Freud, Nietzsche y Heidegger, adviene al mundo como deudor y culpable. El neoliberalismo ha logrado por primera vez colonizar esa instancia originaria del sujeto y llevarla a la lógica del mercado.

La paradoja es que para que una situación perversa semejante se haya instalado fue necesario que el neoliberalismo unificara al mundo con el término Libertad, traduciendo al mismo como iniciativa privada o como lo anticipó Foucault, con la expresión «emprendedor de sí mismo».

Cualquier actividad que se oponga a esta captura de la subjetividad es considerada totalitaria. Veamos a los tres pensadores triunfantes en la realidad efectiva. Hayek (que veía en Keynes una especie de Hitler), Popper; que sólo veía a la Ciencia como el paradigma orientador de la sociedad democrática y Fukuyama que señaló al Capitalismo como un momento insuperable de la historia.

Entre estos tres, la libertad se convirtió en el núcleo de sentido del mercado, la gran red que pescaba en los hechos históricos la posibilidad de revertirlos e integrarlos a su movimiento circular. El neoliberalismo es la posibilidad que tiene el Capitalismo de trasladar cualquier acontecimiento de ruptura y degradarlo a uno de los elementos claves del mercado: la novedad.

 Lo decisivo en el neoliberalismo es que todo se remita a la circulación de novedades.

Incluso los proyectos que se inauguran con una indudable vocación emancipatoria pueden ser integrados en la «avidez de novedades». Por supuesto que los tres intelectuales antes citados no gozan de ningún prestigio en los medios académicos progresistas. Pero estamos hablando de la realidad efectiva, aquella de la que hablaban Hegel y la marcha peronista.

Un ejemplo culminante del modo en que el Neoliberalismo puede incluir un pensamiento crítico en el circuito mercantil de la novedad fue el mayo del 68.

Al poco tiempo, las premisas del 68 dieron forma a un nuevo espíritu del capitalismo. El nuevo Amo comenzó a privilegiar las iniciativas novedosas, el talento original, la imaginación y la creatividad siempre y cuando que todo ello se organice a través del mercado.Y son esos mismos valores los más eficaces para endeudarnos .

De un instante a otro dejamos de ser una novedad y pasamos a los saldos. Es el imperativo neoliberal por antonomasia. A partir de aquellos años y de distintos acontecimientos en las latitudes más variadas, el pensamiento crítico debió afrontar un dilema muy difícil de transitar: el modo en que la crítica refuerza, después de muchas vueltas, lo criticado.

Se podría considerar, aunque a estas alturas todo es discutible en la izquierda, que el consenso mundial que se respira en el Neoliberalismo es el rechazo al Populismo de izquierda. Obviamente, en mi posición, solo denomino Populismo al de izquierda y no a las retóricas xenófobas de las ultraderechas. El Populismo es a lo que apunta todo el arsenal mediático, judicial y donde el aparato de dominación de la deuda realiza su poder corrosivo. El neoliberalismo deja siempre como herencia el condicionamiento fatal ( ahora redoblado por la Pandemia) a los movimientos nacionales y populares que cuando gobiernan lo hacen en un mundo donde cada ser que nace en el mundo de lo popular lo hace como endeudado .

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/289557-pensamiento-critico-y-deudaj

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Reducción del 95.3% a las Escuelas Normales. ¿Y la revalorización de la figura docente?

Por: Erick Juárez Pineda

 

La propuesta para el Presupuesto de Egresos de la Federación propone una reducción de más del 95% a las Normales Públicas de México. Si se llegase a aprobar esta iniciativa, a cada estudiante normalista le corresponderían 229 pesos  en 2021 para su formación.

Recordemos que para 2020, el presupuesto asignado para este rubro fue de 461.4 millones de pesos. La propuesta para 2021 quedaría en 20.6 millones de pesos, reduciendo 95.3%

¿Así se logra la verdadera revalorización del magisterio?

Como bien sabemos, la formación docente es fundamental para erradicar el rezago educativo y que el fortalecimiento de las escuelas formadoras de docentes debe incluir un respaldo presupuestal estable.

Este fortalecimiento, establecido en el artículo 3 de la Constitución y las Leyes Secundarias que de ella emanan, pasa por un proceso fuerte y radical de profesionalización y actualización de planes y programas de estudio, aumento de la investigación en la materia, atención a la infraestructura física de los planteles y la mejora de la plantilla docente.

Ante esta situación la Junta de Coordinación Nacional del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal que integran las 32 Entidades Federativas y que representan a las 265 Escuelas Normales del país emitieron un documento donde expresaron su preocupación por la reducción del presupuesto, externando extrañeza e incertidumbre ante esta situación.

Las escuelas normales viven otra afrenta directa y franca por parte del Gobierno Mexicano. Si bien, en el discurso existe un gran apoyo y verdadera revalorización de la práctica docente, en los hechos nos demuestran todo lo contrario.

El normalismo pasa momentos complicados. O más bien, no logra salir del rezago y abandono que ha sufrido por años.

Fuente e imagen: http://www.educacionfutura.org/reduccion-del-95-3-a-las-escuelas-normales-y-la-revalorizacion-de-la-figura-docente/

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¿Qué es el ITSC y por qué es importante?

Por: Victor A. Henry

A pesar de que el ITSC fue el último de estos institutos en fundarse, es el único que fue concebido y desarrollado bajo el modelo y la filosofía de los community colleges de los Estados Unidos de América.

“Todo lo que se ignora, se desprecia”.

– Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

En las últimas semanas, he leído en medios nacionales y locales varios artículos de opinión y de prensa que tienen como eje central el Instituto Técnico Superior Comunitario de San Luis (ITSC). Este instituto, reconocido como el primer “Community College” de la República Dominicana, fue inaugurado por el gobierno dominicano en agosto del 2012; y ocho años después, aún persisten dudas o desconocimiento sobre su identidad y función como institución educativa por la gran mayoría de los dominicanos y por muchos de los actores del sistema educativo nacional.

El ITSC, es un instituto técnico de estudios superiores, amparado en la Ley 139-01 que crea el Sistema Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Estado (hoy Ministerio) de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt). Es decir, no es un simple “instituto técnico”, pues los institutos técnicos de estudios superiores son una de las categorías de Instituciones de Educación Superior (IES) que ofrecen títulos de Técnico Superior, Tecnólogo o su equivalente, en diferentes áreas del saber.

Para contextualizar, la Ley 139-01 que rige el sistema de educación superior en el país, reconoce tres tipos de IES: (a) los institutos técnicos de estudios superiores, (b) los institutos especializados de estudios superiores y (c) las universidades. Actualmente, el país cuenta solo con cuatro institutos técnicos de estudios superiores: (1) el Instituto Técnico Superior Oscus San Valero (ITSOSV), (2) el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), (3) la Academia Superior de Ciencias Aeronáuticas (ASCA), y el Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC).

A pesar de que el ITSC fue el último de estos institutos en fundarse, es el único que fue concebido y desarrollado bajo el modelo y la filosofía de los community colleges de los Estados Unidos de América. La formación de este instituto, ubicado en una de las comunidades más empobrecidas del Gran Santo Domingo, contó con la asesoría, acompañamiento y entrenamiento del Daytona State College y de la Western Michigan University.

Pero ¿Qué es un Community College? Es una institución de educación superior que ofrece carreras de dos años, la cual tiene una política de admisión abierta, un costo relativamente bajo, y sirve principalmente a individuos pertenecientes a grupos humanos minoritarios (indígenas, afroamericanos, latino y otros inmigrantes), de bajos ingresos económicos y/o desaventajados social y académicamente. Estas características permiten que el community college se convierta para estos grupos, en la única opción de acceder a la educación superior. En los Estados Unidos, comúnmente les llaman “estudiantes no tradicionales” a los que asisten a los community colleges, pues estas y otras características ponen en riesgo el acceso, la permanencia y el éxito de estos en una carrera universitaria.

¿De dónde sale la idea del ITSC?

El desarrollo de los community colleges en la República Dominicana fue y es una recomendación de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Asimismo, el desarrollo de este tipo de institución de educación superior se encuentra plasmado en la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 (Ley 1-12).

El ITSC es una respuesta a la demanda de la sociedad y de los sectores productivos del país. Busca aumentar el acceso de los dominicanos a la educación superior, crear profesionales técnicos con un nivel superior, que contribuyan a satisfacer las demandas actuales de las industrias nacionales de una mano de obra especializada y a su vez, generar empleos y conocimiento, permitiendo que los individuos se desarrollen de forma integral: social y económicamente.

¿Qué es lo preocupante?

Aparentemente, la misión del ITSC no está del todo clara para aquellos que, en el pasado reciente y en la actualidad, tienen la responsabilidad de crear una IES modelo al nivel técnico superior. Me da la impresión de que el hecho de ser un “instituto técnico” ubicado en San Luis, no ha despertado, desde su puesta en operación, el interés real del Estado.

La ignorancia se convierte en desprecio cuando una institución educativa pasa a ser un trofeo para el manejo de recursos; cuando quienes dirigen desconocen si están amparados en el Minerd, el Mescyt, o el Infotep o cuando no pueden diferenciar entre las tres funciones principales de una Institución de Educación Superior (docencia, investigación y extensión).

Creo que el ignorar esta importante institución técnica superior ha permitido que sea despreciada, olvidada, marginada y condenada al fracaso. Hoy, escribo porque sé, a través de mi experiencia, del impacto que tiene la educación en general, la educación técnica, y la educación técnica superior en particular, en la vida de las personas. Velemos porque este community college se encamine por las sendas que lo lleven a cumplir la misión para la que fue creado. El ITSC es una llave y la única esperanza que permitirá abrir las ventanas al crecimiento y al bienestar de miles de dominicanos.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/que-es-el-itsc-y-por-que-es-importante-8858472.html

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Los docentes adaptan contra el reloj los ya discutidos contenidos escolares

Por: Ana Torres Menárguez

La seguridad de los centros educativos está consumiendo casi todas las energías y concentrando el debate público en esta vuelta a las clases en mitad de una pandemia que no deja de ofrecer cifras preocupantes; ya hay más de medio millón de casos en toda España. Pero una vez decidido que es imprescindible reabrir las escuelas, tal y como defiende la ONU, para evitar una “catástrofe generacional”, sobre todo entre los alumnos más desfavorecidos y con menos conexión a Internet, hay que resolver otro gran problema: ¿qué y cómo se va a enseñar a los alumnos en estas circunstancias excepcionales?

La realidad es que, mientras los docentes trabajan a marchas forzadas para adaptar los programas académicos, centrándose en contenidos esenciales e integrando los temas imprescindibles para seguir adelante que no se llegaron a ver el año pasado, se hace más presente que nunca el debate, arrastrado desde hace años, sobre si el currículo educativo español es demasiado extenso, enciclopédico y anticuado. “Es una ficción, todos saben que es inabarcable; el currículo prescrito en la ley no se corresponde con el que finalmente aprenden los alumnos en el aula”, opina el profesor Carlos Magro, presidente de la asociación Educación Abierta.

Los educadores que estos días andan adaptando las clases de los colegios e institutos a la realidad de la pandemia no son ajenos a esa cuestión. “Nuestro currículo es muy denso, hay demasiado contenido y desde las sociedades matemáticas llevamos años peleando para que se reduzca, como poco un 20%”, señala Lluís Bonet, docente del instituto público Mare Nostrum de Alicante, antes de volver a temas más inminentes: “Se dice que los deberes están hechos, pero en los centros solo se ha hablado de las medidas de prevención higiénicas y sanitarias; está claro que hay que prever más allá de la distancia social en las aulas, pero lo pedagógico sigue en un segundo plano”, decía el jueves pasado, poco antes del inicio de las clases. Su gran preocupación es cómo van a seguir las lecciones desde casa los estudiantes de 2º de ESO y de los cursos posteriores, ya que solo irán al centro el 50% de ellos en días alternos.

A grandes rasgos, los centros de infantil y primaria y los de secundaria coinciden en un punto: este curso se centrarán en los contenidos esenciales. Durante el tercer trimestre del pasado curso, todos los centros siguieron las recomendaciones acordadas por el Ministerio de Educación y los consejeros autonómicos de no seguir avanzando en el temario para no dejar atrás a quienes tienen menos recursos y apoyo familiar. En junio, los docentes hicieron informes individualizados, dejando por escrito las calificaciones finales de cada alumno y sus carencias. Ahora, durante el mes de septiembre, deben elaborar las programaciones académicas —tienen autonomía para hacerlo—, teniendo como base los contenidos prescritos por el ministerio y las consejerías; el Estado fija el 65% y las autonomías el resto, salvo en las que existe lengua cooficial, donde el Gobierno fija el 55%.

“Vamos a optar por integrar lo que no se trabajó solo en las áreas en las que es imprescindible, como Inglés. En primaria, los contenidos de la mayoría de asignaturas se repiten en los diferentes cursos, y en ese sentido estamos muy tranquilos”, explica Vicent Mañes, presidente de la federación de asociaciones de directores de infantil y primaria, que aglutina a los responsables de unos 2.600 colegios de toda España. Pone un ejemplo: “Si en Inglés queremos trabajar la circulación en las ciudades, tenemos que recuperar los verbos de movimiento que no pudimos ver en el tercer trimestre”. Mañes recuerda que siempre diseñan las programaciones a partir de las evaluaciones finales del año anterior y de los datos de evolución de los alumnos. Pero en esta ocasión, reducirán los objetivos curriculares, con menos temas, y lo que quede pendiente lo integrarán en los próximos años, “ya libres de pandemia”, anhela.

El patio del colegio San Sebastián de El Bolao (Madrid).
El patio del colegio San Sebastián de El Bolao (Madrid).

El “gran reto” que afrontan los docentes de estas etapas es el de formarse para seguir integrando las herramientas tecnológicas en su metodología, porque hasta ahora “era un recurso auxiliar a lo manual”. “En infantil y primaria el niño se tiene que ensuciar con la arena, usar el pegamento… Con la pandemia hemos aprendido que esto tiene que complementarse con las herramientas digitales que permitan a los alumnos trabajar de forma más autónoma en casa”, añade.

En el caso de algunas autonomías, como la valenciana, la consejería lanzó cursos de formación en TIC para más de 5.000 profesores durante el mes de julio con el objetivo de que aprendieran a usar la plataforma Moodle Aules, un entorno de trabajo digital que permite compartir tareas y comunicarse con los alumnos de forma sencilla.

“El ritmo en los institutos va a ser más lento”, afirma Esteban Álvarez, presidente de la asociación de directores de secundaria de Madrid. Como en primaria, ellos adaptarán las asignaturas a los contenidos esenciales. “En los diferentes cursos de la ESO, los conceptos se repiten con diferente grado de dificultad, de modo que lo que no podamos ver este curso, lo incluiremos en las programaciones del próximo”, añade. Como en el resto de comunidades, el primer mes de clase se va a destinar a planes de refuerzo, en los que se recordará lo más relevante del curso anterior. Su gran preocupación es segundo de Bachillerato. “No podemos mantener el mismo temario ni ritmo que cuando todos los alumnos acudían de forma presencial; necesitamos que el Ministerio de Universidades y las consejerías vuelvan a adaptar la selectividad como hicieron el pasado julio, que en lugar de proponer opciones cerradas, dejaron que el alumno pudiera desarrollar entre una amplia gama de temas”, clama Álvarez.

Conjunto enciclopédico

Pero todo ese trabajo no puede abstraerse del otro debate más amplio sobre los contenidos escolares, pues la pandemia y el cierre prematuro de los centros ha puesto sobre la mesa un obsoleto sistema educativo, demasiado hinchado y con unos métodos de enseñanza con dificultades para funcionar sobre raíles tecnológicos. Docentes, estudiantes, familias y políticos reconocen que el conjunto de asignaturas en España es enciclopédico y que el país va a la cola en cuanto a la modernización del modelo de escuela, por detrás de otros como Portugal, que después de adelgazar los contenidos ha conseguido reducir la tasa de abandono escolar temprano al 12,6% (aún por encima del 10,6% de media de los países europeos), frente al 17,2% de España.

El objetivo es ir hacia los llamados aprendizajes significativos, los que dejan huella. El biólogo y psicólogo cognitivo Héctor Ruiz, director de la International Science Teaching Foundation —con base en Londres y Barcelona en la que analizan la forma en la que los niños aprenden las ciencias en diferentes países—, coincide con los docentes en la idea de sobredimensión. “La memoria no funciona como un músculo; la retención de datos sin profundizar en ellos no ayuda al pensamiento crítico”, expone. “Aprender listados de nombres no te va a dar una ventaja a la hora de entender cualquier otro contenido; para tener la capacidad de resolver problemas hacen falta conocimientos profundos, es la única forma de conectar diferentes campos”.

En el Ministerio de Educación son conscientes del problema y quieren dar un vuelco al currículo. “Sabemos que los programas para cada uno de los cursos están recargados y queremos ir a un modelo más ligero que se centre en lo fundamental”, señala el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana. Prefiere no hablar de porcentajes o de qué asignaturas podrían suprimirse, pero sí adelanta que los centros tendrán la posibilidad de fusionar las asignaturas por ámbitos, como ya ha hecho Portugal, catalogada por la prensa internacional como “la estrella emergente en educación” por sus avances en el informe PISA (que mide las competencias en matemáticas, comprensión lectora y ciencias de los alumnos de 15 años de los países de la OCDE) y considerada como la nueva Finlandia.

Algunos docentes ya hackean el sistema desde hace años. Reaccionan con unos contenidos realistas, a sabiendas de que, un curso más, no serán capaces, o no querrán, llegar al final del temario propuesto por la Administración. “El enfoque, como cuando yo estudiaba, sigue siendo memorístico, almacenar en el cerebro los títulos de las obras sin entender los motivos que llevaron a esos autores a escribirlas; desactiva toda curiosidad por la lectura”, explica Rosa Linares, profesora de Literatura en el instituto público Leonardo Da Vinci de Majadahonda, en Madrid. Junto a un grupo de profesoras unidas en el colectivo Guadarrama, cree que no basta con dar a los estudiantes de secundaria las nociones generales de la historia de la literatura española, que tienen carencia de referentes internacionales, y que no se trabajan las habilidades de expresión y comunicación. “No se dan cuenta de que con ese currículo conseguimos el efecto contrario al que buscamos: fomentar de por vida el hábito de lectura”.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/educacion/2020-09-09/los-docentes-adaptan-contra-el-reloj-los-ya-discutidos-contenidos-escolares.html

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Vuelta a clase: estos son los desafíos emocionales y psicológicos de alumnos y profesores

Por: Pablo Meneses

Además de las medidas sanitarias, la enseñanza presencial durante la pandemia presenta nuevos retos que requieren de una capacidad de adaptación constante

Distanciamiento social. Mascarillas. Educación híbrida, presencial, online. Burbujas de convivencia. Gel hidroalcohólico, desinfección, confinamiento y protocolos de actuación. El debate sobre la vuelta a los centros educativos de los 8,2 millones de alumnos no universitarios matriculados en España está marcado por la preocupante evolución de una pandemia que continúa expandiéndose sin freno aparente. Un retorno que presenta, además, numerosos desafíos emocionales y psicológicos que alumnos y profesores tendrán que afrontar en los próximos meses, y que les exigirán una permanente capacidad de adaptación.

Es en este contexto de cambio que la Universidad de Cambridge celebra estos días el Cambridge Live Experience 2020, un congreso online y gratuito en el que, a lo largo de tres días (8, 9 y 10 de septiembre), más de 20.000 docentes de todo el mundo asisten a 55 webinars que pretenden orientar, inspirar y apoyar a los profesores en su retorno a las aulas. Para abordar esos desafíos emocionales y psicológicos, EL PAÍS ha conversado con cuatro de sus ponentes: Andy Cope, especialista en bienestar y crecimiento personal; Kate Brierton, psicóloga clínica; Nahla Al Malki, consultora ELT; y Ricardo Morales, coordinador de servicios académicos de Cambridge University Press en México.

Aulas de apoyo emocional

Más allá de las medidas de contención sanitarias, los docentes han empezado a recibir en sus clases a unos alumnos cuyas vivencias estos meses han sido muy diferentes. Algunos habrán disfrutado del contacto con la familia y de una menor presión académica, mientras que otros habrán pasado por experiencias difíciles y potencialmente traumatizantes. Para la mayoría, el mayor reto será ahora mantenerse motivados por aprender a pesar de la incertidumbre acerca de cómo la pandemia afectará a sus estudios y a su vida, con la posibilidad de nuevos confinamientos y una vuelta a las clases en remoto.

Por eso, “una de las tareas más importantes de los profesores será la de ayudar a todos estos estudiantes a regularse emocionalmente y a que se sientan capacitados para seguir adelante. Hay que escuchar y validar cada experiencia individual; un sentimiento o emoción nunca está equivocado, porque no podemos controlar cómo nos sentimos”, sostiene Kate Brierton, psicóloga clínica en Compassionate Cambridge. Usar el lenguaje para generar un sentimiento de pertenencia, añade, es también útil, con frases como “estamos juntos en esto y nos podemos ayudar unos a otros”, que pueden evitar que los menores se sientan solos y sin ayuda.

Una de las posibles estrategias es la de crear aulas sensibles al trauma, con entornos que proporcionen apoyos a todos los estudiantes, incluyendo los más vulnerables, “con una rutina constante y predecible, y una atmósfera tranquila y silenciosa, sin demasiado ruido ni ajetreo. Los profesores pueden ser conscientes de su comunicación no verbal, moviéndose más lentamente por la clase, evitando los movimientos bruscos y hablando con un tono regular y reconfortante”, afirma Brierton. “Y en lugar de inclinarse sobre los estudiantes, lo que podría provocar la reacción de un estudiante traumatizado, bajar a su altura para hablar con ellos”. Si un estudiante se siente angustiado, es recomendable disponer de un espacio, fuera del aula, donde el alumno o alumna pueda tomarse el tiempo que necesite para tranquilizarse.

¿Cómo reconocer señales de estrés emocional en los alumnos?

Cualquier cambio en su conducta con respecto a antes de la pandemia puede indicar la existencia de estrés emocional, ya sea a través de un aislamiento social, de comportamientos desafiantes o de otros síntomas como dificultades con grupos de compañeros, cambios en el peso o incluso señales de fatiga. “Los profesores deben también vigilar la posible aparición de autolesiones o señales de trauma, como hipervigilancia, reactividad emocional, flashbacks o disociación, que puede manifestarse con el menor soñando despierto”. Los niños más pequeños pueden desarrollar una dependencia excesiva de los familiares adultos, estar nerviosos en situaciones nuevas o mostrar síntomas somáticos, como dolores de cabeza o de estómago.

Una oportunidad para redefinir la nueva normalidad

El papel de los profesores en la recuperación educativa e incluso emocional de los alumnos es, por tanto, clave. Pero para ello, apunta Brierton, “es necesario que antepongan su propia salud. Cuidarse a sí mismos es vital en estos momentos: comer bien, dormir lo suficiente, practicar ejercicio…”. La enseñanza es una profesión que demanda mucha energía, y que es física y mentalmente extenuante. “Si no te sientes bien físicamente, si no tienes la energía suficiente, es muy difícil que puedas dar lo que no tienes. Hay que cuidar la salud física y mental… Si el sueño y el ejercicio vinieran en pastillas, curarían la mayoría de los problemas del mundo”, argumenta Andy Cope, especialista en bienestar, conferenciante y autor de The Art of Being Brilliant.

Y después, aunque parezca complicado en esta nueva normalidad de la covid-19, es necesario mantener una actitud positiva, porque las emociones son contagiosas: “Como profesor en un aula, si estás estresado, preocupado o con ansiedad, adivina qué es lo primero que tus alumnos van a percibir inmediatamente de ti. Es imposible no tener un impacto, y por tanto hay que encontrar la manera de que este sea positivo”, explica Cope. “Solo el 10 % de tu felicidad se debe a circunstancias externas; el resto viene de cómo piensas, y sobre esa parte podemos aprender a tener el control” e impactar no solo nuestras vidas sino las de quienes nos rodean. Hay estadísticas que lo corroboran: tener un buen amigo feliz nos hará un 14 % más felices; si se trata de un hermano o hermana, seremos un 17 % más felices; y si tienes un vecino feliz, tú serás un 37 % más feliz, según explican Nicholas Christakis y James Fowler en Connected: The Amazing Power of Social Networks & how they Shapeour Lives.

Hemos entrado, y estamos cansados de oírlo, en una nueva normalidad. Pero lo bueno (y también lo malo) es que nadie sabe exactamente cómo es, y eso precisamente brinda una oportunidad para que todos (y no solo los docentes) decidan por su cuenta cómo será esta. “No sé tú, pero yo no quiero volver a mi vieja normalidad, porque en ella estaba cuatro horas diarias en la carretera, sufría de estrés y ansiedad…”, reflexiona Cope. Y respecto a las escuelas, se pregunta: “¿No sería fantástico si pudiéramos salir de la covid-19 en una posición mejor de la que teníamos cuando entramos? ¿Si incorporáramos el bienestar a los centros educativos, incrustándolo en el aula de manera que cuando venga la próxima pandemia, o lo que sea, estemos en una mucha mejor posición para lidiar con ello mental y emocionalmente?”

El secreto, para Cope, está en la psicología positiva, en ese puñado de personas que podemos encontrar en nuestra vida que mantienen la energía, la pasión, la sonrisa y la positividad en todas las circunstancias, incluso en medio de una pandemia global como la que nos afecta; en qué hacen para sentirse así de bien y en qué podemos aprender de ellos. “Eso es lo importante de la psicología positiva: que tiende a ser una conducta aprendida, y te recuerda las cosas que tú puedes hacer para tomar el control”. Por ejemplo, la ratio de tres a uno: en el aula, el profesor debería proponerse ser tres veces más positivo que negativo; y si estoy en la sala de profesores, y escucho a la gente compartiendo tres cosas positivas (risas, alabanzas, ánimos) por cada cosa negativa, estaré bastante seguro de que el ambiente es adecuado.

“Pero no queremos hacerlo simplemente bien, queremos hacerlo excepcionalmente”, argumenta. Por eso, recomienda que la proporción sea aún mayor. “Una de las cosas que puedes hacer es escucharte a ti mismo, de manera que por cada aspecto negativo que compartas, lo equilibres con otros seis positivos, seis cosas buenas, seis alabanzas a un colega que ha hecho algo bien, seis momentos de risa… Y, de hecho, las investigaciones actuales en el aula apuntan incluso a una ratio de ocho a uno. Si estoy en el aula y escucho ocho cosas positivas por cada negativa, podré estar seguro de que esa clase tiene la energía necesaria”.

La regla de los cuatro minutos

Otro consejo es lo que Cope denomina la regla de los cuatro minutos, porque es más o menos el tiempo que tarda una persona en percibir cómo te sientes. Para un profesor, eso significa que tienes que dar lo mejor de ti mismo los primeros cuatro minutos: cuando entras en la sala de profesores, con energía, entusiasmo y positividad; los primeros cuatro minutos de clase, para que luego todos respondan positivamente; los primeros cuatro minutos de una reunión de claustro, o al irse a casa desde el trabajo… “Si todos podemos completar bien esos cuatro minutos, y ser genuinamente alegres y positivos, nos daremos cuenta de que creamos una energía en la gente que nos rodea”.

Separados físicamente, pero participativos

El distanciamiento social impuesto por el coronavirus ha modificado también la forma de impartir clase o de participar en las actividades lectivas, al forzar un espacio físico entre los alumnos que hace más difícil el trabajo en grupos. Sin embargo, esto no significa que no haya estrategias a las que los docentes puedan recurrir: “Los profesores deben reflexionar sobre sus propias creencias respecto al aprendizaje, y como conseguían implicar a sus alumnos antes de la pandemia”, esgrime Nahla Al Malki, consultora de ELT y formadora de CELTA. “Si parten de esas prácticas originales y de esos principios de aprendizaje, rápidamente encontrarán sus propias estrategias para superar las medidas de distanciamiento”.

Así, la participación de los alumnos puede potenciarse facilitando un aprendizaje basado en la investigación, con clases invertidas (flipped classrooms) o la colaboración entre compañeros y en grupo, y desarrollando un sentido de la responsabilidad y de propiedad sobre su propio proceso de aprendizaje. No serán, en un sentido estricto, nuevas estrategias, sino que usarán herramientas nuevas: por ejemplo, a través de soluciones TIC o celebrando debates en espacios abiertos.

En cualquier caso, es importante no caer en el error de que el distanciamiento necesariamente hará que los profesores impartan exclusivamente clases magistrales: “Estas lecciones pueden ser útiles en contextos concretos o para ciertas asignaturas, pero desde luego no debe ser nunca la forma en que los estudiantes experimenten todo su aprendizaje. Los alumnos deben implicarse a un nivel más profundo para desarrollar sus habilidades, y aprovechar plenamente lo que sea que estén aprendiendo”, cuenta Malki.

Encontrar la resiliencia necesaria

En este contexto tan atribulado, es importante que tanto profesores como alumnos puedan considerar que el de la pandemia no deja de ser un proceso en el cual se viven diferentes etapas, como señala Ricardo Morales, coordinador de servicios académicos de Cambridge University Press en México: el impacto o trauma inicial ante una situación inesperada; la reacción, que consiste en adaptarse al nuevo entorno y buscar soluciones que permitan reconvenir la estabilidad; y el crecimiento: aprender de lo acontecido y tomar todo lo positivo que esta nueva situación ha traído. Es ahí en dónde la resiliencia toma un rol importante: “Considerar que no todo lo que se ha vivido ha sido catastrófico; por el contrario, se han adquirido nuevos conocimientos, habilidades y destrezas que nos ayudarán a mejorar en las siguientes etapas de la vida”.

Fuente: https://elpais.com/economia/2020/09/09/actualidad/1599648299_945483.html

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