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Ellos y nosotros: entre el no futuro y el futuro de la educación pública

Ellos y nosotros: entre el no futuro y el futuro de la educación pública

  

  1. Ellos: profundizando en la colonización espiritual mediante el individualismo inyectado mediáticamente (glifosato cultural)

 Que nadie la reclame“Y estar soltera está de moda
Por eso ella no se enamora…

Celu en modo avión, no quiere que la llamen
Le da lo mismo que la quieran o la amen
Vacilar y joder, eso’ son su plane’

Y por ahora eso no va a cambiar…

Cero compromiso, sólo quiere bellaquear
Porque no quiere que nadie le vuelva a fallar
Beber y joder, no se va a amarrar…”

Lunay (cantante puertorriqueño de reguetón), fragmento de su canción “Soltera” (2019)[1]

 

 El monocultivo de las mentes = la dominación cultural

Si la educación pública fuera como la tierra que cultivan los campesinos nuestroamericanos, veríamos que está arrasada por una cantidad increíble de plagas, que destruye semillas, vegetales, frutos y al propio trabajador de la tierra. Nuestra educación pública está seca, árida, asolada por décadas de maltratos y abandono. Esta fue una de las ideas vertidas por Adolfo Pérez Esquivel, argentino Premio Nobel de la Paz en la conferencia titulada Desafíos de Nuestra América en Tiempos de Pandemia[2] el pasado 25 de agosto de 2020 en el canal de Youtube Otras Voces en Educación, donde también advirtió sobre “los grandes medios de propaganda que utiliza el sistema y que trata de incidir fundamentalmente en la conciencia de los jóvenes o de la gente que no tiene una preparación crítica, que es una gran mayoría también. La propaganda es el equivalente al glifosato, es tóxica.”

Estos medios de propaganda, hoy legitimados por el gobierno mexicano como los verdaderos maestros de los niños y jóvenes de educación básica y media superior, desde el 24 de agosto han tomado el lugar de los docentes en su rol más tradicional: un emisor que todo lo sabe y unos receptores ignorantes que pasivamente deben ver la televisión o escuchar la radio para “aprender” pero sobre todo para nuevamente adquirir un papel de callar, escuchar y obedecer frente a la fría pantalla.

Estos medios de propaganda que durante años han descalificado la profesión docente, ya sea por las diversas luchas magisteriales que son siempre satanizadas y criminalizadas, por los “documentales” tipo “De panzazo” dirigido por Carlos Loret de Mola y tristemente por Juan Carlos Rulfo (hijo de Juan Rulfo que seguro estará revolcándose en su tumba), que fue realizado expresamente para comenzar la última gran campaña de persecución contra los docentes, preparando con ello el terreno para la aparición de la Reforma “Educativa” impulsada por Enrique Peña Nieto.

Esos medios de propaganda que nunca hablan de los bajos salarios de la mayoría de los docentes del país, de su constante abandono en cuanto la formación y capacitación efectiva que de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo debieran recibir, de la falta de estabilidad laboral producto de ilegales formas de contratación (algunas de ellas legitimadas en la Reforma Laboral de 2012), de la falta de contratación de cientos de miles de profesores que hacen falta pero que los presupuestos gubernamentales (no importa que sean de centro, derecha o dizque “izquierda”) nunca contemplan, dejando a comunidades enteras sin maestro tanto de zonas rurales como urbanas.

Esos medios de propaganda que no solo son la TV y la radio, sino que han ampliado su espectro a las redes sociales fomentando su monocultivo de las mentes con las plagas del emprendedurismo (“explótate a tí mismo y si fracasas, no culpes al sistema, sino a tu falta de preparación”, ver La dictadura del coaching de Vanessa Pérez Gordillo) y del individualismo.


La plaga del emprededurismo

Lo de hoy en la red es seguir a los coach. Habilmente se ha sustituido la palabra maestro por la de coach para nombrar a todos los gurús, youtubers e influencers de moda que han llegado a vender recetas de cocina, cursos de baile, rutinas de ejercicio, clases de matemáticas, de filosofía, de ventas, de manejo, terapias psicológicas y  cualquier cosa que nuestra mente o nuestras problemáticas decidan poner en el buscador de google o de youtube, por mencionar un par de las infinitas posiblidades que hoy tenemos. A la usanza de las viejas películas del cine mexicano donde Pedro Infante y Jorge Negrete enseñaron a generaciones de mexicanos como era un buen macho mexicano, un charro, un hombre y de paso fomentaron los roles femeninos de sometimiento o de manipulación (basta recordar a Sara García en los Tres García, por ejemplo) -tarea que también cumplieron a cabalidad las telenovelas de televisa y recientemente tv azteca-, hoy son los influencers quienes modelan el pensamiento de nuestros jóvenes y de las futuras problemáticas que presentarán en sus relaciones de vida (relaciones tóxicas le llaman ahora).

El sistema ha logrado sembrar en un sector de la sociedad, gracias a estos medios de propaganda, la idea de que todo depende del esfuerzo individual y que basta “emprender” (dedicarse al comercio, a crear una empresa, a auotemplearse) para alcanzar el éxito y obtener, con suerte y “muchas ganas”, fama y fortuna. Por tanto, aquellos que fracasen en esta ruta de competencia individual por tener las mejores ideas y promoverlas en sus “emprendimientos”, serán regañados por sus coach, quienes les venderán nuevos cursos, nuevos vídeos y todos los lavados de cerebro que le permitan redoblar sus esfuerzos hasta alcanzar sus objetivos o ser expulsados de esta comunidad si no lo logran.

Lo más grave es que estas ideas han aterrizado ya a los planes de estudio de la educación básica. La SEP, en nivel Secundaria, ha creado materias donde los profesores enseñan a los jóvenes a simular situaciones hipotéticas donde juegan roles diversos: uno es el jefe y al que tienen que obedecer el resto, otro debe encargarse de ciertas tareas organizativas, otros solo hacen tareas repetitivas, etc. y su calificación dependerá de que logren ganar la competencia con otros equipos de estudiantes de su mismo grupo.

La plaga del individualismo al grado extremo: Lunay, el vocero de las relaciones casuales

“Ahora mismo, por lo menos, pienso que estoy joven y creo que estamos en una época en la que el estilo de vida no es tener una relación tan seria sino que tú sigas enfocado en lo tuyo y vacilar”, dijo Lunay a El Universal (Sábado 22 de agosto de 2020).

No es novedad que la música, el cine y otros medios de expresión artística han sido utilizados para el monocultivo mental del individualismo en nuestra sociedad. Muchas canciones de José José, Lupita D’alesio, etc., bien pueden darnos idea de lo mal que pensamos nuestras relaciones de pareja y que hoy son parte de las violencias domésticas y de género que siguen transmitiendose de generación en generación y por qué no, de canción en canción. Esa idea de que uno no puede vivir sin otra persona, esa falta de amor propio, ha sido engendrada cosificando a las personas en productos que son de nuestra propiedad y si nos engañan, abandonan o eligen a otra persona, no podemos vivir y la vida termina (los zombies producto de las canciones son más viejos que los de las películas de George Romero). El verdadero amor, ese que acepta a la persona, que la elige y la prefiere para vivir y convivir mientras ese pacto sea mutuo y que día a día construye los lazos más fuertes, aceptando las diferencias más que exigir las coincidencias, ese amor real está vetado, no ha existido casi en las canciones desde que se comercializa con ellas en los medios de propaganda. Lo tóxico ha sido lo que vende.

La música de reguetón, muy criticada por los escasos elementos musicales en cuanto a su ejecución y sobre todo por la utilización como objeto sexual de la mujer en sus letras, desde hace un año da otro paso más con el cantante Lunay, que en 2019 lanzó su tema “Soltera”, mismo que en su versión remix y en colaboración con Daddy Yankee y Bad Bunny tiene 601 millones de visitas en su canal de youtube. Solo por comparar, el vídeo del fallecido José José donde interpreta “El Triste” de Roberto Cantoral en el Festival Latino de la Canción de 1970 y publicado el 30 de junio de 2010 en el Canal de Youtube LeArtsHD ha acumulado en 10 años 106 millones de visitas[3]. Es decir, que el nivel de popularidad de Lunay con Soltera en un año es seis veces mayor a una de las canciones más vistas por el público en el Youtube sobre todo a raíz de la muerte del famoso cantante mexicano. El nivel de penetración cultural que las canciones pueden tener hoy en día así como sus efectos en la mente de nuestros jóvenes son incalculables. Hace unos días, Lunay presentó su nuevo tema “Relaciones” donde continua promoviendo las relaciones sin compromiso y cuyo vídeo oficial estrenado el 16 de julio de 2020 lleva hasta el momento 31 millones de visitas[4]:

Ven, hagamos un trato (hagamo’ un trato)
Quiero tener un amor sin contrato
Yo no quiero una relación (no)
Solo quiero tener relacione’

Más allá de la crítica a nivel musical, preocupa el tipo de valores que éste estilo musical promueve entre nuestros jóvenes así como las consecuencias sociales que deriven de este estilo de vida adoptado por ellos.

Las plagas futuras (quizá no tan futuras, ya casi presentes)

Nuestra tierra educativa hoy está siendo inyectada con fertilizantes virtuales: tecnologías 4G y 5G, con Google Classroom, Zoom, Whatsapp, Facebook, Google Meet, entre muchas otras más que diariamente buscarán el lugar de privilegio que el gobierno mexicano concedió a la televisión comercial: ser los nuevos maestros porque los de carne y hueso salen más caros. Dura realidad que otra plaga, la Cuarta Revolución Industrial, está ya llevando a cabo en el terreno laboral. En esta pandemia muchos supermercados en EU han sustituido a los cajeros humanos por máquinas con lectores que verifican los precios de los productos y los cobran. Restaurantes donde en lugar de meseros existen robots que llevan los alimentos a los comensales quienes encargaron sus platillos a través de sus teléfonos celulares, todo ello con el pretexto de evitar contagios por la actual pandemia de covid-19 (ver China y México serán los países más afectados por la robotización de la manufactura: Oppenheimer en el Canal de Youtube El Financiero Bloomberg[5]). La reconversión tecnológica en los países latinoamericanos seguro dejará en el camino muchos empleos generando mayor pobreza y más clientes que cooptar para los “coach” emprendeduristas.

¿Llegará a ser una realidad el Apagón Pedagógico Global así como la sustitución de muchas profesiones por inteligencia artificial? La actual pandemia ha acelerado ambos procesos de manera vertiginosa.

  1. Nosotros: luchando por reorganizanos y arroparnos en los saberes colectivos de nuestros hermanos más avanzados (modelo educativo zapatista)

 “La educación debe ser despertar la conciencia crítica y los valores

para saber quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos.”

 Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz),

en Desafíos de Nuestra América en Tiempos de Pandemia,

25 de agosto de 2020,

Canal de Youtube: Otras Voces en Educación

 Afortunadamente, en contraposición a todo lo anterior, existen muchas experiencias de lucha y resistencia pedagógica en nuestro continente de las cuales aprender y abrevar, que pasan por la obra del enorme Paulo Freire, la de Simón Rodríguez, la de Adriana Puiggrós, la de Ivan Ilich, la de Marco Raúl Mejía y Luis Bonilla-Molina en épocas más recientes (entre muchas otras más) que han alimentado, narrado, vivido y estudiado a las pedagogías contrahegemónicas que han sido negadas, invibilizadas, deslegitimadas y excluidas por las pedagogías dominantes oficiales.

Dice Rolando Pinto en sus “Principios filosóficos y epistemológicos del ser docente (2012): “A América Latina le urge pensarse desde otros lenguajes, desde otros contextos, rebelarse ante los paradigmas de la dominación, la reproducción y el control, de lo dado por las estructuras conceptuales que formalizan contenidos homogéneos. Hay que pensarla como continente que puede tener contenidos significantes abiertos a la multiplicidad, como horizonte posible para un nuevo movimiento gnoseológico, que reflexione en sí mismo, en un pensar no paramétrico. ¿Qué significa entonces el ser y estar de nuestra América? ¿Cómo descentrar los discursos para dar cuenta de la matriz cultural e histórica que subyace en cada espacio territorial? ¿Cómo desentrañar su subjetividad más profunda, aquella silenciada por la dominación, aquella que es potencia y posibilidad, aventura y apertura?[6]

Pinto con sus palabras nos invita a una ruptura y transformación de la educación, a la búsqueda de nuestra identidad como latinoamericanos en oposición a la colonización cultural de la que hemos sido objeto desde hace siglos. Y es este contexto donde queremos comenzar el estudio de uno de los modelos educativos que nunca se mencionan pero que nacieron para romper con siglos de abandono y de olvido: el sistema educativo autónomo zapatista.

Desde el año 1994 cuando se dio el alzamiento zapatista sus reclamos incluyeron a la educación como parte fundamental para construir comunidad y así sus primeras escuelas surgieron en medio de la pobreza extrema en casas, chozas, mercados y al aire libre si era preciso. Con ellas surgió también una nueva forma de enseñar y aprender que fue llamada: la otra educación. Durante los primeros años se formó a los promotores y promotras de la educación y la salud que fueron los pilares para el impulso por la autonomía que se dio en el año 2003, después de la negativa gubernamental de aprobar la Ley Indígena, naciendo así la Escuela Autónoma Zapatista (EAZ).

En ella ha sido posible avanzar en muchos de los pendientes que a propósito los gobiernos mantienen para sus escuelas oficiales: las escuelas zapatistas ofrecen un acceso equitativo para niños y niñas, mismos que aprenden a leer y escribir en su primer idioma (tzotzil, tzetal) y en español como segundo idioma.

En lugar de maestros, ellos forma promotoras y promotores de la educación elegidos por sus propias comunidades  que se encargan de su alimento y vivienda, toda vez que son voluntarios y no perciben salario alguno.

Las promotoras y los promotores de la educación deciden junto a padres de familia y estudiantes qué, cómo se enseña y la manera de evaluar lo que se ha aprendido.

El aprendizaje de los estudiantes no está concentrado únicamente en las aulas sino también fuera de ellas. Alternan el estudio de materias como Matemáticas, Arte, Educación Física, Literatura y Ciencias Sociales con el cultivo de comida orgánica, hacer tortillas,  sembrar y a traer maíz,  practicar los deportes y la danza (la alegre rebeldía le dicen). Como parte de la construcción de la identidad histórica aprenden acerca de la cultura mexicana y maya. Estudian la historia del movimiento zapatista y sus demandas centrales: educación, tierra, techo, trabajo, comida, salud, cultura, independencia, información, libertad, democracia, justicia y paz.

Su propuesta pedagógica se basa en el consenso, el nosotros, el “mandar obedeciendo” y el “caminar preguntando” rompiendo así con los binomios occidentales tradicionales del emisor-receptor, el saber-ignorar, el ganar-perder, etc. Aquí no cabe un yo autoritario que sin preguntar a nadie impone planes de estudio, horarios, cursos (ahora con la pandemia serían programaciones en canales de televisión y estaciones de radio) sino que las autoridades de la EAZ solo fungen como encargados, “caminan preguntando” y su gestión refleja las decisiones que se toman en asambleas con las familias, los estudiantes, las juntas de buen gobierno, las promotoras y promotores de la educación y las comunidades en general.

Los egresados son los actuales líderes de hospitales, escuelas, trabajos agroecológicos y las juntas de buen gobierno.

Antes de 1994 ¿cómo era la educación en Chiapas?

Era la peor de México con una deserción de 72% en el primer año de primaria, con escuelas que solo ofrecían hasta el tercer año y la mitad de ellas solo tenía un maestro multigrado, ubicadas en ejidos pobres y pequeños, en galerones que eran a ratos iglesia, a ratos escuela y a ratos sala de reuniones:

“Ahorita es una escuela, son las 11 del día. No, no se acerque, no mire dentro, no vea a esos cuatro

grupos de niños rebosando de lombrices y piojos, semidesnudos, no vea a los cuatro jóvenes

indígenas que hacen de maestros por una paga miserable, que tienen que recoger después de caminar las mismas tres jornadas que usted caminó; no vea que la única división entre un “aula” y otra es un pequeño pasillo. ¿Hasta qué año se cursa aquí? Tercero. No, no vea esos carteles que es lo único que el gobierno les mandó a esos niños, no los vea: son carteles para prevenir el Sida…”[7]

 La educación zapatista

En medio de tantas carencias, opresión y maltrato hacia las comunidades indígenas surge esta “otra educación” con una serie de características únicas e irrepetibles:

  • Autonomía. Desde diciembre de 1995 38 municipios de Chiapas se declararon autónomos y junto con ellos sus escuelas quedan fuera de los programas oficiales y de las decisiones que vienen desde la Secretaría de Educación Pública Federal.
  • Rebeldía. Crea un nuevo sistema y sus planes de estudio conforme a las necesidades de la comunidades: “Reflexionamos cómo nosotros queremos aprender y así enseñamos”.
  • Existen promotoras y promotores de educación en cada comunidad, que cuenta también con un comité de educación propio y una Coordinación General que organiza las actividades educativas en toda la región. El Sistema Educativo Rebelde Autónomo Zapatista de Liberación Nacional (SERAZLN) se integra por las Escuelas Primarias Rebeldes Autónomas Zapatistas y las Escuelas Secundarias Rebeldes Autónomas Zapatistas.
  • “Enseñar-obedeciendo”. Los promotores rompen con las jerarquías para favorecer el “andar juntos”, el nosotros:

Eso es lo que estuvo practicando, tanto eso era el principio que los que controlan el grupo se llamaron promotores, ya no son maestros. Los maestros tiene la idea de los niños de que sólo

él sabe y lo que dice es perfecto, pero ya practicamos el principio de ser

promotor, nomás promueve el grupo, a ver todas las opiniones y lo que saben. Esa es la metodología

diferente que se fue utilizando”.[8]

            5) La lengua materna y la tierra.  Son las bases de la cultura indígena y sobre ella se construye la resistencia:

“Les enseñamos a los niños a leer y escribir y la suma y la multiplicación pero también les enseñamos a sembrar la milpa, el frijol, porque si no, no sabe uno.

Vimos que esta idea es buena porque el día que diga el niño que ya no quiere estudiar, o aunque quiera estudiar pero también quiere su hortaliza y su milpa

para sembrar maíz, ya va a saber. También está aprendiendo a sembrar verduras en una hortaliza colectiva de la escuelita”.[9]

 La educación zapatista apuesta al nosotros, a lo colectivo y a lo comunitario: hace historia enseñando su historia, su lucha y la de sus antepasados, echa raíces en su identidad para que haya ojos para mirar, oídos para escuchar y un espíritu libre para gozar y amar a su cultura.

Las otras voces de la otra educación

Afortunadamente, la educación autónoma zapatista es una de las varias luchas que desde la izquierda pedagógica se alzan para darnos una esperanza de que existen también alternativas y actores que saben cómo curar, cultivar y recuperar la fertilidad de nuestra maltratada y abandonada tierra educativa, que pese a lo invisible que son para los medios de propaganda están ahí resistiendo y creando otra vías de emancipación a través de la formación de nuestros niños y jóvenes latinoamericanos. Por ello, también es justo concluir haciendo mención de la bella letra de una canción del cantautor Luis Guitarra, que en contraposición a la promoción del individualismo que promueven muchos cantantes famososo como Lunay, existen también mensajes que difunden e invitan a la solidaridad y al nosotros como en la pieza Las otras voces[10]:

Las otras voces

Nos amenazan con que será muy duro,
con que no habrá bastante
porque seremos muchos.

Y nos esbozan un mundo dividido:
«a un lado los que sobran,
a otro los escogidos»

Que «los del Norte» se sientan más seguros,
viajen en lindos coches
y mimen a sus hijos.

Y allá en el Sur que cuiden de lo suyo;
que no nos pidan tanto,
que ya nos deben mucho.

Nos profetizan desde el imperialismo,
crisis en los mercados
y años de escepticismo.

Para que el Norte remonte el fin de siglo
se han de seguir las normas
(que dictan ellos mismos).

Y allá en el Sur, cien millones de niños
padecen las secuelas
del hambre y del olvido.

Pero aún quedan unos pocos
que dicen que no están de acuerdo.
Y resiste quien prefiere
la lucha a la desigualdad.
Día a día, codo a codo
hay gentes con los más pequeños
derrochando Solidaridad. (BIS)

Otras fuentes consultadas:

Araiza Díaz A. y Lara Delgado J. La educación autónoma zapatista. Una apuesta pedagógica desde las epistemologías del Sur. Revista Viento Sur. Número 147 / Agosto de 2016.

  • https://educacionyeducadores.unisabana.edu.co/index.php/eye/article/view/5061/4209#:~:text=Desde%20nuestra%20perspectiva%2C%20las%20Pedagog%C3%ADas,Carlos%20Cullen%2C%20Carlos%20Alberto%20Torres

– Una Introducción a la Educación Zapatista – Mexico, CINEP Educación intercultural, 19 jul. 2016,

https://www.youtube.com/watch?v=1vTDLosW7qA (Consultado el 27 de agosto de 2020).

– LAS OTRAS VOCES (Luis Guitarra) en el Prog. «Últimas Preguntas» de TVE2 (25-03-12), Luis Guitarra , 25 jun. 2012, https://www.youtube.com/watch?v=RVs2YfmmHCc (Consultado el 27 de agosto de 2020).

[1]    https://www.youtube.com/watch?v=8zQTfGbyY5I (Consultado el 25 de agosto de 2020)

[2]    https://www.youtube.com/watch?v=mQpkPWBI-68  (Consultado el 25 de agosto de 2020)

[3]    https://www.youtube.com/watch?v=MKhuZGk5qZ8 (Consultado el 25 de agosto de 2020)

[4]    https://www.youtube.com/watch?v=DcE-DA9bkrA  (Consultado el 25 de agosto de 2020)

[5]    https://www.youtube.com/watch?v=CI5mNl4pb0g (Consultado el 25 de agosto de 2020)

[6]          Pinto, R. (2012). Principios filosóficos y epistemológicos del ser docente. San José: Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana, CECC/SICA.

[7]             Martín, María Carolina (2009). Sistema educativo rebelde autónomo zapatista de liberación nacional (SERAZLN): educación en resistencia. XII Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia, Facultad de Humanidades y Centro Regional Universitario Bariloche. Universidad Nacional del Comahue, San Carlos de Bariloche.

[8]             Martín, María Carolina (2009).

[9]             Martín, María Carolina (2009).

[10]  https://www.luisguitarra.com/02_discos/02_quien/letras.html#2 (Consultado el 27 de agosto de 2020).

 

Fuente: El autor escribe para el Portal OVE

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Los que se fueron yendo

Hace  un mes que no lo veo en su puesto de trabajo, es  el encargado de colocar en las estanterías las zanahorias, hongos, ocras, en esa larga estantería del supermercado donde siempre hay dos trabajadores colocando las verduras. ¿Se habrá enfermado? ¿Le habrá dado el virus? Me pregunto mientras observo detenidamente  las otras estanterías a ver si lo encuentro, pero no, no está, solo hay jóvenes haciendo el trabajo. La nueva camada, los del cambio de estafeta, los que tienen toda la leche para trabajar, los recién emigrados: sus caritas lo dicen todo. Los recién emigrados indocumentados es como si llevaran un gran cartel donde anunciaran que acaban de llegar y que no tienen papeles, el miedo  propio de las circunstancias a ellos les aflora el doble. Esas miradas, esas formas de caminar, la ropa, sus acentos tan de sus lugares de origen que es como si los remarcara.

Todo eso se va diluyendo con los años como una pintura a témpera que recibe el sol todos los días y palidece hasta que sus tonalidades se vuelven macilentas, eso hace el tiempo con los migrantes indocumentados que se enloquecen en el vaivén de las ganas de salir corriendo hacia la libertad  y el  enorme muro de reclusión  con el que topan, que los va devorando física y emocionalmente. Para los indocumentados no existe el retiro, aunque pagaron impuestos durante sus años laborales, no tienen derechos laborales que les beneficie un retiro.

Disculpe, le pregunto a uno de los jóvenes que está en una de las estanterías de frutas, ¿el señor que siempre trabaja en aquella estantería no ha venido? Ya no viene, se cambió de trabajo. ¿Se cambió de trabajo o se enfermó del virus? Pregunto como si el joven fuera a contestarme la verdad o si supiera. Me dice que se jubiló, como si para los indocumentados la jubilación existiera. Era el mayor de los que quedaban, más bien el único, todos se fueron yendo en los últimos meses, como si la pandemia los hubiera echado para otro lugar o desaparecido. Para un indocumentado no existen mejores opciones laborales, es el mil usos,  que al final siempre termina recibiendo la misma paga, centavos menos, centavos más y; terminando el día con el mismo miedo de encontrarse a la migra en el camino de regreso a casa o a la mañana siguiente de camino al trabajo.

En el mundo de los indocumentados es difícil tener amigos, entablar conversaciones con desconocidos, crear lazos emocionales con otros, por la misma situación y el miedo de ser descubiertos sin documentos y ser deportados es difícil confiar en otros,  entonces las personas se aíslan, van de la casa al trabajo y viceversa y así pueden vivir durante décadas, tener sus familias y esos hijos no conocer tíos ni abuelos más que en fotografías o a través de historias contadas por sus padres, no van a casas de amiguitos o llevar una vida normal como los que sí los tienen. Aunque claro está, hay excepciones son muy pocas comparadas con la realidad de miles en ese encierro físico y emocional de no tener un  papel sellado que lo haga visible como ser humano. Y esto arrastra a familias enteras. El daño psicológico que vive la otra generación, la de los hijos que muchas veces toca a los nietos,  es invisible también para el sistema, es tan mano de obra barata  como sus papás indocumentados, aunque hayan nacido en el país. ¿Porque qué país hoy en día tiene leyes humanas para migrantes indocumentados? Lo mismo es Chana que Juana.

Entonces como no hay familiares, como no hay amistades cercanas, esas personas que se van encontrando en el camino en la vida diaria se vuelven los lazos con lo que se interactúa y muchos indocumentados logran salir de su encierro emocional. El saludo de los buenos días en la panadería, con los trabajadores del supermercado, en la tienda de la esquina, en la licorería, las personas que viajan en el tren, en el bus, ese simple saludo es un mundo, abre un mundo de luz momentáneamente, es un respiro. Una bocanada de aire puro que tal vez alguien con papeles jamás podrá entender porque solo quien   no tiene documentos sabe lo que es vivir como indocumentado y el encierro emocional y físico que esto conlleva.

Y son pérdidas, cada vez que uno de estos personajes desaparece de la vida diaria, la calle se vuelve más vacía, el supermercado tiene menos color, el viaje en autobús puede ser más tedioso y el silencio  y la soledad con  los que muy pocos pueden convivir se vuelven enormes laberintos sin salida.

Salgo del supermercado pensando en el señor de camisa a cuadros que siempre me saludaba cuando pasaba frente a su estantería, ¿habrá regresado a su México natal? ¿Se habrá cambiado de trabajo o fue el virus? De cualquier manera la estantería no será la misma, el supermercado no es el mismo sin los que se fueron yendo, aunque uno salude a los nuevos, a los que llegaron con toda la leche para trabajar y sueñan  con regresarse en dos años, comprar un terrenito, hacer su casita y poner  un negocio en su país de origen.

Fuente: https://www.tercerainformacion.es/opinion/04/09/2020/los-que-se-fueron-yendo/

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Tatuajes, mitos y estereotipos

Una joven de 16 años, Danna Reyes, ha sido asesinada en Mexicali (Baja California), y el fiscal del caso comenta a modo de justificación que “traía tatuajes por todos lados”, como si los tatuajes y su número supusieran una especie de escala para explicar la violencia contra las mujeres. Lo mismo hasta piensa que un tatuaje es razón para acosar, entre 2 y 5 para abusar, entre 6 y 10 para maltratar… y así hasta justificar el homicidio con su “tenía tatuajes por todos lados”.

Lo que aún sorprende de la mirada del machismo es que sea capaz de ver los tatuajes sobre el cuerpo de una mujer, pero no vea a ese cuerpo sobre el fondo de una sociedad que lo cosifica, lo interpreta, y lo pone a disposición de los hombres y sus mandatos, tanto en la vida pública como en la privada.

El machismo viene a actuar como una especie de “guardián de la moral” para que las mujeres no se salgan del guion escrito por los hombres, bien sea en el lenguaje de la ropa, en el de la conducta, en el de las palabras, o en la forma de maquillar, complementar o reescribir su cuerpo… En definitiva, para que se ajusten al guion de la libertad limitada que ellos imponen. Es el mismo argumento que utilizan sistemáticamente para justificar la violencia sexual; cuando no es la ropa es la hora, cuando no el lugar es el alcohol ingerido o la compañía que llevaban… siempre hay alguna razón para culpabilizar a la mujer que sufre la violencia y liberar al hombre que la ejerce.

Ahora han sido los tatuajes, es decir, la “marca que deja el grabado sobre la piel humana a través de la introducción de materias colorantes bajo la epidermis”, tal y como recoge la primera acepción del Diccionario de la Lengua Española, pero también indica en su segunda acepción que un tatuaje es “marcar, dejar huella en alguien o en algo”. Por eso llama la atención que el fiscal del caso, y la sociedad en general, sean capaces de ver los tatuajes en el cuerpo de las mujeres como razón para juzgarlas hasta el punto de justificar la violencia que las asesina y viola, y, en cambio, no sean capaces de ver la “marca” que deja el machismo en la mente y en la mirada de quienes justifican esa violencia contra las mujeres, sin que utilicen esos mismos argumentos sobre los tatuajes que llevan los hombres para justificar lo que les pasa, ni tampoco sus ropas, ni su peinado, ni el tipo de afeitado, como tampoco dicen nada de la hora o el lugar donde son abordados.

Entre mitos y estereotipos anda el juego, esa es la trampa que hace que siempre gane la banca del machismo. Y están grabados en la mente de quienes forman parte de la cultura para que la inmensa mayoría de los homicidios, agresiones y violaciones por violencia de género queden impunes.

El estereotipo, al asociar determinadas características a las personas y circunstancias, evita que se produzca el conflicto social, pues circunscribe lo ocurrido al contexto definido por los elementos estereotipados. Así, por ejemplo, cuando se produce la violencia de género y su resultado no es especialmente intenso, se recurre a los argumentos que hablan de que son cosas propias de las parejas, que los “trapos sucios se lavan en casa”, que “se le ha ido la mano”, que “quien bien te quiere te hará llorar”… de manera que se ve como algo privado que ha de resolverse en el seno de la relación, no en las instituciones que forman parte de la sociedad. Y cuando la violencia es lo suficientemente intensa como para traspasar los límites establecidos por los estereotipos, se recurre al mito para justificar socialmente algo que, en principio, no es aceptable, como ocurre con la violencia de género de intensidad grave, pues como afirmó Claude Levi-Strauss, el objeto del mito es proporcionar un modelo lógico para resolver una contradicción. De ese modo, el mito viene a resolver el conflicto social que supone encontrarse con una violencia contra las mujeres cuando, en teoría, no debería de producirse, de manera que se recurre a la idea de que esta violencia se debe al alcohol, las drogas o a los problemas mentales de “algunos hombres”, o incluso a la actitud, ropa, tatuajes… de las mujeres, y se evita tener que enfrentarse a la realidad social de la violencia de género en todas sus formas.

Al final, lo que el estereotipo no lograr retener dentro de determinados contextos es resuelto por el mito como algo puntual, excepcional o patológico, de forma que todo sigue bajo las mismas referencias generales.

El problema es que mientras que el tatuaje corporal se puede quitar de forma relativamente rápida con láser, el mental es más difícil de remover y sólo se puede hacer con educación, información y crítica. Esta es la única manera de limpiar y liberar la conciencia de los barrotes grabados por el machismo, y hacer que los ojos, además de mirar, vean la realidad.

Pero el machismo no quiere que se liberen las miradas que ven tatuajes en los cuerpos de las mujeres para justificar la violencia que sufren, porque hacerlo supondría que vieran también los privilegios en las vidas de los hombres que habitan su cultura patriarcal. Por eso el machismo está empeñado en recuperar el terreno perdido y presentar la Igualdad como un ataque, la libertad de las mujeres como una amenaza, y la educación en Igualdad como adoctrinamiento.

El machismo impone la moral y los machistas son sus guardianes. No lo olvidemos.

Fuente: https://rebelion.org/tatuajes-mitos-y-estereotipos/

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Religión, feminismo y aislamiento (I)

Los cuerpos femeninos han sido objeto de aislamiento históricamente. Vamos a pensar la experiencia del aislamiento, no como algo excepcional, sino como una norma sexogenérica.
Y es que durante milenios los cuerpos femeninos han servido a la escritura del poder.
En el primer código jurídico que conocemos, el famoso Código de Hammurabi con 4000 años de antigüedad, se hablaba de la privatización de los cuerpos de las mujeres de la sociedad babilónica:
La mujer estaba sometida a la autoridad del hombre, bien fuese su padre o su marido; los hijos e hijas eran considerados posesiones del padre y “la mujer” pertenecía al marido. En el aspecto sexual estaba seriamente castigada cualquier relación de la mujer casada fuera del matrimonio, tanto para ella como para su amante.
Se cree que las mujeres tenían derecho de propiedad, pero lo más habitual era que el padre o el marido fuesen quienes administraran los bienes familiares. Para los babilonios, el matrimonio era un contrato legal entre el padre de la mujer y el hombre aspirante a dicho matrimonio.
Si bien el Código de Hammurabi es el registro más antiguo en dar cuenta de los términos de posesión del sistema de dominación patriarcal, la carga moral de la comunidad ha recaído en el cuerpo de las mujeres en casi todas las esferas de la sociedad. Esto lo podemos ver también en la lectura de los textos religiosos que han construido a su vez prácticas de dominación tendientes a doblegar los cuerpos femeninos. En ese sentido el mito del castigo de Eva, relata cómo ella fue castigada por tentar a su pareja, el señor Adán, y concluye afirmando que desde entonces todas las mujeres de la tierra fuimos condenadas a parir con dolor.
Sin embargo, años después -diríamos unos miles de años después- el escritor comunista José Saramago hizo interesantes replanteos a los textos bíblicos y su desdén misógino. En el formidable análisis que hace el autor de Caín, se dice que las mujeres no fueron castigadas por su maldad, torpeza o voluptuosidad, todo lo contrario. La penalización a la mera existencia de los cuerpos femeninos tiene que ver con el miedo patriarcal a la curiosidad; ese bichito que nos hace cuestionarnos y revolucionarios. Así no más.
Un gran ejemplo de ese revanchismo punitivo lo veremos en el propio génesis. ¿Se
acuerdan de Sodoma y Gomorra? Al famoso castigo bíblico debemos el término “sodomita”.
Según el capítulo 18 del Génesis, Dios había escogido a un personaje para salvarse de la pecaminosa condición de Sodoma y Gomorra, para lo cual envió dos ángeles justicieros a la casa de Lot: un patriarca heterosexual a la cabeza de una familia compuesta por mujeres.
No fue casual la selección de Dios. Entre otras cosas los carnavales homoeróticos,
“sodomitas”, le intranquilizaban soberanamente. Cuando la familia estaba huyendo, “la mujer de Lot” volteó la mirada en dirección al desastre de la ciudad y fue convertida en una piedra de sal. La esposa de Lot cometió el sacrilegio de cuestionar el poder destructivo de Dios. Y es que ¿Quién juzga a los jueces? La mujer quedó petrificada sobre la tierra mientras los demás se alejaban de su cuerpo: su humanidad fue el punto fronterizo que separaba la impureza de la salvación.
Pese a todo, no podemos afirmar que lecturas patriarcales incumban solo a los textos
sagrados. Acto seguido debemos traer a escena a las mayores irredentas de la biblia: María Magdalena y Agar. La una emplazada en la estigmatizada profesión del trabajo sexual por ser referenta de la resistencia contra la dominación Romana. La otra, esclava egipcia y concubina de Abraham, el primer patriarca judeocristiano, quien fue expulsada al destierro por tener el valor de desafiar el poder abusivo de la esposa del patriarca. Huelga recordar que Sara, esposa de Abraham, al no poder parir permitió a su marido la relación con Agar para que trajera un bebé a la comunidad. No sabemos qué tan voluntaria pudo ser la relación entre la esclava y el patriarca. La cuestión es que el hijo de esa relación es el primer caso de vientre subrogado en la historia escrita de la humanidad. Sin embargo, Agar pateó la cacha, se rebeló a los maltratos y se desterró junto a su hijo.
En adelante vamos encontrar infinidad de casos correctivos del mismo talante. De hecho en las religiones monoteístas la menstruación constituye un momento de impureza del que debe aislarse toda la comunidad. ¿Y los hombres ateos de nuestra cultura occidental? ¿No ven aún con asco a nuestras reglas? ¡Cómo si alguien pudiera librarse de la sangre de nuestros vientres, presente en el alba de nuestra mismísima existencia!

Fuente: https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/09/Religi%C3%B3n-feminismo-y-aislamiento-I.pdf

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Mundos paralelos

Por: Abelardo Carro Nava

Recuerdo que hace varios años tuve la oportunidad de desarrollar, conjuntamente con mis estudiantes, una investigación relacionada con contenido que se ofrecía en medios visuales para personas sordas. Un tema que, indiscutiblemente, nos dejó grandes enseñanzas, porque los seres humanos que tenemos la capacidad de ver y escuchar el mundo a través de nuestros ojos y oídos, en algún momento de nuestra vida llegamos a pensar, que ese mundo, no es el mismo para todos. Craso error, desde luego, de mi parte.

Para tal indagación, nos dimos a la tarea de recuperar algunos datos importantes, sobre todo, pensando en que nuestra atención estaría enfocada en esos contenidos, pero también, en las personas sordas; para ello, logramos realizar una entrevista a un grupo de 5 estudiantes de la Licenciatura de Educación Especial de la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla, ubicada en el Estado de Morelos. Como parece obvio, para dicha entrevista, tuvimos la oportunidad de contar con un intérprete, puesto que los que realizamos este trabajo, desconocíamos la lengua de señas mexicana y un profesor, que laboraba en esa institución educativa, nos apoyó en esa encomienda dada su experiencia, conocimiento y capacidad en este rubro.

Recuerdo también que, antes de la entrevista, el nervio se apoderó un poco de nosotros. Repasábamos las preguntas, verificábamos que el funcionamiento de la cámara y de la grabadora fuera el más adecuado, movíamos las sillas que habíamos colocado; en fin, con estas acciones, pretendíamos que nuestros invitados (informantes), se sintieran cómodos y en confianza.

Llegado el momento, nos saludamos; la tensión fue notoria, puesto que mientras nosotros (hablantes y oyentes) expresábamos algunas palabras para saludarlos, nuestros acompañantes solamente sonreían y gesticulaban. Tomamos nuestro respectivo lugar y, después de un agradecimiento por la aceptación de la entrevista, ésta comenzó. Desde luego, el intérprete, les comunicaba lo que, con nuestras palabras, les expresábamos.

La comunicación fluyó y, después de algunas preguntas que, obviamente fueron contestadas, recuerdo que una de mis alumnas les preguntó sobre las posibles dificultades que encuentran, todos los días, para comunicarse con todas las personas. La respuesta, nos dejó pensando varios minutos: “Imagina que tú, que tienes la capacidad de oír, ingresas a una sala de cine en la que sólo ves lo que proyecta la pantalla, sin sonidos, solamente se reproducen las imágenes. Imagina que las personas que aparecen en la película se comunican mediante señas que, con sus manos, realizan. Imagina que en esa sala todas las personas son sordas y que, con alguna de las escenas que en la pantalla se reproducen, todos ríen y se comunican, también, con señas. ¿Cómo te sentirías? Bueno pues, de esa misma forma nos sentimos la mayoría de nosotros, en un mundo en el que tal parece que la sordera nos hace diferentes, sin embargo, esto no es así, porque nosotros somos personas normales con una discapacidad auditiva pero la gente no entiende esto. Ahora, si en un rato vas al cine, ¿la película que deseas ver tiene un recuadro en el que aparece un intérprete? Imagina lo difícil que es para nosotros ver la televisión, ir al cine o a una fiesta. ¿No te parece que vivimos en mundos diferentes?”.

Como decía, tal respuesta nos dejó pensando un par de minutos; y después, la comunicación siguió y la entrevista finalizó. Desde luego, el estudio arrojó resultados que ya suponíamos, por ejemplo, que los contenidos que producen varios medios visuales no tenían contemplado un esquema de trasmisión para personas con una discapacidad auditiva; que aquellos que lo tenían, colocaban un recuadro muy pequeño en el que se podía observa a un intérprete, pero, desafortunadamente, por el tamaño, no se percibía con claridad lo que comunicaba; que las empresas o medios visuales no tenían la intención, al menos en ese momento, de invertir en este tipo de esquema para que sus contenidos llegaran a este sector de la población; en fin, todo un cúmulo de cuestiones que, de cierta manera, reflejaron, y reflejan, una de las más crudas realidades que se viven en nuestro país.

Todo este tema lo traigo a colación porque, como es sabido, el pasado 3 de agosto se anunció el lanzamiento de la estrategia Aprende en Casa II; un proyecto mediante el cual, se pretende dar continuidad a los aprendizajes que deben adquirir los miles de estudiantes de nuestra República Mexicana y, para ello, se buscó que la televisión, fuera el medio para que se lograra este propósito, sin embargo, y aunque se anunció que este programa llegaría a todos los sectores de la población, la verdad de las cosas, es que el discurso dista mucho de lo que sucede en diversos hogares de México.

Por ejemplo, tuve la oportunidad de observar alguna de las trasmisiones que, en estos días, se están proyectando por medio de la televisión, con la finalidad de “reforzar” los conocimientos de los alumnos que, la estrategia Aprende en Casa I, ofreció a partir de marzo hasta el cierre del ciclo escolar 2019-2020. Lo observado, estaba destinado para 1º, 2º y 3º de educación primaria y, quiero pensar, que tenía relación con educación artística. Menciono: “quiero pensar”, porque no fue clara la intencionalidad curricular que la trasmisión ofrecía, pero por lo que pude observar y escuchar, deduje que se trataba de ello. Así, después de que la “conductora” dio la bienvenida a su posible audiencia (en el recuadro inferior derecho se podía observar a la intérprete comunicando, mediante señas, las palabras que la hablante ofrecía), llegó el momento en que esta “conductora” le pidió a sus “amiguitos” que escucharan los sonidos que producía la música mientras, a la par, bailaba (en este momento, la intérprete, dejó de realizar movimientos con las manos y permaneció impávida) y, después de ello, esa misma “conductora”, formuló algunas preguntas (mismas que fueron comunicadas por dicha intérprete).

¿Un mundo paralelo? Fue un cuestionamiento que surgió en mi mente y, desde luego, me llevó a escribir estas líneas con la finalidad de reflexionar sobre un tema que es, y debe ser, preponderante para todas las instituciones gubernamentales y educativas.

Tengo claro que la pandemia ha representado un gran reto para todos los gobiernos, pero ¿qué estamos haciendo en México con los más de 500 mil niños y niñas que presentan alguna discapacidad?, ¿qué está haciendo la Secretaría de Educación Pública (SEP) para cerrar las brechas de desigualdad y para lograr mayores espacios de equidad e inclusión?, ¿por qué no considerar las propuestas que han surgido de distintas organizaciones y colectivos, como las del Colectivo Educación Especial Hoy, cuyas aportaciones son valiosas y bien fundadas, para la realización de esquemas que apoyen a este y a otros sectores de la población que presentan alguna discapacidad?, ¿por qué no destinar mayores recursos para que, tanto estudiantes como profesores y padres de familia, cuenten con las mejores condiciones para lograr los propósito educativos?, ¿hasta cuándo dejaremos de vivir en mundos paralelos cuando hay un solo mundo, el suyo, el mío, el nuestro?

Al tiempo.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/mundos-paralelos/

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Inspiroinstruccional: La anatomía de la MasterClass

Por:

La clave del éxito de este tipo de contenidos digitales no estriba en enseñarte una habilidad o técnica, sino en inspirarte a través de la historia de vida de las celebridades que las instruyen.

Muchos de nosotros hemos estado numerosas veces frente a la pantalla de una computadora esperando a que pasen los anuncios de YouTube para poder acceder al video que queríamos ver en un principio, pero durante este año, los anuncios de clases en línea han aumentado exponencialmente. Compañías como Domestika, Udemy y Coursera han tenido que aumentar significativamente su catálogo para equiparar con la alta demanda de cursos por parte de una audiencia que trata de mantenerse entretenida y útil ante la situación de un encierro prolongado.

De entre todas las ofertas de instancias educativas digitales, hay una que ha conseguido posicionarse en un lugar privilegiado, principalmente gracias a cómo ha construido su marca: MasterClass.  Los anuncios de una MasterClass son muy característicos y han marcado tendencia en cómo se hace la publicidad para cursos en línea.

¿Qué promete una MasterClass?

La estructura de un anuncio para una MasterClass va más o menos así: el instructor abre el video con una serie de frases inteligentes o de alto impacto. Si se trata de un instructor cuya habilidad es más práctica que teórica, comenzará dando una muestra de estas habilidades. Terminado este gancho inicial, el video transiciona a una pantalla negra que dice: “Conoce a tu nuevo instructor”, pero para entonces ya todos sabemos quién es, y todos estamos enganchados. El instructor es una celebridad, alguien que tendríamos que haber tenido la cabeza debajo de una roca por al menos una década para no reconocerla y es, sin duda, un maestro o maestra en su disciplina.

Serena Williams enseña tenis, Stephen Curry la técnica correcta para encestar un balón, Gordon Ramsey instruye cocina, Jodie Foster dirección, Neil Gaiman storytelling, Neil deGrasse Tyson pensamiento científico. Estas no son solo personas que son líderes en su campo, son personas que hemos admirado por mucho tiempo, hemos consumido su contenido consistentemente durante años, en algunos casos décadas, existe una conexión emocional de la que se deriva una significancia personal que nos vincula con el ideal que tenemos de estas celebridades.

Existe un público que ha seguido la carrera de Jodie Foster desde su rol en el Silencio de los inocentes, quizás hasta antes. Otros eligieron una carrera en la ciencia gracias al trabajo de divulgación de Neil deGrasse Tyson, mientras que algunas personas se volvieron ardientes fans del tenis o el baloncesto siguiendo la trayectoria de Serena Williams y Stephen Curry.

El objetivo de un anuncio de MasterClass no es venderte la idea de aprender una disciplina o área de estudio teórico, es la de acercarte a tus héroes y convencerte de que compartirán contigo el secreto de aquello que los hace genios pero, ¿la promesa cumple?

¿Qué entrega una MasterClass por lo que cuesta?

El sitio de MasterClass ofrece una membresía anual con un costo de 180 dólares que permite acceder a todos los cursos de su catálogo, casi cuatro veces que costaría el pago anual de un plan anual de Domestika sin descuento ¿Cuál sería el valor agregado de pagar esta suma en vez de solo suscribirse a otra plataforma similar?

Para comenzar, los valores de producción son sorprendentemente altos para un video instruccional o tutorial. Todos los elementos, la parte técnica, la fotografía, la narrativa, la iluminación, los ángulos de filmación, todos los aspectos de producción están muy bien cuidados.La experiencia visual al acceder a cualquiera de los cursos es sin duda sobresaliente y dejará la misma impresión que ver a cualquiera de los instructores ejercer las disciplinas por las que los admiramos.

El material de lectura es completo y útil para complementar las video lecciones y ofrecen una perspectiva más profunda hacia lo que construye las habilidades y trayectoria de los instructores. Las video lecciones están estructuradas en forma breve y ágil para no abrumar a los espectadores y ser amigables con un público de diferentes niveles de dominio en diversas disciplinas.

Por otro lado, la plataforma no brinda acceso directo a los expertos que nos están instruyendo. Si bien tiene una sección de preguntas y respuestas que podría alcanzar para aclarar un par de dudas concretas, esta no da seguimiento en el aprendizaje de ninguno de los rubros que los instructores enseñan.

No existen tampoco instancias eficientes para crear una comunidad de aprendices en constante comunicación y crecimiento. Uno de los elementos básicos para dar continuidad al aprendizaje es su aspecto social, la retroalimentación e interacción con personas que están aprendiendo lo mismo. Los contenidos del sitio de MasterClass se presentan más como una experiencia unilateral, en la que solo recibimos las experiencias y conocimientos de los instructores.

Si las abordamos como piezas de entretenimiento, instrucción simple e inspiración, entonces funcionan perfectamente. Como espectadores es muy posible que quedemos pegados a la pantalla viendo a Gordon Ramsey hacer maravillas en una tabla de cortar o a Steve Martin contándonos cómo hizo una carrera en comedia sin considerarse gracioso en primer lugar. Estos son los componentes de una historia fascinante, no necesariamente de una lección efectiva pero, ¿No era eso lo que nos estaba vendiendo el anuncio de una MasterClass en primer lugar? En una situación de aislamiento prolongado, ¿necesitamos estar expuestos a aprendizaje efectivo siempre? Existe la oferta de cursos más pragmáticos, quizás menos entretenidos, con lecciones concretas y herramientas de seguimiento eficientes, si un producto como una MasterClass funciona o no, dependerá enteramente de lo que el aprendiz o espectador esté buscando.

Si lo que quieres es un programa concreto que te ayude a dominar un área de estudio y disciplina, quizás una MasterClass no sea la mejor opción para ti, pero si lo que quieres es tener una experiencia de uno a uno con un experto a quien admiras y quieres conocer más sobre cómo ejerce su oficio, es muy posible que tengas una buena experiencia al adquirir un curso de este perfil.

¿Has tomado una MasterClass o algún otro curso en alguna plataforma que publicite cursos de expertos que se han hecho famosos en su disciplina? Cuéntanos qué te pareció la experiencia en los comentarios.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/anatomia-masterclass

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Lucha por la equidad de género, de la mano de la lucha de clases

Por: Marcelo Colussi

En Guatemala, luego de la Firma de Paz en 1996, alguna vez un funcionario de un organismo internacional decía con vehemencia a los consultores que estaban dando forma a un proyecto de apoyo para víctimas de la guerra, que había que posicionar “muy claramente” el tema de género. “Género, género, equidad de género por todos lados”, pedía acucioso. “Eso es lo que los financistas quieren oír”, agregaba con un nada disimulado ímpetu. Esa insistente petición (¿orden?) abría un interrogante: el tema de género como se comenzó a posicionar para la década de los 90 del pasado siglo, ¿surge enteramente de las luchas político-sociales de las mujeres, o tiene algo de artificioso?

Plantear este tema puede verse como un velado machismo que sobrevive subrepticiamente en estas líneas. La intención, sin embargo, es abrir una crítica -serena, profunda y certera- sobre mucho de lo que la llamada “cooperación internacional” impone. La opresión del género femeninoa manos del masculino (patriarcado) es una más de tantas opresiones que recorren la actual dinámica humana, al igual que la económica (diferencia de clases sociales: explotación), la étnica (léase: racismo, “razas superiores” sobre “incivilizados”), el repudio de la diversidad sexual (heteronormatividad reinante descalificadora de otras opciones), adultocentrismo, blancocentrismo, y seguramente más de algún otro etcétera. Luchar contra cualquiera de esas asimetrías no puede hacerse en forma independiente, desgajada: todas las contradicciones se anudan. Imaginemos un mundo manejado, por ejemplo, por mujeres, o por negros, donde también se da la explotación económica (a los varones, o a los blancos): solo sería cambiar de amo. Una verdadera revolución debe modificar todas las asimetrías simultáneamente.

El tema de género, indispensable en las luchas por un mundo de mayor justicia, es de capital importancia. Pero lo que ha venido impulsando ese peculiar mecanismo llamado cooperación internacional en estos últimos años puede llamar a confusión. Vale aquí aquello de “divide y reinarás”. La atomización de las luchas sociales, en vez de potenciarlas, tiende a debilitarlas: cada quien por su lado con su pequeña parcela, logra poco. La cuestión de base no es, obviamente, “mujeres versus hombres”. La actual inequidad de género es un tema social, por tanto, involucra a todos los géneros, al colectivo en su conjunto. Reivindicar a Lorena Bobbit no es el camino.

Nos inspira en esa crítica lo dicho por la feminista comunista Silvia Federici: “No es casual que aunque el capitalismo se base presuntamente en el trabajo asalariado, más de la mitad de la población mundial [amas de casa, trabajadores precarizados] no esté remunerada. La falta de salarios y el subdesarrollo son factores esenciales en la planificación capitalista, nacional e internacional. Esos son medios poderosos con los que provocar la competencia de los trabajadores en el mercado nacional e internacional y hacernos creer que nuestros intereses son diferentes y contradictorios. (…) [Las mujeres] no estamos peleando por una redistribución más equitativa del mismo trabajo. Estamos en lucha para ponerle fin a este trabajo [doméstico no remunerado], y el primer paso es ponerle precio”.

La lucha por la equidad de género, sin articularse con las otras luchas, puede resultar incluso cuestionable. En tal sentido, nos permitimos citar palabras de una incansable luchadora guatemalteca, pionera en la lucha contra el patriarcado en el país, que por razones de seguridad pide ocultar su nombre (la llamaremos simplemente “Entrevistada”). He aquí extractos de una entrevista inédita donde ella plantea estos postulados.

(…) Pregunta: En los 80, en plena guerra, la lucha contra el patriarcado ¿ya empezaba a ser un eje importante?

Entrevistada: Creo que todavía no pasaba a ser tan importante en aquel momento. Creo que hasta ahorita se está reconociendo este tema. Pero no hay que dejar de reconocer que con los comunistas, con los clásicos, es que primeramente se da a conocer la opresión de las mujeres. En su momento no se le daba toda la importancia, pero fueron mujeres comunistas las primeras que plantearon la opresión y la lucha contra el patriarcado. Hay antecedentes de mujeres que venían luchando desde la Revolución Francesa, o desde las luchas de Lenin, y las mujeres comunistas ya habían recorrido un camino, pero nunca se visibilizó ese trabajo. Quizá la única que se visibilizó, seguramente por sus aportes teóricos, fue Rosa Luxemburgo. Después Clara Zetkin, pero no fue tan evidente, más bien fue ocultada. O también Alejandra Kollontai, que hablaba de la sexualidad de un modo pionero, y fue una de las primeras mujeres que ocupó cargos del Estado. Nadia Krupskaya, la compañera de Lenin, que fue una educadora, y así hay muchas mujeres que hasta ahora empiezan a visibilizarse y que en su momento no se las consideraba, pues se decía que no era tan importante la lucha de las mujeres. A pesar de que se tenía todo ese camino recorrido de las mujeres francesas, de las inglesas, por ejemplo con su lucha por el derecho al voto, por prejuicios no se quiere saber mucho de eso. El tema del patriarcado es como con el racismo: son cosas que tenemos tan arraigadas que ni las reconocemos como problema.

(…) El machismo está muy arraigado, es muy difícil combatirlo. Cuando se analiza el patriarcado una se da cuenta que nadie va a querer perder sus privilegios. Porque los hombres, hay que decirlo, tienen más privilegios que las mujeres. Por más que digan que están de acuerdo con la lucha de las mujeres, a la hora de hacer cambios reales de actitudes, de repartir poderes, es muy difícil hacer el cambio.

Pregunta: Cambiar profundamente los patrones culturales es difícil, sin dudas. La transformación social cuesta, con el patriarcado, con el racismo, con autoritarismo. “Vos sos mujer, entonces andá y prepará la comida”. Eso lo tenemos tan incorporado que cambiarlo es cuesta arriba. ¿Qué hacemos entonces?

Entrevistada: Está complicado. Todos los mandatos que trae la sociedad implican esa dificultad, es difícil cambiarlos. Esas son las actividades de las mujeres y estas son las de los hombres; eso parece ya escrito, y por más que quieras hacer cambios de actitudes, tiene que haber una fuerza grandísima para lograrla, y no es fácil. Creo que tienen que pasar generaciones para que se extingan, con un trabajo educativo y político continuo. Por la experiencia que se ve, no es tan fácil de cambiar.

(…) El patriarcado hay que verlo con todas sus facetas: no es algo que solamente sea en la casa. También la sexualidad, el trabajo, la violencia, el trabajo doméstico fundamentalmente. Es todo eso al mismo tiempo. Hasta el año 85 para mí era tan difícil poder ir hilvanando cada una de estas nuevas experiencias que iba reflexionando, porque las iba conociendo, y a partir de los años 85 cuando comparto las reflexiones con otras mujeres que ya lo estaban pensando, se me amplió el panorama. Creo que Cuba todavía no ha logrado definir políticas públicas de mayor impacto en la transformación de las mujeres. Las mujeres han tenido acceso a la educación, y eso está muy bien, pero creo que a la cultura del patriarcado tiene todavía muy arraigada sus raíces en la población, por lo que debe seguir trabajándose. Todo el movimiento de mujeres avanzó mucho en América Latina, y son ellas quienes avanzaron en la lucha contra el patriarcado. Sin embargo, con esto de los lenguajes políticamente correctos ahora hay un retroceso en la lucha. Creo que se ha venido despolitizando el tema de género, se lo ha aguado un poco.

Pregunta: ¿Por qué decís “despolitizado”?

EntrevistadaPorque ya todo el tema de género entró en una cierta moda, un planteamiento vinculado a la cooperación internacional, que fue tornándolo desideologizado, despolitizado. Se lo desvinculó de la lucha de clases, y así perdió toda su fuerza como lucha. Si en Cuba, con una revolución triunfante, cuesta ir haciendo los cambios necesarios, en un contexto como aquí, en Guatemala, de derecha, cuesta mucho más. ¡Cuánto nos costó a nosotras, las mujeres, el reconocimiento de la existencia de violencia en Guatemala! Eso era algo que se tenía por normal. Con toda nuestra lucha empezaron a cambiar un poco las cosas. Empezó a cambiar un poco el marco legal, y así lo empezaron a aprobar una serie de partidos, y en el tiempo, con las Conferencias de las Mujeres organizadas por la ONU, fue que se empezó a reconocer la violencia. Ahora están las leyes, pero su aplicación así como se hace es muy deficiente todavía. Todavía a las mujeres se las manipula, se las excluye; se las hace estar más interesadas en ver la tecnología o la moda, y eso impide que las mujeres estén pensando en tomar conciencia de que son objetos, de que las ven como objetos. La violencia real sigue existiendo, el golpe, la violencia económica, psicológica, y también política.

Pregunta: Desde el 96, cuando se firma la paz, todo se empieza a inundar de cooperación internacional. Fue una avalancha de dólares y euros. Hasta se “puso de moda” el tema de género. ¿Qué opinás de todo eso?

EntrevistadaCreo que desde allí viene la despolitización. Con esa avalancha de dinero cualquiera hacía su grupo sin ningún objetivo estratégico, para conseguir algunos fondos, solamente hablando de equidad de género como una cierta moda que se había instalado. Era un chantaje. Para nosotras fue fundamental tener a la URNG, [Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, unión de los cuatro grupos guerrilleros existentes en ese entonces] porque íbamos luchando dentro de ese marco, al tener la unidad con las otras organizaciones. Teníamos muy claro cuáles eran los lineamientos dentro de ese marco. Como no dependíamos de la cooperación internacional, no teníamos la presión de responder a su agenda. El tema de la organización que propiciábamos estaba más enfocado en las necesidades y la educación formal y no formal de las compañeras, ya que coordinamos con IGER [Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica] la educación primaria y secundaria para mujeres, y lo informal iba acompañado de lo formal. En un inicio nos criticaron, porque las mujeres estábamos haciendo lo tradicional, porque dábamos costura, dábamos cocina, pero eso era lo que las mujeres querían. Pero por otra parte, y esto es lo importante, estas mujeres también estaban recibiendo la escuela primaria, y además había trabajo ideológico a través de los cursos que se daban. Con el partido diseñábamos los contenidos, sin dejar de tener en cuenta el contexto nacional e internacional, las condiciones de la fábrica, las condiciones laborales, las relaciones familiares, cuestiones de sexualidad, cuestiones de violencia. Fue una de las experiencias más significativas para nosotras, tener esa participación de las mujeres de sectores populares. (…) Después empezó la represión, principalmente en las fábricas. También el neoliberalismo iba avanzando, entonces iban desplazando las fábricas nacionales. En ese período de auge de las luchas y de la organización sindical fue que aprovechamos para darles herramientas para se pudieran defender.

Pregunta: Ya pasaron años trabajándose los temas de género, por lo que puede ser pertinente esta pregunta: la cooperación ¿sirve para impulsar cambios o puede funcionar como un freno en las luchas sociales?

EntrevistadaSiempre he pensado que sí, funciona como freno. Nunca se ha logrado hacer una agenda de negociación real entre la cooperación y los movimientos sociales, más del movimiento de mujeres Es una forma de control. Dan el dinero para los proyectos, pero te la pasás haciendo foros, reuniones, mientras te están controlando, y después hay que entregar un informe de qué es lo que se hace, quiénes son los participantes. En realidad es como un control dentro de la población –como una CIA metida adentro–. Allí está ese control, por todas partes. Los grupos de solidaridad con que trabajábamos no te pedían eso. En cambio hoy te dan un almuerzo y tenés que llevar los listados de todos los asistentes; es un control permanente, y además te ponen la agenda. Siempre tiene que estar alguien de la cooperación en cada inauguración, porque tienen que mostrar que financian las actividades. Todo eso le quita autonomía a las organizaciones, y a veces se termina priorizando solo lo de género pero solo en este marco que te fijan, y la cooperación no te permite el trabajo de clase, porque lo de etnia lo hace como parte de la cultura, pero controlado. La cooperación te dice qué se puede tocar y qué no. El tema de lucha de clases salió de escena.

(…) Hoy se habla de género pero no de clase, y antes hay clase pero no género. A nosotros nos tocó hacer esa articulación. Con el movimiento sindical nosotras articulamos las demandas de género con las de clase, así como también lo de etnia. Pero no nos dio tiempo para hacer todo lo que pretendíamos. Estábamos ante temas difíciles de tratar, de visibilizar. Queríamos hacer entender que el acoso sexual no solo se da por el empresario, sino que se da por los compañeros trabajadores también. Chocábamos ahí contra prejuicios, por eso tuvimos que ponernos a pensar y trabajar para que los compañeros se dieran cuenta del asunto.

Pregunta: El tema del patriarcado, ¿te parece que está suficientemente abordado en el campo del movimiento comunista, o ves un déficit allí?

EntrevistadaCambiar el patriarcado es difícil, complicado. Para los hombres es un asunto difícil, porque no quieren perder privilegios. ¿Quién quiere perderlos? Y cambiar el patriarcado es cambiar relaciones de poder. Por supuesto, para los hombres es cómodo seguir manteniendo sus cuotas de poder. No es tan sencillo cambiar eso por decreto.

Fuente e imagen tomadas de: https://rebelion.org/lucha-por-la-equidad-de-genero-de-la-mano-de-la-lucha-de-clases/

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