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Lo rural no debe ser atraso, sino otra vía de progreso

Por: Carlos Laorden. 

Los responsables en América Latina de las tres agencias de la ONU orientadas a la alimentación y la agricultura defienden la necesidad de contar con el campo para cumplir con la Agenda 2030

Durante décadas, «desarrollo» se ha entendido como antónimo de «rural». Y eso ha contribuido, al menos en América Latina y el Caribe a un cierto olvido, a una falta de integración del campo. O eso opinan, en conversación con EL PAÍS, los responsables en la región de las tres agencias de Naciones Unidas dedicadas a la alimentación y la agricultura. Cuando los países de la zona se reúnen en un foro en Santiago de Chile para ver cómo van sus deberes en cuanto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (la agenda para un mundo mejor a cumplir en 2030) Julio Berdegué (FAO), Miguel Barreto (PMA) y Joaquín Lozano (FIDA) insisten en que mientras se margine al campo, no se alcanzarán esas metas. Pero primero hay que redefinir qué es el campo y entender todos: Gobiernos, empresas y ciudadanos que puede haber una ruralidad «moderna», sostenible y al tiempo respetuosa con las tradiciones y culturas.

La brecha entre las grandes ciudades y las zonas rurales es grande en prácticamente todos los países. En las primeras se ha avanzado en lucha contra la pobreza y el hambre, salud… y las segundas se quedan rezagadas. «Hay muchas políticas con un sesgo urbano muy fuerte, que no entienden que las características de la pobreza urbana y la rural son muy diferentes», apunta Berdegué, de FAO. «En el campo hay una mayoría de trabajadores informales, empresas muy pequeñas… Es un mercado laboral entre comillas muy distinto del de urbes como Santiago [Chile] o Guadalajara [México]».

LAS «AGENCIAS CON SEDE EN ROMA»

En la jerga de Naciones Unidas se les conoce como las «Rome-based agencies«, o agencias con sede en Roma. La FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola se ocupan principalmente de los hambrientos y los agricultores del mundo. Quienes, paradójicamente, en la mayoría de los casos son los mismos.

Las tres organizaciones trabajan en evitar duplicidades «a veces, incluso triplicidades«, en palabras de Berdegué, de FAO— y mejorar su efectividad. Eventos como este buscan visibilizar los problemas rurales y de los pequeños agricultores, ocultos muchas veces entre las cifras macroeconómicas o los análisis a nivel nacional. Ahora trabajarán estrechamente en tres países (Colombia, Haití y Guatemala) para mejorar el trabajo conjunto.

«Y aún dentro de ese ámbito, hay dos mundos rurales muy distintos», agrega Joaquín Lozano, del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. «Por un lado hay una industria competitiva enfocada a la exportación, con acceso a tierras de calidad, y luego hay campesinos con tierras peores, a los que les falta acceso a los servicios básicos», señala. Las diferencias dentro de los países son enormes. «Si hacemos un zooming sobre Brasil, un país con éxito en lo económico y en la lucha contra la pobreza, veremos que hay municipios que se comparan con las aldeas más pobres de África», argumenta Lozano. Y muchas comunidades ni siquiera tienen acceso a los mercados para vender los productos de los que viven, añade Miguel Barreto, del Programa Mundial de Alimentos, que insiste en ello como la clave para evitar que se queden atrás.

«No se trata tanto de repensar los sistemas productivos como de adecuarlos a la modernidad», sostiene Barreto. Lozano coincide, y pide adaptar el campo a la «ambición» de los jóvenes rurales de hoy. «Hay muchas actividades de valor agregado, marketing, servicios… que se pueden llevar a cabo en el campo. Pero para eso hay que llevar internet, cultura, vías de comunicación…», apunta el responsable del FIDA, que se centra en dar créditos a proyectos de cooperativas. Porque el riesgo de que esos jóvenes vayan a las ciudades sin preparación adecuada es, según Lozano, que pasen de ser pobres a ser «aún más pobres».

“Llevamos 70 años con estrategias de desarrollo que  buscaban superar lo rural, y eso no se cambia de un día para otro”

Pero en toda esta dualidad rural – urbana, Berdegué insiste en hacer una reflexión. «Hay un concepto equivocado: en México una pequeña aldea de 2.501 habitantes se considera urbana, aunque la mitad de su población viva de la agricultura. Lo mismo en Chile», critica. Es definición hace que el ámbito rural (y sus problemas) queden minimizados por las estadísticas. «Y eso condiciona los recursos que vamos a destinar. Si creemos que el problema es pequeño, destinaremos menos esfuerzos», coincide Lozano.

Aunque todos están de acuerdo en que hay otro problema de definición el que encuadra a la mayoría de los Estados de la zona como economías de renta media— que afecta a los fondos que reciben para desarrollo, Berdegué no cree que el problema principal sea la falta de recursos. «Si medimos la voluntad política en función del presupuesto, creo que hay bastante voluntad política», mantiene. «En muchos países el problema no es tanto de fondos como de la calidad de las políticas públicas. En muchos casos se hacen políticas asistenciales hacia la agricultura familiar, en lugar de en apoyarles para que ellos puedan superar la pobreza». El representante de la FAO denuncia también los «importantes» problemas de «corrupción y clientelismo» en el gasto público rural.

Una mujer junto a sus cultivos en Ecuador.
Una mujer junto a sus cultivos en Ecuador. ALEJANDRA LEÓN ©PMA/WFP

Como ejemplo de esa falta de eficiencia en el uso de recursos, Barreto aprovecha para resaltar el cambio climático como un fenómeno que no se puede obviar. «En un estudio en Perú vimos que el Estado llegaba con transferencias de dinero a ocho millones de personas en áreas rurales, sin ningún componente contra el cambio climático, y esas poblaciones, por más que recibían millones cada año, no conseguían cambiar su situación».

El PMA, centrado tradicionalmente en llevar asistencia alimentaria, quiere seguir haciéndolo mediante los programas de alimentación escolar, pero con otro enfoque: «Si lo que se da a 96 millones de niños en la región se comprara a pequeños productores, habría un mercado cautivo grandísimo para estos: Brasil ya lo hizo de forma muy eficiente», señala Barreto. Pero también ir más allá y buscar, insiste su responsable, «integrar a las poblaciones rurales en los mercados» a través de redes de protección social contra la pobreza.

“Si hacemos un zooming sobre Brasil, un país con éxito en lo económico y en la lucha contra la pobreza, veremos que hay municipios que se comparan con las aldeas más pobres de África”

Porque la pobreza (y el hambre, y la malnutrición, y los problemas de salud…) afectan mucho más a quienes viven en el campo. Y más todavía a las poblaciones indígenas. «Sigue habiendo una idea en ciertos sectores de que si el territorio es de una comunidad indígena se puede más o menos disponer de él como si no lo habitara nadie», lamenta Berdegué. «Por suerte hoy día estos pueblos y los actores ambientales han aprendido a usar las herramientas de una democracia: recursos legales, acción política prensa… Pero la brecha era tan grande que a pesar de los avances las desigualdades son enormes», asume.

En definitiva, eventos como el que estas tres agencias y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura celebran hoy en el foro organizado por la CEPAL (la comisión económica de la ONU que reúne a los países de la región), tienen que ayudar a superar una visión del desarrollo dirigida a erradicar la ruralidad. «La población tiene que entender que si no trabajamos en ello, si lo vemos solo como una carga, tendremos problemas a largo plazo, incluso de seguridad pública», advierte Barreto.

«Guste o no, la mitad de las exportaciones en esta región son agroalimentarias», apunta Berdegué para destacar el peso de la agricultura en la economía regional. «Debemos fomentar una ruralidad dinámica, innovadora, pero llevamos 70 años con estrategias de desarrollo que buscaban superar lo rural, y eso no se cambia de un día para otro», reflexiona el subdirector general de la FAO. «Esto implica vencer muchas resistencias, porque hay quienes se benefician políticamente de que las cosas sigan siendo como son. Y tenemos que vencerlas por medios democráticos, que son más lentos, pero son los únicos posibles», defiende.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/04/16/planeta_futuro/1523887469_688493.html?ssm=FB_CC

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Síndrome de evaluación

Por: Manuel Jesús Fernández.

Seguramente en estos días estaremos todos disfrutando de la elaboración de las programaciones y, más específicamente (porque está en boca de muchos y ha creado varios hilos en Twitter) de la evaluación, de cómo evaluar. Y es que desde hace un tiempo, sobre todo desde que se empezó a cuestionar la sacrosanta tradición de los porcentajes de los maravillosos contenidos, procedimientos y actitudes, una solución cuasi milagrosa que nos había alumbrado en el lúgubre camino de la evaluación (bueno, seamos serios, de la calificación), para muchos el tema se ha convertido en una especie de síndrome de evaluación, tanto en su acepción de síntomas de una enfermedad o estado determinado o en la de conjunto de signos reveladores de una situación negativa. Y este síndrome general de evaluación, tiene diferentes manifestaciones que vamos a analizar a continuación desde los de mayor a los de menor gravedad.

Síndrome de la calificación, que se manifiesta por una incapacidad absoluta para diferenciar entre la calificación y la evaluación, pensando que es lo mismo o que incluso sólo existe, o debería existir, la primera. Este síndrome es muy peligroso para quien lo sufre porque se desvive en un continuo quiero y no puedo, o más bien, puedo y no quiero.

Síndrome del examen que se manifiesta en aquellos docentes (muchos, la verdad) que piensan que sólo se puede calificar y, si acaso, evaluar (aunque de esto último no están muy seguros) con exámenes y que no existen otros instrumentos o, si los hay, no los conocen ni tienen mucho interés en que se los presenten. Normalmente se refleja cuando estos docentes hacen algunas muecas, como de incredulidad mezclada con algo de desprecio, cuando otro docente les dice que usa otros instrumentos diferentes o que incluso no hace exámenes.

Síndrome del currículo que se manifiesta en un desconocimiento absoluto del currículo que hay que desarrollar puesto que confunden currículo con contenidos de libros de texto y todo lo demás (objetivos, criterios, competencias, y sobre todo estas últimas) son inventos malévolos e infernales que lo complican todo y están creados para fastidiar a los docentes. Frecuentemente, se manifiesta con un cierto recelo y miradas torvas para quien no usa libro de texto

Síndrome de la inutilidad, que se manifiesta visiblemente con expresiones  como “esto no sirve de nada”, “el inspector (o el director) está aburrido” o “se creen que no tenemos otra cosa mejor que hacer”. Suele manifestarse con movimientos rápidos de brazos y gesticulaciones  muy exageradas cuando se habla de estos temas.

Síndrome de los porcentajes o de las ponderacionesLo puedes observar en docentes que viven para los números y que fijan porcentajes y ponderan criterios, competencias o instrumentos de manera compulsiva para obtener una pretendida evaluación objetiva. Los puedes reconocer fácilmente puesto que casi siempre están con calculadoras (cada vez menos, eso sí), hojas de cálculo o herramientas de control y calificación en la mano o hablando continuamente de ellas.

Finalmente está el síndrome de a mi plin (que duermo en Pikolín) por el que el profesorado sigue haciendo lo de siempre, pero tiene unas programaciones maravillosas creadas con alguna aplicación a modo de quiniela y que cubren perfectamente el expediente. Normalmente se manifiesta de cualquiera de las maneras vistas en los síndromes anteriores porque es el resultado de mezclarlos todos y agitarlos.

Pues bien, creo que todo esto se debe a varias causas.

La primera es desconocer el currículo o, más bien, no reconocerlo. Es decir, pensar que está de sobra y/o que es un verdadero obstáculo para poder enseñar.

La segunda es entender la evaluación como simple calificación. Esto genera cortocircuitos mentales muy frecuentes porque no se entiende que evaluar es valorar para mejorar, y no valorar para calificar.

La tercera, derivada de la anterior, es confundir el criterio para valorar el aprendizaje del alumnado con el instrumento que se usa para ello.

Y la cuarta, o la primera y única, la costumbre. Y, la verdad, hay costumbres muy saludables y que merecen ser conservadas, pero hay otras que, simplemente, … generan síndromes.

Y ahora os pregunto ¿conocéis otros síndromes de evaluación? Podéis compartirlos con la etiqueta #sindromesEVAL

Fuente del artículo: http://manueljesus.es/sindrome-de-evaluacion/

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Feministas y pueblos originarios orientan nuestros pasos

 

Las calles de Santiago de Chile siguen ocupadas por miles de personas que no las abandonan, pese a la represión y tampoco por el pacto firmado entre el gobierno y la oposición para desmovilizar las protestas. Se trata del Acuerdo por la paz y la nueva Constitución, que no garantiza ni la una ni la otra y es una muestra de que los políticos siguen dando la espalda a la población.El 14 de noviembre todos los partidos, de izquierda y derecha, con excepción del Partido Comunista, rubricaron un acuerdo que prevé que en abril de 2020 se realice un plebiscito donde la población decidirá si quiere una nueva Constitución y si los convencionales serán mitad parlamentarios y mitad electos o si todos deberán ser elegidos. Además exige que haya dos tercios para aprobar los acuerdos.

Por la izquierda, lo firmaron el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, Revolución Democrática y el Frente Amplio, del cual se fugaron decenas de dirigentes que consideraron que es contrario en esencia a las demandas que las diferentes y diversas manifestaciones han enunciado en las calles de Chile (https://bit.ly/2KBPmgV).

Como está sucediendo en los principales conflictos en toda América Latina, han sido las feministas y los pueblos originarios los que han nombrado los hechos de forma más clara y contundente.

Un comunicado de la Coordinadora Feminista 8M rechaza la impunidad y asegura: este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas de sangre. Achaca al presidente Sebastián Piñera muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, secuestros y desapariciones.

Aseguran las feministas que la convocatoria de una constituyente en estas condiciones es un nuevo Congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas (https://bit.ly/35o0vu1). Sostienen que el objetivo final del acuerdo es retirarlas de las calles para convertirnos en espectadores una vez más.

El mundo mapuche se expresó a través de tres organizaciones, por lo menos: la Alianza Territorial Mapuche, el parlamento de Koz Koz y el colectivo informativo Mapuexpress.

Este colectivo hace un recuento de daños provocados por la represión, destacando la violencia sexual y las torturas. Por eso destaca que el acuerdo por la paz fue firmado en el contexto de terrorismo de Estado, mediante la aplicación de la Ley de Seguridad Interior de la dictadura de Pinochet. El riesgo mayor es que las fuerzas político-empresariales que apoyaron la dictadura y se hicieron con la mayoría del Parlamento en democracia terminen siendo las que redacten la nueva Constitución.

El Parlamento Mapuche Koz Koz, conmemora con ese nombre el histórico encuentro que las comunidades mapuche sostuvieron en la zona de Panguipulli (provincia de Valdivia) poco después de finalizar la guerra de ocupación militar chilena del territorio. Su comunicado asegura que el acuerdo apuesta a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales (https://bit.ly/2qt4zKv).

Valora que se trataría de confundir al movimiento social, ya que sólo busca crear una base para seguir usurpando el poder. La Alianza Territorial, por su parte, llama a construir una asamblea de naciones y movimientos, que puede ser similar al parlamento indígena y popular del Ecuador, ya que se propone como un espacio de articulación permanente entre organizaciones sociales (https://bit.ly/2ramG7S).

A mi modo de ver, la irrupción de pueblos originarios y feministas está modificando la vieja cultura política con mayor profundidad que cualquier debate ideológico. El impacto es altísimo y no es fácil de medir. Una pista nos la ofrece que la bandera mapuche sea la más ondeada en las manifestaciones y que ya nadie acepte depender de estructuras organizativas jerárquicas, ni se doblegue ante caudillos.

Las mujeres antipatriarcales y los pueblos indígenas nos enseñan el valor de los liderazgos colectivos, rechazando a los caciques de izquierda, a los partidos y al vanguardismo.

La prioridad para las personas organizadas y movilizadas es la construcción de espacios propios y seguros, con relaciones cara a cara, de confianza mutua, lo que resulta de mayor importancia que programas abstractos que tienen poca utilidad, ya que cuando llega el momento de ponerlos en acción, esos mismos caudillos que los redactaron los hacen a un lado. Los cabildos abiertos van en esa dirección.

Como lo enseñan las intervenciones de Silvia Rivera Cusicanqui, Rita Segato, María Galindo y Mujeres Creando, así como sectores de la Conaie y de las mujeres ecuatorianas, aparece un rechazo explícito a la cultura macho-vanguardista de colocar todas las fuerzas para aniquilar al enemigo.

Desde el alzamiento zapatista debatimos si para cambiar el mundo hay que ocupar el Estado. Ellas corrieron el debate. Está naciendo un modo antipatriarcal y anticolonial de hacer política.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=262752

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La educación es el pilar del futuro

Por: Diario La Nueva España. 

 

“Nos une la educación. Las discrepancias deberíamos salvarlas porque el objetivo fundamental es el alumnado”. La frase corresponde a la consejera asturiana del ramo, Carmen Suárez. La pronunció ante los profesores de la enseñanza concertada. La reiteró luego a los padres. Tiene mérito por el sentido común y escaso convencionalismo con el que habló a un sector de tensas relaciones con los gobiernos socialistas y por centrar el debate en lo decisivo, la grandeza de la enseñanza, nunca en las miserias del postureo partidista. Hay que romper los clichés viejos y pensar de otra manera para lograr una educación libre e innovadora que dote a los estudiantes de nuevas herramientas con las que trabajar en el trepidante siglo XXI.

La sustitución del hombre por las máquinas ha sido un debate clásico desde la revolución industrial. Nunca como ahora, con los espectaculares progresos de la inteligencia artificial y la fluidez con la que circulan los datos, esa posibilidad ha estado tan cerca. Si cualquier ciudadano vuelve la vista atrás, a hace unos lustros o apenas unos meses, podrá comprobar cómo sin darse casi cuenta muchas de las tareas de su entorno han sido progresivamente automatizadas: las compras, los viajes, los trámites administrativos, las gestiones bancarias no requieren de un lugar físico para efectuarse, ni de personas al otro lado del mostrador que atiendan.

La capacidad de los ordenadores, según los expertos, se duplica cada dos años. Ya disfrutamos de avances alucinantes, de ciencia ficción, que parecerán cosa de niños comparados con los que conocerán los nietos de los hoy “millennials”. Así ha sido siempre y así será, inmerso el hombre en un vértigo de progreso constante. La conectividad total y la telemática suponen un salto cualitativo drástico.

¿Tenemos el sistema educativo adecuado para la que se avecina? Rotundamente no

La formación y el reciclaje continuo, la predisposición a continuar aprendiendo cada minuto, de cada día, de cada mes, de toda una vida laboral van a resultar esenciales para conseguir un buen empleo. Los requisitos de la sociedad digital reclaman imbuirse de la novedad y contactar con las primicias tecnológicas con mayor agilidad que antes. Los algoritmos y el “big data”, términos ya usuales, constituyen el pan nuestro de cada día, elementos esenciales del desempeño de cada cual como lo fueron las computadoras y la informática.

¿Tenemos el sistema educativo adecuado para la que se avecina? Rotundamente no. En un marco idéntico al que usó la ministra socialista de Educación, Carmen Celáa, para colgarse medallas partidistas, una asamblea de la enseñanza concertada, la consejera asturiana Carmen Suárez, de sus mismas siglas, se propuso sin sectarismos escuchar y mostrarse sincera. No se trata de privilegiar o castigar la red de centros públicos frente a los privados, sino de que ambas funcionen con precisión para suministrar a los estudiantes lo que necesitan: conocimientos que faciliten su inserción.

Estos tiempos requieren de otros saberes para ganarse el sustento con oficios todavía desconocidos. También de menos rigideces para atender las demandas de unas empresas en constante evolución. Carece de sentido licenciar ingenieros que acaban ejerciendo de bedeles y obligar a los empresarios con el paro existente a importar mano de obra o a instruirla por su cuenta por el estrepitoso fracaso de la formación profesional.

Hay que prepararse para que el triunfo de la tecnología no profundice la desigualdad

Igual que la preocupación por la violencia, el feminismo, el cambio climático o el racismo distingue a los jóvenes de hoy, otros valores muy importantes, como el civismo, la lucha contra el alcohol y el tabaquismo o la preparación para el desafío digital arraigarán desde la escuela. No cabe delegarlo todo en los profesores y en el sistema, el compromiso comienza en casa. Las familias desertan de su responsabilidad si dejan de mostrar a los hijos, por ejemplo, cómo se gestionan las emociones. El no, el límite, la libertad individual que finaliza allí donde choca con los derechos del otro, la responsabilidad, el respeto, el esfuerzo, la asunción del error son conceptos básicos para crecer como personas difuminados en este milenio de la satisfacción instantánea del deseo. De la importancia de educar en valores trató, precisamente, la jornada Gestionando hijos que LA NUEVA ESPAÑA organizó ayer en el Palacio de Congresos de Oviedo con asistencia de 2.000 personas.

Los robots ni se detienen, ni se cansan. Imposible aguantar su ritmo. La normalización e implantación de autómatas alumbrará otro tipo de sociedad que no alcanzamos a imaginar con precisión, que destruirá unos puestos, pero ideará otros de menos sacrificio físico y más habilidad intelectual. Tampoco hay que sorprenderse o alarmarse. Cientos de miles de cocheros e hilanderas desaparecieron con la irrupción del automóvil y el telar. Los remplazaron millones de especialistas en otras funciones, en un transporte y una industria textil que multiplicaron su potencialidad. No ocurrió de la noche a la mañana.

Hay que prepararse para que el triunfo de la tecnología no profundice la desigualdad. El pilar sólido, fundamental, para evitar el enquistamiento de una nueva clase social de desheredados es el conocimiento. Sólo una educación de calidad y flexible puede garantizar que no haya ganadores y perdedores en la aventura. Adentrarse en el futuro significa pensar únicamente en los alumnos, no en la política. Derribar muros en vez de elevarlos.

Fuente del artículo: https://afondo.lne.es/opinion/la-educacion-es-el-pilar-del-futuro.html

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Combatir la desigualdad: más educación, menos balines

Por: La Tercera. 

Por cada peso invertido en educación inicial, se obtienen hasta siete pesos de retorno a la sociedad, según constató James Heckman, Premio Nobel de Economía, una teoría que el laureado economista acaba de refrendar: “Invertir en la educación infantil es la mejor estrategia contra el crimen”, aseguró en una entrevista con BBC de mayo de este año. Al contrario, cuando esa inversión está ausente, no solo se restringen los retornos para la sociedad, sino que la desigualdad se vive desde la cuna y se mantiene a lo largo de la vida.

¿Qué pasa en Chile? El 25,6% de los menores de cero a 3 años vive en situación de pobreza multidimensional, lo que sitúa a nuestro país entre los ocho con mayor pobreza infantil entre los 36 miembros de la OCDE. Esta cifra -de la encuesta Casen 2017-, alcanza niveles del 32% en La Araucanía, un 31,2% en Tarapacá y un 29,9% en Los Lagos, generando efectos no solo cognitivos, sino también emocionales y conductuales que los acompañarán de por vida.

Estudios de la neurocientífica de la Universidad de Columbia, Kimberly Noble, han comprobado que la pobreza genera efectos cerebrales en los niños, que inciden directamente en las áreas que procesan el lenguaje y gobiernan los controles de impulsos. Al otro lado, los trabajos de campo realizados por Heckman constatan que los niños que asisten a programas de educación en primera infancia de alta calidad, “en el futuro tienen más posibilidades de estar empleados y muchas menos de haber cometido crímenes”, añadiendo que el retorno social de esta inversión es del 13% anual compuesto considerando no solo el aumento de la escolaridad o el desempeño escolar, sino también la reducción de costos en áreas como refuerzo escolar, salud y los gastos del sistema penal.

¿Qué está haciendo el Estado al respecto? En 2018, el presupuesto total en educación parvularia del Ministerio de Educación fue de US$ 1.311 millones, esto es menos de la mitad de los US$ 3.032 millones de aporte fiscal a la educación superior, según cifras de la Dipres para ese año. ¿Por qué invertimos menos de la mitad en educación parvularia si sabemos científicamente que es donde por lejos está la mayor rentabilidad social? Probablemente sea porque su rentabilidad política de corto plazo no es muy alta.

Si bien el último tiempo el Estado ha buscado incrementar la cobertura y financiamiento de las salas cunas y jardines infantiles, otro grave problema que enfrentamos es que apenas tres de cada diez niños en etapa preescolar asisten a estas entidades y el 72% de quienes no van, lo hacen porque sus padres creen que “los cuidan mejor en casa”, según la misma encuesta Casen. Por ello, si queremos cambiar el futuro de Chile invirtiendo en primera infancia debemos ampliar la oferta a las familias, por ejemplo estando en sus casas y trabajando con sus padres como principales educadores para sumarlos a la formación integral de sus hijos.

La realidad actual ha demostrado que niños sin educación ni vínculos emocionales sólidos en los primeros años de vida, propenden a tener una mayor tasa de deserción escolar y se transforman en jóvenes más vulnerables y propensos a delinquir.

Del estallido social reciente no hay cifras públicas respecto del nivel de vulnerabilidad de los detenidos ni menos de su escolaridad. Lo que sí sabemos es que el 78% de los 13.300 arrestados por desórdenes o saqueos tiene detenciones previas -según cifras al 15 de noviembre-, un 11% son menores de edad y en Valparaíso desde el inicio del estallido social al 7 de noviembre se registraban 46 detenciones, donde la mitad era de jóvenes que habían pasado o se encontraban siendo intervenidos por el Sename.

Todo esto refleja la existencia de un grupo importante de personas a las que les ha faltado -al menos- amor, educación, contención, red de apoyo y que hoy están en las calles.

¿Qué hacer? Más allá de las medidas que esperamos puedan tomar las autoridades, como incorporar programas de primera infancia en la llamada Agenda Social e instalarla como un tema prioritario y decisivo para el Estado, quienes participamos en el mundo económico y empresarial también debemos asumir un rol protagónico en cambiar esta realidad.

Así como una parte creciente del empresariado ha tomado el liderazgo en disminuir las brechas salariales y derechamente incrementar los sueldos mínimos de las empresas, es necesario que también no olvidemos a los niños, porque es en esta etapa cuando realmente podemos combatir la raíz de las desigualdades y de cuyo futuro depende la paz social de nuestro país en las décadas venideras.

En concreto, es necesario poner en la discusión gremial estas ideas de inversiones sociales de largo plazo, como por ejemplo, impulsar programas de educación en la primera infancia, para que así -en el futuro- las necesarias discusiones y discrepancias que tengamos en torno a la sociedad chilena se den con mayor educación y menos balines.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/pulso/noticia/combatir-la-desigualdad-mas-educacion-menos-balines/912796/

 

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Ludovico Silva o la discordancia de los tiempos de las teorías críticas

Por: Humberto Zabala. 

La teoría del desarrollo desigual y combinado habilita las claves para la comprensión –desde el marxismo– de las circunstancias que vieron nacer la crítica de Ludovico Silva hacia los manuales de la ACURSS estalinista-zdhanovista, –a su vez– facilita una crítica de los flancos abiertos por este en su controversial ensayo, como contribución a la revitalización de las tradiciones del marxismo revolucionario en tiempos de retorno de la lucha de clases en la arena internacional.

Las ideas no caen del cielo.
Antonio Labriola

Las revoluciones obreras se critican a sí mismas.
Karl Marx.

Restablecer la continuidad revolucionaria del marxismo en Venezuela nos resulta un desafío de gran magnitud e importancia, luego de transcurridos 40 años sin atravesar escenarios revolucionarios abiertos a nivel mundial, mediando cinco décadas desde el último ascenso importante de la lucha de clases a nivel internacional, mientras en casa se cumplen 20 años de un proyecto que autodenominándose “revolucionario” y “socialista” condujo a sus bases a un callejón sin salida frente a una verdadera debacle económica y social sin precedentes en la historia del siglo XX.

Sin embargo, el impasse de los gobiernos posneoliberales de diferentes tintes se combina con la presente crisis orgánica del capitalismo global, que inaugura escenarios disruptivos tanto en el mundo como en América Latina, con los recientes estallidos obreros y populares con fuerte protagonismo en las mujeres y la juventud, contra las imposiciones del FMI y los gobiernos imperialistas, que nos obligan a sacar lecciones de la derrota, sin ceder terreno a los ya vetustos cantos de sirena que otrora anunciaban el fin de la clase obrera, el marxismo y las ideologías.

En esta entrega, nos disponemos a reflexionar sobre las circunstancias que vieron nacer la crítica de Ludovico Silva hacia los manuales de la ACURSS estalinista-zdhanovista, y a su vez, desarrollar un cuestionamiento de algunas aristas del debate que observamos en su controversial ensayo Antimanual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos.

Toda tentativa de partir de una comprensión materialista acerca del debate contra los manuales soviéticos en el ensayo de Ludovico, merece al menos problematizar lo que ambas tradiciones dicen de sí mismas, poniéndolas en relación dialéctica con la formación intelectual de Silva y su encuentro con las ideas marxistas a su llegada de Europa, el modo de recepción del marxismo soviético en la Venezuela de principios del siglo XX y sus vaivenes frente a la política internacional y nacional, y finalmente tomar conciencia de que el marxismo comporta el carácter de síntesis de un movimiento revolucionario internacional con casi dos siglos de existencia, y de una teoría científica de las leyes del conocimiento, la naturaleza y la sociedad.

Devenir Ludovico

Los hechos más conocidos sobre la vida de Luis José Silva Michelena, son su nacimiento en el seno de una familia acomodada en la Caracas de 1937, apenas dos años transcurridos tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, donde lo más significativo son las aceleradas transformaciones en la fisonomía social y política, el “Boom” petrolero y economía de enclave con las principales potencias importadoras de hidrocarburos, de ahí que Silva, como parte de la generación post-Boom petrolero declare en sus Ensayos Temporales: “Mi desencanto respecto de la sociedad capitalista viene de muy lejos, desde cuando niño vivía en un campamento petrolero y me codeaba con los arrogantes gringos” (1983: 125)

Durante la generación de “transición”, los restos de gomecismo chocaban con nuevos proyectos políticos de “derechas” e “izquierdas” organizados internacionalmente, aunque vistieran ropajes de partidos nacionales, tales como la democracia cristiana, el partido comunista y el populismo. Ahora bien, los principales cuadros que fundan el partido comunista de Venezuela desde el extranjero gozan de una formación ideológica proporcionada por el PC de Francia (PCF). A su retorno al país en 1936 eran claras sus intenciones de jugárselas con la nueva orientación de “Frente Popular”, cuyo primer intento fue el “Bloque Nacional Democrático” (“bloque de abril”) de ese mismo año.

Breve inciso: la hegemonía estalinista sobre el discurso marxista en Venezuela, se explica por un lado producto del acoplamiento de los partidos comunistas latinoamericanos en torno a la línea frentepopulista de la III Internacional, por el otro, el tardío desarrollo capitalista del país cuyo movimiento obrero con contornos políticos claros apenas aparece con la muerte de Gómez, aunado a la temprana descomposición burocrática de la revolución soviética en los años 20’, explica su incapacidad para ver nacer sus propias fracciones comunistas de oposición, como las vistas en otros países de la región como Argentina, Chile, Perú, Cuba y México.

De ahí que Liscano, al situar el Antimanual de Ludovico en la ensayística marxista del país, afirme que: “En general, los ensayistas venezolanos anteriores a la generación que irrumpe después de la fundación de la Facultad de Filosofía y Letras, soslayaron el marxismo (…) En realidad sobre el marxismo pesaba la ideología stalinista”, el ingreso de dudosos manuales marxistas de filosofía, economía y hasta de ciencias naturales, provenientes de la Academia de Ciencias de la URSS, proliferó en la década del 60’ influyendo en la juventud que simpatizaba con la revolución cubana triunfante y la lucha armada venezolana, hasta aproximadamente 1968, como más adelante veremos.

Ahora bien, volviendo al autor del Antimanual, sabemos que su vocación literaria estuvo prefigurada desde su niñez: “Yo, como poeta y escritor de ensayos, tengo una misión, que para mí fue clara desde mi niñez: escribir” (2007: 208), cursó el bachillerato en el elitista Colegio San Ignacio de su Caracas natal, desde los 14 años de edad experimentó frustradas intentonas para hacerse publicar por El Nacional (2007: 141). A los 17 años, bajo la dictadura perejimenista, marca el consabido rumbo hacia Europa. Entre los años 1954 y 1960 estudiará “Dos años en Madrid, uno en Francia, en París, tomando cursos de Literatura francesa en La Sorbona y un año en Alemania estudiando Filología románica, en la Universidad de Brisburgo” (277), justamente en Madrid sus compañeros de estudio le apodan Ludovico, asumiendo para siempre este nombre como su lugar de enunciación.

Durante el periodo que se extiende desde su llegada de Europa hasta el inicio de estudios formales en la carrera de Filosofía (UCV) en 1968, Ludovico Silva es un nombre asociado al ejercicio de la poesía y la crítica literaria en diferentes columnas. Lo que sucedió después es historia conocida, y casualmente nuestro siguiente objeto de estudio.

¿En la búsqueda del marxismo perdido?

Amigo personal del poeta español Jorge Guillén y del poeta nacional Vicente Gerbasi, admirador y colega de humanistas radicados en el país como Juan David García Bacca y Ángel Rosenblat, lector voraz de Antonio Machado, de los filósofos Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset, marca en 1968 un giro radical hacia el estudio sobre Marx y los marxismos, a continuación indagaremos cómo ocurrió.

Cierta vez tuvo que aclarar a sus lectores:

Algunos han asegurado que yo estudio los libros de Marx y los libros sobre marxismo desde que tenía diecisiete años. Tendré que desencantar a toda esa gente amable. Yo soy un recién llegado al marxismo. La pura verdad es que yo no había leído ningún libro de Marx hasta el año de 1969… Mi sinceridad consiste en decir que yo no sé nada, o muy poco, de marxismo (2007: 207)

Luego insistirlo a modo de chanza: “Yo comencé mis estudios de marxismo hace diez años (aunque a muchos les parezca mentira, pues suponen que yo nací con un libro de Marx bajo el brazo, en lugar del pan tradicional)” (1983: 124)

El año en que Ludovico comienza sus estudios formales de filosofía en la UCV (1968), esta era epicentro de manifestaciones que constituyeron un hito en las luchas juveniles del país, el llamado Movimiento de Renovación Universitaria hacía espejo con la emergencia de luchas radicalizadas de la clase obrera y la juventud mundial (Tlatelolco, Checoslovaquia, París), solo en América Latina hubo experiencias importantes como la revolución cubana, las Ligas Campesinas (Brasil), las movilizaciones del Perú dirigidas por Hugo Blanco, el “Cordobazo” (Argentina), la Asamblea Popular de Bolivia y el triunfo de Allende en Chile, todo esto tuvo que influir decididamente en las afinidades electivas de Ludovico.

El ambiente intelectual de numerosos grupos de la izquierda militante post 68’ expresaba el hartazgo ante la ausencia de autocrítica por parte de la dirección del PCV frente a la derrota de la lucha armada en los 60, y su justificación irresponsable de la represión brutal descargada por el estalinismo sobre la Primavera de Praga; esto abre el prestigio entre la izquierda académica de la teoría de la dependencia en materia económica, en política el “proceso a izquierda” de Petkoff, en filosofía las escuelas críticas de occidente.

Movido por fuertes intereses literarios, Ludovico comienza a interesarse por la discusión muy en boga acerca de la “ideología”, Sandro Brito Rojas explica que Ludovico inicia: “el estudio de la ideología a raíz de su participación en un seminario sobre Sartre impartido por Federico Riu, el cual le impulsará a estudiar detenidamente La Ideología Alemana”, Riu fue uno de los pioneros en introducir en el debate marxista nacional proposiciones del llamado marxismo occidental.

Orlando Araujo relata recuerdos vívidos de Ludovico Silva durante la ocupación militar del recinto universitario, que comenzó un fatídico 31 de octubre de 1969: “cuando la bota militar con presilla de profesores alquilados allanó la Universidad (1970-71 ¿os acordáis?) Ludovico que no es hombre de disparos, lloraba al pie de aquel árbol que entre octubre y noviembre alfombra furtivamente el oro de un idilio”, Ludovico que no pertenece a ninguna organización militante, declara de sí mismo:

Para ser marxista hay que poseer algunas cualidades muy particulares. En primer lugar, hay que ser una persona que trabaja activamente para la revolución socialista. Yo no lo soy. En segundo lugar, hay que unir la teoría a la práctica. Yo no lo hago, porque vivo sumergido en la alineación típica de los intelectuales, que consiste en dejar toda la práctica del marxismo a los activistas políticos y a los revolucionarios profesionales. [1]

Ha escogido para sí el lugar de “un pensador e interpretador libérrimo” de Marx, de hecho cuando ha estado involucrado de algún modo con la política de izquierda ha sido exclusivamente desde su papel de escritor: “Si bien nunca fui encarcelado por drogómano, sí lo fui en los sótanos de la Digepol por escribir artículos defendiendo a los combatientes del PCV y del MIR”.

De aquí que a lo largo y ancho de la obra de Ludovico Silva la labor intelectual de Marx queda estrechamente limitada a la de formulador de una nueva ciencia social de la que se servirán los movimientos revolucionarios, donde se diluye casi por completo el agitador revolucionario de la Liga de los Comunistas, el organizador de la Asociación Internacional de los Trabajadores, el genial polemista político contra otras fracciones de izquierda.

Su ensayo Sobre el socialismo y los intelectuales (1970) expresa parte de estos límites que se verán acentuados más adelante en el desarrollo del Antimanual, allí su modo de exhortación a los intelectuales de América Latina para respaldar al Socialismo como un asunto de conciencia ética en la línea de numerosos intelectuales rusos y europeos, nos recuerda el nada novedoso enfoque de Max Adler en Socialismus und Intellektuellen (Viena, 1910), aunque si aquel esperaba el paso de los intelectuales al lado de la revolución socialista antes de su advenimiento, aquí Silva lo prefigura como cuasi precondición de la misma, como veremos más adelante.

La intención polémica del Antimanual de Ludovico que merece mayor mérito consistió en decirle a aquellos que buscaron las ideas de Marx a través de los manuales, que ahí no es buen lugar para encontrarle, que si quieren conocerlas bien pudieran comenzar por ir detrás de sus propios textos, conminándoles que además disfrutasen la riqueza de su muy prolijo estilo literario.

Luego está su objetivo expreso de: “criticar las más connotadas concepciones en boga, siempre con el afán de contribuir a descongelar y desmitificar las brujerías que en torno a estos conceptos se reproducen como hongos, no precisamente alucinantes.” (1975: 117) para ello en su primer capítulo “La situación del marxismo” hace las siguientes declaraciones metodológicas:

Se puede hablar de «situación del marxismo» de dos maneras: una, externa al pensamiento de Marx, y otra, interna al mismo (…) En este libro, mi punto de vista para echar una mirada panorámica al pensamiento de Marx, será más que todo el interno (…) La distinción entre ambos puntos de vista es, en realidad, puramente analítica; pero es una distinción útil, porque nos permite separar teóricamente la evolución de las interpretaciones de la evolución del pensamiento mismo de Marx…

Al abordar de esta manera el pensamiento de Marx, metodológicamente el exégeta desafía con sobrado optimismo las complejas tensiones internas en la evolución teórica de la obra del propio Marx y las de este con sus contemporáneos y sucesores, la disección teórica que propone, más que deshistorizar la evolución teórica del marxismo, elude la política concreta con sus relaciones de fuerza, como factor decisivo en la ecuación que contrasta al marxismo como teoría y como práctica, como corpus científico y como movimiento político.

Ludovico realmente quiso obtener a partir de este método un idílico retorno a la “edad de oro” perdida del pensamiento de Marx, despojada de los tantos “fallos filosóficos” verificables en los “marxismos” del presente. Hoy día pocos emplearían la despampanante taxonomía ludoviqueana (“marxistas, marxólogos y marxianos”) ante el caleidoscópico sin fin de “marxismos” y sus innumerables enfoques enfrentados, como han insistido numerosos autores (Kolakowski, Gouldner, Lander, Kohan, Mazzeo, entre otros), el propio Bensaïd ha escrito que “no se trata [aquí] de un piadoso retorno a Marx. [Sino] Más bien de un ‘rodeo necesario’” [2011: 209]

Extraño punto de partida para un análisis marxista de los manuales soviéticos, el juzgar el monstruo desencadenado por la herencia estalinista en los llamados socialismos realmente existentes, con las herramientas puramente analíticas sobre las categorías empleadas por estos en su propaganda manualesca, eludiendo en todo momento un examen genealógico-político del modo en que estas categorías llegaron, evolucionaron o involucionaron de cara a los sucesivas fluctuaciones en la relación de fuerzas entre las clases.

IV. La discordancia de los tiempos para las teorías críticas

A lo largo de su polémica, Ludovico Silva reclama una lectura heterodoxa de Marx, a quien considera invariablemente un intelectual heterodoxo, está convencido que para revitalizar su veracidad debemos necesariamente renunciar a buena parte de los saberes que la ortodoxia marxista propaga, tal es el sentido de hacer un Anti-manual, para “transformar el pensamiento marxista desde dentro de él mismo, a fin de elaborar las categorías que habría elaborado el propio Marx en caso de vivir en nuestros días” [2009: 20]

Se puede rastrear un triple propósito en el Antimanual que comprendía, en primer lugar, la discusión que emprenderá con particular encono contra categorías como: materialismo-dialéctico, filosofía marxista, dialéctica de la naturaleza, las tres leyes generales de la dialéctica, ideología revolucionaria, estructura-superestructura, teoría del reflejo, entre otras, cargándoles la responsabilidad de ser “malos entendidos” o “errores filosóficos” de cuño “engelsiano” que trajeron consecuencias funestas en cuanto eran la fundamentación teórico-política del bolchevismo y los “socialismos reales”.

Por otro lado, plantea la necesidad de un taller de elaboración de categorías marxistas que respondieran a nuestras necesidades actuales, con la complicación de hacerlo desde dentro de él mismo; si bien a su entender no hace falta recurrir a la nigromancia ni prácticas por el estilo, sino emulando “el método de Marx”, para Ludovico este método no requiere apartarse de cuanto está en su obra escrita (la de Marx), solo que para saber qué categorías desechar y cuáles conservar, o cuál debe ser el metro para la actualidad, veracidad y vitalidad de las fórmulas marxistas, Silva se sirve de un índice de lecturas comprendida por autores como: Lukács, Korsch, Adorno, Lefebvre, Marcuse, Sartre, Althusser, Colleti, Baran, Sweezy, Rubel, y un largo etcétera de “marxistas occidentales” que por esos años encuentran amplia difusión entre la izquierda académica venezolana.

Finalmente, Ludovico reclama el lugar de productores de ciencia social marxista para autores oriundos de América Latina y el subdesarrollo, a quienes invitaba a la creación de un Diccionario de Marxismo Heterodoxo:

¿Por qué nuestros economistas, sociólogos o filósofos no pueden contribuir a la elaboración de ese gigantesco y necesarísimo Diccionario? ¿Por qué no hacerlo aquí, en el subdesarrollo, para demostrarles a los pedantes franceses, a los impertérritos ingleses, a los alemanes muertos del esprit du sérieux, a los marmolizados soviéticos, a los norteamericanos anestesiados, a los intrincados italianos, que aquí, en estas tierras, es posible hablar de Marx con tanta o más altura que en otras tierras? (2009: 15-16)

Sobre este triple propósito tan solo nos limitaremos a dar cuenta de la suerte que corrieron las ideas de Ludovico en su tiempo, tanto en el país como en el debate marxista internacional, dejando para siguientes entregas todo lo que podamos cuestionar acerca de las formulaciones específicas de Ludovico sobre cada una de estas categorías de la “ortodoxia”.

El lanzamiento del Antimanual resultó un hito en los anales del pensamiento crítico venezolano, hizo escuela en la intelectualidad de izquierda, especialmente quienes se reclaman la heterodoxia marxista en el país. Esta obra ensayística incluye un “epílogo del prólogo” en que anuncia el veredicto que la galardona por unanimidad con el Premio Literario de la Asociación Pro Venezuela, y desde entonces nunca ha dejado de gozar de buena prensa.

El periodista, poeta y militante del PCV, Jesús Sanoja Hernández, recuerda así el lanzamiento del Antimanual: “Me tocó presentarlo en el Ateneo, agosto de 1975 según creo, y no fueron pocos los reclamos que mis camaradas de estirpe inquisitorial me hicieron por tolerancia ideológica”, por su parte, el columnista Tulio Hernández dirá “no conozco en Venezuela el caso de un intelectual que haya sido tan querido y admirado por gentes tan disímiles entre sí”.

Incluso su amigo, el poeta Blas Perozo Naveda, poco después de la muerte de Ludovico, refirió en modo tajante que:

Nadie se atrevió jamás a criticar ninguno de sus libros. Con propiedad, nadie. Y es que ¿quién se atreve a criticar el libro más sangrante, del más lúcido de los Ludos? Solamente Artaud […] Porque para el poeta –como dijo Briceño Guerrero– la experiencia vivida en la palabra le pareció más real que el contacto directo con las cosas

Pero el citado poeta ya en 1988 se equivocaba, y en parte este error es por falta ajena, pues aun prescindiendo de aquello que más que críticas parecieran no salirse de simples ataques Ad Hominem, la tradición “manualesca” se limitó a responder guindándole epítetos como “drogómano”, “sifrino”, e incluso “trotskista”, con los aditamentos pseudo teóricos de su monserga de rigor; la crítica marxista que sí estudió atentamente la obra de Ludovico respondió pronto.

Apenas cuatro años después del Antimanual aparece una tesis de egreso como sociólogo del profesor universitario Rafael Ramírez C., dedicado a criticar la obra de Ludovico Silva, para su publicación posterior fue titulado a modo de provocación La Intelectualidad Impotente (1981, UCV).

La citada obra es poco conocida, entre otras cosas porque Ludovico poco o nunca la refiere, apenas deja menciones aisladas y anónimas como en una respuesta publicada en prensa a comentarios de Laura Corbalán: “Hace poco, un profesor de la Universidad Central escribió un tratado de 400 páginas sobre mi obra”, más tarde, a modo de respuesta al desafío lanzado por Ramírez: “En Ludovico encontramos la influencia decisiva de Herbert Marcuse. Retamos a cualquiera a que encuentre un planteamiento distinto, una idea original, un punto de desacuerdo”, dirá en Psiquiatría, Humanismo y Revolución (1982): “Digo esto para salirle al paso a ciertos críticos que me han acusado de copiar las ideas de Marcuse…”, nuevamente sin nombrar la fuente.

Ramírez reconoce que uno de los principales méritos del Antimanual y Ludovico fue contribuir al deshielo de las falsificaciones y dogmas que por décadas hegemonizaron el discurso marxista en manos del Partido Comunista, y atribuye su éxito a que Ludovico:

Posee un manejo preciso y refinado del lenguaje, gracias al cual su prosa es armónica y agradable, fácil de leer, amena y sencilla. A diferencia de otros filósofos nacionales, logra comunicarse con el público, lo encanta y le transmite sus apreciaciones en un lenguaje accesible y transparente (…) En su obra, este escritor venezolano ha sabido decir a los jóvenes intelectuales de la izquierda venezolana, lo que querían oír en un lenguaje que vale la pena escuchar. Y al hacerlo, centenares de jóvenes se han hecho adeptos de su pensamiento.

Y agrega que:

Su misma fuerza resultó ser su mayor debilidad (…) aquella generación no tenía más que ofrecer que su oposición al orden establecido, ni más convicción que la del cuestionamiento general (…) En todos los campos se avanzó, desde las tesis solo aparentemente marxistas que había consagrado el estalinismo, a las tesis abiertamente anti-marxistas que se proponían la superación del marxismo

Los planteamientos centrales de las escuelas críticas occidentales de las que Ludovico se apropia para “poner al día” el debate marxista en el país, venían de acumular una clientela considerable a nivel internacional y su difusión en Venezuela se hizo triunfal con el Antimanual.

Pero mientras los aplausos resonaban con fuerza en sus oídos cada vez que Ludovico Silva desenfundaba un pliego de certezas “críticas” del “pensamiento crítico” occidental de forma “acrítica”, entre “los impertérritos ingleses” nacía la contrarréplica de Perry Anderson al repliegue teórico realizado por dichas tradiciones producto de las derrotas de las revoluciones obreras de principios del siglo XX (ascenso del stalinismo, nazismo y II Guerra Mundial).

Mientras Ludovico se ufanaba de decir sobre la llamada “ley de la conversión de cantidad en calidad” que en la ciencia: “esta ley es inútil, porque sirve para explicarlo todo”, surgía entre “los norteamericanos anestesiados” el grupo de científicos Science for the People donde un Stephen Jay Gould, Richard Levins y Richard Lewontin desde sus prácticas reafirmaban la aplicabilidad de la misma en el campo de la biología.

Mientras Ludovico despotricaba contra el “materialismo dialéctico” y su aplicabilidad concreta en un modo que nos recuerda al de Eugenio Dühring, eran los años en que las obras de “los marmolizados soviéticos” del círculo de Bajtín (Volóshinov, Medvedev, etc.) y Lev Vygotsky, resultaban un hallazgo extraordinario para los estudiosos en Occidente de la filosofía del lenguaje y de la conciencia, en tanto que los yugoslavos del grupo “praxis” innovaban en su comprensión de la dialéctica de la praxis.

Cuando Ludovico se empecinaba en derivar todas las desgracias del Socialismo Real y la ex URSS a partir de los “errores filosóficos” de cuño engelsiano o leninista, rodeado de los mentados “pedantes franceses” aparecían los archivos recopilados por Pierre Broué, donde se nos demostraba cómo fue esa cadena de pequeñas guerras civiles, con una numerosa cantidad de bajas, descargadas por el estalinismo contra el bolchevismo de la Oposición de Izquierda.

Tiempos de revueltas simultáneas alrededor del mundo hace medio siglo abrieron el compás de la crítica para una generación de militantes y estudiosos de la obra de Marx, que ya sin las antiparras del pensamiento manualesco, dieron nueva vida al debate que muchos de los apegados al Mainstream del pensamiento crítico occidental daban (y siguen dando) por culminado.

A diferencia de Ludovico Silva, quien aseguró no querer formar escuela (ni mucho menos iglesia) todavía hoy día nos encontramos acólitos de todo tipo que repiten rajatabla lo que su maestro les dejó sin someterlo a nuevo examen, olvidando que aquel no cesó de insistir con que:

Si alguna virtud tiene mis escritos en este sentido es que los he propuesto como discusiones, no como dogmas en los que hay que creer. Probablemente todo cuanto he escrito sea un puro error; pero siempre habrá tenido la virtud de excitar a la controversia. (1983: 126)

Cuando asistimos a un nuevo escenario que avizora enfrentamientos de clase de gran envergadura, asomándose ya importantes levantamientos populares en Ecuador, Chile, Bolivia, Irán, Catalunya, Hong Kong… y las armas de la crítica deben servirnos para pasar a la crítica de las armas, recordamos el vaticinio de Perry Anderson, antes de extinguirse la llama del último ascenso de luchas obreras:

Cuando haya nacido un movimiento verdaderamente revolucionario en una clase obrera madura, la ‘forma final’ de la teoría (marxista) no tendrá ningún precedente preciso. Todo lo que puede decirse es que, cuando hablen las propias masas, los teóricos -del género de los que ha producido Occidente durante cincuenta años- permanecerán necesariamente en silencio. [1976: 130-131]

Fuente del artículo: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Ludovico-Silva-o-la-discordancia-de-los-tiempos-de-las-teorias-criticas

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Chile: Niñas aisladas presas sin agua o comida, abusos sexuales, torturas, muertes

Por: Martha Dillon.

Detenciones arbitrarias, niños y niñas menores de 16 en celdas sin agua ni comida ni acceso a hablar con sus familias, desnudez forzada en las  detenciones y otras formas más graves de violencia sexual, torturas, exceso en el uso de violencia; muertes y desapariciones. 

Desde Santiago

“Hay violación de Derechos Humanos, todos los días, esto no es algo que parece, es algo que es, que sucede. Por eso necesitamos de la colaboración internacional, necesitamos que haya declaraciones contundentes sobre lo que está pasando en nuestro país con este virtual estado de sitio”, dice Constanza Schonhaut, militante por los derechos humanos y del Frente Amplio, con angustia evidente después constatar, en una recorrida nocturna por comisarías y comunas, la reiteración de delitos cometidos por el Estado a través de sus fuerzas armadas y de seguridad. Aunque “delitos” es una palabra que se queda corta en un territorio que tiene en su memoria las heridas del Terrorismo de Estado. “El presidente pretende tratar esto como si fuera una catástrofe natural, como si se tratara del rescate de los 33 mineros -metáfora que usó el presidente chileno Sebastián Piñera en la presentación de las medidas de emergencia el martes por la noche-, pero aquí lo que hay es un estallido social, una protesta transversal y masiva y se responde con militares apuntando al pueblo”.

Michel Bachellet, ex presidenta y actual Alta Comisionada por los Derechos Humanos de la ONU, aseguró hoy que enviará una misión “de verificación” de las denuncias. Fue un pedido de Piñera, seguramente desesperado por defender su idea de Chile como un “oasis” latinoamericano donde dos reuniones cumbres deberían tener lugar en noviembre y diciembre. La primera sería la Apec -foro comercial de Asía-Pacífico-, donde los jefes de Estado de China y Estados Unidos se reunirían; la segunda es la Cop 25 sobre cambio climático en un país con “zonas de sacrificio” en las que empresas altamente contaminantes se instalan en territorios de alta vulnerabilidad social. Bachellet, sin embargo, no anunció su visita en primera persona. Habló en cambio de “encontrar soluciones para abordar agravios” y urjió “a los que planean participar en las protestas a hacerlo pacíficamente”.

Detenciones arbitrarias, niños y niñas menores de 16 en celdas sin agua ni comida ni acceso a hablar con sus familias, desnudez forzada en las detenciones y otras formas más graves de violencia sexual -ya hay ocho querellas oficiales pero muchas más que no pudieron llegar a esa instancia por temor de las denunciantes a represalias-, torturas, exceso en el uso de violencia; muertes y desapariciones. La situación es gravísima y aun cuando las calles siguen tomadas y la vida cotidiana se interrumpa como desde hace una semana al mediodía para ponerle el cuerpo a una lista completamente transversal de demandas que tienen una primera puerta hacia la salida de la crisis en el cese de la represión, la vuelta a los cuarteles de los militares y una asamblea constituyente que derogue la constitución que rige ahora y que se redactó en plena dictadura militar, la vida institucional sigue generando imágenes de profundo desprecio a los Derechos Humanos.

El papelón que protagonizaron en la Cámara Baja las diputadas Camila Flores y Paulina Nuñez cuando rompieron delante del hemiciclo lleno los carteles que sostenía, junto con otras, la legisladora Pamela Jiles con las cifras de muertes, desapariciones y detenciones el mismo día en que los disparos de gases y perdigones se escuchaban en todo el centro de la ciudad de Santiago fue la primera muestra de la indiferencia de la derecha oficialista que hoy, en la voz del canciller Teodoro Ribera, aseguró que no hay ninguna razón para no realizar las cumbres del Asia-Pacífico (Apec) y la del clima (COP 25) en noviembre de este año. Antes, en apenas 15 días, tendrá lugar aquí la Conferencia Regional de Derechos de las Mujeres ¿se discutirá entonces la violencia sexual en el marco de la represión que no cesa? Violación con el caño de un arma larga, esa es la descripción del acto que demanda una de las querellas presentadas por Indh.

Cuatro detenidos “crucificados” sobre la antena de la comisaría de Peñalolén, atados de las muñecas con esposas que les cortaban la circulación; aunque los detalles, claramente sobran cuando la crueldad es tan manifiesta. La denuncia fue hecha el jueves a la madrugada cuando en sus recorridas el Indh descubrió esa brutalidad. Hasta ahora, por este hecho, se consiguió la prohibición de acercamiento de los carabineros a los detenidos y se presentó un recurso de amparo. Uno de los tantos que se expusieron en el Senado, donde tanto el jefe de Carabineros, Mario Rozas, como el director de INDH cruzaron palabras. Rozas asegurando que iniciará sumarios por excesos, Sergio Micco exponiendo datos: 1512 detenciones en las regiones, 898 en la región metropolitana, 535 herides -210 con heridas de bala-, 10 amparos, 55 querellas, 5 más por homicidio y 8 por violencia sexual.

En la puerta del Colegio Médico, una decena de estudiantes secundaries estiran su paciencia como un chicle mientras esperan que se constaten las lesiones recibidas. La peor parte la lleva Valentina Miranda, 19, en el último año de Liceo que cursa en el Tereza Prats, el número 7, una escuela pública de esas que nunca aseguran el ingreso a las mejores universidades pero sí altos montos de endeudamiento con el Crédito con Aval Estatal. Ella es dirigente de la Comisión Nacional de Estudiantes Secundarios y militante del Partido Comunista. Moretones, quemaduras de gases, un perdigón en la oreja que le provocó una infección y marcas de las manos de los “pacos” que la detuvieron ilegalmente dentro del edificio donde vive su compañero, Pablo Ferrada. Apenas sale del lugar, después de tres horas de revisiones, se va a la calle a seguir agitando rebelión. “Es que estamos felices de que por fin se hayan despertado les indiferentes, felices todes acá”, dice señalando a sus amigues.

45 personas perdieron la vista en la última semana por disparos de perdigones. Esto que Piñera llamó guerra tiene caídos de un sólo lado. Y no, no es una guerra. “¿Podremos hablar de dictaduras del siglo XXI, igual que se habla de izquierdas del siglo XXI?” Se pregunta Schonhaut. “Creo que hay que analizarlo, porque lo que vemos es el Terrorismo de Estado en acción, ojos perdidos, lesiones de por vida, torturas… y todo lo que no sabemos porque pasa en la noche, en las comunas vulnerables, en las regiones que no cubrimos. Hay un presidente a la cabeza, sí, pero enviando al ejercito contra la protesta”.

Bélgica Brione es feminista, militante territorial, parte de la articulación Asambleas Feministas de la Zona Oriente (ABZO), en la mañana del jueves las comunas de Florida, Peñalolés, Macul, Villa FREi, Ñuñoa se reunieron a poner en común la organización de estos días. Las “Ollas comunes” se replican en las poblaciones y torno a ellas también las preguntas sobre cómo alentar autocuidados feministas y también antiracistas y anticolonialistas. “Porque las mapuche saben de lo que vivimos ahora, para ellas la persecusión es constante. Y cuando esto se agrava acá, peor es en los territorios”, dice Bélgica. A su lado, otra compañera repone la preocupación sobre el cuidado de niñes. “Ayer decidí que era hora de ver películas y comer rico. Porque escucharon relatos de tortura y violencia sexual, cosas que pasaban junto a elles que tienen 8 y 12; claramente les afecta y necesitan descanso”.

El jueves la intensidad de la movilización callejera fue menor que la del día anterior, pero las cacerolas no dejan de sonar. De frente a dónde se escriben estas líneas, como en una postal de lo que es el ritmo de Santiago desde hace una semana, las multitudes pasan con sus banderas y carteles mientras hay quienes toman cerveza como parte del estado de excepción en bares con las persianas bajas. Cada tanto impacta una piedra sobre el edificio de la Cámara de Comercio y otros grupos vienen a frenar ese impulso. La rabia no cesa, el deseo de que se transforme todo tampoco. Chile sigue ardiendo.

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/227260-chile-ninas-aisladas-presas-sin-agua-o-comida-abusos-sexuale

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