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Cuando los niños se marchan, ¿qué queda después de un éxodo masivo de jóvenes de Puerto Rico?

Por: Clarissa Donnelly-DeRoven.

Este artículo sobre las escuelas de Puerto Rico lo produjo The Hechinger Reportuna organización de noticias independiente sin fines de lucro enfocada en la y la innovación en la educación. Inscríbase al boletín informativo de Hechinger.

SAN JUAN, Puerto Rico — En un día abrasador de febrero, Johanna Domínguez estaba sentada afuera de la clausurada escuela Pedro G. Goyco en Santurce, un vecindario de San Juan, Puerto Rico. Vestía una camiseta con una versión en blanco y negro de la bandera puertorriqueña como símbolo de luto y resistencia.

Domínguez había venido a hacer resistencia.

Había sido alumna de Goyco cuando niña y vivía a pocas cuadras de distancia cuando, en 2013, el Departamento de Educación cerró la escuela. “Escuché el último timbre de esta escuela”, dijo. “Me daba mucha tristeza ver la escuela cerrada”.

Johanna Domínguez rastrilla el césped en el patio trasero de la escuela Pedro G. Goyco.

Johanna Domínguez rastrilla el césped en el patio trasero de la escuela Pedro G. Goyco. Foto: Ankur Singh for The Hechinger Report.

 

Domínguez es parte de un grupo activista del vecindario que lucha por retomar la escuela abandonada y convertirla en un centro cultural y de arte comunitario. El edificio, que lleva el nombre de un médico del siglo 19 que era también periodista, abolicionista y político, es inmenso, con puertas de arco, ventanas de hierro forjado que se están oxidando y columnas griegas.

Domínguez hablaba por encima del ruido de un generador mientras los residentes entraban y salían llevando una manguera de agua a presión y tijeras para podar plantas. Vienen la mayoría de los sábados para limpiar el edificio poco a poco.

“Es una estructura preciosa, hermosísima y es una estructura histórica, tiene más de 100 años”, dijo ella. “Pero la verdad es que ha sido tan descuidadamente abandonada como nuestro sistema de educación”.

Goyco es una de más de 600 escuelas públicas en Puerto Rico que han sido cerradas en la última década. Aquí los activistas forman parte de un creciente grupo de residentes que se han movilizado para convertir las en toda la isla en centros comunitarios.

Muchas escuelas cerraron debido a la disminución de poblaciones estudiantiles. Pero, a pesar de la reducción de alumnos, las escuelas todavía servían un propósito secundario como núcleos comunitarios, los cuales los residentes están resueltos a recuperar.

Un éxodo masivo de residentes de la isla, sumado a una deuda enorme, ha impulsado los cierres de escuelas. Medio millón de personas se marcharon de Puerto Rico en la última década. Primero cuando el gobierno recortó servicios en un esfuerzo por tratar de pagar la deuda de 123.000 millones de dólares, y luego como consecuencia de la catástrofe del Huracán María.

En comparación con el año 2010, hoy hay casi 250.000 niños menos en las escuelas públicas de kindergarten al grado 12 en Puerto Rico, una reducción del 45%.

Taína Moscoso Arabía, una residente y activista en Santurce, dijo que el departamento de educación le indicó a los residentes en 2013 que Goyco tenía un bajo rendimiento.

Con la esperanza de elevar el rendimiento académico de los estudiantes, su organización, la Asociación de Residentes Machuchal Revive, o ARMaR, comenzó un programa para los niños de Goyco después del horario de clases.

Los activistas de ARMaR consideraron que si ellos podían ayudar a los alumnos a elevar sus grados, tal vez el departamento de educación mantedría la escuela abierta.

“¿En vez de hacerla [la escuela] efectiva, la solución era cerrarla? Para nosotros, esto no tenía sentido”, dijo ella. “Pero tratábamos entonces de contrarrestarlo con un programa, si esta era la razón”.

Sin embargo, en 2013, solamente 100 alumnos se habían matriculado en Goyco, y casi 2.000 niños menos que tres años antes vivían en el vecindario de 8,5 millas cuadradas.

Nilsa Otero Cordero, superintendente de las escuelas de San Juan, dijo en una declaración enviada por correo electrónico que la baja matrícula de Goyco fue la razón para cerrarla. Los niños de Goyco fueron enviados a cuatro escuela diferentes, pero debido a la continuada disminución de la población estudiantil, una de esas escuelas cerró también el año pasado, añadió.

Moscoso Arabía dijo que las familias tuvieron dificultades para encontrar transporte que fuera confiable y costeable para ir a sus nuevas escuelas. Muchos se mudaron a diferentes vecindarios, y algunos finalmente se marcharon hacia el territorio continental de Estados Unidos.

Entre recortes presupuestales y cierres, muchos maestros también se marcharon de la isla.

En 2009 Rossana Rodríguez-Sánchez era maestra de teatro de secundaria en Puerto Rico. Ganaba 1.500 dólares al mes y compraba sus propios materiales escolares. La escuela siempre sufría escasez de recursos, pero ella dijo que las condiciones de trabajo para los maestros empeoraron cuando el gobierno puertorriqueño aprobó la Ley 7, la cual permitía dejar fuera de sus empleos a casi 25.000 empleados públicos en un intento por reducir la creciente deuda de la isla.

Rodríguez-Sánchez permaneció empleada, pero le dejaron el mismo salario a pesar de que el número de los alumnos en su clase aumentó enormemente.

“Tenía unos 40 y tanto alumnos. No había sillas para todos. Tenía alumnos de séptimo, octavo y noveno grados todos juntos en una misma aula. Era una locura”, dijo.

Rodríguez-Sánchez trató de encontrar un empleo diferente, pero no pudo conseguirlo en la isla. En octubre de 2009 encontró trabajo en Chicago como directora residente de una organización de teatro juvenil.

“Cuando me fui tuve un gran sentido de culpa porque me había marchado de una escuela con un grupo increíble de maestros”, dijo. “Pensé que yo tenía la oportunidad de irme y ellos no. Tenían que quedarse. Y tienen que continuar trabajando en esas condiciones”. Diciendo esto, comenzó a llorar.

Cuando llegó a su nuevo empleo, el contraste fue fuerte. “Cuando llegué allí, me dieron una tarjeta de crédito y yo me quedé de una pieza. ‘Espere, ¿qué es esto?’ Y ellos respondieron, ‘usted puede comprar todo lo que necesite para trabajar con los jóvenes’”.

Sillas frente a un pizarrón en una de las aulas vacías de la escuela Goyco en San Juan.

Sillas frente a un pizarrón en una de las aulas vacías de la escuela Goyco en San Juan. Foto: Ankur Singh para The Hechinger Report.

 

Hizo una pausa. “Yo acababa de llegar de Puerto Rico, donde no tenía sillas para mis alumnos. Y de repente todo era completamente diferente. Era una inversión. Podía tener cualquier cosa que necesitara para que mis estudiantes tuvieran éxito”.

La escuela secundaria en la que ella trabajaba en Puerto Rico, Alcides Figueroa, cerró hace tres años. “Cuando vi que la escuela había cerrado, me sentí como que no tenía salida”, continuó, “porque no iban a traer más recursos. Eso no iba a ocurrir de ninguna manera. Así que era triste verla cerrada, pero era de esperar”.

La investigación sobre el impacto que tiene el cierre de escuelas en los niños y las comunidades no es definitivo, pero el efecto parece ser crecientemente negativo para niños y comunidades de bajos ingresos.

Estudios hechos a nivel nacional y en ciertos lugares específicos han demostrado que algunas veces el rendimiento académico de los niños mejora en sus nuevas escuelas. Otras veces, se reduce.

El libro de la socióloga Eve Ewing, Fantasmas en el patio de la escuela (Ghosts in the Schoolyard),cuenta la historia de un devastador cierre masivo en 2013 de 50 escuelas en Chicago, escuelas a la que asistían en gran medida alumnos afroamericanos de bajos ingresos. La autora llama “duelo institucional” a lo que le ocurre a las comunidades cuando las escuelas cierran.

En el pueblo afro-puertorriqueño de Loíza, los residentes convirtieron ese duelo en acción. Cuando la escuela del barrio, Parcelas Suárez, cerró hace siete años, el grupo Junta Comunitaria intervino.

Temían que si el edificio permanecía vacante, la gente iba a comenzar a usarlo como un nido de drogas. La Junta Comunitaria compitió con otras organizaciones para tomar el control de la escuela y, finalmente, la ciudad le concedió el acceso.

Cuando entraron a la escuela se sintieron tranquilos de no encontrar drogas.

Hoy, Parcelas Suárez está ocupadísima con actividades comunitarias: ferias de salud, intercambio de ropa, clases de educación para adultos.

Alexis Allende, un líder comunitario, dijo que los que todavía viven en el pueblo son principalmente personas mayores y otros con problemas crónicos de salud. Los esfuerzos comunitarios en Loíza aseguran que la antigua escuela sirve ahora las necesidades de los residentes que quedan.

Los activistas en Santurce abrigan la esperanza de crear un espacio similar de múltiple uso en Goyco, pero sus preocupaciones acerca del futuro de la escuela son casi opuestas a las de los residentes de Loíza. Dicen que la restauración y el consiguiente aburguesamiento se han acelerado en los últimos años. El ingreso promedio en Santurce se elevó en casi un 20% entre 2010 y 2017. Actualmente, Goyco está situado como un sándwich entre un edificio semi-demolido y un restaurante al aire libre que sirve platos de alto precio y café espresso.

Los turistas y los puertorriqueños más adinerados del cercano vecindario de Condado son clientes potenciales de los nuevos negocios. Los residentes dicen que los lugares tradicionales donde la comunidad solía reunirse han desaparecido, lo cual ha hecho más dolorosa la pérdida de la escuela.

Una voluntaria usa una lavadora eléctrica para limpiar una de las escaleras en la escuela Pedro G. Goyco de San Juan.

Una voluntaria usa una lavadora eléctrica para limpiar una de las escaleras en la escuela Pedro G. Goyco de San Juan. Foto: Ankur Singh para The Hechinger Report.

 

“La Calle Loíza siempre ha sido un área comercial, pero tenía negocios que servían tanto a nuestras necesidades”, dijo Moscoso Arabía. “Todo ha sido sustituido por restaurantes caros que no son para los residentes”.

Lydia Platón, otra activista en la lucha por transformar a Goyco, explicó que mediante la conversión de la escuela en un espacio cultural y de arte comunitario, los residentes están “tratando de revivir algo que nuestra calle ha perdido”. Añadió que un objetivo clave de su lucha es preservar el carácter del vecindario.

“Necesitamos que el edificio no se convierta en un hotel boutique”.

Funcionarios de la ciudad cedieron el control del edificio a activistas locales hace un año. Ellos co-administrarán Goyco junto con la ciudad de San Juan hasta 2020.

Los activistas usan la palabra “rescatar” para describir lo que están tratando de hacer con Goyco. A pesar de la reduccioón en la población infantil en el vecindario, miles de niños todavía viven en Santurce. Goyco ya no educa a los jóvenes en el sentido tradicional, pero los activistas tienen la esperanza de que si pueden llenar la escuela con programas para los que todavía quedan, podrán mantener la cultura de la comunidad de la Calle Loíza, a pesar de la llegada de nuevos residentes de más alto ingreso y de los negocios que los sirven, y convencer a más residentes de quedarse a largo plazo.

Cuando se le preguntó cuáles eran sus esperanzas para Goyco, Domínguez, la ex alumna de Goyco, respondió sonriendo: “¡Ay!”. Ella tiene muchas ideas: servicios de tutoría, una biblioteca, un teatro, una cocina, asesores, trabajadores sociales. Un sitio donde todos se sientan bienvenidos. “Sí”, dijo, “este es mi sueño”

Fuente del artículo: https://www.telemundo.com/noticias/2019/08/07/cuando-los-ninos-se-marchan-que-queda-despues-de-un-exodo-masivo-de-jovenes-de

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¿Qué es la educación?

Por: Margarita Vásquez. 

Intentaba escribir un artículo que respondiera la pregunta, ‘¿qué es la educación?’, y acudí a la amiga y educadora por excelencia Margarita Vásquez, cuya respuesta me impactó de tal manera que le pedí su aprobación para publicarla como artículo de su autoría. Con su venia, paso a reproducir su autorizada respuesta, tras mi pregunta introductoria:

En todos los ámbitos —políticos, empresariales y sociales— se escucha hablar del estado lamentable de la educación y de que es urgente hacer algo para corregirlo. Como educadora que eres, ¿qué significa para ti la educación?

Me comentas que hay un asunto de preocupación común: la educación; y, de inmediato, me preguntas qué entiendo por «educación». Mi respuesta no se deja esperar:

Primero: en general, la educación tiene que ver con «aprender» a pensar. Enfoco mejor la idea y digo que el que ha sido educador también «aprende» a sentir y «aprende» a actuar individual y socialmente. ‘Ahí está el detalle’, decía Cantinflas. La educación tiene que ver con una frase repetidísima en educación: aprender a aprender. Y si los educadores tenemos que «enseñar» algo a nuestros alumnos, es eso: cómo aprender a pensar, a sentir y actuar bien. Educar no es instruir, si se entiende que se debe llenar la cabeza de los estudiantes de información que muchas veces no es válida o lo es por un período. Sí hay que instruir, mostrando dónde y cómo localizar y entender el conocimiento válido. Pero también, que el conocimiento válido va cambiando a medida que se sabe más y más.

Pero como la intención última de tu pregunta es política (gestión de Gobierno y política educativa), he quedado mordiéndome las uñas, porque los modos de pensar, de sentir y de actuar cambian con el tiempo, y yo soy, lo sabes bien, del tiempo de Ña Upa. Además, también cambia el modo como se aprende. Esto que te he dicho merece ser ampliado. Algún día será.

Segundo, pensando nuestro país políticamente, es decir, interviniendo con una opinión en la vida pública, digo que todos debemos aprender a pensar en un proyecto de país: el desarrollo social, la agricultura, las vías de comunicación, la seguridad social, la cultura y todo, todo tiene que ver con la educación. Vamos a ver.

Pensemos en que el alumno o educando necesita una cabeza (es decir, capacidad para aprender ). Lastimosamente, no todos los niños la traen de la mejor manera (y todos deben aprender a aprender). Fíjate, Cucho, que los documentos y lo que sabemos del pasado sustentan el conocimiento del presente y del futuro. A mí no se me olvidan los escritos del Dr. José Renán Esquivel. Su hipótesis sobre la educación partía del sector salud: aprende aquel individuo que está debidamente alimentado. Y añado algo que va antes, y que fue dicho por Esquivel: si la madre no se alimenta, vendrán niños discapacitados para aprender al máximo. Todo esto me confirma que nada funciona aisladamente. Entonces viene otra cosa: si ya tenemos al saludable niño bien nacido, ¿quién vela por su educación en los tres primeros años de su vida? La respuesta depende de varios factores de desarrollo social: tipo de familia, ingresos económicos, ambiente: campo o ciudad, ajuste a la época, desarrollo lingüístico en su propia lengua (ya que con el habla común asumimos el sentimiento de comunidad, importantísimo para la educación).

Explico: cuando se habla de educación, se piensa en números y letras, en lápices y cuadernos, en uniformes escolares cortos o largos, en el pollerín que hay que comprar para la velada, en tareas y obligaciones, en la misión, en la visión, en fines, en objetivos generales, particulares y específicos, en exigencias, formalidades, comisiones, comisionados, conferencias o en protestas por puertas que se cierran, candados que no abren, maestros que no cobran, palominos que proliferan en su propio abandono… En general, lo que se ve son unos edificios escolares públicos como monumentos vivos de la desidia y de la falta de educación en todos los niveles. Contrastan en mi memoria con la biblioteca de cristal, la campana y la rosa de los vientos que materializó una maestra de kínder y de música en este mismo país (a quien rindo un tributo de admiración). Y yo creo que todo ese embrollo que destila la actuación de la gente común con respecto a la educación, nos dice cómo estamos en el campo educativo. Todavía no logramos subirnos al caballo y los adelantos nos suben asombrosamente al metro veloz.

En tercer lugar, creo que hay que ponerse las pilas. ¿Qué debe lograr la escuela panameña en un año? (Pongámonos la meta de este año, hasta agosto de 2020)- hay que materializar una gran cantidad de controles (a disposición de la ciudadanía):

1. Control estadístico electrónico de los edificios escolares de toda la República y sus condiciones.

2. Control estadístico del número de estudiantes por nivel, sexo.

3. Control estadístico que pueda ser consultado por la ciudadanía de los maestros y profesores de toda la República. Anexadas las funciones (según nivel y grado).

4. Control de la hoja de vida del educador con el último grado académico logrado y dónde.

5. Control estadístico del personal administrativo, de apoyo docente (personal de laboratorios de ciencia y de tecnología, psicólogos, si los hay) otro del personal de mantenimiento físico y limpieza y otro del personal de transporte cuando lo hay.

6. Control de los medios de transporte, cuando los hay.

7. Control de los recursos y tecnología disponibles en las escuelas: bibliotecas, recursos tecnológicos.

Algunos de estos controles están adelantados, pero no completos por la Contraloría y el Ministerio de Educación. No se consigue siempre la última información. Lo sé porque investigo.

¿Para qué sirven estos controles? Los investigadores científicos en cada una de las áreas podrán investigar y proponer áreas de trabajo para alcanzar lo siguiente (según la propia investigación científica:

• Desarrollo de la convivencia productiva de una cultura analógica que camina hacia una cultura digital entre los educadores y estudiantes.

• Acceso a los libros: bibliotecas físicas y bibliotecas digitales. Los niños necesitan todavía los libros de papel.

• Acceso a los soportes técnicos.

• Conectividad.

• Fuentes de información que puedan ser consultadas en todos los campos de estudio.

• Contexto urbano y contexto rural. Apoyos de interconexión entre uno y otro contexto.

De inmediato trabajar hacia la actualización de la formación de los educadores, así:

• Formación, en todas las áreas, de un lector (el mismo profesor) menos epidérmico, más reflexivo, más crítico.

• Desarrollo de un sentido discriminador de la información.

• Identificación de las características de la información que la hacen confiable.

• Desarrollo de la capacidad de jerarquizar las ideas, la información. Búsqueda y logro del orden y la síntesis.

• Concepción y diferencias entre naturaleza, realidad, mundo (por un lado) e imagen.

• Metodologías para transferir toda esta formación a sus propios alumnos.

• Comprensión del buen uso y utilidad de la memoria.

• Recobro de espacios propios para la intimidad, y cuidado ante el surgimiento de tendencias autistas. Aprecio del silencio y rechazo a los decibeles exagerados.

• Posición en perspectiva de los valores universales y nacionales: la profundización cultural, el respeto a los hábitos o costumbres de esta sociedad (buenas maneras) o valores morales o cívicos, así como el cultivo del lenguaje como expresión de cultura e identidad.

• Respeto a la propiedad intelectual.

• Conciencia del uso correcto de la lengua escrita y del lenguaje oral en todas las situaciones.

• Respeto a la diversidad y a la diferencia que evite discriminación de todo tipo.

• Desarrollo de otra lengua (fundamental).

Todo esto requiere una planificación muy bien pensada, asesoramiento, experiencias, sonrisas, brazos abiertos para la comprensión.

Finalmente, Todo pareciera viajar hacia el desarrollo de una cultura global, transdisciplinaria, basada en la fragmentación, en la velocidad, con la intervención de la imagen. Y todavía con una palabra que no logra iniciar la explosión de todos sus sentidos. Los educadores panameños de todas las áreas y niveles tienen que enfrentar, como quien dice, lo desconocido: producir juicios, razones y cumplir su cometido: lograr que sus alumnos aprendan a aprender, porque la rapidez de la época nos exige a todos que actuemos aprendiendo. Todavía Sancho, desde su Ínsula, puede advertirnos de muchas cosas. La principal: que no confundamos los molinos de viento con gigantes. Al maestro hay que advertirle: «cuidado con la imagen sin acompañamiento del razonamiento mediante la palabra». Que no se aísle nuestra juventud.

Por mi parte, y según mi propia experiencia: el orden matemático del mundo lo aprendí aprendiendo música; la coherencia y orden del discurso lo aprendí aprendiendo gramática; la proyección de la imagen la aprendí aprendiendo a memorizar y escucharme a mí misma decir muchos poemas y cuentos. La visión de la naturaleza que me acompaña la aprendí aprendiendo a escuchar el maravilloso rumor del viento entre los árboles y el canto de los pájaros encerrados conmigo en esta gran jaula del mundo.

El cálculo, aunque no lo creas, me ayudó a cuidar mis ahorritos. Detrás de todo esto han estado los personajes bíblicos, los personajes míticos de la Grecia Antigua, la tragedia, la ópera, el ballet e, incluso, Alí Babá y los cuarenta ladrones… Pero la verdad es que quienes me enseñaron a aprender fueron mis alumnos, mis padres y maestros. Y ya me ves, no me ha pasado nada malo mientras aprendía a aprender. Al contrario, querido amigo. Humberto Leignadier Ingeniero.

Fuente del artículo: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/que-es-la-educacion/24134010

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Scaling education programs in the Philippines: A policymaker’s perspective

By: Rosalina Villaneza.

In 2016, 586,284 childrenof primary school age in the Philippines were out of school, underscoring demand for large-scale programs to address unmet learning needs. As a chief education program specialist in the Department of Education (DepEd) in the Philippines, I have firsthand experience planning, implementing, and monitoring and evaluating a variety of education programs. One of our main challenges is ensuring that effective initiatives, such as with our teacher professional development program, take root and grow into sustainable, system-wide approaches for improving teacher quality and encouraging responsive instructional practices to improve learning outcomes.

With the implementation of the K-12 Basic Education Program, DepEd has taken significant strides toward fulfilling its mandate of establishing a comprehensive and integrated education system relevant to the needs of people and society. The program aims to develop productive, responsible, and engaged global citizens with the essential competencies and skills for lifelong learning and employment. We believe this begins by ensuring every child of primary school age acquires basic literacy and numeracy skills.

How was DepEd able to improve literacy and numeracy skills in recent years? We began by articulating a clear vision that focused on teachers, as they play a fundamental role in developing these skills among their students. I worked closely with my team of education experts to retool teachers’ mastery of content knowledge and pedagogical skills so they could effectively lead in the classroom. In 2015, we introduced the Early Language, Literacy, and Numeracy Program (ELLN) to improve reading and numeracy skills of K-3 learners. ELLN strengthened teacher capacity to teach and assess reading and numeracy skills, improved school administration and management, established competency standards, and introduced a school-based professional development system for teachers, the “School Learning Action Cell” (SLAC). ELLN trained teachers through a ten-day, face-to-face training module. While this approach had some impact, it was not to the extent we hoped—we wanted to reach the entire country. We understood that scaling an in-person training would be costly and time-consuming to reach primary grade teachers in all schools throughout the country. Because of this, my DepEd colleagues and I began thinking about ways we could harness technology to deliver improved teacher professional development at a national scale.

Before we selected an approach for delivering technology-enabled teacher professional development, we decided to test some things to see what worked. Over a five-month period from November 2016 to March 2017, we piloted ELLN-Digital (ELLN-D) with 4,030 K-3 teachers in 240 public elementary schools that had not participated in the ELLN program. During this piloting phase, we collaborated with the local Filipino NGO, The Foundation for Information Technology, Education, and Development (FIT-ED). ELLN-D is a blended teacher professional development program on early literacy for K-3 teachers with two components: an interactive, multimedia courseware for self-study, and collaborative learning through SLACs. Due to the success of the pilot, DepEd is scaling up the program nationally (with support from FIT-ED) to more than 38,000 public elementary schools throughout the country during this coming school year. We accomplished this by planning for scale from the start: We prioritized a focus on teachers, then pursued digital solutions that could reach teachers across our island nation—experimenting at a small scale first to determine what works—and finally implemented the program through existing SLAC structures instead of creating new ones.

WHAT HAVE WE LEARNED ABOUT SCALING AND SUSTAINING IMPACT?

Analyzing education programs that sustainably scale offers rich insights for people like me who work in government and are trying to serve a massive population with limited resources. What common factors enable programs to scale? Who should programs serve? How can program implementers facilitate the success of programs?

First, programs that sustainably scale are relevant and responsive to the needs of the people they serve. Second, these programs should demonstrate some meaningful change that is visible to citizens. And third, to effectively scale a program, implementers should truly understand and commit to the program, believe in its success, and go above and beyond what is expected to achieve sustainable outcomes.

In the Philippines, the following approaches helped us to create, adapt, and scale programs with the aim of sustainable impact:

  • Identify learning champions at all levels: There is a need to identify and empower a pool of champions at multiple levels of the system—in the regions, divisions, communities, and schools. By doing so, these champions become agents of change. In the case of ELLN, regional directors play a critical role in implementing the program by liaising with school division superintendents and public school leaders.
  • Adapt programs to local context: Those implementing programs at larger scale or in new locations should be equipped to make the programs work in their areas by contextualizing approaches to suit local needs. This includes identifying and articulating the “non-negotiables” of the original design to ensure adherence to a set standard, but those implementing in new contexts should feel agency to adjust to fit local needs. Setting specific standards on program implementation through policy guidelines or memoranda can help maintain the appropriate level of consistency in implementation between different areas. On ELLN-D, we encourage slight variations in the structure and format of SLACs in ways that make sense for a given context.
  • Recognize that every idea is valuable: It is important to allow champions to implement the program with standardized guidance but recognize that adjustments and changes are not only inevitable but also beneficial. Have faith that even when the originating organization or institution is no longer around, others implementing can successfully deliver the programs and have sustained positive impact on the people they serve.

Thirty-four years working in government has provided me ample opportunity to stress-test these principles, which I believe are critically important to sustainably scaling programs. Through the implementation of ELLN, ELLN-D, and similar initiatives as part of the K-12 Basic Education Program, DepEd has fully committed to providing quality, accessible, and relevant basic education to all Filipino learners. The road ahead will not be an easy one, but through adherence to these key principles, scaling effective interventions that reach all Filipino learners will help our country continue down the path toward quality educational opportunities for all citizens.

Source of the article: https://www.brookings.edu/blog/education-plus-development/2019/08/01/scaling-education-programs-in-the-philippines-a-policymakers-perspective/

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La CNTE, la Luz del Mundo y la SEP

Por: Carlos Ornellas. 

Algo no funciona en la narrativa del gobierno. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación dice que el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó a la Secretaría de Educación Pública establecer mesas de trabajo para discutir sus proyectos alternativos e imprimir sus libros de texto. Luego la SEP declara que eso no se podrá, que va en contra de la ley, hasta el senador Ricardo Monreal, quien apapachó a la CNTE cuando fue gobernador de Zacatecas, dijo que eso no.

La Luz del Mundo, la conspicua asociación religiosa —que se hizo más famosa a partir del encarcelamiento de su líder espiritual, nada menos que por abusar de menores y producir pornografía— dijo que el gobierno de Jalisco y la SEP le prestaron 63 escuelas para albergar a sus fieles durante la celebración, de la “Santa cena”, en Guadalajara. La SEP negó tal préstamo. Pero el gobierno de Jalisco no se echó para atrás, se las facilitó, para dormir, no para rezar. Estado laico, faltaba más.

La CNTE se dispone a otorgar plazas conforme a reglas de antes de la reforma de 2013. Tal vez eso no le guste mucho a la jerarquía de la SEP, pero no se pronunció en contra ni tachó de ilegales las convocatorias de Oaxaca y de Chiapas.

Hubo más notas en la semana, algo sobre la Nueva Escuela Mexicana, un apunte sobre cómo abordar en las leyes secundarias fórmulas para abatir —o al menos disminuir— la deserción escolar. El 2 de agosto, la SEP publicó Hacía una nueva escuela mexicana: taller de capacitación, educación básica. Pero la batahola mediática se lo llevaron la Luz del Mundo y la CNTE.

La SEP ya no esclareció, pero la guía para ese taller es una réplica de la que negó su autoría hace 14 días. El contenido es casi el mismo. Cierto, ya quitó de las páginas 7 y 8 el mensaje del secretario de Educación Pública, aunque en el programa dice que se leerá el día 12. También desapareció el espacio destinado a una carta del Presidente y la nota donde se pedía aplaudirle. Con ligeras correcciones en títulos y subtítulos, los anexos son iguales. La versión negada tenía bellas estampas de alumnos sonrientes o haciendo sus tareas; en la exégesis sí reconocida —la bajé del portal de la Subsecretaría de Educación Básica— esos ornatos desaparecen.

Estoy convencido que el alto funcionariado —y también segmentos medios— de la SEP trabajan duro, hacen su tarea y perseveran. Sin embargo, su labor provechosa trasciende poco a la plaza pública. Arrastran ese lenguaje vindicativo, echan culpas al pasado, en vez de apostar por el futuro.

Cavilo que hacen eso porque es más fácil disparar diatribas que construir, aunque sea un intento de restaurar el orden anterior.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/la-cnte-la-luz-del-mundo-y-la-sep/1329735

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La grieta evangelista: un grupo marcha contra el aborto y otro que está a favor pide más educación sexual en la escuela

Por: Mariana Iglesias.

Mientras un sector se mete en política y hace campaña con la “ola celeste”, desde la Federación aseguran que son más progresistas y liberales.

Un año atrás, el Senado se preparaba para debatir sobre la legalización del aborto, que ya había conseguido media sanción en Diputados. Pero el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) no logró convertirse en ley. Quienes más presionaron para que se impusiera el sector «celeste» antiaborto fueron los evangelistas, que días antes habían llevado casi medio millón de personas al Obelisco. Este jueves volverán a reunirse frente al Congreso para conmemorar aquel «8A» al que nombraron «Día de las 2 Vidas». Pero no todos los evangelistas se oponen al aborto. Otro grupo organizó para hoy una mesa de Colegios Evangélicos por la Educación Sexual Integral.

«A un año de la histórica y multitudinaria concentración que organizaron las iglesias de todo el país, sobre la 9 de julio, donde junto miles de familias y ciudadanos gritaron al pie del Obelisco “con aborto no te voto”, hoy católicos y evangélicos unidos presentan candidaturas en todas las provincias y para todos los cargos», dice un comunicado del Frente NOS «cuya fórmula presidencial se presenta como la favorita de la Ola Celeste, y que tendrá como uno de sus cierres de campaña una jornada con mil pastores que vienen de todo el país para acompañarlos».

Avanzada de grupos "pro vida": ahora se oponen a la educación sexual y a los anticonceptivos

El encuentro es este jueves a las 15 en el teatro Metropolitan y «luego, todos juntos participarán del 8A, la marcha a favor de las dos vidas que proclama ‘con aborto no te voto’. Saldrá una columna con todos los representantes del Frente NOS para estar a las 18 frente al Congreso Nacional y celebrar el Día de las 2 vidas». Uno de los candidatos por CABA es el médico Leandro Rodríguez Lastra, condenado por haberse negado a realizar una Interrupción Legal del Embarazo a una joven violada.

Aborto: la legalización será realidad en un futuro cercano

Raúl Magnasco es el presidente de Pro-Vida y uno de los organizadores de la jornada de hoy. «Queremos conmemorar el rechazo a la ley del aborto, fue muy esperanzador para muchos países que ven que quieren imponerlo», dice a Clarín. Magnasco admite que «los evangelistas son fundamentales en la lucha provida. Ellos tienen claro que hay que involucrarse en la política para que estemos representados. Hoy no lo estamos. Y yo estoy seguro que el proyecto del aborto va a volver a presentarse en el Congreso, por eso tenemos que estar».

Marcha Pro Vida al Congreso
Manifestantes en contra de la ley de despenalizacion del aborto marchan desde Plaza de Mayo al Congreso
Foto Guillermo Rodriguez Adami

Marcha Pro Vida al Congreso Manifestantes en contra de la ley de despenalizacion del aborto marchan desde Plaza de Mayo al Congreso Foto Guillermo Rodriguez Adami

Magnasco habla de ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina), que pregonan que «el aborto es una práctica criminal y de tortura a un niño por nacer y no es –como se intenta instalar- una política de salud ya que no persigue curar, sino causar la muerte. Quieren imponer la idea de que un embarazo es una enfermedad y que un aborto es un tratamiento».

Tras el rechazo de legalizar la Interrupción Voluntaria del Embarazo, quienes se opusieron al aborto también levantaron la voz contra la Educación Sexual Integral, dispuesta por ley desde 2006.«No estamos de acuerdo con que a los chicos se les hable del autodescubrimiento del cuerpo, ni que se les diga que pueden elegir de qué sexo son… Se nace varón o mujer, es algo científico y biológico», opina Magnasco.

CORDOBA 28 de octubre 2018 15 mil personas la primera manifestación federal contra ideología género y en rechazo al proyecto modificación Ley Educación Sexual Integral

CORDOBA 28 de octubre 2018 15 mil personas la primera manifestación federal contra ideología género y en rechazo al proyecto modificación Ley Educación Sexual Integral

ACIERA rechaza «el intento de obligar a las instituciones a enseñar lo que no concuerda con sus idearios», «el intento totalitario de excluir a los padres a la hora de elegir la educación sexual de sus hijos», «el intento de introducir, dentro de la educación sexual, contenidos sin base científica que responden a una construcción ideológica, sin contar con la participación de los padres y actores sociales en su elaboración».

«Vemos con preocupación que en los últimos años los medios informativos han destacado, no siempre con acierto, la actuación de algunos personeros o entidades evangélicas que han expresado sus posiciones en materia relativas a género y aborto, seguridad y otros asuntos mayormente en términos absolutos y polémicos, obviando la realidad que no todos los evangélicos sostenemos las mismas opiniones en estos temas«, escribió Néstor Míguez, presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE).

«Hay un sector de los evangelistas que está tratando de instalar una agenda pública que tiene que ver con su comprensión de los evangelios ¿qué intereses persiguen? Va en consonancia con el crecimiento de los fundamentalismos en América Latina y la consolidación de estados religiosos. Brasil es el ejemplo más claro. Cuando Bolsonaro (Jair, el presidente) dice que la Biblia es más importante que la Constitución es para que nos preocupemos todos», asegura a Clarín el Pastor Leonardo Schindler, al frente de la Asamblea de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP).

«Este evangelismo surgió en Estados Unidos en los 80, es una religiosidad de consumo, individualista, emotiva, y lo que busca es la anulación de la discusión política. En un estado religioso no se discute, quizás el interés mayor sea eso, la disolución de la política para instalarse en el poder sin cuestionamientos», agrega Schindler.

¿Por qué los grupos que se oponen a la educación sexual hablan de "ideología de género"?

El Pastor explica que desde la FAIE apoyaron la promulgación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo: «No es que estamos a favor del aborto porque sí, pero el Estado debe garantizar a una mujer que decide terminar con un embarazo que pueda hacerlo en condiciones seguras para que no haya más abortos clandestinos ni más mujeres pobres muertas por abortar porque no pudieron acceder a un aborto privado». Schindel agrega que también apoyan la Educación Sexual Integral.

Este jueves organizan la Mesa de Colegios Evangélicos por la ESI en la sede de la IERP, convocada por la Fundación Protestante Hora de Obrar, que capacita y promueve el acceso a los derechos y el respeto por elecciones sexuales y reproductivas. Hora de Obrar integra el Colectivo de Juventudes junto con Fundación Huésped, Amnistía Internacional, Casa FUSA, FEIM y RAJAP. La IERP, además, apoyó el matrimonio igualitario, y está a favor de la separación de Iglesia y Estado.

Manifestantes participan en una protesta a favor del aborto el 28 de mayo en Buenos Aires. Por octava vez, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó esa tarde el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Foto: EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI

Manifestantes participan en una protesta a favor del aborto el 28 de mayo en Buenos Aires. Por octava vez, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó esa tarde el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Foto: EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito sacó un comunicado: «Insistimos, como hace un año, en el reclamo histórico por el reconocimiento del derecho al aborto, que convocó a toda la sociedad. Fuimos protagonistas y vimos cómo, un proyecto de ley de la ciudadanía, el de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), llevó al Congreso de la Nación las voces y los argumentos que hicieron propios los y las representantes de una lucha que pertenece al movimiento de feministas, mujeres, lesbianas, bisexuales, personas no binaries, travestis, trans y maricas. El debate duró meses y fue inédito».

«Logramos la despenalización social y seguimos haciendo historia con nuestra construcción colectiva. Un año después del rechazo del Senado de la Nación a la sanción del consenso político surgida en la Cámara de Diputados de la Nación, nos encontramos ante nuevos desafíos y en un escenario electoral donde hay fórmulas, candidatos y candidatas presidenciales que se han posicionado a favor de la legalización y despenalización del aborto», sigue.

28/5/2019. sociedad. por octava vez se presenta en el Congreso Nacional proyecto de ley IVE. cientos personas empiezan a juntarse los alrededores del Congreso. que están favor y contra la legalización aborto. (Foto Lucía Merle)

28/5/2019. sociedad. por octava vez se presenta en el Congreso Nacional proyecto de ley IVE. cientos personas empiezan a juntarse los alrededores del Congreso. que están favor y contra la legalización aborto. (Foto Lucía Merle)

Y concluye: «Los pañuelos verdes son una contraseña de encuentro y acompañamiento, una mano extendida hacia otra como resultado de una genealogía de respeto por nuestras autonomías, libertades y derecho a decidir. El slogan “salvemos las dos vidas” resulta inverosímil cuando al menos dos de nosotras muere por mes, en las sombras, sin datos oficiales ni políticas públicas, consecuencia de la clandestinidad del aborto. Por eso decimos que #LaClandestinidadNoSeFesteja».

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/sociedad/grieta-evangelista-grupo-marcha-aborto-favor-pide-educacion-sexual-escuela_0_SAJhg9iLY.html

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La Cultura Escolar ¿Escenario de la crisis?

Por: Elisabel Rubiano.

Resumen
La crisis fue la excusa para la permanente necesidad de reforma y revolución en el ámbito educativo. Sin embargo, el plantear la cultura escolar siempre como en déficit o crisis, parece una trampa. En principio, supone que alguna vez estuvo bien la escuela y ahora está mal, todo tiempo pasado fue mejor. Pero resulta, que lo que encontramos fue continuas invariantes que nos muestran que la escuela es lo que es de acuerdo al devenir de su historia. No está en crisis la escuela, es lo que se le designó que fuera. Por tanto, resulta conveniente reflexionar sobre la cultura escolar preguntándose si realmente es un ¿escenario de la crisis?
Palabras clave: cultura escolar, escuela, educación, crisis, complejidad

The crisis was the excuse for the permanent need of reform and revolution in the educational field. However, stating school culture always in deficit and crisis seems like a scam. Firstly, it is assumed that at some point the school was fine but now it is not, every past time was better. But it turns out that what we found were continuous invariables that show us that school is what it is according to the future of its history. The crisis is not in school, it is what was assigned to it from the outside. Hence, it is convenient to reflect on school culture asking ourselves if it really is a, crisis scenario?
Key words: school culture, school, education, crisis, complexity

A crise foi a escusa para a permanente necessidade de reforma e revolução no âmbito educativo. Não obstante, colocar a cultura escolar sempre como em déficit ou crise, parece uma armadilha. Em princípio, supõe que alguma vez esteve bem a escola e agora está mal. Todo tempo passado foi melhor. Mas acontece que só achamos contínuas invariantes que nos mostram que a escola é o que é segundo o devir da sua história. Não está em crise a escola, é o que ela foi designada para ser. Por isso, resulta convenente refletir sobre a cultura escolar perguntando-nos se realmente é uma ¿cena da crise?
Palavras chave: cultura escolar, escola, educação, crise, complexidade

Nos encontramos en una época en la que prevalece un espíritu de derrota que se une al fracaso de los modelos que sustentaron por mucho tiempo la ilusión de un mejor vivir. La violencia explícita y encubierta que se hace presente en nuestra sociedad, instituciones educativas, de salud y en la familia es una muestra de la tan llamada “crisis”.

Cualesquiera actitudes, incluso aquellas que se presentan como bondadosas, pueden ser violentas si no parten de un respeto a la singularidad humana. La escuela es violenta cuando se niega a reconocer que existen procesos de aprendizaje divergentes que chocan contra la estandarización que se exige a los estudiantes. Habrá violencia educativa siempre y cuando sigamos perpetuando un sistema de enseñanza que obliga a homogeneizar los niños en el aula, a negar las singularidades, a tratar a los alumnos como si tuvieran las mismas características y debieran por eso responder a nuestras exigencias con iguales resultados. La familia es violenta cuando impone a los hijos o a uno de los miembros de la pareja un modelo de comportamiento que no responde a sus exigencias más íntimas y a sus más sentidas urgencias. Y una sociedad es violenta cuando no reconoce las diferencias que animan a grupos e individuos, tratando de imponer a todos la misma normatividad, sin aceptar la existencia de casos singulares que obligan a reconocer modos distintos de convivencia. (Restrepo, 1994. p. 107).

Todo está en crisis, la escuela particularmente, en tanto “ahora” no es lo que era; “ahora” violenta, ineficiente, por tanto en déficit. Entonces, todo lo que ella y su cultura implica se le debe a la CRISIS. Nótese que en el discurso histórico, siempre se han anunciado descontentos en torno a los resultados de las políticas implementadas en todo el país a la luz de los avances que paralelamente se iban desarrollando en las ciencias de la educación y en las teorías relativas al desarrollo curricular. Críticas profundas acerca de la escuela se tejen entre sus líneas discursivas. Sin embargo, todas las razones y los rasgos por los cuales se le adjudica la crisis a la escuela, resultaron propios de la historia, de su complejidad.

Tal concepto frecuentemente adjudicado a la escuela como causa y consecuencia está atado a diferentes variables o factores que se hacen presentes en la escuela; ligado a una necesidad de revolución permanente; y como producto de la crítica a algunas de sus prácticas y ligada a su ineficiencia, está presente siempre.

El punto es que, como hemos visto, deja de ser un estado transitorio deficitario: es decir, la cultura escolar y su crisis tienen una razón histórica. Así, la escuela ha entrañado en su cultura la función de entrenar respondiendo a contenidos y valores que le resultan ajenos. Si ésta es la razón de lo que pasa, el término crisis es una máscara con intención esperanzadora ilusoria, una clave que supone cierta expectativa por su carácter transitorio. De lo contrario, estamos refiriéndonos a algo estructural, un estado perenne que altera el significado que previamente habíamos referido en torno a la crisis. Es decir, la escuela lo que hace ahora, lo ha hecho siempre, y lo seguirá haciendo si no se demanda un proceso de transformación cultural.

En el discurso histórico, recursivamente se anuncia la crisis y el descontento en torno a los resultados de las políticas implementadas, no se detuvo el deterioro de nuestra educación. Según este discurso, la cultura escolar está impregnada de la sensación de crisis, observada en la historia de la educación venezolana debido a la perenne crítica en cuanto a su proceder y a la austeridad de recursos. A partir de allí, ya podemos hacer una conclusión importante. En primer lugar es evidente que las fatalidades y las fortunas de nuestro devenir político, determinantes a su vez en el desarrollo económico del país, han influido en la marcha de nuestro proceso educativo, tal como las marcas epocales en el ámbito mundial fueron prescribiendo la historia universal de la escuela; en consecuencia las escuelas, como parte integrante del sistema educativo, terminaron revelándose como lo que siempre ha sido: un aparato burocrático del Estado. Apenas por aquí vamos descubriendo la procedencia de esas profundas heridas que han aquejado nuestro sistema educativo, al que alegremente se le han adjudicado las utopías colectivas e individuales, sin tomar en cuenta su real capacidad para dar respuestas a tan altas exigencias sociales y humanas.

A su vez, esa falta de concreción de las ilusiones cifradas en la escuela, no han logrado fraguar los proyectos políticos e ideológicos para los cuales se supone destina sus servicios. Los mayores o menores esfuerzos políticos que se han desarrollado a lo largo de la historia con el fin de incrementar los índices de escolarización y actualizar las ideas educativas suponían, indudablemente, además de hacer gala del ejercicio del poder, de la satisfacción de intereses personales y politiqueros, aprovechando la importancia que todos saben tiene la educación en el desarrollo humano. De seguro, no es posible pensar en la política, como la búsqueda de bienestar común, sin pensar en la educación, porque a mayor y mejor educación se esperan más y mejores condiciones de vida; pero justo saber esto implica un compromiso que debió trascender lo electoral, las promesas y la planificación para que realmente se realizara esta relación interdependiente.

De igual forma, en una lógica contraria, un alto índice de educación es, a la vez, una de las consecuencias de un país con mejor desarrollo humano, por lo que todas las apreciaciones que sobre la educación se hicieran a lo largo de la historia, nos dejan también indicios sobre las condiciones de vida que se han generado en el país en los diferentes períodos socio-políticos desde los mandatos coloniales, los gobiernos postindependentistas, los caudillistas, las dictaduras y las democracias teñidas de diversos ideales y valores.

Obviamente encontramos una razón que justifica en forma ineludible la presencia permanente de la educación en todos los programas y planes de gobierno que ha tenido este país, pero lamentablemente no ha sido el objetivo, el norte, sino el fundamento de la campaña publicitaria preelectoral para la venta del “líder” o del partido político que luego, por no ser capaz de asumir esta complejidad social, opta por medir la superficie: el incremento de presupuestos, de escolarizados, de escuelas, etc., amén de que para la conciencia colectiva esto es mejor que nada. La evaluación de esta situación escapa de los alcances del presente trabajo, no obstante el alto índice de escolarización sería directamente proporcional con significativas mejoras en las condiciones de vida, no sólo individuales sino sociales, que debieran reflejarse en los valores colectivos hacia el trabajo, la honestidad, el ambiente, la nación, etc. Sólo así se evidenciaría la mejora en la calidad de la educación, de lo contrario estaríamos en presencia de un sofisma.

Me temo que el hecho de que el discurso histórico se refiera preponderantemente a cifras de acceso a las escuelas, nos llevaría a creer que en Venezuela estamos muy bien porque los éxitos logrados respecto a la masificación de la “educación” en los últimos años, muestran cifras realmente halagadoras que pueden verificarse; a pesar y sin atender los fracasos en la prosecución escolar, el logro de una “alfabetización” centrada en la decodificación me
cánica y superficial, la mayor importancia que se le dio a la acumulación de información que a la construcción de sentidos, al desarrollo del pensamiento y a la formación integral del individuo. Sin embargo, a pesar de esta mirada, nunca se abandona en el discurso la referencia a la crisis: por un lado, se mostraban las estadísticas consoladoras y, por el otro, se penaba por ella, tras un espíritu de sanción engañosa e incoherente.

Otro significado fácilmente deducible que alivie el pesar de la crisis, es que ante la violenta masificación de nuestro sistema educativo, notado en el incremento de matrícula y en vertiginosos aumentos financieros que se anunciaban destinados a la educación, se generaron multitud de problemas cuyo conjunto constituye lo que se denomina crisis de nuestra educación, por su magnitud, complejidad y por la proyección que esto tiene para todos los ámbitos de la vida del país. Carlos Andrés Pérez en 1989, expresa una frase representativa, de esta interpretación
Tenemos que hacer de la crisis una oportunidad. El fruto más importante de nuestra democracia ha sido el empeño por educar a nuestro pueblo y en la realización de ese propósito el crédito principal corresponde a nuestros educadores. Sin embargo no debemos sentirnos satisfechos. (Ministerio de Educación, 1989, p. 33)

Muchos personajes pronunciaron su voz en este sentido a lo largo de la historia. Sin lugar a dudas, la expansión educativa ha implicado un gigantesco esfuerzo y una continuidad en los ocho presidentes que hemos tenido e indudablemente han generado beneficios en el ascenso y la movilidad social, puesto que el sistema social en el que se encuentra inmerso el sistema educativo se encarga de crear mecanismos de inclusión poco exigentes, acordes con parámetros de mediocridad ya identificados en los egresados de la educación formal.

El mayor indicador de crisis lo representa la tendencia a la privatización que desde el año 1983 se exacerbó, paralela al abandono a la educación pública, expresado en algunos de los problemas críticos medulares “deficientes índices de cobertura y baja calidad, falta de capacidad física instalada para atender la demanda requerida; deterioro acusado de la infraestructura escolar; deficiencia de dotación, carencia de textos…” (Ministerio de Educación, 2006)

Por otra parte, la prohibición, el disciplinar del alma de los ciudadanos y los saberes muertos, sin pertinencia social ni significación personal que se imparten en la escuela. Todas aparecen como razones de la crisis. Las escuelas intentan socializar, pero al parecer exaltan las diferencias, por tanto masifican la escolarización, mientras excluyen.

Mostramos que la cultura escolar desde el discurso artístico, revela de manera contundente los juegos de poder del pensamiento moderno, el mismo pensamiento que cifró en la escuela la esperanza de la ilustración y de una mejor calidad de vida. Terreno epistemológico que además queda destacado en el hecho de que la escuela sólo certifica y legitima al hombre en un juego de artificios, justo los artificios que comentábamos anteriormente, el discurso histórico nos mostró. En suma, la caracterización de la cultura escolar, según los diferentes discursos, no han sido producto de la crisis, sino de las tradiciones y herencias que anteceden y han construido la cultura escolar.

A lo largo del tiempo va en incremento un cierto malestar hacia la escuela, y la vía más expedita para explicar y resolver la incógnita que se genera en torno a esta situación, es decir, que todo lo que pasa es porque la “escuela está en crisis”. De allí, que resulta necesario seguir interrogándola, descubrir los sentidos que refiere esta palabra cuando se le adjudica a la cultura escolar. Hasta ahora se refiere a déficit, a algo que falta, que está incompleto, que debe avanzar.
En otro orden de ideas, resulta conveniente focalizar la atención en algunos de los signos que en forma clave muestran a la escuela como un contexto vulnerable ante la incomprensión de la complejidad, ellos son: el conocimiento escolar, el currículo y la didáctica, por ejemplo, tres macroconfiguraciones complejas ligadas a la escuela, las cuales han sido comúnmente resignificadas bajo los criterios de una crisis desesperanzadora.

Ello ha resultado más cómodo que ponerlos a la luz de la relación entre crisis y complejidad. Resulta muy complejo lo que se espera que la escuela haga con el conocimiento, el currículo y la didáctica, pero resulta más fácil ponerse el traje de la crisis cómo déficit antes de generar la discusión, la reflexión del necesario juego teórico-práctico. Así, la escuela siempre estará en situación crítica, porque nunca alcanzará la altura de las exigencias teóricas que de estas configuraciones se han hecho.

Pensar la crisis desde la complejidad, implica una red de diferentes elementos interrelacionados que trascienden lo sistémico. Es dejar de pensar en lo complicado para pensar en lo compuesto. La complejidad significa lo que está tejido junto, lo que quiere decir que las partes no pueden ser aisladas del todo, ni las partes unas a las otras, más bien están en permanente interrelación, interdependencia e interretroacción. Así, “la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad” (Morin, 2000a, p. 42) y la crisis, de acuerdo a estas características se constituye en un macroconcepto ligado a las realidades complejas.

Según Morín (1994), los principales elementos que forman parte de la crisis son:
a. Perturbación: las perturbaciones se clasifican como externas e internas. Las externas son aquéllas ajenas al sistema, como las ecológico-naturales. Pueden ser rupturas de alianzas o nuevas alianzas políticas o sociales, guerras, invasiones, etc. Las internas, las más interesantes para Morin, porque emergen de procesos aparentemente no perturbadores, se refieren a los fenómenos de sobrecarga y double-bind. Cuando irrumpe la crisis, el sistema entra en una fase en la que crece la tendencia al desorden, la tendencia a la muerte o la posibilidad evolutiva de una nueva morfogénesis.

De lo anterior se deduce como segundo principio, que en un sistema en crisis el desorden y la incertidumbre se acrecientan y llevan a la regresión de determinismos. c. Bloqueo: la irrupción de la crisis es la ruptura de la regulación del sistema. Ella implica la parálisis, el bloqueo de los elementos que constituyen la flexibilidad organizacional del sistema.

Las complementariedades se transforman en antagonismos, se da un acrecentamiento y manifestación de caracteres polémicos. d. Desbloqueo: la crisis provoca, a su vez, la búsqueda de soluciones, de decisiones, de abandono de programas-estereotipados y la búsqueda de estrategias. Es el momento del desbloqueo, de la capacidad creativa e inventiva de los sujetos, de los individuos. Es el momento en que se efectúa el diagnóstico de una situación dada. e. Soluciones míticas e imaginarias: al lado de las soluciones crítico-racionales se constatan soluciones neuróticas, es decir, mágicas, religiosas y rituales. En el hombre, no es fácilmente separable lo racional de lo imaginario. Toda construcción de la realidad contiene elementos imaginarios y mitológicos.

Así, la crisis se produce porque todos los aspectos se enlazan en forma compleja, es decir, complementaria, concurrente y antagónica. De acuerdo a ello, en ese estado se puede llegar al restablecimiento del orden existente. Pero la crisis también es momentos de innovación, de emergencia de cualidades, sentidos y significados nuevos. Para intentar actuar en ella, se necesita una teoría y un método que permitan ver la complejidad de la realidad y la realidad de la complejidad. La crisis, desde esta perspectiva, no es sólo bloqueo, es también creación de condiciones nuevas para la acción.

Las ideas de la crisis y de la sociedad o de la escuela como parte de ella, como sistema complejo, conducen a complejizar la idea de progreso seguro, irreversible y necesario. En un contexto tal no existe ninguna ley de progreso y nada asegura que un progreso no comporte regresiones. En este sentido, la crisis es heurística como revelación del funcionamiento y la naturaleza de la sociedad, la cual es estructura y sistema a la vez, en progreso dialógico. Mirar la cultura escolar desde esta dimensión la despojaría de esa sensación aniquiladora de que lo que sucede en ella es “malo” o “negativo”, la descargaría del juicio moral para invitarla a que se asuma como una identidad compleja, la cual siempre tendrá la oportunidad de revisarse y probar nuevas realizaciones.

En la sociedad, el evento y el ruido son necesarios para la comprensión del sistema. Trabajar con el azar, el desorden y el mito, implica que la estructura mental acceda a un modo de pensar complejo, dialógico, que abra la mente al juego de lo posible, más que anular lo posible en la dictadura del orden y la simplificación. Se trata de un desafío al pensamiento, pero también de la acción, el abandono, el sociocentrismo, la retroacción puramente negativa y la ideología del orden.
Todas las crisis y complejidades nos plantean el desafío de reimaginar una escuela (con minúscula) que definitivamente tendrá que abandonar el poder de adiestrar y de enseñar, porque tal como sabiamente lo expresa Freire (1990), nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo. Los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo. Sin embargo, nadie puede asegurar que ese sea el devenir, ni que se esté gestando otra sensibilidad acorde con esa forma de pensar la escuela.

La escuela, pese a la bandera de la crisis, en el fondo ha permanecido igual, pareciera que por una especie de contenido invariante que habita su inconsciente colectivo y que coexiste con los contenidos variantes, aquellos que dinamizan la escuela de acuerdo a su particularidad, su comunidad y cultura local. Es frecuente oír en los dichos populares que los tiempos pasados fueron mejores, a pesar de las críticas que se puedan hacer respecto al ejercicio del poder y la poca consideración en la valoración del ser del estudiante. En definitiva, se dice que “antes se aprendía más”, “los maestros eran mejores” porque enseñaban verdaderamente, pero lo que no se considera en este argumento cuánto se ha complejizado la sociedad y el saber, ni el poco alcance que tenía la democratización de la educación en tiempos pasados. En todo caso, la sociedad critica a la escuela. Es constante decir que está en crisis pero la avala en sus aspectos determinantes, que justo permanecen inalterables: la existencia de programas curriculares, de la organización escolar, de reglamentos estudiantiles, de las prácticas pedagógicas y de evaluación, de los libros textos usados, de la violencia y resistencia mostrada por los educandos, de la homogenización en grados, uniformes, horarios, etc.

Las escuelas esperan socializar, pero al parecer exaltan las desigualdades no para darles respuestas, sino para desconocerlas, en el rechazo a las variantes dialectales de los alumnos, en las diferencias que se establecen entre las escuelas de acuerdo a su ubicación en los diferentes estratos, descalificando siempre a los más pobres y en las frecuentes clasificaciones que se dan en el aula peores y mejores estudiantes. Mientras teóricamente se propone una escuela justa y democrática que debería constituirse en un agente de integración con respecto a la comunidad y a la sociedad, en la praxis persiste la autocracia, la dominación, discriminación, el castigo y la condena.
Otra crítica permanente la constituyen los resultados estadísticos de los índices de deserción, repitencia y rendimiento escolar. Los indicios de fracaso, como ya lo hemos referido son claros, respecto a lo que siempre se ha esperado de ella. A pesar de todo lo que nos dijo el discurso histórico, acerca del incremento de presupuesto y de la masificación, y el teórico, de los avances científicos en las disciplinas relacionadas con la escuela: la pedagogía, las didácticas generales y las específicas según cada objeto de conocimiento, la psicología, entre otras, la escuela nunca presenta un balance favorable en términos de inversión y producto.

El asunto, mas allá de un balance favorable o desfavorable, de la crisis por perturbación o bloqueo, es que estamos hablando de una crisis por años que no ha generado movilizaciones importantes. De lo que se trata es de asumir la escuela en su devenir, construir los caminos que reclame cada escuela, al fin y al cabo, la educación escolar a lo largo de la historia se ha anunciado necesaria para sobrevivir, para funcionar en sociedad, para alcanzar un recto proceder, como garantía en la transmisión de una cultura a las generaciones futuras de determinadas clases sociales, como prioridad para alcanzar una mejor calidad de vida, para batallar con la pobreza, para abrir las ventanas del mundo y mirarlo más allá de los ojos, para optimizar la condición humana y para la realización social.

La escuela es la concreción de una imagen en la que se deposita mayormente lo que se espera de la educación y por tanto del país, en ella se debe realizar la ciencia y el arte de formar seres humanos. No sabemos qué tan oscuro resulta el panorama, qué tan efectiva puede significar una voluntad de servicio que cree condiciones permanentes para una educación anticrisis que asuma las relaciones educación-sociedad, que comprenda los procesos sociales y que cree las condiciones socio-culturales propias en los actores del proceso. Lo que si aupamos es el desbloqueo, la crisis que aunque dolorosa nos mueva de la inercia. Morin (2000b) nos advierte que la crisis no sólo representa el sentido de que “todo va mal”, ella puede transformarse en una oportunidad reveladora y realizadora, puede develar lo que en condiciones normales permanece oculto o poner en movimiento fuerzas de transformación.

Krisis: el término griego significa decisión. Su utilización inicial en medicina ha conservado

este sentido: la crisis es el momento decisivo, el punto de inflexión que permite el diagnóstico. Ahora bien, en su sentido moderno el concepto de crisis ha pasado a ser de incertidumbre. Tal como hemos dicho, la crisis aporta una relativa indeterminación allá donde imperaba un determinismo aparente garantizado y, en este sentido, debilita la posibilidad de previsión. Pero hay que comprender que no se trata aquí de un cambio del significado del concepto de crisis sino de un paso de un sentido simple a un sentido complejo. En la medida en que hay incertidumbre, hay, desde ese momento, la posibilidad de acción, de decisión, de cambio, de transformación. El momento de la indeterminación y el de la decisión se confunden en la medida en que la decisión y la incertidumbre son interdependientes. La crisis es un momento indeciso y decisivo a la vez. (Ob. Cit., p. 160)

Según estos planteamientos, este hecho puede transformarse en una oportunidad reveladora y realizadora. Cuando “todo va mal”, puede develar lo que en condiciones normales permanece oculto o poner en movimiento fuerzas de transformación. Hasta ahora hemos evidenciado aquí que este término transporta el sentido de déficit sobre otros criterios distintos a los intervenidos en la acción y de estados pasajeros o efímeros de las deficiencias emergentes. Sin embargo, debe ser a partir de este principio propio de la naturaleza de la crisis, es decir, como oportunidad, que tras cada declaración de “crisis” emitida en los discursos se anuncian acciones, transformaciones y “revoluciones”.

De tal manera, que podemos asumir la cultura escolar como escenario de la crisis, pero con el propósito de movilizarla, desde ese contexto podemos partir a la hora de la acción que día a día nos toca desarrollar en las escuelas, de las investigaciones que ahora se gestan desde el paradigma critico, desde el compromiso político y ético que tenemos con el país.

Freire, P. (1990). Pedagogía del oprimido. Montevideo: Siglo XXI. Ministerio de Educación (1989).

Programas y Manuales. Caracas. Ministerio de Educación y Deportes. (2006). Escuelas Bolivarianas. Caracas.

Morin, Edgar (1994). El método. El conocimiento del conocimiento. Madrid: Cátedra.

Morin, Edgar (2000a). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro. Caracas: Ediciones Universidad Central de Venezuela.

CIPOST. UNESCO. Morin, Edgar (2000b). Sociología. TECNOS. En dossier del Dr. Alejandro García Malpica.

Universidad de Carabobo. Área de Estudios de Postgrado. Doctorado en Ciencias Sociales. Valencia, Venezuela.

Restrepo, L. (1994). El derecho a la ternura. Bogotá: Arango.

Fuente del artículo: http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/31251/articulo11.pdf?sequence=1&isAllowed=y

 

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La importancia de la enseñanza de la Historia para el futuro de los estudiantes

Por: Naomi Schallit.

 

Cuando hablamos de investigación histórica nos vienen a la mente varios conceptos como el pasado, la historia y una serie de imágenes y nociones sobre lo que, supuestamente, ha sucedido tiempo atrás. Dicha percepción lineal, rígida, objetiva y monolítica de la historia que, a menudo, se confunde con el pasado es la introducción para este artículo. Y decimos esto ya que el pasado no se entiende en singular, sino en plural. La enseñanza de la historia en la actualidad forma parte de la enseñanza de “un pasado” específico: la historia-nación.

Tres ejes fundamentales

Se trata de un asunto que nos remonta al siglo XIX y principios del siglo XX. Para empezar a desgranar esta problemática de la historia escolar debemos señalar tres ejes fundamentales:

  1. Historia o narrativa histórica. Se trata de una dimensión que está reservada recelosamente a un pequeño colectivo intelectual (historiadores profesionales). A pesar de ello, estamos ante una dimensión académica muy influyente en el que será nuestro segundo eje.
  2. La educación. Esta situación es fruto de una especie de simbiosis política, intelectual e ideológica producida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la Europa occidental y el continente americano. ¿Entre quiénes exactamente se produjo esta simbiosis más allá de los conceptos abstractos “historia” y “educación”? Pues nos referimos específicamente al Estado-nación, recientemente configurado, pero todavía neonato en materia de desarrollo político, y también al colectivo académico de historiadores.

¿Qué sucederá entre el Estado y los historiadores? Nacerá la profesionalización de la historia de la mano del Estado, pero sobre todo de la nación, un concepto problemático, incluso, hasta nuestros días.

¿Entonces, por qué el Estado-nación necesita del colectivo de historiadores? Para no extendernos demasiado, esto lo resumiríamos de la siguiente manera: el Estado necesita de la nación para legitimarse como estructura de poder tras los procesos revolucionarios de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Pero, al mismo tiempo, la nación necesita de una historia, es decir, de un relato para construir una identidad nacional que sirva como verdadero pegamento social y cultural en prospectiva.

¿El resultado? La construcción de los relatos nacionales o historias generales de la nación que hoy en día conocemos como historias de países (de España, de Chile, de México, de Francia, de Marruecos, de China, de Japón y un largo etc.).

¿Pero, qué pasa con nuestro segundo eje, el de la educación? A esto se responde con una pregunta: ¿cómo hizo el Estado, y sigue haciendo, para construir ciudadanía?

Esto se llevará a cabo a través de un sistema educativo centralizado que gire, en última instancia, en torno a las naciones.

Y es aquí es donde entra nuestro tercer eje:

  1. La ciudadanía o formación ciudadana. El sistema educativo de cada país, de cada nación, de cada Estado, se encarga de construir planes educacionales-formativos en lo que se denomina escolarización. Así pues, desde la escuela, la niñez y la juventud temprana se edificará en torno a ciertos valores, conceptos, normas y percepciones.

Extensión de este sistema educativo

A lo largo del siglo XX lo que hemos podido comprobar es una evolución progresiva de la extensión y masificación de este sistema educativo en todo el mundo. Eso sí, a diferentes velocidades y con las particularidades pertinentes, pero con los mismos fines. Hoy en día nuestro mundo sigue siendo el regido bajo el ideal liberal-republicano de naciones.

Llevamos más de doscientos años bajo este modelo. Y todo ello muy a pesar de la globalización o de los procesos tecnológicos revolucionarios que avanzan a una velocidad vertiginosa sin que apenas nos demos cuenta.

¿Es la historia escolar importante en la formación de sociedades en la actualidad? Se habla mucho de la importancia de la historia ¿pero, sabemos realmente las consecuencias que tiene aquello en la construcción de percepciones de los jóvenes sobre lo que sucede en el mundo?

Hay un “gen profesionalizante” de la historia al cual todo historiador debe “lealtad académica”: la nación. Pero no solo la nación, también el Estado, e incluso el todopoderoso liberalismo republicano (o, dicho de otra forma, las repúblicas de gobierno representativo vigentes hoy en día).

¿Influye la historia escolar en la formación ciudadana de los jóvenes del siglo XXI?

La historia no solo importa en este ámbito, sino que es fundamental. Tal es su importancia que cuando un ministerio o gobierno la intenta eliminar del currículo, los profesores salen a la calle, tal y como está sucediendo hoy en Chile, por ejemplo.

Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile. Bombardeo del Palacio de La Moneda (palacio de gobierno)Biblioteca del Congreso Nacional de ChileCC BY

¿Pero, por qué defender la historia si lo que está haciendo es construir una ciudadanía con contenidos estancos y conceptos homogeneizantes y obsoletos?

El ejemplo de la guerra entre la ministra de Educación chilena, Marcela Cubillos, con el Colegio de Profesores de Chile y con una mayoría social bastante transversal y diversa, es una muestra empírica de que la historia es parte de la identidad chilena, de sus valores patrios, sus tradiciones, sus costumbres y, más importante, su pasado.

Es aquí cuando se establece lo que entendemos que es el primer error: el eje pasado-historia. La historia no es el espejo del pasado. Otra cosa es que las historias nacionales pretendan que así lo sea bajo un relato lineal, androcéntrico, blanco, occidentalocéntrico y que versa sobre la cronología del ejercicio de poder y los poderosos.

A pesar de que este relato ha sido objeto de críticas, no lo es en su principio fundacional. Autores como Frank AnkersmitGeorg G. IggersHayden White o Herman Paul se han dedicado a cuestionar el rol positivista e historicista de la historia, es decir, de una percepción objetiva y axiomática de la misma.

El problema que crea una historia objetiva en los estudiantes

En estudios de este tipo (Teoría de la Historia) nos encontramos precisamente con un reconocimiento literario y subjetivo de la historia. Lo que sucede es que finalmente los estudios e investigaciones acerca de la Teoría de la Historia no dialogan con los estudios sobre Didáctica de la Historia, y aún menos con estudios etnográficos acerca de lo que ocurre en la escuela y con los estudiantes. Por eso, faltan importantes esfuerzos interdisciplinares en este campo o problemática de estudio.

La historia en el sistema escolar no está creando niños, niñas y jóvenes reflexivos, creativos y pensantes. Y si lo hacen, lo harán dentro de unas limitaciones conceptuales como el liberalismo político, el republicanismo, la democracia, la ciudadanía, la nación y un largo etc.

¿Se puede ser reflexivo y crítico con estas categorías de modernidad y progreso? Sí, pero no es posible superar cognitivamente ciertas problemáticas políticas, sociales y culturales en la actualidad si no superamos este laberinto epistemológico, es decir, del origen del conocimiento enseñado.

Por esta razón, la pregunta que nos hacemos es qué se está enseñando y no tanto cómo se está enseñando. Autores como Juan Sisinio Pérez Garzón, Sebastián Plá, Joaquim Prats, Antoni Santisteban Fernández, Joan Pagès o Mario Carretero, entre otros, son protagonistas en los estudios de la didáctica de la historia. En ellos vemos una defensa generalizada de una historia escolar menos memorística y más reflexiva, sumado a una transformación al cómo ofrecer clases de Historia.

Retrocesos y limitaciones

Por esto es muy importante poner el acento en cómo muchos de esos conocimientos nos están provocando serios retrocesos y limitaciones de cara a la construcción de diferentes futuros posibles.

La historia no estaría ayudando a construir una ciudadanía verdaderamente libre, sino a seres pasivos ante lo que ocurre en el mundo, es decir ciudadanos espectadores y no activos en los principales problemas de nuestra sociedad.

Quizás parezca raro, pero hubo una vez que la historia sirvió para elaborar utopías. Hoy en día eso es sinónimo de debates metafísicos que, al final, no tienen ninguna transcendencia ni incidencia en nuestras vidas.

Finalmente, la esclavitud del siglo XXI parece no estar únicamente en lo material y financiero, sino también en lo intelectual. Estamos condenados socialmente si no logramos emanciparnos cognitivamente, ya que no podemos permitirnos como colectivo humano seguir encadenados a un pasado que nos limita, a un presente que cada vez nos oprime más y a un futuro inexistente y vacío de toda esperanza.

Fuente del artículo: https://theconversation.com/la-importancia-de-la-ensenanza-de-la-historia-para-el-futuro-de-los-estudiantes-121205

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