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Análisis de Sistemas-Mundo. Una introducción. Por Immanuel Wallerstein

Por: sociologiadeldesarrolloi.files.wordpress.

 

Los medios y los científicos sociales repiten constantemente que hay dos cosas que dominan el mundo desde finales del siglo xx: la globalización y el terrorismo. Ambos se nos presentan como fenómenos sustancialmente nuevos: el primero rebosante de esperanzas y, el segundo, de peligros temibles. Para la globalización, se dice, no hay ninguna alternativa, y todos los gobiernos deben someterse a sus exigencias. Para el terrorismo igualmente, no hay ninguna alternativa, y si queremos sobrevivir debemos aplastarlo en todas sus manifestaciones. Esta característica no falta a la verdad, pero es muy parcial. Hemos observado estos fenómenos como definidos en un tiempo y escena, no hemos sido capaces de comprender su significado, sus orígenes, su trayectoria, ni cual es su lugar en el orden mayor de las cosas. Este libro es una introducción al análisis de sistemas-mundo. No tiene pretensión de ser una suma. Intenta cubrir todo el espectro de temas y se presenta como una introducción a un modo de pensar y como una invitación a un amplio debate abierto.

 

Fuente del documento: https://sociologiadeldesarrolloi.files.wordpress.com/2014/11/223976110-26842642-immanuel-wallerstein-analisis-de-sistemas-mundo.pdf

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Nunca le pidas a un niño que te preste atención de Chema Lázaro, profesor

Por: AprendemosJuntos.

En este vídeo, el profesor Chema Lázaro explica las claves de las “redes atencionales” del cerebro. ¿Cómo se activa la atención de los alumnos? A través de la sorpresa, una buena narrativa, el juego, la cooperación, la curiosidad y el humor. “Al cerebro le encanta todo lo que tiene que ver con lo no rutinario. Si el cerebro sabe lo que va a pasar, no se activa. También se activa con las “disonancias cognitivas”, aquello que sorprende, como las obras de Escher, con escaleras que no sabes si van o vienen. Debemos “secuestrar” la atención de los alumnos en el aula y nunca volver a pedirla”, explica el profesor.

Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=fXYFK6U70x4

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Una cruda reflexión de la educación como privilegio

Por: Alex Sosa. 

Aunque a primera vista pueda parecer una premisa bastante sencilla con un conflicto bastante específico, Première année (Primer año2018) resulta universal por la reflexión que propone acerca del talento en contraste con el esfuerzo y la disciplina. Esta ponderación es relevante en una sociedad que suele premiar la inmediatez y que deja atrás a cualquiera que no sigue el ritmo frenético que demanda de sus individuos. Más allá de mostrarnos los obstáculos que tienen que vencer dos jóvenes para estudiar Medicina, Première année plantea cuestionamientos polémicos sobre el sistema educativo (no sólo de Francia, sino de todo el mundo) y los espacios sumamente reducidos que existen para la educación. Asimismo, el filme también contiene preguntas que giran alrededor de conflictos humanos como el eterno debate que existe sobre naturaleza versus crianza. En resumen, Première année es un proyecto ambicioso temáticamente que funciona por un guion que nunca pierde de vista su eje central, es decir, que siempre se enfoca en desarrollar el conflicto que viven sus dos personajes principales.

Première année, del director Thomas Lilti (Médecin de campagne), cuenta la historia deAntoine (Vincent Lacoste) y Benjamin (William Lebghil), dos chicos que aspiran ser estudiantes de Medicina. Mientras Antoine ha intentado en repetidas ocasiones entrar a la universidad sin éxito alguno, Benjamin parece tener un talento natural para esta profesión. Esta diferencia será fuente de conflicto entre los dos jóvenes y eventualmente también repercutirá en la amistad que forman durante los meses que pasan juntos estudiando para el examen que podría definir el resto de sus vidas.

Première année es una experiencia que ocurre in crescendo. Lo que inicia como una simple historia de dos jóvenes que quieren entrar a la universidad, eventualmente se convierte en un retrato de la educación como privilegio y de cómo el sistema educativo falla en evaluar al individuo como un todo y no sólo como un resultado. Con este largometraje, Thomas Lilti hace una crítica a los aspectos menos humanos del desarrollo académico y profesional que tienen lugar en las universidades. Asimismo, el guion de Liltiseñala la influencia que el sistema capitalista ha tenido en estos espacios, los cuales han convertido el aprendizaje en una especie de selección natural intelectual que sólo sobreviven aquellos dispuestos a dejar un poco de su humanidad en el proceso.

En la cinta, Antoine Verdier (Lacoste) es un joven que sin importar el esfuerzo que hace por superarse sigue estando por debajo del nivel que la universidad requiere de sus estudiantes. Tal y como se lo explica a Benjamin (Lebghil) el día que se conocen, él está por presentar su tercer intento para ingresar a la carrera de Medicina después de quedarse a unos cuantos lugares de ocupar una de las plazas disponibles para esta licenciatura. Antoine ya conoce el proceso y el sistema en su totalidad: él tiene todos los libros y todas las fórmulas que se necesitan para pasar el examen. No obstante, cuando ha sido momento de demostrar esta experiencia, los números no juegan a su favor. A pesar de todo su conocimiento y la pasión que siente por esta ocupación, Antoine sigue sin formar parte de los 300 alumnos (aproximadamente) que cada año entran a esta carrera.

Por otro lado, Benjamin Sitbon es un estudiante privilegiado en el sentido que proviene de una familia de médicos y que además tiene todas las facilidades que le permiten hacer del estudio su única prioridad. A diferencia de AntoineBenjamin ha tenido la oportunidad de asistir a su padre en procesos quirúrgicos y de tener un departamento cerca de la escuela que le ahorra tiempo y que le da la posibilidad de estar cerca de la universidad y su acervo todos los días. Además, Benjamin tiene como ventaja un carisma que Antoine se ha vuelto agrio tras haber sufrido constantes rechazos. Por todo lo anterior, desde los exámenes prueba, Benjamin consigue mejores puntajes que Antoine, quien a su vez empieza a ver aBenjamin con cierto resentimiento por las prerrogativas que tiene y que ignora por completo.

Este contraste resulta en un terreno muy fértil para desarrollar los conflictos internos y externos que viven ambos personajes. En lo que refiere al conflicto interno, este puede verse cuando Antoine sucumbe por completo a la presión (hasta el punto en el que pone en riesgo su salud física y mental) y cuando Benjamin es obligado a ponderar sus propias expectativas después de que su familia –y en específico su padre– lo ha orillado a un futuro del cual él no está muy convencido. Por otro lado, los conflictos externos los vemos en la respuesta que dan dos protagonistas a los estímulos de su entorno: mientras Benjamin se da el lujo de entablar una breve relación con una vecina del edificio que habita y tener un grupo de estudio con otros compañeros, Antoine se vuelve un ermitaño, ignorando incluso las muestras de cariño de sus propios padres.

Asimismo, es notable que el guion de Lilti capture la experiencia universitaria de una manera que se siente muy cercana a la realidad. Première année se aleja de cualquier estereotipo juvenil que pudiera poseer este tipo de historia y le da la oportunidad a Vincent Lacoste (Plaire, aimer et courir vite) y a William Lebghil (Le sens de la fête) de interpretar personajes complejos y libres de las etiquetas que usualmente se dan en una película donde hay jóvenes y un contexto universitario involucrados. Aquí es importante hacer una mención del trabajo de Lacoste, quien en los últimos años se ha convertido en uno de los actores franceses más reconocibles de su generación y quien en Première année tiene –una vez más– la oportunidad de demostrar su talento para transmitir emociones de forma sutil a través de gestos y el lenguaje corporal que construye para cada uno de sus personajes. Y aunque en Première annéeLacoste no puede usar el carisma usual que lo caracteriza porque iría en contra de la naturaleza de Antoine, el actor logra expresar la frustración de su personaje sin olvidar la empatía que el espectador debe sentir por él.

Veredicto

Si hay algo que criticarle a Première année es que su final resulta demasiado improbable para una historia que hasta este punto se había caracterizado por apegarse a la realidad. De igual manera, la última escena es innecesariamente melodramática para enfatizar el mensaje que el guion quiere transmitir, lo cual resta un poco el esfuerzo que la película había hecho por construir un mundo ficticio muy cercano al nuestro. Fuera de este pequeño paso en falso, Première année es una interesante y reflexiva propuesta juvenil que no pinta un mundo de ensueño para estos chicos, pero que tampoco los ve en una situación de completa destrucción. Y aunque tanto Antoine como Benjamin resultan ser víctimas de un sistema más grande que ellos, Première année sugiere que la humanidad (y muy en específico la juventud) siempre encontrará formas de desafiar las estructuras que constantemente limitan en su desarrollo.

Fuente del documento: https://spoilertime.com/premiere-annee-primer-ano-resena/

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¿Para qué sirve la ESI?

Por: Sonia Santoro.

Historias de alumnas y alumnos que, después de transitar la experiencia de la ESI en la escuela, modificaron sus conductas y en, algunos casos, sus vidas.

En una escuela media de Balvanera, un alumno de 17 años, que había recibido varios talleres de Educación Sexual Integral (ESI) le contó a su mamá todo lo que había escuchado en el colegio sobre violencia de género y la convenció de irse de la casa, para escaparse de su marido violento. En la clase de Formación Etica y Ciudadana de una escuela de La Boca, en la que se abordaron temas de ESI, un estudiante contó que un tío falleció de una de las enfermedades llamadas “oportunistas” del sida. Le detectaron el virus muy tarde y falleció en muy poco tiempo. “Murió sólo como un perro. Es refeo cómo se estigmatiza a las personas que tienen VIH. Me quedé sin ninguna pertenencia de mi tío, y yo que me llevaba bien, lo requería. Sólo me quedan los recuerdos. Mi tía no es mala, pero pensaba que, quemando sus cosas, mataba el virus. Tenía miedo. Ahora que sé cómo se transmite, voy a hacer que ese prejuicio desaparezca”, reflexionó el alumno. Historias como éstas se suceden todos los días en aulas o pasillos de aquellas escuelas de la ciudad donde la Educación Sexual Integral atraviesa sus contenidos en todas las materias. La ESI, esa sigla tan popular en los últimos tiempos pero que todavía tiene la capacidad de generar temores en algunos padres y autoridades escolares, o confusiones respecto de asociarla directa y unívocamente a “hablar de sexo”, provoca cambios profundos en las vidas de quienes la reciben. Aquí, algunos relatos explican para qué sirve la ESI.

La decisión estaba tomada pero no sabían cómo hacerlo sin exponerse a una reacción violenta del padrastro del alumno de Balvanera. “Le dimos números de teléfono y direcciones de lugares donde podían contener a su mamá y orientarla en cuanto a la manera y el momento en que debían irse. A él lo apoyamos y lo acompañamos durante todo el proceso. También lo felicitamos por su valentía. Y, claro, lloramos de emoción cuando nos contó que finalmente su mamá, su hermanita y él, vivían tranquilos en un lugar sin insultos, amenazas ni golpes”, cuenta Nerina, una de las docentes.

Esta situación no es una rareza. Después de abordar cuestiones de género, estereotipos, violencias contra las mujeres, puede pasar que una chica se angustie y se anime a contar que fue abusada o que está sufriendo algún tipo de violencia. También “es frecuente que una vez terminado el taller de ESI se acerquen lxs jóvenes para hacer preguntas que por alguna razón no hicieron en el transcurso del taller. Preguntan mucho sobre la eficacia de la anticoncepción de emergencia, generalmente llamada ‘pastilla del día después’. Sobre el momento oportuno para tomarla, consecuencias, etc. También consultan sobre situaciones violentas vividas con sus parejas y las pasos a seguir y lugares de consulta y derivación. Muchas veces consultan sobre abuso sexual intrafamiliar”, cuenta Silvia Kurlat, educadora y orientadora en Sexualidad Humana, presidenta hasta hace dos meses de la Asociación Argentina de Educadoras y Educadores Sexuales.

La ley y los cucos

La ley 2110 de Educación Sexual Integral de la ciudad fue sancionada en 2006. Las denuncias y reclamos por la falta de decisión política y financiamiento para su aplicación se vienen sucediendo desde entonces. Durante una importante toma de colegios en 2017, los centros de estudiantes lo plantearon como uno de los reclamos más fuertes, junto con la necesidad de un protocolo de actuación en casos de violencia de género (ver aparte). Desde entonces, la bandera no volvió a bajarse, pero para muchos todavía la sigla ESI sigue siendo un misterio o un cuco. Una parte de la comunidad docente todavía considera al “sexo” como sinónimo de “sexualidad”. “Las autoridades y algunxs docentes temen que los talleres de ESI puedan contribuir a estimular la sexualidad de los alumnos de manera de promover relaciones sexuales precoces. Sabemos que en realidad es al contrario. A mayor información científica, actualizada, en lenguaje claro, más tardíamente se inician las relaciones sexuales y en mejores condiciones”, dice Kurlat.

En el mismo sentido reflexiona Lucía Schiariti, capacitadora docente en Educación Sexual Integral. “Todavía socialmente, en muchas familias (e incluso muchos docentes) siguen siendo pregnantes las ideas de sexualidad asociada a sexo, a relaciones sexuales, a aparatos reproductores. Y entonces no se entiende bien qué y cómo se trabajará. También estamos trabajando para desarmar la idea de que ESI es un taller, una jornada, la ‘clase’ de ESI. Con docentes, lo que trabajamos es que la ESI es una mirada, una perspectiva que se asume, y sirve para encarar todas las prácticas educativas”.

También sucede que más allá de los sectores más progresistas que siguen el impulso del feminismo y la “marea verde” que inunda las aulas e instala sus debates, en otros adolescentes “sigue habiendo confusión, y si no trabajás temas de salud sexual y/o género (sean estereotipos o violencia) entonces no parece ESI. Trabajar vínculos, la afectividad en general, no termina de asociarse con la sexualidad. Y no se visibiliza parte de lo que sí se está haciendo”, agrega Schiariti.

Por ejemplo, cuenta Valeria, una docente, que un día la clase de inglés en segundo año giró en torno al análisis de publicidades y los estereotipos de belleza instalados en la sociedad. Al principio muchos repitieron belleza y perfección como sinónimos. También hablaban de ojos claros, cabellos despampanantes, alturas llamativas, extrema delgadez, entre otras descripciones. Luego eso se fue poniendo en cuestión. Para ir cerrando, les contó que esa clase estaba enmarcada dentro de la Ley de Educación Sexual Integral. Justamente, al decirlo, un alumno respondió “pero no hablamos de sexo”. “Y tenía razón, claro. Pero seguiremos trabajando en ESI para que dejen de pensar que es sólo hablar de sexo. Ese día tocó el timbre y en vez de estar desesperadxs por ir al recreo, un clima de profunda introspección reinó en el curso”, agrega Valeria.

Es que la ESI incorpora la perspectiva de género en las aulas, una categoría por la que todos, todas y todes estamos atravesados y de la que no se puede permanecer inmutable.

Las reacciones

Las reacciones de la clase, sin embargo, no siempre es la esperada. Suele haber algunas chicas o chicos más informados o familiarizados con la problemática y otros que siguen anclados en figuras tradicionales y conservadoras en relación a los roles de género, por ejemplo. “La ESI también irrumpe en las aulas sorpresivamente y nos obliga a tomar decisiones y no omitir lo que surge”, apunta Leticia, docente de una escuela media de Lugano. Ese fue el caso frente a una discusión entre un chico y una chica, que se agredían verbalmente con comentarios ofensivos que visibilizaban la concepción estereotipada de la mujer. “Ante el intento de mediar y favorecer la reflexión acerca de cómo se estaba tratando a una compañera, la interpretación del estudiante involucrado fue: ‘Profe ella me provoca ahora que está usted porque sabe que defiende a las mujeres'», cuenta.

Cuando se trata de capacitar a docentes en los contenidos de la ESI, las respuestas y predisposiciones no son homogéneas. “En instancias de capacitación, una docente de primaria relató que estaban ingresando sus estudiantes al aula, pero venían con ‘demasiada’ energía. Les pidió que se detuvieran, y estuvo a punto de decirles ‘entren primero las nenas’. Pero recordó lo que veníamos trabajando en encuentros anteriores y entonces dijo: ‘Entren primero quienes tienen algo rojo… Ahora quienes tienen zapatillas blancas…’ y así siguió. Haberse dado cuenta de que la primera forme de organización volvía sobre formas binarias habilitó la posibilidad de empezar a desarmar prácticas que suelen repetirse en las escuelas sin cuestionamientos, y refuerzan modelos cisnormativos y sexistas”, cuenta Schiariti.

Otro docente de Taller de una escuela técnica comentó que una alumna, a quien él quería “ayudar” a mover un motor, le dijo “gracias profe, pero yo puedo”. A partir de ese comentario, se dio cuenta de cómo solía hacer diferencias entre chicas y chicos en sus clases, y está empezando a modificarlo.

De eso se trata, de mover, modificar, movilizar; de empezar a forzar la máquina al punto de que haya transformaciones, como dijo alguna vez una feminista.

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/214238-para-que-sirve-la-esi

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Es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de Norte de Santander

Por: Jorge Ramírez.

 

 

Cuando se analizan los factores determinantes de la educación de calidad en Colombia; diversos estudios muestran que la formación docente y la inversión en educación son elementos detonantes de esta.

Los estudios muestran que existen otros  factores asociados a la calidad como la gestión, la planeación y la evaluación integral de instituciones y de programas educativos, aplica para los casos de la gestión del conocimiento y de la información en distintos niveles: primario, secundario y universitario, con el fin de desarrollar contenidos curriculares y extracurriculares pertinentes y de excelencia académica que facilitan que los niños y los jóvenes tengan un desarrollo integral en sus vidas.

Valga decir que Norte de Santander tiene enormes retos en lograr que la educación dentro de su sistema sea de calidad.

Expongo los argumentos.

Teniendo en cuenta que colegios y universidades han adoptado sistemas de aseguramiento de la calidad en procesos administrativos y en el manejo de los recursos financieros, debe decirse que la educación de calidad no se resume exclusivamente a esto, esta forma unívoca de entender la calidad ha llevado a que el sistema educativo nortesantandereano haya avanzado más rápido en la adopción de “normas ISO de calidad” y en menor medida en educación de calidad en su contenido académico, científico y en innovación.

Por ejemplo en los niveles de educación inicial, primario y secundario existen pocos antecedentes en logros en aseguramiento de la calidad institucional.

Pese a que es función de las secretarias de educación. En tal sentido, los avances están enfocados en el diseño e  implementación de planes de mejoramiento, sin ningún tipo de evaluación externa sobre su pertinencia, impactos o resultados.

Los resultados en aprendizajes en pruebas saber revelan que un pequeño grupo de colegios públicos y privados obtienen resultados superlativos. Mientras que la mayoría de los colegios alcanzan resultados muy regulares o deficientes (ICFES, 2018).

En el caso de la educación superior, ocurre algo parecido, Norte de Santander, cuenta con más de 280 programas universitarios y menos del 10% posee acreditación de calidad.

Mientras que una universidad ha logrado la acreditación institucional, como es el caso de la Universidad Libre a nivel multicampus; el resto se encuentran en proceso de autoevaluación con fines de acreditación, lo cual es un avance. Ahora en  cuanto a la oferta posgradual solo un programa ofertado desde instituciones de educación superior de Norte de Santander posee acreditación de calidad (CNA, 2019).

Esto puede llevar a pensar a los políticos, a los hacedores de política regional, al sector educativo y al sector privado a repensar la política educativa y a vincular los aspectos relacionados con el fomento y el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en cuanto a su contenido estratégico: metas, objetivos, programas y proyectos, así como en lo referente a la orientación y uso de los recursos disponibles del sistema general de regalías que deberían fortalecer los aspectos misionales de los colegios y las universidades. Esto implica que los rubros de inversión en calidad educativa, en formación docente y en investigación son un insumo de la política y no las metas mismas como suele ocurrir.

En consecuencia, los cuerpos colegiados del CUEE y del CODECTI de Norte de Santander no pueden ser solo espacios de contemplación para sus miembros, sino, cuerpos colegiados con capacidad para incidir en la toma decisiones que eviten el uso inadecuado de los recursos públicos. En breve, es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de la región, ojalá nunca más en el lucro de pocos.

Fuente del artículo: https://www.laopinion.com.co/columna-de-opinion/es-hora-de-pensar-en-grande-frente-al-desarrollo-educativo-y-cientifico-de-norte#OP

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