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Medidas urgentes para el anteproyecto de Ley orgánica de modificación de la LOMCE

Ante la Consulta pública abierta por el Ministerio de Educación y Formación Profesional sobre el anteproyecto de Ley orgánica de modificación de la actual Ley de Educación, LOMCERedes por una Nueva Política Educativa propone un acuerdo que evite el aumento del fracaso escolar y restituya la democracia y la equidad en el sistema educativo desde sus inicios. Se trata de una serie de medidas urgentes que ya enviamos el día nueve de julio y que volvemos a remitir agregando alguna más, para el próximo curso.

Esto es una contribución inicial que hace Redes, sin menoscabo de futuras sugerencias y aportaciones que hagamos durante los periodos de preparación de la misma por parte del ejecutivo o, en su caso del periodo legislativo.

Además, queremos resaltar la necesidad de recuperar y mejorar en un futuro próximo, pero sin tardanza, los niveles de inversión económica en la educación pública, necesarios para revertir los efectos de los recortes. Asimismo, insistimos en la necesidad de construir una nueva Ley de Educación consensuada por las fuerzas políticas, sociales y con la comunidad educativa, que parta del “Documento de Bases para una nueva ley de educación” y que asegure la calidad educativa en la educación pública en un marco de estabilidad normativa e incremento presupuestario, y que potencie desde el nacimiento una escuela para la vida, laica, inclusiva, coeducativa, democrática y respetuosa con las lenguas propias territoriales.

Por ello solicitamos que se incluya en primer lugar en el anteproyecto de Ley Orgánicaque es una norma transitoria y provisional que subsana los quebrantos de la LOMCE y soluciona de manera urgente los perjuicios que está causando en el sistema educativo, pero el objetivo final es la elaboración de una ley educativa consensuada con la comunidad escolar.

Destacamos en color aquellas propuestas que coinciden con las realizadas por el Ministerio de Educación y Formación Profesional en su memoria justificativa.

1. Frenar el aumento del fracaso escolar, la segregación temprana y la expulsión del alumnado de los centros.

•  Invertir en la universalización del primer ciclo de la Educación Infantil para que pueda ser, además, público y gratuito en todo el Estado.
•  Evitar la doble vía en el cuarto curso de la ESO, que impide para muchos estudiantes la posibilidad de cursar bachillerato.
• Recuperar la diversificación curricular (prolongación del PMAR) en cuarto de la ESO con la posibilidad de titulación.
•  Posibilitar la titulación de quienes sigan o hayan seguido los programas de formación profesional básica.
•  Derecho a la educación de los/as jóvenes con diversidad funcional, aunque hayan cumplido veintiún años, para que no queden fuera del sistema educativo.
•  Eliminar las Evaluaciones finales de etapa de la LOMCE y los rankings, especialmente la nueva prueba de evaluación de Bachillerato que se está utilizando para el acceso a la Universidad.
•  Supresión de las subidas de tasas universitarias, realizadas a partir de 2012 y modificación de la política de becas con el aumento de las mismas.
•  Paralización del 3+2 en las universidades.
•  Aumentar con carácter inmediato los recursos humanos y materiales de los equipos de atención temprana, orientación y específicos así como los departamentos de orientación de los Institutos para hacer real la Educación Inclusiva.
•  Frenar los currículos estandarizados y volver temporalmente a los de la LOE.
•  Supresión del derecho a la elección de centro por parte de las familias, que tiene que regularse mediante criterios que no supongan, en ningún caso, la segregación. por nivel académico, género, etnia o religioso. Eliminar la reserva de un 20% de la puntuación de admisión al criterio de rendimiento académico.
•  Eliminación de la especialización curricular de los institutos de enseñanza secundaria en función del proyecto educativo (art. 121) y que los recursos que reciban estos centros dependan de éstos proyectos y de la Rendición de cuentas (art. 122).

2. Restituir la democracia en los centros escolares

•  Eliminar el modelo de nombramiento de directores y directoras LOMCE y las atribuciones de los equipos directivos que imponen materiales escolares a los claustros.
•  Restituir las competencias de los consejos escolares.

3. Apuesta por la equidad

•  Apuesta por la Educación de titularidad y gestión pública. La privada-concertada ha de ser subsidiaria de la pública, mientras se consolida la supresión progresiva de los conciertos, que debe concretarse en una norma legal antes de acabar la presenta legislatura.
•  Prohibir que haya una red de centros infantiles considerada asistencial de segunda y otra educativa de primera, exigiendo que todos los que acogen regularmente a niños y niñas de cero a seis años cumplan unos requisitos mínimos de centros y de currículo fijados en un Real Decreto para todo el Estado.
•  Volver a establecer la obligatoriedad existente en la LOGSE de impartir el 1º ciclo completo de Educación Infantil para obtener la autorización administrativa.
•  No más recortes en la escuela pública y reversión de los que se han hecho.
•  No a la supresión de líneas en los centros educativos públicos para favorecer la educación privada-concertada.
•  No más recortes en universidades públicas y reversión de los que se han hecho.
•  Detener la privatización y revertir la gestión indirecta de centros de educación infantil que son de titularidad pública.
•  Paralización de la aplicación del Real Decreto de creación, reconocimiento, autorización y acreditación de universidades y centros universitarios.
•  Retirada inmediata de los sistemas de conciertos y convenios de escuelas infantiles y casas de niños a los centros que incumplan las exigencias establecidas.
•  Apoyo a la universalización de la educación infantil pública y gratuita y a la educación compensatoria.
•  Restituir los servicios complementarios de comedores, transportes, etc.
•  Religión fuera del currículum y del horario escolar y como medida urgente y transitoria que sea considerada no evaluable y sin valor académico. Pedimos que se cumpla el mandato aprobado por mayoría parlamentaria el pasado 21 de febrero de proceder a la Denuncia y Derogación de los Acuerdos con el Vaticano que avalan la inclusión obligada de la Religión confesional en todos los currículos.
•  Pedimos la restitución de los contenidos en los currículos de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que incluyan la equidad y la igualdad de los sexos y que en ningún caso puede impartirse por profesorado de religión o incluir contenidos religiosos.
• Refuerzo de la coeducación y, para ello, promoción de la enseñanza mixta, evitando los centros y las aulas que segregan al alumnado por razón de sexo. Retirada de conciertos a aquellos centros que practiquen una enseñanza diferenciada a partir de la derogación de la LOMCE.
•  Derogación del RD ley 14/2012 de 20 de abril de Medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo y la restitución de las condiciones laborales del profesorado, con efectos desde la nueva normativa para dar cobertura legal a las administraciones educativas que ya han empezado a revertir parcialmente estos recortes.
•  Estabilidad laboral e igualdad de derechos laborales del profesorado interino, de educación infantil, de adultos y de educación a distancia y del personal no docente (fisioterapeutas, auxiliares técnicos, educativos, ILSEs, etc.): reconocimiento de su experiencia como criterio preferente, garantizar su estabilidad laboral con una consolidación real de sus puestos de trabajo, y tengan en todo momento las mismas condiciones que sus compañeros/as.
• Derogar el RD 4015/2015 de 29 de mayo por el que se modifica el Real Decreto 1312/2007 del 5 de octubre, por el que se establece la acreditación nacional para el acceso a los cuerpos docentes universitarios.

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Docentes para nuestra época

Por Carlos Magro

Urgía crear escuelas, pero urgía más crear maestros

Preámbulo del Decreto de 29 de septiembre de 1931

Cada época demanda sus maestros

Rodolfo Llopis. La revolución en la escuela. 1933

La enseñanza está lejos de ser una tarea sencilla. Es una actividad incierta, contextualizada y construida siempre en respuesta a las particularidades de la vida diaria en las escuelas (Marcelo. 2001). Es una tarea compleja, “laboriosa, paciente y difícil. Mucho más de lo que la gente cree y muchísimo más de lo que piensan los políticos,” dice Francisco Imbernón en Ser docente en una sociedad compleja (Imbernón, 2017).

A pesar de que los docentes son la pieza fundamental de los sistemas educativos y ejercen la influencia más determinante en el aprendizaje de los alumnos (Montero, 2006), la docencia es una profesión paradójica(Hargreaves y Lo, 2000). Cuanto más necesarios son más les criticamos. Cuanto más importante es su intervención y más se espera de ellos, menos apoyo, respeto y margen para la creatividad, la flexibilidad y la innovación tienen (Hargreaves y Lo, 2000). Asistimos a un constante doble discurso (Montero y Gewerc, 2018). Afirmamos su papel central en la mejora de los resultados educativos, pero apenas contamos con ellos a la hora de definir nuevas políticas.

De hecho, repasando las numerosas reformas educativas de los últimos decenios observamos con sorpresa que no se ha planteado en ningún momento una revisión profunda de la profesión docente (competencias docentes, formación inicial, acceso a la profesión, definición de una carrera, desarrollo profesional) y que los cambios que se han hecho (la creación de las facultades, el máster de educación secundaria…) no han generado los resultados esperados y necesarios.

Respecto al profesorado parecen convivir dos políticas contradictorias: “por un lado, la tendencia a la uniformización de la enseñanza y a cierta aversión por la profesionalización de los docentes; y por el otro, la tendencia a una mayor calidad y profesionalidad del ejercicio docente” (Hargreaves y Lo, 2000). Sentimos “la necesidad de revalorizar una profesión que tiene en sus manos el futuro de las generaciones venideras”, pero hemos optado por políticas de control, enfrentamiento y desconfianza que provocan desprofesionalización, “reduciendo los márgenes de libertad en la toma de decisiones profesionales y regulando su quehacer cotidiano de forma exhaustiva.” (Montero y Gewerc, 2018)

Hoy, parece que, por fin, tras varias décadas de reformas educativas, hemos entendido que para cambiar la educación es necesario hacerlo con los docentes, como decía (Vaillant, 2005) no contra o a pesar de ellos y hemos asumido que el cambio y la mejora escolar están más asociados “a procesos de búsqueda, indagación, confianza, formación, asesoramiento, colaboración, que a procesos de vigilancia” (Monarca y Fernández-González, 2016). Parece que, por fin, somos conscientes que es necesario reconocer y dar un mayor protagonismo a los docentes en la reivindicación de su función y en el refuerzo de su presencia pública.

el cambio y la mejora escolar están más asociados a procesos de búsqueda, indagación, confianza, formación, asesoramiento, colaboración, que a procesos de vigilancia

Uno de los aspectos más determinantes y que menos atención ha recibido en nuestro país es el momento de la incorporación a la profesión. Hace años que la investigación insiste en la importancia y dificultad que tienen los primeros años de práctica docente. Hay cosas que solo se aprenden en la práctica. La transición desde la formación inicial a la carrera profesional puede ser en muchos casos traumática y provoca en la mayoría lo que desde hace décadas se conoce como un shock de realidad (Veenman, 1984).

Un shock que lleva en muchas ocasiones a los docentes a recurrir a sus propios recursos, siguiendo aquello que Dan Lortie, en un libro ya clásico titulado Schoolteacher (1975), denominó el aprendizaje por observación, es decir, recurriendo a aquello que aprendieron, muchas veces de manera no intencionada, sobre la práctica docente tras miles de horas pasadas previamente como estudiantes observando a sus maestros, y que llega a crear expectativas y creencias difíciles de remover.

Los primeros años constituyen un periodo fundamental en el desarrollo profesionalLos profesores nuevos tienen que enseñar y tienen que aprender a enseñar (Feiman-Nemser, 2001). Veenman identificó los principales desafíos de los nuevos docentes en distintos países encontrando bastantes similitudes entre ellos: “motivar a los alumnos a aprender, gestionar la clase, lidiar con las diferencias individuales entre los estudiantes, evaluar el trabajo de éstos y gestionar la comunicación con los padres de familia”. (OCDE, 2009). Y, por si fuera poco, como señaló Carlos Marcelo (1999), los nuevos docentes deben hacer todo esto cargados de las mismas responsabilidades que los docentes con más experiencia.

Los profesores nuevos tienen que enseñar y tienen que aprender a enseñar (Feiman-Nemser, 2001)

Los primeros años son un periodo clave también porque es cuando los nuevos profesores aprenden e interiorizan las normas, los valores y las conductas que caracterizan a la cultura escolar (MECD, 2015). Es una etapa “determinante para conseguir un desarrollo profesional coherente y evolutivo” (Marcelo, 2007) y son también años importantes para asegurar un profesorado motivado, implicado y comprometido con su profesión. Para Marcelo (2009), “si queremos asegurar el derecho de nuestros alumnos a aprender y si queremos que nuestras escuelas sigan siendo espacios donde se construye el conocimiento de las nuevas generaciones, es preciso prestar mucha mayor atención a la forma cómo los nuevos profesores se insertan en la cultura escolar”. Aprender a enseñar es un proceso complejo que lleva años.

Clase de construcción de aviones. Volusia County, 1942 | Howard R. Hollem. Library of Congress

                                Clase de construcción de aviones. Volusia County, 1942 | Howard R. Hollem. Library of Congress

Centrarse en estos primeros años nos permite además, como han señalado Denise Mewborn y Andrew Tyminski (2006), entender la importancia que tienen sobre los profesores sus imágenes y creencias previas sobre la enseñanza y el aprendizaje y, por tanto, nos da pistas sobre la necesidad de capacitar a los docentes durante su formación inicial y continua para analizar críticamente esas creencias, a menudo profundamente arraigadas, ayudándoles a desarrollar nuevas visiones de lo que es posible y deseable en la enseñanza que inspiren y guíen su práctica profesional. Como sostuvieron Johnston y Ryan (1983), “los profesores en su primer año de docencia son extranjeros en un mundo extraño, un mundo que les es conocido y desconocido a la vez. Aunque hayan dedicado miles de horas en las escuelas viendo a profesores e implicados en los procesos escolares, los profesores principiantes no están familiarizados con la situación específica en la que empiezan a enseñar”.

No son pocos, por tanto, los autores que defienden de manera clara que el periodo inicial de inserción profesional es una etapa bien diferenciada tanto de la formación inicial como de la formación continua y que requiere una atención específica con programas adecuados. Programas que, en la literatura educativa, y en la práctica en muchos países, se denominan de inducción profesional y que aquí, haciendo uso de una metáfora potente pero peligrosa por las evidentes diferencias, hemos denominado MIR educativo.

Karry K. Wong, en un artículo seminal sobre los programas de inducción profesional, los definió como “una formación integral y exhaustiva, más un proceso de asesoramiento y apoyo a nivel de todo el sistema que dura entre 2 o 3 años, para integrarse posteriormente y de manera natural en los programas de desarrollo profesional de los nuevos profesores” (Wong, 2004).

No hay dos programas de inducción iguales. Hay, de hecho, una gran variedad internacional en cuanto a sus características, contenidos y duración. Pero sí hay elementos comunes: en todos comienzan con una iniciación de 4 o 5 días antes de que comience la escuela; se ofrece una capacitación sistemática durante un período de 2 o 3 años; se facilitan la formación de comunidades de aprendizaje en las que los nuevos maestros puedan establecer contactos y encontrar apoyo; hay un apoyo administrativo fuerte; poseen un elemento de mentoría; y ofrecen oportunidades para que los participantes visiten las aulas de otros compañeros (Wong, 2004). Comparando programas de inducción en Suiza, Japón, Francia, Shanghai y Nueva Zelanda Wong encontró varias coincidencias: programas muy estructurados, completos, rigurosos y monitoreados, donde los distintos roles están claramente definidos; en todos se entendía que era la inducción era una primera fase en un proceso de aprendizaje profesional continuo a lo largo de la vida; y, en todos, la colaboración era vista como una fortaleza, fomentando así el intercambio entre los docentes no solo de experiencias, prácticas, herramientas sino también de un lenguaje común.

La mejora necesaria de la educación pasa por una profunda reforma de la profesión docente pero también somos conscientes hoy que “para cambiar la educación no solo es necesario cambiar al profesorado, sino potenciar al mismo tiempo el cambio en los contextos donde el profesorado desarrolla su cometido: las escuelas, la normativa, el apoyo comunitario, los procesos de decisión, la comunicación” (Imbernón, 2006). “Si queremos nuevas prácticas docentes y patrones de relaciones entre los profesores, esto conduce paralelamente a actuar en los contextos organizativos en que trabajan” (Bolívar, Domingo, Escudero, Rodrigo, 2007).

Si queremos que los cambios tengan una incidencia real en la vida de los centros y que sean sostenibles han de generarse desde dentro para desarrollar su propia cultura innovadora, incidiendo en la estructura organizativa y profesional, implicando al profesorado en un análisis reflexivo de lo que hace. La mejora de un centro educativo depende en gran medida de su capacidad para desarrollar internamente el cambio. La buena noticia es que “todas las escuelas tienen la capacidad interna de mejora”. (Harris, 2002). La transformación, la innovación y el cambio necesarios dependen menos de leyes y reformas que de proyectos de institución y de prácticas profesionales.

Si queremos que los cambios tengan una incidencia real en la vida de los centros y que sean sostenibles han de generarse desde dentro para desarrollar su propia cultura innovadora, incidiendo en la estructura organizativa y profesional, implicando al profesorado en un análisis reflexivo de lo que hace.

Javier Murillo y Gabriela Krichesky recogieron en 2015, las principales lecciones aprendidas de cinco décadas del movimiento de mejora escolar, identificando seis factores que deberíamos tener en cuenta para la puesta en marcha de procesos de transformación escolar: “la colaboración docente y el trabajo en redes; la implicación de la comunidad; el liderazgo sistémico; la centralidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje; el debate entre la responsabilidad y la rendición de cuentas; y las nuevas relaciones entre la administración pública y las escuelas”.

Es bien conocida, por reiterada, la frase del informe elaborado por Michael Barber y Mona Mourshed para la consultora Mckinsey en 2007 (Barber y Mourshed, 2007) “la calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes”. Afirmación errónea y perjudicial y que Fernández-Enguita (2017), muy acertadamente ha calificado como el error Mckinsey. Errónea porque como bien sostiene el propio Fernández-Enguita “una organización es siempre algo distinto de los elementos que la forman, el todo es distinto que la suma de las partes” y perjudicial porque al centrar exclusivamente la atención en los profesores de manera individual ignora la enorme importancia que tienen las organizaciones, los recursos y las culturas escolares para la mejora escolar. Un techo, el de la calidad individual de los docentes, que es en todo caso frágil y fácilmente fracturable, y que está sujeto a una presión y a unas demandas que lejos de disminuir crecerán en los próximos años.

no basta con actuar sobre las personas a nivel individual, debemos también actuar sobre las escuelas y las culturas escolares.

La primera consecuencia de todo esto es que no basta con actuar sobre las personas a nivel individual, debemos también actuar sobre las escuelas y las culturas escolares. Para que los cambios sean eficaces han de afectar a los procesos de enseñanza y aprendizaje y a la organización, pero sobre todo a la cultura escolar y a la cultura profesional. Entendiendo por cultura escolar al conjunto de “valores, normas, expectativas, compartidas a la comunidad; a esos elementos que hacen que una escuela sea innovadora, aprenda, trabaje en equipo” (Murillo y Krichesky, 2015) y por cultura profesional los “conocimientos, creencias, valores, normas, rutinas y actitudes del profesorado sobre la enseñanza, sobre enseñanza y tecnologías, sobre el alumnado, las relaciones entre profesores, las visiones de su actividad profesional, sus percepciones sobre el cambio” (Montero y Gewerc, 2018).

Ignacio Sanz. cc by-sa https://flic.kr/p/5gg8Wx

Ignacio Sanz. cc by-sa https://flic.kr/p/5gg8Wx

El cambio educativo sólo será significativo si activa los procesos de acción-reflexión-acción de los protagonistas de forma participativa, cooperativa, negociada y deliberativa (Miranda Martín, 2002). Algo que, por cierto, ya estaba en John Dewey cuando hablaba de la reflective action y en Donald Schön y su profesional reflexivo. Tal y como sostenían Darling-Hammond y Mclaughlin (2004), los profesores aprenden haciendo, leyendo y reflexionando a través de la colaboración con otros, observando muy de cerca el trabajo de los estudiantes, y compartiendo lo que observan.

Lo que nos lleva de nuevo a los programas de inducción profesional. De nada nos serviría poner en marcha programas de inducción profesional (véase un MIR educativo) si éstos refuerzan modelos de enseñanza, prácticas docentes y culturas escolares poco adecuadas para los desafíos educativos actuales. El proceso de inserción no debe solo integrar al nuevo profesorado en la cultura escolar vigente, debe ayudar a desarrollar en los nuevos docentes una mirada crítica y reflexiva de la profesión. Y en eso, el lugar donde se desarrolle ese período de inducción será determinante.

No podemos, por tanto, diseñarlos de manera superficial. Ni hacerlos en cualquier lugar. Los programas de inducción deben ofrecer oportunidades de conexión entre docentes y estar estructurados dentro de comunidades de aprendizaje donde los docentes nuevos y los veteranos interactúen (Wong, 2004). Los mejores programas de inducción, mantenía Wong, deben apoyar redes que creen comunidades de aprendizaje; tratar a todos los participantes como colaboradores valiosos; crear comunidades de aprendizaje donde tanto los nuevos maestros como maestros veteranos, adquieran conocimientos; y demostrar que la enseñanza de calidad no es solo una responsabilidad individual, sino también o, sobre todo, una responsabilidad colectiva.

La colaboración y el apoyo mutuo, las redes profesionales, el aprendizaje permanente, el uso de las evidencias, la implicación de las familias y la colaboración de las administraciones educativas son fundamentales frente al desafío de mejorar un sistema educativo en su conjunto (Hargreaves y Shirley, 2009)

La colaboración y el apoyo mutuo, las redes profesionales, el aprendizaje permanente, el uso de las evidencias, la implicación de las familias y la colaboración de las administraciones educativas son fundamentales frente al desafío de mejorar un sistema educativo en su conjunto (Hargreaves y Shirley, 2009). “La enseñanza se ha convertido en un trabajo imprescindiblemente colectivo”, decía Francisco Imbernón (2001). La colaboración y el intercambio de prácticas entre colegas, no el aislamiento, deben convertirse en la norma para los docentes.

Marianitaaaaa cc by-nc https://flic.kr/p/3mjuTh

Marianitaaaaa cc by-nc https://flic.kr/p/3mjuTh

Este escenario nos exige trabajar a favor de un profesionalismo ampliado, construido en la interacción y colaboración con otros colegas. Necesitamos transformar la tradicional cultura escolar individualista por una cultura de la colaboración. La reclusión en el aula individual no lleva muy lejos la innovación si, al tiempo, no se incrementan los modos de trabajar y aprender juntos. Debemos tener siempre presente que las creencias de los docentes suelen estar determinadas por las estructuras en las que trabajan.

Hoy la complejidad de la enseñanza exige una cultura profesional que, desde la autonomía y el juicio crítico, adopte una disposición colaborativa en el pensamiento y la práctica (Revenga en Imbernón, 2017). No se trata, como advierten Bolívar, Escudero, Teresa Y Rodrigo (2007), de que todos piensen y sientan del mismo modo, “ni de que lo colectivo diluya a lo individual y más personal.” Eliminar el individualismo no es lo mismo que eliminar la individualidad. La individualidad genera desacuerdo creativo y riesgo que son recursos de aprendizaje grupal dinámico y de progreso (Hargreaves y Fullan, 2014).

Hoy la complejidad de la enseñanza exige una cultura profesional que, desde la autonomía y el juicio crítico, adopte una disposición colaborativa en el pensamiento y la práctica (Revenga en Imbernón, 2017)

La innovación y el cambio exigen hacer esfuerzos explícitos para fomentar y desarrollar en las escuelas entornos de confianza. Cada actor implicado debe tener confianza en su propia capacidad, en la de sus colegas y en la de la escuela globalmente para promover la innovación y el cambio (Harris, 2002). El trabajo colectivo en entornos de confianza facilita la reflexión en las propias prácticas, lo que permite a los docentes tomar riesgos, resolver problemas y atender los dilemas en su práctica (Darling-Hammond, Hyler y Gardner, 2017). Necesitamos trabajar por una cultura de la colaboración, la cooperación, la confianza, la complicidad, el apoyo mutuo y la tolerancia profesional. Sin embargo, las actuales estructuras escolares, los tiempos, la organización curricular dificultan que los profesores piensen en términos de problemas compartidos o de objetivos organizativos más amplios. “En el interior de las escuelas, los profesores tienden a pensar en términos de mi aula, mi materia o mis alumnos” (Darling-Hammond y Mclaughlin, 2004). Necesitamos reprofesionalizar la docencia.

Antolín Hernández cc by-nc-sa https://flic.kr/p/59mWjC

Antolín Hernández cc by-nc-sa https://flic.kr/p/59mWjC

Reprofesionalizar la docencia es, en primer lugar, oponerse a aquellos que pretenden simplificar la complejidad de la enseñanza. Pero también a todos los que consideran que ser docente es sobre todo una cuestión técnica, basada esencialmente en las capacidades individuales y que aceptan sin crítica la afirmación del informe Mckinsey, insisten en individualizar los retos (buscar los mejores expedientes, priorizando la formación de las capacidades individuales…) e ignoran la importancia de los contextos de trabajo y las culturas escolares.

Reprofesionalizar la docencia es, en primer lugar, oponerse a aquellos que pretenden simplificar la complejidad de la enseñanza.

Reprofesionalizar la docencia es aumentar el capital profesional de los docentes y de las escuelas, entendido como la combinación de capital humano, social y decisorio (Hargreaves y Fullan, 2014). El capital humano hace referencia al talento individual. Hace referencia directa a la afirmación del informe Mckinsey, en concreto, y, en general, a todas las políticas educativas y a las posturas que sostienen que la mejora de la educación pasa por seleccionar a los mejores, a los más dotados, a los más formados para ejercer. Pero, como sostienen Hargreaves y Fullan (2014) la variable clave que determina el éxito no es el capital humano sino el grado de capital social, es decir, la cantidad y calidad de las interacciones y relaciones sociales entre las personas.

No es que no sea importante la capacitación individual de los docentes y, por tanto, su formación inicial, la inducción profesional y el desarrollo profesional posterior. Es que no es suficiente. No es suficiente si todo ello no está orientado a desarrollar la capacidad de trabajar y aprender con otros. No es suficiente si lo individual no sirve para potenciar lo colectivo.

No es que no sea importante la capacitación individual de los docentes y, por tanto, su formación inicial, la inducción profesional y el desarrollo profesional posterior. Es que no es suficiente.

Jimmy Baikovicius cc by-sa https://flic.kr/p/CdyDMR

Jimmy Baikovicius cc by-sa https://flic.kr/p/CdyDMR

Reprofesionalizar la docencia pasa, en definitiva, por hacer una apuesta decidida por mejorar la colaboración entre docentes, aumentando su capital profesional. Lo que pasa por aumentar el capital profesional (humano, social y decisorio) de todos los docentes individualmente y del centro educativo colectivamente. Pasa por reconstruir las escuelas como comunidades profesionales de aprendizaje (Bolívar y Bolívar-Ruano, 2016), por romper la cultura individualista y por promover la colegialidad y el trabajo en colaboración como requisitos básicos para la mejora y el cambio educativo. Pasa por ser conscientes de que los grupos, los equipos y las comunidades son muchos más poderosos que los individuos cuando se trata de desarrollar capital humano. Pasa por crear una comunidad de docentes que discuta y desarrolle sus intenciones en conjunto, con tiempo, de modo de desarrollar un sentido común de misión en sus escuelas (Fullan y Hargreaves, 1996). Pasa por hacer de las escuelas no sólo un lugar de aprendizaje para los alumnos, sino también un lugar de aprendizaje y desarrollo profesional para quienes en ella trabajan (Bolívar, Domingo, Escudero, Rodrigo, 2007). Pasa por pensar “el centro como tarea colectiva, convirtiéndolo en el lugar donde se analiza, discute y decide, conjuntamente, sobre lo que pasa y lo que se quiere lograr” (Bolívar, 2000).

La enseñanza no es un asunto técnico

La enseñanza no es un asunto técnico. Todo lo contrario. Es algo profundamente ligado a la acción y a la práctica. Es una práctica racional, reflexiva e intencional pero también subjetiva y altamente incierta. Requiere improvisación, conjetura, experimentación y valoración (Marcelo, 2001), cualidades muy alejadas de una concepción puramente técnica de la misma. Requiere, por parte de los profesionales, de una continua reflexión sobre, desde y en la práctica (Schön, 1983).

Abordar los retos actuales de la educación escolar pasa por hacer una apuesta decidida por mejorar la colaboración entre docentes. Es cierto, como se sostenían desde el Foro de Sevilla, que “es necesario volver a poner de relieve el modelo de profesional docente ligado a un trabajo autónomo, reflexivo y comprometido, lejos de la figura de un aplicador de estándares y normas, sujeto a perfiles profesionales que no corresponden con el trabajo educativo” (Imbernón, Gimeno Sacristán, Rodríguez Martínez y Sured, 2017), pero sobre todo debemos trabajar por transformar la tradicional cultura individualista que aún impera en la mayoría de nuestros centros educativos por una cultura de la colegialidad y el apoyo mutuo. La colegialidad que necesitamos no es lo opuesto a la individualidad.

Abordar los retos actuales de la educación escolar pasa por hacer una apuesta decidida por mejorar la colaboración entre docentes.

Ante los retos educativos de nuestro tiempo, es cada vez más importante romper el tradicional aislamiento del profesor en su aula, así como la separación entre la escuela y su entorno. Es necesario trabajar desde la formación inicial, los periodos de inducción profesional y el desarrollo profesional continuo por una cultura de la colaboración docente, el liderazgo distribuido, el trabajo en redes y la implicación de toda la comunidad.

La única manera de atender al reto de la diversidad es con diversidad

La única manera de atender al reto de la diversidad es con diversidad. Una educación de calidad y adaptativa, no puede surgir de la simple suma de las decisiones de los docentes y otros profesionales, sino que requiere un proyecto educativo compartido que nos lleva al nivel y el ámbito del centro y a su proyecto. (Fernández-Enguita, 2018). Tradicionalmente la escuela ha dado respuestas colectivas (iguales para todos) basadas en el trabajo individual de los docentes. Ahora debe dar respuestas individualizadas desde el trabajo colectivo de equipos docentes.

Parafraseando el decreto de 29 de septiembre de 1931Tan urgente es hoy “crear” escuelas que asuman esta nueva cultura escolar, como “crear” los maestros que impulsen y sostengan esa cultura, desde una concepción de la profesión basada en la colaboración y el apoyo mutuo.

No hay manuales, ni cursillos para ser un buen docente. Llegar a serlo es un proceso largo, altamente contextual, lleno de incertidumbre y conocimiento tácito. El tema es todo menos sencillo.

Referencias:

Barber, M. y Moursehd, M. (2007). How the world’s best-performing school systems come out on top. Mckinsey Obtenido de https://www.mckinsey.com/industries/social-sector/our-insights/how-the-worlds-best-performing-school-systems-come-out-on-top

Bolívar, A. (2000). Los centros escolares como comunidades. Revisando la colegialidad. Revista Española de Pedagogía. Año LVIII, nº 216, mayo-agosto 2000, 253-274. Obtenido de http://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/4356/LosCentrosEscolaresComoComunidades.pdf?sequence=1

Bolívar, A., Domingo, J., Escudero, J.M., Rodrigo, J. (2007). El centro como contexto de innovación. Obtenido de https://www.researchgate.net/publication/277311548_1505_Bolivar_Domingo_Escudero_y_Rodrigo_El_Centro_como_lugar_de_Innovacion

Bolívar, A. y Bolívar-Ruano, R. (2016). Individualismo y comunidad profesional en los establecimientos escolares en España: limitaciones y posibilidades. Educ. rev.  no.62 Curitiba Oct./Dec. 2016. Obtenido de http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-40602016000400181&lng=en&nrm=iso&tlng=es

Darling-Hammond, L. y McLaughlin, M.W (2004). Políticas que apoyan el desarrollo profesional en una época de reforma. Profesorado, revista de currículum y formación del profesorado 8 (2) 2004

Darling-Hammond, L., Hyler, M. E. y Gardner, M. (2017). Effective Teacher Professional Development. Palo Alto, CA: Learning Policy Institute. Obtenido de https://learningpolicyinstitute.org/sites/default/files/product-files/Effective_Teacher_Professional_Development_REPORT.pdf

Fernádez-Enguita, M. (27/01/2017). El error McKinsey. Obtenido de http://blog.enguita.info/2017/01/el-error-mckinsey.html

Fernández-Enguita, M. (2018). Más escuela, menos aula. Madrid. Morata.

Feiman-Nemser, S. (2001). From preparation to practice. Designing a continuum to strengthen and sustain teacher. Teachers College Record. Vol. 103, Nº6, December 2001. Pp.1013-1055

Fullan, M. y Hargreaves, M. (1996). La escuela que queremos. 1996.

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¿Qué es eso del derecho a la ciencia?

Gonzalo Remiro Ródenas/vozpopuli

El derecho humano a la ciencia existe desde que fue recogido de forma muy breve en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) de 1948, en el artículo 27. ¿En qué consiste este derecho? En que todos deberíamos participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. Más adelante, en 1966, se amplió en el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que incluyendo el disfrute (“enjoy” en inglés) del progreso científico y sus aplicaciones. Un derecho que los Estados deberían asegurar a través de la conservación, el desarrollo y la difusión de la ciencia (y la cultura). Hasta 2017, el Pacto ha sido ratificado por 166 países, entre ellos España.

España está jugando un papel importante en el impulso de esta iniciativa. Uno de los dos ponentes (rapporteurs) del grupo de expertos es el jurista español de la Universidad de Deusto, Mikel Mancisidor. El pasado 9 de octubre de 2018 representantes del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades intervinimos en el debate general sobre el derecho a la ciencia, durante la 64 sesión del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. En el debate participaron expertos independientes del grupo de Naciones Unidas, asociaciones culturales y representantes gubernamentales de países como Italia o Países Bajos.

El debate fue muy intenso y diverso. Se trataron temas que abarcan desde el papel del conocimiento indígena y su conservación, la inclusión de los principios de la ciencia abierta o los límites existentes en el acceso a los beneficios de la ciencia, como son las patentes o las cuestiones tecnológicas relacionadas con la seguridad.

La posición del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el debate se centró en apoyar el desarrollo de este derecho, con la intención de contribuir, junto al Ministerio de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, en el proceso como ya hizo España con el derecho al agua potable y saneamiento. Además, el Ministerio propuso que se incluyan en el desarrollo del derecho a la ciencia los siguientes aspectos clave:

Asegurar la no discriminación por razones de sexo, raza, religión u orientación sexual, tanto para el disfrute de la ciencia como para la participación activa en ella.

Promover una formación y cultura científica suficiente para poder participar de forma real en el proceso democrático de toma de decisiones sobre ciencia. La idea es que promover la cultura científica en la población es promover una mejor democracia.

Mención expresa al peligro de las pseudociencias y el pensamiento anticientífico. España está muy interesada en distinguir la ciencia de las pseudociencias y que se proteja a la población de los peligros de esta confusión.

La protección del plurilingüismo en el desarrollo del derecho a participar en la ciencia. España en un país plurilingüe con buenas prácticas en la enseñanza científica en diferentes lenguas a todos los niveles.

Los expertos del grupo tienen intención de publicar el primer documento sobre el derecho a la ciencia en 2019, que estará abierto a las aportaciones de la sociedad civil y los estados. Su aprobación por el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales podría llegar en la Asamblea General de otoño de 2019.

El trabajo en pro del desarrollo de este derecho continúa. En España, el pasado miércoles 7 de noviembre todos los grupos políticos aprobaron su apoyo a este derecho en una Declaración Institucional en el Senado apoyando el derecho humanoa la cienciacon motivo del Día Internacional de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo que se celebra el pasado día 10 de diciembreEn el ámbito Iberoamericano, el Gobierno de España incluyó en la declaración final de la Reunión de Ministros de Ciencia y Tecnología preparatoria de la XXVI Cumbre Iberoamericana de 2018, un compromiso firmado por todos los países para apoyar este derecho.

Queda mucho camino por recorrer y mucho por debatir sobre qué es y cómo desarrollar este derecho humano a la ciencia. Lo que queda claro es que la ciencia es una actividad humana y tenemos derecho a disfrutar de sus beneficios y la obligación de velar por su correcto desarrollo.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/altavoz/next/derecho-humano-ciencia_0_1189981469.html

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El día que  la Niña Heladera participó en la Feria Internacional del Libro de Venezuela 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado

El sábado 10 de noviembre a las 2 de la tarde hora de Venezuela presenté mi libro Historia de una indocumentada, travesía en el desierto de Sonora-Arizona, en la Feria Internacional del Libro de Venezuela, FILVEN.

Esa mañana me levanté temprano, preparé café de Guatemala que solo tomo en ocasiones especiales y me senté frente a la ventana de mi habitación  y  disfruté el paisaje otoñal de la época del frío en el norte de América.

Ordené mi escritorio, le sacudí el polvo y quemé incienso, me volví a sentar y sorbí lentamente el café de mi pueblo natal mientras mis pensamientos se perdían en la lejanía de las memorias de infancia en mi Gran Amor.  La melancolía asomó con aroma de ayote en dulce y flor de muerto y con ella el bullicio del mercado y las polvaredas de noviembre en la arada poblada de barriletes que llenaban el cielo de colores y de sonrisas los rostros de los niños de piel agrietada por el frío.

El aroma del café humeante  se mezcló con la esencia de los aceites  de anís, canela, clavo,  hierba limón y  hojas de artemisa a los que huele mi habitación; respiré profundo y acaricié mis manos con unas gotas de aceite de hierbabuena.  Advertí que la  Niña Heladera me observaba por un resquicio del ocre del tiempo y me sonrió con su peculiar inocencia  cuando  nuestras miradas se cruzaron: estoy de pie, le dije, en un arranque de emoción, nostálgica  y  con un terrón de sal que se desmoronaba en mi garganta mientras su silueta se desvanecía entre las hojas de los arces del otoño.

Quise abrazarla, acariciar su cabello despeinado y escucharla relatar sus aventuras con sus palabrotas del arrabal, quise decirle que todo está bien, que estoy sumamente orgullosa de ella y que la quiero. Quise decirle que me he contagiado de su valor y de su fuerza  y que me ha enseñado tanto todos estos años.  Seguramente como siempre, no me pondría atención y me contaría de los barrancos  que añoro y del zacatal de la arada, de las tardes pastoreando a las cabritas  y de sus interminables e innumerables  peleas callejeras. Sería yo entonces la que guardaría silencio, embelesada con su candidez.

Desde el desierto  de Sonora silbó el viento del otoño recordándome que no lo olvide, y los cactus de Arizona con sus raíces fecundas erigieron largas ramas cundidas de tunas saludándome desde la frontera; no los he olvidado, les dije mientras coloqué la silla junto a la pared donde guardan cautelosos mis abstractos la naturaleza de mi enajenación.

A las 11 en punto de la mañana hora de Chicago, comenzó la videoconferencia en uno de los salones  de la Casa Amarilla, allá a lo lejos a miles de kilómetros de distancia, en el sur de América. Lenin Brea editor de la Editorial El Perro y la Rana, la  casa editorial que publicó mi  libro en Venezuela,  comenzó la presentación en la que contó a los asistentes los detalles de la publicación, seguido de Guillermina Soria que profundizó en la migración desde la visión de género. Raúl Cazal, el presidente del Centro Nacional del Libro y  uno de los organizadores de la feria  fue quien me presentó a los asistentes, con palabras tan humanas, sinceras y humildes que solo pueden venir de aquellas personas que creen en el valor humano más allá de las etiquetas y las fronteras.

Y de pronto ahí estaba yo,  en una pantalla, en videoconferencia relatando mi historia de travesía, que es la de miles alrededor del mundo: con sus dolores, sus fantasmas, sus miedos, sus frustraciones, sus paranoias y sus estigmas. Ahí estaba yo 15 años después de aquella odisea dando mi testimonio de sobreviviente de frontera, una historia de las miles nada más.  Tratando de denunciar el peregrinar de las migraciones forzadas, como una más de los millones a través de la historia del tiempo.

La presentación se hizo en la Casa Amarilla en la cancillería venezolana, en un salón hermoso como hermosa es Venezuela.

Estaba feliz por presentar mi libro en la Feria Internacional del Libro de Venezuela, FILVEN y  porque había sido publicado en la Editorial El Perro y la Rana, ambas fundadas por el Niño Arañero; por haber sido invitada a asistir en persona, pero triste a la vez porque en cada letra de ese libro está inmersa la sangre de miles de migrantes que intentaron cruzar esa frontera y murieron en el intento; estar ahí era como reivindicarlos, honrarlos, pronunciar sus nombres a través de la memoria colectiva  y el ADN que tenemos en común los migrantes indocumentados alrededor del  mundo.

Cuando la videoconferencia terminó, pude llorar finalmente la emoción de la alegría y de la tristeza juntas, no se puede celebrar del todo un libro y una publicación cuando en el camino quedaron tantas vidas entre las piedras y los nopales del desierto. Nunca será una felicidad total por más publicaciones y traducciones que tenga.

Apagué la computadora, acaricié el quinqué que me acompaña como gurú y destapé una botella de vino, me  serví una copa y me senté frente a la ventaba a llorar el enorme privilegio que tuve de ser invitada a la Feria Internacional del Libro de Venezuela y de ser publicada por la Editorial EL Perro y la Rana. Me puebla un  inmenso orgullo y agradecimiento con el niño vendedor de dulces de papaya  (Hugo Chávez Frías) que creó una revolución para nombrar, visibilizar y crear oportunidades a los marginados del mundo, y yo soy una de ellos.

No me alcanzará la vida para agradecerle a Venezuela esta inmensa oportunidad y alegría que ha dado a mi vida.

Quiero agradecer a Raúl Cazal por el humanismo y la humidad y por haber abierto las puertas para que yo publicara en Venezuela y estuviera en la Feria. A Ernesto Villegas, Ministro de Cultura de Venezuela por acercarme a mi patria querida y hacerme parte de esta fiesta cultural, sé que un día iré en persona a ese gran país porque los amores sinceros están destinados a encontrarse. A la Editorial El Perro  y La Rana por su empeño y profesionalismo para que este libro estuviera impreso a tiempo para la feria y por darme la oportunidad de ser publicada en tremenda casa editorial;  y por la humildad de fusionar Ilka Editorial en la publicación del libro: eso es hermanar sueños.

Quiero agradecer a los asistentes que me dieron el privilegio de poner ser parte de esta fiesta cultural, a FILVEN y al Ministerio de Cultura de Venezuela  por el extraordinario acompañamiento desde las redes sociales. A mi patria Venezuela, por esta muestra de amor y por reivindicar que para los lazos de humanidad no existen fronteras.

Agradecer a Maya Monasterios, a Vanessa Gutiérrez y al Ministerio de Cultura de Venezuela, por las fotografías y videos que guardaré con gratitud.

Y las gracias infinitas a las dos mujeres que confiaron en mi testimonio mucho antes de que se convirtiera en libro, a Priscila Casasola y a Carolina Vásquez Araya, por apoyarlo y respaldarlo desde el momento de su gestación.

Dedico esta publicación a los parias del mundo, a los migrantes indocumentados, a los vendedores de mercado, a mi natal Comapa y a mi Gran Amor: Ciudad Peronia. Yo merita, la Niña Heladera.

 Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado

14 de noviembre de 2018

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Acuerdo educativo: los primeros pasos

Por: Carlos Ornelas 

Los astros se están alineando: el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación —al menos como organismo con autonomía constitucional— desaparecerá y la Reforma Educativa será enterrada, apunta el discurso del grupo que asumirá el poder en unos días más.Pero, ¿de veras se sepultará? ¿O el Acuerdo Nacional sobre la Educación para los que el futuro gobierno convoco a foros de consulta mantendrá ciertas estructuras burocráticas?

La primera etapa de construcción del futuro Acuerdo fue de varios meses, desde que el presidente electo presentó su Proyecto Alternativo de Nación, en noviembre de 2017, hasta el 27 de octubre, cuando Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Educación Pública designado, anunció que se suspendía el foro estatal en Oaxaca.

El propósito explícito de los foros fue introducir en la plaza pública y las redes sociales la idea de que la Reforma Educativa iría para atrás. Claro, la narrativa en contra de la reforma estaba sembrada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación desde antes de que se promulgaran los cambios a la Constitución; pero cobró vida como parte de la campaña mediante piezas oratorias y pactos que el entonces candidato, Andrés Manuel López Obrador, convino con facciones del SNTE. Primero, con la corriente gordillista, en Zacatecas, en diciembre de 2017 y, luego, en marzo de 2018, con la CNTE, en Guelatao, Oaxaca. En el primero estampó su firma, en el segundo se abstuvo; su palabra bastaba.

La narración contra la reforma fue visceral, contundente —“no quedará ni una coma” y con presagios de demolición. Aunque en los foros se presentaron miles de ponencias de maestros y directores y supervisores —y de uno que otro académico—, lo que dominaba era la diatriba contra la evaluación; un pregón de rencor contra el gobierno saliente donde —se decía— había instituido la reforma para desacreditar al magisterio nacional y acabar con las escuelas normales, privatizar la educación y ponerla al servicio del neoliberalismo.

Podría decirse que, como campaña de propaganda, la consulta fue exitosa al máximo. La narrativa se impuso; si hubo voces que apuntaran que debería revisarse, pero no acabar con ella, se perdieron en la inmensidad de expresiones que repudiaban lo hecho por la reforma o por lo que, imaginaban, había hecho.

Hoy, el equipo de transición de AMLO está ocupado en esbozar programas y en vislumbrar caminos de ejecución de su plan de gobierno. Es un ciclo de diseño, de conjuntar opiniones, de reflexionar —ya fuera de piezas dedicadas a la galería— sobre lo deseable y lo posible. Es una etapa de pensamiento que involucra a quienes serán los responsables de conducir la política educativa y —me imagino— consultas con expertos y funcionarios que van de salida.

Es patente que algo se está cocinando. El apremio con que AMLO pidió a los legisladores de su coalición que le permitieran a él enviar la iniciativa de reformas legales indica que la reingeniería que se acerca no será total. Frenó iniciativas que diputados de Morena, integrantes de la CNTE, propusieron para derogar párrafos del artículo 3º de la Constitución y otra que pretendía suprimir la Ley General del Servicio Profesional Docente. El trazo del Acuerdo que impulsará desde el gobierno —pienso— contendrá parte de la misma retórica antineoliberal y antirreforma, pero mantendrá instrumentos cruciales para la gobernación del sistema educativo mexicano. La estructura de gobierno tiene su lógica de desarrollo. Ejercer el poder desde el gobierno implica sustentar la acción política en prácticas —más o menos— estables; racionalidad burocrática, la llamó Weber.

Por ello, pienso que el nuevo gobierno mantendrá unas de las nuevas instituciones. Por ejemplo, la centralización del pago de la nómina, que AMLO anunció que se conservará. También, pienso, el Sistema Nacional de Información y Gestión Educativa, el Sistema de Administración de la Nómina Educativa Federalizada y, tal vez, el Programa de promoción en la función por incentivos en Educación Básica. Éste sustituyó a la Carrera Magisterial, que terminó convertida en un aparato de corrupción al servicio de los líderes del sindicato. Subrayo lo del tal vez porque Esteban Moctezuma mencionó en varias ocasiones que la Carrera Magisterial debería regresar como era.

Falta poco para conocer el proyecto educativo del nuevo gobierno. Allí se verá si puede conciliar el relato vindicativo con la supervivencia de la racionalidad burocrática.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/acuerdo-educativo-los-primeros-pasos/

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La Educación Media Superior: ¿qué pasa con los que abandonan?

Por: Pluma Invitada

El abandono o deserción escolar, es un fenómeno que se manifiesta principalmente en la Educación Media Superior (EMS) y que ha sido poco atendido durante las últimas décadas en nuestro país. Ello, pues, antes de 2012, este nivel educativo no era considerado obligatorio y los objetivos principales en la agenda de educación se habían enfocado en lograr la cobertura y la enseñanza de conocimientos elementales en la educación básica[1].

Sin embargo, el abandono escolar en la EMS se ha convertido en un problema cada vez más importante en la agenda de la política educativa. Es por ello que las autoridades educativas, el sector privado y la sociedad civil han intentado combatir este fenómeno a través de distintas intervenciones: por un lado, han impulsado acciones que buscan reducir las fallas en el sistema educativo que orillan a las y los jóvenes a salirse de la escuela y, por otro, acciones que buscan mejorar las condiciones socioemocionales de estudiantes, aunque esto en menor proporción[2].

¿Cuáles son las causas del abandono?

El abandono escolar es un problema multifactorial[3] y, según la literatura[4], las causas que le dan origen son clasificadas de la siguiente manera: económicas, sociológicas, psicológicas, y organizacionales. Para este ejercicio, se utiliza una clasificación basada en el grado de control que tienen los estudiantes sobre los factores que los llevan a abandonar la escuela: 1) razones voluntarias o personales y 2) razones contextuales o forzosas.

Esta categorización implica que la persona decida abandonar la escuela, es decir, que rechace su derecho a la educación o, simplemente, que el sistema no pueda brindárselo por circunstancias determinadas. El fenómeno de abandono por razones voluntarias obedece a decisiones propias de los individuos, mientras que el abandono por razones forzadas, implica problemas ajenos al individuo. En la tabla siguiente se presentan los determinantes en la categorización sugerida. Algunos determinantes individuales pueden verse influidos por factores contextuales, debido a la complejidad del fenómeno.

Tabla 1. Categorización de los determinantes del abandono escolar

Factores del abandono forzado Factores del abandono voluntario
Divorcio/separación de los padresMudarse frecuentemente

Vivir con otros familiares

Bajos ingresos familiares

Pocas aspiraciones educativas por parte de la familia

Poco o nulo acompañamiento y supervisión del proceso educativo

Mala comunicación con la escuela

Problemas con sus compañeros y/o maestros

Pocos recursos de la escuela

Malas prácticas y políticas escolares

Inasistencia (ausentismo)Reprobación

Bajo grado de compromiso

Bajo grado de participación en clase

Consumo de drogas, alcohol o tabaco

Embarazo

Matrimonio

Bajas expectativas académicas

Poco o nulo interés por aprender

rebeldía

Creencia de poca utilidad de estudiar

Considerar más importante trabajar

Fuente: Elaboración propia con datos de (SEP, SEMS, & COPEEMS, 2012, pág. 10) obtenido de Rumberger y Lim (2008).

¿Quién abandona y por qué razones?

A partir de esta clasificación de las causas del abandono, se realizó un modelo logit con el objetivo de determinar la probabilidad de abandonar para cada grupo de causas. Es decir, la probabilidad de abandonar por factores de abandono forzoso y la probabilidad de abandonar por factores de abandono voluntario[5]. Estos modelos se realizaron a partir de los datos de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior (ENDEMS), publicada en 2012[6].

Con base en la probabilidad de abandono que tiene cada persona por factores internos o externos, se pueden plantear cuatro escenarios para las y los jóvenes que abandonan:

  1. A) Probabilidad alta por razones forzosas y voluntarias
  2. B) Probabilidad alta por razones forzosas y probabilidad baja por razones voluntarias
  3. C) Probabilidad baja por razones forzosas y probabilidad alta por razones voluntarias
  4. D) Probabilidad baja por razones forzosas y voluntarias

Gráfica 1. Probabilidad de abandonar por razones forzosas y voluntarias

Fuente: Elaboración propia a partir de SEP, SEMS, & COPEEMS. (2012). Base de Datos de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior.

Para ambas regresiones se tienen 2,549 observaciones. A partir de la gráfica anterior, 64% de los casos se concentran en el escenario A, los escenarios B y C concentran 10% y 20% respectivamente, mientras el escenario D cuenta con solo 6% de la muestra.

Estos resultados son muy importantes, pues más de la mitad de los desertores poseen probabilidades de abandono altas para ambos grupos de causas; mientras 36% de los casos se encuentran en el resto de los escenarios. Esta distribución de la población parece tener un comportamiento bastante apegado a la realidad, pues refuerza la teoría sobre lo multifactorial en las causas del abandono.

¿Qué efectos tiene el abandono?

Una vez identificados los escenarios, resulta interesante observar el impacto que puede llegar a tener el abandono para quienes abandonan sus estudios. La manera más común para observar los rendimientos que otorga la educación es sobre los ingresos[7]. Por ello se obtuvieron las diferencias entre el ingreso familiar de los individuos cuando estudiaban el bachillerato y una vez que han abandonado. La información disponible permite calcular esta diferencia entre ambas variables en un tiempo promedio de 3 años y medio.

Es a partir de esta información que se pueden construir hipótesis sobre las variaciones de los ingresos para cada escenario. De los cuatro posibles casos, se espera que las variaciones en el ingreso familiar permanezcan constantes debido a tres situaciones muy importantes: 1) el núcleo familiar no cambia, es decir, que las y los jóvenes no abandonan su hogar una vez que abandonan la escuela; 2) al abandonar la escuela, los jóvenes no se incorporan inmediatamente al mercado laboral y, 3) la mayoría de los individuos no contaba con beca al estudiar[8].

A partir de esta información, los individuos de los escenarios A y B son quienes deberían tener incrementos en sus ingresos, pues al desaparecer los gastos escolares, el ingreso real familiar debe aumentar. Mientras los individuos del escenario D y C son quienes debieran tener un incremento menor en sus ingresos, pues sus circunstancias no representaban un riesgo alto para abandonar la escuela.

Tabla 2. Variación promedio en el ingreso por escenario

Escenario C$ 608.45

Min: -$9,000

Max: $8,800

Escenario A$ 180.19

Min: -$26,000

Max: $9,000

Escenario D$ 1,186.49

Min: $3,000

Max: $22,000

Escenario B$ 674.87

Min: -$5,000

Max: $6,000

Fuente: Elaboración propia a partir de SEP, SEMS, & COPEEMS. (2012)

Como es posible observar, en promedio, todos los grupos de personas tienen un incremento en sus ingresos familiares después de abandonar la escuela. Esto se puede deber a los gastos que representa asistir a la escuela, transportarse, alimentarse fuera de casa, comprar útiles escolares, entre otras. Sin embargo, la magnitud del aumento no corresponde a lo planteado anteriormente. Los individuos del escenario A son quienes presentan un incremento menor en sus ingresos familiares, mientras los individuos del escenario D son quienes tienen mayores variaciones positivas en los ingresos[9].

Los grupos de personas en los escenarios B y C tienen un comportamiento similar en el promedio, aunque las personas que abandonan principalmente por cuestiones voluntarias tienen un incremento menor en sus ingresos respecto a las personas que abandonan principalmente por cuestiones de contexto.

Este análisis permite concluir que las causas del abandono dependen tanto de el contexto en el que se encuentran los jóvenes, como del interés y de las decisiones de cada uno. Además, la categorización permite una visión alterna del abandono escolar. En vista de lo anterior, vale la pena dejar preguntas que permitan profundizar en este fenómeno: ¿qué pasa con las y los estudiantes que abandonan por falta de interés? y ¿qué relación existe entre las causas de contexto y las causas de decisión?

[1] CAF. (2016). Más habilidades para el trabajo y la vida: los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral. CAF, Corporación Andina de Fomento.

[2] Programas públicos como Construye-T buscan incidir en estos rubros a través del acompañamiento de los estudiantes. Sin embargo, la atención personalizada dificulta la operación de estos programas y eleva sus costos. http://www.construye-t.org.mx

[3] Gonzalez, M. F. (2014). La Deserción en la Educación Media Superior en México: Análisis de las Políticas, Programas y Gasto Educativo. México: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

[4] Abril, E., Román, R., Cubillas, M. J., & Moreno, I. (2008). ¿Deserción o Autoexclusión? Un análisis de las causas del abandono escolar en estudiantes de educación media superior en Sonora, México. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 10(1), 1-16.

[5] Al ser un fenómeno multicausal, el dejar fuera de la regresión a un grupo de variables implica perder un poco de poder explicativo. Sin embargo, el objetivo de este análisis lo compensa con la categorización y explicación misma del abandono escolar .

[6] SEP, S., SEMS, & COPEEMS. (2012). Reporte de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior.

[7] Acemoglu, D. (2011). The basic theory of Human Capital. En D. Acemoglu, & D. Autor, Lectures in labor economics (págs. 3-33).

[8] Información obtenida de la Base de Datos de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior (2012).

[9] Cabe destacar que el comportamiento de los ingresos es similar en cada escenario.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-educacion-media-superior-que-pasa-con-los-que-abandonan/

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Universalización pública y gratuita del 0-3, pero con calidad

Por: Alicia Alonso

La calidad de la educación de niñas y niños desde su nacimiento debe ser un eje fundamental de esta universalización para evitar posibles males mayores.

Un informe internacional de septiembre de este año (El derecho al cuidado y a la educación en la primera infancia: perspectivas desde América Latina y el Caribe”; CLADE y OMEP) vuelve a resaltar el carácter imprescindible del factor CALIDAD para avalar los buenos resultados que la educación infantil ofrece en el desarrollo y el éxito de múltiples facetas de la persona, tanto en su presente (mayor estabilidad emocional, desarrollo más asegurado de potencialidades posibles, mayor bienestar…) como en su futuro (mejor rendimiento escolar, mejor inserción social y laboral, mejores relaciones emocionales…). Este hecho fue resaltado igualmente el año pasado por otros informes internacionales (La primera Infancia Importa; UNICEF, de septiembre de 2017, Empezando fuerte Indicadores clave de la OCDE sobre la Educación y el cuidado de la Primera Infancia de 25 de junio de 2017) que seguían coincidiendo en ello con otros anteriores.

Así pues, la CALIDAD de la oferta ha de ser un solo término, que incluye cuidados y educación como ámbitos indisociables de los que partir debido a las edades a quienes va destinada.

Por otro lado, Save the Children, en su informe Desheredados, de febrero de 2018, también describía la repercusión que sobre la educación tenían las condiciones sociales de las familias, en su denuncia de la pobreza infantil en España.

Consideramos imprescindible este prólogo para valorar los cambios en política educativa hacia la primera infancia que, en forma de declaraciones de partidos o de acuerdos entre ellos, se llevan haciendo, especialmente, desde el pasado mes de junio.

Comisionado contra la Pobreza infantil (Gobierno del PSOE), Universalización del Primer ciclo de Educación infantil 0-3, que sea gratuito (Pacto Unidos-Podemos y PSOE- y Ciudadanos) y público (Pacto Unidos-Podemos y PSOE) y Equiparación de los permisos de paternidad y maternidad (Pacto Unidos-Podemos y PSOE) son los campos sobre los que se dice querer actuar. En estos momentos, incluso el Partido Popular en la Comunidad de Madrid se ha visto en la necesidad de aceptar la gratuidad de su red pública de educación infantil para el año que viene ante el ultimátum que Ciudadanos le planteó si quería que apoyasen los presupuestos de la Comunidad de Madrid

Con este conjunto de medidas se ha abordado el derecho a la educación desde el nacimiento desde algunos de los ámbitos que son decisivos para que la primera responsable, la familia, pueda construir en mejores condiciones que las actuales el vínculo afectivo que su criatura precisa (Comisionado contra la pobreza infantil, aumento de salario mínimo interprofesional y equiparación de bajas materno-paternales). La tasa de pobreza infantil que actualmente tenemos en España es insoportable (solo Rumanía está por detrás en Europa) y son las familias con criaturas pequeñas las que más la sufren según todos los estudios. Han de recibir por ello el apoyo del Estado, permitiéndoles así tenerlas y criarlas, construyendo con ellas el vínculo que necesitan para poder ser personas equilibradas.

Aunque la actual precariedad laboral es otro campo de acción imprescindible que no para de aumentar y contra la que el gobierno debería actuar, consideramos que las medidas propuestas son un eje prioritario que ha de traducirse en cifras económicas suficientes para desarrollar acciones concretas, en respuesta a las necesidades de los diferentes modelos de familia actuales. Es preciso que la sensibilidad política de todos los partidos lo tenga en cuenta, apoyando estas medidas.

Hace falta que el Comisionado empiece a actuar, que aumenten ese salario mínimo, que retroceda la precariedad y que las bajas materno-paternales puedan organizarse en la familia, de manera que se asegure el mayor tiempo posible de estancia con las criaturas según las necesidades y posibilidades de cada unidad familiar, teniendo en cuenta que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva al menos los primeros seis meses de vida.

Pero el Estado tiene otra obligación para que niños y niñas puedan cubrir su derecho a la educación y esta es la oferta educativo-institucional (universal, pública y gratuita).

Como escribió Viçens Arnaíz, si no hubiera escuelas infantiles habría que inventarlas. Han de ser públicas y gratuitas, y aspiramos a que sean universales para que puedan ser el elemento de equidad que representan en potencia, a la que todas las criaturas han de poder aspirar. Pero queremos recordar que esta universalización no puede serlo a costa de la mencionada CALIDAD, porque entonces los centros se convertirían en aparcamientos infantiles que perjudicarían a niños y niñas; recordemos que la conciliación ha de ser laboral y familiar, no escolar.

La oferta institucional de educación infantil, para que sea un factor de equidad y desarrollo global de las muchas potencialidades de las criaturas, ha de serlo de CALIDAD si no queremos que las anule y las dañe. Esto significa que, para lograr la universalización, no puede validarse la inclusión en la red pública de centros sin unos requisitos mínimos comunes a todo el Estado, porque no puede haber, como en la actualidad, escuelas infantiles y casas de Niños de primera y centros de segunda, cuya existencia es real en todo el Estado y casi se institucionaliza en Baleares recientemente.

Estos mínimos han de referirse a espacios que han de adecuarse antes de que lleguen las criaturas, no después, como ha ocurrido y ocurre con gran parte de la incorporación de aulas de dos años en los colegios o con muchas de tres años todavía hoy. Estos mínimos han de referirse a la proporción de profesionales y criaturas a su cargo, que deben rebajarse sustancialmente hasta asumir las que, como el Ayuntamiento de Madrid, se han reducido a la mitad. Y deben referirse también a titulaciones, cuyos salarios sean iguales por igual trabajo, una razón añadida a la apuesta por crear plazas públicas que no se mezclen con concursos o conciertos donde, hoy por hoy, sus profesionales cobran salarios de miseria en la gestión privada, aunque el centro sea de titularidad pública.

Estamos, pues, muy de acuerdo con la UNIVERSALIZACIÓN PÚBLICA Y GRATUITA DEL PRIMER CICLO DE EDUCACIÓN INFANTIL, que no obligatoriedad, pero CON CALIDAD.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/11/15/universalizacion-publica-y-gratuita-del-0-3-pero-con-calidad/

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