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Escuela inclusiva también para la superdotación y las altas capacidades

Por: Saray Marqués

“Se trata de que, ante los incendios en Galicia, en el aula esos niños que lo están viviendo hablen del fuego, sus consecuencias, del medio ambiente… Se aprovecha esa conexión emocional para trabajar cuestiones que están en el currículo. Y se hace de un modo interdisciplinar, planteando planes de actuación contra el fuego, de concienciación, analizando cómo han actuado las administraciones… intentando que ese proyecto no se quede dentro del aula, sino que tenga proyección exterior”, ejemplifica la profesora de Psicología Evolutiva y Educación de la Universidade de Santiago de Compostela Carmen Pomar.

Expone así el modelo por el que ha optado su comunidad para atender a los alumnos con altas capacidades y talentosos, pero no solo. Financiado por la Fundación Barrier, y con la asesoría de los profesores de la Universidad de Connecticut Joseph M. Renzulli y Sally M. Reis, el SEM (de schoolwide enrichment model), apuesta por el aprendizaje inductivo, yendo de lo particular a lo general, parte de los intereses de los alumnos, respeta sus estilos de aprendizaje y busca proyectos en que se solucionen conflictos y problemas cercanos al alumnado, “frente a lo que suele suceder en el aula tradicional, en que el profesor explica un tema y propone después una práctica sobre ese tema (actividades, ejemplos), en que se va de lo general a lo particular”. De momento, es un piloto en 11 centros gallegos, muy diversos, que lo aplican desde hace dos cursos, cuando el programa, que también incluye formación del profesorado en desarrollo del talento en las aulas, relevó a su “hermano pequeño”, Talento 3.0.

Iniciativas como esta le sirven a Pomar para avalar que en el campo de las altas capacidades, en el que abundan las quejas de las familias, “no estamos bien pero tampoco tan mal como hace 20 años, ha habido una importante reactualización de las leyes y, con respecto a Europa, estamos muy por encima”.

Las altas capacidades no figuraban en la LOGSE, aparecen por primera vez en el decreto de regulación de la educación especial de 1995. Hasta 1996 el BOE no recogerá el término sobredotación intelectual. Diez años después, en la LOE, se recalifica como alta capacidad intelectual y se considera que, como la discapacidad o la incorporación tardía al sistema, necesita de apoyo específico educativo. Así lo recuerda María Antonia Casanova, subdirectora general de educación especial en el Ministerio en 1996 y directora general de Promoción Educativa en la Comunidad de Madrid cuando esta pone en marcha su programa de enriquecimiento extracurricular para este alumnado, pionero en el Estado, en el curso 1999-2000. Arranca con 120 alumnos de primaria a bachillerato. Hoy son más de 2.000. Escolarizados en centros ordinarios, acuden dos sábados al mes a seis institutos donde se reúnen con otros alumnos con altas capacidades, niños de su misma edad que comparten sus mismos intereses, su mismo “idioma”, con los que desarrollan proyectos de aprendizaje cooperativo. Al tiempo, sus familias pueden hablar con expertos y recibir formación.

Hoy, otras comunidades han seguido la estela de Madrid o han creado sus propios modelos. Murcia, considerada un referente en atención a la diversidad, cuenta con institutos de escolarización preferente para alumnos con altas capacidades -en vez de haber un alumno de este tipo disperso en cada instituto se pueden concentrar más en el mismo, lo que permite diseñar actividades que les enriquecen tanto a ellos como al resto-. También cuenta con equipos de orientación específicos de altas capacidades.

Baleares, por su parte, acaba de lanzar un protocolo de identificación, y Aragón cuenta desde 2014 con un decreto que, a juicio de Juan Carlos López Garzón, de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, “da una definición bastante acertada de lo que son las altas capacidades intelectuales”.

¿Qué implica tener altas capacidades?

En el colectivo de altas capacidades incluiría López Garzón a aquellos alumnos “que aprenden más rápido, recuerdan mejor, tienen más capacidad de pensamiento abstracto, se apasionan por temas específicos excluyendo otros que no les interesan y destierran o procesan muchos estímulos a la vez y son conscientes de lo que ocurre”. Garzón descarta así el criterio de un coeficiente intelectual igual o superior a 130 (para superdotados) e igual o superior a 120 (para altas capacidades), como promulga la Fundación El Mundo del Superdotado, fundada en 2011 “para influir en las administraciones y en el ámbito de la educación” y que celebraba este fin de semana su quinto congreso nacional.

Su presidenta, al frente de un gabinete psicológico desde 2003, Carmen Sanz Chacón, explica cómo entre sus aspiraciones está lograr ese criterio único a escala nacional para definir a altas capacidades y superdotados. Con este rasero, un 2% de los alumnos tendrían que ser diagnosticados con esta etiqueta. Hoy, solo un 0,29% en toda España lo son, faltarían por identificar 140.000 superdotados, y la situación es muy dispar, del 0,03% de alumnos en Cataluña al 1,23% en Murcia.

Para la fundación, llegar al 2% significaría reducir en este mismo porcentaje el fracaso escolar, aumentar en la misma proporción los alumnos excelentes en PISA -en España un 6% en lectura, un 7% en matemáticas y un 5% en ciencias, frente al 8%, 11% y 8% de la OCDE- y reducir los trastornos psicológicos graves, problemas de adaptación y conductas disruptivas en clase. Y, para ello, aboga por la detección temprana: “Recomiendo a los padres que si con cuatro años tienen dudas no esperen mucho más, pues la Administración es muy lenta y si un padre comienza a moverse a los seis o siete años cuando se tomen las medidas el niño o la niña tendrá ocho o nueve y ya pueden haber surgido problemas”.

Carmen Pomar, por su parte, entiende que la concepción de altas capacidades no engloba solo a quienes adquieren conocimiento más rápido o necesitan más conocimiento, sino a aquellos con una estructura de pensamiento muy diferente. “Por eso chocan tanto con el sistema educativo tradicional, que sigue una progresión muy aritmética y lineal: sumar, restar, multiplicar, dividir… Estos alumnos a lo mejor entienden estas cuatro operaciones juntas, las enlazan, por eso no podemos pensar solo en darles más materia, sino en proporcionarla de una forma distinta, profundizando más, dándoles más libertad de acción y respetando sus estilos de aprendizaje. El sistema educativo está pensado para uniformizar hacia la tendencia central, como en una campana de Gauss, y los que se escapan de esta tienen poca respuesta”.

Añade Pomar que, si bien los alumnos superdotados solo suponen el 2%, si se habla de altas capacidades la proporción puede subir al 12 o 13%, si se incluye a los talentosos que lo son en algunas áreas mientras que en otras pueden ser incluso mediocres. “Nosotros respetamos, aceptamos y promovemos la realidad de los superdotados, este 2% de niños que se escapan mucho de los cánones de desarrollo habituales, y son, por tanto, los más perdidos en el sistema, pero creemos también que hay alumnos que se pueden escapar en alguna de esas áreas, y que requieren de atención especial. Además, consideramos que el criterio del CI es una variable necesaria, pero no suficiente, y que las pruebas no son infalibles”.

Renzulli malinterpretado

En su artículo 24, el decreto aragonés al que aludía López Garzón define el alumnado con altas capacidades como el que requiera “por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, de medidas específicas para responder a las necesidades derivadas de un funcionamiento personal caracterizado por la adquisición temprana de aprendizajes instrumentales, o unas aptitudes y habilidades cognitivas, generales o específicas, por encima de lo esperado en su grupo de edad de referencia”. Para Garzón, en ese o (y no y) está la clave. Considera el experto, autor de Didáctica para alumnos con altas capacidades (Síntesis), que en ocasiones, en España, se ha dado una mala interpretación a las teorías de Renzulli: “Este aboga por dotar a todos los alumnos de experiencias (crear productos novedosos, dar respuesta a problemas reales) en que puedan desarrollar al máximo nivel posible sus capacidades creativas, su capacidad cognitiva, su grado de implicación. Esa es la meta, no el inicio, pero a menudo se ha usado como modelo de diagnóstico, para identificar de partida a los alumnos con altas capacidades, que además de tener una alta capacidad cognitiva debían mostrar una alta motivación y ser creativos, aunque en la escuela, en casa, no se hubiera facilitado esa creatividad”.

¿Inclusividad o especialización?

Como Casanova, como Garzón, Pomar aboga por un abordaje de las altas capacidades desde la educación inclusiva. “Puede haber colegios que cuenten con su aula inteligente, que funcione bien si está bien trabajada, o incluso están los institutos de escolarización preferente. Me sirven, si esos alumnos no están muy separados del resto siempre, porque la sociabilidad y el desarrollo afectivo se ha de cuidar especialísimamente”, sostiene Casanova.

“Los centros especializados, salvo excepciones, requieren que la familia se encuentre en una situación económica muy holgada -en EEUU solo existe un Estado donde hay un centro de este tipo público- por lo que lo ideal es tratarlo de forma de inclusiva dentro del propio centro, lo que no quiere decir obligatoriamente dentro del aula. No pasa nada porque en determinados momentos haya agrupamientos flexibles, y no por la fecha de fabricación de los niños, por intereses…”, analiza Garzón, que habla de un tipo de escuela “que realmente atiende a la diversidad, en la que el centro de atención de la clase ha dejado de ser el currículo y el profesor”.

“Claro que no me vale el aula de siempre, donde todos aprenden lo mismo al mismo tiempo de la misma manera. Ni para estos alumnos ni para ninguno. El planteamiento de la educación inclusiva ha de ser muy personalizado, con métodos diversos para los distintos estilos de aprendizaje, ritmos, talentos, personalidades, CI… Un alumno con altas capacidades hará preguntas que el maestro no sabe responder. No pasa nada, basta con un ‘No lo sé, vamos a investigarlo juntos’. Con una buena atención y reconocimiento en el aula ordinaria puede convertirse en el líder de su grupo, ayudar al maestro”, insiste Casanova, que reconoce que una alta capacidad mal atendida puede derivar en fracaso escolar: “Pero esto no se arregla separando, sino con educación inclusiva”.

“Sería una paradoja que en un momento en que tratamos de normalizar al máximo la situación de los niños con algún tipo de síndrome, discapacidad o patología intentásemos lo contrario con los alumnos con altas capacidades”, abunda Pomar, que señala que en Francia se crearon algunas escuelas exclusivas hace 20 años pero que, por lo demás, se trata de un modelo más propio de países del Este de Europa y de algún país asiático. “Yo no soy partidaria, creo que lo importante es luchar para que la enseñanza pública llegue a estos niños y responda a sus necesidades, y para ello hay que empezar por sensibilizar a docentes y orientadores”.

Si la Fundación El Mundo del Superdotado reclama “facilitar la creación de colegios especiales de superdotados, tanto públicos como privados, para que los padres que así lo deseen puedan dar a sus hijos educación específica”, si Carmen Sanz proclama que “el café para todos no funciona, porque no es lo mismo un niño que sabe leer con tres años que uno que sabe leer con seis, y es una cuestión de justicia social darle a cada uno lo que necesita”, Carmen Pomar se sitúa en una posición “antagónica”: “Son alumnos que emocionalmente presentan una gran desincronía, muy maduros pero con muy pocas herramientas de gestión de la inteligencia emocional. No creo que meterles en centros gueto ayude a su desarrollo socioemocional, porque después vivirán en un mundo heterogéneo y diverso”, analiza la responsable de la Unidad de Atención Educativa de Altas Capacidades de la USC.

“Yo me alegro de haberlo hecho como lo hice, de no haber ido a un colegio especial”, subraya Irene Herranz, que participó del programa de enriquecimiento curricular de Madrid entre 3º de primaria y 2º de bachillerato y hoy cursa un máster de Bioinformática. Con un 149 de CI, sus padres renunciaron a una flexibilización académica (el adelanto de un curso). Estudió en un colegio concertado y en dos institutos públicos y asegura que la mejor experiencia fue en el último: “Era un instituto grande, con un alumnado muy variado, y para mí, enriquecedor, por estar todos juntos, porque considero que esa interacción social es importante”. Reconoce que ella nunca tuvo problemas de acoso escolar ni se escondió por ser de altas capacidades, aunque matiza que en el programa había una gran mayoría de chicos. “¿Aburrirme en el instituto? Un poco, como todo el mundo, aunque no tenía mucho tiempo… Lo compatibilizaba con el conservatorio de danza, y, ya que me parecía fácil, procuraba sacar buenas notas”, rememora.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/17/escuela-inclusiva-tambien-para-la-superdotacion-y-las-altas-capacidades/

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Sin ciencia no hay paz

18 de octubre de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com

Por: Cesar Viloria

Desde hace ya varios años el emprendimiento se ha convertido en una de las grandes apuestas para el desarrollo económico del país. Entidades de gobierno, agencias independientes,  empresa privada y otros organismos han multiplicado esfuerzos para apoyar a emprendedores que con una idea de negocio, luego de un proceso de maduración e incubación, muchas veces logran consolidar su empresa y mover la economía. Además, prácticamente todas las universidades cuentan con una oficina encargada de promover los emprendimientos que surjan de los estudiantes, profesores y egresados.

Incluso, han surgido los llamados ángeles inversionistas. Personajes con el capital suficiente para invertir dinero en una muy buena idea de negocio con el único interés de apoyar a un pequeño emprendedor a salir adelante, o con la visión de que el proyecto es tan bueno que con solo un pequeño porcentaje de regalías de las utilidades le será suficiente para recuperar con creces la suma invertida.

En el contexto de la economía digital, los emprendimientos (más conocidos como startup) tienen una particularidad. En la investigación “Digital Globalization: The new era of global flows” desarrollada por el McKinsey Global Institute, se identificó que el 80% de los emprendimientos digitales obtienen un alcance global prácticamente desde su nacimiento. Por supuesto, en su gran mayoría, no requieren de un local comercial en cada región geográfica en la que se vayan a implementar.

Como aporte al desarrollo de la industria digital, he implementado en mi clase de TIC, Innovación y Desarrollo de la Sociedad una metodología de fomento a los emprendimientos digitales que ha dado resultados interesantes. Solo por nombrar algunos ejemplos, puedo citar:

  • TrainEars: una herramienta informática desarrollada por estudiantes de Música y de Ing. Electrónica que facilita el desarrollo de competencias de entrenamiento auditivo en estudiantes de Música. Este grupo fue seleccionado en el programa Apps.co de MinTIC y es finalista en el concurso Emprende Uninorte.
  • ShoesTOM: una App desarrollada por un estudiante de Ing. Electrónica con una Diseñadora de Modas que permite al mercado femenino comprar zapatos con diseños a la medida de sus gustos. Este emprendimiento fue seleccionado en el programa Apps.co de MinTIC.
  • EcoFodder: una alternativa a la alimentación con concentrado para animales de producción agrícola, desarrollada por un estudiante de Ing. Civil y uno de Ing. Electrónica que utiliza tecnología para acelerar el proceso de la cosecha. Este grupo se encuentra de finalista en el concurso Emprende Uninorte.
  • ACFemme: una herramienta informática promovida por estudiantes de Comunicación Social muy útil para la prevención y el control del acoso callejero a la mujer. Este grupo quedó como finalista en el programa Apps.co de MinTIC.
  • Firulais: una app promovida por una estudiante de Ing. Mecánica que sirve para conectar a personas que quieren adoptar mascotas con casas de refugio de animalitos perdidos. Este emprendimiento quedó como finalista en el programa Apps.co de MinTIC.

Estos resultados positivos muestran que la Economía Digital no es solo cuestión de ingenieros sino que es un sector interdisciplinario donde lo principal es el apoyo de la tecnología para solucionar distintas problemáticas comerciales, educativas o sociales.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/cesar-viloria-sin-ciencia-no-hay-paz-2/

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Apps educativas por la inclusión digital

18 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com

Por: Sandra Gay Boelle

El sector educativo está pasando por un proceso de innovación en lo referente a las metodologías y el uso de recursos en las aulas. Hoy en día, cada vez son más los centros educativos que se adhieren a esta innovación complementando sus clases con recursos actualizados que permiten fomentar la creatividad y sobre todo, la motivación del alumnado.

Entre estos muchos recursos que implican cambios metodológicos, encontramos las aplicaciones educativas.

Un buen repositorio de recursos es la web Toolbox donde docentes y profesionales han evaluado las apps educativas clasificándolas según distintos criterios (sistemas operativos, gratuitas o de pago, nivel educativo y temáticas distintas) y complementándolas con sus experiencias en el aula.

En Toolbox podemos consultar las opiniones de varios docentes y la puntuación que le dan a cada aplicación educativa. Es una vía rápida para hacer una selección efectiva y de calidad de los recursos que podemos utilizar.

El uso de apps educativas en las aulas lleva consigo un factor determinante: el uso de dispositivos móviles. Antes de seleccionar apps, el centro debe plantearse de qué recursos dispone. Cabe decir que hoy en día, existen varios programas válidos para utilizar en el ordenador, pizarra digital y que, al mismo tiempo, ofrecen la posibilidad de utilizar como app para dispositivos móviles. Un ejemplo es la app Popplet, para crear mapas conceptuales o la app Padlet, que permite crear de forma colaborativa pósters digitales.

Los dispositivos móviles más utilizados son las tablets digitales. Todavía son minoritarios los centros que han introducido los móviles en las aulas como recurso educativo.

Siguiendo en la línea de las tablets, es importante hacer referencia a aquellos centros que no disponen de recursos económicos para adquirir este material. Debemos difundir buenas prácticas donde se utilice la tendencia BYOD (Bring Your Own Device).

Esta tendencia fomenta el uso de los dispositivos móviles de propiedad de los alumnos en las aulas. Es una manera de rentabilizar los recursos y aprovechar así la ocasión para fomentar hábitos saludables de uso, normativas, selección de aplicaciones, etc.

A través de esta práctica, los alumnos pueden dar continuidad a las tareas realizadas en el aula y compartir los aprendizajes con sus amigos/as y familias. Muchas veces las tablets son regalos que solo se utilizan como juego en el tiempo libre y de esta manera, se le saca todo el potencial educativo que puede llegar a tener.

En cuanto a mi experiencia en el uso de apps educativas, me gustaría destacar las siguientes:

Uso de apps educativas para trabajar el aparato locomotor y circulatorio. Los alumnos de ciclo superior de primaria trajeron 1 tablet de casa por cada 4-5 alumnos. Las dos condiciones principales eran que trajesen de casa la tablet cargada junto con el cargador y las apps instaladas. Utilizamos las app Anatomy y Essential Skeleton para ver en 3D todo el funcionamiento de los distintos aparatos que forman el cuerpo humano.

Una experiencia interniveles fue utilizar la app Quiver en el ciclo de educación infantil donde los alumnos de ciclo superior explicaban un cuento y después los más pequeños tenían que colorear un dibujo relacionado con la lectura. Los mayores les facilitaban las tablets con la app ya descargada para poder ver cada dibujo personalizado con distintos colores, en 3D. Quedaron fascinados.

También he utilizado apps educativas en el área de educación física, organizando distintas estaciones de acondicionamiento físico donde los alumnos pasaban por grupos y tenían que leer los códigos QR con la app I-nigma qr para descifrar mensajes o instrucciones para saber qué actividad tenían que realizar.

Realmente el uso de apps educativas en el aula permite utilizar una vía más de acceso a la información. En el mismo espacio, los alumnos pueden realizar un mapa conceptual en una hoja, en la PDI, en la pizarra de tiza, ordenador, tablets…y así conseguimos que cada alumno disponga de una diversidad de recursos y habilidades para organizar la información en clase.

Y dejo para el final una experiencia sobre apps educativas en USEE (Unidad Soporte Educación Especial) donde los alumnos utilizaron la app Tellagami para crear presentaciones de los distintos espacios de su centro y poderlo compartir con los compañeros del aula ordinaria.

Volviendo al principio, me gustaría remarcar que el uso de apps educativas en el aula facilita la atención a la diversidad y como consecuencia, la inclusión digital de todos los alumnos. La tecnología se convierte en un instrumento que permite el acceso a la información en distintos medios audiovisuales.

Debemos aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología para conseguir que todos nuestros alumnos lleguen a los mismos objetivos, aunque sea utilizando distintos caminos.

«Gracias a la app Niki Talk, yo podré comunicarme igual que tú.»

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2016/06/22/apps-educativas-inclusion-digital-9452/

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Gestionar y educar: ¿Cómo enfrentar a dos de tres imposibles?

18 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com

Por: Silvia Gabriela Vásquez

Freud planteó la imposibilidad de educar, gobernar y curar.  La sociedad da por sentado que el director de escuela cumplirá con eficiencia su misión, desafiando, día a día, no uno sino dos de estos imposibles freudianos.

Repensar la función del director  

«La innovación es el resultado de un sabio y frágil equilibrio entre el saber acumulado y la necesidad de repensarlo» (Carbonell, 2001)

Si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo con respecto a los centros escolares es en que los alumnos están allí para formarse.  Otro de los supuestos que suele aceptarse sin discusión es el que sostiene que los docentes están allí para enseñar.

Más adelante retomaremos esta división entre quien enseña y quien aprende con la intención de desarmarla.  Por ahora nos centraremos en el director (protagonista del presente monográfico) ya que su función no parece tan clara.

¿Qué significa, en su caso, dirigir? ¿Administrar? ¿Dar órdenes? ¿Tutelar? ¿Conducir? ¿Regir? ¿Representar? ¿Hacer que las normas sean respetadas? ¿Organizar?

El burnout del directivo

«Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian» (Wayne Dyer)

El director ha elegido una profesión «imposible», aunque no por ello menos practicada: se le pide que gobierne y, como si fuera poco, que eduque al mismo tiempo.

Si bien tendemos a culpar a la sobrecarga de trabajo como causa inevitable del burnout, dicho estrés se asocia más con la superposición y ambigüedad de roles que con la duración de la jornada laboral.  Por otra parte, algunos investigadores, entre ellos, Moreno y Peñacoba (1996), colocan el acento en la pérdida de la motivación emocional y cognitiva frente a actividades que en otro momento han sido importantes para la persona.

La sensación de no ser capaz de cumplir con las múltiples tareas demandadas suele aparecer cuando el director compara sus resultados con los ideales, evaluándolos como insuficientes. Trabajar en equipo favorece el encuentro con miradas distintas que detectan y valoran los pequeños avances, estimulando a avanzar y tornando más liviana la carga de la autocrítica.

La experiencia suele demostrar que en un ambiente en el que todos aprenden a desarrollar el propio potencial, beneficiándose a su vez con los aportes de otros, hay menos lugar para que se instale el burnout. Por fortuna, esta buena noticia es válida aún para aquellos que dedican una gran cantidad de horas a sus empleos.  Gracias a la escucha y la cooperación se logra mantener o recuperar el sentido, la vocación y la pasión originales, alejando los síntomas de agotamiento o desgaste.

¿Cómo debería prepararse un profesional para dirigir y educar con eficacia?

«Si gestionar se redujese sólo a operar (…) a partir de los recursos con que se cuenta, entonces no quedaría mucho margen para dar respuesta a todas las situaciones –sobre todo a aquellas que resultan inéditas– que se presentan a diario en las escuelas» (Marturet y Bavaresco, 2010)

Se espera de un director que lidere, que convierta los dilemas en problemas con solución posible para hacer que las cosas marchen; que no improvise, pero que sea flexible;  que tenga visión de conjunto; que sepa detectar prejuicios, generar diálogos que los evidencien, discutirlos, mediar y prevenir futuros inconvenientes; que fomente espacios de convivencia amable; que resuelva conflictos; que fije límites; que impulse la capacitación del profesorado; que articule recursos con personas e ideas; que conciba proyectos innovadores y viables; que los comunique, los implemente, los evalúe…

Es fundamental que los directores reciban instrumentos durante su formación académica para afrontar su compleja tarea con mayor seguridad (por ejemplo participando en cursos sobre liderazgo o asistiendo a talleres de resiliencia como los que compartimos en UdeMM desde hace casi una década) y en especial, que tengan la oportunidad de escuchar y observar in situa quienes se ocupan de gestionar centros.

Ningún libro podría contener las innumerables situaciones que los directivos deben resolver en su labor cotidiana. Gestionar es más que utilizar los recursos disponibles en los intentos de solución ante problemas cotidianos. Exige, entre otros requisitos, «crear las condiciones para», estar presente, ser tutor, inaugurar espacios, inspirar a otros, orientar, proteger…

Uno de los roles que el director desempeña con sus docentes y estudiantes es el de «quitamiedos«. Se denomina así a los guardarrailes, dispositivos de guía o vallas de protección que se colocan en algunas carreteras como medida de seguridad vial para indicar el borde de la calzada, el sentido de circulación, la presencia de una curva u otros obstáculos. Llegado el caso de una mala maniobra, absorben el impacto de los vehículos devolviéndolos a la vía.  Para que estos sistemas de contención cumplan con su objetivo (y no resulten ineficaces o, en el peor de los casos, ocasionen aquello que tratan de evitar) deben fabricarse con el material adecuado y colocarse a la altura precisa.

El director de una institución educativa funciona a la manera de un «quitamiedos»: contiene a los profesores y a los alumnos, les advierte acerca de la cercanía de desviaciones del proyecto institucional o los riesgos de «caer al vacío» y, ante un error o inconveniente, en lugar de «encausar» (señalar o culpar), absorbe el impacto, encauzando a todo el equipo para que retome el camino inicial con una mayor autoconfianza.

De esperanzas y de huellas: a esperar también se aprende  

«Ningún cambio educativo es posible si no se cuenta con profesores en diálogo e interacción entre sus prácticas y la teoría» (Anijovich, 2007)

En las primeras líneas de este artículo decíamos que si había algo en lo que todos concertábamos con respecto a los establecimientos educativos era en que los alumnos estaban allí para aprender.  A esta altura queda claro que los docentes y los directivos también.  Nuestra tarea no es inabordable pero jamás dejará de ser perfectible y debemos aprender, sobre todo, a esperar… porque tal como les ocurre a los maestros, los frutos provenientes de una gestión siempre se revelan a largo plazo.

Nos gusta creer que aquello que un profesor brinda en sus clases perdura, de lo contrario, nuestros esfuerzos no tendrían razón de existir.  Sin embargo, acaso no permanezca el contenido disciplinar propiamente dicho, sino el modo en que ha tenido lugar el milagro del aprendizaje.

Un director dispuesto a continuar aprendiendo propicia tanto la puesta en práctica de la teoría como la teorización a partir de la experiencia y consigue que en sus aulas predomine el pensamiento crítico sobre la memorización, la reflexión sobre la impulsividad y la acción sobre la palabra vacía.  Sabe que, en educación, la huella que se deja nunca es inmediata, por eso confía su siembra, solidariamente, a aquellos que lo acompañan hoy y que, tal vez, habrán de sucederlo mañana…

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2016/11/10/gestionar-educar-como-enfrentar-dos-tres-imposibles-10629/

Foto: http://impactoevangelistico.net/imagenes/upload/enero2016/aprendamos-educar-nuestros-hijos-20160112153831.jpg

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La educación, la mejor herramienta para la prevención del acoso escolar

18 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com/

Por: Marta Sabadell

El acoso escolar es una de las expresiones de agresividad más común en los niños y adolescentes (Menesini y Salmivalli, 2017).  Se trata de un comportamiento agresivo y sistemático que se perpetua de forma intencionada, repetidamente durante un tiempo y en el que se presenta una diferencia de poder. En ese sentido, pues, resulta especialmente difícil para la víctima hacer frente a esta situación y problema, ocasionando graves consecuencias a largo plazo (Menesini et al, 2012; Swearer y Haymel, 2015 citado en  Menesini y Salmivalli, 2017).

Así pues, conocer este fenómeno es clave para diseñar estrategias y recursos para todos los agentes educativos que se encuentran en la importante, pero a la vez, difícil tarea de combatir el acoso escolar. Y es que actualmente, existen múltiples programas y protocolos que concretan cómo intervenir en un caso de bullying, pero probablemente, no sólo necesitamos esta acción, sino que debemos insistir en trabajar mediante la  prevención del acoso escolar.

El impacto del acoso escolar en nuestra sociedad

La Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006 presenta un principio en el que se observa la necesidad de guiar la educación hacia valores de tolerancia, solidaridad, paz y libertad, además del pluralismo, la participación y el respeto. Por otro lado, en la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) de 2013, se hace referencia a la necesidad de trabajar, en los centros educativos, para la inclusión de todo el alumnado a través de actitudes contrarias al acoso escolar (Pérez, Ramos y Serrano, 2017).

Pero para eso, no sólo necesitamos a los centros educativos y a su profesorado. La familia tiene un papel especialmente importante en la prevención del bullying trabajando la resolución pacífica de los conflictos en el ámbito personal, familiar y social y en la transmisión de valores como la tolerancia cero a cualquier tipo de agresividad.

La prevención, como herramienta clave en la lucha contra el acoso escolar
La prevención constituye una de las herramientas más importantes para trabajar contra el acoso escolar.

Según Rey y Marchesi (2005) citado en Pérez, Ramos y Serrano (2017) las acciones de prevención primarias y secundarias que utiliza el profesorado español están relacionadas con enseñar al alumnado cuáles son los comportamientos adecuados en el aula (81,4%), enseñarles a relacionarse de forma positiva (73,1%) y elaborar de forma conjunta, profesorado y alumnado, las normas de convivencia en las aulas (41,6%).

Pero, cuando hablamos de prevención, no únicamente nos referimos a trabajar el fenómeno del bullying durante las horas de tutoría ni a establecer normas de convivencia escolar, sino a la implementación de programas, recursos y estrategias de educación emocional, de mediación o de educación en valores, entre otros.

  • La Educación Emocional quiere dar respuesta, como explica Bisquerra (2016), a diferentes necesidades sociales que no quedan completamente atendidas en la educación formal. Pretende, pues, desarrollar competencias emocionales que trabajen el afrontamiento de los problemas de relación y los conflictos interpersonales que surgen en el aula.
  • La Mediación escolar no sólo es una estrategia de resolución de conflictos, sino que, como comentan De Prada y López (2008), conlleva una serie de valores que educan en la cultura de la paz y de la tolerancia cero a la agresividad, consolidando formas de actuación participativa y democrática en la resolución de conflictos.
  • La Educación en valores es esencial para entender que el colegio no sólo debe dar respuesta al desarrollo cognitivo e intelectual sino al emocional, así como a las actitudes y valores sociales y morales (Ruiz, 2006), mediante el respeto, la solidaridad y la cooperación.

Así pues, es necesario trabajar la comunicación entre todos los agentes de la comunidad educativa, así como dotar a los centros educativos de las herramientas y recursos materiales y humanos necesarios para poder dar respuesta a este fenómeno. No podemos dejar de lado la necesidad de formación que capacite a la comunidad educativa para gestionar el acoso escolar.

Se trata de un problema de todos. Y la educación es el inicio de la prevención.

BIBLIOGRAFÍA

Bisquerra, R. (2016). Prevención del acoso escolar con educación emocional. Recuperado el 23 de junio de 2017 de: http://www.educaweb.com/noticia/2016/05/11/prevencion-acoso-escolar-educacion-emocional-9388/

De Prada, J. y López, J. (2008). La mediación como estrategia de resolución de conflictos en el ámbito escolar.

Menesini, E., y Salmivalli, C. (2017). Bullying in schools: the state of knowledge and effective interventions. Psychology, health & medicine, 22(sup1), 240-253.

Pérez, A., Ramos, G. Y Serrano, M. (2016). Formación del profesorado de educación secundaria obligatoria para la prevención e intervención en acoso escolar. Algunos indicadores. Educar, 52(1), 51-70.

Ruiz, R. O. (2006). La convivencia: un modelo de prevención de la violencia. La convivencia en las aulas: problemas y soluciones, 29-48.

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2017/06/29/educacion-mejor-herramienta-prevencion-acoso-escolar-14005/
Imagen: https://depsicologia.com/wp-content/uploads/No_Bullying_circle.gif
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Motivación de los estudiantes desde una perspectiva lúdica

18 de octubre de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com

Por: Emiliano Labrador

Aplicar técnicas y elementos de juego a entornos no lúdicos es una práctica que llevamos aplicando los profesionales, a veces llamados gamificadores, desde hace unos años. La técnica es tan versátil, tan transversal, que estos entornos son prácticamente todos los existentes. Desde el arte hasta lo militar, desde la salud hasta, por supuesto, la educación.

El objetivo de la gamificación es modificar comportamientos. Una buena estrategia de gamificación logrará que los usuarios de ésta adquieran un compromiso voluntario con el sistema. Así, la gamificación puede ser una técnica transformadora, pero también puede ser algo perverso, según con qué fines se aplique. Por esto, aplicar gamificación en un entorno educativo es una de las tareas más satisfactorias que se puede llevar a cabo.

Aplicar gamificación a educación implica crear un entorno donde el estudiante entienda qué es lo que está estudiando y para qué. Implica darle herramientas que le permitan descubrir, compartir, crear. No se debe confundir el dar una apariencia de juego al estudio o a los métodos de evaluación con usar mecánicas que han demostrado en el entorno de juego su poder para crear buenos hábitos en los jugadores. Gamificar la educación no es crear cuestionarios o dar medallas al reconocimiento de un logro. Gamificar la educación es crear hábitos de toma de decisiones, esfuerzo, autoaprendizaje, análisis, constancia, etc. Y todo esto desde una actitud lúdica. Las posibilidades son enormes, y cuando se ha creado un sistema coherente, tanto con el estudiante como con el profesorado, se han obtenido éxitos notables.

Las limitaciones que puede tener la gamificación en educación vienen impuestas por el propio sistema educativo. Se puede gamificar una asignatura y obtener un cierto éxito. Sin embargo, esto no es más que un parche, es tomar una medicina que palíe los síntomas, pero sin atacar la enfermedad. Gamificar la educación implica cambiar hábitos desde las primeras etapas educativas hasta las últimas. Y este cambio implica un esfuerzo por parte de los estudiantes, los profesores, las entidades educativas y el propio sistema.

 El diseño de actividades gamificadas 

Diseñar una actividad gamificada implica hacer un cambio global en la mentalidad de cómo se ha de dar una clase y cómo se ha de participar en ella. La gamificación bebe de las fuentes del juego y del videojuego. Y uno de los elementos que definen a estos es la interactividad. No se puede diseñar una actividad gamificada en la que el estudiante no sea el centro del proceso. A partir de aquí no hay reglas, no hay fórmulas mágicas. Lo único cierto es que si el estudiante es el eje vertebrador, tiene que estar presente en todo el proceso de diseño de la actividad.

En La Salle-URL estamos desarrollando la metodología Fun Experience Design para crear procesos gamificados, entre ellos EL diseño de asignaturas, donde todo empieza por conocer al alumno, sus motivaciones y sus necesidades. A partir de este conocimiento, obtenido por diversos métodos de evaluación de user experience tanto cuantitativos como cualitativos, podemos comenzar a pensar cuáles serían las mecánicas de juego más adecuadas. Y es un proceso iterativo. Una vez finalizada la actividad (o el curso completo si es el caso), se vuelve a evaluar al alumno y se modifica lo necesario para ajustar el sistema. La experiencia memorable sólo puede lograrse cuando se diseña en base al conocimiento que se tenga del usuario final.

Además, hay que tener en cuenta que no a todo el mundo le motiva lo mismo. Incluso puede haber gente dentro del aula que no tenga interiorizada una actitud lúdica y no quiera entrar en el sistema. Para estos casos hay que prever diferentes modos de conseguir lo mismo. Diferentes formas de aprendizaje para que todos puedan sentirse incluidos. Esto no quiere decir que haya que hacer una estrategia para cada alumno, pero sí que no se puede basar toda la actividad en base a una sola mecánica, ya que esto hará que sólo un cierto porcentaje de los alumnos se impliquen.

También es muy importante para el éxito de la actividad gamificada la implicación del profesorado. Aunque se busque centre el sistema en el alumno y el profesor se convierta en un facilitador del conocimiento, es imprescindible el seguimiento constante por parte del profesor. El profesor tiene que ser el maestro de ceremonias, el encargado del lanzamiento y seguimiento de la gamificación creada. Sin este apoyo, y sobre todo teniendo en cuenta que a día de hoy la inercia del estudiante, aun siendo consciente de que éste no funciona, es seguir con el sistema tradicional de estudio, la gamificación está condenada al fracaso.

Experiencias de referencia 

Las experiencias de gamificación en general, y en educación en particular, se basan en el conocimiento de los intereses y motivaciones de los usuarios. Así, ejemplos en el aula como Zombiología, donde un profesor de secundaria transformó las clásicas lecciones de biología en una invasión zombie, donde el objetivo es sobrevivir en base a adquirir el conocimiento necesario (presente en el temario oficial), fueron un rotundo éxito. En este caso es una estrategia de gamificación en un entorno controlado. En este caso funcionó muy bien por la implicación personal del profesor y por el conocimiento de sus alumnos.

Pretender extrapolar su éxito a una experiencia más global es complicado. Crear un sistema universal, que sirva para un público heterogéneo es quizá el mayor reto que tiene la gamificación. Aún así, hay algunos ejemplos como la transformación del sistema educativo que están llevando a cabo algunas escuelas como la de los Jesuitas, de la mano de la empresa Marinva, donde han cambiado la forma en que los profesores se relacionan con sus alumnos (hay más de un profesor por clase)  y éstos entre ellos, o plataformas online de aprendizaje de idiomas como Duolingo, donde en base a un sencillo sistema de recompensas ha conseguido enganchar a un grandísimo número de estudiantes en todo el mundo.

En resumen, cada vez más se dan a conocer ejemplos de buenas prácticas en gamificación y educación. Están quedando atrás los casos de gamificación mal entendida donde se premia al alumno con medallas y rankings que fomentan la competitividad y no los buenos hábitos. Si bien queda mucho trabajo por hacer, los profesionales de la gamificación están creando sistemas más eficientes y atractivos y los usuarios están más acostumbrados a tomar las riendas de su educación de mano de las mecánicas de juego.

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2017/07/27/motivacion-estudiantes-perspectiva-ludica-15054/

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Narrativas digitales para comprender el mundo y comunicarnos en entornos virtuales

18 de octubre de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: IDEP

El objeto de la Red Iberoamericana de Estudios sobre Oralidad: contribuir a construir una comunidad académica, científica e intercultural que fortalezca los estudios sobre la oralidad. 

La necesidad de adelantar proyectos de integración curricular surgió de la reflexión de un grupo de docentes interesados en trabajar en redes interdisciplinarias, de manera que se transite de los proyectos individuales de aula hacia proyectos que tengan la participación de diferentes áreas disciplinares, y así poder incidir de una manera más completa en los cuestionamientos de los estudiantes.

Conceptualmente, en esta unidad integrada asumimos las transformaciones curriculares como una opción de respuesta ante la sociedad del mundo actual y por ello el currículo debe responder a una visión compleja y sistémica de los procesos de enseñanza y aprendizaje con pedagogías pertinentes al desarrollo del ser humano, los intereses y demandas de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en los aspectos cognitivos, socio-afectivo y físico creativo.

De ahí que la opción curricular esté orientada desde la concreción de una propuesta interdisciplinaria y transversal (SED, 2011). Aquí, la interdisciplinariedad se aborda como una forma de trabajo en la que dos o más disciplinas del conocimiento abordan una misma problemática, pero no de manera aislada sino, integrada. Lo anterior busca enriquecer el problema y las soluciones que se planteen.

Y la transversalidad se entiende como una forma de entender desde la intersección de varios lugares del conocimiento realidades que demanden abordajes más complejos desde diferentes perspectivas teóricas y metodológicas. Desde la anterior conceptualización el proyecto buscó desarrollar en el estudiante la capacidad de comprender su entorno y su posición en él y en el mundo. Para alcanzar esta comprensión es necesario abordar el problema o pregunta que guía este proyecto desde un enfoque sistémico del conocimiento.

La IED Juana Escobar está ubicada en la localidad San Cristóbal, en las inmediaciones de los cerros surorientales. En ellos se originan una gran cantidad de micro cuencas conformadas por corrientes superficiales y pequeñas quebradas, que dan origen a algunos afluentes del río Bogotá (Pinilla y Camargo, 2006). El clima está relacionado con su ubicación en las estribaciones del Páramo de Cruz Verde, y los cambios de clima durante el año hacen que la flora y fauna silvestre se afecte, así que hay épocas en las que llegan a la institución diferentes formas de vida silvestre.

El caso más notorio está relacionado con mariposas nocturnas y escarabajos rinoceronte. De manera que hay periodos en los que abundan las mariposas y otras en las que no. Aunque nuestra hipótesis era que la ausencia de las mariposas se debía a los cambios del clima, no teníamos una razón argumentada sobre este fenómeno. La abundante presencia de mariposas nocturnas llamó la atención de los estudiantes.

A medida que el tiempo va avanzando las mariposas van desapareciendo, lo que hace que muchos estudiantes se acerquen a algunos docentes y les pregunten, profe, ¿Dónde están las mariposas? ¿Cuándo volverán? ¿Por qué no han vuelto? Desde esta situación del contexto inmediato los docentes involucrados en este proyecto se propusieron como tópico o pregunta problema la siguiente interrogación: ¿Profe, cuándo volverán las mariposas al colegio?

Para resolver esta pregunta, nos propusimos los siguientes objetivos:

  1. Que los estudiantes comprendieran que el conocimiento acerca de las mariposas es una experiencia que pasa por la autorreferencia de ser parte del mundo de las cosas físicas que se perciben desde la vivencia de un espectador que está parado frente a un mundo dinámico, cambiante, móvil, sorprendente y maravilloso en el que la vida emerge a cada instante.
  2. Que los estudiantes experimentaran una praxis en términos de acciones que les permitieran comprender el mundo a través de diferentes disciplinas del conocimiento y mediante la comunicación de su conocimiento a través de narrativas virtuales.

Metodológicamente, cada área involucrada se planteó unas actividades tendientes a que los estudiantes se relacionaran con el mundo de las mariposas e indagaran formas de comunicar sus saberes mediante narrativas virtuales.

Estos conocimientos le permitieron entender a los estudiantes el ciclo de la mariposa Monarca, y relacionar este ciclo con el de las mariposas nocturnas. Igualmente, tuvieron la oportunidad de visitar el mariposario del Zoológico de Santa Cruz.

El invierno comenzó en los primeros días de noviembre de 2015. Como hubo puente, el martes cuando volvimos al colegio, después de un fin de semana de fuertes lluvias, pudimos observar la presencia de una gran cantidad de mariposas en los pisos, los tejados, los patios, los pasillos… En cada lugar, al que fuimos a observar y contar las mariposas, pudimos descubrir diferentes especies de mariposas nocturnas.

Al final del proyecto cada estudiante elaboró una narrativa digital en Pow Toon y se publicaron Youtube. Debemos señalar que en 2016, aunque llegaron las lluvias, las mariposas no volvieron. Equipo interdisciplinario: Luisa Pinzón Varilla (Humanidades), Mario Sánchez (Ciencias), Luz González (Tecnología) y Crisanto Sánchez (Padre de familia).

Lea el contenido completo en la revista Aula Urbana.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/narrativas-digitales-para-comprender-el-mundo-y-comunicarnos-en-entornos-virtuales

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