Page 1804 of 2734
1 1.802 1.803 1.804 1.805 1.806 2.734

La América latina invisible

Por: Alfredo Serrano Mancilla

Temer sigue siendo presidente de Brasil sin un voto en las urnas. Macri, el de los Panamá Papers, tiene a Milagro Salas en una cárcel argentina como presa política. Santos está involucrado en el escándalo de Odebrecht porque habría recibido un millón de dólares para su campaña presidencial en Colombia en 2014. En lo que va de gestión de Peña Nieto, han sido asesinados 36 periodistas en México, por realizar su labor informativa. El año pasado Kuczynski gobernó Perú con 112 decretos evitando así tener que transitar por el poder legislativo.

Sin embargo, nada de esto importa. El único país que llama la atención es Venezuela. Los trapos sucios que empañan las democracias de Brasil, Argentina, Colombia, México y Perú quedan absueltos por eso que llaman comunidad internacional. El eje conservador está exento de tener que dar explicaciones ante la falta de elecciones, la persecución política, los escándalos de corrupción, la falta de libertad de prensa o la violación de la separación de poderes. Pueden hacer lo que quieran porque nada será retransmitido a la luz pública. Todo queda absolutamente sepultado por los grandes medios y por muchos organismos internacionales autoproclamados como guardianes de lo ajeno. Y además sin necesidad de estar sometido a ninguna presión financiera internacional; más bien, todo lo contrario.

En estos países la democracia tiene demasiadas grietas para estar dando lecciones afuera. Una concepción de baja intensidad democrática les permite normalizar todas sus fallas sin necesidad de dar muchas explicaciones. Y en la mayoría de las ocasiones esto viene acompañado por el aval y propaganda de determinados indicadores enigmáticos que no sabemos ni cómo se obtienen. Uno de los mejores ejemplos es el calculado por la “prestigiosa” Unidad de Inteligencia de The Economist que obtiene su “índice de democracia” en base a respuestas correspondientes a las “evaluaciones de expertos” sin que el propio informe brinde detalles ni precisiones acerca de ellos. Así la democracia se circunscribe a una caja negra en la que gana quién tenga más poder mediático.

Pero aún hay más: este bloque conservador tampoco está para presumir de democracia en el ámbito económico. No puede haber democracia real en países que excluyen a tanta gente de la satisfacción de los derechos sociales básicos para gozar de una vida digna. Más de 8 millones de pobres en Colombia; más de 6,5 millones en Perú; más de 55 millones en México; más de 1,5 millones de nuevos pobres en la era Macri; y unos 3,5 millones de nuevos pobres en esta gestión Temer. Lo curioso del caso es que estos ajustes en contra de la ciudadanía tampoco les sirven para presentar modelos económicos eficaces. Todas estas economías están estancadas y sin atisbos de recuperación.

Esta América Latina invisibilizada no nos debe servir como excusa para no ocuparnos de los desafíos al interior de los procesos de cambio. No obstante, en esta época de gran pulso geopolítico, debemos hacer que lo invisible no sea sinónimo de lo inexistente. Esa otra América Latina fallida debe ser descubierta y problematizada.

No dejemos que nos impongan la agenda.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230215

Comparte este contenido:

Argentina: La sustentabilidad del sistema depende del crecimiento

Por: El clarin / Emmanuele Alvarez Agis

La cuestión previsional vuelve a estar en debate y el principal problema sería el déficit del sistema. Afortunadamente el fracaso de la capitalización privada (AFJP) en Argentina y en el mundo permite que hoy exista un amplio consenso sobre la conveniencia de un sistema público y solidario como el actual. Solidaridad significa que todos los argentinos decidimos hacernos cargo, con los recursos del presente, de los jubilados del presente.Tanto los trabajadores como los desocupados (cuando pagan el IVA, por ejemplo) y los empresarios financiamos con impuestos a los jubilados de hoy. Sin embargo, las verdaderas implicancias de la solidaridad no parecen estar claras.

Supongamos que un padre reclamara que, dado que paga impuesto a las Ganancias, su hijo merece mejor educación pública que sus compañeros, cuyos padres son informales y solo pagan impuestos como el IVA. El planteo no tiene sentido. Nuestra educación pública es solidaria: todos recibimos la misma calidad, independientemente de los impuestos que pagamos. Pero lo que es claro para la educación no lo es para las jubilaciones. Algunas propuestas de reforma buscan relacionar el haber jubilatorio con la cantidad de aportes que realizó el trabajador, sin acusar recibo de que, en el sistema actual, el haber de un jubilado no se financia con sus propios aportes. Esos aportes financiaron, digamos, a los abuelos de ese trabajador; cuando se jubila, su jubilación es financiada por los aportes de, por así decirlo, sus hijos y nietos. La solidaridad tiene entonces carácter intergeneracional. Avanzar hacia una reforma del sistema que permita mejorar la igualdad significa universalizar un haber jubilatorio digno, con independencia de la trayectoria activa de cada trabajador. Es decir, establecer un piso mínimo y universal de protección previsional.

Lo segundo que se discute es la sustentabilidad. Se argumenta que el sistema previsional tiene déficit, puesto que no se autofinancia. Ergo, se deben adecuar los haberes y la cobertura previsional a los recursos propios del sistema. Imaginemos nuevamente este mismo planteo para la educación. La educación pública es absolutamente deficitaria, ya que no hay impuestos con esa asignación específica. Sin embargo, la educación sigue siendo un valor para nuestra sociedad, por lo que el Estado recauda impuestos y destina una porción del gasto público a la educación. Para el sistema previsional es lo mismo: lo que importa no es el déficit del sistema, sino el déficit fiscal total del sector público, puesto que el dinero es fungible. Lo que sí puede discutirse es si Argentina gasta mucho o poco en previsión. En 2015 Argentina destinó 9% de su PBI para los jubilados, mientras que el promedio de la OCDE fue de 8%. En este sentido, nuestro gasto previsional parece excesivo, pero no lo es. El problema es nuestro PBI, es decir, el tamaño de nuestra economía y su capacidad de crecer.

Ante esto, la opción obvia sería bajar las jubilaciones. Pero el efecto más probable de tal política sería una baja más que proporcional del PBI. Luego del ajuste, el peso del gasto previsional aumentaría. Para muestra baste decir que durante 1980-2002, el promedio del gasto previsional fue 5,3%, con una cobertura menor al 78%. Sin embargo, entre 2006 y 2015 el gasto previsional promedió 7%, con una cobertura de casi 100%. La diferencia es, básicamente, el crecimiento. El déficit fiscal entre 1980 y2002 promedió 1,7% porque el PBI per cápita creció 0,8% anual. En cambio, en 2003-2015 el superávit fiscal fue de 1,4% porque el PBI per cápita creció 4,6% anual. Si queremos parecernos a la OCDE, en vez de entrar en una dinámica donde los ajustes bajan el PBI y empeoran la relación gasto previsional/producto, lo que se debe hacer es retomar un programa de crecimiento que permita una expansión sostenida del producto y del poder adquisitivo de las jubilaciones, para que el peso de estas últimas sobre PBI sea cada vez menor.

#Ex viceministro de Economía

Comparte este contenido:

Responsabilidad social de los universitarios.

Por: Adriana Amozurrutia Elizalde.

Piensa en alguna organización que esté generando un impacto positivo en la sociedad, ¿alguna de ellas es una institución de educación superior?

Idealmente, así debería de ser; Robert Maynard Hutchinsfilósofo de la educación, postuló que “la Universidad es el espacio recogido para meditar los problemas intelectuales del mundo”. Toda comunidad, toda sociedad tiene la necesidad de acrecentar el conocimiento, de pensar y solucionar la problemática que la aqueja. En miras a que estas soluciones surjan de las universidades, desde inicios de los años 2000 se ha impulsado en Latinoamérica el concepto de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), incorporando el esquema de una organización que se hace responsable del impacto que tiene hacia la sociedad que le circunda y el medio ambiente.

Incluso en el ámbito empresarial, han surgido nuevos modelos de negocios, como los basados en la teoría de los stakeholders (grupos de interés), que han considerado que los viejos modelos, alejados de la ética, ciegos al impacto que tienen en el entorno, son obsoletos. Estos nuevos modelos promueven la idea de tener un negocio exitoso y ético, al mismo tiempo, generando un valor. Cualquier organización debe ser miembro integral de una comunidad, con un propósito de desarrollo determinado en pro de sí misma y de la sociedad, también las universidades.

Para las universidades, estos grupos de interés incluyen, hacia el interior de la misma, a los alumnos, a los padres de familiaempleadosdocentesinvestigadoresaccionistas, hasta los directivos. Hacia afuera, los grupos de interés son muchos más, los clientes, los proveedores de servicios, el lugar en el que está la institución, el medio ambiente, las instituciones públicas, los representantes del gobierno, etcétera.

Uno de los objetivos de la Responsabilidad Social Universitaria es fomentar que las instituciones de educación superior se comprometan con estos grupos de interés, con su territorio, con su comunidad, fortalezcan las redes sociales ya existentes, creen nuevas redes en miras a un desarrollo a largo plazo. No podemos limitar las acciones de las universidades al asistencialismo inmediato, a iniciativas solidarias aisladas, que se limitan a solucionar una situación de crisis, sino a un desarrollo social sostenible en el tiempo y que pueda ser medible. No se trata de dar apoyos, sino de crear fuentes de desarrollo.

También, las universidades deben responsabilizarse del impacto negativo que podrían estar teniendo en el entorno social y ambiental, por ejemplo, el tráfico que generan por el flujo de alumnos y miembros de la misma, la basura que están produciendo, el agua que gastan, etc. Minimizar el impacto negativo también es parte de la responsabilidad social.

Dentro de las actividades de la universidad, los proyectos sociales solidarios deben colocarse al centro del proceso educativo, el diseño de experiencias de aprendizaje debe girar en torno a ellos, para que los alumnos aprendan al tiempo que proponen e implementan acciones que benefician a la sociedad.

Para que estos proyectos sociales sean acordes a las necesidades del entorno, es necesaria una comunicación constante con la población donde la universidad se asienta, con la sociedad civil, para diseñar objetivos precisos de vinculación, de responsabilidad y compromiso mutuo, porque es la misma sociedad civil, en vinculación con las instituciones, la que logrará el cambio de la educación universitaria tradicional a la educación universitaria con responsabilidad social.

Las universidades deben ser evaluadas, no por el cúmulo de conocimientos que imparten o desarrollan, sino por la calidad social de la labor y el impacto y la transformación social que generan.

Fuente: http://www.elpopular.mx/2017/08/13/opinion/responsabilidad-social-de-los-universitarios-167626

Imagen: https://i.ytimg.com/vi/DYSGpd6PNzA/maxresdefault.jpg

Comparte este contenido:

Profesores al sol

Por: Jose Maria Romera.

De todas las críticas que están condenados a recibir los casi siempre incomprendidos docentes, ninguna tan insistente -y tan difícil de desmontar, por otra parte- que sus prolongadas vacaciones. El recuento de los meses de verano en los que el profesor queda dispensado de dar clase es esgrimido como argumento definitivo para situarlo en la categoría de los privilegiados laborales. No es solo una opinión extendida entre la gente. Se conoce que también la sostienen los políticos. Ahí están los revuelos organizados en Francia por el cálculo de Nicolas Sarkozy, quien cifró en seis meses el tiempo de ocio anual de los profesores, o, sin ir más lejos, las veinte horas semanales que según Esperanza Aguirre dedicaban a sus labores los trabajadores de la enseñanza. Si la caricatura presentaba en otro tiempo al maestro de escuela como un pobre hambriento, ahora lo hace con los rasgos del gandul.

Todo parte de una deliberada confusión entre las vacaciones de los estudiantes y las de los profesores. Aquellos concluyen su labor en la escuela con la recogida de notas y no vuelven a emprenderla hasta el comienzo de las clases del curso siguiente. La mayoría de sus profesores, sin embargo, no practican esta desconexión que sustenta la idea popular de las vacaciones transcurridas sin dar ni golpe. Este próximo curso, en varias comunidades españolas las clases empezarán la primera semana de septiembre. Para entonces los profesores habrán tenido que programar sus asignaturas al detalle, desde la distribución de las materias por sesiones y periodos de evaluación hasta los ejercicios, lecturas y actividades varias.

Todo eso no se habrá hecho por arte de magia. Quienes entienden que dos meses de alejamiento de las aulas constituyen una forma de corrupción descarada y una ofensa a otros trabajadores menos afortunados difícilmente serán capaces de apreciar que un profesor consagre esas semanas o parte de ellas a leer, a investigar y a ponerse al día en los avances en su campo de conocimiento. ¿Luchar contra la incomprensión? Para qué. Que el ciudadano menos formado no entienda la razón de tan prolongadas vacaciones es menos preocupante que su resistencia a admitir el valor de la cultura, la importancia de la escuela, el papel fundamental de la figura docente o la necesidad de fomentar los valores intelectuales. En su muy recomendable libro ‘Qué pasó con la enseñanza. Elogio del profesor’ (Pasos perdidos, 2015), la profesora Luisa Juanatey se preguntaba: «Leer no es trabajar, de acuerdo. ¿Pero tampoco para el profesor de literatura? ¿Que un profesor de física pase tiempo mirando a las estrellas, uno de arte examinando la Alhambra o uno de ciencias naturales conociendo a fondo las setas -y que todos ellos disfruten mientras lo hacen- es necesario y benéfico para que ejerzan bien su oficio, o es una censurable pérdida de tiempo?».

Pero no solo ocurre fuera del gremio. También entre los propios profesores -especialmente en los niveles educativos medios- está cada vez más extendida esa idea del mérito docente que se asocia solo con el trabajo fatigoso, la mortificación, la pelea a brazo partido contra adolescentes difíciles. Quien entra en clase contento ya es sospechoso. Y quien sale de ella con la misma alegría es que no ha cumplido bien con su labor. Hoy en día, para ser admitido en las salas de profesores hay que mostrarse cariacontecido, cargando con el peso del sufrimiento y del castigo. Se diría que al viejo «la letra con sangre entra» le ha sustituido «la letra con sangre sale», lema del docente de la nutrida rama victimista. Entre los argumentos corporativos a favor de las largas ‘vacaciones’ -que, insistamos, no son tales- parece predominar más el derecho a una compensación de daños, casi un periodo de convalecencia, que la necesidad de un tiempo creativo y dedicado a la propia formación.

LA CITA Mark Twain «El secreto del éxito es hacer de tu vocación tus vacaciones»

Flaco favor se hace a sí mismo el profesorado que, para encarecer su oficio, carga las tintas sobre el inagotable catálogo de miserias, contratiempos, obstáculos y torturas que lo acompañan en vez de reconocer abierta y jubilosamente que enseñar es un privilegio. Y los meses de vacaciones forman parte de él, si bien no en la dimensión meramente ociosa e improductiva que se les atribuye: son un privilegio porque permiten enriquecerse y adquirir una mejor preparación, no porque liberen al trabajador de sus supuestas cargas ni le proporcionen más tiempo de descanso que al resto de trabajadores. Cuando se menciona, no sin razón, la falta de control de esa actividad formativa debido a que se ejerce fuera de los centros, sin horarios ni obligaciones tasadas, se omite que la mayoría de los centros educativos (exceptuando los universitarios, y no todos) no reúnen las condiciones idóneas para facilitar el trabajo retirado e invisible de los profesores. Por regla general, el docente tiene su biblioteca en el hogar y es en el hogar donde puede aislarse para leer o corregir exámenes sin que nadie le importune.

Pero ninguna de estas razones impedirá que las vacaciones del docente se sigan viendo como una bicoca. A fin de cuentas, toda comparación entre trabajos distintos encierra alguna trampa. ¿Acaso existe alguna actividad laboral que no sea susceptible de que el ajeno la considere ventajosa sobre la propia, sobre todo si es observada con resentimiento, envidia o ignorancia?

Fuente: http://www.diariosur.es/opinion/profesores-20170813003845-ntvo.html

Imagen: http://static3.diariosur.es/www/multimedia/201708/13/media/cortadas/115186679-kK1E–624×368@Diario%20Sur.jpg

Comparte este contenido:

Hacia el gozo de la madurez.

Por: Los tiempos.

Este fin de semana se realizó en Cochabamba la Feria Educativa y Olimpiadas del Saber del Adulto Mayor, una excelente iniciativa para incentivar actividades dirigidas a dar ocupación a una población creciente en el país que encuentra pocas alternativas que acompañen su tiempo libre.

Salvo algunas entidades como la Universidad del Adulto Mayor Uni-3, la Universidad Católica Boliviana y el Club de Gente Grande de la Cooperativa Comteco, las personas de la tercera edad afirman sentirse desamparadas, pese a contar con  leyes que norman su protección y estímulo. Lo que las autoridades y la ciudadanía no toman en cuenta es que, según las proyecciones poblacionales, Bolivia tendrá un millón de habitantes adulto-mayores que superan los 60 años de edad en 2017. Mientras la vejez, según la Organización de las Naciones Unidas inicia a partir de los 65 años, ésa es la media de expectativa de vida con que cuentan los bolivianos varones en el país y 70 las mujeres.

Curiosamente somos una de las naciones con esperanza de vida más baja frente al promedio mundial de las 29 naciones con mayor expectativa, superando en promedio una longevidad de 80 años. ¿Cuál es la diferencia? Muchas; entre ellas la adecuada alimentación, la frecuencia en la actividad física, los avances en los sistemas de salud y prevención de enfermedades, la estabilidad emocional, además del control de afecciones que antes eran consideradas mortales.

En Bolivia, la población de más de 60 años aumenta vertiginosamente en un ritmo de 3,7 por ciento y se cuenta con pocos especialistas geriatras, además de espacios de esparcimiento dedicados a esta población que no siempre es saludable por poseer problemas óseo-musculares (problemas de espalda o cuello especialmente), depresión, ansiedad, enfermedades neurológicas, pérdida de oído y de visión, problemas cardiovasculares y diabetes.

Es hora de crear políticas sociales incluyentes que tomen parte a estos habitantes para que tengan una digna calidad de vida.

Fuente: http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20170813/sub-editorial/gozo-madurez

Imagen: http://mirador.org.bo/wp-content/uploads/2015/08/08-26-15-2Min.jpg

Comparte este contenido:

Educación y reconciliación nacional.

La educación no tendría sentido si su objetivo no fuera la vida, la convivencia, la libertad, la mejora del conocimiento, el progreso y la necesidad de luchar por preservar los derechos que hoy disfrutamos, gracias a las luchas de nuestros antepasados.

Por: Ángel Perez Martinez.

Para el próximo 30 de agosto, un grupo de instituciones y personas del sector educativo están promoviendo la celebración de una jornada nacional por la reconciliación y el perdón en los establecimientos educativos.

Celebro y acompaño esta iniciativa porque el sector educativo por su tamaño y su misión tiene responsabilidades morales, éticas y sociales que van más allá de la educación. Por ello es loable que pedagogos como Julián de Zubiria; las secretarías de educación de Bogotá, Cali y Barranquilla, entre otras; organizaciones como Todos por la Educación y la Asociacion de Establecimientos Educativos Privados, ADESPRIP; cerca de 5.000 colegios oficiales y privados;  universidades como la del Rosario, la Pedagógica; y las agremiaciones estudiantiles estén vinculadas con la jornada nacional por la reconciliación y el perdón.

La reconciliación nacional y el perdón alrededor de la paz debería estar en la agenda de los dirigentes empresariales, políticos, gubernamentales, académicos y sindicales. Los hechos demuestran lo contrario, los acuerdos de la Habana ampliaron divisiones y heridas con respecto al proceso de paz, aún entre sectores de la población que nunca estuvieron en la guerra. las diferencias con respecto al proceso de paz pueden ser de franca enemistad, entre amigos, compañeros de trabajo y familiares. Lo anterior es un reflejo de lo que ocurrió en el plebiscito donde la votación fue mitad a favor y mitad en contra.

Las últimas encuestas políticas muestran que el país está cansado de la polarización en torno a la paz, que sus dirigentes de uno y otro lado sufren el desgaste, la opinión desfavorable del presidente Santos es del 73% y la Uribe del 58%, con un incremento sustancial de este último, de no cambiar esta tendencia, en 2 o 3 meses estarán iguales. En el marco de las pasiones y odios que generó el proceso de paz, la evidencia indica que las FARC se desarmaron, cumplen con lo firmado y ahora no son un obstáculo para eliminar cultivos ilícitos en aquellos territorios donde ejercían influencia.

Por ejemplo, sobre evidencia de beneficios del proceso de paz, Zubiría sostiene en revista Semana que el Hospital Militar atendió en 2011 a 424 militares y a 388 en 2012. Para el año 2016 recibió 36 heridos y en lo corrido del año, apenas van tres. También, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, CERAC señala que en el año 2007 hubo en Colombia 1795 muertos (civiles, fuerzas armadas y guerrilleros) por acciones en eventos de conflicto con participación de las FARC, para el año 2016 se registraron 6 muertos y ninguno en lo corrido en el año 2017. Recordemos que la vida es el primer derecho humano, sin ella no existen los otros. En palabras de Antanas Mockus: “Cuando una sociedad aprende a respetar la vida, aprende a respetar los otros derechos”.   

La paz, la reconciliación y el perdón van de la mano

La reconciliación según Karen Brounéus implica reconocer que entre las partes hay un sentimiento mutuo de sufrimiento generado en el pasado que aleja y produce enemistad. Las acciones de reconciliación tienen como objetivo cambiar aquello que nos separa por actitudes, conductas y emociones constructivas, propias de la razón humana y de la necesidad de fortalecer la convivencia social y política.

La reconciliación en sí misma es un acto de paz y de posibilidad de unidad humana en favor de la vida, la amistad y la convivencia. La reconciliación debe llegar a permitir compartir con el otro, así el otro piense diferente, no es mi enemigo y puedo llegar a participar en acciones que nos convienen. La reconciliación no requiere perdón total, pero hay algo de perdón. La reconciliación en torno a la paz debería ser ejemplo para frenar otras formas de reproducción de la violencia y para favorecer un tejido social más proclive a la búsqueda de acuerdos.

La paz es un bien humano, nadie puede ser dueño o apropiarse de la paz. la experiencia de Colombia muestra que la paz es compleja y difícil de alcanzar, hay que luchar por la paz. La reconciliación en pequeños actos con la familia, con los compañeros de trabajo y los amigos, así como los eventos y movilizaciones públicas en favor de la reconciliación nacional son formas de lucha por la paz civilizadas, propias de la inteligencia y del amor humano.

La educación no tendría sentido si su objetivo no fuera la vida, la convivencia, la libertad, la mejora del conocimiento, el progreso y la necesidad de luchar por preservar los derechos que hoy disfrutamos, gracias a las luchas de nuestros antepasados. A la vez, tenemos la responsabilidad de dejar a las nuevas generaciones mejores derechos, por ejemplo, garantizar, a corto plazo, el derecho a la vida a los niños y a quienes nazcan en Colombia, en los próximos años.  

Por último, este 30 de agosto de 2017, como sostiene Zubiría: “démosle la bienvenida al papa con la celebración de una Jornada Nacional por la Reconciliación y el Perdón en todos los colegios y universidades del país. Una jornada que le enseñe a Colombia a contagiarse de paz, confianza, fe, esperanza y alegría: la posibilidad de despedirnos definitivamente de la guerra”. Invito a las secretarias de educación a las instituciones escolares, a las universidades y a los más de 500.000 docentes, para que junto con los estudiantes se preparé y se celebré en un ambiente académico y festivo la Jornada Nacional por la Reconciliación y el Perdón.

Fuente: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/educacion-y-reconciliacion-nacional-angel-perez-martinez/248535

Imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2016/7/29/483730_1.jpg

Comparte este contenido:

Los riesgos del mérito.

Por: Manuel Gil Antón.

“En memoria de Víctor Manuel Cárdenas, poeta. ¡Estamos!”

Supongamos, sin conceder, que el modelo de asignación de plazas docentes, vía el resultado en la evaluación para el ingreso que establece el Servicio Profesional Docente, es perfecto: implica, sobre todo, que los exámenes, en efecto, miden con precisión milimétrica quién es mejor para el ejercicio de la docencia y se puede hacer una lista de prelación exacta.

Suspendiendo cualquier duda, admitamos que se ordenan los aspirantes de acuerdo al dominio del conocimiento, así como la destreza para poner en práctica estrategias pedagógicas adecuadas. Además, aceptemos, sin chistar, que esto es resultado, exclusivo, de su esfuerzo y dedicación: las variaciones se deben a distinto empeño en prepararse.

Asumamos que los supuestos de una estrategia de distribución de los puestos, basada en el mérito individual se cumplen de manera incuestionable. Y que de ello se sigue, con total certidumbre, que quien sea “más meritorio” favorecerá, per se de forma directamente proporcional e inmediata, el aprendizaje de sus alumnos. Imaginemos, por un momento, que podemos asegurar de manera indiscutible todas estas condiciones al máximo nivel: el cielo de la meritocracia.

Si de acuerdo al lugar ocupado, cada persona elegirá la ubicación y tipo de la escuela, turno incluido, donde trabajará, es muy probable que quien sea “mejor” opte por una “plaza de mayor calidad”. Esta última frase no es de mi autoría, sino del Presidente de la República: hace cuatro días afirmó que estos exámenes “permiten acreditar mejores conocimientos, el poder tener un mejor ingreso y, además, una plaza de mayor calidad”.

¿Qué significa que haya plazas mejores? ¿Qué implica que los muy diestros vayan a ellas y ganen más, y los menos aventajados, en orden descendente, ocupen las regulares o peores sin ingresos adicionales? Una consecuencia es que la reforma, por su estrategia basada en la medición de méritos diferenciados, incremente la desigualdad de condiciones para el aprendizaje en el sistema educativo.

Dar clases en una escuela urbana, de organización completa (un profesor para cada salón y que ofrezca todos los grados) ubicada en una zona con baja o nula marginalidad, en el turno matutino, seguramente estará en los primeros lugares del ordenamiento de mayor a menor calidad de las vacantes disponibles. Si ocurre que está cerca de su casa, o de una vivienda confortable accesible al sueldo, será preferida por quien haya resultado ser más idóneo que otros.

En el polo de la distribución de la idoneidad perfectamente medida en este experimento mental, no en la cima sino en la sima, habrá un maestro y, sin titular, un sitio laboral en una escuela multigrado, situada en un lugar donde predomine la pobreza y abunde la escasez hasta de vías de acceso rápidas, lejos de su vivienda, en la que los pobladores han construido, con sus medios, la escuela, la casa del maestro y los pupitres. A ella será asignado quien, supuestamente, es poco idóneo en comparación con los primeros.

Si la meritocracia es perfecta, a quien requiere “más calidad docente” se le dará menos, y los ya privilegiados por condiciones sociales, serán atendidos por los mejores. Señalar este riesgo no implica defender la obtención de la plaza por medios inaceptables, que fueron pactados, siempre, entre las burocracias sindicales y las del gobierno para beneficio de ambas camarillas. De ninguna manera. La vía del mérito tiene este riesgo. A su vez, no es trivial, ni fácil, resolver de manera progresiva la asignación de tareas docentes, hay que reconocerlo.

Por eso, entronizar al mérito es incorrecto, y no está bien, señor Presidente, que usted diga sin rubor que hay “plazas de mayor calidad”: es reconocer inmutable la relación entre la desigualdad social y la educativa. Eso es una vergüenza, no un mérito de su reforma.

Fuente: https://www.debate.com.mx/opinion/Los-riesgos-del-merito-20170812-0351.html

Imagen: http://eldiariodechihuahua.mx/imagesnotas/2016/05/EST1224553c76ca703_0.jpg

Comparte este contenido:
Page 1804 of 2734
1 1.802 1.803 1.804 1.805 1.806 2.734