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La indagación en la enseñanza de la nutrición humana

16 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Liliana Martin Bautista

Mientras con la metodología tradicional, la entrega de las actividades y la memorización de los conceptos resultaban primordial para los docentes; ahora se interesa más por el conocimiento que por la nota obtenida. 

Resumen

El Colegio Florentino González participa actualmente en el programa Pequeños Científicos de la Universidad de los Andes, el cual propone la Enseñanza de las Ciencias Basada en la Indagación (ECBI). Esta nueva estrategia metodológica inicia con la indagación de las ideas previas, procede con una exploración y descubrimiento y, por último, genera reflexión en torno a conceptos de extensión. Su implementación ha permitido el desarrollo de competencias científicas en los estudiantes, la observación de fenómenos conexos a la alimentación y la nutrición humana, la discusión de las observaciones y, lo más importante, el cuestionamiento y la reorientación de la labor de enseñanza de las Ciencias Naturales.

Antecedentes

El Colegio Florentino González implementa la enseñanza denominada: Necesidades Educativas Especiales (NEEE), cuyo énfasis es la identificación y atención a niños con talentos o capacidades excepcionales, siendo considerado como pionero por las autoridades oficiales. En este contexto en el 2015, los directivos de la Institución decidieron participar en el programa Pequeños Científicos de la Universidad de los Andes, a través del cual se propone una Enseñanza de las Ciencias Basada en la Indagación (ECBI). La Institución ha conseguido materializar en el aula una nueva estrategia para la enseñanza de las Ciencias Naturales, así como revaluar la enseñanza que se impartía anteriormente.

La experiencia en el aula

La trasformación de la labor docente es difícil de enmarcar en una nueva filosofía de la enseñanza. Todavía, el quehacer de los educadores acude a métodos tradicionales fundamentados en la memorización de la información, la cual, incluso, los estudiantes no comprenden y solo repiten para aprobar la asignatura, alejándolos de una enseñanza significativa de la ciencia.

El docente sigue siendo el comunicador del saber y el estudiante continúa sometido a la incapacidad para realizar una reflexión y un análisis de lo que está aprendiendo. El procedimiento para la solución de problemas sigue siendo la reiteración mecánica. A esta filosofía de la educación, cuyo lema pareciera ser “prohibido pensar”, se le puede atribuir el desinterés que experimentan los estudiantes por el estudio de las Ciencias Naturales. Es posible afirmar que las razones de este comportamiento, que auspicia la desidia, el desgaño y la negligencia, son atribuibles a una forma de enseñanza que divorcia el contenido de los libros con la realidad del mundo que rodea la vida del estudiante, así como la insuficiente relación que establece el docente entre la ciencia, la tecnología, la sociedad, el proceso educativo y la utilidad de cada una de ellas (Torres, 2010).

Teniendo en cuenta estas dificultades, en el Colegio se comenzó a implementar la metodología ECBI con la temática de la alimentación y la nutrición humana. El objeto era corregir las falencias detectadas, reflexiónar sobre la práctica docente, así como evaluar la utilidad y pertinencia del tema para cambiar conductas y prácticas de los estudiantes. El proceso partió del principio que la calidad educativa se logra cuando contribuye a cambiar al individuo y al mundo que lo rodea.

La estrategia ECBI propone la conformación de grupos de cuatro estudiantes con el fin de desarrollar actividades académicas mediante el trabajo cooperativo. En el conjunto de educandos se aplica una especie de división del trabajo con funciones específicas para cada integrante: el director científico, el encargado de materiales, el secretario y el vocero del grupo.

Con la participación activa de los estudiantes, la estrategia ha permitido mejorar el trabajo grupal, reconocer la importancia de la responsabilidad y comprender que el trabajo en equipo facilita alcanzar mejores resultados. Lo anterior corta con aquella dinámica en la que también se conformaban grupos, pero donde un solo estudiante participaba en el desempeño de todas las funciones y los demás se limitaban a copiar.

La implementación de esta estrategia también ha permitido modificar la estructura de la clase. Ahora se establece el tema y el objetivo. Antes solo se daban a conocer las fortalezas que se iban a desarrollar durante el periodo. Luego, se llega con los estudiantes a unos acuerdos previos necesarios para el buen desarrollo de la clase, tales como el reconocimiento del respeto, así como el de escuchar a su compañero y evitar el uso de celulares, etc.

Para el desarrollo de la temática de la alimentación y la nutrición humana se tomó como base el curso 601 de la jornada tarde. La clase se desarrolló a través de cuatro secuencias de enseñanza, que contemplan los siguientes momentos: ideas previas, exploración y descubrimiento, reflexión e ideas de extensión.

Resultados

En la estrategia implementada, las ideas previas fueron importantes debido a que hicieron posible conocer las concepciones de los estudiantes sobre el tema aludido, a partir de lo cual se pusieron a prueba preguntas y demostraciones. Con la metodología tradicional esto no se tenía en cuenta. Este ejercicio inicial permitió identificar la capacidad que tienen los estudiantes para apropiar el conocimiento acerca de lo que ven, escuchan y observan de su entorno.

Conocer sus ideas facilitó aclarar dudas y corregir saberes erróneos. En concreto, sobre el sistema digestivo, los estudiantes conocen e identifican los órganos y sus funciones (muchas veces repetían de memoria sus nombres sin tener claros los procesos); esto resulta ser una ventaja al momento de orientar el tema mencionado debido a la familiaridad que tienen los educandos con los términos de la clase.

En la etapa de exploración, los estudiantes procedieron a investigar los órganos del sistema digestivo, mediante el uso de modelos de representación. El esófago se modelizó con un tubo de PVC de 25 cm; el estómago con una bomba inflada hasta 25 cm3; el intestino delgado por 4 cuerdas de 2 metros cada una; y el intestino grueso por una media velada de 1,5 metros. Junto a la representación se explican aspectos como la función y tiempo de almacenamiento del alimento en cada órgano.

Al final del ejercicio, el educando describe el paso de una arveja por el sistema digestivo. También se realiza la demostración del peristaltismo, a través de la cual los mismos estudiantes construyen sus propias definiciones, involucran procesos de inferencia, reflexión y conclusión.

Una de las definiciones presentadas por uno de los estudiantes fue la siguiente: “el peristaltismo es un movimiento que realiza el esófago abriéndose y cerrándose rítmicamente, lo que impulsa el alimento al estómago”; es de anotar que con la metodología tradicional el docente procedía únicamente a dictar las definiciones, mientras que con el nuevo proceso son los mismos estudiantes quienes construyen los conceptos, y el docente corrige y orienta En la siguiente actividad, construcción de ideas de extensión, los estudiantes realizan un trabajo en sus casas, que consiste en contar el número de veces que mastican los distintos alimentos de la cena, así como la descripción y consistencia de los mismos. Finalmente cada estudiante hace una consulta sobre el sentido del gusto.

Con la ECBI el estudiante se convierte en un sujeto activo del proceso de aprendizaje, desarrolla actitudes positivas frente al conocimiento y la materialización de competencias que le permiten la interiorización de saberes significativos, entre los que se cuentan: observar, escuchar, escribir y argumentar.

Con base en estas actividades, se consiguió dinamizar el contenido, mejorar la participación de los estudiantes, optimizar su concentración para refutar o apoyar los aportes de sus compañeros y generar discusiones y controversias con respecto al tema trabajado. Estas actitudes difieren de la enseñanza tradicional en la que el estudiante se limita, únicamente, a recibir acríticamente el conocimiento impartido por el docente.

La ECBI también ha permitido desarrollar competencias científicas, debido a que con las prácticas, los estudiantes deben observar fenómenos, responder preguntas, discutir sus observaciones y finalmente llegar a una conclusión.

Las socializaciones mejoraron la competencia oral de algunos estudiantes y, en general, la capacidad de escucha. En este proceso de enseñanza-aprendizaje es importante explicar a los educandos la forma como se deben consignar las observaciones en el cuaderno o la carpeta grupal, esto con el fin de poder comunicarlas a sus compañeros de manera precisa y clara.

Otro de los cambios está relacionado con la forma de evaluar el aprendizaje de los estudiantes. Mientras con la metodología tradicional la entrega de las actividades y la memorización de los conceptos resultaba primordial para los docentes, con la nueva metodología el estudiante ya no está pendiente de los estímulos cuantitativos; ahora se interesa más por el conocimiento que por la nota obtenida. El método de evaluación previo consistía en calificar actividades simples. Por ejemplo, el dibujo del sistema digestivo y sus partes, actividad en las que no se tenía en cuenta si el estudiante había comprendido la temática.

En este contexto, era normal que los estudiantes reprobaran la asignatura. Tal situación nos hizo cambiar esta forma de evaluar por la planteada en la ECBI. En efecto, en esta metodología se plantean la evaluación formativa y sumativa. La primera se realiza durante el proceso de enseñanza y no genera juicios de valor; la segunda, al final del proceso y permite evidenciar si el estudiante aprendió. Otro ejemplo de la metodología tradicional, consistía en el desarrollo de la temática de la alimentación y la nutrición humana efectuada en dos o tres semanas y evaluada desde la perspectiva memorística; mientras que con la ECBI, esta temática se abordó durante un tiempo mayor.

En esta estrategia, el docente, además de ser el moderador de la clase, debe propiciar un ambiente de respeto y responsabilidad frente al impulso de las nuevas actividades adquiridas por el estudiante.

Aún falta por recorrer un largo camino en la implementación de esta nueva metodología. No obstante, con lo realizado, se han alcanzado cambios en la actitud de los estudiantes frente a la clase; algunos manifiestan su deseo de trabajar de la misma forma en otras asignaturas; otros dicen estar más dispuestos a participar; la mayoría realizan las actividades propuestas para la casa. En conclusión, todo ha resultado mejor.

Entre los retos que se desprenden de la aplicación de la nueva metodología se encuentran: la preparación con anticipación de las actividades y la planeación detallada de las mismas; acercar al estudiante al quehacer del trabajo científico, y lo que ello requiere, como la observación y la experimentación, así como el registro y análisis de datos; y la necesidad de planear para los próximos años una adaptación del plan de estudios de la institución a la metodología del programa ECBI.

A manera de comentario final, se puede mencionar que la estrategia ha permitido cuestionar la labor que realiza el docente de Ciencias Naturales. No cabe duda que la implementación de una educación fundada en el conocimiento científico requiere de transformaciones de índole estructural, que apunten a cualificar la enseñanza que se imparte; no se trata de cumplir con un plan de estudios, sin importar si los estudiante aprehenden. Es necesario entender la incertidumbre que ocasionan, tanto en estudiantes como en docentes, los precarios resultados obtenidos en las pruebas saber y las pruebas internacionales y atreverse a ensayar estrategias diferentes que permitan ser competentes en el ser y el hacer.

Referencias

Torres, S. M. (2010). La enseñanza tradicional de las ciencias versus las nuevas tendencias educativas. En: Revista Electrónica Educare, Vol. 14, No. 1, pp. 131-142. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/1941/194114419012.pdf

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-indagacion-en-la-ensenanza-de-la-nutricion-humana

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Un mundo sin escuelas

16 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Luz Amparo Martínez

Tecnologías para un mundo sin escuelas.

Leí recientemente en un periódico argentino una entrevista a Mariano Narodowski, exministro de Educación de Buenos Aires, acerca de una publicación suya Un mundo sin adultos. Familia, escuela y medios frente a la desaparición de la autoridad de los mayores, en la que plantea cómo las relaciones están cambiando entre adultos y jóvenes y eso a su vez está modificando la lógica de las escuelas y del mundo en general.

Afirma Narodowski que el valor de ser adulto ya no existe porque el concepto de autoridad cambió; la experiencia ya no vale, vale lo nuevo, se buscan expertos-sin experiencia, porque probablemente la experiencia está asociada a algo que ya no existe y los adultos en general no tienen la flexibilidad para adaptarse al cambio, y en ese sentido el mayor riesgo de un adulto es su obsolescencia.

¿Qué pasa entonces en la escuela, lugar donde esos dos grupos generacionales se encuentran? ¿Cómo se puede educar en ese contexto?

Un nuevo contexto que además busca niños y jóvenes críticos, creativos, transformadores, originales, que se hagan preguntas e interroguen al profesor;  así que, el adulto maestro tiene cada vez menos legitimidad, porque además ya no cuenta con la obediencia como un valor. Nos guste o no, la concepción de crianza y en general de educación ya no está basada en la obediencia sino en la participación crítica, argumentada.

Hay ejemplos concretos en el mundo que se están desarrollando como es el caso de Nueva Zelanda donde la Ministra de Educación planteó la posibilidad de cursar desde la primera infancia hasta la educación media, on-line; es quizás la noticia más innovadora de la educación porque se trata de plantear la desescolarización como una política de Estado, y marcará sin lugar a dudas un cambio global que se va a ir dando con el tiempo.

Entonces se plantea el autor ¿Cómo pueden los adultos orientar a las nuevas generaciones? Dice Narodowski que la única forma de educar es configurando asimetrías; esto podría significar que la escuela debe convertirse en un lugar que no disuelva las asimetrías sino que las vuelva motor de trabajo y las ponga en diálogo y relación con las otras formas de relación (igualdad, diferencia, autonomía) entre estudiantes y maestros. “Hace 50 años un maestro era legítimo por ser adulto: hoy debe salir a ganar su legitimidad en cada hora de clase”.

Pero las reflexiones de Narodowski van más allá, se pregunta ¿Por qué las escuelas pueden mejorar pero no se modifican?, ¿por qué tienen esos límites a la innovación? Para pensar en estos asuntos creó el proyecto Panshofía que se dedica a desarrollar tecnologías para un mundo sin escuelas, para un mundo donde las escuelas sean superadas por otras instancias, tecnologías de interacción social e intergeneracional, intenta responder a cómo se educa en un mundo sin adultos.

Muestra ejemplos concretos que existen en el mundo como es el caso de Nueva Zelanda donde la Ministra de Educación planteó la posibilidad de cursar desde la primera infancia hasta la educación media, on-line; es quizás la noticia más innovadora de la educación porque se trata de plantear la desescolarización como una política de Estado, y marcará sin lugar a dudas un cambio global que se va a ir dando con el tiempo.

Sin duda nos encaminamos hacia grandes transformaciones en los sistemas educativos.

Termino con esta reflexión de Narodowski “Vivimos un tiempo en el que los adultos queremos parecer jóvenes y los más chicos no quieren crecer. Un tiempo de cambios tan vertiginosos que hacen que temamos ser obsoletos, inservibles. Un tiempo en el que hacerse viejo no tiene perdón”.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/articulos-informativos/un-mundo-sin-escuelas

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El bullying como un asunto de intervención pedagógica

16 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/

Por: Idep

Las prácticas cotidianas de violencia son un asunto de analfabetismo social que la escuela debe asumir desde un criterio de formación en competencias para la paz. 

El colegio masculino Nicolás Esguerra se encuentra ubicado en la localidad de Kennedy, en la ciudad de Bogotá. Aunque las directivas de la institución y el cuerpo de educadores hacen esfuerzos año tras año, por promover una cultura de paz (de los que son evidencia el código de mínimos no negociables y los pactos por buen trato), los niños y jóvenes ―obedeciendo quizá a patrones culturales de su entorno―, han desarrollado fórmulas de convivencia entre pares caracterizadas por las constantes peleas, el maltrato, las lesiones personales, el robo y la violencia en general. La situación se ha tornado particularmente crítica en los grados séptimo y octavo, ya que las agresiones se han vuelto reiteradas y han adquirido aspecto de bullying.

El deseo de erradicar los episodios de acoso escolar, que se dan a diario en esta comunidad escolar, fue lo que llevó al profesor Juan de la Cruz Jiménez a iniciar una investigación que le permitiera esclarecer las causas de estas dinámicas y la posible ruta para una intervención de tipo pedagógico.

Con este propósito diseñó una Escala Likert, herramienta para el rastreo de opiniones y actitudes, con dos categorías de indagación. La primera, Convivencia y paz, constan de 8 declaraciones (con cuatro posibles respuestas, dentro del formato de la escala), y tiene como objetivo dar cuenta de la postura de los estudiantes respecto al manejo adecuado de conflictos.

La segunda categoría, valoración de la diferencia, consta de ocho declaraciones que buscan poner en evidencia las actitudes de los estudiantes respecto a la aceptación de la diversidad social y cultural. Esta escala se aplicó a una muestra de 24 estudiantes de octavo grado de la institución seleccionados de manera aleatoria.

Con respecto a la primera categoría de indagación, Convivencia y paz, el análisis de los resultados obtenidos con la aplicación de la escala fueron los siguientes: sólo el 21% de los estudiantes manifestó que siempre resuelve sus problemas con el otro llegando a acuerdos a través del diálogo y evitando así los escenarios de agresión.

Por otra parte, el 16% de los estudiantes afirmó que nunca apela a estrategias pacíficas para la solución de conflictos interpersonales; y un 20% declaró no hacerlo casi nunca. En relación con la segunda variable de indagación, Valoración de la diferencia, se encontró que el 53% de los estudiantes manifestó tener una actitud negativa hacia lo otro, no sentir ningún tipo de respeto hacia lo diferente y no compartir la idea de que los demás tengan derechos.

Para el profesor Jiménez, “estos resultados indican que los estudiantes carecen de una formación que les brinde herramientas conceptuales y actitudinales que les permitan afrontar los problemas de manera asertiva. El origen del Bullying entre los estudiantes del Nicolás Esguerra tiene que ver con la falta de habilidades en resolución de conflictos o competencias para la paz, y el respeto y valoración de la diferencia. Los múltiples eventos de violencia física y verbal, de los cuales somos testigos a diario entre nuestros estudiantes, obedecen a que, tanto a los agresores, como a las víctimas y aún a los que ocupan el rol de espectadores, les faltan herramientas para tramitar sus diferencias”.

Desde la perspectiva del educador, “esto obedece quizá a que los métodos a través de los cuales la institución pretende educar para la convivencia son precarios y responden a un enfoque eminentemente teórico. La ausencia de las competencias ciudadanas o sociales en el currículo escolar, promueve el analfabetismo en los ámbitos de la convivencia, permitiendo que los abusos y el maltrato de los niños más vulnerables sea una constante: la intimidación gana espacio y logra que las victimas vivan con miedo y los espectadores con una indiferencia pasmosa”, resalta el profesor Jiménez.

El estudio adelantado por el profesor le ha permitido posicionar dentro de la institución, la necesidad de estructurar una intervención pedagógica consecuente con los hallazgos registrados en su informe: “La institución educativa Nicolás Esguerra, deberá implementar y diseñar un programa de intervención educativa que permita enfrentar el bullying. Sugerimos ―declara el profesor como colofón de su investigación―, que este programa debe apelar a la formación en competencias ciudadanas y deberá hacer énfasis al estudiantado en que el respeto por la diferencia, la paz y la convivencia son y serán indicadores de logro imprescindibles para aprobar el año escolar: los estudiantes deberán saber que el colegio no tolerara a quienes maltratan y abusan de los otros”.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/el-bullying-como-un-asunto-de-intervencion-pedagogica

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Hacer tareas en casa: una oportunidad vinculante

16 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Istar Jimena Gómez Pereira

Hay mucho provecho que los padres de familia pueden sacarle a esta actividad con sus hijos. 

Es posible que al menos una vez a la semana, padres y madres incluyan como parte de sus labores el acompañamiento a sus hijos en la realización de tareas escolares. De acuerdo con la historia previa de cada vínculo familiar, esta labor podrá ser más o menos intensa, según diferentes factores: la edad de la hija o el hijo, el nivel de autonomía, el deseo de participación de los padres, las prácticas y rutinas de estudio aprendidas, entre otras.

Quizás para algunas familias, fluya fácilmente esta misión, mientras que para otras se convierta en un factor estresante, con aumentos en el tono de voz y síntomas de impaciencia.  Puede que existan experiencias en las que los padres terminen rindiéndose y opten por hacer la tarea de su hijo o hija, puesto que es una opción práctica: rinde más y el estrés es menor.

Los hijos e hijas, independiente de su edad, requieren espacios de encuentro y vínculos amorosos, claros y estructurantes con sus padres: el acompañar a sus hijos a hacer las tareas, es una de ellas. Nótese que he hablado de “acompañar a” y no “de hacer con”, la diferencia es muy importante: en la primera usted y su hijo/hija comprenden que la responsabilidad radica en quien tienen el rol de estudiante, es decir, en su hijo o hija, y desde ese lugar, cuenta con el apoyo del adulto.

En el segundo lugar, se tiende a considerar la tarea escolar como una responsabilidad compartida padres e hijos y se desdibujan los límites de este ejercicio: que su hijo/hija practique el aprendizaje, y que aprende el valor de la responsabilidad y la competencia de la autodisciplina o el ritmo propio.

Es posible que acompañar a hacer la tarea, no sea tan interesante como ver un partido de fútbol, una serie animada, ir a cine, salir a montar bicicleta, hacer un almuerzo en familia, servir unas onces, leer un libro. No obstante, hay mucho provecho que ustedes como padres pueden sacarle a esta interacción. Me permito compartir algunas de ellas:

  1. Conocer cómo piensa su hijo o hija: acercarse tanto a sus opiniones, análisis como a reconocer su proceso cognitivo: en qué áreas tiene más gusto, cuáles son sus talentos, qué procesos o temáticas se le dificultan más, esta es información importante si necesita darle  algún apoyo para aprender mejor.
  2. Identificar su capacidad para gestionar problemas: la tarea escolar es una gran oportunidad para ver cómo su hijo o hija reacciona ante problemas o dificultades ¿se enoja? ¿Se rinde? ¿es recursivo? ¿construye un plan o una estrategia con la cual sacar adelante su propósito? Recuerde que en la vida lo que marca la diferencia es cómo respondemos y gestionamos las situaciones que se nos presentan, la recursividad y la actitud con la que asumimos los problemas. Si usted le hace la tarea a su hijo o hija, o no importa sino la hace, le está dejando de enseñar valores y habilidades claves para el futuro.
  3. Conocer sus rutinas y ritmos de trabajo: reconocer el ritmo propio de trabajo es un factor que favorece poner en marcha cualquier actividad, así mismo, contar con una rutina organizada (espacio adecuado, horario, materiales, propósito) favorecerá la motivación y la realización misma de la tarea. Acompañar a sus hijos a hacer tareas escolares es una buena forma de orientarlos para que las construyan, un buen mensaje es enseñarlos a organizarse para que puedan realizar lo que se proponen y sentirse tranquilos con sus diferentes actividades.
  4. Identificar el nivel de tolerancia a la frustración: generalmente las tareas cuentan con cierto nivel de dificultad, los niños y adolescentes quisieran que fueran tan sencillas para terminarlas pronto y continuar haciendo sus actividades predilectas. La vida en sí misma cuenta con sus momentos de dificultad, usted como adulto lo habrá experimentado. Las tareas permiten identificar cuál es la capacidad de su hijo o hija para afrontar situaciones difíciles, así como reconocer sus reacciones. En esos momentos su apoyo será de gran ayuda, no se trata de un apoyo que suplante las capacidades de su hijo, sino de una mano solidaria que lo soporta para comprender mejor el ejercicio y encontrar una manera de resolverlo, etc.
  5. Conocer su capacidad creativa: en complemento de lo anterior, es una gran oportunidad para reconocer y formar a su hijo en soluciones creativas, elemento clave de la salud emocional. ¿Cuántas alternativas diferentes a quejarse, enojarse, arrojar cosas puede encontrar su hijo para lograr su propósito?, obsérvelo y ayúdelo a no estancarse, a ser recursivo y basarse en soluciones sanas para él y su proceso.

Si estos cinco puntos le llamaron la atención, quiero hacerle una invitación, léalos ahora desde las bondades para usted como madre o padre: “Permitir a mi hijo conocer cómo pienso”, “identificar mi capacidad para gestionar las dificultades que se me presentan con mi hijo o hija”, “Conocer cómo he aportado para que mi hijo o hija adquiera rutinas y ritmos de trabajo” “identificar mi nivel de tolerancia con mi hijo o hija”, “Conocer mi capacidad creativa para orientar o apoyar a mi hijo o hija”.

Seguramente usted y yo compartimos que reconocer lo anterior no garantiza que sea un ejercicio fácil y divertido. Si estamos de acuerdo con eso, vale la pena identificar algunas cosas que favorezcan que así lo sea:

  1. Construyan rutinas: es decir, espacios, metodologías y tiempos dedicados exclusivamente a las tareas escolares. Ayúdele a su hijo/hija a identificar qué le sirve a él/ella para concentrarse mejor y qué se lo impide, motívelo y hágale caer en cuenta de ello. Ayúdele (mientras se apropia de su rutina) a definir de acuerdo con sus compromisos semanales el mejor espacio para estudiar, tengan presente que sea un espacio físico cómodo, y un horario adecuado, no muy cercano a su hora de dormir, ni tampoco tan tarde que lo trasnoche. Que se haya alimentado bien, que se aleje de interrupciones que lo distraigan: el televisor, el chat con amigos (salvo que lo use para consultar información), entre otros que seguramente conocen mejor usted y su hijo/hija.
  2. Ayúdele a construir procedimientos: por ejemplo, revisar cuántas tareas tiene y por cuál le es más conveniente empezar (de la más difícil a la menos, quizás al revés, alternar entre una de su preferencia y otra que no); distribuir las tareas de acuerdo con los tiempos de entrega. Qué materiales y recursos necesita para hacer su tarea: el libro guía de clase, enciclopedias disponibles en la casa, sus apuntes, internet, lapiceros, cuadernos, etc. Enséñele a organizar esos materiales. Anímelo a aprender y ser auto-observador de su proceso productivo: cómo se distrae, cuando se cansa qué hace. En esos casos pararse, estirarse, poner música de su agrado, respirar, son buenas prácticas.
  3. Fortalecer la autonomía y confianza en su hijo/hija: no haga por su hijo/hija lo que usted está seguro(a) que él/ella puede hacer por sí mismo. Recuerde que entre mayor sea su hijo/hija, mayor autonomía deberá tener para asumir sus responsabilidades. Que no le gane a usted el afán de terminar la tarea para hacer otras cosas. Permítale que disfrute de lo que logra. Por ejemplo, después que haya logrado resolver un problema de matemática, déjeselo saber, por ejemplo: “hijo te diste cuenta de que al comenzar la tarea pensaste que no podías y sin embargo, con paciencia y persistencia lo lograste”.
  4. Construya límites: recuerde que la tarea es una responsabilidad de su hijo/hija, usted es un acompañante que lo motiva y le facilita comprender mejor en caso de que lo requiera. Por su bien y el de su hijo/hija, defina momentos limitados para ese acompañamiento de acuerdo con posibilidades reales entre semana y en fin de semana. Sea firme y amable con esos espacios definidos, por ejemplo: si con su hija acordaron dos horas de acompañamiento para tareas, y ella se despista y no quiere avanzar, con amor y claridad, hágale saber que usted está durante el tiempo acordado disponible, después de ello se retirará a atender sus compromisos personales. Diez o quince minutos antes que se cumplan las dos horas acordadas, le indica que pronto terminarán y al terminar ayúdele a ver las cosas constructivas que pasaron durante el tiempo de acompañamiento y las que podrían mejorar para el próximo acompañamiento. Claro, en su criterio estará si es necesario extender o disminuir esas dos horas de acompañamiento dada la complejidad de las tareas.
  5. Respire cuantas veces necesite: sí, respiren cuántas veces necesiten, porque los ritmos de los niños no coinciden con nuestros ritmos como adultos, ni su nivel comprensivo ni sus tiempos de concentración. Así que respiren.

Construyan una comunicación respetuosa: Procure no referirse de manera despectiva a su hijo/hija cuando se equivoca, “torpe, bruto, lento”, entre otras expresiones que deterioran el vínculo y afectan la autoestima de su hijo, así mismo corríjale cuando se refiera a sí mismo usando esas expresiones, muéstrele cómo tener dificultades para comprender algo no es igual a ser “bruto”.

Construyan pactos para manejar las emociones negativas que surjan, por ejemplo, reconozcan cuándo se enojan y conversen sobre eso “hija cuando tú te pones terca con la idea yo me estreso, me gustaría que antes de cerrarte a la idea me oigas”, “cuando tú me gritas me dan ganas de no ayudarte”. Permita que sus hijos le cuenten cómo se sienten también. Anticipen comportamientos y construyan soluciones igualmente anticipadas:

“Hijo, la última vez que te acompañé a hacer tu tarea, te enojaste y tiraste tu cuaderno, me siento irrespetado cuando haces eso. ¿Si se volviera a presentar una situación que te enoje como esa, qué se te ocurre que podrías hacer antes de reaccionar de esa manera?

Recuerde, que su hijo/hija reacciona de esa manera porque no ha experimentado o apropiado otras mejores, por eso, es posible que en principio no se le ocurran muchas ideas, así que está bien darle una mano, por ejemplo: ¿qué tal si te paras y respiras? ¿Qué tal si me hablas de lo que sientes? ¿Qué tal si cierras los ojos y chequeas como te sientes y lo dibujas?

Acuerden en conjunto qué pasa si logra avanzar con sus rutinas. Ojalá no se trate de premios materiales, exploren otros caminos como disfrutar un helado, ver la película favorita en familia, salir al parque, etc.

Recuerde que nada de lo anterior funciona por un día, se requiera constancia y práctica, y como todo, hay días en los que usted como adulto tendrá más paciencia y otros en los que no; habrá días en los que su hijo/hija esté más dispuesto, otros en los que no tanto. No desista, así es la vida, sigan con las rutinas fortaleciendo su vínculo, es el regalo más importante que un niño recibe de sus padres.

Mucho ánimo con esa importante labor como padre/madre y que la aprovechen al máximo!!!

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/hacer-tareas-en-casa-una-oportunidad-vinculante

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Ser griego

Por: Uri Avnery

Todo el mundo ha expresado a estas alturas su opinión sobre la crisis griega, tenga o no una, de modo que siento la obligación de expresar también la mía.

La crisis es algo inmensamente complicado. Sin embargo, a mí me parece bastante simple.

Los griegos gastaron más de lo que ganaban. Los acreedores, en su increíble desfachatez, quieren recuperar su dinero. Los griegos no tienen dinero y, de todos modos, su orgullo no les permite pagar.

Entonces, ¿qué hacer? Todos los comentaristas, desde los economistas laureados con el Nobel hasta mi taxista de Tel Aviv, tienen una solución. Por desgracia, nadie los escucha.

Angela Merkel y Alexis Tsipras siguen combatiendo la Segunda Guerra Mundial. Pero las relaciones entre las dos naciones jugaron un papel en mi familia mucho antes de eso.

Cuando era niño, mi padre era alumno de una escuela secundaria alemana «humanista». En aquellas escuelas los alumnos aprendían latín y griego clásico en lugar de inglés y francés. Así que escuché refranes latinos y griegos antes de ir a la escuela y de comenzar estudiar yo mismo latín durante medio año, antes de que afortunadamente saliéramos de Alemania para Palestina en 1933.

Los alemanes cultos admiraban a los romanos. Los romanos eran gente de principios rectos que hacían leyes y las obedecían, casi como los propios alemanes.

A los alemanes les encantaban los antiguos griegos, y los despreciaban. Como dijo su poeta más importante, Wolfgang von Goethe: «Das Griechenvolk, es taugte nie recht viel» (el pueblo griego nunca valió gran cosa).

Los griegos inventaron la libertad, algo con lo que los antiguos hebreos ni siquiera soñaron. Los griegos inventaron la democracia. En Atenas, todo el mundo (excepto los esclavos, las mujeres, los bárbaros y otra gente inferior) participaba en los debates públicos y en la toma de decisiones. Eso no les deja mucho tiempo para trabajar.

Así era como los veía mi padre, y así los ven ahora los alemanes decentes. Gente agradable para codearse con ellos en vacaciones, pero no gente seria para hacer negocios. Demasiado perezosos. Demasiado hedonistas.

Sospecho que estas actitudes arraigadas influyen en las opiniones de los líderes y votantes alemanes actuales. Ciertamente, influyen en las actitudes de los líderes y votantes griegos hacia Alemania. ¡Al diablo con ellos y su obsesión por la ley y el orden!

He estado varias veces en Grecia, y siempre me agradó su gente.

A mi esposa Rachel le encantaba la isla de Hydra y me llevó a visitarla. Encontrar un barco para ir hasta allí desde El Pireo fue toda una odisea. Eso era, por supuesto, antes de la llegada de Internet. Cada agencia marítima tenía un horario para sus barcos, pero no existía un horario general. Eso habría sido demasiado ordenado, demasiado alemán. (Si El Pireo hubiera sido Haifa habría habido una lista integral de horarios colgada en el escaparate de cada tienda.)

Fui invitado a participar en varias conferencias internacionales en Atenas. Una de ellas la presidió la maravillosa Melina Mercouri, tan inteligente y hermosa, a la sazón ministra del gabinete. Era una conferencia sobre cultura mediterránea y estuvo aderezada con un montón de buena comida y bailes folclóricos. En cierta ocasión actué como anfitrión de Mikis Theodorakis en Tel Aviv.

Así que no tengo prejuicios contra los griegos. Todo lo contrario. Antes de las últimas elecciones griegas recibí un mensaje de correo electrónico de una persona a la que no conocía y que me pedía que firmara una declaración internacional de apoyo al partido Syriza. Tras leer el material firmé el manifiesto. Me solidarizo con su lucha heroica.

El asunto griego me trae a la memoria la «revuelta de los marineros» que tuvo lugar en Israel a principios de 1950. Fue un levantamiento contra la burocracia gobernante. La apoyé de todo corazón y fui incluso arrestado durante unas horas. Cuando todo terminó en una gloriosa derrota, me encontré con un famoso general de izquierdas de quien esperaba recibir alguna alabanza. Me dijo: «¡Sólo los necios comienzan una lucha que no pueden ganar!»

Todo se reduce a esto: los griegos deben un dineral. Una cantidad desorbitada de dinero. En estos momentos es irrelevante cómo se acumuló esa deuda y quién es el culpable. Europa (el nombre mismo es griego) no tiene ninguna posibilidad de recuperar esos miles de millones. Pero se cortará un brazo antes de seguir arrojando más dinero a ese pozo sin fondo. ¿Cómo puede sobrevivir Grecia sin más dinero?

No lo sé. Tengo la firme sospecha de que nadie más lo sabe, ni siquiera los economistas laureados con el Premio Nobel.

Para mí, el aspecto más importante de esta catástrofe es el futuro de los dos grandes experimentos: la Unión Europea y el euro.

Cuando la idea europea ganó terreno en el continente tras la fratricida Segunda Guerra Mundial, se produjo un gran debate sobre sus contornos futuros. Algunos propusieron algo así como los Estados Unidos de Europa, una unión federal en la línea de los EEUU. Charles de Gaulle, una voz muy influyente en aquel tiempo, se opuso enérgicamente y propuso la Europa de las Naciones, una confederación mucho más laxa.

Idéntico debate tuvo lugar en América antes de la decisión final de crear los Estados Unidos, y de nuevo cuando estalló la guerra civil. Al final, los federalistas ganaron y las banderas confederadas se siguen quemando incluso ahora.

En Europa ganó la idea de De Gaulle. No hubo una voluntad fuerte para crear un Estado europeo unido. Al cabo de algunos años los gobiernos nacionales estaban dispuestos a crear una unión de Estados independientes que transfieren a regañadientes algunos poderes soberanos al súper-gobierno en Bruselas.

(¿Por qué Bruselas? Porque Bélgica es un país pequeño. Ni Alemania ni Francia estaban dispuestas a permitir que la capital de la Unión se encontrara ubicada en territorio del otro país. Eso me recuerda al bíblico rey David, que trasladó su capital a Jerusalén, que no pertenecía a ninguna tribu, a fin de evitar los celos entre las poderosas tribus de Judá y Efraín.)

La burocracia de Bruselas parece ser cordialmente odiada por todos, pero su poder va creciendo inexorablemente. La realidad moderna favorece unidades cada vez más grandes. No hay futuro para los pequeños Estados.

Esto nos lleva a la cuestión del euro. La idea europea condujo a formación de un gran bloque en el que una moneda común podría fluir libremente. Para un profano como yo, parecía una idea brillante. No recuerdo a un solo economista prominente que advirtiera contra ella.

Hoy en día es fácil decir que el bloque del euro estaba viciado desde el principio. Incluso yo entiendo que no se puede tener una moneda única cuando cada Estado miembro formula su presupuesto nacional según sus propios caprichos e intereses políticos.

Ésa es la diferencia fundamental entre una federación y una confederación. ¿Cómo funcionarían los EEUU si cada uno de sus 50 Estados miembros gestionara su propia economía independientemente de los otros 49?

Tal como los economistas nos enseñan ahora, algo como la crisis del euro no puede suceder en los EEUU. Si el Estado de Alabama se encuentra en situación precaria desde el punto de vista financiero, todos los demás Estados intervienen de forma automática. El banco central (la Reserva Federal) inyecta dinero y ya está. No hay problema.

La crisis griega surge del hecho de que el euro no se basa en una federación de ese tipo. Si así fuera, el Banco Central Europeo habría puesto freno al desplome económico griego mucho antes de que se llegara a la situación actual. El dinero habría fluido de Bruselas a Atenas sin que nadie se diera cuenta. Tsipras podría haber abrazado a Merkel en su cancillería y habría anunciado felizmente: «Ich bin ein Berliner!» (Se me hace difícil imaginar a Merkel acudiendo a Atenas y proclamando «Ich bin eine del Griechin!«)

La primera lección de esta crisis es que la creación de una unión monetaria implica una disposición de todos los Estados miembros a renunciar a su independencia económica. Un país que no está dispuesto a hacer eso no puede integrarse en una unión de esa naturaleza. Cada país puede mantener su precioso equipo de fútbol, e incluso su sagrada bandera, pero su presupuesto nacional debe estar sujeto al super-gobierno económico conjunto.

Actualmente eso es muy claro. Por desgracia, no estaba tan claro para los fundadores del bloque del euro.

En este sentido, una nación gigantesca como China tiene una gran ventaja. Ni siquiera es una federación, pero en la práctica es un Estado unitario con una moneda unitaria.

Los Estados pequeños, como Israel, carecen de la seguridad económica que proporciona pertenecer a una gran unión, pero disfrutamos de la ventaja de ser capaces de maniobrar libremente y de fijar nuestra moneda, el shekel, de acuerdo con nuestros intereses. Si los precios de exportación son demasiado altos, se devalúa la moneda. Siempre y cuando tu calificación de crédito sea lo suficientemente alta, puedes hacer lo que quieras.

Afortunadamente, nadie nos invitó a unirnos al bloque del euro. La tentación habría sido demasiado fuerte.

Siendo esto así, estamos en condiciones de observar la crisis griega con alguna ecuanimidad.

Pero para quienes creemos que después de lograr la paz con el pueblo palestino y con todo el mundo árabe Israel debe integrarse en una especie de confederación regional, esta es una lección instructiva.

Escribí sobre esto incluso antes del nacimiento del Estado de Israel, llamando a la creación de una «Unión semita». Probablemente no sucederá en mi tiempo, pero estoy bastante seguro de que llegará antes de finales de este siglo.

No puede suceder mientras que la brecha económica entre Israel y los países árabes sea tan inmensa como lo es ahora -con un ingreso per cápita 25 veces mayor en Israel que en Palestina y en muchos países árabes. Pero una vez que los países árabes superen las turbulencias que los sacuden actualmente, pueden abrigar la esperanza de progresar rápidamente, como está sucediendo en Turquía y en los países musulmanes de Asia oriental.

En algún momento, en un futuro no muy remoto en términos históricos, el mundo estará formado por grandes unidades económicas que se esforzarán por crear un orden económico mundial eficiente basado en una moneda común.

Puede parecer una tontería pensar en ello en la situación actual. Pero nunca es demasiado pronto para pensar.

Sin olvidar jamás lo que Sócrates dijo: «La única verdadera sabiduría es saber que no sabes nada».

Fuente original: http://zope.gush-shalom.org

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201627

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Los comisarios del pensamiento único

Por: Carlos Fazio

Hoy, cuando la canalla mediática está desatada en el mundo occidental, no está de más recordar que como otros términos del discurso político, la palabra “democracia” tiene un significado técnico orwelliano cuando se usa en exaltaciones retóricas o en el “periodismo” habitual, para referirse a los esfuerzos de Estados Unidos y de sus aliados para imponer la democracia liberal representativa a Estados considerados “forajidos” como la Venezuela actual.

En ese contexto, se ha convertido en un lugar común que cuando más democracia y libertades se dice reconocer y defender, más se reprime la facultad de pensar; sobre todo, la actividad de pensar a contracorriente. Con la novedad de que en la persecución del pensamiento crítico ya no hay fronteras. Pero sucede, además, que en el nuevo panóptico planetario y en el marco de la guerra de espectro completo en curso, quienes cuestionan el orden hegemónico o no se ajustan al marco del dogma establecido por los amos del universo, pueden convertirse en un objetivo político-militar.

Pensar entraña riesgos y trae consecuencias. Ello ocurre en las ciencias sociales y las humanidades, pero también en el periodismo. En la actual coyuntura, bien lo saben, entre otros, Atilio Borón (Página 12, Rebelión.org,) y Luis Hernández (coordinador de Opinión de La Jornada), quienes por practicar el ejercicio crítico de pensar con cabeza propia, son objeto de mofa, presiones y campañas de estigmatización y criminalización por un puñado de diletantes vigilantes del pensamiento único neoliberal que responden a un mismo y nauseabundo guión de Washington.

“Nicolás Maduro dictador” emite la voz del amo desde las usinas del poder mundial, y el eco es amplificado urbi et orbi por una cohorte de amanuenses subvencionados y tarifados. El esquema es simple: para el periodismo mercenario, el “Maduro dictador” sustituye hoy a “las armas de destrucción masivas” de Sadam Hussein, en 2003. El saldo de la mentira del Pentágono como arma de guerra costó más de un millón de muertos; pero eran iraquíes.

El modelo “comunicacional” está bien engrasado. Permite debates, críticas y discrepancias, en tanto se permanezca fielmente dentro del sistema de presupuestos y principios que constituyen el consenso de la elite. Es un sistema tan poderoso que puede ser interiorizado en su mayor parte, sin tener conciencia de ello. En general, quien tiene ideas equivocadas o intenta romper el molde es apartado o ignorado; pero en ocasiones puede ser satanizado por los llamados intelectuales públicos, los pensadores políticamente correctos, la gente que escribe editoriales y cosas así, y es colocado frente al paredón de la “prensa libre”.

Recuerda Marcos Roitman que los ideólogos del actual sistema de dominación han reinterpretado los saberes y el conocimiento bajo una única racionalidad: la del capital. El capital niega su carácter totalitario. En su dimensión política, el capitalismo socializa la violencia y deslastra la historia que le resulta incómoda. Bajo los criterios de la “colonialidad del saber”, es capaz de eliminar al nazismo y al fascismo −también al franquismo, al somocismo, al duvalierismo y el pinochetismo− como fenómenos inherentes a su racionalidad.

W. Lippmann y la ingeniería del consenso

Hace más de un cuarto de siglo, en Los guardianes de la libertad (Grijalbo Mondadori, 1990), Noam Chomsky y Edward S. Herman develaron el uso operacional de los mecanismos de todo un modelo de propaganda al servicio del “interés nacional” (de EU) y la dominación imperial. Nos enseñaron a examinar la estructura de los medios (la riqueza del propietario) y cómo se relacionan con otros sistemas de poder y de autoridad. Por ejemplo, el gobierno (que les da publicidad, fuente principal de ingresos), las corporaciones empresariales, las universidades.

Asimismo, diseccionaron a los medios de elite (The New York TimesThe Washington Post, CBS y otros) que marcan “la agenda” de los gestores políticos, empresariales y doctrinarios (profesores universitarios), pero también la de otros periodistas, analistas y “expertos” de los medios de difusión masiva que se ocupan de organizar el modo en que la gente debe pensar y ver las cosas.

Demostraron, en síntesis, cómo mediante la violencia psicológica o simbólica e indignantes campañas de intoxicación lingüística (des)informativas y supresiones (“las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca”, nos alerta a su vez Emir Sader); manipulaciones, normas doble-estándares y duplicidades; sesgos sistemáticos, matizaciones, énfasis y tonos, y de la selección del contexto, las premisas y el orden del día general, se lleva a cabo el control elitista de la sociedad mediante lo que Walter Lippmann denominó “la ingeniería del consenso”.

Ese modelo de propaganda −por lo general dicotómico o maniqueo: verbigracia “Maduro dictador vs. la oposición democrática de la MUD”; las hordas chavistas vs. los luchadores de la libertad de D. Trump− deja entrever que el “propósito social” de los medios es inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados. Para ello, la fórmula es sencilla: los dueños de la sociedad utilizan a una “clase especializada” −conformada por “hombres responsables” y “expertos” que tienen acceso a la información y a la comprensión, en particular, académicos, intelectuales y periodistas− para que regule las formas de organización del rebaño desconcertado; para manufacturar el consentimiento y mantener a la chusma a raya.

Todo el sistema de ideas políticas del imperialismo tiende a argumentar su derecho a la dominación, a la supeditación del Estado a los monopolios en todas las esferas de la vida; a la manipulación de las masas y la desinformación de la “opinión pública. Según Lippmann, la labor del público es limitada. El público no razona, no investiga, no convence, no negocia o establece. Por ese motivo, “hay que poner al público en su lugar”. La multitud aturdida, que da golpes con los pies y ruge, “tiene su función: ser el espectador interesado de la acción”. No el participante.

Medios domesticados: la mentira del silencio

Para Chomsky, la tarea de los medios privados que responden a los intereses de sus propietarios, consiste en crear un público pasivo y obediente, no un participante en la toma de decisiones. Se trata de crear una comunidad atomizada y aislada, de forma que no pueda organizarse y ejercer sus potencialidades para convertirse en una fuerza poderosa e independiente que pueda hacer saltar por los aires todo el tinglado de la concentración del poder. ¿Ejemplo? Los 8.089.320 votantes que a despecho de las amenazas imperiales y la ofensiva terrorista paramilitar decidieron empoderar a los/as nuevos constituyentes.

Sólo que para que el mecanismo funcione, es necesaria, también, la domesticación de los medios; su adoctrinamiento. Es decir, generar una mentalidad de manada. Hacer que los periodistas y columnistas huyan de todo imperativo ético y caigan en las redes de la propaganda o el doble pensar. Es decir, que se crean su propio cuento y lo justifiquen por autocomplacencia, pragmatismo puro, individualismo exacerbado o regodeo nihilista. Y que, disciplinados, escudados en la “razón de Estado” o el “deber patriótico”, asuman –por intereses de clase o por conservar su estabilidad laboral− la ideología del patrioterismo reaccionario. En definitiva, el miedo a manifestar el desacuerdo termina trastocando la prudencia en asimilación, sumisión y cobardía.

Moraleja: no se vale discrepar con el consenso. Solo se debe pensar en una sola dirección, la presentada por el sistema de dominación capitalista. Y si para garantizar el consentimiento es necesario aplicar las herramientas de la guerra psicológica para el control de las masas (como azuzar el miedo, fomentar la sumisión y generar un pánico y terror paralizantes), los comisarios del gran hermano entran en operación bajo el paraguas de lo políticamente correcto, amparados por todo un sistema de dádivas y premios que brindan un poco de confort y poder acomodaticio.

La no noticia y el Consenso de Lima

Ya encarrerado, el pensamiento reaccionario se refuerza bajo un discurso de desprecio y odio clasista, xenófobo y racista. Siete jóvenes han sido quemados por parecer “chavistas” por los “demócratas” que defienden los 12 presidentes latinoamericanos del “Consenso de Lima”.

En consecuencia, aduladores de los poderes fácticos que actúan en las zonas de penumbra, los social-conformistas de los grandes medios –con el periódico El País de Madrid como buque insignia de la prensa en español− practican a diario el lenguaje operacional del orden sistémico, reproduciendo la lógica de la dominación de manera expansiva.

Así, casi cada día durante los últimos cuatro meses, en Ciudad de México, Madrid, Bogotá o Buenos Aires, el pensamiento reaccionario apuntala la contrarrevolución en Venezuela. Y ello es así porque el poder real ha creado un ejército de hombres y mujeres dedicados a mantener y reproducir la ideología dominante y desarticular el pensamiento crítico; dedicados a frenar el cambio social y democrático de los de abajo mediante “la mentira del silencio” (Sader). Es decir, negando la existencia de lo que no se quiere que se conozca, por ejemplo, en la coyuntura, la formidable victoria del chavismo bravío y los nuevos constituyentes antisistémicos (anticapitalistas y antimperialistas). O, como señala Ángeles Díez, sustituyendo la información principal por la “no noticia”: un atentado de los violentos de la MUD se atribuyó mágicamente a la “represión” de Maduro (aderezado con titulares que reforzaban una matriz de opinión con eje en el autogolpe de Estado, la violencia, el caos y la emergencia humanitaria), para difuminar la verdadera noticia: que el 30/J ocho millones respaldaron la Constituyente.

El poder reclama una única racionalidad, un solo orden, una sola intransigencia verdadera. Es por eso, también, que a la manera de divisiones y/o francotiradores de un ejército vasallo en el frente externo −y dado que toda intervención militar es precedida por una campaña de intoxicación mediática con eje en la guerra psicológica−, los paraperiodistas tienen la misión de vigilar, hostigar y presionar a quienes, como Atilio Borón y Luis Hernández, se apartan del consenso de la elite reaccionaria.

A la biopolítica del cuerpo se suma hoy la psicopolítica de la mente (Roitman). Y así, los saberes políticamente correctos forman parte del modelo de dominación y marcan el ritmo de la pulsión del poder: quienes levanten la voz y se aparten de la manada serán denigrados, hostigados y/o castigados. En sentido contrario, y en el marco de la guerra no convencional y asimétrica que libran el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el pueblo de Venezuela, una agenda con la atención constante hacia las víctimas de la represión de la “dictadura” venezolana, ayuda a convencer al público de la maldad del enemigo y prepara el terreno para justificar la subversión de la MUD y una eventual intervención “humanitaria” del Pentágono.

Auschwitz, el trabajo sucio y los neomaccarthistas

El genocidio de Hitler y la Alemania nazi fue un acto consentido por el pueblo alemán; los hornos crematorios funcionaron a plena luz del día. Con distintas modalidades, el horror de Auschwitz y Treblinka se replica hoy en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Colombia y en el México de las fosas comunes. Las víctimas mortales de las guerras coloniales del Pentágono y la OTAN en Afganistán, Pakistán e Irak ascienden a cuatro millones. En general, la “buena prensa” de Occidente ha apoyado o justificado todas esas atrocidades. Es fácil predecir qué ocurriría en caso de estallar una intervención “humanitaria” o una guerra civil auspiciada por Estados Unidos en Venezuela.

El uso de la mentira con fines políticos es de vieja data. En 1950, el informe de la Comisión Tydings sobre el senador Joseph McCarthy y el maccarthismo, señaló: “Hemos visto utilizar aquí por primera vez en nuestra historia la técnica de ‘la gran mentira’. Hemos visto cómo, mediante la insistencia y la mezcla de falsedades (simples habladurías, tergiversaciones, murmuraciones y mentiras deliberadas), es posible engañar a un gran número de gente”.

Los periodistas, editores y directores de la gran prensa estadunidense, que con frecuencia sabían que McCarthy estaba mintiendo, escribían y divulgaron lo que él decía y dejaban que el lector, que no tenía ningún medio de averiguarlo, intentara deducir la verdad. Un día, el senador republicano John Bricker, le dijo a McCarthy: “Joe, usted es realmente un hijo de puta. Pero a veces es conveniente tener hijos de puta a nuestro alrededor para que se encarguen de los trabajos sucios”.

El propósito del maccarthismo fue revertir el pacto social keynesiano (el Estado benefactor) que redistribuía parte de las ganancias del capital hacia abajo. Ronald Reagan profundizó el proyecto conocido hoy como neoliberalismo, con epicentro en la liquidación de los bienes y la esfera pública y la mercantilización y privatización radical de todo. El macartismo hizo escuela y lo practican ahora muchos periodistas en el caso Venezuela (¡estúpidos, es el petróleo!), pero las madres no tienen la culpa…

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230219

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11 tesis sobre Venezuela y una conclusión escarmentada

Por: Juan Carlos Monedero

“Y se empeñaba en repetir lo mismo: “Esto no es como en una guerra… En una batalla tienes el enemigo delante… Aquí, el peligro no tiene rostro ni horario”. Se negaba a tomar somníferos o calmantes: “No quiero que me agarren dormido o amodorrado. Si vienen por mí, me defenderé, gritaré, tiraré los muebles por la ventana… Armaré un escándalo…” -Alejo Carpentier, La consagración de la primavera

1. Es indudable que Nicolás Maduro no es Allende. Tampoco es Chávez. Pero los que dieron el golpe contra Allende y contra Chávez son, y eso también es indudable, los mismos que ahora están buscando un golpe en Venezuela.

2. Los enemigos de tus enemigos no son tus amigos. Puede no gustarte Maduro sin que eso implique olvidar que ningún demócrata puede ponerse al lado de los golpistas que inventaron los escuadrones de la muerte, los vuelos de la muerte, el paramilitarismo, el asesinato de la cultura, la operación Cóndor, las masacres de campesinos e indígenas, el robo de los recursos públicos. Es comprensible que haya gente que no quiera ponerse del lado de Maduro, pero conviene pensar que en el lado que apoya a los golpistas están, en Europa, los políticos corruptos, los periodistas mercenarios, los nostálgicos del franquismo, los empresarios sin escrúpulos, los vendedores de armas, los que defienden los ajustes económicos, los que celebran el neoliberalismo. No todos los que critican a Maduro defienden esas posiciones políticas. Conozco gente honesta que no soporta lo que está pasando ahora mismo en Venezuela. Pero es evidente que del lado de los que están buscando un golpe militar en ese país están los que siempre apoyaron los golpes militares en América Latina o los que priman sus negocios por encima del respeto a la democracia. Los medios de comunicación que están preparando la guerra civil en Venezuela son los mismos conglomerados mediáticos que vendieron que en Irak había armas de destrucción masiva, que nos venden que hay que rescatar a los bancos con dinero público o que defienden que la orgía de los millonarios y los corruptos hay que pagarla entre todos con recortes y privatizaciones. Saber que se comparte trinchera con semejante gente debiera llamar a la reflexión. La violencia siempre debe ser la línea roja que no debe traspasarse. No tiene sentido que el odio a Maduro ponga a nadie decente al lado de los enemigos de los pueblos.

3. Maduro heredó un papel muy difícil -gestionar Venezuela en un momento de caída de los precios del petróleo y de regreso de Estados Unidos a Latinoamérica después de la terrible aventura en Oriente Medio- y una misión imposible -sustituir a Chávez-. La muerte de Chávez privó a Venezuela y a América Latina de un líder capaz de poner en marcha políticas que han sacado de la pobreza a 70 millones de personas en el continente. Chávez entendió que la democracia en un solo país era imposible y puso sus recursos, en un momento de bonanza gracias a la recuperación de la OPEP, para que se iniciara la etapa más luminosa de las últimas décadas en el continente: Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Funes en El Salvador, Petro en Bogotá e incluso Bachelet en Chile referenciaban esa nueva etapa. La educación y la salud llegaron a los sectores populares, se completó la alfabetización, se construyeron viviendas públicas, nuevas infraestructuras, transportes públicos (después de la privatización de los mismos o la venta y cierre de los trenes), se frenó la dependencia del FMI, se debilitó el lazo con los Estados Unidos creándose la UNASUR y la CELAC.

También hay sombras, principalmente vinculadas a la debilidad estatal y a la corrupción. Pero haría falta un siglo para que los casos de corrupción en los gobiernos progresistas de América Latina sumen, por citar sólo un asunto, el coste de la corrupción que significa el rescate bancario. La propaganda de los dueños de la propaganda terminan logrando que el oprimido ame al opresor. Nunca desde la demonización de Fidel Castro fue ningún líder latinoamericano tan vilipendiado como Chávez. Para repartir entre los pobres, hubo que decirle a los ricos, de América y también de Europa, que tenían que ganar un poco menos. Nunca lo toleraron, lo que puede entenderse, especialmente en España, donde, en mitad de la crisis, responsables económicos y políticos del Partido Popular robaban a manos llenas al tiempo que decían a la gente que tenía que apretarse el cinturón ¿Iba Chávez ese “gorila” a frenarles sus negocios? Desde que ganó las primeras elecciones en 1998, Chávez tuvo que enfrentarse a numerosos intentos de derribarlo. Por supuesto, con la inestimable ayuda de la derecha española, primero con Aznar, luego con Rajoy, y la ya conocida participación de Felipe González como lobbista de grandes capitales. (Es curioso que el mismo Aznar que hizo negocios con Venezuela y con Libia luego se convirtió en ejecutor cuando se lo ordenaron. Gadafi incluso le regaló a Aznar un caballo. Pablo Casado fue el asistente de Aznar en esa operación. Luego, cosas de la derecha, celebraron su asesinato).

4. Chávez no legó a Maduro los equilibrios nacionales y regionales que construyó, que eran políticos, económicos y territoriales. Eran una construcción personal en un país que salía de tasas de pobreza del 60% de la población cuando llegó Chávez al gobierno. Hay cambios que necesitan una generación. Ahí es donde la oposición pretende estrangular a Maduro, con problemas mal resueltos como las importaciones, los dólares preferenciales o las dificultades para frenar la corrupción que desembocan en desabastecimiento. Sin embargo, Maduro supo reeditar el acuerdo “cívico-militar” que tanto molesta a los amigos del golpismo. Algo evidente, pues Estados Unidos siempre ha dado los golpes buscando apoyos en militares autóctonos mercenarios o desertores.

El ejército en América Latina solo se entiende en relación con Estados Unidos. Les han formado, sea en tácticas de tortura o en “lucha contrainsurgente”, sea en el uso de las armas que les venden o en el respeto debido a los intereses norteamericanos. En Venezuela, los mismos que formaron a los asesinos de la Escuela Mecánica de la Armada argentina o que sostuvieron al asesino Pinochet lo tienen complicado (el asalto por parte de mercenarios vestidos de militares a un cuartel en Carabobo buscaba construir la sensación de fisuras en el ejército, algo que a día de hoy no parece que exista). Igual que ha comprado militares, Estados Unidos siempre ha comprado jueces, periodistas, profesores, diputados, senadores, presidentes, sicarios y a quien hiciera falta para mantener a América como su “patio trasero”. El cártel mediático internacional siempre le ha cubierto las espaldas. Es la existencia de Estados Unidos como imperio lo que ha construido el ejército venezolano. Los nuevos oficiales se han formado en el discurso democrático soberano y antiimperialista. Son mayoría. Hay también una oficialidad -la mayoría ya jubilándose- que se formó en la vieja escuela y sus razones para defender la Constitución venezolana serán más particulares. Las deficiencias del Estado venezolano afectan también al ejército, aún más en zonas problemáticas como las fronteras. Pero los cuarteles en Venezuela están con el Presidente constitucional. Y por eso es aún más patético escuchar al demócrata Felipe González pedir a los militares venezolanos que den un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro.

5. A esas dificultades de heredar los equilibrios estatales y los acuerdos en la región (la amistad de Chávez con los Kirchner, con Lula, con Evo, con Correa, con Lugo), hay que añadir que la pugna de Arabia Saudí con el fracking y con Rusia, hundió los precios del petróleo, principal riqueza de Venezuela. Esta inesperada caída del precio del petróleo colocó al gobierno de Maduro en una situación complicada (es el problema de los “monocultivos”. Basta para entenderlo pensar qué ocurriría en España si se hundiera un 80% el turismo por causas ajenas a ningún gobierno. ¿Sacaría Rajoy siete u ocho millones de votos en una situación así?). Maduro ha tenido que reconstruir los equilibrios de poder en un momento de crisis económica brutal.

6. La oposición en Venezuela lleva intentando dar un golpe de Estado desde el mismo día que ganó Chávez. Venezuela fue el mascarón de proa del cambio continental. Acabar con Venezuela es abrir la espita para que ocurra lo mismo en los sitios donde aún no ha regresado el neoliberalismo. A las oligarquías les molestan los símbolos que debilitan sus puntos de vista.Pasó con la II República en 1936, pasó en Chile con Allende en 1973. Acabar con la Venezuela chavista es regresar a la hegemonía neoliberal e, incluso, a las tentaciones dictatoriales de los años setenta.

7. Venezuela tiene además las reservas de petróleo más grandes del mundo, agua, biodiversidad, el Amazonas, oro, coltán -quizá la reserva más grande del mundo de coltán-. Los mismos que han llevado la destrucción a Siria, a Irak o a Libia para robarles el petróleo, quieren hacer lo mismo en Venezuela. Necesitan ganarse previamente a la opinión pública para que el robo no sea tan evidente. Necesitan reproducir en Venezuela la misma estrategia que construyeron cuando hablaban de armas de destrucción masiva en Irak. ¿O no se creyó mucha gente honesta que había armas de destrucción masiva en Irak? Hoy, aquel país antaño próspero es una ruina. Quien se creyó aquellas mentiras del PP, que mire cómo está hoy Mosul. Enhorabuena a los ingenuos. Las mentiras siguen todos los días. La oposición puso una bomba al paso de policías en Caracas y todos los medios impresos publicaron la foto como si la responsabilidad fuera de Maduro. Un helicóptero robado lanzó granadas contra el Tribunal Supremo y los medios lo silencias. Son actos terroristas. De esos que abren portadas y los telediarios. Salvo cuando suceden en Venezuela. Un referéndum ilegal en Venezuela “presiona al régimen hasta el límite”. Un referéndum ilegal en Catalunya es un acto cercano al delito de sedición.

8. El cártel mediático internacional ha encontrado un filón. Se trata de una reedición del miedo ante la Rusia comunista, la Cuba dictatorial o el terrorismo internacional (nunca dirán que el ISIS es una construcción occidental financiada con capital norteamericano principalmente). Venezuela se ha convertido en el nuevo demonio. Así se les permite acusar de “chavistas” a los adversarios y les evita hablar de la corrupción, del vaciamiento de las pensiones, de la privatización de los hospitales, las escuelas y las universidades o de los rescates bancarios. Mélenchon, Corbyn, Sanders, Podemos o cualquier fuerza de cambio en América Latina son descalificados con la acusación de chavistas, ahora que acusar de comunistas o de etarras tiene poco recorrido. El periodismo mercenario lleva años con esa estrategia. Nadie nunca ha explicado qué política genuinamente bolivariana va en los programas de los partidos de cambio. Pero da lo mismo. Lo importante es difamar.Y gente de buena voluntad termina creyendo que hay armas de destrucción masiva o que Venezuela es una dictadura donde, curiosamente, todos los días la oposición se manifiesta (incluso atacando instalaciones militares), donde los medios critican libremente a Maduro (no como en Arabia Saudí, Marruecos o Estados Unidos) o donde la oposición gobierna en alcaldías y regiones. Es la misma táctica que construyó durante la guerra fría el “peligro comunista”. Por eso en España, con Venezuela, tenemos una nueva Comunidad Autónoma de la que solamente falta que nos digan al final de los telediario el tiempo que va a hacer en Caracas ese día. De cada cien veces que se dice “Venezuela”, noventa y cinco sólo buscan distraer, ocultar o mentir.

9. Venezuela tiene un problema histórico que no ha resuelto. Al carecer de minas durante la colonia, no fue un Virreinato, sino una simple capitanía general. El siglo XIX fue una guerra civil permanente, y en el siglo XX, cuando se empezó a construir el Estado, ya tenían petróleo. El Estado venezolano siempre ha sido rentista, carente de eficacia, agujereado por la corrupción y rehén de las necesidades económicas de los Estados Unidos acordadas con las oligarquías locales. El choque entre la Asamblea y la jefatura del Estado actual debiera haberse zanjado jurídicamente. Señales de la ineficiencia vienen siendo evidentes desde hace tiempo. El rentismo venezolano no se ha superado. Venezuela redistribuyó la renta del petróleo entre los más humildes, pero no ha superado esa cultura política rentista ni ha mejorado el funcionamiento de su estado. Pero no nos engañemos. Brasil tiene una estructura jurídica más consolidada y el Parlamento y algunos jueces han dado un golpe de Estado contra Dilma Roussef. Donald Trump puede cambiar a la Fiscal General y no pasa nada, pero si lo hace Maduro, Jefe del Estado igualmente elegido en unas elecciones, se le acusa de dictador. Una parte de las críticas a Maduro son tramposas porque olvidan que Venezuela es un sistema presidencialista. Es por eso que la Constitución permite al Presidente convocar una Asamblea Constituyente. Gustará más o menos, pero el artículo 348 de la Constitución vigente de Venezuela faculta al Presidente en esa tarea, igual que en España el Presidente del Gobierno puede disolver el Parlamento.

10. Zapatero y otros ex Presidentes, el Papa, Naciones Unidas vienen pidiendo a ambas partes en Venezuela que dialoguen. La oposición reunió en torno a siete millones de votos (si bien es más complicado que puedan llegar a ese acuerdo en torno a un candidato o candidata a la Presidencia del país). Maduro, en un contexto regional muy complicado, con fuertes estrecheces económicas que afectan a la compra de insumos básicos, incluidas medicinas, ha juntado ocho millones de votos (aunque sean siete, según las declaraciones tan sospechosas del Presidente de Smarmatic, que acaba de firmar un contrato millonario en Colombia). Venezuela está claramente dividida. La oposición, como otras veces, ha optado por la violencia y luego no entiende que Maduro sume tantos millones de apoyos. Si en España un grupo quemase centros de salud, quemase escuelas, disparara contra el Tribunal Supremo, asaltara cuarteles, contratara a marginales para sembrar el terror, impidiese con formas de lucha callejera el tránsito e, incluso, quemase vivas a personas por pensar diferente ¿alguien se extrañaría que la ciudadanía votase en la dirección contraria a esos locos?

11. Fracasada la vía violenta, a la oposición venezolana le quedan dos posibilidades: seguir con la vía insurreccional, alentada por el Partido Popular, Donald Trump y la extrema derecha internacional, o intentar ganar en las urnas. Estados Unidos sigue presionando (en declaraciones a un semanario uruguayo, el Presidente Tabaré dijo que votó para expulsar ilegalmente a Venezuela del Mercosur por miedo a las represalias de los países grandes). 57 países de Naciones Unidas han exigido que se respete la soberanía de Venezuela. Como Estados Unidos no logra mayoría para forzar a Venezuela, insiste en inventar espacios (como la Declaración de Lima, sin ninguna fuerza jurídica porque no han conseguido mayoría en la OEA). La derecha mundial quiere acabar con Venezuela, aunque eso le cueste sangre y fuego a la población venezolana. Por eso algunos opositores, como Henry Ramos-Allup, han llamado al fin de la violencia. Venezuela tiene en el horizonte elecciones municipales y regionales. Es el escenario donde la oposición debiera demostrar esa mayoría que reclaman. Venezuela tiene que convocar esas elecciones y es una oportunidad excelente para medir electoralmente las fuerzas. Porque, de lo contrario, el choque que estamos viendo se enquistará y se convertirá en una gangrena terrible.

¿A quién le interesa una guerra civil en Venezuela? No nos engañemos. Ni al PP ni a Trump le interesan los derechos humanos. Si así fuera romperían con Arabia Saudí, que va a decapitar a quince jóvenes por manifestarse durante la Primavera Árabe, o dan latigazos a las mujeres que conducen; o con Colombia, donde van 150 asesinados por los paramilitares en los últimos meses; o en México, donde se asesina cada mes a algún periodista y aparecen fosas comunes con decenas de cadáveres. Penas de 75 años están pidiendo en Estados Unidos contra manifestantes contra las políticas de Trump. Venezuela se ha convertido en España en la 18 Comunidad Autónoma sólo porque el Presidente Rajoy ha tenido que comparecer como testigo por la corrupción en su partido. Es más airoso hablar de Venezuela que de la corrupción de los 800 cargos del PP imputados. Hay ingenuos que les creen.¿Qué dirán ahora que el grueso de la oposición ha aceptado participar en las elecciones regionales? El pacto entre el PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha ha sido presentado por la derecha manchega como el comienzo de la venezonalización de España. Cuánta caradura y cuánta estupidez. Hay gente que les cree. Mientras, el PP guarda silencio ante, por ejemplo, las persecuciones que la dictadura monárquica marroquí hace en España de los disidentes políticos, o encarcela por orden del dictador Erdogan a un periodista crítico con la dictadura turca. ¿Nos va a decir alguien que a estos gobiernos les interesan los derechos humanos?

Conclusión: no hace falta comulgar, ni mucho menos, con Maduro y su manera de hacer las cosas, para no aceptar el golpe de Estado que se quiere construir en Venezuela. Estamos hablando de no volver a cometer los mismos errores creyéndonos las mentiras que construyen los medios. Venezuela tiene que solventar sus problemas dialogando. Y es evidente que tiene problemas. Pero dos mitades enfrentadas no van a ningún lado monologando. Aunque a una parte le apoyen los países más poderosos del ámbito neoliberal. Ni el PP ni la derecha quieren diálogo. Quieren que Maduro se entregue. ¿Y cree alguien que los ocho millones de votantes de la Asamblea Constituyente se iban a quedar de brazos cruzados? El nuevo gobierno les reprimiría e, incluso, les asesinaría. Los medios dirían que la democracia venezolana se estaría defendiendo de los enemigos de la democracia. Y volvería a haber gente ingénua que les creería. Desde el resto del mundo, en nombre de la democracia, bastan dos cosas: exigir y alentar el diálogo en Venezuela, y entender que sería bueno no permitir ni al PP ni a las derechas internacionales, empezando por Donald Trump, reeditar una de sus miserias más horribles que consiste en sembrar dolor en otros sitios para ocultar el dolor que construyen en nuestros propios países.

Fuente: http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2017/08/11/11-tesis-sobre-venezuela-y-una-conclusion-escarmentada/ 

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