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Las abejas conciben el cero como un número

Por: Tendencias 21

Es el primer invertebrado que muestra esta capacidad, complicada incluso para los humanos.

Las abejas entienden el cero, una habilidad complicada incluso para nosotros, según una investigación. Es el primer invertebrado que muestra esta capacidad, después de los chimpancés y los monos en el reino animal. Se ha comprobado que conciben el cero como un número.

El  cero no es un concepto fácil de comprender, ni siquiera para nosotros. Los niños pequeños aprenden este número más tarde que otros, y a menudo tienen problemas para identificar si es menor o mayor de uno. 

Aparte de nosotros mismos, existen algunos otros animales que captan este concepto, como los chimpancés y los monos pero, hasta ahora, ninguno invertebrado había demostrado signos de esta habilidad matemática.

Sin embargo, una investigación presentada esta semana en la conferencia sobre comportamiento animal Behaviour 2017 celebrada en Estoril (Portugal), asegura que, pese a sus diminutos cerebros, las abejas sí son capaces de entender la compleja idea de cero, y en ese caso, serían el primer invertebrado que conocemos que lo hace, según informa Newscientist. Estos insectos han mostrado anteriormente habilidades sorprendentemente bien desarrolladas: un estudio previo encontró que son capaces de contar hasta 4.

Para ver si las abejas son capaces de entender el cero, el equipo de investigación liderado por Scarlett Howard, de la Universidad de RMIT en Melbourne (Australia), las entrenó previamente para que diferenciaran entre dos números. Para ello, establecieron dos plataformas, cada una de ellas estaba formada por entre una y cuatro formas geométricas.

En una plataforma, a las abejas se les dio una solución de sacarosa dulce, y en la otra, una solución de quinina de sabor desagradable. Esto se hizo así porque investigaciones anteriores habían encontrado que las abejas aprenden más rápidamente si no son solo recompensadas por las elecciones correctas, sino también castigadas por las equivocadas.

Los investigadores entrenaron a las abejas para asociar con la recompensa dulce a una plataforma que tenía menos formas en ella , hasta que los insectos hicieron la elección correcta el 80% de las veces. Las abejas fueron sometidas a nuevas pruebas con objetos de formas diferentes para confirmar que respondían al número de formas y no a su apariencia.

A continuación, cuando se les da una opción entre dos o tres formas y otra con cero, las abejas eligieron cero la mayor parte del tiempo. Es decir, aparentemente reconocieron ninguna forma como un valor menor que algunas formas.

Pruebas adicionales

En un segundo experimento, otras abejas fueron entrenadas de la misma manera, pero esta vez tuvieron que elegir entre aterrizar en una plataforma con cero objetos y otra con entre uno y seis objetos. Los insectos eligieron siempre la que no tenía ninguno, pero fueron menos precisas y tardaron más tiempo en decidir cuando la otra opción era uno en lugar de seis.

Los investigadores afirman que el hecho de que la distancia numérica entre las dos cantidades ofrecidas parezca afectar la dificultad de las abejas, proporciona pruebas adicionales de que las abejas conciben cero como un número.

Los experimentos sugieren que la comprensión de las abejas de cero es similar a la de algunos seres humanos y primates, pero no está claro por qué tienen esta capacidad. Asumen que aún queda mucho por investigar, sobre todo porque, hasta el momento, se han hecho muy pocos estudios para probar si animales distintos de los primates pueden reconocer cero como un número.

Fuente: http://www.tendencias21.net/Las-abejas-conciben-el-cero-como-un-numero_a44111.html
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Eclipse total de Sol en Estados Unidos dará pistas sobre el que ocurrirá en Chile el 2019

Por: Amalia Torres

Experimentos ciudadanos y actividades educativas se multiplicarán durante este evento. La idea de los astrónomos nacionales es poder imitar las buenas iniciativas en el país. 

La Nasa, universidades y centros científicos tienen en sus páginas web una cuenta regresiva. La fecha clave que todos esperan es el 21 de agosto.

Ese día en Estados Unidos podrá verse un eclipse total de Sol de costa a costa. «Nunca ha tenido lugar un evento como este en la historia humana en el que pueda participar tanta gente con semejante tecnología. Esperemos que millones de personas participen, y las imágenes y la información serán recopiladas y analizadas por científicos durante los años siguientes», dijo Carrie Black, directora asociada de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU.

«Este evento rivalizará con el aterrizaje en la Luna en 1969 como un hito para las nuevas generaciones», fueron las palabras de Madhulika Guhathakurta, encargada de los estudios sobre el eclipse de la Nasa.

Google y la U. de California en Berkley, por ejemplo, realizarán el proyecto «Eclipse MegaMovie», que reunirá las imágenes captadas por mil personas que estén en la senda del eclipse, para crear material educativo.

El «Citizen Continental-America Telescopic Eclipse» (CATE) pretende que voluntarios de universidades, colegios y laboratorios se ubiquen en el paso del eclipse y que utilicen los mismos telescopios y cámaras digitales para obtener imágenes de alta calidad. El proyecto es del Observatorio Solar Nacional y la U. de Arizona.

Medir la corona solar -zona exterior a la fotósfera, la parte que normalmente se ve del Sol- es otro de los proyectos que pueden realizarse con este fenómeno.

Según explica Patricio Rojo, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, y quien dará una charla sobre este evento histórico (ver recuadro), si bien «ver a simple vista la corona, que es irregular, ver un Sol ‘chascón’, es sobrecogedor y maravilloso», ya no tiene el mismo fin científico que años atrás.

«Antes los eclipses se usaron para estudiar esa zona del Sol. Pero hoy hay satélites, como el SOHO, que genera su propio eclipse. Este satélite permite estudiar la corona de forma más fácil y constante que perseguir un eclipse. Entonces hoy en día, científicamente, los eclipses no dan tanta información como antaño».

En La Serena

Sin embargo, sí reconoce que cumplen un rol trascendental: motivar a las personas. Y es de eso sobre lo que los astrónomos chilenos quieren aprender de este eclipse y así prepararse para el eclipse total de Sol que ocurrirá el 2 de julio de 2019 en la zona del Valle del Elqui y La Serena.

Para Luis Chavarría, director del programa de astronomía de Conicyt, y quien viajará a ver el eclipse, «hay experimentos que se harán allá y que podríamos hacer nosotros el 2019. Nuestro eclipse además pasa justo por los observatorios, entonces hay que prepararse para ese evento y rescatar las cosas buenas del de Estados Unidos».

«Este eclipse se está usando mucho para incentivar a los niños con la experimentación en astronomía, y seguramente eso es lo que haremos nosotros el 2019», agrega.

Rojo coincide con él: «Se trata de motivar a la gente, es una buena excusa para hablar de astronomía y aprovechar de hacer educación y difusión. Que la gente sepa qué es la corona solar o que un eclipse se produce por la alineación de la Tierra, el Sol y la Luna ya es bueno. Un eclipse es una gran excusa para hablar de ciencia a nivel ciudadano».

Aprender a comunicar la importancia del evento al público, e incluso crear aplicaciones sobre el eclipse son buenas ideas, reconoce. «Incluso hay aplicaciones que van a estudiar el comportamiento de los animales a lo largo del eclipse. En el fondo la idea es aprovechar la naturaleza como excusa para hablar de ciencia a todo nivel».

Planetario
El viernes 18 de agosto, a las 18 horas, el astrónomo Patricio Rojo dará la charla «Un eclipse histórico». Esta es gratuita previa inscripción en http://bit.ly/2vTyADB. El sábado 19 y el domingo 20 quienes vayan a las funciones desde las 14 horas podrán participar de un taller de eclipse y observación solar. Más información en www.planetariochile.cl.

Fuente: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=387355

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La discusión de la universidad en el proceso constituyente

Por: Luis B. Saavedra M.

Ha dicho la rectora de la UNEXPO, Dra. Tita Añez, que el concepto de autonomía universitaria no puede entrar en discusión en el marco de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y que AVERU actuará en consecuencia defendiendo tal principio, etc., etc. Como fuere, constituye ésta una noción de vieja data y ya reconocida como tal en la Constitución Madre de 1999, artículo 109, donde discurre sin salirse de los causes tradicionales, por ejemplo que es una comunidad de intereses espirituales formada por estudiantes y profesores reunidos con fines de buscar la verdad y defender los grandes intereses del hombre, como en la ley de 1970. ¿Cómo conjugar tradición, modernidad y la postmodernidad o transmodernidad con fines adecuar a los momentos actuales la misión, visión y valores de esta institución fundamental de la sociedad del conocimiento que vivimos ahora?

Pero veremos cómo esta ANC afronta semejante reto, más aún con estos constituyentes que hasta lo que va de sesiones votan en bloque y sin que los sectoriales digan ni pío. Se acogen a aquel antiguo principio de las órdenes religiosas, según ciertos Maestros de Formación de Aspirantes y Novicios, a saber, que quien obedece no se equivoca. Y al respecto estos compas son contumaces, esperemos que algunos como el personaje principal de «El turno del escriba», Rustichelo, en alguna de esas plenarias se rasquen la cabeza y al tropezar con una liendre les genere inquietudes y se pongan a filosofar acerca de qué significa educar al hombre y la mujer en pleno siglo xxi en ciencias, humanidades y tecnología, más allá de repetir cual copistas viejos clichés ideológicos como la falsa conciencia que alimenta la corrupción, lastre que perturba cualquier intento de transformación.

Entendemos que estas y otros aspectos habrá tiempo de ser tratados en los dos años que al menos tienen para legislar la máxima asamblea. Un asunto central es como dice José M. Miyar Barrueco, recordando a José Martí, en «Palabras de Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Habana» (15 de abril de 2007) cómo llevar la universidad a la vida productiva, laboral, social y política donde miles y miles de compatriotas con dedicación, esfuerzo y entrega desarrollaban en la vida, con su participación y esfuerzo, la base material, cultural y productiva del país. Dedicar la fuerza creadora del pueblo, la fuerza impulsora de las masas» (p. 10).

Esa situación representa, como hemos dicho ya aquí, todo un reto que los anteriores gestores de la educación superior o universitaria en el marco de la Revolución Bolivariana no han podido o no han querido agarrar por los cachos, potenciar la infraestructura académica y física, así como valorar el talento humano que está presente en tales organizaciones. Tal vez la recién firmada III Convención Colectiva de los Trabajadores que por demás debe poner fin al llamado horario crítico abone en ese sentido, que por demás llamó poderosamente la atención que el presidente Maduro no le dio publicidad, se firmó y sólo por las redes sociales fue que circuló esa información. ¿No quería que se supusiera de tan malo que es? O, al contrario, cabe pensar que es tan bueno que no se quiso hacer escándalo.

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/a250715.html

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Eduardo Mendoza, un Cervantes en defensa de las Humanidades en las aulas

Por: Mónica Zas Marcos

Eduardo Mendoza aspiraba a lo mismo que Alonso Quijano: «correr mundo, tener amores imposibles y deshacer entuertos». El escritor barcelonés ha agradecido este jueves el premio más importante de las letras hispanas como no podía ser de otra forma: honrando al Quijote. En una época de desprestigio de la enseñanza de Humanidades, Mendoza nos retrotrajo a un tiempo de gran formación literaria, debates en las aulas y ensoñaciones cervantinas.

«Yo estaba empeñado en escribir, pero no sabía ni cómo ni sobre qué. La lectura del Quijote fue un bálsamo y una revelación», ha confesado el autor de La verdad sobre el caso Savolta. Ha recordado sus cuatro lecturas del clásico de Cervantes y las cuatro lecciones distintas que sacó en cada momento.

La primera vez fue durante su formación preuniversitaria, el preu, donde tuvieron que leer y comentar El Quijote. «La verdad es que Don Quijote y Sancho no fueron bien recibidos. Nuestro Shangri-La eran las sesiones dobles del cine de barrio, no el Siglo de Oro», ha admitido. Sin embargo, pronto cayó rendido al lenguaje cervantino gracias a la labor de sus profesores y a la vocación que les transmitían. Aunque siempre con los pies de plomo, porque «las vocaciones tempranas son árboles con muchas hojas, poco tronco y ninguna raíz».

«A diferencia de lo que ocurre hoy, en la enseñanza de aquella época prevalecía ella educación humanística, en detrimento del conocimiento científico, de conformidad con el lema entonces vigente: que inventen ellos», ha añadido Mendoza, en una critica velada con un chascarrillo.

«A diferencia de lo que ocurre hoy, en la enseñanza de aquella época prevalecía ella educación humanística, en detrimento del conocimiento científico»

«La lectura del Quijote fue un bálsamo y una revelación. De Cervantes aprendí que se podía cualquier cosa: relatar una acción, plantear una situación, describir un paisaje, transcribir un diálogo, intercalar un discurso o hacer un comentario, sin forzar la prosa, con claridad, sencillez, musicalidad y elegancia», recordaba el autor. Una lección que ha aplicado a sus propias obras, que con tanta gracia y naturalidad se convirtieron en la lectura preferida de muchos hispanohablantes.

Algo parecido ocurre con el humor de ambos Cervantes, un arte que descubrió del Quijote en su tercera lectura. «Entonces, ya era lo que nuestro código civil llama un buen padre de familia«. Eduardo Mendoza dice que, hoy en día, «El Quijote ha perdido gran parte de su jocosidad» porque no se considera más que una «parodia del estilo artificioso de las novelas de caballerías».

«Lo que descubrí en la lectura de madurez es que había otro tipo de humor, un humor que camina paralelo al relato y crea un vínculo secreto con el lector», ha dicho. Esa relación se basa en disfrutar de la compañía del novelista y es la que convierte al humor en un género literario tan respetable como cualquier otro.

«Lo que descubrí en la lectura de madurez del Quijote es que hay un humor que camina paralelo al relato y crea un vínculo secreto con el lector»

Eduardo Mendoza se ha despedido con una reflexión sobre la locura de Don Quijote y la locura del mundo. «Alguna vez me he preguntado si don Quijote estaba loco o si fingía estarlo para transgredir las normas de una sociedad pequeña, zafia y encerrada en sí misma».

«Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo», ha finalizado.

Y por último, un buen consejo para los siguientes premios Cervantes o para cualquiera que se crea protagonista de un relato más bonito que la realidad: «Para los que tratamos de crear algo, el enemigo es la vanidad. La vanidad es una forma de llegar a necio dando un rodeo».

Fuente: http://www.eldiario.es/cultura/libros/Eduardo-Mendoza-recoge-premio-Cervantes_0_635186755.html

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El periodista e investigador Raúl Zibechi publica “Latiendo resistencia.” (Zambra y Baladre) América Latina, cinco siglos de luchas populares

Por: Enric Llopis

Una marcha indígena que recorrió, durante dos meses, 600 kilómetros del territorio boliviano fue reprimida en septiembre de 2011, pero finalmente llegó a La Paz. Pretendía paralizar la construcción de una carretera que partía en dos el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. La construcción de la vía de 305 kilómetros, entre los departamentos de Cochabamba y Beni, no se consultó previamente con las poblaciones afectadas. Estas apuntaron como trasfondo de la infraestructura, adjudicada a la constructora brasileña OAS, la extracción de crudo, de otros recursos naturales y la ampliación de la frontera agropecuaria. Las movilizaciones forzaron al presidente Evo Morales a dar marcha atrás en el megaproyecto.

En mayo de 2006 se produjo en Sao Paulo una desaforada ola de violencia tras la ofensiva de grupos narcotraficantes. Sin embargo, la represión por parte de las fuerzas de seguridad y escuadrones parapoliciales apuntó más allá de estas bandas, y cercenó la vida de 500 personas. ¿Con quiénes se encarnizó la acción represiva? Una de las fundadoras de Madres y Familiares de Víctimas de Violencia de la Baixada Santista aportó la clave de la masacre: “El Estado brasileño extermina a los pobres y a los negros de las favelas”. Hace algo más de una década también nació en Argentina la experiencia de organización popular “Paren de Fumigarnos”, con uno de los epicentros en Santa Fe. Esta provincia es, junto a Buenos Aires y Córdoba, una de las que más se ha volcado en el cultivo de la soja.

El periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi compila estos tres ejemplos, entre otros, en el libro “Latiendo resistencia. Mundos nuevos y guerras de despojo”, publicado en 2016 por Coordinación de Luchas contra la Precariedad Baladre y Zambra Iniciativas Sociales. Pero el ensayo de 210 páginas no sólo aborda una pluralidad de luchas, sino que –en la primera parte del libro- el articulista de Brecha y La Jornada plantea un giro en la perspectiva. En una entrevista realizada por el colectivo “Veredas Autónomas”, Zibechi propone un pensamiento crítico no tan vinculado a la tradición eurocéntrica, sino que eche raíces en las tradiciones singulares de América Latina; por ejemplo en los quilombos, caracoles, comunidades y cabildos. Así, “el quilombo de Palmares duró más años que la Unión Soviética”, recuerda Raúl Zibechi. Organizado en 1580 y finiquitado en 1710, fue un territorio libre promovido en Brasil por esclavos negros, fugitivos y sus descendientes. No se trata de una cuestión menor, ya que pese a que sufrieran asesinatos masivos, tanto los quilombos como los palenques y las rebeliones indígenas desempeñaron un rol capital en la derrota de los imperios hispano y portugués.

En este punto Zibechi hace visible una de las significativas contradicciones de la izquierda. Se hace visible una parte del pasado, mientras que se silencia otro. La izquierda celebra, porque los considera propios, a “milicos criollos que se limitaron a continuar la tarea exterminadora de los conquistadores”. Sus figuras se exhiben en muchas de las plazas de América Latina. Los ensayos de este periodista militante, y que lleva tres décadas recorriendo el continente acompañando a los movimientos populares, suponen un aldabonazo contra el pensamiento adormecido y la anestesia burocrática. Autor de libros como “Descolonizar al resistencia”, “Política y miseria” y “Territorios en resistencia”, antepone la ética (“que ata palabras y formas de vida”) a manifiestos y discursos, “que en muchos casos se los llevan las urnas”. Y este profundo sentido ético le lleva a valorar como dos grandes revoluciones la del movimiento zapatista y la Comuna de París (“una creación heroica de los obreros”). No es casualidad que el “mandar obedeciendo” del zapatismo se extienda, de manera fluida y por empatía natural, entre pueblos como el mapuche o los aymara de Bolivia.

Precisamente su estancia en la “escuelita” zapatista le llevó a Zibechi a asumir grandes lecciones. Entre otras, que para transformar el mundo no hace falta tomar el poder del estado; o que no existe la reflexión teórica al margen de la práctica. “No es lo mismo reflexionar en un despacho rodeado de libros, con aire acondicionado y cómodos sillones, que después de dormir sobre una tabla/cama; o hacerlo en el cafetal colectivo después de un día trajinando con el ganado”. Puede que esto ya se supiera, en la teoría; pero, asevera el periodista, “no lo sentíamos en el alma y en el cuerpo”. Por otra parte, más que centrarse en arquetipos, fósiles, de sujetos revolucionarios extraídos de los manuales, Raúl Zibechi prefiere referirse a la extraordinaria heterogeneidad de los “abajos”, lo que incluye a marineros, campesinos sin tierra, delincuentes, borrachos, negros, mestizos, prostitutas, blancos, tullidos y enfermos. Asimismo fue una multiplicidad de sujetos la que se rebeló contra los amos durante la época del esclavismo.

En “Latiendo resistencia” Zibechi defiende la descolonización del pensamiento crítico. Y, para ello, pone como ejemplo la idea de Autonomía. La tradición europea bebe de la autogestión obrera de las fábricas y autores como Pannekoek (“Los consejos obreros”); asimismo de Castoriadis y el colectivo “Socialismo o Barbarie”, que pone el énfasis en la capacidad del individuo y de las masas para regir su vida; la historia de la autonomía obrera en Europa se apoya en una sucesión muy conocida de experiencias: los soviets de la Revolución Rusa (1905 y 1917); los consejos fabriles en Italia (1919) y Alemania (1918); la Barcelona autogestionada de 1936 o mayo de 1968 en Francia. Según Zibechi, “En América Latina estamos ante otra genealogía”. Ésta incluye no sólo la autonomía zapatista, el alzamiento aymara del año 2000 en Bolivia, la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca o los asentamientos de los “sin tierra” en Brasil; sino al líder indígena Tupac Amaru, que encabezó en 1780 las revueltas en el Virreinato de La Plata y el Perú, durante el Imperio Hispano. Derrotado, la cabeza de Tupac Amaru terminó exhibiéndose en la punta de una lanza. El caudillo inca Tupac Katari, rey de los aymaras, no tuvo mejor fortuna, tras sitiar La Paz a finales del siglo XVIII con decenas de miles de seguidores.

Esta raigambre latinoamericana –que no es ilustrada ni racionalista, ni se concreta como en Occidente en los derechos humanos y de ciudadanía- podría continuar con Zapata y Pancho Villa, Haití (después de 1804), los esclavos deportados de África o los quilombos, palenques y cimarrones. “Todas estas luchas fueron aplastadas a sangre y fuego”, resume el investigador uruguayo. Expresiones actuales de esta tradición, explica el autor de “Política y miseria”, son las Juntas de Buen Gobierno zapatista, la autonomía mapuche o los Cabildos Nasa del Cauca. Una de sus características es que abordan la vida de modo integral, desde la agricultura hasta el modo de impartir justicia. Son las raíces que distinguen a la socialdemocracia, el marxismo y el anarquismo, derivados de la razón ilustrada europea; del Sumak Kawsay (Buen Vivir) y el Sumak Qamaña (Vivir Bien) de los quichuas en Ecuador y los aymaras y quechuas, en Bolivia.

Otra de las diferencias respecto a Europa es que en América Latina determinados grupos fueron relegados directamente a la zona del “no-Ser”: allí donde la vida no se tiene en consideración. El sociólogo peruano Aníbal Quijano ha señalado la construcción de los estados nacionales en América Latina a partir de la noción de raza y la idea de colonialidad del poder. Otro distingo respecto a la vieja metrópoli radica en que en Latinoamérica la masacre es el modo de proceder habitual. “Sólo el color de piel explica el diferente trato que tuvieron Tupac Amaru y Tupac Katari, así como todos los indios, negros y mestizos”. Zibechi extiende al presente la idea de masacre: la asociación Madres de Mayo hizo cuenta de 25 escabechinas en Brasil entre 1990 y 2012, cuyas víctimas principales fueron negros/jóvenes/pobres de las favelas. Podrían incluirse una miríada de ejemplos en diferentes países y periodos; uno de los que cita Zibechi es la matanza en 1907 de 3.600 mineros en huelga en Santa María de Iquique (Chile). “Es el modo de advertir a los de abajo que no deben moverse del lugar asignado”, remata el escritor uruguayo.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=230102

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La dulzura de Mónica Oltra

Por: Lidia Falcón

Dentro de la barriga de la mujer el feto piensa:

“A ver si lo pillo… ¿Estoy siendo gestado en depósito fruto de un contrato de la nueva economía de consumo colaborativo con carácter altruista a cambio de compensación resarcitoria? Pues no sé si quiero nacer en un sitio así”.

JR Mora  en CTXT de Público.

Toda gestación es altruista, menos las “altruistas” que serán de pago.

El Roto.

Mónica Oltra se ha pronunciado a favor de legalizar la que denomina  “maternidad de sustitución”. Un amable eufemismo al estilo del lenguaje actual, donde ya no existen términos definitorios y rotundos, ni por supuesto categorías marxistas, sino dulces palabras que encubran la gravedad de lo que se quiere  ocultar a los lectores. Como es habitual en ella, para argumentar su posición utiliza un párrafo poético sobre la vida, incluso afirma que la vida no se subroga,  y añade, si la vida se da, a mi juicio, es difícil hablar de gestación subrogada y mucho menos de maternidad subrogada. Ni lo uno ni lo otro está sujeto a subrogación, término empleado en Derecho para cuando alguien sucede a otra persona física o jurídica en una relación, o un derecho  relacionado con un negocio jurídico”.  

Ella es jurista, y no se entiende que pueda negar que es una subrogación de la categoría de madre cuando se pretende alquilar el útero de una desgraciada –y hay que serlo mucho para someterse a semejante tortura- a fin de, mediante un contrato, fabricar en su matriz un niño que deberá entregarlo a otra persona.

Claro que los ejemplos que puso son los mantras que repiten los partidarios de semejante explotación: la hermana que se sacrifica por su hermana, la amiga por la amiga. Y debe de haber muchas en semejante situación cuando, según ella, es necesario legislar expresamente estos casos.

Para redondear los argumentos que se han esgrimido por los defensores de semejante tráfico, Mónica compara la donación de un riñón con la fabricación de un niño por encargo en el vientre de otra mujer. Ya escribí hace pocos meses un artículo sobre semejante mistificación, defendida nada menos que por el director del Centro Nacional de Transplantes, y manifesté mi asombro de que ahora consideráramos a los niños como riñones.

Mónica tiene la desfachatez de afirmar que había “conocido mujeres que se sintieron tan bien durante el embarazo que dicen que les encantaría tener otro embarazo sino fuera porque no quieren tener más hijos”. Recuerdo aquellos sermones de las propagandistas del OPUS que medio siglo atrás hablaban de lo maravilloso que era gestar una criatura, “sentir dentro tu cuerpo como va formándose y creciendo una nueva vida”. Pero al menos lo defendían de la madre que iba a disfrutar de ese hijo. Mónica Oltra habla del embarazo como si  se tratara de una sesión de agradable spa.  Al final la protagonista se desembaraza y queda tan liberada tras nueve meses de felicidad.

No falta la apelación a la libertad, esa falacia que ahora sirve para defender las más inicuas explotaciones. Como dice Pilar Aguilar “nuestra libertad para disponer que otros dispongan de nuestro cuerpo”. Ahora la defensa de la libertad para las mujeres sirve para prostituirlas, alquilar sus úteros, exhibirlas y humillarlas en la publicidad y la pornografía. Nunca se dio un uso tan perverso al sublime término de libertad. Naturalmente de las pobres. Todavía hemos de ver a las ricas gestando para las pobres que no pueden tener hijos.

Desde el recuerdo del tiempo en que las mujeres políticas de izquierda mostraban su fuerza y determinación en la defensa de sus ideales con un lenguaje contundente y el ademán y el semblante  airado, como referentes Dolores Ibárruri y Federica Montseny,  observo desconcertada el estilo dulzón y amable, siempre sonriente, con que se expresan actualmente las jóvenes llegadas a la política, incluso cuando se dirigen a sus adversarios o responden las preguntas agresivas y capciosas de sus entrevistadores.

Entre unas cuantas otras, Mónica Oltra es realmente sobresaliente en modales exquisitos, sonrisas abiertas, ademanes elegantes y expresiones de comprensión del contrario, así cómo solicitud continua de disculpas por defender posiciones distintas. En el colmo del almíbar estuvo dándose besos con Pablo Iglesias en la campaña electoral y recitando los poemas de amor, no de guerra, de Miguel Hernández.

Mónica Oltra ha sido comunista, de EU, y de varias otras organizaciones que se reclaman muy de izquierdas. Ha protestado reiteradamente en las Cortes Valencianas, exhibiendo diferentes camisetas, contra la corrupción y el gobierno del PP. Ha defendido el ecologismo y la libertad del colectivo LGTB. No sé si en aquella etapa utilizaba los mismos modos monjiles que ahora marcan su estilo, pero diríase que para ella –en feliz frase del profesor José Manuel Lucas- el lema de su política no es “libertad, igualdad y fraternidad” sino “fe, esperanza y caridad”.

Ya sé que los tiempos de hoy no son los de los años 30. Ya sé que la guerra no se abate como una amenaza cierta sobre nosotros. Ya sé que las convulsiones que nos destrozaron hace 80 años, ni tampoco la represión de los 40 años franquistas, son una realidad ni aún un peligro cierto, pero muchos de los problemas que padecemos y que Oltra denuncia, son de extrema gravedad: pobreza, marginación, explotación de las clases trabajadoras, persecución de los homosexuales, depredación del medio ambiente. Y me resulta sorprendente que se puedan plantear con esa expresión de encanto en los términos más amables.

Porque esta Consejera  de Igualdad de la Comunidad Valenciana, amén de vicepresidenta del gobierno -que tiene tiempo y energías para ocuparse de todo- con ese rostro siempre sonriente, que mantiene la expresión abierta, la mirada ingenua y una dulcísima entonación, ha conseguido hacer desgraciadas a muchas mujeres y multitud de niños, logrando que se imponga en Valencia legalmente la custodia compartida, aún ante la oposición y el enfrentamiento entre los padres. Esa, que debe considerarse a sí misma benefactora de la humanidad, después de hundir la vida de madres y menores, se propone ahora considerar a las mujeres como probetas en donde se cuecen los niños, para satisfacción de homosexuales y parejas estériles. Bien ha defendido los derechos de los gays, entre los que ahora pretenden que se cuenten el de ser padres biológicos. Se trata de transmitir las herencias genéticas como se transmiten las herencias económicas.

Cómo informa Pilar Aguilar, todos los servicios sociales de la Generalitat Valenciana están privatizados. Las trabajadoras de estos servicios en precariedad (hasta el Defensor del Pueblo Valenciano en su último informe recomienda mejorar las condiciones del personal) y esta mística  e iluminada defensora a ultranza de los pobres y los oprimidos, de los LGTB, del medio ambiente, cuando se ocupa de las mujeres lo hace para oprimirlas y humillarlas.

¿Qué relación tiene ese estilo ñoño y almibarado con la crueldad con que dispone de la vida y la felicidad de mujeres y niños que dependen de su gobierno? ¿Cómo se entiende que una política bragada en la militancia comunista a los 15 años, persistente en su ideario a través de distintas afiliaciones, que pretende ser modelo de mujeres luchadoras, muestre siempre una faz angelical con un discurso expresado en términos amables y un lenguaje eufemístico, para imponer la última humillación que las mujeres podemos sufrir: las de considerarnos únicamente sujetos de reproducción?

¿La decepcionante respuesta no será que en el fondo es una misógina y en la forma una farsante?

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/08/11/la-dulzura-de-monica-oltra/

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El reto de explicar una tesis de doctorado en tres minutos

Por: Ignacio Mantilla

Cada semestre se publican en el mundo académico miles de documentos provenientes de diferentes áreas del conocimiento para comunicar los resultados de los trabajos de investigación. Los productos científicos, las nuevas patentes, los avances y descubrimientos en el laboratorio o en el terreno, las creaciones y textos se dan a conocer a la comunidad académica principalmente a través de artículos en revistas especializadas, sometidos a evaluación anónima por pares y con un formato estándar de citación internacional que permite a su vez la consulta y el uso por parte tanto de otros especialistas como de estudiantes y académicos de otras disciplinas.

El sistema no ha estado exento de críticas que enfatizan que los resultados de las investigaciones quedan atrapados en un círculo de expertos, sin darles una verdadera divulgación entre la comunidad no especializada. A veces la confusa presentación de los resultados impide incluso la consulta de especialistas de áreas afines y limita su lectura y comprensión.

Esto mismo pasa con algunos productos de investigación recogidos en las tesis de las maestrías y los doctorados. Los más sobresalientes son publicados o de ellos se derivan algunos artículos, pero un gran número de esos trabajos reposa en los anaqueles de las bibliotecas sin que una mano curiosa limpie al menos el polvo acumulado en sus lomos durante 20 o más años.

En la actualidad existen aportes dignos de resaltar para lidiar con la separación entre el conocimiento del experto y el del no especialista, entre ellos, por ejemplo, el trabajo del biólogo argentino Diego Golombek con el impulso de la serie editorial Ciencia que ladra, que se ha convertido en todo un éxito con libros como Los Beatles y la ciencia y El parrillero científico, entre otros.

No podría dejar de mencionar la labor del destacado físico colombiano Noboru Takeuchi, quien desde la Universidad Nacional Autónoma de México ha venido impulsando la comprensión entre los niños de la nanotecnología mediante el programa Ciencia Pumita.

Y traigo a colación la reciente publicación de la Universidad Nacional de Colombia, dentro de la colección Apuntes Maestros, del libro Neuróbicos, los caminos del razonamiento, del profesor Juan Diego Vélez, de la Escuela de Matemáticas de la sede Medellín, trabajo elaborado junto con su padre y su hermana.

La intención en los ejemplos mencionados ha sido la misma: difundir la ciencia y hacer comprensibles los resultados de las investigaciones. Recuerdo que mi colega Hernán Estrada Bustos, artífice de la Maestría en Matemática Aplicada de la Universidad Nacional, creada hace ya más de 12 años, solía exigir a sus estudiantes una exposición de su tesis ante un público inexperto (un grupo de estudiantes de primer semestre, por ejemplo), como ejercicio previo para ganar la claridad requerida para la sustentación. Estoy convencido de la importancia de aceptar ese reto. Comparto la famosa frase de Albert Einstein: “No entiendes realmente algo hasta que eres capaz de explicárselo a tu abuela”.

Pero recientemente he conocido retos aún más audaces y exigentes. Se trata de dos nuevos concursos que han hecho eco entre la comunidad académica internacional: Three Minute Thesis (3MT), de la Universidad de Queensland, en Australia, que se viene realizando desde el año 2008, y Research in Four Minutes (Rin4), de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), en España, desde el año 2014.

En ambos concursos los estudiantes de doctorado deben ser certeros al explicar de forma presencial su investigación ante un auditorio concurrido conformado por un público inexperto en el tema. Ha sido tal la acogida de estos concursos que en 59 países se ha replicado la versión 3MT, logrando especial aceptación en el Reino Unido, Canadá, España, Argentina y Chile.

Entre uno y otro concurso, los recursos de los cuales los participantes disponen pueden variar. En el caso del 3MT se permite una exposición de tres minutos con una única diapositiva estática en Power Point, escrita en inglés, mientras que en Rin4 los requisitos son más flexibles y se aceptan presentaciones en catalán, español o inglés, además del uso de audios y videos, pero todo limitado a cuatro minutos de exposición.

Entre los puntos que los jurados tienen en cuenta para su veredicto se encuentra la exposición clara y elocuente del problema de investigación, la capacidad de explicar el tema sin hacer uso de un lenguaje especializado y el buen control del tiempo disponible.

La competencia final del 3MT para este año será el 13 de septiembre. Por su parte, Ferran Nadal-Bufí, estudiante del doctorado en biomedicina, fue el ganador del concurso Rin4 el pasado 2 de mayo.

Comparto mi experiencia como estudiante de doctorado en la Universidad de Mainz (Alemania). Allí, la defensa de la tesis comprendía cinco partes: exposición pública de la tesis de forma oral y presencial, preguntas sobre la tesis, examen en el área principal en la que tiene dominio el doctorando y exámenes en dos áreas auxiliares. Cada parte se limitaba a 20 minutos y al final el jurado, constituido por cinco profesores, se tomaba otros 20 minutos para deliberar y dar su veredicto. Así que, en esas dos intensas horas estaba en juego la suerte del candidato y en la sesión se decidía si merecía ser doctor. La mayor dificultad fue, en mi caso, limitar la exposición de un trabajo de cinco años a un tiempo tan reducido. Pero qué gran experiencia y qué formativa tarea.

En Colombia podemos organizar este tipo de concursos. En la Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, nuestra oferta de posgrado contempla más de 60 programas de doctorado, lo que garantiza capital humano suficiente para la competencia. Sería también la oportunidad de destacar las altas capacidades de nuestros estudiantes y dar impulso a la ciencia con un esfuerzo adicional para divulgar los resultados de las investigaciones en forma breve y precisa. De este modo se reduce también el riesgo de acumular en las bibliotecas más documentos sin que antes se haya sabido de su existencia.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/el-reto-de-explicar-una-tesis-de-doctorado-en-tres-minutos-columna-707638

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