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EE UU: La ansiedad cultural de la clase media blanca

Por: Jordan Kraemer

En un vuelo en avión el pasado mes de noviembre me senté junto a una mujer blanca, de unos cincuenta años, una profesional católica del Midwest que me confesó a regañadientes haber votado al cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Decía repudiar el racismo a pesar de estar en contra de las “cuotas” en educación y contratación. Estas visiones sintetizan un debate actual sobre si el apoyo a Trump se debe más a la desposesión económica – gran parte de las clases trabajadoras y medias sienten ansiedad y abandono en la economía global – o al racismo, una reacción violenta blanca contra los esfuerzos por acabar con la discriminación y la injusticia.

Este debate sin embargo pasa por encima una confusión crucial: qué significa ser blanco y de clase media depende de concepciones de la raza y la clase que están históricamente entretejidas. Aunque la élite y los profesionales blancos urbanos han mantenido su estatus cultural y social en una economía globalizada, los empleos estables han desaparecido para mucha gente – no sólo industriales, también posiciones directivas. Y mientras los empleos técnicos de alta cualificación y bien remunerados  (una forma de trabajo “intelectual”) se concentran en enclaves urbanos, el trabajo de clase media gira en torno a trabajo de servicios con bajos salarios en la precaria Gig Economy, esto es, trabajo temporal sin prestaciones ni seguridad.

Aunque esta transformación económica ha atraído mucha atención, especialmente tras las elecciones de 2016, pocos han discutido el vínculo entre el incremento de los profesionales urbanos creativos por un lado, y la desposesión cultural de los blancos que no pertenecen a las élites, por el otro. La conflictividad política estadounidense corresponde a una clasificación geográfica que ha acompañado la destrucción de la clase media, ilustrada, por ejemplo, por la reurbanización blanca y la gentrificación. La ‘blancura’ tiene un largo historial como pilar del estatus de clase, asegurando respetabilidad y legitimidad para aquellos que se imaginan a sí mismos como protagonistas de la historia (blanca) americana. Para muchos blancos, perder estatus económico implica una profunda pérdida de identidad y pertenencia cultural – no sólo ansiedad económica, sino también ansiedad cultural.

Puede parecer contra intuitivo para los cristianos blancos de clase media, por ejemplo, sentirse perseguidos cuando ellos siguen siendo una mayoría nacional y controlan puestos en el gobierno y la dirección de empresas. Pero la victoria de Trump (ajustada e impopular) amplifica las quejas de los blancos desposeídos culturalmente, en un sentido antropológico amplio.

El auge de los Hip Creatives

Dada la historia entretejida de la raza y la clase en los EEUU, no es sorprendente que la clase medias blanca experimente una pérdida de identidad en términos de raza, culpando a los inmigrantes, musulmanes y gente de color cuando ve que su subsistencia está amenazada. Los desplazamientos económicos asociados con la globalización neoliberal exacerban las divisiones entre los blancos urbanos y profesionales y las crecientes capas plebeyas precarizadas, en formas que se desarrollan tanto a través del gusto y el consumo cultural como de ansiedad económica.

Las élites blancas han hecho uso desde hace mucho tiempo de las distinciones raciales para dividir y triunfar, por supuesto. Estas distinciones no están biológicamente dadas ni son consecuencia inevitable del “tribalismo”; en vez de ello, las categorías raciales modernas se formaron durante el encuentro colonial desde el siglo XVI llegando hasta la actualidad – todavía marcan el orden económico y social dominante. Cuando los colonos ingleses llegaron por primera vez a Norte América, por ejemplo, distinguieron entre los cristianos y los paganos en sus primeros estatutos legales. No obstante, en el proceso de esclavizar a la población indígena y africana, los colonialistas diseñaron una nueva terminología legal para los hijos de los esclavos y la gente libre (el término ‘Negro’ fue el primero en aparecer, el término ‘Blanco’ apareció después). De acuerdo a las concepciones emergentes de la raza, tal estatuto determinaba quién podía heredar la propiedad frente a quién se convertía en propiedad – esto es, los derechos políticos y legales que constituyen una persona en cuanto tal.

Hoy día la blancura sigue estando vinculada al estatus de clase (y la posición cultural), donde ‘blanco’ a menudo es una marca de ‘clase media’. Los blancos pobres, por el contrario, están racialmente marcados, denigrados por ejemplo como ‘basura blanca’ (la gente pobre de color directamente no requiere una designación específica). Tomemos los Millenials – este apodo generacional refiere típicamente no a toda la gente joven nacida en los ochenta y los noventa, sino a los jóvenes de clase media blanca obsesionados con las nuevas tecnologías.

Pero los desplazamientos económicos de los últimos quince o veinte años han combado a la clase media y a la naturaleza del trabajo de formas novedosas. No es casualidad que al moverse la producción actual al extranjero, la creatividad se convirtiera en el nuevo sello distintivo del trabajo profesional. La creatividad vino a caracterizar una clase media urbana y profesional emergente (lo que Barbara y John Ehrenreich una vez llamaron los “PMC” o Professional-Managerial Class) en los últimos años de la década de los noventa (aunque la originalidad, novedad, juventud y demás han estado desde hace tiempo asociadas con el consumo de clase media y la productividad, desde al menos los años 60 de la contracultura, si no incluso desde la bohemia del s.XIX).  Thomas Frank rastreó este movimiento en la era de los ‘Mad Men’ en los 60, mostrado en su obra de 1996 The Conquest of Cool, donde defiende que las industrias de medios ‘científicos’ vinieron a patrocinar la creatividad y la individualidad como parte de los mismos desplazamientos culturales liderados por la contracultura juvenil, en lugar de cooptarla.

Richard Florida describió en 2002 la clase media de trabajadores ‘intelectuales’ (aquellos que no crean bienes sino ideas, traficando en los flujos de información de la sociedad-red de Manuel Castells) como una nueva “clase creativa”, argumentando que la creatividad impulsa la productividad en la era postindustrial. Pero a diferencia de una generación anterior de jóvenes profesionales, los trabajadores de los mass media, en sectores tecnológicos y otros trabajadores creativos de Florida prefieren centros urbanos diversos y multiculturales con mucha vida nocturna, arte, música y, el indicador de la gentrificación, cafés hip. David Brooks ha parodiado a estos bebedores de cappuccino con pajita, los “Bobos” (“bourgeois bohemians”) por su mezcolanza de inconformidad y ambición empresarial, “los miembros de la élite de la nueva era de la información”  que comercian en “capital intelectual” para subir escalafones en la empresa. Florida reelaboró las clases medias-altas como los nuevos impulsores de la economía y de lo hip, las ciudades creativas.

Gran parte de la tesis de Florida no se han cumplido prescriptivamente – ciudades como Detroit y Cleveland que invirtieron en los estilos de vida como principal atractivo se han decepcionado con los resultados económicos, ni tampoco son las ciudades costeras más cool necesariamente los centros del poder financiero. Lo que Florida diagnosticó certeramente, sin embargo, fue la re-urbanización de la clase media, cómo los profesionales blancos y jóvenes se mudaron a áreas urbanas menospreciadas, revirtiendo décadas de huida de gente blanca, y cómo, a diferencia de sus predecesores, se asentaron y permanecieron ahí.

Cosas que le gustan a la gente de clase media

El aumento de la polarización política en EEUU desde los noventa – cuyo pico se alcanzó con las llamadas “guerras culturales” – probablemente refleje la clasificación geográfica de la economía del conocimiento. Las áreas urbanas, de acuerdo a los politólogos, han devenido uniformemente en zonas de tendencia izquierdista mientras que las áreas rurales son más conservadoras. Politólogos como Wendy K. Tam Cho, por ejemplo, encontraron que en las elecciones presidenciales de 2008  los distritos azules eran más azules y los distritos rojos más rojos que en elecciones previas: “la expresión geográfica de las preferencias partidistas rivales parece haber alcanzado su máximo respecto a elecciones previas”. A pesar de la preocupación porque la conformidad ideológica conduzca al extremismo, Cho señala que la mayoría de gente se mueve por razones económicas.

Mientras los hip creatives acudieron en manada a los cafés culturetas en los núcleos urbanos revitalizados, las clases medias en el resto de lugares estaban sufriendo cambios perjudiciales. Después de la crisis económica de 2008 los empleos de alta tecnología y alta cualificación se recuperaron, así como lo hicieron los empleos del sector servicios temporales y de baja cualificación; fue propiamente el estrato medio el que se evaporó, dando lugar a “la transformación de América de una economía industrial a una de servicios que ha privilegiado la élite educada y limitado las posibilidades de movilidad social para aquellos sin educación superior”, como subrayó la antropóloga Kaushik Sunder Rajan. Describiendo a los blancos que perdían derechos, especialmente hombres, continúa diciendo: “lo que queda es un sector demográfico que una vez fue un privilegiado social pero ahora ha sido privado económicamente de sus derechos y que no ve oportunidades, sólo amenazas – tanto a su subsistencia como a sus derechos – que a menudo vienen de otros que no se parecen a ellos”.

El antropólogo David Graeber vincula especialmente el vaciamiento de la clase media – trabajo del conocimiento muy bien remunerados en un extremo, ‘curros’ poco fiables en el sector servicios en el otro – a la financiarización de la economía en la cual el beneficio del negocio no viene de bienes manufacturados, sino de instrumentos financieros (a menudo opacos). Al mismo tiempo, las clases directivas (los “PMC” de los Ehrenreich) recientemente alineadas con las élites financieras reemplazan al electorado de clase trabajadora en la política de izquierdas (como los “Nuevos Demócratas” de Bill Clinton). Los PMC se convierten así en el rostro del capitalismo para las clases trabajadoras crecientemente desposeídas, excluidas tanto de la creación de riqueza como de las instituciones de reparto de credenciales (como las universidades) necesarias para unirse a los escalones medio-altos.

La transformación de la clase media tiene ecos en los gustos de consumo y las preferencias. A finales de los 2000, por ejemplo, el estilo hipster era difícilmente separable de las “cosas que le gustan a la gente blanca” como apodó el blog epónimo. El blog, Cosas que le gustan a la gente blanca, cambió el humor interno de los profesionales urbanos hip. Pero la “gente blanca” aquí quería decir los profesionales creativos de tendencias izquierdistas, combinando la raza (y la política) con la clase, como observó Danny Rosenblatt (2013).

De muchas maneras los hipsters de finales de los 2000 representan la última versión de los Bobosbebedores de cappuccino con pajita de Brooks o los creativos urbanos de Florida. Gustos estéticos que una vez señalaban inconformismo – piercings, tatuajes, pelo teñido – se convirtieron en marcadores de ser un urbanita cool. El desplazamiento del significado del gusto contracultural, de los márgenes a la élite, no es nuevo, por descontado. Pero, como ilustra Cosas que le gustan a la gente blanca, estos gustos vinieron a definir una clase profesional blanca, urbana y liberal cada vez más uniforme que se beneficia de la “nueva” economía que deja tras de sí, o como lo nombró el creador del blog Christian Lander, del “tipo equivocado” de gente blanca.

El fin del Hombre Blanco

El deterioro de la estabilidad de la clase media blanca contribuyó al momento de renovación de derechas del Tea Party a finales de los 2000. El resentimiento era cada vez mayor contra los republicanos mainstream durante la crisis financiera de 2008, y se combinó con la ansiedad que la campaña de Obama supo capitalizar en las tecnologías digitales con mayor eficacia. Los blogueros de derechas defendieron una política más descentralizada y basada en las redes sociales que se fusionase en varios Tea Party, como contó el antropólogo Charles Pearson en su tesis doctoral sobre las redes sociales de derechas. Estos grupos descentralizados capitalizaron en redes páginas para movilizar votantes en las elecciones de mitad de mandato de 2010, derrocando con éxito a muchos republicanos moderados. La revolución del Tea Party puso el escenario para reemplazar la era de las guerras culturales del conservadurismo de “valores familiares” con una agenda anti-establishment, nativista y libertarian.

Como record Adam Haslett en The Nation, la cadena Fox News ha estado avivando el extremismo de derechas desde los años de Clinton. Los novatos en redes ganaron ascendencia durante el escándalo de Monica Lewinsky, mezclando una guerra cultural moralizante con la agitación de prensa amarilla. Pero finalmente, sostiene Haslett, la emoción que cosechó la campaña de Trump no fue la ira, ni siquiera la protesta, sino la vergüenza.  Y es precisamente vergüenza lo que muchos sintieron cuando perdieron su capacidad de subsistencia, especialmente aquellos hombres que vivieron el desempleo como una pérdida de su masculinidad. En su libro de 2012 El fin del hombre, Hannah Rosin detalló las dificultades que tenían los hombres blancos de clase media, particularmente en las ciudades empresariales, cuando los empleos respetables se dieron a la fuga. Ella describe esposas que asumieron el tradicional rol de ganador-del-pan porque estaban dispuestas a aceptar posiciones menos prestigiosas – y peor pagadas – que sus maridos. Aunque la dominación masculina no ha desaparecido, la explicación de Rosin captura la política de género de una economía de servicios postindustrial que trastoca radicalmente los roles de género tradicionales y mina la autoestima de muchos hombres. 

No debería sorprendernos, entonces, que la extrema derecha nacionalista florezca en el misógino mundo del troleo online, como ilustró la reacción violenta del “Gamergate” a las críticas feministas y antirracistas de los videojuegos. Muchos en la izquierda se pelean por entender cómo conservadores devotos votaron por un impresionante magnate inmobiliario de Nueva York convertido en estrella televisiva. Pero las elecciones de Trump ponen al desnudo las amenazas que mucha gente blanca percibe no sólo a su posición económica, sino a su sentido básico de identidad y pertenencia.

La insufrible blancura de la clase media evanescente

En el malestar general postelectoral del pasado noviembre, yo traté desesperadamente de entender a los votantes de Trump, especialmente a los más reacios. Mi compañera de asiento en el vuelo del avión estaba igualmente frustrada con el estado del debate político en EEUU, y (a pesar de haber votado una vez como demócrata) se sintió calumniada por los liberales de la costa este.

Como alta directiva en una institución financiera, había crecido en el rural Iowa y estaba viviendo en la suburbana Miinneapolis. Aunque había tenido éxito profesionalmente sin un título universitario, eventualmente obtuvo uno auxiliar requerido para la promoción. No le gustaba Trump y se atormentaba con el voto. Pero odiaba más a Hillary, percibiendo a esta candidata como irremediablemente corrupta, a pesar de su deseo porque hubiese una mujer presidente – “solo que no ésta”. La mañana de las elecciones, me contaba, se levantó desgarrada, pero finalmente sus visiones pro-vida triunfaron sobre otras consideraciones – principalmente la perspectiva de una Corte Suprema de justicia que fuese conservadora.

De muchas maneras, ella encajaba con el perfil del votante reacio a Trump – blanca, estable financieramente, sin titulación universitaria, y ansiosa sobre el futuro económico de sus hijos. Se preocupó porque sus hijos hubieran perdido recursos en la escuela así que en vez de ello fueron a clases particulares. Estaba resentida con las familias migrantes que conocía, convencida de que estaban teniendo “bebés para echar el ancla” en vez de vivir según las reglas. Y se sintió censurada en sus puntos de vista por una familia y unos colegas liberales, moviendo el dedo e imitando a una sobrina que despreciaba sus puntos de vista sobre el feminismo y los derechos de los homosexuales.

Este sentido de persecución refleja el sentimiento de exclusión respecto de la clase credencializada y la esfera cultural de las élites costeras. Los defensores de un mundo igualitario tienen razón al denunciar la primacía de los sentimientos blancos sobre las privaciones de los marginalizados, especialmente porque la marginalización asegura un orden social devastadoramente desigual. Pero es también necesario fundamentar la pérdida de estatutos y reconocimiento cultural percibidos – de sentir que la experiencia de clase media blanca y cristiana se ha descentrado – en la reorganización de la clase media y los perversos incentivos del capital global. Contrarrestar el apoyo que recibe elnativismo y el autoritarismo en los EEUU y otros lugares significa enfrentar estos desplazamientos económicos y culturales más amplios.

 

es investigadora social especializada en antropología de los medios (especialmente nuevas tecnologías) y su papel en las clases medias emergentes. Es Visiting Assistant Professor de Antropología en la Universidad Wesleyana (Connecticut), es Visiting Fellow en el Centro por las Humanidades (Nueva York), y Associate Faculty en el Instituto de Investigación Social de Brooklyn. Actualmente está completando un libro sobre redes sociales en Berlín que aparecerá próximamente en la editorial Penn Press.

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Traducción:Julio Martínez-Cava

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SEMIÓTICA de las FALACIAS

Por: Fernando Buen Abad

Urge intervenir la noción de “Pos- verdad” -con una buena dosis de pensamiento crítico- para radiografiarla hasta saber qué contiene y a qué propósitos tributa su uso. Sus definiciones la pintan como una forma “emotiva” de la mentira para manipular la “opinión pública”… para subordinar los hechos a las habilidades emocionales del manipulador. Es la mentira que prescinde de los hechos, que los arrodilla ante los intereses del enunciado para revertir (pervertir) la relación conocimiento-enunciación. El conocimiento se convierte en producto del enunciado y no al contrarioLa realidad se convierte en un estorbo o en una anécdota decorativa -o prescindible- del enunciado. Una figura “retórica” más importante que la propia verdad. De cualquier manera parece ser necesario interpelar a la noción de “pos- verdad” con otra noción de contraste dialéctico que llamaremos aquí “Plus-mentira”. Incluso la construcción histórico-social de la “verdad” debe ser obra crítica.

En todos los sistemas económico-políticos que dividen a la sociedad en opresores y oprimidos, la mentira es un dispositivo consustancial o, dicho de otro modo, son mentirosos por definición. Sistema mentiroso que se basa en robar el producto del trabajo, con estratagemas diversas, que usa represión, miedo, armas, idolatrías e ideologías. La dictadura de las creencias y las supercherías. Mentiras que se perfeccionan en laboratorios de guerra psicológica fabricantes de “Plus-mentira”. Ahora quieren imponernos como “verdad” su reino de la des-honestidad y la anti-política. La fachada fagocitando el contenido; las técnicas de persuasión produciendo crisis de confianza; la política huérfana de sociedad. Se trata de aniquilar lo que contradiga, lo que interpele, lo incómodo, lo difícil, lo profundo y lo social. Es un modo más de la ideología de la clase dominante en su fase intolerante y excluyente. Uno de sus modos más extremos y contradictorios que se “justifica” con “pos-verdades” creadas exprofeso y con tono “académico”. Medios para coagular el odio de clase como “verdad” que aniquila “lo otro”.

Con la “pos-verdad” y la “plus mentira” ya no habría rumores “falsos”… todo es “verdadero” mientras sirva para obturar la realidad. Se la usa para destruir al rol del Estado, para invisibilizar escenarios de represión y crimen, para ocultar fraudes electorales de todo tipo. La “pos-verdad” endiosa a los monopolios de guerra ideológica hacia públicos entrenados para no exigir “pruebas” ante ninguna calumnia, públicos entrenados para omitir “re-preguntas” y, especialmente, para no interrogarse a sí mismos sobre su información verdadera. Públicosentrenados para la “pereza mental”.

Ellos anhelan audiencias modeladas como repetidoras automáticas de falacias dramatizadas por la coyuntura donde domina el punto de vista hegemónico que anula los cánones de veracidad. Que los “hechos” queden sepultados por el énfasis, por las exageraciones y por todos los estereotipos imaginables. La red de “plus-mentiras” en que se sustenta la “pos-verdad”, se propone recorrer a lo ancho y a lo largo, a lo alto y a lo profundo… el cuerpo social para hacerlo adicto a las mentiras. Adicto a la ingeniería de la “plus-mentira”. Inyectarle odio coagulado en intolerancia para aniquilar lo otro, lo que implique a lo diferente… lo que implique a lo popular y a lo revolucionario. Imponer la negación compulsiva de la “verdad” su necesidad de existir, negarle su razón de proceder y negarle el ser. La “plus-mentira” liberada de toda culpa o penitencia. La “plus mentira” basada en la inmoralidad misma. El vacío de principios. La desfiguración alevosa de la realidad cómo signo de clase. El dogmatismo de la falacia, el fundamentalísimo de la irracionalidad impune. Y entonces lo falso es real.

Acaso el “plus” de la mentira en la “pos-verdad” sea su capacidad de consenso aplastante, su manera de obturar la duda. Incluso su glamour autoritario. La “plus-mentira” basada en componentes dinámicos de usurpación simbólica para asesinar la verdad con las banderas de lo que se niega o se combate. Hitler se hizo llamar “socialista”, Franco en nombre de Dios produjo matazones diabólicas. Así que ni la “pos-verdad” ’ni la “plus-mentira” son novedades ni hallazgos teóricos actuales y acaso un factor decisivo, o de su vigencia, sea el uso de las tecnologías subordinándolas a sus fechorías. La tecnología aporta su “prestigio” para hacer más contundente el desprestigio de la verdad. Total pasará nada. Y todo conduce a la anti-política.

En esta reflexión hay un litigio filosófico profundo y crítico que atañe a la “verdad” sus búsquedas, encuentros y desencuentros siempre históricos. No sobre el valor de su existencia social e histórica sino sobre sus depredadores aunque en la “pos-verdad” se los niegue. Y todo esto pone de relieve la responsabilidad social por la verdad, su lugar y sus desafíos. La verdad en cada pliegue de la revolución, la verdad de las masas y para las masas. La verdad que expresa la ética política de la lucha emancipadora. La verdad desde las bases con sus derrotas y sus victorias. La verdad y sus procesos, sus logros reveladores como saltos cualitativos de conciencia y compromiso. La verdad que es táctica inmediata de combate, la verdad revolucionaria siempre. En suma, si el capitalismo anhela manipular la percepción y las creencias con rumores y calumnias, con sobrecarga acelerada de información falsa para decir que hay “crisis humanitaria” donde hay luchas sociales; para imponer “guerras económicas” y decir que la voluntad popular no es confiable o lograr que nadie pueda reconocer la verdad de las luchas y eso deje de tener importancia… entonces la “plus mentira” también es un campo de guerra en la Batalla de las Ideas.

Fuente: rebelion.org

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G-20: Un mundo zombi

Por: Michael Roberts

Los zombies llegaron a la reunión del G-20 en Hamburgo este fin de semana – y no me refiero a los líderes del G-20, sino a un grupo llamado Gestalten, que se vestían como zombies y caminaban por las calles. El grupo afirmaba que querían que el G-20 buscara una sociedad más abierta, igualitaria, en lugar de poner el poder en manos de unos pocos; y quería enviar un símbolo de solidaridad y participación política al mundo.

Hubo pocas señales de solidaridad entre los líderes del mundo capitalista en Hamburgo. El presidente estadounidense, Donald Trump, después de volar para visitar al derechista presidente de Polonia (¿como un desaire a Putin?), dejó en claro, a su peculiar manera, que los EEUU no volverían al Acuerdo de París sobre el cambio climático y se opondrían a cualquier declaración del G-20 que comprometiese a los EEUU con el libre comercio. De hecho, Trump está considerando imponer aranceles a los productos siderúrgicos  de la UE.

La globalización, tal y como los líderes del capitalismo y las grandes empresas han llegado a quererla y disfrutarla, está bajo la amenaza del nacionalismo y el proteccionismo. Además está el aumento de los puntos calientes de crisis política de Corea del Norte y Oriente Próximo, para los que los líderes del G-20 no tienen ninguna política o solución clara.

Pero tal vez hay un dato positivo para el capitalismo: la mejora aparente de la economía mundial, por fin, después de seis o siete años de crecimiento económico, inversión e ingresos deprimidos desde el fin de la Gran Recesión en 2009.

Como el FMI señaló en su última actualización de la situación de la economía mundial: “La buena noticia es que la economía mundial está ganando impulso en la medida que la recuperación cíclica promete más puestos de trabajo, mayores ingresos y mayor prosperidad en el futuro”.  Sin embargo, hace una advertencia: “la economía mundial puede estar ganando impulso, pero no podemos estar seguros de que estemos fuera de peligro … hay riesgos bajistas evidentes: la incertidumbre política, incluso en Europa; la espada del proteccionismo que pesa sobre el comercio mundial; y estrictas condiciones financieras globales que podrían provocar salida de capitales disruptivas de los países emergentes y en desarrollo “.

Sin embargo, parece que hay una recuperación económica en la mayor parte de Europa. El crecimiento medio del PIB real de la zona euro se acerca al 1,5% anual, con Escandinavia y Europa del Este creciendo aún más rápido. La economía de Estados Unidos está mostrando signos de desgaste, pero se mantiene alrededor del 2% anual. Japón oscila alrededor del 1,5% anual. China también, después de que los analistas más pesimistas predijeran su colapso, continúa expandiéndose a un 6,5-7% anual. Incluso algunas de las principales economías emergentes, como Brasil y Rusia parecen estar saliendo de las depresiones que sufrieron en los últimos 18 meses.

Los beneficios parecen haber aumentado globalmente en los últimos meses después de salir de territorio negativo. Esta recuperación se debe principalmente a la mejora en China y Japón.

Esto ha hecho que algunos economistas “ortodoxos” (JP Morgan) se sientan más seguros de que la Larga Depresión ha terminado. La recuperación y el crecimiento sostenido más rápido pueden llegar pronto, liderados por una mejora de la inversión empresarial.

De las grandes economías, sólo el Reino Unido, parece estar empeorando. Después de la decisión de abandonar la Unión Europea (Brexit), las empresas han dejado de invertir y los flujos de capital en la ciudad de Londres la han abandonado. Los últimos datos del PIB real en el primer trimestre de 2017 muestran que la economía del Reino Unido creció sólo un 0,2%, la menor tasa de crecimiento del conjunto de Europa, ¡como Grecia! La producción industrial se está desplomando y la inversión empresarial está congelada.

La familia media británica se enfrenta a la contracción más dura de ingresos reales de los últimos cinco años, en la medida en que el ingreso disponible real per cápita cayó un 2% en el primer trimestre de 2017. De hecho, según un nuevo informe de la Fundación Joseph Rowntree, una familia de cuatro (dos adultos que trabajan y dos niños) requiere “al menos” 40.800 libras al año para llegar a fin de mes y, en promedio, y una familia de ese tipo en el Reino Unido se queda corta en unas 3.000 libras.

Y tampoco es todo de color de rosa en los EEUU. Los últimos datos de empleo mensuales de julio muestran un mayor incremento del empleo, pero también un aumento en la tasa de desempleo por primera vez en años. Eso sugiere que el empleo ha alcanzado su pico. El crecimiento de los salarios sigue por debajo del 2,5% anual y, después de la inflación, los ingresos medios siguen sin crecer. Lo más importante es que las ganancias en los sectores productivos de la economía de Estados Unidos están cayendo.

Los beneficios de las acciones en el mercado de valores de Estados Unidos está en su nivel más bajo – lo que es una señal de que los precios de las acciones están muy por encima de las ganancias (beneficios) de las empresas estadounidenses.

Y la curva de rendimiento de los bonos de Estados Unidos está aplanándose (es decir, la diferencia entre el rendimiento a largo plazo y la tasa de interés a corto plazo en los mercados de crédito). Lo que suele ser un signo de desaceleración de la economía. Cuando se invierte la curva (el rendimiento a largo es inferior a la tasa a corto plazo), es señal de una próxima crisis.

La curva de rendimiento de los bonos se aplana porque la Reserva Federal de Estados Unidos parece decidida a aumentar su tasa de referencia, que establece el piso para todas las tasas de interés para préstamos en los EEUU y, a menudo, en el extranjero. Esto significa que el coste de los préstamos para el consumo o para invertir en la expansión de negocios aumentará. Según las actas de su última reunión, los miembros de la Fed están dispuestos a subir las tasas aún más, a pesar de que la inflación no está aumentando, por el contrario, y los salarios apenas crecen.

Como un gerente de fondos de riesgo estadounidense dijo: “no veo nada diferente de lo que la Fed ya ha dicho. La economía sigue siendo aceptable. No se esta sobrecalentando o enfriando. El mensaje implícito es que estamos en el camino para elevar las tasas de interés y para reducir el tamaño de los balances, no porque la economía se esté recalentando, sino porque queremos normalizar la política monetaria”. Pero si la Fed continúa con esta política, bien podría aumentar la presión a la baja sobre los beneficios empresariales y la inversión. Ya hay señales de que el coste de los préstamos ha aumentado en las economías asiáticas.

Por otra parte, las razones subyacentes para dudar del optimismo de los líderes del G-20 y de los jefes de fondos de riesgo sobre la economía mundial son que ninguna de las causas principales del bajo crecimiento de la productividad y la inversión se han corregido. En su último informe sobre la economía de Estados Unidos, el FMI redujo sus previsiones de crecimiento al 2,1 por ciento en 2017 y 2018, abandonando su hipótesis de que los planes de recorte de impuestos y del gasto fiscal de la administración Trump impulsaría el crecimiento. Lejos de acelerarse, la economía de Estados Unidos continúa arrastrándose lentamente, en el mejor de los casos. Mientras que la administración Trump sigue trabajando con unas proyecciones de crecimiento del 3 por ciento en 2021, el FMI cree que el crecimiento de EE UU se reducirá a una tasa potencial subyacente de 1,8 por ciento en 2020.

El crecimiento de la productividad en todas las grandes economías continúa en mínimos históricos.

Mientras que el PIB real per cápita está todavía muy por debajo de los niveles anteriores a la Gran Recesión, la desigualdad de ingresos y riqueza en las principales economías se mantiene en niveles récord: de hecho, sigue en aumento.

Y los volúmenes del comercio mundial siguen estando un 25% por debajo de los picos anteriores a la crisis financiera global.

La economía mundial todavía parece un zombi, aunque existe cierto optimismo de que los muertos vivientes recuperen su aliento vital.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

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América Latina contra el pensamiento único

Por: Emir Sader

Hay que borrar las políticas que han caracterizado a cierto número de países de América Latina, porque ellas desmienten el pensamiento único. Hay que borrar de la consciencia de la gente que es posible hacer políticas distintas a las que todavía dominan el mundo.

Hay que hacer que las personas olviden que no se debe naturalizar el mercado, que los derechos deben ser garantizados, si queremos sociedades menos injustas, con menos exclusión social, miseria y pobreza. Para ello hay que hacer como si Argentina no hubiera superado la peor crisis de su historia, a comienzos del siglo XXI, no haciendo que el peso de la crisis recayera sobre la gran masa del pueblo. Como si Brasil –hasta hace poco el país más desigual del continente, del mundo– no solamente haya dejado ese puesto, como ha salido, por primera vez en su historia, del mapa del hambre. Como si Bolivia no hubiera pasado de ser una de las naciones más pobres de América Latina a ser la más ejemplar en desarrollo económico, social, político, étnico y cultural. Y todo lo que ha pasado también en países como Ecuador, Uruguay y Venezuela.

Hay que hacer como que América Latina –o al menos algunas naciones del continente– deja de ser punto fuera de la curva y vuelve a su rol de países injustos, endeudados, humillados y ofendidos. Que no tengan soberanía externa y tampoco estados fuertes y legitimados por el voto democrático del pueblo.

Me dí cuenta recientemente, cuando participé en un seminario sobre políticas de inclusion, en el cual, para mi espanto, de que las políticas sociales de los gobiernos progresistas de América Latina han estado ausentes, aun si el seminario tenía 17 conferencias. Pero una sola sobre América Latina, sobre la exclusión social en algunas naciones del continente.

Hasta hace poco las políticas sociales brasileñas, bolivianas, venezolanas, uruguayas, agentinas y ecuatorianas eran el centro de cualquier evento o debate sobre cualquier aspecto social del mundo contemporáneo. Como ejemplos que contrastan con lo que pasa en Europa, Estados Unidos, Asia, África y países de América Latina. Eran ejemplos concretos de cómo es posible, aun en un mundo dominado por el neoliberalismo, remar contra la corriente y disminuir la desigualdad, la injusticia, el hambre, la miseria y la pobreza. Eran malos ejemplos para el pensamiento dominante. Habría que derrotar a esos gobiernos y borrar de la consciencia de los pueblos de esas naciones y de los otros esas políticas. Habría que destruir las imágenes de los líderes de esas políticas. Campañas feroces de ataques personales se desarrollan en contra de Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales, Cristina Fernández, Pepe Mujica y Rafael Correa, entre otros, para complementar el cierre de un capítulo que debería pasar a la historia como un breve paréntesis populista, de locura política contra la indefectible lógica económica.

Largas exposiciones sobre la exclusión y la pobreza en el mundo y en todas sus regiones no se complementan con alternativas sociales concretas, resultado de gobiernos populares y democráticos. Todo, como se ha hecho siempre: en eventos sobre cuestiones de carácter social. Pero ahora se trata de mantener el debate a nivel teórico, en constataciones sobre la concentración de la renta, la exclusión social, etcétera, pero sin desembocar en alternativas concretas. Todo se queda envuelto en un escenario desalentador, en el que el mundo va para lo peor, caso inevitable porque no se mencionan opciones concretas de superación de esos problemas.

Es que el cuestionamiento de la supuesta condenación de la humanidad al pensamiento único había dejado de ser un tema teórico para residir en el plano concreto de países determinados, que ha hecho la opción de atacar las raíces de esos problemas –el modelo neoliberal.

Es un mal ejemplo para el sistema financiero internacional, para los ideólogos del fin de la historia, para los adeptos del Consenso de Washington, para los que –en particular, economistas– creen todavía en el pensamiento único como política económica dictada por los mercados. Un mal ejemplo que hay que eliminar como gobiernos, como políticas, como derechos y como memoria de la cabeza de los pueblos.

La historia no ha terminado. El pensamiento nunca es único. Consensos sólo hay impuestos por Washington. La historia es siempre un proceso abierto, en el que la consciencia y la organización de los pueblos definen los caminos hacia una dirección u otra. Nunca la historia de la humanidad ha estado tan abierta, tan indefinida. Ni siquiera la globalización neoliberal es un camino sin vuelta. En América Latina es donde esa disputa está más abierta que nunca. Elecciones en los próximos dos años en países como Chile, Colombia, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, México, Honduras, Paraguay y Venezuela, entre otros, van a definir futuros en el continente, en el que las luchas populares y por ideales son los escenarios que preparan los futuros, siempre abiertos, del continente. América Latina puede dar nuevos pasos definitivos para enterrar definitivamente las ilusiones del pensamiento único.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228934

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Maestros en la era digital.

Por: Agustín Domingo Moratalla.

Durante la primera quincena de julio más de 400 maestros de toda España asistirán en Valencia a los cursos que organiza el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa del Ministerio de Educación. Convocados por una programación que va desde la Ciudadanía activa o Inteligencia computacional hasta los últimos avances de la Neuroeducación aplicada al aula, estos docentes tienen la moral muy alta porque casi sin terminar el curso en los respectivos centros de toda España, dedican una semana intensiva para completar su formación.

Quienes tenemos la ocasión de gestionar directamente esta formación comprobamos que las diferencias entre comunidades autónomas son menos significativas de lo que nos hacen creer los partidos y que la fuente de los cambios tiene una matriz cultural global que afecta docentes de todos los niveles. Aunque esta matriz está cada vez más condicionada por el ‘Internet de las cosas’ (IoT) por el que todo tiene que estar conectado a la red, las relaciones educativas nunca pueden ser sustituidas por la presencia cada vez más visible del mundo digitalizado.

A diferencia de lo que se puede creer, la aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos educativos no sólo exige alfabetización digital en la hiperhistórica galaxia Steve Jobs sino alfabetización gramatical en la histórica galaxia de Gutenberg o alfabetización emocional en la prehistórica galaxia de Homero. La formación que agradecen no es aquella que los ubica en uno de estos tres universos, sino aquella que les permite descubrir la novedad de la encrucijada cultural de mundos en la que ahora se encuentran. No triunfan cursos de alfabetización digital entendida como formación instrumental, sabemos que con el tiempo irán cambiando los dispositivos móviles y su aplicación a los recursos educativos. Tampoco triunfan los cursos de redes o sistemas, triunfan los cursos que capacitan para unir la inteligencia humana en todas sus modalidades con el conocimiento y, sobre todo, con la sensibilidad.

Además, no interesan únicamente cursos que faciliten técnicas o recursos que se apliquen a un alumno determinado, sino que se puedan aplicar al conjunto de la clase. Como Bonnie, la maestra que encarna la actriz Jenny Slate en la película ‘Un Don excepcional’, no sólo debe descubrir las capacidades nuevas de un alumno, sino gestionar el valor de la diferencia para el bien común del grupo. Esta gestión enriquecedora de la diferencia en el aula se realiza mejor cuando los maestros se organizan en clave de equipos comunitarios transdisciplinares, es decir, cuando los maestros y profesores no trabajan como sumatorios de ‘figuras galácticas’ en sus respectivas parcelas sino como profesionales con ‘mentalidad de equipo’. Cuando falta, descubrimos la diferencia entre instruir para sobrevivir y educar para convivir.

Fuente: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/maestros-digital-20170709235628-ntvo.html

Imagen: http://www.cerebrourbano.org/wp-content/uploads/2016/01/educacion-era-digital.jpg

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Un modelo educativo basado en la libertad.

Por: Victor Martínez Carrasco.

Tanto la libertad de enseñanza, como la libertad de los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos, se hallan amparadas por el artículo 27 de la Constitución Española, que establece en su punto 3 lo siguiente: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Además, su apartado 6 reza así: «Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales».
Desde el Partido Popular somos firmes partidarios de la defensa de los principios y valores contenidos en la Constitución que nos dimos todos y situamos precisamente en la libertad de las personas el centro, eje y fundamento de nuestra ideología y acción política. De ahí que nos congratulemos muy especialmente de que, gracias a nuestra enmienda a la totalidad de la Proposición de Ley sobre el Régimen de Conciertos Educativos presentada por Podemos, hayamos puesto freno en la Asamblea a un modelo intervencionista con el que se pretendía controlar la educación, indicar a los padres dónde han de estudiar sus hijos, e incluso a los profesores qué tienen que enseñar a sus alumnos.
Por el contrario, el modelo educativo defendido por el Partido Popular se basa en respetar y promover la libertad de padres y familias de llevar a sus hijos al colegio que prefieran, decidiendo dónde y cómo quieren que se les eduque. Un modelo, en suma, que no entiende de distritos, sino de libertad.

Además, la propuesta de ley de Podemos suponía una amenaza real para los 5.000 profesores y 77.000 alumnos de una enseñanza concertada que, como cabe dejar muy claro, no es subsidiaria de la enseñanza pública: son dos modelos en pie de igualdad concebidos para atender la educación sin diferencias ni discriminaciones.

En ese sentido, la Orden aprobada por el Gobierno regional para el concierto de Bachiller y la FP no va a romper el equilibrio, ya que, al contrario de lo que se ha llegado a afirmar, no se conciertan todas las unidades. Asimismo, propiciará que los profesores ganen en estabilidad y mejora laboral y permitirá a las familias con menos recursos que sus hijos puedan terminar su ciclo formativo en los centros concertados.
El sistema de educación único que defiende Podemos, además de liberticida, no funciona, tal y como acredita la experiencia, y se aleja de la política educativa que se lleva a cabo en el resto de Europa. Para más inri, su iniciativa en la Asamblea se basaba en una ley con claros visos de inconstitucionalidad, desde la exposición de motivos hasta la disposición final, según se desprende el informe de los Servicios Jurídicos de la Cámara.

Y es que Podemos no se siente cómodo dentro del sistema constitucional, nunca lo ha respetado y no dudan en pisotearlo con tal de intentar conseguir lo que en el fondo persigue: imponer un sistema de pensamiento único, también en la enseñanza.
El Partido Popular siempre va a estar enfrente de un partido intolerante, que no respeta la Constitución y el derecho de los padres y familias para decidir cómo y dónde estudian sus hijos en la Región de Murcia. Y siempre estaremos en defensa de la libertad.

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/06/12/modelo-educativo-basado-libertad/836606.html

Imagen: http://www.educacionyculturaaz.com/wp-content/uploads/2017/06/avisos29-2.png

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Habemus Modelo educativo .

Por: La Jornada.

Aunque con cierto retraso de acuerdo al plazo que originalmente se había anunciado, se ha dado a conocer la novísima propuesta educativa que habrá de acompañar a la reforma idem impulsada en el actual sexenio. De acuerdo a los tiempos que fijó la SEP, desde el 31 de mayo debieron haberse conocido planes y programas de estudio para los niveles básico (preescolar, primaria y secundaria) y medio superior (preparatoria o bachillerato) que comenzarían hipotéticamente aplicarse a partir del ciclo escolar 2018-2019, es decir, hasta dentro de un año. De esta forma, el nuevo modelo educativo arrancara de no enfrentarse a contingencias políticas o causas de fuerza muy mayor que se presenten en la ya inminente transición sexenal, cuando vaya de salida el gobierno que impulsó a la actual Reforma. Reforma que por lo demás, después de cuatro años de iniciada solo se conoce su vertiente laboral administrativa a través de la aplicación de la Ley del Servicio Profesional docente y su maratón de evaluaciones.

El retraso de dos meses obedeció según pretextaron las autoridades del ramo a los ajustes que tendrían que hacerse al aspecto de la vinculación entre los niveles básico y medio superior. Cosa no menor. De planearse y hacer bien las cosas, los periodos posteriores inmediatos a los recesos de clases (entiéndase vacaciones) de este y el próximo inicio de los ciclos escolares, en teoría habrán de ser muy intensos. Las tareas que a los profesores les esperan serán las reuniones de trabajo, análisis y discusión de colegios de sus respectivos consejos técnicos.

Como sentencia Perogrullo, nadie puede enseñar lo que no sabe y si se va a enseñar y sobre todo aprender con un nuevo enfoque y método, habrá que empezar por conocer el contenido y naturaleza de la nueva propuesta pedagógica. Los docentes que en un buen porcentaje no les gusta ni tienen el hábito de la lectura, tendrán que ponerse a machetear los mamotretos de documentos en que se han vaciado planes y programas y demás aspectos del modelo incluido su sustento teórico pedagógico. Acostumbrados muchos de ellos a recibir y aplicar recetas, el trabajo que les espera no es poca cosa. Porque no solo será leer lo que tiene que ver con el nuevo paradigma educativo, sino entenderlo y aplicarlo.

El estudio será obligado además porque podría ser motivo de una próxima evaluación para mantener la plaza (y con ella la categoría) o para futuros ascensos y promociones con sus respectivos estímulos económicos que vinieron a sustituir a la carrera magisterial.

El nuevo “Modelo educativo para la Educación Obligatoria” que con este nombre Peña Nieto en la voz de Aurelio Nuño ofrece a los mexicanos pone como uno de sus objetivos centrales además de “educar en libertad y para la creatividad”, promover la autonomía escolar. Esto no es otra cosa que los planteles puedan adaptar los contenidos educativos a los requerimientos de su entorno. Es esta una de las premisas de modelos exitosos como el finlandés.

Esta característica de buscar que las escuelas sean autónomas, proceso que podrá lograrse gradualmente, está contemplada en la legislación de la Reforma que pugna por transformar la organización del sistema educativo para darle mayor autonomía de gestión a los establecimientos educativos. Condición que se cumplirá sujetándose a los lineamientos que imponga la SEP. En otras palabras, la autonomía escolar será dirigida, como lo es nuestra democracia. La autoridad del ramo pareciera estarle diciendo a los profesores y directivos reunidos en sus Concejos Técnicos: miren mis hijitos, tendrán (cierta) “libertad” para gobernarse con sus propias reglas, gozaran de una relativa independencia en sus decisiones y acciones, ya no dependerán para la operatividad de los planteles del patrón y gozaran de una relativa potestad particular; pero todo esto se hará bajo los lineamientos que a mí como autoridad y gobierno convengan.

El nuevo modelo en su flexibilidad permitirá agrupar a los alumnos obedeciendo a sus propias habilidades e intereses hasta en cinco diferentes ámbitos. Esto que pareciera un galimatías en desafío contra una educación integral y holística, consiste en forma resumida en lo siguiente: el primero tiene que ver con los aspectos propiamente académicos del lenguaje, comunicación, pensamiento matemático, conocimiento de las parcialidades de los mundos natural y social.

En el segundo ámbito los alumnos aprenderán a potenciar el desarrollo personal y social en el que se incluye el deporte y la cultura. El tercero busca insertar a los futuros ciudadanos en las necesidades de la posmodernidad del siglo 21 que tienen que ver con la educación financiera (sic), la programación, robótica y el aprender a ser emprendedores. El cuarto ámbito de aprendizaje le da cabida a la microhistoria o historia local, tecnologías, artesanías, cultivo de hortalizas y educación ambiental. Una cierta re visitación a la escuela del trabajo de Dewey y Ramírez.

Y en el último de los ámbitos se propone que los alumnos acompañados de sus maestros se involucren en labores sociales como colecta de basura, potabilización del agua y práctica de la democracia escolar en escuelas que si algo las ha caracterizado es su carácter vertical y autoritario. El imaginario prefigura acaso otro regreso a los años dorados de la escuela rural mexicana.

Además de estos cinco ámbitos que conforman al nuevo “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria en México”, la propuesta que recién se ha dado a conocer contempla también cinco ejes formativos. Por cuestiones de espacio nos ocuparemos de ellos en una próxima entrega.

Fuente: http://ljz.mx/2017/07/07/habemus-modelo-educativo-primera-de-dos-partes/

Imagen: http://ljz.mx/wp-content/uploads/2015/07/default-imagen-destacada-ljz-2.jpg

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