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La utilidad de los conocimientos inútiles

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Jairo Hernando Gómez Esteban

En un mundo en que el “saber hacer” es el objetivo principal de la educación para garantizar un mínimo de empleabilidad y desempeño laboral, cualquier actividad o idea que se plantee es considerada superflua y estorbosa.

Gran parte del éxito del libro La utilidad de lo inútil del filósofo italiano Nuccio Ordine, radica no sólo en demostrar que la mayoría de ideas, actividades y obras científicas y artísticas se elaboraron sin pensar en una utilidad inmediata y práctica, sino que, al ser producto de la curiosidad y las inquietudes individuales, no necesitaron ninguna otra justificación que la satisfacción de encontrar o descubrir explicaciones o expresiones estéticas de la naturaleza o de la humanidad que antes no existían o sólo se vislumbraban como atisbos.

Y es que una de las razones principales del fracaso de la educación actual en todos sus niveles lo constituye, sin lugar a dudas, su afán utilitarista y pragmatista. Y hablo no sólo de los responsables de dicha educación sino de toda la comunidad educativa en la que los padres de familia ocupan el lugar más destacado. ¿En qué va trabajar mi hijo si estudia alguna de esas carreras que no sirven para nada?, es la pregunta que la inmensa mayoría de padres se formula cuando las o los jóvenes están pensando estudiar algo relacionado con las humanidades, las ciencias sociales o las artes.

Cuando se reduce la educación a la adquisición de competencias puramente laborales e instrumentales, no sólo se la despoja de su principal objetivo, esto es, la formación para alcanzar la plena humanidad y la constitución como sujeto ético y político, sino que convierte al educando en una máquina de producción material y económica cuya visión del mundo se reduce a verlo como un inmenso supermercado, y las relaciones consigo mismo a una ávida contabilidad de ingresos y egresos.

El libro de Ordine abunda en citas y situaciones en las que se da cuenta con argumentos y, pese a lo paradójico que pueda sonar, con hechos y resultados concretos, las ventajas de los conocimientos, ideas y obsesiones que en principio pudieron ser inútiles pero que terminaron siendo fundacionales y determinantes para el desarrollo de las ciencias, la filosofía y las artes. Veamos tres ejemplos.

En Cien años de soledad, el coronel Aureliano Buendía, cansado de dirigir guerras que nunca terminaban porque sin ellas el país perdería su identidad nacional, decidió dedicarse a fabricar pescaditos de oro:

Con su terrible sentido práctico, ella (Úrsula) no podía entender el negocio del coronel, que cambiaba los pescaditos por monedas de oro, y luego convertía las monedas de oro en pescaditos, y así sucesivamente, de modo que tenía que trabajar cada vez más a medida que más vendía, para satisfacer un círculo vicioso exasperante. En verdad, lo que le interesaba a él no era el negocio sino el trabajo

En el Libro del té, dedicado a describir las implicaciones para la cultura japonesa de la ceremonia del té, en la que la preparación de los arreglos florales, el kimono, la caligrafía, etc., le exige a quien la realice años de preparación e incluso toda la vida,  el escritor Kakuzo Okakura señala cómo algo tan inútil como es el gusto por las flores, nos pudo llevar no sólo a elevarnos en la escala evolutiva, sino a crear la más inútil de las artes pero sin la cual no podríamos vivir: la poesía.

Al ofrecer a su amada la primera guirnalda, el hombre primitivo se eleva sobre la bestia; saltando sobre las necesidades burdas de la naturaleza, se hace humano; percibiendo la sutil utilidad de lo inútil, entra en el reino del arte

Un agudo intérprete de las relaciones entre literatura y ciencia, Italo Calvino, considera que nada es más importante que las “actividades que parecen absolutamente gratuitas”:

Muchas veces el empeño que los hombres ponen en actividades que parecen absolutamente gratuitas, sin otro fin que el entretenimiento o la satisfacción de resolver un problema difícil, resulta ser esencial en un ámbito que nadie había previsto, con consecuencias de largo alcance. Esto es tan cierto para la poesía y el arte como lo es para la ciencia y la tecnología

En un mundo en que el “saber hacer” es el objetivo principal de la educación para que se pueda garantizar un mínimo de empleabilidad y desempeño laboral, cualquier actividad o idea que se plantee sólo por el placer de la imaginación o de la utopía, es considerada superflua y estorbosa.

Sin embargo, una educación que no tiene en cuenta o prescinde del vagabundeo intelectual y del extravío creativo, no sólo formará empleados uniformizados y homogéneos, sino tal vez, y quizás esto es lo más importante, seres tristes, frustrados y abúlicos.

Conviene, entonces, una escuela y una universidad en las que no se tengan obligaciones sino sólo oportunidades; en las que cada estudiante disponga de su tiempo y de su energía como le plazca: enfrascado en sus propios intereses y asuntos; en las que los docentes puedan trabajar con uno u otro profesor según acuerden de forma individual; o puedan trabajar solos, consultando de vez en cuando a cualquiera que consideren que les puede ayudar, de tal forma que las personas con ideas (estudiantes y profesores), disfruten de condiciones favorables para la reflexión y el diálogo. Estoy seguro de que, pese a algunas limitaciones materiales o sociales de las instituciones educativas, sus miembros estarían demasiado ocupados y demasiado contentos para darse cuenta.

En el fondo no estoy diciendo nada nuevo. Las grandes experiencias y propuestas pedagógicas, desde Sócrates y Makarenko, pasando por Summerhill y el sistema educativo finlandés, hasta John Dewey y Paulo Freire, no han dejado de considerar la imaginación, el arte y la especulación filosófica como los núcleos básicos de cualquier proceso de formación. Y si no es así, pues que vengan de una vez las máquinas y los robots y nos reemplacen, al fin y al cabo, ellas son infinitamente más eficientes y objetivas que nosotros.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-utilidad-de-los-conocimientos-inutiles

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La cuarta revolución industrial y la educación

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Rafael Orduz

Las formas en que la sociedad produce, distribuye y consume bienes y servicios están cambiando en forma vertiginosa. La manera en que se educan niños y jóvenes debe ajustarse a los cambios.

Se habla hoy de la cuarta revolución industrial que se está desenvolviendo a pasos agigantados, sin que aún sepamos del todo acerca de la dimensión de las rupturas con modelos tradicionales en los más diversos campos, incluyendo los de negocios y, por supuesto, los pedagógicos.

La primera revolución industrial tuvo una de sus bases en el uso del agua y el vapor para mover las máquinas que iniciaron la producción fabril moderna. La ruptura con los métodos artesanales por la vía de la producción a escala, la revolución en el transporte (ferrocarriles) y la fabricación de maquinaria y equipo, fueron algunas de las características de aquella. El hierro y, más tarde, el acero, se convierten en insumos fundamentales de la infraestructura productiva y de los bienes de capital.

La segunda se refiere al uso de la energía eléctrica para la producción en masa. Es una revolución que se asocia también al desarrollo de la industria química y al motor de combustión interna. (Lea: El uso del Learning Analytics para la mejora de la calidad de los ambientes de aprendizaje)

La llamada tercera revolución industrial se refiere al período que incorpora la electrónica y las tecnologías de la información y las comunicaciones en los ciclos de producción, distribución y consumo. La automatización en la producción es un rasgo típico de tal etapa.

Finalmente, la cuarta revolución, basada en la tercera, es la de la era digital, la conectividad móvil, las redes sociales, el “big data”, de la que apenas la humanidad está comenzando a percibir los profundos cambios que acarreará. (Lea: El museo como aparato en la Era del Big Data 1)

Una característica, según el Foro Económico Mundial consiste en que los límites entre los ámbitos físico, digital y biológico se diluyen gradualmente. Aunque está basada en la tercera revolución, la cuarta se caracteriza por la velocidad exponencial de los hitos de innovación, el amplio espectro en el que ocurren y el impacto que generan en múltiples sistemas, incluyendo los productivos, administrativos, de gobierno y educativos.

En un mundo en el que el número de conexiones móviles es ya superior a la población mundial (lo que no implica que todos los habitantes del planeta estén ya conectados entre sí), con capacidades inimaginadas de almacenamiento virtual y desarrollos inverosímiles hace dos décadas, que apuntan al acceso de la información y el conocimiento para miles de millones de personas sin importar dónde, cómo y cuándo lo hagan, los retos (y las oportunidades) relacionados con la forma en que nos educamos, son formidables. Robótica, inteligencia artificial, nanotecnología, biotecnología, producción 3D, ciencia de los materiales y la fusión, campos que, en mayor o menor grado se fusionan entre sí, marcarán rutas determinantes del conocimiento en las próximas d,a formacnamas en la red) ompetencia de procurar el acceso al conocimiento por sus medios.trasciende le espcaio de la educaciécadas.

Aunque el tema es de alta complejidad, hay hechos claros:

  • En un contexto en el que “Google lo sabe todo” lo relevante en la producción de bienes y servicios no será el conocimiento de los individuos sino lo que las personas pueden hacer con él.
  • Iniciativa, trabajo en equipo, liderazgo, son cualidades indispensables que niños y jóvenes deben adquirir en los procesos educativos, al lado de las llamadas “competencias del siglo XXI”. (Lea: ¿Qué son las competencias del Siglo XXI?)
  • La capacidad de auto-aprendizaje, de renovar en forma permanente las competencias propias, trasciende le espacio de la educación formal. De nada servirá la acumulación de títulos en el sistema formal de educación si los profesionales y técnicos no cuentan con la competencia de procurar el acceso al conocimiento (disponible en múltiples formas en la red) por sus propios medios.

La formación ciudadana es un requisito sine qua non en las economías contemporáneas: ciudadaos responsables (incluida la dimensión del medio ambiente) y concientes de sus deberes y derechos, solidarios, críticos de la calidad de los bienes y servicios en los mercados, por una parte, y de la transparencia en la gestión pública, por otra, son algunos de los aspectos relevantes de la nueva cultura ciudadana en la era digital en la que la humanidad incursiona.

Referencias

*World Economic Forum, The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond, World Economic Forum, 2016

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-cuarta-revolucion-industrial-y-la-educacion

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¡Ante los nuevos vientos de paz, nos urge construir una escuela más democrática!

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Nancy Palacios Mena

El reto de la escuela ante los nuevos tiempos es la construcción de una nueva cultura de participación democrática, vinculada al reconocimiento de nuevos sujetos de derecho.

Investigaciones realizadas en instituciones educativas de diferentes regiones del país, han evidenciado que gracias al impulso del proyecto democratizador que se viene impulsando desde hace ya varias décadas en la escuela colombiana, se ha pretendido pasar de instituciones caracterizadas por formas de organización relativamente verticales y autoritarias, con un rol dominante y casi incontrastable de los directivos (rector y coordinadores), a un modelo en el cual se descentraliza la toma de decisiones, se pone límites al poder de éstos actores, y se incluye sectores antes excluidos en su marcha y proyección, conllevando a formas de regulación en el comportamiento de directivos, estudiantes, padres, y docentes, derivadas no solamente de las determinaciones institucionales y legales, sino de cambios en mentalidades, en las actitudes y concepciones de los mismos.

Los retos que tenemos para tener escuelas realmente democráticas son grandes. Los trabajos realizados por Álvarez (2005), Aguilar y Betancourt (2000), Rodríguez (1998), Castillo y Sánchez (2002), Gil (1997), Palacios (2008), coinciden en señalar la necesidad de transitar de centros educativos con relaciones sociales verticales a horizontales, donde todos participen con voz y voto en toma de decisiones de los aspectos que orientan la vida institucional.

Si bien es indiscutible que los estudiantes de hoy tienen claramente un papel más protagónico en la escuela, y se hace evidente una exigencia de niños y jóvenes por opinar y expresarse, en espacios en los cuales todavía no tienen acceso; hecho que puede indicar la formación de una conciencia de la importancia de la representación y la participación en el contexto escolar.

Requerimos superar aquellos diagnósticos que nos han señalado que para una parte del alumnado, los padres y docentes, sus opiniones se quedan sólo en la consulta, sus aportes no tienen una repercusión real en las decisiones del colegio, porque la democracia se ha configurado como un concepto incompleto, en que se hace una parte un proceso que luego no se concluye, se recoge la opinión como un requisito que de legitimidad a algunas actividades y proyectos, pero realmente las decisiones importantes o trascendentales del establecimiento se toman en otras instancias donde algunos no todos actores escolares son incluidos.

En los tiempos de paz que se avecinan, debemos superar esos escenarios en los cuales la participación en los contextos escolares ha estado marcada por un ritualismo que ha reducido la democracia al voto, y que no permite un cambio real en la construcción de una cultura política en la escuela; debemos superar esos escenarios que han provocado que la democracia se reduzca a la elección de órganos de gobierno escolar que son convocados para legitimar decisiones ya tomadas.

Necesitamos superar esa idea de la democracia según la cual las elecciones son la forma privilegiada de participación; el fomento de elección de representantes como rasgo central de la cultura política escolar, fácilmente reproduce esquemas de clientelismo y de negociación de la elección alrededor, no de proyectos o programas sino de las simpatías o pactos sobre problemas concretos que el elegido puede ayudar a resolver para un grupo particular que lo apoya.

Sin duda, esta interpretación limitada de la democracia conlleva a que el entusiasmo de niños y jóvenes, docentes y padres de familia se vea socavado, y lo que se exprese sea la falta de confianza en que sus aportes, ideas e inquietudes constituyan una forma legítima de incidir en la dirección y en la toma de decisiones dentro de la institución escolar.

Es de imperante necesidad entender la democracia también desde la existencia real de espacios de deliberación, fiscalización, y veeduría, de los recursos económicos, la convivencia, el enfoque pedagógico, el modelo de dirección y todos aquellos aspectos que constituyen la columna vertebral del funcionamiento de la escuela. El reto de la escuela ante los nuevos tiempos, es la construcción de una nueva cultura de participación democrática, vinculada al reconocimiento de nuevos sujetos de derecho y a una nueva institucionalidad.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/ante-los-nuevos-vientos-de-paz-nos-urge-construir-una-escuela-mas-democratica

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Ser maestro, en nuestros días, no es profesión fácil

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Paola Pachón

Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real. 

Existen muchísimas razones por las que 35 de 38 estudiantes, (cifras obtenidas en mis grupos de clase, aulas no tan grandes, la realidad es otra) deciden no ser docentes: quizá una de las principales es por lo económico. Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real.

Cuando se está buscando empleo recibes ofertas que oscilan entre los $500.000 a $600.000 pesos, y peor aun cuando lees el perfil que buscan. Un día encontré una oferta de docente de básica con énfasis en inglés, con dirección de curso, jornada laboral de 6:30 a 4:30 pm, 2 sábados al mes hasta el mediodía, con estudios de maestría preferiblemente y con un sueldo de $600.000 pesos.

Sí, con ese sueldo. La verdad, me sentí terrible al leer dicha oferta porque cómo es posible que te ofrezcan un sueldo con ese valor, con todas las exigencias posibles, con un horario y carga académica difíciles, en fin. Pero infortunadamente es así. Aunque, pensándolo bien, no sé qué es peor: quien hace la oferta o quien la acepta.

Es comprensible que frente a tanta necesidad muchos profesionales en nuestro oficio por desespero económico acepten algo así y dejen de lado tanto sacrificio que se tuvo que pasar durante 5 años o más para obtener el título.

Lastimosamente, cuando alguien acepta esas condiciones, todos quedamos vulnerables a recibir una oferta así y por eso muchos de nosotros tardamos en obtener un empleo que se ajuste a nuestra necesidad económica y perfil profesional.

No obstante existen ofertas muy buenas pero los obstáculos para adquirirlas son los años de experiencia que se debe tener, la edad, el nivel de estudios que exigen como tener una publicación, una especialización, maestría, haber vivido en un país extranjero, manejo de una o dos lenguas,  jefatura de área o coordinación.

Cuando digo obstáculos no exagero, es la palabra apropiada porque volvemos a lo mismo, muchos de nosotros no podemos tener acceso a todo esto por cuestiones económicas, algunos o en su mayoría tenemos un hogar, una familia que mantener, hijos, entonces son factores que retrasan  el poder obtener un título o reconocimiento aún mejor aunque del todo lograrlo no es imposible.

Muchos dirán puede que tenga razón aunque esos no son los únicos obstáculos que se presentan en  nuestra profesión, también hay otros detalles, por ejemplo, cuando por fin se encuentra un trabajo que más o menos se adapta a lo que necesitamos, hay factores como el ambiente laboral que de una u otra manera afectan el desempeño de una comunidad educativa que sólo quiere ejercer su trabajo apropiadamente, ya que muchos de los colegas con los que trabajamos por el hecho de hacer más, hacerse notar hacen menos, dañan la imagen del otro, están pendientes de lo que el compañero hace y si no es de su agrado comienzan a manifestarlo con comentarios que no son de un profesional, juzgan su quehacer docente, en eso no son críticos constructivos, hacen críticas destructivas, que tristeza; también cabe anotar que muchas voces son silenciadas por la presión de grupo, quién lo creyera, adultos profesionales que prefieren callar, algunos para evitar inconvenientes ya que pese al estar rodeados de colegas a veces es mejor no entrar en discusiones que no llegarán a ninguna parte, otros simplemente deciden mantenerse alejados de malos entendidos, suele ser la mejor opción muchas veces pero no deberíamos optar por la indiferencia.

Colegaje por lo visto en muchos lugares no existe, qué tristeza que en lugar de trabajar en común por una educación mejor, se vaya a trabajar por criticar quién trabaja mejor o peor para dar quejas a los directivos de lo sucedido.

Ya que hablamos del ámbito económico y laboral, hablemos del social conformados por los padres de familia y cercanos que tienen otras profesiones.

Atender a padres de familia sí que es un desafío, es muy complicado poder entablar un diálogo con alguno ya que usualmente hay por menores de por medio; cuando se cita a un padre de familia es porque algo no anda bien con su hijo o hija y  aquí aparece la indisposición para esa citación.

En mi caso no recuerdo haber contactado a un padre de familia para felicitar a su hijo o hija, a menos que sea para entregar informe de periodo y su hijo deba recibir elogios. En fin, es muy cierto que en nuestra cotidianidad encontramos todo tipo de padres, como el que pese a que su hijo se distinga por ser el no mejor estudiante ni académica ni convivencialmente, lo defiende a capa y espada, para estos padres, siempre los docentes tenemos a su retoño entre ojos y queremos hacerlo perder el año, nunca  le permitimos el desarrollo de su libre expresión etc.

Algunos por ejemplo, nunca atienden ni una llamada por varias razones, nunca asisten , nunca escriben, nada de nada,  siempre fueron como los papás del chavo del 8 durante todo el año; otros por el contrario desean razón de todo, cuestionan todo, critican todo, están encima  a la entrada y salida, bombardean de preguntas, la plataforma está llena de sus quejas, sugerencias, reclamos  de una página o más y pretenden que se les conteste a la hora que sea, no importa si es el horario o no de atención a padres o fin de semana,   en serio , asfixian por Dios!

Por último, los pocos pero más queridos los padres que en verdad merecen que uno saque un poco de su tiempo, aquellos que en verdad valoran lo que hacemos por sus hijos a diario, los que con un saludo cordial y un gracias te hacen sentir que estás haciendo lo correcto, están atentos a colaborarte así sea por interés pero se hacen sentir de buena forma, aceptan recomendaciones y están pendientes de sus hijos, esta clase de padres debería existir más ya que si fuésemos un equipo la educación de sus hijos sería más apropiada.

Ahora bien, cuando en nuestro contexto social decimos que somos docentes… Ay Dios, es como si fuéramos quién sabe qué, somos criticados y burlados por nuestro salario, “un ingeniero, abogado, político etc. gana mucho más y no tiene que aguantar tantas cosas” así se refieren a nosotros qué tristeza y pues puede que tengan razón de alguna manera pero nosotros tenemos beneficios que otros no tienen por ejemplo, nuestro horario no es tan de oficina aunque depende del lugar donde laboremos, también los que tenemos familia tenemos la oportunidad de compartir vacaciones  con nuestros hijos dentro del mismo periodo escolar, no terminamos la jornada con los ojos cuadrados frente a un computador, no tenemos reuniones de gerencia que pueden durar sábado y domingo, aunque muchas veces empleamos nuestro fin de semana en planeación o calificaciones.

Quisiera cerrar este escrito con lo siguiente, he escrito muchas cosas respecto a mi profesión y estoy cada vez más convencida que no me veo haciendo otra cosa , esto es para lo que nací, lo que amo hacer, lo que soy, lo que me motiva a diario para afrontar adversidades como las que mencioné anteriormente , amo ser docente porque tenemos la habilidad de transformar vidas,  de darnos a querer y odiar al mismo tiempo, dejamos en nuestros estudiantes recuerdos buenos y otros no tantos, lecciones de vida, lecciones de matemáticas, lenguaje o filosofía que aplicaran en sus vidas quizá sin darse cuenta.

Puedo decir firmemente que somos más valiosos de lo que muchos creen, quizá no tengamos la mejor posición económica para vestirnos con ropa de marca o poder manejar un auto de último modelo pero tenemos la sencillez y humildad para tocar corazones, y en muchas ocasiones gracias a esto fuimos también padres, madres, tíos, doctores,  psicólogos, cupido…

Colegas, compañeros de lucha, sólo me queda por decir gracias porque pese a que hay tantas cosas por las que debiéramos desfallecer o decidir cambiar de profesión no lo hacemos, seguimos en pie anhelando un mundo mejor, y esto no es fácil, cada día con cada avance nos espera un nuevo reto pero podemos con todo, somos más capaces y sabios cada día.

Mis respetos y mi más fiel agradecimiento.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/ser-maestro-en-nuestros-dias-no-es-profesion-facil

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Creatividad y cartografía un recorrido personal

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/

Por: Manuel Alejandro Herrera

Clases disruptivas y dinámicas siempre dejarán resultados positivos, tanto en el docente como en el estudiante.

Confieso que era de aquellos que no descubrían potencialidades ni ventajas en la espontaneidad, al contrario seguía un frígido esquema en el ejercicio profesional y académico que trasgredía incluso a mi vida cotidiana. Como una maquina vieja pero que aún funciona exigía una rutina que con el más mínimo cambio podría llegar a desajustarse, por pequeños momentos olvidaba que los seres humanos estamos dotados de la capacidad de crear y recrear objetos e ideas, esta capacidad innata que denominamos creatividad exige condiciones que le permitan desarrollarse y personas dispuestas a potencializarla ya que “la creatividad no es una cualidad de la que estén dotados particularmente los artistas y otros individuos, sino una actitud que puede poseer cualquier persona” (Esquivias S, 2004. 4).

Que la creatividad está articulada a la educación y al proceso de enseñanza y aprendizaje no está en discusión, sin embargo es necesario reconocer que las practicas docentes en ocasiones se encuentran limitadas a zonas de confort en las que el docente se estaciona y permanece de manera consiente para evitar nuevos retos y hacer mucho más “cómoda” su práctica pedagógica, corriendo el riesgo de caer en lo que se ha denominado la parálisis paradigmática “que se caracteriza por la tendencia a la perpetuación de metodologías y didácticas, a la repetición mecánica de contenidos, al temor a la curiosidad y cuestionamiento”  (Quiñones, Paralisis paradigmatica y su incidencia en el fluir de la creatividad en contextos educativos, ?).

El riesgo de caer en esta parálisis y algunas consideraciones profesionales sustentadas en apuestas teóricas a las que me acerque durante mi formación de licenciado me llevan a cuestionarme en los momentos en los que está por terminar mi primer año laboral, y son la motivación para evitar determinadas prácticas y así potenciar las posibilidades y talentos de mis estudiantes sin detenerme en sus debilidades como tal vez pudieran hacerlo mis profesores del colegio.

Algunos de esos elementos inhibidores de la creatividad en el salón de clase son los estereotipos y prejuicios que dominan el discurso docente ya que “la práctica prejuiciosa de raza, clase, genero, ofende la sustantividad del ser humano” (Freire, P, 2004. 17) y genera emociones y sentimientos que influyen en el rendimiento académico de cada estudiante, sobre todo cuando es el docente quien se considera poseedor exclusivo del conocimiento, porque “no se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una crítica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca” (Zuleta, E. 1980)

Una herramienta que permite reconocer estas “malas prácticas pedagógicas” que recibiera en la escuela y que quisiera evitar en mi labor, es la cartografía social  que “se soporta sobre la noción de territorio, entendido desde una perspectiva de la complejidad, como el espacio socializado y culturizado está constituido por múltiples dimensiones interrelacionadas entre sí” (Red Académica, 2012). Para el caso de mi exploración personal la cartografía me permite desde una representación simbólica de mis territorios personales  identificar experiencias, personajes y situaciones que fueron potencializadores o inhibidores de mi proceso académico y creativo.

Asumir la cartografía como una opción para la sensibilización y la evocación de situaciones relacionadas con la creatividad en el que fue mi contexto escolar me permite proponer una dinámica grupal que sirve para la reflexión profesional, mientras reconstruyo situaciones personales que fueron limitantes y que hoy en día luego de algún elemento que reforzó mi desarrollo me permitieron dejarlas atrás o que por el contrario dejaron una huella nemónica que aún persiste.

Estoy seguro que este tipo de actividades no solo serviría para ser trabajada de manera individual o con el grupo de docentes sino que además puede llevarse al salón de clase, someterla a la creatividad de los chicos y permitirles a ellos representar en un espacio dominado por el respeto y la crítica constructiva una personificación de sus profesores para que estos evidencien como algunas palabras o acciones han generado desmotivación en sus estudiantes.

Bibliografía

  • Esquivias Serrano, M. (2004). Creatividad: Definiciones, Antecedentes y Aportes. Revista Digital Universitaria, 5(1).
  • Freire P. (2004). Pedagogía de la autonomía. Sao Paulo: Paz e Terra SA.
  • Quiñones, A. (?). Paralisis paradigmatica y su incidencia en el fluir de la creatividad en contextos educativos. En A. Quiñones, Cartografia de la Creatividad (pág. 4).
  • Quiñones, A. (2016). Cartografia: Un encuentro con la creatividad. En A. Quiñones, Cartografia de la creatividad (pág. ?). Bogota: Universidad Distrial Francisco Jose de Caldas.
  • Red Académica. (2012). ¿Y qué es eso de la cartografía social? 09 de Diciembre de 2016, de Red Académica Sitio web: http://www.redacademica.edu.co/archivos/redacademica/proyectos/ddhh/auto…
  • Zuleta, E. (1980). El elogio de la dificultad. 09 de Diciembre de 2016, de Universidad Tecnológica de Pereira Sitio web: file:///C:/Users/manuelhome/Desktop/el-elogio-de-la-dificultad.pdf

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/creatividad-y-cartografia-un-recorrido-personal

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Innovación como agenciamiento educativo comunitario

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/

Por: Alexander Ballén

Una propuesta de la categoría «Agenciamiento educativo comunitario», para movilizar la potencia de las comunidades escolares.

Las propuestas de la Secretaria de Educación de Bogotá y el IDEP para construir la Red de Innovación del Maestro ha abierto una interesante discusión al interior de las redes de docentes investigadores del distrito, quienes incluso ya han entregado a los directivos del nivel central sus inquietudes y propuestas. Uno de los aspectos más polémicos en esta discusión es el que se refiere a la concepción de Innovación educativa desde la cual se abordará el trabajo en estos centros.  La pregunta no es para nada fácil de responder por cuanto la Innovación educativa ha tenido una serie de usos nocivos tales como el de la trivialización, la tecnofiliación y la tecnocratización que los maestros mismos han señalado.

a.     Trivialización: en cuanto se ha dado en calificar como Innovación a cualquier modificación en la práctica de los docentes a manera individual, lo que hace que no esté claro la naturaleza y el alcance verdadero de la innovación educativa.

b.     Tecnofiliación: en tanto se hace coincidir el uso de las TIC con la Innovación educativa, haciendo que esta quede reducida a una pura operación instrumental que deja de lado otros factores que permitirían una verdadera trasformación educativa.

c.     Tecnocratización: en cuanto la Innovación se vuelve un asunto puramente técnico que refiere a la construcción de modificaciones dictaminadas por técnicos que no tiene en cuenta el empoderamiento de las comunidades educativas.

Estos y otros usos polémicos hacen que hoy día resulte muy relevante generar una discusión amplia sobre la concepción de Innovación educativa que deberían privilegiar los centros de innovación del maestro y consecuentemente, sobre las implicaciones que para el magisterio y las comunidades educativas tendría esa elección teórica.

Agencia, innovación y comunidad educativa.

En el último año, junto con algunos docentes investigadores pertenecientes al Nodo de pensamiento pedagógico contemporáneo de la Red distrital de Docentes Investigadores hemos estado desarrollando un ejercicio de apertura y tolerancia académica que nos ha permitido utilizar diversas posturas filosóficas y políticas a fin de pensar una categoría:  Agenciamiento educativo comunitario. Esta categoría como lo explicaremos en adelante, nos pareció muy interesante para movilizar la potencia de las comunidades escolares en su lucha por la autonomía, el bienestar y la consecución de una educación más a fin con sus problemáticas, necesidades y deseos.

Este interesante ejercicio académico inició con los esfuerzos por comprender la categoría de agencia que tiene una gran potencia para explicar los efectos de la innovación en las comunidades educativas. Partimos de la consideración que hace Andrea González según la cual, en la actualidad se han venido construyendo nuevas perspectivas que analizan la acción de los sujetos y las comunidades desde un distanciamiento de la idea del sujeto trascendental propuesto por la filosofía moderna. Estas perspectivas conciben la acción como aquella actividad que se desarrolla en una trama de relaciones que se ponen en movimiento hechos y discursos de los seres humanos (Hannah Arendt).

Este carácter novedoso de la acción trastoca el orden o contexto normativo en el cual deviene (José Ema López), puesto que cada individuo trae consigo un milagro al mundo. De esta manera, las acciones se debaten entre lo posible y lo imposible, es decir, su existencia cae en un espacio no necesario, no natural pero que por su carácter múltiple permite la subversión. Esta noción de acción se amplía con la idea según la cual la agencia no es propiedad de un individuo sino es una interrelación de elementos de la realidad, de ahí que la responsabilidad no caiga exclusivamente en un sujeto, sino en la intersección o conexión de acontecimientos, agentes, prácticas, objetos y deseos, entre otros. (Deleuze y Guattari).

La agencia o su ejercicio: los agenciamientos permiten poner en funcionamiento las capacidades que residen en las personas y los colectivos humanos para lograr aquello que desean introduciendo efectos de novedad en los órdenes establecidos al interior de los territorios que habitan. Esto por supuesto, nos lleva a pensar la innovación como un agenciamiento de las comunidades educativas en su búsqueda por introducir la novedad necesaria que permita transformar los problemas de la educación.

Resumiendo, un Agenciamiento Educativo Comunitario (AEC) es una capacidad/acciónejercida por la comunidad educativa en búsqueda de su mejoramiento, refiere a un tipo específico de acción política, a partir de la cual las capacidades residentes en la comunidad se ponen en acción para introducir elementos de novedad que a su vez disparan trasformaciones subsecuentes en estos colectivos humanos.

Ahora bien, pensamos que no cualquier capacidad/acción podría entenderse como AEC, pues, para introducir una novedad capaz de modificar un sistema, es necesario que la comunidad realice una serie de operaciones como las de concientización crítica, deconstrucción, resignificación y reconstrucción que la dotan de la potencia necesaria para introducir novedad y hacer que esta perdure generando los efectos deseados. He aquí una relación íntima entre agenciamiento e innovación. En sentido lato, se habla de innovación como un cambio que es capaz de ser introducido de manera sostenible en el tiempo en el área en el cual es producido. Por eso, hablar de innovación educativa refiere no solo a la producción de ideas (creatividad), pedagógicas o didácticas interesantes o de inventos (creaciones didácticas), sino, sobre todo a procesos que sean capaces de generar alternativas de solución a problemáticas educativas que demuestren su capacidad para introducir novedad y encontrar sostenibilidad en el tiempo.

Hugo Mauricio Rodríguez explica la concientización crítica como requisito de un AEC desde una perspectiva fenomenológica al decir que es necesario acudir a la experiencia fenomenológica y hermenéutica. La primera implica realizar una descripción del sentido mismo de la experiencia, dejando a un lado toda mediación teórica o conceptual, ya desde la hermenéutica se configura al sujeto dentro del contexto social e histórico.  “La experiencia hermenéutica tiene que ver con la tradición. Es esta la que tiene que acceder a la experiencia. Sin embargo, la tradición no es un simple acontecer que pudiera conocerse y dominarse por la experiencia, sino que es lenguaje, esto es, habla por sí misma como si fuera un tú” (Gadamer. 2003. p.435). En consecuencia, las comunidades educativas se constituyen en la medida en que existen sujetos con la capacidad de actuar y comprender el entorno en el que existen. De acuerdo a ello, la formación de la conciencia crítica, esto es, la capacidad de pensar y actuar por sí mismo, necesita ser descrita desde la experiencia del sujeto con los otros sujetos.

A la concientización crítica le suceden procesos de deconstrucción como lo explica Adriana Rubiano , teniendo en cuenta que deconstruir en el ámbito de los educativo significaría aprender a cuestionar, desde las bases, pero en sus propios términos, a la realidad misma, apartándose por fin de la tendencia a darla por hecha, para entrar a concebir unos sujetos que puedan aportar a la constitución de la misma, porque son capaces de encontrar otro tipo de relaciones no solo entre significantes, sino en la forma misma de concebir lo real y que llevaría a que los sujetos se conviertan en agentes desencadenantes de otro tipo de relaciones y efectos que, sin embargo, no pretendan encapsular la verdad, pues ésta, según palabras de Derrida (1998) siempre escaparía a nuestros intentos inútiles por diseccionarla entre nuestros oscuros “laboratorios sociales”. Su inutilidad residiría en que lo real siempre escaparía al juego de los significantes, siempre es aquello que deambula, se escurre o toma otra forma ante nuestra mirada atónita. Lo interesante para el proceso deconstructivo reside en que si no es posible encerrar la realidad en un juego de significantes y de relaciones normalizadas por los agenciamientos educativos vigentes, también será posible modificar esas relaciones desde el fondo y crear así otro tipo de agenciamientos que redunden en prácticas materializables. Sin embargo, no puede esperarse que en este juego deconstructivo las relaciones entre significantes den lugar a ciertas verdades que simplemente vengan a remplazar a las anteriores; el sentido de toda deconstrucción tendrá que ser consciente de que todo el tiempo se estarían creando otras posibilidades de relaciones y efectos entre los cuerpos, las ideas y las prácticas, o los agenciamientos de los que hablaba Deleuze (2013) y que nos recuerdan que en el campo de lo social, y , específicamente de lo educativo, las piezas con que se juega todo el tiempo se van trasformando y, que por tanto, siempre se debe estar presto a la deconstrucción y al cambio constante en que el sentido se va desplazando a través del lenguaje.

Alcanzar una conciencia crítica de la realidad y deconstruirla no es aún suficiente para hablar con propiedad de un agenciamiento educativo comunitario efectivo y sostenible, a este respecto Andrés Cifuentes explica que para que una institución educativa llegue a ser una comunidad educativa agenciada es preciso resignificarla, es decir, darle un nuevo significado a aquello que la constituye como tal: su horizonte institucional, sus acuerdos de convivencia, su organigrama, etc. Y la fuente de dicho proceso, insiste él, la podemos encontrar en su thymos, o lo que es lo mismo, en sus energías políticas y morales fundacionales[1]: la idea de progreso subyacente a todo proyecto educativo y, la actualidad de su horizonte institucional, que hace del ´nosotros´ un agente participativo estructuralmente tendiente a la acción. Todo esto bajo la configuración del contexto educativo como un mundo homeotécnico (solidario, libre y cooperativista) fundado sobre una ética acrobática, donde el cuidado de sí y el cuidado del otro son la norma de toda relación interpersonal dada en este ámbito racional.

Finalmente, reflexionando el cierre del ciclo que plantean los agenciamientos educativos comunitarios, Andrés Santiago Beltrán propone romper la jerarquía de los significados fundacionales de la escuela y agenciar espacios-tiempo otros: «heterotopías» (Foucault, 1999), como apuesta de “reconstrucción”, lo cual no implica podar el árbol institucional, ni minar su raíz, sino alejar la mirada y contemplar el bosque en busca de la hierba que albergar el motor de la transformación, pues es rizomática: desborda el sujeto de enunciación y la acumulación de cosas y saber cómo lógica de reconocimiento social occidental. Desde prácticas localizadas en el ámbito escolar, es posible crear o potenciar otros campos de batalla por el reconocimiento. Esta perspectiva, permite pensar que la escuela no es sólo negación, sino la posibilidad de la liberación. “En el corazón de un árbol, en el interior de una raíz o en la axila de una rama, puede formarse un nuevo rizoma” (Deleuze; Guattari, 2002, p. 20)

Innovación Social Educativa como AEC

Cuando la Innovación educativa es vista como Agenciamiento Educativo Comunitario,  cobra una nueva y más potente dimensión que la hace comprender como una herramienta, para producir incremento de agencia en los miembros de la comunidad educativa y por su puesto en toda ella misma lo que le permite, no solo enfrentar la transformación positiva de sus problemáticas educativas sino ganar en autonomía y por tanto en la capacidad de decidir sobre su destino.

La Innovación Social Educativa (ISE) (Acosta:2016), es una metodología novedosa con la que hemos venido trabajando los procesos de innovación en las comunidades educativas desde una postura que supera los efectos de la trivialización, tecnofilia y tecnocratización en las que se le ha querido hacer caer.  La ISE tiene como propósito central usar la innovación como herramienta para la generación de agencia en las comunidades educativas y por tanto desde el enfoque de los AEC plantea cuatro grandes procesos:

  • Concientización crítica: busca hacer que las comunidades educativas cobren conciencia de sus potencias/falencias. En este proceso se desarrolla una serie de acciones para visibilizar las problemáticas educativas existentes y priorizar una a fin de innovar sobre ella.
  • Deconstrucción: busca desagregar los elementos constitutivos del problema, develar como funciona y desnaturalizar su existencia. Incluye acciones de caracterización profunda que permiten una comprensión profunda de la problemática sobre la que se está innovando.
  • Resignificación: busca crear nuevas lógicas de encuadre del problema para desde allí emerjan ideas creativas y novedosas. Plantea acciones como el renfoque y la ideación disruptiva.
  • Reconstrucción: busca generar posibilidades para poner a prueba la efectividad y sostenibilidad de la Innovación. Incluye acciones de prototipado, pibotaje y finalmente la institucionalización de la innovación.

Las Comunidades de práctica innovadora en Educación

La Innovación Social Educativa en tanto Agenciamiento Educativo Comunitario plantea como proceso trasversal la comunitarización, es decir un conjunto de acciones intencionadas destinadas al fortalecimiento del tejido social con miradas a generar incrementos en la agencia individual y comunitaria.

Para echar a andar los procesos de comunitarización, la ISE contempla la organización de Las COPIES: Comunidades de práctica innovadora en educación que son una fusión entre las comunidades de práctica identidad y sentido ampliamente educadas por (Wenger: 2001) de uso ya común en el campo educativo y;  los equipos de Innovación que se vienen desarrollando en diversas organizaciones.  Combinan de forma positiva las ventajas de cada una puesto que adoptan la potencia formativa de las primeras y la efectividad de las segundas.

Las COPIES en sí mismas, son organismos autorreferentes y autopoiéticos de las comunidades educativas que tiene como fin movilizar el potencial creativo de los integrantes en sus diversos estamentos, para generar conocimiento de y sobre la comunidad a la vez que las respuestas creativas para su mejoramiento.

A modo de cierre

En los momentos en los que se escribe este texto, Bogotá se enfrenta a un desafío histórico; hacer de los Centros de Innovación del maestro un factor decisivo para impulsar radicalmente la calidad de la educación de sus habitantes y hacer de ella una Ciudad Educadora. No obstante, esto solo será posible en la medida en que la Innovación que se realice en los centros que creará la ciudad tenga la capacidad para impulsar soluciones efectivas y sostenibles a las problemáticas educativas de las comunidades escolares. Aquí, deberíamos recordar el viejo adagio que enseñaba que hay tres cosas que nunca retornan: la flecha disparada, la ofensa proferida y la oportunidad desperdiciada.

Bibliografía

Acosta, W. (2016). La innovación Social Educativa: un camino a la trasformación de las comunidades educativas. Editorial REDIPE. Cali.

Arendt, Hannah. (1996).  Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política, Traducción de Ana Poljak, Península, Barcelona, 1996.

_____________. (2005). La condición humana, Paidós, Barcelona.

Deleuze, G & Parnet, C. (2013). Diálogos: Pre-textos Ed.

Deleuze, G. (1970). La lógica del sentido. Medellín: El bote de vela Ed.

Deleuze, Guilles; Guattari, Felix. (2002). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. España. Pre-textos.

Derrida, J. (1998). De la gramatología, Siglo XXI, México, pp. 7-10. Edición digital de Derrida en castellano.

Ema López José Enrique, Del sujeto a la agencia (a través de lo político). Recuperado el 3 de diciembre de 2016 En http://www.raco.cat/index.php/Athenea/article/viewFile/34133/33972

Foucault, Michel. (1999). Estética, ética y hermenéutica. En Obras esenciales (vol. III). Barcelona: Paidós.

Fraser, N. (2006). ¿Redistribución o reconocimiento? Un debate político-filosófico. Trad., Pablo Manzano. Ediciones Morata, Madrid.

————- (2008). Escalas de Justicia. Trad., Antoní Martínez. Herder, Barcelona.

Foucault, M. (2014). El gobierno de sí y de los otros. Curso en el College de France (1982-1983). Trad., Horacio Pons. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Sloterdijk, P. (2011). Sin salvación. Tras las huellas de Heidegger. Trad. Joaquín Chamorro. Ediciones Akal, Madrid.

—————– (2012). Has de cambiar tu vida. Sobre antropotécnica. Trad., Pedro Madrigal. Pre-textos, Valencia.

Wenger, E.  (2001). Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad. Paidós.

Contenido original publicado en La Silla Vacía y republicado con permisos del autor.

[1] Este concepto griego es tomado de Peter Sloterdijk, para quien en el contexto social actual es un término que refiere a todos los afectos del ánimo que tienen que ver con la afirmación de sí mismos de los individuos, o lo que es lo mismo, con el valor de sus personalidades o caracteres: por lo que deben sentirse orgullosos.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/innovacion-como-agenciamiento-educativo-comunitario

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El profesor cierra los ojos, Vol. 2

17 de mayo de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Miyer Pineda

La función de los docentes presenta muchos retos y va más allá de la enseñanza en sí.

Les confieso que cada vez que dudo de mi oficio como docente vuelvo a ciertas palabras de Borges. Me detengo en ciertas líneas y las deletreo en mi mente hasta que actúan como una droga tranquilizante; como un placebo, supongo. Cada vez que me acuerdo del salario que me pagan, o cada vez que debo soportar la intransigencia, soberbia, indiferencia, prejuicios, escasos resultados, o los sucesos macondianos, comalianos, kafkianos, etc., o mejor dicho, todo eso que sucede no solo en la escuela sino en todo lo que tiene que ver con ella, como las políticas de los gobiernos de turno, o eso que llaman con justicia el MEN (Ministerio de Educación), o esa vocación de servidumbre que es demasiado palpable en muchos jóvenes y en muchos docentes, que pregonan discursitos que solo unos pocos intentan encarnar, para sosegarme, vuelvo a Borges y a sus palabras sin sosiego:  “Nada se edifica sobre la piedra, todo se edifica sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena”.

¿Esta no es la labor del maestro en estos momentos tan inhumanos en los que ese concepto ha sido degradado y sometido a la indignación y la miseria? ¿No son los maestros esa piedra que una más otra conforman la muralla, la columna, el templo del saber, a dónde llegan a humanizarse los habitantes de este país, tan ávido de dignidad, imaginación  y sabiduría? ¿No es la escuela el oasis para este desierto mediático de incertidumbre? Piedra y arena. Símbolos de una sociedad que pareciera despreciar la labor tan necesaria de quienes tenemos la obligación de recordar, que es el conocimiento una posibilidad de humanización. Alguien dirá: “El sueño de la razón engendra monstruos”, citando a Goya, para recordar que el conocimiento no es solo racionalidad instrumental, y tendrá la razón desde ese escenario. Sabemos que el conocimiento que cede al fetichismo del contenido no es más que un dato para participar en “¿Quién quiere ser millonario?”, un cascarón vacío de sentido ético, estético, axiológico, ontológico, etc. Y, sin embargo, el mismo conocimiento llevado al rigor poético despercude y oxigena el problema de lo que significa ser ciudadano en este mundo de hoy. Conocimiento y contenido sí, pero capaces de trascender e ir de la mano con el desarrollo de habilidades de pensamiento que permitan al estudiante rastrear el sentido del mismo, y su importancia para la construcción de un proyecto de nación humano.

Les confieso que cada vez que dudo de mi oficio como docente, vuelvo a ciertas palabras de Borges. Me gusta repetir la línea que dice: “La puerta es la que elige, no el hombre”. Esta línea me sirve para ser romántico. ¿Y qué maestro que se precie de tal, no lo es? ¿Acaso el maestro no fue elegido por alguna energía universal o por alguna divinidad, para levantarse cada día y compartir el asombro? El asombro de estar vivos y el asombro de pensar, de reconocer en el otro a un prójimo al que puede tocarlo la belleza del lenguaje, la belleza de los diversos infinitos que posee el saber. Por estas razones, se me hacen sospechosos, no sólo aquellos dictámenes que no surjan del aula o de intentar transmitir esa experiencia, sino de esa parcelación paulatina del conocimiento; cada vez más cátedras que parecen feudos, y que hacen discutible la posibilidad de un saber integral o interdisciplinario, y que han vuelto la escuela un territorio kafkiano y burocrático, incluso medieval.

Y luego, suponiendo que asistimos al desmantelamiento de la escuela como “territorio libre del sueño”, diciéndolo en palabras de Juan Manuel Roca, o a la destrucción de ese “tercer espacio” en el que es posible la ilusión, como lo pensó de manera bellamente radical, Rodrigo Arguello, en ese ensayo que publicó en el libro Ciudad gótica, esperpéntica y mediática (1998), entonces nos queda otro aforismo borgesiano: “Que la lámpara de un hombre se encienda aunque ningún hombre la vea. Dios la verá”.

Las estadísticas indican que en las últimas décadas han sido asesinados más de mil profesores. Otros tantos han sido amenazados, otros cientos se encuentran a merced de sus propios colegas, estudiantes o de padres de familia, otros son ninguneados por los burócratas de las secretarías de educación, o aplastados por directivos infames que más parecen adecuarse al dispositivo carcelario en sus frustradas vocaciones castrenses: les tocó ser profesores.

De eso se trata todo esto. De tener el valor civil de entrar a un espacio carcelario (uniformes, reglas, patio, fugas, alarmas, vigilantes, alucinógenos, relaciones de poder, hambre, matoneo, agotamiento del instinto y del deseo a través de la experimentación y la crueldad), para intentar hacerle entender a los “pobres condenados” (docentes, padres de familia y estudiantes) el valor de la libertad de la mano del pensamiento. Y perdonen la ironía pero sé que más de uno se verá reflejado.

Las estadísticas indican que en las últimas décadas han sido asesinados más de mil profesores. Otros tantos han sido amenazados, otros cientos se encuentran a merced de sus propios colegas, estudiantes o de padres de familia, otros son ninguneados por los burócratas de las secretarías de educación, o aplastados por directivos infames que más parecen adecuarse al dispositivo carcelario en sus frustradas vocaciones castrenses: les tocó ser profesores. Otros docentes desesperanzados y pesimistas pero con esperanza a pesar de todo, porque comprenden que el cambio se hace uno a uno, en un aula en la que ya no cabe ni un estudiante, en la que confluyen la pobreza y toda su prole de problemas (maltrato, hambre, vicios, antivalores, criminalidad, etc.), y sobre ese escenario la posibilidad de analizar nuestros espacios vitales, quizás elucubrar sentido y finalmente, pensar.

Cada vez que advierto estos y otros muchos problemas, recuerdo a Borges y sus palabras sin sosiego.  Y luego pienso que siempre alguien escucha al maestro, y que por esos que escuchan, el maestro se levanta y se prepara, mientras al otro lado de la ciudad el estudiante se levanta y se prepara, a pesar de la miseria y a pesar del mundo, porque ese es el maestro que se acerca a lo que se merece, y entonces vale la pena ir al “campo de concentración” a escucharlo. Moraleja: El estudiante debería pensar que en ocasiones tiene el maestro que se merece.

7.  Feliz el que no insiste en tener la razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.

15.  Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.

33.  Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.

40.  No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.

41.  Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena…

Ese es el poder del asombro a través del lenguaje, a través del poder de la palabra y del diálogo, propicias para ese desierto de país en el que al año violan a más de 24.000 niños, en el que hay casi 7 millones de desplazados, en el que asesinan a más de 40 seres humanos cada día, en el que mueren niños de hambre o de sed. Este panorama nos recuerda a los maestros que a través de nosotros se defienden la dignidad y la democracia, y que esa función social debe ir de la mano de la imaginación y del asombro porque ya Borges lo había dicho en uno de sus cuentos: la falta de imaginación es lo que mueve al hombre a la barbarie.

MIYER FERNANDO PINEDA: Licenciado en Ciencias Sociales, Magister en Historia y Doctorando en el doctorado en Lenguaje y Cultura en la UPTC. Profesor del colegio Quebec y catedrático de la UPTC Duitama.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/el-profesor-cierra-los-ojos-vol-2

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