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¿Se aprende a innovar? La importancia de la innovación en la formación.

Por:  Carlos Ruiz González.

Hace poco escuche una entrevista con Marcus Dantus, el CEO de Start Up México, SUM (1), en la que le preguntaban si en México podía ‘prender’ la innovación.

Marcus, con seguridad y aplomo, afirmó que sí, que en México hay mucha capacidad de improvisar y mucha creatividad, pero que hay que encauzarla enseñando a los jóvenes a ser innovadores y a emprender.

Los jóvenes y la innovación. Existe una característica que es común a los innovadores y a los jóvenes: la inconformidad. Los jóvenes son en su mayoría idealistas. Se cuestionan el mundo en el que viven, no lo encuentran satisfactorio y esto les genera inconformidad. Lo mismo sucede con los innovadores. Ven las cosas como son, pero no les satisfacen y, por ello, se dedican a transformar la realidad para obtener mejores resultados a través de nuevos productos, servicios y hasta de diferentes maneras de hacer las cosas (podríamos decir nuevos modelos de negocio).

Sí, la innovación está “de moda”. Todos queremos ser mejores, más sanos, más eficaces y más estudiosos. Todos queremos gastar menos o gastar mejor, y aprovechar mejor el tiempo. En resumen, queremos ser mejores. Para lograrlo, tendríamos que hacer las cosas diferentes a lo que habitualmente hacemos, es decir, poner en práctica la innovación para lograr hacer las cosas mejor, más eficientes o con mayor calidad.

No se trata de ser creativo, es más, no basta con ser creativo. También hay que ser innovador. Aquí cabe señalar la diferencia entre creatividad e innovación. La primera tiene que ver con generación de ideas, con tener visiones nuevas, distintas y con explorar más posibilidades. Es tratar de pensar diferente y tomar otros enfoques. En resumen, creatividad es ‘parir’ ideas.

Sin embargo, la sola creatividad no lleva a la concreción. Innovar es precisamente concretar esas ideas, hacerlas realidad, conceptualizarlas y llevarlas a cabo. Entonces, la innovación no se trata sólo de creatividad, sino de lograr lo que la creatividad propone.

Muchos de los innovadores famosos como Steve Jobs de Apple, Jeff Bezos de Amazon o los jóvenes hermanos Servitje en la década de los 40, al iniciar lo que llegaría a ser Grupo Bimbo eran precisamente jóvenes inconformes con el statu quo, con lo establecido. Su inconformidad fue el primer paso, su primer característica común.

Sin embargo, los innovadores no se conformaron con ser solamente inconformes, se atrevieron a desafiar lo establecido y a asumir riesgos para transformar la realidad.

LA PERPETUA BÚSQUEDA DE MEJORAS
Quizá la innovación sea inherente a la naturaleza del ser humano.

Siempre queremos hacer las cosas mejores y estamos dispuestos a modificar o cambiar para aumentar los satisfactores. Los avances en medicina, en ingeniería y en calidad de vida son el producto de mentes innovadoras, insatisfechas con el statu quo.

La característica principal de los empresarios de Henry Ford, de Bill Gates, de los hermanos Servitje es que no estuvieron satisfechos con ese statu quo, y basándose en persistencia, inteligencia, voluntad e ingenio, innovaron para cambiarlo al ofrecer productos innovadores a sus clientes.

La pregunta es ¿cómo lograrlo? El famoso profesor de la Harvard Business School, Clay Christensen (junto con Jeff Dyer y Hal Gregersen) presenta un estudio (2) sobre las habilidades que dominan los innovadores. Reflexionemos sobre ellas, analicemos si podemos entenderlas y aplicarlas para lograr ser mejores. Entender este esquema, que tiene muchos ejemplos que lo sustentan, es el primer paso de aprender a innovar.

(1) Start Up México es el primer campus especializado en emprendimiento del país. Ahí se puede encontrar todo lo necesario para llevar una idea a la realidad. Cuentan con: convocatorias de incubación, tienen productos y servicios para impulsar startups, y tienen un espacio disponible de coworking, y ofrecen eventos y cursos, entre otras diversas actividades diseñadas para la nueva generación de emprendedores en México.

(2) En The Innovator’s DNA: Mastering the Five Skills of Disruptive Innovators, por Clay Christensen Harvard Business Review Press; 1st edition (July 19, 2011), ISBN-13: 978-1422134818

Fuente:

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/se-aprende-a-innovar-la-importancia-de-la-innovacion-en-la-formacion.html

Imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2017/05/04/590bf2186f730.png

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Ninguna crítica sin propuesta, ninguna propuesta sin fundamento.

Por: Mexicanos Primero.

El tiempo de la educación es siempre el presente. Ya pasaron diez años desde que, como una expresión de la sociedad civil organizada alzamos la voz a favor del derecho a la educación en nuestro país, a través de Mexicanos Primero. Lo logrado hasta ahora nos llena de gozo y propósito, porque es plataforma de nuevos retos; hoy ponemos manos a la obra para seguir construyendo y convocando a la movilización ciudadana.

La transformación educativa de México no empezó en esta administración, ni concluirá con ella. Por esa razón, toda auténtica reforma debe juzgarse más por su implementación que por su diseño, por su capacidad verificada de transformar las prácticas y las actitudes reales. ¿Dónde se implementa? En las Secretarías, ciertamente, pero sobre todo en las aulas; en cada jornada escolar, para llegar a cada niña, a cada niño y joven de este país. Y para tener congruencia, en contacto con la realidad, la reforma se reforma: es decir, se precisa, se pule, se articula; se corrige, y pide la siguiente fase de transformación.

En Mexicanos Primero seguimos aprendiendo cada día, y justo por ello tenemos una agenda exigente hacia el futuro. Tenemos proyectos para los próximos diez años y para los próximos diez meses, y los vamos a perseguir con ahínco y decisión para que sean presente.

En los meses próximos, vamos a acompañar con las organizaciones de sociedad civil a los Estados en la implementación de los cambios constitucionales y legales de reforma educativa. Hay Estados con avances que merecen reconocerse: son los que apoyan a sus maestros, los que operan con honestidad y eficiencia, los que se preparan para un modelo educativo basado en la indagación, el descubrimiento y el servicio.

Vamos a seguir enfrentando la excepción en otros Estados, y denunciando el proyecto de quienes quieren alejar a los niños de la marcha de toda la nación, cristalizando la inequidad y la exclusión.

Vamos a seguir enfrentando la oposición taimada -sorda y ciega, pero letal- de quienes simulan, de quienes parecen dejar el privilegio para refugiarse en otro más elaborado, por opaco y retorcido; los que dicen que hacen pero no hacen, los que fingen reformarse y vuelven a usar los espacios educativos, los nombramientos y los cargos como espacio para el saqueo y el clientelismo político. Vamos a animar a los desanimados, a apoyar a los que dudan o tambalean, a convocar a quienes quieren cambiar, los Estados que quieren alcanzar el paso, y requieren de la exigencia y la comprensión de la sociedad entera.

Nuestro segundo reto del presente es contribuir, con sentido de urgencia, a la transformación de las escuelas formadoras de docentes, especialmente las Normales. No pueden vivir de un pasado glorioso que ya fue, ni proyectarse a un futuro genérico y abstracto. Hay que darles el empuje decisivo, para que las escuelas de más alto logro en educación superior sean precisamente aquellas donde se forman los profesionales del aprendizaje. La Normal debe poner los cimientos para que la movilidad social de quien elige ser maestro esté plenamente ligada a la movilidad social de sus alumnos. Si queremos transformar las más de 230 mil escuelas de educación básica, hay que asumir ya la transformación de las 440 normales.

El tercer reto es que la formación docente sea de verdad continua, permanente y pertinente. Trabajamos para que los profesionales del aprendizaje no encuentren barreras a su vocación, para que puedan desplegar su talento sin bloqueos ni servidumbres burocráticas y gremiales. Enfrentaremos el prejuicio de la baja consideración social a su compleja tarea, que es la más exigente de todas, la más constructiva de todas, la profesión que genera todas las demás profesiones.

Un reto más, sabiendo que las soluciones educativas no son sucesivas, sino simultáneas, es abordar la participación como clave de la educación a la ciudadanía. Fue un grave error histórico pensar que primero era la cobertura, y luego el aprendizaje; lo es también que el aprendizaje viene después y lento. Erróneo también es pensar que la participación -de l@s propi@s jóvenes, de las familias, de las OSC-es para después, para cuando se pueda. Esta agenda es amplia y ambiciosa, pero todo el esfuerzo educativo se juzga si todos están incluidos en el derecho a aprender; si se logra con plena equidad una trayectoria educativa completa y exitosa para cada una, para cada uno.

Mexicanos Primero es una convocatoria a la corresponsabilidad, a que no pensemos que la educación en México es un problema de los hijos de otros, sino la educación es una responsabilidad de todos. Nuestra propuesta es poner en claro que sólo la educación de calidad cambia a México, que el compromiso es para que todas y todos estén, aprendan y participen en la escuela.

Nuestra pauta de decisión y de acción ha sido y seguirá siendo: “ninguna crítica sin propuesta, ninguna propuesta sin fundamento”. Hablarán las palabras, pero que digan más nuestras acciones.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/ninguna-critica-sin-propuesta-ninguna-propuesta-sin-fundamento.html

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SEP: La recta final.

Por: Roberto Rodriguez.

El sexenio presidencial concluye el 30 de noviembre de 2018: resta un año y siete meses. Pero en términos de los usos y costumbres políticas de nuestro país, el margen de acción del Ejecutivo Federal está acotado, como máximo, a la fecha de la elección presidencial, que será el próximo primero de julio. A partir de entonces la administración pública federal se concentrará en la confección de los informes globales de rendición de cuentas -los libros blancos-, así como en la interacción con los equipos de transición del presidente electo para facilitar los procesos de entrega-recepción de la multitud de asuntos, en curso y pendientes, que corresponden a cada área del gobierno.

Así que, para todos los propósitos prácticos, cuenta la presidencia y las secretarías de Estado, con poco más de un año para concluir las políticas, acciones y procesos desencadenados en el transcurso del periodo sexenal. Y tal vez menos, si se toma en cuenta que el periodo de las campañas por la presidencia y por los cargos de elección popular para integrar la próxima legislatura tienen, según las reglas del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales vigente, una duración de noventa días. Si ocurre el caso, totalmente previsible, que alguno o varios de los titulares de dichas entidades decida participar en los procesos electorales, entonces los plazos de cierre de la administración respectiva son aún más breves. Todo ello sin contar que muy pronto, y de manera creciente, los debates públicos estarán concentrados en las alternativas de continuidad o cambio del gobierno nacional.

Por ello, es de esperarse que las principales decisiones sectoriales, a partir de este punto, se organicen en torno a una selección muy precisa de las prioridades para concluir exitosamente el ciclo de políticas abierto en el sexenio. Se trata de elegir las batallas que vale la pena librar para mostrar resultados satisfactorios lo que, entre otros aspectos, implica decisiones acerca de la colocación y uso de los recursos autorizados. Los secretarios de Estado con aspiraciones de trascender el límite sexenal, mediante la definición de una ruta de cierre bien calculada y con efectos políticos relevantes, están obligados a decidir cuál o cuáles de las políticas iniciadas se necesita reforzar para atraer una opinión pública favorable.

En el caso de la SEP hay varias opciones y no pocos dilemas. En primerísimo lugar está el tema de la evaluación docente, ya que con ella dio inicio la reforma educativa y porque fue colocada, hasta hace poco, como la estrategia que posibilitaría la recuperación del Estado en el campo educativo y la asunción, siempre escurridiza, de la calidad educativa. Aunque la SEP invirtió la mayor parte de su capital político en el eje relacionado con la obligatoriedad de la evaluación docente, y con sus conocidos efectos laborales, lo cierto es que, al cierre del sexenio, no podrá presumir de resultados cuantitativos satisfactorios, ni mucho menos. El cálculo inicial era que, al final del sexenio, prácticamente la totalidad de los docentes en funciones habrían sido evaluados al menos una vez. Ello no va a ocurrir, y lo que ya es evidente es que, con el modelo de evaluación diseñado, y con los recursos enfocados a esa política, es prácticamente imposible satisfacer el requerimiento normativo.

Para salvar el tema de la reforma centrada en la evaluación hay dos caminos. Uno es reformular el esquema propuesto (la vía de “reforma de la reforma”), y el otro es insistir en que el nuevo ingreso docente procede a través de procesos evaluativos, que la promoción en la carrera docente transita esa vía, y que queda está pendiente lograr la escala de la evaluación para permanencia. A las limitaciones cuantitativas de esta política se asocian, asimismo, las estrategias de apoyo docente: ni el sistema de tutorías y menos aún el Sistema de Asistencia Técnica a la Escuela (SATE) presentan a estas alturas resultados satisfactorios.

En un segundo lugar, están las políticas de fortalecimiento de la escuela. Por un lado, los programas de mejoramiento de infraestructura, principalmente Escuelas al 100, y por otro la propuesta de autonomía escolar. Aunque en el sexenio se ha puesto atención al tema de los recursos físicos y materiales de las escuelas, lo cierto es que, como han documentado los informes anuales del INEE, las instituciones educativas en las áreas económicamente más deprimidas mantienen condiciones deficitarias en todos los indicadores. Cabe anticipar que estos programas tengan continuidad en el periodo restante del sexenio, pero difícilmente podrán ostentar resultados importantes en términos de respuesta a la problemática de inclusión y calidad que los sustentan.

En tercer lugar, por su temporalidad, pero no por su importancia, está la temática asociada al nuevo modelo educativo. En el último año la SEP ha invertido sus mayores esfuerzos en la promoción de la vía pedagógica como el nuevo eje de la política educativa. Se ha trasladado la fórmula “evaluación igual a calidad” de principios del sexenio, a la de “reforma curricular igual a calidad”. Sin duda fue exitoso el esfuerzo de la SEP para que la opinión pública centrara la atención en la nueva iniciativa como el eje renovado de la política educativa. Pero está pendiente el complejo proceso de implementación: la formación docente bajo las premisas del modelo, incluso la reforma de la formación normalista, la elaboración de libros de texto y otros materiales relacionados con el cambio pedagógico, y la puesta en operación de las promesas de autonomía de gestión y curricular. En este sentido, no sería de extrañar que la implementación del modelo educativo fuera la apuesta principal de la SEP para lo que resta del sexenio.

Por cierto, y sólo por curiosidad ¿qué se podrá decir, en la recta final de la SEP, en materia de educación superior? ¿qué se alcanzó el nivel de cobertura previsto? ¿alguna otra cosa?

Fuente: http://www.educacionfutura.org/sep-la-recta-final/

Imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2016/01/nu%C3%B1o-rosca-sep3-300×200.jpg

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Conque reforma educativa.

Por:  Tomás Mojarro.

La educación en México. Que la reforma propuesta por el presidente Peña y aprobada por los legisladores modifica la relación laboral entre el “sindicato” y las autoridades, pero omite los problemas torales del sistema educativo en nuestro país: “El bajo rendimiento en el aprendizaje y la inequidad en el acceso a los servicios educativos”.

Para establecer un punto de comparación entre esta reforma a los artículos 3 y 73 constitucionales y la del cardenismo de 1934, con su rechazo al laicismo, aquí  la exposición de razones, que he intentado vaciar en una mejor sintaxis que la de los maestros participantes en la redacción del documento del que extraigo unos párrafos. Para empezar:

Que la escuela mexicana nació con la Revolución en el medio rural y se involucró en la solución de los problemas comunitarios. Por cuanto al laicismo, el diputado Luis. G. Monzón, miembro de la Com. de Puntos Constitucionales, lo asienta en el dictamen correspondiente:

“Hemos formulado el Artículo  Tercero de la Constitución reformada (.)  y sólo hemos disentido en el empleo de una palabra que, precisamente, es la capital en el asunto de referencia, porque es la que debe caracterizar la educación popular en el siglo 20. Esa palabra es el vocablo laico, empleado mañosamente en el siglo 19, que yo propongo se sustituya por el término racional, para expresar el espíritu de enseñanza en el presente siglo.

Durante todas las épocas y en todos los países se ha declarado que la educación primaria es el medio más eficaz para civilizar a los pueblos. Se civiliza un pueblo promoviendo la evolución integral y armónica de cada uno de los elementos en pro del mejoramiento progresivo de la comunidad.

Y para que la evolución de cada individuo sea un hecho se impone el desenvolvimiento, también armónico e integral, de sus facultades, y esto viene a originar los dos gérmenes de la educación física y psíquica.

El segundo, recordemos, persigue como ideales supremos el conocimiento y la práctica del bien y la verdad.

En el siglo 19 la enseñanza oficial dejó de ser religiosa y, por ende, directamente fanatizante, y entró por el sendero de tolerancias y condescendencias inmorales. El maestro dejó de enseñar la mentira que envilece, pero la toleraba (.) y permitía que en los educandos siguieran anidando el error, el absurdo, la superstición y al fanatismo, todo lo cual autorizaba con su silencio.

Sin embargo, una ley inexorable le ordenaba que procediera de ese modo: esa ley debería designarse con un vocablo indecoroso: laicismo.

¿Qué exige el laicismo? No tratar en dentro de las aulas asunto alguno que trascienda a la Iglesia, y respetar estrictamente las creencias religiosas del hogar, por erróneas, absurdas e irracionales que sean. El maestro no iluminaba la inteligencia del alumno (contra las prácticas de pensamiento mágico) porque el laicismo lo prohibía.

El maestro laico no debe imbuir creencia alguna en el ánimo del educando, ¿pero tampoco debe destruir las que traiga del hogar, por abominables y absurdas que sean?

Por lo expuesto, y estando de acuerdo en los demás puntos del dictamen, pido se haga al Artículo 3°, de que me ocupo, la única modificación de que la palabra laico, en todas la veces que se presente se sustituya por el vocablo racional”.

Este importante documento histórico es precedente valioso de la Escuela Socialista”.

Todo esto ayer, en el cardenismo, a muchos decenios de distancia. ¿Y hoy? ¿Reforma educativa?  ¿De verdad? ¿La de Peña? ¿Esa ya quedó establecida como “reforma”?

Fuente: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/conque-reforma-educativa

Imagen:

https://tijuanotas.com/wp-content/uploads/2017/04/20161115_09_12_AurelioNuno_Youtube.jpg

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Desde Tamaulipas a Aurelio Nuño: ‘la reforma educativa es un rotundo fracaso

Por José Gregorio Aguilar

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Porque fue diseñada detrás del escritorio haciendo a un lado a los maestros y fue echada a andar sin el presupuesto adecuado, la Reforma Educativa se ha convertido en un fracaso a tres años de vigencia, aseguró el presidente de la Sociedad de Maestros y Padres de Familia de Tamaulipas, Miguel Ángel Tovar Tapia.

Desde su punto de vista, la Reforma Educativa nunca ha tenido los recursos suficientes que justifiquen el supuesto propósito para lo cual fue creada: mejorar la calidad de la educación y mejorar el desempeño de los docentes a través de evaluaciones y de  cursos de capacitación.

“No se observa ningún beneficio académico y seguimos con el mismo sistema educativo; además no se está ateniendo lo que marca la misma ley, que establece que lo primero es la infraestructura, material didáctico y capacitación, y al final la evaluación docente”.

Tovar Tapia reiteró  que dicha reforma ha resultado un rotundo fracaso porque su diseño fue tras escritorio, alejado de los contextos regionales del país y sin atender lo principal antes de su implementación, que son las necesidades de las escuelas y la capacitación de los maestros, entre otras carencias que enfrenta el sistema educativo mexicano.

 “Empezamos al revés, primero la evaluación y ya después vamos a ver qué es lo que le falta a las escuelas y a los docentes. Ahora estamos en la incertidumbre, porque todo apunta a que la reforma es un fracaso, lo que es consecuencia de planear y hacer la cosas detrás del escritorio, de obligar al  magisterio con el instrumento de la ley a que cumpla las directrices que ellos (el gobierno federal) se han trazado, en virtud de otros contextos diferentes al nuestro”.

 El presidente de la Sociedad de Maestros y Padres de Familia de Tamaulipas citó que conforme a la norma para el próximo 2018, ya todos los docentes frente a grupo tendrían que estar evaluados, cuando apenas se lleva un 10 por ciento, y ahí es donde se debe preguntar quién está fallando, si el magisterio, la institución, la ley o quienes diseñaron la Reforma Educativa.

“El magisterio está donde debe estar, no escucharon nuestras voces de alerta de que debería tomarse en cuenta a los maestros en esto al cien por ciento, porque nada más nosotros conocemos la realidad de qué es lo que pasa con la educación en México”, concluyó. (Foto Proceso).

Fuente del Artículo:

https://www.gaceta.mx/desde-tamaulipas-aurelio-nuno-la-reforma-educativa-rotundo-fracaso/

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Reforma educativa: los costos de una ilusión

Manuel Gil Antón

ada día, durante 2016, la SEP gastó 2 millones 259 mil pesos en propagar, por todos los medios, la existencia, avance y éxito de la reforma educativa. En su página oficial es posible localizar los 398 contratos que firmó con distintas empresas a través de la Dirección de Comunicación Social, y hacer la suma de sus montos: 824 millones 639 mil pesos.

La velocidad promedio del gasto en publicidad, síntesis de lo que se dice de la SEP y sus funcionarios, y el análisis del impacto de sus mensajes es enorme: presumir, con hartos anuncios, una reforma que no existe en las aulas corrió a 94 mil pesos por hora.

No afirmo que sean ilegales los contratos, ni de parte de quien paga ni de los que cobran por el servicio.

Considero, sí, que el monto y sentido de ese despilfarro es indecente, propio de demagogos apresurados por mostrar, de manera artificial por medio de inserciones pagadas en la tele, diarios y revistas, radio y “redes sociales”, que la problemática educativa se está resolviendo, gracias a la acción de un gobierno agonizante, ahíto de corrupción e impunidad, pero presto a mostrar, como real, lo que no está pasando en las escuelas. Un dineral para hacer de cuenta que sucede lo que ni de lejos siquiera entienden.

“Servicios de difusión relativos a la Campaña Quehacer educativo, versión Infraestructura Educativa”: con este nombre se cuentan 106 contratos. “Contratación de los servicios de difusión de los mensajes en televisión, radio, medios complementarios, digitales, periódicos y revistas como parte de la campaña de comunicación social Quehacer educativo, versión Educación para Todos”: 93 contratos con este membrete fueron asignados. Por las contrataciones realizadas bajo estos dos conceptos, la SEP erogó 510 millones 880 mil pesos. ¿Modalidad? Adjudicación Directa.

Los contratos para comerciales que contienen la expresión “Reforma Educativa” fueron 207. Se dividen, también, en dos rubros: “Servicios de Difusión” y “Contratación de servicios de difusión”. Luego, se pueden ordenar en subconjuntos por el mensaje que envían, ya sea la “versión fortalecimiento del Desarrollo Profesional Docente” o “Reforma y Modelo Educativo” (Etapa 1 y 2). Estos nos costaron 303.4 millones de pesos, adjudicados directamente a las empresas. Ya van 814 millones.

¿Y los otros 10? Morralla: monitoreo, capacitación, algún documental. Y dos joyas: “Servicio de investigación de mercado para evaluar y analizar la comunicación de la Secretaría en redes sociales”: un poco más de 3 millones, y otro, vital, pues de él parece desprenderse todo lo demás: “Servicio integral para el diseño de una estrategia de comunicación para la SEP” por el que se pagaron otros 3 millones.

¿Contratos con Televisa y TV Azteca, las cadenas más importantes? Nueve y siete, respectivamente. No son tantos. ¿La suma que implicaron? Enorme: 211 y 118 millones a cada una en el mismo orden.

Agregados, 329, es decir, 40% del total (mal) gastado. Para los reformadores, lo que ocurra en la tele es primordial. Lo demás es lo de menos.

Desde la mirada de un lego en contrataciones, no entiendo, por ejemplo, el siguiente caso: el contrato 1259984, firmado con Televisa para difundir el tema de “Educación para Todos”, por 86.2 millones de pesos, fue signado el 25 de noviembre de 2016. La fecha de inicio, se informa, fue ese día, y la de término ocurrió el 16 de diciembre del mismo año: 21 días naturales, una quincena hábil. ¿Tanto dinero, más de 10% del total, en tan poco tiempo? Misterio.

En 2015, el gasto de la misma entidad fue de 687.5 millones. Se le regalan al SNTE más de 500 millones para difundir la reforma. Las prioridades están claras: que parezca que hay, aunque no haya. Lo que (a) parece, es. Propaganda. Transparente intención. Opacidad del gasto millonario que reluce. Qué vergüenza.

Twitter: @ManuelGilAnton
Correo: mgil@colmex.mx

Fuente del Artículo:

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/reforma-educativa-los-costos-de-una-ilusion

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