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Las diásporas juveniles en el siglo XXI

Por: Luis Bonilla-Molina

Lo que nuestros jóvenes deben saber sobre los procesos migratorios en el siglo XXI y la reconfiguración del modo de producción económico mundial

Globalización y mundialización

Con la llegada y popularización de la consola “Atari”, en la década de los ochenta del siglo XX, se inicia la más importante ruptura generacional de los últimos siglos.  Investigadores de la trayectoria de Maffesoli han llegado a plantear la irrupción de las tribus urbanas,  para destacar nuevas formas de asociación y relacionamiento de los jóvenes que le eran ajenas a las generaciones precedentes. A finales de la segunda década del siglo XXI, la explosión de las tecnologías de la comunicación y la información anuncian una cuarta revolución industrial, con profundas consecuencias en el modo de existir y entender la construcción de ciudadanía, el vivir y el compartir. Todo ello ocurre en el marco de la irrupción de la globalización económica y la mundialización cultural como expresiones del neoliberalismo.

La globalización es el desarrollo de un modelo económico hegemónico en el mundo: el capitalismo. La globalización económica impone nuevas dinámicas al campo financiero, productivo y al concepto de mercancías. Los capitales golondrinas dejan claro que para los señores de las finanzas, el dinero no tiene nacionalidad ni territorio y, que la voracidad de la ganancia especulativa reconfigura conceptos como la plusvalía o la explotación del hombre por el hombre. Las  fabricas se deslocalizan y surge la “maquila” como expresiones de la vuelta al pasado en materia de derechos laborales; algo que la llamada reforma laboral francesa sellaría en julio del 2016 con sus 46 horas semanales de trabajo.

Estas mutaciones laborales  -paradójicamente porque es el modelo quien lo genera-  tienen entre otras justificaciones, el creciente paro laboral de los jóvenes que mientras en Francia alcanza el 24%, según Eurostat 2015 -la oficina de Estadística Europea- en España ronda el 49,6%, en Grecia alcanza el 50.1%, siendo la media en esa región el 20,7%.

El desempleo juvenil se ha convertido en un fenómeno de toda Europa. El Youth Employment Decade (YED) construyó el mapa mundial del desempleo, en el cual se evidencia que el desempleo juvenil es un  problema creciente en los Estados Unidos, como en efecto lo señalaron las dos principales candidaturas presidenciales de 2016.

Por otra parte, en la globalización se multiplican las llamadas mercancías inmateriales y el trabajo inmaterial, como expresiones del mundo del trabajo en la segunda década del siglo XXI. El empleo se convierte en transfronterizo, utilizando los sectores empresariales a las grandes masas de inmigrantes, como instrumentos para la implantación de la flexibilización laboral y el trabajo precario; auspiciando con ello las contradicciones entre nacionales y foráneos, en el marco del desmantelamiento del Estado de bienestar keynesiano que mantenía algunas garantías sociales en materia de educación, salud y seguridad social.  Ahora los “recién llegados” a las naciones altamente industrializadas son recibidos como competidores por el empleo para los nacionales, ante un número cada vez decreciente de puestos de trabajo, como resultado de la onda expansiva de la crisis económica mundial iniciada en el 2008.

Por su parte la mundialización cultural crea la ilusión del emerger de una sola cultura global, de una ciudadanía planetaria uniforme, de una visión homogénea del mundo. En realidad, lo que viene ocurriendo en las últimas décadas, pero muy especialmente desde los ochenta del siglo XX, es un intento por la supresión forzada de las diferencias culturales. El árabe, el latino, el asiático, el africano se convierten en los “barbaros” y los nacionales de los países altamente industrializados como los “civilizados”. En ese contexto, se multiplica exponencialmente el drama de los inmigrantes, que ya Georges Moustaki describía en sus melodías en los setenta del siglo pasado. Los parias del pasado son los indeseables del presente.  La ilusión de una sola cultura planetaria queda relegada a la posibilidad de gustos homogéneos de los consumidores, que posibiliten al gran capital la venta de las mismas mercancías como necesidades creadas, no importa en el lugar del planeta en el cual se expongan.

El desempleo y su relación con los procesos migratorios

En el presente, los inmigrantes son los más afectados por la instalación a nivel planetario de la lógica neoliberal. La globalización y la mundialización, al plantearse la desaparición de los Estados nacionales, la flexibilización de las fronteras y la posibilidad de conseguir empleo en cualquier lugar del planeta, esconden con frases cuidadosamente construidas por la industria del marketing capitalista, el rostro siniestro de este proceso. Primero, como ya lo señalamos, la inmigración que promueve el gran capital es una herramienta para fomentar la disputa entre trabajadores nativos y los recién llegados, para lograr -en medio del caos propio de la desunión del mundo laboral-  desatar sus políticas destinadas a  borrar las conquistas laborales alcanzadas por los trabajadores en los últimos cien años.  Leyes draconianas contra el derecho a la sindicalización, la contratación colectiva, las jubilaciones y pensiones, la seguridad médica, el derecho a la educación se multiplican en todo el orbe como la peor de las plagas del siglo XXI.

Segundo, esta inmigración está asociada a la destrucción de la educación como derecho humano en los países llamados “desarrollados”, pues a la par que aceleran la privatización de los sistemas escolares, la desinversión en materia educativa y la destrucción de la profesión docente, procuran captar el mejor talento humano del planeta formado en los denominados países de la “periferia”. Un alto empresario estadounidense le señalaba al ex presidente Obama, que debería dejar de invertir tanto en formación profesional para concentrarse en hacer atractivo fuentes de empleo para los más talentosos, formados con dineros públicos, quienes podrían emigrar desde los países “dependientes”; esto describe la lógica del sector empresarial mundial en esta etapa.

Realmente quienes terminan siendo admitidos en los países industrializados a los cuales emigran un importante número de jóvenes de los distintos continentes, son aquellos que tienen alta calificación para contribuir al desarrollo del modo de producción del siglo XXI. Mientras una pequeña porción de los jóvenes “más calificados” son captados para el mundo del trabajo en los países industrializados, millones de los inmigrantes cuyas edades oscilan entre 16 y 30 años de edad son echados a un estado de miseria humana que muchos no conocían en sus países de origen. Es la hegemonía del peor “darwinismo” laboral conocido en la historia del capitalismo moderno.

Tercero, la criminalización de los inmigrantes, mediante una Orweliana mezcla de estereotipos que se utilizan para identificar a los “extranjeros” como potenciales delincuentes y terroristas, portadores de enfermedades, consumidores de los dineros de la seguridad social de los nacionales; siendo estos mecanismos coercitivos que promueven el auto retorno a casa, de quienes no encajan en la fabrica global de mercancías materiales e inmateriales que caracteriza al modo de producción capitalistas del siglo XXI. Eso sí, que vuelvan a casa a buscar dinero para comprar estas mercancías que los identificaran como seres “existentes”, es el lema silente de los grandes empresarios,

Cuarto, el surgimiento de regímenes y políticos autoritarios que centran su discurso en la colocación de barreras para los inmigrantes, por supuesto se refieren a aquellos que no aportan en lo inmediato al modelo de producción capitalista del presente. Ese fue el centro de la campaña xenófoba del presidente Trump, pero también de políticos emergentes como Marion Le Pen en Francia. Muchos de nuestros jóvenes han visitado como turistas a estos países y creen que los van a recibir de la misma forma cuando vayan, ya no a dejar sus dólares allí, sino a buscar empleo.  Señores como Trump, Rajoy, Le Pen o Macri están allí para hacerles saber lo equivocados que están.

Quinto, el drama de los jóvenes que han vivido en sociedades con sistemas de seguridad social generalizados, es que esperan encontrar la misma solidaridad colectiva en países que viven ahora la competencia como paradigma de vida. En los países industrialmente más poderosos y que suelen atraer a buena parte de la migración, desde la caída de la URSS se viene desmantelando la noción del compromiso social y, la salud, educación y las jubilaciones han pasado a ser mercancías a las cuales acceden quienes tienen recursos económicos para pagarlas. Es común encontrar en los chats de whatsapp, las conversaciones en facebook o de otras redes sociales, en las cuales los inmigrantes expresan su sorpresa y desconsuelo ante los costos elevadísimos de las medicinas, la atención médica o la educación universitaria, Muchos de ellos, especialmente los más jóvenes, salen de sus países obnubilados por la propaganda de las grandes cadenas televisivas que muestran al llamado “primer mundo” como sociedades políticamente ideales y socialmente sin problemas, sin los hechos cotidianos del “tercera mundo”, pero al llegar a sus destinos se encuentran con una realidad que le es común a los pobres y la clase media en cualquier lugar del planeta.  Es un mundo ideal para los ricos..

Sexto, cuando las administraciones americanas quieren atacar a un país, como ocurrió con la ex-Yugoeslavia, Irak, Libia e incluso como ocurre ahora con un socio mayor como lo es la Rusia capitalista, comienzan señalando deficiencias en sus sistemas políticos de gobierno, que si bien pueden en algunos casos llegar a ser ciertos, son señalamientos hechos por gobernantes cuya legitimidad no es producto del voto directo de la mayoría de sus ciudadanos. Recientemente leía el comentario de un joven que emigró a los Estados Unidos, sorprendido por el hecho, que el día de la elección del presidente norteamericano Trump, sus 15 compañeros de trabajo ni siquiera sabían que era el día de ir a votar. La despolitización de la juventud norteamericana contrasta con lo que ocurre en Latinoamérica, donde por ejemplo, es imposible pensar en un almuerzo de una familia venezolana donde no se hable de política, independientemente de la posición que se tenga sobre ello. En una oportunidad, conversando sobre lo que le ocurría a uno de los teóricos más importantes de la pedagogía crítica, Peter Mclaren -de origen canadiense quien emigró a los Estados Unidos- me sorprendió el relato de algunos de sus estudiantes quienes eran invitados por los servicios de inteligencia a grabar sus clases en la universidad, como un mecanismo de control y para censurar el pensamiento crítico en esa nación.  Precisamente en uno de los países que promueve la migración como arma de ataque a gobiernos, aunque después quienes parten para allí encuentren que es otra la realidad ,

El desencuentro generacional

Toda esta dinámica de la globalización económica y la mundialización cultural en el año 2017,  ocurre con problemáticas adicionales para los nacidos desde el año 1985 hasta la presente fecha. Una juventud que crece en la explosión del internet, la televisión satelital con más de 100 canales digitales, las redes sociales, los video juegos, el 4D y la realidad virtual aumentada construye un imaginario de éxito “efímero” no siempre asociado a soportes materiales en la realidad concreta. Y ahí dos aspectos a reflexionar.

Primero, desde las narrativas alternativas, son contadas las iniciativas para dotar de contenidos con sentido práctico a estos maravillosos desarrollos tecnológicos y comunicacionales, dejando, en muchos casos, el pensamiento crítico y los llamados “gobiernos progresistas” este campo de trabajo en manos y la hegemonía de la poderosa industria cultural de los países del G7+1. Sin embargo, mientras unos “no hacemos”, la industria cultural no cesa en su tarea de afirmar valores para el desarraigo cultural, la vergüenza étnica tercermundista, el consumo basado en necesidades creadas y la ilusión de alcanzar un estándar de vida fundamentado en la posesión de mercancías, que no alcanzan siquiera, la mayoría de los jóvenes nacidos en los países industrializados. Es urgente, el desarrollo de “tanques de pensamiento” desde el Sur, que analicen la industria cultural de las naciones más poderosas.

Segundo, existe un discurso propio de la generación precedente a la revolución científico tecnológica, es decir los nacidos antes de 1985, quienes ante la incapacidad para llevar el ritmo cambiante de este cambio de paradigma técnico y comunicacional, construyen desde  la academia, la política y los gobiernos un discurso conservador, que aumenta la ruptura generacional presente. Ante la incapacidad de las generaciones precedentes para entender y empalmar rápidamente, con sentido práctico y crítico pero no negador de la nueva realidad, los jóvenes de hoy se sienten en buena medida sin referentes de las generaciones que le preceden, lo cual es altamente peligroso, en el marco de la propaganda y producción de la industria cultural afín con los intereses de esta globalización económica y mundialización cultural. Es urgente, que los “mayores” entendamos esta situación y allanemos el camino del reencuentro no descalificador con los mas jóvenes o, estos últimos estarán aún más indefensos ante las avezas intensiones del gran capital. Así como en distintos momentos históricos fue ridículo censurar y responsabilizar de los males sociales al rock, la salsa, la lambada o ahora al reggaetón, porque ello solo mostraba la falta de diálogo inter generacional; hoy el dialogo entre los llamados “nativos” y los “inmigrantes” digitales es una tarea urgente, lo cual pasa no solo por una apropiación de las herramientas sino fundamentalmente por un reconocimiento mutuo de potencialidades y de encuentro.  Un discurso que censure lo tecnológico solo contribuye a la fractura inter generacional y fortalece dinámicas migratorias que frenan ese encuentro.

Los procesos migratorios en el marco de la restructuración económica global

Una muestra de ese desencuentro generacional lo ha sido la postura de los “mayores” respecto a la migración por parte de los más jóvenes en distintos momentos históricos  La construcción de las sociedades modernas ha significado procesos permanentes, constantes y diversos de migración. Primero fue de las fincas a las aldeas, posteriormente lo seria de éstas a las ciudades periféricas.  Tiempo después, con el surgimiento de las grandes ciudades se generaron masivos procesos de migración del campo, aldeas, pequeñas poblaciones a las ciudades centrales de los Estado nacionales. En el marco de la llamada oposición ciudad-campo surgió un discurso por parte de quienes se quedaban en el lugar contra quienes partían. “Traidores”, “desleales”, “desarraigados” fueron algunos de los epítetos con los cuales se señaló a quinees partían del lugar. Hoy la globalización económica y la mundialización cultural presionan por todos los medios, especialmente por los canales creados en la revolución científico tecnológica, para que nuestros jóvenes marchen fuera del país, en el marco de unas políticas del gran capital descritas anteriormente. Satanizar per se estas dinámicas, sin allanar caminos de reencuentro generacional, no contribuye a esclarecer las potencialidades y limitaciones de las dinámicas migratorias.

Por ello, la labor de las instituciones públicas de los países mal llamados en “desarrollo” y más aún, los dirigidos por gobiernos progresistas consiste en develar pedagógicamente los “entre telones” de esta ola de inmigración en cuatro dimensiones: las oportunidades reales, la dimensión  salarial, los aspectos de la seguridad social y la multiculturalidad, En el primero de los aspectos es urgente elaborar estudios y construir claras series estadísticas que muestre como el desempleo juvenil es un problema creciente y de alto impacto en Europa, Norteamérica e incluso en muchos de los países del llamado milagro asiático como Corea del Sur. Sólo un ínfimo porcentaje de los jóvenes que emigran hoy consiguen empleo, los restantes pasan a formar parte de los marginados entre los marginados.

Segundo, es importante sistematizar y publicar la relación de salario mínimo y profesional en los países que atraen inmigración y los costos de medicinas, alimentos, vivienda, transporte en países donde no existe la seguridad social para los extranjeros.  Ello no suprime la urgente necesidad de recomponer los salarios profesionales en nuestros países, para que resulten atractivos para los trabajadores de cualquier edad en el presente.

Tercero, nuestros jóvenes están acostumbrados a vivir en países donde los servicios, las medicinas, la comida son de muy bajos costos, donde elementos como la educación son gratuitos; por ello debemos explicarles cuales es la situación en esos países a donde quieren ir. Por ejemplo, mucho se publicita sobre la “maravilla” del modelo económico de Korea del Sur, pero pocos conocen el drama de una juventud de ese país, con severos problemas para conseguir empleo, en un marco de alta demanda social tanto de consumo, como para poder alcanzar logros tan comunes para nosotros como poder casarse y ser aceptado; esta imposibilidad ha llevado a que Korea del Sur, el gigante asiático, sea uno de los países con mayor tasa de suicidio juvenil.

Cuarto, la realidad social y poblacional no es de un solo tipo, no admite unidemensionalidad del pensamiento. Distintas costumbres, recorridos históricos, religiones hacen del mundo un lugar diverso.  Ello, es positivo y es obligación de nuestros sistemas educativos potenciar esta comprensión, incluso para decidir adecuadamente acerca de partir o quedarse.

Welcome al retornar a casa

A mi juicio existen tres tipos de dinámicas migratorias: (a) por razones de estudio, (b) por empleo, (c) el turismo “mochilero”. En cualquiera de los casos, expresan una tendencia de las nuevas generaciones  de vivir otras experiencias, conocer nuevas realidades y encontrarse con sus pares de distintas culturas. Si a pesar de que las generaciones mayores le expliquemos a los más jóvenes los riesgos y posibilidades de los procesos migratorios en el presente, ellos deciden probar suerte, como lo hicieron otras generaciones en el pasado; debemos garantizar que quienes partan lo hagan con la certeza que su país los recibirá nuevamente con los brazos abiertos, ya sea para desarrollar lo que aprendieron fuera o para apoyarlos en el reinicio de su desarrollo personal y profesional en la patria que los vio nacer.

La migración de los jóvenes en los cuatro puntos cardinales del planeta, a pesar de su inserción en la dinámica capitalista del siglo XXI, debemos verla también, dialécticamente hablando, como procesos hermosos de construcción de un nuevo prisma generacional que potenciará la construcción de identidad para nuestras naciones en el siglo XXI.  Sabemos que la mayoría de quienes parten regresarán, por ello debemos construir un cultura del “recibimiento” cálido y el reencuentro amoroso que posibilite seguir construyendo naciones independientes con todos y todas.

Lista de referencias

YEAD (2016) Youth Employment Decade Org. Mapa Mundial del Desempleo. Disponible online.

Desempleo Juvenil en Europa (2015). La vanguardia de España. Disponible en linea

[i] Docente e investigador en pedagogía critica y ciencias sociales. CEO del portal http://otrasvoceseneducacion.org

*(escrito originalmente para la revista síntesis de Venezuela)

*Imagen: http://juventudesargentinas.blogspot.com/

Fuente: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2017/03/10/las-diasporas-juveniles-en-el-siglo-xxi/

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Tendencias científicas: Zelandia, el nuevo continente

Por: CORDIS

El 2017 comenzó con la noticia de que poseemos un órgano nuevo en nuestro organismo. Ahora hemos tenido conocimiento de que es posible que la Tierra cuente con un continente adicional. En un artículo publicado en la revista «Geological Society of America», un equipo de científicos explicó que una zona amplia y continua de corteza continental, con centro en Nueva Zelanda, cumple con las condiciones para recibir esa consideración.

Nueva Zelanda es la zona más reconocible del continente de Zelandia, sumergido en el suroeste del Pacífico, pero en su masa no sumergida también se halla un grupo de islas recónditas. Este continente nunca se había considerado parte del continente australiano (aunque Australia, Nueva Zelanda y las islas del suroeste del Pacífico se suelen agrupar bajo el término de Oceanía o Australasia) y los autores del artículo argumentan que deberían clasificarse como parte de un continente adicional completamente nuevo.

De hecho será el más pequeño de todos si la comunidad científica acuerda que Zelandia sea un nuevo continente (el sexto o, según el país, el séptimo o el octavo, pues en otros sistemas educativos se enseña que Europa y Asia y América del Norte y del Sur son continentes separados).

Zelandia abarca cerca de cinco millones de kilómetros cuadrados, casi como el subcontinente indio o la mitad del tamaño de Estados Unidos o Canadá, pero solo un 5 % está ubicado sobre el agua. En concreto, abarca Nueva Zelanda, Nueva Caledonia, la isla Norfolk, el grupo de islas Lord Howe y los arrecifes Elizabeth y Middleton. Todas estas islas están habitadas, con la excepción de los arrecifes.

Nueva Zelanda está situada a 2 500 kilómetros de su vecino Australia, pero Zelandia está mucho más cerca, si bien no unida, a la costa nororiental australiana. Su punto más occidental está a unos pocos cientos de kilómetros de Queensland y se considera que se separó de Gondwana —la enorme masa de tierra que en el pasado incluyó Australia— y se hundió en el Pacífico hace entre sesenta y ochenta y cinco millones de años.

En el estudio se explican los cuatro criterios que deben cumplirse para considerar continente a una masa terrestre. El primero es una elevación alta en relación a las regiones tapizadas por la corteza oceánica. El segundo es una amplia gama de rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias. El tercero, la presencia de una corteza gruesa y una velocidad sísmica baja. Y, por último, unos límites bien definidos en torno a una zona lo suficientemente amplia como para considerarse continente y no un microcontinente ni un fragmento continental.

El equipo de investigación afirmó que Zelandia cumple con los tres primeros criterios y presenta unos límites bien definidos para una masa terrestre grande de 4,9 millones de kilómetros cuadrados, mereciendo por tanto la etiqueta de continente.

«Se trata de una gran masa de terreno, aunque se encuentre sumergido», comentó Nick Mortimer, geólogo neozelandés y coautor del estudio. También afirmó que él y otros investigadores comenzaron a desentrañar el continente sumergido tras la publicación en 2002 de un mapa batimétrico. «A partir de ese momento quedó claro; el mapa se convirtió en nuestra hoja de ruta, y nos dedicamos a sacar tantas rocas de cada rincón de Zelanda como nos fue posible para demostrar su definición geológica».

Si bien la noticia resulta interesante para los geólogos, la confirmación de Zelandia como un continente aparte no tiene consecuencia alguna para el equilibrio geopolítico de la región. Nueva Zelanda, por ejemplo, no podría realizar reivindicaciones territoriales nuevas debido a que las fronteras marítimas de la región se establecieron hace mucho tiempo.

Zelandia tampoco se señalará en los nuevos mapas mundiales durante bastante tiempo. Aun así, Mortimer se muestra optimista: «Que Zelandia se haga con un hueco en la cultura popular y en los mapas es toda la validación que necesitamos».

Fuente: http://cordis.europa.eu/news/rcn/126840_es.html
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Falta de calidad educativa como una causa del rezago latinoamericano

Por: Miguel Ángel Rodríguez

Frente a los retos de la automatización y de un posible escenario menos propicio al comercio exterior, es aún más urgente dotar a los jóvenes de mayores habilidades.

Las mediciones nos indican que de 1960 al 2000 América Latina creció su PIB per cápita menos, casi la mitad por año, que Asia y que el Medio Oriente y el Norte de África. ¿Será porque inició su crecimiento con un per cápita mayor y tenía ya mayores dificultades en alcanzar la productividad de los países más desarrollados? No, porque también creció menos que Europa y los países de la OCDE.
Así lo destacan Eric A. Hanushek y Ludger Woessmann en su artículo: “Escolaridad, logros educativos y el acertijo del crecimiento en América Latina” (Schooling, educational achievement, and the Latin American growth puzzle). Los autores comparan las tasas de crecimiento de nuestra parte de la tierra con otras zonas geográficas entre 1960 y el año 2000. Señalan que ese menor crecimiento se dio a pesar de tener inicialmente América Latina las tasas de escolaridad promedio más altas.
¿Será que la educación no incide en el crecimiento o que hay otras causas negativas para el crecimiento de América Latina tan poderosas que compensaron y anularon la ventaja en educación?
Al estudiar distintas evaluaciones internacionales de las habilidades literarias y matemáticas adquiridas por los alumnos concluyen esos autores, “El balance final de la evaluación de América Latina en las pruebas internacionales de habilidades de sus estudiantes es verdaderamente deprimente: el logro educativo promedio de los estudiantes de América Latina está cerca del fondo o en el fondo de la distribución internacional, y solo un pequeño segmento de cada corte por edades alcanza el más básico nivel de habilidades conforme a normas internacionales.”
Y más adelante, señalan: “En prácticamente todos los países latinoamericanos el estudiante promedio parece que adquiere menor aprendizaje por cada año de estudios, que el estudiante promedio del resto del mundo. Este es el elemento crucial para resolver el acertijo del crecimiento en América Latina”.
Debo aclara que en los datos que presentan estos autores, Costa Rica junto con Uruguay y en ese orden, son los países que mejor aprovechan los años de estudio para transferir habilidades a sus alumnos, pero este tema sigue siendo importante para nosotros.
No se trata solo de gastar más en educación. Ni siquiera se trata solo de mantener más tiempo a los jóvenes en el proceso educativo.
En gastar más hemos avanzado mucho, pues el gasto público en educación ha crecido vertiginosamente. De 2006 a 2015 el gasto en educación ha aumentado un 67% como proporción del PIB.
También en cobertura de la población hemos avanzado durante ese mismo período. De los jóvenes de 13 a 17 años en 2006 asistían a centros de enseñanza un 76,4%, y ya en 2015 se había elevado a un 87,6%. Visto desde el punto de vista del final del proceso para el bachillerato, la matrícula bruta en enseñanza diversificada en 2006 fue de 60,8% y ya en 2015 habíamos llegado a un 84,7%. Falta por hacer pero el empuje ha sido grande.
Pero lo que es fundamental es transferir conocimientos que los muchachos y las muchachas puedan aplicar. En este campo, las pruebas de PISA 2009, 2012 y 2015 nos muestran que tenemos problemas serios.
Frente a los retos de la automatización y de un posible escenario menos propicio al comercio exterior, es aún más urgente dotar a los jóvenes de mayores habilidades para que de esa manera se puedan incorporar a empleos bien pagados en el sector formal, o generen sus propias actividades productivas, que no sean simples maneras de sobrevivir ante la inexistencia de empleos adecuados.
Y para ello se debe convencer a los sindicatos de educadores de que es conveniente evaluar a los nuevos maestros y profesores antes de nombrarlos, darles soporte durante el primer año en que dan lecciones con la asistencia de un educador experimentado que los guíe en la aplicación del arte de enseñar, intensificar los cursos de capacitación de los docentes en servicio, y medir anualmente su desempeño.

Fuente: https://www.larepublica.net/noticia/falta-de-calidad-educativa-como-una-causa-del-rezago-latinoamericano

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Propósito 2017 con nuestros hijos: Educar y criar sin culpa

Por: Carolina Palma Fuentealba

Es una corriente que toma cada vez más forma y que, probablemente, muchas no hemos aplicado hace tiempo. ¿A qué nos referimos? Al feliz regreso del «No, porque yo lo digo. Punto».

Pensamos que retarlos y obligarlos a hacer «deberes» podría llegar a traumarlos, si es que no les damos una explicación contundente de por qué: por qué tienes que acostarte, levantarte, ir al colegio, comer, dormir, no ir a la fiesta, etcétera. Dado esto hay quienes aseguran que estamos criando un ejército de tiranos y, en paralelo, una de las generaciones más débiles que hayamos conocido.

El sicólogo uruguayo Alejandro de Barbieri, autor del libro «Educar sin culpa», explica que los niños no respetan la autoridad como antes. «Hoy se confunde autoridad con autoritarismo. Si un chico tiene un capricho, que le digan ‘no’ te convierte en Hitler, quizás porque venimos de un pasado dictatorial. En el colegio está la directora y la profesora para dar órdenes, y la realidad es que yo debo enseñarle a mi hijo que aprenda a vivir con la jerarquía, porque el mundo es así. La familia no es democracia, los padres no deben preguntarle qué novia le gusta para ellos o qué auto deben comprar. ¿Cuál es el riesgo de esa transgresión? Que hacen lo que quieren. Los padres sin querer le estamos mintiendo al niño, porque cuando entre al mundo y la novia le diga algo negativo o el jefe le ordene que debe entregar algo el viernes, se frustrará porque antes no tuvo esa experiencia», detalla.

Pero Barbieri va más allá. Asegura que educar es frustrar, y no le parece bien que a los padres les dé un ataque de pánico cuando el niño sufre por sentirse frustrado. Como no están dejando que se frustren, no aprenden del sufrimiento. «Todo en buena medida. Me refiero a frustrar el lado impulsivo del niño. Cuando el chico sólo dice ‘dame, dame’, el padre debe decir ‘te dije que no. Ya comiste’. En Uruguay hay padres que le mandan tres colaciones para que el nene elija qué comer en la escuela. No se bancan que los niños sufran. Venimos de un determinismo muy grande que dice ´no quiero que sufran lo que yo sufrí’. Hay que agradecer a nuestros padres que hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían, y claro que se equivocaron, igual como uno con sus hijos. Si no me hizo crecer lo que ‘sufrí’, debo cuestionarlo, tratarlo con un sicólogo. Uno debe explicarle a los padres que se aprende del sufrimiento. Como los padres impiden que sufran, el umbral del dolor bajó mucho, y cuando la novia termina con él, se corta o intenta suicidarse. Si no lo dejas sufrir, no dejas que crezca. Los padres no quieren educar para no traumarlos, yo les digo que los traumen ellos antes que lo haga la televisión u otra persona». Por otra parte, asegura que los profesores tienen miedo de hablar con los padres, se rompió esa alianza implícita que existía antes. Otro tema interesante es que ahora muchos niños tienen problemas de aprendizaje o hiperactividad, y los maestros los envían a especialistas porque no pueden con tanto, están solos en esto. Hacen de padres, aunque los padres no quieran.

También clasifica esta sociedad como la de hijos huérfanos. Es decir, los padres claudicaron de educar, no quieren cansarse educando porque están cansados de sus trabajos. Eso se delegó en el colegio, y se enojan con los profesores cuando son ellos los que no hacen de padres.

«Para que mis hijas de 16 y 13 años hoy se autogestionen, solucionen cosas solas, usen el autobús y vayan de campamento, antes con la madre debimos cansarnos de decirles que debían lavar la ropa o que debían ayudar en tal y tal cosa. En el momento el nene te odia. Y como los padres de ahora no se quieren cansar, se siguen cansando después. Porque tienes niños de 15 años que le siguen pidiendo a la madre que les haga la colación o que los traiga».

Si estás en alguno de estos casos, tranquila. Aún hay tiempo. Se puede educar y «criar» hasta adulto, considerando que una persona de 28 años piensa como una de 21. El sicólogo afirma que en su consulta es normal recibir a padres que piden hora de consulta para su hijo de 25 años. «A esa edad aún estamos a tiempo si hemos pecado de sobreprotección. Nuestros abuelos pecaron de fríos, en cambio ahora todo necesita una explicación. En el libro digo ‘menos explicación y más implicación’. Explicar todo es patético. La madre explica por la culpa, porque tenemos miedo de que no nos quieran. Los niños no tienen capacidad de espera, por eso muchos están con psiquiatras víctimas de la ansiedad. Ustedes pueden evitar que le dé ansiedad después, ¡enseñándoles hoy a esperar! Si quiere un postre, que espere, que se coma la comida y luego el postre. ¡Hay padres que se lo dan antes de la comida!».

Más allá de que estemos de acuerdo o no con la visión de Barbieri, lo concreto es que diversos estudios aseguran que las actuales generaciones han experimentado un debilitamiento que los hace incapaces de actuar de manera independiente, de frustrarse y, finalmente, de vivir en el mundo real. Cabe preguntarse: ¿qué legado les queremos dejar?

Madres frustradas

«‘Tenemos que amar más de lo que nos duele el dolor del otro’ es una frase de Carlos Díaz Hernández. A los padres les duele el posible dolor del niño antes de que le duela. Como le duele al padre, este hace mil cosas para que no le duela, así no deja que se caiga. Pero gracias a que se cae, aprende a levantarse, a andar en skate, en bicicleta. La autoestima de la madre se nutre del niño, y eso es lo grave. Eso es malo, porque el día de mañana mi hija se irá a estudiar a Londres y la vida pierde sentido. Así como para los hijos es difícil separarse de los padres, el amor de madre es soltar«.

Fuente: http://www.nuevamujer.com/mujeres/actualidad/chile/proposito-2017-con-nuestros-hijos-educar-y-criar-sin-culpa/2017-03-02/131533.html

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Estereotipos de género en la ciencia

Por: CONACYT

Los estereotipos de género, presentes en muchos ámbitos de la sociedad, consiguen hacer brecha en la igualdad de oportunidades y en la falta de desarrollo social. La educación y las ciencias no se escapan a esto y como ejemplo basta observar las cifras de la propia Academia Mexicana de Ciencias (AMC), la cual solo tiene 24 por ciento de participación femenina, ya que de los dos mil 570 integrantes, solo 615 son mujeres.

Estos datos fueron dados a conocer en la conferencia Ciencia y educación: hacia una enseñanza sin estereotipos de género, de la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, bióloga, catedrática, investigadora y académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el marco del Foro Consultivo Internacional «Diseño de una Metodología para la Enseñanza de las Ciencias con Perspectiva de Género en Preescolar».

«Lágrimas en el laboratorio»

La investigadora destacó que los estereotipos sustentados en ideas preconcebidas aún se manejan en altas esferas de la academia, como ejemplo mencionó las declaraciones del Premio Nobel de Fisiología 2001, Tim Hunt, quien aseguró que la presencia de las mujeres en los laboratorios implicaba un enamoramiento y una reacción de lágrimas por parte de ellas si es que se sentían criticadas.

El estereotipo de la debilidad y la falta de validación como científicas se hizo presente en este desatinado pronunciamiento, aseguró la doctora Rosaura Ruiz, al destacar que la participación de la mujer en el ámbito científico no puede trivializarse sino que al contrario, tiene que ir acompañada de la destrucción de modelos tradicionales que también afectan la ciencia en sí misma.

“Tenemos estereotipos y hay que cambiarlos no solo en la escuela sino también en la casa. Podemos verlo en los propios juegos que se comercializan para niños y niñas. La problemática se agrava sí, con las niñas y más si son indígenas, pero en general también hay que combatir los estereotipos que sufre la ciencia en general, es decir, impulsarla y favorecer que los profesores y profesoras se eduquen mejor y no solo en ciencias, también en disciplinas como literatura o arte”.

La doctora Rosaura Ruiz se pronunció por un trabajo conjunto entre el núcleo familiar, la escuela, sociedad y, por supuesto, las políticas de gobierno para que se impulse el acercamiento de las niñas y las mujeres a las ciencias.

“En México, el primer acercamiento con la ciencia que muchos niños tienen es en la escuela, no en su casa. En este sentido, es de reconocer el arcaico esquema de la mujer en nuestra sociedad, reforzado por la educación, pues esto representa la domesticación de los papeles genéricos, los cuales han sido trascendentales en el desarrollo de las mujeres, particularmente, en cuanto a su papel en el ámbito científico. El sesgo que los docentes transmiten sobre las ciencias básicas como áreas propias del sexo masculino es parte también de los estereotipos que hay que erradicar”, mencionó.

Fortalecer la educación y las políticas públicas

La académica, quien también ha desempeñado cargos dentro de la política pública, reconoció que el problema de la discriminación sustentada en los estereotipos y la falta de participación femenina en ciertas áreas de las ciencias también se relaciona con estrategias inadecuadas.

“No hace falta una política de mayor desarrollo científico en general, empezando por tomar a las mujeres en cuenta para los puestos importantes, de lo contrario se tratará de una simulación. Este foro, dijo, también ha puesto en evidencia la cantidad de talento que se pierde en México por los niños y niñas que no son impulsados o por los profesionistas que luego de prepararse no encuentran plazas”.

Insistió en la necesidad de involucrar a los gobernantes en la importancia del desarrollo científico y tecnológico, pues aseguró que aunque el tema suele estar presente en los discursos, en la práctica ya no aterriza y muchas de las políticas de desarrollo científico se sustentan en acuerdos internacionales ya establecidos que poco abonan a la innovación.

“No hemos convencido a los gobernantes de la importancia de la ciencia y de la participación femenina. Creo que una de las razones tiene que ver con la formación de nuestros diputados, senadores, de quienes toman las decisiones, no han entendido la importancia de la ciencia. Por otra parte, están las políticas que dejan fueran a muchos mexicanos; políticas internacionales que capitalizan la ciencia y la generación de tecnología. Recordemos cómo al inicio del Tratado de Libre Comercio se criticó mucho el papel que tendría México en el ensamble de partes, su participación solo como maquilador, y esa política permaneció, ahora hay una oportunidad para cambiar eso y pensar en crear e innovar, por eso hay que fomentar la participación de los niños y niñas en la ciencia, evitar los estereotipos e introducir las perspectivas de género”, concluyó.

Fuente: http://www.conacytprensa.mx/index.php/sociedad/politica-cientifica/13937-estereotipos-genero-en-ciencia

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Un desafío para proteger a las escuelas en tiempos de guerra

Por: Zama Coursen-Neff

Xarid estaba tan decidido a ir a la escuela que, durante todo el tiempo que pudo, se atrevió a enfrentar los peligros que se viven a diario en las calles de Mogadiscio, la capital de Somalia. Pero todo cambió el día en que el grupo insurgente islamista Al-Shabaab trajo la guerra a su aula.

«Al-Shabaab entró al predio de la escuela y nos dijo que nos quedáramos en la clase», me contó en un campamento de refugiados al otro lado de la frontera, en Kenia. Los combatientes montaron un lanzacohetes en el patio y comenzaron a disparar proyectiles en dirección al territorio controlado por el Gobierno. Durante más de dos horas, alumnos y docentes permanecieron encerrados en el aula, totalmente aterrorizados. Finalmente los combatientes de Al-Shabaab les permitieron irse, pero mientras los alumnos intentaban huir, el edificio fue alcanzado por un proyectil que, al detonarse, mató a ocho personas.

Es común que Al-Shabaab use escuelas en las zonas que controla. Algunos estudiantes me dijeron que el grupo había izado su bandera en el techo de las escuelas y guardaba granadas de mano y armas dentro de los edificios, mientras aún se estaban dictando clases. Varios jóvenes somalíes me contaron que Al-Shabaab se había llevado por la fuerza a niños del patio de su escuela para que combatieran con ellos, y también a niñas de las aulas para obligarlas a contraer matrimonio.

Lamentablemente, lo ocurrido en Mogadiscio no es un ejemplo aislado. Desde 2009, en al menos treinta países numerosas escuelas han sido atacadas u ocupadas y usadas para fines militares. Pero no debería ser así.

El 28 y 29 de marzo, Argentina será sede de una conferencia internacional sobre la protección de estudiantes, docentes, escuelas y universidades durante conflictos armados. El eje de esa conferencia será la Declaración sobre Escuelas Seguras, un compromiso internacional que se redactó como resultado de una iniciativa encabezada por Argentina y Noruega en 2015.

Los países que suscriben la Declaración sobre Escuelas Seguras no sólo se comprometen a restablecer más rápidamente el acceso a la educación cuando las escuelas sean atacadas, sino que además aceptan trabajar para que sea menos probable que se ataque a estudiantes, docentes y escuelas. Procuran disuadir estos ataques asumiendo el compromiso de investigar y juzgar crímenes de guerra en los cuales estén afectadas escuelas. Y aceptan reducir al mínimo el uso de escuelas para fines militares, como cuarteles o bases, para evitar convertirlas en blanco de ataques.

Tal vez lo más importante es que la declaración contribuye a formar una comunidad internacional dispuesta a respetar el carácter civil de las escuelas y formular e intercambiar ejemplos de mejores prácticas para proteger a escuelas de ataques y del uso militar.

Hasta la fecha, 59 países han adherido a la Declaración sobre Escuelas Seguras, incluidos nueve países latinoamericanos. Si bien este es un comienzo prometedor, aún hay mucho trabajo por delante.

América Latina ha tradicionalmente liderado acciones internacionales para proteger a los niños. Fue la primera región donde todos los países firmaron la Convención sobre los Derechos del Niño, el principal tratado internacional que consagra los derechos humanos universales de los niños. Fue también la primera región que suscribió con alcance universal el tratado que prohíbe el uso de niños soldados.

A menos de un mes de la conferencia sobre escuelas seguras, proponemos un desafío: hagamos que América Latina sea la primera región que adopte la Declaración sobre Escuelas Seguras. El Gobierno argentino, como anfitrión del evento, debe jugar un papel importante, empleando acciones diplomáticas y de asesoramiento para convencer a los Gobiernos de Bolivia, Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú y Venezuela, que aún deben suscribir la declaración. Los demás países que ya han adherido a la declaración —Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay y Uruguay— deberían apoyar a Argentina y alentar a los demás a sumarse.

Sin duda, todos los actores que trabajan para mejorar la protección de niños, incluidos los organismos de las Naciones Unidas, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales, acompañarán los esfuerzos para conseguir que más países firmen la declaración. Aunque no sucederá de un momento a otro, la meta de un mundo seguro en el que los niños puedan ir a la escuela, dondequiera que vivan, sin duda hace que el esfuerzo valga la pena.

Fuente: https://www.hrw.org/es/news/2017/03/08/un-desafio-para-proteger-las-escuelas-en-tiempos-de-guerra

 

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Crisis de valores ¡dejen que la educación parvularia haga lo suyo!

Por: Maria Victoria Peralta

En esta grave crisis de valores que como país estamos viviendo con cuestionamientos a personas e instituciones, han aparecido múltiples llamados a “reponer la educación cívica” y a preocuparse de  la formación ética y valórica de los chilenos. Avanzar a mejores formas de vida democrática donde el respeto a las personas y sus diversidades en sana convivencia en la búsqueda del bien común, centrándose  en el “ser” más que el tener, son temas que se discuten y añoran en diversos foros y círculos familiares.

En este contexto, las miradas de quienes deben abocarse a ello, una vez más se vuelcan a la educación. Aseguran que son el colegio y la universidad los que fallan, ya que las familias parecen estar muy “ocupadas” en proveer recursos o en realizar otras actividades al parecer más importantes.

Demás está decir que la formación valórica es una de las grandes labores que la familia debe hacer y que se realiza en el diario vivir, mediante los modelos de vida que se asumen al compartir experiencias y al tratar temas surgidos de la cotidianeidad y de los ámbitos de relaciones, donde se presentan problemas éticos y sociales a resolver.

La familia debe ser la primera y permanente formadora de valores, por lo que cabe preguntarnos si damos los tiempos necesarios y si generamos las instancias para ello. Es válido que las instituciones educativas deban colaborar, pero no pueden “reemplazar”esta función.

Señalamos esto último, porque es  habitual escuchar a los profesores que reclaman que muchas familias les dicen directamente: “hágase ud. cargo de este niño o joven, yo no puedo”. Después de eso casi no se les ve más en la institución escolar donde los “dejan” cual guardería infantil o juvenil.

En toda esta difícil situación que como país enfrentamos, hay un nivel educativo donde la formación valórica y de la personalidad de los niños, en una línea de colaboración a la familia, debe volver a ser el eje de su actuar: el de educación parvularia.

El buen jardín infantil, como la buena escuela primaria, recibía niños de diversos sectores sociales en una etapa donde empezaba la socialización extra-familiar. Esos niños en ambientes acogedores y amables, traían su sana colación: fruta, pan con algo, galletas, etc, la cual se ponía en una bandeja común para compartir. Esos y otros momentos eran las instancias de encuentro donde se conversaba lo que le pasaba a cada uno y se terminaba apoyándolos, si fuese necesario, con un abrazo, un beso, una conversación.

Las situaciones de aprendizaje vinculadas a la convivencia, al “hacer juntos”, al “saber del otro”, a gozar la presencia de “iguales”, al jugar colectivamente, eran el centro de las actividades, junto con las referidas al movimiento, la expresión, la creatividad, el descubrimiento y la transformación. Todo esto y mucho más, son parte de las orientaciones que entregan las Bases Curriculares de la Educación Parvularia, currículo nacional oficial, con que cuenta aún este nivel.

No obstante, cada día llega más información de las lamentables prácticas que se están haciendo en establecimientos del nivel, en especial, en escuelas y colegios donde se aplican “proyectos” que no podemos llamar educativos. Ello porque los párvulos son sometidos a exigencias de “sobreescolarización” que entre otros, los alejan de este foco de formación social y valórica que ha sido  el eje tradicional del trabajo en esta etapa.

Los niños de hoy trabajan en ambientes rígidos, con escritorios individuales de los cuales no pueden moverse, donde hacen interminables actividades de “lápiz y papel” supuestamente preparatorias para la educación básica.

Memorizan sin entender, se les aplican pruebas y se les ponen notas, prácticas que no se corresponden con las metodologías del juego, del descubrimiento, del asombro y del encuentro con los demás, que son las estrategias básicas de trabajo en esta etapa. Lo peor de todo es que, estas actividades tremendamente individualistas, competitivas, aisladoras, enajenantes, muchas veces no sólo son aprobadas, sino solicitadas por las familias. Cabe preguntarse, ¿sabrán además que los niños y niñas lo pasan muy mal haciéndolas?

Por ello, no nos asombremos del resultado de estas  prácticas educativas, tanto en el  hogar como de ciertas instituciones educativas, ya que lamentablemente cuando una sociedad no tiene tiempo para ocuparse de estos temas llegamos a lo que estamos viviendo hoy: jóvenes y adultos egocéntricos, que no les interesan  los demás y  el medio en que viven tanto local como global.

De esta manera el desarrollo de todos está ausente de sus preocupaciones, ya que sólo se satisfacen los interminables egoísmos personales, el  aparentar y  el “tener y tener.”

Con motivo de la Reforma Educacional el ministerio de Educación ha vuelto a reinstalar la importancia del juego y del descubrimiento en educación parvularia. ¿Se podrá revertir el daño que por años se ha hecho a los párvulos en una etapa tan sensible y formadora?, ¿cómo seguirá la formación integral y valórica en el hogar y la escuela? En nosotros y en nuestro actuar está la respuesta.

Fuente: http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20150510071610/crisis-de-valores-dejen-que-la-educacion-parvularia-haga-lo-suyo/

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