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Una raya más para el tigre

Por: Carolina Vásquez Araya

El Cacif vuelve a las andadas y hoy se roba la marca de la Feria Internacional del Libro.

Al empresariado organizado en Guatemala -el Cacif- nada le seduce más que apoderarse y destruir cualquier iniciativa capaz de poner en peligro su estatus de súper poder. Como a todas las camarillas con pretensiones de soberanía absoluta sobre los súbditos, si algo les estorba es la educación y el fortalecimiento del tejido social por medio del conocimiento, la investigación y la transmisión libre del saber. Por eso, y por el éxito obtenido por la Feria Internacional del Libro en Guatemala durante los años transcurridos desde que la gremial de editores iniciara el proyecto, han decidido poner punto y final a ese peligroso afán de enseñar a las nuevas generaciones el amor por la literatura y otras formas de cultura.

No podía ser de otro modo. Los patrones de Guatemala, quienes deciden quién vive y quien no y hacen su voluntad por medio de sus aliados políticos, no pueden permitirse perder el control de ese escenario de actividad intelectual. Ellos han re escrito el viejo y cruel lema de “la letra, con sangre entra” por uno más conveniente y adaptado a los tiempos “la letra, con poder se elimina” y así, de golpe y porrazo, deciden poner candado a las legítimas aspiraciones intelectuales y culturales de la sociedad que, según ellos, les debe obediencia.

Durante muchos años tuve el enorme privilegio de entablar amistad con personas maravillosas mientras viví en Guatemala. Seres extraordinarios cuyo aporte a la cultura continúa dejando una estela de prestigio, aun cuando muchos han desaparecido. Filgua siempre fue un faro, un reducto de encuentro y transmisión de ideas. Siempre sus salones permanecieron abiertos a la niñez y la juventud ansiosa por saber. Siempre, con un enorme esfuerzo y pese a la actitud obtusa del Estado, incapaz de comprender el valor de este foro, logró sobrevivir. Hasta ahora.

La educación y el conocimiento, en una sociedad tan desigual e injusta como la guatemalteca, son tesoros merecedores de todos los esfuerzos. Por eso las cúpulas de poder económico luchan con especial denuedo en contra de cualquier iniciativa capaz de dar poder a la ciudadanía. Un pueblo educado es un pueblo activo y participativo, lo cual representa una amenaza de muerte para los sistemas despóticos del neoliberalismo. El hábito de la lectura es un arma contra la opresión y, por esa razón, en Guatemala se han saboteado los esfuerzos por elevar sus niveles, una y otra vez, con la complicidad de quienes se ven favorecidos por la marginación del pueblo.

El acceso al aprendizaje por medio de políticas públicas coherentes con las necesidades de la población ha sido relegado al último rincón en la planificación de la acción política, una administración tras otra. Para constatarlo, basta con observar la miserable condición de toda la infraestructura educativa y las intenciones perversas de la cúpula empresarial, de privatizarlo todo. Así, poco a poco, se le va quitando el riego a la planta hasta que termine secándose definitivamente.

Los empresarios reunidos en esa estructura perversa, aliada para impedir el desarrollo de las personas con el fin de tenerlas dispuestas a aceptar empleos de miseria, han demostrado una vez más que para ejercer el poder no necesitan más que aliarse con lo más nefasto: políticos corruptos, ejército desprestigiado, organizaciones criminales de alcance internacional. De ahí que tengan incidencia en las decisiones emanadas por los organismos del Estado, todos a su servicio. Lo que hoy perpetran contra el centro de actividades culturales -Filgua- es solo una muestra de cómo es de miope la visión de ese sector privilegiado. Es obvio que no han entendido de qué se trata el desarrollo de los países. Está claro que, para su corto punto de vista, mientras más sometida esté la sociedad a sus manejos, mejor le irá al país. Lo que no comprenden es que no representan a esa nación tan castigada y que, tarde o temprano, terminarán pagando en carne propia por haber roto, una tras otra, todas las esperanzas de progreso. El robo de la marca Filgua, es solo una raya más para el tigre.

La lectura es una peligrosa arma contra la opresión.

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com

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“Abya Yala…”, un libro para cambiar la geografía mental

Por: Pressenza

“Que este grandioso libro, reuniendo el relato de las guerras de destrucción del mundo amerindio, consiga despertar en todos nosotros el valor necesario para gritar ¡BASTA!”

Ailton Krenak. indígena, ambientalista, maestro y escritor

 

“Abya Yala, genocidio, resistencia y sobrevivencia de los pueblos originarios de las Américas”¹, es un libro imprescindible para conocer la historia no contada de los pueblos de este continente: la del 90% de indígenas cruelmente muertos por los conquistadores europeos; la de la resistencia y sobrevivencia ejemplar de esos mismos pueblos hasta hoy.

Sus autores son Marcelo Grondin (95) y Moema Viezzer (84), consecuentes luchadores y compañeros de vida. Moema es educadora popular, feminista, y autora de “Si me permiten hablar”, el libro más vendido en Bolivia después de algunos textos religiosos. Marcelo es sociólogo, economista, historiador y autor de varios libros entre los que se cuentan una gramática quechua y otra aymara.

En la entrevista que compartimos hoy, ambos siguen conmoviéndose al recordar los descubrimientos que fueron haciendo en su investigación, los desencantos que sufrieron y el entusiasmo que los anima ante el fortalecimiento de la presencia indígena en todo el continente y el proceso de decolonización en gestación.

Tras repasar las cifras de víctimas en las cinco regiones estudiadas (Caribe, los Andes, Méjico, Brasil y EEUU), Marcelo afirma que “el genocidio continúa”, impulsado por la permanente apropiación de tierras en todos los países. “Vivimos en un territorio robado”, dice. Y agrega: “No podemos cerrar los ojos. Nosotros tenemos responsabilidad en este genocidio.”

Después, siguiendo el contenido del libro, hablarán de la tierra, la lengua, la diversidad, del ejemplo de Bolivia, del necesario aporte indígena al proceso mundial. Propondrán “cambiar la geografía mental” y manifestarán su anhelo de que la resistencia que crece en todo el continente, lo transforme más temprano que tarde en Abya Yala, tierra que florece, tierra madura.

Los invitamos a disfrutar de este cálido encuentro (con interpretación al español) en el que sus protagonistas nos dicen lo que saben, nos confían lo que sienten, nos leen un poema en quechua, un ruego en guaraní y, en definitiva, nos ofrecen generosamente un valioso trabajo. “Es la primera vez que hablo así”, dice Marcelo sobre el final de la entrevista y Moema lo ratifica, feliz.

Nosotros les agradecemos a los dos la confianza, y sobre todo lo que han hecho hasta aquí y lo que siguen haciendo.

Interpretación al español de Savio Bezerra y Graça Pinheiro

Edición digital en español
Edición en portugués: Libro físico | Edición digital

Fuente de la información e imagen:  https://www.pressenza.com

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Magisterio. Regreso presencial.No nos resignamos, exigimos un regreso seguro a las escuelas

Por: Sulem Estrada

A pesar de la imposición del regreso presencial a las aulas en condiciones inseguras, docentes y madres y padres de familia no nos resignamos a una “nueva normalidad” signada por los contagios y la muerte.

Con amenazas e intimidación impusieron a 25 millones de niños, niñas y adolescentes y a más de medio millón de maestros y maestras un regreso inseguro a las aulas.

Los contagios al interior de las escuelas comenzaron rápidamente mientras que la política del gobierno y las autoridades educativas es ocultarlos y minimizar la situación. López Gatell insistió en que “La mortalidad en adolescentes y niños ya era muy baja en la segunda ola y continúa siendo muy baja en la tercera ola.” sin tomar en cuenta el incremento de contagios que se ha presentado desde el mes de julio hasta ahora.

Escuelas sin insumos -o con insumos insuficientes pagados del bolsillo de maestros y madres de familia-, aulas cada día más llenas producto de forzar el regreso evitando que se atienda a los alumnos y alumnas a distancia, 7 y hasta 9 horas seguidas de clase en aulas sin la ventilación adecuada son el día a día de las y los docentes y nuestros alumnos.

Es por ello que, mientras pretenden arrodillarnos con jornadas cada vez más largas, salarios que no alcanzan y presupuestos insuficientes para satisfacer las necesidades de las escuelas, docentes, padres y madres de familia de distintos estados de la república como Veracruz, Yucatán, Morelos, Guanajuato, Estado de México, CDMX, y muchos otros, decidimos mantenernos organizados en el Movimiento por un Regreso Seguro a Clases.

Hemos mantenido reuniones quincenales con decenas de maestros de distintos estados. Cada reunión continúa sumándose nuevos compañeros y compañeras que frente a la imposición deciden no rendirse ni adaptarse, sino luchar por mejores condiciones.

Realizamos un foro con trabajadoras y trabajadores del sector salud, pues pensamos que debemos enfrentar la situación unidos y no hay quienes tengan mayor conocimiento sobre qué medidas son las que se deben adoptar para un regreso a clases seguro que quienes han puesto el cuerpo en la primera línea para enfrentar la pandemia. Por lo que también nos sumamos a sus justas demandas de aumento al presupuesto al sector salud y rechazamos los despidos, al mismo tiempo que exigimos que se contrate todo el personal de salud necesario -con plenos derechos laborales- para que todos los trabajadores y sus familias puedan tener acceso a servicios médicos de calidad y atención hospitalaria cuando lo requieran.

Asimismo, realizamos un foro con maestras abogadas del movimiento y abogados solidarios para develar por qué consideramos ilegal el regreso a la presencialidad en las condiciones que nos impusieron, que contó con el apoyo de cientos de compañeros que se sumaron a través de las redes sociales.

Sigamos organizados por la salud y la vida

Las y los maestros agrupados en el movimiento luchamos por vacunas para toda la población, así como por lograr que a las y los docentes nos apliquen el reforzamiento de la vacuna Cansino.

Frente a los contagios exigimos pruebas de diagnóstico gratuitas, de calidad y periódicas para toda la comunidad escolar, así como protocolos claros que garanticen la seguridad y la salud de la comunidad.

También exigimos que el gobierno y las autoridades educativas doten a las escuelas de insumos y condiciones sanitarias óptimas, verificadas por comisiones de salud, integradas por maestros, trabajadores, estudiantes, madres y padres de familia, independientes de las autoridades; así como la contratación de personal médico y para atención psicológica en cada escuela.

Para evitar el hacinamiento en las aulas luchamos por la reapertura de turnos vespertinos y construcción de más escuelas.

Sabemos que todo esto no se conseguirá sin un aumento sustancial al presupuesto educativo mediante el no pago de la deuda pública, impuestos progresivos a las grandes empresas y reorientación del presupuesto destinado a la Guardia Nacional, la cual debe ser disuelta.

Es necesario que la CNTE, así como los sindicatos del sector educativo que se reclaman democráticos como el STUNAM, el SITUAM y todos los agrupados en la CNSUESIC, rompan ya la tregua que mantienen con el gobierno y llamen a los trabajadores a discutir un plan de lucha unificado para que, de conjunto, podamos enfrentar los ataques contra la educación pública.

Asimismo, es indispensable la unidad de todo el sector educativo, así como de todos los sectores de trabajadores que vivimos las consecuencias de la imposición de la “nueva normalidad” y la cada día más creciente precarización, por lo que los llamamos a sumarse al Movimiento para poder enfrentar el ataque.

Los invitamos a la conferencia de prensa que realizaremos este jueves a las 4 pm donde daremos a conocer como hemos vivido las y los docentes este regreso a clases presenciales y nuestro posicionamiento como Movimiento por un Regreso Seguro a Clases a través de nuestras redes sociales.

Fuente de la inforación e imagen: https://www.laizquierdadiario.mx

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La escuela pública y democrática ahora y para siempre

Por: Alejandro Hidalgo Zamorano

Las intenciones de querer potenciar la educación, a través de reformas educativas, priorizaciones curriculares y varias metodologías, ha perdido de vista a la comunidad escolar como motor de la escuela y ha marcado fuertemente el trabajo asociado a la competencia, más que a la colaboración.

Cada centro educativo debe lidiar con las exigencias de un Estado que centraliza su quehacer en dinámicas estandarizadas, ya sea para el currículum educativo, las evaluaciones y la convivencia escolar. Siempre desde una línea jerárquica que transcurre desde arriba hacia abajo, desde la política educativa a las escuelas.

Los centros educativos se han visto enfrentados a muchas tomas de decisiones, donde la usabilidad de los datos ha sido un punto neurálgico para poder avanzar, dado que estos se trabajan muchas veces para rendir cuentas y homogeneizar la cultura escolar, pero pocas veces se tratan como evidencia para trabajar “con y en” la diferencia.

Por un lado, se ha privilegiado por el acceso a la escuela pública, como garantía educacional, pero los indicadores nos siguen hablando de fracaso y abandono escolar (algo que resulta inentendible después de varios procesos de modificaciones estructurales y de inversión de dinero). Y, por otro lado, tenemos escuelas que mejoran sus indicadores académicos sin generar mayor impacto social.

Entonces, la política educativa, que ha estado muy centrada en el rendimiento académico (siempre en los extremos), debe apostar por la inversión en el proceso integral de los estudiantes, para permitir el conocimiento personal y el desarrollo emocional de las niñas, niños y jóvenes. Y de esta manera, poder abrir paso a las áreas que siempre quedan relegadas a un segundo plano, como es el desarrollo artístico, ético, deportivo, entre otros, fomentando que cada centro educativo sea capaz de construir su propio camino, hacia un nuevo entendimiento de una escuela que amplía su margen escolar más allá de los salones de clases.

Si los medios de comunicación nos mostraran las buenas cosas que pasan en la educación, nos daríamos cuenta que siempre hay noticias alentadoras, especialmente de comunidades educativas que avanzan con sellos que marcan una línea de trabajo clara, poniendo al centro de su quehacer, “el diálogo”, como manifestación esencial con todos los miembros de un espacio de aprendizaje.

Este diálogo permite abordar los sueños y también las tensiones, pero principalmente, nos hace vivir mucho más de cerca la experiencia de la construcción de la democracia.

La escuela pública nunca es la misma y menos hoy, pero lo cierto es que la cantidad de decisiones que se toman para beneficiar el desarrollo integrador de los estudiantes, hacen de este espacio, un lugar estratégico para observar y aprender. Por nombrar algunos ejemplos: las dinámicas de liderazgo pedagógico; el trabajo colaborativo de los equipos de maestros; la definición de propuestas y le implementación de estas; el aprovechamiento del espacio público, como ambiente de aprendizaje; la sociabilización desde las diferencias; el diálogo con la comunidad entorno a las actividades propuestas por ellos mismos y/o la escuela; la organización de las familias y su nexo con la dirección de las escuelas; la elaboración de proyectos de intervención social; entre muchas más.

Hemos venido hablando del siglo XXI como si aún no lo habitásemos, pero lo cierto es que, en este primer tercio del siglo, no solo nos tomó desprevenidos la crisis sanitaria, también venimos arrastrando una gran crisis de confianza de diálogo, de comunicación y democracia.

Ya se mencionaba anteriormente, la escuela pública es un espacio propicio para el aprendizaje social. La escuela mantiene viva la lengua, las tradiciones, la identidad y es capaz de abrir nuevos espacios para que toda la comunidad del centro educativo se sienta incluido. Pero si no potenciamos el valor público de la escuela, tendremos una arremetida de quienes miran la educación como un bien de mercado. Si esto último sucede y la educación pública pierde terreno, pone en riesgo la democracia, ya que nos sitúa a unos frente a otros (al pueblo frente al pueblo), sin posibilidad de diálogo y donde el capitalismo aprovecha el peor minuto de la sociedad para generar divisiones por el solo hecho de tener un poco más de dinero para pagar por una escuela distinta donde solo se puedan reunir ahí los “similares”.

La invitación es a mirar más la escuela pública, que ha hecho de un año 2020 – 2021 un éxito de políticas de prevención sanitaria, ayudas económicas, espacios de diálogo y muchas cosas que no logramos dimensionar, con recursos que son limitados. Necesitamos autoridades no solo convencidas de esta opción, las necesitamos más osadas para provocar una fuerte inversión y así potenciar la educación pública, inclusiva, equitativa, accesible, que trabaja desde las diferencias y genera una esperanza para los reales problemas que debemos enfrentar en este siglo XXI.

En la escuela que queremos, en el territorio que habitamos, se construye la sociedad. Esta es la escuela democrática, que dialoga y que sus demandas crecen desde abajo hacia arriba. Que se manifiesta a favor de la ecología y repudia todo acto económico que va en contra del desarrollo sostenible de la humanidad.

Todas podemos contribuir para que esta apuesta de escuela pública sea continua y cada vez más en crecimiento. El Estado debe velar para que sus políticas educativas sean aplicables a todos los centros educativos, generando cierto grado de autonomía y flexibilidad para asumir los avances. Y la sociedad debe seguir confiando en el espacio de aprendizaje (en el amplio sentido de la palabra).

Las escuelas deben fomentar el diálogo, descomprimir todos los nudos críticos para tener realmente un espacio educativo que va más allá del currículum, los salones, las evaluaciones.

Necesitamos democratizar la escuela, generando acceso a la información y resaltando los espacios de participación de la vida democrática.

Una escuela democrática, viva, que construye desde la diferencia, es reflejo de la sociedad en la que queremos vivir.

Y como dice mi hijo de 6 años que está en la pública: en mi escuela jugamos, hablamos, aprendemos y lo pasamos bien.

Por esto y mucho más, a seguir creyendo en la escuela pública y democrática, ahora y para siempre.

Fuente de la información e imagen:  https://eldiariodelaeducacion.com

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Desde la ventana de la oficina

Por: Rogelio Javier Alonso Ruiz

«Que no se confunda autonomía escolar, con dejar a su suerte a los planteles, ni abandono de escuelas con aportaciones voluntarias de padres de familia…»

Pocas veces, como en la reactivación del servicio educativo presencial, la diferencia de la perspectiva de las autoridades educativas fue tan notoria con respecto a aquella de quienes asisten cotidianamente a las escuelas. Por momentos, da la impresión que maestros y directivos viven en una realidad diferente a la de las autoridades. Lo que ven unos, otros no. Lo que desde los planteles se percibe, es invisible desde la ventana de la oficina de los altos dirigentes educativos.

Pareciera que la ventana brinda una imagen, por momentos, totalmente distorsionada de las escuelas a las que se mira. Son tan extrañas las imágenes que se forman, tan ajenas de lo que realmente son, que ha llevado a muchos a sugerir que es perfectamente viable que esos planteles ofrezcan el servicio educativo mediante una modalidad mixta, en la que las clases presenciales sean simultáneamente transmitidas mediante videollamadas a quienes se queden en casa. No se alcanza a ver, desde el escritorio, que hay muchas escuelas con recursos apenas justos para necesidades básicas y que, por el momento, ni en sus más fantasiosos sueños guajiros se encuentra la habilitación del edificio escolar para dar conectividad efectiva a todas las aulas.

El cristal de la oficina tiene un rayón justo por donde se deberían observar las disminuidas arcas escolares, de las cuales se están contando pesos y centavos para arreglar baños, pintar muros y comprar lámparas, mientras que se está rezando porque no sea necesarias reparaciones mayores en el futuro, algunas de las cuales fueron asentadas, desde hace varios meses, en oficios que probablemente ya se encuentran arrumbados en los archiveros de esa oficina.

Parece que el cristal tiene un efecto óptico que disminuye el tamaño de las cosas: problemas, como la falta de recolección de basura o la insuficiencia de agua, que han afectado a muchos planteles, parecen diminutos. “Para eso asumiste una dirección”, fue la respuesta a directivos que se inconformaron ante el incumplimiento de la autoridad educativa en las situaciones referidas, como si ya tuviera que ser natural la omisión de responsabilidades. “Arréglatelas como sea, pero da el servicio, cumple”, gritan de adentro hacia afuera de esa ventana, pero se hacen oídos sordos cuando esa misma exigencia va en sentido contrario: “no hay dinero, ¿qué le vamos a hacer?”.

A través de esa ventana, se observa que el regreso a clases es totalmente seguro, sanitariamente hablando, para los maestros, debido a que ya fueron vacunados. Dicen esto mientras, irónicamente, son escasas sus reuniones presenciales y la mayoría siguen siendo a través de Zoom y Meet.  Dicen que no hay razones para que en todas las escuelas haya personal y, para verificarlo (vuelve la ironía), el mejor medio son las llamadas o enviar mensajes de texto. Dicho sea de paso, así no se tiene que abandonar las seguras oficinas que, a diferencia de las escuelas, han contado periódicamente con servicios profesionales de desinfección.

Desde la ventana de la oficina las condiciones que exige el magisterio para volver a las escuelas se perciben como meras excusas para seguir “cómodamente” laborando desde casa. Dicen algunos, al interior de ese recinto burocrático, que se intenta perpetuar una modalidad de servicio que ha hecho más flojos a los que ya lo eran y un poquito a los que no. Se nota que han estado muy encerrados en esa oficina. Se empaña tanto el cristal de esa ventana que no permite ver con nitidez los justos reclamos del magisterio, algunos relativos incluso a afectaciones laborales; en cambio, se confunden con falta de voluntad y hasta de vocación. Desde la ventana no se observa justicia laboral, sólo el tan mencionado (y hasta desvirtuado) interés superior de la niñez, que más que una prioridad genuina por la infancia, pareciera ya un medio perversamente aprovechado para someter al magisterio ante condiciones laborales adversas.

Que no se entienda este escrito como un llamado a obtener respuestas fáciles ante los grandes desafíos que implica la vida educativa. Ni a escatimar en el liderazgo directivo y la participación de la comunidad escolar, pero tampoco en el cumplimiento de las obligaciones oficiales. No se pide que autoridades suplan lo que le corresponde hacer a directivos y docentes, ni viceversa: cada uno que cumpla con sus justas obligaciones. Que no se confunda autonomía escolar, con dejar a su suerte a los planteles, ni abandono de escuelas con aportaciones voluntarias de padres de familia u omisión de responsabilidades con gestión directiva. Que no se vea por ese cristal, tan empañado, rayado y cuarteado, sólo de adentro hacia afuera. Que no sirva esa ventana sólo para ver llover y no mojarse.

Fuente de la información e imagen:  http://proferogelio.blogspot.com/

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Opinión | Historia Latinoamericana: ¿Celebrar, conmemorar o reflexionar?

Por: Sofía García-Bullé

La conversación sobre el aspecto crítico de la historia es crucial en el aula para la formación de una identidad cultural más completa y madura del estudiantado.

Bajo el marco del Día de la Raza, se abre de nuevo una conversación siempre presente cada 12 de octubre desde que el revisionismo histórico nos llevó a reevaluar la manera en que recordamos el descubrimiento y colonización de América. La pregunta principal en este tema, la que abre el debate es, ¿debemos seguir celebrando esta efeméride?

Nuevas perspectivas y revisiones históricas han llevado al centro de la conversación lo complicado del legado de los europeos tras descubrir y conquistar el nuevo mundo. Si bien los primeros registros favorecieron a personajes históricos como Cristóbal Colón y Hernán Cortés como héroes y exploradores que hicieron avanzar la historia y trajeron invaluables contribuciones a la cartografía, el comercio y la formación del continente americano, estos recuentos dejaron en un segundo plano la experiencias de quienes pagaron un precio enorme durante la colonización de América: las razas originarias.

Simplemente el título Descubrimiento de América, conlleva un gran número de implicaciones, como el que el continente y sus habitantes no existían como tal hasta que las potencias europeas los “descubrieron” o que se trató de un proceso inocuo o sin violencia, cuando el paso inmediato tras el descubrimiento fue una campaña bélica de conquista. Quizás a este proceso sería más adecuado llamarlo: la invasión de América, pero hacerlo también conlleva una serie de riesgos epistémicos, filosóficos y culturales bastante serios. ¿Cómo la recordaríamos entonces? ¿Cómo una guerra perdida y no como el inicio histórico del continente como lo conocemos? ¿Qué identidad cultural tendríamos entonces? ¿Mayas? ¿Tlaxcaltecas? ¿Yaquis? Entenderíamos México de una forma totalmente diferente, quizás ni siquiera como país, porque no lo éramos antes de la llegada de los españoles y la consecuente liberación tras la independencia. ¿Qué reparaciones pensaríamos que deberían otorgarse desde esta identidad cultural que denuncia el descubrimiento de América como invasión? ¿Cómo complicaría esta situación el panorama geopolítico actual y las relaciones internacionales con Europa? Si creen que estas preguntas son un dolor de cabeza, hay otra más complicada, ¿cómo entenderíamos entonces el concepto y consecuencias culturales del mestizaje? La resignificación total de un evento histórico puede tener aristas muy filosas cuando se realiza desde un pensamiento radical, aún dentro de un contexto de buenas intenciones y búsqueda de justicia.

En el 2019 el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, nos mostró un vistazo de cómo se ve un gobierno mexicano que gestiona relaciones con España a través de la perspectiva de invasión en vez de descubrimiento. El mandatario solicitó del Rey de España y del papa Francisco, una carta de disculpa por los abusos cometidos a los pueblos originarios de México durante la conquista hace 500 años. El gobierno español rechazó con firmeza el contenido de la carta de López Obrador y contestó lo siguiente:

«La llegada, hace 500 años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas. Nuestros pueblos hermanos han sabido siempre leer nuestro pasado compartido sin ira y con una perspectiva constructiva, como pueblos libres con una herencia común y una proyección extraordinaria».

Reiteraron también su disposición para trabajar conjuntamente con México para construir un marco apropiado que magnifique la amistad y cooperación entre los países para retos futuros. Este año, el papa Francisco, jefe de Estado del Vaticano, emitió recientemente una carta de disculpa. La comunicación oficial fue leída públicamente por Rogelio Cabrera, cardenal y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Este mensaje de reconocimiento y reivindicación tardó más de dos años en producirse. Si bien el proceso con el Estado Vaticano fue lento pero favorable, las relaciones con España abrieron un inciso sin duda complicado. Todo este intercambio es un excelente ejemplo de cómo una perspectiva histórica sin memoria de los oprimidos puede ser tan incompleta y peligrosa que una visión que use la historia como herramienta exclusiva de retribución o rendición de cuentas.

El escritor Leopoldo Mendívil ofrece un punto de vista revelador y crítico acerca de la historia en el primer capítulo del libro “México a tres bandas”, escrito en colaboración con sus colegas Pedro J. Fernández y Juan Miguel Zunzunegu Mendívil habla de dos bandos que se aproximan a la historia de México de maneras opuestas: los antiespañoles, quienes detestan a Cortés y todo lo que vino con la conquista, y los antiaztecas, que aborrecen a este imperio prehispánico por su sistema de tributo y afiliación a los sacrificios humanos. Ambas opiniones son reduccionistas y pasan de largo aspectos importantes de los cómos y porqués del México prehispánico y de la Nueva España. Como el hecho de que la conquista fue concretada por los mismos pueblos originarios. Durante la batalla en la que cayó Tenochtitlán, el registro de españoles presentes varía de 400 a 850. De acuerdo a Zunzunegi, los pueblos originarios pelearon con 150,000 soldados.

“Toda nación existente hoy es el resultado de muchos conquistadores en el pasado”. En su corta pero contundente máxima, Mendívil aboga por una perspectiva de la historia analítica que no simplifique el pasado colectivo a una cuestión de “héroes y villanos”. Reconocer el papel de los indígenas americanos en la conquista de México no tiene porqué borrar las atrocidades cometidas por exploradores, soldados y evangelizadores españoles. El entender que la cultura mexicana es la base de una identidad nacional y es digna de celebrarse, igual que la de todos los demás países en América (latinos o no) no está peleado con reconocer que las circunstancias en las que estas culturas nacieron no fueron la epítome del respeto a los derechos humanos. Pero en una época en la que los países eran creados y establecidos por el poder de las potencias militares, ¿qué conquista está libre de crímenes contra la humanidad?

Entonces, ¿dónde encaja toda esta extensa lección de historia en el cuestionamiento de cómo es correcto significar fechas históricas importantes como el Día de la Raza? Este problema se puede resolver desde el aula. Si hablamos de enseñar historia, es necesario enseñarla como una herramienta de aprendizaje social, el repositorio de una memoria colectiva, el entendimiento de las circunstancias que constituyen el presente, ya sean buenas o malas, no como la base de un culto a eventos y personajes del pasado.

En una fecha como esta podemos tanto celebrar como conmemorar. Celebrar el legado de la cultura de los pueblos originarios, conmemorar la tragedia de las injusticias sobre las cuales se erigieron las colonias en América, quizás tengamos el espacio para hacer ambas cosas, pero lo que no podemos dejar de hacer bajo ninguna circunstancia es reflexionar sobre lo complejos y multidimensionales que son los eventos históricos de esta naturaleza.

La conversación en clase sobre la historia como el recuento de las vivencias de personas, así como el desarrollo de eventos internacionales del pasado que responden a una agenda de intereses, algunos de estos todavía vigentes, es crucial para crear una conciencia histórica capaz de ver los grises y que no esté limitada a celebrar ciegamente eventos a los que está ligado un gran costo humano, pero tampoco invisibilizar los procesos que dieron lugar a los aspectos positivos de las culturas e identidades que tenemos hoy.

¿Cómo hablas de la historia detrás del Día de La Raza en el aula? ¿Abres conversación sobre la complejidad de los eventos que formaron el continente? ¿Te centras en la parte de la celebración? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

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Inédito-Viable o Grieta Epistemológica. La Escuela como Dilema

Por: Miguel Andrés Brenner

Facultad de Filosofía y Letras – UBA

 

 Importa una gestión de crisis en el sistema educativo.

Importan poblaciones preparadas, escuelas seguras.

Importa desarrollar políticas intersectoriales

para impulsar el autocuidado y la prevención de riesgos,

formando una cultura preventiva mediante el desarrollo de

hábitos de protección, así como de establecimientos educativos

y de alumnos para que estén mejor preparados

ante la ocurrencia de una catástrofe.[1]

 

       RESUMEN

Planteamos el interrogante inicial sobre el cuidado en zonas de vulnerabilidad, cuyas certezas e incertezas, considerando la perspectiva del conocimiento, que establecen las condiciones de posibilidad de una grieta epistemológica, bajo la problemática de la institución de un pretendido paradigma empírico neuroético desde el que nos formulamos la pregunta por la escuela. Así, proponemos la lucha por una alfabetización crítico/digital a partir del lugar de las víctimas, apelando a un polilogos intercultural, sosteniendo dramáticamente la previa e imprescindible alfabetización pedagógico-política lecto-escritural en calidad de inédito-viable.

Palabras clave: inédito-viable, grieta epistemológica, panóptico empírico-neuroético

A MODO ACLARATORIO

Entre el epitafio y el cuerpo del trabajo, hay un hiato que entiendo como “incorrecto” en una escritura académica. Apelé al mismo para dejar abierto interrogantes. Y entre el cuerpo del trabajo y su complemento, hay una necesidad para dejar aclaradas cuestiones que excederían al cuerpo del trabajo.

PREGUNTA INICIAL ACERCA DEL CUIDADO

La pregunta inicial que formulo es acerca del cuidado, que también es motivo para pensar la escuela. Es el término del momento, porque “se” habla del cuidado. Pero, ¿hasta qué punto la actual “obsesión verbal” por el mismo nos conlleva a interrogantes otros? Es que tras las palabras o hay un mero juego de discriminación conceptual (plano de las ideas) o un mero juego de discriminación negativa (plano de la materialidad de las contradicciones, de la negación del otro). Obviamente, el lugar de la pregunta es crucial al respecto del cuidado: si es el dolor de las víctimas o el artilugio del poder hegemónico, si es desde la dignidad humana como condición de posibilidad de toda valoración o si es desde el requerimiento de regresar a los cauces de la consabida normalidad en la vida cotidiana del utilitarismo bajo el signo del capitalismo que se verbaliza en el saludo de despedida “cuidate” o “be careful”, con el implícito no hacerse cargo del otro, intencionado o no. O liberación de nuestros pueblos o mera gestión de la crisis.

ZONAS DE VULNERABILIDAD

Es que nos hallamos inmersos en zonas de vulnerabilidad dentro de la incertidumbre provocada por la crisis global, sea financiera, climática, social, alimentaria, entre otras. De ahí que en los discursos de nuestro presente sea lugar común un término tal como “tejido social”, provocativo y seductor, aunque indicativo de las condiciones de fragilidad de nuestras existencias como pueblo.

ENTRE CERTEZAS E INCERTEZAS.

PAULO FREIRE, PEDAGOGÍA MILITANTE

Mientras en el mundo los mercados financieros pretenden certezas, ellos establecen las condiciones para la incertidumbre. Mientras desde la inseguridad en todo sentido se establece la fragilidad social, en la escuela básica el pensamiento tiende a ser lineal, sin los vaivenes y desafíos del pensamiento crítico, aún obviando el creativo caos o desorden como paradigma surgente tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales. No pretendemos una simple resiliencia adaptativa a los cánones institucionales escolares establecidos, cuando el Volcán Etna (valga la metáfora) irrumpe sus lavas por doquier haciendo de la vida casi un suspiro imposible. Es que la rigidez institucional hace que lo instituido sea más potente que lo instituyente, pero lo instituido sin el anhelo de dignidad teniendo en cuenta las condiciones de existencia del común de los mortales.

Entre tanto, circula una multiplicidad de discursos en virtud del aniversario de los 100 años del nacimiento de Paulo Freire, con un docente de base que en la escuela pública explaya relatos con los que los alumnos en tanto logren adaptarse reactivamente, se mimetizan al suponer responder a la perspectiva de su docente, así sentirse seguros, seguridad imaginada, cuando la comunidad imaginada es un interrogante práxico, empero militantemente deseado.

Ya nos lo decía Freire (1996: 25), educar implica un a favor de qué y para quién, como así educar también implica un contra qué y contra quiénes, lo que hay que hacer manifiesto[2]. A tal efecto se requiere lo que denomino “desobediencia pedagógica como astucia pedagógica” (Brenner, M.A.: 2016)[3], o a lo que Mignolo, Walter (2010)[4] designa “desobediencia epistémica” o bien Orlando Fals Borda afirma como originar espacios intersticiales a modo de desobediencia epistémica – una ciencia rebelde y subversiva, motivo de esperanza en aquel inédito-viable enunciado y anunciado por Paulo Freire, superando el escepticismo implicado por las “situaciones límites” de Karl Jaspers. Ya el citado Fals Borda “dos anos setenta propunha que a ‘dissidência’ acadêmica teria por sujeito prioritário a denominada ‘anti-elite’ intelectual, investigación militante (decolonial)”.[5]

GRIETA EPISTEMOLÓGICA

Nuestra época es la de las Fake News o de las Deep Fake, ante las que Paulo Freire tendría un posicionamiento ético político militante, cuya perspectiva didáctico-pedagógica brilla por su ausencia en la praxis del aula de nuestras escuelas, donde se continúan enseñando “verdades” como si la época de la “posverdad” no existiera, como si la “opresión de los algoritmos” a partir de la inteligencia artificial fuese ausente, con sus patrones de conducta predeterminados, orientados desde la colonialidad del poder, del saber, cuya discriminación étnica, social, racial, feminista es una especie de “leit motiv”, donde la identidad de los pueblos ya no cabría, pues la identidad es reemplazada por la categoría “perfil”[6] con un sentido manipulador (la noción de perfil permite al algoritmo, a los programadores y analistas, sustituir al sujeto real con el registro de la actividad online del sujeto) o de gubernamentalidad algorítmica[7], donde se pretende redefinir la experiencia social a partir del acopio y modelado de datos de los usuarios. Cuando ponemos un “me gusta” a publicaciones de otros en Redes Sociales/Digitales o escribimos en las publicaciones de otros en dichas Redes -viendo y compartiendo videos, memes, flyers-, cuando usamos aplicaciones al modo Tik Tok, cuando en alguna plataforma virtual fruncimos el ceño, etc, tengamos en cuenta que cada una de estas interacciones están siendo grabadas y monitoreadas en tiempo real. A ello hay que considerar el geolocalizador de movimiento desde el que hasta nuestros mínimos pasos son detectados. Sería pertinente mencionar a Jean Baudrillard, quien sostiene la presencia de una hiper-realidad más real que lo que suponemos la realidad empírica. Baudrillard publica sus escritos en el 1977, por lo que habría que actualizarlo a las condiciones de las actuales tecnologías del poder.

Tan grave es la situación que me animo a mencionar una ruptura particular, no ya la ruptura epistemológica categorizada por Gastón Bachelard, sino una “grieta epistemológica” que trasciende hasta al mismo “giro lingüístico”. Pareciera no interesar la verdad, pero escolarmente el currículum simulado en la escuela sigue mostrando su interés, desconociendo los recientes avatares tecnocráticos del presente en las Redes Sociales/Digitales. Grieta tal se sustenta en el “giro emocional” de base neuronal con su supuesto de universalidad no situada, pues el cerebro y las neuronas serían unos y únicos, en tanto que las emociones que señalan la alteridad son las de fuerte carga agresiva, y sus consecuentes políticas de discriminación y de miedo al otro.

Desde este lugar nos planteamos qué es la realidad, cuando el mismo “diálogo” se negaría en la “situación límite”, negando a también su consideración como “inédito-viable”, donde ya la misma realidad que es, al mismo tiempo sería otra, sin importar la cuestión. Y si el docente carece del posicionamiento didáctico político requerido, sería en tal sentido un analfabeto puro.  Se anularía todo polilogos en favor de un sistema escolar supeditado a la dictadura de la normativa, obviando que “la ley mata y el espíritu vivifica”.

Salvo que históricamente se den luchas comunitario/populares a fin de lograr condiciones desde las que se establezca la dignidad humana, una de las pocas seguridades que tenemos es que viviremos en un mundo que será más digital, en principio para beneficio de los sectores sociales incluidos y, accesoriamente, para los sectores sociales excluidos, aunque para todos ellos, unos participando de alguna manera de los supuestos beneficios, otros considerados basura humana, desechos sociales, y bajo el signo del control o gubernamentalidad.

 Pero, en tal sentido, ¿quién va a controlar los nuevos sistemas de información y los sistemas de seguimiento que permiten conocer prácticamente todos los deseos y anhelos frustrados, todos los desplazamientos de una persona? ¿Quién va a controlar la tendencia globalizada de digitalización masiva de la vida?, ¿serán las grandes empresas tecnológicas o los Estados asociados? Obviamnte, ello bajo la actual apoteosis del denominado Proyecto Brain en danza.

¿CARECE YA DE SENTIDO LAL ÉTICA?, ¿Y ENTONCES QUÉ LE CABRÍA A LA ESCUELA?

Desde el llamado “The Human Brain Project” (HBP) se intenta percibir cómo el ser humano piensa, lo que implica, gracias a cierto tipo de neurociencia, indagar en el pensamiento con la posibilidad de su manipulación/digitalización. Puede decirse que esto no es nuevo, empero sí lo es y más gravísimo aún. Hay dos proyectos independientes, aunque en la misma trama, el norteamericano y el europeo. Ciertamente, los objetivos que se exponen de ese Proyecto son bondadosos, pero en manos de quienes manejan los hilos del ejercicio del poder resultan muy peligrosos para la condición humana. Entonces, el panóptico de Bentham (Foucault) y el panóptico digital (Byung-Chul Han) quedarían superados en tanto panópticos con la aparición de un nuevo panóptico, el “panóptico empírico neuroético” (leer el cerebro, manipular/digitalizar los criterios éticos de la forma de pensar y hacer, mediante la inserción de microchips), en tanto base para un neurofascismo novedoso y dramático a la vez. ¿Congeniar lo empírico, que tiene que ver con lo experimental, con la ética del ámbito de la filosofía práctica? ¿No sería, acaso, una incongruencia?

Es que se consigna la cualidad de empírico por cuanto las investigaciones se adecuan a las prácticas de las ciencias experimentales, donde las técnicas de laboratorio y de observación son claves en el intento de cuantificar toda variable cualitativa, cuantificar todo lo humano bajo el signo de lo universal, con la intervención de ciertas mitopoiéticas materialidades de las neurociencias, los “big data” y la inteligencia artificial[8].

Sin embargo, pareciera una incongruencia la simbiosis entre empiria y ética, entre experimento singular de laboratorio y principios éticos. Empero, existen investigaciones cuya tendencia es la de “gestionar las conductas éticas” de los seres humanos, y de ahí el término panóptico empírico neuroético. Aunque,  independientemente de sus logros efectivos en el tiempo, lo que importa es la “tendencia hacia la apoteosis de la manipulación”, propia de un sistema cuyo “espíritu” es el Mercado dentro del neuroneoliberalismo capitalista, que incide en todos los ámbitos y también, por ende, en el pedagógico, por lo que en un reciente trabajo hemos mentado el concepto “neuroneoliberalismo pedagógico capitalista fascista”[9]. Y adoptamos el significado de la neuroética[10] en lo que hace al conocimiento de la arquitectura funcional del cerebro, pretendiendo dar cuenta del pensamiento y el juicio moral, hasta el extremo de manipular este último. Según afirma López Moratalla, Natalia (2016): Los procesos neurobiológicos que subyacen al juicio ético es el centro de atención de la neuroética. Importa conocer cuales áreas cerebrales se activan y cuales se silencian mientras las personas “deciden cómo actuar ante un dilema moral”, a fin de saber de qué manera está impresa en la dinámica del cerebro la dotación ética de cada hombre y común a todos los hombres, amén del rol central de las emociones en el juicio ético.

Desde tal consideración, hablar de la pedagogía freireana nada más que como una pedagogía del diálogo es incorrecto, pues una educación liberadora parte de las problemáticas reales que acucian a los sujetos comunitarios de la educación para, tomando conciencia dialógicamente, organizarse y abocase a la lucha en contra-de quienes nos oprimen. Es por ello que, reiterando conceptos trabajados más arriba, Freire señala una educación contra qué, contra quién, y a favor de qué, de quién.

LA ALFABETIZACIÓN CRÍTICO DIGITAL DE LOS DOCENTES DESDE EL SUELO DEL SUFRIMIENTO DE LAS VÍCTIMAS, APELANDO A UN POLILOGOS INTERCULTURAL

Es imperativo de nuestro presente histórico un ciclópeo esfuerzo, recreando de alguna manera los “círculos de cultura”, a fin de establecer nuevos tipos de palabras generadoras, intentando superar pueblos silenciados que no pronuncian comunitariamente su propia palabra.

A tal efecto, desde las problemáticas de una vida en común, base de una imprescindible alfabetización política lecto-escritural, resulta imperativo aprender a leer el mundo simbólico digital, crítica y creativamente. Obviamente, sin la primera, si se diera nada más que la segunda, cabría la cualificación de una mera manipulación instrumental.

           

Complemento

Cuando hablo de “grieta epistemológica” estoy queriendo significar la inutilidad de una academia que disfruta de sus propios discursos, donde ya no hay ciertas comunidades de científicos que, estableciendo sus propios criterios de objetividad, puedan dialogar con ciertas otras comunidades de científicos.

Desde el punto de vista educativo, en la escuela, en una multiplicidad de casos, difícilmente pueda explicar un docente a sus alumnos qué es la realidad, y aún aceptar de sus alumnos qué entienden ellos por realidad.

Más que el conocimiento, prevalece la emocionalidad, con tintes agresivos hacia los otros, otros que generarían miedo. Hasta determinados enunciados supuestamente científicos son aceptados a partir de la señalada emocionalidad. No existe pluralidad de voces y menos el diálogo. Nuestros alumnos viven y conviven en tal panorama. Entonces, ¿cómo lograr que interpreten la realidad en que viven? Aún, parecieran ser argentinas distintas quienes viven en el ámbito que expone el Canal Todo Noticias y quienes viven en el ámbito que expone el Canal C5N. Conste que a muchas camadas jóvenes no les interesa actualmente lo que se transmite en dichos canales, pero sí les interesa las informaciones que los alientan en las redes digitales/sociales, a las que no les importa ni la misma información, sino a la adhesión a ciertas creencias que potencian al antidiálogo, el odio y el miedo al otro. ¿Será la muerte de la argumentación?

No olvidemos que la inteligencia emocional parte de un cerebro universal, basamento éste de la misma inteligencia argumental (Daniel Goleman).

Vivimos una época de gramática inclusiva y exclusión semántica [i], ¿No será, quizá, indicativo de la tragedia de la misma argumentación?

Reiterando, la opresión de los algoritmos se sustentan en la necesidad de generar creencias que fomentan la emocionalidad del odio y la ruptura de todo diálogo, a la que denominamos “grieta”.

Ejs. relativos a la grieta.

  • Políticamente, no es que no haya acuerdos si en el 2019 Evo Morales dejó de ser presidente de Bolivia, sino si fue o no un golpe de Estado, con argumentaciones sustentadas en creencias.
  • Judicialmente, no es que no haya acuerdos si el último ex presidente de Argentina o si la actual vicepresidenta tiene sobre su cabeza varias causas judiciales, sino si es persecución política o no, con argumentaciones sustentadas en creencias.
  • Educativamente, no es que no haya acuerdos si la ausencia de presencialidad existió o no, sino que si por su extensión fue o no una tragedia cultural provocada intencionalmente, con argumentaciones sustentadas en creencias.
  • Sanitariamente, no es que no haya acuerdo acerca de si la pandemia existió o no, más bien si hubo o no criminalidad en las decisiones gubernamentales, con argumentaciones sustentadas en creencias.
  • Criminalistamente, no es que no haya acuerdo o no acerca de si el fiscal Alberto Nisman está muerto, lo que no hay acuerdo es sobre cómo murió, siendo que hay quienes están seguros de que murió de una manera y quiénes de otra, con argumentaciones sustentadas en creencias.
  • No es un imposible trabajar académicamente a modo de ateneo ante un caso médico complicado, pero es un imposible en la actualidad trabajar académicamente cuestiones judiciales o políticas o económicas o educativas entre camadas de importantes intelectuales, cada uno de ellos en las antípodas de la llamada grieta.

 

 

[1] UNESCO. Planeamiento educativo con sensibilidad a las crisis. Boletín nº 3. Octubre, 2021

https://www.buenosaires.iiep.unesco.org/es/difusion/boletines/practicas-y-voces-en-america-latina-no3?utm_source=email_marketing&utm_admin=132116&utm_medium=email&utm_campaign=Prcticas_y_voces_de_Amrica_Latina_En_este_nmero_foco_en_Chile  (consulta: 10/10/2021)

 

[2] Freire, Paulo (1996). “Pedagogía de la autonomía.” Sao Paulo, Brasil. Ed. Paz e Terra, disponible en: http://cidac.filo.uba.ar/sites/cidac.filo.uba.ar/files/revistas/adjuntos/UNIDAD%207%20-%20Freire%20Paulo%20-%20Pedagog%C3%ADa%20de%20la%20autonom%C3%ADa.pdf   (consulta: 20/04/2020)

[3] Brenner, Miguel Andrés (2016). “Desobediencia pedagógica como astucia pedagógica.”  http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/64595  (consulta 10/10/2021)

[4] Mignolo, Walter (2012) “Desobediencia epistémica. Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad, y gramática de la descolonialidad.” Buenos Aires. Ediciones del signo. https://antropologiadeoutraforma.files.wordpress.com/2013/04/mignolo-walter-desobediencia-epistc3a9mica-buenos-aires-ediciones-del-signo-2010.pdf

[5] Martins Moraes, Alex (2013). “Ciencia rebelde y desobediencia epistémica. Un breve encuentro con Orlando Fals Borda.” Instituto Humanitas Unisinos, Brasil.

[6] Ábrego Molina, Víctor.H. y Flores Mérida, Antony (2021). “Datificación crítica.” Revista Administración Pública y Sociedad. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba. Nº 11. Enero-junio 2021. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/APyS  (consulta: 10/10/2021)

[7] Ábrego Molina y Flores Mérida (2021). Ibid. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/APyS

[8] Brenner, Miguel Andrés (2021: 61-83). “Epidemia del neuroneoliberalismo pedagógico.” En Pizzi, Jovino y Cenci, Maximiliano Sérgio (orgs.). “Glosario de Patologías Sociales.” Pelotas, Brasil. Editora UFPel. http://guaiaca.ufpel.edu.br:8080/bitstream/prefix/7723/1/Glos%c3%a1rio_de_patolog%c3%adas_sociales_ebook.pdf (consulta 10/10/2021)

[9] Brenner, Miguel Andrés (2019). “De la educación emocional.” https://www.alainet.org/es/articulo/198131 (consulta: 10/10/2021)

[10] Brenner, Miguel Andrés (2020). “Innovación educativa.” https://abacoenred.com/wp-content/uploads/2019/06/INNOVACI%C3%93N-EDUCATIVA.-EL-NEURONEOLIBERALISMO-PEDAG%C3%93GICO-POL%C3%8DTICO.pdf (consulta: 10/10/2021)

[i] Expresión del filósofo y amigo argentino Daniel Berisso.

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